Morfema Press

Es lo que es

DBuford

“Atrevámonos a vivir sin la mentira de la ‘gloria’. Atrevámonos a conocernos quitando las capas de propaganda del sistema de mitos. Atrevámonos a hallar rótulos y perspectivas que trasciendan el autoengaño y la automutilación. Atrevámonos a desencubrir. Por más que les pese a nuestras almas infantilizadas —necesitadas de héroes, villanos y víctimas perfectas—: no existió el ‘Paraíso precolombino’ arrasado por la ‘conquista’, no hubo ‘infierno colonial’, los ‘libertadores’ no fueron semidioses portadores de ‘independencia’ alguna. Los ancestros que poblaron esas horas fueron —en su inmensa mayoría— sencillamente seres de su tiempo que actuaron en función de sus esquemas mentales e intereses”

Especial de Carlos Leáñez Aristimuño

I. Imperativo: tocar las estatuas ecuestres

Quien denomina domina. Y lo hace porque los rótulos que ponemos sobre las cosas pueden traer aparejados, más que una mera descripción, una interesada interpretación que persigue inclinar nuestra valoración del fenómeno. La manipulación es total cuando esa rotulación pasa como objetiva y cierra toda posibilidad de discusión, al punto de que quien la adverse puede pasar por loco o delincuente. Esto será más agudo en la medida en que más esté en juego.

El relato que intenta cohesionar nuestro país gira en torno al proceso que llevó a nuestra separación política de España. Es la piedra angular del sistema de la venezolanidad. Blindarlo, glorificarlo y difundirlo resulta esencial para lograr la adhesión a un proyecto político —Venezuela— de personas tan disímiles como pescadores de Manzanillo, agricultores del páramo La Culata o llaneros de Calabozo. También resulta básico para justificar la separación de personas tan parecidas como quienes habitan el estado Táchira y el Norte de Santander, o los goajiros o llaneros de uno u otro lado de la frontera colombo-venezolana.

Los relatos nacionales con frecuencia unen lo disímil y separan lo semejante en función de redes de poder que desean un territorio para desplegar sus intereses. Sus fronteras físicas suelen llegar hasta donde el poder de esas redes puede efectivamente plantarse. Como esto no resulta muy emocionante ni inspirador, en un ejercicio de engaño ante los otros y de autoengaño ante sí mismos, quienes lideran estas redes a menudo solicitan a sus entornos ilustrados encabezar un proceso de rotulación que glorifica los procesos que lideran, hecho lo cual pasan a difundir una narrativa cuyos términos —también ángulos, resaltados y omisiones— han sido cuidadosamente seleccionados. La difusión tiene lugar mediante un sistema de monumentos, conmemoraciones y, sobre todo, una historia escolar emotiva y maniquea —reforzada con anécdotas en la tradición oral— repetida generación tras generación que acarrea adhesiones ciegas muy bien asentadas. Esta historia escolar lleva al niño, y más tarde al adulto, a colocar en territorio sagrado determinadas gestas y personas, a tornarlas en referentes no solo políticos, sino, incluso, existenciales. ¿Cómo tocar al personaje que ocupa el centro de nuestras plazas si también —junto a Jesucristo— ocupa el centro de nuestras existencias?

“Cuando Bolívar nació / Venezuela pegó un grito / diciendo que había nacido / un segundo Jesucristo”, reza una canción muy popular. Jamás la he visto objetada ni criticada. Se equipara al hombre que divide la historia universal en dos e inicia una elevación planetaria de la dignidad humana con otro de un radio de acción claramente más limitado. Esta equiparación incuestionada nos da la talla de lo que implica tocar la estatua ecuestre del centro de nuestras ciudades y pueblos: es sacrilegio, es blasfemia, es herir creencias de las que pende el sentido no solo de la república, sino también de quienes la pueblan.

II. Donde dice “Guerra de Independencia” debe decir “Guerra de Secesión, Fragmentación y Dependencia”

Intentemos ver el pasado desde un ángulo distinto al enseñado en las escuelas. El hito fundamental de la historia venezolana es, qué duda cabe, la llamada Guerra de Independencia. Este rótulo encauza nuestra percepción hacia un bien: la libertad. Ella, a su vez, impregna a sus autores como “libertadores” y al más sobresaliente de ellos como el Libertador: es único —de allí el artículo determinado y singular— y debemos reverenciarlo —de allí la mayúscula de relevancia—. Ahora bien, ¿puede hablarse de independencia? Ella significa ser libre con respecto a otro Estado. La oferta “patriota” —término nada neutro que coloca a los realistas locales en la casilla de traidores— implicaba la independencia con respecto a España, pero… ¿a costa de una nueva dependencia y de la generación de micro-Estados incapaces de soberanía? Eso —en público— nunca se planteó… pero fue lo que ocurrió. Potencias europeas, antes que ninguna Inglaterra, pusieron todo en obra, en estrecha e indispensable alianza con los “libertadores”, para el despliegue de la siguiente secuencia: secesión —dividir la potencia mundial española—, fragmentación —fraccionar la América española— y dependencia —los nuevos y múltiples pequeños Estados habrán de ser proveedores de materias primas y compradores dependientes de sus productos elaborados y de sus financiamientos—. Dado el saldo de lo anterior, propongo rótulos distintos: guerra de Secesión, guerra de Secesión y Fragmentación o, si queremos exhaustividad, guerra de Secesión, Fragmentación y Dependencia.

El DLE —antes DRAE— define a la secesión como una acción “por la cual se separa de una nación una parte de su pueblo y de su territorio”. Define, además, la nación con tres acepciones: “Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo Gobierno”, “territorio de una nación” y “conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Antes de la guerra, éramos, en cualquiera de sus acepciones, claramente una nación —la nación española— distribuida en inmensos territorios, cohesionada por la historia, la lengua y una monarquía católica que convocaba a una lealtad fuerte: no disociaba lo político de lo religioso. Pero una capa ínfima de la población expuso agravios, exacerbó diferencias, resaltó excelencias, se montó en los aires revolucionarios y convocó a los “americanos” —aprovechando la crisis generada por Napoleón en la península— a la secesión. Separados de España, el liderazgo criollo no supo construir —¿o no lo quiso?— un vínculo unitario. La Corona no pasa al pueblo americano, sino a los pueblos de ciudades y regiones liderados por oligarquías locales apoyadas por intereses globales… ¡y se pasa de esta manera de una nación de rango mundial a un archipiélago impotente! Los “libertadores” forjaron así nuestra inestabilidad crónica —la Corona como instancia de cohesión no logra ser reemplazada por otro objeto político robusto— y nuestra inveterada fragmentación, que nos ha vuelto objetos incapaces de seguir coordenadas propias y tener una voz resonante en el mundo. Nuestros “libertadores” no merecen el rótulo que ostentan: son fragmentadores generadores de dependencia e inestabilidad. Llamémoslos, para abreviar, fragmentadores.

III. ¿Son los españoles ellos y los indígenas nosotros?

Otro rótulo que nos nubla la cabal percepción es el sustantivo “colonia” —o peor: “coloniaje”— y el adjetivo “colonial”: se usan sin cuestionamiento alguno para describir el período previo a la fragmentación y hacen juego perfecto con “independencia”. En efecto, si la colonia es lo que nos señala la cuarta acepción que encontramos en el DLE —“Territorio dominado y administrado por una potencia extranjera”—, toca independizarse. Por si fuera poco, la constelación que gira en torno a “colonia” atrae una expresión recurrente en los discursos: “yugo español”. La palabra yugo implica “ley o dominio superior que sujeta y obliga a obedecer” o “carga pesada, prisión o atadura”; de ahí a la noción de esclavitud hay solo un paso que muchos no dudan en dar: fuimos “liberados” de la “esclavitud” a la que nos sometía el “yugo español” hemos visto repetir recientemente en las redes sociales a una maestra de escuela a unos inocentes retoños. La red semántica se despliega en forma mecánica: colonia → yugo español → esclavitud → independencia.

Otras consecuencias tiene la noción de “colonia”: implica dominio extranjero. Dominio que, al llevar aparejada la expresión “yugo”, se torna particularmente malévolo. De esta manera, lo español —por colonizador— queda expulsado del “nosotros” que nos constituye: es ajeno e indigno, no nos es propio, debe ser erradicado. ¿Y qué somos —según el discurso escolar imperante— nosotros? Indígenas puros ultrajados. Puros tanto en el sentido racial como el ético: son los indígenas la fuente prístina originaria a cuyas aguas hemos de volver. Esta idealización bloquea la posibilidad de un conocimiento real de los ancestros indígenas y acarrea dos peligros de talla: el racismo y el totalitarismo. El primero, por ahora, yace relativamente agazapado, pero el segundo no ha cesado de lastrarnos de forma abierta. En efecto, si se asume que existió una suerte de Paraíso precolombino, se da por cierto que la bondad plena es posible entre humanos. Así, la tarea del liderazgo político es sencilla e ineludible: imponer la bondad originaria. Ya que existe y es posible entre humanos, tiene el deber moral de imponerla: el “buen salvaje” —víctima pura— implica al “buen revolucionario” —ángel salvador— desde la “independencia” hasta la “revolución bolivariana”.

Pero… ¿éramos una colonia de España los hispanoamericanos? Jurídicamente no: el estatuto era el de la unión real con la Corona de Castilla, éramos reinos unidos, “los reinos de acá y los de allá”. Ahora bien, nos interesa una respuesta más substancial. La palabra “colonia” implica dominio extranjero. ¿Eran los españoles extranjeros y somos los indígenas nosotros? No. El nosotros se constituye a partir del mestizaje y el intercambio acaecido a todo nivel. Antes, nuestros ancestros principales —indígenas y castellanos— existían por su cuenta: los unos, en múltiples y disímiles tribus; los otros, en un lejano reino ibérico. No podía haber un nosotros antes por las mismas razones por las que no puede haber un ser humano concreto si no se da el encuentro entre los dos factores que han de constituirlo. Ahora bien, asumir esto pulveriza el edificio de la historia escolar: éramos ángeles indígenas, fuimos invadidos por demonios españoles y liberados por semidioses que dieron los primeros pasos hacia el Paraíso perdido. A nosotros, venezolanos de hoy, nos toca rematar la “liberación definitiva”, es decir la vuelta al Paraíso. No cabe duda: los ángeles, los demonios y los semidioses son los encubridores de Venezuela.

El asumirnos como indígenas puros ultrajados —siendo en realidad una cultura nueva— nos condena al desatino permanente: al no operar sobre las coordenadas correctas, no llegamos nunca a destino y sufrimos sucesivos naufragios. El sistema mítico que nos constituye —Paraíso precolombino, yugo español, independencia, vuelta al Paraíso— es trágico porque, siendo indohispánicos, demanda la supresión de lo hispánico, lo cual es imposible: nos hallamos en una cultura de base católica y de lengua española. La tensión entre la realidad indohispánica y la pretensión de un “nosotros” exclusivamente indígena —coreografía palpable en el derribo y sustitución de estatuas en la Plaza Venezuela de Caracas— nos condena a una esterilidad ontológica: las construcciones sólidas solo engranan desde la plenitud del ser, no desde precarios andamiajes.

IV. Historia para adultos

La historia infantilizante con la que nos impregnan reduce la “conquista” a episodios cruentos y amplifica así —a lo largo de abundantes páginas, horas de clase e incluso actos culturales— su impacto emocional para dejar una huella incuestionada e indeleble en el ciudadano común: lo hispánico es malo y ajeno. Conquistar, en su primera acepción, implica “ganar, mediante operación de guerra, un territorio, población, posición”, mientras que su segunda es “ganar, conseguir algo, generalmente con esfuerzo, habilidad o venciendo algunas dificultades”. Dados los atractores semánticos descritos, solo se piensa en la primera acepción, cuando, en realidad, la verdaderamente descriptiva es la segunda. En efecto, la forja primigenia de nuestra cultura no se da exclusivamente sobre hechos de sangre, sino también sobre colaboración y pactos. Nuestros ancestros indígenas y nuestros ancestros castellanos pasaron por décadas de reconocimiento mutuo, de tanteos, a partir de los cuales tomaron las decisiones que consideraron mejores para los suyos: atacar, negociar, colaborar, huir, evitar. Todas esas opciones estuvieron abiertas y fueron efectivamente transitadas en un territorio que nada tenía de idílico y que no preexistía como unidad política al avistar Colón nuestras actuales costas.

Por su parte, la “colonia” —apenas sobrevolada a pesar de constituir el período más largo— es un paréntesis prácticamente vacío, salpicado de episodios que reafirman la crueldad hispánica y la necesidad de “liberación”. No conozco a ningún venezolano hoy que no sea estudioso de la materia o de amplia cultura que sea capaz de articular un discurso veraz y suficiente respecto a ella. ¿Por qué la “colonia” es sobrevolada? Porque no resulta conveniente profundizar en lo que ocurre tras los encuentros y encontronazos iniciales entre nuestros ancestros indígenas e hispánicos: España, a lo largo de siglos, administró e hizo parte de su cuerpo a Hispanoamérica. Buscó fundar una España americana. No buscó, como otros europeos, limitarse a factorías costeñas y eliminar a los nativos o forzarlos a una periferia. No. Integró pueblos, fundó ciudades tierra adentro, trazó caminos, construyó iglesias, hospitales y escuelas; estableció una sólida moneda, forjó una legislación protectora de los débiles y reconocedora del otro, legó festividades, tradiciones, modos de ser y estar. Y lo principal, por su carácter fundante, vertebrador, organizador del mundo y del sentido de la vida: la lengua en la que me lees y el Dios cristiano. Lo anterior es tan importante para nosotros que, si fuese posible extraerlo de nuestro ser, desapareceríamos: somos inconcebibles sin el legado hispánico.

Pero, atención: no se trata de generar una leyenda dorada, sino de superar el silencio y la manipulación respecto al período monárquico y suplantarlo por conocimiento que, aunque ya existente entre los especialistas rigurosos, no se ha difundido, no ha hecho mella en las mentes infantilizadas y adoctrinadas. De algo estoy seguro: del conocimiento no surgirán demonios españoles oprimiendo a nativos angelicales, sino la visión de una sociedad nueva y mestiza que, con todas sus limitaciones, iba en movimiento ascensional cuando se desencadena la cataclísmica secesión. Cedo la palabra a Elías Pino: “Estamos acostumbrados a ver en la Independencia una hazaña gloriosa, sin descubrir la tragedia que fue de veras. La sociedad de las postrimerías coloniales vivía un apogeo económico y una situación de convivencia que no parecía orientada a alternativas de hostilidad. Antes de 1810, el joven Andrés Bello pregonaba las bondades del paraíso del café y el cacao que era Venezuela, sin imaginar la catástrofe que se avecinaba. Para desdicha de las mayorías de la población, arrastradas a un conflicto que no les interesaba, el pensil se convirtió en infierno debido a las batallas contra los realistas” (cursivas mías). La realidad que describe el historiador —historia para adultos— no refleja una gestión de malévolos seres, sino una administración sensata. Algo debería estarse haciendo bien para que, del caldo de cultivo de una ciudad que no sobrepasaba los 50.000 habitantes en 1810, surgieran dos personas cuyas ejecutorias marcaron el siglo XIX hispanoamericano: Bolívar, principal propiciador individual de la ruptura política; y Bello, principal artífice individual de nuestra continuidad histórico-cultural.

V. El todo es Hispanoamérica

Los fragmentadores —“libertadores”— de comienzos del XIX pusieron en juego la continuidad de los pueblos hispanoamericanos. En efecto, al sumirnos en una profunda impotencia política y económica, fuimos incapaces de defender lo más básico: el territorio. No hemos desaparecido porque a los grandes poderes les ha resultado más rentable el tener dóciles Estados clientes que emprender una conquista física directa. Sin embargo, cuando lo han necesitado, no han vacilado en arrebatar o modificar nuestras tierras. Mencionemos solo las inmensas superficies arrancadas a México, la creación de Panamá, el estatus actual de Puerto Rico, las Malvinas, el Esequibo… Con claridad: fuimos arrojados de nuestra sólida casa grande —en la que vivíamos con toda la familia— a la intemperie de la dispersión. Y nos sorprende el siglo XXI —todavía— a merced de los elementos.

Somos suficientemente parecidos entre nosotros y distintos de los otros como para considerarnos, sin artificio alguno, una megacomunidad clara y distinta en el mundo. Somos, gracias a nuestra compartida raíz hispánica, un conglomerado de 500 millones de personas que, de forjar una dinámica centrípeta, puede hallar, dada su escala, un acomodo óptimo en el mundo. Tenemos un interés común: preservar lo esencial de nuestra cultura para no desembocar en un desquiciamiento antropológico. Para ello debemos hallar formas prácticas a fin de que nuestra comunidad actúe de concierto ante los bloques chino, anglosajón o islámico; ante los poderosos OPNIS —objetos políticos no identificados—: mafias, terroristas, guerrillas, fundamentalismos, Estados forajidos, megaempresas… hasta filántropos que fomentan una quimérica humanidad sin raíces; y ante los neomicronacionalismos que sobre bases lingüísticas o indigenistas pretenden disgregarnos —de concierto con otros bloques u OPNIS— en aún más Estados para cimentar nuestra irrelevancia.

Se ha intentado remediar nuestra dispersión a través de políticas y proyectos grandilocuentes, emotivos, con frecuencia abiertamente irracionales, dependientes de la voluntad y recursos de los Estados o de carismáticos liderazgos, ejecutados de arriba hacia abajo, diluidos a menudo por el agregado de espacios lingüísticos ajenos (Brasil, el Caribe, Portugal). En vano. Basta.

Debemos acercarnos de una manera práctica, de abajo hacia arriba y en función del espacio lingüístico común. Debemos poner la mesa para aprovechar las inmensas ventajas que da el que 500 millones de personas compartan lengua, cultura, historia y afectos. Esta convergencia es de un valor económico, cultural y político tan gigantesco como desaprovechado: los hispanos, entorpecidos por las aduanas múltiples que plantan sus Estados, no pueden establecer cabalmente intercambios recíprocos. Se impone la forja de un espacio de libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales que abarque el máximo de territorios hispanohablantes, para que los ciudadanos, a través de sus intercambios de toda índole —fluidos gracias al código lingüístico compartido, optimizados gracias a la inmensa escala— vayan generando, de abajo hacia arriba, espontáneamente, una demanda de tejido institucional fuerte que cimiente poco a poco un polo capaz de dar mucho más bienestar, riqueza y libertad que los que proporciona el archipiélago actual. Se trata de exigir ante las actuales unidades políticas hispanoamericanas lo evidente: el derecho de cada hispano a desplegar al máximo su potencial en todos los ámbitos en la integralidad de su cultura global.

Venezuela es una parte, no el todo. El todo es Hispanoamérica. Sin reagruparnos en ella, readquiriendo las dimensiones necesarias para navegar los procelosos mares de la globalización, desapareceremos, a la par que los otros países hispanohablantes. Basta de magnificar los árboles —cada una de las más de veinte entidades políticas—: ello impide percibir el inmenso bosque hispanoamericano y calibrar su gigantesco potencial de prosperidad y protección. Deviene así Hispanoamérica una vaga sensación que ocasionalmente se activa en fiestas patrias o coyunturas políticas, deportivas o literarias; nos aparece como un gigante gaseoso y semidormido, oculto tras los árboles de las fronteras nacionales actuales en las que solemos agotar nuestra limitada cotidianidad. No. Hispanoamérica es el contexto político de nuestra viabilidad.

VI. Demasiada gloria en la utilería

El gran encubrimiento brota por doquier. Desde las páginas de la revista Tricolor, los labios del conmovedor maestro, los actos culturales de la escuela, los monumentos, las plazas; desde los nombres de las calles, la moneda, los puentes, las represas, los satélites, las universidades, los liceos, los municipios, los estados, las montañas; desde cada espacio físico o intersticio psíquico del país, nos envuelve un ambiente que asienta emociones generadoras de convicciones pétreas, reñidas radicalmente con la realidad, pero que cumplen a cabalidad su cometido político: afianzar visceralmente una precaria identidad colectiva; justificar instituciones, ejecutorias y carencias; hacernos legatarios de la “gloria” de los “libertadores”, central en la utilería mítica. Somos adictos a la “gloria”. Con “gloria” encubrimos la desoladora realidad y nos procuramos una autoestima que nos socava: oculta la verdad de nuestro ser y, así, nos condena a un permanente desatino. No somos los descendientes de un “glorioso ejército libertador”, no somos responsables de deshacer todos los entuertos de Venezuela, Hispanoamérica y el mundo. Somos errantes dispersos en creciente precariedad a bordo de canoas zarandeadas por los vientos y que hacen agua por todas partes… cuando, desde un conocimiento cierto, podríamos navegar unidos y hacia puertos seguros en una embarcación de tonelaje apto para las tormentas contemporáneas.

Nuestra fragmentación en más de veinte entidades políticas se dio sobre un gran encubrimiento provisto por ideas que, necesariamente, por perseguir la escisión de lo que nos unía a todos —lo hispánico— debían atacarlo con especial ahínco y por todos los medios. Por ello no se vaciló en resaltar, magnificar e incluso inventar —con mirada interesada, no comparativa y absolutamente anacrónica— los inexorables episodios de crueldad en cualquier expansión de la época y se ignoró de manera consciente la común obra posterior al momento inicial, en la que alcanzamos altas cotas borradas de nuestra memoria colectiva. Nacen así los nuevos Estados rechazando la argamasa que nos constituye y es susceptible de federarnos. Ello ocasiona una automutilación que nos lastra, desestabiliza y apoca: no actuamos desde la integridad de nuestro ser al no asumir con lucidez y sin complejos nuestra principal y común herencia. No podemos, por lo tanto, desplegar nuestras velas al viento y navegar hacia amplios horizontes: un cabotaje sin brújula nos consume. Toca entonces, en el siglo XXI, integrar y sumar; no fragmentar, restar ni vivir desde absurdos odios. Toca integrar y sumar, aún más, lo hispánico general con lo específico local: los legados indígenas, constitutivos del par inicial; el legado africano, vital desde casi los primeros años, y los legados europeos del siglo XX. Toca integrar y sumar una supranacionalidad por inventar con los países hoy existentes. Y, al fin, sí, avanzar.

Atrevámonos a vivir sin la mentira de la “gloria”. Atrevámonos a conocernos quitando las capas de propaganda del sistema de mitos. Atrevámonos a hallar rótulos y perspectivas que trasciendan el autoengaño y la automutilación. Atrevámonos a desencubrir. Por más que les pese a nuestras almas infantilizadas —necesitadas de héroes, villanos y víctimas perfectos—: no existió el “Paraíso precolombino” arrasado por la “conquista”, no hubo “infierno colonial”, los “libertadores” no fueron semidioses portadores de “independencia” alguna. Los ancestros que poblaron esas horas fueron —en su inmensa mayoría— sencillamente seres de su tiempo que actuaron en función de sus esquemas mentales e intereses. Veámoslos directamente a los ojos —desde el conocimiento, no desde la propaganda— para discernir qué factores de su legado merecen continuidad, cuáles requieren ruptura, cuáles demandan adaptación, cuáles deberían ser resucitados. Pero hemos de darnos prisa.

VII. Vuelta a casa

Fauces de ballenas devorarán a los insensatos que persistan en navegar en canoas. El tiempo de la historia se acelera, el mundo se achica, el combate entre fuerzas muy poderosas se intensifica. Se avecinan tormentas recias e inéditas. Muchos naufragarán o vivirán a la intemperie. No nosotros. Habitamos en torno a un patio llamado Venezuela. Se halla en una casa grande —Hispanoamérica— de múltiples patios. Allí vive una amplia y diversa parentela. Pero, hace dos siglos, los pasillos y pasadizos entre patios se erizaron de obstáculos. Desde entonces toda la familia se ha apocado. La casa, casi entera, todavía permanece. Mas ya no la percibimos. La visión de cada patio nubla la casa grande. Se impone desencubrir para rehabitarla por completo. Nos reconoceremos todos. Nos sentiremos revigorizados. Abriremos las ventanas. Veremos amplios horizontes. Respiraremos aire tonificante. Cantaremos en el humano coro desde la plenitud de nuestra voz.


NOTA: Del buen salvaje al buen revolucionario, (1976), de Carlos Rangel; Venezuela: identidad y ruptura, (1983), de Ángel Bernardo Viso; El laberinto de los tres minotauros, (1994)de José Manuel Briceño Guerrero; La herencia de la tribu, (2009), de Ana Teresa Torres; Imperiofobia y leyenda negra, (2016), de María Elvira Roca Barea y Hablamos la misma lengua, (2017), de Santiago Muñoz Machado: obras que me han hecho ver. En deuda me hallo con ellas y con muchísimas otras: el desencubrimiento de América se encuentra en pleno despliegue.

Carlos Leáñez Aristimuño es consultor y profesor en lenguas y liderazgo en medio corporativo. Profesor agregado en políticas lingüísticas e idiomas en la USB. Abogado (Summa Cum Laude) de la UCAB. Magister en Literatura LatinoamericanaDisciplina académicaNarratología, lingüística y análisis del discurso de la USB

Bitcoin puede tener aplicaciones más allá de una simple reserva de valor, reconoce Goldman Sachs. El banco estima que la adopción y la demanda de BTC seguirá creciendo.

Bitcoin (BTC) es inevitable y así lo demuestran los hechos. El banco de inversión estadounidense, Goldman Sachs, apunta a que la criptomoneda líder del mercado seguirá restándole espacios al oro y, además, vaticina un precio de USD 100.000 para BTC en los próximos cinco años, si aumenta su participación en el mercado de reserva de valor.

En una nota de Zach Pandl citada por Bloomberg, quien es el codirector de estrategia global de divisas y mercados emergentes, el banco, que ya ha tenido una actitud amigable con el ecosistema emergente y más precisamente con Bitcoin, afirma que la capitalización del mercado, ajustada por la flotación de BTC, es de poco menos de USD 700 mil millones en el mercado de reserva de valor, reseña CriptoNoticias

Esto, indican, representa el 20% de la participación de mercado de reserva de valor, compuesto por BTC y el oro. Éste último, activo de preferencia para ahorristas e inversionistas de largo plazo, cuenta ahora mismo con una capitalización de mercado de USD 2,6 billones, en promedio.

Así, y si creciera la participación de BTC en el mercado de reservas «hipotéticamente», tal como lo señalan, en un 50% durante los próximos cinco años, el precio de la moneda digital estará sobre los USD 100.000, para un rendimiento compuesto anualizado del 17% o 18%.

Según el Goldman Sachs, la capitalización del mercado de la criptomoneda puede crecer como un subproducto de una adopción más amplia de activos digitales, «y posiblemente debido a las soluciones de escalado específicas de Bitcoin».

“Bitcoin puede tener aplicaciones más allá de una simple reserva de valor, y los mercados de activos digitales son mucho más grandes que Bitcoin, pero creemos que comparar su capitalización de mercado con el oro puede ayudar a establecer parámetros sobre resultados plausibles para los retornos de Bitcoin”.

Goldman Sachs, banco de inversión.

Los comentarios del Goldman Sachs llegan en momentos en que BTC se negocia sobre los USD 46.000, de acuerdo con la Calculadora de Precios de CriptoNoticias.

El banco, que señaló que bitcoin fue uno de los activos con mejor desempeño durante el recién terminado 2021, aclara que la demanda seguirá creciendo, aun con el reto que puede suponer el consumo de recursos reales de la red para la adopción empresarial o institucional.


Bitcoin representa el 20% de la participación de mercado de reserva de valor. Fuente: Bloomberg.

El oro digital

La narrativa de BTC como oro digital ha existido y se ha mantenido desde hace un tiempo, por lo que no es raro que Goldman Sachs haga la diferenciación entre ambos activos.

El año pasado, según lo reportó CriptoNoticias, muchos fueron los comentarios que compararon a la criptomoneda líder del mercado con el metal precioso.

Un informe del bróker de criptomonedas, eToro, dejó saber que Bitcoin se convertirá en el oro digital de la nueva era.

En el documento, señalaron que si BTC aumenta su capitalización de mercado realizada en un 50% cada año hasta 2030, superaría al oro con más de USD 13,1 billones en capitalización y valdría USD 2.114.385 por unidad.

Y en la misma línea, el CEO de Visa, Alfred Kelly, calificó a bitcoin como oro digital, en el sentido de que se trata de un activo especulativo.

Además, dijo que la compañía que él encabeza trabaja para facilitar la compra de esta criptomoneda y su uso como medio de pago a través de tarjetas.

Bitcoin, «una criptomoneda pura»

La nota del Goldman Sachs realza la aceptación de Bitcoin por parte del Goldman Sachs. De hecho, esta misma semana, CriptoNoticias reportó un informe de esa institución, donde clasificó a BTC, entre otras cosas, como una «criptomoneda pura».

En su informe “Overview of Digital Assets”, el banco apunta a que bitcoin tiene una gran utilidad en lo inmediato. Para la entidad, ha habido una evolución de la narrativa de BTC como una reserva digital de valor impulsada por la escasez, seguridad y valor de marca.

Según la institución, BTC es «especialmente útil en países con monedas inestables», como Venezuela o Argentina, donde la adopción ha sido impulsada por la inflación.

En una misma narrativa, ese banco se unió hace unos meses con la compañía de servicios financieros e inversiones en criptomonedas, Galaxy Digital, para proporcionarles liquidez en las operaciones de futuros de bitcoin a los clientes de la entidad financiera, hecho registrado por este medio.

Superar al oro como un activo de reserva es, por lo visto, una nueva meta planteada para bitcoin. Se puede cumplir, aunque también habría que concretar la adopción masiva del activo. Lo bueno es que ya se está avanzando en eso y positivamente.

JuiceBar, un fabricante comercial de cargadores para vehículos eléctricos con sede en Connecticut, ha entrado en el mercado de la carga doméstica con el lanzamiento de un cargador de 48 amperios al que llama «Cheetah».

Nuestro nuevo cargador doméstico combina la velocidad y la confiabilidad incomparable de nuestros cargadores comerciales con una interfaz inteligente que impresionará a todos los conductores de vehículos eléctricos.

Paul Vosper, director ejecutivo de JuiceBar

El Cheetah será compatible con todos los modelos de vehículos eléctricos. La versión para el hogar estará disponible en configuraciones de 32, 40 y 48 amperios e incluirá relés de seguridad duales, una aplicación móvil inteligente y una garantía de 3 años. 

Las opciones incluyen un cable extralargo de 25 pies y un retractor de cable.

Amy Harris, directora de marketing de JuiceBar, dijo que la empresa pronto anunciará planes para ofrecer a sus clientes una opción para hacer que sus vehículos eléctricos sean 100% neutrales en carbono, mediante la compra de créditos de energía renovable certificados que compensen la huella de carbono de los automóviles.

JuiceBar ha estado construyendo una infraestructura global de carga de vehículos eléctricos desde 2009.

Los cargadores JuiceBar se fabrican y ensamblan en los EE. UU. y se pueden encontrar en cientos de ciudades de América del Norte. 

Los cargadores comerciales de JuiceBar ofrecen características de seguridad únicas con conectividad OCPP y tiempos de carga que son entre un 60 y un 250% más rápidos en comparación con la mayoría de los cargadores de nivel 2.

Los bancos chinos se apresuraron a cumplir con sus cuotas anuales de préstamos impuestas por el estado el mes pasado comprando instrumentos financieros de bajo riesgo en lugar de emitir préstamos.

Un aumento que, según banqueros y analistas, reflejaba la cautela de las instituciones financieras sobre la desaceleración de la economía del país.

El aumento de la demanda de aceptaciones bancarias, que están garantizadas por sus emisores y técnicamente clasificadas como préstamos, redujo el rendimiento de los instrumentos a cerca de cero por ciento en la segunda quincena de diciembre.

El 23 de diciembre se alcanzó un mínimo histórico de 0,007 por ciento, reseña el Financial Times

Eso fue mucho más bajo que el costo de capital promedio del 2.5 por ciento de los bancos chinos durante el mismo período, lo que implica que preferían perder dinero en aceptaciones bancarias de bajo rendimiento en lugar de arriesgarse a mayores pérdidas al emitir sus propios préstamos a tasas de interés más altas.

La administración del presidente Xi Jinping quiere que los bancos presten más, especialmente a las pequeñas y medianas empresas en sectores favorecidos por el gobierno, como la agricultura y los vehículos de nuevas energías.

Sin embargo, los bancos se muestran reacios a hacerlo porque creen que la desaceleración de la economía de China ha reducido el grupo de prestatarios calificados.

No podemos decir no

Los oficiales de crédito dijeron que comprar aceptaciones bancarias para cumplir con sus cuotas de préstamos de fin de año era la forma más segura de respaldar los objetivos de política del gobierno.

“Apoyar la economía en general es una tarea política a la que no podemos decir ‘no’”, dijo un ejecutivo del Banco Zhongyuan en la ciudad central de Zhengzhou, quien pidió no ser identificado.

“Nuestras pérdidas por comprar garantías bancarias son menores que otorgar préstamos a empresas no calificadas.» dijo

Las empresas utilizan las aceptaciones bancarias como forma de pago, que el titular puede canjear con el banco emisor. También se pueden comprar y vender en mercados abiertos, como la Bolsa de papel comercial de Shanghai.

Los oficiales de préstamos le dijeron al Financial Times que la represión regulatoria de Xi había afectado a muchos de sus mejores prestatarios en sectores como el inmobiliario y la educación privada, sin señales de que las condiciones mejorarían pronto.

«Las autoridades quieren que apoyemos la economía real mientras mantenemos las deudas incobrables bajo control», dijo un oficial de préstamos del Zheshang Bank en Hangzhou, quien pidió no ser identificado. “Eso es difícil de lograr en el estado actual de negocios»

En el Consumer Electronics Show CES 2022, Sony anunció la creación de una empresa que estará enfocada en el diseño y desarrollo de vehículos eléctricos. Se trata de Sony Mobility, que debería marcar el ingreso de la multinacional japonesa en el campo de la movilidad eléctrica.

En la conferencia de tecnología CES en Las Vegas, Sony mostró un prototipo de vehículo utilitario deportivo eléctrico de siete asientos con tracción total. Las acciones de Sony cerraron con un alza del 3,7% en Tokio el miércoles después de la noticia.

Sony mostró por primera vez un sedán con vehículos eléctricos en el CES hace dos años, pero dijo en ese momento que no necesariamente planeaba vender un automóvil Sony. El prototipo inicial sirvió para mostrar los sensores de imagen de Sony, que pueden ser una parte clave de los sistemas de conducción autónoma.

El nuevo anuncio de Las Vegas sugirió que Sony planea vender vehículos bajo su propia marca en lugar de simplemente suministrar su tecnología a otros fabricantes de automóviles. La compañía dijo que establecería una compañía llamada Sony Mobility Inc. en la primavera.

“La nueva empresa (Sony Mobility) quiere usar la inteligencia artificial y la robótica para ayudar a hacer posible un mundo en el que todas las personas puedan vivir en armonía con robots en su día a día”, explica la compañía en un comunicado.

La apuesta de Sony en el ámbito de la movilidad podría incluir un infoentretenimiento totalmente conectado, además de un sistema de conducción autónoma.

“Sony considera que la operación remota es una tecnología de importancia, en anticipación a la llegada de la conducción autónoma”.

Crece el mercado de vehículo eléctricos

El mercado de vehículos eléctricos se está llenando cada vez más con Tesla Inc. liderando el grupo de empresas de vehículos eléctricos que compiten con los fabricantes de automóviles tradicionales, casi todos los cuales han anunciado planes ambiciosos para expandir sus ofertas de vehículos eléctricos.

En una entrevista en septiembre de 2020, el presidente ejecutivo de Sony, Kenichiro Yoshida, expresó un gran interés en ingresar al mercado de vehículos. Dijo que había sentido durante años que el fabricante de las consolas de videojuegos PlayStation y otros dispositivos electrónicos debería «hacer algo que se mueva».

«Creemos que Sony está bien posicionada como una empresa de entretenimiento creativo para redefinir la movilidad», dijo Yoshida en la conferencia del martes.

Los vehículos eléctricos tienen menos partes móviles que los que funcionan con gasolina y dependen más de los controles de software, lo que facilita que las empresas que se especializan en productos electrónicos entren en el negocio.

Apple Inc. ha explorado ingresar al mercado de vehículos eléctricos durante años, aunque nunca ha publicado detalles sobre sus planes.

Sony es un importante proveedor de Apple debido a su negocio de detección de imágenes, que fabrica piezas que se utilizan en iPhones y otros teléfonos inteligentes.

Al cumplirse 15 años de entrada en vigencia de la ley

Este 5 de enero se cumplen 15 años de la entrada en vigencia de la Ley para las Personas con Discapacidad en Venezuela y aun no existe un reglamento que especifique las normas jurídicas para regular las actividades vinculadas a los derechos de Personas con Discapacidad (PcD) en el país.

El presidente de la Confederación Sordos de Venezuela (Consorven), Juan Ángel De Gouveia, exigió a los órganos competentes, ponerse al día con este compromiso jurídico, y así pueda hacerse cumplir la Ley de Personas con Discapacidad en el país. “Debemos recordar que la aprobación de este reglamento corresponde tradicionalmente al Poder Ejecutivo, aunque los ordenamientos jurídicos actuales reconocen potestad reglamentaria a otros órganos del Estado”. Acotó.

Asimismo hizo mención que en años anteriores, organizaciones de y para Personas con Discapacidad y sus familias realizaron esfuerzos para la creación de un reglamento, donde también se discutió la Ley con la comunidad afectada; “a pesar de ello, aún no se ha promulgado el instrumento regulador y sin este documento, existe debilidad para el cumplimiento de varios de sus artículos”.

El presidente de Consorven cuestionó los criterios que puedan usarse para aplicar esta Ley, considerando que no están claras las normas, pautas o principios para poner una sanción o multa; “de igual manera se desconoce si hay entes u organismos que incumplen con la Ley de Personas con Discapacidad, ante la inexistencia de un reglamento que regule la norma”.

Igualmente mostró preocupación frente al proyecto de Ley Orgánica de Protección para las Personas con Discapacidad que se debatió el pasado año 2021 en la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional del gobierno de Nicolás Maduro, el cual fue aprobado en primera discusión por este órgano el pasado 13 de abril.

“Ese proyecto no contó con suficientes consultas a personas con discapacidad y a las organizaciones de y para las PcD; las pocas que se hicieron fue de manera virtual y tampoco contó con accesibilidad para respuestas certeras, por ende esa propuesta presenta algunas incongruencias y vacíos desde el punto de vista jurídico y adicionalmente algunos de sus artículos no están alineados con los derechos consagrados en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad suscritos y ratificados por el Estado venezolano en el año 2013”.

Entre sus observaciones destacó que el Proyecto propone modificación en cuanto a la definición de la discapacidad, persona con discapacidad y su clasificación, “sin embargo, no se ajustan completamente a lo establecido en normativas internacionales. Asimismo no se observa la promoción hacia el reconocimiento de las capacidades, los méritos y las habilidades de las personas con discapacidad, tal como lo dispone el artículo 8 de la Convención en lo que respecta a la toma de conciencia”.

También cuestionó que no se tomó en cuenta la formación para el uso de formatos de lectura fácil y el manejo del lenguaje sencillo para las personas con discapacidad intelectual; es poca la claridad en el apartado sobre trato social y protección familiar,

Ante ciertas observaciones, Consorven solicitó la revisión exhaustiva del contenido normativo del proyecto de Ley Orgánica de Protección a las Personas con Discapacidad, garantizando la participación de todas las Organizaciones de Personas con Discapacidad que hacen vida en Venezuela quienes pueden aportar cifras, análisis y estudios previos.

A su juicio, otro ámbito que debe contemplarse en esta materia es la ratificación -por parte de Venezuela- de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), lo que supone un compromiso por parte del Estado en adaptar los marcos legales necesarios. “Merece la pena recordar que la CDPD es un instrumento legal supraconstitucional, por ende debe existir un proceso de armonización legal que aún no se ha hecho en Venezuela; por este motivo, en nombre de la organización que represento, una vez más solicito públicamente a los órganos competentes en la materia, ponerse al día con este compromiso jurídico, y así pueda hacerse cumplir la Ley de Personas con Discapacidad en Venezuela”.

Por último, dejó claro que Consorven siempre seguirá en la lucha por la defensa de las Personas con Discapacidad a través del constante monitoreo en el cumplimiento de cada uno de los artículos de la CDPD y más en tiempos de pandemia y crisis humanitaria compleja, donde las PcD se han visto afectadas ante su vulnerabilidad por la falta de información en diferentes formatos accesibles, así como la atención oportuna y necesaria en los distintos centros de salud del país.

“Ante ciertas irregularidades, seguiremos defendiendo los derechos humanos de las Personas con Discapacidad en Venezuela, hasta lograr la verdadera inclusión y un mundo de oportunidades para todos por igual, donde nadie se quede atrás”. Concluyó Juan Ángel De Gouveia.

El premio Nobel Albert Einstein y la estrella de Hollywood Charlie Chaplin se conocieron en 1931

Hace nueve décadas, uno de los genios más renombrados de la historia conoció a quizás el mejor actor de cómics del mundo. El comité del Premio Nobel recordó la reunión entre el premio Nobel Albert Einstein y la estrella de Hollywood Charlie Chaplin en una publicación de Instagram compartida el 21 de julio de 2020

Según la publicación del Premio Nobel, se decía que «Charlie Chaplin era la única persona de Hollywood que Albert Einstein quería conocer».

Albert Einstein, todavía ciudadano alemán en ese momento, había estado viajando en los Estados Unidos. El físico de fama mundial, que estaba en el apogeo de su fama y ya había ganado el premio Nobel, fue presentado a Chaplin en Universal Studios y luego invitado al estreno de ‘City Lights’

Como era de esperar, el encuentro entre los dos genios dio lugar a un intercambio brillante. El comité del Premio Nobel en Instagram compartió un intercambio memorable de esta conversación:

Einstein: «Lo que más admiro de tu arte es tu universalidad. No dices una palabra, ¡pero el mundo te entiende!»

Chaplin: «Cierto. ¡Pero tu gloria es aún mayor! El mundo entero te admira, aunque no entiendan ni una palabra de lo que dices».

Albert Einstein fue un físico teórico nacido en Alemania, famoso por desarrollar la teoría de la relatividad. Fue galardonado con el Premio Nobel de Física 1921 por sus contribuciones a la física teórica.

Chaplin recibió múltiples reconocimientos y nominaciones. Recibió el premio Óscar Honorífico en 1928 y 1972, fue candidato al premio Nobel de la Paz en 1948, fue nombrado caballero de la Orden del Imperio Británico en 1975​ y se colocó una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood en 1970

Hyundai Motor utilizó Consumer Electronic Show CES 2022 en Las Vegas como plataforma para describir su nuevo “concepto de metamovilidad”, que incorporará el uso de la robótica tanto en el mundo real como en el metaverso para permitir una “libertad ilimitada de movilidad” sin restricciones por las limitaciones físicas de movimiento en tiempo y espacio.

La compañía también presentó su nuevo concepto de mobilidad de las cosas (Mobility of Things, MoT en inglés) en el que los objetos tradicionalmente inanimados ganarán movilidad mediante la robótica, junto con las plataformas modulares Plug & Drive (PnD) y Drive & Lift (DnL) como soluciones todo en uno para el Ecosistema MoT.

La robótica es una parte esencial de la transformación de Hyundai Motor en un proveedor de soluciones de movilidad inteligente. Habiendo adquirido Boston Dynamics, un innovador en el campo, Hyundai Motor ha agudizado su enfoque en el avance de la robótica para mejorar la vida de las personas a través de una gama de soluciones de movilidad. 

La empresa considera que la robótica y la movilidad son complementarias en el sentido de que una acelera el desarrollo de la otra y viceversa. Juntos, forman una combinación sinérgica que agregará valor al negocio e impulsará el progreso de la humanidad, comenzando con un ecosistema de movilidad de las cosas (MoT) basado en robótica.

En Hyundai, estamos aprovechando el poder de la robótica para lograr grandes cosas. Visualizamos las futuras soluciones de movilidad que son posibles gracias a la robótica avanzada, incluso ampliando nuestras soluciones de movilidad a Metamobility. Esta visión permitirá una libertad ilimitada de movimiento y progreso para la humanidad.

Euisun Chung, presidente ejecutivo del grupo

Con el metaverso listo para convertirse en un espacio cotidiano para las personas en el futuro, la compañía espera la posible aparición de un nuevo tipo de plataforma de metaverso en la que la distinción con la realidad podría desaparecer, rompiendo con el concepto de realidad virtual tal y como el mundo lo conoce hoy.

Lo que solía ser una experiencia virtual debido a las limitaciones tecnológicas ahora se puede reflejar en el mundo real a través de la conexión de dispositivos inteligentes, lo que permite a los usuarios tener una libertad de movimiento ilimitada entre los dos mundos. Hyundai Motor define el concepto de experiencias como Metamovilidad.

Hyundai Motor espera que las movilidades, como los automóviles y la UAM, sirvan como dispositivos inteligentes para acceder a espacios virtuales, mientras que la robótica actuará como un medio para conectar los mundos virtual y real. Por ejemplo, un automóvil que se conecta a espacios virtuales puede permitir a los usuarios disfrutar de diversas experiencias de realidad virtual en el automóvil. Dependiendo de las necesidades del usuario, un automóvil se puede transformar en un espacio de entretenimiento, una sala de reuniones para el trabajo o incluso una plataforma de videojuegos en 3D.

A diferencia de la encarnación actual de la realidad virtual en la que las experiencias del usuario no se reflejan en el mundo real debido a limitaciones tecnológicas, los futuros usuarios de metaverso podrán afectar cambios en el mundo real a través de la robótica y la tecnología de gemelos digitales, una representación virtual de un objeto físico, lugar o proceso que será posible gracias a nuevos avances en sensores y actuadores.

Por ejemplo, cuando un usuario accede a un gemelo digital de su hogar en el metaverso mientras está fuera de su hogar físico, podrá alimentar y abrazar a una mascota en Corea mediante el uso de un robot avatar. Esto permitirá a los usuarios disfrutar de experiencias del mundo real a través de la realidad virtual.

A través de Metamobility, los robots ayudarán a las personas a superar las limitaciones físicas del tiempo y el espacio, proporcionando un medio para conectarse e interactuar en el metaverso. Hyundai Motor imagina un metaverso que utiliza robots como medio entre el mundo real y el virtual, lo que permite a las personas cambiar y transformar las cosas en el mundo real a través de un metaverso y una conexión de robot.

Esta conexión metaverso-robot permitirá al usuario guiar a un robot en el mundo real, como en una fábrica inteligente. Esto permitirá un modelo digital de próxima generación para la gestión y fabricación de plantas al permitir que los especialistas remotos se conecten a todas las máquinas y activos dentro de la fábrica y realicen tareas remotas a través de una conexión física directa utilizando robots y realidad virtual. Por ejemplo, un trabajador interactuaría con un avatar robótico en el metaverso a través de la interfaz de realidad virtual y controles manuales para manipular cosas en el mundo real utilizando un robot proxy en el sitio de trabajo remoto.

La idea detrás de Metamobility es que el espacio, el tiempo y la distancia se volverán irrelevantes. Al conectar robots al metaverso, podremos movernos libremente entre el mundo real y la realidad virtual. Yendo un paso más allá de la experiencia de proxy inmersiva ‘estar allí’ que proporciona el metaverso, los robots se convertirán en una extensión de nuestros propios sentidos físicos, lo que nos permitirá remodelar y enriquecer nuestra vida diaria con Metamobility.

Chang Song, presidente y director de la división de transporte como servicio (TaaS) de Hyundai Motor Group

Hyundai Motor también reveló sus plataformas modulares Plug & Drive (PnD) y Drive & Lift (DnL) como soluciones todo en uno para su ecosistema ilimitado Mobility of Things (MoT), en el que las cosas tradicionalmente inanimadas, desde pequeños objetos hasta espacios comunitarios, ganará movilidad utilizando las tecnologías robóticas de la empresa.

El módulo PnD es una plataforma robótica de una sola rueda que combina dirección inteligente, frenado, tracción eléctrica en las ruedas y hardware de suspensión que se puede escalar hacia arriba o hacia abajo, para cualquier propósito, tamaño o aplicación. Los sensores LiDAR y de la cámara permiten que un objeto habilitado para PnD se mueva de forma autónoma.

Con una flexibilidad y escalabilidad infinitas, el módulo PnD puede proporcionar movilidad a cosas normalmente inanimadas, desde pequeños objetos hasta espacios comunitarios. Sus aplicaciones parecen ilimitadas, brindando libertad de movimiento para personas con discapacidad, logística automatizada, espacio interior reconfigurable y transporte público con compartimentos individuales para distanciamiento social y movilidad de última milla.

En el mundo venidero, no moveremos nuestras cosas, pero las cosas realmente se moverán a nuestro alrededor con el módulo PnD que hace que los objetos tradicionalmente inanimados sean móviles. Estamos dirigiendo toda nuestra ambiciosa ingeniería robótica y nuestros esfuerzos creativos hacia la realización de una visión aún más grande que nunca: el ecosistema ilimitado de Mobility of Things.

Dong Jin Hyun, vicepresidente y director del laboratorio de robótica de Hyundai Motor Group

Hyundai Motor también exhibió la pequeña plataforma de movilidad MobED (Mobile Eccentric Droid) que utiliza el módulo DnL, un mecanismo de rueda excéntrica, que combina los sistemas de conducción, dirección y frenado en una estructura. Con DnL montado en cada rueda, MobED puede levantar y bajar la plataforma, por lo que el cuerpo puede permanecer nivelado mientras MobED atraviesa terrenos irregulares o barreras bajas como escalones o badenes.

Carlos Rangel fue un héroe con todas las letras, quizás el pensador más importante del último siglo en el continente, con el perdón de los Vargas Llosa, Octavio Paz, y compañía.

En las décadas de los sesenta y setenta, mientras los intelectuales de la época, los grandes medios de comunicación y el mundo entero observaba con veneración y entusiasmo el avance de la revolución cubana, había un hombre que sin haber vivido todavía las penurias del comunismo-socialismo, ya advertía lo que venía para Cuba y el resto de la región de seguir sus pasos; sus predicciones en todo caso fueron acertadas, lamentablemente nadie lo escuchó.

Rangel nació en Caracas, Venezuela, realizó sus estudios de educación superior en Estados Unidos y Europa, y posteriormente se convertiría en profesor universitario y diplomático de carrera, hasta involucrarse en el periodismo de opinión y comenzar a escribir las obras que lo harían inmortal.

Si hoy tras los evidentes abusos y atropellos cometidos por el marxismo en la región, luego de más de sesenta años de una cruel y sanguinaria tiranía en Cuba, de dos décadas con el mismo propósito en Venezuela, y lo que hemos podido presenciar en otros países como Nicaragua o incluso Argentina, es difícil hablar de libre mercado, propiedad privada y libertades individuales, imaginen lo que era hacerlo 50 años atrás, cuando una abrumadora mayoría de intelectuales se bajaba los pantalones ante todo el que le susurrara al oído la palabra socialismo e igualdad y Keynes era una superestrella.

Del buen salvaje al buen revolucionario

En el año 1976 Rangel publicaría la obra que a mí parecer es uno de los más grandes ensayos escritos en el último siglo, llamado Del buen salvaje al buen revolucionario, un libro que sería impulsado y difundido ampliamente gracias a la admiración que sentía el filósofo, escritor y periodista francés Jean-Francois Revel.

Revel en el prólogo de la obra de Rangel escribió:

Del buen salvaje al buen revolucionario es un libro indispensable no sólo para la comprensión de Latinoamérica, sino de una buena parte del mundo contemporáneo, donde se reproducen los mismos fracasos, las mismas impotencias, las mismas ilusiones. Más allá de su objeto inmediato y de su caso específico, la obra de Carlos Rangel constituye una reflexión general sobre la discrepancia entre lo que una sociedad es y la imagen que esa sociedad tiene de sí misma. ¿A partir de qué punto esa separación se hace demasiado grande para que sea compatible con el control de la realidad? Esta es la cuestión a cuya determinación nos aproximamos a través de la historia de la América española y por la confrontación de sus mitos con sus realidades”.

En efecto, la obra de Rangel no solo es indispensable para comprender los fallos históricos, políticos y económicos de la historia de América Latina, sino también los huecos narrativos y sociológicos que han originado que desde lo más alto de México hasta la zona más baja de Argentina, nosotros, quienes nos consideramos latinoamericanos, nos hayamos criado bajo una cultura radicalmente victimista, con un grave desprecio hacia el mérito, y con Estados paternalistas que solo han logrado profundizar aún más la brecha existente entre el norte de América (Estados Unidos), y el resto de países del continente. Sobre este asunto Rangel escribía:

“…prevalece desde el comienzo en la sociedad norteamericana la convicción de que el imperio de la ley es en sí mismo una conquista tan fundamental contra la tendencia a la arbitrariedad latente en todos los gobiernos, que más vale soportar una ley deficiente, y aun mala, hasta poderla modificar mediante un procedimiento regular, que admitir (y mucho menos solicitar) su enmienda o abolición por un acto de fuerza, sea autocrático, sea revolucionario. Quienes supongan exagerado atribuir semejantes sentimientos colectivos a los norteamericanos del último cuarto del siglo XVIII, no se han enterado o se resisten a creer, contra la evidencia, de que en esas colonias inglesas de Norteamérica el pensamiento de Locke había llegado a ser tan sutilmente difundido, tan influyente, tan inmediato, tan ‘folklórico’ como ha llegado a ser el pensamiento de Marx y Lenin en el llamado Tercer Mundo en la segunda mitad del siglo XX. Y fue Locke quien dijo que donde termina la ley comienza la tiranía”.

El libro de Rangel no solo disecciona a la perfección las trabas ideológicas y políticas que han condenado a América Latina a la pobreza y el atraso, sino que a su vez explica de manera detallada como el marxismo ha ido penetrando en nuestras naciones, y como por el contrario Estados Unidos prosperaba gracias a políticas liberales; así lo reseña al recordar uno de los viajes que hizo el precursor de la emancipación americana contra el imperio español, junto a Simón Bolívar probablemente el venezolano más importante de la historia, el Generalísimo Francisco de Miranda:

“Las ventajas de un gobierno libre con tranquilo sentido común, Miranda atribuye las virtudes y prosperidad que observa en la sociedad norteamericana no a ningún todavía imposible e impensable abuso de poder con relación a otras naciones, sino sencillamente a “las ventajas de un gobierno libre (sobre) cualquier despotismo, cosa que “poquísimos franceses” o españoles familiarizados con Estados Unidos son “capaces de discernir”, por no haber “penetrado el arcano maravilloso de la constitución británica”.

Tercermundismo

A pesar de que Del buen salvaje al buen revolucionario es la obra más conocida de Rangel, y por mucho la más venerada, yo considero que “Tercermundismo” es probablemente superior a la anterior, pues disecciona con mucha más precisión y entendimiento las raíces podridas que el socialismo ha dejado, no solo en América Latina, sino en el mundo entero; a su vez que logró comprender como pocos en su tiempo, y como millones siguen sin entender, la innegable relación existente entre el socialismo marxista y el fascismo:

“Hoy nos es posible percibir que el socialismo marxista-leninista y el fascismo no eran (y no son) contrarios esenciales y polos antagónicos, como ellos mismos tal vez creyeron (y en todo caso se empeñaron en hacer creer, logrando persuadir de ello a toda una generación), sino hermanos -enemigos. El fascismo tiene el mismo ardor estatista del socialismo marxista y es igualmente antiliberal y por lo tanto anti-capitalista. Lejos de ser el último cartucho del liberalismo burgués moribundo, se concibe a sí mismo como, y es de hecho, una filosofía política de la familia socialista”.

El gran y heroico Carlos Rangel, sin acomplejarse ante la predominante intelectualidad marxista de la época señalaba la verdad sin complejos: “Sin excepción todos los países autocalificados de socialistas conocen grados variables de atraso económico, y todos sufren un consternante atraso político”.

Discurso de Carlos Rangel en la Asociación Venezolana de Ejecutivos sobre la crisis económico que vendría en el país (YouTube)

Carlos Rangel, el padre de las ideas libertarias en Venezuela

En la actualidad quienes hemos sobrevivido a la destrucción provocada por los sistemas colectivistas en el mundo intentamos alertar a nuestros países hermanos o de acogida sobre esta nefasta ideología, y a pesar de la evidencia y los abusos, nos seguimos topando constantemente con organismos multilaterales como la ONU, y todos los departamentos que de allí se desprenden, lavando los crímenes de la izquierda internacional, y celebrando las atrocidades cometidas por el socialismo.

Incluso, en la que históricamente fue la tierra de las libertades hemos observado como el colectivismo y el marxismo ha ido abriéndose paso, a tal punto que hoy en día libertarios y conservadores son marginados y censurados en redes sociales, desprestigiados y difamados en medios de comunicación, y totalmente excluidos de la industria editorial o cinematográfica.

Desafortunadamente a los 58 años de edad uno de los más grandes pensadores de la historia moderna, Carlos Rangel, decidió quitarse la vida por razones desconocidas, luego de alertar incansables veces que también su país corría el riesgo de contagiarse de la enfermedad socialista, y luego de pedir una y otra vez que se aplicara en la nación una economía de mercado que jamás se practicó en Venezuela.

Hoy los venezolanos debemos lamentar no haber escuchado a Carlos Rangel, lo mínimo que podemos hacer es rendirle un tributo a su memoria, revivir sus textos, darlos a conocer por el mundo, hacer que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos lo lean, para que con suerte no caigan en las mismas trampas ideológicas que nuestra generación y podamos algún día convertir a las naciones de América Latina en territorios prósperos, ricos, democráticos y libres.

PD: Este artículo de ninguna manera hace justicia al legado de Carlos Rangel, es imposible resumir o reflejar su grandiosa obra en un escrito, por lo tanto mi invitación a todos es que vayan a sus libros y se dejen sorprender por la sabiduría de un hombre que estaba adelantando en el tiempo.

Artículo publicado en El Americanhttps://elamerican.com/carlos-rangel-heroe-latinoamericano/?lang=es

El presidente Emmanuel Macron enfrentó el miércoles la ira de sus opositores y el caos en el parlamento después de emitir una advertencia provocativa a las personas en Francia que aún no están vacunadas contra el Covid-19 de que los presionaría tanto como fuera posible limitando el acceso a aspectos clave de la vida.

Macron, que aún no ha declarado formalmente su candidatura para la reelección en abril, fue criticado por los rivales que ya estaban en la carrera, acusándolo de traspasar la línea con sus comentarios.

El alboroto provocó un nuevo retraso en la aprobación de la legislación destinada a endurecer las reglas por el Covid de Francia en un momento en que el país se enfrenta a tasas de infección diarias récord impulsadas por la cepa Omicron del virus.

“En cuanto a los no vacunados, realmente tengo muchas ganas de molestarlos”, dijo al periódico Le Parisien en una entrevista, utilizando el verbo francés “emmerder”.

Derivado de la palabra “merde” que significa “mierda”, la palabra se considera jerga vulgar en Francia.

Esto significaría “limitar tanto como sea posible su acceso a las actividades de la vida social”, agregó.

“Yo no estoy a favor de joder [emmerder] a los franceses. Me quejo todo el día cuando la administración lo hace. Pero bueno, a los no vacunados sí que tengo muchas ganas de joderlos. Y vamos a seguir haciéndolo hasta el final. Esa es la estrategia. No voy a meterlos en prisión, y no los voy a vacunar por la fuerza. Pero hay que decirles: a partir del 15 de enero, ya no podréis ir a un restaurante, no podréis tomar una copa ni ir al teatro, no podréis ir al cine…”,

Emmanuel Macron

Explicó el mandatario en referencia al proyecto de ley que en esos momentos seguía discutiéndose aún en el Parlamento para que, a partir de mediados de mes, el actual pasaporte covid, que permite el acceso a lugares públicos cerrados mostrando la vacunación completa o un test negativo, pase a ser exclusivamente un pasaporte de vacunación.

Según cifras del gobierno, el 91 por ciento de los franceses mayores de 18 años están completamente vacunados.

En el parlamento

La tasa aumentó durante el verano después de la introducción de un “pase sanitario” que restringió muchas actividades a aquellos con prueba de vacunación, una prueba negativa reciente o recuperación de la infección por coronavirus.

Pero eso todavía deja a millones de personas sin cobertura mientras la ola Omicron irrumpe en el país.

En respuesta, el gobierno de Macron planea hacer de la vacunación la única forma de mantener el acceso a gran parte de la vida pública con un llamado “pase de vacuna” introducido a partir del 15 de enero.

El debate parlamentario sobre el endurecimiento ya era enconado, y la oposición obligó a retrasar el debate sobre el proyecto de ley el lunes por la noche.

Los comentarios de Macron descarrilaron rápidamente la acción en la cámara después de que se reanudó el martes por la noche, suspendiendo nuevamente el examen del proyecto de ley y poniendo en peligro el calendario del gobierno para que entre en vigencia.

El presidente de la sesión, Marc Le Fur, dijo que el ambiente en la Asamblea Nacional no ofrece “condiciones para un ambiente de trabajo tranquilo”.

El jefe de los republicanos de derecha (LR) en la cámara, Damien Abad, lanzó comentarios “indignos, irresponsables y premeditados” que mostraban un “cinismo infantil”.

Mientras tanto, el líder del partido, Christian Jacob, dijo que el grupo “se negó a respaldar un texto que pretende cabrear a los franceses”.

La controversia ha estallado en medio de una atmósfera preelectoral cada vez más febril en Francia. Macron dijo en la entrevista que quiere postularse para un segundo mandato en la votación presidencial de abril, pero que declarar sus intenciones ahora lo distraería de la gestión de la crisis de salud.

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