Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Hay imágenes que son documentos, y documentos que son condenas, y condenas que son preguntas sin respuesta. La fotografía de Delcy Rodríguez con el director de la CIA, ese John Ratcliffe de mirada férrea, pertenece a esa categoría extraña: es un hecho histórico que se nos presenta desnudo, sin el disfraz de la interpretación inmediata, y por eso mismo exige un desciframiento.

Podríamos empezar por lo obvio, que nunca es el principio. La composición: dos figuras en lo que parece un salón oficial, quizá en Caracas, quizá en ningún sitio reconocible. Ella, con la seriedad hierática del poder que sabe estar siendo observado. Él, con la postura del visitante que no pide permiso, sino que notifica una presencia. No hay sonrisas protocolarias, no hay gestos que sugieran una camaradería fingida. El espacio entre ellos es exacto, medido, un abismo de centímetros que representa décadas de antagonismo oficial. La luz es plana, como la de todos los despachos gubernamentales, y no ayuda a leer nada en sus rostros excepto una determinación mutua. Esta no es la foto de un aliante con un aliado; es el registro de una transacción. El quid pro quo hecho silueta.

Pero la verdad de la imagen no está en lo que muestra, sino en lo que rompe. Durante medio siglo, la relación entre los gobiernos latinoamericanos y la CIA fue un teatro de sombras: todo ocurría entre bastidores, en sobres sellados, en reuniones nocturnas, en instrucciones susurradas. La ficción que se mantenía, a veces por ambas partes, era la de la autonomía, la no intervención. Esta fotografía dinamita esa ficción. La lleva a la superficie y la expone a la luz eléctrica y cruel de lo indiscutible. Un régimen que durante años había construido su épica precisamente sobre la denuncia feroz del imperialismo yankee, aparece aquí, sin mediaciones, recibiendo en su casa al máximo responsable de la inteligencia de ese mismo imperio. No hay metáfora que valga. Es la literalidad convertida en paradoja.

Y sin embargo, ¿habla por sí sola? Toda imagen es muda hasta que la interrogamos. Podría leerse como una capitulación, como el momento en que la retórica antiimperialista cede ante la realpolitik más cruda. Podría leerse, también, como un acto de suprema audacia, como la demostración de que se puede sentar a la misma mesa al antagonista histórico sin perder el sitio. O quizá no sea más que la prueba final de que, en el tablero global, las ideologías son lenguaje y los servicios de inteligencia son la gramática real. La foto no elige una lectura. Las contiene a todas, y por eso es tan incómoda, tan excepcional.

¿Existe un equivalente en la historia latinoamericana? Podríamos buscar analogías en los archivos desclasificados: un presidente mexicano recibiendo en Los Pinos al jefe de estación de la CIA en los setenta, un general chileno conversando en un cuartel con sus asesores antes del golpe. Pero son fantasmas de papel, informes mecanografiados, testimonios velados. No son esta imagen. Esta tiene la cualidad pétrea del hecho consumado y publicitado. No es un rastro de lo secreto, es la exhibición de lo secreto hecho público. Es la culminación de una historia de vasallajes y resistencias, pactos y traiciones, donde la línea entre colaboración y sumisión se borra tan fácilmente como el pie de foto de una agencia de noticias.

Por eso es histórica. No porque capture un acuerdo, sino porque captura la disolución de todas las certidumbres anteriores. El análisis, entonces, no consiste en juzgar lo que pasó en esa sala, sino en medir el eco que esa imagen deja en el relato que una nación, y un continente, cuenta sobre sí mismo. Es un agujero en la trama oficial. Y como todos los agujeros, invita a mirar a través de él. Si quiere, podemos seguir mirando. El pasado está lleno de estas rendijas.

Pero siempre hay quienes prefieren ver otras fotografías.

Por Luis Alberto Perozo Padua

La devoción a la Divina Pastora en Barquisimeto es una herencia de la orden capuchina. Los misioneros trajeron de Sevilla, España la imagen a comienzos del siglo XVIII, para evangelizar a los indígenas de las llanuras de Caracas y particularmente, a los indios gayones alzados en las sabanas y montañas de Barquisimeto, El Tocuyo, Quíbor y Carora.

Esta imagen mariana fue determinante para pacificarlos y someterlos en un pueblo de misión denominado: Santa Rosa del Cerrito. Cuentan las crónicas que, en el templo de aquel pueblo, una imagen de María Santísima bajo la advocación de Divina Pastora fue despertando una devoción insospechable, que creció luego que el sacerdote Bernal efectuara solemne bendición, colocándola en el altar de una de las naves laterales de la iglesia de Santa Rosa.

Las investigadoras María Matilde Suárez y Carmen Bethencourt, demostraron con válidos argumentos que la imagen llegó a Santa Rosa entre 1715 y 1724, “Desde entonces se esforzó (el padre Bernal) en inculcar la devoción a la Divina Pastora entre todos sus feligreses, en su mayoría indios”, afirma Silva Uzcátegui y agrega: “Desde que cesó como por encanto la epidemia del cólera en Barquisimeto al llevar en procesión a la Divina Pastora de Santa Rosa, se le profesa allí una devoción tal, que es difícil expresarla en una manera exacta”.

Sin embargo, historiadores y cronistas difieren de Silva Uzcátegui con razonables argumentos exponiendo que en agosto de 1856 todavía se registraban defunciones a causa del cólera, enfermedad que en Lara produjo un total de 837 víctimas: 633 en Barquisimeto; 51 en Duaca; 26 en Las Veritas; 17 en Bobare; 63 en Santa Rosa; 1 en Algaride y 46 en Cerritos Blancos, asienta Ramón Querales, desaparecido cronista de Barquisimeto.

A primera hora del día

A partir de aquel 14 de enero de 1856, Eliseo Soteldo añade: “A las cinco de la mañana sale de Barquisimeto una peregrinación, a pie, hasta Santa Rosa, para traer en la tarde a su querida imagen de la Divina Pastora”.

“Ese día la ciudad se engalana para recibirla. En las calles por donde ha de pasar, se levantan arcos triunfales con palmas, flores y cintas celestes. Muchas personas colocan candiles y briseras con cebo en las ventanas de sus casas para alumbrar, así como platillos en donde quemaban incienso al pasar la Virgen. Los frentes de las casas eran decorados con banderines blancos y azules, y muchas palmas”, asienta en sus crónicas Soteldo.

Coinciden quienes han recogido las crónicas de la procesión de la Divina Pastora que, desde la víspera, se escuchaban repiques de campanas en todos los templos para expresar la alegría de la población por tan digna visita. 

“La sagrada imagen de la divina pastora era cargada por 12 hombres con rodetes de tela en la cabeza”

No era nutrida

Silva Uzcátegui reseña que, durante las primeras procesiones, trasportaban la imagen en un pesado mesón, por lo que era necesario emplear 12 hombres, cada uno con tres rodetes de trapo sobre la cabeza para poder soportar el peso, agregando que en dicha caminata “solamente acompañaban la imagen un grupo de personas, y en el trayecto se le iban sumando creyentes”, lo que demuestra que, durante los primeros años, la procesión no era nutrida. 

Delante iban dos hombres más levantando el paño que cubría el mesón, a fin de que pudieran ver el camino los cargadores y les entrara aire fresco. Siempre va un sacerdote a buscar la imagen a Santa Rosa, “y desde que fue designado cura de Altagracia hasta su muerte, lo hacía todos los años el presbítero Juan Falcón, quien reunía a la feligresía en la madrugada de cada 14 de enero y ya a la cinco se iban caminando hasta Santa Rosa. A mediodía salían de regreso con la sagrada imagen para estar a las cuatro de la tarde en la entrada de Barquisimeto, que entonces era una plazuela frente a la casa del señor Casimiro Casamayor, muy devoto de la Virgen”; el referido sitio es hoy la Plaza Macario Yépez.

Anota el cronista, que hasta ese sitio traían la imagen tapada con “un cubre polvo” para protegerla de la tierra del camino, y allí, en ese lugar, le colocaban al Niño Jesús en los brazos. 

“Al descubrirla, el sacerdote entonaba una Salve que acompañaban en coro un grupo de cantantes ensayados por él”, acota. Luego continuaba la procesión hasta la Catedral (hoy templo de San Francisco) en donde recibían la imagen con intensos repiques de campanas y toda la solemnidad y majestuosidad que requiere un acto religioso.

Retornaba a Santa Rosa

Pasado los años, y ya entrado el siglo XX, cada domingo, sacaban la imagen en procesión, paseándola por las calles para llevarla a las diferentes iglesias de manera que las personas pudieran en cada parroquia expresarle su devoción y acercarse a ella.

Procesión de la Divina Pastora en Barquisimeto, año 1952

Se acostumbraba a regresarla al pueblo de Santa Rosa una vez concluido el recorrido, antes del domingo de carnaval, para evitar el juego callejero que usualmente tenía lugar en estas fiestas. 

A su regreso, pasaba de nuevo por el monumento a la Cruz Salvadora y paraba en saca de Casimiro Casamayor, para cubrirla con el camarín que la protegería.

Quién llevó la imagen a Barquisimeto

Ramón Querales escribe que, en 1919 el cólera una vez más comenzó a diezmar a la población de Barquisimeto, por lo que resonó con más ímpetu el nombre de la Divina Pastora.

Fue entonces cuando dos piadosa mujeres -subraya el cronista-, que se enrolaron como voluntarias para combatir el mal; llamadas Candelaria y María de los Ángeles Peraza, recordaron que quien hizo las gestiones ante las autoridades civiles para traer a la Divina Pastora a Barquisimeto en 1856, fue el señor Antonio J. Peraza, padre de la primera y abuelo de la segunda.

Prosigue Querales detallando que la información en cuestión fue publicada por el periódico Notas, que dirigía Juan Guillermo Mendoza.

Foto: Fototeca de Barquisimeto

Fuente: Eliseo Soteldo. Crónicas de Barquisimeto 1801–1854. Ediciones de la Casa Lara de Caracas 1952

Rafael Domingo Silva Uzcátegui. Barquisimeto, Historia Privada. Caracas 1959

Ramón Querales. Re-Visión apuntes para la historia del municipio Iribarren. Tipografía Horizonte C. A. 1995

Diccionario de Historia de Venezuela. Fundación Polar. Tomo A‑D  

Por Garry Kasparov en The Atlantic

Tras una primera jugada sólida, se está comiendo todas las piezas

Los venezolanos están celebrando: con cautela dentro del país, y con euforia en lugares más seguros como Madrid, Buenos Aires y Miami, donde cientos de miles establecieron sus hogares mientras una dictadura brutal empobrecía a su nación, que alguna vez fue la segunda más rica del hemisferio occidental.

El dictador venezolano Nicolás Maduro ha sido removido del poder; capturado en plena noche y procesado ante un juez estadounidense. Esa es la buena noticia. Pero como suele ocurrir con las acciones de Donald Trump, no es la única historia. El presidente de los Estados Unidos inmediatamente echó un balde de agua fría a la idea de que la incursión pudiera pavimentar el camino para una transición democrática rápida bajo el liderazgo de la ganadora del Premio Nobel de la Paz del año pasado, María Corina Machado. En su primera conferencia de prensa, pocas horas después de la remoción quirúrgica de Maduro, Trump dijo que la ordenó para obtener el control del petróleo de Venezuela, y que Machado no tenía el «respeto» para liderar el país.

Si alguien esperaba algo más del Secretario de Estado Marco Rubio —quien tuvo una pasión personal de larga data por la libertad en Cuba antes de vender su alma a Trump con un gran descuento— se habría sentido decepcionado. Durante sus apariciones en televisión el día después de la incursión, Rubio, al igual que Trump, enfatizó el petróleo por encima de la democracia como la prioridad «número uno» de la operación.

Trump no tiene un plan para Venezuela

La postura de Trump en Venezuela es coherente con una geopolítica basada en el poder bruto y las esferas de influencia, precisamente el tipo de política que produjo dos guerras mundiales en el siglo XX. En este escenario, EE. UU. se queda con Venezuela y el hemisferio occidental, Rusia se queda con Ucrania y tanta parte de Europa como pueda arrebatar, y China se queda con Taiwán y una esfera asiática sin interferencia estadounidense. Trump ya ha estado trabajando para entregar a Ucrania en los brazos abiertos de Vladimir Putin, cortando la ayuda y promoviendo un plan de paz prácticamente escrito por el Kremlin como si fuera propio. Afortunadamente, los ucranianos no han cooperado.

Eso supone que Trump tiene alguna visión, por supuesto. Sus seguidores tienden a decir que está jugando ajedrez pentadimensional, solo para descubrir demasiado tarde que se ha comido la mitad de las piezas.

No estoy aquí para condenar a los EE. UU. por derrocar a Maduro basándome en el derecho internacional. Maduro era un déspota ilegítimo que había violado todos los acuerdos, incluido uno en 2023 con la administración Biden, que proponía levantar las sanciones a cambio de celebrar elecciones libres y justas. Maduro nunca iba a dejar el cargo a menos que lo pisaran. En Rusia, Cuba, Irán, Bielorrusia y Uganda, las dictaduras han perdurado durante décadas: oprimiendo y matando a su gente, atacando a sus vecinos y desestabilizando sus regiones. El «cambio de régimen» no es una mala palabra cuando el régimen es uno de los más viciosos del mundo. Al igual que en Siria, nadie puede predecir qué seguirá a la caída de un tirano, pero ahora hay esperanza donde antes no había ninguna.

Muchos han expresado alarma por la posibilidad de que este acto unilateral pueda alentar a Rusia y China a actuar de la misma manera. ¿Hacer qué, por ejemplo? ¿Atacar a Ucrania e intentar asesinar al presidente Volodymyr Zelensky por décima vez? ¿Aplastar la democracia en Hong Kong? China ya considera a Taiwán un asunto interno, y la invasión que ensaya con tanta frecuencia es disuadida por los F-16, no por acuerdos que son tan fuertes como los líderes responsables de respaldar lo que dicen. Que la administración Trump pueda retirar el apoyo estadounidense a estas democracias asediadas como parte de un pacto impío con Putin y Xi Jinping es preocupante, pero no pretendamos que a Rusia y China les importa el derecho internacional. Se aliaron con Maduro precisamente porque él compartía su desprecio por este. Sus protestas oficiales por el ataque de EE. UU. son una hipocresía risible y solo muestran su disposición a explotar los mecanismos legales y las plataformas institucionales que ellos mismos nunca obedecen.

Equivalencias falsas

Las equivalencias también son falsas porque Ucrania y Taiwán son democracias soberanas con jefes de Estado elegidos libremente. Maduro era un usurpador que robó una elección, mantuvo el poder por la fuerza y abusó de ese poder para arruinar las vidas de los venezolanos y de muchos otros. Trump primero persiguió a Maduro bajo un pretexto endeble de narcotráfico que ya ha reemplazado con un mensaje contundente sobre el petróleo. Pero me complace defender que combatir el autoritarismo dondequiera que se encuentre es un papel vital para la democracia más fuerte del mundo. Fue cierto bajo Truman y Reagan, e incluso si, a diferencia de ellos, a Trump no le importa nada difundir la libertad en el extranjero (o incluso en casa), sigue siendo cierto hoy.

La apatía y la cobardía occidentales son las que envalentonan a los matones y autoritarios, no el hecho de que Estados Unidos les dé una cucharada de su propia medicina. Los dictadores y terroristas del mundo cometen actos de agresión no porque Estados Unidos lo haga, sino cuando Estados Unidos y sus aliados no los detienen. La complacencia de Occidente ha permitido que el estado mafioso en colapso de Putin bombardee Ucrania durante años. Las principales exportaciones de Irán y Cuba son la represión y el terror. No hay estado de derecho si no hay consecuencias por romperlo.

A nadie le gusta la idea de Estados Unidos como un policía global, especialmente después de las desastrosas ocupaciones de Afganistán e Irak. Pero tanto el repliegue unilateral de Barack Obama como el enfoque caótico de «América Primero» de Trump muestran lo que sucede cuando no hay un policía en la ronda. En esta metáfora, Trump es como un policía corrupto que ocasionalmente reparte golpes mientras siempre cuida de sí mismo primero. Si estás de acuerdo en que Maduro recibió lo que merecía pero no te gusta cómo se hizo ni quién lo hizo, yo digo —nota para la administración Obama— que a veces es mejor hacer lo correcto con malas intenciones que lo incorrecto con las mejores intenciones.

El destino de Venezuela

Esto nos devuelve a Venezuela. Machado es la política más popular allí. Su representante, Edmundo González, obtuvo una victoria abrumadora en las elecciones presidenciales de 2024, solo para que Maduro ignorara el resultado, encarcelara a la oposición, asesinara a manifestantes y se aferrara al poder con el respaldo de las dictaduras en Cuba, Irán y Rusia. Machado no está alineada con los izquierdistas regionales, como Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y Gustavo Petro en Colombia; tomó la decisión juiciosa, desde la clandestinidad, de elogiar a Trump mientras este amenazaba a Maduro en el otoño, sin duda calculando que había una posibilidad de poner el poder estadounidense de su lado. Tenía que intentarlo.

Su regreso parecía un escenario de beneficio mutuo lo suficientemente plausible: una Venezuela democrática abierta a la inversión extranjera podría ser rentable para Trump y sus asociados, al tiempo que sería buena para el pueblo de Venezuela y lo que solía entenderse como los intereses de los Estados Unidos. Pero Trump eligió en cambio descartar a Machado y los millones de votos que recibió su partido pro-democracia. La oposición sería incapaz de controlar la estructura de poder venezolana arraigada, insistieron algunos defensores de la administración. Una nota en The Washington Post atribuyó el rechazo de Trump hacia Machado a un resentimiento porque ella había ganado el Premio Nobel que él tanto codiciaba: un recordatorio de que justo cuando crees que Trump no puede caer más bajo, hay alguien llamando desde el sótano.

A pesar de todo, el lunes, Machado dio su primera entrevista desde la captura de Maduro a Sean Hannity de Fox News. Colmó de elogios a Trump, prácticamente ofreciéndole su Premio Nobel. Todo estadounidense debería sentirse avergonzado de que esta sea ahora la forma en que los líderes democráticos deben intentar influir en el presidente de los EE. UU.

Pero Trump no se dejó convencer. Su Casa Blanca ha dejado claro que quiere que la exvicepresidenta de Maduro, la línea dura Delcy Rodríguez, sea la nueva dictadora dócil del país, y que ella juegue al juego estadounidense con las reservas de petróleo de Venezuela en lugar de trabajar para Irán, Rusia y China, como hizo Maduro.

Simplemente reemplazar a un dictador anti-estadounidense por uno que acepte un acuerdo de reparto de beneficios con Trump y sus socios será un desastre. Estados Unidos no ha sido una ciudad brillante en la colina desde hace mucho tiempo; pero cuán bajo ha caído, para convertirse en un estado pirata que saquea a sus vecinos para el beneficio de un clan gobernante. Los venezolanos han sufrido por demasiado tiempo y merecen decidir su propio destino, independientemente de las intenciones de Trump.

Como fundador de la Renew Democracy Initiative, tuve el honor de presentar a Machado y González nuestro premio Héroes de la Democracia 2025 el pasado abril en la ciudad de Nueva York (no, Donald, tú tampoco recibirás uno de estos). Como dijo Machado en su discurso de aceptación: «Estamos todos juntos en esta lucha común contra los enemigos de la libertad, dondequiera que estén».

El presidente Trump debería tomar nota de que esto incluye a la Casa Blanca.

Garry Kasparov es el presidente de la Renew Democracy Initiative y fue el decimotercer campeón mundial de ajedrez. Es ampliamente reconocido como uno de los mayores defensores de la democracia a nivel global y un feroz crítico del autoritarismo.

Vía El Debate

«Irán busca la LIBERTAD, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!», publicó este sábado el presidente estadounidense, Donald Trump, en su red social Truth Social, mayúsculas incluidas, ante el aumento de la represión del régimen de los ayatolás contras los manifestantes. Una afirmación que coincidía con una información publicada en The New York Times que aseguraba que el republicano ya tiene sobre la mesa diferentes opciones militares si decide atacar la República Islámica. Los iraníes llevan ya más de dos semanas echándose a las calles de más 180 ciudades, de las 31 provincias que componen el país, en un levantamiento que comenzó como contestación a la grave crisis económica, pero que ha evolucionado hasta pedir la caída de la teocracia islamista.

La organización Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA), con sede en Estados Unidos, eleva la cifra de muertos en los últimos 15 días de protestas a 490 y 48 agentes de seguridad, además de contabilizar más de 10.600 detenidos, en medio de un apagón total de telecomunicaciones e internet en el país desde el jueves para evitar que se difunda ningún tipo de información sobre lo que realmente está pasando. La organización Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA), con sede en Estados Unidos, ha explicado que el punto álgido de las protestas tuvo lugar este jueves y fue entonces cuando el régimen iraní decidió imponer el bloqueo digital. Así, la ONG Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo (Noruega), ha publicado varios testimonios de familiares de las víctimas, que han denunciado que llegan «cientos» de cuerpos a las morgues, la mayoría de «jóvenes entre los 18 y los 22 años que recibieron disparos a corta distancia».

Entre las cruentas historias que recoge IHRNGO destaca la de los padres de Rubina Aminian, estudiante kurdoiraní de 23 años asesinada en la tarde del jueves 8 de enero durante las protestas en Teherán, quienes acudieron a la capital para identificar los restos de su hija y tuvieron acceso a la morgue. En este contexto de brutal represión, y según ha publicado The Wall Street Journal The New York Times, Trump está considerando seriamente cumplir su amenaza de intervenir en el país persa. Al presidente de Estados Unidos ya se le han presentado varias opciones, entre las que se incluyen ciberataques, ataques contra objetivos tanto militares como no militares en Teherán, así como contra figuras de los servicios de seguridad del país que están utilizando la violencia para aplacar las crecientes protestas.

Los últimos movimientos de la Administración Trump apuntan a que esta posibilidad es cada vez más viable, como la llamada que mantuvieron este sábado el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Horas antes, Rubio recurrió a su cuenta de X, antes Twitter, para mostrar su apoyo «al valiente pueblo de Irán». Durante la llamada, según informó la agencia de noticias Reuters, Rubio y Netanyahu discutieron la posibilidad de una intervención estadounidense en Irán. Asimismo, el senador republicano Lindsay Graham aseguró ayer a los iraníes en redes sociales que «su larga pesadilla está a punto de terminar. Su valentía y determinación para poner fin a la opresión han sido reconocidas por Trump y todos los que aman la liberta».

«Cuando el presidente dice ‘Hagamos a Irán grande de nuevo’, significa que los manifestantes en Irán deben imponerse al ayatolá. Esa es la señal más clara hasta ahora de que él, el presidente Trump, entiende que Irán nunca será grande con el ayatolá y sus secuaces al mando. A todos los que se están sacrificando en Irán, que Dios los bendiga. La ayuda está en camino», continúa la publicación de Graham, compartida posteriormente por el propio Trump.

Ante las amenazas de Estados Unidos, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha advertido de que en caso de ser atacado no dudará en tomar represalias contra Israel y objetivos militares y navales norteamericanos en la región. Por su parte, el líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí Jamenei, ha vuelto a acusar a los manifestantes de actuar en nombre de Washington, llamándolos «vándalos» e insistiendo en que no cederá, lo que se traduce en más represión y muertes. Lo mismo ha defendido, este domingo, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, durante una entrevista con la cadena estatal IRIB, para deslegitimar las protestas, y ha acusado sus dos grandes enemigos –Estados Unidos e Israel– de orquestar los «disturbios».

Vía El Nacional

Nicolás Maduro, aseguró desde Estados Unidos, donde se encuentra detenido junto con su esposa, la diputada Cilia Flores, que están «bien» y que son «unos luchadores», según el hijo del líder chavista, el parlamentario Nicolás Maduro Guerra, quien dijo haber conversado con los abogados.

En una nota publicada este domingo, el medio estatal Venezolana de Televisión (VTV) informó que el hijo de Maduro se reunió con integrantes del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y «transmitió un mensaje de fortaleza» por parte de su padre y Flores, a quienes capturaron el 3 de enero en Caracas por fuerzas estadounidenses en medio de una serie de ataques.

Mensaje de Nicolás Maduro desde Estados Unidos

El diputado denunció que contra Maduro «se empleó una fuerza desproporcionada, al no poder vencerlo por otras vías», según el canal estatal.

No obstante, insistió en que se mantiene «moralmente íntegro y fuerte». Añadió que «su liderazgo no ha sido doblegado a pesar de las circunstancias que enfrenta en territorio estadounidense».

«Los abogados nos han dicho que está fuerte. Dijo que no estemos tristes», aseguró Maduro Guerra, citado en la nota de VTV.

El pasado lunes, Maduro se declaró como «un hombre inocente» de los cargos de narcotráfico con los que la Administración de Donald Trump justifica su captura y traslado a Estados Unidos. Dijo ser un «prisionero de guerra» ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York durante su primera comparecencia.

La acusación formal, hecha pública el sábado y que revisa la original de 2020, imputa a Maduro los delitos de conspiración para cometer narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína, entre otros cargos.

Por su parte, Flores está acusada por presuntamente participar en la conspiración para el tráfico de cocaína.

Ambos se declararon «no culpables» y Maduro dijo ser «un hombre inocente», a la vez que reiteró ser el presidente de Venezuela.

Ese mismo lunes, el hijo de Maduro denunció que su familia es «perseguida». También dijo que confía en que, «más temprano que tarde», ambos resulten liberados y estarán de regreso en el país suramericano.

Además, expresó su «apoyo incondicional» a la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, quien asumió como mandataria encargada tras una orden del Tribunal Supremo. 

Vía Politico

El presidente Donald Trump ha indicado que, tras la destitución del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de su administración, el control estadounidense del país podría prolongarse durante años. Sin embargo, los «halcones» de Venezuela dentro de su partido están presionando para que se celebren elecciones mucho antes.

La «solución real» para Venezuela debe incluir elecciones y un retorno a la normalidad «lo antes posible», dijo el representante Mario Díaz-Balart (R-Fla.) en una entrevista, haciendo eco de declaraciones similares de su colega republicano de Florida, el representante Carlos Giménez, a principios de semana. Giménez dijo a CNN el jueves que no estaba necesariamente alineado con el cronograma de Trump y que la transición debería ocurrir «en términos de meses, no de años».

Un retraso, advierten, corre el riesgo de atrincherar aún más lo que describen como un régimen autoritario ilegítimo en Caracas.

Aunque los defensores más vocales de un cronograma más rápido son los halcones republicanos de Florida, que representan a grandes comunidades de inmigrantes venezolanos, la preocupación no se limita a ellos.

El representante Don Bacon (R-Neb.), un crítico frecuente del presidente, no llegó a ofrecer una receta exacta de cuándo deberían ocurrir las elecciones en Venezuela, pero el republicano de Nebraska dijo que «debería ser pronto».

«Deberíamos estar tratando de conseguir un líder legítimo en Venezuela por el que votó el 70 por ciento de la gente, no una vicepresidenta ilegítima que no fue elegida legítimamente», dijo Bacon, añadiendo que cree que la presidenta interina Delcy Rodríguez no debería liderar el país.

Esto representa una ruptura tajante con las últimas declaraciones de Trump. En una entrevista con The New York Times publicada el jueves, Trump dijo que «solo el tiempo dirá» cuánto tiempo mantendrá EE. UU. la supervisión de Venezuela. Al pedirle una estimación de cuánto tiempo podría permanecer EE. UU. en control —tres meses, seis meses, un año o más— Trump respondió: «Yo diría que mucho más».

Esos comentarios han sido secundados por altos funcionarios de la administración, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, quienes han argumentado que el país necesita estabilizarse antes de que puedan realizarse elecciones

Fisuras en el GOP

Esta es solo la señal más reciente de una fisura dentro del Partido Republicano (GOP) sobre la política hacia Venezuela, que ya ha demostrado ser un punto de presión dentro del partido. El jueves, cinco republicanos del Senado rompieron filas para apoyar una medida que limitaría la capacidad de Trump para emprender más acciones militares en el país, provocando la ira del presidente.

Algunos de los que piden elecciones rápidas están midiendo sus palabras con cuidado para no parecer que están rompiendo totalmente con Trump o criticando la operación militar para remover a Maduro.

Díaz-Balart reconoció que el problema central de la presencia de cárteles en el país persiste, y subrayó que «tiene que haber un proceso» que incluya seguridad suficiente para la oposición. El representante Mike Lawler (R-N.Y.) presionó por celeridad pero no dio un cronograma.

«Creo que estamos progresando», dijo sobre los esfuerzos de la administración para ejercer presión sobre el actual gobierno venezolano. Pero el aparato gubernamental de Maduro todavía permanece en gran parte en su lugar, señaló Lawler, lo que podría complicar el proceso de transición.

«Lo ideal sería que ocurriera en los próximos meses, pero esta va a ser una situación fluida y continua», dijo.

El papel de Delcy Rodríguez

Rodríguez, anteriormente vicepresidenta bajo Maduro, juró su cargo horas después de la captura de su jefe. La administración está tolerando el ascenso de Rodríguez al poder como un paso necesario para evitar que el país descienda a un caos sectario, ya que aún existen preocupaciones en el gobierno de EE. UU. de que la oposición venezolana no sea capaz de controlar todavía a las poderosas fuerzas armadas del país.

Rubio y Trump enfatizaron en los días posteriores a la captura de Maduro que las elecciones son el paso final en los planes de la administración para Venezuela, después de los esfuerzos para apuntalar la economía del país.

«Ni siquiera sabrían cómo tener una elección ahora mismo, el país se ha vuelto tercermundista», dijo Trump en una entrevista con Fox News que se emitió el jueves. «Vamos a reconstruir el petróleo, la infraestructura petrolera, nosotros estaremos a cargo de ello. Va a ir de maravilla. Ganaremos mucho dinero y partiremos de ahí, pero reconstruiremos el país y, finalmente, tendrán elecciones».

La constitución de Venezuela exige que se celebren elecciones poco después de la muerte, renuncia o destitución de un presidente. La esperanza entre los defensores de la democracia en Venezuela es que, en una futura elección, la popular líder de la oposición y premio Nobel, María Corina Machado, pueda postularse a la presidencia por derecho propio.

Sin embargo, al permitir que Rodríguez tomara el poder, la Asamblea Nacional del país también invocó una ley que le permite gobernar por decreto y posponer las elecciones por 90 días. La Asamblea Nacional conserva el derecho de extender ese estado de emergencia indefinidamente.

Algunos demócratas advirtieron contra confiar en Rodríguez, una leal a Chávez y Maduro que anteriormente se desempeñó como ministra de Petróleo y de Relaciones Exteriores del país.

«He estado allí y me he reunido con ella. Es una línea dura, por lo que sería muy cauteloso con sus promesas», dijo el senador Dick Durbin (D-Ill.), quien ha trabajado durante mucho tiempo en asuntos de Venezuela.

Vía 14ymedio

El hermano de la activista excarcelada y enviada a Madrid sugiere que el ex presidente español Rodríguez Zapatero ha negociado esta mordaza

La excarcelación de la abogada y activista venezolana Rocío San Miguel no ha venido acompañada de libertad plena ni de la posibilidad de explicar su caso. Por el contrario, el comunicado difundido por su hermano y único portavoz autorizado, José Manuel San Miguel, confirma que la salida de prisión estuvo condicionada a una estricta prohibición de declarar públicamente, una medida que, en la práctica, funciona como una mordaza impuesta bajo amenaza indirecta contra su entorno familiar que permanece en Caracas.

El documento, fechado el 10 de enero de 2026 y emitido desde Madrid, insiste una y otra vez en que ninguna persona –ni siquiera allegados– está autorizada a hablar en nombre de San Miguel ni a interpretar su situación legal, política o personal. En el contexto venezolano, ese silencio forzado suele estar asociado a represalias latentes contra familiares que siguen bajo la jurisdicción del régimen.

“La ciudadana Rocío San Miguel mantiene medidas de prohibición de declarar públicamente”, subraya el comunicado, y añade que dicha restricción forma parte de una “medida cautelar sustitutiva de la privación de libertad” dentro de un proceso judicial que, lejos de cerrarse, continúa abierto. No se trata, por tanto, de una absolución ni de una liberación definitiva, sino de una concesión condicionada.

El texto, cuidadosamente redactado en tono institucional, agradece de forma explícita al Gobierno de Venezuela, al de España y, de manera destacada, al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien atribuye un papel decisivo en las negociaciones. “Sus gestiones han sido determinantes para que se produjeran estas excarcelaciones”, afirma José Manuel San Miguel, en una frase que ha llamado la atención tanto por lo que dice como por lo que omite.

Según el propio comunicado, la llegada de la activista a Madrid se produjo “por intermediación directa del Gobierno español” y, en especial, “gracias a las gestiones sostenidas durante más de un año por el expresidente Rodríguez Zapatero”. La familia se esfuerza en aclarar que no se trata de un destierro, sino de “acuerdos humanitarios y diplomáticos” destinados a viabilizar su salida de prisión. Sin embargo, la imposibilidad de regresar libremente a Venezuela y de expresarse sin consecuencias indica lo contrario.

“A San Miguel la callan con alguna suerte de chantaje”

San Miguel, una de las figuras más visibles de la oposición venezolana de línea conservadora y con doble nacionalidad española y venezolana, fue detenida en febrero de 2024 cuando intentaba salir del país. El régimen la acusó de estar vinculada a una supuesta conspiración para atentar contra Nicolás Maduro, un patrón habitual en los casos de persecución política. Tras más de dos años encarcelada, su liberación se produce en un contexto excepcional marcado por la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses y la reconfiguración del poder en Caracas bajo el mando interino de Delcy Rodríguez.

Ese contexto explica, en parte, las concesiones calculadas del chavismo, entre ellas la liberación selectiva de presos políticos con alto perfil internacional. Pero también expone las condiciones draconianas impuestas: silencio, agradecimientos obligatorios y control absoluto del relato.

Juristas, activistas y usuarios críticos reaccionaron con rapidez al contenido del comunicado. Uno de los comentarios más compartidos subrayó una contradicción de fondo: “Una nacional española en territorio español no tiene cautelares de otro país que cieguen su libertad de expresión. Eso en España es inconstitucional”. La autora, Elisa Beni, quien es periodista, analista y experta en temas judiciales, concluye que “a San Miguel la callan con alguna suerte de chantaje”, e invita a “juristas de guardia” a leer con atención el texto firmado por su hermano. 

Otros comentarios fueron más allá y describieron un patrón que, según denuncian, se estaría aplicando en las recientes excarcelaciones: la liberación de un número muy limitado de presos bajo coacción, condicionada al silencio absoluto sobre torturas y malos tratos. “Si denuncian, se paralizan las futuras liberaciones”, advierte Javier Rubio Donzé –arquitecto y divulgador con amplia audiencia digital–, quien además califica este método como “propio de una mafia”. La acusación se vuelve más grave al recordar que la hija de San Miguel, Miranda Díaz San Miguel, permanece en Caracas bajo régimen de presentación judicial y con prohibición de salida del país, mientras que su esposo, Alejandro González de Canales Plaza, aunque figura en listas de excarcelación, continúa preso en El Rodeo I. 

Según Foro Penal, desde el jueves han sido excarceladas 16 personas, aunque aún quedarían 804 presos políticos

Resulta especialmente significativo que el comunicado advierte de que “cualquier declaración que difiera” de lo allí expuesto “carece de legitimidad y no cuenta con autorización de la familia”. En un país donde la disidencia se castiga con cárcel, ese tipo de cláusula no protege, sino que delata el miedo. La experiencia venezolana demuestra que estas prohibiciones rara vez se limitan al ámbito jurídico y suelen extenderse al terreno de las amenazas veladas.

Una veintena de familiares y activistas permanecen en las afueras de la cárcel de El Rodeo I, cerca de Caracas, donde han pasado la noche orando y reclamando la liberación de presos que consideran “injustamente” detenidos. En paralelo, otros se concentraron frente al Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), donde encendieron velas y escribieron los nombres de los detenidos. Según Foro Penal, desde el jueves han sido excarceladas 16 personas, aunque aún quedarían 804 presos políticos, mientras la Plataforma Unitaria Democrática eleva la cifra de liberados a 22; este sábado salieron al menos ocho más, entre ellos dirigentes y activistas opositores, aunque otros continúan encarcelados.

San Miguel fue durante años una de las voces más duras contra Rodríguez Zapatero, a quien llegó a calificar públicamente como una “vergüenza para Occidente”. Hoy, su entorno no solo le agradece, sino que eleva la diplomacia y el diálogo –los mismos que ella cuestionó– como vías “efectivas” para resolver situaciones complejas. El contraste refuerza la impresión de que el agradecimiento no es del todo voluntario.

En cuanto a su estado de salud, el comunicado informa que se encuentra en “buen estado general” y en proceso de rehabilitación tras dos cirugías en el hombro realizadas en el año 2025. 

El mensaje final apela a la reconciliación nacional y a la esperanza de que otros presos políticos recuperen la libertad. Rocío San Miguel está fuera de la cárcel, pero no es libre. Su silencio no es una elección personal, sino el precio impuesto por una negociación en la que la diplomacia española –con Zapatero como mediador clave– parece haber aceptado, una vez más, las reglas del régimen venezolano.

La líder opositora y premio Nobel de la Paz María Corina Machado envió un mensaje en redes sociales a Irán, donde miles de ciudadanos llevan protestas contra el gobierno autoritario y la desenfrenada inflación en la economía.

“Mi profundo respeto al valiente pueblo de Irán que a esta hora permanece protestando en las calles de más de 100 ciudades de ese país, a pesar de la brutal represión que enfrentan”, escribió Machado.

La Premio Nobel de la Paz aseguró que “los iraníes rechazan el hambre y la opresión a la que han estado sometidos durante años por parte de un gobierno autoritario, un régimen que se infiltró en América Latina para asociarse con sistemas criminales como el chavismo en Venezuela”.

“Hoy, cuando Maduro ha sido obligado a enfrentar la justicia, y cuando el pueblo de Irán desafía la brutalidad de un gobierno autoritario -que también se creía eterno- y sus aliados, nuestras dos naciones se abren paso para decidir libremente su futuro, lejos de toda coacción y violencia”, escribió María Corina, quien envió su solidaridad con las familias de los fallecidos en protestas.

“Nuestra hora se acerca. Muy pronto, los pueblos de Irán y Venezuela seremos libres”, afirmó.

Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre como manifestaciones en los bazares de Teherán por la inflación desenfrenada, se han extendido desde entonces a más de 100 ciudades, lo que representa el mayor desafío al gobierno iraní en años.

CNN reseñó este domingo que, testimonios de personas en un hospital de Teherán asegura que, en medio de la represión de las protestas y las múltiples muertes registradas, vio “cuerpos apilados” en el recinto de salud.

El presidente estadounidense, Donald Trump, instó a los presos políticos liberados en Venezuela a no olvidar la intervención de Estados Unidos en el país caribeño y apostilló que si lo hacen «no será bueno para ellos».

«Venezuela ha empezado el proceso, A LO GRANDE, de liberar a sus presos políticos. ¡Gracias! Espero que esos presos recuerden la suerte que tuvieron de que EE.UU. llegara e hiciera lo que tenía que hacerse», dijo Trump en Truth Social.

«¡ESPERO QUE NUNCA LO OLVIDEN! Si lo hacen, no será bueno para ellos», agregó, en una clara alusión de lo dicho por Jorge Rodríguez quien anunció la liberación de presos politicos como un gesto propiciado por el expresidente español Rodríguez Zapatero, el gobierno de Catar y la mediación de Lula Da silva

En un mensaje previo, el mandatario afirmó que está haciendo «Venezuela rica y segura de nuevo», aseguró «amar al pueblo venezolano» y envió «felicitaciones y gracias a toda aquella gente que está haciendo esto posible».

Trump decretó hoy una «emergencia nacional» para proteger en EE.UU. los ingresos por ventas del petróleo venezolano y ayer ofreció protección a grandes petroleras con el objetivo de que inviertan 100.000 millones de dólares en Venezuela.

Mientras, el Departamento de Estado alertó hoy de que hay milicias armadas en Venezuela que buscan a estadounidenses o pruebas de «apoyo a EE.UU.» e instó a sus ciudadanos a salir «inmediatamente», pues la situación es «fluida».

El jueves, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, anunció que serían liberadas un «número importante de personas», entre venezolanos y extranjeros, sin precisar la cifra ni las condiciones.

Familiares, activistas, ONG y opositores denuncian que las excarcelaciones han sido a cuentagotas y que han sido liberadas entre 15 y 22 personas, frente a las más de 800 que, según la ONG Foro Penal, están presas por motivos políticos, la gran mayoría desde la crisis poselectoral de 2024.

EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció la mañana de este domingo 11 de enero, que Venezuela no suministrará más petróleo a Cuba.

«Cuba sobrevivió durante muchos años gracias al petróleo y el dinero de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó «servicios de seguridad» a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡pero ya no! La mayoría de esos cubanos han muerto tras el ataque estadounidense de la semana pasada, y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que los mantuvieron secuestrados durante tantos años», escribió Trump en un mensaje publicado en su red social Truth Social.

«Venezuela ahora cuenta con Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo (¡con diferencia!), para protegerlos, y los protegeremos. ¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO! Les sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde», advirtió.

Tras aludir a que Cuba proporcionó «a los dos últimos dictadores» venezolanos «servicios militares» a cambio del petróleo y el dinero que ha permitido a la isla «sobrevivir» durante muchos años, Trump se congratuló de que «la mayoría» de los militares cubanos murieron tras el ataque perpetrado por fuerzas estadounidenses la semana pasada en Venezuela, que acabó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Tras esa operación, «Venezuela ya no necesita protección» de los cubanos, «los matones y extorsionadores que los mantuvieron secuestrados durante tantos años», agregó el presidente y magnate estadounidense.

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