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Cofavic y OVP exigieron la destitución inmediata del ministro de Servicio Penitenciario y la investigación a todos los funcionarios involucrados en la desaparición forzada, ocultamiento de información y muerte bajo custodia

Organizaciones no gubernamentales exigen al Estado la destitución inmediata del ministro para el Servicio Penitenciario, Julio García Zerpa, y demandaron que los familiares de Víctor Hugo Quero Navas tengan acceso pleno a todos los procesos de investigación por su muerte. Aseguraron que en este caso hay una cadena de complicidades que el gobieno encubre.

El Observatorio Venezolano de Prisiones exigió, en su red social X, la destitución inmediata del ministro para el Servicio Penitenciario, Julio García Zerpa, y una investigación contra todos los funcionarios involucrados en la desaparición forzada, ocultamiento de información y muerte bajo custodia de Víctor Hugo Quero Navas.

Cadena de complicidades que el gobierno encubre

Para esta ONG, en la muerte del preso político Víctor Hugo Quero Navas existe una cadena de complicidades que el Gobierno encubre.

Cofavic consideró “fundamental” que los familiares accedan plenamente a la investigación y subrayó que el caso revela “el impacto devastador del ocultamiento de información y la negación sistemática del derecho de las familias a saber la verdad”.

Carmen Teresa Navas, madre de Quero y de 81 años, buscó durante 16 meses información sobre su hijo. Recorrió cárceles, hospitales, tribunales y oficinas públicas, pero solo recibió silencio o negación. El Gobierno confirmó su muerte este jueves, aunque el deceso ocurrió el 24 de julio de 2025.

Según el Ministerio para el Servicio Penitenciario, Quero permaneció recluido en la cárcel El Rodeo I desde el 3 de enero de 2025. El 15 de julio lo trasladaron a un hospital por hemorragia digestiva superior y síndrome febril agudo. Falleció por insuficiencia respiratoria aguda secundaria a tromboembolismo pulmonar.

El ministerio argumentó que, ante la ausencia de familiares, procedió a su inhumación el 30 de julio de 2025. Cofavic rechazó esta versión y la calificó como “una nueva violación a los derechos humanos” y “una revictimización inaceptable”.

“No puede normalizarse que una madre busque durante meses información sobre su hijo sin recibir respuesta por parte de las autoridades”, afirmó la organización.

Por su parte, el abogado y profesor de Derecho Penal Alberto Arteaga Sánchez señaló que “el Fiscal General tiene el compromiso ineludible de investigar con absoluta transparencia la muerte de un ciudadano bajo la protección del Estado”.

Asimismo, Arteaga enfatizó que “la colectividad tiene derecho a conocer la verdad sobre la privación de la libertad y la muerte de Víctor Hugo Quero”.

Estas declaraciones se suman a los reclamos de las ONG, que exigen que la investigación no solo esclarezca las circunstancias del fallecimiento, sino también las responsabilidades por la desaparición forzada y el ocultamiento de información durante casi diez meses.

Vía CorreodelCaroni

“Durante 16 meses, su madre, Carmen, buscó respuestas de prisión en prisión mientras el régimen ocultaba la horrible verdad”.

A través de un mensaje publicado en X, Rick Scott, senador republicano por el estado de Florida, pidió este 8 de mayo restablecer las sanciones contra Delcy Rodríguez, tras la muerte bajo custodia del preso político Víctor Hugo Quero Navas.

A principios de abril, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció la eliminación formal de las sanciones a Delcy Rodríguez, quien figuraba en la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN). La decisión concretó el levantamiento de las sanciones individuales, financieras y de visado que pesaban sobre ella desde 2018.

“Víctor Hugo Quero Navas fue secuestrado, torturado, aislado y asesinado por los matones de Maduro. Durante 16 meses, su madre, Carmen, buscó respuestas de prisión en prisión mientras el régimen ocultaba la horrible verdad: Víctor Hugo había sido asesinado y enterrado nueve meses antes por los mismos matones que lo mantenían cautivo”, escribió el político estadounidense.

Scott insistió en que Rodríguez debe responder ante el pueblo de Venezuela y al mundo. También reiteró que todos los presos políticos en Venezuela tienen que ser liberados, incluyendo a los detenidos desaparecidos. “Toda persona responsable de este crimen de lesa humanidad rendirá cuentas”, aseveró.

Tras 16 meses de desaparición forzada, el Ministerio de Servicio Penitenciario informó que el preso político Víctor Hugo Quero Navas falleció el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar.

Durante su cautiverio, las autoridades impidieron que su madre y sus abogados conocieran su ubicación o revisaran el expediente que lleva el Tribunal Especial Segundo de Terrorismo. 

Dos días antes de confirmar su fallecimiento, un juzgado negó la amnistía y mantuvo la causa judicial abierta a pesar de que ya el acusado tenía nueve meses sepultado.

El encargado de Negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, señaló este sábado 9 de mayo de 2026, que están creciendo, por lo que están contratando a venezolanos para trabajar en la embajada estadounidense en el país.

Asimismo, resaltó en las redes sociales que están avanzando para seguir «impulsando el plan de 3 fases del presidente (Donald) Trump y del secretario de Estado (Marco) Rubio».

«Más personas, más capacidad, más resultados», enfatizó al tiempo que aseguró que la meta «es clara»: «trabajar con los venezolanos en la recuperación económica», sumó.

No obstante, según indicó la página web de la Embajada de EEUU en Venezuela, las nuevas vacantes disponibles en este momento son:

– Líder de turno de guardaespaldas: La Misión de Estados Unidos en Venezuela está buscando candidatos elegibles y calificados para el puesto de Líder de Turno de Guardaespaldas en la Oficina de Seguridad Regional.

– Supervisor de detección de vigilancia: La Misión de Estados Unidos en Venezuela está buscando solicitantes elegibles y calificados para el puesto de Supervisor de Detección de Vigilancia en la Oficina de Seguridad Regional.

– Monitor de Detección de Vigilancia: La Embajada de Estados Unidos en Caracas busca una persona para el puesto de Monitor de Detección de Vigilancia en la Oficina de Seguridad Regional.

– Trabajador de almacén (conductor de camión): La Misión de Estados Unidos en Venezuela está buscando solicitantes elegibles y calificados para el puesto de Trabajador de Almacén (Conductor de Camión) en la Oficina de Servicios Generales (GSO).

El argentino aseguró que sufrió golpes, amenazas con armas y simulacros de ejecución durante su reclusión en el centro penitenciario El Rodeo I. Denunció la existencia de celdas de castigo sin mobiliario, conocidas como “cámara del tiempo”.

El exmiembro de la Gendarmería argentina Nahuel Gallo aseguró haber sido víctima de torturas, amenazas y aislamiento durante los 448 días que permaneció detenido en Venezuela, según un testimonio difundido tras su liberación.

En una entrevista televisiva, Gallo relató que sufrió golpes, amenazas con armas y simulacros de ejecución durante su reclusión en el centro penitenciario El Rodeo I, donde afirmó haber permanecido incomunicado y bajo condiciones de aislamiento extremo.

“Me ponían la escopeta en la cabeza y la picana en la oreja diciéndome que diga la verdad o la iba a pasar mal”, declaró el exagente.

Según su testimonio, el hecho ocurrió el 8 de diciembre de 2024, cuando fue interceptado por agentes de inteligencia venezolanos en la frontera con Colombia.

Tras la detención, fue trasladado a Caracas, donde denunció haber sido golpeado y sometido a interrogatorios bajo presión. Gallo afirmó que el motivo de su arresto estaría relacionado con mensajes privados en su teléfono en los que criticaba al gobierno de Nicolás Maduro.

El exgendarme describió el penal El Rodeo I como un centro con condiciones severas para presos políticos. Aseguró que fue obligado a vestir uniforme de recluso político y permanecer aislado.

También denunció la existencia de celdas de castigo sin mobiliario, conocidas como “cámara del tiempo”, donde los detenidos serían mantenidos desnudos, esposados y expuestos a gas pimienta.

Asimismo, mencionó la existencia de un área de castigo en la que los presos permanecían bajo vigilancia constante.

Gallo responsabilizó directamente al ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, a quien señaló de haberlo mencionado públicamente en programas televisivos.

El exgendarme sostuvo que su caso fue utilizado con fines políticos y de presión internacional, y pidió visibilizar la situación de otros detenidos extranjeros en Venezuela, afirmando que aún habría cientos de presos políticos en el país.

Gallo fue liberado tras 448 días de detención y regresó a Argentina en marzo, donde su caso se convirtió en parte de una investigación sobre presuntos abusos en centros de detención venezolanos.

Vía Versión Final

Versión Final detalla las acusaciones más graves realizadas por el exministro y exvicepresidente de Maduro, quien durante años controló áreas clave del poder político y petrolero venezolano, en su primera declaración por el caso PDVSA-Cripto. 

Hubo un tiempo en que Tareck El Aissami caminaba por los pasillos del poder venezolano con la seguridad de quien parecía intocable. Fue gobernador de Aragua, ministro, vicepresidente ejecutivo y luego ministro de Petróleo en los años más turbulentos de PDVSA. Incluso en medio de sanciones internacionales y señalamientos de corrupción, seguía proyectando una imagen desafiante y altiva frente a cámaras y actos oficiales.

Esa imagen se fue degradando tras su captura el 9 de abril de 2024, sin embargo, este viernes 8 de mayo de 2026, poco más de dos años después, se resquebrajó por completo en el marco de su participación en el juicio PDVSA-Cripto.

El antiguo hombre fuerte del chavismo apareció ante el Tribunal Tercero de Terrorismo demacrado y con signos de debilidad física, después de haber ingresado previamente a audiencias en silla de ruedas tras una cirugía por hernia estrangulada y complicaciones con una malla quirúrgica. Algunos señalan que forman parte de una pose. Que finge. 

Lo cierto es que ya no hablaba el funcionario poderoso que durante años defendió al chavismo.

Hablaba un hombre que lloró varias veces frente a la jueza Alejandra Romero Castillo mientras relataba cómo —según afirmó— fue destruido física y psicológicamente dentro del mismo sistema que ayudó a construir.

Y en el centro de todo colocó un nombre: Tarek William Saab.

«Haré que te odie el Universo»

El Aissami contó que una de las primeras veces que Saab fue a verlo en cautiverio, llegó acompañado por el fiscal Eddie Rodríguez hasta la celda donde permanecía recluido en Fuerte Tiuna.

La describió como un espacio de menos de tres metros cuadrados, sin ventanas, con una cama de cemento, una poceta rota y un reflector gigantesco encendido las 24 horas del día.

Durante ocho meses consecutivos —aseguró— nunca apagaron esa luz.

La ventilación era artificial y extremadamente fría. “Como una cava”, dijo.

Dormía en el piso intentando encontrar algún punto de sombra para poder cerrar los ojos.

Allí, acostado sobre el concreto, fue observado por Saab.

Según su relato, el fiscal general soltó primero una frase burlona: “Coño, pero si duermes hasta como un príncipe, vale, con aire y todo”.

Y luego vino la amenaza que recorrió toda la audiencia como un fantasma:

Estás muerto. Hoy te odia todo el país, pero yo voy a encargarme de que te odie todo el universo”. Después —según afirmó— Saab le dijo que podía involucrarlo incluso en el caso del rapero Canserbero, aprovechando que había sido gobernador de Aragua. “Me decía que podía acusarme también de homicidio”. La amenaza tenía un propósito claro: quebrarlo.

Policía bueno, policía malo…

El Aissami también señaló al fiscal Eddie Alberto Rodríguez Bencomo —quien lidera la acusación de más de 1.700 páginas contra los implicados— y al fiscal Farik Karin Mora Salcedo.

Según dijo, Eddie Rodríguez asumía el papel del “policía malo”: lo insultaba, lo amenazaba y le repetía que “nadie lo iba a llorar”.

Mientras tanto, Farik Mora hacía el papel del “policía bueno”, aunque igualmente participaba en los interrogatorios y presiones psicológicas.

También acusó al juez Carlos Liendo de cometer “sicariato judicial” por impedirle ejercer plenamente su defensa.

En el plano militar señaló a los mayores generales Iván Hernández Dala y Javier Marcano; al general Rafael Betancourt; a Montilla Seijas, director de investigaciones de la DGCIM; y a Frank Campos.

A todos los responsabilizó de torturas, humillaciones y violaciones sistemáticas a sus derechos humanos.

El preso 11-A

El Aissami relató que el 9 de abril de 2024 hombres encapuchados y armados irrumpieron violentamente en su vivienda sin mostrar orden judicial.

Dijo que golpearon a su esposa, lo esposaron y lo sacaron en camionetas sin placas. “Pensé que era un secuestro. Creí que me iban a matar”.

Aseguró que durante horas no supo dónde estaba hasta entender que había sido trasladado a Fuerte Tiuna. Allí comenzó un aislamiento casi absoluto que duró un año y nueve meses.

Durante ese tiempo —según afirmó— no pudo ver a su padre, a sus hijos, a su esposa ni a sus hermanos. “No tenía identidad. Me convertí en el preso 11-A”.

Relató que rogaba constantemente por una llamada o una visita.

Pero durante más de dos años no pudo abrazar a sus hijos.

Contó que recién volvió a ver a su esposa y a su madre después del 6 de enero de 2026.

Y que todavía seguía suplicando reencontrarse con su padre y sus hijos.

El psiquiatra de Saab

Uno de los relatos más perturbadores frente a la audiencia ocurrió cuando habló sobre un supuesto psiquiatra enviado por Saab.

Según El Aissami, el hombre llegaba acompañado de funcionarios del Ministerio Público y le ofrecía clonazepam “para ayudarlo a dormir”.

Pero después comenzaba —según dijo— un juego perverso.

Mientras permanecía sedado, el psiquiatra lo insultaba, lo humillaba y lo amenazaba.

Le repetía que ya estaba condenado a 30 años de prisión.

Que jamás volvería a ver a su familia.

Que estaba acabado políticamente.

El Aissami aseguró que el fiscal Eddie Rodríguez presenciaba esas sesiones sin intervenir.

Incluso contó que algunos custodios terminaron aconsejándole que no volviera a recibir al psiquiatra porque observaban el deterioro físico y mental en el que quedaba después de cada visita.

Los custodios: Angeles y demonios

En medio del relato, El Aissami habló varias veces sobre los custodios encapuchados que lo vigilaban día y noche.

Reveló que algunos lo humillaban constantemente y le repetían frases como: “No deberías ni respirar”o  “Debieron haberte fusilado”. Pero también reconoció que otros mostraron gestos de humanidad que nunca olvidará.

Recordó, por ejemplo, que algunos custodios intentaban ayudarlo a soportar el frío extremo o le aconsejaban resistir psicológicamente. Incluso mencionó a funcionarios que prácticamente actuaron como enfermeros después de la cirugía que sufrió en noviembre de 2025.

En contraste, acusó directamente al comandante Gómez de fotografiarlo constantemente mientras estaba hospitalizado y recién operado.

También relató cómo funcionarios de la DGCIM lo obligaron a regresar a su celda apenas horas después de salir del quirófano, pese a las protestas de una enfermera que advertía que podía agravarse.

Cuando cayó de la silla de ruedas al volver a la celda —según contó— sintió “por primera vez deseos de morir”.

Le hicieron creer que tenía cáncer

La audiencia alcanzó otro momento estremecedor cuando habló sobre su salud.

El Aissami contó que durante casi un año sufrió una inflamación testicular severa mientras suplicaba atención médica.

Finalmente un urólogo militar lo examinó y ordenó estudios.

Pero —según denunció— los resultados fueron utilizados por Montilla Seijas para destruirlo psicológicamente. “Me decía constantemente que tenía cáncer”.

Vivió durante meses creyendo que padecía cáncer de próstata dentro de aquella celda helada y aislada. Solo en julio de 2025 una resonancia descartó finalmente la enfermedad.

Después —según afirmó— también intentaron convencerlo falsamente de que tenía diabetes. Reveló que dejó de comer durante días por miedo.

El dolor más grande

Sin embargo, según su testimonio, nada lo quebró tanto como hablar de Sebastián, su hijo con cardiopatía congénita.

El Aissami contó que un custodio le transmitió un mensaje ambiguo de su esposa: “Voy a llevar a Sebas a chequear lo que ya tú sabes”.

Se desesperó. Suplicó una llamada, una foto, cualquier información. No le permitieron nada.

El 24 de diciembre de 2024, un funcionario le aseguró que su hijo estaba bien. Le pidió incluso que se lo jurara por sus hijas. Quince días después, otro custodio le confesó que Sebastián había permanecido seis días en terapia intensiva.

Allí El Aissami rompió en llanto frente al tribunal. “No me avergüenza llorar”.

Y luego lanzó una frase que dejó la sala en silencio: “Solo Dios tiene derecho a separar a una familia”.

Fijación con Los Miserables, de Víctor Hugo

Durante varios momentos de la audiencia, El Aissami recurrió a Los Miserables.

He cumplido con mi deber según mis fuerzas y he hecho el bien que he podido. A pesar de esto, he sido perseguido, calumniado y proscrito…”, leyó emocionado. Después aseguró sentirse identificado con Jean Valjean, el personaje perseguido obsesivamente durante años.

Dijo que, después del Corán, ese es el libro que más ha leído en su vida. Pero fuera del tribunal seguía pesando otra realidad: para millones de venezolanos, el nombre de Tareck El Aissami continúa ligado a la destrucción de PDVSA, al colapso económico y a uno de los mayores escándalos de corrupción de la historia contemporánea del país.

Y esa contradicción atravesó toda la audiencia: la caída de un hombre que ayudó a construir el sistema que ahora denuncia.

Vía LaPatilla

Delcy Rodríguez arribó este domingo a Países Bajos para encabezar la delegación técnica y jurídica del chavismo que participará en la audiencia prevista este lunes 11 de mayo ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en medio de la disputa territorial con Guyana por el Esequibo.

La interina del régimen chavista llegó acompañada por integrantes de la delegación venezolana y fue recibida en el aeropuerto por Phyllis Dreischor, oficial de proyectos del Ministerio de Relaciones Exteriores neerlandés.

La audiencia ante la CIJ estará centrada en el conflicto por el territorio Esequibo, una zona de aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados rica en recursos naturales y actualmente administrada por Guyana.

El sábado, Rodríguez participó en un acto en Caracas donde adelantó que se trasladaría al continente europeo para “defender a la patria”.

“Cuando he tenido que hacerlo, ustedes no saben el orgullo que me da. El orgullo profundo de defender los derechos irrenunciables de Venezuela”, expresó durante su discurso.

La presencia de Rodríguez en Países Bajos, llama la atención debido a las sanciones que pesan sobre altos funcionarios chavistas en Europa, aunque las autoridades neerlandesas permitieron el ingreso de la delegación en el marco de la audiencia internacional.

Por Miguel Henrique Otero

No se trata de un caso excepcional. Ni de un hecho único, peculiar, que no puede relacionarse o compararse con otros hechos. Tampoco es el resultado de una secuencia inusual de omisiones. O de una desafortunada concatenación de errores en los que estuvieron involucrados un pequeño grupo de funcionarios. O de un crimen que uno o dos o tres cometieron y, a continuación, ocultaron a quienes le rodean, a sus superiores inmediatos, a los familiares de la víctima, a los medios de comunicación, a los defensores de los derechos humanos, a otras autoridades y al conjunto de la sociedad venezolana. No. Rotundamente no.

Lo que corresponde entender y asumir con todas sus implicaciones políticas, legales y hasta sociales, es que la muerte de Víctor Quero Navas es un crimen de Estado, en el que participaron con significativas cuotas de responsabilidad, decenas y decenas de funcionarios, varias cadenas de mando, titulares de varios poderes públicos, redes criminales y cómplices en la estructura militar, en la estructura policial, en los organismos de inteligencia, en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como también en buena parte del llamado poder moral. Hablo de decenas y decenas de personas que tienen responsabilidades penales y morales, que deberían ser investigadas, enjuiciadas y castigadas por la ley.

Hay que añadir que lectores, ciudadanos, dirigentes de todos los sectores de la sociedad civil, académicos, miembros de los partidos políticos, funcionarios del Estado, integrantes de gremios profesionales y empresariales, agentes de los cuerpos uniformados del país, embajadores y otros funcionarios extranjeros que realizan funciones diplomáticas en territorio venezolano, activistas de oenegés de la especialidad que sea, están llamados a seguir los hechos y sus repercusiones, desde el momento fatal en que un simple ciudadano, un hombre que vive de ejercer una de las profesiones más extendidas en la Venezuela de nuestro tiempo, la de comerciante informal, conocido por su actividad en las proximidades de la estación del metro de La Hoyada, en Caracas, de 51 años, de nombre Víctor Quero Navas, es detenido el 3 de enero de 2025 a unos metros del Hotel El Conde, en el centro histórico de la ciudad, bajo la modalidad de secuestro forzoso, sin cometer delito alguno que justificara lo ocurrido. Fue secuestrado y desaparecido.

Para responder a la pregunta formulada en el título de este artículo, sobre cuántos son los asesinos de Víctor Quero Navas, conviene preguntarse hoy y en los próximos tiempos, los siguientes asuntos:

¿Quién ordenó la detención de Víctor Quero Navas, siendo un trabajador, un ciudadano inocente?

¿Quién dirigió el operativo de detención, bajo la modalidad de secuestro y desaparición forzosa?

¿Quiénes son los funcionarios que ejecutaron el secuestro y desaparición forzosa, sin tener en sus manos, por ejemplo, una boleta de captura emitida por un juez?

¿Quiénes autorizaron el ingreso de un detenido de forma ilegal, sin cumplir con los procedimientos que reclama la ley, a ls mazmorras 

del régimen?

¿Quiénes ordenaron aislarlo y evitar todo contacto con su familia?

¿Quiénes ordenaron la denegación de su derecho a la defensa?

¿Quiénes fueron los torturadores de Víctor Quero Navas, los responsables de su muerte?

¿Quiénes son los cómplices que torcieron los hechos y en las más diversas instancias formaron parte de una increíble, perversa y numerosísima cadena de ocultamientos, simulacros, mentiras deliberadas y falsas explicaciones, para no informar a la familia, en concreto a su madre, que Víctor Quero Navas había sido asesinado en julio de 2025, seis meses después de su detención?

¿Quién emitió la boleta de defunción y qué causa consignó como las responsables de la muerte?

¿Quién ordenó el entierro secreto, sin la presencia de sus familiares?

¿Quiénes ejecutaron la operación en el cementerio para deshacerse de sus restos y ocultar lo que había pasado?

¿Quiénes robaron a la familia de Quero Navas el derecho sagrado a enterrarlo y despedirlo con dignidad?

¿Quién ordenó mentir a la madre de Quero Navas, el día de su muerte?

¿Y al día siguiente?

¿Y dos días después?

¿Y tres días después?

¿Y por semanas y meses?

¿Quiénes son los funcionarios que recibieron estas peticiones de búsqueda, testigos directos de las diligencias de la madre, conminados por la desesperación de una mujer admirable, con sus 81 años a cuestas, que insistió, insistió e insistió, hasta que logró que la verdad saliera a flote?

¿Quiénes fueron los funcionarios que informaron a los altos mandos de la narco dictadura, el escándalo, la profunda amoralidad, el horror sin atenuantes de lo ocurrido?

Por Ignacio Foncillas

Trump todavía no ha ganado la guerra, pero quizá sí el reloj. Irán ha hecho una apuesta desesperada: cerrar Ormuz para asustar al mundo. Pero puede haber cometido el error fatal de cerrar también su propia salida

De nuevo, todos mirando a Ormuz con cara de pánico. No es para menos. Mas de 850 millones de barriles de petróleo han dejado de fluir desde el inicio de las hostilidades. Cuando Irán decide convertirlo en rehén, no está cerrando una carretera regional; está poniendo una pistola sobre la sien energética de Asia, Europa y buena parte de Occidente.

Pero lo más relevante no es el número exacto de barriles retenidos, sino el hecho político: por primera vez desde el 1987, el régimen iraní ha decidido jugar abiertamente la carta del chantaje marítimo. Y, como suele ocurrir con las malas jugadas de póker, puede que haya enseñado más cartas de las que le convenía.

Los esfuerzos de Pakistán, Omán, Qatar y otros actores regionales han logrado un alto el fuego precario. Pero no han logrado lo esencial: reabrir Ormuz en condiciones normales. La tregua no es paz. Es una pausa nerviosa, llena de amenazas, drones, lanchas rápidas, petroleros detenidos, comunicados contradictorios y diplomáticos sonriendo para la foto mientras los generales mueven piezas en la sombra.

El alto el fuego que le regaló aire a Trump

Paradójicamente, este alto el fuego le ha dado a Trump una pequeña victoria política. Al declarar concluida la Operación Epic Fury, la Casa Blanca intenta presentar la fase estrictamente militar como cerrada y el bloqueo naval como una herramienta de presión posterior, no como una guerra abierta indefinida. Esa distinción no es académica: en Washington, las palabras no sólo describen la realidad; muchas veces la fabrican jurídicamente.

La cuestión constitucional no es menor. La War Powers Resolution nació tras Vietnam para limitar la capacidad del presidente de involucrar a Estados Unidos en hostilidades sin autorización del Congreso. Fue aprobada en 1973, sobre el veto de Nixon, precisamente para reequilibrar el poder entre el Ejecutivo y el Legislativo. Pero desde entonces todos los presidentes han buscado fórmulas para esquivarla, reinterpretarla o cumplirla «sin reconocerla».

Trump no inventa esa tradición. Simplemente la ejecuta con menos vergüenza estética. Y aquí, como tantas veces, conviene distinguir entre el fondo y las formas. El fondo es discutible, pero tiene lógica: si la operación militar se declara terminada, la Casa Blanca puede argumentar que ya no está «haciendo la guerra», sino aplicando presión naval y sancionadora para forzar una negociación. Las formas, como siempre con Trump, son las de un vendedor de casino.

Aun así, el resultado táctico es real. Mientras no haya bajas estadounidenses, el votante medio americano no se levanta por la mañana pensando en la interpretación exacta de la War Powers Resolution. Los demócratas ladrarán sobre el coste de la guerra —se habla ya de decenas de miles de millones—, pero Trump responderá que eso es calderilla comparado con el despilfarro federal, los fraudes sociales en bastiones demócratas y la factura infinita del Estado administrativo.

Además, las recientes primarias de Indiana han vuelto a demostrar una realidad que incomoda a la prensa zurda: la base MAGA sigue siendo extraordinariamente leal a Trump. Los candidatos respaldados por Trump ganaron la mayoría de las primarias republicanas estatales frente a legisladores que habían desafiado sus planes de redistribución electoral. En la selva republicana, desafiar al jefe sigue saliendo caro.

Irán no tiene elecciones; tiene facturas

Pero la diferencia fundamental entre Washington y Teherán es esta: Trump tiene un calendario electoral; Irán tiene una cuenta atrás económica.

En Estados Unidos, el límite político son las midterms de noviembre. Si los republicanos pierden el Congreso, Trump verá sus últimos dos años convertidos en una guerra de trincheras legislativa y judicial. Ese es su reloj. Incómodo, sí. Pero democrático.

En Irán, el reloj es mucho más brutal. No mide votos. Mide dólares, barriles, repuestos, salarios de funcionarios, subsidios internos y capacidad de pagar a los hombres que sostienen la represión. El bloqueo estadounidense está causando pérdidas diarias gigantescas —algunas estimaciones hablan de hasta 500 millones de dólares diarios— sobre un país cuya infraestructura militar, industrial y energética ya ha sido duramente castigada. La CIA, más prudente que la Casa Blanca, cree que Irán podría resistir entre 90 y 120 días, quizá más, pero esa cifra no desmiente la tesis central: el tiempo no trabaja para los ayatolás.

Y aquí está el punto que muchos analistas europeos, siempre tan finos en la teoría y tan despistados en la realidad, suelen obviar: las dictaduras también necesitan liquidez. La represión interna no se alimenta de consignas revolucionarias. Se alimenta de nóminas, privilegios, gasolina, viviendas, acceso a divisas y miedo. Si no se paga al verdugo, el verdugo empieza a quedarse en casa. O peor: empieza a negociar con el siguiente patrón. !Que se lo digan a Delcy!

Por eso el bloqueo es tan peligroso para el régimen. No porque vaya a provocar una escena de masas tomando el palacio en tres días. Las dictaduras rara vez caen así. Caen cuando sus élites empiezan a calcular que el coste de obedecer supera al coste de traicionar.

La Guardia Revolucionaria enseña los dientes

En ese contexto se entiende mejor la pelea interna del régimen. El presidente Masoud Pezeshkian y los sectores supuestamente «moderados» han intentado abrir la puerta a conversaciones limitadas: no para resolver el problema nuclear de fondo, sino para ganar tiempo, aliviar el bloqueo y negociar alguna fórmula sobre Ormuz. Es la vieja táctica persa: negociar el incendio mientras se compra gasolina en otro barrio.

Pero la Guardia Revolucionaria ha dejado claro quién manda. Ayer mismo vivimos un bochorno que lo dice todo. Pezeshkian afirmó haberse reunido durante dos horas y media con el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, que lleva semanas sin aparecer públicamente tras los ataques que mataron a su padre y lo dejaron, según distintas fuentes, herido y aislado y en menos de tres horas el jefe de la Guardia Revolucionaria desmintió la existencia de esa reunión.

Cuando un presidente de la República Islámica es desautorizado públicamente en pocas horas por los Guardianes de la Revolución, ya no estamos hablando de tensiones internas. Estamos hablando de una lucha de poder abierta. Y en ese tipo de luchas, o ganan unos o ganan otros. No hay punto medio.

La simple necesidad de anunciar esa reunión ya revela la anomalía: cuando un presidente tiene que demostrar que ha visto al líder, quizá el líder ya no lidera tanto. La realidad más probable es que Irán esté funcionando como una junta militar-teocrática, con el IRGC como poder decisivo y el aparato civil como decorado institucional.

La trampa de las provocaciones

Esto explica las provocaciones de los últimos días. Para la Guardia Revolucionaria, volver a las hostilidades cinéticas no es necesariamente un fracaso. Puede ser una necesidad política.

Mientras haya guerra abierta, los generales mandan. Mientras hablen los misiles, los políticos callan. Mientras Estados Unidos bombardea, cualquier disidente interno puede ser acusado de traición. La guerra, para el IRGC, no es sólo un conflicto exterior; es un mecanismo de control doméstico.

Trump, de momento, no ha caído del todo en la trampa. Ha respondido con presión naval, golpes limitados y una retórica suficientemente ambigua como para mantener la amenaza sin comprometerse todavía a una nueva escalada total. Pero Trump es Trump. La paciencia no es su principal virtud. Es una variable táctica. Si después de su visita a China concluye que Teherán está jugando al retraso indefinido, no sería sorprendente que volviera a abrir la caja de los juguetes militares.

Los árabes han tomado nota

Otro error estratégico del régimen iraní ha sido lanzar su intimidación contra sus vecinos árabes. Durante años, muchos países del Golfo han mantenido una relación ambigua con Teherán: miedo, pragmatismo, negocios, canales discretos, bancos complacientes y una cierta tolerancia hacia el blanqueo de petróleo sancionado. Esa época puede estar terminando.

El cierre de Ormuz y los ataques o amenazas contra instalaciones energéticas del Golfo han empujado a varios países del GCC hacia Washington. En el caso de Emiratos, incluso hacia una coordinación más clara con Israel. Irán ha conseguido lo que décadas de diplomacia americana no lograban del todo: recordar a los árabes que el enemigo común no está en Tel Aviv, sino en Teherán.

Esto puede tener consecuencias duraderas. Al régimen iraní le resultará cada vez más difícil usar los circuitos bancarios, comerciales y energéticos de Qatar, Emiratos o Arabia Saudí para esquivar sanciones. Puede que China siga comprando. Puede que existan rutas grises. Puede que el contrabando sobreviva. Pero el coste sube, los intermediarios se asustan y cada operación se vuelve más cara, más lenta y más vulnerable.

En una dictadura extractiva, la eficiencia del saqueo importa. Y ahora saquear se ha vuelto más difícil.

China, Europa y los clientes del petróleo ajeno

Aqui llega la pregunta incómoda: ¿por qué los principales damnificados por el cierre de Ormuz no actúan con más contundencia?

China es el caso más evidente. Pekín ha sido durante años el gran comprador del crudo iraní sancionado. Sus refinerías independientes, las famosas «teteras», se han beneficiado de descuentos sustanciales comprando petróleo de países bajo sanción, incluido Irán. Ahora empiezan a notar el golpe: las importaciones energéticas chinas cayeron de forma significativa en abril por la disrupción de Ormuz, aunque los inventarios le dan a Pekín cierto colchón temporal.

China puede forzar la mano de los ayatolás. Tiene capacidad económica, diplomática y comercial para hacerlo. Pero Pekín no actúa como una potencia responsable del orden internacional. Actúa como lo que es: una potencia revisionista que se beneficia del orden cuando le conviene y lo sabotea cuando puede. Mientras sus reservas aguanten y el coste no sea insoportable, preferirá ver cómo Estados Unidos se desgasta en el Golfo.

Más difícil de comprender es la pasividad europea, japonesa y surcoreana. Una vez superada la rabieta inicial por no haber sido consultados antes de la guerra, la realidad es evidente: todos dependen de la energía que pasa por esa zona. Si tanto se aferran al derecho internacional que dicen venerar, el intento iraní de imponer peajes, controles y restricciones en Ormuz es una violación flagrante del principio de libre navegación.

Aquí Europa tenía una oportunidad perfecta: desplegar armadas, escoltar buques, exigir reapertura del paso y presentarlo no como apoyo a Trump, sino como defensa del derecho internacional y de sus propios intereses. Pero Europa, como siempre, prefiere indignarse en comunicados y esperar que otro ponga los portaaviones.

Bruselas ha convertido la impotencia en una forma de virtud moral. Y así le va.

El espejo de Ormuz

Ormuz es mucho más que un estrecho. Es un espejo. Muestra a un Irán mucho más frágil de lo que aparenta. Muestra a una Guardia Revolucionaria dispuesta a incendiar la región para conservar el poder. Muestra a Trump usando el tiempo, la presión económica y la ambigüedad militar con más disciplina de la que sus críticos quieren reconocer. Y muestra, una vez más, a Europa refugiada en su catecismo legalista mientras espera que la marina americana le proteja el desayuno energético.

La gran pregunta no es si Trump tiene razón en todo. No la tiene. Su estilo es vulgar, su ego es nuclear y su proceso de decisión a veces parece escrito por un guionista con déficit de atención. La pregunta es otra: ¿quién tiene más margen para equivocarse?

Trump puede aguantar semanas de bloqueo sin bajas americanas. Puede vender dureza a su base. Puede culpar a Irán del precio del petróleo. Puede sentarse con China y usar Ormuz como otra pieza en el tablero de la hegemonía. Teherán, en cambio, necesita exportar, pagar, reprimir, importar componentes, sostener lealtades y evitar que sus élites concluyan que el régimen se ha convertido en un activo tóxico.

En política, como en los mercados, la solvencia se mide por la capacidad de resistir una llamada de margen. Irán ha hecho una apuesta desesperada: cerrar Ormuz para asustar al mundo. Pero puede haber cometido el error fatal de cerrar también su propia salida.

Y ahí está el punch final: los ayatolás querían convertir el Estrecho de Ormuz en una horca para Occidente. Quizá terminen descubriendo que la cuerda estaba atada a su propio cuello.

El dirigente agrícola Roberto Latini Di Berardino alertó en su cuenta X sobre la crítica situación que atraviesa el sector arrocero en Venezuela, señalando que las importaciones desmedidas y la falta de cumplimiento de acuerdos oficiales están destruyendo la cadena de valor y amenazando la soberanía alimentaria del país.

Productividad frente a la adversidad

A pesar de un entorno inflacionario y altos costos operativos, la producción nacional ha demostrado un compromiso con la eficiencia. Durante el ciclo Verano 2026, los rendimientos se elevaron de manera sostenida a 5.4 toneladas por hectárea, cumpliendo con los estándares de competitividad. Sin embargo, este esfuerzo no se traduce en beneficios para el productor ni para el consumidor final.

El mito del arroz barato: beneficios que no llegan al consumidor

Latini denunció que, aunque el arroz paddy importado ingresa al país a precios inferiores, el consumidor venezolano no percibe esta rebaja. «El precio del arroz importado es más barato, pero eso no lo disfruta el consumidor. Lo aprovecha el transformador y el comerciante», afirmó. Mientras el consumidor paga de contado por el producto, el productor nacional debe esperar entre 30 y 40 días para cobrar por su cosecha, enfrentando además una reducción en sus márgenes de ganancia que no se refleja en el precio en anaquel.

Competencia desleal y falta de transparencia

La nota destaca una serie de irregularidades que desfavorecen al campo venezolano:

  • Subsidios vs. Abandono: Los países de origen de las importaciones subsidian a sus productores, mientras que en Venezuela el sector opera sin apoyo estatal.
  • Exoneraciones fiscales: Denuncian que, contraviniendo las leyes, se exonera del pago de aranceles e IVA a los importadores, dejando al producto nacional en clara desventaja técnica y económica.
  • Opacidad oficial: El sector productor asegura ser excluido de la asignación de licencias de importación, desconociendo cantidades y precios pactados por los ministerios.

Un llamado a la Soberanía Alimentaria

El dirigente recordó que Venezuela fue históricamente un exportador de arroz para el mercado andino y motor de desarrollo en estados como Portuguesa y Guárico. Hoy, la desestimulación de la producción local pone en riesgo miles de empleos rurales y décadas de avance agrícola.

«El ejercicio de la agricultura es condición de desarrollo, ocupación del territorio y garantía de abastecimiento estratégico», enfatizó Latini, haciendo un llamado a los organismos oficiales para que cumplan los acuerdos establecidos y prioricen los intereses del país sobre los beneficios mercantiles de unos pocos.

De continuar esta política de importaciones sin control y sin garantías de calidad, el sector advierte un retroceso que costará años recuperar, destruyendo definitivamente la industria que una vez fue orgullo nacional.

El dirigente político venezolano Omar González Moreno formuló una contundente pronunciamiento sobre el brutal enfrentamiento público entre altas figuras del régimen, quienes en las últimas semanas se han acusado mutuamente de corrupción, extorsión, torturas, narcotráfico, asesinatos y manejo mafioso del poder.

“Lo que estamos viendo no es una pelea política. Es una guerra entre facciones de un mismo sistema podrido que ahora se destruye desde adentro. Se están señalando entre ellos mismos como corruptos, torturadores y criminales porque todos conocen los secretos oscuros del régimen”, afirmó.

González Moreno sostuvo que las denuncias y ataques cruzados entre figuras como Tareck El Aissami, Tarek William Saab, Delcy Rodríguez y otros altos dirigentes oficialistas revelan “la descomposición terminal de un aparato de poder sostenido durante años por la impunidad, el miedo y los negocios oscuros”.

“Cuando un régimen llega al punto en que sus propios jerarcas se acusan públicamente de narcotráfico, corrupción judicial y violaciones de derechos humanos, queda demostrado que el país no está gobernado por instituciones, sino por grupos de delincuentes enfrentados que luchan por sobrevivir”, sentenció.

El dirigente opositor aseguró que las denuncias sobre jueces que cobran por decisiones de amnistía, fiscales vinculados a operaciones políticas y funcionarios enfrentados por redes de corrupción “confirman que la justicia venezolana fue secuestrada y convertida en instrumento de chantaje y persecución”.

“Ellos mismos están confesando ante el país que destruyeron el Estado de Derecho. Ya no pueden esconder la magnitud del desastre porque comenzaron a despedazarse entre ellos”, expresó.

González Moreno advirtió que esta confrontación interna podría profundizar aún más la crisis política y social venezolana.

“Mientras el pueblo sobrevive entre hambre, apagones y miseria, las mafias del poder libran una batalla feroz por dinero, control y protección. El chavismo terminó convertido en un campo de guerra entre sus propios grupos internos”, finalizó.

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