Armando Esteban Quito

Delcy Rodríguez ensayó este miércoles 8 de abril un inusual discurso de autocrítica durante su mensaje a la nación, en el que admitió la comisión de «errores propios del pasado». Sin embargo, su intento de «mea culpa» lució contradictorio y no logró convencer a una población que continúa padeciendo los estragos de la crisis económica y el colapso del poder adquisitivo.

La Patilla

Durante su intervención, la sucesora de Nicolás Maduro intentó mostrar una postura reflexiva ante las fallas del régimen chavista, aunque evitó señalar responsables directos o detallar las equivocaciones que llevaron al país a la actual precarización. «Pido también que corrijamos errores propios del pasado, los reconocemos, los corregimos y pido no repetirlo», expresó Rodríguez.

La falta de credibilidad de su discurso se evidenció al contrastar su reconocimiento de errores con la proclamación de supuestas victorias económicas. Rodríguez aseguró que el chavismo supuestamente logró derrotar la hiperinflación —la cual admitió que «golpeó muy duramente»— y afirmó que desde octubre de 2021 se ha recuperado paulatinamente el ingreso salarial. Además, se apoyó en el leve repunte de la capacidad instalada del sector privado para justificar una mejora que la mayoría de los ciudadanos no percibe en sus bolsillos.

En un intento por suavizar el impacto de la crisis que ella misma reconoció a medias, la nueva mandamás del chavismo apeló a la resistencia ciudadana. «Yo quiero reconocer lo que ha sido la voluntad del pueblo venezolano (…) muchas veces cuando vienen del exterior personas a visitarnos se sorprenden de lo que ha logrado Venezuela con tan poco», indicó.

El discurso de arrepentimiento oficialista culminó sin anuncios concretos de rectificación estructural, dejando claro que el «mea culpa» rojito no basta para borrar años de crisis continuada.

En un ejercicio magistral de negacionismo que hoy resulta casi entrañable por su audacia, la entonces vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez negaba rotundamente la existencia de cualquier éxodo masivo de venezolanos por allá en el año 2018, según reseñaba El Pitazo.

MFM

Tras reunirse con representantes del ACNUR, la funcionaria aseguraba con total convicción que Venezuela disfrutaba de uno de los flujos migratorios más bajos de la región y que, nada menos, ocupaba el honroso segundo puesto como receptor de inmigrantes en Sudamérica, solo por detrás de Argentina.

«Venezuela tiene un flujo migratorio que como vimos es uno de los más bajos de la región, el segundo más bajo de Suramérica», decía Rodríguez.

Con una sonrisa y cifras selectivas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en mano —algunas de ellas convenientemente de años anteriores—, Rodríguez explicaba que Venezuela seguía recibiendo un “flujo importante” de colombianos (más de 100.000 en el último año, según sus datos) y que la mayoría de los venezolanos que cruzaban a Colombia regresaban rápidamente. Las salidas, aclaró con naturalidad, se debían solo a “razones personales”.

Aseguraba que todas las acciones tomadas por varios países latinoamericanos ante la reciente llegada de miles de venezolanos constituían «un plan perverso y maquiavélico para atentar contra Venezuela y para justificar una intervención».

Las denuncias internacionales, por supuesto, no eran más que una “operación perversa” orquestada por Estados Unidos, el Grupo de Lima y la Unión Europea para justificar una intervención.

«Lo que se está demostrando es la falsedad, se está construyendo de forma artificial (…) una matriz para justificar la intervención de Venezuela y esa matriz se llama crisis humanitaria», dijo hace ocho años.

Aquellas palabras de 2018, pronunciadas con tanta seguridad, hoy suenan como un capítulo tragicómico de la crisis venezolana: cuando el gobierno no solo no veía la realidad, sino que se esforzaba por convencer al mundo de que la realidad no existía.

En una cadena nacional transmitida este miércoles 8 de abril, Delcy Rodríguez admitió públicamente que Venezuela enfrentó una prolongada crisis económica marcada por hiperinflación y una migración masiva de ciudadanos desde el año 2017, un reconocimiento inusual por parte del régimen chavista.

La Patilla

Rodríguez abrió su mensaje dirigiéndose a “todas y todos los venezolanos, sin exclusión”, para ofrecer una radiografía del pasado, presente y futuro del país.

Afirmó que el país sufrió décadas de bloqueo económico que, a su juicio, produjeron siete años consecutivos de pérdida del valor del PIB y crecimiento negativo.

En ese contexto, admitió que Venezuela atravesó un periodo con inflación anualizada de seis dígitos, haciendo alusión a cifras extremas de años recientes.

Aunque las cifras oficiales sobre hiperinflación han sido objeto de debate, expertos y estimaciones independientes confirman que Venezuela experimentó un periodo prolongado de inflación descontrolada desde julio de 2017, con tasas que se dispararon y afectaron gravemente el poder adquisitivo, el empleo y la producción nacional.

Rodríguez recordó que en 2019 la economía enfrentó una inflación anualizada “que superó el 344.000 %”, junto con niveles de desabastecimiento generalizados y una pérdida significativa del poder adquisitivo de trabajadores, pensionados y familias en todo el territorio.

Otro punto central en su discurso fue la referencia explícita a la migración inducida por la crisis económica y social, un fenómeno que, según organismos internacionales, ha convertido al éxodo venezolano en uno de los más grandes de América Latina en décadas.

Delcy Rodríguez describió que la migración inicial fue “selectiva”, con profesionales y técnicos que salieron del país en busca de mejores condiciones de vida, seguido luego por una “segunda etapa de migración masiva” que incluyó a poblaciones más vulnerables.

Datos de agencias de la ONU y organizaciones de derechos humanos estiman que más de siete millones de venezolanos han salido del país en los últimos años por razones económicas y humanitarias, desplazándose principalmente hacia países de la región latinoamericana.

Pese a estas admisiones, Rodríguez intentó dar un giro positivo a su mensaje. Aseguró que desde 2018 se implementó un programa de recuperación económica que, según ella, ha permitido 20 trimestres consecutivos de crecimiento y resultados que sitúan al país como uno de los líderes de crecimiento en Sudamérica y América Latina. Además, afirmó que el desabastecimiento fue “derrotado” y que el suministro de bienes esenciales “supera los niveles de inicio de esta data”.

Aunque hoy es reconocida mundialmente por su icónico color verde esmeralda, la Estatua de la Libertad no nació con ese tono. Su actual apariencia es el resultado de un proceso natural de oxidación que ha transformado su piel de cobre en una obra de arte patinada por el tiempo.

MFM

Cuando la estatua fue inaugurada el 28 de octubre de 1886, su exterior brillaba con un intenso color cobre rojizo-dorado, similar al de una moneda recién acuñada. Sin embargo, con el paso de los años, el cobre de 80 toneladas que recubre su estructura reaccionó con el oxígeno, la humedad y el dióxido de carbono del ambiente marino de Nueva York, formando una capa protectora de pátina conocida como carbonato básico de cobre.

Este fenómeno químico, idéntico al que ocurre en antiguos techos de cobre o monumentos históricos, es responsable del característico tono verde-azulado que hoy identifica al monumento. La transformación fue gradual: tardó aproximadamente 30 años (hasta alrededor de 1916-1920) en adquirir su color actual.

“La pátina no solo es estéticamente hermosa, sino que actúa como una capa protectora natural que impide la corrosión profunda del metal. Por eso, durante la gran restauración de 1986 se decidió conservar este tono en lugar de devolverle su color original”, explica el equipo de conservación del National Park Service.

Datos destacados:

  • La capa exterior de cobre tiene solo 2,4 mm de espesor.
  • La pátina actual tiene un grosor de apenas unas décimas de milímetro, pero es extremadamente estable.
  • El color verde no es musgo ni pintura: es el resultado de una reacción química natural.

Este proceso de oxidación convierte a la Estatua de la Libertad en un ejemplo vivo de cómo la química y el tiempo pueden embellecer y proteger el patrimonio cultural de la humanidad.

Inaugurada en 1886 como regalo de Francia a Estados Unidos, la “Dama de la Libertad” recibe cada año millones de visitantes y sigue siendo uno de los símbolos más poderosos de libertad y democracia en el mundo.

Tras años de silencio estadístico, el Banco Central de Venezuela (BCV) ha publicado cifras de crecimiento del PIB. Esta nueva serie —anual y trimestral, en términos reales y con 2007 como año base— permite, al menos, que el debate económico vuelva al ámbito de los datos.

Caracas Chronicles

Sin embargo, este regreso es parcial. Como es habitual, el BCV publicó las tasas de variación, pero no los niveles del PIB a precios constantes, ni los valores a precios corrientes, ni las ponderaciones sectoriales necesarias para comprender la composición de la economía.

Esta omisión no es un detalle técnico. Sin ponderaciones, las tasas de crecimiento flotan en el vacío. Indican la dirección del movimiento, pero no su relevancia. Un sector puede crecer un 20 % y seguir siendo marginal. Otro puede expandirse solo ligeramente y, sin embargo, dominar el resultado agregado. Interpretar el PIB únicamente a través de las tasas de crecimiento es como mirar un mapa sin escala.

A partir de las variaciones sectoriales publicadas por el BCV, es posible realizar un ejercicio indirecto: reconstruir los índices de volumen con base 2007 = 100 y, a partir de ellos, estimar las ponderaciones sectoriales implícitas dentro del PIB. Esto no pretende reemplazar las cuentas nacionales oficiales, sino extraer información estructural que no se presenta explícitamente en las cifras publicadas. El resultado ayuda a responder una pregunta clave: ¿de qué se compone realmente la economía venezolana que surgió tras la recesión y el reciente repunte?

Menor producción estatal, mayor peso privado

El primer hallazgo es de carácter institucional. En 2018, en uno de los momentos más críticos de la crisis, el sector privado representaba apenas el 44,8% del PIB, el nivel más bajo registrado en la serie reconstruida. El sector público, en cambio, superaba el 52%, lo que refleja tanto el colapso de la actividad privada como el peso relativo de la producción estatal.

Desde entonces, la relación se ha invertido. Para 2025, el sector privado alcanza aproximadamente el 52,1% del PIB, mientras que el sector público desciende al 42,4%. La economía venezolana que emerge de la crisis es, en términos relativos, menos dependiente del Estado que a finales de la década anterior.

El petróleo solía representar alrededor del 12% del PIB y a menudo era superado por la industria manufacturera. Hoy en día, el sector petrolero puede ser hasta cuatro veces mayor que la industria manufacturera.

Este cambio debe interpretarse con cautela. No implica necesariamente una expansión vigorosa del sector privado en términos absolutos, sino que refleja una contracción más pronunciada y persistente del sector público como productor directo de bienes y servicios. Aun así, el reequilibrio es significativo y marca una ruptura con el patrón observado durante los años más críticos de la crisis.

El petróleo: renovada importancia con salvedades estadísticas

El segundo eje de esta reestructuración es el sector petrolero. En la nueva serie, su participación en el PIB se sitúa en torno al 20,5 % en 2020 y aumenta hasta aproximadamente el 25,9 % en 2025. A primera vista, estas cifras sugieren una economía nuevamente dominada por el petróleo.

Pero aquí es fundamental una advertencia metodológica. El año base 2007 coincide con un período de precios altos del petróleo. Esto tiende a inflar el peso relativo del sector en términos reales. En la serie anterior, basada en 1997, el petróleo representaba generalmente alrededor del 12% del PIB y a menudo era superado por la industria manufacturera. Hoy en día, el sector petrolero puede ser hasta cuatro veces mayor que la industria manufacturera.

Esta cifra no debe descartarse, pero sí interpretarse con cautela. Refleja tanto la estructura actual de la economía como un efecto estadístico derivado del cambio de año base. La importancia del petróleo sigue siendo indiscutible, aunque su magnitud exacta depende del enfoque metodológico.

Sectores en auge: información, servicios, agricultura

Entre las actividades no petroleras, el cambio estructural más significativo se observa en el sector de la información y las comunicaciones. Durante más de una década, entre 2007 y 2019, este sector representó en promedio tan solo el 5,2% del PIB. A partir de 2020, su participación supera sistemáticamente el 10%, consolidándose como uno de los principales beneficiarios de la reciente reestructuración.

Este incremento apunta a una economía que se reorganiza en torno a los servicios de conectividad, las telecomunicaciones y los flujos de información. No implica necesariamente una alta productividad, pero sí señala un cambio claro en el conjunto de actividades generadoras de valor.

La agricultura presenta una dinámica diferente. Si bien sigue siendo un sector de tamaño moderado, actualmente representa alrededor del 5 % del PIB, en comparación con un promedio del 3,3 % entre 2007 y 2019. La clave reside en su relativa resiliencia durante la recesión de 2014-2020: experimentó un menor descenso que otros sectores y, como resultado, ganó peso dentro de una economía más pequeña.

Dentro del universo de servicios, destacan también las actividades inmobiliarias, profesionales, científicas, técnicas, administrativas y de apoyo. Se trata de un sector amplio y heterogéneo, que, sin embargo, muestra una clara tendencia a lo largo del tiempo. Antes de la crisis, estas actividades representaban alrededor del 11 % del PIB y, al igual que la agricultura, demostraron una relativa resiliencia durante los años más difíciles de la recesión. En un contexto de alta inflación y volatilidad cambiaria, los servicios (en particular los profesionales y técnicos) tienden a ajustarse con mayor flexibilidad que las actividades intensivas en inventarios o capital físico.

El entusiasmo por algunos sectores en crecimiento se desvanece al considerar su peso en el PIB de 2025: aproximadamente un 3,6% para la construcción, un 1,5% para las finanzas y apenas un 0,8% para la minería.

Dicho esto, el sector presenta matices. En 2020 alcanzó un máximo de alrededor del 16,7% del PIB, pero parte de ese crecimiento se moderó posteriormente, situándose en torno al 13% en 2025. Esto refleja que el conjunto incluye dinámicas muy diferentes: mientras que algunos servicios profesionales y técnicos se expandieron, segmentos más afectados, como las actividades inmobiliarias, siguen operando por debajo de los niveles históricos. Aun así, en su conjunto, este sector se ha consolidado como el mayor sector no petrolero de la economía venezolana actual.

En cambio, otros sectores muestran una mayor estabilidad estructural. El comercio y la reparación de vehículos, que actualmente representan alrededor del 5% del PIB, cayeron hasta un mínimo del 3,8% durante los años más críticos de la crisis (lo que refleja el desplome del consumo), pero desde entonces han vuelto a niveles similares a los anteriores a la crisis.

Se observa un patrón similar en el sector de alojamiento y restauración, que tocó fondo durante la pandemia (1,3 % del PIB en 2020) como consecuencia directa de las restricciones a la movilidad, los cierres y la casi paralización del turismo. Desde entonces, se ha recuperado parcialmente, alcanzando cerca del 1,6 % en 2025. A pesar de la atención que ha recibido recientemente, su impacto global sigue siendo moderado y su comportamiento más estable de lo que podría sugerir la percepción popular.

Los mayores perdedores: la industria manufacturera y el Estado productor

Dentro de las actividades no petroleras, el sector manufacturero muestra las secuelas de la crisis. Tras superar el 10% del PIB hasta 2013, su participación se desplomó hasta un mínimo de alrededor del 5,4% en 2019. En los años posteriores, se observa una recuperación parcial, alcanzando aproximadamente el 6,8% en 2025, pero aún lejos de los niveles históricos. En lugar de una reindustrialización, los datos apuntan a una estabilización en niveles bajos.

Sin embargo, el ajuste más drástico se observa en los servicios públicos generales. Tras alcanzar un máximo histórico de aproximadamente el 22,9 % del PIB en 2019, su participación se reduce a tan solo el 10,8 % en 2025. Ningún otro sector pierde tanto peso en tan poco tiempo. El Estado sigue siendo relevante, pero su papel como generador directo de valor añadido es ahora mucho menor.

Crecimiento espectacular, impacto limitado

Las tasas de crecimiento más elevadas de los últimos años corresponden a sectores que aún son pequeños. En concreto, entre 2023 y 2025, la construcción registró un crecimiento acumulado de casi el 57%, las actividades financieras y de seguros alrededor del 40%, y la minería cerca del 27%.

Sin embargo, el entusiasmo disminuye al considerar su peso en el PIB de 2025: aproximadamente un 3,6 % para la construcción, un 1,5 % para las finanzas y apenas un 0,8 % para la minería. Si bien se trata de sectores dinámicos en términos porcentuales, su impacto macroeconómico es limitado debido a su tamaño. Esto nos recuerda por qué el peso sectorial es tan importante como las tasas de crecimiento.

Lo que esta reestructuración nos dice y lo que no nos dice

La economía venezolana que surge de este ejercicio es diferente a la de hace quince años: mayor peso del sector privado, dominio estadístico del petróleo, expansión de los servicios de información, debilitamiento de la industria, reducción de las finanzas y un Estado mucho más pequeño como productor directo.

Es importante destacar las limitaciones del análisis. Las ponderaciones aquí mencionadas son implícitas, no oficiales, y dependen de la coherencia interna de las tasas de crecimiento publicadas por el BCV. Futuras revisiones podrían modificar algunas magnitudes.

Aun así, el mensaje central es claro. Detrás de las tasas de crecimiento que actualmente acaparan la atención pública, se esconde una reestructuración silenciosa de la economía venezolana. Comprenderla es fundamental para cualquier debate serio sobre política económica, inversión o desarrollo productivo. Porque, en definitiva, no solo importa cuánto crece el PIB, sino (quizás sobre todo) de qué está compuesto.

La organización no gubernamental Espacio Público exigió la tarde del miércoles 8 de abril, que la nueva gestión de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ordene el desbloqueo inmediato de más de 60 medios de comunicación digitales que permanecen restringidos en el país.

La Patilla

A través de su cuenta oficial en la red social X, la ONG reiteró que el acceso libre a la información es un derecho fundamental y pidió acciones concretas por parte de las autoridades regulatorias.

«#ConatelDesbloqueaYA | Urge que la nueva gestión de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ordene el desbloqueo digital de los más de 60 medios a los que no podemos acceder libremente», dijo la organización en sus redes sociales.

Espacio Público señaló que el bloqueo de portales informativos constituye una restricción al ejercicio de la libertad de expresión y al derecho ciudadano a mantenerse informado.

Diversos informes de organizaciones y comunicadores han advertido que en Venezuela el bloqueo de medios digitales se ha convertido en una práctica recurrente, obligando a los usuarios a recurrir a herramientas alternativas para acceder a contenidos informativos.

De acuerdo con datos citados por especialistas y organizaciones del sector, decenas de portales informativos permanecen restringidos mediante mecanismos técnicos aplicados por proveedores de internet, lo que limita el pluralismo informativo y el acceso a fuentes independientes.

El pronunciamiento de Espacio Público ocurre en el contexto de cambios recientes en la dirección del ente regulador, lo que ha generado expectativas sobre posibles medidas relacionadas con la política de telecomunicaciones y el acceso a la información, luego de que Nicolás Maduro terminara arrestado en operativo militar de EEUU, la madrugada del 3 de enero en Caracas.

La organización insistió en que el desbloqueo de los medios digitales sería una señal concreta de respeto a los derechos fundamentales y contribuiría a fortalecer la transparencia y el debate público en el país.

Asimismo, reiteró que el acceso libre a la información es un principio esencial en sociedades democráticas y un elemento clave para el ejercicio del periodismo y la participación ciudadana.

Organizaciones defensoras de la libertad de expresión han documentado el bloqueo de numerosos portales informativos en los últimos años, así como el cierre de emisoras y restricciones a contenidos periodísticos, lo que ha generado preocupación sobre el estado del ecosistema mediático en Venezuela.

En este escenario, Espacio Público mantiene su llamado a que las autoridades garanticen el acceso a la información y respeten los estándares internacionales en materia de derechos humanos y libertad de expresión.

El exalcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma calificó como “irónico” que Venezuela posea algunas de las mayores reservas energéticas del planeta mientras atraviesa “la peor crisis eléctrica de su historia”.

Nota de prensa

“Seamos claros: sin electricidad no hay recuperación económica posible”, escribió el dirigente opositor, exiliado en España, en su portal Antonioledezma.net.

Ledezma, coordinador del consejo político internacional de María Corina Machado, cuestionó el plan de racionamiento anunciado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien atribuyó la medida a la incidencia solar y a las altas temperaturas previstas.

“La crisis eléctrica no es un fenómeno meteorológico (El Niño) ni zoológico (la iguana); tampoco es culpa del sol. Es la corrupción y la incompetencia”, afirmó.

Rodríguez había advertido que la intensidad de los rayos solares podría generar temperaturas extremas y un aumento súbito en la demanda energética.

Ledezma sostiene que los apagones diarios son por falta de mantenimiento, inversión y despido de personal especializado.

“Politizaron Edelca, remataron Cadafe y Electricidad de Caracas hasta convertirlas en cajas chicas de la revolución”, denunció.

“Robaron miles de millones de dólares en compras de equipos de mala calidad, plantas eléctricas de segunda mano y turbinas que hoy son chatarras”.

Insistió que sin un sistema eléctrico confiable no es posible reactivar la industria petrolera, impulsar el sector agrícola ni modernizar el país. “No se puede levantar a Venezuela bajo la luz de una vela”.

Propuestas de solución

Ledezma planteó retomar obras paralizadas —entre ellas la represa de Tocoma—, instalar las plantas térmicas ya adquiridas, reparar las existentes, invertir en proyectos gasíferos y financiar la formación del talento humano.

“La reconstrucción del sistema eléctrico será, en buena medida, la reconstrucción de la república”, afirmó.

El régimen de Irán suspendió el tránsito de petroleros por el Estrecho de Ormuz tras los recientes ataques de Israel en territorio libanés, informó la agencia Fars. La medida se adoptó en respuesta directa a las acciones militares israelíes en Líbano, según reportó el medio iraní. Fars detalló que “simultáneamente con los ataques de Israel a Líbano, el paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz ha sido detenido”.

Infobae

El Estrecho de Ormuz es una vía marítima clave para el transporte global de petróleo, y cualquier interrupción tiene repercusiones inmediatas en los mercados energéticos internacionales.

En paralelo, la Armada iraní emitió advertencias a las embarcaciones que permanecen en la zona. En un mensaje reproducido por el diario británico The Guardian, las autoridades navales señalaron que los buques no deben intentar atravesar el estrecho sin autorización.“Cualquier embarcación que intente adentrarse en el mar será atacada y destruida”, indicaron.

Varias fuentes marítimas confirmaron las amenazas de destruir los barcos que intentaran atravesar el estrecho de Ormuz sin el permiso de Teherán. El tránsito por dicha vía marítima permanecía cerrado, aseguraron.

La agencia Farstambién comunicó que dos petroleros recibieron autorización para cruzar el Estrecho la mañana de este miércoles, después de que entrara en vigor un cese al fuego entre Irán y Estados Unidos. Este permiso fue una excepción en el contexto de la suspensión general, señaló el medio.

La decisión se conoció horas después de que se registraran los primeros movimientos de buques en la zona tras semanas de parálisis. Imágenes captadas el 8 de abril frente a la costa de Musandam, en Omán, mostraban embarcaciones retomando lentamente la navegación en el corredor marítimo.Durante las primeras horas de este miércoles hubo movimiento de barcos en el estrecho de Ormuz

Según datos de la plataforma de seguimiento MarineTraffic, cientos de buques permanecen en el área, incluidos 426 petroleros, 34 portavehículos de gas licuado de petróleo y 19 buques de gas natural licuado, muchos de ellos detenidos durante la interrupción. La misma fuente registró movimientos iniciales tras el alto el fuego, con cruces puntuales en distintas franjas horarias.

El tránsito en el estrecho había comenzado a reanudarse luego del anuncio de una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, mediada por Pakistán, tras seis semanas de enfrentamientos en distintos puntos de Oriente Medio.El conflicto dejó miles de muertos y provocó una interrupción en el suministro energético global.

El acuerdo fue anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, la noche de este martes, pocas horas antes del vencimiento de un plazo fijado por su administración para la reapertura del paso marítimo. Tras la entrada en vigor del alto el fuego, autoridades iraníes indicaron que el tránsito sería posible bajo coordinación con sus fuerzas armadas y sujeto a condiciones operativas.

El Estrecho de Ormuz había sido cerrado formalmente el 2 de marzo, en medio de una escalada que incluyó operaciones militares y restricciones al tráfico marítimo. Durante ese período, el paso quedó limitado a embarcaciones autorizadas, lo que afectó el flujo de petróleo hacia distintos mercados.

La interrupción impactó en los precios internacionales del crudo y en productos derivados, en un contexto de volatilidad en los mercados. La nueva suspensión del tránsito de petroleros se produce mientras continúan las tensiones en la región y bajo advertencias directas a los buques que permanecen en la zona.

El presidente estadounidense Donald Trump confirmó el miércoles que el Líbano Hezbollah no forman parte del acuerdo de alto el fuego de dos semanas alcanzado entre Estados Unidos e Irán, horas antes de que Israel lanzara su mayor ataque coordinado de la guerra sobre Beirut, donde las autoridades locales reportan víctimas mortales y un gran número de personas heridas en zonas residenciales y comerciales del centro de la capital libanesa.

AP

Sobre este conflicto, Trump dijo a PBS al ser consultado sobre el tema: “Sí, no estaba incluido en el acuerdo”. Cuando se le preguntó por qué, el mandatario respondió: “Por Hezbollah. No estaban incluidos en el acuerdo. Eso también se resolverá.” Al ser consultado sobre los ataques israelíes en curso, Trump los minimizó: “Es una escaramuza separada.”

La declaración de Trump contradijo directamente la postura de Pakistán, uno de los mediadores clave del acuerdo, que sostuvo desde el inicio que la tregua incluía el frente libanés. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había anticipado la posición de Washington desde la madrugada al afirmar que la campaña contra Hezbollah continuaría sin interrupciones, y el ejército israelí lo reiteró en un comunicado: “La operación en el Líbano continúa, el alto el fuego no se aplica en el Líbano.”

Poco después de las 2 de la tarde hora local, Israel ejecutó lo que su propio ejército describió como el mayor ataque coordinado de la guerra, impactando más de 100 objetivos de Hezbollah en menos de diez minutos en Beirut, el sur del Líbano y el valle de la Bekaa.

El Ministerio de Salud libanés informó decenas de muertos y cientos de heridos en una estimación preliminar. Columnas de humo negro se elevaron sobre varios puntos de la capital costera, donde una gran cantidad de desplazados por la guerra habían encontrado refugio.

Periodistas de AP observaron cuerpos carbonizados en vehículos y en la calle en una de las intersecciones más transitadas de Beirut, en el barrio de Corniche al Mazraa, una zona mixta residencial y comercial. Edificios de apartamentos fueron alcanzados. Equipos de rescate utilizaron montacargas para remover escombros humeantes en busca de sobrevivientes.

La ministra de Asuntos Sociales del Líbano, Haneed Sayed, calificó los ataques de “punto de inflexión muy peligroso” en una entrevista con AP. “Estos ataques están ahora en el corazón de Beirut. La mitad de los desplazados internos están en Beirut, en esta zona”, dijo. El primer ministro libanés Nawaf Salam acusó a Israel de escalar en el momento en que funcionarios libaneses buscaban negociar una solución, golpeando zonas civiles “con total desprecio por los principios del derecho internacional”. El presidente libanés Joseph Aoun calificó los ataques de “bárbaros”.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió al líder de Hezbollah, Naim Kassem, que “le llegará su turno”, en referencia al asesinato en 2024 del anterior líder del grupo, Hassan Nasrallah. Katz describió los ataques del miércoles como el mayor golpe contra Hezbollah desde el ataque que hizo explotar los buscapersonas de cientos de sus miembros en septiembre de 2024.

Un funcionario de Hezbollah dijo a AP, bajo condición de anonimato, que el grupo estaba dando tiempo a los mediadores para asegurar un alto el fuego en el Líbano, pero aclaró que “no hemos anunciado nuestra adhesión al alto el fuego dado que los israelíes no lo están respetando”. El funcionario advirtió además que el grupo no aceptará volver a la situación previa al 2 de marzo, cuando Israel llevaba a cabo ataques casi diarios pese a que un alto el fuego estaba nominalmente en vigor.

Temprano en la mañana, antes de los ataques, muchos desplazados que dormían en tiendas en las calles de Beirut y en la ciudad costera de Sidón habían comenzado a empacar sus pertenencias para regresar a sus hogares tras el anuncio del alto el fuego. Horas después, familias en un campamento de desplazados en la costanera de Beirut expresaban confusión y desesperación. “Ya no podemos más, durmiendo en una carpa, sin poder ducharnos, con tanta incertidumbre”, dijo Fadi Zaydan, de 35 años, que había preparado su regreso a la ciudad sureña de Nabatieh antes de decidir esperar en Sidón.

Desde que Israel lanzó su operación terrestre en el Líbano el 2 de marzo, los ataques aéreos israelíes han matado a más de 1.530 personas, entre ellas más de 100 mujeres y 130 niños, y han desplazado a más de un millón de personas.

Israel realizó el mayor ataque contra la infraestructura del grupo terrorista Hezbollah en Líbano desde el inicio de la operación “Rugido del León”, según informó el Ejército de Defensa de Israel (IDF). En un lapso de diez minutos y de forma simultánea en varias áreas, el ejército israelí llevó a cabo una ofensiva coordinada contra aproximadamente 100 comandos e infraestructuras militares del grupo criminal financiado por el régimen de Irán en Beirut, el valle de la Becá y el sur de Líbano.

Infobae

El Ministerio de Salud del Líbano informó que los ataques israelíes del miércoles causaron la muerte de 182 personas, la cifra más alta de fallecidos en un solo día en la guerra entre Israel y Hezbollah.

El comunicado detalló que la operación incluyó ataques a comandos de inteligenciacuarteles centrales y sitios de mando y control empleados por miembros de Hezbollah para organizar y planificar atentados contra fuerzas israelíes y civiles. Además, fueron atacadas infraestructuras de sistemas de fuego y marítimos responsables del lanzamiento de misiles contra posiciones del IDF y contra territorio israelí. Entre los objetivos también figuraron activos de la “Fuerza Radwan” y de la Unidad Aérea 127, identificadas como las unidades de élite de la organización.

La ofensiva israelí se preparó sobre la base de información de inteligencia precisa y fue planificada durante semanas por el personal de la rama de OperacionesInteligencia, la Fuerza Aérea y el Comando Norte. El objetivo, según el IDF, fue profundizar el daño a la capacidad operativa de los terroristas de Hezbollah.

La mayoría de las infraestructuras atacadas estaban situadas en zonas densamente pobladas. El comunicado del ejército acusó a la organización terrorista de emplear a la población civil libanesa como “escudo humano” para proteger sus operaciones. Antes de los ataques, se adoptaron medidas para minimizar en la medida de lo posible el impacto sobre personas no involucradas.

Israel ejecutó una ofensiva aérea que alcanzó cerca de 100 objetivos de Hezbollah en diferentes regiones de Líbano, incluyendo Beirut, el valle de la Becá y el sur del país. El Ejército de Defensa de Israel calificó la acción como el mayor ataque contra la infraestructura de Hezbollah desde el inicio de la actual operación, señalando que los blancos fueron centros de mando, inteligencia y unidades de élite de la organización.

El ejército israelí afirmó que Hezbollah eligió sumarse al conflicto bajo el amparo del régimen iraní, perjudicando al Estado de Líbano y a sus ciudadanos. El comunicado instó a la población y al Estado libanés a rechazar la presencia de Hezbollah en zonas civiles y los intentos de la organización por incrementar su arsenal. El IDF concluyó que continuará actuando contra la organización y no permitirá daños a los ciudadanos de Israel.

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