Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El 6 de octubre de 2019 entró en vigencia un aumento de tarifas en el sistema de transporte público de Chile. La suba fue de alrededor de un 4% en promedio para Santiago y otras comunas populosas. Era el gobierno de Sebastián Piñera y el país sudamericano vivía -hasta entonces- una aparente paz social, en contraste con el resto de las naciones de la región. Sin embargo, pocos días después, el viernes 18 de ese mes, las protestas estallaron en la capital y se ramificaron a toda la nación en lo que constituyó una devastadora crisis social imposible de contener.

Por: Laureano Pérez Izquierdo – Infobae

Piñera dio marcha atrás con el incremento, pero parecía ser demasiado tarde.

Una violencia desproporcionada ganó pronto las calles hasta límites sospechosamente insólitos. Estaciones de metro incendiadassupermercados destruidos, comercios de todos los tamaños saqueados, interminables cortes y barricadas en las principales avenidas y calles, en todas las ciudades. Robos, asaltos y más quemaduras a lo largo del extenso territorio chileno ganaban la atención en todo el mundo. El terror había ganado en cada rincón.

Los Carabineros, esa fuerza policial de fama dura, reprimió hasta que se vio sobrepasada por una ola que no se detenía y por una opinión pública local e internacional que le puso límites lógico a los abusos desmedidos. Las lamentables listas de muertos y heridos se multiplicaban a diario. Los detenidos, también.

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Al descontento por el aumento del metro, los autobuses urbanos y los trenes, se sumaron de inmediato otras consignas más vagas y rutilantes. Más ideológicas que cotidianas. Desde un sistema de jubilación privado en apariencia abusivo, pasando por una pobreza e injusticia social estructural hasta llegar a la conclusión de que Chile -faro del orden y la disciplina económica en América Latina– era en verdad una nación dominada por las elites donde las grandes mayorías vivían oprimidas en la servidumbre.

En conclusión, el gran culpable de aquel hiper estallido social era un sistema neoconservadorliberal, que había dejado olvidado por entero a un pueblo que ahora pretendía otro sistema absolutamente opuesto que lo condujera. Todo eso pese al extraño registro que desde la vuelta a la democracia en 1990 fueron más los años de gobiernos socialistas que de derecha.

Piñera, con escaso margen de maniobra comenzó a liberar fondos de las famosas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Paradójicamente había sido su hermano, José Manuel Piñera, quien siendo ministro de Trabajo las instauró bajo la dictadura de Augusto Pinochet en noviembre de 1980.

Las protestas no fueron gratuitas. Como consecuencia de ellas, la economía se vio fuertemente golpeada. El dólar se disparó a tal punto que el Banco Central debió intervenir, algo inuncial para el país. El comercio se paralizó debido a los saqueos: nadie quería ser blanco de los desestabilizadores disfrazados de indignados. El turismo, fuente de divisas, se desvaneció. Los países civilizados recomendaban a sus ciudadanos no viajar a Chile. De acuerdo a datos oficiales, la producción cayó más de un 9% en dos meses y 700 millones de dólares buscaron refugio fuera del país. La deuda pasó de 27,9% al 38,2 por ciento, según información de la Dirección de Presupuestos de Chile.

Pero las violentas manifestaciones chilenas que terminaron, a la postre, con el pedido de una nueva constitución no fueron aisladas. Semanas antes, Ecuador había vivido situaciones similares. Lenin Moreno resistió. Perú también padeció días violentos. Martín Vizcarra, presidente peruano, también resistió. Eran tiempos en que la dictadura chavista, comandada por Nicolás Maduro, se refería al malhumor social con un eufemismo que celebraba. Hablaba de “las brisitas”. Diosdado Cabello, otro mandamás del régimen venezolano, también alentaba esos vientos revolucionarios. En algunos medios hablaban de “primavera latinoamericana”.

Maduro, por esos días, insultó a Piñera: lo llamó “pichón de Pinochet”.

En aquel momento, Infobae alertaba sobre la presencia de “elementos” chavistas y cubanos en Santiago. “¿En qué lugar del mundo se reclama por el valor del metro saqueando un Walmart? ¿Quién lo hace quemando una sucursal de un periódico? La ‘brisita’ parece haber atravesado los Andes (…) En Miraflores resguardan dinero para mantener su poder en tierra latinoamericana. ¿Dónde más están interviniendo con sus dólares? Cabello graficó que ‘una brisita bolivariana’ se dejaba sentir en Ecuador, Perú, Brasil, Honduras, Colombia y Argentina”. Era la larga lista de países a los que intentaban desestabilizar. Todos de centro o centro derecha, alejados del castrochavismo.

En ese mismo artículo publicado el 22 de octubre de 2019, se planteaba: “La dictadura chavista obedece a Cuba y todas sus maniobras están dirigidas a ganar tiempo. Valdrá preguntarse: ¿Es Caracas o La Habana quien desestabiliza a la región?”. Por lo general, el castrismo no deja sus huellas. Bolivia es uno de sus mejores experimentos.

Es quizás por eso que se vivieron horas de júbilo luego de que Piñera cediera a las demadas más ruidosas y diera inicio al proceso de reforma constitucional.

Pero la aventura no resultó en lo que se esperaba. Ya sin el conservador en el poder, se eligieron dos constituyentes que presentaron ante la ciudadanía dos cartas magnas totalmente diferentes. Opuestas entre sí. El día y la noche. Una muy de izquierdas; la otra muy de derechas. El presidente Gabriel Boric, símbolo del recambio generacional político de Chile, no tuvo más remedio que dar por concluida este domingo “la revolución” que empezó hace más de cuatro años. No habrá nueva constitución. Mucho menos una chavista.

Este domingo, el periodista y analista político argentino Joaquín Morales Solá advirtió que esas brisas bolivarianas que se desataron como huracán en Chile pronto podrían soplar en la Argentina. El contexto es muchísimo más delicado y grave al que se vivía en Chile en 2019. La economía y el escenario social y humano argentinos tambalean por todos lados: el nivel de pobreza está por encima del 40 por ciento, se padece una superinflación de más del 150 por ciento anual, la devaluación del peso fue superior al 100 por ciento y la deuda -tanto interna como externa- es asfixiante. Los combustibles aumentaron más de un 60 por ciento y las tarifas pronto llegarán a los hogares con subas meteóricas. Es el crudo sinceramiento de años de populismo y subsidios.

Pero a ese panorama debe sumarse otra preocupación. El presidente Javier Milei no cuenta con un respaldo partidario homogéneo y propio. Su caudal de votos genuino es del 30 por ciento con un 25 “prestado”. ¿Cuánto durará el crédito? Tampoco posee la experiencia de gestión -buena o mala- que tenía Piñera al momento del mega estallido. Mucho menos con instituciones y organismos que gocen de una salud plena. Su severo plan de ajuste traerá malestar social que habrá que monitorear de cerca para contener.

Sobre todo porque pirómanos cubanos y venezolanos podrían estar esperando la primera chispa. Son especialistas en desatar huracanes. E incendios.

Posiblemente el tema evolutivo sea uno de los más trascendentes para comprender la naturaleza del conocimiento. Ahora se renueva la necesidad de volver al ruedo luego de un debate muy difundido que tuvo lugar en París entre intelectuales de fuste. Es difícil entender la postura de quien se declara opuesto al evolucionismo.

Por: Alberto Benegas Lynch – Visión Liberal

Dado que los seres humanos estamos a años luz de la perfección en todas las materias posibles, entre otras cosas, debido a nuestra colosal ignorancia, la evolución es el camino para intentar la mejora de la marca respecto de nuestra posición anterior, en cualquier campo de que se trate. Lo contrario es estancarnos en el empecinamiento al mostrarnos satisfechos con nuestros raquíticos conocimientos. Es cierto que en el transcurso de la vida, tomando como punto de referencia el universo, en términos relativos es poco lo que podemos avanzar, pero algo es algo. No hay tema humano que no sea susceptible de mejorarse.

Pero aquí viene un tema crucial: el simple paso del tiempo no garantiza nada, se requiere esfuerzo de la mente para progresar, básicamente en cuanto a la excelencia de los valores. También en la ciencia que no abre juicios de valor (simplemente describe) en su terreno específico, aunque el científico genuino tiene presente la ética ya que sin el valor de la honestidad intelectual se convierte en una impostura. El progreso es sinónimo de evolución pero no es un proceso automático, como queda expresado, hay que lograr la meta con trabajo.

En el siglo XVIII, especialmente John Priestley y Richard Price, sostuvieron que, si existe libertad, el hombre inexorablemente progresaría. Este es un punto que debe clarificarse.

La libertad es una condición necesaria para el progreso, más no es suficiente. La libertad implica respeto recíproco, lo cual puede existir pero si el hombre se degrada inexorablemente habrá involución y, en última instancia, un ser degradado a niveles del subsuelo.

Hans Zbiden nos recuerda la novela de Saltykov –La conciencia perdida– en la que todos los personajes deciden desprenderse de sus respectivas conciencias como algo inútil a los efectos de “sentirse liberados”. Sin embargo, los esfuerzos resultaron contraproducentes puesto que un misterioso desasosiego los empuja a retomar la voz interior y la brújula para que la conducta tenga sentido. El tema se repite en el conocido personaje de Papini, un engendro que la degradación más escalofriante hizo que ni siquiera tuviera un nombre ya que se lo identificaba con un número, igual que en El innombrable de Samuel Beckett.

De cualquier modo, es de gran interés introducir el concepto de la involución al efecto de percatarse de que el cambio no necesariamente significa evolución. En el medio está la conducta del ser humano que puede destruir o construir.

Entre muchos otros, Clarence Carson en The Fateful Turn alude al célebre profesor de filosofía de Harvard, Josiah Royce que en sus obras incluye aspectos de lo que estamos tratando en esta nota, lo hace especialmente en The World and the Individual y en The Spirit of Modern Philosophy.

Royce se detiene a enfatizar que muchas veces se piensa que el progreso equivale a lo nuevo y que hay que adaptarse para pasar por un “ser ajustado” (políticamente correcto diríamos hoy). Esta visión, dice el autor, conduce al fracaso y al retroceso. Aunque en sus primeros trabajos no fue claro, en su última etapa resulta contundente al salirse del cul-de-sac a que inexorablemente conduce la capacidad de la mente para elegir entre distintos caminos, para refutar a los que sostienen que todo está previamente programado en el ser humano. De este modo obvió las contradicciones de aquella postura puesto que la racionalidad carece de sentido si la razón no juega un rol decisivo, lo cual implica libertad y, en este contexto, vincula estas consideraciones con el evolucionismo que proviene de sujetos pensantes y no como algo imposible de modificarse.

Darwin tomó la idea del evolucionismo de Mandeville que la desarrolló en el campo cultural, dos territorios bien distintos, por ello es que resulta ilegítima la extrapolación de un área a otra como cuando se hace referencia al “darwinismo social”, sin percatarse que el evolucionismo humano trata de selección de normas no de especies y, lo más importante, a diferencia de la biología, los más fuertes transmiten su fortaleza a los más débiles vía las tasas de capitalización como una consecuencia necesaria aunque no buscada y, a veces, no querida. Todo lo cual es bien distinto de la sandez del llamado “efecto derrame” como si el proceso consistiera en que los menesterosos recibieran algo después de que el vaso de los opulentos rebalse.

Por esto es que resulta un insulto a la inteligencia los ministerios de educación y cultura que imponen pautas curriculares a todas las casas de estudio, no solo a las estatales sino a las privadas por la que están de hecho privadas de independencia. Esta imposición contradice la necesaria apertura evolutiva en competencia puesto que nadie tiene la precisa en cuanto a la estructura curricular y el proceso evolutivo no debe circunscribirse a las mentes de los burócratas sino a las de todos los involucrados en busca de la excelencia lo cual requiere puertas y ventanas abiertas para que entre el mayor oxígeno posible.

En términos más generales, el progreso está atado al nivel axiológico puesto que inexorablemente descansa en un esqueleto de valores cuya consideración es ineludible.

Siempre tras el progreso hay ideas que lo sustentan y explican. No hay tal cosa como los ciclos irreversibles de la historia ni “las leyes históricas”, todo depende de lo que hagan diariamente los seres humanos. De lo contrario sería aconsejable descansar y esperar el ciclo favorable. La posición de los Fukuyama son marxismos al revés. Como he citado antes, Paul Johnson ha escrito con mucha razón que “Una de las lecciones de la historia que uno tiene que aprender, a pesar de ser muy desagradable, es que ninguna civilización puede tomarse por segura. Su permanencia nunca puede considerarse inamovible: siempre habrá una era oscura esperando a la vuelta de cada esquina”.

Por su parte, Arnold Toynbee también insiste en que la civilización es un esfuerzo “hacia una especie más alta de vida espiritual. No puede uno describir la meta porque nunca se la ha alcanzado o, más bien, nunca la ha alcanzado ninguna sociedad humana […] la civilización es un movimiento no una condición, es un viaje y no un puerto”.

Una receta básica en dirección al progreso es el fortalecimiento de las autonomías individuales, es decir, el individualismo. En no pocas ocasiones se interpreta el individualismo como sinónimo de seres autárquicos que se miran el ombligo cuando, precisamente, significa el respeto recíproco a los efectos de poder interactuar con otras personas de la forma más abierta y fluida posible.

Son los socialismos en sus diversas vertientes los que bloquean y coartan las relaciones interpersonales alegando “culturas nacionales y populares” y similares al tiempo que se le otorgan poderes ilimitados a los gobernantes del momento para atropellar los derechos de la gente, con lo que se quiebra la cooperación social y la dignidad de las personas.

El trabajo en equipo surge del individualismo, a saber, que las personas para progresar descubren que logran mucho más eficientemente sus propósitos que si procedieran en soledad y asilados. Por el contrario, los estatismos al intervenir en los acuerdos libres y voluntarios para cooperar, crean fricciones y conflictos cuando imponen esquemas que contradicen las preferencias de quienes deciden arreglos diferentes y que cumplen con la sola condición de no lesionar derechos de terceros.

Las evoluciones humanas son procesos complejos y lentos que son detenidos o desfigurados cuando el Leviatán se entromete, y cuesta mucho recomponer los desaguisados. Como hemos dicho, el mojón o punto de referencia es siempre el valor moral que cuando se lo decide ignorar por cuenta propia o por entrometimientos del aparato estatal se desmorona la evolución para convertirse en involución como han apuntado autores de la talla de C. S. Lewis en La abolición del hombre.

Por último, un punto muy controvertido en el que desafortunadamente la mayor parte de los literatos no coincide. Es la importancia, al escribir, de dejar algún testimonio de los valores con que se sustenta la sociedad abierta aunque más no sea por alguna hendija colateral (incluso para la supervivencia de los mismos literatos). En este sentido, por ejemplo, comparten enfáticamente lo dicho Giovanni Papini, T. S. Eliot y Victoria Ocampo. No necesito decir que de ningún modo esto debe surgir de una disposición de cualquier índole que sea, lo cual ofendería a todo espíritu libre, se trata de un simple comentario para ser considerado como un andarivel para la defensa propia.

He consignado varias veces que bajo mi computadora tengo un inmenso letrero que reza nullius in verba que es el lema de la Royal Society de Londres que significa que no hay palabras finales, como queda dicho, debemos estar sentados en la punta de la silla y receptivos a nuevos paradigmas que mejoren nuestros conocimientos que como nos ha enseñado Popper tienen la característica de la provisionalidad abiertos a refutaciones.

Siempre se habla del Club de los 27, el de los rockeros que murieron a esa edad, prematuramente, debido a los excesos. Hendrix, Janis Joplin, Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse. Hubo una época que ser estrella de rock significaba un riesgo de vida importante, era una profesión sin atisbo de longevidad. En 1973, la revista británica NME hizo una encuesta algo macabra. Preguntó a sus lectores que músico de rock tenía más posibilidades de morir durante el siguiente año. Hubo un ganador por una mayoría abrumadora: Keith Richards.

Por: Matías Bauso – Infobae

Eso fue hace exactamente medio siglo. Hoy, Keith Richards, ingresa a otro club, inimaginable, tiempo atrás. El Club de los 80. Rockeros en la tercera edad que están lejos de jubilarse, que se mantienen activos y siguen deslumbrando sobre los escenarios después de cumplir 80 años. La nómina de socios es bastante exclusiva: Paul McCartney, Ringo Starr, Mick Jagger, Bob Dylan, Roger Waters, Willie Nelson (músico country pero con actitud rockera que en realidad es el único miembro del Club de los 90) y, con la membresía en disputa por su estado letárgico desde hace muchos tiempo, Brian Wilson (Roger Daltrey, Pete Townshend y Rod Stewart esperan en la puerta).

Si alguien se hubiera dormido hace 50 años y se despertara hoy y fuera obligado a adivinar que músicos de los que triunfaban en ese momento, se mantienen activos hoy, jamás mencionaría al guitarrista de los Rolling StonesKeith Richards siempre fue el sinónimo del exceso, del desborde. Si ya parece un milagro que cualquier persona esté rockeando en un escenario a los 80, mucho más lo parece en el caso del guitarrista de los Stones.

Los excesos de Keith

Keith Richards es la norma Iso 9000 de lo salvaje en el rock. Es como si el lema de sexo, drogas y rock & roll hubiera sido inspirado en su figura. El arquetipo sobre el que se moldearon varias generaciones de músicos. Alguna vez, Robin Williams dijo que el estilo de vida de Keith “hace parecer a Ozzy Osborne como un pobre amish”. Es el sinónimo del desborde, del exceso, de lo incontrolable. Pero, por supuesto, y antes que eso, es el sinónimo del guitarrista. Miembro de uno de los binomios creativos más influyente de los últimos sesenta años, es el motor de la banda de rock más grande de todos los tiempos. Sus riffs son adictivos, impulsan las canciones y fueron copiados por miles de guitarristas que le siguieron.

Tal vez lo que hace único a los Stones no haya sido Jagger (o al menos no sólo él) sino la manera en que Richards metabolizó el blues, a Jimmy Reed y a Chuck Berry y lo convirtió en algo nuevo, diferente. Richards es el sonido de los Stones. Y, también, su alma.

Contaremos las historias más impactantes, las más escandalosas, las más divertidas porque son atractivas e interesantes, porque pintan al personaje, sin olvidar jamás que es uno de los grandes músicos de la historia del rock. Puede haber guitarristas más dúctiles que él, con mayor destreza, con mejor digitación, pero pocos tiene el impuso y transmiten como Richards. En el gran Panteón de los Riffs del Rock, encabezado por Satisfaction, en los primeros lugares están los de Gimme Shelter, Jumpin’ Jack Flash, Brown Sugar, Paint It Black y Star me Up entre muchísimos otros.

La formación original de los Rolling Stones: Bill Wyman, Brian Jones, Keith Richards, Mick Jagger y Charlie Watts. De ellos sólo Jagger y Richards permanecen en la banda (Fiona Adams/Redferns)La formación original de los Rolling Stones: Bill Wyman, Brian Jones, Keith Richards, Mick Jagger y Charlie Watts. De ellos sólo Jagger y Richards permanecen en la banda (Fiona Adams/Redferns)

Aún en un medio habituado a los consumos desaforados, Keith Richards fue un épico abusador de sustancias. Primus inter pares. Marihuana, cocaína, heroína, ácido, mescalina, pastillas de todo tipo, scotch, toneladas de bourbon, cada una de las bebidas blancas alguna vez destiladas. Tomó, fumó, esnifó y se inyectó todo lo imaginable. Y alguna que otra cosa inimaginable también. Como, por ejemplo, las cenizas del padre.

Las historias de Richards

Keith contó la historia varias veces y fue cambiando de versión. La primera vez lo hizo en una entrevista con NME en 2007. Narró directamente que luego de cremado el padre y antes de arrojar sus cenizas, esnifó una línea de ellas, que en ese momento pensó que se había metido tantas cosas en el cuerpo, que por qué no meterse un poquito de su papá. Tiempo después negó esos dichos ante el escándalo que se produjo. Contó que cuando lanzó hacia un árbol las cenizas de su progenitor, siguiendo su último deseo, el viento llevó algunas hacia él que las aspiró sin querer. La tercera y definitiva versión la dio hace unos años, es una síntesis de las anteriores y suena más que verosímil. Dijo que en el trámite de preparar las cenizas para lanzarlas en el roble favorito de su papá, algunas cayeron sobre una mesa y que se formó una especie de línea, como las que tantas veces se llevó a su nariz. No aguantó la tentación y aspiró con ganas lo que quedaba de su padre.

Para muchos su supervivencia es un milagro. Pero tal vez tenga una explicación: su adicción mayor es a la guitarra, al público, a los escenarios.

Una clave un poco más profana es una en la que insiste en sus muy buenas memorias tituladas Vida. Siempre tomó cocaína de primera calidad, farmacéutica. Eso no quita que alguna vez haya estado a punto de morir por consumir heroína que estaba mezclada con estricnina.

De todas maneras, Keith siempre dijo que sus problemas principales no fueron con las drogas sino con los policías.

A fines de los sesenta, Richards se había comprado una mansión en Sussex. Una tarde estaba junto a Jagger y Marianne Faithfull. Hacía días que consumían ácido y alcohol. De pronto alguien golpeó la puerta. “Había unos duendes en la puerta. Me sorprendió”. En realidad se trataba de una brigada policial. A partir de ese momento, excepto el arresto y las acciones judiciales posteriores, el resto es leyenda. Se dice que estaban todos desnudos y que Marianne Faithfull tenía una barra de chocolate Mars en alguna cavidad de su cuerpo.

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La dictadura venezolana reiteró este domingo, a través del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) está “preparada” para “cualquier escenario” en medio de la disputa con Guyana por el Esequibo, luego de que ambos países se reunieran el jueves y acordaran no amenazarse ni utilizar la fuerza.

Infobae

“Se logró volver a la senda del diálogo para dirimir el conflicto por el territorio Esequibo. Ello (…) no significa en lo absoluto una mínima renuncia a nuestro reclamo, a nuestro no reconocimiento de la Corte Internacional de Justicia en este asunto y mucho menos significa que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no esté preparada para cualquier escenario”, dijo Padrino.

En un acto en homenaje al Libertador Simón Bolívar, transmitido por el canal estatal VTV, señaló que, en “la actualidad, la convulsa geopolítica mundial, marcada” por la “carrera por los hidrocarburos, vuelve a colocar a la rica” zona en cuestión y sus mares “en la mira de los poderes imperiales”, que “para evitar su decadencia, están dispuestos a las más viles acciones”.

“Nosotros, sencillamente, estaremos aquí preparados para cualquier situación de esta naturaleza”, aseguró el también vicepresidente sectorial de Soberanía Política, Seguridad y Paz, quien agregó que se mantendrán “alertas” ante esta situación, en la que “transnacionales, que actúan como un Estado dentro de otro Estado, tienen sus manos metidas”.

Padrino participó el sábado en un encuentro con el dictador Nicolás Maduro, quien expresó que su país “está dando” una “batalla histórica” para recuperar la Guayana Esequiba (como la llama el régimen venezolano) y señaló que la reunión del jueves en San Vicente y las Granadinas con su homólogo guyanés, Irfaan Ali, fue un “hito especial en el camino hacia la reivindicación” de los “derechos históricos” de Venezuela.

En la reunión del jueves, ambos países también se comprometieron a continuar con “el diálogo sobre cualquier otro asunto pendiente de importancia mutua” y a abstenerse “ya sea de palabra o de hecho, de intensificar cualquier conflicto o desacuerdo derivado de cualquier controversia”.

La controversia escaló luego de que Venezuela aprobara el 3 de diciembre en un referendo unilateral -que pretendía fuera vinculante- anexionarse la zona disputada, un territorio de casi 160.000 kilómetros cuadrados, y ordenara el asentamiento de una división militar cerca del área en litigio, sin incursiones de momento.

Las claves para conocer el Esequibo

Cuando Venezuela se independizó oficialmente de España en 1811, el Esequibo estaba bajo su dominio pero, años después, los británicos tomaron posesión de algunos territorios, que fueron ampliando hasta conformar la llamada Guayana Británica.

Ante el rechazo de Venezuela, la disputa se resolvió mediante un arbitraje internacional, que en 1899 estipuló con el llamado Laudo Arbitral de París que el territorio quedaba bajo dominio británico.

Venezuela declaró nulo décadas después el fallo y firmó con el Reino Unido el Acuerdo de Ginebra de 1966, que determinó crear una comisión para resolver la controversia. Ese mismo año, tras obtener su independencia de Reino Unido, Guyana pasó a controlar el Esequibo.

El caso está en la actualidad ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Guyana asegura que respetará la resolución del tribunal internacional, pero Venezuela rechaza que el mismo tenga competencia para dirimir sobre la disputa.

Unas 125.000 personas viven en el Esequibo, de los 800.000 habitantes que tiene Guyana, en su mayoría miembros de la comunidad indígena arawako.

Otros grupos indígenas que pueblan el territorio son los arekuna, akawaio, kariña, makushi, patamuná, sarao, wapishana y wai wai.

El idioma predominante es el inglés, como en el resto de Guyana, pero las comunidades indígenas tienen asimismo sus propias lenguas.

Es un territorio de 159.500 kilómetros cuadrados, que abarca dos terceras partes de Guyana y prácticamente seis de las diez regiones que componen el país.

La totalidad de las regiones de Barima-Waini, Pomeroon-Supenaam y Cuyuni-Mazaruni se encuentran en este territorio, así como gran parte de las regiones de Alto Takutu-Alto Esequibo, Potaro-Siparuni e Islas Esequibo-Demerara Occidental.

Está región selvática, situado al oeste del río Esequibo, hace frontera con Venezuela, que denomina a la zona Guayana Esequiba, y con Brasil.

El Esequibo posee reservas minerales de oro, bauxita, diamantes, cobre y hierro, entre otras, albergando la mina de oro Omai, una gran fuente de ingresos para Guyana.

También cuenta con una variada flora y fauna, importantes recursos hídricos y un terreno fértil que le otorga gran potencial agrícola.

Sus aguas territoriales contienen grandes reservas de petróleo y gas natural, la mayoría concentradas en el bloque Stabroek.

Desde que en 2015 la estadounidense ExxonMobil descubriera crudo en esa zona, Guyana ha pasado de ser uno de los países más pobres de Suramérica al de mayor crecimiento económico del mundo (57,8 % en 2022).

Estas reservas, que se estiman en unos 11.000 millones de barriles de petróleo, fomentaron, junto a cuestiones políticas, que las tensiones entre Georgetown y Caracas por Esequibo aumentaran hasta llegar a la actual crisis.

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, parece estar avanzando en la dirección de anexar el área del Esequibo de Guyana y convertirla en otro estado de Venezuela.

Por: Luis Fleischman – Infobae

Aunque Maduro aún no ha arrebatado esas tierras a Guyana, ha realizado un referéndum (de baja participación) que aprobó dicha anexión. Asimismo, nombró un gobernador para el futuro territorio incautado.

En los primeros días de diciembre, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) reafirmó que el territorio pertenece a Guyana y que Venezuela no debe anexarse la región del Esequibo.

Maduro pretende recuperar legitimidad apelando al nacionalismo venezolano detonando un conflicto internacional del mismo modo que lo hizo la dictadura militar argentina en 1982 cuando invadió las Islas Malvinas, territorio bajo soberanía británica. Venezuela hoy, como Argentina en aquel entonces, sufre una profunda crisis de legitimidad y gobernanza.

Otra razón que dio lugar a este paso es la economía. Aunque la disputa legal comenzó hace más de cien años, la cuestión se reavivó cuando Exxon Mobile descubrió grandes depósitos de petróleo en la región. La situación económica de Venezuela está en crisis y busca mejorarla mediante una invasión de este territorio rico en minerales y petróleo.

La medida de Venezuela es una violación del derecho internacional. Como se esperaba, el presidente Lula Da Silva de Brasil, quien ha sido un importante apologista y facilitador de la dictadura venezolana, instó a Guyana a aceptar conversaciones bilaterales con Venezuela para negociar el futuro de la región.

Acto seguido, lideres de Guyana y Venezuela se reunieron en St. Vincent y al final de la reunión se comprometieron a que ninguna de las partes usaría la fuerza. Sin embargo, no llegaron a ningún acuerdo. Prometieron reunirse nuevamente en Brasil en tres meses.

Semejante paso constituye una concesión a la agresión de Maduro. No está claro por qué Guyana debería negociar su territorio. Cualquier concesión territorial a Venezuela sería rendirse ante un peligroso enemigo de la democracia y la estabilidad regional.

Estados Unidos advirtió a Venezuela de no atacar a Guyana al realizar ejercicios de vuelo militares conjuntos con este último.

Esperemos que Venezuela no lleve a cabo la anexión de la zona del Esequibo. Sin embargo, si Venezuela procede con su belicosa acción, Estados Unidos tendrá que reaccionar enérgicamente.

La crisis Venezuela-Guyana sería comparable a la crisis Irak- Kuwait de 1990-1991.

Al igual que como Venezuela pretende proceder, Irak invadió Kuwait en 1990 para hacerse con el control del suministro de petróleo y mejorar su situación económica que sufrió después de la guerra contra Irán. Una medida así habría afectado los precios del petróleo, fortalecido el dominio de Sadam Husein en Medio Oriente y amenazado a países como Arabia Saudita y otras naciones del Golfo Pérsico.

En el caso que aquí estamos tratando, no sería diferente. La compañía petrolera estadounidense ExxonMobil descubrió depósitos de petróleo en Esequibo y continúa desarrollando la industria en la zona. La petrolera Chevron opera importantes proyectos energéticos en Venezuela y Guyana. Maduro ya advirtió a estas empresas que abandonaran la zona en un plazo de tres meses.

En caso de que las negociaciones fracasen y Venezuela proceda a apoderarse de la zona que representa dos tercios del territorio total de Guyana, se desataría una seria crisis.

La Administración Biden debería primero formar una coalición de países latinoamericanos que se opongan a tal medida. Es de suponer que tal presión regional no necesariamente persuadiría al régimen venezolano.

Si Maduro rechaza la diplomacia e invade Guyana, Estados Unidos debería movilizar sus fuerzas navales y enviar un mensaje al ejército venezolano de que tiene la intención de intervenir, y por su seguridad, los oficiales y soldados deben rendirse antes de que sea demasiado tarde. Si lo hacen, sería ideal. Si no lo hacen, se deberían llevar a cabo acciones militares, particularmente desde el aire para convencer a los militares venezolanos y sus paramilitares que ya no les conviene seguir manteniendo su lealtad al régimen Bolivariano.

El mundo se enfrenta hoy en día a un caos colosal.

Rusia ha asumido un papel demasiado agresivo en el mundo al atacar a Ucrania, proteger al régimen de Assad, fortalecer las relaciones militares con Irán y ponerse del lado del grupo terrorista Hamas en el actual conflicto con Israel. China está de lado de Rusia y con su poder económico cobra más influencia y contribuye a perpetuar regímenes dictatoriales.

América Latina no es ajena a este ominoso escenario.

El continente es actualmente una mezcla de regímenes anárquicos, dictaduras, cárteles de la droga y corrupción generalizada. La magnitud de las actividades criminales en la región ha contribuido también a agravar la crisis en la frontera sur de Estados Unidos.

Además, Rusia, Irán y China han penetrado profundamente en la región.

Gobiernos como los de Venezuela, alientan todos estos elementos.

Las sanciones impuestas contra Venezuela parecen insuficientes para cambiar las políticas del régimen en materia de derechos humanos y gobernanza democrática. Por lo tanto, es poco probable que funcionen en la crisis de Guyana. Si Maduro insiste en anexar la región del Esequibo cruzaría la línea y violaría la soberanía de un país vecino.

Si la Administración duda o decide no reaccionar, tal actitud podría tener profundas consecuencias para su seguridad nacional y su poder global.

La resistencia actual en el Congreso a proveer ayuda a Ucrania ya de por sí está proyectando debilidad en el ámbito internacional. Mostrar impotencia en el hemisferio occidental podría profundizar aún más la crisis regional y la credibilidad mundial de los Estados Unidos.

Gabriel Boric se pronunció este domingo desde el Palacio de la Moneda tras el rechazo de la segunda propuesta para modificar la actual Constitución de Chile, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.

Infobae

Durante su discurso el presidente reafirmó que durante su mandato no habrá un nuevo proceso constituyente: “Durante nuestro mandato se cierra el proceso constitucional, las urgencias son otras”.

Según indicó, el proceso para modificar la Carta Magna “estaba destinado a traer esperanza”, pero “finalmente ha generado frustración”: “El país se polarizó, se dividió y, al margen de este contundente resultado, el proceso constituyente no logró canalizar las esperanzas de tener una nueva Constitución redactada por todos”.

“El resultado de este plebiscito más que una celebración es un fuerte llamado de atención”, aseveró.

“No me cabe ninguna duda de que lo que demanda la ciudadanía es una mayor capacidad de diálogo, pero sobre todo de acción, abandonar las trincheras y encontrar soluciones a los problemas más apremiantes que enfrentan los chilenos y chilenas”, comentó Boric. Y agregó: “La política está en deuda con el pueblo de Chile”.

Con más del 96% de los votos escrutados, el 55,76% de los electores rechazaron un texto con sello conservador, elaborado por un órgano liderado por la ultraderecha y la derecha tradicional, frente al 44,24% que optó por aprobarlo.

Los 8 cambios más polémicos de la nueva Constitución que se someterá a plebiscito este domingo en Chile
Por segunda vez en dos años, los chilenos rechazaron en las urnas una propuesta para reemplazar la Constitución vigente de la dictadura (1973-1990), reformada varias veces en democracia.

En septiembre de 2022, un 62% de los chilenos reprobraron un proyecto de Constitución elaborado por una Asamblea Constituyente dominada por la izquierda, que proponía un texto con transformaciones profundas con el apoyo del gobierno de Gabriel Boric.

“Hoy día por segunda vez ha quedado ratificada la Constitución vigente en Chile, y es importante en eso ser coherentes con esta respuesta democrática que ha planteado nuestro país”, dijo Javier Macaya, presidente del partido derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), promotor del texto rechazado en las urnas.

Chile se puso en el centro al rechazar las propuestas de los extremos, la última de ellas elaborada por un consejo dominado por el Partido Republicano, y que era todavía más conservador que la Carta Magna heredada de la dictadura.

Entre otros artículos, limitaba el rol del Estado en la economía de mercado y podría dar pie a revisar el derecho al aborto en tres causales (violación, inviabilidad del feto y riesgo para la madre).

Además, endurecía el trato a los migrantes con la expulsión “en el menor tiempo posible” de quienes estuvieran en situación irregular.

Chile cerró en falso el domingo un largo y complejo proceso constituyente iniciado hace cuatro años, tras la mayor ola de protestas de la democracia de este país, y eligió mantener la Constitución vigente, heredada de la dictadura militar y reformada en numerosas ocasiones, al rechazar la propuesta conservadora impulsada por la derecha y la ultraderecha.

EFE

Chile inicia ahora un proceso de dos años en los cuales estará pendiente de la contingencia política y de una larga campaña electoral con vistas a las próximas presidenciales, a finales de 2025.

Con 44,24% de votos a favor del nuevo texto y 55,7% en contra, con 99,3% escrutado, la ciudadanía descartó el nuevo proyecto, en una jornada marcada por el desinterés y el hartazgo electoral que llevó a más de 350.000 personas a presentar excusas para no asistir a las urnas.

«El proceso constitucional actual inició con mucha desconfianza por parte de la ciudadanía, porque el tema constitucional fue perdiendo fuerza», explicó a EFE el académico de la Universidad Diego Portales, Rodrigo Espinoza.

El texto no logró un consenso político en el Consejo Constitucional que lo redactó, compuesto por 50 consejeros elegidos el pasado mayo, donde la derecha y la ultraderecha contaron con mayoría, con 11 y 22 escaños, respectivamente.

«Construyeron un texto de carácter más bien identitario, una suerte de programa de gobierno pensando más bien en construir una identidad de partido en lugar de llegar a una propuesta de consenso. Ese distanciamiento y falta de acuerdos fueron percibidos por la ciudadanía», agregó Espinoza.

Retorno al centro

El progresismo chileno se vio atrapado en una gran paradoja: tener que defender la carta fundamental vigente, que repudió durante décadas por su origen dictatorial, o aprobar la emanada del Consejo Constitucional, de mayoría ultraconservadora.

«Al menos la propuesta anterior y la actual, ambas de carácter identitarias, fueron rechazadas. Lo que se esperaría idealmente sería el retorno de la política al centro, pero hay que ver el momento», enfatizó el académico.

Sin margen para un nuevo intento, porque Gabriel Boric ya ha rechazado un nuevo proceso durante su mandato presidencial, sectores de izquierda y centro-izquierda esperan traspasar los avancen en materia constitucional al Congreso, que hace un año redujo el quórum para modificar la carta magna.

Cierre por al menos dos años

«En lo inmediato, esto cierra el proceso, aunque no sabemos mucho qué va a pasar en el futuro en Chile, tanto en la coyuntura que puede exigir un cambio constitucional amplio como en el propósito de las izquierdas, que nunca han renunciado a tener una nueva Constitución», dijo a EFE el investigador del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), Rodrigo Pérez de Arce.

Si bien desde casi todo el espectro político, incluyendo al gobierno, se ha insistido en que cualquier resultado implicaba un término de la discusión constitucional al menos durante este mandato, el rechazo a la propuesta, dicen especialistas, «no ratifica la Constitución vigente».

La politóloga de la Universidad de Concepción, Jeanne Simón, apuntó que «la gente votó en contra de la propuesta que se plebiscitaba, pero no necesariamente a favor de la actual Constitución. Esa interpretación sería una equivocación».

Giro hacia la contingencia

Con estas nuevas condiciones, agregó Simón, se acentúa un discurso que buscar «avanzar hacia una política más constructiva, que supere la lógica de suma cero donde yo gane y tú pierdas, impulsando reformas en una nueva versión».

Pese a que no tiene la fuerza en el Congreso para concretar en primera instancia sus reformas estructurales, el gobierno sí alcanza un nuevo aire, según Pérez de Arce, aunque «el triunfo de ‘En Contra’ no puede ser atribuido a su éxito electoral».

«La verdad es que no se veía que una propuesta nueva de Constitución fuese la llave maestra para los temas que ahora están en primera línea de la agenda en Chile como todo lo que es seguridad, economía, narcotráfico, crimen organizado, salud, educación, pensiones», apuntó por su parte Espinoza.

«Así que la verdad es que ése es un llamado también de la ciudadanía hacia la clase política para poner el foco ya en las discusiones más contingentes», subrayó.

Tras el fracaso del primer intento en septiembre de 2022, cuando la ciudadanía también rechazó otro proyecto constitucional, en aquel caso de impronta progresista, la de hoy fue la quinta votación constitucional desde 2020.

Vladimir Putin advirtió que habrá “problemas” con la vecina Finlandia tras su ingreso en la OTAN a principios de este año, afirmando que Moscú creará un nuevo distrito militar en el noroeste de Rusia como respuesta, en una entrevista publicada el domingo.

Infobae

Finlandia, que comparte una frontera de 1.340 kilómetros (830 millas) con Rusia, se unió a la OTAN en abril de este año en medio de la ofensiva de Moscú contra Ucrania.

“Ellos (Occidente) arrastraron a Finlandia a la OTAN. ¿Teníamos alguna disputa con ellos? Todas las disputas, incluidas las territoriales de mediados del siglo XX, hace tiempo que se resolvieron”, dijo Putin a un reportero de la televisión estatal.

“Allí no había problemas, ahora los habrá, porque crearemos el distrito militar de Leningrado y concentraremos allí una cierta cantidad de unidades militares”.

En octubre, el Ministerio de Defensa ruso presentó un borrador presidencial por el que la Flota Norte queda absorbida en este nuevo distrito militar. Esta decisión fue enmarcada por el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, como una “medida de respuesta” a la expansión de la OTAN a Finlandia y Suecia.

Los comentarios se producen cuando Finlandia ha vuelto a cerrar esta semana su frontera con Rusia, acusándola de orquestar una crisis migratoria en su frontera.

Además, llegan después de que el Gobierno finlandés anunciara para este próximo lunes la firma de un nuevo pacto de Defensa con EEUU para “organizar con más facilidad operaciones conjuntas”, y facilita la entrada en el país de tropas estadounidenses en caso de conflicto.

El acuerdo enumera 15 instalaciones y áreas en Finlandia a las que EEUU tendráa acceso sin obstáculos y donde también podrá almacenar equipo y municiones.

Moscú ha advertido de contramedidas a la adhesión de Helsinki a la OTAN.

Putin también dijo que Rusia no tiene motivos para estar en guerra con los países de la OTAN, después de que el líder estadounidense Joe Biden dijera este mes que Moscú “no se detendrá” en Ucrania si tiene éxito allí.

“Es retórica para justificar una política falsa sobre Rusia”, dijo Putin.

Dijo que Moscú no tenía “ningún interés -ni en términos geopolíticos, económicos o militares- en luchar con los países de la OTAN”.

La campaña del Kremlin en Ucrania ha reavivado el temor a una agresión rusa en el flanco oriental de la OTAN.

Crece la lista de espera a la UE

Por su parte, la invasión rusa a Ucrania ha reavivado el afán de la Unión Europea por expandirse a Europa Central y Oriental.

En diciembre de 2022, Bosnia se convirtió en el quinto país balcánico candidato, tras Macedonia del Norte (2005), Montenegro (2010), Serbia (2012) y Albania (2014).

Kosovo también presentó su candidatura en 2022, pero aún no se le ha concedido.

Turquía, miembro de la OTAN, es candidata desde 1999 e inició las negociaciones de adhesión en 2005.

Pero las relaciones de Ankara con la UE se han deteriorado mucho desde 2016, en parte debido a la represión de la disidencia por parte del presidente Recep Tayyip Erdogan tras un golpe de Estado fallido.

Para muchos Estados miembros de la UE, las negociaciones de adhesión, estancadas desde hace tiempo, están muertas en todo menos en el nombre. En septiembre, Austria, que desde hace tiempo se opone a la adhesión de Turquía, incluso pidió que se pusiera fin al proceso.

Ucrania, cuyas ambiciones europeas han alimentado dos revoluciones desde 2004, Moldavia y Georgia elevaron a nueve el número de países en la sala de espera de la UE.

Las tres antiguas repúblicas soviéticas eran uno de los seis países con los que la UE formó una Asociación Oriental en 2009, intercambiando lazos económicos y políticos más estrechos por reformas.

Los otros eran Armenia, Azerbaiyán y Bielorrusia, aliada de Rusia, que posteriormente optó por no participar.

Años de negociaciones

La adhesión de pleno derecho es un proceso complejo que suele durar varios años, ya que los aspirantes deben incorporar el vasto corpus legislativo de la UE.

Mientras que Finlandia fue admitida en menos de cuatro años, los tres países bálticos ex soviéticos (Estonia, Letonia y Lituania) tardaron nueve.

Otro triunfo de la Administración demócrata de Joe Biden: según un nuevo informe, el número de personas sin hogar en Estados Unidos ha aumentado un 12% a un nivel récord, en parte debido a la inflación de los alquileres.

La Gaceta de la Iberosfera

La falta de vivienda ha aumentado considerablemente en los Estados Unidos, y un informe del departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) indica que alrededor de 653.000 personas no tienen dónde vivir, la cifra más alta registrada.

La inflación combinada con el fin de las protecciones contra el desalojo de la era de la pandemia fueron los principales culpables sugeridos en el informe de HUD. Otro factor importante señalado en el informe fue la crisis de oferta de vivienda.

El recuento anual puntual de 2023 de HUD, que midió las personas sin hogar en una sola noche en enero de 2023, mostró un aumento del 12 por ciento en las personas sin hogar (o en 70,650 personas) en comparación con el año anterior. Esto elevó el total a 653.104 personas sin hogar, la cifra más alta desde que la agencia lanzó el indicador puntual en 2007.

«Para quienes están en la primera línea de esta crisis, no es sorprendente. «La gente en todo el país está luchando para pagar alquileres exorbitantes», dijo. Ann Olivia, directora ejecutiva de la Alianza Nacional para Acabar con las Personas sin Hogar, en un comunicado.

El aumento más pronunciado del número de personas sin hogar se produjo entre las personas de familias con niños: esta medida aumentó un 15,5 por ciento. Le siguió la falta de vivienda entre los jóvenes no acompañados, que aumentó un 15,3 por ciento.

La excandidata a gobernadora de Arizona, Kari Lake, que se postula para el Senado de Estados Unidos, culpa a las políticas del presidente Joe Biden, que han reducido significativamente la oferta de vivienda.

Venezuela y Argentina ocupan los primeros puestos en el ranking de la inflación más alta de América Latina, tomando en cuenta el período desde enero hasta noviembre de 2023.

La Patilla

Según publicó Bloomberg Línea, el resto de las naciones de Latinoamérica tienen los índices de inflación «más moderados», a excepción de Cuba, dado que los datos que aporta «son opacos».

Cabe acotar que aún faltan las cifras de inflación de diciembre de este año, pero hasta el momento así se posicionan los países:

1.- Venezuela acumula una inflación de 182,9% entre enero y noviembre de este año. La interanual se ubica en 282,7%. A pesar de tener la cifra más alta del mundo, ésta viene cayendo de manera continua.

2.- Argentina es la segunda nación con mayor inflación: se sitúa en 148,2% en once meses, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 138,3% en doce meses.

3.- Colombia acumula una inflación de 8,78% en lo que va de 2023, mientras que la interanual es de 10,15%.

4.- Uruguay tiene mayor inflación en once meses que en términos interanuales. El IPC de la nación aumentó a 5,22% en lo que va de año y 4,96% en un año.

5.- Entre enero y noviembre de 2023, Honduras sumó 4,65% de inflación y en términos interanuales, se ubica en 5,04%.

6.- Los primeros 11 meses de este año dejó a Chile con un incremento del IPC del 4,5%-.

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