Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Un memorando confidencial del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, fechado el 23 de diciembre, reveló la arquitectura legal que permitió la reciente captura de Nicolás Maduro.

La Patilla

El documento, firmado por el Fiscal General Adjunto T. Elliot Gaiser y dirigido al Consejo de Seguridad Nacional, confirma que la administración estadounidense autorizó el uso de fuerza militar para una «rendición irregular», argumentando que la operación no requería aprobación del Congreso a pesar de constituir un conflicto armado bajo el derecho internacional.

El texto jurídico admite explícitamente que la incursión violaría la soberanía venezolana y el Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, la Oficina de Asesoría Legal concluyó que esto no representaba un impedimento para el presidente norteamericano, citando precedentes que establecen que el derecho internacional no restringe al Ejecutivo como cuestión de derecho interno cuando se trata de rendiciones extraordinarias que sirven a intereses nacionales importantes.

Para sustentar la legalidad de la extracción, el Departamento de Justicia se basó en la clasificación de los cárteles como organizaciones terroristas y su refugio en Venezuela. El memorando vincula directamente a Maduro con el Cártel de los Soles y las FARC, describiéndolo como el líder de facto de una estructura criminal que inunda el mercado estadounidense con narcóticos, lo que justificó el uso de estatutos que permiten al Departamento de Guerra asistir a las fuerzas del orden en la captura de terroristas sospechosos.

El documento no solo ofreció cobertura legal, sino que discutió detalles tácticos precisos que coinciden con los eventos del pasado 3 de enero. El análisis identificó a Fuerte Tiuna como la ubicación principal de Maduro y anticipó una resistencia significativa, autorizando el uso de una fuerza de asalto helitransportada y ataques cinéticos para interrumpir el suministro eléctrico local.

La operación fue planificada estratégicamente para la 01:00 a.m., buscando minimizar bajas al realizarse en una fecha festiva cuando el personal militar venezolano estaría de permiso.

Otros detalles del memorando fueron censurados por las autoridades norteamericanas por motivos de seguridad.

«Aloha from Hawaii el concierto vía Satélite» fue un recital protagonizado por Elvis Presley que tuvo lugar en el Honolulu International Center y fue transmitido vía satélite a la audiencia en países de Asia y Oceanía el 14 de enero de 1973.

Por: Morfema Press vía Wikipedia

El show se puso al aire en Europa con una diferencia horaria. En los Estados Unidos, para evitar conflictos con el evento deportivo del Super Bowl VII y la exhibición en cines que estaba teniendo el documental Elvis on tour, la cadena NBC optó por poner al aire un especial televisivo del concierto de 90 minutos el 4 de abril de ese mismo año.

Elvis había comenzado una serie de tours por los Estados Unidos en 1970. Dos años más tarde, el viaje del entonces presidente Richard Nixon, a China, inspiró al Coronel Tom Parker, mánager de Elvis, a realizar un evento musical que pudiese ser visto en Asia.

Para ello inició los arreglos necesarios con la RCA y la cadena televisiva NBC para llevarlo a cabo. El show se realizaría a beneficio de la fundación en la lucha contra el cáncer Kui Lee Cancer Fund.​

El 12 de enero de 1973 tuvo lugar un recital previo a modo de ensayo, pero el show del 14 de enero se convirtió en el programa de mayor rating de la cadena NBC de ese año y el concierto en sí mismo fue el evento más costoso producido hasta el momento.

Se transmitió a más de 40 países con una audiencia a nivel mundial aproximada de 1.5 billones de espectadores. El álbum del show Aloha from Hawaii via satélite sería el último álbum de Elvis en alcanzar el puesto # 1 del Billboard Hot 100 hasta Moddy Blue en 1977 de manera póstuma.

Aloha from Hawaii fue el primer concierto de un solista en ser transmitido vía satélite y es considerado como el espectáculo de una sola persona más visto en la historia de la música.

Escucha el Aloha From Hawaii en Spotify

La transcripción completa de la comparecencia de Maduro ante una Corte de Nueva York: revela la estrategia de la defensa y un victimario que se victimiza.

NTN24

El documento de 19 páginas, conocido en primicia por NTN24, confirma que la defensa de Maduro basará su estrategia en la ‘inmunidad soberana’.

El texto revela el tenso momento en el que Maduro, vestido de preso, intentó denunciar un supuesto ‘secuestro’, siendo interrumpido por el juez, quien le insistió: «¿Es usted Nicolás Maduro Moros?»

A lo que Maduro respondió: «Yo soy Nicolás Maduro Moros».

El documento también confirma que la defensa del procesado basará su estrategia en la ‘inmunidad soberana’, intentando anular un juicio que lo vincula con el narcoterrorismo y el Tren de Aragua desde 1999.

Además, el expediente expone la situación de Cilia Flores: su defensa solicitó radiografías urgentes ante la sospecha de costillas fracturadas y hematomas tras su captura.

A lo cual el juez accedió: «Si hay alguna dificultad con respecto a cualquiera de los acusados, hágamelo saber y haré todo lo posible para asegurarme de que reciba atención médica completa y adecuada».

En la transcripción también se lee cómo el juez Alvin Hellerstein les recuerda a Nicolás Maduro y Cilia Flores que tienen derecho a tener una visita consular venezolana, por lo que insta a la Fiscalía a facilitar dicho proceso.

Tras esta primera audiencia, habrá nuevas comparecencias en los próximos meses, con una próxima fecha señalada para el 17 de marzo, lo cual indica un proceso legal complejo y dilatado que podría extenderse, según los expertos, incluso hasta 2027.

Esta es la transcripción completa y oficial de la comparecencia:

Decenas de venezolanos se concentraron la tarde de este martes 13 de enero frente a la Casa Blanca, en Washington DC, para exigir la liberación inmediata de todos los presos políticos en Venezuela, durante una vigilia cargada de simbolismo, denuncias y mensajes de esperanza, según mostró un reportaje especial del medio NTN24.

La Patilla

Desde la plaza ubicada frente a la residencia oficial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, miembros de la diáspora venezolana colocaron fotografías con los nombres y apellidos de los presos políticos, recordando que no se trata de cifras, sino de vidas humanas que permanecen privadas de libertad por razones políticas.

Durante la cobertura, los manifestantes denunciaron que menos del 1% de los presos políticos ha sido liberado, desmintiendo las declaraciones del presidente de la Asamblea Nacional chavista, Jorge Rodríguez, quien aseguró que más de 400 detenidos habían sido excarcelados.

“Eso es totalmente falso. No llegan ni a 60 los presos políticos liberados. Exigimos la libertad de todos”, afirmó uno de los voceros presentes.

Los asistentes también reclamaron fe de vida de varios presos políticos, entre ellos Juan Pablo Guanipa y el teniente Caguaripano, cuyos familiares —aseguraron— desconocen su paradero o condiciones de reclusión.

“No sabemos dónde están, ni sus familiares lo saben. Ya está bueno. Necesitamos saber si están vivos y que los liberen”, expresaron.

La manifestación coincidió con el respaldo público a María Corina Machado, a quien los asistentes calificaron como la líder indiscutible del pueblo venezolano, y quien se reunirá este jueves 15 de enero con Donald Trump, días después de que Nicolás Maduro terminara arrestado en un operativo militar estadounidense ejecutado la madrugada del 3 de enero en Caracas, denominada «Resolución Absoluta».

Según los organizadores, elevar el tono de la denuncia desde la Casa Blanca busca que la liberación de los presos políticos sea un punto clave para avanzar hacia una transición democrática en Venezuela y facilitar el retorno de millones de venezolanos que hoy viven en el exilio.

Al caer la tarde, los manifestantes encendieron velas en el suelo hasta formar el mensaje “Free Venezuela” (Venezuela Libre), en una vigilia que reunió a venezolanos residentes en Washington, así como a otros que viajaron desde distintas ciudades de Estados Unidos e incluso desde otros países.

La actividad contó con la participación de la Organización Sobre la Liberación de Venezuela (OLB), cuyos miembros afirmaron que la lucha por la libertad del país “compete a todos los venezolanos, sean políticos o no”.

Las familias de presos políticos en Venezuela continúan protestando diariamente en distintos centros de reclusión del país, exigiendo la libertad inmediata de sus familiares detenidos arbitrariamente, ante la falta de avances concretos en los procesos de excarcelación anunciados por Jorge Rodríguez, el pasado 8 de enero.

La Patilla

Así lo denunció la noche del martes 13 de enero, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) a través de su cuenta oficial en la red social X, donde alertó que han transcurrido más de cinco días desde el anuncio de excarcelaciones, sin que estas se materialicen de forma efectiva.

De acuerdo con la organización, madres y familiares permanecen a las afueras de centros de detención como Zona 7, en Boleíta, e incluso han decidido pernoctar en los alrededores hasta obtener información clara o la liberación de sus hijos.

“Han ocurrido muy pocas excarcelaciones”, afirmaron los familiares, quienes denuncian opacidad, retrasos e incertidumbre en el proceso.

Clippve insistió en que la falta de información oficial y de cronogramas verificables agrava el sufrimiento de las familias, al convertir la espera en un “tormento añadido”. En ese sentido, la organización exigió que cualquier proceso de liberación se lleve a cabo con transparencia y garantías, y no desde el silencio institucional.

“Todos los presos políticos merecen ser libres. La espera no puede ser eterna”, reiteró el comité, subrayando que las detenciones por motivos políticos violan derechos fundamentales y forman parte de un patrón de persecución documentado por organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos.

Las protestas, que se repiten de manera pacífica en varios centros de reclusión del país, reflejan el creciente desespero de las familias, que aseguran no abandonarán las calles hasta obtener respuestas concretas y la libertad plena de las personas privadas de libertad por razones políticas.

Entre las consignas coreadas por los manifestantes que inundan las calles de Irán, destaca esta : “Ni Gaza ni Líbano, mi vida por Irán”. Esto va más allá de un simple repudio a la política exterior del régimen. Es un recordatorio de que una política antisemita suele acabar destruyendo al antisemita.

The New York Times

Desde la Revolución iraní de 1979, el régimen ha tenido una singular obsesión con los judíos. El odio insaciable hacia Israel es consecuencia de ello.

El texto político fundacional del régimen, el “Gobierno del Jurista” del ayatolá Ruhollah Jomeini, está impregnado de antisemitismo. Como dice: “Desde sus inicios, el movimiento histórico del islam ha tenido que enfrentarse a los judíos, pues fueron ellos quienes primero establecieron la propaganda antiislámica”. El actual líder de Irán, el ayatolá Alí Khamenei, es un declarado negacionista del Holocausto. Aunque Irán tolera oficialmente la menguante comunidad judía, la gran mayoría de los judíos iraníes han huido del país, a menudo en circunstancias peligrosas.

La política exterior iraní mezcla libremente la furia antiisraelí con la antijudía. Ha apoyado a Hezbollah, comprometido con la destrucción de Israel, con miles de millones de dólares durante cuatro décadas. Ha ordenado ataques terroristas antisemitas a larga distancia, incluido el atentado de 1994 contra un centro cultural judío en Buenos Aires, que causó la muerte de 85 personas. Ha suministrado armas y entrenamiento a Hamas, así como misiles balísticos a los hutíes de Yemen. Ha provocado repetidamente la indignación internacional al organizar una conferencia de negacionistas del Holocausto y concursos de caricaturas antisemitas.

El régimen también dedicó décadas a reunir los elementos necesarios para construir un arma nuclear. Una motivación era la disuasión y la autodefensa. Otra quedó delatada por este escalofriante análisis coste-beneficio del ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, ex presidente, en un discurso de 2001 : “El uso de una bomba atómica en Israel no deja nada, pero en el mundo islámico solo causará daños”.

Todo esto podría al menos ser comprensible si Irán e Israel tuvieran antiguas rencillas o disputas territoriales. No las hay. Irán fue uno de los primeros estados predominantemente musulmanes en reconocer de facto a Israel, y Jerusalén y Teherán mantuvieron estrechos vínculos mientras el shah estuvo en el poder. Incluso hoy, los propios iraníes comunes son notablemente menos antisemitas que los habitantes de otros estados de Oriente Medio, según encuestas publicadas por la Liga AntidifamaciónLa obsesión del régimen actual se debe puramente a la ideología islamista, no al interés nacional.

Eso es lo que está en la raíz de ese cántico contra el régimen.

A principios de este mes, el régimen intentó apaciguar a los manifestantes ofreciendo a la mayoría de sus ciudadanos un miserable estipendio mensual de 7 dólares en medio de una inflación galopante y una moneda en declive. Sin embargo, el mismo régimen logró enviar aproximadamente 1.000 millones de dólares para ayudar a Hezbollah a reconstruir su capacidad militar, mientras se negaba a hacer concesiones significativas en su cartera nuclear, lo que condujo a sanciones europeas que han paralizado aún más la economía. Los iraníes comunes se rebelan contra no solo la mala gestión económica y la corrupción. También contra un régimen que prefiere una yihad perpetua contra el enemigo sionista que alimentar a su propio pueblo.

Durante años, la crueldad de esta política se disimuló tras su aparente éxito, ya que los aliados iraníes se atrincheraron en Oriente Medio y construyeron un supuesto anillo de fuego alrededor del Estado judío. Sin embargo, tras los ataques del 7 de octubre de 2023, Israel desmanteló sistemáticamente dicho anillo en Gaza, Beirut, Damasco, Saná y, finalmente, Teherán, cuyos cielos dominó la Fuerza Aérea Israelí durante una guerra de 12 días en junio.

De un plumazo, convirtió en escombros y cenizas décadas de inversión iraní en sus esfuerzos por destruir a Israel. Expuso al pueblo iraní la incompetencia e impotencia militar del régimen. Y recordó a los iraníes que existe un camino diferente para los estados musulmanes: como los Emiratos Árabes Unidos, pueden ser moderados, prósperos, estar en paz con Israel y al otro lado del Golfo Pérsico.

La conciencia de la fragilidad del régimen es sin duda parte de lo que impulsa a los iraníes a salir a las calles a pesar del creciente número de víctimas mortales: al menos 2.000 hasta la fecha, según el propio régimen, aunque posiblemente muchas más. Los líderes iraníes parecen darse cuenta de que su régimen está a punto de ser desmantelado, por lo que responden a las protestas con una mezcla de ferocidad y flexibilidad diplomática. Quizás funcione durante un tiempo.

Pero cuando el régimen colapse, como ocurrirá tarde o temprano, su política antisemita habrá jugado un papel importante en su caída. Es una paradoja histórica, dada la intención de Jomeini y Khamenei. También es un cumplimiento histórico: los judíos tienen una deuda con los persas desde que Ciro el Grande puso fin al cautiverio babilónico hace 2564 años y reinstauró a los judíos en Sión.

Aquí se encuentra una lección más amplia en una época en la que las políticas antijudías están ganando terreno. El antisemitismo es perverso por muchas razones, pero también es perversamente estúpido: por fomentar una mentalidad de teorías conspirativas escabrosas; por buscar chivos expiatorios para los fracasos nacionales en lugar de asumir la responsabilidad; por estigmatizar y reprimir a una minoría productiva y educada. Las sociedades que han expulsado o perseguido a sus comunidades judías, desde España hasta Rusia y el mundo árabe, estaban todas destinadas a un declive a largo plazo. Lo mismo ha sucedido con el Irán actual.

No tiene por qué ser así para siempre. Un régimen que intentó proyectar sobre los judíos su propia malevolencia podría pronto recibir su merecido castigo. Y un pueblo iraní que reclame su libertad como individuo también podrá recuperar su razón como nación.

La última vez que Irán se vio convulsionado por protestas nacionales, en 2022, el mundo árabe quedó paralizado. La República Islámica había dedicado décadas a construir una red de poderosos aliados que llegaron a dominar la región. Muchos árabes se preguntaban si la perspectiva de un cambio de régimen en Teherán ofrecía una oportunidad para liberarse del yugo iraní en sus propios países.

The Economist

Los medios de comunicación panárabes, a menudo financiados por las monarquías del Golfo, incitaron las protestas con una cobertura mediática las 24 horas. Los diplomáticos árabes se reservaron sus opiniones en público, pero se mostraron entusiastas en privado. En un momento dado, Hossein Salami, comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, acusó a los medios de comunicación respaldados por Arabia Saudí de incitar a más disturbios y exigió que el reino moderara su cobertura. “De lo contrario, pagarán las consecuencias”, advirtió.

Las protestas en Irán hoy representan posiblemente una amenaza aún mayor para el régimen que las de 2022; sin embargo, la reacción en el mundo árabe ha sido sorprendentemente moderada. Este mes, los noticieros vespertinos han estado encabezados, rutinariamente, por noticias ajenas a Irán. Muchos funcionarios parecen nerviosos al comentar, si es que llegan a decir algo. Dos factores explican el cambio de tono: el debilitamiento del estatus de Irán y el creciente temor al caos en el Golfo.

Las guerras israelíes que siguieron a la masacre del 7 de octubre de 2023 han destrozado la red de aliados de Irán. Hezbollah, su otrora poderoso aliado en el Líbano, se ha visto gravemente debilitado y aún enfrenta ataques aéreos israelíes casi diarios. El régimen proiraní de Bashar al-Assad en Siria ya no existe. El propio Irán se está recuperando de 12 días de bombardeos israelíes y estadounidenses en junio. En cuanto a Salami, ya no lanza amenazas: murió en un ataque aéreo israelí al comienzo de esa guerra.

Todo esto hace que el destino de la República Islámica parezca menos urgente. Los sirios pueden sentir cierta alegría por sus problemas, pero ya no viven con el temor de sus milicias. Cuando Abbas Araghchi, el ministro de Asuntos Exteriores, voló a Beirut en octubre de 2024, en el punto álgido de la guerra de Israel contra Hezbollah, muchos libaneses interpretaron su visita como una indignante muestra de apoyo a la milicia durante una guerra a la que se oponían. Sin embargo, su viaje más reciente, el 8 de enero, provocó más diversión que molestia.

En un momento en que los iraníes protestaban en las calles por las fallidas políticas económicas de su gobierno, un Araghchi aparentemente insensible trajo consigo una delegación económica para hablar sobre sus precarios vínculos comerciales. También se tomó el tiempo para firmar ejemplares de su nuevo libro, “El poder de la negociación”, un título irónico, ya que su fallido intento de negociar con Estados Unidos el año pasado terminó con un escuadrón de bombarderos B-2 haciendo estallar la planta de enriquecimiento de uranio en Fordow.

En una entrevista reciente con The Economist, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, describió a Irán como “relegado a una potencia de segunda categoría”, una afirmación que muchos funcionarios árabes han llegado a compartir. Las noticias más importantes en el mundo árabe durante las últimas dos semanas han sido el enfrentamiento entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos y los enfrentamientos entre el gobierno central y una milicia kurda en el norte de Siria. Ninguno de estos enfrentamientos involucró a Irán.

Aun así, si bien Irán ya no es un coloso regional, tampoco es totalmente impotente. Esta es otra razón para la reacción contenida en los estados árabes del Golfo. Por segunda vez en siete meses, las autoridades iraníes observan con nerviosismo si Estados Unidos atacará a Irán. Donald Trump ha amenazado con actuar si el régimen asesina a manifestantes; ya ha asesinado a cientos. Se espera que el 13 de enero, el presidente estadounidense se reúna con asesores y analice sus opciones, que van desde ataques militares hasta ciberataques y sanciones económicas más severas. Trump ha instado a los iraníes a seguir protestando y a “tomar el control” de las instituciones, prometiendo que “la ayuda está en camino”.

Aunque Israel dañó el arsenal iraní de misiles balísticos de largo alcance durante la guerra de junio, el régimen aún cuenta con miles de proyectiles de corto alcance capaces de alcanzar objetivos en todo el Golfo. Después de que Estados Unidos bombardeara las instalaciones nucleares iraníes, el régimen disparó una salva de ellos contra la base aérea de Al-Udeid en Qatar, donde se encuentra la sede regional del comando central estadounidense. El ataque fue en gran medida simbólico: Irán advirtió a Estados Unidos y Qatar con antelación, y todos sus misiles, excepto uno, fueron interceptados.

Las autoridades iraníes han advertido a sus homólogos del Golfo que ampliarán sus objetivos si vuelven a ser atacados, quizás incluyendo a Baréin, sede de la Quinta Flota estadounidense. Estas amenazas podrían ser solo bravuconadas. Un ataque iraní que causara daños reales en el Golfo probablemente desencadenaría una enorme respuesta estadounidense. Por otro lado, si la República Islámica sintiera un peligro existencial por una combinación de protestas internas y ataques extranjeros, podría arriesgarse. En cualquier caso, los gobernantes del Golfo no tienen intención de ponerla en evidencia.

También les preocupa lo que vendrá después. Han pasado la mayor parte de este siglo lidiando con las consecuencias del colapso del Estado en Irak, tras la invasión liderada por Estados Unidos, y luego en Siria, durante una larga guerra civil. Los disturbios en esos países hicieron que todo, desde yihadistas hasta anfetaminas, fluyera hacia Jordania y el Golfo. Los saudíes también tienen que preocuparse por una guerra civil en el vecino Yemen y otra al otro lado del Mar Rojo, en Sudán. Lo último que desean es el colapso del Estado en Irán, un país de 92 millones de habitantes a tan solo 200 km de la costa. Los refugiados son una preocupación. Las armas, otra: un Irán fragmentado podría perder el control de su arsenal de misiles y drones, por no hablar de los miles de kilogramos de uranio que aún no se han contabilizado tras la guerra.

No hay una buena relación entre los regímenes árabes y la República Islámica. Los primeros acogerían con satisfacción un nuevo gobierno iraní dispuesto a reducir su programa nuclear y su apoyo a las milicias árabes. Sin embargo, tras dos años de guerra regional, muchos gobiernos de Oriente Medio temen ahora que la inestabilidad en Irán provoque más caos en lugar de reducirlo.

Venezuela se prepara para una jornada diplomática clave en Washington con visitas paralelas de emisarios rivales, en un contexto de reacomodamiento político tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos. El gobierno interino anunció el envío de un representante para dialogar con altos funcionarios estadounidenses el mismo día en que la líder opositora María Corina Machado mantiene reuniones en la capital norteamericana, según informaron fuentes oficiales y personas familiarizadas con los planes a Bloomberg.

Infobae

El embajador Félix Plasencia, jefe de misión de la embajada venezolana en el Reino Unido y ex canciller, planea viajar el jueves por instrucción de la presidenta interina Delcy Rodríguez, de acuerdo con personas al tanto de la agenda. Las fuentes pidieron reserva al referirse a deliberaciones privadas. En paralelo, Machado, figura opositora con amplio respaldo popular y ganadora del Premio Nobel de la Paz, prevé un encuentro con el presidente Donald Trump ese mismo día, indicaron funcionarios estadounidenses.

Las visitas cruzadas se producen mientras Estados Unidos y Venezuela evalúan una normalización de relaciones diplomáticas tras años de enfrentamiento. Trump prometió “dirigir” el país mediante presión sobre el régimen de Caracas con una cuarentena petrolera aplicada por la Marina, según declaraciones previas del mandatario. La coyuntura se aceleró luego de que Maduro resultara capturado en una operación nocturna el 3 de enero y quedara a disposición de la justicia estadounidense por cargos de narcoterrorismo.

Ni el Ministerio de Información de Venezuela, ni la Casa Blanca, ni el Departamento de Estado respondieron el martes a pedidos de comentarios. El silencio oficial contrastó con la intensidad de los contactos en marcha y con la competencia entre distintos sectores por ocupar el espacio de poder que dejó la salida de Maduro.

Trump optó a comienzos de mes por trabajar con Rodríguez, histórica vicepresidenta de Maduro y blanco de sanciones de Estados Unidos. En ese marco, el presidente sostuvo que Machado “no estaba lista” para liderar, pese a que la dirigente obtuvo más del 90% de los votos en una primaria opositora en 2023. La definición subrayó las diferencias dentro del arco opositor y entre los aliados externos sobre la hoja de ruta para la transición.

Plasencia, diplomático de carrera, mantiene una relación estrecha con Rodríguez desde hace años. Cumplió funciones como su director de protocolo cuando ella condujo la Cancillería entre 2014 y 2017. Más tarde, Plasencia asumió como ministro de Relaciones Exteriores en 2021 y 2022 durante el régimen de Maduro, lo que refuerza su perfil como interlocutor del actual equipo interino.

En el terreno operativo, una delegación estadounidense viajó a Caracas la semana pasada para explorar la reapertura de la embajada de Estados Unidos, cerrada hace más de seis años. La sede venezolana en Washington quedó bajo la administración del equipo de Juan Guaidó, reconocido por Trump como presidente interino en 2019, hasta que concluyó el mandato de Guaidó como titular de la Asamblea Nacional a comienzos de 2023.

Asesores de Trump defendieron desde hace tiempo una transición gradual hacia Rodríguez como vía de salida del liderazgo duro de Maduro. Ese grupo argumenta que un proceso paulatino reduce riesgos frente a una transferencia inmediata hacia Machado o hacia Edmundo González, candidato de reemplazo respaldado por la líder opositora para las elecciones de 2024 luego de que ella quedara inhabilitada.

En un gesto adicional hacia Washington, autoridades venezolanas liberaron el martes al menos a un ciudadano estadounidense, que ya abandonó el país, según personas con conocimiento del caso citadas por Bloomberg. La excarcelación marcó la primera liberación conocida de un estadounidense desde que Caracas inició un proceso de liberaciones para atender demandas de Estados Unidos tras la captura de Maduro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado este martes un mensaje directo a los manifestantes que desafían al régimen de Teherán, asegurando que «la ayuda está en camino» mientras su Administración evalúa acciones contundentes contra la dictadura iraní en plena ola de protestas internas.

La Gaceta de la Iberosfera

En declaraciones difundidas por medios internacionales, Trump advirtió de que los «asesinos y abusadores» responsables de la represión contra la población civil «pagarán un precio muy alto», en una clara amenaza dirigida a los líderes de la República Islámica de Irán en un contexto de creciente presión diplomática y militar.

El mensaje llega cuando Irán atraviesa una de las mayores oleadas de protestas sociales de los últimos años, provocados por el colapso económico, la devaluación de la moneda y el aumento del coste de la vida. Las protestas, inicialmente motivadas por razones económicas, han derivado en consignas abiertamente contra el régimen, desafiando de forma directa al poder clerical.

Trump, que ya ha endurecido su retórica en las últimas semanas, no descartó operaciones militares selectivas contra intereses del régimen si continúa la represión, mientras Washington coordina su estrategia con aliados regionales. El presidente estadounidense ha insistido en que su prioridad es castigar a la cúpula dirigente, no al pueblo iraní.

Las palabras del mandatario han sido interpretadas como un gesto de respaldo político y simbólico a los manifestantes, muchos de los cuales han exhibido pancartas pidiendo explícitamente apoyo internacional ante la brutal respuesta de las fuerzas de seguridad.

Desde Teherán, las autoridades han acusado a Estados Unidos y a Israel de instigar el caos y de aprovechar las protestas para debilitar al régimen, mientras continúan las detenciones masivas y las restricciones a Internet para frenar la difusión de imágenes de la represión. El aviso de Trump eleva la tensión en Oriente Medio y refuerza la sensación de que el pulso entre Washington y Teherán entra en una fase decisiva.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este martes 13 de enero su respaldo a la reconstrucción de Venezuela durante un acto político celebrado en el hotel Motor City Casino de Detroit.

La Patilla

A diez días de la operación militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense aseguró que su administración se encuentra trabajando estrechamente con las nuevas autoridades chavistas para fortalecer la economía de ambas naciones.

Durante su discurso ante una multitud en Michigan, Trump utilizó la situación del país sudamericano para arremeter contra la gestión demócrata de Joe Biden. El mandatario afirmó que, de haber ganado la oposición en las pasadas elecciones, Estados Unidos se habría convertido en «una Venezuela con esteroides». Sin embargo, contrastó ese escenario con la realidad actual, autodefiniéndose ahora como el «mayor admirador» de Venezuela y celebrando el proceso de recuperación del país.

El jefe de Estado puso especial énfasis en el impacto económico inmediato de este cambio político, destacando el flujo masivo de crudo hacia territorio estadounidense. Según cifras ofrecidas por el mandatario, el país está recibiendo diariamente cerca de 50 millones de barriles de petróleo, con un valor estimado de más de 5.000 millones de dólares en una sola jornada. «Vamos a ser grandes para Venezuela y para nuestro país», sentenció ante su público.

Del mismo modo, Trump reafirmó su compromiso con la estabilización de la región. «Haremos que ese país vuelva a ser muy fuerte», puntualizó.

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