Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a las recientes declaraciones de Delcy Rodríguez, quien había asegurado públicamente que el chavismo «no acepta órdenes de ningún factor externo».

La Patilla

Según reportó el periodista David Alandete, al ser consultado específicamente sobre la afirmación de Rodríguez de marcar distancia ante la percepción de un tutelaje estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro, Trump evitó entrar en la polémica.

«No sé exactamente qué está pasando allí, pero no he escuchado eso en absoluto. Tenemos una muy buena relación», se limitó a responder el jefe de Estado norteamericano.

La reacción de Trump sugiere que la Casa Blanca distingue entre el discurso que el régimen venezolano dirige a sus bases internas y la colaboración pragmática que se mantiene tras bastidores.

Trump, afirmó que su administración mantiene una «presencia muy fuerte» en Venezuela. Durante un encuentro con la prensa previo a un mitin político en Iowa, el mandatario abordó la situación del país suramericano, destacando el potencial de cooperación energética tras los eventos de las últimas semanas.

Al ser consultado sobre el estatus de la relación bilateral y el rol de Estados Unidos en el mercado energético global, Trump fue enfático al señalar la influencia que Washington ejerce actualmente en la región. «Les diré algo, tenemos una presencia muy fuerte en Venezuela», aseveró.

El jefe de Estado hizo referencia a los sucesos de principios de enero, calificándolos como un «momento muy fuerte», y subrayó que la colaboración con el régimen chavista fluye sin contratiempos. «Estamos trabajando maravillosamente con Venezuela. Tenemos una muy buena relación con sus líderes y vamos a mantenerla así».

El eje central de la intervención de Trump giró en torno a la explotación de los recursos naturales. El mandatario recordó que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, comparándolas con las de Arabia Saudita y situándolas en competencia con las de Estados Unidos, y prometió que esta riqueza se traducirá en beneficios tangibles para ambas naciones. «Vamos a conseguir mucho dinero para Venezuela (…) y vamos a hacer mucho dinero para nuestro país», declaró.

En un tono optimista sobre el futuro económico de Venezuela, Trump vaticinó una recuperación sin precedentes bajo la actual dinámica diplomática y comercial. «Les diré que les irá mejor ahora de lo que nunca les ha ido, mejor que en cualquier otro momento», concluyó.

En una entrevista concedida al periodista Napoleón Bravo en su canal Bravo24, el geólogo, escritor y exministro Humberto Calderón Berti —quien ocupó las carteras de Energía y Minas y de Relaciones Exteriores— analizó el rol clave de Venezuela en el hemisferio occidental, con énfasis en su potencial petrolero y las implicaciones geopolíticas tras el posible regreso o influencia de Donald Trump en la política estadounidense.

MFM

Calderón Berti subrayó que Venezuela sigue siendo un proveedor estratégico de petróleo para Estados Unidos debido a su proximidad geográfica, reservas probadas y la necesidad de Washington de contar con suministros seguros en el hemisferio. Recordó que el auge del fracking en EE.UU. elevó su producción de 5 a 13 millones de barriles diarios, pero advirtió que esta tendencia podría revertirse en el mediano plazo, incrementando la relevancia de fuentes cercanas como Venezuela, mientras México declina y Guyana emerge como productor (actualmente cerca de 1 millón de barriles diarios y proyectado a 2 millones).

El experto detalló la dramática caída de PDVSA: de una empresa eficiente —segunda o tercera a nivel mundial tras la nacionalización de 1976— a una producción actual de apenas 400.000 barriles diarios frente a los 3,3 millones históricos. Atribuyó este colapso a decisiones ideológicas y de control político durante el chavismo, incluyendo la expulsión de 20.000 trabajadores calificados.

“PDVSA no volverá a ser la de antes”, afirmó categóricamente, y propuso una reestructuración radical: venta de 200 filiales, rol mínimo del Estado y apertura a inversión privada en la Faja del Orinoco, campos maduros y recursos no convencionales como el fracking en la cuenca del Lago de Maracaibo.

Para lograr la recuperación, insistió en condiciones atractivas: certeza jurídica, regalías competitivas (no superiores al 20 %), impuestos del 34 %, arbitraje internacional y participación mayoritaria de capital privado. “El Estado no puede seguir cobrando el 92 % de la renta petrolera”, señaló.

Otro eje central fue la relación con Guyana. Calderón Berti destacó la necesidad de cooperación bilateral: el petróleo pesado venezolano (6-8° API) podría mezclarse con el liviano guyanés para generar productos viables comercialmente, además de que Venezuela requiere acceso al Atlántico.

Criticó la cesión histórica del Esequibo bajo influencia castro-chavista y madurista, y abogó por superar el diferendo para enfocarse en beneficios mutuos.

Sobre Cuba, recordó la millonaria deuda acumulada por la entrega de petróleo: aproximadamente 700 millones de barriles en 25 años, equivalentes a unos 47.000 millones de dólares (cifra cercana a los 40.000 millones mencionados en la descripción del video), recursos que pudieron destinarse a educación, salud y vivienda en Venezuela.

Calderón Berti enfatizó que cualquier rol decisivo de Estados Unidos en la recuperación petrolera venezolana debe respetar la soberanía nacional y contar con participación activa de los venezolanos para evitar dependencias futuras. “Trump prioriza el petróleo por encima de otros recursos”, concluyó, proyectando que la política energética seguirá siendo el eje principal de la relación bilateral.

En julio de 2020, Juan Eloy Cumaná Rodríguez fue detenido en Valencia, estado Carabobo, por un caso que involucra a su primo Alberto Martínez, alias Charlie. Tras la audiencia de presentación, la justicia venezolana optó por ignorar su situación, encubriendo lo que familiares denuncian como un proceso viciado. Recluido en un conteiner adaptado como celda en el aeropuerto de Valencia, donde su único contacto con el exterior es la visita semanal de una hora que recibe cada sábado.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

Mientras viajeros se apresuran con sus maletas por las terminales del aeropuerto internacional “Arturo Michelena”, pocos conocen que, a escasos metros, en la Unidad Regional de Inteligencia Antidrogas (URIA), la vida de Juan Cumaná transcurre en espera de que se cumpla el debido proceso. Ocupa una de las celdas que divide el conteiner, cada una con baño propio; en la otra están detenidos el comisario Alvis Pinto y un coronel.

La salud de Cumaná se ha deteriorado, según denuncia su familia, sin acceso a atención médica; los despojaron de sus bienes y viven bajo amenaza de represalias si denuncian el limbo jurídico que rodea el caso. “El Estado lo tiene secuestrado”, afirma un familiar en conversación con Infobae.

El origen de la acusación se remonta a la relación laboral de Juan Cumaná con su primo Alberto Martínez, señalado por narcotráfico. Sin embargo, la familia sostiene que Cumaná desconocía los negocios ilícitos. “Su primo era la familia rica y le decía que él y su papá, Chiche Smith, tenían buques atuneros que daban mucho dinero”, relatan.

El 15 de julio de 2020, Cumaná, entonces de 30 años, recibió un mensaje de la madre de su novia alertando sobre la desaparición de su hija, sin saber que ambas estaban retenidas por funcionarios. Al acudir al lugar acordado, fue interceptado y trasladado a la sede de la División de Investigación Penal (DIP) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), donde fue reseñado por “resistencia a la autoridad”.

Familiares denuncian que algunos funcionarios exigieron hasta 10 mil dólares para liberarlo, aunque Cumaná solo percibía 300 dólares mensuales por su trabajo en redes y sistemas para las empresas de su primo.

Posteriormente, fue llevado a la sede antidrogas del aeropuerto, donde habría sido torturado durante tres días. De su apartamento, los agentes incautaron un teléfono y una laptop, en los que “solo encontraron diseños para redes sociales, fotos personales y material de gestión empresarial, pero aun así lo acusaron de legitimación de capitales”.

Los jueces

Fue trasladado a Caracas, ante el tribunal del juez José Macsimino Márquez García, quien, al igual que la Fiscalía, reconoció que no había delito alguno, pero admitió que existían órdenes superiores para no liberarlo. “Por ello, ni siquiera se ha realizado la audiencia preliminar”.

La historia de Juan Eloy Cumaná Rodríguez incluye una etapa en Costa Rica, donde trabajó en diversos oficios, incluso vendiendo perros calientes. En diciembre de 2018 regresó a Venezuela para visitar a sus hijas y fue entonces cuando su primo le propuso diseñar el sistema de ventas para una tienda de teléfonos, aprovechando sus estudios en diseño gráfico, programación y marketing.

El 21 de mayo de 2024, Yecenia María Rodríguez Campos, madre de Juan Eloy Cumaná Rodríguez, se presentó ante la Inspectoría de Tribunales para denunciar a la juez Yoreida De Lourdes Hernández Posse, titular del Tribunal 29 de Primera Instancia en Función de Control del Circuito Judicial Penal de Caracas, responsable del expediente judicial número 29C-18543-2021 que involucra a su hijo.

Durante su declaración presencial, Rodríguez Campos afirmó que Juan Cumaná permanece privado de libertad desde hace cuatro años, sin haber recibido el debido proceso y en condiciones que, según sus palabras, vulneran sus derechos fundamentales, agregando que se encuentra recluido en un lugar que “no es un recinto penitenciario” y que su estado de salud está “muy afectado”.

El proceso judicial

El 24 de julio de 2020, Juan Cumaná fue presentado ante el Juzgado Vigésimo Primero de Primera Instancia en funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas (AMC). Durante la audiencia, la Fiscalía Auxiliar Nacional Vigésimo Séptima Nacional en materia Plena contra las Drogas solicitó la privación preventiva de libertad por la presunta legitimación de capitales y asociación para delinquir.

Más de dos años y tres meses después, el 5 de octubre de 2022, la defensa de Juan Cumaná pidió el decaimiento de la medida cautelar, argumentando que el Ministerio Público no había solicitado la prórroga necesaria para mantener la privación de libertad. Sin embargo, el 26 de octubre de 2022, el Tribunal 29 de Control del AMC, bajo la dirección de la juez Yoreida De Lourdes Hernández Posse, rechazó la solicitud.

La juez trata de enmendar la omisión de la Fiscalía como titular de la acción penal, pero basándose en una norma derogada en reformas de los años 2012 y 2021 del Código Orgánico Procesal Penal, por lo que ella también comete un grave error al tratar de enmendar las fallas del Ministerio Público. Los magistrados de la Corte de Apelaciones nunca se pronunciaron sobre esas graves fallas.

La defensa interpuso un recurso de apelación, el 16 de noviembre de 2022, que fue remitido a la Corte de Apelaciones del AMC. La Sala Nr. 8, encargada de conocer el caso, declaró inadmisible el recurso el 19 de diciembre de 2022; magistrados Marilda Ríos Hernández, Narda Sanabria Bernatte y Gabriela Salazar Uzcátegui.

Finalmente, el 17 de enero de 2023, la Sala 8 de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del AMC ratificó la decisión y declaró sin lugar el recurso, cerrando así este capítulo del proceso judicial contra Juan Cumaná.

Uno de los argumentos esgrimidos fue que “el Tribunal de Control consideró que estaba en presencia de uno de los delitos más graves, como es el Tráfico Ilícito de Sustancias Estupefacientes Psicotrópicas”, por lo que los abogados de Cumaná responden que resulta insólito porque él no fue imputado ni acusado por dicho delito.

Un ex comisario

En uno de los dos compartimentos en los que fue dividido el contenedor permanece detenido el comisario Alvis Orlando Pinto Guedez, ex subdirector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Funcionarios del Grupo de Acciones Especiales (GAES) de Carabobo lo arrestaron el 31 de agosto de 2020 cuando se desplazaba por la urbanización Country Club Safari, en Valencia.

La orden de aprehensión había sido emitida tres días antes, el 28 de agosto, por el entonces juez 21 de Control de Caracas, José Macsimino Márquez García, a solicitud de la Fiscalía 27. El Ministerio Público imputó a Pinto Guédez como “cómplice no necesario” en el tráfico de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, por su presunta vinculación con Emilio Martínez, alias “Chichi Smith”, y Alberto Martínez, alias “Charlie”.

Posteriormente, el 3 de marzo de 2023, el juez José Macsimino Márquez García fue detenido por la Policía Nacional contra la Corrupción, por su presunta participación en una red de extorsión y sobornos, en el marco de la Operación Caiga quien Caiga.

La caída de Chiche Smith

La investigación contra Emilio Enrique Martínez, conocido como alias Chiche Smith, comenzó el 18 de abril de 2020. Apenas unos meses después, en julio de ese año, el entonces ministro de Interior y Justicia, general (GNB) Néstor Luis Reverol Torres, anunció la desarticulación de dos grupos de narcotráfico que operaban en los estados Falcón y Carabobo.

Ese mismo mes, la Oficina Nacional Antidrogas llevó a cabo un operativo en el que, por primera vez, se identificó públicamente a Martínez como líder del denominado Cartel de Paraguaná. Las autoridades señalaron que la persecución se centraba en los cabecillas Emilio Enrique Martínez, alias Chiche Smith, y Alberto Martínez, alias Charlie.

Como parte de la operación, se allanaron 20 propiedades vinculadas a Chiche Smith en Falcón, Carabobo, Aragua y Caracas. Entre ellas, la sede de la Fundación “Carmen Virginia Martínez” en Carirubana, estado Falcón, donde, según el fiscal Tarek William Saab, se habría invertido dinero procedente del narcotráfico.

El Ministerio Público solicitó la detención de Emilio Enrique Martínez, su hija Marlis Migdalia Martínez y su nieto Richard Emilio Álvarez Martínez. Además, se señaló a Lindo Martínez, hermano de Chiche Smith, como otro de los cabecillas del cartel.

El Tribunal 21° de Control de Caracas, a cargo del entonces juez José Mascimino Márquez García, dictó privativa de libertad para los tres miembros de la familia Martínez, a petición de los fiscales Lilian Hernández y Jean Karin. También fueron detenidos otros familiares y allegados, como Héctor Antonio Martínez, presidente de la Fundación “Carmen Virginia Martínez”; María Virginia Martínez VásquezAlbys María Vásquez y el empresario Orlando Silva.

El 3 de abril de 2021, Emilio Enrique Martínez fue capturado en Lecherías, estado Anzoátegui, portando una identificación falsa. La Fiscalía lo acusó de tráfico de drogas, lavado de dinero, abuso sexual de menores y asociación criminal, revelándose que supuestamente desde la década de los 80 tenía una orden de detención.

Según el Ministerio Público, Martínez dirigía una operación de exportación de estupefacientes hacia países del Caribe y legitimaba capitales a través de bodegones e importación de vehículos.

La organización Insight Crime describe al Cartel de Paraguaná como una mafia del narcotráfico originaria del estado Falcón, en la península de Paraguaná, y advierte que se emitió una alerta roja internacional para la detención de Martínez.

A pesar de los apagones diarios de una hora y el racionamiento de gasolina en Cuba, el gobierno de la isla vendió la mayor parte del petróleo subsidiado que recibió de Venezuela el año pasado, según declaró un alto funcionario del gobierno estadounidense al Miami Herald.

Por: Nora Gámez Torres – Miami Herald

Venezuela suministró a Cuba unos 70.000 barriles diarios de petróleo crudo y productos refinados por un valor de hasta 1.300 millones de dólares desde aproximadamente finales de 2024 hasta finales de 2025, según el funcionario, citando información de un análisis previamente no revelado del gobierno estadounidense. Posteriormente, Cuba envió unos 40.000 barriles diarios (aproximadamente el 60%) a Asia para su reventa, añadió el funcionario.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se encuentra bajo creciente presión por los envíos de petróleo a Cuba, que, según ella, implican tanto contratos pagados como donaciones humanitarias. La reventa de petróleo mientras la población cubana sufre cortes de electricidad diarios es «una prueba más de que el régimen ilegítimo cubano solo prioriza su enriquecimiento, mientras que el pueblo cubano sufre las consecuencias de su corrupción e incompetencia», declaró un funcionario del Departamento de Estado al Miami Herald.

“Los cubanos de a pie merecen la verdad sobre por qué el régimen oculta miles de millones de dólares en cuentas bancarias en el extranjero en lugar de invertir en electricidad, infraestructura, salud y las necesidades diarias de su pueblo”, declaró el funcionario del Departamento de Estado.

Anteriormente, una investigación del Herald, basada en documentos contables secretos filtrados, reveló que GAESA, un conglomerado militar cubano, reportó aproximadamente 18 000 millones de dólares en activos corrientes, de los cuales 14 500 millones estaban depositados en cuentas bancarias desconocidas hasta marzo de 2024.

Los expertos sospecharon desde hace tiempo que Cuba revendía parte del petróleo venezolano a cambio de divisas. En diciembre, fuerzas estadounidenses frente a las costas venezolanas incautaron el buque cisterna Skipper, perteneciente a la flota encubierta, que había transferido parte de su cargamento de petróleo a un petrolero más pequeño con destino a Cuba y continuó su ruta hacia Asia, probablemente a China.

A cambio del petróleo, Cuba proporcionó médicos a Venezuela. También ayudó a Chávez y Maduro a aferrarse al poder al infiltrar a varios asesores cubanos en el ejército venezolano y las agencias de seguridad, y al proporcionar software y servicios de telecomunicaciones a la policía venezolana y a varias otras agencias y empresas gubernamentales, incluida la petrolera estatal PDVSA.

Albet, una empresa cubana vinculada a la Universidad de Ciencias Informáticas de Cuba, participó en la creación del sistema que emite las identificaciones que los venezolanos necesitan para votar, según informó entonces el medio de investigación venezolano Armando Info.

El gobierno cubano confirmó que oficiales cubanos brindaban seguridad personal a Maduro el día en que las Fuerzas Delta de operaciones especiales estadounidenses allanaron Fuerte Tiuna en Caracas y detuvieron a la pareja. Treinta y dos murieron, según las autoridades cubanas.

Los medios estatales cubanos también informaron del regreso de oficiales adicionales que resultaron heridos durante la redada, pero no especificaron cuántos. La relación equivalía a una colonización, dijo el secretario de Estado Marco Rubio poco después de la operación militar para capturar a Maduro y su esposa Cilia Flores.

El presidente colombiano Gustavo Petro pidió este martes que Nicolás Maduro sea devuelto a Venezuela para que sea juzgado en ese país y no en Estados Unidos tras su captura en una operación ordenada desde Washington el pasado 3 de enero.

NTN24

Petro aseguró desde Bogotá que hablará con Donald Trump sobre la ONU y también sobre la situación en Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro.

Cabe resaltar que Petro viajará a Washington, donde será recibido por Donald Trump el próximo 3 de febrero.

“Se lo diré, es la humanidad hermana, la hermandad humana supera a la ONU de Estados y no de pueblos, incapaces ya de resolver un genocidio, porque Naciones Unidas se acaba porque no fue capaz de parar el genocidio en Gaza”, comenzó diciendo Petro en un encuentro con el alcalde

“La manera de superar eso no es con un misil sobre los pobres”, agregó.

Posteriormente, el jefe de Estado colombiano criticó la intervención de Estados Unidos que derivó en la captura de Nicolás Maduro en la madrugada del pasado 3 de enero.

“Bombardear a Caracas, la patria de Bolívar, eso no es un acto contra Maduro, que se parece a Trump porque creen en el petróleo como Uribe, son iguales”, dijo.

A su vez, pidió que no sea juzgado en Venezuela porque, según él, “la civilización latinoamericana es diferente a la anglosajona”.

“Tienen que devolverlo y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense”, expresó.

El dirigente opositor Andrés Velásquez calificó este martes las recientes declaraciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez sobre un “nuevo momento político” en Venezuela como una estrategia para ganar tiempo sin compromisos reales con la democracia plena, la liberación total de presos políticos ni el cese de la represión.

MFM

En un mensaje publicado en su cuenta de X, Velásquez —exgobernador del estado Bolívar y dirigente nacional de La Causa R— señaló que Rodríguez, “integrante del gobierno tiránico de Maduro”, evita mencionar explícitamente palabras como democracia o libertad, y que su plan consiste en “hacer el juego del engaño” sin abandonar la fórmula represiva del chavismo.

“Queda claro que su plan es ganar tiempo haciendo el juego del engaño al que siempre han recurrido, pero no están dispuestos a restablecer libertades, derechos políticos, derechos humanos, cese de persecuciones y represión”, escribió Velásquez, quien exigió “libertad plena para todos los presos políticos”.

Las declaraciones del líder opositor responden directamente a las afirmaciones de Rodríguez del 14 de enero, cuando —flanqueada por su hermano Jorge Rodríguez (presidente de la Asamblea Nacional) y Diosdado Cabello (ministro del Interior)— anunció que Venezuela “se abre a un nuevo momento político que permita el entendimiento desde la divergencia y desde la diversidad política ideológica”.

En esa oportunidad, la mandataria encargada confirmó que el proceso de excarcelaciones iniciado tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero por fuerzas estadounidenses seguía abierto, aunque con cifras y ritmos que generan fuerte controversia.

Según el gobierno interino, hasta finales de enero se han registrado más de 600 liberaciones (incluyendo algunas de diciembre), y el proceso forma parte de un “Programa para la Convivencia y la Paz” de 100 días que busca abrir espacios de diálogo. Sin embargo, organizaciones como Foro Penal verifican cifras mucho menores: alrededor de 250-300 excarcelaciones confirmadas desde el 8 de enero, con cientos de personas aún detenidas por motivos políticos (estimaciones cercanas a 800-850 restantes).La oposición y familiares de detenidos denuncian que muchas liberaciones son parciales, con medidas cautelares restrictivas (prohibición de salida del país, silencio sobre la experiencia carcelaria o presentaciones periódicas), y que no constituyen una verdadera amnistía ni el fin de la persecución.

Mientras Rodríguez insiste en un diálogo “venezolano” sin injerencias externas y propone incluso verificación de la ONU para las excarcelaciones, la Plataforma Unitaria y líderes como María Corina Machado mantienen la exigencia de una transición real hacia elecciones libres, justicia sin selectividad y el desmonte completo de la represión.

El Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales (@LibertadLuchSoc) publicó este martes un análisis que cuestiona directamente las cifras oficiales sobre excarcelaciones de presos políticos en Venezuela desde diciembre de 2025, señalando una brecha significativa entre lo anunciado por el gobierno interino y lo verificado por organizaciones de derechos humanos.

MFM

Según el post difundido en X, el gobierno afirma haber excarcelado alrededor de 800 personas en el marco del proceso iniciado tras los eventos políticos de enero de 2026. Sin embargo, el comité —basado en datos cruzados de varias ONG— sostiene que solo se han confirmado 332 casos hasta el 26 de enero, todos con nombres y apellidos documentados por las organizaciones defensoras. Esto deja una diferencia de 532 personas sin verificación independiente.

La publicación incluye una infografía cronológica que resalta:

  • Anuncios oficiales sin listas nominales públicas.
  • Ausencia de libertad plena para los excarcelados (muchos bajo medidas cautelares, presentaciones periódicas o restricciones).
  • Persistente opacidad que, según el texto, “aumenta la angustia de los familiares de los #PresosPolíticos”.

Organizaciones como Foro Penal —referenciada frecuentemente en el debate— han mantenido cifras más conservadoras en las últimas semanas. Reportes independientes recopilados hasta finales de enero 2026 indican:

  • Alrededor de 266–383 casos verificados desde el 8 de enero (fecha clave de anuncios masivos), dependiendo del corte.
  • Picos puntuales, como ~80–110 excarcelaciones confirmadas en jornadas específicas (ej. 25 de enero).
  • Estimaciones de que aún permanecen más de 700–800 presos políticos en el sistema penitenciario.

El gobierno interino, a través de figuras como Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez, ha defendido las cifras elevadas (llegando a mencionar 808 en algunos balances) como parte de un proceso de “pacificación nacional” y “convivencia”, vinculado a compromisos internacionales tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. Sin embargo, no ha publicado listas detalladas ni permitido verificaciones exhaustivas por parte de terceros.En respuestas al hilo original, usuarios y cuentas afines al tema expresaron:

  • Apoyo a la exigencia de transparencia y listas nominales.
  • Críticas a la “lentitud” y a la posible inclusión de presos comunes en las cifras oficiales para inflar números.
  • Llamados a mantener la presión por #LibertadPlena y #LiberenALosPresosPoliticos.

Familiares continúan concentrándose en las afueras de penales como Rodeo I, Tocuyito y El Helicoide, donde se reportan esperas prolongadas y dificultades para confirmar salidas individuales.

Hasta el momento, ni el gobierno ni las principales ONG han logrado unificar cifras. La diferencia —que oscila entre 400 y más de 500 personas según la fuente— mantiene viva la controversia sobre la real magnitud y naturaleza del proceso de excarcelaciones en curso.

El Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales reiteró su demanda central: publicación inmediata de listas oficiales verificables, cese de medidas restrictivas y liberación total sin condiciones para todos los considerados presos políticos.

La organización Laboratorio de Paz emitió un pronunciamiento frente a la reciente propuesta de «diálogo político» y la creación de la «Comisión para la Paz y la Convivencia» por parte del Ejecutivo encargado de Venezuela. Según la ONG, estas iniciativas carecen de validez mientras persistan las causas estructurales que criminalizan los derechos civiles en el país.

Efecto Cocuyo

La propuesta surge tras el anuncio de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, quien busca convocar a sectores «coincidentes» y «divergentes». Sin embargo, el contexto nacional presenta retos severos: la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y el establecimiento de un gobierno bajo tutela de Estados Unidos que promete un plan de transición.

Un espacio cívico bajo amenaza

Para Laboratorio de Paz, la participación ciudadana es imposible bajo el actual estado de las cosas. La organización destaca que el país atraviesa el peor momento de debilidad institucional debido a la aplicación de «terrorismo de Estado», término que empleó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esta situación forzó a múltiples líderes sociales a la clandestinidad o al exilio.

«Ningún espacio de participación será real si continúan vigentes las causas que impiden el libre ejercicio de los derechos políticos», ratifica la organización.

Exigencias para un diálogo auténtico

La organización establece una hoja de ruta con garantías mínimas para que la voz de los venezolanos recupere su valor. Entre los puntos principales destacan la excarcelación plena de todos los presos políticos; la suspensión del Decreto de Estado de Conmoción Exterior y cese de los bloqueos a medios por parte de Conatel; la remoción de altos funcionarios responsables de violaciones a derechos humanos y restitución jurídica de los partidos políticos confiscados y garantías de integridad para que los exiliados vuelvan al país y ejerzan sus derechos.

¿Simulación o cambio real?

Esta convocatoria representa el noveno intento de diálogo promovido por las autoridades bolivarianas. En ocasiones anteriores, dichos procesos sirvieron para dilatar el autoritarismo y fragmentar a la oposición democrática.

Laboratorio de Paz concluye que la sociedad civil debe aprovechar la coyuntura abierta tras el 3 de enero para fortalecer sus gremios naturales y superar el miedo estructural. El éxito de esta etapa depende de si la nueva comisión allana el camino hacia la democracia o si se convierte en un nuevo ciclo de simulación política.

Directa, como acostumbra -sin ambages- así fue María Corina de contundente al señalar este objetivo como otra etapa transicional necesaria para el salto cuántico hacia el porvenir del país. El desmontaje del sistema factual lo asumimos como propósito vital e impostergable en esta secuencia y suma de pasos estructurados destinados a alcanzar la consolidación del ansiado Estado de derecho y de sus instituciones democráticas.

Hemos sostenido que la transición del país comenzó desde la histórica demostración del 22/10/24; representó aquel hecho el verdadero punto de inflexión del que han surgido, por vía de consecuencia, todos los demás acontecimientos que -en sí mismos- también asumimos como etapas de esta gran gesta: La contundente victoria de 28J, su desconocimiento y el arrebato mediante el ardid de instituciones secuestradas, impuesto a sangre y fuego con una feroz represión que trajo consigo tal vez el peor momento en los anales de nuestra historia política. Vale recordarlo, por aquello de que “la trampa sale”. 

El 3 de enero pasado, con sus secuelas, está marcando el paso en esta nueva y compleja etapa de un posmadurismo, que se suponía protagonizado por factores y actores comprometidos con la causa democrática. No fue así, ha quedado en manos de sedicentes maduristas que presumen de tal condición solo para el gozo de sus diezmadas huestes. Su principal soporte y también su mayor debilidad es la obediencia, a pies juntillas, a quien ejerce un control real que hoy condiciona sus conductas. Todo un constructo que muestra la inviabilidad de su permanencia y/o supervivencia política en Venezuela, que les impide salirse tramposamente del guion so riesgo del aceleramiento de su caída. 

Sin duda son términos existenciales. La detentación del poder ilegitimo por una funcionaria de facto y sus acólitos, no garantiza que se produzcan las condiciones necesarias que permitan avanzar en el desmantelamiento del sistema; antes por el contrario, para ellos, es cuestión de posicionamiento táctico para demandar impunidad y reconocimiento con miras a mantenerse como referentes políticos -no precisamente democráticos- en los tiempos por venir, todo a contrapelo de la abrumadora voluntad democrática de los venezolanos. El poder secuestrado, ilegítimo por esencia, nunca generará seguridad jurídica.

El definitivo desmantelamiento del sistema bajo el liderazgo de MCM y los aliados es una etapa que nos corresponde. Tenemos que reconstruir institucional y materialmente al país en paz. Ellos no lo harán, su pragmatismo ajeno a cualquier control institucional, es una pantomima que solapa segundas intenciones para avanzar con otros planes en el marco de lo factual, con miras a preservar el poder. El canje de presos como escudos de impunidad por exilios dorados, la amenaza represiva bajo un estado de conmoción, utilizado para criminalizar reivindicaciones populares y la lucha de nuestros jóvenes por el retorno democrático, que solo aplica para inmovilizarnos, nos muestran su verdadera esencia antidemocrática 

Deben salir cuanto antes

Víctor A. Bolívar
X@vabolivar

La organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEPVzla) alertó este martes sobre dos casos emblemáticos que ilustran lo que califica como una práctica sistemática de castigo familiar en el marco de la persecución política en Venezuela.

Justicia, Encuentro y Perdón

Se trata de Samantha Sofía Hernández Castillo, una adolescente de 16 años, y Maikelys Borges, una joven madre que dio a luz mientras estaba privada de libertad. Ambas pertenecen a la misma familia y permanecen recluidas, según la ONG, exclusivamente por su parentesco con personas perseguidas por motivos políticos.

De acuerdo con el pronunciamiento difundido por JEPVzla en redes sociales, Samantha fue detenida y sometida a un proceso judicial bajo la legislación antiterrorista, pese a que —según la organización— no existe evidencia que justifique tal calificación. La adolescente es hermana de un militar exiliado y sobrina de una persona víctima de desaparición forzada. La ONG subraya que su privación de libertad viola los estándares internacionales de protección reforzada a niñas, niños y adolescentes, establecidos en tratados ratificados por Venezuela.

Por su parte, Maikelys Borges fue arrestada durante los últimos meses de un embarazo de alto riesgo. Permaneció detenida hasta el momento del parto y actualmente continúa recluida junto a su bebé recién nacido. JEPVzla denuncia que el encarcelamiento responde únicamente a su condición de esposa de una persona perseguida, lo que transforma la maternidad en un elemento de mayor vulnerabilidad en lugar de protección.

“Ambos casos revelan una práctica particularmente lesiva: la utilización de adolescentes y mujeres en situación de extrema vulnerabilidad como instrumentos de presión política”, afirma el comunicado.

La organización exige la libertad inmediata de Samantha y Maikelys, argumentando que la prolongación de su privación de libertad no persigue fines legítimos de justicia y genera daños irreparables en sus vidas y en las de sus dependientes.

“Samantha necesita estar en libertad para volver a vivir plenamente su adolescencia, para estudiar, para crecer sin miedo. Maikelys necesita estar en libertad para cuidar a su hijo, para ejercer su maternidad con dignidad y sin rejas”, concluye el texto.

El mensaje, acompañado de imágenes y difundido con la etiqueta #JusticiaYLibertad, ha recibido cientos de interacciones, incluyendo repudios al gobierno, comparaciones históricas con prácticas represivas del pasado (como el Sippenhaft nazi) y llamados a la comunidad internacional para visibilizar la situación.

Justicia, Encuentro y Perdón es una organización no gubernamental dedicada a documentar, denunciar y acompañar a víctimas de violaciones de derechos humanos en Venezuela, con énfasis en la construcción de memoria y la búsqueda de reparación.

Hasta el momento, no se ha recibido respuesta oficial por parte de las autoridades respecto a estos casos específicos.

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