Armando Esteban Quito

Desde que el presidente Nicolás Maduro fue capturado por las fuerzas estadounidenses y destituido el 3 de enero, Venezuela ha entrado en una fase de rápidos cambios e incertidumbre, fuertemente influenciada por Washington. Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han pasado del aislamiento al diálogo directo: la administración Trump ha restablecido los lazos diplomáticos y colabora con la presidenta interina Delcy Rodríguez. Sin embargo, esta relación está sujeta a numerosas condiciones. Estados Unidos utiliza el levantamiento de sanciones, el acceso a las finanzas globales y el control de los ingresos petroleros como herramientas para orientar la política exterior y definir el futuro.

Por: Andreina Itriago y Fabiola Zerpa – BloombergThe Most Realistic PC Game of 2026

Mientras tanto, para los venezolanos de a pie, el impacto del cambio de régimen ha sido limitado. La mayoría sigue enfrentándose a precios elevados, bajos ingresos y un deterioro de las condiciones de vida. 

¿Cómo han cambiado las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela desde el derrocamiento de Maduro?

Las relaciones entre ambos países han cambiado drásticamente, pasando de estar rotas a estar renovadas. Durante años, Washington se negó a reconocer a Maduro como presidente tras su controvertida reelección en 2018, apoyando en cambio al líder opositor Juan Guaidó. Estados Unidos cortó relaciones diplomáticas, incluyendo el cierre de su embajada en Caracas en 2019. 

Esa postura ha cambiado radicalmente. La administración Trump ha restablecido las relaciones diplomáticas, reabierto su embajada y entablado conversaciones directas con el nuevo gobierno venezolano encabezado por Rodríguez. Altos funcionarios estadounidenses visitan Caracas nuevamente, y ambas partes coordinan abiertamente la recuperación económica y la transición política, algo impensable hace tan solo unos meses.

El presidente Donald Trump afirmó que Rodríguez está “haciendo un gran trabajo” y “colaborando muy bien con los representantes estadounidenses” a medida que se profundiza la cooperación. También lanzó una amenaza. “Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”, declaró Trump en enero.

¿Cómo ejerce Estados Unidos control sobre el gobierno de Rodríguez?

Estados Unidos ejerce control mediante un sistema de reconocimiento condicional y presión económica. La política de sanciones es la herramienta más evidente de dicho control. Washington ha comenzado a flexibilizar algunas restricciones, como permitir que instituciones financieras y otras entidades realicen negocios con el banco central de Venezuela y levantar las sanciones a ciertas entidades estatales, como la petrolera Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Sin embargo, estas autorizaciones son temporales y están estrictamente reguladas mediante licencias del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esto significa que la capacidad del gobierno de Rodríguez para acceder a servicios bancarios internacionales, utilizar activos estatales fuera de Venezuela, atraer inversiones o expandir la producción petrolera sigue dependiendo de la autorización estadounidense. 

En términos más generales, analistas y figuras de la oposición afirman que las reformas e incluso los cambios en el gabinete se están llevando a cabo bajo la presión de Estados Unidos. La líder de la oposición, María Corina Machado, sostiene que las autoridades están «siguiendo las instrucciones de Estados Unidos». Al flexibilizar o endurecer selectivamente las restricciones —y vincular las ayudas económicas a medidas políticas como cambios en la cúpula directiva y reformas legales destinadas a fomentar la inversión—, Washington está, de hecho, moldeando las políticas.This is The Most Realistic PC Game of 2026

Los funcionarios estadounidenses también han dejado claro que pretenden influir en el desenlace político. Estados Unidos afirma que la transición debería culminar con elecciones bajo nuevas autoridades electorales, lo que indica que el momento y las condiciones para la votación se establecerán en coordinación con Washington.

¿Sigue Estados Unidos persiguiendo a presuntos narcotraficantes frente a las costas de Venezuela?

Estados Unidos continúa atacando activamente a presuntos narcotraficantes en el mar Caribe, incluyendo las costas de Venezuela, y en el océano Pacífico oriental. La campaña militar se ha mantenido sin cesar desde la captura de Maduro. Los ataques más recientes se llevaron a cabo entre el 25 y el 26 de abril en el Pacífico oriental, causando la muerte de cinco personas. El último ataque en el Caribe tuvo lugar el 20 de abril, con un saldo de tres muertos.

Desde que comenzó la campaña en septiembre de 2025, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo decenas de ataques, y el número de muertos asciende ya a más de 180 personas. Las operaciones han continuado incluso mientras Estados Unidos concentra sus recursos militares en otros frentes.This Game is a Must-Have Even For Non-Gamers

¿Qué está pasando con la industria petrolera de Venezuela?

Al final de la presidencia de Maduro, la producción petrolera venezolana había disminuido un 65% con respecto a 2013, su primer año en el cargo. El país, y la administración Trump, intentan revertir esa caída . La guerra con Irán ha provocado una crisis de suministro global sin precedentes, y un aumento significativo del petróleo venezolano en el mercado sería muy oportuno. Caracas y Washington participan activamente en un proceso para liberar las riquezas del país bajo el plan de tres fases de la Casa Blanca: estabilización, recuperación y transición.

Rodríguez ha logrado promulgar nuevas leyes sobre hidrocarburos y minería que favorecen a los inversionistas y eliminan décadas de estrictos controles estatales. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos está suavizando las sanciones contra PDVSA y ampliando las licencias para que más empresas estadounidenses e internacionales hagan negocios con la compañía estatal.

Las grandes petroleras que no abandonaron el país durante sus peores años de declive —entre ellas la estadounidense Chevron Corp., la italiana Eni SpA y la española Repsol SA— han ampliado sus contratos y su presencia . Altos funcionarios estadounidenses, como el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum, así como decenas de empresas , se han apresurado a viajar a Caracas para analizar oportunidades de inversión en gas y petróleo y evaluar las condiciones bajo el nuevo marco legal.

Washington ha supervisado de cerca el proceso, controlando al mismo tiempo los ingresos petroleros del país, que mantiene en cuentas del Tesoro estadounidense. A mediados de abril, había permitido la inyección de unos 3.000 millones de dólares en la economía y ha prometido que se publicarán las auditorías independientes realizadas por la firma de servicios profesionales KPMG LLC. 

La producción de crudo y gas aún no se ha incrementado, y los contratos petroleros firmados antes de la entrada en vigor del plan de Trump no se han adaptado al nuevo marco legal. Los expertos predicen que la inversión internacional tardará en materializarse. Sin embargo, las exportaciones de petróleo venezolano alcanzaron su nivel más alto en seis años tras la reanudación de las importaciones por parte de India, y la industria está preparada para aumentar la producción en casi un millón de barriles de crudo diarios durante la próxima década, según Rystad Energy. 

¿Se está reintegrando Venezuela al sistema financiero global?

Sí. El 14 de abril, Estados Unidos levantó la sanción de siete años impuesta al banco central y a otras instituciones bancarias estatales, reincorporando así a Venezuela al sistema financiero mundial. Las autoridades venezolanas ahora pueden realizar transacciones y recuperar el control de activos a los que antes no tenían acceso, como las aproximadamente 30 toneladas de oro venezolano depositadas en el Banco de Inglaterra. Los países miembros del Fondo Monetario Internacional respaldaron este cambio y la reintegración de Venezuela a la institución. Su directora, Kristalina Georgieva, mantuvo una conversación telefónica con Caracas para analizar los próximos pasos en la cooperación internacional. 

Estas medidas han reavivado las esperanzas, largamente latentes, de una reestructuración de la deuda. Los fondos de cobertura están visitando Caracas y los acreedores ya están dialogando con funcionarios estadounidenses sobre su posible papel en la recuperación económica del país. Los bonos venezolanos han registrado algunas de las mejores ganancias en los mercados emergentes este año.

¿Qué ha cambiado para el pueblo de Venezuela?

Para los venezolanos de a pie, poco ha cambiado. La mayoría de los hogares no reportan mejoría en su situación económica y muchos tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas. La vida cotidiana sigue girando en torno a estirar al máximo los escasos ingresos para cubrir las necesidades básicas, y los servicios públicos suelen ser poco fiables. Para muchos, la situación incluso ha empeorado: los precios siguen subiendo rápidamente y el bolívar continúa devaluándose. Si bien Venezuela duplicó con creces el salario mínimo mensual en abril, elevándolo a 240 dólares, los salarios siguen siendo extremadamente bajos en comparación con el creciente costo de vida del país. 

Si bien existe cierto optimismo cauteloso respecto a una futura recuperación, aún no se ha traducido en un alivio tangible. La frustración va en aumento, especialmente entre trabajadores y jubilados, y las protestas por salarios y condiciones de vida se han vuelto más frecuentes. Por ahora, a pesar de los cambios políticos y las promesas de transformación, la realidad para la mayoría de los venezolanos sigue siendo prácticamente la misma: precios elevados, ingresos estancados y ninguna mejora significativa en su vida cotidiana.

El presidente Donald Trump afirma que los venezolanos están «realmente contentos» a medida que el país experimenta un cambio político, pero nuevos datos de encuestas sugieren una creciente desconexión entre el optimismo de Washington y el sentir popular dentro de Venezuela.

Por: Antonio María Delgado – Miami Herald

En un acto celebrado el lunes en la Casa Blanca, Trump destacó lo que describió como un cambio en el clima social y económico de Venezuela tras la destitución de Nicolás Maduro a principios de este año.

«El pueblo venezolano está muy contento», dijo Trump, y añadió que en el país «están sucediendo cosas que no se veían desde hace 20 años».
También destacó un renovado «espíritu» en la sociedad venezolana y el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, incluyendo el aumento del flujo de crudo venezolano hacia Estados Unidos.

«Tenemos cientos de millones de barriles de petróleo que salen de Venezuela, van a Houston y a otros lugares para ser refinados», dijo.

Sus declaraciones se producen en medio de un cambio en la política estadounidense hacia Caracas, marcado por una mayor cooperación energética y la apertura de sectores clave, en particular el petrolero, a la inversión extranjera bajo el gobierno interino de Delcy Rodríguez.

Pero los últimos datos de la empresa venezolana de encuestas Meganálisis muestran una imagen radicalmente diferente.

La encuesta, realizada en la tercera semana de abril, muestra una fuerte caída en el apoyo a Trump entre los venezolanos. Mientras que en enero el 92% de los encuestados afirmó sentirse agradecido con el presidente estadounidense tras la captura de Maduro, esa cifra había caído al 47% en abril, un descenso de 45 puntos porcentuales en tan solo tres meses.

El descenso parece coincidir con el creciente acercamiento de Trump a Rodríguez, quien asumió el poder el 5 de enero.

Rubén Chirinos, presidente de Meganálisis, afirmó que el descenso refleja una brecha cada vez mayor entre las expectativas tras la destitución de Maduro y el ritmo más lento del cambio sobre el terreno. En declaraciones al medio venezolano VPItv, señaló que la gratitud inicial hacia Washington-que alcanzó un máximo de más del 90% a principios de enero se ha erosionado rápidamente a medida que los
venezolanos reevalúan el rumbo de la transición.

Según Chirinos, gran parte del descontento surge de la percepción de que los intereses económicos, sobre todo en el sector petrolero, priman sobre el bienestar de los ciudadanos. Los datos revelan un fuerte rechazo al respaldo de Trump a Rodríguez, y muchos venezolanos se muestran cada vez más inquietos ante lo que consideran una política más centrada en acuerdos energéticos que en cambios políticos o institucionales.

Añadió que, si bien se han producido algunos cambios desde enero, estos han sido limitados y lentos en materializarse, lo que ha alimentado la frustración entre una población que esperaba una ruptura más decisiva con el pasado. Los anuncios de acuerdos energéticos e inversión extranjera han estado acompañados de señales contradictorias por parte de representantes del sector, quienes alegan falta de seguridad jurídica, mientras que la presencia continua de figuras vinculadas al régimen anterior ha mermado aún más la confianza.

«El país se encuentra en una encrucijada de incertidumbre», dijo Chirinos. «El único que parece estar seguro es Donald Trump, cuando dice estar muy contento con Delcy Rodríguez. Pero los venezolanos no están contentos con Delcy Rodríguez».

Ese sentimiento se refleja en los datos generales. El rechazo a la relación de Trump con Rodríguez es abrumador: el 89% de los encuestados se opone a que Washington negocie con el líder interino o lo respalde, en comparación con solo el 3% que lo apoya.

Al mismo tiempo, casi la mitad de los encuestados -el 47%― ahora evitan posicionarse sobre Trump, lo que sugiere una creciente incertidumbre o desilusión. La percepción pública sobre la trayectoria del país sigue siendo mayoritariamente negativa. Según la encuesta, el 78% cree que Venezuela va por mal camino bajo el liderazgo provisional de Rodríguez, mientras que más del 70% afirma que la situación económica de su familia empeoraría significativamente si ella permanece en el poder.

La desaprobación de la gestión de Rodríguez es especialmente alta en áreas clave. En economía, el rechazo alcanza el 95%; en servicios públicos, el 95%; en democracia y libertades civiles, el 94%; y en sanidad, el 87%. En todos los casos, la aprobación se mantiene por debajo del 4%.

En este contexto, la solución electoral se perfila como la vía preferida por la ciudadanía.

Alrededor del 87% de los encuestados cree que la crisis solo puede resolverse mediante las elecciones presidenciales de este año, y la mayoría se inclina por una votación entre octubre y diciembre.

En ese escenario, la líder de la oposición, María Corina Machado, es la clara favorita. En una pregunta abierta, cuenta con el 71% de la intención de voto, porcentaje que asciende al 76% cuando se presentan candidatos específicos. Rodríguez, en cambio, obtiene apenas el 4%.

Incluso en una hipotética segunda vuelta, el 76% afirma que votaría por Machado, en comparación con solo el 2% que votaría por Rodríguez.

El apoyo a Machado también se refleja en otros indicadores: más del 73% considera muy importante su regreso a Venezuela, y el 74% cree que su presencia aceleraría el fin de la actual crisis política.

Mientras tanto, el gobierno interino de Rodríguez continúa consolidando su posición, equilibrando la presión interna a favor de reformas políticas con las demandas externas para mantener la apertura económica que ha permitido la reactivación de la inversión y el aumento de la producción petrolera.

Venezuela necesita un proyecto de reconstrucción que combine libertad económica con justicia social, institucionalidad con inclusión, apertura internacional con cohesión nacional

ORLANDO VIERA-BLANCO
05/05/2026

Por décadas, la palabra Realpolitik ha suscitado una mezcla de fascinación y desconfianza. Para algunos representa la forma más sofisticada del ejercicio del poder: racional, estratégica, inmune a los sentimentalismos, posibilista más que moralista. Para otros no es más que un barniz intelectual para justificar el cinismo, la renuncia moral y la conveniencia desnuda. Ambas percepciones contienen algo de verdad. Y precisamente en esa tensión reside su relevancia.

La realidad política venezolana no escapa de esta simbiosis entre pragmatismo y justicia, fortalezas y debilidades, sentimientos y estrategias, luz y oscuridad. El caso venezolano tiene una particularidad: el objetivo libertario y restaurador es superior al interés particular en el poder, por lo que el fin supera los medios. La Realpolitik no es la negación de los principios. Es la administración prudente de las posibilidades. No consiste en abdicar de los ideales, sino comprender que la historia rara vez concede victorias puras. Como bien observó John Bew en su monumental obra Realpolitik: A History, la política eficaz comienza cuando se reconoce que transformar la realidad exige, antes que nada, entenderla.

¿Cuál es la realidad que necesitamos comprender los venezolanos para aceptar o asimilar fases de poder sin las cuales la recuperación democrática sería ilusoria

Explicar esos factores será el desafío del presente análisis.

Una transición tutelada. Un relevo controlado. Un cambio sin revolución.

Hoy pocas crisis ilustran mejor esa tensión entre moral y poder que Venezuela. Y pocas coyunturas la expresan con tanta nitidez como la nueva arquitectura geopolítica que parece emerger tras la captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU. El primer factor a considerar es que, sin este evento, pensar un cambio de régimen en Venezuela era ilusorio.

La salida de Maduro no supone el fin del chavismo, pero sí podría suponer el fin de un régimen criminal que se distanció de un modelo idealista, populista y de apariencia revolucionaria. Tampoco implica la inmediata restauración de la democracia, porque la reinserción de la sociedad a un Estado moderno, democrático y liberal no se agota en un evento: ni electoral, ni revolucionario, ni voluntarista. Comporta un complejo proceso de decantación política, criminal y cultural.

La historia enseña que los regímenes autoritarios no suelen desaparecer en un sólo acto. Mutan, se adaptan, buscan sobrevivir bajo nuevas formas. En ese contexto, la eventual consolidación de Delcy Rodríguez como figura de transición encarnaría precisamente eso: no una ruptura sistémica, sino una reconfiguración funcional del poder. No significa necesariamente ni apertura ni un nuevo sistema de gobierno, como tampoco en una etapa post decantación, implica que quien entre a gobernar tenga que cohabitar con el antiguo régimen. La depuración es previa. Y esa decantación exige un ingrediente elevado [y balanceado] de realpolitik, sin llegar a la candidez.

A la humanidad le hizo mucho daño el voluntarismo del primer ministro Neville Chamberlain frente a Mussolini y Hitler. El Acuerdo de Múnich fue la derrota anticipada de la Liga de Naciones devenida de inocencia frente a la barbarie. Hoy en Venezuela pasa algo similar. Puedes demostrar voluntarismo y pragmatismo, pero no a un punto de falsear la realidad o dejarse llevar por una percepción de control u obediencia.

La transición en Venezuela tiene la particularidad —por ahora— que es cabalgar con el statu quo como condición previa a la instalación real de un sistema democrático. Eso se llama decantación de los factores autoritarios. Pero si “el potaje hierve demasiado” el plato puede resultar agrio.

Desde la perspectiva de Donald Trump, cohabitar no sería una contradicción, sino una expresión clásica de Realpolitik. Trump no concibe la política exterior como una cruzada moral, sino como una ecuación de intereses. Su prioridad no es la pureza doctrinaria, sino la estabilidad estratégica: petróleo, seguridad hemisférica, contención de la influencia de Cuba, Irán, Rusia y China, control migratorio y reposicionamiento geopolítico de EE. UU. en el hemisferio occidental. Trump no es Chamberlain. Esta realidad no excluye elecciones justas. Lo que sí determina es el momento para celebrarlas. Y creo que es acertado comprender que no podemos ir a comicios sin un proceso de decantación del CNE, de la justicia e incluso de las FF.AA.

En esa ecuación, la democracia no desaparece, pero deja de ser el punto de partida. Se convierte en el objetivo final de una secuencia cuidadosamente ordenada.

Primero, estabilizar. Luego, recuperar. Finalmente, restaurar. Ese enfoque responde a una lógica histórica profundamente arraigada.

Otto Von Bismarck la habría reconocido de inmediato. Henry Kissinger también. Antes de exigir legitimidad plena hay que evitar el colapso del Estado. Antes de construir instituciones hay que asegurar el terreno. La estabilidad precede a la consolidación democrática, aunque nunca pueda sustituirla de manera indefinida. La redemocratización debe venir precedida de restablecimiento de civilidad, reestructuración de las FFAA y policiales, depuración de la justicia, recuperación identitaria y cultural y restablecimiento de un poder electoral justo y transparente.

La elección y relegitimación plena de los poderes traerá el perfeccionamiento del Estado y la transformación a un nuevo modelo de poderes liberal y democrático. El reto no es menor. Diría Weber. No es adaptarte o inclinarte en un hueco para caber y sobrevivir. Es evitar que el método de adaptación se convierta en una forma inocente de idealismo. El hueco hay que comprenderlo para salir de él, no para idealizarlo decía Weber. ¿Trump lo sabe? No lo subestimen. Los primeros que lo hacen [inclinarse y sobrevivir en el hueco]son los Rodríguez. Y se quedarán en ese foso. No los demás chavistas idealistas, no el resto de los venezolanos, no Trump, ni María Corina.

Estabilidad como concepto básico de realpolitik

Venezuela, tras años de devastación institucional, económica y social, no necesita únicamente un cambio de gobierno. Necesita una secuencia ordenada de reconstrucción nacional. La democracia, para ser sostenible, debe apoyarse sobre bases materiales, institucionales y sociales mínimamente estables. Por ello, la transición venezolana, si ha de ser exitosa, deberá atravesar las tres fases claramente diferenciadas: estabilización, que es recuperación de los servicios públicos y la fragmentación del aparato estatal; recuperación, que corresponde a la reconstrucción del tejido productivo, rehabilitar la infraestructura, restablecer servicios básicos, atraer inversión, reformar el marco regulatorio y comenzar la recuperación del salario, del empleo y de la movilidad social; y redemocratización, que es reparación normativa y justicia.

No basta con sobrevivir. Hay que volver a crecer. María Corina como factor fundamental.

La tercera, y fase decisiva, es la restauración democrática. Aquí reside el objetivo último: elecciones libres, competitivas y verificables; reinstitucionalización del poder judicial; profesionalización de la Fuerza Armada; recuperación del federalismo; libertad de prensa; independencia electoral y reconstrucción del pacto republicano.

Sólo entonces podrá hablarse de una democracia plenamente restablecida. Es en este punto donde emerge la figura de María Corina Machado como actor indispensable. La pregunta central no es si debe resistir—eso ya lo ha hecho con extraordinaria firmeza—sino cómo debe actuar en una etapa donde la resistencia, aunque aún necesaria, deja de ser suficiente. La tentación de esperar el desgaste de la estrategia pragmática de Washington sería comprensible, pero profundamente equivocada. La política rara vez recompensa a quienes aguardan pasivamente el agotamiento de las circunstancias [dixit Max Weber]. Premia, en cambio, a quienes logran influir sobre ellas. Presionar el cambio impostergable también es realpolitik. Pero inteligente y gentilmente…

Si Washington opta por una estrategia gradual de estabilización, el desafío de Machado no consiste en confrontarla, sino en reorientarla para catalizar procesos. En persuadir a EE.UU que la estabilidad sólo será duradera si desemboca en una apertura democrática auténtica.

La estabilidad sin democracia es una tregua. La democracia sin estabilidad, una ilusión. Machado debe convertirse en el puente entre ambas. No puentes con el régimen sino con el factor de cambio que es Washigton. Ese es el verdadero sentido de la expresión: tiempo de construir.

¿Construir qué?

Construir significa evolucionar del liderazgo de resistencia al liderazgo de reconstrucción. Durante años su papel consistió en denunciar, movilizar, resistir y preservar la legitimidad democrática frente al autoritarismo. Esa misión fue esencial. Sin ella, la causa democrática venezolana habría corrido el riesgo de diluirse en la resignación o en la complicidad. Igual mérito han tenido los partidos políticos [aun habiendo sido despojados han permanecido], la coordinadora democrática, el gobierno interino y el liderazgo ciudadano y de base: valiente, responsable y firme.

Pero las etapas históricas cambian. Y con ellas, las exigencias del liderazgo. Pasamos del 11A-2002 a la salida de 2014, la resistencia de 2017, el gobierno interino de 2019 y la elección de Edmundo en 2024. La resistencia desenmascara. La construcción transforma. Ese rol transformador le corresponde coronarlo a María Corina Machado. Y explicarlo a cabalidad en Washington es también su tarea, sin acritud…

Construir implica formular una visión integral de país. No basta con encarnar el rechazo al viejo orden; es indispensable articular el diseño del nuevo. Venezuela necesita un proyecto de reconstrucción que combine libertad económica con justicia social, institucionalidad con inclusión, apertura internacional con cohesión nacional.

Construir también significa ofrecer garantías. Las transiciones exitosas no se sostienen sobre la humillación absoluta del adversario, sino sobre incentivos racionales que faciliten su desmovilización política. España lo entendió. Chile lo comprendió. Sudáfrica lo demostró. No es coexistencia. Es concurrencia institucional, orden y justicia. No se trata de impunidad. Se trata de crear condiciones para que sectores del antiguo poder acepten el cambio sin percibirla como una sentencia de exterminio político. La justicia debe prevalecer, pero la venganza nunca puede convertirse en política de Estado.

Construir exige, además, ampliar la coalición democrática. La legitimidad electoral y moral de María Corina Machado es inmensa, pero la reconstrucción de una república no puede descansar sobre una sola figura ni sobre una sola corriente. Debe incorporar a empresarios, trabajadores, universidades, iglesias, organizaciones civiles, sectores militares institucionalistas y a aquellos sectores del chavismo dispuestos a integrarse a una convivencia democrática.

Las repúblicas sólidas no se fundan sobre exclusiones permanentes.

En el plano económico, construir significa presentar un programa claro, secuenciado y creíble: recuperación petrolera, estabilización monetaria, reforma fiscal, seguridad jurídica, rescate de los servicios públicos, apertura a la inversión privada, modernización institucional y atención prioritaria a la emergencia social.

Los países no se reconstruyen con consignas. Se reconstruyen con planes […] En el ámbito internacional, Machado debe demostrar que la democratización de Venezuela no es sólo una causa moralmente justa, sino una solución estratégicamente conveniente tanto para los venezolanos como para sus nuevos aliados y la estabilidad de todo un continente. Una Venezuela democrática, estable y productiva serviría a los intereses energéticos de Occidente, aliviaría las presiones migratorias regionales y reduciría la influencia de actores extrahemisféricos hostiles.

En otras palabras: la libertad de Venezuela también puede y debe presentarse como una solución de seguridad regional. Esa es la esencia de una Realpolitik democrática: alinear principios con intereses, legitimidad con estabilidad, libertad con gobernabilidad.

Max Weber lo formuló magistralmente al distinguir entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. La primera atiende a la pureza de las intenciones; la segunda, a las consecuencias de los actos.

El gran estadista no sacrifica una por la otra. Las integra. El gran estadista evita anteponer su agenda a la agenda de los intereses grupales e históricos. Integrar es asegurar un sano alineamiento entre la demanda histórica de cambio, saneamiento y sanación, y disciplina, orden y autoridad.

Ese es, precisamente, el reto histórico de María Corina Machado: el equilibrio posibilista de la realpolitik.

La Venezuela del futuro no podrá edificarse únicamente sobre la derrota del chavismo. Tendrá que construirse sobre la restauración de la República. Y eso exige grandeza. La grandeza de entender que la transición no será lineal ni perfecta. Que habrá concesiones incómodas. Que la justicia deberá convivir temporalmente con la prudencia. Que la restauración democrática será un proceso, no un instante. Ese es el territorio de la política real. Pero también es el terreno donde se forjan los estadistas.

Washington puede tolerar provisionalmente a una figura como Delcy Rodríguez como instrumento de estabilización. Sin embargo, ningún arreglo basado exclusivamente en conveniencias energéticas o geopolíticas podrá sostenerse indefinidamente sin legitimidad interna.

La república alemana de Bismarck vino a consolidar la unificación del Imperio alemán tras la victoria prusiana contra Francia. De una república nacionalista y una con aires de dominación. Y llegó la I Guerra Mundial. Luego, el humillante Tratado de Versalles después de la I Guerra Mundial, condujo a la república moderna de Weimar, pero con la semilla de la frustración y el dolor de la derrota. Y apareció Hitler y su partido nazi. El resto fue holocausto, muerte y dolor, precedido de mucha candidez, humillación y exacerbación de la vocación política. Alemania dio un salto atrás. Extremos y retrocesos que conduncen a la violencia y a la anomia. Evitemos nuestro retroceso, un nuevo salto al nihilisdmo banal y redentor.

La oportunidad histórica de Machado.

No debe esperar el agotamiento de la Realpolitik estadounidense. Debe influir en él [Trump], orientarlo y, en última instancia, trascenderlo, comedida pero firmemente. Debe convertir la estrategia de estabilización en un puente hacia la democratización. Los puentes no son con el régimen deciamos. Son con Washington.

Porque la estabilidad sin libertad es apenas una pausa. Y la libertad sin estrategia es una promesa incumplida. Venezuela no sólo necesita un reencuentro material. Es una reconciliación profundamente noble, identitaria, espiritual, civilista y actitudinal.

Para María Corina Machado es el momento de construir sensatez, ciudadanía y saneamiento. No ya como símbolo de oposición, sino como arquitecta de la nueva República. No como voz de la esperanza, sino como diseñadora de la reconstrucción de un renovado sentimiento nacional. No como líder de la resistencia, sino como estadista de la restauración.

Ese será el próximo gran capítulo de Venezuela: nuestra mejor oportunidad, sin candidez pero con determinación. Ese es el justo medio de la realpolitik.

@ovierablanco. vierablanco@gmail.com
Abogado. Exembajador de Venezuela en Canadá

Los avatares que algunos usan en sus perfiles de WhatsApp se despiden del mensajero, luego de los reiterados intentos de Meta para sostener esa característica en la app.

TN

Esas fotos en las cuentas desaparecerán en forma gradual, tanto en iOS como en Android. La app de Meta comenzó a enviar notificaciones que ratifican esta decisión: en primera instancia se bloquea la creación y edición de los avatares, que luego serán eliminados de cuajo en la aplicación.

El cambio en la aplicación de mensajería fue divulgado por el sitio WABetaInfo, que en un informe incluyó una captura que muestra una notificación en las cuentas que confirma el adiós a los avatares.

Para desprevenidos, WhatsApp permitió incluir en las cuentas un retrato caricaturesco —una representación digital— que imita las características físicas de los usuarios, como sus rasgos faciales, peinados, expresiones y atuendos. Aparecieron por primera vez en el 2022.

De acuerdo a la fuente, la decisión de eliminarlos se debe a la búsqueda de “evitar confusiones”. Además, al parecer esa opción no tuvo una gran acogida entre los usuarios, incluso con las mejoras que recibió, incluyendo las opciones de personalización y la generación de stickers basados en esos dibujos.

Con eso, se espera que la eliminación de los avatares se confirme en forma más amplia, durante las próximas semanas. Será una despedida completa: no se borran solo algunas opciones o se minimiza la visibilidad, sino que se quitan de la app. Esto quiere decir que tampoco se podrán usar los stickers basados en esos gráficos.

Este martes se conmemora el Día Mundial del Asma, una iniciativa anual promovida por la Global Initiative for Asthma (GINA) con el objetivo de concienciar sobre esta enfermedad crónica que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo.

MFM

Bajo el lema “Access to anti-inflammatory inhalers for everyone with asthma – still an urgent need” (Acceso a inhaladores antiinflamatorios para todas las personas con asma: una necesidad aún urgente), la campaña de este año hace un fuerte llamado a garantizar que todos los pacientes tengan acceso a los medicamentos esenciales, especialmente los inhaladores con corticosteroides, que controlan la inflamación de las vías respiratorias y previenen crisis graves.

Una enfermedad prevenible y controlable

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que provoca episodios de falta de aire, silbidos en el pecho, opresión torácica y tos. Según datos de GINA y la Organización Mundial de la Salud, afecta a más de 260 millones de personas en el mundo y causa alrededor de 450.000 muertes al año, la mayoría de ellas prevenibles y concentradas en países de ingresos bajos y medios.

A pesar de los avances médicos, persisten importantes brechas de acceso. En muchas regiones, los inhaladores de control (antiinflamatorios) siguen siendo caros o simplemente no están disponibles, lo que obliga a los pacientes a depender solo de inhaladores de rescate, una práctica que no controla la enfermedad y aumenta el riesgo de ataques graves.

Llamado a la acción

GINA enfatiza que todo paciente con asma, incluidos la mayoría de los niños en edad preescolar, debe tener acceso a corticosteroides inhalados como parte del tratamiento de control. La organización insta a gobiernos, sistemas de salud, profesionales médicos y la sociedad civil a trabajar juntos para:

  • Mejorar la disponibilidad y reducir el costo de los inhaladores antiinflamatorios.
  • Fortalecer la educación de pacientes y familiares sobre el uso correcto de los dispositivos.
  • Promover el diagnóstico oportuno y el seguimiento adecuado.
  • Implementar políticas públicas que garanticen el acceso universal a tratamientos efectivos.

En América Latina y Venezuela, donde el asma representa una carga significativa para el sistema de salud, especialistas locales se suman al llamado internacional para priorizar esta enfermedad en las agendas sanitarias.

“No se trata solo de aliviar síntomas, sino de controlar la inflamación subyacente. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con asma pueden llevar una vida normal y activa”, destacan los expertos.

Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) inició este lunes un proceso de reorganización interna que incluyó la incorporación de magistrados suplentes para cubrir vacantes dejadas por jubilaciones recientes, así como la renovación de su Junta Directiva y la redistribución de las presidencias de sus salas.

El Nacional

La decisión se produce mientras avanza el proceso de selección de nuevos magistrados titulares por parte del Comité de Postulaciones Judiciales de la Asamblea Nacional, lo que mantiene en transición parte de la estructura del máximo tribunal del país.

En este nuevo esquema, la presidencia del TSJ continúa en manos de Caryslia Beatriz Rodríguez Rodríguez, quien estará acompañada por Elías Rubén Bittar Escalona como primer vicepresidente y Tania D’Amelio Cardiet como segunda vicepresidenta.

En paralelo a los cambios administrativos, la Sala Constitucional quedó encabezada por Tania D’Amelio Cardiet, junto a Lourdes Suárez Anderson en la vicepresidencia, además de Michel Adriana Velásquez Grillet, Janette Trinidad Córdova Castro y Anabel Hernández como integrantes.

Nuevos presidentes y vicepresidentes designados para salas del tribunal

La Sala Electoral será presidida por Rodríguez Rodríguez, mientras que Fanny Beatriz Márquez Cordero asumirá la vicepresidencia e Inocencio Antonio Figueroa Arizaleta formará parte de la instancia como integrante.

En cuanto a la Sala Político Administrativa, la presidencia recae en Jaime Jesús Báez Jiménez, con Juan Pablo Torres como vicepresidente y Luis Emilio Rondón como miembro.

La Sala de Casación Civil estará dirigida por Emilio Antonio Ramos González, acompañado por José Luis Gutiérrez Parra como vicepresidente y Jacqueline Sosa como integrante.

Por su parte, la Sala de Casación Penal será presidida por Carmen Marisela Castro Gilly, junto a Grisell López Quintero en la vicepresidencia y Eulalia Coromoto Guerrero Rivero como integrante.

Finalmente, la Sala de Casación Social queda bajo la conducción de Elías Rubén Bittar Escalona, quien además ocupa la primera vicepresidencia del tribunal, acompañado por Eneida Alexandra Moreno Pérez como vicepresidenta y Edelio González como integrante.

La líder de la oposición democrática, María Corina Machado, advirtió este lunes 4 de mayo durante la Conferencia Global del Instituto Milken que solo la convicción ciudadana de lograr un proceso electoral a corto plazo frena un estallido social definitivo en Venezuela contra el régimen chavista.

La Patilla

Discurso completo en español

María Corina Machado: Y finalmente estamos en el umbral de la libertad, después de casi 30 años de destrucción, devastación, separación y humillación. Este es un momento único que ha traído esperanza para los venezolanos y también para todos aquellos que comprenden el potencial único (el alza, en términos de negocios) que supera los 1,7 billones de dólares, y lo que significa para todo el hemisferio en cuanto al desmantelamiento de una estructura criminal que ha introducido en el corazón de las Américas a los enemigos de las democracias liberales occidentales. Así que tras el 3 de enero, esta ventana de esperanza se abre. Es como una presa que había sido reprimida y finalmente comienza a fluir. Y estamos empezando a ver a la gente salir a las calles, hablar y manifestarse. Pero al mismo tiempo, la situación económica empeora cada día. Hoy el 86% de la población vive en la pobreza. Nuestros niños van a las escuelas públicas dos veces por semana porque los maestros ganan un dólar al día, y la inflación alcanzó el 650% anual el mes pasado. Las tensiones que, en la superficie, podrían parecer calmas, en realidad crecen y crecen. Y lo único que ha impedido que estalle es que el pueblo venezolano confía en que habrá un proceso electoral que canalizará pacífica y cívicamente el cambio democrático que todos deseamos.

Fareed Zakaria: Cuéntenos cómo luce el camino a seguir para usted. ¿Qué debería ocurrir en el próximo año o dos?

María Corina Machado: Bueno, primero que todo, el Secretario de Estado Marco Rubio ha presentado un proceso de tres fases. El resultado final es un proceso electoral que legitimará verdaderamente al presidente, a la Asamblea Nacional y a otras autoridades. Creemos que eso debería ocurrir en los próximos 12 meses como máximo. Pero ese es solo un paso. Una vez que logremos tener un gobierno democrático, contamos con pilares claros que deben construirse y desarrollarse muy rápidamente. En primer lugar, el Estado de derecho. Restaurar el Estado de derecho en Venezuela es crítico: hoy Venezuela ocupa el último lugar a nivel mundial entre 143 países clasificados por el World Justice Project. El sistema judicial venezolano está en el puesto 143. Es absolutamente crítico.

Fareed Zakaria: ¿En términos de independencia judicial?

María Corina Machado: En términos de Estado de derecho, y debemos introducir estándares y mecanismos anticorrupción. En segundo lugar, debemos alcanzar un acuerdo con el FMI para reestructurar nuestra deuda, que se estima en 190 mil millones de dólares, de hecho la mayor deuda en relación al PIB de la región. Eso nos permitirá a Venezuela y a su gobierno reintegrarse al sistema financiero internacional. En tercer lugar, debemos atender la economía. Lo llamamos un programa de estabilización expansivo para controlar la inflación, pero al mismo tiempo desbloquear el inmenso potencial que tiene Venezuela. Esto incluye un proceso masivo de privatización, incluyendo el sector de petróleo y gas desde aguas arriba hasta aguas abajo, completamente privado. El gobierno solo se concentrará en el lado regulatorio. También es muy importante establecer acuerdos multilaterales y apoyo para la inversión en instituciones, específicamente en el poder judicial, atendiendo a la parte más vulnerable de nuestra población. Y por supuesto, la infraestructura: inversiones masivas en infraestructura. Y cerraré este mapa de ruta, que tiene muchas aristas, con el regreso de nuestra diáspora, porque para que el país pueda levantarse y aprovechar este potencial único, necesitamos que millones de venezolanos talentosos que se fueron, que fueron obligados a huir, regresen para reunir a nuestras familias, pero también para ser ese capital creíble que impulse estas inversiones.

Fareed Zakaria: Cuando piensa en cómo funcionará este proceso, un tema crucial que usted probablemente tendrá que decidir es: ¿qué hacer con el régimen actual y sus miembros? Existen varios modelos: amnistía total, amnistía parcial, ninguna amnistía con un proceso judicial o una comisión de verdad y reconciliación. ¿Qué está contemplando? ¿Cómo manejará a los chavistas?

María Corina Machado: Bueno, es un tema muy importante porque, a diferencia de otros países que han atravesado transiciones, es importante entender que Venezuela es una de las sociedades más cohesionadas del mundo. Estamos hablando de un país sin fracturas religiosas, raciales, regionales, sociales ni siquiera políticas. El 90% de la población está unida en torno a valores como la dignidad humana, la libertad, la propiedad privada, la familia, la justicia y la responsabilidad individual. Lo que unió al país en 2024 y logró esa enorme victoria, demostrándolo, mostró que el país se había unido, incluso las Fuerzas Armadas. Más del 80% de los militares nos apoyan. Entonces sí, hemos ofrecido pública y privadamente al régimen que estamos dispuestos a una transición negociada con incentivos y garantías para quienes faciliten este proceso. Pero debemos hacer justicia, porque el pueblo no aceptará la impunidad. Y tenemos que asegurarnos de avanzar ordenada y pacíficamente hacia la reconstrucción de instituciones que duren generaciones. Imagínese: vamos a reconstruir una nación desde cero, porque no hay una sola institución en pie en Venezuela. Y será la primera nación construida en la era de la inteligencia artificial, lo que significa que podremos dar saltos tecnológicos en muchos sectores, incluyendo energía, tecnología, finanzas e infraestructura, entre otros.

Fareed Zakaria: Usted mencionó dos cosas que están en tensión: dijo que quiere ofrecer al régimen incentivos para negociar, pero también dijo que debe haber justicia. ¿Significa eso que habrá amnistía o no?

María Corina Machado: Significa que la mayoría de los individuos vinculados al régimen formarán parte de este proceso de reconciliación. Quienes hayan cometido crímenes de lesa humanidad tendrán que enfrentar la justicia.

Fareed Zakaria: Entonces la línea divisoria podría ser la orden de ejecuciones o encarcelamientos.

María Corina Machado: Y recuerde que muchos de estos casos están siendo investigados actualmente en la CPI, la Corte Penal Internacional. Así que esto va incluso más allá de nuestro próximo gobierno democrático.

Fareed Zakaria: El otro gobierno al que usted debe convencer en todo esto es, por supuesto, el de los Estados Unidos. Le diré cómo lo veo como observador: el presidente Trump siente que la operación Venezuela fue, como él mismo dice, perfecta, fluida. La llevó a cabo. Y hasta dijo: «No quiero hacer algo como en Irak, donde eliminaron a todo el antiguo régimen y luego hubo caos». Pareciera que es reticente a presionar para avanzar más en el mapa de ruta que usted plantea. ¿Cómo lo convencería?

María Corina Machado: Bueno, primero que todo, la administración del presidente Trump es la única que ha arriesgado la vida de algunos de sus ciudadanos por la libertad de Venezuela. Eso es algo por lo que siempre estaremos agradecidos. En segundo lugar, sí, desde una perspectiva militar fue impecable. Y debe seguir avanzando en cuanto a la liberación de presos políticos, que la gente empiece a expresarse en los medios, y como mencioné, en concentraciones, partidos políticos organizándose. Es una energía que crece y crece día a día. Pero la situación en Venezuela, como dijimos, está lejos de ser estable. El Secretario de Estado ha sido muy claro respecto a las inversiones masivas que Venezuela necesita para pasar de un millón de barriles diarios a cinco millones. Y entre esos dos puntos está el Estado de derecho, y en el medio, para tener Estado de derecho, se requiere un proceso electoral. Así que sí, nuestro objetivo ahora es lograr un calendario electoral con una fecha concreta para las elecciones. Eso daría certeza, primero al pueblo venezolano que tiene enormes expectativas y necesidades, pero también a quienes comprenden el enorme potencial que Venezuela tiene, no solo por sus recursos naturales en petróleo, gas, minerales críticos, oro y muchas otras áreas. Estamos ubicados en el corazón de las Américas. En la era de la relocalización de servicios (nearshoring), difícilmente hay otro país que represente las enormes oportunidades de negocios y crecimiento que representa Venezuela.

Fareed Zakaria: ¿Cuál es su relación con el presidente Trump? Usted muy famosamente le entregó su Premio Nobel de la Paz. Su respuesta en las últimas semanas ha sido , y no sé bien cómo caracterizarla, lo que él dijo fue: «Esa ganadora venezolana del Nobel me dio su premio porque dijo que ella no lo merecía, que lo merecía yo». ¿Cree usted que no merecía el Premio Nobel?

María Corina Machado: Mis conversaciones con el presidente Trump las mantengo en privado, pero le diré esta parte: le dije que estamos muy orgullosos de recibir este honor que el pueblo venezolano merece, porque yo soy solo una entre millones en este movimiento único. Y como parte de este movimiento, le presentamos esta medalla como reconocimiento por lo que ha hecho y por lo que hará por la libertad de Venezuela.

Fareed Zakaria: El «lo que ha hecho y lo que hará» parece muy astuto de su parte.

María Corina Machado: Ya verán. Los recibiré a todos ustedes en una Venezuela libre muy pronto.

Fareed Zakaria: Revisé algunas encuestas recientes que parecen ser precisas. Cuando la enfrentan a usted contra Delcy Rodríguez, la actual presidenta de Venezuela, los números son impactantes. Está ganando por algo así como 75 a 25, o incluso más. ¿Siente que eso le confiere una responsabilidad especial, dado que hay una enorme cantidad de venezolanos que depositan en usted una confianza y una esperanza extraordinarias?

María Corina Machado: Definitivamente. Y ahora retrocedamos tres años, cuando logramos organizar unas primarias para las elecciones presidenciales que se avecinaban. Fueron organizadas por la sociedad civil contra todo pondóstico. La gente decía que era imposible, y el régimen una vez más nos subestimó porque pensaron que participarían apenas unos pocos miles. Más de 3 millones de personas se presentaron, desafiando al régimen y demostrando cuán determinados estamos a luchar y alcanzar la libertad y la democracia, porque esa es la única forma de que nuestros hijos regresen a casa. Esa es una fuerza poderosa que quedó demostrada ese día. Gané con el 92% de los votos, y al día siguiente me prohibieron participar porque Nicolás Maduro tenía terror de enfrentarse a mí en los comicios. Pero ahora las cosas han cambiado. Imagínese: ganamos con el 67% de los votos en condiciones extremadamente injustas. A nuestra diáspora no se le permitió votar. Ahora nos dirigimos hacia un escenario totalmente diferente. Estamos construyendo las condiciones para elecciones libres y justas, en las que cada venezolano, dentro y fuera del país, podrá votar libremente por quien desee. Esta es una era completamente nueva. La fuerza que se ha ido acumulando es incontenible. Y la situación, como dije, es inestable. La única manera de canalizarla pacíficamente es dando certeza al pueblo venezolano y a los inversores de que habremos de tener elecciones en un plazo razonablemente corto.

Fareed Zakaria: Cuando piensa en el Venezuela del futuro, lo que me pregunto es: hace 25 años, cuando Chávez ganó las elecciones, lo que apeló fue a esa parte de Venezuela que sentía que había sido dejada de lado, excluida por las élites tecnocráticas y educadas que habían gobernado el país. Él representaba a cierta persona olvidada. ¿Cómo apela usted a esa gente? ¿Cómo se asegura de que ese espíritu no retorne, como ha ocurrido por ejemplo en Colombia, donde ahora hay un populista de izquierda en el poder?

María Corina Machado: Precisamente porque esos venezolanos que tenían esperanza fueron engañados. Venezuela tenía todos los recursos del mundo. Hablamos de más de 2 billones de dólares que fueron robados. Y el pueblo venezolano ha aprendido. Hemos aprendido de la manera más dura lo que significa el socialismo criminal cuando el Estado está por encima del individuo. No hay otra sociedad que comprenda tan bien el poder de la libertad, los derechos individuales, los derechos de propiedad y el Estado de derecho como el pueblo venezolano. Y cuando recorrí el país; lo hice en mi carro porque me tenían prohibido tomar un vuelo doméstico, me prohibieron salir de mi país por más de 12 años; pude hablar con la gente, escuchar, aprender, entender. Y al final, lo que la gente quería era mérito y respeto. Construimos confianza. Y entendemos que solo en las sociedades libres, donde el Estado está al servicio del individuo, se puede florecer. Creo que estamos en un momento único desde una perspectiva cultural y social en Venezuela. Ninguna otra generación ha sido forjada y ha valorado tanto la libertad, la posibilidad de vivir en su país y tener a su familia unida. Así que se ha construido un momento único con una nación entusiasmada y organizada. Y esto es muy importante: no solo unida con un propósito común, sino organizada para que esa voluntad popular sea respetada, con el apoyo de la comunidad internacional y de distintos sectores que ven en nuestro país ese potencial único desde las perspectivas comercial y de seguridad para las décadas por venir.

Fareed Zakaria: Muy bien. Vamos a abrir la sesión de preguntas.

Pregunta 1: Sobre las elecciones: ¿hay alguna conversación sobre fechas? ¿Y cree que será mayor que la administración actual o que la administración venezolana?

Fareed Zakaria: ¿Puede repetir la segunda parte de esa pregunta? No la escuché bien.

Pregunta 1: La segunda parte de la pregunta es: ¿será el palo o la zanahoria lo que lleve a la administración venezolana actual a aceptar las elecciones?

María Corina Machado: Bueno, creo que hemos llegado a este punto porque ha habido más palos que zanahorias en primera instancia. En segundo lugar, desde una perspectiva técnica, lo que se necesita hacer en un sistema completamente corrupto para convertir su sistema electoral en uno que también pueda servir como modelo para otros países tomaría unas 40 semanas, aproximadamente nueve meses. Pero comienza el día en que se toma la decisión política de avanzar.

Pregunta 2: Gracias. Mi pregunta tiene que ver con que uno de los grandes focos aquí es la transformación del sector financiero, y el acceso financiero puede ser una herramienta muy poderosa para la prosperidad económica. Me preguntaba, en el marco de las reformas que usted mencionó antes, ¿cuál es su visión respecto a lo que el nuevo gobierno podría hacer para sentar las bases y que el sector financiero brinde acceso pleno a los venezolanos?

María Corina Machado: Muchas gracias. Es una excelente pregunta. Si solo el sector petrolero requiere más de 190 mil millones de dólares, imagínese las oportunidades que tenemos en un país con todos estos recursos. El sector financiero venezolano ha sido completamente devastado. Es un sector en el que necesitamos dar saltos tecnológicos, y la tecnología será uno de nuestros principales apalancamientos para avanzar. De hecho, aquí conmigo está el coordinador de uno de nuestros grandes proyectos, los centros o hubs. Estamos desarrollando el centro tecnológico, el centro energético y el centro de infraestructura. Y hay sinergias entre ellos. Hemos recibido un interés extraordinario en cuanto a lo que se puede hacer desde ya para empezar a avanzar. Estamos desarrollando todo el marco normativo, las nuevas leyes que se pondrán en marcha tan pronto llegue el gobierno democrático. Y sin duda, el sector financiero es uno de ellos.

Fareed Zakaria: Veo a Nick Kristof aquí. Nick, ¿tiene alguna pregunta?

Nick Kristof: ¿Puedo hacer una pregunta escéptica sobre la disposición del régimen a celebrar elecciones libres? Han liberado a muchos presos políticos, por ejemplo, pero todavía retienen a algunos. Si ni siquiera han sido capaces de dar ese paso, ¿cuánta confianza debemos tener en que realmente estén dispuestos a hacer algo que pondría en riesgo su futuro, su bienestar económico y en algunos casos los expondería al encarcelamiento? ¿No es más probable que, quizás incluso con la tolerancia de la administración Trump, maniobren y celebren unas elecciones amañadas o algo por el estilo?

María Corina Machado: Pero absolutamente, eso es precisamente lo que quieren hacer. Debemos recordar que son comunistas, y todavía tienen a los cubanos, los rusos y los iraníes detrás de ellos. Hezbollah y Hamas todavía operan en Venezuela, al igual que los narcotraficantes y la guerrilla. Son criminales. Delcy Rodríguez es un elemento central de esa estructura: fue el principal enlace con los actores anteriores que mencioné. Por eso no harán nada por voluntad propia. La presión debe venir desde afuera, pero también desde adentro. Por eso voy a regresar a Venezuela muy pronto. Hay que seguir avanzando, organizando a nuestro pueblo y asegurarse de que todo ese deseo, esa ansiedad y esa presión se canalicen pacíficamente en un calendario electoral y no en manifestaciones anárquicas. Por tanto, es del mayor interés de los Estados Unidos, y ciertamente de los inversores, que podamos pasar de esta ventana de oportunidad a la estabilidad. Los inversores requieren Estado de derecho, un poder judicial independiente, garantías para la propiedad privada, los contratos, etc. Pero también creo que es del mayor interés del propio régimen y de los militares. Las Fuerzas Armadas tienen una última oportunidad de reivindicarse ante la sociedad venezolana, y el régimen tiene una salida segura para avanzar.

Fareed Zakaria: ¿Le preocupa su seguridad? Dijo que va a regresar a Venezuela.

María Corina Machado: Diría que todo el mundo se preocupa por su seguridad dentro de Venezuela y fuera de Venezuela, sí.

Emiratos Árabes Unidos anunció este lunes que se reserva el derecho de responder a los recientes ataques lanzados por Irán contra su territorio y afirmó que actuará para proteger su seguridad y soberanía. Las autoridades emiratíes denunciaron que drones y misiles impactaron zonas civiles e industriales, mientras otros proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa.

EFE

El Ministerio de Exteriores del país señaló en un comunicado que “se reserva el pleno y legítimo derecho de responder a estos ataques de manera que garantice la protección de su soberanía, seguridad nacional e integridad territorial, de conformidad con el derecho internacional”.

La declaración se produjo tras una serie de incidentes que, según el gobierno, constituyen una amenaza directa contra el país y su población.

Las autoridades emiratíes calificaron los ataques como una “transgresión inaceptable” y condenaron el uso de armamento contra objetivos civiles.

Atacar a civiles e infraestructura civil es condenado y rechazado por todos los estándares legales y humanitarios”, indicó el comunicado oficial. En ese contexto, también exigieron el cese inmediato de las hostilidades y responsabilizaron a Irán por las consecuencias derivadas de estas acciones.

Uno de los episodios más graves ocurrió en una zona industrial del este del país, donde el impacto de un dron provocó un incendio de gran magnitud. Según la información oficial, al menos tres trabajadores de nacionalidad india resultaron heridos de forma leve. En paralelo, el Ministerio de Defensa informó que logró interceptar varios proyectiles en las últimas horas, lo que evitó daños mayores en otras áreas.

Estos hechos marcan los primeros ataques directos contra Emiratos desde la entrada en vigor de un alto el fuego regional a comienzos de abril, acuerdo que había reducido significativamente la actividad militar tras semanas de enfrentamientos. La reanudación de los ataques genera preocupación por una posible ruptura de ese entendimiento y por el impacto en la estabilidad del Golfo.

El apoyo de los países árabes

La reacción de los países árabes fue inmediata. La Liga Árabe expresó su respaldo a Emiratos y condenó las acciones de Irán. Su secretario general, Ahmed Abulgueit, afirmó que “la seguridad nacional árabe es indivisible” y denunció lo que describió como una “agresión renovada” contra un Estado miembro.

Además, advirtió que los ataques dirigidos a instalaciones civiles constituyen una “flagrante violación del derecho internacional y del acuerdo de alto el fuego”.

El Consejo de Cooperación del Golfo también manifestó su apoyo a Abu Dabi. En un comunicado, su secretario general, Jasem Mohamed al Budaiwi, calificó los hechos como una “peligrosa escalada que amenaza la seguridad y la estabilidad de la región”. Asimismo, subrayó que atacar a Emiratos “es un comportamiento inaceptable y reprobable en todos los sentidos”.

El organismo regional reiteró su respaldo a cualquier medida que adopte el país para defenderse y llamó a la comunidad internacional a intervenir.

Es necesario asumir la responsabilidad de detener estos repetidos ataques”, señaló el comunicado, en referencia a la continuidad de las acciones militares atribuidas a Irán.

En paralelo, se reportaron ataques contra infraestructuras energéticas, incluido un buque cisterna vinculado a la compañía petrolera nacional emiratí, lo que incrementa la preocupación por el impacto económico y energético de la escalada. Las autoridades locales indicaron que continúan evaluando los daños y reforzando las medidas de seguridad en instalaciones clave.

El contexto regional sigue siendo volátil, con tensiones acumuladas y diferencias entre actores del Golfo. La respuesta de Emiratos y el respaldo explícito de los organismos árabes marcan un nuevo punto de inflexión en la crisis, con implicancias directas para la seguridad regional y el equilibrio político en Medio Oriente.

El juicio contra Nicolás Maduro y Cilia Flores suma un nuevo compás de espera. El juez federal del Distrito Sur de Nueva York, Alvin Hellerstein, fijó este lunes una nueva audiencia para el 30 de junio, tras aceptar una solicitud conjunta de la defensa y la Fiscalía. El matrimonio venezolano permanece recluido en el centro de detención de Brooklyn desde que fue capturado en Caracas el pasado 3 de enero.

Infobae

La convocatoria fue acordada por las tres partes —defensa de Maduro, defensa de Flores y acusación— en una carta dirigida al tribunal. Hellerstein también accedió a suspender el cómputo establecido por la Ley de Juicio Rápido, normativa federal que fija en 70 días el plazo máximo desde la acusación formal para el inicio del proceso. Al excluir los días restantes del conteo, el juez despeja el camino para prolongar el procedimiento más allá de ese límite.

En paralelo, Hellerstein aceptó el desistimiento de las mociones con las que la defensa había intentado anular la acusación, alegando que las sanciones estadounidenses impedían a los acusados costear su representación legal. La concesión se otorgó “sin perjuicio”, lo que significa que la defensa conserva la facultad de presentar una moción similar en una etapa posterior. El obstáculo quedó superado hace unas semanas, cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro autorizó una modificación de las sanciones contra Venezuela para permitir que Caracas sufrague los honorarios de los abogados de ambos acusados.

Ante la corte federal, Maduro responde a cuatro cargos: conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína hacia Estados Unidos, y posesión y uso de ametralladoras y artefactos destructivos. Flores enfrenta acusaciones similares: dos cargos de conspiración para la importación de cocaína, uno de conspiración para la posesión de armas y otro de posesión efectiva de esas armas. Ambos se declararon “no culpables” en su primera comparecencia, el 6 de enero, tres días después de su captura.

El proceso tiene raíces que se remontan a marzo de 2020, cuando la Fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York presentó una acusación formal contra Maduro por liderar durante dos décadas una estructura de narcotráfico conocida como el Cártel de los Soles, integrada por altos oficiales militares venezolanos y articulada con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Según los fiscales, esa red utilizó bases aéreas militares venezolanas, rutas marítimas por el Caribe y puntos de trasbordo en Centroamérica para enviar toneladas de cocaína hacia el mercado estadounidense. El Departamento de Estado ofreció entonces una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera al arresto de Maduro.

La detención llegó el 3 de enero de 2026, cuando fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro y Flores en Caracas. Venezuela denunció el operativo como un secuestro; Rusia, China y Cuba respaldaron esa postura. Washington rechazó la caracterización y trasladó a los detenidos a Nueva York, donde quedaron bajo custodia federal.

Hellerstein, magistrado de 92 años, preside un caso sin precedentes recientes. Solo dos jefes de Estado habían sido objeto de cargos criminales por parte de fiscales federales estadounidenses: Manuel Noriega, de Panamá, y el libio Muamar Gadafi. Maduro es descrito en la acusación como “gobernante de facto e ilegítimo” de Venezuela.

La audiencia del 30 de junio será la tercera comparecencia formal del matrimonio ante el tribunal. La segunda se celebró el 26 de marzo, cuando la defensa insistió en la desestimación de los cargos y el juez descartó esa posibilidad. Con los plazos procesales suspendidos y la disputa por la financiación de la defensa resuelta, el caso ingresa en una fase de preparación que podría extenderse durante meses antes de que se fije una fecha de juicio.

La aerolínea ecuatoriana Aeroregional anunció la activación de nuevas rutas internacionales que conectarán a Lima y Quito con Caracas y la ciudad de Maracaibo a partir del 13 de mayo de 2026.

Tal Cual

La ruta Lima–Quito–Caracas contempla un vuelo de salida desde Lima programado para las 3:00 p.m., con llegada estimada a Caracas a las 8:00 p.m. El vuelo de retorno desde Venezuela estaría pautado a las 10:00 a.m., con arribo a la capital peruana a las 4:00 p.m. Por otro lado, la ruta Lima–Quito–Maracaibo contempla una salida desde Lima a las 8:00 a.m. y la llegada a Maracaibo estaría prevista para las 2:00 de la p.m.

Las tarifas van desde los $110 y $220, con una pieza de equipaje facturado de hasta 23 kilos y un bolso de mano de 10 kilos incluido en cabina.

Desde 2024, Venezuela no mantiene relaciones diplomáticas con Perú ni Ecuador. Brasil asumió la custodia de los locales diplomáticos y la representación de los intereses de Perú en el país, mientras que Suiza se hizo cargo de los de Ecuador.

Los ciudadanos venezolanos necesitan visa tanto para Perú como para Ecuador, bien sea para ingresar como turistas o para tomar una escala con destino hacia un tercer país.

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