Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Juan Pablo Guanipa recuperó la libertad el domingo por la tarde y la perdió el domingo por la noche, pese a que se comportó como el líder democrático que Venezuela espera para romper sus nuevas cadenas. El número dos de la Plataforma Unitaria, pieza clave para María Corina Machado, habló serenamente de reconciliación, incluyó a los chavistas en el futuro nacional, arengó a la multitud, se subió a una moto, apoyó a las madres de los presos en el Helicoide y en Zona 7 de Caracas y publicó uno de sus famosos memes en redes sociales, de esos que tanto disfrutan los venezolanos.

Por: Daniel Lozano – El Mundo

Nada que le impidieran las medidas cautelares que le impuso el juez chavista al salir de prisión: presentación una vez al mes y prohibición de salida del país.

Por la noche, un escuadrón de los agentes de siempre se lo llevaron por la fuerza, en la primera acción violenta claramente gubernamental desde que el 3 de enero cayera Nicolás Maduro y comenzara el gobierno de los hermanos Rodríguez, tutelado desde Washington.

«No sabemos dónde está mi papá. No les gustó que saliera con esa fuerza, con esa gallardía, y se lo llevaron otra vez», denunció Ramón Enrique, hijo de Guanipa y su portavoz durante los nueve meses de encierro.

«Es incomprensible, caramba. No ha incumplido las medidas cautelares. Pero tampoco es comprensible el caso de Perkins Rocha», declaró con indignación el abogado defensor Omar Mora Tosta, confirmando que el abogado de Machado y dirigente de Vente Venezuela (VV) sufre arresto domiciliario, con presencia policial en su domicilio y un grillete electrónico en el tobillo.

Contra Freddy Superlano, cabeza visible de Voluntad Popular (VP), han adoptado medidas muy parecidas, una forma del régimen de señalar quiénes son los dirigentes opositores que más teme en un momento histórico de turbulencias sorprendentes.

«El régimen tiene terror porque sabe que esta fuerza es indetenible. Vuelven a secuestrar a mi amigo y compañero Juan Pablo, ¿por qué delito?», clamó Machado desde Washington, mientras exhibía una fotografía de Rocha con su grillete.

Compañeros de lucha y partido convocaron para la tarde una protesta en Maracaibo, ciudad natal de Guanipa, para exigir su liberación. Al cierre de esta edición se desconocía el paradero del dirigente, en «desaparición forzada», según denunció desde el exilio Edmundo González Urrutia, el ganador de las elecciones presidenciales de 2024.

La euforia que despertaron las casi 40 liberaciones del domingo, con esas caravanas de motocicletas que iluminaban la noche caraqueña en una estampa tan parecida a los mítines multitudinarios de la campaña electoral, asustó al chavismo y le forzó a desnudar, una vez más, su propia naturaleza. Con el secuestro ilegal de Guanipa, que la Fiscalía no pudo justificar con un par de comunicados, mandaba un mensaje adentro del país y de la dirigencia opositora, a la vez que calmaba el desconcierto entre sus radicales.

Distintos portavoces del chavismo reciclado, incluso algunos de sus aliados en las filas de la falsa oposición, hicieron correr la máxima de que Guanipa les estaba provocando y que incluso contaban con el respaldo de Washington para detenerle. «Han salido 897 personas (en realidad son en torno a 400) y no había pasado nada. Hasta que la estupidez ilustrada de algunos políticos creyeron que pueden hacer lo que les da la gana y embochinchar el país», desveló Diosdado Cabello, jefe de la represión.

Como si se tratara del jefe de un batallón impartiendo órdenes a sus tropas, el ministro de Interior deslizó que «si usted quiere quemar e incendiar el país, la justicia va a funcionar. No tenemos ningún complejo en decirlo», prometió.

En semejante escenario se retoma hoy martes el debate sobre la amnistía, después de que durante el fin de semana organizaciones acusadas previamente de distintos delitos hicieran escuchar sus voces dentro de la comisión parlamentaria. El Foro Penal, Provea y el Comité para la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) expresaron sus muchas dudas con una legislación que amenaza con dejar en la cárcel a los 175 militares presos y otros acusados de falsos delitos de odio y traición a la patria.

También está en juego el futuro de varios líderes en el exilio, como Machado, López y Julio Borges, cuyo regreso al país no figura en la hoja de ruta que construyen a la carrera la presidenta Delcy, su hermano Jorge desde la Asamblea Nacional y José Luis Rodríguez Zapatero, como su principal operador, tanto fuera como dentro del país.

Lo incomprensible del asunto es que todas esas medidas limitantes de libertad provisional que hoy sufren todos los excarcelados, en especial Guanipa, Rocha y Superlano, quedarían revocadas automáticamente con la ley de amnistía. Según adelantó Jorge Rodríguez, la nueva legislación se aprobará hoy martes en segunda discusión, lo que forzará que los 800 presos políticos que todavía permanecen encerrados recuperen la libertad antes de que acabe la semana.

La Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) aprovechó la clausura de su asamblea plenaria para trazar las claves que debería conllevar la nueva legislación, desde la restitución de la independencia de los poderes públicos, en especial el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral (CNE) hasta «asegurar el control territorial del país por parte del Estado», un mensaje evidente a la presencia de las guerrillas colombianos en varios estados del país.

Junto a dirigentes de peso como Jesús Armas, Henry Alviarez, Dignora Hernández o Luis Somaza, también recuperó la libertad la hispanovenezolana Catalina Ramos, dirigente muy cercana a Machado. De esta forma son tres mujeres y tres hombres con doble nacionalidad, española y venezolana, que permanecen recluidos en las mazmorras chavistas. Se trata de Jorge Alayeto (en 2017), Ángela Expósito (2018), María Auxiliadora Delgado (2019), Karen Hernández y Fernando Noya (2020) y Uaiparu Guerere (2023), quienes acarician una libertad que nunca debieron perder.

Los entrenamientos cognitivos son ejercicios diseñados para estimular y fortalecer las habilidades mentales como la memoria, la atención, el razonamiento y la velocidad de procesamiento cerebral.

Por: Valeria Román – Infobae

Pero no estaba claro si esas mejoras se traducían en una reducción real del riesgo de desarrollar demencias en la vida cotidiana.

Científicos de los Estados Unidos aportaron una respuesta al llevar a cabo el ensayo clínico controlado y aleatorizado, que llamaron ACTIVE.

Siguieron durante veinte años a adultos mayores que realizaron distintos entrenamientos cognitivos y analizaron sus diagnósticos médicos reales de demencia.

Descubrieron que solo el grupo que hizo ejercicios de velocidad de procesamiento con refuerzos presentó una reducción del 25% en el riesgo de desarrollar demencia, en comparación con quienes no realizaron ese entrenamiento.

En sesiones con computadoras los participantes debían identificar estímulos visuales de forma rápida y dividida. Se adaptaba la dificultad según el progreso individual.

El resultado, que fue publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia: Translational Research & Clinical Interventionsconfirma que esa mejora mental sí puede influir en la prevención clínica de la enfermedad.

El trabajo fue liderado por Norma Coe y un equipo de especialistas de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, la Universidad Johns Hopkins, la Universidad de Alabama en Birmingham, la Universidad de Florida y la Universidad de Washington, entre otras instituciones de Estados Unidos.

Mentes que buscan respuestas

En diálogo con Infobae, la doctora en Psicología María Roca, investigadora del Conicet y subdirectora del Departamento de Neuropsicología de Ineco, comentó tras leer el estudio: “Sabemos hace años que estar activo intelectualmente es un factor protector para el desarrollo de demencia. Con respecto al uso del entrenamiento cognitivo en sí mismo, los resultados son más variables, pero existen estudios previos que han mostrado su utilidad”.

La experta señaló: “Lo novedoso de este nuevo estudio realizado en Estados Unidos es que incluye una gran cantidad de personas y las sigue durante muchos años. Eso no es fácil de hacer”.

Aclaró que “si bien en el estudio hay una descripción breve del contenido de las sesiones que mostraron efectividad, lo cierto es que no parece nada muy diferente de lo que actualmente se hace en la Argentina y en el mundo en cuanto a las sesiones de entrenamiento cognitivo. Necesitaríamos una descripción más precisa, pero es algo que podría hacerse en América Latina”.

La doctora Roca destacó que también se debería considerar que “el entrenamiento cognitivo debe brindarse dentro de una concepción más integral de la salud cerebral, en la que se cuiden todas las variables de impacto como el ejercicio físico, la dieta, el sueño y la salud emocional”.

El origen de los entrenamientos mentales

Los entrenamientos cognitivos se utilizan desde hace varias décadas, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando psicólogos y neurocientíficos comenzaron a desarrollar programas estructurados para mejorar habilidades mentales en distintos grupos de personas.

Su uso se expandió a partir de la década de 1990 con la popularización de ejercicios computarizados y estudios sobre envejecimiento cerebral.

Actualmente, forman parte de programas de rehabilitación, prevención y estimulación en adultos mayores y otras poblaciones.

El equipo de investigadores de los Estados Unidos se propuso determinar si los entrenamientos cognitivos, especialmente los ejercicios de velocidad de procesamiento con refuerzos, podían reducir el riesgo de recibir un diagnóstico clínico de demencia en adultos mayores a lo largo de veinte años de seguimiento.

Además, buscaron evaluar el impacto de diferentes tipos de entrenamiento y la influencia de las sesiones adicionales en los resultados.

Los investigadores seleccionaron a más de dos mil adultos mayores en Estados Unidos con una edad promedio de setenta y tres años.

Dividieron a los participantes en cuatro grupos: uno de memoria, uno de razonamiento, uno de velocidad de procesamiento y un grupo control sin entrenamiento.

Cada grupo realizó hasta diez sesiones grupales de ejercicios diseñados para estimular diferentes habilidades mentales, repartidas en cinco o seis semanas. Quienes completaron la mayoría de las sesiones fueron elegibles para recibir refuerzos adicionales a los once y treinta y cinco meses del inicio.

El equipo utilizó los registros médicos de Medicare para evaluar, de manera objetiva y a lo largo de veinte años, cuántos participantes recibieron un diagnóstico clínico de demencia. Así, lograron comparar el impacto real de cada tipo de entrenamiento mental en la vida cotidiana de los adultos mayores.

El poder de la velocidad mental

El resultado principal mostró que solo el grupo que hizo ejercicios de velocidad de procesamiento y recibió refuerzos logró una reducción del 25% en el riesgo de ser diagnosticado con demencia.

Ni los entrenamientos de memoria ni los de razonamiento, incluso con sesiones extra, produjeron ese efecto. Además, en el grupo controlcasi la mitad de los participantes fue diagnosticada con demencia tras veinte años, mientras que en el grupo de velocidad con refuerzos, la cifra bajó al 39,7%. La edad al inicio del entrenamiento no cambió el beneficio observado.

El estudio comprobó que la constancia y el tipo de ejercicios son clave. Los entrenamientos adaptativos de velocidad mental, especialmente cuando se refuerzan en el tiempo, pueden ser una herramienta eficaz para prevenir la demencia en adultos mayores.

Al ser consultador por Infobae el doctor Ignacio Brusco, director del Centro de Neurología Cognitiva y Alzheimer de la Facultad de Medicina y del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires, valoró “el estudio como serio y con una muestra importante, pero señaló que solo mide el impacto en la consulta al sistema de salud por demencia, lo que introduce un sesgo relevante”.

Advirtió que la intervención no mejora la memoria ni el razonamiento, los síntomas centrales del Alzheimer, sino que apunta a funciones que pueden enmascarar los problemas reales y retrasar el diagnóstico.

Brusco destacó que, a diferencia de este tipo de estimulación, “la evidencia científica actual muestra que el ejercicio aeróbico programado aporta beneficios más sólidos, al mejorar la función cognitiva y desacelerar la evolución de la enfermedad”.

Sin embargo, el experto, quien también es el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, consideró que ambos enfoques pueden ser útiles, pero subrayó que “el ejercicio físico es una herramienta preventiva más contundente y sencilla de aplicar en la práctica clínica”.

El ex parlamentario José Luís Farías desmintió “En buena hora” haber sido expulsado de “Centrados en la gente” y denunció que quien se presenta como secretario general del partido, Frederick Villegas, es quien tiene que explicarle al país ciertas conductas que resultan sospechosas de irregularidades. Adicionalmente, amenazó con demandar a Villegas “cuando en el país haya justicia”.

Cada 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una jornada que promueve el conocimiento sobre estos alimentos y destaca su importancia para la salud y una alimentación equilibrada.

Infobae

De acuerdo con especialistas, existe consenso en que las legumbres cumplen un papel central en la prevención de enfermedades, el cuidado del corazón y la salud digestiva. Aunque aportan nutrientes esenciales, su consumo disminuye en varias regiones y persisten mitos sobre su preparación y tolerancia.

Las legumbres son semillas secas, bajas en grasa, que pertenecen a la familia de las leguminosas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Este grupo abarca frijoles, porotos, habas, lentejas, garbanzos y guisantes secos.

No se consideran legumbres, en el sentido técnico internacional, aquellas especies destinadas a consumirse como hortaliza fresca, como los guisantes verdes; tampoco la soja utilizada para extracción de aceite ni cultivos forrajeros como el trébol. Existen, además, variedades menos frecuentes como el frijol mungo o los altramuces.

Valor nutricional y beneficios para la salud

La FAO señala que las legumbres se consumen desde hace miles de años y son esenciales para la seguridad alimentaria mundial, sobre todo en países en desarrollo. Su densidad nutricional las convierte en una opción adecuada para lactantes, escolares, personas con dietas vegetarianas y poblaciones en riesgo de anemia.

La Cleveland Clinic afirma que las legumbres sobresalen por su perfil nutricional. Contienen altos niveles de fibra y proteína vegetal (alrededor del 17% al 25% de su composición), hierro, calcio, magnesio y ácido fólico. También aportan vitaminas del grupo B y carecen de colesterol y grasas en exceso.

Alimentos como los porotos, lentejas y garbanzos proporcionan hidratos de carbono de absorción lenta, que suministran energía constante y favorecen un bajo índice glucémico. Este rasgo facilita el control de la glucosa en sangre.

Prevención cardiovascular y diabetes

Estudios demuestran que el consumo habitual de legumbres reduce el colesterol LDL, relacionado con mayor riesgo cardiovascular, infartos y angina de pecho. Ingerir cuatro raciones semanales de legumbres puede disminuir hasta en 14% el riesgo de cardiopatía isquémica.

La American Diabetes Association, destaca el bajo índice glucémico de estos alimentos, lo que ayuda a estabilizar los niveles de glucosa e insulina. En personas con diabetes, la fibra y los carbohidratos complejos de las legumbres contribuyen a una dieta más controlada.

La fibra y la proteína vegetal de las legumbres generan mayor saciedad y colaboran en la regulación del peso. Datos de Clinical Diabetes de Estados Unidos señalan que las dietas que incluyen legumbres suelen asociarse a pesos corporales más bajos y menor proporción de grasa abdominal.

La fibra mejora el tránsito intestinal y previene el estreñimiento, las hemorroides y otras afecciones del colon, según la Clínica Mayo. Su consumo regular puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

Proteínas vegetales y combinaciones recomendadas

Las legumbres contienen cerca del doble de proteínas que los cereales integrales como el trigo. Combinadas con cereales, proporcionan proteínas de calidad similar a las de origen animal, alternativa relevante para vegetarianos y quienes buscan reducir la ingesta de carnes.

Clinical Diabetes recomienda variedades como lentejas, porotos negros, garbanzos, chauchas y edamame. Cada una aporta un perfil distintivo de fibra, proteína y minerales. Se pueden incorporar en ensaladas, sopas, guisos, currys o como snacks asados. La FAO aconseja combinar legumbres con cereales para obtener proteínas completas y con alimentos ricos en vitamina C, como limón o kiwi, para mejorar la absorción del hierro.

Además, al elegir legumbres, se recomienda optar por versiones frescas, secas o en conserva con bajo contenido de sodio y sin BPA. Evitar las enlatadas con salsas añadidas o alto contenido de sal ayuda a mantener los beneficios nutricionales.

Especialistas de la Fundación española del Corazón sugieren el remojo previo, especialmente en garbanzos y porotos, para acortar la cocción y mejorar la digestibilidad. Lentejas y guisantes secos suelen cocerse sin remojo.

Para quienes presentan molestias digestivas o gases, se recomienda comenzar con pequeñas porciones e incrementar gradualmente. Hervir las legumbres a fuego alto en los primeros minutos y retirar la espuma puede reducir los antinutrientes y las flatulencias, según la FAO y la Cleveland Clinic. Además, conviene evitar té o café durante las comidas con legumbres, ya que dificultan la absorción de minerales como el hierro.

Las legumbres son versátiles y pueden sumarse a sopas, ensaladas, salteados, purés y preparaciones horneadas. Tener legumbres cocidas en el refrigerador o congelador facilita su uso frecuente en diversos platos.

Raciones ideales y recomendaciones especiales

La Fundación del Corazón sugieren consumir entre tres y cuatro raciones de legumbres por semana, equivalentes a unos 70 gramos de producto seco o un plato individual cocido por ración. Esta frecuencia ayuda a aprovechar todos sus aportes nutricionales y cardiovasculares.

La Clínica Mayo aconseja a quienes padecen afecciones digestivas específicas —como enfermedades inflamatorias intestinales agudas, colon irritable o personas sometidas a cirugías digestivas— consultar previamente al equipo médico antes de aumentar la ingesta de fibra o legumbres. La incorporación debe ser gradual y acompañada de adecuada hidratación.

Jorge Rodríguez llevó su guion de descrédito contra la oposición hasta la televisión estadounidense. En su primera aparición en el canal Newsmax, el vocero del régimen condicionó el regreso de los exiliados, y específicamente de figuras como María Corina Machado, lanzando acusaciones de «violencia» y «extremismo» frente a la audiencia del presidente Donald Trump.

La Patilla

Al ser consultado sobre si la Premio Nobel de la Paz podría volver al país, el psiquiatra sacó el manual de siempre. «Hay sectores extremistas que han promovido la violencia», sentenció Rodríguez, intentando venderle a la administración Trump la narrativa de que la disidencia real es un peligro para la paz.

«Hay sectores extremistas que han promovido la violencia. Nosotros queremos, con la amnistía, que todos los sectores que estén en el exterior, que se ajusten a la ley, vuelvan al país», dijo.

Rodríguez intentó pintar una imagen de «reconciliación» para el público norteamericano, pero dejó claro que las puertas siguen cerradas para quien represente una amenaza real para la cúpula.

Por otro lado, cuando tocó el tema crucial de la democracia, el presidente de la Asamblea Nacional chavista dejó claro que «no vamos a tener elecciones en un corto período de tiempo, antes de que se logre la estabilización. Si se logra un acuerdo de elecciones, y la estabilización avanza, pueden ocurrir».

El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió en Madrid con el opositor Edmundo González Urrutia, reconocido como el vencedor de las últimas elecciones presidenciales en Venezuela, para presionarle con el fin de que respaldara públicamente a un general chavista como sucesor de Nicolás Maduro. El Debate publica hoy en exclusiva los detalles del encuentro, que hasta el momento se desconocía, en el que Zapatero condicionó su mediación a que González avalara al militar del régimen a cambio de hacer gestiones para lograr la liberación de su yerno, que en ese momento permanecía en prisión como preso político tras más de un año encarcelado.

Por: Alejandro Entrambasaguas – El Debate

Tal y como ha podido saber este periódico, la cita entre ambos se produjo la noche del 24 de septiembre de 2025, cuando Zapatero se presentó sin previo aviso en el domicilio de González, situado en el barrio de Salamanca de Madrid, pasadas las diez de la noche. El expresidente acudió únicamente acompañado por los agentes de la Policía Nacional que ejercen como su escolta y permaneció en la vivienda durante más de una hora. En aquel contexto, marcado por el aumento de la presión de Estados Unidos para forzar una salida negociada de Maduro, Zapatero planteó a González la necesidad de rebajar la tensión política y pidió expresamente que saliera en público a respaldar al general chavista Miguel Rodríguez Torres como posible relevo en el poder. Según las fuentes consultadas, le trasladó que su apoyo era «fundamental» por su peso dentro de la oposición y que debía contribuir a legitimar esa opción «por el bien de Venezuela».

A cambio de ese respaldo, el expresidente utilizó como principal elemento de presión la delicada situación personal que atravesaba entonces el entorno familiar de González. Su yerno, Rafael Tudares, llevaba más de un año encarcelado en una prisión venezolana, acusado por el régimen de delitos de terrorismo y conspiración en el marco de una causa ampliamente cuestionada por organizaciones internacionales de derechos humanos. Durante la reunión, Zapatero vinculó de forma directa el futuro del joven a la decisión política de González, sugiriendo que solo un gesto público en favor del militar chavista permitiría activar gestiones para su excarcelación. Una estrategia que situó al dirigente opositor ante un dilema personal y político sin precedentes.El general Miguel Rodríguez Torres es una de las figuras más controvertidas del chavismo. Exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y uno de sus principales impulsores, estuvo al frente de un aparato represivo cuya sede, el Helicoide de Caracas, ha sido señalada reiteradamente por organismos internacionales como centro de detención, torturas y tratos inhumanos. También fue ministro del Interior durante la oleada de protestas de 2014, reprimidas con dureza y con un saldo de decenas de muertos. Detenido en 2018 por orden de Maduro tras enfrentarse al régimen, pasó casi cinco años en prisión hasta que en 2023 fue excarcelado gracias a gestiones directas de Zapatero, quien lo acompañó personalmente en el vuelo que lo trasladó de Caracas a Madrid. Desde entonces reside en la capital y es una pieza clave de los movimientos para una transición controlada en Venezuela, pese a su historial vinculado a la represión y a las denuncias por violaciones de derechos humanos.

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Cuando el hemiciclo se llena de votos afirmativos, cuando todos los cuerpos se mueven al unísono, cuando no hay ni una sola mano levantada en objeción, algo no está bien. 277 legisladores votaron a favor de la ley de amnistía el jueves pasado. La perfección de esa unanimidad tiene un sabor amargo, como si alguien hubiera coreografiado cada gesto. En una cámara donde la disidencia es peligrosa, la armonía total no debería sorprender.

Por: Jorge Benezra / ABC

Pero lo que sí resulta perturbador es el cinismo de lo que acaban de aprobar: una ley que promete perdón en un país donde decenas de miles han huido desesperados, donde los centros de detención rebosan de presos políticos, donde la represión ha dejado de ser un instrumento ocasional para convertirse en el mecanismo mismo del poder.

La prisa es visible. Nicolás Maduro está detenido desde principios de enero, enfrentándose a acusaciones graves en tribunales estadounidenses. El Gobierno oficialista insiste en que la amnistía es un paso hacia la paz. Jorge Arreaza, diputado del PSUV y presidente de la Comisión para el Proyecto de Ley de Amnistía, destacó que «esta iniciativa de la presidenta encargada Delcy Rodríguez no puede ser confundida con impunidad y responde a la conciencia del momento político».

Pedro Infante, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, fue más allá. Intentó legitimar la amnistía apelando a la historia: «No es la primera vez que se hace una ley de amnistía en Venezuela, desde Bolívar para acá». Pero cualquiera que observe con atención ve algo diferente: la necesidad de actuar rápido, de aprobar antes de que las estructuras del poder colapsen.

Después de que el hemiciclo votara, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, decidió que el recinto no era suficiente escenario. Se presentó en la Zona 7, la sede de la Policía Nacional Bolivariana en Boleíta, ese lugar donde los detenidos han pasado por el trance más deshonroso de su vida. Se quitó la chaqueta, se expuso, prometió que «todos» los detenidos serían liberados el mismo día en que se aprobara la ley en segunda discusión.

Pero en el hemiciclo, momentos antes, Rodríguez había dicho algo revelador: «A mí no me gustan los presos». La frase salta en el aire como una confesión. Un hombre que aborrece el encarcelamiento mientras preside un sistema que lo ha convertido en política de Estado. Los familiares de los presos calificaron su visita como un «show». Y tenían razón. Porque, mientras Rodríguez hacía sus promesas, dentro del Parlamento se sabía exactamente qué ley iba a aprobar.

«Esa ley está hecha para resguardar al chavismo en la nueva etapa. El chavismo tiene que blindarse para lo que viene», dijo una exdiputada del chavismo bajo condición de anonimato. No es reconciliación. Es supervivencia política.

La realidad en las calles

En las calles de la Universidad Central de Venezuela sucede algo diferente. Juan Carlos Apitz, decano de la Facultad de Derecho, marcha con estudiantes y familiares de presos. Ha abandonado las aulas para hacer valer el derecho donde realmente importa: en la calle, donde el dolor es tangible.

Entre los manifestantes está Mayra Morales. Su hermano, Ricardo Fonseca, es militar. Fue encarcelado en 2020, implicado en la Operación Gedeón. 31 militares fueron recluidos en El Helicoide. Pero hace meses, sin previo aviso, desaparecieron. Traslados arbitrarios. El 31 de julio, el 5 de agosto, el 10 de agosto de 2025. Presuntamente llevados al Fuerte Guaicaipuro. «No sé si está vivo», dice Mayra con su voz quebrándose. «Eso es lo más importante. Que nos permitan verlo». Y teme que los militares queden fuera de la amnistía.

Cuando Apitz habla de la ley, no lo hace desde la frialdad del análisis académico: «Se trata de una aparente contradicción». «En el artículo primero se habla de una amnistía… pero luego se especifica cuáles son esos hechos. No es una amnistía general».

El mayor peligro, según Apitz, reside en lo que la ley no dice. Es muy genérica y no excluye explícitamente a los torturadores, ni a los jueces y fiscales que actuaron como brazo ejecutor de la represión. Tampoco excluye a los funcionarios policiales y militares que «actuaron por acción o por omisión o bajo órdenes para herir o matar a manifestantes».

«Aquí hay funcionarios públicos, policiales o militares que cometieron delitos, que cometieron torturas, que dispensaron tratos crueles e inhumanos. Ellos no están excluidos expresamente en esta ley», señala el jurista. «Debería haber una exclusión directa de estas personas que utilizaron el sistema de justicia como un dispositivo de represión y persecución política».

Aunque la ley excluye los crímenes de lesa humanidad, la falta de un poder judicial independiente hace que esa cláusula sea papel mojado. «Pudiera darse una interpretación amplia de los jueces, tomando en cuenta que el poder judicial venezolano está gobernado directamente por el chavismo», dice.

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Si los sobornos, los sobreprecios en los presupuestos, las componendas entre funcionarios y privados para apropiarse de fondos públicos y otras prácticas corruptas fueran un deporte olímpico, Venezuela habría subido al podio por segundo año consecutivo para recibir la medalla de bronce. En 2025, nuestro país terminó en el tercer lugar entre los Estados percibidos como los más corruptos del planeta, de acuerdo con el último Índice de Percepción de la Corrupción (CPI 2025, por sus siglas en inglés) que anualmente elabora Transparencia Internacional.

Transparencia Venezuela

En el estudio publicado este 10 de febrero, Venezuela obtuvo nuevamente 10/100 puntos y terminó en el puesto 180 de entre 182 evaluados. La calificación es igual a la que Venezuela consiguió en 2024 para ubicarse apenas por encima de Sudán del Sur y Somalia, que ocupan el segundo y primer lugar, respectivamente, como los países percibidos como los más corruptos del globo.

¿Deberían sorprender estos resultados?

Nuestra organización ha documentado cómo en Venezuela se configurado factores que determinan la captura sistémica del Estado venezolano, donde la preservación del poder por parte de la estructura cleptócrata es el único fin, por encima de las necesidades de la población. Entre estos factores están el control de las rentas para sostener a la élite política y militar; la consolidación de redes de corrupción y las economías ilícitas; las empresas estatales utilizadas como extensión del partido de Gobierno y el desmantelamiento de los organismos del control.

Sobre la consolidación de las economías ilícitas en Venezuela, nuestra organización ha rastreado en los últimos años el avance de las estructuras corruptas en Venezuela, que es un país considerado un nodo criminal trasnacional donde se ha establecido una relación simbiótica entre funcionarios públicos y el crimen organizado, impulsando las economías ilícitas como el narcotráfico; la producción irregular y desvío del oro y otros minerales, la trata de personas y la extorsión en la que participan, además de las organizaciones criminales, funcionarios del Estado de distintos niveles.

También hemos sistematizados datos sobre personas de la élite o vinculadas a la élite y sobre representantes de sectores particulares que configuran redes cleptócratas. Hasta 2025 hemos identificado 787 empresas en 36 sectores, 1087 personas relacionadas—como directivos, accionistas, exdirectivos, comisarios, empleados, agentes de las empresas— y 31 personas políticamente expuestas presuntamente vinculadas con algunas de estas personas.  Así hemos revelado conexiones del poder con algunos privados, como Raúl Gorrín y Alejandro Betancourt, y con aliados en sectores como el deporte.

Una investigación de Transparencia Venezuela sobre bienes decomisados en procesos judiciales, relacionados con distintas tramas corruptas que tienen su origen en Venezuela, reveló que los corruptos que se han beneficiado con el patrimonio del país tienen bloqueados casi 4.000 millones de dólares. Es un cálculo que no es definitivo, porque corresponde solo a una fracción de lo que se sabe que ha sido desfalcado.

Transparencia Venezuela   además denunció cómo  las autoridades recurrieron al uso de las criptomonedas para evadir sanciones internacionales y también para sus actividades ilícitas.

Pero más allá de estos hechos, en el reporte del IPC 2025 se advierte que “países con democracias plenas tienden a obtener mejores resultados, mientras que aquellos no democráticos se desempeñan peor”.

“Autocracias plenas como Venezuela o Azerbaiyán la corrupción es sistémica y se manifiesta en todos los niveles”, se lee en la investigación de Transparencia Internacional.

Desde 2018, justo cuando organismos internacionales comenzaron a calificar a Venezuela como una dictadura, la evaluación en el Índice no ha hecho más que retroceder. De hecho, desde 2016, nuestro país ha descendido 7 puntos.

Señales preocupantes

Pero Venezuela no es la única que repite puesto. Dinamarca, Finlandia y Singapur también vuelven a ocupar en ese mismo orden los primeros lugares como los países percibidos como menos corruptos del planeta con 89/100; 88/100 y 84/100, respectivamente.

Y aunque hasta aquí todo pareciera revelar que no se han producido cambios, una lectura más detallada del reporte advierte retrocesos importantes, que revelan que la corrupción está avanzando incluso en democracias consolidadas. Prueba de ello es que el número de países con una puntuación superior a 80 se redujo de 12 hace una década a tan solo cinco este año.

La mayoría de los países, 122 de 182, obtuvieron calificaciones por debajo de 50.

Países como Estados Unidos (64/100), Nueva Zelanda (81/100), Reino Unido (70/100), Francia (66/100) y Suecia (80/100) registraron retrocesos en comparación con el Índice anterior. En el caso de Estados Unidos su puntuación es la más baja hasta la fecha.

¿Por qué estos resultados? “Ha habido un preocupante patrón de restricciones a las libertades de expresión, asociación y asamblea. En la última década, se han producido interferencias políticas a las operaciones de organizaciones no gubernamentales en países como Georgia, Indonesia Perú y Túnez (…) En estos contextos es más difícil que periodistas independientes, organizaciones civiles y denunciantes puedan hablar libremente hechos de corrupción”, se explica en el Índice.

En el informe se recuerda que Transparencia Venezuela debió cerrar sus operaciones en el país y comenzar a operar desde el exilio, como consecuencia de la serie de regulaciones aprobadas por la Asamblea Nacional a finales de 2025 que hacen casi imposible que las organizaciones de la sociedad civil puedan llevar adelante sus actividades.

El remedio a la enfermedad

“En un momento de crisis climática, inestabilidad y polarización, el mundo necesita de líderes que se sometan a los controles y de instituciones independientes para proteger los intereses del público más que nunca”, afirmó Maira Martini, directora ejecutiva de Transparencia Internacional.

En el reporte además de señalar cómo están son vistos los distintos países en materia de corrupción, también se presentan seis recomendaciones para mejorar:

  • 1. Asegurar que los poderes judiciales sean independientes, transparentes y accesibles.
  • 2. Combatir las influencias en las tomas de decisiones políticas.
  • 3. Garantizar a las víctimas de corrupción acceso a la justicia.
  • 4. Proteger el espacio cívico, en particular libertades fundamentales como la expresión y acceso a la información pública.
  • 5. Fortalecer la contraloría sobre los servicios públicos.
  • 6. Castigar los casos de corrupción a gran escala.

El Índice clasifica a los 182 países y territorios en función de sus niveles percibidos de corrupción en el sector público, en una escala de cero (altamente corrupto) a 100 (muy muy limpio). Y para ello utiliza datos de 13 fuentes externas, incluidos el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial, empresas privadas de consultoría y evaluación de riesgo, grupos de expertos y otros. Las puntuaciones reflejan las perspectivas de expertos y empresarios, se explica en el documento.

Vuelve Jaime BaylyJaime Bayly el mordaz, Jaime Bayly el provocador, Jaime Bayly el escritor. Todo junto. Vuelve con Los golpistas una novela que se lanza este miércoles 11 por Galaxia Gutenberg y donde reconstruye con su estilo los tres días de abril de 2002 en que Hugo Chávez perdió —y recuperó— el poder en Venezuela tras un golpe militar fallido. A partir de una investigación periodística y literaria, Bayly narra el desconcierto de los golpistas, la confusión en los cuarteles y el papel de Fidel Castro en la supervivencia del presidente.

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La novela, de 240 páginas, retrata la lógica interna de un golpe descrito por el propio autor como “esperpéntico, chapucero, de aficionados, un golpe del que los propios conspiradores se arrepintieron al tercer día”. El relato alterna la reconstrucción de los hechos con episodios de la vida de Chávez, su ascenso militar, su pasión por el espectáculo.

El autor peruano explora la personalidad contradictoria de Chávez, un militar fascinado por la televisión: “Chávez fue un militar, pero también un animador de televisión. Era un militar atípico: le encantaban las cámaras, le gustaba hablar en público, era un comediante ocasional, vivía para salir en la televisión. Por eso tuvo tanto éxito en sus primeros años en el poder. Los pobres lo querían, no se perdían sus apariciones en la televisión, se reían con él. Para bien o para mal, era el gran animador del país y vivía obsesionado con los ratings de audiencia”, dijo a la prensa.

El libro recurre al humor y al realismo irónico. Bayly apunta: “El golpe fallido pudo cambiar la historia de Venezuela, de haber triunfado. Pero los jefes golpistas eran todos bastante cortos de miras”.

En la novela, los diálogos y las escenas cargadas de ironía permiten ver las motivaciones y contradicciones de los personajes: “—Tienes mi palabra. Serás mi embajador en Madrid. —Y si no te molesta, Efraín, a mi hermano lo nombrás embajador en Lisboa. —¿Y eso, por qué? —Porque me estoy cepillando a mi cuñada”.

Bayly, que entrevistó a Chávez en 1998, utiliza su experiencia como periodista para trazar el retrato de un líder que, según afirma, “era un dictador popular”: “El año mismo en que Chávez tomó posesión como presidente, el golpista fallido de 1992 reveló que seguía siendo un espadón camuflado en 1999, solo que ahora podía dinamitar la democracia desde las entrañas mismas del poder”.

Aquí, el comienzo de la novela:

Los golpistas (Fragmento)

Abril, 2002

–¡Firme su renuncia ahora mismo! –le gritó el general Efraín Velásquez, comandante general del Ejército, al presidente venezolano Hugo Chávez.

Sentado en el despacho presidencial del palacio de Miraflores, vestido con uniforme militar a pesar de que ya había pasado al retiro, Chávez, quien llevaba poco más de tres años ejerciendo la presidencia de la nación, desafió al general insubordinado mirándolo a los ojos, se arrepintió de haber confiado en él, desenfundó la pistola calibre nueve milímetros que llevaba en la cintura, la puso sobre la mesa, apuntando a Velásquez, y respondió, levantando la voz:

–¡No firmo nada, carajo! ¡No renuncio ni renunciaré! ¡Soy el presidente constitucional de este país!

Luego bebió agua, encendió un cigarrillo y buscó consuelo en la añosa mirada de José Vicente Rangel, su ministro de Defensa, quien, sentado a su lado, le dijo, alisándose un bigote crecio en canas:

No firmes nada, Hugo. Si no firmas, es un golpe de Estado.

–¡No es un golpe de Estado! –rugió el general Velásquez, poniéndose de pie. Era gordo, sorprendentemente obeso para ser un general de división en actividad. Tenía la cara rechoncha, el hocico prominente, el morro abultado y un adefesio de pelusa sobre el labio superior. Miraba como miraría un jabalí ante el peligro.

A su lado, se apandillaban dos altos jefes militares: el general Manuel Rosado, todavía más gordo que el amotinado Velásquez, tan gordo que su rostro parecía un globo y su cuerpo embutido en el uniforme daba la impresión de estar a punto de reventar, y el general Lucas Rondón, de pelo negro y anteojos de intelectual, quienes, comandados por Velásquez, el jefe de la conspiración, habían llegado al palacio de Miraflores en un corto vuelo en helicóptero desde Fuerte Tiuna.

–¡No es una traición! –prosiguió, todavía de pie, golpeando la mesa, agitando sus mofletes, el general Velásquez–. ¡Es una posición de solidaridad con el pueblo venezolano! –bramó, y los generales sentados a su lado asintieron, moviendo dócilmente la cabeza.

El general Velásquez estaba indignado con el presidente Chávez. Se sentía humillado, desairado por el jefe del Estado.

Chávez le había pedido que sacara los tanques a la calle para reprimir una marcha pacífica de los opositores, quienes deseaban llegar al palacio de Miraflores, hartos de sus exabruptos autoritarios, para forzar su renuncia. Pero Velásquez se había negado a obedecerlo y dispuso que la marcha no se detuviera.

Acorralado, temeroso de que la multitud llegase hasta su despacho y lo linchase o quemase vivo, como él sabía que a veces morían los déspotas, Chávez había dado instrucciones para que sus brigadas paramilitares se apostaran en los techos de los edificios vecinos al recorrido y, desde allí, los francotiradores más avezados disparasen contra la multitud, en particular contra la vanguardia de aquella algarada. Al ver por televisión que el presidente Chávez había ordenado a sus francotiradores que disparasen a los opositores que se dirigían a la casa de gobierno, el general Velásquez y los jefes de la Armada, la Guardia Nacional y la Aviación decidieron, ardiendo en furia, sintiéndose traicionados, que Chávez, el felón, debía caer, que Chávez, el pérfido, debía ser desalojado del poder, que Chávez, el golpista, debía ser depuesto mediante un golpe de las fuerzas armadas.

–¡Le fui leal hasta hoy, señor presidente! –gritó el general

Velásquez, temeroso de que Chávez cogiese la pistola y se disparase un tiro en la cabeza–. ¡Le he perdido el respeto, señor!

¡Ni mis compañeros de armas ni yo toleramos las violaciones a los derechos humanos ni los crímenes que su gobierno ha cometido hoy, atacando a una marcha pacífica y matando a personas inocentes!

De pronto se puso de pie el general Lucas Rondón, miró fríamente al presidente y le dijo, las palabras ardiendo en las llamas del odio y la venganza:

–Si no firma su renuncia, señor presidente, yo anunciaré en la televisión que usted ha renunciado y la gente me creerá y habrá júbilo en las calles. Le ruego que firme. Porque si usted entra en razón y firma su renuncia, no irá a la cárcel y lo dejaremos salir al extranjero.

–Al país que usted elija –añadió el general Velásquez.

–¡No firmo nada, carajo! –rugió Chávez, y arrojó al piso el papel que Velásquez y Rondón habían redactado en Fuerte Tiuna, el acta de renuncia del jefe de Estado–. ¡A mí me eligió el pueblo, y solo el pueblo puede sacarme del poder! ¡Ustedes, miserables, no han sido elegidos por el pueblo! ¡Yo los he nombrado en los cargos que ocupan! ¡Me deben lealtad a mí, partida de escuálidos traidores!

El general Velásquez se acercó al presidente Chávez, lo cogió del pescuezo, como si quisiera estrangularlo, y le dijo, transfigurado en el hombre más poderoso del país:

–No es un golpe. Es un pronunciamiento institucional apegado a la Constitución.

Asustado, Chávez se resignó, bajando la voz:

–Estoy en sus manos, señores generales. Hagan conmigo lo que ustedes crean conveniente. Pero yo no voy a renunciar ni a firmar esos papeles apócrifos que me han traído.

La organización no gubernamental venezolana Acceso a la Justicia denunció este lunes graves deficiencias técnicas y jurídicas en el proyecto de ley de amnistía para presos políticos que el Parlamento controlado por el chavismo prevé aprobar esta semana. El texto, presentado como parte de un supuesto “nuevo momento político” tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos el pasado 3 de enero, contiene lo que la ONG califica como “contradicciones fundamentales” que podrían vaciar de contenido real el alcance de la medida.

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Entre las principales objeciones, Acceso a la Justicia señala que el borrador utiliza el término “extremismo” para referirse a quienes podrían beneficiarse de la amnistía, lo que implica descalificar de entrada a los potenciales beneficiarios y presuponer su responsabilidad penal antes de cualquier evaluación. Además, el proyecto introduce el concepto de “clemencia soberana”, una expresión que, según la organización, “implica la existencia previa de responsabilidad o culpa”, desnaturalizando así la figura de la amnistía, que por definición no debe prejuzgar sobre la culpabilidad de las personas a las que se aplica.

Uno de los aspectos más graves identificados por la ONG es lo que denomina un “claro conflicto de intereses”. El proyecto atribuye la ejecución de la amnistía a los mismos tribunales y a la Fiscalía que, según denuncias de organismos internacionales como la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU, han participado activamente en la “represión masiva e indiscriminada” contra opositores políticos en Venezuela. Esta circunstancia genera serias dudas sobre la imparcialidad con la que se aplicará la ley, dado que los órganos judiciales señalados por violaciones de derechos humanos serían los encargados de determinar quién queda cubierto por la amnistía y quién no.

El texto tampoco habilita a familiares, abogados u organizaciones no gubernamentales para actuar en representación de los potenciales beneficiarios, lo que limita las posibilidades de defensa y acompañamiento legal de los presos políticos. Además, el borrador no especifica qué debe ocurrir si un juez determina que un caso sometido a su consideración no es susceptible de amnistía, dejando en la incertidumbre el futuro procesal de quienes sean excluidos.

La ley establece una serie de exclusiones que podrían afectar a una parte significativa de los detenidos por motivos políticos. Quedarían fuera quienes hayan cometido violaciones graves de derechos humanos, delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra, homicidio intencional, tráfico de drogas con pena mínima superior a nueve años de prisión y delitos contra el patrimonio público. Acceso a la Justicia advierte que dentro del delito de homicidio se ubica el magnicidio como forma calificada, imputado a numerosos militares activos y retirados, aunque la organización subraya que “no puede hablarse de magnicidio cuando no se ha producido la muerte de la presunta víctima”, aludiendo así a las acusaciones fabricadas contra opositores por supuestos planes de atentar contra el dictador.

La ONG exhortó a que la aplicación de la ley sea “justa, garantista y transparente”, de modo que permita alcanzar “la tan anhelada libertad” de todas las personas víctimas de persecución política desde 1999 hasta el 30 de enero de 2026, así como de sus familias. El llamado surge en un contexto de profunda desconfianza hacia las instituciones del régimen chavista, que históricamente han sido utilizadas como herramientas de represión política.

La propuesta de amnistía se enmarca en lo que Delcy Rodríguez denomina un “nuevo momento político” para Venezuela, tras la captura de Maduro. Desde entonces, el régimen ha anunciado un proceso de excarcelaciones selectivas, aunque organizaciones de derechos humanos han advertido que estas liberaciones responden más a una estrategia de legitimación internacional que a un cambio real en la política represiva del chavismo.

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