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Es lo que es

DBuford

Vía Correo del Caroní

Los expertos aseguran que una de las principales causas del incremento de precios en el país es el aumento de la cotización del dólar, principal referencia en Venezuela para cotizar bienes y servicios, una de las secuelas de la hiperinflación que vivió entre 2017 y 2021.

Venezuela acumuló una inflación del 71,8% durante los primeros tres meses del año, según cifras oficiales difundidas este jueves por las autoridades.

El Banco Central de Venezuela (BCV) indicó en su página web que los precios aumentaron 13,1% en marzo, mientras que en febrero la inflación fue del 14,6% y en enero del 32,6%.

Transporte fue el sector que más aumentó el pasado mes, con un incremento del 15,6%, seguido de servicios de vivienda (excepto teléfono), que subió 15%; esparcimiento y cultura, que se encareció 14,5%; y equipamiento del hogar y restaurantes y hoteles, ambos grupos con una inflación del 13,3% en marzo.

Los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas crecieron un 12,6%.

Venezuela acumula doce meses con tasas de inflación de dos dígitos, siendo la de enero la más elevada en ese período, así como la más alta en exactamente tres años, según las cifras del organismo emisor.

Los expertos aseguran que una de las principales causas del incremento de precios en el país es el aumento de la cotización del dólar, principal referencia en Venezuela para cotizar bienes y servicios, una de las secuelas de la hiperinflación que vivió entre 2017 y 2021.

El precio del dólar en el mercado oficial pasó de 301,37 a 473,87 bolívares en el primer trimestre del año, un incremento del 57,2%, lo que también significa una devaluación del 36,4% de la moneda venezolana, el bolívar, frente a la divisa estadounidense.

El salario mínimo se mantiene desde marzo de 2022 en 130 bolívares mensuales, que entonces equivalían a 30 dólares, pero la inflación y la devaluación lo han reducido hasta llegar a 27 centavos al mes este jueves, según la tasa oficial.

Cientos de trabajadores intentaron marchar esta jornada hacia la sede del Ejecutivo, en Caracas, para exigir un aumento de salario, congelado desde 2022, pero un fuerte cerco policial los bloqueó y dispersó con gas pimienta.

La movilización se llevó a cabo un día después de que Delcy Rodríguez anunciara un incremento “responsable” de los salarios para el próximo 1 de mayo, sin dar detalles.

Los venezolanos estamos en la incertidumbre máxima. Después del 3 de enero no sabemos que hacer ni que decir ni a quien creer ni a quien seguir para llegar a la anhelada libertad que se nos ha escapado de las manos en decenas de intentos durante 27 años. Y es que la incertidumbre, esa que te paraliza en la guerra, se llama “la Niebla de la Guerra”. Y si, no es culpa nuestra  no entender, seguimos en esa niebla, porque seguimos en guerra. En un caos informativo donde no sabemos si tenemos que creer en Trump, Delcy o Marco Rubio…

Salgamos de esa “Niebla de la Guerra” con la imagen prístina de una María Corina Machado bajando de un avión en Maiquetía rodeada por lideres exiliados y con una agenda electoral en el brazo, bajo el manto protector del pueblo venezolano y los guardaespaldas que se merece el futuro de Venezuela.

Hay momentos en la historia en los cuales un país se detiene a reconocerse en una imagen. Venezuela está ahí. Y esa imagen, hoy, es Maiquetía. No hablo de un aeropuerto. Hablo del umbral donde un país roto puede empezar a recomponerse. Donde los que se fueron y los que resistieron pueden, por fin, mirarse de frente, abrazarse y decirse: sobrevivimos. Yo, les confieso que quiero abrazar a mi hermano, mi hermana, mis sobrinos, mis amigos y también a María Corina ahí, en Maiquetía.

Maiquetía es el símbolo de los abrazos apretados que duran más de lo que el tiempo permite. De las maletas cargadas no solo de ropa y de arepas sino de vida suspendida. De las despedidas sin fecha de regreso. Allí, entre pasillos y puertas de embarque, la obra tricolor de Carlos Cruz-Diez donde tenemos tantas fotos, parece recordarnos que Venezuela, incluso en la despedida, sigue cambiando, resistiendo en su tricolor, como su arte, el país no se detiene: se transforma.

Pero no todos se fueron con un boleto de avión en la mano. Millones de Venezolanos decidieron sin querer, dejar la patria a pie, los conocidos “caminantes venezolanos”. Cruzaron la frontera por Cúcuta, con el miedo y el hambre en las alforjas. Atravesaron hacia el norte por la selva del Tapón del Darién y hacia el sur hasta llegar al Desierto de Arica desafiando lo impensable y pagando con hambre, con frío y con xenofobia. Conozco a muchos… esos venezolanos también están en Maiquetía, no en las fotos de partida, sino en la memoria viva de un país que sabe y les reconoce el dolor de lo que les costó dejar su tierra, nuestra tierra y que quieren regresar.

 Cuando María Corina regrese, podrán regresar por la puerta grande, la de Maiquetía. No como quien vuelve derrotado, escondido o de nuevo a la clandestinidad, sino como debe ser, digno y con la cabeza en alto luego de haber resistido el exilio y con muchas lecciones aprendidas en la diáspora para construir un país mejor.

Venezuela no se parece a nada. No hay manual para reconstruir un país que ha sufrido así. Por eso, cuando María Corina ha dicho que la transición será “a la venezolana”, está diciendo algo profundamente importante: que no será una transición de revancha ni de copiar desencuentros ajenos, sino de reencuentro a la venezolana. Eso si, con justicia.

María Corina: te esperamos en Maiquetía. Te esperamos con los que se quedaron y con los que se fueron. Con los que lograron aeropuertos y con los que cruzaron selvas y desiertos. Con los que sufren y con los que resisten. Con los que creen y con los que dudan. Te esperamos para empezar juntos el país que nos merecemos y el cual con tu liderazgo lo vamos a lograr. Déjanos saber la fecha cuando lo consideres prudente y ahí estaremos, en Maiquetía.

El congresista republicano Carlos Giménez cuestionó una vez más a Delcy Rodríguez en redes sociales y enfatizó que ya es tiempo de que Diosdado Cabello enfrente la justicia estadounidense, tal como sucede actualmente con Nicolás Maduro y Cilia Flores.

«El pueblo venezolano está en las calles exigiendo libertad, y el régimen responde con represión y violencia. Quiero ser claro: el momento es ahora. Es ahora cuando debemos estar con el pueblo venezolano y poner fin a esta dictadura», expresó Giménez en referencia a los atropellos de uniformados de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) durante la marcha sindical del pasado jueves.

«La dictadora interina Delcy Rodríguez ha prometido todo y no ha cumplido nada. Los presos políticos siguen tras las rejas, y venezolanos inocentes están siendo perseguidos por alzar su voz», subrayó el legislador estadounidense.

«Y todos sabemos quién está detrás de la represión: Diosdado Cabello. Es hora de que enfrente la justicia. No más demoras. No más excusas. Estados Unidos debe mantenerse firme del lado de la libertad», sentenció Giménez.

Vía Version Final

El presidente de la AN afirma que el chavismo está más unido que nunca. Señala que aceleran los cambios económicos para recuperar la confianza. Advierte que el núcleo de poder de Miraflores busca asentar de nuevo una base política para enfrentar en elecciones a la oposición

Han pasado 100 días desde el ataque de Estados Unidos que llevó a Maduro y a su esposa a la cárcel en Nueva York, con un saldo de más de 120 víctimas. En ese periodo, Venezuela ha reformado leyes para facilitar la entrada de capital extranjero, mantiene contactos con Washington y aprobó una ley de amnistía que liberó a miles de presos, aunque quedan aún detenidos o sin libertad plena. En medio de ese giro, Maduro y su círculo llegan a verse eclipsados por las urgencias de la economía y la gobernabilidad. El País de España ha entrevistado en exclusiva a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela.

La clave: Se abre un «nuevo tiempo político» cuyo objetivo central es reactivar la economía, atraer inversión extranjera y avanzar hacia una base institucional que permita organizar elecciones, sin fijar aún un calendario concreto.

¿Por qué está sonando?: En este momento, las decisiones, según Jorge Rodríguez, se asientan en una coordinación entre el chavismo y la necesidad de mantener la soberanía y la independencia, con una relación de cooperación con Estados Unidos que busca levantar sanciones de forma paulatina y acelerar la inversión en petróleo, minas y gas. A la vez, persiste la pregunta de cómo y cuándo se organizarán elecciones, ya que el país está marcado por una crisis económica profunda que exige resultados inmediatos para recuperar la confianza ciudadana. El liderazgo busca consolidar una base política que permita afrontar tanto la economía como la resistencia opositoria.

Las citas destacadas de Jorge Rodríguez:

  • Respecto a la relación con EEUU. «Es una relación de cooperación, un proceso que nosotros quisiéramos que fuera más rápido, como es ir levantando de manera paulatina las sanciones a la industria petrolera y al sistema financiero venezolano.»
  • «El chavismo está más unido que nunca»

En perspectiva:

  • El país sostiene que está en un «nuevo tiempo» político, no en una transición formal, con énfasis en acuerdos y fortalecimiento institucional para organizar futuras elecciones.
  • La economía, la inversión extranjera y la producción petrolera ocupan el centro de la agenda, complementadas por una amnistía que busca reconciliar, pero que aún mantiene presos por resolver.
  • La relación con Estados Unidos se describe como de cooperación, no de tutela, y se propone un levantamiento gradual de sanciones como motor de crecimiento.
  • El escrutinio internacional sobre las elecciones de 2024 y 2025 inflige presión adicional para demostrar un marco electoral creíble y aceptado, incluso desde actores extranjeros.

Las cifras de esta historia:

  • 100 días: periodo transcurrido desde el ataque de Estados Unidos que desencadenó el cambio político y la captura de Maduro y Cilia Flores.
  • Más de 120: número de muertos en el ataque de 3 de enero.
  • 90 días: contexto en el que se afirma que se implementó la agenda de reformas y reactivación económica.
  • 34: número de situaciones que la Ley de Amnistía consideró como causas de violencia y distorsión de la paz (con una excepción: la convocatoria e invasión del país no quedó fuera).

Lo que viene: Avanzar hacia un cronograma de acción política que fortalezca las instituciones y permita organizar elecciones dentro de un marco de consenso y confianza, mientras se continúa buscando un levantamiento progresivo de sanciones y una mayor inversión extranjera.

El senador republicano de Florida, Rick Scott, exigió este sábado la reimposición de las sanciones contra Delcy Rodríguez, al tiempo que denunció la represión durante la protesta sindical del pasado jueves 9 de abril en Caracas y la situación de los presos políticos.

A través de una publicación en su cuenta de X, Scott aseguró que los venezolanos merecen libertad real, oportunidades y un salario digno, pero la líder chavista se ha limitado a hacer “promesas vacías”.

“El pueblo venezolano merece libertad real, oportunidades, seguridad, estabilidad y un salario digno — pero Delcy Rodríguez lo ha prometido todo y no ha entregado nada. ¡Las sanciones contra Delcy deben reimponerse! Basta de demoras y promesas vacías”, escribió.

El senador exigió el cese de la represión en Venezuela y la liberación de todos los presos políticos que permanecen tras las rejas, pese a la implementación de la Ley de Amnistía.

“Dejen de jugar para ganar tiempo. Terminen con la represión, dejen de usar las fuerzas de seguridad contra venezolanos inocentes y liberen a todos los presos políticos — incluidos aquellos que siguen tras las rejas a pesar de la llamada ‘ley de amnistía’”, expresó.

Scott insistió en que EEUU está observando cómo el régimen chavista continúa incurriendo en abusos contra la población.

“El pueblo venezolano está harto de una dictadura que sigue violando sus derechos dados por Dios. Estados Unidos está observando cada movimiento”, sentenció.

Perú vota este domingo en unas elecciones generales para escoger a las autoridades nacionales para el periodo 2026-2031, con una oferta de 35 candidatos a la Presidencia, la más amplia de la historia del país, que acumula una década de inestabilidad política al registrar ocho mandatarios en los últimos diez años.

Desde las 7.00 hora local (12.00 GMT) comenzaron a abrir los 10.336 de centros de votación instalados en territorio peruano, que recibirán electores a lo largo de diez horas, hasta las 17.00 hora local (22.00 GMT), momento en que se cerrarán las urnas y comenzará un escrutinio que se prevé lento y que puede demorar varios días hasta tener resultados concluyentes.

En estas elecciones están citados a las urnas más de 27,3 millones de peruanos, entre ellos alrededor de 1,2 millones en el exterior, con grandes concentraciones en Buenos Aires (115.097), Santiago de Chile (113.887), Madrid (105.493) y Barcelona (79.606).

Al llegar a la cabina de votación, los peruanos se enfrentan a una enorme papeleta que incluye cinco elecciones simultáneas: presidente, senadores nacionales, senadores regionales, diputados y representantes para el Parlamento Andino.

35 candidatos

Debido a la fragmentación de los votos entre los 35 candidatos en contienda, todas las encuestas anticipan casi con total seguridad una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, cuyos nombres son una incertidumbre debido a que muchos peruanos decidirán su voto en el último minuto.

Entre los candidatos con mayores opciones de pasar a esa segunda vuelta figuran la derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular), hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), tras haber perdido en la segunda vuelta las tres elecciones anteriores a la Presidencia.

También tienen opciones de avanzar al balotaje el populista Ricardo Belmont (Obras), empresario de 80 años y exalcalde de Lima (1990-1995); y el empresario ultraconservador Rafael López Aliaga (Renovación Popular), igualmente exalcalde de la capital peruana (2023-2025) y con un estilo similar al del presidente estadounidense Donald Trump.

Asimismo, tiene probabilidades el cómico Carlos Álvarez (País Para Todos), una figura de la televisión peruana que se ha dedicado durante más de tres décadas a imitar a políticos, y ahora ha decidido dar el salto a la arena política con un proyecto de derecha, en un caso que hace recordar al del presidente ucraniano Volodimir Zelenski.

Después de estas elecciones, Perú volverá a tener, tras más de 30 años, un Parlamento bicameral con 60 senadores y de 130 diputados, pese a que los peruanos votaron en contra ello en un referéndum en 2018, donde el ‘No’ a tener dos cámaras ganó con el 90,5 % de votos válidos.

487 observadores

El desarrollo de los comicios será seguido por un total de 487 observadores que se han acreditado para este proceso, entre ellos las misiones de observación de la Unión Europea (UE), con más de 150 especialistas desplegados en el país; y de la Organización de Estados Americanos (OEA), con 96 integrantes.

En Perú, el voto es obligatorio para las personas entre los 18 y 64 años, bajo una multa que oscila entre los 27,50 a 110 soles (entre 8,16 y 32,65 dólares) según la condición económica del elector.

Una de las principales novedades en estas elecciones, a raíz de las denuncias de «fraude» sin pruebas realizadas en la anterior elección por Fujimori, es que los votos serán guardados hasta la proclamación de resultados, para que puedan recontarse en caso de impugnaciones de actas, lo que obligará a custodiar 453 toneladas de votos, incluidos los del exterior.

Por Benjamín Tripier

El 3E abrió una etapa completamente nueva para las empresas venezolanas; no se trata de un simple cambio de ciclo económico ni de un ajuste más dentro de la larga crisis, sino de una transición de régimen cuya forma definitiva aún no está escrita.

El corto plazo es confuso, lleno de señales contradictorias y de movimientos tácticos; el mediano y largo plazo, en cambio, empiezan a perfilar un vector relativamente claro de mayor apertura económica, reforma progresiva del marco petrolero, recomposición de actores políticos internos, y un grado inédito de tutelaje externo sobre la ruta de salida. En ese contexto, ninguna empresa que aspire a sobrevivir —y mucho menos a crecer— puede darse el lujo de seguir operando con la inercia de los últimos años.

Realismo informado: Cambios reales, poder intacto

El punto de partida es reconocer que el país vive un momento de realismo informado. Hay cambios reales, reforma petrolera, ley de amnistía, operaciones conjuntas con actores internacionales, pérdida parcial de miedo social y recomposición del mapa mediático.

Pero el centro de poder de la revolución sigue en manos de una cúpula que controla el partido, la Asamblea, el aparato coercitivo y buena parte de la renta, especialmente la renta “en negro” que no ha sido tocada por Estados Unidos, porque no puede ni verla, ni cuantificarla.

La transición se está ensayando “desde arriba” y “hacia afuera”, pero el aguijón del escorpión —la capacidad de revertir, castigar y cerrar— no ha sido desmontado, siendo que esta ambivalencia define el marco político en el que las empresas deben tomar decisiones.

Ámbito político: transición tutelada y riesgo regulatorio

En el ámbito político, la lógica que se impone es la de una transición tutelada y sin deliberación plena. La reforma de la Ley de Hidrocarburos es un buen ejemplo: se aprueba con rapidez, sin debate nacional amplio, bajo el argumento de la urgencia económica. Se inaugura así un método peligroso que es el de transformar áreas estratégicas del modelo sin que la sociedad discuta sus términos.

A la vez, el control del relato sigue siendo condición de supervivencia del poder. Se toleran algunos gestos de apertura comunicacional —medios que se atreven a cruzar líneas antes vedadas, líderes opositores más visibles— pero esos márgenes tienen límites nítidos: cuando un medio o un actor toca el nervio de la narrativa oficial, la respuesta vuelve a ser punitiva.

Para las empresas, esto se traduce en un entorno de alto riesgo regulatorio y alta discrecionalidad, donde las reglas pueden cambiar rápido, sin consulta previa, y con capacidad de reversa. Un permiso otorgado hoy puede volverse indefendible mañana; una oportunidad regulatoria puede cerrarse si se interpreta como amenaza al equilibrio político.

La única forma responsable de operar en este terreno es incorporar la lectura política como insumo permanente de la planificación empresarial: entender quién manda realmente en cada sector, cuáles son las líneas rojas del poder y qué tipo de alianzas público‑privadas son posibles sin quedar expuesto a represalias futuras.

Ámbito económico: petróleo, pobreza y oportunidades acotadas

El ámbito económico está atravesado por la promesa —todavía condicionada— de una recuperación petrolera y por una estructura social profundamente empobrecida. La reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos abre el juego a más capital privado y mixto, flexibiliza la estructura de empresas mixtas y contratos, mejora las condiciones para arbitraje y reconoce, en los hechos, figuras jurídicas ensayadas al calor de la ley antibloqueo. El mensaje es claro: el chavismo 3.0 está dispuesto a compartir más renta y espacio operativo con inversores privados, locales y extranjeros, pero sin ceder el control político del sector.

Las proyecciones razonables de producción sugieren una posible subida desde niveles actuales hacia un rango entre 1,0 y 1,3 millones de barriles diarios en los próximos dos años, con un techo algo mayor si se alinean inversión, servicios públicos críticos y estabilidad política mínima. Sin garantía de que este escenario alto se materialice, pues depende de decisiones de inversión, de la rehabilitación del sistema eléctrico, del agua y de la infraestructura de transporte y refinación; y principalmente de una señal creíble de que los contratos serán respetados.

Para la empresa privada, esto implica que el petróleo volverá a irradiar oportunidades hacia múltiples cadenas de valor —servicios, logística, construcción, ingeniería, financieros—, pero también que cualquier apuesta de largo plazo debe contemplar escenarios de reversa, retraso o captura política de proyectos.

Al mismo tiempo, la estructura de la demanda interna sigue marcada por la pobreza masiva y el desgaste de la clase media. El país arrastra una contracción prolongada del PIB del orden de 70–80% en la última década, una de las más profundas registradas en el mundo en tiempos de paz, episodios de hiperinflación y una caída del ingreso real que ha dejado a una mayoría en la base de la pirámide entre 70 y 80% de los hogares en situación de pobreza por ingresos, con una franja minoritaria —no más de 20–30% de la población— fuera de la pobreza. Esa franja se reparte entre una clase media emergente debilitada, endeudada o emigrada, y una elite muy pequeña, altamente dolarizada y concentrada en pocas ciudades, especialmente Caracas.

Lo anterior configura un mercado interno donde conviven nichos de alto poder adquisitivo muy acotados, con una mayoría que prioriza consumo básico, servicios esenciales y soluciones de bajo costo. Las oportunidades más realistas para los próximos años se ubican en sectores como agua, energía, salud, alimentos, logística, soluciones de productividad de bajo costo y modelos de negocio adaptados a bajos ingresos y alta informalidad, apoyados en tecnología.

Ámbito social: pérdida de miedo y sensibilidad reputacional

En el ámbito social, el 3E aceleró un proceso que venía gestándose silenciosamente, que es la pérdida progresiva del miedo. La gente comienza a salir, a protestar, a hablar y a organizarse con menos temor que en años anteriores. Algunos medios rompen simbólicamente el cerco informativo y otros tantean el terreno. La ecuación, sin embargo, sigue invertida: quienes concentran el poder material —aparato, armas, renta— han perdido buena parte de su legitimidad social; quienes encarnan la demanda de cambio gozan de respaldo popular, pero no controlan las palancas formales de decisión.

Entre esos dos polos se mueve una sociedad agotada, pero con reservas de energía social que pueden activarse mucho más rápido que en el pasado. La movilización popular puede operar como “ventana útil” para arrancar concesiones y reformas reales, pero también puede escalar, si no hay conducción política clara, hacia episodios de alzamiento desordenado. En ese punto, el poder tendría pretexto para reactivar el aparato represivo.

Para las empresas, esto significa operar en un entorno de alta sensibilidad reputacional: la forma en que se posicionan frente a temas laborales, comunitarios y de derechos puede impactar su licencia social para operar, su relación con trabajadores y comunidades, e incluso su vulnerabilidad frente a actores estatales y paraestatales.

No basta con “no meterse en política”; es necesario diseñar políticas de responsabilidad social inteligentes y focalizadas, y construir confianza con las comunidades críticas para la operación.

Ámbito internacional: Tutela del vencedor y ventanas de negocio

El cuarto componente del entorno es el ámbito internacional. El 3E se percibe, desde fuera, como una transgresión del orden multilateral y del derecho internacional, un “hecho de fuerza fuera del manual” de las transiciones democráticas. En un contexto de crisis del multilateralismo, en el que los mecanismos clásicos de presión diplomática y sanciones se mostraron insuficientes para producir cambios, la solución que emerge es excepcional y polémica.

Desde adentro, sin embargo, lo que prevalece es la lectura de una oportunidad democratizante, incluso si sus formas contradicen los manuales; esa tensión entre la narrativa global y la experiencia local atraviesa toda la transición.

En la práctica, Estados Unidos asume un rol de tutor central de la nueva etapa, y su prioridad, que es la que impone como reglas del vencedor, es triple: estabilidad, petróleo y narrativa de triunfo democrático.

En función de esos intereses, se reconfiguran alianzas, se coordinan operaciones sensibles, se validan figuras de poder internas y se impulsa una reforma petrolera ajustada a las expectativas de sus empresas y de sus socios. Junto a esto, se observa una reactivación de otros actores internacionales —países y organismos— que regresan al escenario venezolano después de años de distancia.

Ese retorno no es neutral; porque dependiendo de cómo se gestione, puede contribuir a una transición democrática con instituciones más fuertes, o terminar siendo funcional a una recomposición autoritaria maquillada de sentido común.

Para las empresas venezolanas y para los inversionistas externos interesados en el país, este entorno internacional plantea tanto restricciones como oportunidades. Las sanciones, licencias y alivios selectivos condicionan el acceso a financiamiento, los flujos comerciales y las posibilidades de establecer joint ventures.

Al mismo tiempo, la necesidad estratégica de reincorporar a Venezuela a ciertos circuitos energéticos y financieros abre una ventana para proyectos que, hace apenas unos años, habrían sido políticamente impensables. En este tablero, la clave es alinear estrategias de internacionalización, compliance y gobierno corporativo con las expectativas de reguladores e inversionistas externos, y manejar con extremo cuidado el riesgo reputacional asociado a operar en un país aún bajo observación.

t‑1, t y t+1: Cuándo pensar y cuándo invertir

En este marco, la pregunta central para cada empresa no es si habrá o no cambio, sino cuándo y cómo se producirá, y en qué posición estará la empresa cuando ocurra. Es útil pensar en tres momentos: t‑1, t y t+1:

  • El momento t‑1 es el actual; estamos en una etapa de confusión y opacidad, donde conviven gestos de apertura con la permanencia del aguijón. Es, paradójicamente, el mejor momento para realizar proyectos cortos de reflexión estratégica y refrescamiento de la estrategia: ejercicios de consultoría gerencial de bajo costo relativo que permiten reposicionar al negocio antes de que lleguen las grandes inversiones
  • El momento t será aquel en que se formalice una hoja de ruta institucional básica, se estabilicen algunas reglas y se abran válvulas de inversión de forma más generalizada. Quien haya hecho su tarea en t‑1 invertirá antes, con mejor información y desde posiciones más ventajosas
  • El momento t+1 será cuando la situación se perciba como “normalizada”; quien espere hasta entonces enfrentará mercados ya ocupados, activos más caros y márgenes más estrechos

Por qué este ejercicio no puede postergarse

Si la empresa espera a que todo esté claro y “normalizado” para empezar a pensar estratégicamente, llegará tarde. Quien reflexione, se ordene y se reposicione en t‑1 tendrá ventaja competitiva sobre quien solo reaccione en t, y una ventaja aún mayor sobre quien se mueva recién en t+1, cuando los espacios más rentables ya estén ocupados y los costos de entrada sean más altos.

Por eso, más que una opción, este tipo de ejercicio se ha vuelto una necesidad. En un entorno como el actual, no hacer un análisis de entorno serio, acompañado y estructurado, es una decisión en sí misma: equivale a aceptar que otros —el entorno, los competidores, los reguladores— tomen por la empresa las decisiones que ella no quiso tomar a tiempo.

Un proceso profesional de reflexión estratégica, apoyado en una lectura rigurosa del entorno y en metodologías probadas, permite transformar la incertidumbre en rutas de acción concretas. Y, sobre todo, permite que la empresa deje de ser objeto pasivo de la transición y pase a ser sujeto activo de su propio futuro.

De la descripción a la metodología de trabajo

El análisis de entorno no puede quedarse en la descripción, sino que debe traducirse en metodología de trabajo. La experiencia muestra que funciona bien combinar dos herramientas: la lógica de Sala Situacional y el ejercicio de reflexión estratégica clásico.

Desde la Sala Situacional, la empresa formula su “situación”: “Empresa X en la transición venezolana post‑3E” y se obliga a responder, con disciplina, qué está pasando, quiénes son los actores relevantes (nacionales e internacionales), cómo han evolucionado los hechos, dónde se concentran impactos y riesgos, cuándo pueden ocurrir los principales hitos y por qué está ocurriendo todo esto.

Esa ficha de situación se descompone luego en los cuatro ámbitos —económico, político, social e internacional—, formulando hipótesis sobre el impacto en el negocio, objetivos frente a cada ámbito y posibles líneas de acción.

Sobre esa base, el ejercicio de reflexión estratégica (que cada vez más se lleva a cabo en forma virtual utilizando las herramientas que la tecnología abierta ofrece) lleva a la empresa a mirarse hacia adentro con un FODA honesto y accionable.

Se trata de identificar fortalezas reales, debilidades que ya no pueden seguirse ignorando, oportunidades que surgen del nuevo marco —reformas, reapertura petrolera, cambio en el patrón de demanda, regreso de actores internacionales— y amenazas asociadas a la reversibilidad política, la discrecionalidad regulatoria, el deterioro de servicios públicos, la conflictividad social y el riesgo reputacional internacional.

La clave es que cada elemento del FODA derive en acciones concretas: qué vamos a hacer para reforzar nuestras fortalezas, qué decisiones vamos a tomar para corregir debilidades críticas, qué medidas adoptaremos para evitar o mitigar amenazas y qué iniciativas lanzaremos para capturar las oportunidades que el entorno ofrece.

El siguiente paso es priorizar, aplicando el filtro de urgencia e importancia. No todas las acciones pueden abordarse al mismo tiempo, y la capacidad de ejecución es finita. Ordenar las decisiones en función de lo urgente e importante permite concentrar recursos en aquello que realmente mueve la aguja en un entorno frágil.

Hoja de ruta, escenarios y ventaja competitiva

Finalmente, todo esto se condensa en una hoja de ruta preliminar de 6, 12 a 24 meses, con hitos claros de portafolio (qué negocios reforzar, cuáles ajustar, de cuáles salir), desarrollo de capacidades, inversiones mínimas indispensables hoy y opciones de escalamiento condicionadas a la evolución del entorno.

Esa hoja de ruta no es un plan rígido, sino que es un mapa vivo, que debe dialogar con tres escenarios de país: una transición negociada con apertura creciente, un estancamiento híbrido en el que nada termina de definirse y una reversión autoritaria o crisis aguda.

Para cada escenario, la empresa debe preguntarse qué ocurre con la demanda de sus productos o servicios, con sus costos y riesgos críticos y con la validez de las decisiones que está tomando hoy. El objetivo es diseñar una estrategia suficientemente robusta como para no ser desmentida por el primer giro del entorno.

En síntesis, el entorno venezolano post‑3E obliga a las empresas a dejar atrás la lógica defensiva de mera sobrevivencia y a entrar en una fase de reflexión estratégica proactiva.

No se trata de adivinar el futuro, sino de construir, sobre la base de una lectura rigurosa de los ámbitos económico, político, social e internacional, un conjunto de decisiones que permitan llegar mejor posicionado al momento en que el país entre en su nueva normalidad. El que use esta ventana para pensar y prepararse tendrá ventaja; el que la desperdicie terminará pagando más caro, entrando más tarde y con menos margen de maniobra.

Este análisis de entorno aspira a ofrecer un marco de referencia para que cada empresa pueda mirarse en el espejo de la transición venezolana, revisar su modelo de negocio, confirmar su rumbo, ajustarlo o, si hace falta, cambiarlo de manera radical antes de que sea el entorno quien lo haga por ella.

El presidente de EEUU Donald Trump compartió el domingo un artículo que plantea la posibilidad de imponer un bloqueo naval al estrecho de Ormuz, horas después de que su vicepresidente, JD Vance, abandonara Islamabad sin un acuerdo con Irán tras casi 24 horas de negociaciones.

La publicación, que Trump difundió en su red social Truth, es un artículo del sitio Just the News en el que una experta en seguridad nacional afirma que “sería muy fácil para la Marina de Estados Unidos ejercer un control completo sobre lo que entra y sale por el estrecho”. El texto sugiere que Trump podría retomar la estrategia que aplicó contra Venezuela —un bloqueo naval que debilitó la economía de ese país antes de la caída del dictador Nicolás Maduro— y utilizarla ahora para presionar a Irán.

Según el artículo compartido por Trump, el portaaviones USS Gerald Ford, que lideró el bloqueo a Venezuela, se encuentra actualmente en el Golfo Pérsico junto al USS Abraham Lincoln y otros activos navales de envergadura, lo que ubicaría a Estados Unidos en condiciones operativas para ejecutar esa estrategia si Irán rechaza la propuesta presentada en Islamabad.

Vance: “Oferta final y mejor”

Vance abandonó Pakistán el sábado por la noche tras declarar que Washington había negociado de buena fe durante 21 horas y que ahora correspondía a Teherán decidir si aceptaba los términos.

“Nos vamos de aquí con una propuesta muy simple, un enfoque que constituye nuestra oferta final y mejor. Veremos si los iraníes la aceptan”, dijo el vicepresidente ante la prensa.

El funcionario precisó que Irán no había accedido al “objetivo central” de Trump: el abandono de su programa de desarrollo de armas nucleares“Todavía no hemos visto eso”, afirmó.

La delegación iraní también se retiró de la mesa de negociaciones sin acuerdo. El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo en X que su equipo presentó “iniciativas constructivas”, pero que “en última instancia la otra parte no pudo ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

Medios turcos reportaron además que las conversaciones en torno a la gestión del estrecho de Ormuz fueron tan tensas que el canciller iraní, Abbas Aragchi, y el enviado especial estadounidense, Steve Witkoffestuvieron a punto de llegar a las manos.

El estrecho, en el centro de la disputa

El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción entre ambas potencias. Antes del cierre efectivo de esa vía marítima por parte de Irán durante la guerra, por allí transitaba una quinta parte del petróleo mundial.

El artículo compartido por Trump, firmado por John Solomon en Just the News, describe en detalle cómo podría ejecutarse esa estrategia. Rebecca Grant, experta en seguridad nacional del Instituto Lexington, asegura que “sería muy fácil para la Marina de EEUU ejercer un control completo sobre lo que entra y sale por el estrecho”. Grant señaló que en las últimas 24 horas al menos diez buques se habían movido por la zona, incluido un petrolero ruso con bandera cambiada, con cargamentos con destino a China e India. “Si Irán se vuelve intransigente, la Marina de EEUU puede establecer una vigilancia aérea completa y controlar todo lo que pasa por ese estrecho”, agregó.

El texto plantea además una opción aún más agresiva: el control físico de la isla de Kharg, donde se concentra la infraestructura petrolera iraní. “Si preservamos la infraestructura de Kharg pero tomamos control físico, tendríamos una llave de paso sobre el petróleo iraní y su economía”, escribió el general retirado Jack Keane, uno de los principales estrategas militares del país, citado en el artículo. Keane fue quien sugirió públicamente la idea del bloqueo la semana pasada. Según el texto, esa palanca permitiría a Washington exigir el acceso a las reservas de uranio enriquecido de Irán y el desmantelamiento de sus instalaciones nucleares.

El sábado, en plenas negociaciones, Trump anunció en Truth Social que Estados Unidos había iniciado “el proceso de desbloqueo” del estrecho mediante el desminado de sus aguas.

“Estamos comenzando el proceso de limpiar el estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo, incluidos China, Japón, Corea del Sur, Francia, Alemania y muchos otros”, escribió, criticando a esas naciones por no tener el “valor o la voluntad” de hacerlo ellos mismos.

La Marina estadounidense reportó que dos buques de guerra cruzaron el estrecho el sábado, aunque Irán desmintió esa información y amenazó con tratar “severamente” a cualquier nave militar que lo transitara sin autorización.

Frágil tregua

El conflicto se desencadenó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán, lo que provocó una represalia de Teherán que ha sacudido la región y la economía mundial. Una tregua temporal de dos semanas fue establecida para dar lugar a las negociaciones de paz, pero su futuro es incierto tras el fracaso de las conversaciones en Islamabad.

Pakistán, que ofició de mediador, instó a ambas partes a seguir respetando el alto al fuego. “Es imperativo que las partes continúen respetando su compromiso”, declaró el canciller pakistaní Ishaq Dar.

Trump, por su parte, pareció relativizar la importancia de alcanzar un acuerdo. “Lleguemos o no a un acuerdo, me da igual. La razón es que hemos ganado”, afirmó el presidente estadounidense.

Todo comenzó con la extracción del capo mayor y la primera delincuente el 3 de enero. Se puso término a 27 años de ignominia y dura dictadura ejercida, con maldad, en contra de un pueblo de sustrato democrático. Esto justifica, en un primer momento, la tutela de Estados Unidos, que decidió dejar a cargo del poder a la misma estructura criminal, ahora descabezada, para evitar así el caos, mientras se adelantan acciones para el desmantelamiento de la dictadura.

Le ha correspondido al régimen interino convertirse, ipso facto, en un suspiro, en un vasallo, lacayo y arrodillado del imperio que un minuto antes denigraba. “Sancho, cosas veredes”. Se fue Alí Babá, pero quedaron los 40 ladrones, opina el pueblo. No están pagando por lo que han hecho.

Inadmisible: a más de 3 meses todavía se mantienen en las mazmorras 500 presos políticos, los ilegítimos interinos se inventaron con su asamblea un adefesio de Ley de Amnistía, para no soltar a los presos políticos y blanquearse ellos, los verdaderos criminales.

El pueblo democrático venezolano observa, estupefacto, el despropósito de tamaña artimaña y no entiende la paciencia del tutor ante la vil injusticia e incumplimiento de la promesa de liberación inmediata. No tiene nombre el sufrimiento innecesario y sádico de los inocentes y sus familias, en un país en que sus instituciones fueron destruidas y, en particular, la justicia se trastocó y fue convertida en el jardín de los Flores, con terrorismo de Estado sumado.

La encuestadora Meganálisis, la más seria y profesional del país, arroja estos datos. Si las elecciones fueran hoy: María Corina Machado 81,2%; Delcy Rodríguez 4,5% y Enrique Márquez 0,9%. Las palabras sobran.

El país reclama el saneamiento político, entender los deseos de las mayorías, reconocer lo que sienten, hablarles a ellas y resolver sus ingentes problemas, en lugar de dejar transcurrir tiempo valioso mientras los interinos borran las trazas de sus delitos.

Estamos ante un Estado fallido que lleva más de 27 años de irrespeto a los derechos humanos y de negación de la dignidad humana; una claque que se enriqueció obscenamente al alimón de empobrecer a todo un pueblo.

Esta gente salió de las tinieblas, de la oscuridad más negra, deformados por el odio, clasificando entre amigos y enemigos del mal que ellos representan. Esa minoría irredenta y podrida no puede estar al frente de la sociedad.

El reencuentro se dará entre los venezolanos de bien y jamás con los torturadores, quienes han infligido el más duro sufrimiento a la familia venezolana. No tienen remedio. El statu quo se agotó.

De una cosa estamos seguros: Venezuela va a prosperar cuando tenga una democracia estable, con justicia sin venganza, poderes independientes y garantías para todos.

El objetivo nunca será el fortalecimiento de una dictadura comunista, su potabilización o maquillaje superficial, estamos hartos de convivir con gente que respira crímenes y violencia y mantiene la sociedad en la zozobra.

Los hermanitos Gatopardo se lanzan a la caza para salvarse y consolidarse. Ellos son la misma esencia de lo que había antes, son sus cómplices y, a veces, hasta los ejecutores principales, presentes en la cadena de mando. Los venezolanos nobles son buenos, pero no pendejos.

La recuperación de Venezuela será con un gobierno democrático y estable elegido por la soberanía popular; con leyes y tribunales, con legitimidad y autoridades competentes con proyección de obras a largo plazo. Con el Estado de derecho vendrán las inversiones.

La transición se irá configurando cuando se comiencen a nombrar a ciudadanos con méritos para los altos cargos de Estado; la espuria asamblea acaba de designar a dos factores del chavismo en los cargos de fiscal y defensor del pueblo. Era la oportunidad de oro de concretar pasos efectivos en la ruta de la transición democrática, de pasar de A a B. Nada que ver. No hay avances, sino la misma trampa de siempre y el intento de ir ganando tiempo.

Estamos ante un cambio de época. No podemos convertirnos en indiferentes ante el mal, en un mundo apático a la violencia cuando no le afecta directamente. Marchan displicentes hacia el abismo de la inhumanidad y el fin de la civilización.

¡Libertad plena para los presos políticos!

Mientras los allegados mantienen vigilias permanentes desde hace más de 90 días, el Ministerio Público informó que investiga los hechos y verificó el cumplimiento de protocolos en el centro penitenciario

Familiares de presos políticos recluidos en la cárcel El Rodeo I, en el estado Miranda, anunciaron este viernes que intensificarán sus acciones de protesta para exigir mejoras en las condiciones de reclusión y la liberación de los detenidos, tras denunciar una presunta represión ocurrida esta semana durante una manifestación dentro del penal.

Durante una vigilia a las afueras del centro penitenciario, la activista Andreína Baduel advirtió que el grupo se encuentra evaluando una nueva agenda de movilizaciones. “Esto nos obliga a redoblar esfuerzo porque es evidente que quieren ellos seguir acabando con la vida de los nuestros. Próximamente vamos a anunciar una agenda”, declaró a la agencia EFE.

Decenas de familiares permanecen apostados en las inmediaciones de la cárcel desde hace más de 90 días, en jornadas continuas de vigilias y pernoctas para exigir la liberación de sus parientes. Este viernes encendieron velas formando la frase “SOS Rodeo I” y levantaron pancartas en las que reiteraron su llamado a excarcelaciones.

Según el relato de Baduel, la situación se originó el miércoles en la tarde, cuando internos extranjeros protestaron dentro del penal al negarse a regresar a sus celdas tras salir al patio. En respuesta, denunció que los custodios habrían empleado la fuerza.

Afirmó que los custodios reprimieron con golpes, amenazas con armas de fuego y echaron gas pimienta y lacrimógeno, causando que varios detenidos, incluyendo su hermano Josnars, fueran llevados a la enfermería.

Baduel aseguró además que su hermano presenta complicaciones de salud derivadas de situaciones previas de maltrato. “sé que él está muy mal porque además él había sido torturado en el Helicoide y eso le dejó una afección pulmonar crónica, y evidentemente toda la noche expuesto a tortura y a gases lacrimógenos, pues su organismo colapsó”, dijo.

Por su parte, Hiowanka Ávila, hermana del detenido Henryberth Rivas, denunció que las condiciones dentro del centro penitenciario son precarias y que los reclusos permanecen bajo encierro prolongado. “Están encerrados 23 horas (al día) en sus celdas con una letrina que emite gases”, señaló.

Agregó que varios de los internos han desarrollado enfermedades de la piel, otitis, problemas gastrointestinales y afecciones respiratorias, además de denunciar restricciones en las comunicaciones, especialmente en el caso de detenidos extranjeros, quienes no tendrían contacto con familiares ni consulados.

“Los familiares no vamos a dejar de estar acá hasta que nos entreguen a nuestros familiares”, reiteró.

En paralelo, el Ministerio Público informó este viernes que visitó el centro penitenciario para investigar los hechos y verificar el cumplimiento de los “procedimientos y protocolos de rigor”, en medio de las denuncias hechas por los familiares.

EFE

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