Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Vía LaPatilla

Según funcionarios estadounidenses y árabes consultados por The Wall Street Journal, un avión de alerta temprana figuraba entre las aeronaves dañadas el pasado viernes en la Base Aérea Príncipe Sultán de Al-Kharj, en Arabia Saudí.

La base fue atacada con un misil iraní y un conjunto de drones, que hirieron al menos a 12 militares y también dañaron a varios aviones de reabastecimiento de combustible estadounidenses KC-135, según el reporte de WSJ.

Las imágenes publicadas en Telegram por la agencia iraní Tasnim News muestran que fue destruido un avión AWACS E-3G Sentry con matrícula 81-0005, perteneciente al 552º Ala Aérea estacionada en la Base Aérea Tinker, en Oklahoma.

«El daño indica que el proyectil impactó en la parte más importante de la aeronave, cerca de su cola, que es la ubicación de instrumentos sensibles, incluido el radar de vigilancia AN/APY2», mencionó Tasnim en la publicación.

El avión de alerta temprana E-3G Sentry matrícula 81-0005 que fue destruido en Arabia Saudí. Foto: Tasnim News / Telegram

Horas antes, la Guardia Revolucionaria Iraní se había adjudicado el ataque.

«Un avión E-3, conocido como AWACS, capaz de identificar, comandar y controlar aeronaves en vuelo en la base de Al-Kharj en Arabia Saudita, fue destruido por completo, y otras aeronaves cercanas también sufrieron graves daños», se lee en una nota de la agencia Fars.

Los datos de seguimiento en FlightRadar24 y otras fuentes confirman que dicho E-3G Sentry fue incluido recientemente en la Operación Furia Épica y había realizado varios vuelos sobre Arabia Saudí.

La flota de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se ha reducido de 16 a 15 aviones de alerta temprana.

El Gobierno interino venezolano recuperó las sedes diplomáticas de este país en EE. UU. tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, informó el sábado el viceministro para Europa y América del Norte de la Cancillería del país caribeño, Oliver Blanco.

Junto al jefe de misión, Félix Plasencia, recuperamos las sedes diplomáticas de Venezuela en EE. UU., que por instrucciones de la presidenta (E), Delcy Rodríguez, serán rehabilitadas para ponerlas al servicio de todos los venezolanos», expresó Blanco a través de sus redes sociales.

Al respecto, manifestó que se trata de un paso firme en el fortalecimiento de las relaciones y la atención a sus connacionales.

El funcionario acompañó el mensaje con varias fotos en las que se observa la bandera de Venezuela izada en la sede diplomática.

La delegación llegó el viernes a EE. UU. para iniciar una nueva etapa de diálogo y fortalecimiento de las relaciones entre ambos países.

La representación diplomática mantuvo un encuentro con el subsecretario de Estado, Christopher Landau; el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, y el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales, Caleb Orr, para explorar oportunidades de fortalecimiento de la relación bilateral.

EE. UU. y Venezuela restablecieron las relaciones diplomáticas y consulares el 5 de marzo, luego de una ruptura ocurrida en 2019.

El restablecimiento ocurrió casi dos meses después de que EE. UU. ejecutara, el 3 de enero, un ataque militar sin precedentes en tres regiones del norte del país, que concluyó con la extracción del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para ser juzgados por presuntos delitos de narcotráfico.

Dos días después del ataque, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, tras una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia destinada a «garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación».

Desde entonces, Venezuela y EE. UU. han negociado una agenda binacional que incluye desbloqueo de fondos venezolanos, venta de crudo y normalización del diálogo diplomático.

Siria, 8 de diciembre de 2024: Assad cae. Los rebeldes asaltan Damasco y abren todas las prisiones del país en cuestión de horas, incluido el infame matadero de Saydnaya.

Decenas de miles de prisioneros, disidentes políticos, oponentes torturados e incluso delincuentes comunes, fueron liberados al instante. Calles llenas de gente liberada. Cambio de régimen real.

Venezuela, casi 3 meses después de que las fuerzas armadas estadounidense arrestaron a Maduro: la ilegítima @delcyrodriguezv es elogiada diariamente, y se repite, una y otra vez, que está haciendo todo lo que Estados Unidos le exige que haga.

Pero más de 500 presos políticos siguen encarcelados, según @ForoPenal, mientras que otras ONG estiman el número en más de 600. Las liberaciones son ahora un goteo, y una ley de amnistía aprobada por una Asamblea Nacional ilegítima es más que arbitraria. Para empeorar las cosas, el principal carcelero, torturador y asesino, Gustavo González López, ha sido nombrado Ministro de Defensa, según se informa, con el apoyo entusiasta de la @CIA

Las visitas de miembros del gabinete de @realDonaldTrump y las visitas de delegaciones del Congreso se están utilizando para normalizar una situación inaceptable y vergonzosa, en lugar de forzar una liberación inmediata.

Pregunta para @MarcoRubio : ¿Por qué su concepto de «estabilidad» se asocia con alabar a los torturadores en lugar de liberar a sus prisioneros? Con todo respeto, lo que estamos presenciando contradice su defensa constante a principios básicos de libertad y democracia.

Pedro Mario Burelli

Vía La Prensa

En Panamá, pocas decisiones tienen un impacto tan profundo en la estabilidad y el bienestar de una familia como la adquisición de una vivienda. Más allá de representar un patrimonio tangible, contar con una casa propia es también un paso decisivo hacia la seguridad financiera a largo plazo, la proyección familiar y la construcción de un legado.

Durante las últimas décadas, el país ha impulsado políticas orientadas a facilitar el acceso a viviendas dignas, lo que ha generado un entorno particularmente favorable para los compradores. Entre estas iniciativas destaca el programa de interés preferencial, un mecanismo que continúa siendo una de las herramientas más relevantes para quienes buscan dar el paso hacia la adquisición de su primera residencia.

El interés preferencial permite que los compradores accedan a tasas más bajas mediante un subsidio estatal aplicado directamente al préstamo hipotecario. Esto se traduce en cuotas mensuales más accesibles, lo que reduce la carga financiera sobre los hogares y hace posible que más familias panameñas logren comprar vivienda sin comprometer su estabilidad económica.

En un mercado dinámico como el panameño, donde la oferta de proyectos inmobiliarios sigue creciendo, este incentivo se convierte en un aliado clave para quienes desean aprovechar el momento y asegurar una propiedad en condiciones favorables. Al final, el acceso a un crédito hipotecario adecuado no solo facilita la compra, sino que también abre la puerta a una planificación financiera responsable y sostenible.

La vivienda es, para la mayoría, la inversión más importante de su vida. Por ello, seleccionar una entidad financiera de trayectoria y estabilidad es fundamental. Una institución con experiencia ofrece procesos más claros, asesoría especializada y la seguridad de que el préstamo estará acompañado de respaldo y acompañamiento durante toda la vida del producto.

Además, una entidad con fortaleza institucional brinda mayor confianza ante fluctuaciones económicas o cambios regulatorios. La certeza de estar respaldado por un organismo responsable y sólido permite al comprador enfocarse en lo que realmente importa: construir un hogar.

Préstamos con respaldo hipotecario: una herramienta financiera versátil

Aunque la mayoría asocia las hipotecas exclusivamente con la compra de vivienda, también es posible solicitar un préstamo con tu vivienda como respaldo. En el caso de Banco General, este préstamo se llama CasaCash y es un recurso valioso para diversos proyectos personales o familiares. Este tipo de financiamiento permite utilizar una propiedad como respaldo para obtener liquidez, con tasas más competitivas que otros tipos de créditos de consumo.

Muchas familias emplean esta opción para consolidar deudas, financiar estudios universitarios, emprender un negocio o realizar mejoras en el hogar. Su flexibilidad lo convierte en una herramienta estratégica dentro de una planificación financiera integral, siempre y cuando se gestione con responsabilidad y con el apoyo profesional adecuado.

Contar con una vivienda propia sigue siendo uno de los pilares del bienestar familiar en Panamá. En un contexto donde existen oportunidades financieras accesibles, asesoría especializada y programas estatales de apoyo, dar el paso hacia la compra—o utilizar los beneficios de un préstamo con garantía hipotecaria—puede significar un antes y un después en la vida de las personas.

La clave está en informarse, comparar opciones y elegir aliados financieros que aporten confianza, respaldo y experiencia. Porque una casa no solo es un espacio físico: es el escenario donde se construyen los proyectos más importantes.

En este nuevo encuentro con de Goizeder Azúa con el Dr.Humberto Calderón Berti, exministro de Petróleo y expresidente de PDVSA, hablamos del futuro energético de Venezuela, la destrucción de la industria petrolera, la seguridad jurídica, la inversión privada, el papel de María Corina Machado, CITGO, China, Cuba, los errores cometidos y la oportunidad histórica de reconstruir el país desde dentro.

Una entrevista sobre petróleo, democracia, reconstrucción y esperanza.

¿Qué tendría que pasar para que Venezuela vuelva a levantarse de verdad? 00:00:00 El hombre que quiere reconstruir Venezuela 00:02:32 Delcy vs María Corina: dos modelos de país 00:09:00 La verdad sobre la destrucción del petróleo venezolano 00:17:12 El plan real para volver a producir 00:28:38 Oriente Próximo y la oportunidad que Venezuela perdió 00:33:22 No es solo petróleo: cómo levantar un país 00:42:18 Monómeros y el error que lo cambió todo 00:50:42 La batalla más difícil: reconstruir valores 00:58:49 CITGO, China y la disputa por el futuro 01:03:48 Cuba, dependencia y lo que viene 01:06:12 La ilusión de volver a Venezuela 01:07:50

Un mensaje final al país Calderón Berti analiza por qué Venezuela necesita una apertura real al sector privado, por qué el estatismo clientelar fue un error devastador, qué condiciones se requieren para recuperar la producción petrolera y por qué el vínculo con Estados Unidos sigue siendo clave. También habla del regreso, la diáspora, la familia, la ciudadanía, los valores y el país que sueña volver a abrazar.

Vía La Patilla

Recluidos en las celdas del Centro de Detención Metropolitana (MDC) de Brooklyn, los objetivos de alto valor, Nicolás Maduro y Cilia Flores, lograron filtrar un comunicado al exterior que fue divulgado a través de Telegram. A casi tres meses de la audaz incursión táctica de las fuerzas especiales estadounidenses en Caracas, que culminó con su sorpresiva extracción y captura el pasado 3 de enero, la pareja aseguró encontrarse «bien, firmes, serenos y en oración permanente», pese a estar bajo la estricta custodia del gobierno federal.

Desde su confinamiento en territorio norteamericano, los exlíderes chavistas enviaron un mensaje de «agradecimiento profundo» por la «fortaleza y valentía» de sus simpatizantes. Ambos aseguraron que han recibido múltiples comunicaciones, cartas y correos que, según sus propias palabras, los «fortalece espiritualmente» para sobrellevar el colapso de su régimen y su actual estatus como prisioneros de los Estados Unidos.

Sin embargo, parece que en esa correspondencia filtrada a sus leales omiten un detalle crucial, una ironía geopolítica que roza el sarcasmo: nadie se atreve a confesarles que el nuevo gran aliado de Venezuela es, precisamente, la misma potencia extranjera que ejecutó su captura y hoy los mantiene tras las rejas.

Así mismo, Maduro y Flores manifestaron sentir admiración por quienes se mantienen en sus filas «dentro y fuera de las fronteras». Aprovechando este canal de comunicación, pidieron a sus bases operativas consolidar la paz y el perdón. «Que nadie se aparte del camino del diálogo», expresaron desde su encierro.

Para concluir, el manifiesto de los cautivos en Brooklyn apeló a códigos de fe, citando el Evangelio según San Lucas para instar a los suyos a «pedir y buscar» con esperanza. En tal sentido, la pareja reiteró su gratitud por el «amor inmenso» recibido.

A diferencia de cuando estuvieron en el poder, el mensaje no fue replicado en redes por el séquito chavista que quedó a cargo. Una posición que contrasta con la declaración de «unidad» que intentan profesar Maduro y Flores.

El dirigente político venezolano Omar González Moreno aseguró este Domingo de Ramos que Venezuela atraviesa una de las etapas más oscuras de su historia contemporánea, marcada por una confrontación que ya no es solo política, sino profundamente espiritual.

“Es una lucha descarnada entre el bien y el mal, como lo ha advertido tantas veces María Corina Machado», dijo.

“Lo que enfrenta el país no es un adversario político convencional, es un sistema que perdió todo límite. Cuando el poder deja de respetar lo humano, lo institucional y hasta lo sagrado, estamos frente a algo mucho más peligroso”, afirmó.

González Moreno señaló que el deterioro ético del poder ha sido progresivo, pero sostenido, recordando episodios que, a su juicio, simbolizan la ruptura total con los valores nacionales.

“Los ritos de hechicería, santería y adoración a figuras del mal, junto con la destrucción y el saqueo del pais,  por parte de la cúpula gobernante llegó al extremo de realizar sacrificios y exhumar los restos del Libertador Simón Bolívar, lo que no solo fue cuestionado por historiadores y expertos, también es vista por muchos como acciones inaceptables y un ultraje a lo más sagrado de la nación” .

El dirigente advirtió que ese tipo de acciones no son hechos aislados, sino señales de una degradación profunda del ejercicio del poder.

“Cuando se pierde el respeto por la historia, por los símbolos, por la verdad, lo que queda es un proyecto vacío, sostenido únicamente por el control y la represión”, sentenció.

Asimismo, subrayó que el pueblo venezolano ha resistido durante años en condiciones extremas, enfrentando no solo una crisis económica y social, sino una presión constante sobre su dignidad.

“Esta lucha nunca ha sido fácil. Ha sido larga, dura, desigual. Pero hay algo que la historia demuestra una y otra vez, que los pueblos que resisten terminan venciendo”, expresó.

González Moreno insistió en que el momento actual representa un punto de quiebre.

“Esto no se trata solo de coyunturas politicas. Se trata del alma de un país. Y cuando una nación decide levantarse frente a la oscuridad, no hay aparato que pueda detenerla”.

El dirigente concluyó con un mensaje contundente.

“El mal puede manterse precariamente, puede imponerse por momentos, puede hacer daño… pero no es eterno. Venezuela está en pie, y cuando el bien resiste con convicción, el final siempre es el mismo, el mal cae”.

Por Antonio de la Cruz

Dos modelos compiten. Y sus implicaciones son globales.

No se trata solo de producción. Se trata de poder. Estado vs. mercado. Control político vs. eficiencia económica. Soberanía vs. integración global.

Como en México en los 90 o Irak post-2003, el petróleo vuelve a ser el eje de una disputa estructural. Venezuela no debate una reforma. Debate un cambio de modelo.

Primer modelo: @MariaCorinaYa

Su propuesta es radical: • Privatización total • Estado sin rol operativo • Apertura plena al capital internacional Objetivo: despolitizar el petróleo.

La lógica es clara: el colapso no fue un accidente. Fue consecuencia de usar el petróleo como instrumento de poder. Solución: quitarle ese poder al Estado.

Segundo modelo: el Estado tutelado.

Actualmente en marcha: • Licencias internacionales • Supervisión externa • Control financiero No elimina al Estado. Lo disciplinan desde afuera.

Aquí aparece un actor clave: OFAC. • Define quién opera • Controla flujos • Impone condiciones En la práctica, reconfigura el poder petrolero venezolano.

Ambos modelos buscan lo mismo: reactivar la producción. Pero difieren en lo esencial: Velocidad vs. control. Apertura total vs. transición gradual.

El dilema del inversionista es claro: Venezuela tiene enormes reservas, alta incertidumbre. Y el capital no sigue el petróleo. Sigue las reglas.

Conclusión:

El petróleo no es el destino. Es el instrumento. La pregunta no es si Venezuela se recupera. Es cómo y bajo qué modelo.

¿Qué camino crees que prevalecerá? ¿Privatización total o Estado tutelado?

En la bitácora de las naciones, llega un instante insoslayable en el que el destino abandona los salones del poder para depositarse sobre los hombros del ciudadano. En Venezuela, el momento ha llegado. No con el estruendo explosivo, sino con la herramienta más temida por la autocracia, la voluntad libre expresada en el voto. La próxima contienda no es una simple cita administrativa; es un desafío directo, audaz y existencial al statu quo que ha sumido en la miseria a una tierra bendecida por la providencia. La soberbia, es anatomía de una derrota negada.

Mientras observamos en cercanía la inusitada concentración de poder estadounidense, no hay que confundirse. La verdadera y definitiva beligerancia, la que definirá el alma de la República, no se librará en espacios bélicos, sino en la conciencia indomable de cada venezolano que acuda al sufragio. El mundo observa contenido, porque la derrota de esta tiranía trasciende fronteras.

Demasiado tiempo soportando a profetas del apaciguamiento e iluminados de la claudicación. Aquellos que, emulando la ceguera de Neville Chamberlain en 1938, insisten en que firmar un papel con el tirano es suficiente para conjurar la tormenta. La historia es tozuda, ceder terreno ante regímenes que han hecho del oprobio su razón de ser no trae paz, agiganta la guerra y oxigena al opresor.

Presenciamos la tentación constante de conformarse con migajas, liberaciones selectivas de rehenes políticos, promesas de apertura económica y ofrecimiento de una mejora social que nunca vienen acompañadas de libertad y democracia. Cuidado con caer en esa trampa mortal. Las transiciones genuinas, como la española o chilena, no se contentaron con limosnas. Exigieron hitos verificables y, sobre todo, comicios auténticamente libres, justos y transparentes, para desmantelar la dictadura.

¿A qué statu quo nos enfrentamos? A una estructura criminal que convirtió la prosperidad en ignominia, vergüenza y deshonor; una alianza siniestra entre la tiranía local y potencias foráneas que parasitan nuestra debilidad. Es la doctrina descarada de quienes, al no poseer legitimidad, utilizan la fuerza para imponer una estulta revolución fracasada sobre cadáveres de la esperanza.

Pero los tiranos olvidan una lección esencial, los pueblos no nacieron para la servidumbre. El espíritu humano, encendido por la llama de la libertad, resiste las peores adversidades. Los venezolanos han soportado lo inimaginable, hiperinflación, persecución, éxodo desgarrador, tortura y un sinfín de malos etcéteras, con una entereza que asombra al mundo libre. Un patético espectáculo de la tiranía, por lo que corresponde dar el paso definitivo.

Venezuela cuenta con un activo invaluable, liderazgo democrático con autenticidad y moralidad incontestable, cimentada en la voluntad popular abrumadora del 28 de julio de 2024, cuyo resultado fue escamoteado mediante trampa, robo y coacción. Esa legitimidad de origen es el arma más preciada de la libertad.

Quienes pretenden orquestar una «transición» cosmética, limitándose a cambiar la fotografía en el despacho presidencial mientras colectivos armados imponen terror y la justicia continúa secuestrada, preparan una farsa. Sería una traición imperdonable a los ciudadanos que han soportado estoicos el peso del despotismo.

Las ventanas de oportunidad histórica se cierran con un deslizamiento imperceptible, un contrato petrolero aquí, una licencia allá, el olvido diplomático. Cuando reaccionamos, el portazo ha sonado y la oscuridad se ha reinstalado. El momento de actuar es ahora, no cuando resulte cómodo a la burocracia internacional.

No hay atajos. Recuperar la libertad exige sacrificio, trabajo y arrojo inquebrantable. Lo que está en juego es el principio de que la democracia no es una concesión graciosa de los poderosos, sino un derecho inalienable. Es decidir si permitimos que el eje de la barbarie se consolide, o si decimos basta.

El cadáver arrogante se niega a morir. Es la hora cero de la República, lo que viene es una elección entre la dignidad y el oprobio. La farsa de la normalidad terminó, llegó el despertar ciudadano; y leguleyos interesados que se oponen con artilugios, reformas constitucionales ilusorias y cuanta pendejada se les ocurre para entorpecer, fracasarán  

A los venezolanos, cuando llegue el momento, acudiremos a las urnas. Que su voz retumbe y demuestre que el espíritu de libertad está intacto. A quienes tienen la posibilidad de inclinar la balanza desde el exterior, no malgasten esta rendija de oportunidad. Permitir que se cierre sin asegurar elecciones libres, con observación plena y garantías totales, es simple complacencia.

Cuando muchos se inclinan ante la bestia, un puñado de ciudadanos decidió no arrodillarse jamás. Venezuela es, hoy, ese manojo inquebrantable de mujeres y hombres libres.

@ArmandoMartini

Por José Gustavo Arocha en La Gran Aldea

Cuando se destapa una tubería atascada, lo primero que sale no es agua limpia. Sale lo que estaba estancado: residuos, óxido, sedimento. Nadie esperaría que salga agua cristalina. Pero el hecho de que fluya, aunque lo que fluya sea turbio, siempre será mejor que el estancamiento. Algo parecido acaba de ocurrir en la Fuerza Armada venezolana.

El 19 de marzo, Delcy Rodríguez destituyó a Vladimir Padrino López del Ministerio de Defensa después de casi doce años en el cargo. Al día siguiente cayó el resto del Alto Mando: Domingo Hernández Lárez fue reemplazado en el CEOFANB, se cambiaron los cuatro comandantes de componente, el jefe de la Milicia, el inspector general y los ocho jefes de las Regiones Estratégicas de Defensa Integral. El acto se hizo en Miraflores, no en Fuerte Tiuna. Sin solemnidad, sin protocolo militar, con sonrisas forzadas y silencios incómodos. Hernández Lárez eliminó sus redes sociales horas después.

No hubo discurso de despedida. No hubo agradecimiento institucional. Quienes durante años juraron defender la soberanía contra “el imperio” salieron por la puerta trasera, sin explicación y sin épica. La misma alfombra roja que antes pisó el ministro Padrino hoy la pisan otros. La historia tiene una manera particular de humillar a quienes creyeron ser imprescindibles.

Esto es una transición, no una transformación

Conviene ser precisos con las expectativas. Lo ocurrido la semana pasada no es una reforma militar. Es un relevo dentro de una transición que aún no tiene mandato electoral. Un gobierno interino no elige con quién gobernar; gobierna con lo que tiene. Y lo que tiene, por ahora, es la misma gente del sistema anterior, reubicada en posiciones que permitan estabilizar sin romper. Es una lógica de contención, no de reconstrucción.

En Panamá, después de que la Operación Causa Justa derrocó a Noriega en diciembre de 1989, el gobierno de Guillermo Endara no intentó reconstruir todo de golpe. Lo primero que hizo fue estabilizar. El Decreto 38, de febrero de 1990, reorganizó las antiguas Fuerzas de Defensa en una nueva Fuerza Pública de carácter civil, pero lo hizo con buena parte del mismo personal: se retiró a todos los coroneles y a la mayoría de los tenientes coroneles, y el resto fue reevaluado, reentrenado y reubicado. El programa ICITAP, con apoyo del FBI, tardó dos años en formar a los primeros profesionales del nuevo cuerpo. La estabilización tomó un lustro. La transformación de fondo, más de una década. Salvando las distancias, la lección es la misma: primero se contiene, después se reconstruye.

Los nuevos mandos venezolanos son, casi todos, de las promociones 1993 y 1994. Pasan a retiro entre 2026 y 2027. No son la nueva generación. Son la generación de salida. Su función no es transformar la Fuerza Armada; es entregar el mando sin provocar una crisis institucional y, si les queda algo de sentido profesional, dejar las condiciones para que quienes vengan después puedan empezar a reconstruir.

Llegan, además, con una carga que no escogieron: la desmoralización de una institución derrotada y el peso de una derrota que no fue suya pero que heredan. Eso no los exime. Tampoco los condena. Todos estos oficiales se formaron antes de 1999, en una Fuerza Armada que todavía tenía estándares profesionales y una doctrina que no dependía de un proyecto político. Algo de eso queda. Y lo que quede puede servir, no solo cuando lleguen las elecciones, sino en lo cotidiano: en cómo tratan a la tropa, en cómo administran los recursos, en cómo responden a las comunidades donde operan. Nunca es demasiado tarde para empezar a hacer las cosas bien.

La lección que no quieren aprender

El nuevo ministro de Defensa, Gustavo González López, es un caso que merece atención aparte. Promoción 1982. Debía haber pasado a retiro en 2012. Fue director del SEBIN en dos períodos, de 2014 a 2018 y de 2019 a 2024, ministro de Interior, jefe de la Milicia, y desde enero de 2026 dirigía simultáneamente la DGCIM y la Guardia de Honor Presidencial. Está sancionado por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. La Misión de la ONU encontró motivos para creer que tuvo conocimiento y participó en torturas y detenciones arbitrarias bajo su mando en el SEBIN. Y ahora dirige el Ministerio de Defensa.

Braulio Jatar, en su libro El Efecto Lucifer en Tiempos de Pinochet, documenta algo que todo oficial venezolano debería leer con calma: cómo personas que no eran monstruos terminaron cometiendo actos monstruosos porque un sistema los puso en posición de hacerlo y nadie los detuvo. Jatar parte de la investigación de Philip Zimbardo sobre el experimento de la prisión de Stanford y la aplica a lo que ocurrió en Chile: oficiales comunes, con familias, con formación profesional, que bajo las condiciones de una dictadura ejecutaron crímenes que hoy los tienen en prisión.

En Punta Peuco, el penal chileno para condenados por crímenes de lesa humanidad, hay 138 militares presos. Hombres mayores de 60 años, muchos de ellos con más de dos décadas de cárcel. Uno de ellos, el brigadier Miguel Krassnoff, acumula más de mil años de condena. Otro, el teniente coronel Álvaro Corbalán, más de 150. En septiembre de 2023, veintisiete de esos presos firmaron una carta reconociendo que sus acciones produjeron violaciones a los derechos humanos. Pidieron que la sociedad comprendiera a los “eslabones más bajos de la cadena de mando” que cumplían órdenes. Pero para entonces ya era tarde: la justicia chilena no distinguió entre convencidos e instrumentalizados. Todos están en prisión. Y Pinochet murió sin sentencia, pero sus oficiales no.

Esa es la lección que el Alto Mando venezolano, el que se fue y el que llega,  se resiste a aprender. Las condiciones que Zimbardo describió, las que Jatar documentó para Chile, son las mismas que operaron en Venezuela: un sistema que convierte la obediencia en complicidad y que luego deja a los ejecutores solos frente a la justicia. Los generales que hoy se retiran sin consecuencias deben saber que esa protección es temporal. Y los que llegan deben entender que lo que hagan desde ahora también queda registrado.

La prueba que viene

Los nombres cambiaron. La lógica, todavía no. Pero hay una prueba concreta a la vista que puede empezar a cambiarla.

Habrá elecciones. El Plan República volverá a desplegarse. Y los oficiales que hoy ocupan estas posiciones de mando tendrán que decidir, uno por uno, si respetan la voluntad del pueblo o repiten lo que ocurrió el 28 de julio de 2024. Esa decisión no será colectiva ni abstracta. Será individual. Cada capitán que custodie una mesa, cada teniente coronel que supervise un centro electoral, cada general que reciba la orden de alterar resultados tendrá que elegir.

Y si hay protestas legítimas, porque las habrá, cada oficial que reciba una orden de reprimir tendrá que hacerse una pregunta simple: ¿voy a ser otra vez “valiente” contra mujeres y jóvenes desarmados, aduciendo conspiraciones? ¿O voy a ser sumiso apenas aterrice el avión o aparezca la alfombra roja? Porque eso fue lo que vimos durante dos décadas: una Fuerza Armada feroz contra su propia gente y dócil ante quien la humilló. Un cuerpo de oficiales que obedeció sin chistar a un hombre que hoy tiene una recompensa de quince millones de dólares sobre su cabeza y que llevó a la FANB a la peor derrota de su historia republicana.

Esa fórmula no puede repetirse. Y la única manera de que no se repita es que los oficiales que hoy tienen mando entiendan algo que debería ser obvio: la soberanía reside en el pueblo, no en quien ocupe circunstancialmente el poder. Respetar eso no es un gesto político. Es la condición mínima para que la Fuerza Armada tenga un futuro.

Los generales que salieron la semana pasada se fueron sin pena ni gloria. Sin el discurso grandilocuente que tanto les gustaba dar. Sin las condecoraciones que tanto les gustaba exhibir. Algunos, con expedientes abiertos y juicios pendientes. Otros, al olvido. La historia les reserva la página que se ganaron: no la del sacrificio, no la del servicio, sino la de quienes tuvieron una institución en sus manos y la destruyeron.

A los que asumen hoy les corresponde entender algo que no admite ambigüedad: sus cargos son de transición, pero la responsabilidad de sus actos será permanente. Lo que hagan bien se les reconocerá. Lo que hagan mal se les cobrará. No hay zona gris en esto. La transición termina; el expediente, no.

Los que llegan tienen poco tiempo y una única oportunidad: demostrar que entienden que el uniforme es un compromiso con la República, no un salvoconducto para el poder. Si no lo entienden, Punta Peuco les recuerda lo que pasa cuando un militar cree que las órdenes lo protegen para siempre. Ciento treinta y ocho oficiales chilenos pueden dar testimonio de que no es así.

José Gustavo Arocha es teniente coronel retirado, máster en Administración Pública en la Universidad de Harvard y senior fellow del Centro para una Sociedad Libre y Segura.

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