Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Por Laszlo Beke

En el pasado artículo ¡Los temas que marcaron la tecnología el año 2025!, mencionamos que Amy Webb es ampliamente reconocida como la autoridad global que transformó la práctica de la previsión estratégica en una disciplina rigurosa basada en datos. Amy publica anualmente sus proyecciones para el año siguiente, y aprovechamos para compartirlas.

Ella mencionó que el 2025 fue el año en que la tecnología dejó de ser una categoría independiente. La tecnología no es algo que se sitúe junto a la geopolítica, la economía, el trabajo, la energía o la cultura. Ahora es inseparable de ellas. La labor de un líder en 2026 es garantizar que una organización pueda adaptarse cuando el código de negocios, la naturaleza y la propia realidad comiencen a cambiar. Ya han surgido diez temas que definirán el año que viene y ellos son:

1. Las convergencias impulsarán la próxima ola de disrupción y crecimiento – Habrá una cantidad masiva de convergencias: donde las tecnologías dejan de evolucionar de forma independiente y comienzan a evolucionar entre sí. La tecnología se acumula, se combina y se acelera mutuamente: IA con biología, robótica con software, energía con computación, datos con materiales. Las convergencias reescriben las cadenas de valor. Debilitan los plazos. Las convergencias transformarán industrias, instituciones e incluso la identidad, cambiando nuestra forma de trabajar, de gobernar y de definir la ventaja.

2. El internet post-búsqueda – Pronto, dejaremos de buscar exactamente lo que queremos en un navegador. Quizás dejemos de navegar por completo. Los sistemas colaborativos de IA lo harán por nosotros. La antigua interfaz de pestañas y enlaces está siendo reemplazada por una basada en la conversación y la intención. La búsqueda solía ser la puerta de entrada a internet. En un futuro próximo, es más probable que le preguntes a una IA y te la venda. la economía de referencia podría desaparecer de la noche a la mañana.

3. El auge del trabajo ilimitado – Para que los robots actúen en el mundo físico, deben ver, comprender y adaptarse. Necesitan el equivalente a la conciencia del contexto humano: la capacidad de procesar información multimodal y convertirla en acción. Hasta hace poco, esa barrera era demasiado alta. En 2026, esa barrera comenzará a derrumbarse. Los investigadores están combinando datos del movimiento humano, la teleoperación y archivos visuales, enseñando a las máquinas a actuar observándonos actuar. La destreza, la intuición y la inteligencia incorporada pasan de la investigación a la realidad. Esto está creando un «momento ChatGPT» para el mundo físico.

Pero los robots humanoides no son realmente lo que vendrá en masa. Tras ellos, habrá millones de robots no humanos distribuidos en laboratorios científicos, obras de construcción, centros logísticos, granjas, estaciones de limpieza y prácticamente en cualquier otro lugar. Por segunda vez en la historia moderna, la tecnología no ofrece herramientas para que las personas trabajen. Ofrece mano de obra ilimitada. La pregunta que nos espera no es si los robots reemplazarán empleos. La otra pregunta es quién será el dueño de la mano de obra una vez que lo hagan.

4. Vibe codifica el futuro de la vida con Biotecnología – La biotecnología utiliza la vida misma como herramienta. Las células, las bacterias y el ADN se están convirtiendo en los componentes básicos de la invención. Así es como fabricamos vacunas, diseñamos cultivos que prosperan con menos agua y creamos combustibles más limpios. Está surgiendo una nueva clase de modelos de base biológica. Hemos empezado a programar la biología de la misma forma que programamos software. Las startups ahora diseñan microbios que secuestran carbono, producen plásticos, cultivan textiles y sintetizan fármacos, todo ello sin minería, refinación ni transporte.

Su próximo proveedor de materiales podría ser un laboratorio de biotecnología, no una empresa minera. Su próximo producto podría cultivarse, no fabricarse. La capacidad de diseñar con biología definirá la próxima generación de productos, cadenas de suministro, opciones de atención médica e industrias. Este es el nacimiento de la bioeconomía, un nuevo orden industrial en el que la biología se convierte en el sistema de fabricación más poderoso del planeta. El problema, sin embargo, es que la biología no se depura fácilmente. La convergencia entre la IA y la biología da como resultado la plataforma tecnológica más trascendental del siglo XXI.

5. Los dispositivos pensarán por sí mismos – Un dispositivo nativo de IA no es solo hardware con funciones de IA. Es un sistema diseñado desde cero para ejecutar inteligencia localmente: pensar, razonar y actuar sin depender de la nube. Esto marca el próximo gran cambio en la tecnología de consumo. Teléfonos, wearables y sistemas domésticos percibirán el contexto, interpretarán intenciones y responderán de forma autónoma. Esto implica un nuevo ecosistema de dispositivos expresivos, adaptativos y anticipatorios. La primera ola está emergiendo. El R1 de Rabbit y el Humane AI Pin fueron prototipos tempranos (aunque fallidos): imperfectos, pero con un rumbo definido. La próxima generación debutará el próximo año, a medida que empresas pioneras en IA como OpenAI realicen la transición al hardware. Los dispositivos nativos de IA señalan el final del teléfono como el nodo central de la comunicación. En este nuevo modelo, las tareas sencillas se realizan sin conexión. Los procesos más complejos se sincronizan a la perfección cuando es necesario.

Históricamente, el hardware ha sido un vehículo para el software. Estamos viendo cómo esa lógica se invierte. La IA no será solo la capa interna del dispositivo, sino que el dispositivo se convertirá en la extensión de la IA. Una nueva forma de interacción profundamente contextual, profundamente personal y, muy probablemente, posterior a la pantalla. Esto supone un cambio radical respecto a los paradigmas informáticos existentes.

6. Reescribiendo las leyes de la materia – La tecnología está reescribiendo las leyes de la materia. Los metamateriales son estructuras de ingeniería que desafían las reglas normales de la física. Están diseñados mediante geometría, no química, y se comportan de maneras que la naturaleza nunca concibió. Estos materiales pueden desviar la luz o el sonido a la inversa. Pueden adoptar formas imposibles. Pueden cambiar sus propiedades en respuesta al calor, la presión o la luz. En esencia, son materia programable: sistemas físicos que se adaptan a su entorno en tiempo real.

Cuando la IA y la biotecnología convergen con los metamateriales, el mundo empieza a verse increíblemente extraño. La última vez que un avance en la ciencia de los materiales transformó la civilización fue el descubrimiento de los semiconductores en la década de 1920, que condujo al transistor y a la era digital. Los metamateriales podrían marcar el siguiente paso.

7. Casos de uso reales de la cuántica – El nuevo algoritmo Quantum Echoes de Google resolvió recientemente un cálculo trece mil veces más rápido que una supercomputadora convencional. Ese experimento marca el momento en que la teoría comenzó a inclinarse hacia la implementación. Los sistemas cuánticos aún cometen errores, pero los avances en la corrección de errores están acortando la distancia. Muchos investigadores esperan máquinas estables y escalables antes de que finalice la década. Las finanzas, los seguros, la logística y las ciencias de la vida dependen de la resolución de problemas de una complejidad asombrosa.

8. La confianza como arma. La ingeniería social solía depender del texto y la sincronización. Un correo electrónico plausible o un mensaje de texto de pánico podían ser suficientes para engañar a alguien y obligarlo a revelar su contraseña. Eso era malo, lo que viene es peor. La realidad se ha vuelto editable. La IA generativa convierte la persuasión en producción. Las herramientas de clonación de voz disponibles comercialmente pueden reproducir el tono y el timbre únicos de un CEO, mientras que los generadores de video más modernos pueden poner palabras en boca de ese CEO. Los sistemas de traducción más recientes pueden comunicar autenticidad en diferentes idiomas. Las herramientas diseñadas para acelerar la edición de podcasts o ayudar a equipos globales pueden reutilizarse como armas.

Lo que antes era una falsificación costosa ahora es una simple llamada a la API. La psicología detrás de los ataques de ingeniería social no ha cambiado. Los atacantes siguen explotando la confianza, el miedo y la amabilidad. Es la forma de comunicar lo que ha mejorado. La infraestructura de la confianza (su marca, sus comunicaciones con los inversores, sus informes internos) es ahora una superficie de ataque potencial. Dentro del próximo año, los medios sintéticos habrán superado los deepfakes actuales para simular interacciones con clientes y producir videos de inversores indistinguibles de las grabaciones en vivo. ¿La ventaja? Escalabilidad infinita de la comunicación. ¿La desventaja? Manipulación infinita de la verdad. El próximo año, creo que podríamos presenciar al menos una crisis geopolítica donde la atribución se vea enturbiada por la evidencia generada por IA en ambos bandos, y el público no pueda identificar qué video inició el último conflicto. La autenticación de voz, antes vendida como una medida de seguridad conveniente, pronto podría convertirse en un lastre.

9. Los primeros parques industriales extraplanetarios – Durante décadas, el espacio se centró en banderas, imágenes y fascinación. La órbita baja terrestre comenzará a brindar oportunidades prácticas extraplanetarias en 2026. Pilotos de fabricación en órbita, biorreactores, investigación de materiales, mantenimiento espacial: estos ya no son hitos de ciencia ficción, son pruebas de producción reales. El espacio se está convirtiendo en una extensión de la cadena de suministro. Lo que antes sustentaba las imágenes y las comunicaciones está comenzando a respaldar la fabricación, la reparación y la experimentación que no pueden realizarse aquí en la Tierra.

Las megaconstelaciones, la proliferación de activos de defensa y las plataformas comerciales están convirtiendo las posiciones orbitales en territorios en disputa. Los desechos espaciales dejarán de ser un problema ambiental abstracto para convertirse en una limitación operativa que determinará los calendarios de lanzamiento, los costes de los seguros y el diseño de los sistemas. Aquí es donde la gobernanza cobra importancia. Las ventajas son profundas: nuevos materiales, cadenas de suministro resilientes, capacidades imposibles bajo la gravedad. Las desventajas deberían ser obvias.

10. El reinicio de la globalización, priorizando la seguridad – Durante treinta años, la globalización se optimizó para la eficiencia. Los bienes se trasladaban adonde eran más baratos de producir. Lo que la reemplaza es algo más rígido y político. Esto se asemeja más a un reinicio de la globalización priorizando la seguridad. En el futuro, la seguridad nacional se convertirá en el principio rector de la política económica. Los gobiernos no tratarán los mercados como ámbitos neutrales, sino que intervendrán directamente y los tratarán como terreno en disputa. Los semiconductores, los sistemas energéticos, los alimentos, los datos, la biotecnología y la logística se reclasificarán como activos estratégicos. La lógica del comercio está cambiando. Las cadenas de suministro justo a tiempo darán paso a la redundancia por si acaso. La eficiencia dará paso a la resiliencia.

Las herramientas económicas se convertirán en armas en un amplio espectro de países. Los controles de exportación, las sanciones, los subsidios, la política industrial y el control de las inversiones pasarán de la trastienda al centro de la política exterior. La seguridad no será algo que solo los militares gestionen. Se transformará en un proyecto de toda la sociedad, que abarcará la infraestructura, la industria, el trabajo y los datos. Las instituciones darán paso a acuerdos impulsados ​​por los ejecutivos. Las alianzas se volverán condicionales, transaccionales y coyunturales. En 2026, la globalización no desaparece. Se reconfigura en torno a componentes básicos fundamentales: computación, energía, alimentos y materiales críticos.


Se hace referencia a Which tech will matter most next year?. También aparece en mi Portal https://tinyurl.com/33ha4fsj

Por Mary Anastasia O’grady en WSJ

Han pasado dos semanas desde que el ejército estadounidense allanó el complejo del dictador Nicolás Maduro en Caracas y se lo llevó para juzgarlo en un tribunal federal estadounidense por cargos de narcotráfico. En cuestión de horas, el presidente Trump aseguró al público que Estados Unidos gobernaría Venezuela hasta nuevo aviso. Pero el régimen, sin Maduro, sigue al mando.El secretario de Estado, Marco Rubio, afirma que la estabilización es la primera fase de una estrategia estadounidense de tres pasos para que Venezuela recupere su grandeza. La segunda fase, según Rubio, consistirá en la recuperación de las instituciones económicas y sociales del país. La tercera fase será la transición a la democracia.Parece un plan. Excepto que requiere la aprobación de la sucesora de Maduro, la dictadora Delcy Rodríguez. Y ella está cooperando con los gringos de palabra, pero no de hecho.La buena noticia es que el ejército está fragmentado, lo que significa que quienes tienen acceso a armas podrían defender el retorno a la democracia. Reclutar y organizar a estos patriotas podría restablecer el orden y evitar un colapso institucional como el ocurrido en Irak tras la desbaazificación.La mala noticia es que el despiadado ministro del Interior antiestadounidense, Diosdado Cabello, aún controla la mayoría de las armas —fuerzas armadas, policía nacional, policía secreta y paramilitares— y se rumorea que conspira para apoderarse del resto. A menos que lo neutralicen, es improbable que la segunda fase del Sr. Rubio se concrete.Dos días después de la Operación Resolución Absoluta, la Sra. Rodríguez ascendió a un veterano de alto rango del aparato represivo de Chávez-Maduro a jefe de la Guardia de Honor Presidencial. Su nombre es Gustavo Enrique González López. Su 

currículum es escalofriante.La guardia de honor presidencial puede parecer una pequeña unidad de élite con responsabilidades limitadas para brindar seguridad al dictador. Pero con un estimado de 2,000 miembros de todas las ramas de las fuerzas armadas, además de la guardia nacional, la policía nacional y la policía secreta, es tan grande como una brigada. Además, es el centro del poder de la dictadura. El Sr. González López también dirige la contrainteligencia militar (la DGCIM), responsable de reprimir la disidencia en los cuarteles mediante el espionaje a soldados y oficiales y el encarcelamiento de cualquier sospechoso de deslealtad.Los valores e ideales de la dirección de la Guardia de Honor Presidencial y la DGCIM son de suma importancia para el futuro de Venezuela. Al nombrar al Sr. González López, confidente cercano del Sr. Cabello, para dirigir ambas instituciones, la Sra. Rodríguez le está haciendo una señal obscena a Trump.De 2014 a 2018, el Sr. González López dirigió la policía secreta. Durante ese período de represión intensificada, también fue brevemente ministro del Interior, Justicia y Paz y obtuvo el rango de general en jefe del Ejército. Tras un breve período como asesor de inteligencia del Sr. Maduro, en abril de 2019, el Sr. González López fue asignado nuevamente a la dirección de la policía secreta. Permaneció en ese cargo hasta octubre de 2024. Posteriormente, dirigió los asuntos estratégicos y la producción de la petrolera estatal, PDVSA. En octubre de 2025, fue nombrado presidente de la compañía.El ascenso del Sr. González López es un mal avance para Estados Unidos, a menos que defender la situación actual sea el objetivo del Sr. Rubio. Es difícil creer que alguien que ha estado en el centro de la tortura, la tiranía y el terrorismo venezolanos, junto con el Sr. Cabello y la Sra. Rodríguez, pueda devolver a Venezuela la democracia y el Estado de derecho necesarios para el desarrollo económico.Para aferrarse al poder, los jefes del régimen necesitan reprimir la contrarrevolución que desean los venezolanos. Si a los críticos del gobierno se les permite expresarse y tienen derecho a la libre reunión, es probable que la Sra. Rodríguez y sus compinches terminen colgados de la horca en la plaza pública.Por eso los presos políticos están siendo liberados a un ritmo glacial. Si los informes desde el terreno son ciertos, quienes han sido liberados deben preocuparse de que sus casos sigan abiertos y, por lo tanto, deberían permanecer callados.El 3 de enero, el régimen retuvo a más de 800 disidentes en sus lúgubres cárceles. Esto sin incluir a más de 60 cuyo paradero se desconoce. Hasta el 16 de enero, Foro Penal —una organización no gubernamental que rastrea a los arrestados por oposición pacífica al régimen— afirma que solo 100 presos políticos habían sido liberados.¿Por qué tanto goteo? Una razón podría ser que muchos de los encarcelados se encuentran en mal estado y avergonzarían a la bárbara Sra. Rodríguez, quien intenta aparentar civilidad vistiendo como Imelda Marcos. Pero un problema mayor para la Sra. Rodríguez y el Sr. Cabello es que, si se descarta el encarcelamiento, perderán una herramienta de represión necesaria. Desde la destitución del Sr. Maduro, los agentes de Cabello, uniformados y vestidos de civil, han seguido intimidando a la población con amenazas de detención y daño físico.La Sra. Rodríguez juega con dos bandos, con la esperanza de salvar su pellejo. Eso significa decirles al Sr. Trump, al Sr. Rubio y a la CIA lo que quieren oír, mientras mantiene contento al Sr. Cabello. Pero nadie puede servir a dos amos. Uno u otro bando tiene que irse.

Escriba a O’Grady@wsj.com.

Por José Cheo Urbina

Lo que debía ser la máxima fiesta del ciclismo continental, la 61.ª edición de la Vuelta Internacional al Táchira, se ha topado este año con un rival más implacable que el ascenso a la Casa del Padre o el mítico Cerro El Cristo: el colapso absoluto de las carreteras.

En un hecho que pasará a la historia negra del deporte nacional, la jornada de hoy quedó marcada por la indignación. No hubo sprint final, ni ataques en la montaña. Lo que hubo fue un plantón de dignidad. Los ciclistas, hartos de arriesgar la vida en cada kilómetro, decidieron que «no se puede correr donde no se puede transitar».

Una «Guincana» Peligrosa
Las denuncias no son nuevas, pero este enero de 2026 la situación ha llegado a un punto de no retorno. El estado Táchira, históricamente conocido por su conectividad y pujanza, hoy presenta un paisaje de desolación vial. Huecos que parecen cráteres lunares, fallas de borde que amenazan con tragarse tramos enteros de la calzada y un asfalto que, en muchas zonas, ha desaparecido para dar paso al barro y la piedra.

Para un ciclista profesional, que desciende a velocidades superiores a los 70 km/h, un bache no es solo un inconveniente técnico; es una sentencia de caída, fractura o algo peor. «Es una falta de respeto al atleta y a la tradición de esta carrera», comentaba un corredor de uno de los equipos internacionales que, atónito, observaba cómo la ruta parecía más una pista de motocross que un circuito de la UCI.

El Abandono que no se Puede Ocultar
A pesar de los esfuerzos de la organización por «maquillar» algunos tramos críticos, la realidad de las comunidades de la frontera, la zona norte y los pueblos de montaña salió a la luz. El mantenimiento preventivo brilla por su ausencia y las promesas de asfaltado se han quedado en los discursos oficiales de años anteriores.

«Preferimos suspender hoy que lamentar una tragedia mañana. La seguridad del pelotón es innegociable», fue el consenso general entre los directores deportivos tras constatar que el tramo previsto para la etapa de hoy era sencillamente intransitable.
El Triste Récord del Táchira

La suspensión de una etapa por el estado de las vías es un golpe demoledor al prestigio de la «Grande de América». Mientras otros países invierten en infraestructura para atraer eventos deportivos, en el Táchira el ciclismo sobrevive a pesar de sus carreteras.

Hoy, el reclamo de los pedalistas es el mismo de los transportistas, productores agrícolas y ciudadanos comunes: Táchira se está quedando aislado entre huecos y desidia.

Si no hay una intervención inmediata y real en la troncal 5, la troncal 1 y las vías urbanas de San Cristóbal, el próximo año no tendremos que preocuparnos por quién gana la Vuelta, sino por si habrá alguna carretera por donde correrla.

JOSE CHEO URBINA
Un gocho más preocupado por la tierrita Tachirense

Vía La Verdad

El director de la Policía del estado Zulia, general José Salvador Viloria Sosa, reiteró este viernes que los funcionarios policiales no están autorizados a revisar los teléfonos celulares de los ciudadanos durante procedimientos de rutina.

“Ningún funcionario está autorizado a revisar los celulares, salvo en casos excepcionales de delitos en flagrancia, donde exista una notificación previa y se considere estrictamente necesario para la investigación inmediata”, explicó Viloria Sosa.

El jefe policial recordó que el artículo 48 de la Constitución de Venezuela protege el derecho al secreto de las comunicaciones privadas, por lo que no pueden ser interceptadas sin una orden judicial.

En consecuencia, ningún miembro del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (Cpbez) ni de otros organismos de seguridad puede exigir acceso a dispositivos móviles ni revisar redes sociales, fotografías o conversaciones durante alcabalas o patrullajes, sin respaldo legal.

Viloria Sosa advirtió que la revisión de teléfonos sin consentimiento ni orden judicial constituye un abuso de poder y violación al debido proceso, e instó a la ciudadanía a denunciar cualquier irregularidad ante los organismos competentes.

Además, aseguró que la gestión regional supervisa directamente el cumplimiento de estas normas para garantizar la legalidad en las actuaciones policiales.

Este domingo, el Papa León XIV advirtió que «a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad» y aseguró que no son necesarios «estos sucedáneos de felicidad», durante el rezo del ángelus en la Plaza de San Pedro.

«De hecho, a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes», lamentó, según una nota de EFE, asomado a la ventana del palacio apostólicos ante los fieles.

El Sumo Pontífice afirmó que la verdadera alegría del ser humano no se apoya en logros pasajeros ni en la búsqueda de reconocimiento, sino en la certeza de saberse amado y deseado por Dios Padre. 

En su catequesis, León XIV centró su mensaje en la figura de Juan el Bautista, quien reconoce en Jesús al Mesías y lo señala como «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo».

El Papa subrayó la actitud del Precursor, que proclama la misión divina de Cristo y luego se hace a un lado, consciente de que su tarea era preparar el camino del Señor.

Por ello pidió a los fieles:

No malgastemos tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia» e instó a amar «las cosas sencillas y las palabras sinceras, viviendo con sobriedad y profundidad de mente y de corazón, conformándonos con lo necesario y encontrando cada día, en cuanto sea posible, un momento especial en el que detenernos en silencio para rezar, reflexionar, escuchar…».

El pontífice estadounidense también recordó que la próxima semana se rezará por la unidad de los cristianos, que «debe impulsar el compromiso por la paz. Invito a todas las comunidades católicas a reforzar las oraciones por la plena comunión entre todas las Iglesias cristianas, y esto debe ir acompañado de la oración y el compromiso por la paz», dijo.

León XIV recordó sólo en particular las dificultades de la República Democrática del Congo y pidió oraciones y solidaridad para las poblaciones afectadas por las inundaciones en África meridional.

Por Benjamin Tripier

Venezuela entra en 2026 con un doble tablero: uno visible, de transición negociada, encuestas favorables y gestos simbólicos, y otro confidencial, en el que ya se están diseñando los próximos diez años de relación con Estados Unidos y el lugar real que ocupará el actual gobierno electo el 28J24.

En esta semana Venezuela entra en un punto de no retorno: el chavismo perdió legitimidad y credibilidad, y aunque el país deberá atravesar un colapso aún más duro antes de mejorar, ya se abrió una ventana real para salir del abismo y construir algo mejor.

La clave ahora es ganar la batalla cultural y psicológica para que la mayoría deje de leer este momento con el lente del vaso medio vacío y empiece a verlo como el inicio de la salida, sin olvidar el daño profundo que dejó un régimen que utilizó una causa noble para robar a manos llenas y someter al pueblo.

La reunión “excelente” entre Trump y María Corina Machado indica que hubo alineamiento estratégico suficiente como para que ella se convierta en pieza permanente del accionar estadounidense sobre Venezuela, aunque sus competencias formales se definan más adelante y el calendario de Washington no coincida exactamente con su hoja de ruta original.

Por su parte, Trump corrigió en la práctica su línea previa sobre la “irrelevancia” de María Corina: si no hubiera revalorizado su rol, no habría “enviado” la señal de que la administración Trump administrará directamente los pasos críticos (lista ampliada de 2.000 chavistas, lista directa de 200 chavistas, además de los 5 chavistas buscados y con recompensa, diseño de la presión y tiempos de calle), mientras MCM pasa a ser su principal fuente de análisis de riesgo, percepción del terreno y lectura de la sociedad venezolana.

1. Nuevo marco: guerra cultural, no solo transición

  • Desde el 3 de enero el tablero cambió: Maduro y Cilia pasaron de ser jefes de régimen a activos de inteligencia bajo custodia de Estados Unidos, y la transición ya no se diseña como continuidad de diálogos estériles, sino desde un nuevo punto de partida
  • La batalla decisiva dejó de ser solo militar o diplomática: ahora es cultural y comunicacional, se libra en redes, medios y conversaciones privadas, y definirá si la narrativa del vaso medio lleno se impone sobre años de trauma, cinismo y resignación
  • El colapso que viene será duro: se desarma un sistema de control y subsidios que anestesió a parte de la población, y eso implicará “bajar a los infiernos” un tiempo, pero justamente ese dolor hará que la sociedad valore más la reconstrucción y rechace con mayor fuerza y para siempre cualquier intento de repetir el modelo chavista

2. Trump, Rubio y fin de la “fábula del escorpión”

  • La administración Trump–Rubio está actuando con lógica distinta a la de Biden–Juan González: operación militar, captura de Maduro, presión directa sobre Delcy y la cúpula, amenaza de una segunda ola militar y reunión estratégica con María Corina, indican que no buscan cohabitar con el chavismo, sino desmontar un enclave de China, Rusia, Irán y el crimen organizado
  • Invitar a María Corina a la Casa Blanca, con Rubio y Vance en la mesa (y la jefa de gabinete Susie Wiles), proyecta un horizonte de diez años (Trump 2 años y Rubio o Vance, 8 años más) de política consistente hacia Venezuela, más allá de un solo mandato, lo que abre una oportunidad histórica si se administra bien
  • La “fábula del escorpión” cambia de sentido: Delcy y su entorno siguen siendo tóxicos, pero el aguijón perdió fuerza porque ya no tienen la ambigüedad internacional que les permitía engañar a todos; el riesgo ahora es que los propios venezolanos sigan leyendo cada gesto con el mismo miedo de siempre y terminen saboteando la presión internacional con su propio escepticismo; o que, por el contrario, empiecen a ver el vaso medio lleno

3. Vaso medio lleno y “guarimba digital”

  • La guerra cultural es clara: dejar de ser espectadores resignados y convertirse en actores de una “guarimba digital” que defienda la causa venezolana en todas las plataformas, entendiendo que “todas las redes son nuestras, tuyas, del mundo libre”
  • Ver el vaso medio lleno no es ingenuidad, es táctica: el acumulado de hechos muestra que esta vez hay avances verificables, y la tarea es llenarlo, en vez de vaciarlo con desconfianza automática
  • Dar un voto de confianza a Trump–Rubio significa aprovechar su incentivo político: necesitan mostrar resultados contundentes (derrota del chavismo, estabilización de Venezuela, seguridad energética) y eso solo se logra empujando el cambio, no reciclando la cohabitación con los mismos que, ellos saben perfectamente, hundieron al país

4. Encuestas, sufrimiento y tiempo político

  • Las encuestas de The Economist y Meganálisis retratan a un pueblo que, pese al miedo (83,5% teme ser detenido por manifestar) y a la percepción de represión, se declara masivamente agradecido con Trump, cree que EE.UU. controla de hecho Venezuela y espera que su situación política y económica mejore en las próximas semanas, o pocos meses… Eso es ya
  • A la vez, el presente se vive como especialmente duro: la caída del viejo relato chavista, la inestabilidad de la transición y la ausencia de mejoras inmediatas hacen que muchos sientan que hoy sufren más que “con Maduro”, aunque lo hagan con más esperanza de futuro
  • Esa combinación –optimismo alto + sufrimiento alto– abre una ventana excepcional, pero frágil: si no se traduce pronto en señales concretas (liberaciones, justicia visible, orden económico básico), puede transformarse en frustración y repliegue, reeditando el ciclo de trauma de expectativas frustradas que ya hemos vivido
  • MCM, más que nadie, debe administrar ese reloj: sostener la guerra cultural del vaso medio lleno, pedir un voto de confianza activo para la estrategia Trump/Rubio y, al mismo tiempo, recordar en cada mesa –en Caracas y en Washington– que el pueblo venezolano ya no aguanta mucho tiempo más en esta zona gris, sin que se vean con claridad algunos resultados tangibles

5. Rol de María Corina como “sensor de riesgo”

  • La reunión “excelente” en la Casa Blanca la posiciona como principal analista de riesgo y sensor de terreno de la estrategia de Washington: su tarea inmediata no es solo exigir, sino ayudar a calibrar tiempos y límites en una sociedad traumatizada por expectativas frustradas
  • Su responsabilidad cultural es proyectar el vaso medio lleno, sin negar el dolor: explicar que el 3 de enero fue un reinicio del reloj, que hay un alineamiento de mediano plazo con Trump–Rubio–Vance y que el “aguijón” del escorpión chavista se está desarmando; al mismo tiempo que reconoce que el presente puede sentirse más duro que los últimos años de Maduro
  • El desafío es doble: mantener vivo el optimismo anclado en el mandato del 28 de julio de 2024 y la secuencia estabilizar–recuperar–elecciones, y a la vez usar ese respaldo social para presionar por acelerar pasos concretos, recordando en cada mesa que el pueblo venezolano ya no resiste muchos meses más en esta zona gris

6. 2026: presión escalonada y bajada al infierno

  • El plan de 2026 apunta a una presión escalonada: acciones selectivas contra la élite chavista (sanciones, capturas, posibles operaciones sobre una “lista corta”), combinadas con salidas controladas para mandos medios, buscan desmontar el régimen sin una guerra abierta]
  • Se comenta que además de Maduro, Cilia y algunos cubanos, también se llevaron tres personajes chavistas, cuyas identidades y ubicación aun no fueron dadas a conocer
  • La calle vendrá más tarde, no al principio: el modelo se parece al guion Irán, donde la protesta masiva llega cuando el sistema represivo ya está fracturado y la sensación de cambio inevitable es fuerte; convocar antes de tiempo, sin golpes visibles al poder, repetiría 2014, 2017, 2019 y 2024
  • Entre tanto, el país vivirá una mezcla intensa de sufrimiento y esperanza: miedo alto, sensación de colapso, problemas cotidianos profundos, pero con la convicción creciente de que “esta vez sí se está moviendo algo”; ese es el tramo de “bajar a los infiernos” que puede consolidar el rechazo definitivo al chavismo como proyecto de futuro… “Nunca más”

7. De la medalla de Oslo a la reconstrucción

  • La entrega de la medalla del Nobel de María Corina a Trump no es un halago personal, sino una obligación moral: la medalla no lo consagra, sino que lo compromete, como el medallón de Washington que cruzó océanos para recordar a Bolívar que la independencia era un deber más que un honor
  • El mensaje al pueblo es que esta vez el voto de confianza es real, pero no ciego: se confía en un aliado externo para inclinar la balanza, como el francés Lafayette con Washington o el irlandes O’Leary con Bolívar, pero la responsabilidad de convertir esa ayuda en república y no en nueva dependencia recae en los venezolanos
  • El chavismo usó una causa noble como excusa (los pobres, la igualdad, la patria), y se apoyó en cubanos, iraníes, rusos y bielorrusos y chinos, para robar a manos llenas y esclavizar a un pueblo noble. Por eso es que ya perdió legitimidad y credibilidad, y el colapso actual será la última factura de ese saqueo, pero no el final de Venezuela… Todo lo contrario… será el principio de una etapa llena de luz y prosperidad

8. Lafayette con Washington, O’Leary con Bolívar

La independencia de Estados Unidos no fue un acto aislado de colonos heroicos: necesitó del dinero, barcos y soldados de Francia, y del propio Marqués de Lafayette (Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier), que llevó sobre sus hombros la alianza entre París y Filadelfia. Así como la independencia de Hispanoamérica tampoco fue una epopeya “pura” y solitaria: Bolívar necesitó oficiales extranjeros como Daniel Florencio O’Leary y tropas que llegaron de otros continentes para sostener campañas largas, costosas y a menudo impopulares

El medallón de Washington que llega a Bolívar resume esa verdad incómoda: la libertad de un pueblo puede necesitar la fuerza y el prestigio de otro pueblo. No le resta mérito al libertador; le recuerda que su lucha forma parte de una cadena mayor.

El mensaje de fondo para los venezolanos es doble:

  1. Así como la independencia de Estados Unidos tuvo a Lafayette, y la de América del Sur tuvo a O’Leary y tantos otros, nuestra nueva gesta independentista tiene a Trump como aliado principal. No es una humillación; es una constante histórica
  2. Ese apoyo no nos roba la autoría moral de la causa; la refuerza, en la medida en que sepamos usarlo para construir una república libre y no un nuevo tutelaje

Para el venezolano de hoy tiene que quedar claro que el paralelismo con Lafayette y O’Leary no es para glorificar a Trump, sino para normalizar algo que ya está ocurriendo: nuestra gesta nacional tiene un aliado externo claro. Eso exige tres cosas:

  • Dejar de mirar ese hecho con vergüenza o resentimiento y empezar a verlo como parte de una tradición de luchas por la libertad (que es lo que dicen hoy las encuestas)
  • Mantener la conciencia de que la causa no es “por Trump”, sino por Venezuela, igual que la causa de Bolívar no fue “por Inglaterra” ni la de Washington “por Francia”
  • Recordar que, así como Washington y Bolívar fueron juzgados por lo que hicieron con la ayuda recibida, MCM y la dirigencia venezolana serán juzgados por cómo usen esta oportunidad: si la convierten en república o en nueva dependencia

Fuerzas y nacionalidades clave que apoyaron la independencia de Venezuela:

  • La Legión Británica: Compuesta por miles de hombres de Gran Bretaña, Irlanda y Escocia, fue crucial en campañas como la de Nueva Granada (Colombia) entre 1817 y 1819
  • Figuras Notables: James Rooke, y escoceses como John MacKintosh, lucharon valientemente, destacando en batallas como Pantano de Vargas y Boyacá
  • Otros Europeos: Además de los británicos, oficiales y soldados de otras naciones europeas (incluyendo polacos, como los fusileros polacos) se unieron a la causa patriota, buscando aventuras o sumándose a la lucha antiespañola
  • Apoyo de Naciones Americanas:
    • Haití: Proporcionó apoyo crucial y refugio a Bolívar en momentos clave, como antes de la Campaña de Los Andes.
    • Chile: Bajo el liderazgo de Bernardo O’Higgins, también brindó apoyo militar y logístico a la causa independentista sudamericana

Nuestra generación está viviendo un capítulo similar, con Trump como pieza externa clave, y el desafío es estar a la altura de esa cadena histórica, sin complejos y sin perder de vista que el objetivo no es agradar al aliado, sino liberar y reconstruir un país.

9. Líneas de acción para líderes y sociedad

  • Para María Corina y su equipo: asumir explícitamente el rol de “ojos” de la avanzada estadounidense, estructurar análisis de riesgo por territorios y actores, y cuidar un lenguaje centrado en estructura de transición más que en personas, conectando la estrategia externa con la psicología real del país
  • Además de proveer la hoja de ruta para que la transición formal en el terreno, cuando esta pueda comenzar, se desenvuelva dentro de los patrones de viabilidad que ya fueron explícitamente diseñados, tomando en cuenta factores específicos, que desde afuera no son perceptibles, pero que en la práctica pudieran significar la diferencia entre ganar o perder
  • Para la oposición en general: definir y comunicar desde ya un esquema claro de gobierno Edmundo–María Corina, con funciones y tiempos visibles, que pueda presentarse a la Casa Blanca, al Congreso y a Europa como propuesta de estabilidad de largo plazo
  • Para EE.UU.: formalizar canales estables con el equipo de María Corina, acelerar acciones visibles contra la élite chavista y evitar mensajes contradictorios que minen la confianza en la calle
  • Para la sociedad civil y la diáspora: salir de la esperanza pasiva y organizar redes comunitarias y digitales que estén listas para cuando llegue el momento de la movilización abierta, sabiendo que el colapso será duro, pero también el punto de partida de una reconstrucción que esta vez tendrá memoria y anticuerpos contra el chavismo

10. Conclusión

El reloj se reinició el 3 de enero y 2026 será un año de alta densidad estratégica, donde casi todo lo importante ocurrirá primero en silencio y después en titulares.

La clave para leer lo que viene es asumir que Washington ya decidió que Venezuela debe ser un proveedor confiable y políticamente estable, y que María Corina, si administra bien su nuevo rol, puede pasar, rápidamente, de ser solo la cara moral de la transición, a convertirse en su principal arquitecta de riesgo, conectando la estrategia de EE.UU. con la psicología real del país.

Por Benigno Alarcón Daza

La visita de María Corina Machado a la Casa Blanca no puede leerse con seriedad como un episodio de fricción con Washington ni como un encuentro irrelevante por la sola ausencia de anuncios públicos sobre sus resultados. En política internacional, especialmente en contextos de alta complejidad estratégica, el silencio suele ser una decisión deliberada, no un vacío. Más aún cuando la reunión involucró al presidente Donald Trump, al vicepresidente J. D. Vance, al secretario de Estado Marco Rubio y a la jefa de gabinete Susie Wiles, y se extendió por más de dos horas. El solo hecho de una reunión de ese nivel y duración constituye, en sí misma, una señal política relevante que desmiente lecturas simplistas o interesadas.

La falta de comunicación detallada ha alimentado interpretaciones apresuradas que buscan deducir conclusiones sin base suficiente, proyectando supuestos enfrentamientos, fracasos o subordinaciones donde no existe evidencia que los sustente. Sin embargo, cuando lo que está en discusión no es un gesto simbólico ni una declaración para el ciclo noticioso, sino el posible diseño —o la corrección— de una estrategia de transición, la discreción comunicacional suele ser condición obligatoria para todos los involucrados. En estos escenarios, comunicar demasiado pronto puede ser más riesgoso como no comunicar.

Para entender el sentido de esta visita es indispensable situarla en su contexto. Venezuela atraviesa una fase en la que el conflicto político ha dejado de expresarse únicamente en el terreno diplomático y se ha desplazado hacia el de lo operacional: ataque militar con detención de Maduro, coerción expresa sobre actores de la élite gubernamental. control institucional, manejo del aparato coercitivo, administración de recursos estratégicos y relación con los actores internacionales clave. En ese marco, Estados Unidos parece haber optado —al menos hasta ahora— por evitar escenarios de colapso o intervención prolongada, que no han tenido un buen desenlace en otros países, privilegiando una transición que reduzca los costos externos y obligue a quienes hoy controlan las instituciones a introducir cambios graduales que garanticen estabilidad para un futuro gobierno democrático.

Una estrategia de ese tipo, si existe, no puede ejecutarse de manera abrupta ni transparente en tiempo real. Su implementación genera, y generará, resistencias internas significativas, sobre todo entre aquellos actores cuyo costo de salida es más alto o cuya supervivencia política, económica o judicial depende de la continuidad del sistema actual. También expone a riesgos a quienes, desde dentro, pudieran estar dispuestos a cooperar si el proceso se percibe como irreversible y ordenado. En ese contexto, el silencio no es señal de debilidad, sino parte de la estrategia y una forma de manejo del riesgo.

Desde esta perspectiva, la visita de Machado no debe evaluarse por lo que se dijo públicamente al salir de la Casa Blanca, ni por la ausencia de comunicados oficiales conjuntos, sino por su significado político. Que una dirigente opositora venezolana sea recibida durante más de dos horas por el núcleo del poder ejecutivo estadounidense indica que su rol no ha sido descartado ni marginalizado. Tampoco implica, necesariamente, que exista una coincidencia plena de visiones o un acuerdo ya cerrado. Indica, más bien, que Machado sigue siendo considerada como la líder relevante en la discusión sobre el futuro político de Venezuela, en un momento en el que se están calibrando tiempos, secuencias y límites.

En este contexto, la fotografía difundida al día siguiente de la visita de Machado, mostrando a Delcy Rodríguez en lo que debió haber sido la incómoda situación de tener que estrechar la mano de nada menos que el director de la CIA, John Ratcliffe, ha sido interpretada por algunos como una señal contradictoria o incluso desautorizadora. Esa lectura confunde interlocución con legitimación. En procesos de transición diseñados para evitar el colapso institucional y una intervención externa prolongada, es habitual que los canales políticos y los canales operativos funcionen en paralelo y de manera coordinada. Mientras el liderazgo democrático discute el marco y las condiciones del futuro, los organismos de inteligencia gestionan el presente: riesgos, resistencias, capacidades reales y escenarios de ruptura. Leída de este modo, la imagen no contradice la visita de Machado, sino que ilustra la importancia y complejidad de un proceso en pleno desarrollo, que se mueve muy rápido, pero se intenta conducir con cautela, secuencia y manejo del riesgo interno, usando todos los recursos disponibles al más alto nivel del gobierno norteamericano.

En este clima de silencio estratégico, no sorprende que hayan proliferado interpretaciones interesadas que buscan presentar la visita como un fracaso, una desautorización o una derrota política. Algunas provienen de actores y espacios mediáticos cuya agenda pasa por preservar el statu quo, normalizar la administración actual del poder o deslegitimar cualquier liderazgo opositor que no puedan controlar. Otras responden a la lógica más simple del descrédito: llenar el vacío informativo teorías de la conspiración que siempre se venden bien. Ninguna aporta evidencia verificable; todas comparten, en cambio, un mismo objetivo político: erosionar la legitimidad de un liderazgo opositor que hoy conserva respaldo social, coherencia estratégica y reconocimiento internacional.

Conviene, además, desmontar una confusión frecuente: la idea de que toda transición debe anunciarse como tal para existir. La experiencia comparada muestra lo contrario. Las transiciones diseñadas para evitar el colapso del Estado, el vacío de poder o una ocupación externa prolongada suelen avanzar por etapas poco visibles, con señales indirectas, ajustes operativos y decisiones que solo adquieren sentido cuando se observan retrospectivamente en su conjunto. Pretender extraer conclusiones definitivas a partir de una sola reunión, o exigir resultados inmediatos y públicos, equivale a desconocer, por ignorancia o malicia, la lógica de estos procesos.

Para los venezolanos, dentro y fuera del país, la tentación de llenar los vacíos con interpretaciones categóricas es comprensible. Años de frustración, falsas expectativas y procesos inconclusos han erosionado la esperanza y la paciencia colectiva. Sin embargo, en un momento tan delicado como el actual, apresurar conclusiones dice más de la ansiedad acumulada que de la realidad del proceso. La política internacional no se mueve al ritmo de las redes sociales ni de la necesidad inmediata de certezas, y mucho menos cuando se trata de transiciones complejas, diseñadas para minimizar riesgos y resistencias. Leer con responsabilidad la visita de María Corina Machado a Washington implica observar con atención lo que comience a ocurrir —y también lo que no ocurra— en los días y semanas siguientes. Las señales relevantes no estarán necesariamente en los comunicados ni en las fotografías, sino en la coherencia de las decisiones, en los gestos políticos, en los cambios operativos y en la evolución del comportamiento de los actores clave. A la luz de la información disponible hasta ahora, no hay elementos serios para hablar de un resultado negativo. Lo prudente, y lo intelectualmente honesto, es entender que estamos ante una fase temprana de un proceso cuya lógica no es la información instantánea a la que las redes sociales nos han acostumbrado, sino la de la secuencia estratégica.

Por Luis Carlos Díaz

Hay un tipo de actor político, social y mediático que no propone nada, no arriesga nada y no lidera nada, pero intenta hundir a los demás.

Se le puede llamar «la máquina de impedir».

Su lógica es simple: siempre hay una excusa para frenar. Siempre hay un “pero”. Siempre hay para ellos un momento equivocado, una forma incorrecta y, en el fondo, una persona que es inaceptable.

No querían que María Corina Machado participara en el debate de candidatos.

No la querían tampoco en la primaria opositora. Incluso intentaron sabotear la primaria retirando colaboradores, atacando el proceso, negando centros de votación y dejando de repartir material electoral el propio día de la elección. Básicamente operaron en contra de la voluntad popular.

Cuando ganó la primaria, entonces no la querían participando ni liderando.

Cuando anunciaron su inhabilitación en radio, algunos respiraron aliviados porque el chavismo les había hecho el favor de librarse de ella. Apostaron a que llamaría a la abstención.

Luego insistió en la participación política y entonces dijeron que no debía ser parte de la elección del candidato unitario, porque “hacía falta alguien potable” para la dictadura.

Incluso se le impuso a Rosales inscribiéndolo de espaldas al país y bajo acuerdo con el chavismo. Eso fue impopular y no les funcionó.

Cuando el candidato finalmente fue Edmundo González, tampoco les gustó porque le mostró su apoyo y se escapó del grupo político que creía que lo tenía controlado.

Luego no la querían haciendo campaña en la calle.

Cuando hizo campaña, fueron indiferentes cada vez que había represión y represalias contra los que ayudaron en el recorrido por el país. Nuevamente le dieron la espalda a quienes dieron su libertad y su vida por la causa.

Después no la querían contando votos.

Cuando se contaron los votos y se demostró el fraude, el robo electoral de Amoroso, Jorge Rodríguez y Maduro, la culparon por «no haber negociado antes de las elecciones», como si se hubiese podido. La narrativa victimista que inventaron es que forzaron al chavismo a robarse la elección porque eran «opositores radicales». Como si se pudiese ser moderado frente a la tortura, las desapariciones, el crimen y la corrupción.

Poco después se indignaron porque el comando no quiso perder las pruebas del fraude regalándolas al saco vacío e ilegítimo del Tribunal Supremo de Justicia.

Cuando protestó en la calle, se quejaron por incitar la violencia.

Cuando dejó de protestar, la llamaron impotente por no conducir la indignación popular.

Cuando pasó a la clandestinidad, la llamaron cobarde y le reclamaron que no diera la cara.

Cuando salió a Oslo, el problema fue que se fue. Así de simple. Porque nada les basta, sobre todo porque un Nobel de la Paz la puso a jugar en otra liga.

En esa liga lloraron también por el destino de una medalla que ni siquiera les pertenece.

Porque para la máquina de impedir:

Nunca es suficiente.

Nunca es correcto.

Nunca es el momento.

Ese grupo no está preocupado por la estrategia, los costos, ni la transición. Está cómodo con el bloqueo institucional porque se vende como el mediador. Vive mejor criticando la voluntad de quien enfrenta a la dictadura que asumiendo el riesgo de derrotarla. Critica que se hable de una lucha existencial, pero le incomoda la existencia de los disidentes que insisten en ser libres.

No buscan construir una alternativa democrática, sino bloquear sistemáticamente cualquier paso que implique riesgo, liderazgo o cambio real.

Bajo una apariencia de crítica racional, trabajan activamente para frenar toda posibilidad de transición democrática en Venezuela. No arriesgan y no buscan opciones. Prefieren a Delcy, a Jorge, a quien sea, lo que sea, menos la libertad que todos quieren, para no perder migajas de poder, para no perder contactos con embajadas ni financiamientos por apaciguar.

Repiten una conducta política reconocible: la negación constante, el veto permanente y el sabotaje disfrazado de prudencia. Incluso blanquearon la dictadura recomendándole a familiares de presos políticos que no visibilizaran sus casos. Que no denunciaran en público la injusticia.

Escogen la inercia cómoda antes que el costo de enfrentar a la dictadura. Y se hacen llamar cívicos. Y se hacen llamar humanitarios. Y se autodenominan “moderados”. Como si se pudiese ser moderado frente al narcotráfico y los crímenes de lesa humanidad. Eso sí, para una transición piden espacios, cuotas y dicen representar a quienes no le rinden cuentas de sus operaciones con el poder.

La máquina de impedir no quiere democracia con conflictos cotidianos. Tampoco quiere liderazgo ni decisión. Por eso tampoco deliberan. Por eso son la «oposición que no se opone a nada» en el parlamento bufo del chavismo. Por eso negociaron curules sin tener votos suficientes para unos cargos que ni siquiera existen en la Constitución.

Prefieren su parálisis elegante, el comentario cínico y la dictadura eterna acompañada del “yo lo advertí”.

Así van por la vida: no luchando por un cambio, sino asegurándose de que nunca ocurra.

Pero ocurre.

Vía Bloomberg

La reunión fue vista como un paso positivo para Machado; Trump afirmó sentir «mucho respeto» por ella y estar «muy, muy impresionado», aunque esto no lo persuadió de cambiar sus planes o visiones sobre Venezuela.

La ofensiva de encanto de María Corina Machado en la Casa Blanca de Trump —que incluyó la entrega de su brillante medalla del Nobel en un elegante marco— es parte de un esfuerzo recalibrado de la líder opositora venezolana para recuperar la narrativa sobre la transformación del país.

En los días previos a su reunión del jueves, el presidente Donald Trump había expresado elogios tibios hacia Machado, calificándola como «una mujer muy agradable». Sin embargo, dejó claro que no creía que ella tuviera lo necesario para dirigir un país cuyo líder había sido arrebatado repentinamente por las fuerzas estadounidenses.

Machado logró ganarse su favor esta semana, en parte, al coincidir tácitamente con él, reconociendo que es necesario un periodo de transición antes de que la democracia regrese a Venezuela. Han quedado atrás sus exigencias de que se reconozca la elección que su candidato ganó en 2024. En su lugar, ahora presiona por nuevos comicios y protecciones para la oposición interna.

«Este es un proceso que tiene varias fases», dijo el viernes en una conferencia de prensa. «Una vez que se den estos pasos, podremos avanzar en la reinstitucionalización de nuestro gobierno y, eventualmente, tendremos elecciones libres y justas».

La reunión en la Oficina Oval

El encuentro de Machado con Trump duró unos 45 minutos en la Oficina Oval, seguidos de un almuerzo, según personas familiarizadas con el asunto. Machado salió con la sensación de haber causado una impresión positiva, según una persona cercana a ella. A Trump le agradó Machado, pero no fue persuadido de cambiar sus planes o su visión sobre Venezuela, señaló otra fuente.

Aun así, representó un paso positivo para Machado tras el revés inicial de ver cómo el régimen de Nicolás Maduro mantenía el control institucional bajo la figura de Delcy Rodríguez, tras la captura de Maduro por fuerzas de EE. UU. el pasado 3 de enero.

«Existía el temor de que Donald Trump intentara humillar a María Corina, y eso no sucedió en absoluto; todo lo contrario», afirmó Carmen Beatriz Fernández, directora de la consultora política DataStrategia. «En ese sentido, dadas las expectativas tan negativas que muchos tenían, el resultado de la reunión fue bastante positivo».

El viernes, Trump adoptó un tono distinto al de hace apenas dos semanas, cuando cuestionó la popularidad de Machado horas después de la incursión que removió a Maduro. Trump dijo este viernes que Machado es una persona por la que siente «mucho respeto» y que quedó «muy, muy impresionado» con ella.

Un vínculo de larga data

Aunque Machado habló con Trump tras ganar el Nobel en octubre para decirle que le dedicaba el premio, el jueves fue la primera vez que se reunieron en persona.

A sus 58 años, Machado ha demostrado ser una sobreviviente política durante los gobiernos de Maduro y su predecesor, Hugo Chávez. Su visita a la Oficina Oval ocurrió más de 20 años después de su encuentro con el entonces presidente George W. Bush en 2005, cuando lideraba Súmate, un grupo civil enfocado en la transparencia electoral.

También conoce desde hace años al Secretario de Estado, Marco Rubio, quien anteriormente fue senador por Florida. Rubio elogió la valentía de Machado en el pleno del Senado tras otra visita de ella a Washington en 2014.

El factor Delcy Rodríguez

Mientras Machado y su gesto con el Nobel captaban la atención en Washington, el gobierno de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, enviaba a sus propios representantes para conversaciones discretas con funcionarios del Departamento de Estado. Rodríguez permanece al mando en Venezuela, trazando metódicamente cómo reintegrar la industria petrolera y la economía del país al sistema financiero occidental.

Sin embargo, Rodríguez ha cedido en una demanda clave que Machado ha insistido vocalmente desde la captura de Maduro: la liberación de prisioneros. Según cifras oficiales, Venezuela ha liberado a 200 prisioneros este mes, incluidos ciudadanos extranjeros y figuras de la oposición. No obstante, organizaciones independientes solo han podido verificar cerca de la mitad de estas liberaciones.

El futuro de Machado

El siguiente paso para Machado sería el regreso a Venezuela, donde permaneció mayormente en la clandestinidad tras las elecciones de 2024 debido a la represión. Salió del país en diciembre para recoger su Nobel y ha reiterado su intención de volver.

Machado sigue siendo popular en su país, aunque su tiempo en la clandestinidad le ha restado parte del fervor que generó en 2024. Una encuesta de AtlasIntel para Bloomberg News reveló que el 52% de los venezolanos desea que Machado asuma el liderazgo del país, frente al 14% que apoya a Rodríguez.

Por ahora, Machado continúa su visita en EE. UU. Se espera que mantenga más reuniones en Washington y posiblemente visite otras ciudades del país.

«Esta semana Machado se mostró muy pragmática, lidiando con la realidad y no con la fantasía», comentó Eric Farnsworth, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). «Tiene que haber un periodo de transición, y creo que ella lo ha aceptado, aunque no creo que lo acepte de forma permanente».

La gran incógnita ahora es si podrá operar abiertamente como crítica del gobierno al regresar a Venezuela, y si Rodríguez está dispuesta a aceptar una sociedad más pluralista en un entorno donde los militares siguen bajo el control de los aliados de Maduro.

Vía CNBC

Los productos de ocho miembros de la OTAN enviados a Estados Unidos enfrentarán aranceles crecientes “hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia”, anunció el sábado el presidente Donald Trump .

Los aranceles dirigidos a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia comenzarán con un 10% el 1 de febrero, escribió Trump en una publicación de Truth Social .

Los aranceles se dispararán hasta el 25% el 1 de junio, dijo el presidente.

Su publicación sugería que los nuevos aranceles a los aliados europeos se imponían en respuesta a su traslado de tropas a Groenlandia. Adoptaron esta medida mientras la administración Trump insinuaba la posibilidad de utilizar al ejército estadounidense como parte de sus esfuerzos intensificados por adquirir el territorio danés.

Los ocho países “han viajado a Groenlandia con fines desconocidos”, escribió Trump. “Esta es una situación muy peligrosa para la seguridad y la supervivencia de nuestro planeta”.

Un día antes, Trump insinuó que podría aplicar una estrategia arancelaria sobre Groenlandia similar a la que utilizó para obligar a países extranjeros a cambiar sus precios de medicamentos.

“Podría hacer lo mismo con Groenlandia. Podría imponer aranceles a los países que no se alineen con Groenlandia, porque necesitamos a Groenlandia para la seguridad nacional”, declaró el viernes en la Casa Blanca.

La última medida de Trump aumenta la presión sobre la OTAN, la alianza militar de 32 miembros fundada tras la Segunda Guerra Mundial. Su piedra angular es el acuerdo de que un ataque contra cualquiera de sus miembros se considera un ataque contra todos ellos.

Los líderes europeos han advertido que cualquier intento por parte de Estados Unidos de tomar Groenlandia por la fuerza podría significar el fin de la OTAN .

El anuncio arancelario de Trump podría significar que abandona la amenaza de usar las fuerzas militares para lograr su objetivo de largo plazo de apoderarse de la isla. Sin embargo, aumenta la presión sobre Dinamarca y el resto de Europa, que han declarado rotundamente que Groenlandia no está en venta .

Trump es un entusiasta partidario del uso de los aranceles como herramienta para obtener influencia política sobre otros países. Ha ampliado considerablemente el uso de estos impuestos por parte del gobierno durante el último año, en gran parte gracias a la inusual invocación de una ley que otorga al presidente ciertas facultades en caso de emergencia económica.

La Corte Suprema podría decidir la próxima semana si eliminará o no los aranceles impuestos bajo esa ley.

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