Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

A menos de dos meses para que inicie la campaña y propaganda electoral, los candidatos presidenciales de los partidos políticos y libre postulación ya dan luces de los temas en los cuales enfocarán sus esfuerzos en los próximos meses.

Por: Miriam Lasso – Panamá América

La salud, la educación, el alto costo de la vida, el desempleo y el crecimiento económico son, en el último quinquenio, los temas prioritarios que ocupan la opinión pública entre los panameños y están presentes en los comentarios de los políticos.

De esta manera, el acceso a la salud y mayor inversión en infraestructura sanitaria serán clave en la campaña electoral para las elecciones generales del 5 de mayo de 2024.

Para el expresidente de la República y candidato presidencial por el Partido Popular, Martín Torrijos, la salud está en una situación precaria. A juicio de Torrijo, más allá de la construcción de nuevos hospitales, urge mayor capacitación a los profesionales de la salud para brindar la atención que la gente merece. Torrijo habla de una propuesta enfocada en la prevención.

Situación que secunda desde su trinchera el también expresidente de la República y candidato presidencial del partido Realizando Metas (RM) y Alianza, Ricardo Martinelli.

Durante un reciente recorrido por el Instituto Oncológico Nacional (ION), Martinelli lamentó las difíciles condiciones de hacinamiento y falta de recursos que deben enfrentar los pacientes con cáncer y urgió la necesidad de meterle la mano a la salud.
Martinelli lamentó que muchos de los proyectos de infraestructura sanitaria fueran paralizados durante el periodo posterior al suyo, liderado por el expresidente Juan Carlos Varela.

En tanto, el exministro de Relaciones Exteriores, exministro para Asunto del Canal y candidato presidencial de la alianza Panameñista y Cambio Democrático, Rómulo Roux, ve un sistema de salud en crisis, sin insumos, sin medicinas y con servicio de luz deficiente. Para Roux en el tema de salud lo que ha privado es la falta de voluntad.

«Panamá no merece ser pobre pero seguimos siéndolo porque las fuerzas del mal no desean que tú tengas empleo, buena salud y educación, calidad de vida y más dinero en el bolsillo», ha dicho Martinelli.

El exdiputado, exmininistro de Comercio e industrias y candidato presidencial por la Libre Postulación, Melitón Arrocha considera la necesidad de pensar en un Panamá con educación de calidad, infraestructura sólida y servicios que realmente sirvan a la comunidad.

Arrocha, quien ha ocupado cargos públicos en diferentes administraciones cuestiona el clientelismo y en su lugar insta a invertir fondos en hospitales, escuelas y servicios básicos.

Expectativas

Mientras se calienta la política y en medio de las crisis sociales que ha enfrentado el país en los últimos años, organizaciones civiles y sindicatos de trabajadores ven con optimismo el futuro.

Eduardo Gil de Convergencia Sindical ve un panorama de oportunidades. «Toda Crisis genera oportunidades y todo radica en cómo lo aprovechamos», afirma el dirigente y defensor de los derechos de los trabajadores en Panamá.

Para Gil es importante que quienes han estado administrando el Estado, así como aquellos poderes económicos que han estado influyendo en las decisiones del Estado en los diferentes Gobiernos, reconozcan que se ha actuado mal, que se ha permitido un país con mucha inequidad, en donde una pequeña parte de la población tiene grandes privilegios, vive en condiciones de opulencias, mientras grandes bolsones de población están en condiciones de pobreza y pobreza extrema, a pesar de que Panamá mantiene un ritmo de crecimiento y una economía dinamizada.

Es una oportunidad para hacer las cosas de forma diferente, señala el dirigente de Convergencia Sindical.

«Es importante que aquellos que hayan estado en posiciones privilegiadas depongan sus propios intereses y aporte a la búsqueda de una mayor equidad para el país, a la construcción de una democracia más sólida, con un modelo económico productivo, mucho más integrador y distributivo para toda la población», sostiene.

Gil advierte que desaprovechar esta oportunidad o de seguir apostando por la confrontación de los diferentes grupos, el país se orientará hacia una situación de inestabilidad política que no conviene a ningún sector del país.

Realidad

Un 7.4 % de desempleo y un empleo informal que al mes de agosto se ubicaba en un 47.4 %, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), a los cual se suman los más de 40 mil desempleados que suma el cierre de la mina Cobre Panamá, son algunas de las realidades que enfrentará quien asuma la presidencia de la República el próximo 1 de julio de 2024.

Así mismo, una deuda pública total que al 31 de octubre aumentó en $1,610.0 millones (3.5%) respecto al saldo registrado al cierre de septiembre de 2023; un presupuesto reducido y la baja recaudación, una baja calificación en la Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) de 2022, y una crisis en el programa de invalidez, vejez y muerte (IVM) de la Caja de Seguro Social.

Según el calendario electoral 2022 – 2024, a partir del sábado 3 de febrero hasta el jueves 2 de mayo de 2024, los candidatos a diferentes puestos de elección popular llevarán a cabo sus campañas, que incluye la propaganda electoral y demás actividades de promoción de sus candidaturas.

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha firmado este domingo un decreto para reducir a nueve el total de ministros que formarán parte de su gabinete y ha tomado juramento de ellos a puerta cerrada durante una ceremonia en la que no se ha permitido el acceso de periodistas ni ha sido retransmitida al público.

La Gaceta de la Iberosfera

La Oficina del Presidente confirmó que Milei había firmado el decreto de designación de ministros a nueve, dividiendo a la mitad las carteras del Poder Ejecutivo, ya que actualmente había 18 ministerios. El equipo de Milei estará coordinado por Nicolás Posse, que se desempeñará como jefe de gabinete. La ministra de Exteriores es Diana Mondino; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el titular de Interior, Guillermo Francos. La ministra de Capital Humano es Sandra Pettovello; el titular de Salud es Mario Russo; el Ministerio de Justicia está en manos de Mariano Cúneo Libarona y la cartera de Infraestructura la llevará Guillermo Ferraro.

Por otro lado, Patricia Bullrich y Luis Petri, que se enfrentaron a Milei en la primera vuelta de las elecciones bajo el partido Juntos por el Cambio, han jurado como ministros de Seguridad y Defensa, respectivamente.

Karina Milei, la hermana del jefe de Estado, ha asumido el puesto de secretaria general de la Presidencia. El resto de ministerios (Ciencia e Innovación, Medio Ambiente, Turismo y Deporte, entre otros) serán absorbidos por otras carteras.

Milei ha asumido este domingo el cargo, después de ganar con más de 10 puntos porcentuales en la segunda vuelta al candidato oficialista Sergio Massa. El mandatario ha prometido medidas económicas de, según ha reconocido él mismo, provocarán que «de corto plazo la situación empeorará», aunque sentará las bases de la «reconstrucción del país».

«Hoy comienza una nueva era en Argentina», ha proclamado en su discurso de investidura, con el que pretende poner fin a «cien años de despilfarro de la clase política». Para ello, plantea «un nuevo contrato social» para construir un país «en el que el Estado no dirija nuestras vidas sino que vele por nuestros derechos», un nuevo camino de «reconstrucción».

Un hombre identificado como trans y su pareja han sido sentenciados a un total combinado de 16 años y 9 meses de prisión por su papel en el horrible abuso sexual de un niño de 4 años. Naomi O’Brien, nacida como Nathan, supuestamente alentó a su amante, Jonathan Walker, a abusar sexualmente del niño.

Por: Genevieve Gluck – Reduxx

Walker y O’Brien fueron arrestados a principios de este año después de una compleja investigación conjunta llevada a cabo por la policía de Greater Manchester y la policía de Gales del Sur. Las autoridades del Reino Unido se dieron cuenta de la situación por primera vez después de que el FBI les avisara, que descubrió que Walker estaba compartiendo imágenes inquietantes de violaciones infantiles a través de la aplicación de mensajería Kik.

Con la dirección explícita de O’Brien, Walker agredió sexualmente al joven y se filmó realizando actos sexuales delante del niño. Grabó los repugnantes abusos y compartió los videos con pedófilos en línea. Además de violar a la niña, Walker también había estado descargando videos horribles de niños y bebés siendo abusados ​​y violados.

Los investigadores analizaron registros de chat que contenían mensajes intercambiados entre Walker y O’Brien que indicaban su interés sexual por los niños. Se descubrió que O’Brien alentó y ayudó a Walker a abusar sexualmente de la joven víctima en varias ocasiones en marzo de 2023.

Walker, de 33 años, fue declarado culpable de abusar sexualmente del niño de 4 años, además de participar en actividades sexuales en presencia de un niño y posesión de imágenes indecentes. Fue sentenciado a 12 años y medio de prisión, mientras que O’Brien, de 31 años, se declaró culpable de múltiples cargos, entre ellos alentar y ayudar intencionalmente a otro a cometer una agresión sexual contra un niño, alentar y ayudar intencionalmente a otro a participar en actividad sexual en presencia de un niño y participar en actividad sexual en presencia de un niño.

Por sus crímenes, O’Brien fue sentenciado en el Tribunal de la Corona de Minshull Street de Manchester a 4 años y 3 meses de prisión, con una Orden de Prevención de Daños Sexuales de 4 años y 4 meses y requisitos de notificación de delincuentes sexuales de por vida.

Es inquietante que la policía se refiriera a O’Brien como «mujer» y «femenino».

“Tras una tenaz y larga investigación de 1.865 mensajes, nuestro dedicado equipo pudo demostrar que los chats de las sospechosas no eran simplemente un caso de juego de roles o fantasía: ella tenía conocimiento de que el hombre tenía interés en abusar sexualmente de un niño. sobre la dirección de ella”, dijo la inspectora Zoe Marsden, del Equipo de Investigación de Abuso Infantil en Línea de la Policía de Greater Manchester, mientras se refería a O’Brien como una “mujer” y usaba pronombres femeninos para él.

“Este es un resultado significativo para un niño de 4 años muy vulnerable e inocente que fue objeto de múltiples cargos de abuso, pero también para todos los demás niños de la comunidad que podrían haber sido objeto de delitos similares por parte de una mujer depredadora. que incitaba a otros a cometer actos de daño sexual contra los más vulnerables de la sociedad”, añadió Marsden.

O’Brien publicaba con frecuencia imágenes de sí mismo altamente sexualizadas en sus perfiles públicos de redes sociales, donde usa el nombre de Morgan Naomi Clarke, y parecía trabajar en el comercio sexual.

Tras el anuncio de su sentencia, varios medios de comunicación que informaron sobre el caso tomaron la iniciativa de la policía y se refirieron a O’Brien como «mujer» o «femenino». La BBC calificó a O’Brien de «mujer depredadora», al igual que The Oldham Times . La base de datos de delincuentes sexuales del Reino Unido también ha incluido a O’Brien como mujer , habiendo utilizado la información proporcionada al público por la policía de Greater Manchester.

En Facebook e Instagram, O’Brien había compartido regularmente fotos de sí mismo en lencería femenina. En algunos casos, se puede ver a O’Brien pretendiendo ser una niña como parte de una estética pornográfica de colegiala. Una de esas fotografías de marzo de 2020 muestra a O’Brien con un uniforme escolar de niña, etiquetado con el término «ddlgprincess», una referencia a la subcultura fetichista incestuosa conocida como «Daddy Dom-Little Girl».

El delincuente sexual condenado también tenía una cuenta de Onlyfans y vendía sexo a través del sitio web AdultWork bajo el nombre de TS Taboo Goddess. O’Brien compartió contenido pornográfico de sí mismo en Onlyfans mientras usaba hashtags relacionados con la «comunidad de juegos de edades», utilizados para connotar a adultos que tienen un interés sexual en hacerse pasar por niños.

“Soy una pro-domme, lo he sido desde joven y soy ‘inocente’”, se lee en la biografía de O’Brien sobre Trabajo para adultos. “Sin límites, papá. Cuanto más libertino, mejor”.

En su cuenta X, O’Brien compartió un breve video de él mismo viendo pornografía que parece representar a menores con otro hombre. La pornografía está renderizada digitalmente y las edades de los personajes representados no están claras. Sin embargo, O’Brien etiquetó el clip con términos como «adolescente», «apenas legal» y «sin límites».

En 2015, The Sun describió positivamente a O’Brien por sus intentos de ganar un concurso de belleza nacional, Miss Transgender UK. Durante la entrevista, O’Brien afirmó que comenzó a identificarse como transgénero a la edad de 21 años.

“No fue hasta el final de mi adolescencia que tuve la oportunidad de vestirme como una niña con la mayor frecuencia posible. Cuando hice esto me sentí más segura y feliz, me sentí como la persona que siempre quise ser. No fue hasta los 21 que me di cuenta de que podía vivir realizado de esta manera y gané la valentía para cambiar mi cuerpo y mi vida”, dijo O’Brien al medio.

O’Brien también fue destacado por Caters TV por su intento de ganar el concurso de belleza en un vídeo producido por el programa. En el clip, O’Brien advirtió a los espectadores contra la discriminación.

Entonces, ¿qué es hoy un crimen de guerra? Obligar a tus enemigos conquistados a entregar sus armas es hoy un crimen de guerra. Sea testigo del colapso de los israelófobos ante esas imágenes de hombres en edad militar cerca de Jabalia, en Gaza, entregando sus armas a las FDI. Los hombres están en calzoncillos. Parecen adecuadamente derrotados. Sacan sus rifles de asalto y los añaden solemnemente a un montón de armas confiscadas. La legión de personas que detestan a Israel en la sociedad educada occidental está consternada. Están buscando las sales aromáticas. Nunca habían visto tanta humillación. ¿Nacieron ayer?

Por: Brendan O’Neill – Spiked

Dejemos esto claro: detener a hombres en edad militar en un territorio que acabas de conquistar es una práctica perfectamente normal en la guerra. Los kurdos –Dios los bendiga– arrestaron a decenas de miles de sospechosos de ISIS en el noreste de Siria. Y sus familiares también. Las tropas estadounidenses detuvieron a sospechosos de Al Qaeda en Afganistán. Dudo que encuentres una sola guerra en la historia en la que el ejército ganador no haya empujado a hombres en edad militar a una plaza de la ciudad para descubrir cuáles son combatientes y cuáles no. Eso no es un crimen, es guerra .

La respuesta de los mimados occidentales que odian a Israel ante la movilización de hombres por parte de las FDI en Gaza ha sido surrealista. Juro que ha habido más indignación en sus filas por ver a sospechosos de Hamas en sus cajones que por aquellas mujeres israelíes cuyos cuerpos destrozados y brutalizados fueron conducidos a través de Gaza el 7 de octubre para que la turba los pateara y escupiera. El cuerpo sin vida de una civil en la parte trasera de un camión es ‘resistencia’; tratar de encontrar a los hombres que participaron en esa atrocidad racista y misógina es un «crimen»: ese es el retorcido doble pensamiento que existe ahora en sectores de la izquierda febrilmente antiisraelí.

La semana pasada se publicaron varias imágenes de hombres con los ojos vendados y desnudos. Y todos han provocado ataques de resentimiento entre los fanfarrones moralistas de Internet. Kenneth Roth, ex director de Human Rights Watch, estaba furioso por los «atropellos a la dignidad personal» de Israel , que están prohibidos por las Convenciones de Ginebra, recordó con altivez al pequeño y engreído Estado. Israel condena a Hamas por tomar rehenes y, sin embargo, también aplica un «trato degradante», dice. Me resulta aterrador que el hombre que estuvo a cargo de Human Rights Watch durante 10 años no pueda distinguir la diferencia entre el secuestro de una niña de ocho años por hombres poseídos de un odio racial apocalíptico hacia la etnia de esa niña grupo y un ejército buscando terroristas potenciales en busca de armas.

El hecho de que los hombres quedaran en ropa interior fue lo que más espuma provocó. Es una «humillación deliberada» , dice Roth. Estas imágenes «resumen el engaño de la supremacía moral occidental», dice Owen Jones, del Guardian . El señor Jones tiene forma sobre la cuestión de la ropa interior. ¿Recuerdan cuando dijo que quitarle la ropa interior a una de las jóvenes judías masacradas por Hamás el 7 de octubre no era prueba suficiente de que había sido violada ? Sin embargo, ahora las fotografías de hombres en edad militar a quienes al menos se les ha permitido conservar la ropa interior son una prueba irrefutable de la duplicidad moral del mundo occidental. Si las imágenes de hombres vivos en ropa interior te horrorizan más que las imágenes de mujeres muertas sin ropa interior, realmente no sé qué decir.

Roth, Jones y otros resumen la inexperta falta de mundo de los críticos más estridentes de Israel. Para la mayoría de nosotros está perfectamente claro por qué los sospechosos fueron despojados, porque Hamás es conocido por sus ataques suicidas y las FDI necesitaban asegurarse de que ninguno de los sospechosos tuviera bombas atadas. No es una ciencia exacta. Cientos de israelíes han sido asesinados en atentados suicidas con bombas en los últimos 20 años. En autobuses, en mercados, en cafeterías. Un gran número de esos ataques fueron perpetrados por terroristas de Hamás, la mayoría de los cuales eran hombres de veintitantos años . Les digo a los israelófobos engreídos y seguros de Occidente que si vivieras al lado de un ejército fascista que había hecho añicos a muchos de tus conciudadanos, también podrías decir: «¿Te importaría quitarte la camisa?». al interrogar a hombres que podrían formar parte de ese ejército.

Y, por supuesto, ha habido relativismo sobre el Holocausto. Ningún debate sobre Israel está completo estos días sin que algún fanático de X, históricamente analfabeto, diga: ‘¡Son como los nazis!’ La gente ha compartido la imagen de los hombres desnudos en Gaza junto a fotos de judíos desnudos detenidos por los nazis. «Encuentra la diferencia», decía un cartel con esas dos fotografías en la última marcha del odio celebrada ayer en Londres. La diferencia es clara para cualquiera cuya brújula moral no haya sido rota irremediablemente por un odio frenético hacia el único Estado judío del mundo. Los nazis acorralaron a los judíos con el objetivo de exterminarlos hasta el último de ellos; Las FDI están reuniendo a hombres en edad militar para encontrar a los terroristas de Hamás que atacaron el 7 de octubre. ¿Capesh? Comparar estas cosas disminuye el Holocausto y difama a la nación judía: un doble golpe de odio a los judíos.

¿Son desagradables esas imágenes de hombres desnudos en Gaza? Por supuesto que lo son. La guerra es desagradable. La guerra es el infierno . Por eso algunos de nosotros detestamos a Hamás y anhelamos su destrucción: porque fue Hamás quien inició esta terrible guerra y ahora se niega a ponerle fin devolviendo a los rehenes y entregándose a Israel. Y sí, algunos de los hombres en edad militar resultarán no ser miembros de Hamás. Deberían ser liberados. (Sin embargo, no seamos ingenuos: descubrir quién es y quién no es un terrorista de Hamas no va a ser sencillo.) Pero la idea de que Israel está siendo inusualmente cruel al arrestar a hombres, la idea de que es un acto singularmente perverso de humillación deliberada, es una tontería indescriptible. Todos los ejércitos lo hacen. Es difícil no ver un destello de intolerancia y, a veces, de racismo absoluto, en este juicio incesante de las FDI mediante un estándar moral diferente al de cualquier otra fuerza militar en la Tierra.

Ahora podemos ver que uno de los principales impulsores de la histeria antiisraelí es la ingenuidad histórica. Es el moralismo lujoso de los privilegiados millennials occidentales que nunca han tenido que luchar por nada. Es la arrogancia mimada de los radicales occidentales que odian la guerra mientras ignoran felizmente el hecho de que cada libertad y comodidad que disfrutan es un regalo de aquellos que estaban preparados para luchar en las guerras. Un regalo de generaciones anteriores que tomaron las armas contra el fascismo, el despotismo, la esclavitud, la tiranía y, en el proceso, hicieron la vida mejor y más libre para todos nosotros. Los detractores de Israel de clase alta viven en libertad y paz gracias a hombres que hicieron lo que Israel está haciendo actualmente . La disonancia cognitiva está fuera de escala. Si sus antepasados ​​no hubieran detenido también a presuntos fascistas, no disfrutarían de la libertad de perder el tiempo difamando a Israel.

El mimo de la nueva generación los ha cegado ante la verdad de que a veces una sociedad debe luchar por su supervivencia. A diferencia de Israel, este pueblo nunca ha enfrentado una amenaza existencial. Su mayor tormento es que los confundan o tener que ver a Nigel Farage en Soy una celebridad… . Se hacen pasar por antifascistas pero no tienen idea de lo que es ser atacado por fascistas, como lo fue Israel el 7 de octubre. No tienen idea de lo que es luchar cuerpo a cuerpo contra un ejército racista que quiere borrar toda tu forma de vida. No tienen idea de lo que es enfrentarse a un enemigo que se esconde entre ciudadanos comunes y corrientes. Sin embargo, se sienten capacitados para condenar al país que actualmente enfrenta este extraordinario dilema.

No es la moralidad lo que impulsa la israelofobia: es el derrotismo moral. No es anticolonialismo; es un disgusto irónicamente neocolonial por un Estado pequeño que se atreve a hacer lo que nuestros propios Estados más grandes hicieron hace décadas. «La guerra es algo feo, pero no la más fea de las cosas», dijo John Stuart Mill . «El estado decadente y degradado del sentimiento moral y patriótico que piensa que nada merece la pena la guerra es mucho peor». Absolutamente. Es por eso que la angustia performativa y satisfecha por las redadas de hombres en Gaza me horroriza más que las redadas en sí.

Europa está sumida en la confusión por las políticas migratorias masivas de las elites de la UE. La migración se ha convertido en un tema dominante y divisivo en toda la Unión Europea, desde el este de Alemania hasta el sur de Italia, y en el Reino Unido.

Por: Mick Hume – The European Conservative

El partido populista PVV de Geert Wilders conmocionó la «burbuja» de Bruselas al terminar primero en las elecciones holandesas de noviembre, después de prometer cortar «la avalancha de asilo e inmigración a los Países Bajos» y prohibir mezquitas y escuelas islámicas. Ese mismo mes, Dublín se vio convulsionada por disturbios, provocados por el apuñalamiento de tres escolares irlandeses y una mujer por parte de un cuchillo nacido en Argelia. Mientras tanto, las nerviosas ciudades europeas han sido testigos de airadas protestas pro-Hamás por parte de inmigrantes islamistas, ayudados e instigados por sus útiles idiotas de la islamoizquierda.

La respuesta de las autoridades europeas, presas del pánico, ha sido tildar a cualquiera que hable sobre los problemas relacionados con la migración masiva como extremistas de «extrema derecha» que deberían ser cancelados, censurados, prohibidos o incluso arrestados. Pero no pueden silenciar la creciente inquietud.

Manfred Webber, presidente alemán del grupo centrista PPE en el Parlamento Europeo, recientemente dejó escapar los temores genuinos de las elites de la UE. Weber advirtió que “si no encontramos la solución o un entendimiento común adecuado sobre cómo gestionar la migración, entonces estoy muy preocupado por las próximas elecciones europeas”. Obsérvese que a Weber no le preocupa el impacto económico, social y cultural real de la migración masiva en las sociedades europeas, sino el hecho de que esto podría llevar a más personas a votar por la «extrema derecha» el próximo junio. Sus temores están reservados para los votantes europeos –especialmente los votantes blancos de clase trabajadora– que están ansiosos por lo que la migración masiva está haciendo en sus países y comunidades.

En respuesta, deberíamos insistir en que no es «extrema derecha», racista o extremista preocuparse por los efectos de la migración en Europa hoy. Hay buenas razones por las que ahora es el tema que parece importar más a millones de votantes europeos y podría tener un impacto dramático en el período previo a las elecciones al Parlamento Europeo del próximo año.

Tradicionalmente, las preocupaciones europeas sobre la inmigración masiva se han centrado en la posible escasez de recursos. La escala récord de la migración reciente, en el contexto de la actual escasez de viviendas, la caída de los salarios reales y la escasez de servicios públicos, no ayuda en nada a aliviar esas preocupaciones. Pero aquí está sucediendo mucho más que simplemente economía.

El debate sobre la migración se ha convertido en el foco de algunos de los mayores conflictos de la política europea del siglo XXI.

Democracia y soberanía

La mayor pregunta no formulada en la política europea actual es: ¿quién gobierna? ¿La democracia en Europa realmente consiste en el control por parte del demos , del pueblo? ¿O es una máscara detrás de la cual las élites de la UE ejercen el otro lado de esa antigua idea griega: kratos , que significa poder y control?

Las fronteras y la migración masiva están ahora en el centro de estas tensiones políticas. La burocracia centralizadora de Bruselas no odia nada más que las fronteras nacionales y la soberanía nacional de la que depende la verdadera democracia representativa. La obsesión de la UE por imponer fronteras abiertas se ha visto agravada por su exigencia actual de que los Estados miembros deben aceptar un gran número de inmigrantes, les guste o no, una política que recibe el nombre orwelliano de «solidaridad obligatoria».

Aquí en el Reino Unido, nuestra revuelta democrática por el Brexit fue alimentada por la inquietud por una política de inmigración masiva de la UE que nunca se nos había pedido aprobar ni se nos había ofrecido votar. (El hecho de que los gobiernos conservadores posteriores al Brexit no hayan hecho nada al respecto no socava la legitimidad de esa rebelión).

Es posible que otros Estados miembros de la UE aún no estén preparados para contemplar la posibilidad de abandonar el bloque, pero la idea de «recuperar el control» de las fronteras nacionales se está afianzando entre muchos pueblos europeos. Los gobiernos europeos de diferentes tendencias políticas están tomando medidas para volver a imponer controles fronterizos. Los gobiernos soberanistas de Hungría y, hasta ahora, Polonia se han enfrentado a Bruselas en batallas por el «estado de derecho» sobre quién controla la política migratoria. Los conflictos sobre la migración sólo se intensificarán como sustitutos de la batalla por el futuro de la democracia en Europa.

Libertad de expresión

La migración también está en la primera línea de las nuevas guerras por la libertad de expresión en toda Europa. Calificar a cualquiera que cuestione la narrativa pro-inmigración como «extrema derecha» o racista significa que no se le deberían permitir los mismos derechos que a la gente «respetable». Esta es una parte importante de la cruzada de las elites de la UE para restringir lo que se puede decir y escuchar, y así restringir los términos de un debate público aceptable.

El control del lenguaje que podemos utilizar es clave para controlar el debate sobre la migración. Al redefinir a los inmigrantes económicos como refugiados y reetiquetar extrañamente a los inmigrantes ilegales como meros «migrantes irregulares», las autoridades de la UE y sus partidarios están legitimando efectivamente todas las formas de migración.

Quienes cuestionen la línea conformista en materia de migración pueden ser clausurados. En el Reino Unido incluso hemos escuchado a parlamentarios laboristas paranoicos exigiendo que se prohíba a Nigel Farage, ex líder del UKIP y del Partido Brexit, aparecer en un programa de entretenimiento televisivo, para evitar que difunda en las ondas su mensaje «tóxico» contra la migración masiva.

Mientras tanto, se pueden negar con seguridad los hechos que no se ajustan a la historia oficial. El estándar establecido en Alemania en la víspera de Año Nuevo de 2015, cuando la policía y los medios intentaron ignorar o restar importancia a los informes de agresiones sexuales masivas contra mujeres alemanas por parte de grupos de hombres inmigrantes, se ha convertido desde entonces en la norma.

Así, el establishment político irlandés y sus aliados mediáticos se negaron el mes pasado a hablar sobre los orígenes argelinos del presunto asesino de Dublín. Quienes sí lo enfatizaron fueron acusados ​​de difundir «desinformación» y traicionar la «ética periodística». ¿Qué pasó con la responsabilidad moral de los periodistas de informar toda la verdad, con defectos y todo? En lugar de ello, el gobierno de Dublín respondió amenazando con medidas aún más duras en sus nuevas leyes sobre «discurso de odio», diseñadas para frenar opiniones consideradas más allá de los límites políticos.

En otros lugares, Estados como Suecia y Dinamarca están tomando medidas para criminalizar las protestas contra la islamización en las que se queman Corán. Esto es parte de la tendencia general europea a imponer efectivamente nuevas leyes sobre la blasfemia que protegerán al Islam de críticas mordaces. Mientras tanto, a los islamistas a menudo se les ha dado rienda suelta para difundir el antisemitismo y el odio genocida hacia Israel en las calles de nuestras ciudades.

Aquellos que hoy defenderían nuestra libertad más preciada deben comenzar por defender la libertad de expresión de cualquiera que quiera cuestionar el impacto de la inmigración masiva en Europa, sin importar cuán fuerte el otro lado grite «extrema derecha».

Ciudadanía y cultura

La cuestión de la migración va aún más lejos y se adentra en el corazón del malestar político de Europa. Plantea preguntas fundamentales sobre quiénes somos y qué valores creen nuestras sociedades, preguntas que ilustran la brecha cada vez mayor entre las elites gobernantes y la masa de la población.

La migración masiva durante las últimas dos décadas ha cambiado el carácter de las sociedades de Europa occidental. El año pasado, la inmigración neta al Reino Unido alcanzó un récord de 745.000. En la alguna vez aislada y homogénea República de Irlanda, uno de cada cinco de los residentes actuales nació en el extranjero. Este tipo de cambios demográficos sísmicos inevitablemente plantean preocupaciones sobre cómo se están cambiando nuestros países y comunidades, y por qué. Amenazan con alterar el significado de ciudadanía, de nuestro interés en la sociedad.

La visión de esas protestas masivas de odio en ciudades europeas, que celebraban las masacres de judíos israelíes por parte de Hamas, debe haber parecido a muchos una advertencia gráfica de dónde estamos y lo que podría venir. Vivir en una sociedad multiétnica puede ser una realidad ineludible y, en varios sentidos, positiva de la vida en Europa occidental. (Aunque muchos estados de Europa central y oriental adoptan una visión diferente, como tienen derecho a hacerlo.) Sin embargo, vivir en una sociedad multicultural , bajo reglas divisorias y leyes de autodesprecio impuestas desde arriba hacia abajo, se siente más como una negación de la cultura nacional y de los valores establecidos que mantenían unidos a los pueblos.

Las elites de la UE despiertas no sólo son ajenas a estas preocupaciones populares. Han buscado activamente convertir la migración masiva en un arma como una «cuña» política y cultural, para debilitar las lealtades nacionales y comunitarias tradicionales de Europa.

Recuerdo una rara visión honesta sobre este proceso de hace más de una década, de un ex asesor del nuevo gobierno laborista de Tony Blair. Andrew Neather admitió tardíamente que, desde 1999, Blair y el Nuevo Laborismo habían buscado deliberadamente «abrir el Reino Unido a la migración masiva» para cambiar radicalmente la sociedad británica y «frotarle la nariz a la derecha en la diversidad».

Sin embargo, temiendo la reacción del «voto central de la clase trabajadora» laborista, los ministros guardaron silencio sobre esa política y en cambio se centraron en los beneficios económicos de la migración. Y, por supuesto, cuando alguien se quejaba, los laboristas simplemente levantaban las manos y decían que la libre circulación de personas era una regla ineludible para ser miembro de la UE. Es posible que el Reino Unido haya abandonado la UE desde entonces, pero el uso desdeñoso de la migración por parte de Blair en un intento por disciplinar y domesticar a los votantes de la clase trabajadora que las elites temen y detestan se ha institucionalizado.

En el período previo a las elecciones europeas del próximo junio, Democracy Watch seguirá de cerca cómo el debate sobre la migración afecta la lucha por la soberanía, la democracia, la libertad de expresión y la ciudadanía en toda la UE, cualquiera que sea el nombre que nos llamen.

Una formación naval china encabezada por el portaaviones “Shandong” volvió a atravesar el lunes el estrecho de Taiwán, según informó el Ministerio de Defensa de Taipei.

AFP

El grupo de portaaviones entró en el estrecho que separa la isla de la China continental, recorriéndolo de norte a sur, indicó el ministerio de Defensa.

El Ministerio de Defensa taiwanés siguió de cerca todos estos movimientos, según el comunicado oficial recogido por la agencia de noticias oficial CNA.

Añadió que “la seguridad y la prosperidad” en toda la región Asia-Pacífico era “una obligación y una responsabilidad” compartida por todas las partes.

“El ejército seguirá reforzando su capacidad de autodefensa y respondiendo a las amenazas regionales”, añadió el ministerio.

El “Shandong” ha navegado por el estrecho de Taiwán varias veces en los últimos meses, pero es la primera vez que lo hace este mes.

El despliegue se produce poco más de un mes antes que Taiwán celebre elecciones para presidente y legislatura y plantea dudas sobre posibles esfuerzos chinos para influir en la votación.

Las autoridades de Taiwán ya habían informado en estos últimos días de otros movimientos militares chinos en las inmediaciones de la isla, que el régimen de Xi Jinping reclama como territorio propio bajo la doctrina de “una sola China”.

Globo de vigilancia y despliegue de aviones chinos

El pasado viernes, el Ministerio de Defensa taiwanés dijo que avistó un globo de vigilancia militar chino en el Estrecho de Taiwán, además de un despliegue a gran escala de aviones y buques del ejército de Beijing.

El globo pasó al suroeste de la ciudad portuaria de Keelung, en el norte de la isla, el jueves en la noche y siguió avanzando en dirección este antes de desaparecer, posiblemente en el Océano Pacífico, explicó el Ministerio.

Parecía haber cierta incertidumbre sobre si el globo era operado por el Ejército Popular de Liberación, la rama militar del gobernante Partido Comunista de China. El Ministerio se refirió a él como “globo de vigilancia del EPL” y como “globo de la RPC”, utilizando el acrónimo de República Popular China, el nombre oficial de China.

Además, se detectaron 26 aviones militares chinos y 10 buques de su Armada en las 24 horas previas a las 6:00 de la mañana del viernes, añadió. De los aviones, 15 cruzaron la línea media que actúa de división oficiosa entre ambas partes, que Beijing no reconoce. Algunos entraron también a la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán, fuera del espacio aéreo de la isla.

Este tipo de incursiones ocurren de forma habitual como recordatorio de la amenaza de China de que utilizará la fuerza para anexionar la isla autogobernada, desgastar las capacidades militares de Taiwán y afectar a la moral de sus fuerzas armadas y su población, que en su mayoría sigue indiferente a las acciones chinas.

Estas misiones de China han llevado a Taiwán a aumentar la compra de aviones de Estados Unidos, su principal aliado, y a revitalizar su propia industria de defensa, incluyendo la producción de submarinos.

Beijing protesta enérgicamente ante todos los contactos entre la isla y Estados Unidos, pero su agresiva diplomacia ha ayudado a construir un firme respaldo bipartidista a Taipéi en Washington.

La comunidad de inteligencia norteamericana entró en conmoción tras el arresto en Miami del ex embajador Manuel Rocha, de 73 años, acusado de haber sido un espía del régimen cubano durante más de cuatro décadas. Una vez que estalló el escándalo, surgieron innumerables interrogantes en torno a las actividades de espionaje del ex diplomático, como cuáles habrían sido los daños ocasionados por su accionar y los motivos detrás de su decisión de colaborar con la dictadura castrista.

Por: Lucas Goyret – Infobae

Desde sus inicios en la actividad política y diplomática norteamericana, Rocha se convirtió en un funcionario respetado y creíble por sus colegas. Sin embargo, un artículo publicado este domingo por The Guardianasegura que, mientras ejercía diversos cargos diplomáticos en varios países de América Latina, fue gestando profundos sentimientos de resentimiento y una “disimulada” simpatía por los más necesitados.

The New York Times publicó este domingo un artículo en el que se refiere a los orígenes humildes del ex embajador, quien emigró de Colombia junto a su madre, una viuda que trabajaba en un taller esclavista y dependía de los cupones de alimentos y la asistencia social. En la década de los 60 se mudaron a Estados Unidos, donde residieron en el barrio neoyorquino de Harlem.

Fulton Armstrong es investigador principal del programa latinoamericano de la American University de Washington y ex analista de la CIA. En diálogo con el diario británico, definió con tres palabras la motivación de Rocha para servir clandestinamente al régimen cubano: “Ego, rencor y resentimiento”. Sugirió, además, que posiblemente Rocha nunca se sintió aceptado entre la élite del establishment norteamericano.

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“Es un tipo muy brillante. Entra en el Departamento de Estado, pero nunca se sintió tratado con justicia. Luego miras la política estadounidense hacia América Latina y hay muchos elementos paralelos a esas mismas cosas”, comentó.

Armstrong consideró, incluso, que muy posiblemente Rocha no haya sido reclutado por la inteligencia cubana, sino que se habría presentado como “voluntario”.

The New York Times aclara que los investigadores norteamericano aún no concluyeron si la traición de Rocha estuvo motivada por el dinero, la ideología o algo más. La acusación formal no especifica la naturaleza de los acuerdos del ex diplomático con los cubanos.

Armstrong conoció a Rocha y a Ana Montes, ex analista de la Agencia de Inteligencia de Defensa que pasó 20 años en prisión tras ser descubierta como espía cubana. Respecto a las actividades que desarrollaron ambos, puntualizó en la sofisticación de la inteligencia cubana. Rocha y Montes se conocían, y trabajaban como funcionarios del Gobierno norteamericano sin saber que el otro estaba espiando encubiertamente para el régimen de La Habana.

“Imagínese que usted es el controlador de estas dos fuentes de información muy bien situadas y que ellas no saben que cada una de ellas está trabajando clandestinamente para el mismo jefe. Las comunicaciones encubiertas con Manuel fueron brillantes”, manifestó el ex analista de la CIA.

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Entre 1981 y 2002, Rocha fue empleado del Departamento de Estado y ocupó varios puestos en las embajadas de Estados Unidos en República Dominicana, Honduras, México y Argentina. Sin embargo, el periodo más intrigante de su carrera ocurrió entre 1995 y 1997, cuando estuvo destinado en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Cuba; años marcados por tensiones extremas entre ambos países. El momento más álgido lo tuvo al ex diplomático en suelo cubano, cuando en febrero de 1996 el ejército de Castro derribó dos aviones operados por Hermanos al Rescate, un grupo estadounidense opuesto al régimen de Castro, resultando en la muerte de cuatro personas.

Rocha también sirvió en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Es decir, se trata de un funcionario que estuvo durante más de 40 años en contacto y en conocimiento de información muy sensible para Washington. Por eso, desde su arresto la inteligencia norteamericana puso en marcha una urgente evaluación de los daños que pudo haber ocasionado para descubrir qué secretos habría compartido con el régimen cubano.

Jim Popkin, autor de un libro sobre Ana Montes, dijo a The Guardian que “no tiene precedentes que un embajador sea acusado de espionaje”. “Sirvió en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, donde parte de su cartera se refería a Cuba, y eso es un gran problema. Pero haber servido en la sección de intereses de Estados Unidos en La Habana cuando se reconoce que estaba trabajando para la otra parte es un escenario de pesadilla”, reconoció.

“Habría tenido acceso y conocido la situación y los nombres de los agentes que trabajaban en La Habana en nombre de Estados Unidos. Es algo muy peligroso”, agregó Popkin, quien no dudó en considerar que este escenario representó un gran “triunfo” para la dictadura de Cuba.

“Qué triunfo para ellos colocar a alguien en el Departamento de Estado, verlo ascender de rango y convertirse finalmente en embajador de Estados Unidos (…) Si nos fijamos en la carrera de Rocha, casi todos sus puestos fueron en un lugar que habría sido útil para Cuba. Debían de estar encantados de ver lo exitoso que era”, sostuvo Popkin.

“Durante más de 40 años, Víctor Manuel Rocha sirvió como agente del Gobierno cubano y buscó y obtuvo puestos dentro del Gobierno de los Estados Unidos que le proporcionarían acceso a información no pública y la capacidad de afectar la política exterior de los Estados Unidos”, manifestó el fiscal general de Estados Unidos, Merrick B. Garland, luego del arresto del ex embajador.

Según la denuncia, desde 1981 Rocha “apoyó secretamente a la República de Cuba y su misión clandestina de recopilación de inteligencia contra los Estados Unidos sirviendo como agente encubierto y agente de la Dirección General de Inteligencia de Cuba”.

De acuerdo a la acusación publicada en el sistema judicial norteamericano, Rocha enfrenta 15 cargos criminales en una corte de Miami (Florida), entre ellos el de ser espía de la dictadura cubana y el de fraude electrónico. De ser hallado culpable, podría recibir una pena máxima de 60 años de prisión.

Mientras observaba a los presidentes de la Universidad de Harvard, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Pensilvania esforzarse la semana pasada por responder a las duras preguntas del Congreso sobre la prevalencia del antisemitismo en sus campus, tuve un pensamiento singular: la censura ayudó a poner a estos presidentes en su aprieto, y la censura no les ayudará a escapar.

Infobae

Para entender lo que quiero decir, tenemos que comprender qué fue exactamente lo que estuvo mal -y bien- en sus respuestas en el intercambio ahora viral con la representante Elise Stefanik, republicana de Nueva York. El momento clave se produjo cuando Stefanik preguntó si “pedir el genocidio de los judíos” violaría las políticas de la escuela. Las respuestas de los presidentes fueron versiones jurídicas de “depende” o “el contexto importa”.

Hubo una explosión inmediata de indignación, y la presidenta de Penn, Elizabeth Magill, dimitió el sábado. Pero estamos hablando de genocidio. ¿Cómo puede importar el “contexto” en ese contexto? Si eso no es acoso e intimidación, ¿qué es?

Pero yo tuve una respuesta diferente. Soy un antiguo abogado litigante que ha pasado gran parte de su carrera luchando contra la censura en los campus universitarios, y lo que más me sorprendió de las respuestas de los presidentes no fue su insuficiencia legal, sino su asombrosa hipocresía. Y es esa hipocresía, no la comprensión de la ley por parte de los presidentes, lo que ha creado una crisis en los campus.

En primer lugar, hablemos de la ley. Harvard, Penn y el MIT son universidades privadas. A diferencia de las públicas, no están sujetas a la Primera Enmienda y, por tanto, gozan de una enorme libertad para diseñar sus propias políticas de expresión personalizadas. Pero aunque no están obligadas por ley a proteger la libertad de expresión, sí están obligadas, como instituciones educativas que reciben fondos federales, a proteger a los estudiantes contra el acoso discriminatorio, incluido -en algunos casos- el acoso entre estudiantes.

Los defensores de la libertad académica llevan mucho tiempo pidiendo que las universidades privadas más prestigiosas del país protejan la libertad de expresión utilizando los principios de la Primera Enmienda como base de las políticas del campus. Después de todo, ¿deberían los estudiantes y profesores de Harvard disfrutar de menos derechos de libertad de expresión que, por ejemplo, los del Bunker Hill Community College, una escuela pública no muy lejos del campus de Harvard?

Si Harvard, el MIT y Pennsylvania hubieran optado por inspirar sus políticas en la Primera Enmienda, muchas de las controvertidas respuestas de los presidentes serían en gran medida correctas. Cuando se trata de prohibir la expresión, incluso las formas más viles de expresión, el contexto importa. Y mucho.

Por ejemplo, aunque resulte sorprendente, la Primera Enmienda protege en gran medida los llamamientos a la violencia. En un caso tras otro, el Tribunal Supremo ha sostenido que, en ausencia de una amenaza real e inmediata -como una incitación a la violencia-, el gobierno no puede castigar a una persona que haga apología de la violencia. Y no, ni siquiera hay una excepción de genocidio a esta regla.

Pero eso cambia para las universidades financiadas con fondos públicos cuando el discurso se convierte en acoso selectivo que es “tan grave, generalizado y objetivamente ofensivo que impide efectivamente el acceso de la víctima a una oportunidad o beneficio educativo”. El académico de la Primera Enmienda Eugene Volokh ha articulado de forma útil la diferencia entre el acoso prohibido y el discurso protegido como, a menudo, la diferencia entre el “discurso de uno a uno” y el “discurso de uno a muchos”. El comentarista jurídico David Lat lo explicó aún más, escribiendo: “Si envío repetidamente correos electrónicos y textos antisemitas a un solo estudiante judío, es mucho más probable que eso constituya acoso que si creo un sitio web antisemita disponible para todo el mundo”.

Como resultado, lo que hemos visto en el campus es una mezcla de discurso antisemita protegido (así como antiislámico) y acoso prohibido. Cantar “Globalizar la intifada” o “Del río al mar, Palestina será libre” en una protesta pública es un discurso protegido. Romper los carteles de otra persona no lo es. (Mi derecho a la libertad de expresión no incluye el derecho a bloquear la expresión de otra persona). Atrapar a estudiantes judíos en una biblioteca mientras los manifestantes aporrean las puertas de la biblioteca tampoco es expresión protegida.

Así que si los rectores de las universidades tenían razón en gran medida (aunque torpemente) sobre el equilibrio legal, ¿por qué la indignación? Citando a los propios rectores, el contexto importa. Llevamos décadas observando cómo los administradores de los campus universitarios, de costa a costa, han construido una amplia red de políticas y prácticas destinadas a suprimir el llamado discurso del odio y a apoyar a los estudiantes que se sienten angustiados por un discurso que consideran ofensivo.

El resultado ha sido una red de códigos de expresión, equipos de respuesta a los prejuicios, espacios seguros y glosarios de microagresiones, todos ellos diseñados para proteger a los estudiantes de supuestos daños emocionales. Pero no a todos los estudiantes. Cuando, como estudiante de la Facultad de Derecho de Harvard, me abuchearon, me silbaron y me dijeron “vete a la mierda” por expresar mis opiniones a favor de la vida u otras opiniones conservadoras, exactamente ningún administrador se preocupó por mis sentimientos. Ni se me pasó por la cabeza pedirles ayuda. Yo era adulta. Podía manejar la ira de mis compañeros.

Sin embargo, ¿hasta qué punto son sensibles los administradores a los sentimientos de los alumnos en otras circunstancias? Tuve que reírme cuando leí la excelente columna de mi colega Pamela Paul sobre la Escuela de Trabajo Social de Columbia y citó un glosario de la escuela que utiliza el término “folx”. ¿Por qué se escribe con “x”? Porque, al parecer, algunos creen que la letra “s” de “folks” hace que el término no sea suficientemente inclusivo. No es broma.

Además, cada una de las escuelas representadas en la audiencia tiene su propio pasado accidentado en materia de libertad de expresión. Según la Fundación para los Derechos Individuales y la Expresión, Harvard es la universidad peor valorada en cuanto a libertad de expresión de Estados Unidos. (Yo fui presidente del grupo en 2004 y 2005.) Así que, incluso si las respuestas de los presidentes fueran correctas, es más que justo preguntarse: ¿Dónde estaba este compromiso con la libertad de expresión en el pasado?

Dicho esto, algunas de las respuestas a los ultrajes en los campus han sido tan penosas como la hipocresía mostrada por los presidentes de los centros. Con todas las disculpas debidas a Homero Simpson y su legendaria teoría del alcohol, es como si muchos críticos del campus vieran la censura como la “causa y la solución de todos los problemas de la vida”.

¿Las universidades han censurado a los conservadores? Pues censuren también a los progresistas. Declaren acoso las consignas extremistas de los manifestantes propalestinos y persíganlos enérgicamente. Dales el mismo trato que has dado a otros grupos que tienen opiniones ofensivas. Pero esa es la respuesta equivocada. Es duplicar el problema.

Al mismo tiempo, sin embargo, sería un error continuar como si no hubiera necesidad de un cambio fundamental. La norma no puede ser que los judíos tengan que soportar la libertad de expresión en su forma más dolorosa, mientras que los grupos favorecidos del campus disfrutan del calor de los administradores universitarios y de la protección de los códigos de expresión del campus. El statu quo es intolerable.

El mejor y más claro plan de reforma que he visto viene del psicólogo Steven Pinker, de Harvard. Escribe que los campus deberían promulgar políticas de libertad de expresión “claras y coherentes”. Deberían adoptar una postura de “neutralidad institucional” ante la controversia pública. (“Las universidades son foros, no protagonistas”). Deberían acabar con “los vetos de los que interrumpen, las tomas de edificios, las invasiones de aulas, las intimidaciones, los bloqueos, las agresiones”.

Pero la reforma no puede limitarse a las políticas. También tiene que aplicarse a las culturas. Como señala Pinker, eso significa restar poder a un aparato de diversidad, equidad e inclusión que es en sí mismo, con demasiada frecuencia, un motor de censura y sesgo político extremo. Y lo que es más importante, las universidades deben tomar medidas positivas para adoptar una mayor diversidad de puntos de vista. Los monocultivos ideológicos generan pensamiento de grupo, intolerancia y opresión.

Las universidades deben asimilar la verdad fundamental de que la mejor respuesta a la mala expresión es una mejor expresión, no la censura. Hace poco, vi y escuché un vídeo de la emotiva confrontación de una estudiante judía con manifestantes propalestinos en la Universidad de Columbia. Le tiembla la voz y no hay duda de que le costó hablar. Busca una “conversación genuina y real”, pero también dice a su público exactamente lo que significa para ella oír términos como “perros sionistas”.

Enfrentarse al odio con un discurso valiente es mucho mejor que enfrentarse al odio con la censura. Obviamente, es importante proteger a los estudiantes del acoso. Me alegra ver que el Departamento de Educación está abriendo numerosas investigaciones en virtud del Título VI (incluida una investigación de Harvard) en respuesta a las denuncias de acoso en los campus. Pero no proteja a los estudiantes de la expresión. Dejemos que crezcan y se comprometan incluso con las ideas más viles. La respuesta a la hipocresía universitaria no es más censura. Es la verdadera libertad. Sin esa libertad, la hipocresía reinará durante décadas.

Activistas ambientales del grupo Extinction Rebellion (XR) arrojaron productos colorantes en el Gran Canal de Venecia y en varios ríos de Italia el sábado (09.12.2023) para protestar contra el «fracaso» de la COP28 sobre el clima.

DW

Los activistas esparcieron por la tarde un líquido verde neón en el Gran Canal de Venecia, en medio de los transeúntes, las góndolas y los turistas, según imágenes difundidas en redes sociales.

Otros activistas con cuerdas y arneses desplegaron una pancarta desde el famoso puente de Rialto, que decía «COP28: Mientras el gobierno habla, estamos colgando de un hilo», en referencia a la escasa acción para paliar los efectos del cambio climático.

No es la primera vez que activistas por el clima derraman un líquido de color verde en Venecia ni en otras zonas de Italia. XR Italia indicó en la red social X que había propagado fluoresceína, un tinte «inofensivo».

Acciones similares en otras partes de Italia

«La crisis climática ya está teniendo impactos desastrosos en el territorio italiano, la ciencia nos dice que empeorará y la política está perdiendo el tiempo con bromas», lamentó el grupo.

«¡Nos estamos rebelando contra esta inacción, no podemos permanecer en silencio mientras se vende nuestro futuro a las industrias fósiles!», añadió.

También hubo acciones similares en el Tíber de Roma, en un canal de Milán, así como en el Po, en Turín, según imágenes difundidas en las redes sociales.

La acción llega tres días antes del final de la conferencia climática de la ONU, que se celebra en Dubai, en medio de negociaciones sobre la salida del petróleo, el gas y el carbón y mientras la OPEP, un cártel petrolero, intenta frenar las medidas contra los combustibles fósiles.

Habitantes de las zonas selváticas del Esequibo, que apoyan a Guyana, afirman que se defenderán si Venezuela decide invadirlos.

El Nacional

«No quiero ser venezolano ni loco», afirman algunos habitantes que aseguran que se van a defender si se desata un conflicto, reseñados por El País de España.

«Defenderé a mi país si Venezuela se atreve a invadirnos», exclama un habitante de Charity, una ciudad fluvial de apenas 1.500 habitantes en el corazón del Esequibo.

Los ánimos de los guyaneses que habitan la zona en reclamación están caldeados desde el anuncio de Referendo Consultivo por parte del gobierno de Nicolás Maduro y las acciones que ha tomado el mandatario desde entonces.

Con más del 95% votó que sí, como se esperaba, Maduro asegura que esto le ha otorgado un mandato popular para ocupar estas tierras, en disputa desde hace más de un siglo.

La amenaza venezolana se produce después de que un consorcio liderado por ExxonMobil haya realizado una serie de descubrimientos de petróleo en altamar y el presidente de Guyana, Irfaan Alí, presione para que se realicen más exploraciones de hidrocarburos en zonas que Venezuela reclama como suyas.

Una realidad distorsionada

Guyana, un país pobre, ha visto de la noche a la mañana que la riqueza está ahí, al alcance de su mano. Este año cerrará con un aumento del 25% del PIB.

Su capital, Georgetown, se ha llenado de empleados de las grandes petroleras y eso ha distorsionado el mercado. La noche más barata de hotel cuesta 200 dólares, los taxis no hacen un trayecto por menos de 30 y la carta de los restaurantes no tiene nada que envidiarle en precio a los de Estados Unidos.

Los camiones cargados de arena atestan las pequeñas carreteras del país, porque ahora siempre hay algo por levantar en algún sitio.

Se puede afirmar que Guyana está en obras, pero toda esa prosperidad se la quieren arrebatar, piensan los guyaneses.

Alí, el único presidente musulmán de Occidente, ya ha dicho que no sucumbirán a las artimañas de Maduro y que defenderán su país por cualquier medio. Fue una noche a la frontera con Venezuela vestido de ropa militar, se subió a un peñón e izó una bandera de Guyana, al estilo de la película Flags of our Fathers.

Un intento de ocupación, sin embargo, parece remoto. Estados Unidos, Brasil y China han coincidido en que el statu quo de esa frontera debe continuar, a menos que dictaminen lo contrario los tribunales internacionales.

Venezuela no parece darse por enterada y ha promulgado una ley para convertir el Esequibo en uno de sus estados y darle la ciudadanía a los 125.000 habitantes de esa región, en la que proliferan las minas ilegales de oro y la tala de árboles indiscriminada.

Miedo latente

«No quiero ser venezolano ni loco», responde Adrian, un peluquero de 30 años de Charity que se ha pasado la mañana de brazos cruzados.

«Soy superguyanés. Nunca he salido de aquí. Tengo un tío en (el distrito neoyorquino de) Queens», continúa Sita Singh, la vendedora de ropa de unas tiendas más allá, tiene miedo.

«Estoy asustada. Ellos quieren venir y dañar este país. Cuando uno lo piensa, es absurdo. No, no quiero ser venezolana. ¿A la fuerza? No».

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