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Es lo que es

DBuford

Por Federico Hernández Aguilar en 14ymedio

La narrativa del asedio externo ya no alcanza para contener la crisis estructural

Hace algunos días, en su calidad de primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel manifestó dos cosas, una bastante previsible y otra que resulta muy reveladora en la coyuntura actual. Lo significativo fue su admisión del colapso económico que sufre el país que supuestamente regenta; la declaración previsible, desde luego, fue la de atribuir la entera culpa del desastre a “seis décadas de acoso económico externo”.

Ciertamente, en la clausura del XI Pleno del Partido Comunista (PCC), y tras una sola jornada de sesión, si el régimen no podía hacer otra cosa que reconocer lo que cualquier cubano de a pie vive en carne propia, la mejor forma de explicar el pésimo comportamiento de la economía en los últimos meses era señalar una “mayor persecución financiera, petrolera y de todo tipo contra Cuba”. Es la misma obstinada narrativa que hemos escuchado, una y otra vez, durante más de sesenta años.

“Lo sorprendente”, afirmó Díaz-Canel sin ruborizarse, “sería tener datos positivos en una economía brutalmente perseguida y cercada por la primera potencia mundial en tiempos en que ni los mercados más dinámicos están libres de la incertidumbre que genera el actual desorden económico internacional”.

El funcionario admitió lo que ya no puede esconderse de ningún modo

Sin embargo, a la hora de abordar “de forma directa y sin eufemismos” los números de la isla, el funcionario admitió lo que ya no puede esconderse de ningún modo: “Con cierres del tercer trimestre, el PIB decrece más de un 4%, la inflación se dispara, la economía está parcialmente paralizada, la generación térmica es crítica, los precios se mantienen altos, se incumplen las entregas de los alimentos normados, y las producciones agropecuarias y de la industria alimentaria no satisfacen las necesidades de la población”.

Para la tiranía cubana los datos duros —sean sociales, políticos o económicos— nunca han sido el verdadero problema. Los déficits han estado ahí desde siempre y todos se han ocultado bajo la alfombra de la retórica revolucionaria. El dilema de hoy es que el malestar de la población aumenta cada día, el recurso al personalismo fidelista no encontró herederos y la mística del sacrificio dejó de tener arraigo ciudadano en vista de su eternidad.

Por eso Díaz-Canel, a su pesar, se ve obligado a tomar debida cuenta del enorme descontento popular: “Esta certeza, sin embargo, no puede sustraernos de la inconformidad generalizada por todo lo que funciona mal o no funciona, mientras por todas partes emerge la crítica al exceso de reuniones que no resuelven nada…”.

Estas palabras llegan, para colmo, en momentos de notorio desasosiego para el PCC, pues su IX Congreso, planificado a realizarse en abril del año próximo, ha sido pospuesto por orden expresa del nonagenario Raúl Castro Ruz, “líder al frente de la Revolución Cubana” según la televisión oficial. En una carta enviada por el “General de Ejército” (como también se le conoce y nombra) y leída por el diligente Díaz-Canel al pleno del Comité Central, Raúl aconsejó “dedicar el 2026 a recuperarnos en todo lo que sea posible”.

Esta pausa en el calendario político-teatral cubano exhibe el último eslabón de una larga cadena de desaciertos que el régimen ha ejecutado desde 1965, cuando se fundó formalmente el PCC. Aunque según sus lineamientos los congresos del partido debían realizarse cada cinco años, el primero de ellos se celebró en 1975, pues Fidel Castro estaba enfocado en consolidar el poder y realizar penosos experimentos económicos, como aquella zafra de 1970 concebida para hacer producir 10 millones de toneladas de azúcar y que terminó en un gigantesco descalabro industrial.

Tras el congreso de 1980, el tercero debía verificarse en 1985, pero se realizó en febrero del año siguiente. Esta reunión, por cierto, fue la primera que difirió su cierre hasta finales de 1986, en parte porque Fidel estaba impulsando el llamado “Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”, que terminó siendo una vuelta a la pesada centralización y un retroceso para las tímidas aperturas económicas que se habían ensayado en la Isla.

Luego vino el “período especial” y el V Congreso se pospuso hasta 1997

El IV Congreso tuvo lugar en 1991, justo cuando la Unión Soviética se caía a pedazos. Ese cónclave se desarrolló en un ambiente de gran tensión en Cuba, ante la perspectiva de quedarse sin el apoyo financiero más duradero que había tenido. Luego vino el “período especial” y el V Congreso se pospuso hasta 1997, con un año de retraso, enfocado en la consigna de resistir y resistir hasta donde fuera necesario.

Luego pasaron casi 14 años hasta el VI Congreso, que fue en 2011. En ese dilatado lapso se agudizó la carestía, Fidel enfermó gravemente y en 2006 le traspasó el poder a su hermano Raúl. Siendo que en 2016 y 2021 sí se organizaron el séptimo y octavo congresos, respectivamente, la decisión tomada hace unos días rompe con la única fase de cierta regularidad que tuvieron estas reuniones partidarias, es decir, tres en el espacio de una década. Si ahora se recurre por enésima vez a la posposición del IX Congreso del PCC, sin lugar a dudas estamos delante de una admisión de fondo: el caos ha regresado y las autoridades cubanas no tienen idea de qué hacer.

La historia se encargará de recopilar todas las razones internas que han provocado el fracaso económico que hoy vemos en Cuba. Es esperable que también explique cómo fue posible que una ficción narrativa, enteramente ideológica, persistiera por tanto tiempo ofreciendo pretextos a una dictadura.

En su primer mensaje de Navidad como pontífice, el papa León XIV instó este jueves a los líderes políticos de América Latina a apostar por el diálogo como camino para alcanzar el bien común y dejar de lado las divisiones ideológicas y partidistas.

El llamado fue realizado desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, previo a la tradicional bendición Urbi et Orbi, ante miles de fieles que se congregaron en la Plaza de San Pedro pese a la intensa lluvia. La ceremonia tuvo lugar tras la misa de Navidad y marcó una de las primeras grandes apariciones públicas del nuevo Papa desde el inicio de su pontificado.

En su mensaje, León XIV pidió que, frente a los múltiples desafíos que atraviesa la región, se privilegie el entendimiento y la búsqueda de soluciones compartidas, evitando la exclusión y la confrontación política.

Siguiendo la línea de sus predecesores, el pontífice también dedicó parte de su mensaje a los principales focos de conflicto en el mundo, al tiempo que elevó un llamado a la paz para Oriente Medio, Ucrania y otras zonas afectadas por la violencia y la guerra.

El Papa subrayó además la importancia de la humildad, el perdón y la solidaridad, señalando que el mundo podría transformarse si las personas reconocieran sus propias faltas y se pusieran en el lugar de quienes sufren, especialmente los más vulnerables.

En ese sentido, recordó la situación de los migrantes y refugiados que cruzan el Mediterráneo o recorren el continente americano, e invitó a los fieles a abrir su corazón a quienes atraviesan dificultades. “Al acoger a los necesitados, acogemos al Niño Jesús”, concluyó.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, felicitó este miércoles al ganador de las presidenciales hondureñas, el conservador Nasry ‘Tito’ Asfura, respaldado por Donald Trump, pocos minutos después de que se confirmara su victoria tras más de un mes de recuento.

«Estados Unidos insta a todas las partes a respetar los resultados confirmados para que las autoridades hondureñas puedan garantizar con prontitud una transición pacífica de poder al presidente electo Nasry Asfura», apuntó Rubio en un comunicado.

El jefe de la diplomacia estadounidense agregó que espera colaborar con el nuevo gobierno hondureño para impulsar la «cooperación bilateral y regional en materia de seguridad, poner fin a la inmigración ilegal a Estados Unidos y fortalecer los lazos económicos entre ambos países».

El conservador Nasry ‘Tito’ Asfura, del Partido Nacional, fue declarado este miércoles por el Consejo Nacional Electoral (CNE) como el presidente electo de Honduras, con el 40,26 % de los votos en las elecciones generales del pasado 30 de noviembre.

Trump pidió el voto durante la campaña electoral por Asfura, asegurando que es «el único verdadero amigo de la libertad» y que juntos pueden «combatir a los narcocomunistas».

Además, el líder estadounidense indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, del mismo partido que Asfura, quien cumplía condena de 45 años por narcotráfico en una cárcel estadounidense.

El posicionamiento de Trump generó rechazo tanto en Honduras como en algunos países de la región, que denunciaron una injerencia electoral extranjera.

El lento recuento de las elecciones presidenciales de Honduras celebradas hace más de un mes ha estado marcado por la polémica, pues enfrentó varias fallas técnicas y tuvo que celebrarse un escrutinio especial debido a las inconsistencias en miles de actas.

El candidato conservador del Partido Liberal, Salvador Nasralla, en segundo lugar y muy cerca de Asfura, había exigido un nuevo recuento «voto por voto».

La candidata del izquierdista Libre, Rixi Moncada, heredera de la presidenta saliente, Xiomara Castro, quedó en tercer lugar y no reconoce los resultados del CNE. 

EFE

Vía LaPatilla

Al menos cinco aviones cisterna multimisión MC-130J Commando II aterrizaron con sigilo esta semana en Puerto Rico, enclave del despliegue militar de Estados Unidos para la Operación Lanza del Sur contra los carteles de droga en el mar Caribe.

El fotógrafo puertorriqueño Michael Bonet publicó varias imágenes en redes sociales sobre estas curiosas unidades con matrículas y demás señales de identificación borradas.

Asimismo, estos MC-130J no fueron monitoreados por rastreadores en línea y sus vuelos hacia la isla debieron realizarse de noche para evitar que fueran identificados por aficionados a la observación del tráfico aéreo.

Los aviones estaban lo más lejos posible de las miradas curiosas, en el Aeropuerto Internacional Rafael Hernández, en Aguadilla.

El desarrollador Lockheed Martin detalla en su página web que este avión puede servir como transporte de combate/operaciones especiales, asignado al Mando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (Afsoc), y ofrece un mayor rendimiento gracias a sus motores más potentes y características únicas.

Se trata de «una aeronave moderna capaz de emplearse a nivel mundial para misiones que requieren reabastecimiento clandestino a baja altura de aeronaves verticales y de rotores basculantes de la Fuerza de Operaciones Especiales y/o infiltración, reabastecimiento y exfiltración mediante lanzamiento aéreo, o aterrizaje en aeródromos remotos».

El MC-130J podría ser usado para operar, por ejemplo, junto a unidades V-22 Osprey, que también se han diseminado por la isla caribeña.

Mientras gran parte de América Latina se prepara para celebrar la Navidad con fervor religioso, Uruguay presenta un panorama distinto. Este pequeño país sudamericano, conocido por su laicismo y su espíritu independiente, ha optado por una celebración más secular de esta fecha.

Desde 1919, cuando Uruguay adoptó una Constitución que buscaba la separación entre la Iglesia y el Estado, las festividades religiosas fueron eliminadas del calendario oficial. La Navidad, junto con otras celebraciones como el Día de Reyes y la Semana Santa, fue reemplazada por el «Día de la Familia».

¿Cómo se vive la Navidad en Uruguay?

A pesar de no ser una festividad religiosa oficial, la Navidad sigue siendo un momento especial para los uruguayos. Las familias se reúnen, intercambian regalos y comparten comidas tradicionales. Sin embargo, el enfoque se centra más en el aspecto familiar y social que en el religioso.

La influencia de la cultura popular y la comercialización han hecho que la Navidad en Uruguay se parezca cada vez más a la de otros países, con decoraciones, villancicos y la figura de Santa Claus. No obstante, la ausencia de símbolos religiosos distintivos marca una diferencia notable.

¿Por qué Uruguay tomó esta decisión?

La decisión de eliminar las festividades religiosas del calendario oficial fue parte de un proceso más amplio de construcción de una identidad nacional secular y moderna. Uruguay buscaba distanciarse de las tradiciones religiosas europeas y consolidar un Estado laico.

Un feriado para todos

Aunque la Navidad no tiene un carácter religioso oficial, el 25 de diciembre sigue siendo feriado nacional en Uruguay. Esto permite a las familias disfrutar de un día libre para reunirse y celebrar.

La opinión pública

La actitud de los uruguayos hacia la Navidad es variada. Mientras algunos valoran el carácter laico de la celebración y la ausencia de presiones religiosas, otros extrañan las tradiciones religiosas de su infancia.

La Iglesia Católica y la Navidad en Uruguay: Un Punto de Vista Diferente

La Iglesia Católica en Uruguay, a pesar de la secularización del Estado y la no oficialidad de la Navidad, mantiene una postura respetuosa pero activa.

Si bien la Iglesia respeta la decisión del Estado uruguayo de separar la Iglesia del Estado y de eliminar las festividades religiosas del calendario oficial, no deja de lado la importancia de la Navidad como celebración religiosa.

¿Cómo responde la Iglesia?

  • Adaptación: La Iglesia Católica en Uruguay ha adaptado su enfoque a la realidad del país. Si bien no puede imponer la celebración religiosa, sí puede invitar y animar a los fieles a vivir la Navidad como un momento de encuentro con Dios y con los demás.
  • Evangelización: A través de sus parroquias y comunidades, la Iglesia promueve la celebración de la Navidad desde una perspectiva espiritual, invitando a los fieles a participar en misas especiales, retiros y actividades relacionadas con el nacimiento de Jesús.
  • Diálogo interreligioso: La Iglesia Católica en Uruguay fomenta el diálogo con otras religiones y con aquellos que no profesan ninguna fe, buscando construir puentes y promover la fraternidad entre todos los seres humanos.
  • Acompañamiento social: La Iglesia Católica también desempeña un papel importante en la sociedad uruguaya, ofreciendo asistencia social a los más necesitados y promoviendo valores como la solidaridad, la justicia y la paz, especialmente en fechas como la Navidad.

La Iglesia Católica en Uruguay, aunque reconoce la realidad secular del país, sigue considerando la Navidad como una celebración fundamental para los cristianos. A través de diversas iniciativas, busca mantener viva la fe y los valores cristianos, invitando a todos a celebrar el nacimiento de Jesús y a vivir el espíritu navideño.

El presidente de UcraniaVolodimir Zelenski, ha revelado este miércoles los detalles del borrador del plan de paz elaborado junto a Estados Unidos para poner fin a la guerra y que abre la puerta a la retirada de las tropas ucranianas desplegadas en la región del Dombás, una oferta que condiciona a que Rusia «haga lo mismo» con sus fuerzas desplegadas en la zona. El mandatario, que ha indicado durante una rueda de prensa que el documento es un «marco político» con 20 puntos, ha señalado que cuenta con el respaldo de Estados Unidos y ha sido ya enviado a Moscú, a la espera de obtener una respuesta. «Estoy preparado para hablar del borrador, un documento básico sobre el fin de la guerra, un marco político entre nosotros, Estados Unidos, Europa y los rusos», ha indicado, según informaciones recogidas por la agencia ucraniana Ukrinform. En este sentido, ha afirmado que el texto «refleja la posición conjunta entre Ucrania y Estados Unidos», aunque «algunas cuestiones aún deben resolverse». «Ahora estamos mucho más cerca de perfilar del todo estos documentos», ha dicho.

Zelenski, que ha explicado que el contenido podría cambiar durante las negociaciones, ha puntualizado que «la soberanía de Ucrania debe ser reafirmada» y ha destacado que «para apoyar la paz a largo plazo, se establecerá un mecanismo de supervisión de la línea de contacto mediante sistemas no tripulados que permitan garantizar la alerta temprana de posibles violaciones de la tregua». «Ucrania recibirá garantías de seguridad firmes y su Ejército contará con 800.000 efectivos de forma permanente en tiempos de paz. (…) Se convertirá en miembro de la Unión Europea en algún momento y recibirá un acceso privilegiado a corto plazo al mercado europeo», ha afirmado el mandatario, que ha procedido a leer el contenido del borrador con el que busca acabar con la invasión rusa del territorio. nAsí, ha asegurado que Ucrania seguirá siendo un Estado libre de armas nucleares de acuerdo con lo establecido en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y ha especificado que la central nuclear de Zaporiyia será gestionada de forma conjunta por los tres países: Ucrania, Rusia y Estados Unidos. Los detalles sobre esto último, según ha sostenido, «están todavía sujetos a conversaciones» dado que Kiev «no tiene intención de hacer negocios directamente con Rusia después de todo», tal y como ha aclarado. «Ambos países se comprometen a implementar programas educativos en las escuelas para promover la comprensión y la tolerancia entre las diferentes culturas y eliminar el racismo y los prejuicios. Ucrania aplicará las normas de la UE sobre tolerancia religiosa y protección de lenguas minoritarias», ha asegurado.

El plan, al que el Kremlin no ha dado aún su visto bueno, es una versión revisada de la propuesta de 28 puntos que Washington había preparado en base a sugerencias de Moscú, pero en él Ucrania no renuncia a ingresar algún día en la OTAN ni reconoce la soberanía rusa sobre Crimea y otros territorios ocupados.

Los 20 puntos del plan de paz

  • Punto 1: Ucrania es un país soberano y todos los firmantes así lo confirman.
  • Punto 2: Rusia y Ucrania se comprometen de forma irrevocable a no atacarse mutuamente. Se establecerá un mecanismo de monitoreo para vigilar la línea de contacto y resolver posibles conflictos.
  • Punto 3: Ucrania recibirá garantías de seguridad robustas.
  • Punto 4: Las Fuerzas Armadas de Ucrania tendrán un límite máximo de 800.000 efectivos en tiempos de paz.
  • Punto 5: EE. UU., la OTAN y los Estados firmantes europeos proporcionarán a Ucrania unas garantías equivalentes al Artículo 5 de defensa mutua de la Alianza Atlántica.
  • Punto 6: Rusia anclará su política de no agresión hacia Europa y Ucrania legalmente y ésta tendrá que ser ratificada también por la Duma.
  • Punto 7: Ucrania será admitida en cierto momento en la Unión Europea, pero ya antes recibirá un acceso privilegiado al mercado único.
  • Punto 8: Ucrania obtendrá un paquete global de apoyo para recuperarse económicamente, definido en otro acuerdo independiente sobre inversiones.
  • Punto 9: Se crearán varios fondos para respaldar el restablecimiento de la economía, con el objetivo de recaudar 678.000 millones de euros -el coste estimado de la guerra- a través de créditos o contribuciones del sector privado.
  • Punto 10: Ucrania agilizará el proceso de negociar un acuerdo de libre comercio con EE. UU.
  • Punto 11: Ucrania se compromete a seguir sin desarrollar armas nucleares, en línea con el Tratado de No Proliferación Nuclear.
  • Punto 12: La central nuclear de Zaporiyia, ocupada en la actualidad por Rusia, será operada de forma conjunta por Ucrania, EE. UU. y Rusia, aunque los detalles exactos todavía son objeto de debate.
  • Punto 13: Ucrania y Rusia implementarán programas educativos y sociales para eliminar los prejuicios y fomentar la comprensión entre ambos países. Ucrania implementará estándares europeos para la protección de lenguas minoritarias (en alusión a la población rusoparlante).
  • Punto 14: Con respecto a la cuestión territorial, Kiev plantea dos opciones: congelar la línea del frente actual a su paso por las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón -la posibilidad preferida por el Gobierno-, o bien desmilitarizar la zona de Donetsk que Ucrania todavía controla y que demanda Moscú, y transformarla en una zona económica especial administrada por Ucrania y asegurada por tropas internacionales, previa aprobación en un referendo a nivel nacional.
  • Punto 15: Ucrania y Rusia se comprometen a no recurrir a la fuerza para cambiar las demarcaciones de territorio acordadas.
  • Punto 16: Rusia no impedirá a Ucrania usar el río Dniéper y el mar Negro con fines comerciales, una cuestión que quedará regulada en otro acuerdo independiente.
  • Punto 17: Se establecerá una comisión humanitaria para resolver cuestiones pendientes como el intercambio de prisioneros y el retorno de todos los civiles retenidos por Rusia, incluidos los menores deportados.
  • Punto 18: Ucrania celebrará elecciones lo antes posible tras la firma del acuerdo.
  • Punto 19: La implementación de este acuerdo será supervisada y garantizada por un consejo de paz presidido por el presidente estadounidense Donald Trump.
  • Punto 20: Una vez que todas las partes acepten este acuerdo, un alto el fuego entrará en vigor de forma inmediata. 

Situación del Dombás

Sobre las cuestiones territoriales, Zelenski ha puesto sobre la mesa dos opciones. La primera apuesta por «mantenerse firmes» en las provincias de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, estableciendo la «línea de contacto reconocida de facto» en base al despliegue actual de tropas sobre el terreno. «Esta línea», ha subrayado, «estará controlada por fuerzas internacionales». Sin embargo, la segunda opción abre la puerta por primera vez a la retirada de sus tropas del Dombás, solo en caso de que «Rusia haga lo mismo». «La opción dos contempla la creación de una posible zona de libre comercio en el Dombás, que implica su desmilitarización», ha afirmado. «Ucrania se opone a la retirada de sus tropas, pero si esto llegase a suceder, aboga por una retirada exactamente igual de las fuerzas rusas en las zonas que controla. Esta opción requiere un referéndum nacional en Ucrania para ratificar el acuerdo», ha manifestado, al tiempo que ha planteado que esta cuestión –una de las más divisivas en el marco de los contactos entre las partes– puede resolverse «en última instancia y al más alto nivel».

Además, el texto hace hincapié en que, una vez finalizada la invasión, que se acerca ahora a su cuarto año, «Rusia no impedirá que Ucrania acceda al río Dniéper o el mar Negro con fines comerciales, para lo que se firmará un acuerdo marítimo independiente y otro de acceso, que regule la libertad de navegación y tráfico. Como parte de este acuerdo, se desmilitarizará el Kinburn Spit», ha especificado.

Por último, aboga por la creación de un «comité humanitario para resolver los asuntos pendientes», lo que incluye el intercambio de «todos los prisioneros de guerra restantes, incluidos los condenados desde 2014 en Rusia, así como el regreso de todos los detenidos y rehenes civiles, incluidos niños y presos políticos». «Una vez que todas las partes den el visto bueno, se procederá a un alto el fuego que entrará en vigor de forma inmediata. Ucrania tendrá que celebrar elecciones lo antes posible tras la firma», ha zanjado.

Un sector de la prensa norteamericana—y la narrativa alineada con posturas de izquierda confusionales—ha optado por una interpretación deliberadamente literal y descontextualizada de la afirmación de Donald Trump según la cual “[Venezuela] debe devolver el petróleo, tierras y otros activos que [él] afirma fueron robados a EEUU”. Bajo esa lectura se sugiere una pretensión de apropiación colonial, saqueo o conquista. Esa conclusión no sólo es errónea: es intelectualmente deshonesta.

El Presidente Trump sabe que el Petróleo Venezolano es nuestro, de los venezolanos. Y no sólo lo sabe, sino que lo tiene en su agenda como factor fundamental de estabilización del hemisferio a través del retorno de su sana comercialización, a actores serios que lo paguen a precios justos, lo usen adecuadamente-no ideológicamente-siendo [EEUU] un aliado ideal y conveniente.

Trump no hablaba como conquistador del siglo XIX. Habla que los ingresos petroleros deben ir a las manos y al estómago de los venezolanos, no a los bolsillos de corsarios. Los beneficios deben ingresar al país de forma eficaz, transparente y trascendente. Trump habla de sacar nuestro petróleo del saqueo de cubanos, chinos, rusos e iraníes, que se han aprovechado de nuestro oro negro, para satisfacer sus arcas y sus regímenes a cuenta del hambre, la pobreza y la miseria de los venezolanos.

El sentido real de la expresión: mercado, influencia y reglas.

The Guardian y otros medios europeos han cubierto como el propio Maduro afirma que “la verdadera motivación de EEUU es el petróleo venezolano”. Muchas voces críticas en medios y fuentes reconocidas han recogido esta interpretación [….] Pero hay que ser responsable y prudente con hacer comentarios que tergiversan la verdad o solapan momentos históricos con supuestos que no corresponden.

Algunos han llegado a sugerir que Trump se ha referido a despojos derivados del proceso de nacionalización. Más adelante retomamos esta historia y vemos que lo afirmado por [Trump] no guarda relación con el proceso de nacionalización del petróleo en 1976. Otros exacerban el afán imperial de EEUU y se hacen de la Doctrina Monroe [América para los americanos], como sí se pretendiese decir petróleo venezolano para los americanos. Contrastes alarmantes y resonantes como titulares que no se ajustan a la verdad.

[Trump] no está reivindicando propiedad territorial ni soberanía sobre el subsuelo venezolano. Está diciendo algo mucho más concreto y menos escandaloso: históricamente el petróleo venezolano ha fluido hacia EEUU, su mercado natural, siendo Venezuela un proveedor seguro enmarcado en un modelo político democrático y profesional. La captura [de nuestro crudo] por regímenes hostiles constituye una anomalía geopolítica, una anormalidad histórica.

En lenguaje directo, provocador, poco diplomático, significa que nuestro sistema energético hemisférico; nuestro mercado tradicional; nuestra relación comercial interdependiente y rentable entre EEUU y Venezuela, fue despojada. Reducir afirmaciones a una amenaza de expolio es confundir y manipular la retórica de poder con doctrina imperial. Es ocultar lo que la historia y los hechos sostienen con relación al manejo petrolero de los últimos 27 años.

La ruptura: De proveedor confiable al botín ideológico

La tragedia contemporánea de Venezuela no puede comprenderse sin revisar con rigor histórico su política petrolera. Existe una narrativa simplista que culpa a la nacionalización de todos los males. Pero la evidencia demuestra lo contrario: fue precisamente la institucionalidad petrolera construida tras la nacionalización de 1976 la que permitió a Venezuela convertirse en un país democrático, estable y proveedor energético confiable de EEUU. El colapso llegó después, cuando Hugo Chávez desmontó deliberadamente ese modelo.

La nacionalización sin populismo es una lección ignorada. La nacionalización del petróleo venezolano [formalizada en 1975 e implementada en 1976] fue un proceso técnico, negociado y jurídicamente ordenado. A diferencia de otras experiencias latinoamericanas, Venezuela respetó contratos, compensó a las concesionarias y preservó el know-how internacional mediante la creación de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) como una corporación estatal moderna.

El historiador petrolero Daniel Yergin subraya que Venezuela fue uno de los pocos países que logró nacionalizar sin expulsar al capital ni destruir la eficiencia productiva (The Prize, 1991). PDVSA nació con estándares de gobernanza comparables a Exxon o Shell, y durante dos décadas fue considerada una de las petroleras mejor administradas del mundo, llegando a ser una de las cinco empresas más ricas del planeta.

El petróleo ha sido un pilar del desarrollo democrático venezolano. Sin duda se exacerbó el rentismo generando un estado hipertrofiado y buchón, que absorbió el monopolio del reparto. Sin embargo, entre 1958 y 1998, el petróleo fue el sustento material de la democracia venezolana. Financió la expansión educativa, la infraestructura, la industrialización y un sistema de bienestar imperfecto, pero real. Como señala Terry Lynn Karl (The Paradox of Plenty, 1997), “el problema venezolano no fue la renta petrolera en sí, sino la forma en que se administra políticamente”.

Durante la democracia bipartidista esa renta estuvo mediada por reglas, instituciones y controles. El petróleo no fue un botín ideológico, sino una herramienta de políticas públicas.

Venezuela y EEUU: una relación energética ejemplar.

En la era democrática-1958-1998-Venezuela fue uno de los principales y más confiables proveedores de crudo de EEUU. La relación fue estrictamente comercial, basada en intereses mutuos y seguridad energética. Incluso en momentos de tensiones diplomáticas, Venezuela nunca interrumpió suministros ni utilizó el petróleo como arma política […] La cercanía geográfica, la calidad del crudo y la estabilidad contractual convirtieron a Venezuela en un socio estratégico natural para el mercado estadounidense, como documenta Philip Verleger y diversos estudios del Council on Foreign Relations.

CITGO significó integración y no dependencia. Su adquisición [CITGO Petroleum Corporation entre 1986 y 1990] fue una decisión estratégica de largo plazo. PDVSA aseguró acceso directo al mayor mercado energético del mundo, garantizando salida para sus crudos pesados y protección frente a ciclos de precios […] Lejos de ser un capricho, CITGO representó una política de integración vertical inteligente, ampliamente estudiada en la literatura sobre empresas estatales exitosas (Stevens, National Oil Companies and International Oil Companies, Chatham House). Y llegó el quiebre chavista: del pragmatismo al dogma.

Todo este modelo se rompe a partir de 1999. Hugo Chávez politizó PDVSA, expulsó a su capital humano tras el paro de 2002–2003 y subordinó la empresa a un proyecto ideológico. El petróleo pasó de ser factor de estabilidad a arma geopolítica, con subsidios externos y alianzas ruinosas […] La seguridad jurídica colapsó: expropiaciones sin compensación, ruptura de contratos y una avalancha de arbitrajes internacionales ante el CIADI, que hoy ponen en peligro nuestro activo más importante en el exterior: CITGO. La hipoteca ilegal de CITGO a los bonistas 2020 y la garantía otorgada a Rosneft sellaron el desastre.

Una lección histórica que no admite tergiversaciones

No fue la nacionalización lo que destruyó a Venezuela, sino la destrucción de las instituciones que la hicieron viable. Antes de Chávez, Venezuela era un país petrolero serio, predecible y respetado. Después, se convirtió en un ejemplo de cómo el uso ideológico de los recursos naturales conduce al colapso económico, la pérdida de soberanía real y el aislamiento internacional.

Pasamos de un dólar equivalente a 500 Bs. [1998] a un dólar que hoy vale trillones de bolívares [si le colocamos los 14 ceros que le quitaron al Bolívar]. Perdimos el cono monetario, desfiguramos la cara y el ideal bolivariano, vaciaron la tesorería nacional y regalaron el crudo a Cuba [Acuerdo energético Cuba (Castro)-Venezuela (Chavez)2003]. Reescribir esta historia para justificar el desastre actual no es sólo un error académico: es una irresponsabilidad política.

La historia es inequívoca y desmiente la narrativa alarmista. Antes de la nacionalización (1976), las empresas estadounidenses operaban en Venezuela bajo concesiones legales otorgadas por el Estado venezolano, pagando regalías, impuestos y participaciones […] Después de la nacionalización (1976 en adelante), EEUU no rompió relaciones ni dejó de comprar petróleo venezolano. Al contrario, siguió siendo su principal cliente. La nacionalización venezolana fue reconocida internacionalmente porque se hizo con reglas, compensaciones y continuidad comercial.

A través de PDVSA y CITGO, Venezuela no sólo vendía petróleo a EE.UU; compró refinerías y redes de distribución en suelo estadounidense. Esa integración fue posible precisamente porque existía confianza jurídica y comercial mutua […] Por décadas el petróleo venezolano alimentó refinerías en Texas y Luisiana mediante contratos comerciales legítimos, no mediante coerción, ocupación ni imposición política. Las estaciones Citgo se instalaron de banda a banda. Nunca hubo apropiación forzada. Siempre hubo compra, pago y mercado.

El quiebre no lo produjo Washington sino Hugo Chávez, al convertir el petróleo en instrumento de subsidio ideológico (Cuba, Petrocaribe); palanca de influencia política continental; fuente de financiamiento para alianzas con Rusia, Irán y China; caja opaca de corrupción y colapso institucional.

El error —o la mala fe—de ciertos medios. Despolitizar el petróleo.

Algunos editoriales han sugerido—explícita o implícitamente— que el Presidente Donald Trump alberga un plan bélico contra Venezuela motivado por el petróleo. Esta lectura es incierta y estratégicamente errada. Confunde causa con consecuencia, y reduce una compleja ecuación geopolítica a una mancheta del pasado: la guerra por recursos.

Trump no necesita el petróleo venezolano. EEUU bajo su mandato [Trump I] y después de él, se consolidó como potencia energética autosuficiente, líder mundial en producción de crudo y gas. Pensar que Washington arriesgaría costos políticos, militares y diplomáticos por barriles que no necesita es ignorar la realidad estructural del mercado energético global.

El verdadero objetivo es despolitizar el petróleo. Lo que el presidente Trump—y buena parte del establishment estratégico estadounidense busca—no es apoderarse del petróleo venezolano, sino evitar que el petróleo siga siendo utilizado como arma política antiamericana, como instrumento de chantaje geopolítico y como fuente de financiamiento de regímenes autoritarios hostiles a la democracia liberal.

Venezuela antes de Chávez: petróleo nacionalizado, Yom kippur y la borrachera petrolera. Sembrar el Petróleo

Conviene reforzar que Venezuela nacionalizó su petróleo mucho antes de Hugo Chávez, en 1976, y que esa nacionalización no significó hostilidad hacia EEUU, ni mucho menos una política antioccidental […] La política de apertura y racionalidad previa al chavismo, prevaleció como base de nuestra política exterior, desde Betancourt hasta CAP. Incluso tras el ciclo estatista de los años 70 y 80, Venezuela avanzó hacia una política de apertura petrolera—particularmente durante el segundo gobierno de CAP y Rafael Caldera—que buscaron reinsertar capital, tecnología y know-how internacional, liberando barreras no competitivas y consolidando mercados, EEUU como aliado.

El alza de los precios del barril (motivado por la guerra entre Israel y Egipto) fue el prólogo de una nacionalización sostenible. El 16 de octubre de 1973, como parte de la estrategia política derivada de la guerra de Yom kippur, la OPEP detuvo la producción de crudo y estableció un embargo para los envíos petrolíferos hacia Occidente, especialmente hacia EEUU [que consumía el 33% del crudo mundial] y los países bajos. Luego se extiende a Canadá, Japón, Portugal, Rodesia y Sudáfrica.

También se acordó un boicot a Israel. Gracias al embargo se consiguió un repunte histórico de los precios del petróleo que CAP I utilizó para nacionalizar e iniciar un plan esplendoroso y faraónico. Se implementó el V Plan de la nación que da paso a la industrialización pesada [SIDOR, ALCASA, VENALUM, PEQUIVEN, GÜRI]. Ello condujo a una expansión del gasto fiscal, del Estado y del costo social. Sembrar el petróleo se convirtió en una borrachera democrática de petrodólares, pero acompañada de desarrollo e infraestructuras sin precedentes en Latam.

Fue ese modelo—nacionalización con apertura, soberanía y mercado—el que Chávez desmanteló. Con [Chávez] pasamos del petróleo como industria al petróleo como herramienta política. Una ruptura histórica. No con la nacionalización—que ya existía—sino con la lógica de cooperación, racionalidad energética, legalidad y profesionalismo que había regido la industria.

La expropiación y confiscación como política de estado.

Empresas norteamericanas, europeas y venezolanas fueron expropiadas muchas veces sin indemnización adecuada, violando tratados y contratos. Desde medios de comunicación, pasando por hoteles, fincas y cementeras, hasta pequeños propietarios, la política “exprópiese”, expulsó capital, talento y tecnología, debilitando estructuralmente la industria.

Empresas de válvulas, papel, arroz, carne, jugo de frutas, hoteles, café, telas, sardinas, centrales azucareros, areneras, centros comerciales, bancos, medios de comunicación y cadenas de comercialización de alimentos, entre otras, quedaron en la anomia y en quiebra. Más de 4000 franquicias desaparecidas, miles de industrias cerradas y millones de hectáreas de siembra, abandonadas y confiscadas. 95% no fue indemnizado.

[Chávez] redireccionó el petróleo hacia fines geopolíticos, favoreciendo a Cuba, Rusia, aliados del Caribe y gobiernos afines a su proyecto continental […] El petróleo dejó de ser motor de desarrollo y pasó a ser combustible de un plan político continental, abiertamente confrontacional con EEUU y con el orden democrático liberal. Venezuela pasó de ser un socio energético privilegiado de EEUU a factor de desestabilización continental [incluyendo EEUU].

Entendamos con racionalidad esta distinción histórica, política e incluso cultural. Es muy llamativo decir que es “una guerra por el petróleo”, cuando ni es guerra ni es barril. Es orden, legitimidad y es liberación.

Vale la pena recordar lo que decía Hanna Arendt “La mentira organizada siempre tiende a destruir el sentido mediante el cual distinguimos la verdad de la falsedad”. A los que les gusta decirle a otros «ladrón» decidle al mundo y a los venezolanos: ¿Dónde están los billones de dólares que se robaron de PDVSA y que hacen creer lo hizo un solo hombre?

Cuidado con las verdades a medias alertaba Camilo José Cela. Son muy tristes y peligrosas…

@ovierablanco
vierablanco@gmail.com

María Corina Machado, premio Nobel de la paz 2025, publicó en cuenta X un mensaje en audio a los venezolanos en ocasión de la Navidad

«Muy pronto estaremos juntos, con nuestras familias en Venezuela, construyendo un gran país»

Por Anatoly Kurmanaev y Rebecca F. Elliott en New York Times

Los puertos de Venezuela se están llenando de petroleros, ya que las autoridades temen sacarlos en aguas internacionales y ponerlos en el punto de mira de Estados Unidos.

La agresiva campaña de Estados Unidos contra los buques petroleros que transportan crudo venezolano ha desestabilizado la industria petrolera del país, lo cual pone en peligro la principal fuente de ingresos de su gobierno.

Nicolás Maduro, ha estado luchando para adaptarse a la dramática escalada de presión del presidente Donald Trump contra su gobierno, que ha visto cómo agentes de la ley estadounidenses tomaban medidas contra tres petroleros implicados en la exportación de crudo venezolano, según personas cercanas a la industria petrolera venezolana. Hablaron bajo condición de anonimato para discutir asuntos delicados.

Los puertos de Venezuela se están abarrotando de buques llenos de petróleo, ya que las autoridades temen sacarlos en aguas internacionales y ponerlos en el punto de mira de Estados Unidos. Los petroleros con destino a Venezuela han dado la vuelta a mitad de camino, según muestran los datos del transporte marítimo. Y los armadores están cancelando los contratos para cargar crudo, dijeron.

En las dos últimas semanas, Estados Unidos incautó un petrolero sancionado que transportaba petróleo cuando navegaba desde Venezuela hacia Asia. Interceptó otro petrolero que no estaba sometido a sanciones estadounidenses. Y la Guardia Costera estadounidense intentó abordar un tercer petrolero cuando se dirigía a Venezuela para recoger cargamento.

Las medidas han paralizado la industria exportadora de petróleo de Venezuela, según la gente y los datos del transporte marítimo. El petróleo representa la gran mayoría de los ingresos en divisas del país.

Para mantener el bombeo de los pozos de petróleo del país, el gobierno de Maduro considera la posibilidad de pedir prestados buques cisterna de propiedad privada para almacenar el crudo hasta que averigüe cómo vender el recurso, dijeron las personas. Pero eso solo serviría hasta cierto punto.

“Esto no puede durar meses y meses”, dijo Jim Burkhard, jefe mundial de investigación de crudo de la empresa de investigación S&P Global Energy.

Maduro también está sopesando una respuesta más contundente, dijeron personas cercanas al sector.

Las lanchas cañoneras venezolanas han empezado a acompañar a los barcos que transportan petróleo venezolano y productos derivados del petróleo, pero las escoltas parecen detenerse en los límites de las aguas territoriales del país.

El gobierno está considerando ir más allá y poner soldados armados en los petroleros con destino a China, el principal importador de petróleo venezolano. Tal medida complicaría los intentos de la Guardia Costera estadounidense de interceptarlos, pero también podría arrastrar a Maduro a un conflicto militar contra una armada de buques de guerra de la Marina estadounidense que Trump ha reunido en el Caribe en los últimos meses.

Trump ha acusado a Maduro, de inundar Estados Unidos de drogas y de robar petróleo a empresas estadounidenses.

Algunos conocedores del sector han calificado de críticos los obstáculos a los que se enfrenta la industria petrolera venezolana. Estos desafíos amenazan con socavar su modesta recuperación tras años de crisis económica.

En los últimos años, Maduro ha abandonado discretamente el nacionalismo de recursos que constituía el núcleo de su movimiento socialista. Sus funcionarios han entregado concesiones petroleras a decenas de empresas privadas y han cedido el control operativo en proyectos conjuntos entre la petrolera estatal y empresas multinacionales.

Estos cambios dieron sus frutos, y la producción de petróleo aumentó a cerca de 1,1 millones de barriles diarios este año, frente a los 360.000 barriles de la segunda mitad de 2020.

La sorpresiva medida de Trump contra la flota de petroleros venezolanos ha puesto fin a este repunte. Solo dos petroleros que transportaban crudo vendido por la petrolera estatal venezolana parecen haber intentado navegar más allá de las aguas del país desde la incautación del primer buque, llamado Skipper, el 10 de diciembre, según TankerTrackers.com, que vigila el transporte marítimo mundial.

Uno de esos petroleros, llamado Centuries, navegaba bajo bandera panameña y fue interceptado por la Guardia Costera estadounidense el sábado, a pesar de no contar con una orden de incautación. Las autoridades estadounidenses ahora evalúan si el petrolero, cuya carga pertenece a un comerciante chino establecido, tiene un registro válido en Panamá. El martes, no se conocía con certeza el paradero del otro buque identificado por TankerTrackers.com.

El Skipper fue trasladado a Texas mientras se determinaban los siguientes pasos legales. La Guardia Costera intentó interceptar otro petrolero el sábado, Bella 1, tras determinar que no enarbolaba una bandera nacional válida. El buque no obedeció y siguió navegando.

Los buques que trabajan en sectores sometidos a sanciones suelen utilizar trucos para ocultar su ubicación.

Varios petroleros más han cargado crudo venezolano en las últimas semanas, según personas cercanas al sector. Sin embargo, estos buques han estado deambulando en aguas venezolanas, afirmaron.

El mayor operador petrolero privado del país, Chevron, de Estados Unidos, ha sido la excepción. La empresa continuó exportando petróleo desde Venezuela en las últimas semanas al amparo de un permiso exclusivo que había obtenido del gobierno de Trump.

Maduro ha señalado las exportaciones de Chevron para intentar afirmar que la industria petrolera del país sigue abierta al negocio. El domingo, la televisión estatal venezolana retransmitió la salida del Canopus Voyager, el último petrolero que transportaba crudo producido por Chevron a Texas.

“Nosotros somos gente seria”, dijo Maduro en un discurso televisado el lunes. “Cuando firmamos un contrato, de acuerdo a la Constitución y la ley, eso se cumple, llueva, truene o relampaguee, como está pasando con Chevron”.

Sin embargo, el gobierno de Maduro solo recibe un beneficio económico marginal de las exportaciones directas de Chevron. Según los términos del contrato de la empresa en Venezuela, Chevron se queda con la mitad de los aproximadamente 240.000 barriles diarios que ayuda a producir en el país, exportándolos a refinerías de la costa estadounidense del golfo de México.

El gobierno venezolano recibe la otra mitad. Ese petróleo es cada vez más difícil de vender.

A través de un mensaje urgente dirigido a la comunidad internacional, la premio Nobel de la paz 2025, María Corina Machado, denunció haber recibido información sobre amenazas directas, sistemáticas y reiteradas de ejecución extrajudicial contra los presos políticos recluidos en la cárcel de El Rodeo.

Machado calificó estas acciones como una violación crítica a los derechos fundamentales y alertó que la vida de estas personas, a quienes definió como «rehenes del Estado», corre un riesgo inminente bajo la custodia de los órganos represivos del régimen.

Denuncia de crímenes de lesa humanidad

La líder venezolana enfatizó que estas intimidaciones, emitidas por funcionarios del Estado contra personas en total estado de indefensión, constituyen:

  • Crímenes de lesa humanidad.
  • Violaciones graves al Derecho Internacional Humanitario.
  • Un patrón de terrorismo psicológico y físico.

«El régimen ES RESPONSABLE por cualquier daño físico y psicológico que ocurra a partir de estas amenazas», sentenció Machado en su comunicado, subrayando que la responsabilidad recae directamente sobre las autoridades que mantienen la custodia de los detenidos.

Peticiones a la comunidad internacional

Ante la urgencia de la situación, María Corina Machado hizo un llamado desesperado a la acción global:

  1. A los organismos de DD.HH.: Exigió la activación inmediata de mecanismos de protección y verificación para evitar desenlaces fatales.
  2. A los gobiernos aliados: Instó a ejercer presión diplomática de alto nivel y emitir advertencias formales para disuadir al régimen.
  3. Acceso independiente: Solicitó garantías para que observadores internacionales puedan verificar el estado de salud e integridad de los recluidos.

«Hay vidas en riesgo hoy», concluyó la dirigente, haciendo hincapié en que la ventana para prevenir una tragedia es extremadamente estrecha.

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