Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Vía The Objective

Mejor preparadas, más sostenibles, con mayor iniciativa internacional y también con menos absentismo en sus empresas. España es el país europeo con mejores datos de liderazgo femenino. No en vano cuenta ya con más de 650.000 mujeres al frente de empresas. Además, se ha reducido la brecha de emprendimiento en un 6% desde 2012. Hoy, más de la mitad de las mujeres empresarias españolas tiene estudios de posgrado. Casi un 49% de las start-ups lideradas por mujeres opera ya en mercados internacionales. Reciben un 56% menos financiación, y aun así generan hasta un 10% más de ingresos.

Estos números, que proceden de informes como el Observatorio del Emprendimiento de España (GEM España), el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el Instituto Nacional de Estadística, el Portal Pyme/DG Pyme y el estudio Bridging the Finance Gap for Women Entrepreneurs, de OCDE, han sido valorados por la presidenta de Aseme (Asociación Española de Mujeres Empresarias), Gricell Garrido, con motivo de la celebración del Día de la Mujer Emprendedora, cuando tuvo lugar la entrega los Premios Mujer Empresaria Aseme, evento al que asistió THE OBJECTIVE.

Bajo el eslogan «Solas invisibles, unidas invencibles», Garrido anunció la creación del Observatorio de Liderazgo Femenino, para medir y visibilizar con datos lo que ya es una evidencia. Y resaltó que «cuando las mujeres toman decisiones económicas, avanzan las empresas y avanzan también los países». También en este encuentro, donde se celebró la entrega de la XXII edición de los Premios Mujer Empresaria Aseme, se dio a conocer otra estrategia internacional. En este caso, la alianza firmada con FCEM (Femmes Chefs D’Entreprises Mondiales), fundada en 1945 y considerada la asociación pionera que une a las mujeres empresarias de todo el mundo y forma una red global que suma ya cinco millones de empresas en 120 países.

La cercanía del liderazgo femenino

Antes de la entrega de premios de Aseme, su presidenta subrayó cómo la libertad de una mujer empieza el día que puede mantenerse por sí misma: «Años después, la vida y el Informe GEM me demostraron que aquella intuición no era solo mía, sino que era un patrón global. Y los datos del Global Entrepreneurship Monitor llevan décadas diciendo lo mismo: que las mujeres lideran de otra manera, y esa manera funciona».

Gricell Garrido destacó la resiliencia: «Enfrentamos más barreras, pero cerramos menos empresas y eso no es casualidad: es resistencia, constancia y capacidad de adaptación». «La eficiencia y la prudencia, gestionando con menos recursos, incluso con tasas de financiación más bajas. Luego, hacemos más con menos. El propósito y la cercanía. Ponemos a las personas en el centro. Pensamos en el equipo, el entorno y en la comunidad y tomamos decisiones que cuidan, que perduran y que no hipotecan el futuro».

«El futuro del planeta necesita liderazgo femenino, un liderazgo que piense en el mañana mientras actúa en el hoy. Y los expertos en sostenibilidad y transformación económica coinciden en que necesitamos decisiones que miren a largo plazo, que cuiden los recursos, que pongan a las personas en el centro y que gestionen sin despilfarro, pero con propósito. Y eso es exactamente lo que el GEM atribuye al liderazgo femenino. Y es que detrás de cada mujer empresaria hay valentía, prudencia y responsabilidad. Decidimos con los pies en la tierra y el corazón en el proyecto. No prometemos imposibles: cumplimos. Y muchas veces… superamos. Y ese es un liderazgo sólido, humano y eficaz».

Premios Mujer Empresaria Aseme

Con el respaldo institucional de Macamen Tejera, viceconsejera de Empleo de la Comunidad de Madrid, y con un discurso muy emotivo y defensor del papel de las mujeres al frente las empresas, Aseme concedió siete premios. Fueron entregados, entre otras personalidades, por Ángel Asensio Laguna, presidente de la Cámara de Comercio de MadridMarta Nieto, directora general de Comercio de la CAM; Estrella Martín, directora general de Emprende; Paloma Segrelles, vicepresidenta de Aseme; Ángel Niño, concejal delegado de Innovación; María Jesús Romero de Ávila, directora general de Economía, Innovación y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid; Yolanda Montero, responsable de Work Café Santander en España; Miguel Garrido de la Cierva, presidente de la Confederación de Empresarios Madrileños, CEIM, y vicepresidente de CEOE, además de por Gricell Garrido Colón, presidenta de Aseme, y Cristina Ruiz de Aguiar, secretaria general del Aseme.

Por Leonardo Coutinho

Todavía hay quienes tratan la geopolítica como si fuera un mapa de curiosidades: un lugar común para discursos, poco útil para la toma de decisiones. La edición más reciente del VRIC Monitor, producida por el Center for a Secure Free Society, hace lo contrario. En esta edición, llamada “Avoiding War”, el informe une tres puntos que parecían dispersos en el debate público (Groenlandia/Ártico, el Canal de Panamá y el Golfo de América) y muestra que forman un arco estratégico continuo. Quien controla, protege e integra ese arco garantiza no solo la seguridad de Estados Unidos, sino también la estabilidad de todo el Hemisferio Occidental y la estabilidad de la economía y la paz mundial.

Comencemos por el Canal de Panamá. Se trata de una obviedad olvidada. Alrededor del 6% del comercio mundial pasa por allí; para Estados Unidos, casi el 40% del tráfico de contenedores, o 270 mil millones de dólares al año, dependen de esa vía. Cuando el canal se traba, el mundo se queda sin aire. El VRIC Monitor documenta la creciente penetración china en el ecosistema del canal, como puertos en ambos extremos, presencia en la zona franca de Colón e influencia en instancias consultivas. En lenguaje simple: una infraestructura crítica, vital para las cadenas de suministro no solo de Estados Unidos, sino también latinoamericanas, está expuesta a presiones que van más allá de lo comercial.

Desde Panamá hacia el norte se encuentra el Golfo de América, corazón energético y logístico de Estados Unidos. Allí se produce cerca del 14% del petróleo crudo estadounidense y se concentra aproximadamente la mitad de la capacidad de refinación del país. Huracanes recientes mostraron cómo los choques en la región rápidamente se convierten en alzas de combustibles, cuellos de botella en las exportaciones e inflación. Ahora súmese a esto la actuación de rivales estatales y paraestatales que ponen a prueba el perímetro marítimo con inteligencia, guerra jurídica y sabotaje logístico. El VRIC Monitor llama a este riesgo el “dilema del Golfo”: bastaría un bloqueo o una interrupción combinada para exportar inestabilidad a todo el continente, desde el diésel del agronegocio brasileño hasta las corrientes de granos que cruzan el Caribe.

En el extremo norte del arco está Groenlandia y las rutas del Ártico. La “Ruta del Mar del Norte”, impulsada por el deshielo y la coordinación chino-rusa, dejó de ser una hipótesis académica: crece en volumen y en valor estratégico. Para Pekín, es parte del antídoto al “dilema de Malaca”, su talón de Aquiles logístico estratégico, que en parte ha retrasado una acción militar sobre Taiwán. Para Moscú, es un atajo logístico y un teatro de demostración militar. Para las Américas, es un nuevo flanco por donde adversarios pueden evadir las vigilancias tradicionales y proyectar poder en el Atlántico Norte, con reflejos directos sobre comunicaciones, cables, energía y comercio. Ignorar la disputa en el Ártico es dejar abierta la puerta principal del hemisferio.

El mérito del informe no es solo conectar puntos; es mostrar la lógica de la conexión. El arco de seguridad funciona como un sistema: si el Canal de Panamá falla, el costo-país se dispara; si el Golfo es presionado, los combustibles y los alimentos se encarecen; si el Ártico se abre sin contrapesos, los rivales ganan rutas, sensores y posiciones que “aprietan” el resto del arco. Por eso, “America First”, leído correctamente, no significa “América sola”. Cuando Estados Unidos blinda ese arco, estabiliza comercio, energía y flujos que sostienen la vida económica del continente y la paz global.

El debate terminológico en Washington ilustra el trasfondo. La decisión reciente de restablecer “Department of War” como título secundario del Pentágono, al enfatizar disuasión y preparación, no es semántica vacía. Es un mensaje estratégico: la paz se preserva con una postura creíble. Se esté de acuerdo o no con el gesto, lo que importa para las Américas es la consecuencia práctica: recursos, atención y alianzas dirigidas a impedir que el arco sea puesto a prueba por globos de vigilancia, puertos de “uso dual”, proxies y crimen transnacional.

¿Qué significa esto para América Latina? Tres tareas urgentes. Primero, gobernanza: revisar concesiones portuarias e infraestructura sensible, exigir transparencia societaria e incluir cláusulas de seguridad que impidan usos militares o de inteligencia camuflados en operaciones civiles. Segundo, resiliencia: diversificar rutas y capas (marítima, aérea y digital), invertir en redundancia energética y proteger cuellos logísticos con protocolos regionales de respuesta a desastres, ciberataques y sabotaje. Tercero, interoperabilidad: ampliar ejercicios y compartir información con socios democráticos.

La lección del VRIC Monitor es simple y dura: la disputa no es abstracta ni lejana. Ya cruza nuestras rutas, puertos y estanterías. El arco de seguridad no pertenece a un solo país; pertenece a la realidad que sostiene la prosperidad hemisférica. Quien lo desestima como “bravuconada imperial” confunde acción estratégica con propaganda y puede pagar el precio en inflación, desabastecimiento y vulnerabilidad política. Quien lo entiende como un sistema integrado de disuasión y cooperación, ese sí evita la guerra y garantiza la paz y la estabilidad que nos conviene a todos.

Leonardo Coutinho es autor y director ejecutivo del Center for a Secure Free Society (SFS), con sede en Washington, D.C.

Por Alfredo Álvarez

Tengo sobradas y motivadas razones para estimar como una muy mala noticia la suspensión de los vuelos internacionales desde y hacia Maiquetía al término de este 2025. La política dirigida por la Casa Blanca destinada a combatir a los Carteles del Narcotráfico colocó en un suspenso diferido, la esperanza de ver a mis seres queridos en esta navidad. Ariana la Bella, Leo su marido, La Infanta Coral, así como su hermano, el príncipe Cristopher – el nuevo nieto nacido hace dos meses en Ciudad de Panamá- habían previsto visitarnos en esta incierta navidad. Todo un evento; que al igual que los vuelos internacionales, quedan pospuestos hasta el final de este sordo combate de insinuaciones y amenazas veladas en que se convirtió nuestra cotidianidad. 

Se atribuyen a los aviadores estadounidenses más de 30 vuelos militares y maniobras estratégicas de tanteo a lo largo del último mes, con efectos de alto impacto en la tensión regional, vigilancia de defensa y política internacional. Fuentes de rastreo público como FlightRadar24 han confirmado la presencia continuada de aviones emblemáticos como el bombardero estratégico B-52H Stratofortress y cazas F/A-18 Super Hornet, así como aeronaves de alerta temprana E-2 Hawkeye. Estas aeronaves realizaron vuelos recurrentes en zonas internacionales muy próximas a la Región de Información de Vuelo (FIR) de Maiquetía. Creo que les llaman vuelos furtivos, y son parte de esa liturgia de estira y encoge que en se convierten los conflictos bélicos de estos días.

Además, señalan las autoridades –en concreto, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) de España- que existe un riesgo crítico derivado de interferencias electrónicas en los sistemas de navegación y los instrumentos de vuelo de las aeronaves que operan en ese espacio aéreo. Se reportaron «interferencias electromagnéticas que afectan las señales de radio ayudas de navegación y los sistemas GPS», lo que compromete la seguridad del control del tráfico aéreo y la operación de los vuelos tanto en ruta como en alrededores del aeropuerto.

A principio de mes la Bella dijo en un corto diálogo de domingo vía WhatsApp, que si para la navidad, “los barquitos” seguían llevando a cabo ese extraño rito de turismo bélico por estos lares, para ellos no será seguro venir desde Ciudad de Panamá hasta Barquisimeto. Sus retornos desde acá, siempre han sido unas experiencias llenas de tensión angustia e incertidumbre. Esos retornos derivaron en una especie de ruleta rusa, llenos de obstáculos, inconvenientes y carencias en la operatividad de vuelos y aeropuertos. Ahora su viaje luce mucho más improbable.

Las últimas dos o tres veces, no ha sido un trámite fácil para retornar a su nuevo hogar en Ciudad de Panamá, todo se resumía a algo parecido a un bording pass muy hostil y traumático. Al incrementarse el factor riesgo, ya no por una causa atribuible a “condiciones normales para un vuelo” a un factor de confrontación bélica, el cuento cambia. Ver a la nieta amada y conocer al nuevo heredero de nuestros afectos, era la más preciada recompensa. Esa misma, que nuestra alma de abuelos taciturnos aguardaba por ver coronada. Esperaremos vientos mejores.

Para trasegar el mal sabor -y la mala leche- que me produce la noticia intento un juego de imaginación para superar el peso de la frustración. La suspensión de los vuelos internacionales, puede ser homologada a varias figuras literarias en términos metafóricos. Un recurso al que apelo para que me ayude a matizar, y a describir su impacto y el significado de este enredo matricial. La primera que se me ocurre es el “aislamiento”, un suceso que simboliza un encierro, o un corte abrupto del flujo vital, afectando la comunicación y movilidad. Nada mal, pero debe haber más todavía.

Pienso en la palabra desconexión. Ahora la cosa va como si un puente que une mundos se rompiera, dejando incomunicados a quienes dependen del tránsito aéreo. Caos, aquí se representa una interrupción súbita que desordena las actividades regulares, generando incertidumbre y descontrol. O también un caso de “silencio forzado. El aeropuerto como espacio normalmente bullicioso se vuelve silencioso y vacío, señal de estancamiento y la falta de actividad.

Viene a mi mente el actor Tom Hank, quien interpreta a Viktor Navorski, un hombre de un país ficticio de Europa del Este que queda atrapado en la terminal del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en Nueva York porque su país sufre un golpe de Estado durante su viaje, dejando su pasaporte inválido y siendo incapaz de entrar a Estados Unidos o regresar a su tierra natal. La historia, dirigida por Steven Spielberg, aborda temas de burocracia, supervivencia y humanidad en un contexto migratorio complejo «The Terminal».

Una última imagen con la que juego por esta vez, es la fragmentación. La continuidad de viajes y relaciones se fragmenta, separando familias, negocios y culturas en lados opuestos sin un puente que les permita el anhelado reencuentro. Pienso en el aeropuerto de Maiquetía y en su amable mural de Cruz Diez. El mural brilla por su dinamismo visual bajo mis pies, haciendo uso de colores vibrantes que logran una experiencia visual atractiva, amable repito, para los pasajeros y visitantes de la terminal. Esta obra se considera un símbolo de bienvenida y un reflejo del vigor cultural venezolano, recordando a los viajeros la riqueza artística del país en un entorno muy transitado y de paso internacional. 

El mural es más conocido como «Cromointerferencia de color aditivo», y es considerado una de las obras más emblemáticas y admiradas del artista venezolano y además un referente del arte cinético a nivel mundial. Esta pieza, creada entre 1974 y 1978, ocupa una superficie de aproximadamente 2608 metros cuadrados, incluyendo pisos y paredes laterales en áreas clave del aeropuerto. Cada vez que lo miro y observo me siento complacido por todo lo que nos significa, en especial para aquellos que regresan, y los que tienen la familia dispersa por todo el mundo conocido. Cruz Diez los despide y también les ofrece una cálida bienvenida.

Aterrizo sin novedad. El volumen habitual de pasajeros en Maiquetía, antes de las recientes suspensiones, refiere que por alli se totalizan entre 4 a 5 millones de pasajeros anuales, lo que representa un rango promedio mensual entre 330,000 y 420,000 pasajeros. ?? Usted puede imaginar el silencio de 420.000 almas, reunidas en un coro de presencias que saludan la libertad y la democracia ante el mural que bien los despide, o mejor los acoge. 

Hay por supuesto otros aeropuertos y otras experiencias de salidas y entradas. Los hay inmensos como el de Schiphol en Ámsterdam, que semeja una inmensa ciudad. Una cosmopolita reunión de culturas que van incansables de un lado a otro de sus inmensas instalaciones estimadas como una de las puertas de Europa. La terminal de O” Hare en Chicago, considerado uno de los más transitados del mundo, cuenta con cuatro terminales y un sistema de transporte masivo intra-aeropuerto. Moscú dispone cuatro terminales aéreas de carácter internacional. En Madrid, la terminal Adolfo Suarez-Barajas puede movilizar anualmente hasta 70 millones de pasajeros. En una hora en sus cuatro terminales pueden “desaparecer” hasta 10.400 pasajeros.

Sobre aeropuertos con mayor movimiento a escala mundial en 2025. El ranking según datos recientes es: 

  1. El Hartsfield-Jackson Atlanta (ATL) Estados Unidos con 108.1 millones de pasajeros/año.  
  2. El Dubái International (DXB) Emiratos Árabes 92.3, 
  3. Dallas-Fort Worth (DFW). Estados Unidos 87.8, 
  4. Tokio Haneda (HND) Japón 85.9 
  5. Londres Heathrow (LHR). Reino Unido 83.9, 
  6. Denver (DEN). Estados Unidos 82.4, 
  7. Estambul (IST) Turquía 80.1, 
  8. Chicago O’Hare (ORD). Estados Unidos 80.0, 
  9. Nueva Delhi (DEL). India 77.8, Shanghái Pudong (PVG)
  10. China 76.8 mm pasajeros.

En América Latina, los diez aeropuertos con mayor movimiento son:

  1. Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (MEX) México~50,
  2. Aeropuerto Internacional de São Paulo-Guarulhos (GRU) Brasil~44,
  3. Aeropuerto Internacional de El Dorado (BOG) Colombia~34
  4. Aeropuerto Internacional de Santiago (SCL). Chile ~27, 
  5. Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (LIM) Perú~22,
  6. Aeropuerto Internacional de Buenos Aires Ezeiza (EZE) Argentina~18,
  7. Aeropuerto Internacional Tocumen (PTY) Panamá~17.
  8. Aeropuerto Internacional de Cancún (CUN) México~15, 
  9. Aeropuerto Internacional de Rio de Janeiro (GIG) Brasil ~14,
  10. Aeropuerto Internacional de Bogotá (BOG). Colombia~13. 

Estos datos reflejan la escala y la importancia del tráfico aéreo en la región y a nivel global, frente a la actual interrupción en Maiquetía que afecta a un aeropuerto con un volumen mucho menor, pero con un alto impacto local y regional. Apelo a un dato relevante: La cifra más alta de viajeros internacionales a escala mundial post COVID-19 se registra en 2024 y 2025, con una recuperación alcanzando y superando niveles pre pandémicos. 

En el primer trimestre de 2025, más de 300 millones de turistas internacionales cruzaron fronteras, un 3% por encima de las cifras de 2019. Entre enero y junio de 2025, casi 690 millones de turistas realizaron viajes internacionales, cifra que representa un aumento de 5% respecto al mismo periodo del año anterior. Para todo 2024, las llegadas internacionales alcanzaron aproximadamente 1.500 millones, reflejando una recuperación plena del sector. 

La movilidad global creciente, entendida como la capacidad de los individuos para desplazarse, migrar y circular entre espacios y países, es uno de los fenómenos claves de la transformación social y cultural contemporánea. Esta movilidad no solo implica un movimiento físico sino también una construcción simbólica y política ligada a derechos y subjetividades, que refleja procesos de globalización, la disolución de fronteras tradicionales y una creciente interconexión cultural y económica.

Lo sucedido es paradójico y contradictorio. La sjusoension de vuelos y licencias de operación a las aerolíneas internacionales luce como un acto de negación suicida. Esto crea una paradoja, toda vez que la interconexión digital global aumenta, pero al mismo tiempo se decreta un aislamiento forzado y selectivo de países y culturas, impulsado por intereses geopolíticos, seguridad nacional y control social. La movilidad global deja de ser un derecho absoluto para convertirse en un privilegio controlado según políticas y normativas que pueden instaurar formas de segregación y obstrucción, reflejando una deriva hacia modelos autoritarios o totalitarios que usan la tecnología para restringir libertades.

Todo un suceso digital.

La suspensión de vuelos desde y hacia Maiquetía tuvo una fuerte repercusión en redes sociales desde el 21 de noviembre de 2025, siendo una de las principales noticias en Venezuela en las últimas dos semanas. La frecuencia y el volumen de menciones fue algo realmente sustantivo. Hubo un pico notable inicial alrededor del anuncio y la advertencia de la FAA el 21-22 de noviembre, con miles de menciones diarias en Twitter, Facebook, Instagram, y TikTok, concentrando más de 15,000 interacciones y comentarios en las primeras 72 horas.

Las redes más activas fueron Twitter (especialmente cuentas de noticias y política), Facebook (grupos comunitarios y de viajeros), e Instagram (reels y videos explicativos), además de TikTok con videos explicando las consecuencias y testimonios de usuarios. Además, se registró un flujo constante de menciones posteriores que mezclan noticias oficiales, posicionamientos políticos, experiencias personales de afectados y debates por la gestión gubernamental y aerolíneas. La suspensión se relaciona especialmente con la escalada militar en el Caribe confirmada desde septiembre, cuando comenzaron los reportes sobre interferencias en navegación aérea. ?

La suspensión generó inquietud entre la diáspora venezolana y quienes necesitan viajar por trabajo o salud, incrementó el debate sobre la gestión del gobierno en materia de transporte y seguridad, y tensó la opinión pública, evidenciando la fragilidad del sistema aéreo venezolano.? En suma, la suspensión de vuelos desde Maiquetía ha sido un tema recurrente y altamente viral en varias redes sociales, con gran participación ciudadana, impacto emocional y gran presencia en el debate público digital durante las últimas semanas en Venezuela.

Mucha plata en pico é zamuro.

El impacto económico de la suspensión de vuelos desde y hacia el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía se estima en varios millones de dólares, dados los siguientes factores. Solo en la ruta Madrid-Caracas, se calculan aproximadamente 36 vuelos semanales con un promedio de 300 pasajeros por vuelo, lo que representa cerca de 10,800 pasajeros semanales afectados. 

La cancelación temporal de estas rutas origina pérdidas directas en venta de boletos, consumo en aeropuerto y turismo, estimadas en varios millones de dólares mensuales, especialmente en temporada alta como la época navideña. Entre Madrid y Caracas operan al menos 36 vuelos semanales con un promedio de 300 pasajeros cada uno, lo que complica la reorganización de la oferta al inicio de la temporada alta de las fiestas navideñas.

La suspensión de vuelos también impacta la actividad económica en sectores de transporte terrestre, turismo, comercio y servicios vinculados al aeropuerto, deteriorando aún más la ya frágil economía venezolana y reduciendo significativamente la entrada de divisas en dólares. ?? El costo promedio estimado de un boleto entre Madrid y Caracas actualmente ronda los 700 a 900 dólares estadounidenses, dependiendo de la anticipación del boleto, clase y aerolínea. 

Para calcular las pérdidas por la suspensión de los vuelos me propongo un ejercicio muy superficial de aritmética para viajeros. Se estiman unos 36 vuelos semanales Madrid-Caracas, con una media de 300 pasajeros por vuelo, lo que implica unos 10,800 pasajeros afectados semanalmente. Si se toma un ticket promedio de 800 dólares, la pérdida directa por boletos no vendidos o reembolsados parcialmente en una semana serían aproximadamente 8.64 millones de dólares.

Asumiendo que esta suspensión se mantenga al menos un mes, la pérdida sería alrededor de 34.5 millones de dólares solo por concepto de boletos en esta ruta. A esto deben sumarse otros costos e impactos económicos como los impuestos y tasas aeroportuarias, las tasas de salida, derechos de embarque y otras cargas impositivas representan en promedio alrededor de 20 a 50 dólares por boleto, lo que afectaría directamente la recaudación aeroportuaria y del gobierno.

Agregue como quien no quiere la cosa, los seguros de viaje y servicios adicionales. Los pasajeros que pierden vuelos pueden demandar reembolsos parciales o totales de seguros, asistencia, almacenamiento, lo que impacta en forma tangencial a las compañías aseguradoras y agencias de viaje. Taxeo y combustible de aeronaves: la cancelación de vuelos implica costos en taxi de aeronaves, cancelación de planificación logística y pérdida en venta de combustible, servicios de tierra, catering y mantenimiento, que también pueden estar en algunos millones adicionales. Servicios asociados: taxis, hoteles, restaurantes y comercios vinculados al tránsito aeroportuario también sufren reducción significativa en ingresos.

En conjunto, considerando solo la ruta Madrid-Caracas, Maiquetía podría estar dejando de percibir decenas de millones de dólares mensuales entre venta de boletos, tasas, combustibles y servicios directos e indirectos vinculados al aeropuerto, sin contar la repercusión económica más amplia en turismo y comercio local. Por tanto, la suspensión no solo afecta a pasajeros, sino que representa una pérdida económica multisectorial muy significativa para Maiquetía y la economía venezolana en general.

Este cálculo es una estimación basada en datos operativos y tarifas actuales observadas en noviembre 2025 y puede fluctuar según la duración y extensión de la suspensión. El gobierno venezolano reaccionó revocando concesiones a varias aerolíneas internacionales que suspendieron vuelos, lo que podría prolongar el aislamiento aéreo y aumentar la pérdida de ingresos para la economía nacional, estimándose que las pérdidas por pasajeros varados y conexiones interrumpidas puedan superar fácilmente varias decenas de millones de dólares en el trimestre. ??

Aunque no existen cifras oficiales precisas, el impacto económico estimado en dólares actuales por la suspensión de vuelos en Maiquetía afecta millones de dólares mensuales, entre pérdidas directas en transporte aéreo, turismo, comercio y servicios conexos, con efectos negativos para la captura de divisas y la estabilidad económica general. La suspensión de vuelos desde y hacia Maiquetía tiene varios efectos económicos directos e inmediatos-

Es un golpe al mercado de divisas, turismo y negocios. Reduce la entrada de divisas por turismo, viajes de negocios y consumo de pasajeros en el país (hoteles, transporte, restaurantes, compras), en un momento en que Venezuela depende fuertemente de cualquier flujo extra de dólares. ? Dificulta la operación de empresas que requieren viajes frecuentes (importadores, exportadores, servicios profesionales), encareciendo costos y alargando tiempos de negociación y logística. ?

Aumento de costos y aislamiento comercial, puesto que eleva el costo promedio de los pasajes, al concentrarse la oferta en menos rutas y aerolíneas, lo que afecta a la diáspora y a familias que viajan por razones laborales, médicas o de reunificación.? Incrementa el “riesgo país” percibido, al haber menos conectividad aérea, el detalle se interpreta como mayor inestabilidad y aislamiento, algo que directamente desincentiva la inversión, eventos internacionales y operaciones corporativas con base en Venezuela.?

Hay por lo demás un fuerte impacto en el empleo y la actividad local. Se afectan nuevos puestos de trabajo y la actividad económica ligados al aeropuerto y su entorno. Los comercios, servicios, transporte terrestre, operadores turísticos y proveedores verán mermados sus ingresos al mermar la actividad conexa a los vuelos. Un amigo, que se vio obligado a dejar de lado su oficio como politólogo, intenta echar adelante una empresa de traslados a Maiquetía y rutas de conexión vía terrestre con Cúcuta, para salidas al exterior. En este momento no tiene claro cuál será su futuro. Todo su capital está invertido en 4 camionetas de lujo y los tres vehículos de la familia. 

Un solo dolor.

La clausura de vuelos en Maiquetía impacta fuertemente al sector turístico venezolano, con pérdidas que afectan diversos componentes económicos ligados al turismo receptivo, cantidad de camas disponibles y demanda en restaurantes y otros servicios relacionados. El turismo, que había mostrado un crecimiento sostenido y proyectaba un aumento de hasta un 35% para finales de 2025, ve ahora frenada esta expansión. Se estima una pérdida directa en ingresos turísticos que puede superar los 25 a 30 millones de dólares mensuales, tomando en cuenta la caída en visitantes internacionales y la reducción del gasto asociado en hospedaje, alimentación, transporte y ocio. ?

Aproximadamente el 60% de la planta hotelera de Caracas y las zonas aledañas depende en buena medida del tránsito aéreo por Maiquetía. Los hoteles con menor ocupación, especialmente los pequeños y medianos, podrían ver obligados a cerrar temporalmente o reconvertir su oferta para captar clientes nacionales o de negocios menos volátiles, reduciendo la capacidad hotelera total en al menos 10,000 camas en la capital. ?

En el ámbito gastronómico, numerosos restaurantes en áreas cercanas al aeropuerto y en distritos turísticos denuncian fuerte caída en las reservas y consumo, algo que también afecta a proveedores y trabajadores vinculados. Se calcula que al menos 150 restaurantes pequeños y medianos están en riesgo de cierre o de cambios en perfil de oferta por esta crisis. ?

Además, la suspensión repercute en operadores turísticos, guías, transporte terrestre y comercios dependientes del flujo de visitantes internacionales, amplificando la crisis económica del sector. La incertidumbre prolongada lleva a buscar estrategias para atraer clientes locales y nacionales, pero no compensa las pérdidas generadas por la reducción del turismo extranjero. ?

La suspensión de vuelos en Maiquetía representa un fuerte golpe económico para el turismo venezolano, que se traduce en millones de dólares de ingresos por turismo perdidos, cierre o reconversión de hoteles y restaurantes, y una contracción significativa en toda la cadena productiva vinculada a visitantes internacionales, con impactos sociales y laborales asociados. Esta situación exige respuestas coordinadas para buscar la reactivación segura del sector y mitigar los daños directos e indirectos generados.

Anualmente, el aeropuerto moviliza cerca de 4 millones de pasajeros en condiciones normales. Durante la temporada alta de diciembre y enero, la movilización de pasajeros puede representar alrededor del 20% a 25% del total anual, es decir, aproximadamente 800,000 a un millón de pasajeros en estos dos meses. Esta concentración se debe al aumento de viajes familiares, turísticos y de negocios, asociados a las festividades navideñas y de año nuevo, que incrementan notoriamente el flujo aeroportuario descontado en el resto del año. Una perdida notable, en lo material, así como en lo afectivo.

Puede forzar el desvío de conexiones a aeropuertos de países vecinos (ej. Panamá, República Dominicana), trasladando allí el beneficio económico que antes captaba Maiquetía. ? En términos económicos, la suspensión de vuelos se traduce en menos divisas, más costos de transporte, mayor aislamiento y pérdida de actividad y empleo asociado al sector aéreo y de servicios conexos. La suspensión, iniciada el 22 de noviembre por alertas de la FAA de EE.UU. y agravada por la revocación de concesiones del INAC a seis aerolíneas (Iberia, Avianca, LATAM, TAP, Turkish y Gol), afecta rutas clave a Europa, Colombia, Brasil y otros destinos. 

Intento hacer otro ejercicio de matemática descriptiva, una actividad por cierto en la que siempre me fue muy mal, académicamente hablando, pero les juro que haré mi mejor esfuerzo. Les detallo la estimación paso a paso, enfocada en pasajeros internacionales (el grueso del impacto en Maiquetía).

  1. Impacto inmediato (hasta el 30 de noviembre de 2025) según cifras reportadas por aerolíneas y autoridades: Iberia: 3.000 pasajeros afectados en rutas Madrid-Caracas (5 vuelos semanales, capacidad media de 300 por vuelo)
  2. Plus Ultra: 2.400 pasajeros hasta el 30 de noviembre (incluye Air Europa, con estimado de 1.500-2.000 más).
  3. Avianca y LATAM (rutas Colombia): Al menos 1.500 pasajeros desde el fin de semana.
  4. Otras (TAP, Turkish, Gol): Alrededor de 500-1.000 adicionales, basado en cancelaciones parciales.


Total, estimado: 7.000-8.000 pasajeros varados o con vuelos reprogramados esta semana, según la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo (AVAVIT) y reportes de ABC y El Nacional.   Esto incluye familias separadas por migración y viajeros de fin de año.

Impacto semanal recurrente (proyección a corto plazo) Las aerolíneas revocadas movilizaban ~40% del flujo internacional de Maiquetía (alrededor de 15.000 pasajeros semanales en rutas directas). Con la revocación indefinida, se estima que 15.000 pasajeros por semana se verán afectados si no se resuelve antes del 1 de diciembre (fecha de fin de la alerta FIR Maiquetía por Enaire/AESA). En X (Twitter), reportes virales indican un «triplicamiento» de pasajeros en aeropuertos alternos como San Antonio del Táchira, para reconectar vía Cúcuta, afectando indirectamente a miles más en tierra. @SoyArepita

Maiquetía movilizó un estimado de 813.000 pasajeros en los primeros 4 meses de 2025 (promedio ~200.000 mensuales o ~50.000 semanales totales, con 60-70% internacionales).  Históricamente, pre-pandemia eran ~8-9 millones anuales, pero sanciones y crisis redujeron el tráfico al 75% de recuperación en 2024. Si la suspensión se extiende 1 mes: Potencial de 60.000 afectados (4 semanas x 15.000). Factores agravantes: Alta demanda navideña (remesas de 7.7 millones de migrantes) y aislamiento que eleva costos en un 200-300% para alternativas como Copa Airlines (que opera, pero con sobrecarga).

Los destinos más afectados, priorizados por volumen de pasajeros cancelados y frecuencia de vuelos suspendidos (datos de Flightradar24 y ALAV). Total, estimado: 7.000-8.000 pasajeros esta semana, potencialmente 15.000/semana si se extiende. Rutas como Bogotá y Madrid representan ~60% del impacto por su volumen. Como alternativas operativas surge Copa Airlines (Panamá) y Conviasa (nacional) mantienen vuelos, pero con sobrecarga (e.g., +20% precios). Reruteos comunes en la vía Bogotá, Panamá o México.

En todo lo que rebusco para pergeñar esta nota encuentro un dato que me hiela la sangre.

Impacto clave

Madrid (España)

Iberia, Plus Ultra (indirecto vía Iberia)

5-7 vuelos (diarios salvo fines de semana)

2.500-3.000 costo del boleto.

Mayor ruta europea; afecta familias migrantes y turismo inverso. Costos alternos vía Panamá suben 200%.

Escucho el anuncio sonoro de una voz de acento corporativo, muy similar al sonido envolvente de todo aeropuerto que se estime de serlo: Su vuelo amigo mío, por ahora está cancelado. Afuera hay una guerra, y los tipos duros, no están jugando carritos. Esta navidad luce confusa, distante, y poco aprensible. Por favor tome su lugar en la lista de espera

Esperaremos.

El Cartel de los Soles es la denominación que se ha otorgado a un entramado de oficiales y facciones dentro del Estado venezolano, acusados de participar en una amplia gama de actividades criminales, incluyendo el contrabando de gasolina, la minería ilegal y el tráfico de drogas.

No es un grupo jerárquico o ideológico. Su estructura está constituida por una red difusa de células instaladas dentro de las principales ramas castrenses de Venezuela: el ejército, la marina, la fuerza aérea y la guardia nacional, desde los rangos más bajos a los más altos.

Aunque el concepto se asocia principalmente con los sectores militares, también se han identificado otras ramificaciones del Estado incrustadas dentro del ecosistema criminal, incluyendo a cuerpos policiales, la rama ejecutiva y distintos funcionarios públicos.

Historia

En los años noventa, salieron a la luz señalamientos de que soldados de la Guardia Nacional colaboraban con narcotraficantes, principalmente aceptando pagos para permitir el tránsito de cargamentos de droga por suelo venezolano.

Se dice que el término “Cartel de los Soles” se usó por primera vez en 1993, cuando dos generales de la Guardia Nacional, el jefe de la unidad antinarcóticos Ramón Guillén Dávila y su sucesor Orlando Hernández Villegas, fueron investigados por narcotráfico y otros delitos conexos. En su calidad de comandantes de brigada, cada uno usaba un sol como insignia en sus charreteras, lo que dio origen al nombre de “Cartel del Sol”. Más adelante, cuando se conocieron denuncias de la participación en el narcotráfico de los comandantes de división —quienes tenían soles dobles por su rango—, el término se modificó al de “Cartel de los Soles”.

A mediados de los años 2000, varios elementos de la Guardia Nacional y otras ramas del ejército asumieron roles mucho más activos en el tráfico de drogas. Varias facciones de las fuerzas de seguridad comenzaron a comprar, almacenar, trasegar y distribuir cocaína directamente, dejando atrás su implicación primaria, que había sido la extorsión a traficantes.Una teoría de lo que pudo haber motivado esta evolución es que los narcos colombianos comenzaron a pagar a los militares con drogas en lugar de efectivo, lo que forzó a los venezolanos a buscar mercados propios.

Para ese entonces, tres eventos importantes contribuyeron al surgimiento del crimen organizado en Venezuela. En primer lugar, Colombia firmó el programa de seguridad “Plan Colombia” con Estados Unidos, por varios miles de millones de dólares, lo que permitió a las fuerzas de seguridad colombianas aumentar la presión sobre grupos guerrilleros como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). La presión militar llevó a la guerrilla a pasar más de sus operaciones a los estados fronterizos venezolanos, con poca vigilancia policial y presencia estatal.

Luego, en 2002, hubo dos hechos clave, uno seguido del otro. El primero fue la interrupción del proceso de paz entre las FARC y el gobierno del entonces presidente colombiano Andrés Pastrana, lo que implicó que los insurgentes perdieran la gran extensión de territorio asegurado al sur de Colombia y se vieran en la necesidad de buscar otro refugio. El segundo, fue el intentode golpe de Estado que llevó al derrocamiento temporal del presidente Hugo Chávez. Esto llevó a Chávez a concentrar mucha energía en la identificación y penalización de quienes apoyaron el golpe, a la par que libraba otras intensas batallas políticas, como el paro petrolero de 2002-2003.

Los efectos del golpe llevaron a la administración Chávez a realizar una purga interna de su círculo más cercano. También supuso que muchos cargos de influencia en el gobierno u oportunidades de contratación lucrativas se entregaran a fieles al ejército. El gobierno adoptó el estilo de un régimen pretoriano, en el cual, oficiales del ejército activos o retirados asumieroncargos en varias instituciones del Estado.

Chávez también creó zonas militares de operaciones a lo largo de la frontera oeste, aduciendo temores de una invasión estadounidense desde Colombia. Varios elementos del ejército, así como de la Guardia Nacional, fueron corrompidos progresivamente por las ganancias que ofrecía el narcotráfico.

El término “Cartel de los Soles” volvió a ser objeto de la atención pública en 2004 gracias al periodista y concejal municipal Mauro Marcano. Antes de su asesinato ese mismo año, Marcano acusó al comandante de brigada de la Guardia Nacional y director de inteligencia, Alexis Maneiro, junto con otros miembros de la institución castrense, de tener nexos con narcos. El caso Marcano sugería que había más corrupción sistemática en la Guardia Nacional, pero el gobierno solo hizo un tibio esfuerzo por investigar la denuncia. No se abrió ninguna investigación contra Maneiro, y fue transferido a un cargo menos notorio.

Por esa época, hubo otras señales de que el narcotráfico crecía en Venezuela. En 2004, la Oficina de la Casa Blanca para la Política Nacional de Control de Drogas estimó que por el país pasaron alrededor de 50 toneladas de cocaína. Para 2007, ese número se estimaba en unas 250 toneladas, según un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del gobierno estadounidense (US Government Accountability Office).

En forma simultánea, la participación de militares en el favorecimiento del trasiego de cocaína fue objeto de mayor escrutinio. En agosto de 2004, varios miembros de la Guardia Nacional incriminaron a tres pasajeros de una aerolínea (incluido un ciudadano estadounidense) por tráfico de drogas pasando por el aeropuerto internacional de Caracas. Otros oficiales de la Guardia Nacional también fueron arrestados en un caso aparte luego de ser sorprendidos cargando cocaína a un avión privado en el aeropuerto de Maiquetía (hoy Aeropuerto Internacional Simón Bolívar). Esos hechos  sacaron a relucir el rol del ejército en el tráfico de narcóticos, y la tendencia a decomisar cargamentos de drogas que no pagaban protección.

En 2005, las acusaciones de espionaje contra la Administración para el Control de Narcóticos de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration, DEA)  por parte del entonces presidente Chávez también contribuyeron a reforzar las redes del crimen organizado en el país. Los señalamientos pusieron freno a los proyectos antinarcóticos respaldados por Estados Unidos, incluida una iniciativa que habría modernizado la tecnología de inspección en Puerto Cabello, uno de los puntos de salida más importantes del país para los cargamentos de drogas.

En 2008, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control, OFAC) adscrita al Departamento del Tesoro estadounidense señaló al exjefe de inteligencia Hugo Armando Carvajal Barrios por “asistencia material a las actividades de tráfico de narcóticos de los insurgentes de las FARC de Colombia”. Carvajal fue posteriormente aprehendido por las fuerzas de seguridad en Aruba a pedido de las autoridades estadounidenses, pero lo liberaron rápidamente luego de la mediación del gobierno holandés.

En ese mismo año, Chávez impulsó una reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (LOFAN) que transformó a la Fuerza Armada Nacional en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), un cambio que no solo respondía a cuestiones simbólicas sino a una nueva concepción del rol militar dentro del Estado. Bajo el discurso de la “unión cívico-militar” y la “defensa integral de la nación”, el chavismo redefinió el dogma castrense, buscando consolidar a los militares como columna vertebral de su proyecto político y como garantes de la continuidad de la Revolución Bolivariana.

Otros hechos, como el caso de la “narcoavioneta” en 2011, también alimentaron la idea de cierta complicidad con el crimen organizado en las más altas esferas del gobierno y el ejército. En agosto de 2011, se descubrió que una avioneta capturada en el estado de Falcón, norte del país, con cerca de 1.400 kilos de cocaína, había despegado de la base militar La Carlota, de Caracas. Voceros del ejército, la fuerza aérea y el gobierno dieron diferentes explicaciones sobre lo sucedido.

Con el ascenso de Nicolás Maduro al poder después de la muerte de Chávez, los casos de colusión estatal con el narcotráfico se profundizaron. El 10 de septiembre de 2013, un avión de Air France aterrizó en París con 1,3 toneladas de cocaína empacadas en 31 maletas a bordo. El avión había salido del aeropuerto de Maiquetía en Caracas, que está bajo estricto control militar. Aunque se hicieron una serie de capturas en las filas de la GNB en conexión con el caso, todas ellas fueron de oficiales de bajo rango.

A esto siguieron aún más escándalos en 2015. Leamsy Salazar, exjefe de seguridad presidencial de Chávez, acusó al entonces presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, de ser uno de los jefes del Cartel de los Soles. Ese mismo año, Estados Unidos imputó a dos altos exoficiales de seguridad de Venezuela por narcotráfico. En agosto de 2016, Estados Unidos abrió pliegos de cargos federales contra el exdirector general de la agencia antinarcóticos de Venezuela, Néstor Luis Reverol Torres, y contra el exsubdirector del mismo organismo, Edylberto José Molina Molina. El día después de que se hicieran públicas las imputaciones, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, designó a Reverol como su nuevo ministro de interior.

El largo historial de acusaciones de participación oficial en el tráfico de drogas llegó a su culmen en marzo de 2020, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó al presidente Maduro, a varios funcionarios de su administración y exfuncionarios, así como a miembros de la cúpula de las desmovilizadas FARC, por “cargos de narcoterrorismo”. La imputación aseveraba que Maduro y otros “abusaron del pueblo venezolano y corrompieron las instituciones legítimas de Venezuela —incluidas partes del ejército, el aparato de inteligencia, el legislativo y la rama judicial— para favorecer la importación de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos”. El Departamento de Estado ofreció entonces una recompensa de US$15 millones por informaciones que condujeran al arresto de Maduro.

En agosto de 2025, esta recompensa se elevó a US$50 millones, luego de que Estados Unidos designara al Cartel de los Soles como Terroristas Globales Especialmente Designados (Specially Designated Global Terrorist, SDGTs) en julio de ese mismo año. Poco después, otros países de la región como Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago, entre otros, también se sumaron a la iniciativa de la designación terrorista.

Actividades criminales

El rol más frecuente del ejército venezolano en el narcotráfico ha sido permitir el paso seguro de los cargamentos de cocaína, así como aprobar el arribo y salida de las aeronaves que transportan la droga hacia otros países. Dado que las Fuerzas Armadas están a cargo de la protección del territorio nacional, de sus fronteras y de liderar la guerra contra el narcotráfico, entre otras funciones, están en la mejor posición para detectar movimientos ilícitos y denunciarlos o dejarlos pasar.

Varios informes indican que los oficiales del ejército venezolano apostados en la región fronteriza pueden determinar si permiten el paso de cargamentos de drogas por tierra, y muchas veces los protegen en el trayecto. Esto es especialmente cierto con las pistas clandestinas en los estados fronterizos de Zulia, Apure y Táchira, puntos de partida de los aviones cargados de cocaína hacia Centroamérica y el Caribe.

El ejército venezolano también permite el arribo y la salida de aviones, principalmente mediante la manipulación de los radares aéreos. Las denuncias sobre narcotráfico y los expedientes a los que InSight Crime tuvo acceso muestran que muchas veces los oficiales exigen pagos a los narcotraficantes para apagar los radares en el momento preciso para evitar que el vuelo quede registrado, o para expedir códigos especiales para que el vuelo quede registrado como legal y así garantizar que las autoridades no persigan dicha aeronave en el futuro.

Los agentes del gobierno también están involucrados en la autorización de salida y despegue de carga de terminales oficiales portuarias y aéreas. Aunque no hay evidencia concluyente de esto, existen fuertes indicios de su participación. Esas instalaciones, por lo general, son manejadas por el ejército que vigila fuertemente estos lugares.

Liderazgo

El Cartel de los Soles no tiene una estructura de mando definida, ya que se trata de un conjunto de redes autónomas que pueden, o no, tener relación entre sí. En lugar de eso, no hay más que una lista de nombres de personas que trabajan en las ramas principales de las fuerzas armadas de Venezuela, a quienes los agentes estadounidenses han identificado por su participación en actividades criminales. InSight Crime tiene la lista de 123 altos funcionarios del gobierno venezolano, activos y en retiro, que han estado involucrados en tráfico de cocaína.

Algunos de los primeros indicios de fuentes del gobierno estadounidense sobre una honda implicación de los más altos niveles de las fuerzas de seguridad del país en el crimen organizado se conocieron en 2008. En septiembre de ese año, la OFAC sancionó a tres personas que supuestamente servían de contactos para las FARC en un esquema de intercambio de drogas por armas.

Hugo Armando Carvajal Barrios, alias “El Pollo”, que en esa época era director de inteligencia militar; Henry de Jesús Rangel Silva, a quien Chávez nombró general en jefe y luego ministro de defensa en enero de 2012, y Ramón Emilio Rodríguez Chacín, exministro de interior y de justicia, fueron señalados.

Los funcionarios mencionados supuestamente entregaron a las FARC “documentos de identificación oficiales del gobierno venezolano que permiten a los miembros de la guerrillaviajar con facilidad hacia y desde Venezuela”, además de supuestamente haber “proporcionado asistencia material” a las FARC en sus actividades de narcotráfico.

Esos no fueron los únicos funcionarios señalados por la OFAC. En septiembre de 2011, esa oficina sancionó a otros cuatro funcionarios venezolanos por presunto “suministro de armas y seguridad a las FARC”.

Entre los señalados se contaban Cliver Antonio Alcalá Cordones, más adelante nombrado jefe del ejército para la Defensa Estratégica Integral para la Región de Guayana (REDI Guayana); el diputado Freddy Alirio Bernal Rosales, exalcalde de Caracas y actualmente gobernador del estado Táchira; el agente de inteligencia Ramón Isidro Madriz Moreno, y Amílcar Jesús Figueroa Salazar, político a quien se describió como “principal proveedor de armas para las FARC y… canal principal de los mandos de las FARC asentados en Venezuela”.

Los defensores de la administración Chávez sostuvieron que la lista de la OFAC se basó en evidencia no corroborada de documentos de un computador incautado en el campamento bombardeado del comandante de las FARC “Raúl Reyes”, y que no existía evidencia concreta de dicho “Cartel de los Soles”, que en realidad realiza las operaciones criminales. Otros han criticado la lista OFAC como un instrumento político para difamar las administraciones de Chávez y de Maduro.

Las fuerzas de seguridad no adelantaron investigaciones totalmente transparentes sobre la presunta mala conducta de Maneiro, Alcalá y otros oficiales cuando tuvieron la oportunidad. Más aún, aunque las autoridades venezolanas acusaron de delitos de drogas a algunos miembros de bajo rango de las fuerzas armadas, no se persiguió con el mismo interés a los miembros de mayor rango acusados de participación en narcotráfico.

En 2020, un tribunal del Distrito Sur de Nueva York, en Estados Unidos, imputó a Maduro, al exgeneral Alcalá, a Carvajal Barrios, y a Diosdado Cabello, actual ministro de relaciones interiores, justicia y paz, por participar en el tráfico de cocaína junto a las FARC.

En junio de 2023, el exgeneral Alcalá, retirado desde 2013, se declaró culpable ante el tribunal de haber colaborado con las FARC desde 2006. Alcalá fue condenado en 2024 a 21 años de prisión por “proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera designada”, incluyendo la venta de armas de fuego.

En junio de 2025, Carvajal Barrios, director de inteligencia militar hasta 2014 y posteriormente diputado de la Asamblea Nacional, también se declaró culpable ante el mismo tribunal. De acuerdo con el comunicado de prensa de la fiscalía federal, Carvajal Barrios “colaboró con las FARC para coordinar envíos de drogas de varias toneladas bajo su protección; proporcionó seguridad fuertemente armada para proteger los envíos de drogas; y armó a las FARC con armas automáticas y explosivos para promover las actividades terroristas y de tráfico de drogas del grupo”. Además, “participó en actos violentos, incluidos secuestros y asesinatos, para facilitar este tráfico de cocaína y proteger a sus cómplices.”

Otros organismos gubernamentales estadounidenses y otros exfuncionarios venezolanos han apuntado su dedo hacia varias importantes figuras con nexos con los más altos escalones del gobierno venezolano por contribuir a favorecer la actividad delictiva.

Tareck El Aissami, exvicepresidente de Venezuela, también se destaca en actividades criminales. En 2017, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a El Aissami por “su rol capital en el tráfico internacional de narcóticos”.

Específicamente, el Departamento del Tesoro alega que El Aissami “recibió pagos por facilitar el paso de cargamentos de drogas del capo venezolano Walid Makled”, además de “brindar protección al narco colombiano Daniel Barrera Barrera y al narcotraficante venezolano Hermágoras González Polanco”, entre otra actividad criminal.

En 2019, el Departamento de Justicia de Estados Unidos procedió a acusarlo de violación de su señalamiento por el Departamento del Tesoro por el presunto uso de empresas estadounidenses para fletar vuelos privados, según reza la imputación.

El  general Néstor Reverol, exdirector de la Oficina Nacional Antidrogas, también fue señalado como facilitador directo  en operaciones de narcotráfico. Un pliego de cargos de 2015 afirmaba que este usó su cargo de autoridad entre enero de 2008 y diciembre de 2010 para poner sobre aviso a los traficantes sobre próximos operativos sorpresa, asegurar la liberación de personas y propiedades vinculadas al narcotráfico, obstruir investigaciones y operativos antinarcóticos, y aceptar sobornos de narcotraficantes a cambio de ayudarlos a adelantar sus actividades ilícitas.

“El narcotráfico y la corrupción eran comunes, lideradas por importantes figuras como Néstor Reverol”, señaló Carvajal Barrios, exjefe del servicio de inteligencia militar de Venezuela, en una entrevista concedida al diario The New York Times en 2019.

Geografía

Los elementos del ejército que se presume tienen mayor participación en el tráfico de narcóticos en Venezuela se concentran a lo largo de la frontera oeste con Colombia, en especial en los estados de Apure, Zulia y Táchira. El poder de estas células proviene de su acceso a los principales aeropuertos del país, a retenes de carreteras y puertos, incluido Puerto Cabello, en el estado de Carabobo.

Los cargamentos de cocaína se adquieren en los estados limítrofes de Apure y Zulia, o en los departamentos fronterizos colombianos. Dado que hay escasez de dólares en Venezuela y el bolívar local se devalúa continuamente en el mercado negro, es raro que las compras involucren dinero. Con frecuencia se intercambia la cocaína por armas, especialmente en transacciones anteriores con las antiguas FARC. De lo contrario, los venezolanos actúan como socios de los traficantes establecidos en Colombia, y acceden a partir de las ganancias de la venta de la cocaína en el exterior.

Las rutas de tráfico más usadas son por aire, hacia República Dominicana y Honduras. Otra ruta es el trasiego de la cocaína por tierra hasta Surinam, luego por aire o mar hasta África Occidental y de allí a Europa. Cuando se transporta por vía terrestre, la cocaína se almacena generalmente en ranchos y fincas locales de propiedad de contactos civiles.

Aliados y enemigos

En el pasado, se creía que estas organizaciones militares se abastecían de cocaína de la exguerrilla de las FARC en Colombia, en especial de los Bloques Oriental y del Magdalena Medio. Pero desde la desmovilización de los insurgentes en 2016, las disidencias de las FARC, que se negaron a deponer las armas, heredaron parte del negocio.

No obstante, el papel que desempeñaban las extintas FARC en el suministro de cargamentos y en el control de operaciones dentro de Venezuela ha sido asumido, desde hace una década, por el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Esta guerrilla ha consolidado un dominio progresivo sobre la frontera binacional y se ha convertido en un socio estratégico del régimen de Maduro, al encargarse tanto de la entrega de cargamentos como de la protección de las zonas de despacho de droga.

En sus informes sobre terrorismo por países de 2019, el gobierno estadounidense señaló que “Maduro y sus cómplices usan las actividades criminales para ayudarse a mantener el dominio ilegítimo en el poder, lo que fomenta un entorno permisivo para […] el ELN”. Se ha dicho que el grupo guerrillero paga a miembros de las fuerzas armadas venezolanas para que protejan sus intereses, entre ellos la minería ilegal y el contrabando de gasolina.

La Guardia Nacional también trabajó con el narcotraficante civil Walid Makled para sacar los cargamentos de narcóticos de Venezuela. Makled afirmó haber trabajado con docenas de altos mandos del ejército. Tanto la Guardia Nacional como el ejército lo usaban como “intermediario” para organizar el trasiego de cargamentos de cocaína fuera del país.

También hay evidencia que indica que miembros del Cartel de los Soles cuentan con la complicidad, e incluso con la participación activa, de altos mandos del gobierno civil de Venezuela. En 2016, por ejemplo, dos sobrinos de la primera dama venezolana Cilia Flores comparecieron ante un juez para responder por cargos de drogas en una corte federal estadounidense. Un agente de la DEA testificó que el negocio con drogas planeado por los sobrinos fue facilitado por el hermano de Cilia Flores, Bladimir. Durante el juicio, se presentó evidencia que indica que los sobrinos podrían haber actuado como fachada política para el Cartel de los Soles.

En noviembre de 2022, los “narcosobrinos” fueron liberados por Estados Unidos tras cumplir parte de una condena por narcotráfico. La excarcelación se produjo en el marco de un canje de prisioneros entre Washington y Caracas, que incluyó la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.

Perspectivas

Múltiples casos ponen en evidencia el involucramiento de altos funcionarios y miembros de las fuerzas armadas de Venezuela en las actividades criminales atribuidas al Cartel de los Soles. Sin embargo, el gobierno venezolano no ha abierto investigaciones rigurosas ni procesos judiciales contra los sospechosos. De hecho, en ciertos casos ha ascendido a los oficiales del ejército acusados de participar en actividades de narcotráfico.

Frente a esta situación y ante el deterioro de las crisis política y económica en Venezuela, es plausible que las operaciones del Cartel de los Soles continúen sin obstáculos, y mantengan su expansión.

Adicionalmente, la bonanza cocalera en Colombia, con ganancias y producción sin precedentes, ha convertido a Venezuela en una plataforma estratégica para la salida de cargamentos. Este escenario se sostiene gracias al involucramiento de militares de distintos rangos en redes de contrabando y protección, así como al papel del ELN, que ha consolidado control territorial en la frontera y opera como socio clave en estas operaciones.

Publicado originalmente en InSight Crime

Por Sergi Alcalde en National Geographic

Los momentos de gran consumo, como la Navidad, las rebajas o las campañas de descuento como el Black Friday son un caldo de cultivo perfecto para las compras compulsivas. Nuestro cerebro no es una máquina infalible: en ocasiones tomamos decisiones rápidas e irreflexivas, influenciadas por emociones, ideas preconcebidas o percepciones subliminales. La psicología y la neurociencia tratan de explicar estos comportamientos aparentemente irracionales.

Todos hemos comprado alguna vez algo que no necesitamos, pero pocas veces nos paramos a pensar en qué nos ha movido a tomar esa decisión. Este tipo de comportamientos irracionales, a veces inexplicables, también son parte del funcionamiento del cerebro. Nos han ayudado a sobrevivir y a actuar rápidamente. Sin embargo, cuando el ansia de consumir se impone a la razón, podemos acabar pagando un precio demasiado elevado. Algo que suele ocurrir, precisamente, en días como el Black Friday.

Tomamos decisiones en todo momento. Algunas de ellas son triviales, mientras que otras son más trascendentales, pero en todas ellas opera una máquina de extraordinaria precisión: el cerebro. El ser humano es una criatura inteligente, y como tal, no se espera que actúe en su propia contra. Sin embargo, el cerebro también puede inducirnos a comportamientos irracionales. Por ejemplo, muchas veces buscamos el placer a corto plazo a expensas de consecuencias negativas en el largo plazo, o basamos nuestras decisiones en algo tan maleable como las emociones.

Neurociencia para entender el Black Friday

Las pruebas que nos aportan lapsicología, la neurociencia y otras disciplinas que han profundizado sobre este tema nos dicen que la mayor parte de tiempo decidimos de manera rápida, automática, de manera instintiva, a veces inconscientemente, e influenciados por el contexto. Y precisamente las tiendas son especialistas en aprovechar estos momentos de impulsividad para conseguir aumentar sus ventas.

El cerebro tiene la tarea de reunir información del mundo que nos rodea y de nuestro cuerpo para dirigir nuestra conducta de la manera más apropiada posible, y esto lo puede hacer básicamente de dos maneras: con un análisis deliberado (de una forma lenta, reflexiva y considerando los diversos factores relevantes), o bien de una manera errática e irracional.

Y es ese sistema rápido el que puede llevarnos por el mal camino, por eso lo compensamos con un proceso más lento que nos permite evaluar si nuestra intuición está equivocada o nuestras emociones nos están nublando la vista a la hora de actuar.

“En los procesos de toma de decisiones tenemos la sensación de que nos decidimos por otra opción de forma voluntaria, pero en realidad a veces la decisión no es tan libre. -explica Diego Redolar, profesor de neurociencias de la Universidad Oberta de Catalunya y director de la unidad de neuromodulación y neuroimagen del Instituto BRAIN 360-. Hay factores que nos explican que nos decantemos por una u otra cosa. Son factores que están relacionados con el funcionamiento de distintas regiones del cerebro que están implicadas en distintos procesos cognitivos: el razonamiento, el proceso de información emocional, el refuerzo y el hábito”. Esas estructuras, explica el experto, han ido evolucionando a lo largo de los años, y de su funcionamiento depende nuestro comportamiento.

En primer lugar, el cerebro se apoya en las denominadas ‘etiquetas emocionales’, para seleccionar la información más importante para la toma de decisiones. Por ello, cuando nos encontramos de nuevo ante una situación o un estímulo determinado ya disponemos de información útil para decidirnos sobre algo en concreto. Ello es especialmente útil cuando realizamos acciones básicas y rutinarias, y nos permite ganar tiempo. El problema es que estos mismos atajos pueden llevarnos a tomar un camino erróneo debido a los sesgos.

Basados en nuestra experiencia, intuición, aprendizaje y emociones, integramos la información en un contexto que cambia constantemente y de manera automática. En este proceso intervienen varias regiones situadas en el lóbulo frontal, responsable, entre otras funciones, de nuestra personalidad.

El curioso caso de Phineas Gage

Phineas Gage era un joven estadounidense que trabajaba como capataz de una compañía de ferrocarril. Era un empleado eficiente, capaz y muy equilibrado, y rara vez tomaba decisiones impulsivas. Pero en 1848 sufrió un aparatoso accidente como consecuencia del cual una barra de hierro atravesó su lóbulo frontal. Se convirtió en una persona impulsiva e irreverente. ¿Qué le había ocurrido? Esencialmente, el deterioro del lóbulo frontal había cambiado completamente su personalidad. De hecho, su caso fue tan paradigmático que se convirtió en una de las pruebas científicas más importantes para la investigación de esta parte del cerebro y para el desarrollo de la neurociencia.

La importancia del contexto

Dentro del lóbulo frontal hay una zona determinante que nos permite tomar esas decisiones en un contexto cambiante: la corteza prefrontal ventromedial. Para entender cómo funciona, el neurocientífico Diego Redolar plantea un ejercicio práctico: imaginémonos que estamos en el cine y queremos comprar palomitas. Al acercarnos al mostrador, tenemos que decidirnos entre dos tamaños s: el individual, de 3€, y el familiar, de 7€. Cuando se traslada esta situación en una investigación, la mayoría de los sujetos de estudio, apunta el experto, opta por comprar el cubo de tamaño individual, argumentando que es suficiente para ellos. Pero imaginemos que se añade un tamaño intermedio, de 6,50€. En este caso, la mayoría de los participantes se declinan por comprar el cubo de tamaño familiar, arguyendo que solo vale 50 céntimos más caro que el de tamaño medio. El mismo sujeto cambia su decisión en función del contexto, aunque sus necesidades no han cambiado.

El responsable de este comportamiento es precisamente la corteza prefrontal ventromedial, que monitoriza el coste de oportunidad (en este caso, el dinero que estamos dispuestos a pagar), en función de un contexto determinado. Del mismo modo en que esta región nos permite sopesar la opción más ventajosa en un determinado contexto, será la que nos determinará si una oferta merece o no la pena. De alguna manera, esta zona del cerebro nos permite anticipar los problemas o beneficios que podemos tener ante una determinada circunstancia, con lo que resulta fundamental en nuestra reacción emocional en función del contexto normativo y ético del momento. Y sirve así, entre otras funciones, para contrarrestar la acción de la amígdala, el núcleo relacionado con la gestión de las emociones. En otras palabras, la corteza prefrontal ventromedial es la que nos impide, entre otras cosas, dar una bofetada a ese compañero de trabajo insoportable, o responder con violencia cuando un vehículo choca accidentalmente contra nuestro flamante último modelo recién salido del concesionario.

Acción y recompensa

Sin embargo, el proceso de decisión depende de múltiples factores, entre los cuales es determinante un aspecto fundamental: ¿qué obtengo a cambio? Uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la neurociencia ha sido el estudio de los circuitos de recompensa, esos mecanismos relacionados con la sensación de placer que involucran distintas regiones cerebrales que se comunican entre sí mediante neurotransmisores, entre ellos la dopamina. Esta señal es liberada por unas neuronas situadas en el área segmental ventral, que produce dopamina en una zona llamada núcleo accumbens.

La dopamina es un neurotransmisor que actúa como mensajero químico, y está involucrado en sensaciones como el placer o la motivación, aunque también es crucial en el proceso de aprendizaje. “Es una señal que nos dice que algo es importante para nosotros, y nos dice qué tenemos que hacer para conseguirlo”, explica Redolar. En realidad, nuestro cerebro desarrolló su sistema de recompensa basado en la dopamina con un fin: la propia supervivencia. Se trataba de fomentar comportamientos que nos ayuden a sobrevivir, como comer, procrear o interactuar con nuestros congéneres. Por este motivo, una ‘inyección’ de dopamina es pura adrenalina para nuestro cerebro. Es lo que nos sucede cuando obtenemos éxito, reconocimiento o probamos algo que nos gusta mucho. Pero una dependencia de esa dopamina puede desembocar en ansia, y de ahí a una adicción.

El sistema de recompensa nació a lo largo de la evolución con un fin: garantizar nuestra supervivencia.

Esta se produce porque el sistema de recompensa del cerebro tiene mecanismos para gestionar dos efectos muy distintos provocados por neurotransmisores: el ansia y el placer. El ansia es generada por la dopamina, mientras que el placer es estimulado por otros neurotransmisores. Cuando los circuitos del ansia saturan los centros del placer, se produce la adicción, y la persona que lo padece se ve obligada a llevar a cabo un comportamiento determinado, a comprar un determinado producto o a consumir una determinada sustancia.

Por eso es necesario encontrar un freno a esa explosión de dopamina. Es ahí donde actúa otra región del cerebro: la corteza prefrontal dorsolateral. “Es la que te dice, por ejemplo, ese móvil que tanto quieres comprar es demasiado caro”, señala Redolar.

¿Por qué sucumbimos ante un descuento?

En ciertas fechas señaladas como Black Friday, Cyber Monday o las rebajas, adquirimos un producto soñado a un precio ‘de ganga’. O eso es lo que pensamos. A veces ese descuento no es tan ventajoso y se debe más a nuestra percepción subjetiva, que a una auténtica ganancia. ¿Por qué sucede?

A veces el descuento de una campaña publicitaria no es tan ventajoso como parece.

La psicología conductual plantea diversas explicaciones a este fenómeno. En primer lugar, cuando a un consumidor se le ofrece un descuento, en su mente confluyen dos fuerzas contrapuestas: la atracción que supone un menor sacrificio económico y el recelo ante la compra de un producto barato que nos podría salir caro. En segundo lugar, existen factores relacionados con el riesgo percibido de perder una oportunidad, así como la sensibilidad que cada consumidor tiene ante la bajada de precios. En este último ejemplo cabe mencionar el conflicto que en ocasiones se establece entre el descuento y el valor, cuando el consumidor atribuye la bajada del precio a una razón externa. Los psicólogos llaman a este fenómeno ‘teoría de la atribución’, que explica cómo los individuos perciben y encuentran una explicación concreta para determinados acontecimientos, como pueden ser unas rebajas. Los investigadores descubrieron que cuando los consumidores atribuyen un descuento a una ocasión especial (como puede ser una celebración), es más probable que acaben comprando.

Es por ello que una misma situación puede entenderse como un descuento sin sentido o como una oportunidad que no hay que dejar escapar en función de la percepción del cliente, su experiencia y qué regiones del cerebro se activan en ese proceso de compra: por un lado, las neuronas de la corteza prefrontal ventromedial monitorizan la cantidad de dinero que los consumidores están dispuestos a pagar. El núcleo accumbens nos empujará a comprar aquello que ansiamos, sin importar el coste, mientras que la corteza prefrontal dorsolateral nos instará a tomar una decisión más racional.

La acción combinada de todas estas regiones determinará qué decisión acabamos tomando ante una determinada oferta. Pero existen numerosos factores externos que pueden influenciarnos más de lo que creemos: estímulos visuales o cognitivos bien conocidos por los estrategas de las campañas de marketing.

Una imagen vale más que mil palabras

Nos encontramos en los pasillos de un gran supermercado, y tenemos ante nuestros ojos un sinfín de productos de distintas marcas, colores y precios. ¿Por cuál de ellos nos decantamos? La decisión final dependerá de un conjunto de factores, desde nuestra capacidad racional hasta nuestra reacción a estímulos externos. Y es que las imágenes, y en particular, los colores, tienen una gran eficacia a la hora de transmitir información que nos resulta fácil de identificar. Sin que seamos conscientes, los colores nos está transmitiendo información subliminal que puede influenciar, o incluso distorsionar, la manera en la que percibimos la realidad.

Los colores nos transmiten información subliminal que puede influenciar, incluso distorsionar, nuestra percepción de la realidad

Esto sucede porque nuestros sentidos envían al cerebro millones de impulsos de información por segundo, pero no somos capaces de procesar una cantidad tan ingente de datos. Por este motivo, la evolución nos dotó de mecanismos que nos permitieran canalizar toda información de manera instantánea.Es sabido que los colores, por ejemplo, pueden afectar a nuestro estado de ánimo y moldear nuestra conducta, mientras que la exposición a la luz tiene un efecto determinado sobre nuestro comportamiento. Incluso se ha demostrado que la luz y el color afectan al estado de alerta, la frecuencia cardíaca y el estado de ánimo.

Emociones al servicio del mercado

Las tácticas de marketing dirigidas al consumo no son nuevas, pero el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales ha multiplicado de manera exponencial los mensajes y los impactos publicitarios.

Tal y como explica Regoder, para desembocar en la decisión de compra es necesario que se produzcan dos condicionantes: que el producto llame la atención del comprador y que active su circuito de recompensa, que le interese. La segunda condición es un refuerzo de la primera. Pero con las nuevas tecnologías existe un refuerzo suplementario. Imaginemos un anuncio de una red social, como Instagram, Twitter o Facebook, que nos muestra algo en lo que ya estamos interesados. “Son anuncios dirigidos a lo que ya le gusta al usuario, con lo que activan nuestro sustrato nervioso de refuerzo”.

La respuesta a los innumerables estímulos que recibimos a través de distintos medios, ya sean físicos o digitales, marcarán las estrategias de venta y determinarán qué productos o servicios tienen más probabilidades de éxito. Seremos nosotros los que determinemos si comprar o no. Aunque, visto lo visto, en última instancia parece que no somos tan libres como pensamos a la hora de tomar esa decisión.

Unicef ha publicado un completo y nuevo informe este mes de noviembre sobre Argentina que desvela un vuelco profundo en las condiciones de vida de los hogares con niñas, niños y adolescentes. El organismo destaca que, tras años de inestabilidad económica, el país atraviesa una etapa de reducción acelerada de la pobreza que afecta positivamente a todas las dimensiones analizadas, aunque aún persisten focos de vulnerabilidad que requieren vigilancia.

Uno de los puntos que más llama la atención del estudio es la mejora en el acceso a bienes y servicios esenciales vinculados a la crianza. Se registran menos dificultades para costear materiales escolares, ropa o actividades de ocio, mientras que la imposibilidad de acudir a consultas médicas o dentales por falta de dinero disminuyó en torno a ocho puntos. El consumo alimentario también muestra una recuperación notable: la proporción de hogares obligados a recortar comidas por cuestiones económicas se desplomó de 52% a 30%.

La evolución de los ingresos familiares acompaña esta tendencia. Según la encuesta, el 31% de las familias con menores no logra cubrir sus gastos corrientes con lo que perciben mensualmente, un porcentaje que, pese a seguir siendo alto, supone una mejora muy marcada respecto al 48% registrado en el relevamiento anterior. Unicef subraya que este alivio se nota especialmente en los sectores de menores recursos.

Estas mejoras se producen en paralelo a un proceso económico sin precedentes en el país. En los últimos dos años, Argentina pasó de convivir con inflaciones mensuales por encima del 20% —al borde de episodios hiperinflacionarios— a moverse en torno al 2% mensual. Este brusco descenso de los precios se logró tras un paquete de reformas que combinó un ajuste fiscal profundo con políticas de contención orientadas a los hogares más frágiles, un enfoque que, según el informe, evitó que la fase inicial del ajuste disparase aún más la pobreza.

Aun así, los datos oficiales muestran que el desafío sigue siendo mayúsculo. La pobreza infantil alcanza al 46,1% de los chicos y chicas, aunque este valor representa una caída de 21 puntos respecto al mismo semestre del año pasado. La indigencia, por su parte, se sitúa en el 10,2% tras una reducción de 17 puntos, de acuerdo con las mediciones recientes del Indec.

Rafael Ramírez Mesec, representante de Unicef en el país, resalta que las encuestas rápidas que la organización realiza desde 2020 permiten observar con claridad cómo evolucionan las condiciones de vida. A su juicio, los resultados de esta edición muestran avances evidentes asociados a la caída de la pobreza, pero también dejan en evidencia asuntos que deben pasar a primer plano en la agenda pública si se quiere consolidar lo conseguido.

El análisis incorpora además señales de alerta. Aunque los indicadores generales mejoran, surge un endeudamiento incipiente en algunos hogares, especialmente aquellos que han tenido que recurrir a créditos informales para llegar a fin de mes. Y aunque el escenario actual es mejor que el del año anterior, Argentina continúa registrando niveles de pobreza superiores a los que presentan las economías desarrolladas.

Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de Unicef, sintetiza la situación señalando que la combinación entre desinflación y políticas focalizadas como la Asignación Universal por Hijo y la Prestación Alimentar fue clave para amortiguar el golpe del ajuste. Sin embargo, advierte que el verdadero desafío será sostener estos programas en una etapa en la que el Gobierno mantiene la prioridad en la disciplina fiscal.

La central de Shatura, a 100 km de la capital rusa, sufrió un aparatoso incendio. Rusia también atacó infraestructura energética en Odesa y Dnipró y afirma haber tomado tres pequeñas localidades en el Donbás.

La central eléctrica de Shatura, a 100 kilómetros al este de Moscú, sufrió un ataque de drones ucranianos, informó este domingo (32.11.2025) el gobernador regional, Andréi Vorobiov. Por su parte, los servicios de emergencia señalaron que se incendiaron tres transformadores eléctricos de 65 metros cuadrados cada uno.

Según el gobernador de la región que rodea la capital rusa, aunque el suministro eléctrico no se vio interrumpido, las autoridades vieron la necesidad de conectarlo rápidamente a las líneas de emergencia y, para mantener el suministro de calefacción, también tuvieron que desplegar unidades de calderas móviles. No se registraron víctimas mortales ni heridos.

Otros ataques a ambos lados de la frontera

El gobernador regional de Bélgorod, Viacheslav Gladkov, admitió que numerosas vivienda en su óblast, el más alcanzado por los ataques ucranianos, han sido destruidas. «Les recuerdo que más de 50.000 viviendas fueron destruidas o dañadas. Más de 43.000 ya han sido restauradas», declaró Gladkov en una conferencia de prensa citada por TASS. Sin embargo, el gobernador expresó sus dudas sobre el regreso de todos los residentes que se vieron obligados a desplazarse debido a los constantes ataques ucranianos contra la región, la más castigada de Rusia.

Rusia atacó también con drones el sistema energético de Ucrania en la región sureña de Odesa y la ciudad de Dnipró, en la provincia oriental de Dnipropetrovsk, donde resultaron heridas 15 personas, entre ellas una niña de 11 años, según las autoridades regionales y los servicios de emergencia. En Dnipró, un dron kamikaze ruso impactó cerca de un edificio residencial de nueve plantas, donde se incendiaron las terrazas de tres apartamentos y resultaron heridas 15 personas, según el gobernador en funciones, Vladislav Gaivanenko.

Rusia reivindica la toma de tres localidades en el este de Ucrania

El ejército ruso hoy haber tomado otras tres localidades del este de Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso informó de la toma de Petrivske, en la región de Donetsk, y de Tije y Otradne, en la región de Dnipropetrovsk (centro-este), coincidiendo con unas reuniones en Suiza de altos cargos estadounidenses, europeos y ucranianos sobre el plan de Donald Trump para poner fin al conflicto.

El Ejército ucraniano aseguró, no obstante, que mantiene sus posiciones en el centro de la ciudad de Pokrovsk, en la oriental región de Donetsk, y uno de los principales objetivos de las fuerzas rusas para ampliar su control sobre la provincia, e impide a las tropas del Kremlin afianzarse allí.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este domingo, tras clausurarse la Cumbre de Líderes del G20 en Johannesburgo, que hablará con su homólogo estadounidense, Donald Trump, para evitar un conflicto militar contra Nicolás Maduro en Venezuela.

En una rueda de prensa, Lula se declaró «muy preocupado» por el despliegue militar de país norteamericano en el Caribe en el marco de la creciente tensión con Venezuela.

«Estoy preocupado porque América del Sur está considerada una zona de paz», subrayó el mandatario brasileño.

«Somos un continente que no tiene armas nucleares, bombas atómicas, no tenemos nada. Allí, nuestro objetivo es trabajar para desarrollarnos y crecer. Me preocupa mucho el aparato militar que Estados Unidos ha desplegado en el Mar Caribe. Estoy muy preocupado. Y tengo la intención de hablar con el presidente Trump sobre esto, porque me preocupa», enfatizó el jefe de Estado.

Lula remarcó que Brasil «tiene una responsabilidad con Sudamérica» y recordó que su país comparte frontera con Venezuela, algo que «no es poca cosa», e hizo hincapié en que «no tiene sentido tener una guerra ahora».

«No vamos a repetir el error que se cometió en la guerra entre Rusia y Ucrania. Para empezar, basta con un disparo y quién sabe cómo terminará. Por eso, es importante que encontremos una solución antes de que empiece. Estoy muy preocupado y no quisiera que ocurriera nada militar en Sudamérica», concluyó el presidente.

Estados Unidos ha reforzado en los últimos meses su presencia militar en el Caribe y en el Pacífico latinoamericano con buques, aviones de combate y fuerzas especiales, en medio de crecientes tensiones con el chavismo, en un despliegue que Trump enmarca en su iniciativa ‘Lanza del Sur’ y en la lucha contra el narcotráfico.

EFE

Oficiales retirados de la Fuerza Armada Nacional y miembros del Frente Institucional Militar (FIM), a través de un comunicado, manifestaron la exigencia al Gobierno de Maduro de reconocer la voluntad expresada por los venezolanos en las urnas en 2024.

“La estabilidad del país exige que quienes se oponen a la mayoría abandonen la vía de la intransigencia y asuman la responsabilidad histórica de permitir la transición democrática”, manifestaron en la misiva.

Los integrantes del FIM recuerdan que hace un año y cuatro meses, la ciudadanía apostó por un cambio por lo que denuncian que, pese a la clara expresión, algunos sectores “insisten en mantener posiciones de poder”.

“Se oyen amenazas con guerra irregular y acciones guerrilleras. Su poco conocimiento del tema no les permite visualizar que esas acciones solo son posibles cuando una parte significativa de la población les sigue o les simpatiza. Y el apoyo popular constituye el alma y la razón para que puedan llevarse a cabo”, declaran.

Aseveran que “el pueblo se ha expresado. No hay espacio para la violencia o la imposición. Exigimos el respeto inmediato a la voluntad popular y al mandato expresado en las urnas electorales del 28J”.

“Ellos lo saben, no solo por las actas originales que resguarda un banco en Panamá”, sino porque los militares del Plan República “cantaron los resultados ese día en cada mesa donde se emitió el voto”, asevera el comunicado.

EL FIM está presidido por el general de Brigada (Ej) Juan Antonio Herrera Betancourt; en la Vicepresidencia el GB (Ej) Teodoro Díaz Zavala; como Secretario de Organización, GB Rafael Vera Ruiz; los representantes por componente: Juan Ferrer Barazarte, Ejército; Contralmirante Elías Buchzser Cabriles, Armada; Eduardo Arturo Caldera Gómez, Aviación y Simón Figuera Pérez por la Guardia Nacional.

La declaración del FIM se produce en un contexto de creciente tensión política y social en Venezuela, cuya crisis económica y polarización política han generado un ambiente de incertidumbre.

La crisis económica, agravada desde 2014, ha generado una emergencia humanitaria en Venezuela, en medio de la mayor corrupción conocida en la historia de la nación caribeña, ubicado como el segundo país más corrupto del mundo, solo superado por Somalia, y el más corrupto de América por décimo año consecutivo, según el informe de Transparencia Internacional anual 2023.

Por Víctor Salmerón en El Observador

Tras negociaciones que en el pasado solo reforzaron la permanencia de Maduro, el chavismo enfrenta hoy un escenario distinto. Debilitado en lo interno y presionado por Washington, está por verse si un nuevo diálogo servirá para administrar la crisis o abrirá las puertas a un cambio político.

En medio del despliegue militar en el Caribe y una creciente presión internacional sobre Nicolás Maduro, el presidente estadounidense Donald Trump planteó la posibilidad de abrir un canal de diálogo. En el pasado, el mandatario venezolano ha usado la negociación como herramienta para ganar tiempo, fracturar a la oposición y aferrarse al poder. Hoy la pregunta no es solo si el nuevo diálogo repetiría este patrón, sino si Maduro podría negociar sin el aval de la coalición que lo sostiene y sin poner en riesgo su propia estabilidad.

Entre 2014 y 2023, bajo la presión de protestas en las calles, el descrédito de las elecciones presidenciales de 2018, la crisis económica y las sanciones de Estados Unidos, la administración de Maduro acudió a cinco procesos de diálogo con distintos facilitadores —como Noruega o Unasur— y en escenarios diversos, como México, República Dominicana y Barbados. El resultado fue siempre el mismo: Maduro ganó tiempo para mantenerse en el poder, buscó reconocimiento, las protestas perdieron intensidad, los acuerdos fueron violados y la oposición terminó debilitada.

En paralelo a los distintos procesos de diálogo, el régimen de Maduro se volvió cada vez más autoritario: eliminó por completo la libertad de expresión, endureció la represión, judicializó a los partidos de oposición, consolidó el control sobre la Fuerza Armada y, en julio de 2024, se reeligió en unas elecciones presidenciales empañadas por evidencias de fraude y no reconocidas por una larga lista de países.

Con el dedo en el gatillo

En esta oportunidad, el contexto es distinto. El chavismo es minoría y la administración Trump ejerce una fuerte presión externa. Washington acusa a Maduro de liderar el Cartel de los Soles, una supuesta organización criminal que el Departamento de Estado catalogará como terrorista a partir del 24 de noviembre. Al mismo tiempo, como parte de lo que describe como una operación antinarcóticos, Estados Unidos mantiene frente a las costas de Venezuela un significativo despliegue militar: buques de guerra, aviones, tropas y el poderoso portaaviones USS Gerald R. Ford.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista “proporciona más herramientas a nuestro departamento para ofrecer opciones al presidente”. En la práctica, esa calificación constituye una base legal para operaciones militares y de inteligencia, además de persecución penal y sanciones financieras enmarcadas en la lucha contra el terrorismo. Hegseth subrayó que Maduro “no es un líder legítimamente elegido de Venezuela”.

Trump no ha hecho nada para disipar la posibilidad de que entre sus objetivos esté forzar a Maduro a abandonar el poder e incluso concretar un ataque militar en territorio venezolano. En una entrevista con la cadena CBS, al ser consultado sobre si los días de Maduro como presidente estaban contados, respondió: “Diría que sí. Creo que sí”.

Pero también abrió la posibilidad de negociar, al señalar: “Podríamos estar teniendo algunas discusiones con Maduro. Veremos cómo resulta eso”, y añadió que “a Venezuela le gustaría hablar”. Maduro respondió con un gesto de apertura diplomática: “En Estados Unidos, el que quiera hablar con Venezuela, se hablará. Face to face, cara a cara”.

Ahora es distinto

La politóloga María Isabel Puerta, profesora en la Universidad de Colorado, sostiene que, de producirse un nuevo proceso de diálogo, habría que entenderlo como una reacción tanto a la presión militar de Estados Unidos como al desgaste de Maduro y del chavismo tras las elecciones del año pasado, donde quedó en evidencia la pérdida de apoyo popular.

Ante la pregunta de si, al igual que en negociaciones anteriores, Maduro podría usar el diálogo para ganar tiempo y prolongar su permanencia en el poder, Puerta responde: “Las condiciones son distintas: el madurismo está debilitado y la falta de respaldo popular pesa mucho más que la misma estrategia militar. Supongamos que Trump decide aprobar una incursión: ¿saldrá alguien a inmolarse por el régimen?”.

El embajador retirado Oscar Hernández, quien trabajó durante tres décadas en el servicio diplomático venezolano, otorga valor a cualquier opción de negociación que pueda abrirse entre Washington y Caracas. Se inclina por pensar que Maduro no buscaría negociar su salida del poder, sino “ofrecer garantías para los Estados Unidos de que su permanencia le abre oportunidades en la lucha contra el narcotráfico y el acceso al petróleo”.

De acuerdo con The New York Times, Trump y el mandatario venezolano ya sostuvieron negociaciones a través de canales indirectos que, en un momento dado, derivaron en la oferta de Maduro de dimitir tras una prórroga de un par de años, propuesta que la Casa Blanca rechazó.

En entrevista con Bloomberg, la canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, señaló que Maduro había considerado la posibilidad de que “pueda haber una salida, una transición, donde él pueda irse sin que tenga que pasar a lo mejor por la cárcel. Que venga alguien que pueda hacer esa transición y que pueda haber unas elecciones que estén legitimadas”. Posteriormente, la Cancillería colombiana aseguró que se trataba de “información descontextualizada”, pese a que los audios de la entrevista muestran lo contrario.

Hernández advierte que, si en algún momento se planteó la posibilidad de ofrecer fechas para una eventual salida de Maduro, ello habría sido solo un recurso destinado a ganar tiempo hasta el final del gobierno de Trump y las elecciones en Estados Unidos. A su juicio, “dejar el poder en dos o tres años y exiliarse no es digerible ni en los Estados Unidos ni por la oposición venezolana”. Incluso si se alcanzara un acuerdo, añade, terminaría como otros intentos previos: en letra muerta.

El dilema interno

La posibilidad de una negociación entre Maduro y la administración Trump abre un dilema complejo dentro del chavismo. No se trata solo de tender un canal hacia Washington, sino también de cómo ese gesto es interpretado por su propia coalición política y militar, así como por los grupos vinculados a operaciones ilícitas.

En un contexto de presión externa y desconfianza interna, cualquier intento de negociación puede percibirse como un movimiento para salvarse personalmente, poniendo en riesgo la cohesión del entramado que lo sostiene.

Diosdado Cabello, ministro del Interior y líder del ala más radical del chavismo, negó el pasado jueves que exista la posibilidad de una negociación para que Maduro deje el poder y subrayó que “absolutamente nada puede poner en riesgo a la revolución bolivariana”. Añadió que “el diálogo lo defiende todo el mundo; dialogar no significa claudicar. Es más, el diálogo es bueno cuando hay contradicciones; si no, es puro gamelote”.

Hernández advierte que “el problema que tendría Maduro es que cualquier opción que no incluya a su círculo más cercano se hace inviable, puesto que un sector radical no acepta ese tipo de negociación”.

Puerta, en tanto, estima que el mayor riesgo para la coalición en el poder no proviene de una eventual negociación de Maduro sino de “la falta de respaldo popular más el aislamiento regional, que está aprovechando la administración de Trump, y los hace muy vulnerables”. Agrega que “la permanencia en el poder dependerá de apoyos internos y externos. En este momento no parece contar con lo suficiente como para sobrevivir”.

Los sucesivos intentos de negociación en Venezuela no han logrado alterar la permanencia de Maduro en el Palacio de Miraflores. Hoy, sin embargo, el régimen enfrenta un desgaste más profundo, ha perdido gran parte de su respaldo popular y se encuentra bajo una presión militar sin precedentes. Está por verse si, de concretarse, un nuevo proceso de diálogo podría romper ese guion y conducir a un desenlace distinto.

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