Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Mike Tyson mordió a Evander Holyfield en pleno combate y seccionó ocho centímetros de la oreja de su rival. Tyson es todavía el máximo exponente del boxeo para una buena parte de los aficionados al deporte en todo el mundo.

DAZN

Tiene un récord de 50 victorias en 56 combates. De hecho, hubo que esperar 38 combates para ver a Mike Tyson perder por primera vez: ante James Douglas, por KO, en Japón.

Sin embargo, Mike Tyson es ampliamente conocido por morderle la oreja en pleno combate a Evander Holyfield. Más, incluso, que por sus dos títulos mundiales de los pesos pesados conquistados en la década de los 80, cuando se convirtió en el boxeador más joven en hacerse con el título tras derrotar a Trevor Berbick con apenas 20 años.

Mike Tyson arrancó parte de la oreja de Evander Holyfield en un combate celebrado el 28 de junio de 1997 en Las Vegas, motivo por el que fue automáticamente descalificado. Era el segundo combate consecutivo entre ambos, y Holyfield había vencido por KO técnico el 9 de noviembre de 1996.

¿Por qué Mike Tyson le mordió la oreja a Evander Holyfield en un combate de boxeo?

Lejos de lo que pudiera parecer, Tyson no está para nada arrepentido, reconociendo abiertamente en una entrevista en FOX News que podría volver a hacerlo: «A veces pienso ‘no, nunca más lo haría’, pero en realidad podría hacerlo de nuevo», aunque matizó que se tendrían que volver a dar las circunstancias con respecto a su rival: «Tendría que volver a hacer lo que estaba haciendo para ser mordido». 

«Le mordí porque quería matarle. Estaba realmente enfadado porque me había golpeado la cabeza. Perdí el conocimiento de toda la pelea. Me sacó de mi plan de lucha y todo. Bueno o malo, no voy a dejar que nadie se lleve mi gloria», aseguró con rotundidad Mike Tyson.

Según Mike Tyson, mordió a su rival debido a un cabezazo que recibió instantes previos, algo que le enfureció y tomó la decisión de morderle la oreja.

¿Cuántas veces mordió Mike Tyson la oreja a Evander Holyfield?

Mike Tyson mordió hasta en dos ocasiones la oreja a su contrincante, a quien acabó por seccionarle ocho centímetros. De hecho, el árbitro permitió que continuara el combate después de la primera mordida, con la única sanción de dos puntos para Tyson, que fue descalificado tras volver a actuar igual instantes después.

¿Cuál fue la sanción a Mike Tyson por morder la oreja de su rival?

Tras los mordiscos, Mike Tyson fue descalificado y acabaría perdiendo la licencia de boxeo en el estado de Nevada, aunque posteriormente la recuperaría y podría volver a boxear.

Además, fue sancionado con tres millones de dólares.

El Tratado de Versalles fue un acuerdo de paz que se firmó al final de la Primera Guerra Mundial por más de 50 países, que terminó oficialmente con el estado de guerra entre la Alemania del segundo Reich y los Aliados de la Primera Guerra Mundial.

Pontifica Universidad Católica Valparaíso

El documento fue firmado el 28 de junio de 1919 en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles en Francia, exactamente cinco años después del atentado de Sarajevo en el que fue asesinado el archiduque Francisco Fernando, la causa directa de la Primera Guerra Mundial.

Precisamente, con el objetivo de conmemorar los 100 años de este acontecimiento el Instituto de Historia de la PUCV organizó una jornada que analizó las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, la situación de Alemania y el auge de los nacionalismos luego de este tratado.

La conferencia inaugural estuvo a cargo del Dr. Guillermo Pérez Sánchez, catedrático de Historia Contemporánea y director del Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid y se tituló “Consecuencias de la Gran Guerra. La Paz de Versalles y la Sociedad de Naciones (SDN). Una visión de Europa”.

“La Primera Guerra Mundial fue una poderosa fuerza de la historia: derrocó imperios, alumbró revoluciones, sembró Europa de estados-nación nuevos, desangró a una generación, dinamitó el concierto de las naciones y dicen que acabó con la inocencia de los pueblos. Es muy difícil encontrar algún acontecimiento histórico más rico, diverso e influyente”, informó Pérez Sánchez.

Para el académico en el centenario del final de este tratado se deben poner acento en las consecuencias de este conflicto que siguen repercutiendo hasta nuestros días. Uno de esos hitos es el ascenso de Estados Unidos a rango de gran potencia mundial y las repercusiones futuras de dicho status, en especial después de la Segunda Guerra Mundial.

“Se pueden mencionar consecuencias político-territoriales de la Gran Guerra. La desintegración del Imperio Ruso de los zares (1917-1918) y la subsiguiente creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922). El surgimiento de la Unión Soviética estaba llamado a ser uno de los grandes hitos posbélicos de extraordinaria repercusión a partir de la segunda mitad del siglo XX, en Eurasia y en el mundo entero”, expresó el catedrático.

Asimismo, mencionó el cambio sustancial del mapa de Europa, en función de la desintegración del Imperio Alemán y la desaparición del Imperio de Austria-Hungría, con la creación en su lugar de toda una pléyade de nuevos estados nación. Hay además un cambio sustancial del mapa de Oriente Medio y próximo en función de la desintegración del Imperio Otomano. El proceso estuvo marcado por los Mandatos Coloniales según se estipuló en el momento de la creación de la SDN.

A pesar de que el armisticio fue rubricado meses antes en noviembre de 1918 para poner fin a las hostilidades, se necesitaron una serie de negociaciones en la Conferencia de Paz de París para concluir en el Tratado de Versalles que comenzó a regir en enero de 1920. El acuerdo no fue respetado a partir de 1922 y específicamente por Alemania desde la década de 1930 con la llegada al poder de Adolf Hitler.

Alemania

“A diferencia de todos los otros acuerdos de paz europeos que concluyeron que no había vencedores ni vencidos. Por primera vez un acuerdo general de paz declaraba que alguien tenía la culpa de la guerra. El Tratado de Versalles es un texto muy extenso; tiene 15 partes y 440 artículos. De la parte séptima a la décima se refiere a sanciones, reparaciones, cláusulas financieras y económicas. El artículo 231 dice que los aliados y los gobiernos asociados declaran, y Alemania reconoce, que Alemania y sus aliados, son causantes y responsables de toda pérdida y daños que los países aliados y los gobiernos asociados, así como sus súbditos y ciudadanos, han sufrido como consecuencia de la guerra que fue iniciada por el ataque de Alemania y sus aliados”, explicó el Dr. Eduardo Araya Lëupin, académico del Instituto de Historia de la PUCV.

El documento quitó a Alemania el 13% de su territorio y una décima parte de su población. La región de Renania fue ocupada y desmilitarizada, y la nueva Sociedad de las Naciones se apropió de las colonias alemanas. El ejército alemán quedó reducido a 100 mil hombres y se prohibió que el país reclutase soldados. Se confiscó la mayor parte de sus armas y su armada se quedó sin grandes buques. Alemania fue obligada a someter a juicio a su emperador, Guillermo II, por crímenes de guerra y el tratado exigía que pagara 269.000 millones de marcos de oro.

Aunque existía un deseo real de paz tras la guerra, el tratado no logró los efectos esperados. Furiosos por lo que consideraban un duro diktat (una paz impuesta), los políticos alemanes de derechas utilizaron el tratado como punto de encuentro nacionalista. Las abrumadoras reparaciones y pagos redujeron la producción industrial del país y otras fuerzas provocaron hiperinflación en los años 20, que desempeñó un papel en la inestabilidad económica de la Gran Depresión.

Nacionalismos

“El auge de los nacionalismos post Versalles y hoy” se tituló la conferencia del profesor Gilberto Aranda Bustamante del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

“Los orígenes del nazismo no hay que buscarlos en 1918, sino en 1914. En ese impulso nacionalista que se inició a propósito de la declaración de guerra” puntualizó el académico.

El profesor mencionó que en las décadas siguientes a la guerra se apreció debilidad en los tratados, temor hacia el comunismo y aconteció además la Gran Depresión Económica de 1929-1933. “La democracia liberal falla por desequilibrios sociales (en Europa Meridional, Balcánica, Central y del Este). En otras palabras, la democracia liberal necesita una clase media fuerte. Aparecen los fascismos y nacionalismos: Italia Fascista (1922), Estado Novo Portugués 1926 (1928), Alemania Nazi (1933), España franquista (1936 tras guerra civil), por nombrar algunos ejemplos”, aseveró Aranda.

Francisco Fernando había nacido en Austria en 1863 y nunca llegaría a reinar el imperio austro-húngaro. Católico y conservador, el trágico dominó de muertes en la familia lo pusieron en la puerta del trono. A los siete años falleció su madre de tuberculosis, en 1889 su primo Rudolf se suicidó y su papá Carlos Luis murió a los pocos años.

Infobae

Así fue como se transformó en el heredero pero, como era de salud frágil, por las dudas demoraron en hacer el anuncio oficial, cosa que ocurrió en 1898.

No se llevaba bien con su tío el emperador Francisco José I, quien no lo tenía en tanto de las cuestiones de Estado. Francisco Fernando tenía sus propias ideas que incluía una renovación de los poderes del Estado y era pública su oposición a los planes expansionistas de los austrohúngaros en los Balcanes. Temía la reacción de Serbia y no tenía en claro que su imperio llevase las de ganar en caso de ir a una guerra.

Su esposa era Sofía Chotek, duquesa de Hohenberg, que no era de sangre real. La mujer había sido dama de honor de la archiduquesa Isabel, hermano de su futuro marido.

Se habían flechado cuando ella, tres años antes, lo había cuidado cuando estuvo gravemente enfermo. El siempre decía que ella le había salvado la vida. Cuando el emperador se enteró de que la pareja pensaba formalizar, le pidió que se tomase un año para pensarlo. Al cumplirse, como Francisco insistió, autorizó el casamiento, que fue el 1 de julio de 1900.

El domingo 28 de junio de 1914 fue especial para él. En días festejarían el aniversario 14 de casado y su esposa esperaba su cuarto hijo.

Europa parecía una olla a presión a punto de estallar. Existía una tensión en las relaciones entre Gran Bretaña y Alemania, enfrentada ésta históricamente con Francia. Austria-Hungría se había anexado Bosnia, que no cayó bien en Rusia, que deseaba los Balcanes. Eran los tiempos que se los llamó de “la paz armada”, porque las naciones se preparaban para lo peor.

La pareja había viajado el 25 a Bosnia a presenciar las maniobras militares de verano. El 28 abordaron un tren y viajaron a Sarajevo, que desde 1908 pertenecía al imperio austro-húngaro.

A las 10 serían homenajeados en el ayuntamiento. En una comitiva de cuatro automóviles, la pareja real iba en el tercero, un Gräf & Stift descapotable de fabricación austríaca. Recorrieron las calles de Sarajevo atestadas de gente que querían verlos. Francisco Fernando vestía uniforme militar y saludaba a la gente con su mano derecha. A su lado, su esposa Sofía lucía traje claro, un ancho sombrero adornado con flores y llevaba una sombrilla para protegerse del sol. Respondía los saludos con una leve inclinación de cabeza.

Mezclados en la multitud, siete terroristas ubicados en distintos puntos del recorrido, esperaban asesinarlo. Pertenecían a una organización secreta llamada La Mano Negra, que buscaba la anexión de Bosnia a Serbia. Estos serbio-bosnios, todos muy jóvenes, habían llegado a la ciudad el 3 de abril.

El primero de los terroristas se llamaba Mehmedbasic y a pocos metros estaba su compañero Cabrinovic. Cuando el primero quiso actuar cuando pasaba el vehículo, un policía ubicado justo delante suyo le tapó la visión y no le dejó lugar para arrojar el explosivo que tenía preparado. Entonces Cabrinovic lanzó el suyo. El archiduque lo vio venir y con su brazo en alto, protegiendo a su esposa, lo hizo rebotar y estalló cuando impactó contra el suelo.

El conductor recibió heridas leves, aunque el teniente coronel Erich von Merizzi, ayudante del gobernador, fue herido en la cabeza. El terrorista ingirió cianuro y se tiró al río Miljacka, pero tuvo mala suerte. La dosis no fue suficiente y no murió, y fue detenido.

Sorprendentemente, la comitiva continuó con su ruta. Los otros terroristas, al escuchar la explosión, no actuaron, creyendo que se había cumplido el cometido.

El archiduque, fuera de sí, cuando llegó al ayuntamiento, le apuntó al alcalde: “¡Uno viene de visita a la ciudad y lo reciben con bombas!”, le reprochó. Su esposa le susurró algo al oído y se calmó. El alcalde se limitó a encogerse de hombros.

La familia del archiduque tenía una trágica historia de muertes violentas. Su tío Maximiliano de Habsburgo fue fusilado en México, la emperatriz Isabel de Baviera, conocida como Sissi, fue asesinada por un anarquista y su papá había salvado su vida en media docena de oportunidades, en la batalla de Solferino en 1859 y en por lo menos cuatro atentados.

Recreación del atentado, realizado por el dibujante español Juan Carlos Alonso para la revista Caras y Caretas

Le aconsejaron suspender el programa y abandonar Sarajevo. Él se negó y quiso visitar el hospital, donde habían sido llevados los heridos.

El gobernador Potoirek le aseguró que se habían tomado las medidas de seguridad y que la ciudad era segura. Aún así el archiduque le propuso a su esposa que se fuera de Sarajevo, pero se negó.

A las once menos cuarto de la mañana, subió a un vehículo. El conductor era un soldado y a su lado iba el gobernador y en el asiento trasero el archiduque y su esposa. El conde Frantisek Harrach, amigo de la pareja, se subió al estribo, por las dudas.

Se planeó ir al hospital por la avenida Appel, que bordeaba el río y los embarcaderos y no seguir la ruta original por las angostas calles interiores. Pero nadie le había informado al conductor del cambio de itinerario, ya que el encargado de hacerlo era Merizzi, que se reponía de sus heridas en el hospital.

Los terroristas volvieron a apostarse en distintos puntos del recorrido. Uno de ellos, creyendo que los planes se habían ido por la borda, había ido a comer algo. Se llamaba Gavrilo Princip, tenía 19 años, y había nacido en la aldea de Obljaj, en el municipio de Bosansko Grahovo, de padres campesinos, Petar y Marija. Influenciado por las ideas de Koprotkin y Bakunin, con sus amigos Cabrinovic y Gravez hacía tiempo que planeaban asesinar al gobernador.

No imaginó que la comitiva pasaría justo al lado suyo. Cuando entró por la calle Francisco José, los gritos del gobernador alertando que esa no era la ruta hicieron que el conductor frenase, justo frente donde Princip había ido a comer.

Estaban muy cerca del lado norte del puente Lateiner, junto a la mezquita Husref Bey, una construcción del siglo XVI. Los autos decidieron dar marcha atrás para volver sobre sus pasos. Por las órdenes y contraórdenes al conductor del auto de la pareja real se le paró el motor. En el momento en que intentaba ponerlo en marcha Princip, que estaba en la esquina de la calle paralela a la orilla derecha del río Miljacka, sacó su pistola semiautomática FN modelo 1910 calibre 7,65 y disparó al bulto dos veces, a una distancia de cuatro o cinco pasos del blanco. Quería matar a Francisco Fernando y al gobernador, que iba en el asiento delantero.

Cuando sonaron los disparos, todos vieron que el archiduque y su esposa permanecían en la misma posición. En la confusión del momento, se decidió ir a toda velocidad a la casa del gobernador.

Recién cuando el vehículo cruzaba por el puente, comenzó a salir sangre de la boca del heredero. El proyectil le había perforado la yugular y se había alojado en la columna.

“¡Por Dios! ¿Qué te ha sucedido?”, gritó la mujer y se desplomó hacia adelante. Ella tenía un tiro en el abdomen. Él le rogó: “Querida Sofía, no te mueras, vive para nuestros hijos…”, pero la mujer ya había fallecido.

Su esposo lo haría minutos después. Sus últimas palabras fueron “no es nada, no es nada…”

Inmediatamente después Princip intentó suicidarse, pero un desconocido lo aferró de su mano. La intervención de la policía impidió que la gente hiciese justicia por su cuenta. Sufrió golpes en todo el cuerpo.

Además de Princip, varios de sus compañeros fueron detenidos. La policía realizó un vendaval de razzias, irrumpiendo en las casas donde la gente se había encerrado. En total, quince individuos fueron condenados a diversas penas, que fueron desde la muerte en la horca, pasando por los 20 años, 16, 10 y 3 años de cárcel. Hubo nueve absueltos.

Durante el juicio los implicados insistieron en que habían actuado por cuenta propia y que no pertenecían a ninguna organización. Sin embargo, para el imperio austro-húngaro el doble asesinato fue la excusa para declararle la guerra a Serbia. Y el resto de los países reaccionaron en consecuencia. Fue el detonante de la primera guerra mundial.

Gavrilo fue condenado a cadena perpetua. El no haber llegado a cumplir los 20 años lo salvó de la pena de muerte. Le pidió al tribunal ser quemado vivo, para que su cuerpo convertido en antorcha, guiase a su pueblo hacia la libertad.

Fue encerrado en el fuerte de Terezín o Theresientadt, “La ciudad de Teresa”, ubicada a unos setenta kilómetros de Praga, que los nazis transformarían en un centro de tortura durante la segunda guerra mundial.

Ingresó en diciembre de 1914 y soportó un severo régimen, que incluía permanecer aislado y encadenado en una celda semi oscura; la comida era escasa, no tenía permitido las visitas ni material de lectura. Su única distracción era un paseo diario de media hora.

Dormía cuatro horas por noche y con el correr del tiempo se transformó en una persona indiferente. Al no tener noticias del exterior ni de su familia lo volvió un hombre sin esperanzas. Tenía altibajos. En uno de ellos intentó ahorcarse con una toalla.

En 1916 fue entrevistado por Martin Pappenheim, un psiquiatra que cuando finalizó la guerra, publicó el contenido de las conversaciones en un libro.

La tuberculosis lo llevaría a la muerte. Los que lo vieron en sus últimos días en el hospital lo escucharon repetir que en lo poco que dormía, tenía “sueños muy hermosos”. Permanecía boca arriba con la vista fija en el techo y le habían quitado las cadenas. En 1917 debieron amputarle un brazo y estaba tan flaco que impresionaban cómo se notaban sus coyunturas debajo de las cobijas.

Murió el 28 de abril de 1918. Su cuerpo fue enterrado en un lugar secreto en el cementerio de la cárcel pero uno de los soldados encargados de sepultarlo se ocupó de hacer un croquis. Cuando la Primera Guerra terminó, sus restos fueron localizados y llevados a Sarajevo. Descansan en el Memorial Nacional de esa ciudad.

En septiembre de 1928 su papá Petar que vivía en Grahovo, Bosnia, solicitó una pensión al presidente yugoslavo para terminar tranquilos sus días. Dijo que su hijo había hecho “un gran servicio” desencadenando la guerra que permitió la creación del Estado yugoslavo. Se celebraban misas en su memoria y en el frente de su casa colocaron una placa.

El puente Lateiner, donde Gavrilo se ubicó el día del atentado, pasó a llamarse Puente Princip y puede leerse: “En este histórico lugar, Gavrilo Princip inició el camino hacia la libertad, el día de San Virtus, 28 de junio de 1914″. Un joven, que aún no había cumplido los 20 años, que desencadenó, con una sola muerte, una conflagración mundial que provocó ocho millones de víctimas.

Ni quitando gasolina, ni decomisando motos, ni tumbando árboles, ni dañando carreteras…

Venezuela exige a toda voz un cambio total y los 26 años de chavismo empobrecedor, oscuro y separador son ya parte del pasado.

San Cristóbal, el Táchira entero y Venezuela están de la mano con María Corina Machado por Edmundo González Urrutia.

Los venezolanos de punta a punta en Venezuela, y de punta a punta en todo el globo terráqueo quieren el fin de una pesadilla… ¡y lo vamos a lograr!

Extremista  y radical son los calificativos que usualmente utiliza el gobierno de Maduro para intentar descalificar a la verdadera oposición venezolana , además con una carga amenazante y represiva. Es otra muestra de su condición autoritaria , pero al mismo tiempo es la evidencia de que se sienten derrotados.

Análisis Libre

La llamada oposición radical y extremista está integrada por millones de venezolanos que desean y luchan por un cambio no solo de gobierno ( autoritario, antidemocrático , violador sistemático de la constitución y de los DDHH , además de híper corrupto e ineficaz ) , sino un cambio de modelo, un cambio hacia la democracia y hacia la prosperidad, alejado del modelo fracasado cubano y nicaragüense.

Esa oposición está integrada por muchos partidos de diversos enfoques e ideologías , desde la visión socialdemócrata y la visión socialcristiana , hasta el pensamiento socialista democrático y disidentes del chavismo ; no son agentes del imperio ni de la CIA , no son terroristas , no son traidores a la patria , todo lo contrario , son patriotas que ya no soportan vivir en dictadura y en pobreza extrema y que ahora claman con fuerza democracia y libertad, inspirados en el liderazgo indiscutible de María Corina Machado y en la sobriedad y el equilibrio de Edmundo González Urrutia.

Son millones de venezolanos que se han ido del país en busca de mejores oportunidades y huyendo de la represión y el autoritarismo, son millones de venezolanos de la tercera edad que sobreviven a duras penas con una pensión o una jubilación vergonzosa y humillante que no les alcanza para nada , son millones de jóvenes deseosos de conseguir un futuro en su país , son millones de empleados públicos que cobran un salario de hambre , son millones de mujeres dispuestas a luchar hasta el final para que vuelvan sus hijos a la patria ; en fin es el pueblo , el ciudadano común que no soporta tanto oprobio y humillación .

Además de los partidos que conforman la plataforma unitaria hay centenares de organizaciones y movimientos nuevos regionales y nacionales que integran a esa oposición radical y extremista como las califica torpemente el régimen.

La verdadera oposición , la democrática , la que lucha a todo riesgo por un cambio político es la inmensa mayoría de los Venezolanos.

Este último mes es vital , el régimen va a acentuar su escalada represiva y descalificadora , va a inventar conspiraciones y actos terroristas , pero fracasará nuevamente , sumergido en el lodo de su incompetencia y cinismo , no podrá con la firme decisión de un pueblo para recuperar la democracia y la libertad.

La otra oposición no cuenta para nada , son marionetas de Maduro para aparentar que en Venezuela hay democracia , sumados Todos no llegan al 5 %

Se respira un aire de cambio , pero el ciudadano sabe que tiene que luchar hasta el final, votando masivamente y defendiendo el voto , defendiendo la democracia en la calle con coraje y decisión para impedir que le arrebaten su futuro y el de sus hijos y sus nietos.

La democracia triunfará nuevamente y la civilización derrotará a la barbarie.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha pedido al PP que los gobiernos regionales que ambos partidos conforman pongan «todo lo que está en su mano» para cumplir los pactos y combatir la inmigración ilegal y al efecto llamada. «Nosotros tenemos palabra. Le pedimos al Partido Popular lealtad con esos pactos«.

La Gaceta de la Iberosfera

Así lo ha dicho durante su intervención al finalizar la Asamblea General Ordinaria que se ha celebrado hoy, y en la que han sido aprobadas las cuentas del partido con el apoyo del 91,47% de los afiliados que han ejercido su derecho al voto.

En su intervención, ha señalado que sus afiliados, simpatizantes y votantes pueden estar seguros de que VOX va a seguir comprometido con sus ideas, valores y propuestas: la defensa de la unidad nacional, la defensa férrea de las fronteras; la protección del derecho a la vida; la libertad en todos los órdenes; y la protección de los más débiles y los más necesitados.

También ha citado los impuestos justos, es decir, los mínimos, y el gasto político mínimo; la seguridad en las calles, especialmente para las mujeres; el derecho de las familias a educar a sus hijos conforme a sus convicciones; la prosperidad del campo y de la industria nacional, amenazados de muerte hoy por la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo, y la soberanía de España, es decir, «el derecho de los españoles a elegir su futuro».

El presidente de VOX ha agradecido el trabajo de todos los que han hecho posible el crecimiento de VOX en los últimos meses pese al ataque constante del resto de partidos y de los medios de comunicación, que se han propuesto «matar a VOX». «No han entendido por qué nos apoyan tantos españoles», ha señalado. Y no ha dudado en afirmar que VOX es un partido «más fuerte y con más futuro», y el único que está defendiendo ideas y principios «que ya tenían los españoles».

Tras 25 años en el poder, el chavismo, el movimiento político creado por el difunto presidente Hugo Chávez, parece enfrentarse a una contundente derrota en las urnas si se llevan a cabo unas elecciones competitivas. El gobierno del presidente Nicolás Maduro es profundamente impopular, el resultado de una prolongada crisis política y un colapso económico que ha desencadenado una de las peores emergencias humanitarias de la región y un éxodo de más de 7,5 millones de venezolanos. Las encuestas de opinión indican que la mayoría de los electores votarán por un cambio en las próximas elecciones presidenciales del 28 de julio. La estrategia adoptada por las fuerzas de la oposición también ha ayudado a inclinar la balanza política en Venezuela. En lugar de denunciar el juego sucio y boicotear las elecciones como lo han hecho con frecuencia en el pasado, todos los partidos de la oposición han declarado públicamente que tienen la intención de participar pase lo que pase. Y lo que es más importante, se han unido en torno a un candidato, Edmundo González, quien representa a  la Plataforma Unitaria Democrática después de que a María Corina Machado, quien ganó las primarias de la oposición, se le prohibiera competir por la presidencia.

International Crisis Group

Ante un desafío tan contundente por parte de una oposición aparentemente fortalecida por una ola de apoyo popular, ¿qué opciones están contemplando el chavismo y el gobierno? En una serie de conversaciones con Crisis Group, personas en el corazón del movimiento describen lo que llaman su “vocación hegemónica”: es decir, la voluntad de permanecer en el poder incluso si hacerlo requiere intensificar las prácticas autoritarias que el gobierno de Maduro ha desplegado en los últimos años. Más allá de los motivos ideológicos, entran en juego consideraciones pragmáticas y materiales: en efecto, dejar el poder podría acarrear enormes costos personales. Pero entrevistas con decenas de líderes chavistas y activistas de base, incluidos algunos que han roto con el gobierno y otros que ocupan posiciones clave en él, revelan que el grupo está lejos de ser homogéneo. Estas divisiones moldean no sólo su comprensión de la actual carrera electoral, sino también sus puntos de vista sobre cómo responder a la amenaza de una derrota. 

Dentro del chavismo

Desde sus inicios, el chavismo ha agrupado una variedad de corrientes políticas, desde sindicalistas hasta militares, pasando por ideólogos nacionalistas y conservadores evangélicos. En los últimos años también se han sumado al movimiento grupos de interés alejados de cualquier ideología clara. Algunas facciones tienen un profundo apego a la democracia, aunque con más énfasis en la importancia de la participación popular y las mayorías electorales que en los pesos y contrapesos y la separación de poderes. Otras facciones del movimiento adoptan rápidamente posturas más represivas o restan importancia al respeto por los derechos humanos. Los militantes chavistas también son heterogéneos: activistas de izquierda y exintegrantes de partidos políticos tradicionales venezolanos coexisten con empresarios y sectores del ejército. La base electoral del movimiento también ha evolucionado. Inicialmente los votantes pobres y de zonas rurales respaldaron al chavismo de forma abrumadora, en especial cuando los precios del petróleo alcanzaron su punto máximo durante el mandato de Chávez y el presidente invirtió generosamente en programas sociales y de infraestructura, tales como la construcción de módulos médicos en áreas empobrecidas. Pero con la devastadora contracción económica de la última década, los partidarios del chavismo son ahora una minoría en todas las clases sociales.

La disminución del apoyo popular y la diversidad de quienes aún respaldan el movimiento explican las tensiones y dilemas que marcan el proyecto chavista en este punto. Aunque sus líderes y activistas han afirmado desde el comienzo que están comprometidos con la expansión de la democracia y el empoderamiento de los ciudadanos, también afirman que el movimiento sólo puede lograr sus objetivos si permanece en el poder a toda costa. Esta postura contradice las normas democráticas que supuestamente defienden, incluso si estas normas a menudo solo van poco más allá que la creencia en la legitimidad derivada de haber obtenido el poder por vía de las urnas. Las contradicciones en el chavismo no terminan ahí. Aunque el movimiento defiende principios socialistas, personas cercanas a los más altos círculos de poder han acumulado enormes fortunas en un momento en que la inmensa mayoría de los venezolanos luchan por sobrevivir. Los críticos denuncian lo que consideran políticas fiscales y laborales ultraliberales, como ponerle un tope al salario mínimo y las pensiones del sector público (actualmente de cerca de los $4 dólares mensuales), que ha contribuido a frenar la hiperinflación, pero se aleja mucho del original credo socialista del movimiento.

Chávez fue un líder carismático, capaz de dar una identidad convincente a intereses divergentes. Pero desde su muerte por cáncer en 2013, su proyecto se ha fracturado gradualmente, lo que dificulta predecir con certeza cómo reaccionará ante la adversidad electoral. Quizás lo único que sostiene la cohesión del chavismo es el temor de que una victoria de la oposición lo borre del mapa.

¿Podrá el chavismo ganar las elecciones? Voces desde dentro

Los propios chavistas están divididos respecto de lo que creen que sucederá el 28 de julio. La base social del movimiento está en gran medida desencantada, desmovilizada y harta de sus líderes. Tras años de penurias y decepciones, el apoyo al gobierno ha disminuido dramáticamente, especialmente en áreas que históricamente habían sido sus bastiones, tales como zonas urbanas pobres y estados rurales como Barinas, Portuguesa y Sucre. Al principio, el descontento se tradujo en abstención y apatía; ahora, en cambio, muchos de quienes votaron por los chavistas en el pasado apoyan activamente a González. De hecho, la disminución del apoyo en los antiguos bastiones chavistas está alimentando gran parte del entusiasmo hacia él y la oposición.

Líderes locales chavistas y funcionarios de bajo nivel que tienen contacto diario con su cada vez más reducida base no son optimistas respecto a sus posibilidades electorales. “Está cuesta arriba animar a la gente para que vote. Hay mucha decepción”, afirmó un activista de base. Este sentimiento fue ampliamente compartido por otros activistas en una asamblea local chavista. “La gente no va a votar por Nicolás”, afirmó un dirigente de una comunidad pobre del occidente de Caracas. “Yo creo que ni siquiera los de la ‘estructura’”, dijo, refiriéndose a los que tienen cargos formales en el partido. Algunos chavistas en distintos niveles del movimiento dicen que, de hecho, sería un error ganar a cualquier precio, y señalan que dejar el poder podría ayudar al chavismo a reconectarse con sus bases y reinventarse ante un posible regreso al poder siempre y cuando el movimiento no sea perseguido.

Funcionarios de rango medio y alto, por su parte, tienden a ser más optimistas y creen que el chavismo corre poco riesgo de ser derrotado. Generalmente aislados de las bases, estos funcionarios suelen interactuar con la base chavista sólo cuando entregan subsidios a los electores, tales como paquetes de alimentos subsidiados, que lógicamente son recibidos con entusiasmo. Las conversaciones con estos funcionarios revelan que aceptan en gran medida la propaganda del gobierno, que presenta “la lealtad del pueblo” hacia el movimiento como si aún fuese fuerte. También están convencidos de que los votantes castigarán a los “vendepatrias” de la oposición, a quienes culpan de la actual crisis venezolana por su colaboración con el gobierno estadounidense. A pesar de algunos recientes alivios a las sanciones, Washington ha mantenido un amplio paquete de restricciones contra Venezuela, la mayoría de las cuales fueron introducidas durante la campaña de “máxima presión” del expresidente Donald Trump, destinada a derrocar a Maduro en 2019. Estas convicciones suelen compartirse dentro de una burbuja de personas con pensamientos afines, y muchos funcionarios de rango medio o alto parecen poco receptivos a opiniones contrarias y a debatir con quienes discrepan.

Por último, los principales líderes (políticos en los niveles más altos de toma de decisiones y sus colaboradores más cercanos) parecen albergar una visión más pragmática. Reconocen que el apoyo está disminuyendo, pero creen que el chavismo aún puede ganar las elecciones presidenciales (que se llevan a cabo en una única vuelta), si consigue aproximadamente el 30 por ciento de los votos y la abstención supera el 50 por ciento (lo cual ha ocurrido en el pasado), y la oposición divide su voto entre dos o tres candidatos. La cuestión inmediata que se plantean es cómo asegurarse de que eso suceda.

Cambios de estrategia

La apuesta del gobierno era que una recuperación económica, generada en parte por la disposición de EE. UU. de levantar algunas sanciones, combinada con la división del voto de la oposición y un boicot por parte de los sectores más radicales de ésta le daría la victoria electoral en unos comicios relativamente competitivos. (En algunas de las elecciones anteriores, la mayoría de la oposición se negó a participar alegando un campo de juego sesgado, dado el control de Maduro de todas las instituciones electorales, judiciales y de seguridad de Venezuela). Para conseguir el apoyo de los indecisos, los líderes chavistas han intentado desde 2021 atraer a una audiencia más amplia. En los últimos años, Maduro apenas ha mencionado los pilares de la retórica emblemática del chavismo, ya sea sobre el socialismo o el poder comunal y popular, y en cambio ha destacado la importancia de la inversión privada y el crecimiento. El gobierno incluso abandonó el color predilecto del movimiento, el rojo, y adoptó en su lugar un tono más neutro de azul. Además, eventualmente firmó el pacto de Barbados con una delegación de la oposición en octubre de 2023, en el que se establecían una serie de compromisos para crear unas condiciones electorales más justas. Altos funcionarios chavistas también entablaron conversaciones paralelas privadas con altos funcionarios estadounidenses sobre elecciones y el alivio de sanciones, con la mediación de Catar.

A pesar de las promesas hechas en Barbados y Doha, las autoridades arremetieron contra los esfuerzos de la oposición para unirse en torno a una candidatura, con el fin de evitar que las elecciones se convirtieran en un enfrentamiento entre Maduro y quien liderara la oposición. El bloqueo de la candidatura de María Corina Machado, elegida por una arrolladora mayoría en las primarias de la oposición celebradas en octubre pasado, y permitir que varias figuras menores de la oposición registraran sus candidaturas pretendía dividir el voto en contra del gobierno. Sin embargo, esta estrategia se vio frustrada cuando la mayoría de la oposición se comprometió a participar en las elecciones a pesar de la prohibición de Machado y a apoyar a González, un diplomático retirado que se registró para sustituirla a última hora en el mes de abril.

Ante la perspectiva de una derrota histórica, el gobierno ha retomado su antigua estrategia de confrontación. Ha desempolvado las referencias a Chávez, después de casi una década de progresivamente restar importancia a la memoria de su mandato. La administración de Maduro intenta volver a la polarización que caracterizó la conflictiva política venezolana entre 2019 y 2022, cuando la oposición, respaldada por EE. UU. y otros países, estableció un “gobierno interino” y pretendió derrocar a Maduro mediante sanciones, levantamientos militares y amenazas de intervención extranjera. El chavismo respondió a esta presión manteniéndose cohesionado, a pesar de algunas deserciones individuales, y evadiendo las sanciones a través de alianzas comerciales con Rusia e Irán, entre otros. Mientras tanto, el fracaso de la oposición dilapidó gran parte de su capital político.

El gobierno de Maduro intenta una vez más enmarcar la campaña como una batalla entre los chavistas, que encarnan la patria amenazada, y EE. UU., que, según ellos, busca subyugar al país con el apoyo de lacayos locales. Altos funcionarios han denunciado repetidamente el “bloqueo criminal” de EE. UU. y han sugerido que González es un “candidato del imperio”, cómplice de las sanciones contra Venezuela. El argumento de que el colapso económico de Venezuela es el resultado de las sanciones impuestas por Washington proporciona al gobierno lo que considera como una justificación para su mediocre desempeño y las dificultades económicas que se sienten en todo el país. Repitiendo este mantra, el gobierno espera protegerse de una serie de escándalos de corrupción en los que están implicados altos dirigentes chavistas y preservar la lealtad de las bases a pesar de las dificultades diarias a las que se enfrentan. El gobierno también argumenta que no se puede hablar de unas elecciones justas y competitivas si se ve paralizado por las sanciones y no puede acceder a sus fondos en cuentas bancarias del exterior. En palabras de un alto dirigente chavista, esto equivale a “ir a una pelea de boxeo con una mano atada a la espalda”.

La explotación de las tensiones con EE. UU. no termina ahí. Según Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, mientras el gobierno venezolano cumplió su parte del acuerdo mediado por Catar al permitir que González se postulara, EE. UU. ha incumplido sus promesas (los términos del acuerdo entre Washington y Caracas no se han hecho públicos). El gobierno venezolano afirma que Washington ha incumplido el acuerdo secreto suscrito el año pasado en Doha, el cual supuestamente incluía permitir el acceso de Caracas a miles de millones de dólares en fondos congelados en cuentas en el extranjero y levantar la mayoría de las sanciones restantes al país al igual que los cargos penales contra sus líderes, siempre y cuando celebraran unas elecciones competitivas en las que participara un candidato de la principal corriente de oposición. Por su parte, EE. UU. alega que Venezuela incumplió los términos del acuerdo al bloquear a Machado, hostigar a opositores políticos y detener a activistas de la sociedad civil, muy probablemente refiriéndose a la detención de Rocío San Miguel, una reconocida defensora de los derechos humanos. El gobierno de Maduro ha intentado situar las tensiones entre Venezuela y EE. UU. en el centro de la campaña electoral, mientras amenaza, de manera apenas velada, con tomar medidas drásticas contra González con el argumento de que EE. UU. ha incumplido sus compromisos.

Ganar las elecciones, perder el país

Los efectos de una posible victoria de la oposición tienen gran influencia sobre la estrategia del gobierno. Los chavistas están convencidos de que cualquier eventual gobierno de oposición intentaría perseguirlos e intimidarlos, ya sea a través de los tribunales nacionales o mediante los cargos penales interpuestos en EE. UU. contra sus dirigentes, incluido Maduro. Debido al papel central que desempeñaron algunos políticos de la oposición en la estrategia de “máxima presión” y la forma en que han hablado de represalias contra quienes están en el poder, muchos chavistas consideran a sus adversarios políticos como violentos, antidemocráticos, criminales, antipatrióticos y revanchistas. Evocan episodios de violencia a manos de la oposición en los últimos años, como los casos de linchamientos durante el fallido golpe de Estado de 2002 y las protestas y la violencia asociada en 20032014 y 2017. También señalan la represión estatal lanzada contra movimientos de izquierda en otros países latinoamericanos, siendo los casos más recientes Bolivia tras sus disputadas elecciones de 2019 y Perú después de la caída del expresidente Pedro Castillo en 2022.

El espectro de la persecución, la represión y la desaparición física impulsa a los chavistas a unirse y aferrarse al poder. “Los costos de salida del poder son muy altos”, dijo un alto funcionario del gobierno, “por eso no parece probable que nos pongamos en una situación en que se pueda perder”. La estrategia parece estar funcionando: muchos chavistas, incluso aquellos desencantados con el actual gobierno y dispuestos a contemplar una transición del poder, temen que el deseo de venganza de la oposición represente un riesgo para ellos. Esto ayuda al gobierno a conseguir apoyo entre grupos descontentos con Maduro pero que ven con preocupación el radicalismo de ciertas figuras de la oposición.

Estos temores se han visto alimentados por el protagonismo de figuras tradicionalmente menos comprometidas al frente de la campaña de la oposición. María Corina Machado, quien fue inhabilitada para competir en esta elección pero tiene una clara influencia en la candidatura de González a la presidencia, construyó gran parte de su prestigio sobre posiciones intransigentes que ha mantenido durante muchos años, especialmente durante la estrategia de “máxima presión”. Una de sus últimas consignas ha sido la promesa de “dejar atrás, y enterrado para siempre, el socialismo en Venezuela”. Es posible incluso que algunos sectores del gobierno hayan intentado posicionarla como la líder, pensando que alienaría a los sectores más moderados de la oposición, los cuales se negarían a trabajar con ella. De ser así, la estrategia resultó contraproducente: la dureza con la que el gobierno la ha tratado convirtió a Machado en un icono popular y en un auténtico fenómeno electoral, a pesar de que formalmente no pueda postularse para el cargo. Su protagonismo de cara a los comicios, en los que respalda a González aunque lo eclipse en la campaña, ha renovado los temores de una represión vengativa contra el chavismo si llegara a perder el poder, y alienta a quienes apuestan por impedir a toda costa una victoria de la oposición.

La estrategia de Caracas

Esto suscita una pregunta clave: ¿aceptaría el gobierno de Maduro una victoria de la oposición y una eventual transferencia del poder en 2025? El escenario ideal para el gobierno sería ganar unas elecciones lo suficientemente justas como para resultar aceptables para los venezolanos, sus vecinos latinoamericanos, EE. UU. y otros Estados extranjeros. De este modo, Maduro podría permanecer en el poder, ganar legitimidad interna y externa, y obtener finalmente el levantamiento total de las sanciones individuales y sectoriales. Pero con la oposición unida en torno a un único candidato y sin una mejora real en las condiciones de vida de la mayoría de los venezolanos, esta posibilidad parece cada vez más remota.

Es muy poco probable que el gobierno asuma un riesgo demasiado alto de perder el poder permitiendo que se celebren unas elecciones competitivas si cree que su derrota es inminente. En otras palabras, ante la opción de llevar a cabo unas elecciones consideradas aceptables tanto a nivel nacional como internacional o de sesgar aún más el campo de juego para preservar su control del poder, el gobierno se inclinaría por lo segundo. Para ello, está dispuesto a combinar la astucia política con medidas más extremas: obstaculizar la votación lo suficiente como para garantizar que la abstención supere el 50 por ciento (valiéndose de estrategias como cambiar la ubicación de los centros de votación en el último momento y restringir los actos de campaña, entre otras), repartir ayudas sociales para conseguir votos entre los necesitados y, si es necesario, inhabilitar a los candidatos que amenacen la victoria del gobierno, incluido posiblemente el propio González. El conteo de los votos puede ser controversial: los rectores del consejo electoral que son chavistas podrían intentar ocultar los resultados detallados a sus colegas de la oposición y al público.

El gobierno tiene claro el precio que ha pagado en el pasado por elecciones sesgadas, pero es posible que espere que esta vez sea diferente. Muchas potencias extranjeras no reconocieron las elecciones de 2018; posteriormente, EE. UU. y la UE impusieron sanciones contra Venezuela (EE. UU. impuso sanciones sectoriales e individuales; las de la UE fueron dirigidas sólo contra determinados chavistas). Pero a pocas semanas de que la población acuda a las urnas y con unas encuestas que sugieren un fuerte apoyo a la oposición, el gobierno casi con certeza teme que se produzca una auténtica competencia electoral. Caracas asume que el mundo se mostrará reacio a recurrir al tipo de medidas que impuso la última vez, dado que la estrategia de distanciamiento, sanciones y aislamiento desplegada en 2019 no logró sacar al chavismo del poder, y espera que el castigo que enfrentaría la administración de Maduro por bloquear una victoria de la oposición esta vez no sea tan elevado. También sabe que EE. UU. y otros países de la región serán cautelosos a la hora de respaldar cualquier medida que pueda empeorar las condiciones en Venezuela y desencadenar una nueva ola migratoria. 

Si el gobierno llega a perder las elecciones (suponiendo el poco probable escenario en el que permitan que las elecciones se lleven a cabo en condiciones aptas para una victoria de la oposición), sin duda, Maduro y otros se resistirán a reconocer la derrota sin garantías sólidas en cuanto a su futuro. Probablemente exigirán seguridad personal, inmunidad judicial para todos los miembros del movimiento y el derecho a permanecer activos en la vida política nacional. Los altos mandos de las fuerzas armadas venezolanas esperarían promesas de que no se reorganice la cúpula militar. El actual sistema político venezolano es en gran medida de suma cero, concediendo un enorme poder a quienes ganan las elecciones presidenciales, mientras que los perdedores tienen que consolarse, como mucho, con cargos políticos menores y un acceso muy limitado a los recursos estatales. Si los chavistas llegaran a admitir y aceptar la derrota, es posible que no sólo exijan las garantías mencionadas anteriormente, sino que busquen algún tipo de acuerdo para compartir el poder.

A medida que se acercan las elecciones, para garantizar unos comicios justos habrá que hacer todo lo posible para disuadir a los chavistas de sabotear el proceso. Algunos, si no todos, los altos cargos del gobierno podrían resistirse a cualquier amenaza para conservar el poder. Para maximizar las posibilidades de que la cabeza fría prevalezca en Caracas, las potencias extranjeras deben intentar crear incentivos para que el gobierno se abstenga de frustrar la campaña de la oposición, incluyendo (posiblemente incluso antes de la votación) la reducción de los costos que los altos funcionarios y activistas de todo el movimiento podrían enfrentar en caso de una derrota.

El presidente colombiano Gustavo Petro anunció recientemente que había elaborado una propuesta para un pacto entre el gobierno y la oposición que haría justamente eso: establecer una serie de garantías postelectorales para ambas partes. La propuesta, cuyos detalles no se han hecho públicos, parece también contar con el apoyo del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien podría desempeñar un papel crucial en la mediación de una crisis electoral venezolana gracias a sus lazos relativamente cordiales tanto con Maduro como con Washington. Aunque muchos chavistas coinciden en que un acuerdo en este sentido es necesario, les preocupa que cualquier aparente disposición del gobierno a discutir estos temas sea considerada como una señal de debilidad que pueda generar fracturas internas y un desastre electoral. La fortaleza del chavismo ha demostrado desde hace mucho tiempo ser su cohesión frente a la adversidad.

Cuando el gobierno enfrenta lo que podría ser su mayor desafío electoral, la mejor forma para que los gobiernos extranjeros y la oposición eviten una crisis sería prepararse para una diplomacia intensiva pero discreta que reconozca los temores de quienes pueden perder el poder. Aunque muchos venezolanos claman por un cambio político drástico, es posible que las perspectivas de unas elecciones competitivas se desvanezcan mientras haya tanto en juego para el gobierno y sus partidarios y las encuestas sigan apuntando a su derrota. En cambio, la mínima posibilidad de unas elecciones y una transición del poder pacíficas dependerá de un equilibrio que no será fácil de conseguir: una auténtica batalla por los votos, combinada con garantías por parte de las fuerzas políticas nacionales y las potencias extranjeras de que la elección no representa un riesgo para la supervivencia del chavismo y sus dirigentes.

A casi un mes de la próxima elección presidencial que se desarrollará en Venezuela, el canciller Alberto van Klaveren manifestó su preocupación en su intervención en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que se realiza en Asunción, Paraguay.

La Tercera

“Observamos atentamente la realización de las elecciones presidenciales que se realizarán en Venezuela el próximo 28 de julio, que esperamos se lleven adelante en conformidad con los Acuerdos de Barbados”, dijo el canciller, refiriéndose al tratado sobre promoción de derechos políticos y electorales para los ciudadanos de Venezuela.

En su interlocución, el ministro hizo referencia a varios conflictos internacionales y puso énfasis en el intento de golpe de Estado que se realizó este miércoles en Bolivia, lo que motivó que diversas autoridades sudamericanas, entre ellas el Presidente Gabriel Boric, salieran a respaldar al gobierno boliviano.

“La OEA juega un rol crucial en la defensa de la democracia y los derechos humanos en nuestra región. Estos valores no están garantizados y requieren nuestro esfuerzo constante para mantenerlos vivos. El mejor ejemplo de ello lo hemos vivido ayer con motivo de la crisis en Bolivia. Como ustedes saben, el gobierno de Chile ha condenado enérgicamente este intento de golpe de Estado y, en general, todo acto que busque socavar la institucionalidad democrática y la voluntad popular. No queremos ver más tanques frente a los palacios presidenciales en América Latina y el Caribe”, dijo Van Klaveren, quien además ratificó su compromiso con la paz, los derechos humanos y de abogar siempre por las soluciones pacíficas.

El secretario de Estado además abordó otros conflictos internacionales. Se refirió a las elecciones presidenciales de Guatemala de 2023, al proceso político en Haití y abogó por la liberación de los presos políticos en Nicaragua.

Eso sí, pese a la presión de parlamentarios de oposición en los últimos días, el canciller evitó referirse al contexto político del régimen en Cuba.

En los días previos, por ejemplo, el diputado Diego Schalper (RN) manifestó que “estos días comienza la Asamblea General de la OEA. Esperamos que el gobierno chileno, y en particular la Cancillería, tenga una mirada muy clara y muy precisa de protesta respecto del comportamiento que ha tenido Venezuela para con el Estado de Chile y, en general, para el resto del vecindario. Y, obviamente, marque una diferencia muy clara con Cuba, Nicaragua y Venezuela respecto de lo que es un gobierno democrático y que respeta los derechos humanos, respecto de esos gobiernos que son antidemocráticos y que no respetan los derechos humanos”.

En la Cancillería, en todo caso, transmiten que es una intervención corta, donde se tienen que reforzar las problemáticas más relevantes del país y la región.

De todas formas, Van Klaveren para cerrar reforzó “el compromiso de Chile con la integración regional para enfrentar juntos los desafíos comunes y alcanzar un desarrollo sostenible e integral, guiados siempre por el bienestar de nuestros pueblos, en un marco de democracia y respeto a los derechos humanos”.

El desespero del régimen de Nicolás Maduro ante la derrota que vaticinan las encuestas, lo lleva a intentar cualquier cosa, incluso pretender apropiarse del lema que se ha popularizado entre los venezolanos ante la destacada participación de la Vinotinto en la Copa América 2024.

Monitoreamos

En algunas paredes de Caracas han aparecido en los últimos días murales de la campaña chavista, pero uno en particular llamó la atención: «Tengo fe en Maduro».

La frase pretende imitar el lema «Mano, tengo fe», con el que los venezolanos expresan su esperanza en la Selección Vinotinto.

El chavismo denunció este jueves que el equipo de campaña de la principal alianza opositora de Venezuela, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), planea “acciones violentas” para el 28 de julio -cuando se celebrarán las elecciones presidenciales- desde la Embajada de Argentina en Caracas.

EFE

El jefe del equipo oficialista para los comicios y presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, responsabilizó por estos supuestos planes a la jefa de campaña de la PUD, Magalli Meda, y a Humberto Villalobos, coordinador electoral del partido Vente Venezuela (VV), ambos asilados -junto a otros cuatro opositores- en la legación argentina.

“Es un plan para apostar motorizados en los megacentros de votación, sobre todo en los que ellos tienen mayor caudal electoral, ellos van a generar desorden en sus centros de votación, y van a tratar de generar actos vandálicos, actos criminales contra personas en los centros de votación de sectores populares (en los que el chavismo presume mayor respaldo)”, denunció el diputado.

Adelantó que, en los próximos días, presentará a los invitados internacionales que llegarán al país para observar los comicios “las pruebas de lo que están haciendo desde la Embajada de Argentina en Venezuela”, si bien no mostró ningún documento que respaldara sus acusaciones.

“Todo se está dirigiendo desde la Embajada de Argentina en Venezuela, violentando todos los principios internacionales relacionados con el asilo, que Venezuela respeta estrictamente”, insistió.

En este sentido, Rodríguez conminó a Argentina a “respetar los principios que se establecen para el derecho de asilo y la no injerencia en los asuntos políticos del país”, ya que -considera- que esta situación es “inaceptable” e “inconcebible”.

El plan del equipo que respalda la candidatura de Edmundo González Urrutia, añadió el legislador, incluye “pedir que se generen hechos de violencia” y “exigir, según dicen sus propios papeles, que se reconozca la victoria de alguno de los patarucos”, insulto con el que el chavismo se refiere a los contrincantes del dictador Nicolás Maduro.

Meda, Villalobos y otros cuatro antichavistas fueron acusados por delitos como conspiración y traición a la patria por parte de la Fiscalía, que solicitó órdenes de captura en contra de este grupo de personas.

Esto ocurre un día después de que Maduro arremetiera nuevamente contra el presidente de Argentina, Javier Milei, calificándolo de “sociópata sádico” y acusándolo de “disfrutar del sufrimiento ajeno”.

“Milei parece alguien que le gusta hacer sufrir y disfruta ver sufrir a los demás. Un sociópata sádico”, afirmó Maduro durante un acto en el estado Lara (región centroccidental).

También cuestionó el modelo de gobierno de Milei, sugiriendo que su mandato en Argentina ha llevado a la destrucción de diversas áreas esenciales del país, incluidas la banca y la economía.

“¿Ustedes quieren un Milei para Venezuela? Destruyendo la industria, la agroindustria, el sector exportador, la banca; destruyendo el peso argentino, la moneda; destruyendo el Estado, la identidad”, agregó.

Según el régimen chavista, Milei está comprometido en una campaña de mentiras a nivel internacional sobre la economía argentina, mientras disfruta ver sufrir a sus conciudadanos.

En sus declaraciones, Maduro estableció una comparación directa entre la situación en Argentina y un hipotético escenario en Venezuela, afirmando: “¿Ustedes quieren que Venezuela se convierta en Argentina?”, intentando hacer ver que la adopción de un modelo similar al de Milei podría traer consecuencias desastrosas para el país caribeño.

La semana pasada, el dictador venezolano reiteró que Javier Milei, está “destruyendo” la economía y el Estado de Argentina con un “paradigma neoliberal fracasado”.

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