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El empresario colombiano Alex Saab, centro de controversias por los señalamientos de ser un «testaferro» de Nicolás Maduro, fue deportado por el Gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, cuatro meses después de la captura del ahora depuesto mandatario, tras semanas de versiones sobre su detención.

Saab fue deportado «en cumplimiento de las disposiciones normativas de la legislación migratoria venezolana» y teniendo en consideración que «se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América», señaló en un comunicado el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime).

El empresario estuvo preso en EE.UU. entre octubre de 2021 y diciembre de 2023, cuando regresó a Venezuela tras recibir un indulto del Gobierno del entonces presidente Joe Biden.

Fue catalogado en 2020 como un diplomático por el Gobierno de Maduro, que lo designó en enero de 2024 presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP).

El cargo en el Gobierno

En octubre de 2024 fue nombrado ministro de Industria y Producción Nacional, cargo del que fue destituido por Delcy Rodríguez dos semanas después de la captura de Maduro, en enero pasado.

Desde entonces, Saab salió del foco público, mientras su esposa, Camilla Fabri, continuó desempeñándose unas semanas más como presidenta del programa gubernamental Gran Misión Vuelta a la Patria, encargado de gestionar los vuelos de repatriación de los migrantes desde distintos países.

En marzo pasado, el diario The New York Times aseguró que la Administración de Donald Trump negociaba la extradición de Saab.

Según la versión, fiscales estadounidenses presentaron en enero pasado una acusación por corrupción contra el empresario en Miami (Florida) luego de la captura en Caracas y traslado a EE.UU. de Maduro y su esposa, Cilia Flores.

El rotativo señaló igualmente que el Gobierno de Delcy Rodríguez detuvo a Saab a principios de febrero a petición de Washington.

Acusaciones a Alex Saab

Saab, de 54 años, siempre se mantuvo como un empresario de bajo perfil y sin mucha relevancia en Colombia, Venezuela o EE.UU., y cobró notoriedad luego de que en 2017 la exfiscal venezolana Luisa Ortega lo acusara de ser uno de los testaferros de Maduro.

Desde tiempo atrás, el portal dedicado al periodismo de investigación Armando.info había señalado que Saab presuntamente formaba parte de una red de lavado de activos que obtuvo millonarios recursos por la exportación ficticia de alimentos a Venezuela.

El medio desveló que en 2011 Saab firmó un contrato con el Gobierno de Hugo Chávez para proveer casas prefabricadas para el plan Misión Vivienda.

Ante esta situación, Saab demandó a los periodistas del portal por el presunto delito de difamación e injuria, lo que les obligó a huir de Venezuela luego de que recibieran amenazas y su información personal fuese divulgada en las redes sociales, según denunció la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en su momento.

Saab, nacido en Barranquilla (Colombia) y de origen libanés, tenía relación con varias empresas, entre ellas Group Grand Limited (GGL), acusada de suministrar con sobreprecios al Gobierno de Maduro alimentos y víveres para los gubernamentales Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

Según las investigaciones, con el programa conocido como CLAP, Saab y tres hijastros de Maduro se lucraron con «cientos de millones de dólares».

Detención

El empresario fue detenido por primera vez el 12 de junio de 2020 en Cabo Verde cuando el avión en el que viajaba hizo escala para repostar en el Aeropuerto Internacional Amilcar Cabral de la isla de Sal por presunto blanqueo de dinero.

El Gobierno de Venezuela alegó que Saab fue nombrado en 2018 enviado especial para realizar misiones oficiales en Irán.
Posteriormente fue extraditado a EE.UU. en octubre de 2021 bajo cargos de conspirar para lavar dinero.

Saab también era buscado por las autoridades de Colombia por presunto concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito, exportaciones e importaciones ficticias y estafa agravada.

EE.UU. acusó a Saab de conspirar con otros para lavar las ganancias de una red de corrupción sustentada en sobornos dirigidos a obtener contratos para proyectos públicos y fraudes al sistema de control de cambio de divisas en Venezuela, un delito por el que pedían 20 años de prisión.

El exministro fue liberado en diciembre de 2020, tras un acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela, país que a cambio puso en libertad a diez ciudadanos estadounidenses y una veintena de presos políticos venezolanos.

Tras su liberación y llegada a Venezuela, Maduro calificó a Saab de «un hombre valiente y patriota» que «resistió por 40 meses las condiciones más adversas y dolorosas de secuestro».

EFE

Vía LaPatilla

La extradición de Alex Saab desde Venezuela hacia Estados Unidos generó una fuerte reacción en el ámbito político venezolano. El dirigente del partido opositor Primero Justicia y expreso político, Juan Pablo Guanipa, calificó el hecho como un avance significativo en la lucha contra la corrupción y el saqueo del país.

Saab, empresario colombiano-venezolano señalado por autoridades estadounidenses de liderar esquemas de corrupción vinculados a contratos de alimentos y lavado de dinero, fue trasladado a territorio estadounidense para enfrentar cargos federales, según reportes internacionales confirmados este sábado.

A través de declaraciones difundidas en redes sociales, Guanipa fue contundente al referirse a Saab, a quien acusó de enriquecerse a costa de la crisis humanitaria en Venezuela.

“Alex Saab es un criminal que hizo su fortuna a costa del hambre de los venezolanos. Se hizo millonario vendiendo comida vencida y ayudando a los jerarcas del régimen a evadir sanciones y a saquear nuestra nación”, manifestó.

El dirigente opositor sostuvo que la extradición representa una victoria parcial para las víctimas de la corrupción en el país, al permitir que el empresario enfrente a la justicia internacional.

Guanipa también valoró positivamente la decisión judicial y diplomática que permitió el traslado de Saab a Estados Unidos, donde es investigado por presuntos delitos de corrupción, lavado de dinero y conspiración. “Es una gran noticia para los venezolanos que ese delincuente enfrente la justicia”, escribió en su cuenta de X.

Estas declaraciones se enmarcan en una postura sostenida por sectores de la oposición venezolana que han señalado a Saab como una pieza clave en las redes de corrupción vinculadas a Nicolás Maduro.

1
Durante años lo llamaron:
“diplomático”,
“héroe”,
“enviado especial”.
Hoy el mismo sistema lo redefine:
“ciudadano colombiano deportado”.
No cayó un hombre.
Cayó una narrativa.

2
El comunicado no habla como revolución.
Habla como oficina migratoria.
No hay épica.
No hay antiimperialismo.
No hay soberanía.
Solo lenguaje burocrático.
El poder cambió de idioma.

3
Cuando un sistema entra en zona de pérdidas, deja de proteger símbolos y empieza a sacrificar piezas.
Saab se convirtió en costo político.
Y el poder siempre elimina lo que amenaza su supervivencia.

4
La revolución que prometía independencia absoluta terminó justificando decisiones bajo parámetros legales compatibles con Washington. Es colombiano.
Eso no es victoria ideológica.
Es administración del daño.

5
Antes:
Saab era resistencia.
Ahora:
Saab es problema judicial.
La maquinaria propagandística reescribió su biografía en una sola noche.
El enemigo cambió de rostro.

6
El mensaje real no es para los venezolanos.
Es para:
Washington.
Mercados.
OFAC.
Petroleras.
Bancos.
Fondos.
Servicios de inteligencia.
El comunicado fue escrito para afuera.

7
El sistema intenta limpiar su imagen expulsando a quien antes representaba su arquitectura financiera internacional.
La operación es simple:
Salvar el cuerpo amputando la sombra.

8
Lo más brutal no es la deportación.
Es el silencio ideológico.
Nadie salió a cantar victoria revolucionaria.
Nadie habló de secuestro.
Nadie habló de imperio.
Porque todos entendieron la nueva correlación de fuerzas.

9
La revolución dejó de hablar como revolución.
Ahora habla como administración condicionada.
Como estructura supervisada.
Como poder bajo licencia.

10
La soberanía petrolera terminó negociando supervivencia financiera.
El viejo modelo de confrontación mutó en modelo de contención.
Ya no gobierna la épica.
Gobierna el riesgo.

11
La jugada busca algo más grande:

  • alivio financiero
  • legitimidad parcial
  • reducción de presión
  • acceso energético
  • estabilidad mínima
    Saab no es el final.
    Es la señal.

12
El tablero cambió.
Y cuando un sistema sacrifica públicamente a uno de sus símbolos más protegidos…
es porque el centro real del poder ya se movió.

13
La historia recordará este momento por una frase invisible:
“No fue una deportación migratoria.
Fue la confesión silenciosa del fin de una era.”

La portavoz Julie Kozack reiteró que la organización internacional no ha recibido solicitudes de financiamiento por parte de Caracas y que su intervención se limita a la elaboración de insumos técnicos, sin involucrarse en negociaciones con acreedores

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró este jueves que no participará en el proceso de análisis de sostenibilidad de la deuda ni en el marco macroeconómico que el gobierno venezolano prevé presentar en junio como parte de su plan de reestructuración, aunque confirmó que mantiene conversaciones técnicas y regulares con las autoridades de Caracas centradas en el intercambio de información económica.

El anuncio se produce luego de que la administración de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, informara un día antes su intención de iniciar la reestructuración de la deuda externa del país y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), junto con la elaboración de un marco macroeconómico y un análisis de sostenibilidad de deuda (DSA) previsto para el mes próximo.

“Estamos al tanto del anuncio de ayer y, actualmente, estamos a la espera de conocer más detalles al respecto. Hasta el momento no hemos participado en este proceso de anuncio de la reestructuración de la deuda ni en el DSA”, dijo en rueda de prensa la portavoz del organismo, Julie Kozack.

Explicó que el papel del FMI en estos procesos no incluye la participación directa en las negociaciones entre un país y sus acreedores. En cambio, precisó que su intervención se limita a la elaboración de insumos técnicos cuando existe un programa respaldado por la institución.

Recordó que pese al reciente restablecimiento del diálogo técnico con Venezuela tras años de interrupción, el país no ha solicitado financiamiento alguno al Fondo.

FMI mantiene diálogos sobre datos macroeconómicos con Venezuela

La portavoz detalló que los contactos entre el organismo, el Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Venezuela se han mantenido de forma “periódica” desde abril, y que el eje principal de estas conversaciones ha sido la recopilación y actualización de datos macroeconómicos, insumo que el FMI no recibe de manera regular desde hace más de dos décadas.

“Estas conversaciones se han centrado principalmente en la producción y el suministro de datos económicos. La provisión y generación de dichos datos constituye un requisito establecido en nuestros artículos del convenio, con el fin de que podamos evaluar la evolución macroeconómica y, en última instancia, brindar asesoramiento sobre políticas a Venezuela”, puntualizó Kozack.

El organismo subrayó que la consolidación de la sostenibilidad fiscal y de la deuda es un elemento clave para la estabilidad del país suramericano, y reiteró su disposición a acompañar técnicamente a las autoridades venezolanas en el proceso, sin involucrarse directamente en la negociación con los acreedores.

EFE

Por Luis Alberto Perozo Padua

Mucho antes de convertirse en leyenda, la piloto norteamericana descendió en Caripito, una ciudad petrolera del oriente venezolano donde la modernidad aterrizó entre selvas, tanques de crudo y pistas de concreto

La tarde del 2 de junio de 1937 cayó pesada sobre Caripito. El aire olía a gasolina refinada, humedad de selva y metal caliente. Desde los muelles del río San Juan se divisaban las torres de almacenamiento de la Standard Oil Company, brillando bajo el sol oriental como enormes cilindros de plata plantados en medio de la vegetación monaguense. Obreros venezolanos y antillanos caminaban entre tuberías y hangares mientras el ruido de motores industriales se mezclaba con el canto áspero de las aves tropicales.

Entonces apareció el avión

Primero fue apenas un destello sobre las montañas. Después, una silueta plateada cortando el cielo de Venezuela. El Lockheed Electra 10-E descendió lentamente hasta tocar la pista del aeropuerto de Caripito, uno de los más modernos de América del Sur en aquel momento. A bordo viajaba Amelia Earhart, la mujer más famosa del aire, acompañada por su navegante Fred Noonan.

Nadie en aquel poblado petrolero podía imaginar que esa mujer de pantalones claros, mirada firme y sonrisa cansada terminaría convertida, apenas un mes después, en uno de los mayores misterios del siglo XX.

La mujer que perseguía el horizonte

Amelia Mary Earhart nació el 24 de julio de 1897 en Atchison, Kansas, Estados Unidos. Estudió inicialmente en la Hyde Park High School de Chicago y posteriormente cursó estudios en la Universidad de Columbia, aunque abandonó la carrera para dedicarse a la aviación. Su formación como piloto comenzó en California, donde tomó lecciones con la pionera Anita “Neta” Snook, una de las primeras mujeres instructoras de vuelo del mundo. Desde entonces, Earhart convirtió el cielo en su territorio natural.

Amelia Earhart tenía entonces 39 años. Ya había cruzado el Atlántico en solitario y se había transformado en símbolo mundial de la aviación moderna. En 1937 intentaba completar la hazaña definitiva: dar la vuelta al mundo siguiendo una ruta ecuatorial de casi 47 mil kilómetros.

Había partido de Miami el 1 de junio. Después de una escala en San Juan de Puerto Rico, el Electra tomó rumbo hacia Venezuela. Aquella etapa la condujo directamente hasta Caripito, en el estado Monagas, enclave estratégico de la industria petrolera y símbolo de la transformación económica venezolana bajo el gobierno del general Eleazar López Contreras, pocos años después de la muerte del Benemérito Juan Vicente Gómez.

Desde el aire, Earhart quedó impresionada por el paisaje venezolano. Años después se conservarían sus palabras:

“La costa de Venezuela en la distancia brumosa fue mi primera visión de Sudamérica. Vi montañas densamente boscosas y entre ellas amplios valles de llanuras abiertas y jungla. Nunca había visto una jungla antes”.

También describió el río que serpenteaba entre la vegetación como “una serpiente marrón rojiza arrastrándose entre una compacta espesura verde”. 

Aquella impresión no era exagerada. El oriente venezolano seguía siendo una frontera entre naturaleza y modernidad. Pero Caripito representaba una excepción: una ciudad construida por el petróleo en medio de la selva.

El Universal anunció la llegada

La prensa venezolana siguió con atención el recorrido de Earhart. El diario El Universal publicó el 3 de junio de 1937 la noticia de su llegada a Venezuela, registrando el aterrizaje en Caripito y el paso de la aviadora norteamericana rumbo a Sudamérica.

Para entonces, Amelia Earhart ya era una celebridad planetaria. Cada escala era seguida por periodistas, fotógrafos y curiosos. Su travesía aparecía en cables internacionales y ocupaba titulares en periódicos de América y Europa.

La presencia de Earhart en Venezuela no fue tratada como una simple parada técnica. La prensa de la época entendió que el país acababa de convertirse en parte de una de las mayores aventuras aeronáuticas jamás emprendidas.

Y no era para menos. El aeropuerto de Caripito había sido acondicionado conjuntamente por Pan American Airways y la Standard Oil Company para servir de conexión aérea internacional. Earhart misma lo describió como “un espléndido aeródromo, con pistas pavimentadas y un hangar bien equipado”. 

Caripito: petróleo en medio de la selva

Hoy cuesta imaginarlo, pero en la década de 1930 Caripito era uno de los puntos más cosmopolitas de Venezuela.

La Creole Petroleum Corporation había levantado refinerías, terminales fluviales y urbanizaciones modernas en plena selva oriental. Ingenieros estadounidenses convivían con trabajadores venezolanos y migrantes caribeños. Los barcos petroleros entraban y salían por el río San Juan mientras hidroaviones de Pan American utilizaban las instalaciones como punto de enlace regional. 

En ese contexto, la llegada de Amelia Earhart parecía casi inevitable. Su avión necesitaba combustible, mantenimiento y una pista confiable antes de continuar hacia Paramaribo. Caripito ofrecía exactamente eso.

Las imágenes conservadas de aquella jornada revelan una escena singular: Amelia Earhart y Fred Noonan supervisando detalles técnicos del Lockheed Electra, intercambiando palabras con trabajadores venezolanos del aeródromo y recorriendo las instalaciones petroleras levantadas por la Standard Oil en el corazón del oriente venezolano.

En varias imágenes aparece Henry Edward Linam, expresidente de la Standard Oil Company de Venezuela, acompañando a Earhart y Fred Noonan durante la escala en Caripito.

Las fotografías que sobrevivieron al misterio

Décadas después, aquellas imágenes reaparecieron de manera casi novelesca.

En febrero de un año reciente, Reggie Ward Jr., residente del condado de Lake, visitó la redacción del Herald Democrat llevando consigo un conjunto de fotografías históricas de Amelia Earhart. Las imágenes habían permanecido resguardadas por la familia Ward durante más de medio siglo.

La historia detrás de esas fotografías parece salida de una película sobre la edad dorada de la aviación.

Henry Edward Linam había ordenado tomar las imágenes durante la llegada de Earhart al aeródromo de Caripito, administrado conjuntamente por Standard Oil y Pan American Airways. Años más tarde, Linam entregó las fotografías a Reginald Ward Sr., editor de aviación del Shreveport Times, cuando ambos residían en Luisiana.

Ward Sr. conservó aquel material hasta heredarlo a su hijo, quien trabajaba en el laboratorio fotográfico del Departamento de Policía de Shreveport. Allí pudo realizar copias de contacto de las imágenes históricas, preservándolas durante décadas.

Las fotografías documentan momentos íntimos y casi domésticos de la escala venezolana: Amelia Earhart y Fred Noonan realizando mantenimiento al Electra, conversando con trabajadores del aeropuerto de Caripito y compartiendo comidas con habitantes locales.

Hay algo profundamente humano en esas imágenes.

No muestran a la figura mitológica perdida en el Pacífico, sino a una mujer agotada por el viaje, limpiándose las manos junto al avión, sonriendo discretamente bajo el calor tropical venezolano, observando una tierra desconocida mientras el mundo todavía creía que regresaría viva de su travesía.

La última Venezuela que vio Earhart

El 3 de junio de 1937, Earhart volvió a despegar desde Caripito rumbo a Paramaribo, en la entonces Guayana Holandesa. 

Después vendrían Brasil, África, India, Birmania, Singapur, Indonesia y Nueva Guinea. El viaje parecía avanzar con éxito. Para finales de junio ya había recorrido más de 35 mil kilómetros.

Pero el 2 de julio, mientras intentaba alcanzar la diminuta isla Howland, en medio del Pacífico, el Electra desapareció para siempre.

Nunca se encontró el avión.

Nunca apareció Amelia Earhart.

Y sin embargo, antes de convertirse en ausencia, antes de transformarse en leyenda universal, caminó por Venezuela. Descendió en una pista petrolera rodeada de selva. Conversó con empleados de la Standard Oil bajo el calor húmedo de Monagas. Observó el río San Juan serpenteando entre montañas verdes y escribió sobre aquella jungla que tanto la impresionó desde el aire.

Caripito quedó así unido para siempre a la última ruta conocida de una mujer que dedicó su vida a perseguir horizontes imposibles.

Todavía hoy, entre las ruinas industriales del viejo enclave petrolero, parece flotar el eco metálico de aquel Lockheed Electra descendiendo sobre el oriente venezolano. Como si Amelia Earhart siguiera allí, suspendida para siempre en el instante exacto en que Venezuela apareció bajo sus alas antes del misterio.

El presidente de Fedecámaras Carabobo, Jorge Aroca, indicó que realizaron esta semana una mesa técnica por el tema eléctrico, que viene afectando a la entidad.

En ese sentido, manifestó que lo que plantean los empresarios es «la exoneración de los impuestos de importación a lo que son plantas eléctricas, inversores eléctricos».

«Ellos tienen un arancel en este momento promedio de un 14%, aparte de una restricción del Comité de Comercio Exterior (Comex) y algunos de ellos requieren el certificado de calidad del Servicio Autónomo Nacional de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos Técnicos (Sencamer)», acotó.

Jorge Aroca apuntó que necesitan financiamiento bancario para poder adquirir esos equipos y añadió que la Cámara de Comercio del estado Carabobo propuso recientemente bajar 2 puntos al encaje legal.

Expresó que esperan que la Ley de Simplificación de Trámites «funcione porque la idea de hacer una normativa es para que se aplique de manera inmediata».

Sostuvo que «no es posible que la mercancía en carretera sea retenida si no muestra una cantidad de documentos» y señaló que teniendo un sistema automatizado, las autoridades puede validar la mercancía.

El gremialista destacó en Globovisión que en cuestión de puertos, «nosotros estamos manejando cifras similares a las del año pasado, con un promedio de 150.000 TEU en el primer trimestre».

«La idea es que para el segundo trimestre del año, podamos ver una recuperación en el movimiento de carga a nivel general, pero Puerto Cabello sigue siendo el principal puerto del país», enfatizó.

Es importante que el TEU es la unidad de medida estándar en el comercio marítimo para calcular la capacidad de carga de buques y terminales.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) solicitó la liberación inmediata e incondicional de todas las personas detenidas por razones políticas en Venezuela, en un nuevo pronunciamiento sobre la situación de derechos humanos en el país.

En un comunicado, el organismo expresó además su intención de realizar una visita “in loco” a territorio venezolano, con el objetivo de evaluar directamente las condiciones institucionales y el respeto a los derechos fundamentales.

La Cidh señaló que dispone de registros sobre al menos 18 personas fallecidas bajo custodia del Estado, entre ellas el caso de Víctor Hugo Quero Navas, lo que, según el organismo, refuerza la necesidad de una verificación presencial y técnica.

Asimismo, la comisión manifestó preocupación por lo que considera una aplicación limitada de la Ley de Amnistía, indicando que su implementación no ha generado avances significativos en materia de liberaciones ni garantías judiciales.

En su pronunciamiento, la Cidh también instó a las autoridades venezolanas a adoptar medidas orientadas al restablecimiento del orden democrático y constitucional, al tiempo que pidió a la comunidad internacional acompañar esfuerzos que permitan condiciones adecuadas para futuros procesos electorales.

La líder de la oposición de Venezuela y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, hará una visita a Panamá -entre el 22 y el 25 de mayo- para reunirse con los migrantes, así como con el presidente de la nación centroamericana, José Raúl Mulino, y el canciller Javier Martínez-Acha.

La agenda de Machado, de acuerdo con una publicación del exgobernador Andrés Velásquez, empezará formalmente el sábado, 23 de mayo, con un encuentro con la comunidad venezolana en el exterior para «analizar la situación» del país suramericano.

Al día siguiente, se reunirá con miembros de la oposición venezolana y el lunes, su último día en Panamá, tendrá un encuentro «de alto nivel» con Mulino y Martínez-Acha.

De acuerdo con la publicación de Velásquez, este viaje de Machado forma parte de una «gira regional», sin que el exgobernador ofreciera más detalles sobre posibles visitas a otros países .

La líder opositora se encuentra fuera de Venezuela desde el pasado diciembre, cuando viajó a Noruega para la ceremonia del Premio Nobel de Paz tras pasar un año en la clandestinidad para evitar ser arrestada por las autoridades, que la han acusado de ser violenta y de pedir una invasión militar.

El pasado 4 de mayo, Machado reiteró que piensa regresar a su país, aunque reconoció que teme por su vida, durante su participación en la Conferencia Global 2026 organizada por el Instituto Milken en Los Ángeles (California).

El pasado 6 de mayo, el canciller de Perú, Carlos Pareja, sostuvo una videollamada con Machado, a quien invitó al país andino y le reafirmó el compromiso de Perú para una transición democrática.

Pareja le aseguró a la exdiputada «que sería recibida con entusiasmo y cariño» por los peruanos y por la comunidad venezolana afincada en el país, que asciende a 1,6 millones de personas.

Machado también ha visitado España, Portugal, Francia, Países Bajos, así como Italia.

EFE

Venezuela necesita democracia como el antídoto fundamental a su largo peregrinaje por crisis humanitarias, migratorias y de Derechos Humanos. Este año, vivimos en Venezuela la posibilidad de cambio, sin ilusión porque cualquier modelo de análisis de las experiencias vividas, así como la acción internacional parece olvidar el impacto de las experiencias aun las que ocurrieron hace poco. Se han sucedido desastres, se han cometido errores frecuentes y se han perpetrado injusticias. Probablemente sea importante llamar la atención sobre el hecho de que algunos, si no todos, de estos desastres han afectado repetidas experiencias políticas olvidadas una y otra vez por la comunidad regional y por la comunidad internacional. Iniciamos nuestra columna con una disculpa y un mensaje de preocupación, porque creo que la injusticia venezolana nos afecta a todos y nos deja con la sensación de que nuestra cultura democrática cuando se trata de Venezuela, en muchos sentidos, sufre una profunda alienación. Además, este año si miramos hacia Venezuela vemos que cualquier modelo de análisis del impacto de la disidencia es como un permanente esfuerzo para lograr capacidades de incidencia sobre las acciones del régimen en el marco de la comunidad internacional, con sus altos y bajos, con sus capacidades e incapacidades permanentes, con una recurrente bipolaridad fruto de que el enfrentamiento de unos es forzado a convivir con la complicidad de otros y un constante síndrome de Estocolmo por parte de algunos actores políticos.

En cualquier manual de métodos de Golpe de Estado, la oposición real está condicionada por el movimiento y las acciones a través de métodos populares, por los cuales la determinación de la gente asegura el camino a la democracia. El pueblo venezolano ha sufrido algo nuevo, a pesar del precio alto que ha pagado aún no ha logrado la reinstitucionalización del país. A aquellos que habían visto la historia de los 70 se le repetían en la cabeza que estos sucesos ya habían ocurrido, que estos desastres habían sido analizados, que los golpes sufridos por la democracia se debían a la mala confluencia de izquierda y derecha y de ataques a la democracia por ambos, de su incapacidad de diálogo y trabajo político, la falta de disciplina dentro del sistema, del impacto y el efectismo como instrumentos de acción, del olvido de los principios de la democracia y la falta de experiencia de capacidades institucionales reales. El gradual golpe venezolano y los golpes de los 70 se trataron de una distorsión conceptual de que relación entre la Derecha y la Izquierda es algo de vida o muerte, incluso más allá de la política, y de la falta de memoria sobre la injusticia. Al escuchar/releer las palabras de estos hechos políticos, el análisis de los desastres sufridos por el pueblo, así como los hartazgos del pueblo, vemos que las explicaciones se repiten y los desastres se repiten: crisis económicas, violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, debilitamiento institucional, incapacidad de gestión, etc etc. Lo visto en los 70s se reprodujo, errores constantes en un contexto de narrativas que no son claras, ni coherentes, ni mutuamente honestas lleva a suicidios sociales y políticos, a un clima desaforado, a la ansiedad de quedar trancados en un mismo punto político que condena al fracaso, mientras las narrativas pandémicas de la Derecha y la Izquierda continúan justificando lo injustificable. De todos los traumas, siempre sobresale aquel que nos conduce por la brutalidad gubernamental y política de los regímenes autoritarios que llegan al punto que ya no representan nada más, ya no digo siquiera a nadie más, inevitablemente debemos ver esto como un fiel reflejo de las situaciones actuales y cómo las mismas son condicionadas por las narrativas actuales.

Una sociedad como la venezolana que en los 70s buscó iluminar la región a través de la razón y la solidaridad, aunque fueran algunas veces dudosas en su virtud, como los es la virtud humana en general, ha descendido a este punto de venerar gradualmente la ignorancia y a la crisis disfrazada de autoconciencia ideológica. Lo peor es que en el régimen parecen no preguntarse “¿Cómo llegamos hasta aquí?” “¿Por qué un país de tal profundidad de recursos y belleza natural y de su gente pudo ser hundido en esta profundidad de podredumbre?” La tristeza patética de echarle la culpa a los demás y los infinitos ecos de sus cómplices quedan como única respuesta. En Venezuela quizás la Derecha y el Centro nunca fueron alternativa de cambio, pero fundamentalmente porque ni remotamente se les permitió esa posibilidad, después del intento de golpe de Estado del 2002 para adelante, el chavismo cerró toda posibilidad de alternancia y de victoria electoral opositora.

Esta realidad debe ser vista también desde la perspectiva de la adaptación del sistema en caída. Este cambio social y político que representó el chavismo se atrevió a transformarlo todo y pagó un alto precio: llevó el país a la ruina; los esfuerzos actuales de Delcy son que eso no la acompañe hasta el final, por lo tanto, como que era hora de cambiar la fórmula. El descubrimiento que este proceso finalmente había transformado todo en una perpetua crisis productiva, económica, financiera, social y política y que esto se había llevado adelante ciegamente diez años más luego de las primeras dinámicas de crisis que vivió el país. No entendieron que el pueblo no tenía por qué pagar con crisis humanitaria, migratoria, social y de Derechos Humanos su vocación de poder. Finalmente, a alguien, es decir a Delcy, se le ocurrió decir “antes de adentrarme aún más en este disparate de ideológico, suscríbanse, dejen un nombre de usuario y compartan sus reflexiones en los comentarios”. Luego agregó “díganme si lo he logrado y si nuestra sociedad valora las narrativas institucionales nuevas. Yo he sacrificado mi ideología en nombre de la estabilidad, por lo que el camino por el que voy desafiará no solo mis convicciones, sino también mi identidad chavista”. Pero lamentablemente todavía no estamos en el punto en el cual la crítica sea aceptada o tolerada, todavía no estamos ni remotamente en el punto en que haya justicia para cosas viles como el asesinato en prisión de Víctor Quero. Es decir, las cosas reales que necesita Venezuela. Pero obviamente no es con absolutamente condenables y repudiables cantos racistas que se van a resolver las diferencias políticas. Al contrario, los mismos revelan infecciones de las cuales la sociedad venezolana necesita curarse.

Todo el mundo en Venezuela parece tener miedo de ser asimilado a algo, a alguna definición política. La falta de definiciones políticas reales, en realidad, es un concepto que alimenta los temores, expone las ilusiones fallidas y la falsa autoconfianza. Los complacientes simplemente hacen como que despiertan a la política una y otra vez con cada insinuación de cambio, pero en realidad son víctimas de un eterno letargo experimental. Pero en este presente, este letargo es mucho más profundo y despertar a la realidad solo lleva a preguntarse de qué realidad se trata, porque hoy, la diferencia se glorifica en las narrativas. El conflicto de Venezuela nos advirtió desde el comienzo que algún día las narrativas eclipsarían a la verdad. A medida que las masas perdieron la capacidad de favorecer a quienes ejercen disidencia democrática o, incluso la posibilidad por encima de esta, de favorecer a los individuos honestos, lo que antes parecía una causalidad lejana se ha convertido en la realidad cotidiana. A su alrededor, la dirigente gubernamental ya no está constituida por pensadores, creadores o buscadores de la verdad, sino aquellos que captan la atención, moldean la opinión pública y despiertan emociones negativas. A Delcy Rodríguez tuve la oportunidad de decirle pública y personalmente los peores aspectos del régimen venezolano, al contrario que muchos no fue algo que le mandé a decir sino algo que le dije, así como ella tampoco me mandó a decir lo que pensaba. Franqueza y coraje son dos cosas fundamentales para construir política que lleve a soluciones, no narrativas y tercerización de las culpas, sino honestidad y frontalidad.

La incomprensión del mercado político ha cambiado en la era de las redes sociales; hoy, la lógica política se difunde continuamente, pero el problema no se limita al mundo exterior del régimen, sino que también reside en su mundo interior. Si sus narrativas priorizan el espectáculo, valorando la simplicidad sobre la complejidad, la emoción negativa sobre la razón y la imagen sobre la sustancia este camino no tiene salida. Y esto es precisamente contra lo que nos advierte cualquier análisis fundamentado siempre, los hallazgos de la razón sugieren que el mayor peligro para la sociedad es la falta de justicia e inteligencia colectiva, y con ellas, la permanente ilusión de acción cuando la misma es en realidad inexistente, e incapaz de generar ningún cambio.

Un sistema de gobierno está condenado al fracaso cuando los ciudadanos ya no pueden cuestionar nada o cuando creen que saben adónde van, pero en realidad no es así. El fracaso de un sistema se da cuando el pueblo ya no recuerda la última vez que oyeron hablar a sus gobernantes de una crisis o cuando alguien del Gobierno admitió una injusticia. En la era de la conciliación, de la transición, tal humildad es señal de estabilidad; pero lamentablemente esto que serían fortalezas hoy se perciben por el régimen como debilidad. No poder asumir conceptos políticos como esos que son tan necesarios para construir fortalezas demuestra debilidades congénitas que reflejan incapacidad de acción para un proyecto mínimo de soluciones sociales, políticas y económicas. Las oportunidades de hacer cosas importantes por el propio país nunca son muchas, las posibilidades de dar un sentido fundacional a un país son absolutamente extraordinarias. Aprovecharlas requiere de asumir completamente la dignidad política conferida con absoluto coraje.

La narrativa inherente a esta visión política es que cuanto más impacto tiene una voz, menos reflexión requiere. Las narrativas sirven para influir en la percepción que la gente tiene de cada cosa, incluso si la narrativa misma está impregnada de ignorancia. Así, las narrativas construyen una civilización que confunde visibilidad con valor. Cuanto más visible es un político, más importantes parecen sus resultados, aunque el contenido de estos carezca de profundidad o veracidad. Es este culto a las apariencias lo que constituye la antítesis de la era de la conciliación o transición que necesita la sociedad venezolana, que necesita el sistema político venezolano. Cuestionar el sistema, desafiar a los gobernantes que utilizan la retórica y las campañas de comunicación para parecer inteligentes, son elementos fundamentales de la práctica democrática. ¿Les suena familiar? Si el antiguo sistema de influencias públicas aparece resucitado en la figura de los influencers políticos y autoproclamados expertos que saben cómo complacer gustos de opinión adulando la vanidad mientras la tragedia de la gente continua en forma de pobreza, desigualdad, discriminación, persecución política y violaciones de Derechos Humanos, entonces la tragedia de la transición venezolana es que va para ningún lado.

Lamentablemente, como todas las cosas que tiene la política venezolana, todo esto también será leído a favor de alguien o en contra de alguien. Lamentablemente no será leído como lo que es: la necesidad absoluta de la solidaridad y el trabajo conjunto. Ojalá simplemente se apelara a la inteligencia para razonar que algunos de los problemas expuestos necesitan una respuesta, necesitan cambios y soluciones, para tener un país en serio, con una transición política en serio, para lograr una economía en serio. Y un pueblo que por fin pueda reconocer que se está en un camino de soluciones sostenibles y no circunstanciales u oportunistas. Hace poco leía una frase de Platón que dice “Podemos perdonar fácilmente a un niño que le tiene miedo a la oscuridad, la verdadera tragedia de la vida es cuando un adulto le tiene miedo a la luz.” Es muy obvio como esa frase se aplica hoy.

Luis Almagro

Director Observatorio Democracia

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Instituto CASLA

El deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) continúa ensañándose con las regiones de Venezuela, evidenciando una profunda asimetría entre la capital y el resto del territorio nacional. De acuerdo con una reciente infografía publicada por el portal de noticias La Patilla, los planes de racionamiento eléctrico —u «organización de cargas»— mantienen a gran parte del país sumida en la penumbra, afectando gravemente la calidad de vida y la actividad económica de millones de ciudadanos.

El reporte gráfico detalla una disparidad crítica en la distribución de la energía. Mientras que el Distrito Capital y el estado Bolívar (asiento de las principales centrales hidroeléctricas) se mantienen bajo el estatus de «sin racionamientos», el interior del país enfrenta bloques de cortes que, en algunas entidades, superan la mitad del día.

Los estados más castigados

La data recopilada por La Patilla revela que la región andina y el occidente del país siguen siendo las zonas más vulnerables ante la crisis de generación y transmisión:

Táchira y Mérida: Lideran el colapso operativo con racionamientos que alcanzan las 12 horas diarias.

Trujillo y Zulia: Registran cortes severos de entre 8 y 10 horas y 6 a 7 horas respectivamente, una situación que pulveriza el aparato productivo de la zona agropecuaria y zuliana.

Región Central y Llanos: Estados industriales y agrícolas como Carabobo, Aragua y Guárico reportan suspensiones de 6 a 8 horas al día, interrumpiendo las cadenas logísticas y comerciales.

Oriente: Sucre muestra una volatilidad alarmante con fluctuaciones y cortes de entre 4 y 12 horas, mientras que Nueva Esparta padece bloques de 4 a 10 horas, afectando directamente la actividad comercial e insular.

La física del sistema vs. la centralización

Especialistas del sector energético han señalado reiteradamente que estos esquemas de racionamiento prolongados son la consecuencia directa de la indisponibilidad de la generación termoeléctrica local, la falta de mantenimiento correctivo en las líneas de transmisión troncales y las limitaciones físicas para transportar energía desde el Bajo Caroní hacia el centro y occidente de la república.

La infografía de La Patilla pone en evidencia la política de priorización del centro de poder político sobre las provincias, una estrategia que, lejos de resolver la crisis estructural, profundiza la brecha socioeconómica y empuja a las comunidades y empresas del interior a buscar alternativas de autogeneración costosas e ineficientes. Para los sectores productivos, este panorama representa un freno insalvable para cualquier intento de recuperación económica sostenible en el corto plazo.

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