Canciller de Perú criticó a las naciones que se abstuvieron y se ausentaron en la OEA con la resolución que aborda las denuncias de fraude en las elecciones de Venezuela.
Biblia en mano, Nicolás Maduro compareció en televisión para insultar a los jóvenes que clamaron el lunes en 200 lugares distintos de Venezuela contra uno de los mayores fraudes de la historia de América Latina. Terroristas de extrema derecha, drogadictos y delincuentes, les definió, pese a que habían bajado desde los barrios populares de la capital y de otras zonas en el país para reclamar lo que consideran su triunfo. La misma gente que su revolución asegura defender.
Por: Daniel Lozano – El Mundo
En ese momento ya estaba en marcha el contraataque chavista. Tal y como ya ha sucedido en otros momentos, como en 2014, 2017 o 2019, se activó el «plan terror», con papel destacado para los colectivos revolucionarios. Los paramilitares de Maduro, con la connivencia de los guardias nacionales y de los policías desplegados, salieron al paso de las miles de personas que se habían rebelado contra su destino. Tocaron cacerolas con toda su fuerza, después marcharon por las calles de todo el país y «celebraron» con un día de retraso el 70 aniversario de Hugo Chávez con el derribo de seis estatuas del «comandante supremo» y la quema y destrucción de cientos de cartelones electorales de Maduro.
La respuesta fue salvaje: 12 jóvenes y un sargento perdieron la vida en la represión y en los enfrentamientos. Uno de ellos apenas tenía 15 años. Casi 800 personas también fueron detenidas, algunas de ellas con parecida brutalidad a la empleada en otros ciclos de protestas.
Última oportunidad
Todos esos jóvenes de los barrios populares y de la Venezuela profunda están convencidos de que ésta es su última oportunidad y de que si se confirma el fraude deberán emigrar siguiendo la senda de los nueve millones que ya se han repartido por medio mundo.
La verdad hace más fuertes a todos ellos. María Corina Machado dio a conocer ayer que la oposiciónha recuperado el 85% de las actas de votación, con parecidos datos a los hechos públicos el lunes con la victoria avasalladora de Edmundo González Urrutia. Casi cuatro millones de votos de diferencia a favor del diplomático frente a Maduro.
«A las fuerzas de seguridad y a nuestras fuerzas armadas los instamos a respetar la voluntad de los venezolanos y detener la represión de manifestaciones pacíficas. Ustedes saben lo que pasó el domingo, cumplan con su juramento. La Constitución está por encima de todos. Los venezolanos queremos paz y respeto a la voluntad popular. La verdad es el camino a la paz», exhortó el «presidente electo» de Venezuela.
Junto a María Corina Machado, Edmundo se reunió ayer en asambleas ciudadanas con miles de seguidores en lo que parecía el día después de una batalla. Caracas estaba desierta antes de comenzar la concentración, muchos comercios cerrados, sin transporte.
El chavismo intentó enseñar músculo con una concentración, que ya sólo consiguen llenar acarreando a la gente de siempre.
En el grupo de dirigentes de la oposición faltaba Freddy Superlano, el líder de Voluntad Popular, partido del ex prisionero político Leopoldo López, detenido con violencia horas antes por agentes chavistas, junto a dos acompañantes. Era la confirmación de que el gobierno está dispuesto a profundizar la persecución de los factores demócratas. Horas antes cayó en las redes policiales Rafael Sivira, dirigente juvenil de La Causa R. Los agentes de Maduro también hostigaban a dirigentes universitarios y sindicalistas.
Nada se sabe tampoco de los 23 estudiantes de policía que fueron detenidos el domingo por negarse a votar por Maduro. Y tampoco se sabe si la Fiscalía, siempre tan obediente, cumplirá las órdenes de Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y presidente del Parlamento, quien ayer exigió la detención inmediata de Machado y de González Urrutia. «María Corina Machado tiene que ir presa… Y (también) Edmundo González Urrutia, porque él es el jefe de la conspiración fascista que están intentando imponer en Venezuela. Esa es la verdad», arengó Rodríguez, que acusó a los dos líderes y a los miembros del Comando Con Venezuela de «intentar sembrar una guerra civil en Venezuela. Eso fue lo que intentaron ayer».
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Expertos consultados por la Voz de América coinciden con encuestas que indican que millones de venezolanos saldrán de su país tras conocerse el resultado electoral en Venezuela que, según el Centro Nacional Electoral, dio por vencedor al presidente Nicolás Maduro con 5.150.092 votos (51,20 %) sobre el líder de la oposición, Edmundo González Urrutia, con 4.445.978 votos (44,02 %).
Por: Karen Sánchez – La Voz de América
“Ahora, que parece que Maduro va a optar por buscar mantenerse en el poder por una vía autoritaria, es muy probable que veamos los próximos meses uno nuevo pico de migración desde Venezuela hacia Estados Unidos, muy probablemente con impactos muy importantes para países de tránsito como Colombia, Panamá y otras partes de Centroamérica”, explicó Theodore Kahns, director asociado para Colombia y región andina de Control Risks.
Según una encuesta de ORC Consultores, publicada antes de los comicios, más del 18 % de los encuestados consideraba abandonar Venezuela si el oficialismo continúa en el poder. Es decir, que cerca de un millón de personas podrían migrar en el mediano plazo.
Así mismo, un sondeo elaborado por Meganalisis en abril, indicó que al menos 44,6 % de la población en Venezuela consideraría emigrar en este mismo escenario.
Los escenarios
Para Ronal Rodríguez, investigador y vocero del Observatorio de Venezuela en la Universidad del Rosario de Colombia, la nueva ola migratoria se va a generar en tres dimensiones.
La primera, la de corto plazo, se refiere a la población venezolana que viajó para participar en los comicios electorales.
“Durante las próximas dos semanas, vamos a tener población que sale de Venezuela, que, obviamente por el resultado, va a salir incluso con algunos de sus hijos, sobrinos, con algún acompañante más que con el que fue, básicamente porque siente que no hay esperanza y pues porque nunca se había planteado realmente quedarse en Venezuela, sino ir a participar”, detalló.
No obstante, acotó Rodríguez, se debe tener en cuenta que se está dificultando la salida de aquellos que regresaron o que viajaron a Venezuela de forma aérea por las diferencias con Panamá y con República Dominicana.
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El candidato unitario de la oposición democrática, Edmundo González, expresó este miércoles 31 de julio, que exigir respeto a los resultados de manera pacífica “no es un delito”.
“El domingo se expresaron millones de venezolanos por el cambio en paz y ese clamor hoy se mantiene en cada rincón del país y se manifiesta con justificada indignación, ante el abuso de poder”, escribió en un mensaje publicado en su cuenta de X, donde condenó las detenciones arbitrarias del régimen de Nicolás Maduro.
González aseguró que “no hay nada que justifique a las fuerzas del orden, la cruel represión con la que actúan”, por lo que exigió frenarla de manera inmediata.
El abanderado de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), informó que para el día de hoy, “se registran 11 personas lamentablemente fallecidas y 429 detenciones arbitrarias, una cifra que nos parte el alma como venezolanos y que al momento que la digo seguramente ya habrá aumentado”.
Estados Unidos advirtió este miércoles de que se le está “agotando la paciencia” de esperar a que las autoridades de Venezuela publiquen las actas de votación que respaldan la victoria del del dictador Nicolás Maduro, proclamada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) del país.
“Nuestra paciencia y la de la comunidad internacional se está agotando se está agotando la espera de que las autoridades electorales venezolanas sean sinceras y publiquen los datos completos y detallados de esta elección para que todos puedan ver los resultados”, expresó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, en una rueda de prensa.
Kirby afirmó que la Administración de Joe Biden “comparte” las conclusiones publicadas por el Centro Carter, organización estadounidense invitada por Venezuela como observadora, que consideró que los comicios del domingo no fueron democráticos.
Asimismo, el portavoz aseguró que las protestas registradas estos días en Venezuela se deben a que “el pueblo venezolano está saliendo a las calles para exigir que se cuenten sus votos” y afirmó que “no se les puede culpar por eso”.
“Tenemos serias preocupaciones sobre las órdenes de arresto que Maduro y sus representantes podrían emitir hoy contra los lñíderes de la oposición”, declaró Kirby, quien condenó la “violencia política y la represión de cualquier tipo”. ”La comunidad internacional está observando y responderemos en consecuencia”, advirtió.
En otra rueda de prensa, el viceportavoz del Departamento de Estado, Vedant Patel, también declaró que se está “agotando la paciencia” de Estados Unidos y de la comunidad internacional, y recalcó que “cada vez son más los países” que piden al CNE que publique las actas de votación.
Patel recordó que la Organización de los Estados Americanos (OEA) mantendrá este mismo miércoles una reunión extraordinaria en Washington para abordar la situación en venezuela.
El CNE declaró el lunes de madrugada la victoria de Maduro con el 51 % de los votos, pero el principal bloque opositor asegura que tiene en su poder el 85 % de las actas emitidas en las votaciones, que darían la victoria por amplio margen a su candidato, Edmundo González Urrutia, quien se presentó en sustitución de la líder opositora María Corina Machado, inhabilitada para concurrir.
La ONU, la Unión Europea, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Chile, México, Argentina y España, entre otros, han pedido a las autoridades electorales venezolanas que publiquen las actas de votación para verificar la supuesta victoria de Maduro, mientras miles de personas han salido en las calles de Venezuela para protestar por lo que consideran un fraude electoral.
El comunicado completo de Kirby
“Nuestra paciencia y la de la comunidad internacional se está agotando. Se está acabando. Estoy esperando que las autoridades electorales venezolanas sean sinceras y publiquen los datos completos y detallados de esta elección para que todos puedan ver los resultados. Es posible que haya visto al Centro Carter, un observador independiente esta mañana publicó un informe que afirma que, cito: ‘Las elecciones presidenciales de Venezuela de 2024 no cumplieron con los estándares internacionales de integridad electoral y no pueden considerarse democráticas’. Concluyeron que el hecho de que la autoridad electoral no anunciara los resultados desglosados por mesa electoral constituye una grave violación de los principios electorales. Compartimos esas preocupaciones. De hecho, esta tarde el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos va a celebrar una reunión para abordar los resultados del proceso electoral en Venezuela. Por supuesto, no voy a adelantarme a esa reunión. Simplemente quisiera reiterar que Estados Unidos se suma a otras democracias de la región y, de hecho, de todo el mundo para expresar serias preocupaciones sobre estas subversiones de las normas democráticas. Ahora, como todos saben, el pueblo venezolano ha salido a las calles para exigir que se cuenten sus votos. No se les puede culpar por eso. Tenemos serias preocupaciones sobre los informes de víctimas, violencia y arrestos, incluidas las órdenes de arresto que Maduro y sus representantes emitieron hoy. Los líderes de la oposición condenamos la violencia política y la represión de cualquier tipo. Y nuestros corazones, por supuesto, están con todas las familias que han perdido a un ser querido o que enfrentan lesiones de las que tuvieron que tratar de recuperarse junto con la comunidad internacional. Estamos observando y vamos a responder en consecuencia”.
Llega un momento en que un país se está hundiendo en una dictadura y un régimen fuertemente armado obliga a millones de personas a aceptar que lo negro es blanco, lo malo es bueno y los perdedores son ganadores. Al robar de manera tan descarada las elecciones presidenciales del 28 de julio, el presidente Nicolás Maduro ha asegurado que para Venezuela, este momento es ahora.
En todos los aspectos, excepto en el del régimen, la victoria fue clara para Edmundo González, un ex diplomático de carácter paternal en torno al cual se unió la oposición después de que Maduro prohibiera a la líder opositora más destacada, María Corina Machado, presentarse como candidata. Las encuestas a la salida de las urnas y los recuentos paralelos de varios centros de votación muestran que González ganó, con más del 65% de los votos. Sin embargo, después de una demora sospechosa, la autoridad electoral, dirigida por lacayos del régimen, anunció que la victoria perteneció por un estrecho margen a Maduro.
Durante sus 11 años en el poder, Maduro se ha vuelto cada vez más antidemocrático. Esta vez su régimen inventó millones de votos para robar una victoria. La escala del fraude supera con creces las anteriores elecciones simuladas en Venezuela. Venezuela recuerda ahora a la República Democrática del Congo, uno de los países más pobres del mundo, donde se fabricaron millones de votos en 2018 para asegurar la elección al perdedor. La artimaña del Congo tuvo éxito. La de Maduro no debe tenerlo.
Que esto ocurra depende principalmente de los venezolanos comunes y corrientes. El robo es tan flagrante que es posible que se nieguen a aceptarlo. Han estallado protestas en todo el país, incluso en lugares considerados bastiones del régimen. Más de una docena de personas han muerto. Caracas, la capital, ha sido un alboroto de cacerolas. Las multitudes han derribado al menos seis estatuas del fallecido Hugo Chávez, a quien Maduro sucedió en 2013 como líder de la “revolución bolivariana” de temática socialista.
Los venezolanos también están hartos de la ruina de su país en un cuarto de siglo de gobierno autoritario. Bajo el gobierno de Maduro, la hiperinflación se disparó (hoy, la inflación es “solo” del 50%). En los ocho años hasta 2021, la economía se contrajo en tres cuartas partes. La corrupción está muy extendida. Los disidentes desaparecen en mazmorras. Una cuarta parte de la población (siete millones de personas) ha huido al extranjero.
Lamentablemente, el ejército está bloqueando el cambio y será difícil lograr que abandone a Maduro. Será necesario convencer al alto mando, pero Maduro depende de la inteligencia cubana para mantener a raya a los oficiales. La oposición debería esforzarse por demostrar con detalles irrefutables que las elecciones fueron robadas. A raíz de eso, debería organizar manifestaciones aún más grandes. Muchos soldados rasos, cuyas propias familias comparten las penurias actuales de los venezolanos, no son necesariamente leales al régimen.
El mundo exterior también puede hacer su parte. Sin datos electorales completos y creíbles, las potencias occidentales deberían rechazar de plano los resultados oficiales. El fracaso debería significar nuevas sanciones económicas y una persecución tenaz por parte de la Corte Penal Internacional por posibles crímenes contra la humanidad. Occidente también debería utilizar sanciones individuales contra el círculo íntimo de Maduro, incluidos sus generales, cuyas familias se alojan en los hoteles más lujosos de Madrid.
Más crucial será el papel del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el vecino Brasil. Lula, que en el pasado fue aliado del chavismo, ahora está frustrado. También él ha exigido la publicación de datos electorales detallados. En privado, y en el mejor de los casos con el respaldo de los gobiernos de izquierda de Colombia y México, debería ser mucho más duro y decirle a Maduro que si se aferra al poder, sus amigos habituales lo renegarán y sancionarán a su familia.
El mundo tiene una última cosa que ofrecer: una salida segura para Maduro y sus amigos más cercanos hacia una vida cómoda en una playa brasileña, posiblemente incluyendo inmunidad judicial. Eso indignaría a quienes quieren ver a Maduro enfrentarse a la justicia en La Haya, pero es un precio que vale la pena pagar para evitar un derramamiento de sangre y empezar a reconstruir Venezuela.
El Tribunal Penal de 1ra Instancia Estadales y Municipales en funciones de Control dictó una orden de aprehensión contra el ciudadano Pedro Lucas Rodríguez Carreño, quien ejerce funciones como reportero gráfico en la ciudad de Cumaná, estado Sucre, por el presunto delito de «promoción o incitación al odio».
De acuerdo a la información suministrada en el documento, funcionarios adscritos al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas [Cicpc] serán los encargados de ubicar a Rodríguez Carreño para detenerlo y posteriormente colocarlo a la orden de la Fiscalía Primera del Ministerio Público [MP].
Según lo reseñado en el escrito, el mencionado delito está previsto y sancionado en el artículo 20 de la Ley Constitucional Contra el Odio y la Convivencia Pacífica y Tolerancia.

La Organización de Estados Americanos (OEA) fracasó en su intento de condenar el fraude electoral y la represión ilegal ordenada por Nicolás Maduro, tras las elecciones presidenciales del domingo pasado en Venezuela.
Por: Román Lejtman – Infobae
Estados Unidos, Argentina, Uruguay y Paraguay habían presentado un proyecto de Resolución exigiendo que el régimen populista exhiba las actas de votación y cese la persecución política, pero un grupo de países liderados por Brasil y México impusieron la abstención diplomática y la iniciativa se cayó.
Votaron a favor 17 estados miembros, hubo 11 abstenciones y 5 ausentes. Sin una mayoría especial, como exige el reglamento de la OEA, el proyecto contra Maduro fue rechazado. Se necesitaban 18 votos, porque en el foro regional se cuentan los ausentes.
La estrategia diplomática de Estados Unidos, Argentina, Ecuador y Paraguay era lograr consenso al momento de votar el proyecto de Resolución y desnudar las diferencias regionales durante el debate en la sesión especial. Sin embargo, ese planteo diplomático fracasó.
Brasil y México -que se mantuvo ausente en la votación y muy activo detrás del cortinado- lograron 11 abstenciones de países que tienen dependencia energética de Venezuela o mantienen lazos geopolíticos con sus principales respaldos internacionales como China y Rusia.
Frente a la postura de Lula da Silva y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Javier Milei y Santiago Peña unieron fuerzas para condenar a la dictadura venezolana, mientras Estados Unidos intentaba aplicar su influencia regional para lograr un proyecto que pusiera límites a la represión ilegal. Pero no alcanzó.
Durante ocho horas se negoció en la sede la OEA un proyecto de Resolución que exhibiera el consenso político de todos los socios de la OEA.
Estados Unidos, Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile empujaban una iniciativa básica frente a los desmanes de Maduro, mientras que Brasil, Bolivia, Colombia y México apostaban a una iniciativa que no pusiera contra las cuerdas al régimen populista.
Lula y AMLO conocen el tablero de mando de la OEA. Se inclinaron por juntar votos a favor de la abstención, evitaron votos en contra y bloquearon una iniciativa que desnudaba las violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas por Maduro y su aparato represivo.
El proyecto de Resolución rechazado establecía:
- Reconocer la participación sustancial y pacífica del electorado de Venezuela en las elecciones celebradas el 28 de julio de 2024.
- Instar al Consejo Nacional Electoral de la República Bolivariana de Venezuela a que: a) publique inmediatamente los resultados de la votación de las elecciones presidenciales a nivel de cada mesa electoral, lo cual es un paso esencial; y b) como lo han solicitado los actores políticos venezolanos relevantes, se lleve a cabo una verificación integral de los resultados en presencia de organizaciones de observación independientes para garantizar la transparencia, credibilidad y legitimidad de los resultados electorales.
- Declarar que es una prioridad absoluta salvaguardar los derechos humanos fundamentales en Venezuela, especialmente el derecho de los ciudadanos a manifestarse pacíficamente sin represalias.
- Resaltar la importancia de proteger y preservar todos los equipos utilizados en el proceso electoral, incluyendo las actas y resultados impresos, a fin de salvaguardar toda la cadena de custodia del proceso de votación.
- Expresar solidaridad con el pueblo venezolano y compromiso a permanecer atento a la situación en la República Bolivariana de Venezuela, solicitando al Gobierno que garantice la seguridad de las instalaciones diplomáticas y del personal residente en territorio venezolano, incluidas las personas que soliciten asilo en dichas instalaciones, de conformidad con el derecho internacional, y en particular con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares”.
El rechazo de la iniciativa que condenaba las acciones del régimen populista concede un respiro político a Maduro, que desplegó a su aparato represivo en las principales ciudades de Venezuela y rompió relaciones diplomáticas con los países que condenaron su decisión de hacer fraude frente a la derrota electoral del domingo.
Brasil, México y Colombia fueron claves para fortalecer a Maduro en un escenario inédito para América Latina.
El fiscal general de Maduro, Tarek William Saab, ha dicho que la represión es teatralizada y las heridas se fingen con SALSA DE TOMATE.
Saab, aseguró que manifestantes han simulado “hechos punibles” durante las recientes y masivas protestas opositoras y declaró que las heridas son simuladas por los mismos con “salsa de tomate”.
“Han simulado hechos punibles y van a ser detenidos por eso. Caen en el piso, le echan salsa de tomate a la persona en el suelo, algo jamás visto (…) y luego aparece el gordito tirado en el piso con una moto (…) está ubicado y será detenido“.
Salsa de tomate
Está como El Camaleón… un rato con el gobierno y otro con la oposición.
Benjamín Rausseo, alias Er Conde, borró de sus redes sociales un comunicado en donde pedía al Consejo Nacional Electoral la publicación de los resultados «cuanto antes» de las elecciones del 28 de julio, donde en su propia mesa, sacó dos votos.

Previamente, el candidato Benjamín Rausseo se pronunció durante la madrugada del lunes 29 de julio para dar su respaldo al dictamen del Consejo Nacional Electoral (CNE) que dio como ganador a Nicolás Maduro con un 51,20% de los votos por encima de Edmundo González Urrutia, con un 44,02 %.
«Respaldo el dictamen del CNE y felicito a quien el árbitro ha proclamado como ganador, después que el árbitro pronuncia su sentencia, lo que corresponde es pasar la página de la elección y empezar entre todos el nuevo capítulo», dijo en aquella oportunidad, que sí dejó colgada en sus redes.
¿Será chica o limonada?