Armando Esteban Quito

En Venezuela, la infraestructura de vigilancia opera como un sistema de control autoritario de amplio alcance que trasciende tecnologías individuales y actores institucionales, incluso luego del 3 de enero de 2026.

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La investigación centrada entre octubre de 2023 y enero de 2026, inmediatamente después de la captura de Nicolás Maduro, revela un análisis detallado de las tecnologías de vigilancia que han sido usadas durante ese gobierno y que continúan aún hoy bajo la administración de Delcy Rodriguez: monitoreo en video, interceptación de telecomunicaciones, ciberpatrullaje y ciberataques.

Entre los hallazgos clave del estudio se encuentra el hecho de que el sistema de respuesta VEN911, integrado con redes de circuito cerrado de televisión (CCTV), ha servido como un arma de control político, al identificar y localizar a disidentes. De igual forma la interceptación de telecomunicaciones a gran escala; el monitoreo de redes sociales y ciberpatrullaje; el uso de aplicaciones móviles configuradas desde el Estado como el Sistema Patria y VenApp; registros sistemáticos e incautaciones de dispositivos electrónicos en puestos de control y centros de detención; operaciones de vigilancia con drones y sofisticados ciberataques que incluyen campañas de phishing y un probable despliegue de software malicioso.

Este ecosistema de vigilancia ha costado más de mil millones de dólares y, según el análisis, permite la expansión de sistemas integrales de control autoritario que facilitan la represión sistemática de unas 27 millones de personas. La vigilancia estatal de Venezuela configura severas restricciones del espacio cívico y límites al ejercicio de los derechos humanos.

Panel discusión de los hallazgos

Para el lanzamiento, los autores del informe discutieron los hallazgos del reporte y el impacto de la vigilancia estatal en los derechos humanos. Estuvieron junto a Gina Romero, relatora especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Libertad de Asociación y Reunión Pacífica, y Bill Marczak, investigador senior del Citizen Lab.

El plazo de 90 días que autorizaba a Delcy Rodríguez a ejercer como presidenta interina de Venezuela tras la captura del narcodictador Nicolás Maduro expiró el viernes sin que la Asamblea Nacional controlada por el chavismo haya comunicado una votación para extender su mandato.

AP

La ausencia de una definición formal abre un nuevo escenario de incertidumbre sobre la legalidad de su continuidad en el cargo.

La resolución del Tribunal Supremo de Justicia, emitida en enero tras la detención y extradición de Maduro a Estados Unidos, establece un máximo de 90 días para cubrir la ausencia temporal del jefe de Estado, con la posibilidad de una prórroga de otros 90 días sujeta a la aprobación parlamentaria. La Asamblea Nacional no informó oficialmente haber cumplido ese trámite antes del vencimiento del plazo.

A pesar de ello, Delcy Rodríguez continúa ejerciendo funciones ejecutivas, liderando el régimen chavista y tomando decisiones de gobierno. No hay información pública sobre el mecanismo legal que respalda su permanencia, lo que refuerza las expectativas de que el chavismo recurra nuevamente a una interpretación favorable del Tribunal Supremo para legitimar la situación, como ocurrió en ocasiones anteriores ante vacíos institucionales y crisis de sucesión.

La Constitución venezolana diferencia entre una ausencia temporal y una falta absoluta del presidente. En caso de declararse la vacancia definitiva, la Asamblea Nacional tendría la facultad de convocar elecciones anticipadas. Hasta ahora, ese mecanismo no fue activado. El oficialismo ha evitado abrir un proceso electoral y se mantiene en el esquema actual, sin anunciar cambios en la conducción del Ejecutivo.

Desde la salida de Maduro, Rodríguez consolidó su posición en el aparato de poder. Impulsó el relevo de funcionarios en áreas estratégicas, desplazó a figuras históricas del chavismo y avanzó en negociaciones para reordenar el sector petrolero con participación privada.

Este proceso coincidió con el alivio parcial de sanciones por parte de Estados Unidos y el reconocimiento diplomático de la figura de Rodríguez por parte de Washington.

El trasfondo sigue marcado por la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores, ambos trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico. El discurso chavista sostiene que la captura fue un “secuestro”, argumento utilizado por la justicia venezolana para justificar la sustitución temporal del poder presidencial.

La falta de un paso institucional visible para asegurar la continuidad de Rodríguez más allá del plazo previsto genera interrogantes sobre la naturaleza legal de su mandato.

El chavismo acumula antecedentes de decisiones validadas posteriormente por el Tribunal Supremo, en especial durante crisis políticas o disputas internas. Por este motivo, se espera una sentencia que convalide la prórroga de la presidencia interina.

La continuidad sin una votación pública también pone de relieve las dinámicas internas del régimen chavista. Al no activar un proceso electoral ni una competencia entre facciones, el chavismo evita posibles conflictos de poder, pero prolonga una situación excepcional que depende de interpretaciones judiciales y no de mecanismos constitucionales ordinarios.

La prórroga ya vencida y la ausencia de explicaciones oficiales someten al chavismo a una nueva prueba sobre su manejo de la sucesión y el control del poder.

Rodríguez sigue al frente de la administración, pero el vacío legal respecto a la extensión de su mandato interino mantiene la incertidumbre institucional y expone la fragilidad de los equilibrios internos en el régimen.

Por ahora, el oficialismo sostiene la continuidad de Rodríguez mientras la expectativa se centra en la respuesta judicial o el anuncio de una eventual convocatoria electoral.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó este lunes desde Washington la posibilidad de realizar un viaje a Venezuela una vez que finalice el conflicto bélico con Irán, durante un encuentro de prensa en el que bromeó sobre una candidatura electoral en el país suramericano.

La Patilla

Durante la atención a los medios de comunicación en la Casa Blanca para abordar la guerra con Irán, el mandatario estadounidense desvió el tema para reflexionar en tono de humor sobre sus proyectos internacionales. «Así que, después de que termine con esto, puedo ir a Venezuela, aprenderé español rápidamente, no tomará mucho tiempo, soy bueno con los idiomas», precisó Trump.

El mandatario estadounidense argumentó esta eventual visita con supuestos datos estadísticos favorables ante ala opinión pública. «Estoy obteniendo mejores resultados en las encuestas que cualquier otra persona en la historia de Venezuela», aseguró el presidente, para luego asomar de forma jocosa sus aspiraciones en el país. «Iré a Venezuela y me postularé para presidente», agregó.

A pesar de los comentarios humorísticos sobre una campaña electoral propia en suelo venezolano, Trump reafirmó que el régimen chavista cumple a cabalidad con sus exigencias. «Pero estamos muy contentos con la presidenta electa que tenemos ahora mismo», puntualizó.

Después de cinco décadas de espera, un nuevo hito espacial está a punto de ocurrir. Esta noche, la misión Artemis II de la NASA marcará el regreso de los astronautas a la Luna por primera vez desde 1972, con un sobrevuelo tripulado sobre el “lado oscuro” del satélite.

Infobae

Según detalló la revista científica Nature, el propósito central es que la tripulación observe y documente áreas nunca exploradas directamente por humanos.

Ante la consulta de Infobae, el astrónomo Diego Bagú de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), especializado en geodesia satelital y ex director del planetario de esa institución, explicó: “Lo que los astronautas de Artemis II realizarán a medida que transcurra el sobrevuelo lunar es, principalmente, fotografiar con gran detalle un conjunto de 30 regiones de interés para el programa espacial tripulado, particularmente para investigación científica”.

Hoy, en el sexto día de vuelo la cápsula Orion, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, alcanzarán el punto más cercano a la superficie lunar, a unos 6.500 kilómetros, y el más alejado de la Tierra, a aproximadamente 402.000 kilómetros.

De acuerdo con la NASA, este doble récord convertirá a la tripulación de Artemis II en los seres humanos que han viajado más lejos en el universo, al superar la marca de la misión Apolo 13. Durante las seis horas de observación previstas, podrán registrar imágenes y datos de la cuenca de impacto Orientale, los cráteres Ohm y Pierazzo, así como distintos fenómenos solares y meteoríticos.

El doctor en Física Rodrigo Díaz, investigador del CONICET, profesor en UNSAM y director del Departamento de Sistemas Digitales y Datos en ITBA, detalló a Infobae que “Artemis es un programa compuesto por una serie de misiones, cada una diseñada para cumplir una etapa en el plan de retorno a la Luna. El objetivo final es preparar la instalación de una base lunar y, eventualmente, utilizarla como plataforma para la exploración de Marte. Artemis II es la misión que estamos presenciando ahora y representa el primer vuelo tripulado a la Luna en más de 50 años, aunque sin descenso en la superficie. Es un paso clave que entusiasma a toda la comunidad científica”.

“Uno de los propósitos principales de Artemis II es poner a prueba la cápsula Orion, que será la nave utilizada en las próximas misiones Artemis III y IV para llevar astronautas a la Luna. En este vuelo, la tripulación convive y utiliza los sistemas a bordo para identificar posibles problemas y validar el funcionamiento general de la nave. Incluso han enfrentado desafíos menores, como inconvenientes con el baño durante los primeros días, lo que demuestra la importancia de probar cada detalle antes de misiones más complejas”, desarrolló Díaz.

¿Qué es el “lado oscuro” de la Luna?

A pesar de su nombre popular, el llamado “lado oscuro de la Luna” no es realmente un hemisferio permanentemente sumido en la oscuridad.

No es correcto hablar de un lado oscuro porque esa región recibe luz solar muchas veces. En realidad, se trata del hemisferio oculto de la Luna, ya que desde la Tierra nunca podemos ver esa parte”, aclaró Bagú.

El término se popularizó en la cultura global —en parte por el álbum The Dark Side of the Moon de la banda Pink Floyd—, pero resulta impreciso desde el punto de vista científico. En realidad, ambos hemisferios lunares reciben la misma cantidad de luz solar a lo largo de un mes lunar.

El fenómeno que da origen a la expresión es la rotación sincrónica de la Luna: nuestro satélite tarda el mismo tiempo en girar sobre su eje que en orbitar la Tierra, por lo que siempre muestra la misma cara hacia nosotros y mantiene la opuesta prácticamente invisible desde la superficie terrestre.

Por esta razón, los astrónomos y agencias espaciales prefieren referirse a esa región como “hemisferio oculto” o “cara lejana” de la Luna. Se trata de una zona mucho menos accesible para la observación directa y la exploración, ya que la comunicación con sondas o astronautas en esta región se interrumpe por la masa del propio satélite, como detalló Bagú a Infobae.

A pesar de recibir tanta luz como la cara visible, el hemisferio oculto presenta características geológicas singulares: es más montañoso, tiene más cráteres y es sorprendentemente seco. Estas diferencias convierten al hemisferio oculto en un laboratorio natural esencial para entender la historia y evolución de la Luna y, por extensión, del Sistema Solar.

Incomunicados desde el hemisferio oculto lunar

La tripulación de Artemis II entra en la «esfera de influencia» de la luna antes del sobrevuelo

Bagú destacó que “la superficie lunar es un lugar extraordinario para realizar observaciones astronómicas. La Luna no posee atmósfera, lo cual permite una observación directa del espacio profundo sin interferencia atmosférica alguna”.

Durante el sobrevuelo de la cara oculta de la Luna, la tripulación de Artemis II permanecerá incomunicada con la Tierra durante un lapso estimado de hasta 50 minutos, ya que la posición de la nave impedirá toda transmisión de datos y voz con el Centro Espacial Johnson de la NASA.

Este intervalo, previsto en el cronograma de la misión, representa una prueba clave para los sistemas autónomos de la cápsula Orion y constituye la mayor desconexión planificada en una misión tripulada desde la era Apolo.

El especialista de la UNLP remarcó que “el hemisferio oculto lunar —el no visible desde la Tierra— no se ve afectado por toda la radiación electromagnética proveniente de nuestro planeta (ondas de TV, radio, luz, etc.), lo cual permite contar con un cielo absolutamente transparente a cualquier tipo de radiación terrestre”.

Durante el periodo de hasta 50 minutos sin contacto con la Tierra los tripulantes realizarán observaciones en tiempo real y registrarán los detalles vinculados a las imágenes tomadas. Analizarán cómo los cambios en el color y el brillo de la superficie lunar varían con los ángulos de luz solar, lo que incidirá en la percepción de la topografía y ayudará a interpretar mejor las imágenes de orbitadores y satélites.

Además, la observación directa del desplazamiento del polvo lunar y la dinámica de las sombras en regiones inexploradas aportará datos relevantes para el diseño de futuras bases y misiones prolongadas.

Qué observarán los astronautas en el hemisferio oculto lunar

Durante el sobrevuelo, la tripulación utilizará cámaras Nikon con teleobjetivos de hasta 400 milímetros y lentes de 14-24 milímetros, además de teléfonos móviles iPhones para capturas informales, con el objetivo de registrar imágenes y videos de alta resolución bajo condiciones variables de luz.

Se estima que solo el 20% de la superficie oculta de la Luna recibe luz solar, lo que obligará a los astronautas a adaptarse en tiempo real para maximizar la calidad y variedad de las observaciones, según detalló la NASA.

La cuenca Orientale, de 930 kilómetros de diámetro en el hemisferio sur lunar, es uno de los objetivos principales. Esta formación, la más grande y joven surgida durante el Bombardeo Intenso Tardío, se originó hace aproximadamente 4.000 millones de años y presenta tres anillos concéntricos resultado del impacto de un asteroide.

Kelsey Youngcientífica lunar principal de Artemis II, explicó a Nature que Orientale es fundamental para entender cómo se forman las cuencas de impacto en el Sistema Solar. Aunque logró ser fotografiada por sondas, la observación humana directa podría aportar perspectivas inéditas sobre su estructura geológica.

El astronauta Jeremy Hansen resaltó la magnitud de Orientale: “Es sencillamente enorme, supercompleja, y podrías quedarte mirándola durante horas”, señaló en diálogo con Nature. Su ubicación, entre la cara visible y la oculta, permitirá un análisis inédito desde la nave Orion.

Otros objetivos científicos y tecnológicos de Artemis II

Además de Orientale, el cráter Ohm —de 64 kilómetros de diámetro, con un pico central sobre antiguos flujos de lava— y el cráter Pierazzo, de 9 kilómetros y nombrado en homenaje a la científica Elisabetta Pierazzo, serán objeto de estudio.

El análisis de estas formaciones permitirá comparar las observaciones humanas directas con los datos obtenidos previamente por sondas automáticas y telescopios terrestres.

La estrategia de la misión utiliza una trayectoria denominada “free-return”, que permite a la cápsula rodear la Luna y regresar a la Tierra sin maniobras complejas de propulsión, optimizando la seguridad y eficiencia del viaje, similar a lo implementado en la era Apolo.

Díaz agregó a Infobae que “la elección de esta órbita responde a criterios de eficiencia: es una trayectoria económica en consumo de combustible, ya que la nave no permanece orbitando la Luna, sino que la rodea y regresa directamente a la Tierra. El paso por el hemisferio oculto no tiene un significado especial desde lo científico, porque ya existen satélites que han fotografiado esa zona en detalle. Lo novedoso es la perspectiva humana: por primera vez en décadas, una tripulación puede observar de primera mano características únicas del hemisferio oculto, aunque ese valor es más simbólico que técnico”.

El éxito de la misión refuerza la cooperación internacional en el ámbito espacial. Jeremy Hansen se convirtió en el primer canadiense en volar a la Luna, mientras que Christina Koch y Victor Glover establecieron hitos en representación de la diversidad de la tripulación. La capacidad de registrar datos en tiempo real durante la incomunicación abre nuevas posibilidades para misiones autónomas y la exploración de entornos sin contacto directo con la Tierra.

Díaz subrayó también que “la misión incluye experimentos para analizar cómo la radiación espacial afecta a los astronautas y a distintos órganos, información clave para futuros viajes de larga duración, como los planeados a Marte. Artemis II no solo sirve para probar la nave, sino también para validar nuevas tecnologías y profundizar el conocimiento sobre los riesgos a los que se enfrentan los tripulantes fuera de la protección terrestre. Además, este tipo de misiones renuevan el vínculo entre la sociedad y la exploración espacial, acercando al público general los desafíos y avances de la ciencia”.

Una pareja de turistas italianos denunció en redes sociales la «matraca» perpetrada por funcionarios policiales y militares en decenas de alcabalas dispuestas a lo largo de Venezuela durante la pasada Semana Santa.

La Patilla

Los creadores de contenido, populares en su canal de YouTube llamado «Come Due Vagabondi» (Como Dos Vagabundos), visitaron locaciones turísticas en Zulia, Falcón, Carabobo o Bolívar.

«En estos primeros días en Venezuela hemos pasado por al menos 30 controles y, cada vez que los policías veían la cámara, era como si cambiaran de actitud, así que queremos ver si son realmente tan sinceros incluso cuando no saben que los están grabando. Estamos haciendo pruebas para ver si son amables incluso sin la cámara apuntándoles», comentó Danilo, uno de los turistas.

«¿No tienes una moneda italiana para mí?», cuestionaba uno de los uniformados al percatarse que el conductor y su acompañante eran turistas europeos.

«Nada, de una forma u otra… El dinero ya llega. El dinero ya llega. ¿Tenéis una moneda italiana?», preguntó otro.

«Hola, ¿ayudan a los amigos a comprar algo para ir al mercado?», imploró un policía en otro punto de control ciudadano.

La mayoría de los uniformados pertenecían a la Policía Nacional Bolivariana (PNB), la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) o a diversas policías estatales y municipales.

«Son absurdos, ¿eh? Pero lo dicen con una sonrisa, ¿entiendes? ¡Dame una monedita, un regalo! Incluso pensaban que teníamos dinero brasileño, la moneda brasileña», comentó la turista italiana Mara sobre su desagradable experiencia al viajar por Venezuela.

Hace exactamente 32 años, el derribo de un avión presidencial sobre la capital ruandesa encendió la mecha de uno de los genocidios más rápidos y brutales del siglo XX.

MFM

El 6 de abril de 1994, alrededor de las 20:20 horas, el Dassault Falcon 50 (matrícula 9XR-NN) que transportaba al presidente ruandés Juvénal Habyarimana y al presidente burundés Cyprien Ntaryamira, ambos de etnia hutu, fue alcanzado por dos misiles tierra-aire cuando se aproximaba para aterrizar en el aeropuerto de Kigali. El aparato se estrelló en los jardines de la residencia presidencial. No hubo sobrevivientes.

Este atentado marcó el inicio inmediato del Genocidio contra los Tutsi en Ruanda, que en apenas 100 días (del 7 de abril al 17 de julio de 1994) causó la muerte de entre 800.000 y 1 millón de personas, en su gran mayoría tutsis, pero también miles de hutus moderados que se negaron a participar en las matanzas.

Un plan que parecía esperar solo la chispa

Según la versión más aceptada por historiadores y el gobierno ruandés actual, el derribo fue orquestado por extremistas hutu del círculo de poder (el llamado “Akazu” y sectores de la Guardia Presidencial y el ejército FAR).

Su objetivo: sabotear los Acuerdos de Arusha, que buscaban compartir el poder con el Frente Patriótico Ruandés (FPR, de mayoría tutsi), y utilizar el atentado como pretexto para lanzar una matanza ya planeada.

Cyprien Ntaryamira y Juvénal Habyarimana

Minutos después del impacto:

  • Se instalaron controles de carretera en todo Kigali.
  • La radio RTLM, conocida como “la radio del odio”, comenzó a transmitir llamamientos directos a la exterminación: “¡Cortad los altos árboles!” y “¡Matad a las cucarachas!”.
  • La primera ministra moderada, Agathe Uwilingiyimana, fue asesinada junto a varios ministros.

Las milicias Interahamwe, el ejército y civiles armados con machetes, garrotes y granadas ejecutaron una masacre sistemática casa por casa, iglesia por iglesia y barrio por barrio. Las violaciones masivas y las torturas fueron parte del horror.

La controversia que persiste

La autoría exacta del derribo del avión sigue siendo un tema sensible y debatido. El gobierno ruandés y el Informe Mutsinzi (2010) responsabilizan a los extremistas hutu. Investigaciones francesas tuvieron vaivenes: un juez acusó inicialmente al FPR y a su líder Paul Kagame (actual presidente de Ruanda), pero los casos fueron archivados en 2018 y 2020 por falta de pruebas suficientes.

Hasta hoy, no existe un consenso judicial internacional definitivo sobre quién disparó los misiles, aunque la mayoría de expertos coinciden en que el atentado fue aprovechado —y muy probablemente ejecutado— por quienes ya tenían lista la maquinaria del genocidio.

Legado 32 años después

El Frente Patriótico Ruandés, liderado por Kagame, detuvo las matanzas en julio de 1994 al tomar el control del país. Desde entonces, Ruanda ha logrado una impresionante reconstrucción económica y social, con énfasis en la reconciliación a través de los tribunales comunitarios gacaca y una fuerte política de unidad nacional.

Sin embargo, las heridas permanecen abiertas. Cada año, durante la semana de conmemoración Kwibuka, el país recuerda a las víctimas y reafirma el compromiso de “nunca más”. En 2024 se cumplieron 30 años del genocidio con actos oficiales y llamados internacionales a combatir el negacionismo y el discurso de odio.

El 6 de abril de 1994 demostró cómo un solo acto violento, en un contexto de propaganda incendiaria, divisiones étnicas y armas disponibles, puede desatar un infierno en cuestión de horas. La inacción de la comunidad internacional —incluida la retirada de cascos azules de la ONU— sigue siendo una de las mayores vergüenzas de finales del siglo XX.

Hoy, 32 años después, Ruanda y el mundo siguen preguntándose: ¿qué falló para que la humanidad permitiera que ocurriera uno de los genocidios más eficientes de la historia? La respuesta sigue siendo una advertencia dolorosa contra el odio organizado.

Tres meses después de la captura de Nicolás Maduro, la relación entre el presidente estadounidense Donald Trump y Venezuela atraviesa uno de sus mejores momentos en años, pero ese acercamiento no se ha traducido en avances significativos hacia una transición democrática.

El Nacional

En el país persisten estructuras de control y represión dentro del Estado venezolano, según un análisis publicado por Bloomberg Línea.

El nuevo escenario político, que lidera Delcy Rodríguez, ha permitido una serie de movimientos que apuntan a la estabilización del país y a la reactivación de sectores como el petrolero.

Washington, por su parte, ha flexibilizado sanciones, retomado operaciones diplomáticas en Caracas y facilitado la inversión extranjera en el sector energético.

Pese a estos cambios, expertos advierten que las reformas se han concentrado en intereses económicos y geopolíticos, dejando de lado transformaciones estructurales necesarias para una democratización real.

“Hasta el momento, la administración Trump lo que ha hecho es decapitar al régimen de Nicolás Maduro, pero permitir que la estructura de represión quede absolutamente intacta”, señaló la directora para las Américas de Human Rights Watch, Juanita Goebertus, a Bloomberg Línea.

Liberaciones y amnistía son pasos “muy precarios”

Goebertus considera que los pasos que se han dado, como la liberación de presos políticos y la aprobación de la Ley de Amnistía, son “muy precarios” frente a lo que implicaría desmontar el aparato represivo y garantizar elecciones libres.

Uno de los principales obstáculos señalados es la falta de independencia del sistema judicial. Según explicó Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, la aplicación de la amnistía ha sido irregular y, en algunos casos, atravesada por prácticas de corrupción.

Además, no hay señales claras de desmantelamiento del sistema de control político.

Los analistas coinciden en que el gobierno no ha enviado mensajes de apertura, sino de continuidad. Ven el nombramiento de Gustavo González López, exjefe del Sebin sancionado por violaciones de derechos humanos, como ministro de Defensa como una señal en esa dirección.

Para el investigador Ronal Rodríguez, del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, esta decisión refuerza la idea de que el poder sigue concentrado en un núcleo cerrado del chavismo.

“No hay un mensaje de desescalada, sino de reafirmación del control”, explicó a Bloomberg Línea.

Según Goebertus, para avanzar hacia elecciones sería necesario reformar el sistema judicial, reconfigurar el Consejo Nacional Electoral e incluso derogar leyes utilizadas para perseguir a la oposición.

No obstante, el medio subraya que las acciones más concretas hasta ahora han estado vinculadas al petróleo y al manejo migratorio, áreas donde Estados Unidos tiene intereses directos.

Esto ha alimentado la percepción de que la prioridad de Washington no es necesariamente la democratización de Venezuela.

Rodríguez plantea que a Washington podría convenirle mantener el statu quo. “Unas elecciones complejizarían el acceso a los recursos”, afirmó.

Un hombre de origen marroquí ha sembrado el pánico este lunes en el municipio granadino de Montefrío tras atacar con un hacha a varios vecinos en plena calle y sin motivo aparente. La agresión se produjo en torno a las 11:00 horas en la calle Fuente y Prado, cuando las víctimas caminaban tranquilamente y fueron sorprendidas por el atacante.

La Gaceta de la Iberosfera

El agresor marroquí se dirigió primero contra un anciano, que trató de defenderse con su bastón, y posteriormente arremetió contra dos mujeres que habían presenciado el ataque. Como consecuencia de la violencia, una de las mujeres sufrió un traumatismo en la cabeza, mientras que la otra resultó herida en las manos y llegó a perder un dedo. Los servicios de emergencia movilizaron incluso un helicóptero para atender a los heridos.

Tras la agresión, el individuo huyó del lugar y se escondió entre unos olivos, aunque finalmente fue localizado y detenido por la Guardia Civil. Durante su huida, provocó además un accidente de tráfico, aunque sin causar heridos.

El atacante ha sido identificado como un temporero de origen magrebí que trabajaba en la zona, lo que ha vuelto a encender la preocupación entre los vecinos.

Tras el suceso, decenas de residentes se concentraron de forma espontánea frente al Ayuntamiento para protestar por la creciente inseguridad, señalando que los problemas de convivencia vinculados a grupos de temporeros son cada vez más frecuentes.

Desde VOX han denunciado lo ocurrido y han advertido del impacto de la inmigración ilegal en la seguridad ciudadana. El episodio reabre el debate sobre el control migratorio y la seguridad en entornos rurales, donde los vecinos denuncian un deterioro progresivo de la convivencia.

El rapero Tekashi 6ix9ine salió de prisión luego de permanecer tres meses recluido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, en Nueva York.

NTN24

El polémico cantante compartió celda con el dictador venezolano Nicolás Maduro, detenido el 3 de enero en Caracas en un histórico operativo liderado por el Ejército de Estados Unidos.

Al recuperar su libertad, 6ix9ine fue grabado con algunas pertenencias en sus manos, entre ellas, un peluche que aparentemente le habría firmado Maduro durante su reclusión en el sitio.

De acuerdo con la grabación, el objeto es un pequeño Bob Esponja que en su parte trasera tiene depositada una firma en tinta negra con fecha de abril, así como una “V” que haría alusión a Venezuela.

«Mira, uno de uno, Maduro lo firmó. 2 de abril, Venezuela por siempre», dijo.

Ahora, durante una transmisión en vivo con el reconocido streamer Adin Ross, el artista reveló nuevos detalles de su convivencia con el tirano venezolano.

Según 6ix9ine, el mismo Maduro contó cómo fue su arresto y el operativo de Estados Unidos con el que agentes llegaron hasta su dormitorio: «Me estuvo contando cuando lo arrestaron, cómo el ejército americano entró en su casa y fue una locura», dijo.

Pese a la diferencia de edad y el marcado estilo controvertido de Tekashi, explicó que desde el inicio buscó mantener una relación cordial: “No quería molestarlo. No quería parecer como un fan… en cuanto él entró, yo estaba como: ‘Oye, lo que necesites’”.

Y es que el rapero no solo compartió celda con Maduro sino que su cama estaba a pocos centímetros de la del exjefe del chavismo.

“Literalmente, te lo juro por Dios… el final de mi cama es neón, y el inicio de mi cama es Maduro”, dijo durante la transmisión.

Además, aseguró que en esa misma celda estuvo el rapero Sean Combs y fue él mismo quien tomó el lugar del afamado productor musical: «él (Maduro) tomó mi cama el año pasado, y yo tomé la cama de Diddy”.

En otro detalle curioso, 6ix9ine aseguró que Maduro olía mal cuando llegó al centro penitenciario, pues no le habían permitido bañarse desde su captura.

«No olía bien… bueno, olía a mier** cuando salió de la caja, como de la unidad antiterrorista”.

Y explicó: “pero luego, ya sabes, pudo tomarse el tiempo de bañarse y esas cosas”.

Una enorme bandera de Estados Unidos ondea en la embajada de ese país en la urbanización Valle Arriba, sobre una de las colinas de Caracas. Es la señal del restablecimiento de las relaciones diplomáticas rotas por siete años y erosionadas durante casi dos décadas de chavismo, cuya materia prima ha sido el “antiimperialismo” estadounidense. Es una presencia que ahora es tolerada por las autoridades con resignación y cordialidad, luego de años agitando el discurso contra Washington para diferenciarse de sus adversarios internos.

Por: Alonso Moleiro y Florantonia Singer –  El Pais

Pero no es solo una presencia institucional. La bandera de las barras y las estrellas ha sido vista como estandarte en algunas protestas estudiantiles de estos días, un gesto muy inusual en la política venezolana. Se la vio también en la concentración por la reapertura de la sede de Vente Venezuela, el partido liberal fundado por María Corina Machado, en Caracas. Aquella bandera, considerada hasta ahora “imperial”, tradicional objeto de odio en la política venezolana desde hace décadas, es hoy asociada por sectores de la sociedad venezolana con la esperanza de un cambio.

El Hotel Marriot, ubicado en la urbanización El Rosal, es uno de los centros de operaciones del personal estadounidense en Caracas. En sus instalaciones, escoltado por personal de seguridad del país norteamericano, hizo su primera rueda de prensa el dirigente opositor Enrique Márquez al salir de la cárcel. Por ahí desfilan funcionarios que entran y salen del edificio en un ambiente particularmente hermético y evasivo. El personal del hotel prefiere no hablar.

Con la reapertura de la embajada en Caracas, de la mano de su encargada de negocios, Laura Dogu, la presencia estadounidense es relativamente frecuente en el Palacio de Miraflores, sede del poder en Venezuela.

Unos 100 funcionarios —no todos estadounidenses—, entre el personal diplomático, administrativo y obrero, han regresado al gigantesco búnker de Estados Unidos en la capital para reacondicionarlo antes de ser ocupado. La puesta al día del edificio está en proceso. “Se ha adelantado bastante la renovación de las oficinas consulares, las zonas ubicadas en la planta baja”, cuenta una fuente vinculada a los trabajos. “Ya se empezó con la contratación del personal de seguridad local. Pronto se avanzará con nuevas contrataciones en otras secciones de trabajo. Se han hecho reuniones con empresas alimentarias estadounidenses para coordinar su regreso a Venezuela”. La policía política venezolana vigila el entorno de la embajada y todas sus calles aledañas.

La visita del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, el 11 y el 12 de febrero de este año, se convirtió en un antes y un después de la presencia estadounidense en el país. La llegada de Wright aumentó el radio de acción de la petrolera Chevron —una de las pocas estadounidenses que ha navegado toda la crisis venezolana en estos años sin marcharse— y produjo el desembarco definitivo de técnicos y gerentes operativos en los campos petroleros locales, todos pensando en inversiones y la explotación inmediata de los campos petroleros.

Además de Wright, a inicios de año viajó a Caracas el director de la CIA, John Ratcliff, con el objetivo de cambiar, en el mediano plazo, la política de seguridad y de alianzas con el chavismo. Doug Burgum, secretario del Interior, también conversó con Delcy Rodríguez sobre el interés de Washington en los minerales estratégicos y tierras raras y la reforma del marco legal en la materia, que está en desarrollo en la Asamblea. Fueron todos eventos inconcebibles antes de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el 3 de enero pasado.

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