Morfema Press

Es lo que es

DBuford

l Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este martes nuevas sanciones contra 10 personas y entidades vinculadas al tráfico de armas entre Irán y Venezuela, al considerar que esta cooperación militar representa una amenaza directa para los intereses estadounidenses y la seguridad regional.

Según informó la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el suministro continuo de armas convencionales por parte del régimen iraní al gobierno de Nicolás Maduro forma parte de una estrategia “agresiva e imprudente” que busca expandir la influencia militar de Teherán en el hemisferio occidental.

“El Tesoro exige responsabilidades a Irán y Venezuela por su proliferación de armas letales en todo el mundo”, afirmó el subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera, John K. Hurley, quien advirtió que Washington seguirá actuando para impedir que el complejo militar-industrial iraní acceda al sistema financiero estadounidense.

Las sanciones se apoyan en medidas previas adoptadas en octubre y noviembre, en el marco de la reimposición de sanciones internacionales contra Irán. Estados Unidos sostiene que los programas iraníes de drones y misiles no solo amenazan a su personal y aliados en Medio Oriente, sino que también desestabilizan rutas clave de navegación comercial, como el Mar Rojo.

Dentro de este esquema, Washington señaló que Venezuela juega un rol clave como receptor y ensamblador de tecnología militar iraní, especialmente de vehículos aéreos no tripulados (UAV). Desde 2006, ambos países han coordinado el suministro de drones de la serie Mohajer, fabricados por la empresa iraní Qods Aviation Industries (QAI).

En territorio venezolano, estos drones han sido rebautizados como ANSU y son ensamblados y mantenidos por la Empresa Aeronáutica Nacional S.A. (EANSA), una compañía estatal que fue incluida en la nueva ronda de sanciones. Según el Tesoro, EANSA negoció directamente con QAI la compra y ensamblaje de drones de combate por millones de dólares.

Estados Unidos destacó que uno de estos modelos, el Mohajer-6, tiene capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, y puede lanzar bombas aire-tierra guiadas de diseño iraní. En Venezuela, estas aeronaves son operadas por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

También fue sancionado José Jesús Urdaneta González, presidente de EANSA, por coordinar con representantes militares de Irán y Venezuela la producción de drones en el país. Washington lo señala como una pieza clave en la transferencia de tecnología militar iraní hacia Caracas.

Las sanciones fueron impuestas bajo órdenes ejecutivas dirigidas a frenar la proliferación de armas y a bloquear los activos de personas y entidades que apoyen estos programas. El Tesoro reiteró que utilizará “todas las herramientas a su alcance” para impedir este comercio y limitar la capacidad operativa de ambos regímenes.

Por Rubén Chirino Leáñez | Presidente Meganálisis

La “opinión pública” es un concepto fascinante y extenso, que reseña la fusión de percepciones, creencias, sensaciones, actitudes y juicios de valor, que prevalecen mayoritariamente en una sociedad, en relación a temas de interés común: como la política, economía, seguridad, educación, salud, etc. La opinión pública, es inexorablemente colectiva, en mayor o menor medida dinámica en el tiempo, muy mediada en redes sociales, medios de comunicación y generadores de opinión, y finalmente es influyente en la toma de decisiones, de carácter político, económico, social y empresarial.

Por años en Meganalisis, hemos estudiado estadística, rigurosa y frecuentemente, a la opinión pública venezolana a través de encuestas descriptivas, y el 2025 no fue la excepción. Gracias a ese seguimiento de años, hoy somos la consultora de opinión venezolana más precisa, acertada y de mayor credibilidad, a la hora de perfilar y pronosticar, el comportamiento de la opinión pública de los venezolanos. Por todo esto, a pocas horas de que termine el año, presentamos un enfoque práctico, del balance de la opinión pública en Venezuela durante el 2025.

Los meses de enero y febrero de 2025, fueron meses marcados por un estado anímico colectivo nacional, de frustración y tristeza en el 78.83% de los venezolanos encuestados, este fue el resultado de la NO consolidación de un cambio político el 10 de enero. Las expectativas de cambio previo a esa fecha, eran por mucho elevadas, por tanto, no fue sorpresa la caída anímica en la mayoría de la sociedad, al no producirse dicho cambio. (Cifras fuente Meganalisis).

El comienzo del 2025 (enero/febrero) también fue muy áspero en lo económico, con un 83.4% de hogares que calificó negativamente el nivel de sus ingresos, discriminándolos como malos el 42.9%, y pésimos el 40.5%. El 73.57% de los hogares recibía menos de 250$ por mes, un 21.96% respondió entre 250$ y 500$ mensuales, un 2.91% entre 500$ y 750$, apenas el 1.25$ entre 750$ y 1000$, y en un insignificante 0.31% de hogares encuestados, dijeron más de 1000$ por mes. Entre tanto, en el 33.56% de los hogares encuestados, se afirmó, haber recibido ayudas económicas (remesas) desde el extranjero, y la otra parte, el 66.44%, no recibió remesa alguna durante este periodo. (Cifras fuente Meganalisis).

El inicio del 2025 (enero/febrero), también marcó una tendencia de valoración negativa de las instituciones del estado, en febrero, el 74.77% de los venezolanos encuestados, manifestó sentir vergüenza y disgusto por las fuerzas armadas, un 85.82% respondió tener desconfianza en la honestidad e imparcialidad del CNE, y la desconfianza en Nicolás Maduro se ubicaba en 87.5%. Por otra parte, la confianza en MCM se ubicaba en 71.5%, con una disminución de 9.4% respecto a octubre del 2024. Todo esto luego de los eventos del 10 de enero. (Cifras fuente Meganalisis).

El primer trimestre (marzo) del 2025, cerró con el persistente y nada novedoso, deterioro de la calidad de vida de los venezolanos. Con respecto al servicio eléctrico, el 96.2% de los venezolanos encuestados, valoró negativamente el servicio en sus hogares, segregándose este valor en, 32.8% como un servicio “de regular a malo”, y 63.4% como “muy malo”. Por otra parte, el acceso a agua potable de manera continua a los hogares venezolanos, es prácticamente nulo. El 81% de los hogares, respondió recibir agua potable de acueductos, bajo algún esquema de racionamiento, siendo el más frecuente el de 2 veces por semana, con un 42.2% de los hogares del país, seguido de 1 vez por semana en el 21.5% de los hogares, y en tercer lugar, 1 vez cada 2 semanas con 10.6%. Un hallazgo alarmante en este servicio, fue que al 19% de los hogares del país (4 MM de personas aprox.), NUNCA les llegaba agua potable por tubería, estos la adquieren a través de camiones cisternas, o acarreo en recipientes desde tuberías principales en las ciudades, a través de pozos y/o lluvias y aires acondicionado. (Cifras fuente Meganalisis).

En marzo también confirmamos, la tendencia en la población venezolana, a ser cada vez más longeva. Obteniendo a través de nuestras encuestas, que en el 65.4% de los hogares hay 1 o más personas mayores de 60 años, mientras que en el 47.24% de los hogares, hay 1 o más personas menores a los 18 años, y la media de edad de los jefes de hogar, es de 60 años. Está tendencia, apuntalada en la migración de 9 MM de venezolanos, confirma la importante pérdida del bono demográfico en el país. (Cifras fuente Meganalisis).

Mayo es el mes bisagra del 2025. Inicialmente la convocatoria a elecciones para este mes, se presentaba como una oportunidad para medir el malestar social a través de la abstención, y evaluar los niveles de tristeza y frustración posteriores al 10 de enero. Pero el 6 de mayo el país se sacudió, con la llamada “OPERACIÓN GUACAMAYA”, la cual fue una acción coordinada internacionalmente, que puso fin a más de 400 días de asedio y encierro, de 5 opositores venezolanos refugiados en la Embajada de Argentina en Caracas, y que representaban al círculo operativo de máxima confianza de MCM. El evento sorprendió al país, para el 74.7% de los venezolanos, fue una operación de EXTRACCIÓN dirigida por EEUU, y esto puso fin a buena parte de la frustración y sensación de derrota continuada, que diezmaba la fe de la mayoría de los venezolanos, es por ello que el 71.94% de los encuestados, respondió estar de acuerdo con la realización de otras operaciones similares. El evento como tal, fue crucial en lo político, primero se convirtió en un símbolo de resistencia, los liberados se presentaron en Washington como sobrevivientes de un “cautiverio diplomático”, y denunciaron la práctica de “diplomacia de rehenes” del gobierno chavista. Luego generó un contundente impacto regional, ya que la operación expuso fracturas internas en el chavismo, y la vulnerabilidad de sus fuerzas de seguridad, al punto de que para el 62.15%, la administración chavista era más débil después del evento. Y finalmente, se convirtió en una especie de éxito propio, para la mayoría de los venezolanos que se oponen al chavismo, dado que dicha mayoría se siente encerrada y secuestrada, por el caos político, económico, de servicios públicos, de autocensura y de fractura familiar que vive el país. Fue así que la mayoría empatizó con estos 5 venezolanos, y se fortaleció la conexión existente con MCM, la cual, para muchos, tuvo que ver con la ejecución de dicho evento. (Cifras fuente Meganalisis).

Posterior al evento denominado “Operación Guacamaya”, el 84.9% de los venezolanos electores, ya adelantaba su intención de NO VOTAR en las elecciones regionales del 25 de mayo, mostrando muchos argumentos para no hacerlo, destacando entre ellos que, según los encuestados, la elección no cambiaría nada en el país (83.9%), el voto no sirve en Venezuela (82.5%), no votarían mientras el chavismo estuviera en el poder (81.3%) y que la elección estaba arreglada (76.1%). Finalmente, el 25 de mayo solo el 13.59% de los electores asistió a las urnas, con una abstención consciente del 86.41%, según nuestro EXIT POLLS de participación (fuente Meganalisis). El CNE anunció una participación del 42.63%.

Ya en junio, el ánimo y las esperanzas de cambio en la mayoría de los venezolanos, mostraban notables signos de un nuevo despertar, una mayoría resiliente dejó atrás su último revés (10-E), y como propio de los venezolanos, volvió a creer que el país puede cambiar. Para el 84.6%, a Maduro y al chavismo, no les importaba el bienestar de los venezolanos. Los indicadores de calidad de vida y valoración negativa de las instituciones, siguieron agravándose, pero esto ya no es nuevo para los ciudadanos, por tanto, no afectó la inyección de esperanzas que se produjo con la llamada “Operación Guacamaya”. En junio, la decisión de abstenerse a votar en las elecciones municipales convocadas para el 27 de julio, subió respecto a mayo, hasta el 86.9%, y la percepción de traición sobre los “candidatos opositores” que participaran en elecciones, llegó al 83.2%. El hartazgo a la dependencia del estado alcanzó al 83.7%. Este porcentaje manifestó NO desear recibir más bonos del gobierno, y en su lugar, tener trabajos y pensiones bien remunerados. (fuente Meganalisis).

Finalmente, en julio, solo alrededor del 10% participó, con una abstención consciente estimada en el 90%, según diversos conteos a boca de urna de otras consultoras, mientras que el CNE anunciaba un 44% de participación.

En septiembre del 2025, la confianza en MCM se posicionaba en 80.1%, con un ascenso del 8.6% con respecto a febrero, la confianza en Nicolás Maduro se ubicó en 6.2%, con una caída de 2.1% con respecto a junio, y el 87.1% aprobaba la salida de Maduro y el chavismo, teniendo este deseo un ascenso de 2.5% respecto a junio. (fuente Meganalisis).

Para inicios de octubre del 2025, según datos de la firma argentina DC Consultores, el 81.8% respondía afirmativamente a la existencia de represión y persecución en Venezuela, un 86.2% de los venezolanos encuestados, aprobó las iniciativas del gobierno de EEUU y D. Trump, el 65.8% de venezolanos con familiares migrantes, consideró que sus parientes regresarían a Venezuela, de producirse un cambio en la silla de Miraflores. La confianza en MCM se posicionó en 80.3%, y la de Nicolás Maduro en 6.7%.

Ya en noviembre del 2025, según datos de la misma firma DC Consultores, el 93.7% consideró que en Venezuela NO habrá una guerra civil, si Maduro y el chavismo dejan el poder, el 82% afirmó sentir esperanzas, en relación con las noticias que ven sobre un cambio en Venezuela, el 89.36% dijo creer que, de salir Maduro y el chavismo del poder, en Venezuela habría una gran fiesta nacional, un 83.77% de los venezolanos dijo no apoyar nuevos diálogos, y finalmente, el 84.49% sintió alegría al conocer que MCM había ganado el premio Nobel de la Paz.

Los datos de opinión pública que durante 2025 levantamos en Meganalisis, y los de otras consultoras no venezolanas (DC Consultores), confirman que al finalizar el 2025:

  • La crisis económica y de servicios públicos se ha mantenido y/o agravado, según el indicador que se analice. 
  • La crisis de credibilidad y confianza en las instituciones del estado, es más grave que al final del 2024.
  • La confianza y aprobación de Nicolás Maduro se posiciona entre los 6% y 7%.
  • MCM termina el año, como la figura política más importante de Venezuela, con niveles de aprobación y confianza, de alrededor y sobre el 80%, según el indicador que se analice.
  • Pese a todos los obstáculos, el deseo de cambio político entre los venezolanos, se fortaleció en grado superlativo, alcanzando niveles de alrededor y sobre el 90%, según el indicador que se analice.
  • 66% de los venezolanos en el país, cree que sus familiares migrantes volverán a Venezuela si se produce un cambio político.
  • La esperanza por creer que un cambio es posible, se posiciona en 82%.

Finalmente, la capacidad colectiva que tienen los venezolanos, de creer y reavivar la esperanza en los momentos más oscuros, constituye un rasgo indeleble de esta sociedad. Los venezolanos son resilientes por definición. Esto confirma lo determinada que puede llegar ser esta sociedad, cuando se convence y decide creer en un camino.

Fuentes de datos: Meganalisis (ve), DC Consultores (arg) y CNE.

Por Eleonora Gandica

El Mensaje de Navidad 2025 de la Conferencia Episcopal Venezolana se presenta como una exhortación a la paz, a la dignidad humana y al bien común. En lo formal, nadie podría objetarlo. El problema no está en lo que dice, sino en lo que decide no decir.

En un país donde hay presos políticos, donde se ha anulado sistemática la disidencia y se ha desconocido el resultado electoral del 28 de julio de 2024, el mensaje episcopal opta por un desplazamiento discursivo evidente: el foco lo coloca en factores externos —tensiones geopolíticas, sanciones internacionales, presencia militar extranjera— que, aunque reales, no explican la devastación material y moral que vive el país. Este desplazamiento tiene efectos claros: diluir las responsabilidades internas y despolitizar el sufrimiento social.

La omisión es grave porque no es inocente. Al evitar nombrar el fraude electoral, la represión interna y la existencia de presos de conciencia, el mensaje convierte la paz en una abstracción moral, desanclada de la verdad histórica inmediata. Se habla de dignidad humana sin mencionar a quienes hoy están privados de libertad por razones políticas.

Se invoca el bien común, pero no se dice que el artífice de la pobreza y la desigualdad es el régimen, es el Estado; lo vemos en el empobrecimiento sostenido de amplios sectores de la población, en el hambre, en la precarización de la vida, el desplazamiento forzoso y en el colapso del sistema público de salud. Hospitales sin insumos, pacientes sin acceso a tratamientos básicos, personal sanitario exhausto y mal remunerado, familias obligadas a elegir entre alimentarse o medicarse forman parte de la “normalidad” doméstica, ¿eso es paz?

La Iglesia afirma —con razón— que no hay paz sin justicia. Pero calla cuando la injusticia tiene nombre, responsables y víctimas concretas. El resultado es una paz despolitizada, una paz “prudente”, que corre el riesgo de convertirse en paz a conveniencia del opresor: produce un orden sin legitimidad, estabilidad sin derechos, silencio sin reconciliación.

Este tipo de discurso es conocido en contextos autoritarios. Se reconoce el sufrimiento, se apela a valores universales, pero se evita la confrontación directa con el poder. No se miente, pero se elude lo fundamental. Y esa omisión tiene consecuencias: desarma moralmente a la ciudadanía y desplaza la responsabilidad hacia factores externos, liberando al poder interno, al Estado, de enfrentar su responsabilidad.

El contraste es elocuente. Mientras el mensaje episcopal mira hacia afuera, la comunidad internacional reconoce —a través del Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado— que la lucha no violenta por elecciones libres, verdad pública y restitución de derechos es la condición misma de la paz, no una amenaza contra ella. El Nobel devuelve el foco al lugar correcto: la injusticia doméstica, la injusticia en el país, la violencia ejercida por el Estado.

La paz no se construye pidiendo moderación a quienes han sido despojados de sus derechos ni llamando al diálogo mientras se mantiene intacta la estructura de la injusticia. La propia Doctrina Social de la Iglesia es inequívoca: “La paz no es mera ausencia de guerra, ni se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversarias; se funda en un recto orden querido por Dios” (Gaudium et Spes, n. 78). Ese orden se quiebra cuando existen presos políticos, cuando se anula el sufragio y cuando la verdad pública es sustituida por el silencio cómplice.

Cuando una institución moral opta por desplazar el foco hacia factores externos y evita nombrar las causas internas de la injusticia, incurre en una contradicción con su propio magisterio. Como recuerda Evangelii Gaudium, “la paz social no se puede entender como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de una parte sobre otra” (n. 218), y menos aún como estabilidad obtenida mediante la negación sistemática de derechos fundamentales. En Venezuela el estado mata, oprime, somete a las comunidades y al ciudadano.

Por ello, lo que queda no es solo una discrepancia de énfasis, sino una constatación crítica: cuando el poder vulnera la dignidad humana y no es nombrado, la paz se transforma en retórica y la justicia en abstracción. Y una paz sin verdad, advierte la propia tradición cristiana, no reconcilia: administra el miedo y avala el poder del opresor.

Amigo Sancho,

con la Iglesia hemos topado.

A estas alturas de diciembre de 2025, estoy convencido de que en el departamento de «Asignación de Batallas Celestiales» hubo un error de sistema; una cosa es ser un guerrero y otra muy distinta es que Dios me confunda con un multiverso completo de superpoderes. Me puso la resistencia de Superman y la terquedad de John McClane en Duro de Matar, pero también me obligó a sacar la armadura tecnológica de Iron Man para resolver lo imposible, la fuerza bruta de Hulk para no quebrarme y la agilidad mental de Spider-Man para esquivar los golpes de un año que no dio tregua. Me han dado tanta «fuerza» que ya no sé si soy un autor o un integrante de los Avengers en medio del Endgame, pero al final del día, solo puedo mirar al cielo y sonreír, porque si Él me dio esta carga es porque sabía que, aunque yo dudara, mis hombros aguantarían el peso de toda una saga.

En medio de este entrenamiento intensivo, me dio por mudarme de dimensión y aparecer en una reunión donde estaban los filósofos más grandes de la historia. Me senté a la mesa con Sócrates, quien me recordaba que este año solo me enseñó que «no sabía nada» y que ahí radicaba mi nueva sabiduría; Platón me hablaba de salir de la cueva de mis miedos, mientras Aristóteles me instaba a buscar el equilibrio en medio de la tormenta. Marco Aurelio, con su calma estoica, presidía la mesa rodeado de Séneca y Epicteto, quienes asentían cuando el emperador me soltó que lo más extraño de la vida es que a veces necesitamos ser despojados de todo, hasta del orgullo y de las ilusiones materiales, para descubrir nuestra verdadera esencia. Me hicieron entender que tocar fondo no es el fin, sino la base sólida, el bloque de mármol puro sobre el cual se forja una voluntad inquebrantable que ya no depende de lo externo para ser feliz.

En un rincón de esa reunión, el gran maestro Viktor Frankl me tomó del hombro para profundizar en la lección más vital: me explicó que el sufrimiento no es un vacío, sino un espacio donde el ser humano debe decidir quién quiere ser. Frankl me enseñó que no podemos elegir lo que nos sucede, pero somos los dueños absolutos de la respuesta que damos ante el dolor; que aquel que encuentra un «para qué» vivir, es capaz de soportar casi cualquier «cómo». Su enseñanza me caló hondo: este 2025 no fue un muro, fue un puente hacia un propósito superior que solo se alcanza cuando comprendes que tu libertad interior es lo único que nadie te puede arrebatar. Justo entonces, el viejo profesor de setenta años interrumpió el debate con su reloj de arena, siendo más explícito que nunca. Nos hizo mirar cómo cada grano que cae representa un segundo que muere y que jamás volverá; nos explicó que el cristal de arriba se vacía a una velocidad aterradora mientras nosotros perdemos el tiempo en orgullos absurdos, postergando el perdón a los padres o ese abrazo pendiente a los hijos. El reloj nos grita que la vida no es lo que pasará mañana, sino el rastro de arena que estamos dejando hoy, y que reconciliarnos con nuestra raíz es la única forma de que, cuando caiga el último grano, nuestro reloj no haya estado lleno de vacío, sino de amor entregado.

Al final, toda esta sabiduría humana y heroica se rinde ante la mayor de las verdades: Dios es quien le da sentido a cada pieza de este rompecabezas. Sin Su mano guiando mi «fuerza de superhéroe», este año solo habría sido ruido; pero no estuve solo. Siento el manto de la Virgen María protegiéndome en cada caída y el respaldo de mi incansable ejército de Santos: la intercesión de San Judas Tadeo en lo imposible, la disciplina espiritual del Padre Pío, la guía visionaria de Juan Pablo II, la generosidad de San Nicolás de Bari y la humildad transformadora de San Francisco de Asís, el  misericordioso josé Greorio Hernandez. Y al frente de todos ellos, mi protector mayor, el Arcángel San Miguel, quien con su espada desenvainada me recordó en cada batalla el grito que pone todo en su lugar: «Quis ut Deus?» (¿Quién como Dios?). Esa certeza de que nada es superior al Creador fue mi escudo definitivo. Cierro este ciclo con el corazón lleno, agradeciendo a mis lectores por su paciencia infinita y a los portales que me dieron voz. Espero seguir contando con ustedes en el 2026. Muchas bendiciones para todos, y nunca olviden que si el fuego quema, es porque nos está preparando para resurgir de las cenizas como el Ave Fénix, brillando con una luz que solo conocen aquellos que se atrevieron a renacer.

Vamos por más…

José Ignacio Gerbasi @jgerbasi

Vía MundoGremial

El acuerdo denuncia persecución policial y judicial, intervención de sindicatos, encarcelamiento de dirigentes y restricciones al derecho de huelga, en presunta violación de los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo.

Más de cincuenta organizaciones sindicales, profesionales y sociales de Venezuela firmaron un Acuerdo de Unidad Nacional con el objetivo de enfrentar la pérdida sostenida de ingresos, la restricción de la negociación colectiva y las denuncias de persecución sindical. La iniciativa, difundida por la Red Sindical de Solidaridad y Luchas, plantea priorizar la unidad de clase por sobre las diferencias políticas e ideológicas.

El documento difundido por la Red Sindical de Solidaridad y Luchas coloca como eje central la recuperación de salarios y pensiones, señalando que políticas antilaborales habrían sustituido salarios constitucionales por bonificaciones discrecionales, con impacto directo en la seguridad social. Según el acuerdo, esta situación afecta a trabajadores activos, jubilados y pensionistas de los sectores público y privado, y contradice normas vigentes, lo que —afirman— profundiza la precariedad de millones de hogares.

La unidad sindical frente a la crisis laboral

El texto identifica como factores de deterioro instrumentos como la Ley Antibloqueo, las Zonas Económicas Especiales, el Memorando 2792 y la directiva ONAPRE, a los que atribuye la evasión de derechos, la externalización y la suspensión de convenios colectivos. A juicio de las organizaciones firmantes, estas medidas “han destruido la negociación colectiva y han dejado a los trabajadores sin una protección legal efectiva frente a los abusos por parte del Estado-empleador”.

Otro punto destacado es la defensa de la libertad sindical como derecho humano fundamental. El acuerdo denuncia persecución policial y judicial, intervención de sindicatos, encarcelamiento de dirigentes y restricciones al derecho de huelga, en presunta violación de los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo. En ese marco, exige la liberación de sindicalistas detenidos o procesados y sostiene que “la lucha sindical no es un delito”.

Finalmente, el Acuerdo de Unidad Nacional ratifica el principio de unidad en la diversidad, con un organismo plural para coordinar acciones y dar seguimiento a los compromisos asumidos. Entre ellos, se enumeran la restauración del valor real de salarios, pensiones y prestaciones sociales, la reactivación de los convenios colectivos, la derogación de normas consideradas antilaborales y la garantía de condiciones de trabajo dignas, incluyendo a quienes se desempeñan en la economía informal.

Por Asdrubal Oliveros

Desde 2022, tras la muerte de Mahsa Jina Amini, Irán no veía movilizaciones de esta magnitud como las que tienen lugar por estos días. Hoy, el detonante ya no es solo político o social, sino económico.

El colapso del rial —que pasó de ~430.000 por dólar en 2022 a cerca de 1,38 millones por dólar— ha disparado la inflación anual por encima del 42%, duplicando los precios de los alimentos y empobreciendo rápidamente a la mayoría de la población. Para que sirve de referencia: en Venezuela la inflación supera el 400%.

Un dato clave: al frente de las protestas están empresarios y comerciantes, actores históricamente decisivos en la revolución de 1979. La salida del gobernador del Banco Central confirma que la crisis ya tiene costos políticos concretos. Actualmente en Irán la economía termina siendo el principal catalizador de la inestabilidad.

La coyuntura venezolana actual—marcada por el liderazgo de María Corina Machado, la presión internacional liderada por EEUU y la expectativa de un quiebre interno—podemos leerla con mayor claridad si se inserta dentro de tres grandes tradiciones del pensamiento político contemporáneo: Samuel Huntington, Juan Linz y Alfred Stepan, y Joseph Nye. Estas explican las transiciones políticas de regímenes autoritarios a la democracia, pero también como esos regímenes [totalitarios] sobreviven.

Tengo la convicción que están dadas las condiciones para lograr la anhelada recuperación de la democracia en Venezuela: liderazgo, quiebre de la coalición dominante, apoyo de agente externo y primavera interna. Repasemos el marco doctrinario, factual y real -caso Venezuela- de cara a lo que fue el 2025 y lo que podemos esperar del 2026.

Huntington y las “olas de democratización”: ¿Venezuela en una cuarta ola tardía?

En The Third Wave: Democratization in the Late Twentieth Century (1991)Samuel P. Huntington identifica tres grandes olas de democratización seguidas por “olas inversas” autoritarias. La tercera ola—iniciada en los años setenta—alcanzó América Latina, Europa del Este y partes de África.

Venezuela fue parte temprana de la tercera ola (1958–1998), pero sufrió una ola regresiva con el chavismo. Hoy, a casi tres décadas de esa regresión, el país parece insertarse en lo que varios autores consideran una “ola correctiva” o tardía, donde sociedades previamente democratizadas buscan recuperar—no crear—instituciones republicanas. Huntington subraya tres factores clave para el éxito de una ola democrática: i.-Crisis de legitimidad del régimen autoritario; ii.-Presión internacional consistente; iii.-Quiebre sociopolítico interno.

Venezuela en 2025 cumple los tres: i.-El régimen de Maduro enfrenta ilegitimidad electoral, sanciones y aislamiento moral; ii.- La presión internacional se ha endurecido (sanciones, decomisos, procesos penales); iii.-Casos como Serbia (2000) o Sudáfrica funcionan como referentes de profundas divisiones internas que provocaron el quiebre autoritario.

Venezuela no está “fuera de ciclo”, sino insertándose tardíamente en una ola democratizadora inconclusa, donde el liderazgo civil es condición necesaria pero no suficiente.

Para Linz y Stepan transición no es ruptura, es reconstrucción estatal.

En Problems of Democratic Transition and Consolidation (1996), Juan Linz y Alfred Stepan distinguen con precisión entre: Colapso del régimen, transición política y consolidación democrática. Y advierten que muchos procesos fracasan por confundir el primero con los otros dos. Según Linz y Stepan, una transición exitosa requiere cinco arenas funcionando simultáneamente: 1.-Sociedad civil activa; 2.-Sociedad política organizada; 3.-Estado funcional; 4.-Estado de derecho y 5.- Economía institucionalizada.

Venezuela hoy solo cumple plenamente la primera (sociedad civil) y de forma incipiente la segunda, a un costo muy alto de represión, vida y libertad. De allí la centralidad del liderazgo de María Corina Machado, no sólo como figura moral (Nobel) sino como articuladora de una coalición política creíble, capaz de dialogar con actores militares, económicos y externos. Amalgamar el tramo de Washington, es impostergable.

Linz y Stepan son claros: “ninguna transición desde un autoritarismo sostenido por fuerzas armadas ocurre sin neutralización o fractura del poder coercitivo”. Esto no implica golpe militar, sino división interna, retiro del apoyo político y garantías de reinstitucionalización*Esas garantías están en la justicia transicional, amnistía, la paz difícil y la pedagogía social en términos de redención, perdón y reencuentro ciudadano.

El “quiebre militar” no es una toma de fusiles sino de consciencia social y republicana. No es un evento espectacular, sino un proceso silencioso, condicionado por presión externa, incentivos internos y una alternativa civil legítima.

Joseph Nye: soft power, coerción y la paradoja venezolana

En Soft Power (2004) y The Future of Power (2011), Joseph Nye plantea que el poder efectivo combina: Hard power (coerción, sanciones, fuerza), soft power (legitimidad, valores, prestigio moral) y Smart power (uso estratégico de ambos). En el caso Venezolano Donald Trump encarna el hard power: sanciones, decomisos, diplomacia coercitiva. María Corina Machado representa el soft power: legitimidad moral, narrativa democrática, respaldo ciudadano y reconocimiento internacional (Nobel). La combinación integrada e inteligente de ambas sería la estrategia ideal.

En la realidad la consolidación de factores debe integrarse con mayor compromiso para convertir los objetivos en propósitos e intereses comunes. Nye advierte que la coerción sin legitimidad produce resistencia; pero la legitimidad sin presión produce estancamiento. La “dupla” Machado–Trump es eficaz si se entiende como complementaria, no subordinada, pero acompañada de otras alianzas internacionales. A nuestro juicio la presión externa abre grietas y es el liderazgo civil interno el que ofrece la salida.

Unos de los factores que impiden una escalada de presión, es la concreción de un proyecto de transición sostenible, alianzas internacionales comprometidas y removilización interna organizada.

Algunos casos comparados son referentes de acción ciudadana, presión externa y transición sustentable. En Sudáfrica (1994) Nelson Mandela fue liderazgo moral + reconciliación; presión internacional sostenida (sanciones) y negociación con sectores del poder coercitivo. Serbia 2000 vivió la caída de Slobodan Milošević tras fraude electoral. Fue acompañada de una Acción ciudadana masiva, desobediencia civil y fractura policial–militar. Apoyo externo y protagonismo interno.

La Primavera Árabe (2011) merece mención aparte. La movilización interna fue clave, pero a pesar de la alta movilización ciudadana, la consolidación democrática (Egipto, Libia) fracasó por la ausencia de un liderazgo unificador e institucional.

Aquí reposan los eslabones perdidos o si acaso, latentes, de una consolidación transicional: el liderazgo interno debe ser unificador, que significa redentor en términos de pliegues de factores de la coalición dominante y superación de rencillas de actores opositores; e institucional, es decir, reconstructor del estado de derecho y de nuestra identidad ciudadana, lo cual supone un complejo proceso de reintegración, reagregación social y reconocimiento de nuestras debilidades grupales. El estado petrolero y rentista no puede seguir monopolizando el reparto y la responsabilidad social.

El liderazgo de María Corina Machado, reforzado por el Nobel, aportó legitimidad y dirección histórica. La política de presión de EEUU introduce costos reales al autoritarismo; y la acción ciudadana organizada [factor decisivo], está en proceso de reactivación. Nadie subestime el silencio de los inocentes e indignados. Callan pero actuarán.

El reto hacia 2026 no es salir del régimen, sino entrar a la democracia. En ese proceso es clave el buen entendimiento del liderazgo transicional con aliados internacionales capaces de darle sostenibilidad al proceso de restablecimiento democrático.

Ese entendimiento, por cierto, no es sólo del liderazgo político. Los ciudadanos deben participar del poder sanador y reconstructor del estado, compensando los riesgos y apoyos obtenidos, con removilización y participación plena en la consolidación de la transición. El proceso no es endoso a una ‘nueva’ clase o coalición política. Es un nuevo pacto de integración republicana, donde nadie tiene el monopolio de la edificación institucional de un estado moderno y una democracia liberal por plural, abierta y tolerante. Es un momento profundamente civilista.

El Nobel de la Paz 2025 como hito político de la oposición venezolana. La Doctrina Trump.

La concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado representa un hecho de enorme carga simbólica y política. El Comité Noruego justificó su decisión por su “incansable trabajo para promover los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y su lucha por una transición pacífica de dictadura a democracia”, señalando que Machado ha sido “una figura clave para unificar a una oposición históricamente fragmentada” en torno a demandas de elecciones libres y sistema representativo.

El Nobel es un golpe moral al chavismo, por unificador de una Venezuela que clama democracia pero también decencia. El reconocimiento internacional erosiona la narrativa de legitimidad del régimen de Maduro y refuerza la percepción global de Venezuela como un caso paradigmático de transición democrática pendiente […] Este premio es comparable a otros honores otorgados a figuras que simbolizaron luchas civiles contra la opresión, como Nelson Mandela (1993) o Aung San Suu Kyi (1991)—aunque con contextos muy diferentes—y subraya cómo la comunidad internacional puede influir en crisis políticas internas a través del reconocimiento moral y normativo.

La administración de Donald Trump ha intensificado su política hacia Venezuela, combinando sanciones económicas, incautaciones de activos y operaciones militares selectivas bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico. Pero el trabajo de cambio de poder es nuestro. Sigue siendo muy desigual, pero es.

Machado ha apoyado explícitamente la estrategia de Trump, señalando que el presidente estadounidense es un “paladín de la libertad” y agradeciendo su presión contra el régimen chavista […] Esta relación—entre una líder democrática con un perfil liberal-democrático y una política exterior heterodoxa y coercitiva de corte Trumpista—genera tensiones conceptuales sobre la legitimidad del apoyo internacional en procesos de democratización y la autonomía soberana de un país.

Una “dupla” que hemos dicho, debe comprenderse como combinación ineludible de contrafuerza para lograr el cambio de modelo político y una consolidación histórica de una transición inédita. Pero ese dueto necesita coros y arreglos. La ‘melodía’ no se reduce a dos. Es la reorganización de una oposición integrada y disciplinada, voceros de las fuerzas militares y policiales y otros aliados internacionales visibles.

Perspectivas de cambio de régimen y recuperación democrática 2026. “Fissure Dynamics”

El concepto de cambio de régimen (regime change) es históricamente controversial. Citamos que fuera de Venezuela, casos como la influencia occidental en la caída de Slobodan Milošević (Serbia, 2000) o la Primavera Árabe han mostrado que presión externa+movilización interna convergen en resultados de transición—aunque no siempre democráticos ni estables.

Teóricos de relaciones internacionales como Hedley Bull (sistema internacional) y Kanti Bajpai (intervención humanitaria vs. soberanía) destacan que la intervención es legítima únicamente cuando está enmarcada en el derecho humanitario y con un claro mandato multilateral. Aquí llegamos a una frontera muy delgada pero muy visible. Es notorio que Venezuela justifica una intervención humanitaria. El tema es que el mandato no termina de ser multilateral. No se termina de comprender o aceptar que hemos llegado a un punto de devastación peor que una guerra convencional.

El reto hacia un nuevo orden público internacional es la multilateralidad de la coerción diplomática cuando los DDHH son subordinados a un régimen fallido y criminal. La teoría de “fissure dynamics” (fuerzas sociales + división en el poder coercitivo) es central: el apoyo civil puede presionar, pero sin una élite militar disidente, la transición suele estancarse.

La reconstrucción institucional-subrayamos-pasa por justicia transicional, reforma electoral, reintegración de fuerzas democráticas, reinstitucionalización y profesionalización de las FFAA y protección de derechos fundamentales [Ver Juan Linz y Alfred Stepan up supra]

María Corina Machado y Donald Trump. Una dupla estratégica fundamental pero no suficiente.

Machado representa un liderazgo moral y cívico, con reconocimiento global y una narrativa impecable de defensa del estado de derecho y la democracia. El apoyo—aunque pragmático—de Trump ofrece recursos y presión externa. No obstante, no puede sustituir la construcción interna de legitimidad democrática sin la incorporación activa de todos los partidos y los grupos de interés de la sociedad civil, ni generar un consenso nacional si no va más allá de las elites políticas, tecnócratas, académicas y sectores urbanos.

Un enfoque equilibrado sería inspirarse en el concepto de “soft power + regional coalitions” (ver Joseph Nye supra), donde el prestigio moral se combina con diplomacia multilateral [no sólo EEUU] para presionar no sólo con coerción unilateral. Una transición sostenible pasa por nuevas elecciones, proceso constituyente y un proyecto de estado nuevo y moderno, que apele al perdón y la apertura, para darle manto a una nueva constitución liberal, básica, civilista y no reglamentaria.

El desafío para 2026 será combinar liderazgo moral (Machado et al), presión internacional legítima, y un programa de gobierno transicional democrático amplio, moderno, con el individuo como eje central [tierra de gracia] que incluya a todos los venezolanos.

El regreso a casa y un nuevo despertar venezolano está muy cerca. Lograrlo supone no pisar los mismos lodos del pasado y pensar con mucha racionalidad pero también generosidad, cada paso en el andar, cada mano que se aprieta y cada palabra que se eleva.

A todos mis hermanos venezolanos, les deseo un feliz y venturoso 2026, en libertad. Es nuestro momento, el momento del reencuentro venezolano, en Venezuela.

@ovierablanco vierablanco@gmail.com

Vía Lapatilla

El presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a lanzar duras críticas contra el régimen de Nicolás Maduro, al que acusó de utilizar los recursos del Estado venezolano para expandir el comunismo en la región y desestabilizar al continente.

En una entrevista concedida al diario británico The Telegraph, Milei afirmó que “Maduro es alguien que ha utilizado los recursos del Estado para infectar a todo el continente con el comunismo”, reiterando así su postura frontal contra el chavismo y su alineamiento internacional con Estados Unidos y los países democráticos.

El mandatario argentino sostuvo que “el mundo sería un lugar mejor sin el comunismo venezolano” y agregó que, si el modelo cubano llegara a su fin, “el mundo también sería un lugar mejor”, en una clara crítica a los regímenes autoritarios de la región.

Milei también abordó el escenario geopolítico global y aseguró que el debate internacional ya no gira en torno a la globalización, sino al reordenamiento del poder mundial. Según explicó, existen dos grandes bloques en disputa: “China y sus satélites” por un lado, y “Rusia y sus satélites” por el otro.

Vía VozPopuli

El despacho Dentons se sitúa como la firma más próxima al Gobierno venezolano. Una relación que empezó en 2017 de la mano del abogado David Syed para refinanciar la deuda y hacer frente a los embargos emprendidos por Washington, y que ha ido creciendo con trabajos sobre la petrolera estatal PDVSA, por las que habría cobrado más de 20 millones de dólares, para convertirse en el asesor financiero de confianza de Nicolás Maduro.

Fuentes consultadas por Vozpópuli Legal dan cuenta de la importancia del papel de Syed como consejero de Maduro. Iván Simonovis, comisario de la extinta Policía Metropolitana de Caracas, ha monitorizado los viajes constantes de Syed entre República Dominicana, que opera como refugio del régimen, y donde disfrutaría de un inmueble de lujo, y Caracas, que costearía el propio Maduro. Próximo al principio al exministro de Petróleo de Venezuela, Tareck El Aissami, habría contribuido a su caída en desgracia en 2023 por presunta corrupción y fraude multimillonario en PDVSA en el que más de 3.000 millones de dólares serían irrecuperables, un desfalco que ha investigado Armando Info, y se habría acercado entonces a Maduro.

Syed y el despacho han recibido honorarios de El Aissami, PDVSA y de Maduro a través de estructuras triangulares ideadas para sortear las sanciones de EEUU mediante transferencias millonarias de la sociedad tailandesa Tipco a través de un banco de Estambul, según los contratos a los que ha accedido OkDiario.

Dentons es un bufete internacional que nació en 2013 de la integración de varias firmas y que llegó a ser el mayor del mundo tras su fusión con el chino Decheng

Dentons es un bufete internacional que nació en 2013 de la integración de varias firmas y que llegó a ser el mayor del mundo tras su fusión con el chino Decheng. Afrontó la llegada de Donald Trump al poder el pasado enero recién acabada su relación con la firma china, pero con su posición en el tablero geopolítico en entredicho por su creciente proximidad al régimen chavista de Venezuela. ¿Cómo se ha gestado esta cercanía al Gobierno bolivariano en unos años en que otras firmas han salido del país? Todo indica que por la influencia de Syed, ubicuo abogado que fichó por Dentons en diciembre de 2017 y que es jefe de la Práctica de Deuda Soberana de la firma.

Syed anunció que dividiría su tiempo entre Londres, Europa continental, Estados Unidos, Asia, África y Latinoamérica. Nacido en marzo de 1964, con raíces irlandesas y pakistaníes y estudios en Reino Unido (Exeter) y Francia (Reims), aparece como residente en República Dominicana en el registro societario del Gobierno británico.

Comenzó su carrera como abogado en el Grupo Renault, antes de incorporarse a Watson Farley & Williams en 1992. En 2002, se marchó con la mayoría del equipo para abrir la oficina parisina del bufete estadounidense Orrick Herrington & Sutcliffe. Su desembarco en Dentons en 2017, en concreto, en las oficinas de Londres, se ligó a su importante práctica de asesoramiento al Gobierno venezolano y a funcionarios sancionados en la primera legislatura de Trump, de la que Orrick quería desvincularse.

En un comunicado, Dentons confirmó que contrató a Syed, «para ayudar a establecer y liderar su área soberana». El bufete se negó a comentar sobre su relación con Venezuela, cuya deuda acababa de ser declarada en impago parcial por Standard & Poor’s y habría encomendado a Dentons la negociación con los acreedores.  

La práctica de Dentons en Venezuela y su presencia en España

Con todo, la práctica venezolana de Dentons nace con Syed, que vivió en Venezuela durante su infancia, especialmente en la selva amazónica. En enero de 2019, la oficina venezolana del bufete estadounidense Norton Rose Fulbright pasó a ser Dentons. 

En 2021, Dentons absorbió la boutique venezolana Vallenilla, Escalante & Asociados, especializada en asuntos tributarios y corporativos y con presencia en España. Dos de sus abogados, Carlos Alberto Parra Delgado y Óscar Cunto André, han sido apoderados en España de Jorge Giménez Ochoa, empresario ligado a Delcy Rodríguez y miembro de su comitiva en el Delcygate que aterrizó en Madrid, y que ha sido acusado de hacer negocios en la intermediación de alimentos para los conocidos como Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y con PDVSA. Consultada por Vozpópuli Legalla oficina de Dentons en Madrid ha declinado hacer declaraciones «sobre clientes o posibles clientes».

Muy discreto, Syed se dejó ver en Londres en junio de 2024 en el ciclo de conferencias titulado Gobernanza, deuda, seguridad energética: Venezuela y la Región del Caribe en el prestigioso Royal Automobile Club, organizado por Dentons y The Ambassador Partnership LLP, al que asistieron entre otros, Félix Plasencia, embajador de Venezuela en Reino Unido, y también miembro de la comitiva de la vicepresidenta de Venezuela en el Delcygate, entonces como ministro de Turismo de Venezuela.

Este evento se promocionó en algunos medios con informaciones favorables a una apertura de Venezuela de la mano del levantamiento parcial de las sanciones financieras estadounidenses por la Administración Biden y con la expectativa de que el proceso culminara en las elecciones del 28 de julio de 2024 cuyo resultado usurpó más tarde Maduro. Y en él se escuchó que «tanto el Gobierno como la oposición son culpables de la deriva económica y política que arrastra Venezuela desde hace una década».

Desde el pasado enero, Syed habría restringido sus apariciones públicas aunque sí participó con otros socios de Dentons en The Ukraine Recovery Conference 2025 (URC 2025) en Roma los pasados 10 y 11 de julio.

Abogados de Dentons operando con Aldama y Ábalos

Jorge Giménez Ochoa y sus abogados de Dentons han operado en España en conexión con la trama Koldo y Ábalos. En agosto de 2019, el empresario ligado a Delcy Rodríguez acordó con Víctor de Aldama, que ha sido dueño del Zamora C. F., el traspaso de jugadores. Miembro de la comitiva de Delcy, con negocios en la construcción, excontratista de PDVSA, y desde 2021 presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) con negocios en España, Giménez Ochoa era entonces presidente del equipo venezolano de la Asociación Civil Deportivo Lara, hoy desaparecido.

El 8 de agosto de 2019 Carlos Alberto Parra, socio de Dentons, constituye en España Apamate Corporate and Trust. El 3 de enero de 2020, dos semanas antes del Delcygate, una de las dos sociedades a través de las que Aldama cobraba comisiones y con importantes contingencias fiscales que analiza la Agencia Tributaria (AEAT), Deluxe Capital, recibe una transferencia de 300.000 euros de Apamate Corporate and Trust, según recoge un informe de la UCO. El 3 de enero de 2020 es el mismo día en el que llegan 104 lingotes de oro por valor de 68 millones de dólares a Caracas, según el acuerdo entre Aldama y Delcy que revela un informe de la Guardia Civil.

De Apamate Corporate and Trust era administrador Carlos Alberto Parra Delgado, y Óscar Cunto André, también socio de Dentons, apoderado. Parra Delgado y Cunto André tienen cargos directivos en la sociedad FVF Operaciones Globales SL, que fue creada en España por Giménez Ochoa. 

Vínculo con los CLAP

El periodista de investigación venezolano Roberto Déniz de Armando Info ha informado de que el entramado empresarial de Giménez Ochoa va desde la intermediación de alimentos para los conocidos como Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) hasta la comercialización exterior del petróleo del país. Esto último lo habría conseguido a través de contratos con PDVSA, mecanismo que está en el origen del enorme hueco en las cuentas de la estatal petrolera que detonaría la salida de El Aissami.

Otros medios han situado a Giménez Ochoa en medio de una presunta trama de corrupción en torno a la propia petrolera estatal venezolana. El diario El Nacional ha apuntado el empresario es actualmente el mayor deudor de la petrolera a través de las compañías Panglobal Energy SMC LTD, Ripple Oil Trading LTDKyozan y Hong Xing, con impagos por más de 1.200 millones de dólares.

En mayo de 2021, Giménez Ochoa asumió la Presidencia de la Federación Venezolana de Fútbol con el apoyo de Delcy Rodríguez y del entonces ministro de Petróleo e Industria. En mayo de 2023, el medio Infobae señalaba que participaba de la empresa GSM, de la que reseñaba que «recibió pagos con cargamentos de crudo por compensación sin que hubiese interés de rastrear todo el proceso, desde la adquisición de la materia prima hasta la producción, consumo y eliminación, lo que se conoce como trazabilidad. GSM forma parte del grupo de empresas vinculadas al desfalco de Cripto-Pdvsa».

La UCO ha volcado conversaciones de Giménez Ochoa y Aldama, como una del 12 de mayo de 2020, en las que se refieren al entonces ministro de Transportes José Luis Ábalos como «el jefe». El comisionista le pide dinero y el venezolano le transfiere el 18 de junio 80.000 euros.

Vía Politico

El presidente Donald Trump dijo el lunes que respaldaría un ataque israelí contra Irán si este país reconstruye su capacidad nuclear, y prometió que “los destrozaremos por completo”.

Antes de una reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en su propiedad de Palm Beach, Trump dijo que escuchó que Irán está tratando de hacer crecer su programa de misiles balísticos.

“Ahora oigo que Irán está intentando reconstruirse de nuevo. Y si lo hace, tendremos que derribarlos”, dijo junto a Netanyahu. “Los destrozaremos por completo, pero ojalá eso no suceda”.

El presidente agregó que escuchó que Irán quiere llegar a un acuerdo, pero dijo que apoya un ataque israelí si continúan los programas de misiles balísticos o de armas nucleares.

«Si continúan con los misiles, sí. Con los nucleares, rápido», dijo Trump.

Trump ordenó un ataque militar estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes en junio, tras lo cual dijo que las capacidades del país quedaron “totalmente destruidas”.

El primer ministro israelí se reunió el lunes con Trump para discutir la creciente amenaza de Irán, así como el alto el fuego en Gaza.

Antes de su reunión con Netanyahu, también respaldó la idea de un indulto para el primer ministro por parte del presidente israelí Isaac Herzog.

«Creo que sí, ¿cómo no? Es un primer ministro de tiempos de guerra, un héroe», dijo Trump. «Hablé con el presidente y me dijo que ya está en camino».

Netanyahu se encuentra en medio de un juicio por corrupción y ha solicitado que Herzog le conceda un indulto preventivo antes de cualquier condena.

Netanyahu es el segundo líder extranjero que se reúne con Trump en Mar-a-Lago en una semana; el domingo recibió al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, donde expresó optimismo de que estaban al borde de un acuerdo para poner fin a la guerra con Rusia.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top