Armando Esteban Quito

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el lunes que ordenó al Departamento de Guerra posponer todos los ataques militares contra plantas de energía e infraestructura iraní por un período de cinco días, luego de lo que describió como conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán durante los últimos dos días.

Infobae

El mandatario realizó el anuncio a través de su red social Truth Social, en un mensaje escrito enteramente en mayúsculas, su estilo habitual para comunicados de máxima importancia. Trump afirmó que las negociaciones apuntan a una “resolución completa y total” de las hostilidades en Medio Oriente y continuarán a lo largo de la semana.

Los mercados reaccionaron de inmediato a la noticia con un alivio generalizado. Los precios del petróleo se desplomaron más del 14%, con el crudo Brent cayendo a 96 dólares por barril y el West Texas Intermediate retrocediendo a 84,37 dólares, tras haber superado los 113 y 101 dólares respectivamente durante la jornada. Las principales bolsas europeas, que habían acumulado pérdidas de más del 2% durante la sesión matutina, viraron al verde hacia las 11:30 GMT. La reversión refleja el optimismo de los inversores ante la perspectiva de una desescalada en un conflicto que la Agencia Internacional de Energía había calificado como la peor crisis energética mundial en décadas.

La pausa queda condicionada al éxito de las conversaciones en curso y llega en un momento de extrema tensión: hace dos días, Trump había dado a Irán un ultimátum de 48 horas para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz o enfrentar la destrucción de su infraestructura energética.

Irán, por su parte, había respondido con dureza: la Guardia Revolucionaria prometió atacar centrales eléctricas en todas las zonas que suministran electricidad a bases estadounidenses, así como infraestructuras económicas, industriales y energéticas en las que Washington tiene participaciones. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, llegó a señalar instalaciones de desalinización críticas en las naciones del Golfo como objetivos legítimos, una amenaza que podría cortar el agua potable a millones de personas en países desérticos.

El anuncio de Trump representa un giro abrupto en el tono del conflicto, que cumple su cuarta semana sin señales de resolución y ha dejado ya más de 2.000 muertos. La guerra, que comenzó el 28 de febrero con los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha atravesado varios puntos de inflexión dramáticos: la muerte del líder supremo iraní, el bombardeo de un importante yacimiento de gas, y ataques contra instalaciones de petróleo, gas y otra infraestructura civil en naciones árabes del Golfo.

El mismo lunes, Israel informó que había “comenzado una ola de ataques a gran escala” contra objetivos de infraestructura en Teherán, mientras Irán advertía que cualquier intento de atacar sus costas o islas derivaría en el minado masivo del golfo Pérsico, poniendo en riesgo no solo a buques militares sino a decenas de embarcaciones comerciales que esperan cruzar el estrecho.

El conflicto ha tenido consecuencias económicas devastadoras a escala global. Los precios del crudo Brent se situaban en torno a los 113 dólares por barril antes de las declaraciones de Trump, casi un 55% más desde el inicio de la guerra, con el estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del petróleo y gas mundiales— efectivamente cerrado al tráfico de países aliados de Washington.

La Agencia Internacional de Energía advirtió sobre la peor crisis energética mundial en décadas, mientras el jefe de la agencia, Fatih Birol, señaló que “ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa en esta dirección”. Un alto funcionario de Naciones Unidas alertó sobre un efecto dominó que ya genera “subidas exponenciales de precios del petróleo, el combustible y el gas”, con impacto severo en países en desarrollo de Asia y África. Como muestra del alcance de la crisis, el gigante químico surcoreano LG Chem anunció el cierre de una importante planta industrial por la interrupción en los suministros de nafta.

En el frente militar, el jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, afirmó en una entrevista que la estrategia apunta a destruir no solo las capacidades actuales de Irán, sino también su potencial de reconstrucción futura. “No se trata solo de la amenaza de hoy. Estamos eliminando la amenaza del futuro”, dijo Cooper.

Mientras tanto, en el Líbano, los ataques israelíes contra Hezbollah han matado a más de 1.000 personas y desplazado a más de un millón, en un frente secundario del conflicto que no muestra señales de apaciguarse.

Trump no proporcionó detalles sobre el canal ni el formato de las negociaciones con Teherán, pero el solo anuncio de una pausa de cinco días constituye la primera señal concreta de distensión desde el inicio de las hostilidades.

«Me casé a los 8 años y medio y cuando tenía 10 nació mi primera hija. Después he enfrentado una serie de problemas en mi vida y he consumido pastillas tranquilizantes», relata Sahar Bandani, que ronda los 30 años y ya es abuela. La casaron siendo una niña. No es una excepción en Irán, donde anualmente se celebran decenas de miles de matrimonios infantiles pese al daño físico y mental que causa en las menores.

Por: Marina Villén – EFE

Bandani es originaria de Zahedán, la capital de la provincia suroriental de Sistán y Baluchistán, la más pobre de Irán y una de las más tradicionales y conservadoras.

El nivel cultural y educativo en esta región es «bajo», reconoce la mujer, que achaca a esa lacra su matrimonio a tan temprana edad, al igual que el de su primera hija, lo que la enfrentó con su padre.

Cuidar a un bebé siendo una niña

Bandani se vio con tan solo 10 años con una hija en sus brazos. «Yo no sabía cuidar a un bebé», lamenta la joven, recordando que en esa época fueron sus padres los que se hicieron cargo de la pequeña.

«Mis padres -continúa- se llevaron a mi bebé a su casa y allí lo cuidaron. Mi hija sabe que yo soy su madre, pero está acostumbrada a sus abuelos y se quedó con ellos hasta que se casó con 13 años».

Tras comprobar que su hija corría su misma suerte, Bandani rompió los lazos con su familia. Desde hace siete años, no ha visto ni a su hija ni a sus padres y, de hecho, no ha conocido a su nieto.

En su caso, los matrimonios infantiles no se debieron a problemas económicos sino a una cultura tradicional todavía arraigada y a una interpretación rigurosa de la sharía o ley islámica.

Sin embargo, el factor económico tiene peso en muchas ocasiones, fomentado por los préstamos a los recién casados otorgados por el Gobierno, como reconoció recientemente la vicepresidenta iraní para Asuntos de la Mujer y la Familia, Masumeh Ebtekar.

«Los préstamos matrimoniales pueden sin querer aumentar la compra y venta de niñas bajo el pretexto de las nupcias y eso nos preocupa«, dijo Ebtekar, que cifró en unos 30.000 los matrimonios anuales de menores de 14 años.

La controvertida edad mínima de matrimonio

La ley iraní estipula una edad mínima de casamiento de 13 años para las mujeres y de 15 para los hombres. No obstante, es posible celebrar matrimonios a edad más temprana «con el permiso del tutor y a discreción de un tribunal competente».

Esta excepción abre la puerta a enlaces a cualquier edad y, pese a las presiones de colectivos de mujeres reformistas y defensores de los derechos de los niños, se mantiene firme desde hace casi dos décadas.

La legislación vigente supone un avance frente a la aprobada tras el triunfo de la Revolución Islámica, que estipulaba la edad apta en los 9 años para las niñas, pero está muy lejos de la Ley de Protección de Familia elaborada en la época monárquica, que fijaba en 18 el límite.

Justo con 13 años, el mínimo legal, fue casada Mariam Rostamí, originaria de Kermanshah, una provincia en el oeste del país y fronteriza con Irak, donde gran parte de la población es kurda.

«Mis padres se divorciaron y mi madrastra optó por casarme cuando tenía 13 años. Yo no sabía qué era el matrimonio y muy pronto tuve una hija«, cuenta a Efe Rostamí, que ahora tiene 33 años y cuatro vástagos y está tratando de superar su adicción a la heroína y el cristal.

Traumas y problemas de adicción

Tanto Rostamí como Bandani recurrieron, engañadas o presionadas por sus maridos y médicos de cabecera, a los tranquilizantes e incluso a las drogas. Fue su vía de escape del infierno que vivían.

El esposo de Rostamí era drogadicto. La maltrataba y la incitó a fumar opio. Finalmente, se divorció, pero no tuvo mejor suerte con su segundo marido, que era adicto al cristal.

«El segundo era peor que el primero. Todo lo que teníamos lo gastábamos en drogas, ya no nos quedaba nada y, cuando quise abandonarlo e ir a casa de madre, intentó impedírmelo«, detalla.

Bandani comenzó a consumir tranquilizantes después de la primera relación sexual, que la dejó «rota». Tuvo que ser hospitalizada y los médicos le recetaron pastillas para los nervios.

Años después, otro facultativo le recomendó dejarlas y tomar un jarabe de metadona, al que se hizo adicta. Con ese mismo jarabe, su marido drogaba a los hijos para que no le molestaran mientras ella iba a trabajar.

Cuando la joven se dio cuenta del estado de sus hijos decidió divorciarse y poco a poco fue reduciendo la dependencia de sus niños de la metadona. Tardó en pedir ayuda porque temía que le retiraran la custodia de los pequeños.

Ahora ya están recuperados y Bandani saca adelante sola a su familia limpiando casas. Una de las pocas salidas laborales que encontró por su falta de estudios, otra nefasta consecuencia de los matrimonios infantiles.

Elon Musk ha presentado una nueva y ambiciosa iniciativa, la Terafab, destinada a transformar la fabricación de chips mediante un esfuerzo conjunto entre Tesla y SpaceX.

Por: Jijo Malayil – Interesting Engineering

El proyecto busca internalizar la producción de semiconductores avanzados, reduciendo así la dependencia de proveedores externos.

Musk esbozó el ambicioso objetivo de generar un teravatio —equivalente a un millón de megavatios— de capacidad de procesamiento anualmente.

Este anuncio supone un importante impulso para ampliar las capacidades de IA y hardware, posicionando a la empresa a la vanguardia del desarrollo de la infraestructura informática de próxima generación.

En agosto de 2025, Musk anunció «Marcohard», un proyecto de xAI en clave de humor que pretende simular a Microsoft como una empresa de software totalmente impulsada por la inteligencia artificial.

Revolución de los chips de IA

Musk ha presentado Terafab, una iniciativa masiva de fabricación de chips que podría redefinir la escala de la producción mundial de semiconductores.

El proyecto reúne a Tesla , SpaceX y xAI para construir lo que se prevé que sea la fábrica de chips más grande del mundo bajo un mismo techo. xAI es una empresa emergente de inteligencia artificial con sede en California que la compañía espacial de Musk adquirió en febrero.

Terafab está diseñado para producir hasta un billón de vatios de potencia de cálculo al año, integrando lógica, memoria y encapsulado avanzado en una única instalación. Este proyecto busca paliar la inminente escasez mundial de chips de alto rendimiento, en particular los necesarios para la inteligencia artificial, la robótica y las infraestructuras a gran escala.

Un factor tecnológico clave para el proyecto es la energía solar espacial. Musk describió planes para desplegar sistemas orbitales masivos capaces de generar energía en el espacio y transmitirla de vuelta a la Tierra. Esto requeriría lanzar decenas de millones de toneladas de equipo anualmente, un desafío logístico y de ingeniería sin precedentes, según informa Techeblog .

Esta iniciativa también se alinea con los robots humanoides Optimus de Tesla, que se espera que operen y mantengan la infraestructura orbital. Sus necesidades de procesamiento, junto con las de los satélites impulsados ​​por IA, ponen de manifiesto la necesidad de producir chips a una escala muy superior a la capacidad actual de la industria, especialmente dado que se prevé que la escasez persista durante la próxima década.

Red informática orbital

Elon Musk esbozó una estrategia de doble chip para la iniciativa Terafab, destinada a escalar la IA y los sistemas autónomos en la Tierra y el espacio.

Un tipo de chips impulsará el sistema Tesla Optimus y los vehículos Tesla, permitiendo la autonomía total. Musk destacó que la producción de Optimus podría superar la de automóviles entre 10 y 100 veces, lo que generaría una enorme demanda de chips, según Business Insider.

El segundo chip, denominado D3, se está desarrollando específicamente para entornos espaciales. Servirá de base para centros de datos de IA en órbita terrestre baja, alimentados por energía solar. Musk argumentó que la IA espacial podría resultar más económica que los sistemas terrestres gracias a la luz solar constante y a la reducción de los costes de lanzamiento, posibles gracias a SpaceX .

La clave del concepto reside en una red distribuida de satélites compactos de IA, cada uno con una capacidad de generación de aproximadamente 100 kilovatios, y se prevé que las futuras versiones alcancen una capacidad de megavatios. Estos sistemas trasladarían la infraestructura informática fuera de la Tierra, evitando así las limitaciones de espacio y energía.

De cara al futuro, Musk propuso establecer una base industrial en la Luna para desarrollar computación a escala de petavatios, 1000 veces superior a las ambiciones actuales de teravatios. Si bien reconoció el carácter especulativo de estos planes, los presentó como parte de una visión a largo plazo para obtener abundantes recursos energéticos y computacionales, según informa Business Insider .

Entrevista con el Dr. Humberto Calderón Berti, una de las voces más autorizadas para entender el petróleo venezolano. Expresidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), exministro de Energía y Minas, excanciller y expresidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), formó parte de la generación que convirtió a Venezuela en una potencia energética y hoy analiza, con lucidez, lo que ocurrió y lo que puede venir para el país.

Por: Goizeder Azúa

Venezuela tiene las mayores reservas del planeta, pero una industria devastada en el chavismo. En medio de un nuevo tablero geopolítico —con Estados Unidos, Trump y las tensiones energéticas globales— la gran pregunta es inevitable: ¿puede el petróleo volver a levantar al país… o volverá a definir su caída?

La semana pasada, Venezuela sonrió de verdad. En medio de tantas tragedias y sinsabores, nuestro país experimentó una alegría genuina: el triunfo histórico de la selección nacional en el Campeonato Mundial de Béisbol. Esa victoria no fue solo deportiva; fue un recordatorio de lo que somos capaces de lograr cuando nos unimos, cuando ponemos nuestro talento al servicio de un objetivo común, guiados por compatriotas íntegros, capaces y desinteresados.

Celebramos este triunfo todos los venezolanos: los que permanecemos dentro del país y los que nos encontramos dispersos por el mundo. Por primera vez en mucho tiempo, la alegría fue nuestra, y solo nuestra. No estuvo mediada por quienes usurpan el poder ni por intereses políticos mezquinos. Esto permitió que nuestro equipo se insertara en una organización internacional seria, donde la disciplina, el esfuerzo y la capacidad se transformaron en victoria.

De esta experiencia debemos aprender lecciones que trasciendan el deporte. Debemos aplicar los mismos criterios de excelencia y selección que llevaron a nuestros jugadores y cuerpo técnico a la cima en cada ámbito de la vida nacional: social, cultural, político y económico.

Primero, confianza en nuestra gente. Venezuela tiene talento en abundancia, dispuesta a ofrecer sus capacidades para reconstruir al país. La clave está en seleccionar a los mejores, en cada disciplina, sector, región y ciudad, para impulsar proyectos que superen la fragmentación social, el colapso institucional, la ruina económica y la devastación de nuestra infraestructura.

Recuperar la meritocracia es un desafío que no podemos postergar. Debemos premiar el conocimiento, el esfuerzo, la ética y la capacidad. Solo así lograremos metas de excelencia y restauraremos la confianza en nuestras instituciones.

Nuestro triunfo en el béisbol tuvo un elemento clave: la elección de un liderazgo adecuado. La dirección técnica y la selección de los jugadores no fueron al azar; fueron decisiones basadas en talento, compromiso y experiencia. Esta es una lección que toda sociedad debería aprender: una nación que no elige con sabiduría a sus líderes se expone a reveses graves, e incluso a caer en abismos. Así ocurrió cuando se confió la conducción del país a una logia militar encabezada por Hugo Chávez.

Los venezolanos debemos educarnos para elegir con criterio. Debemos exigir a nuestros dirigentes capacidades comprobadas, solvencia moral, sensibilidad, carácter y firmeza. No basta con la simpatía, el carisma o la locuacidad; la historia nos enseña que esas cualidades no sustituyen la integridad y la competencia. No pedimos seres perfectos, sino personas honestas, comprometidas y capaces.

Frente a esta tarea, tenemos un desafío cultural mayúsculo: reafirmar nuestra condición de nación, rescatar nuestro legado, fortalecer nuestros valores éticos y cultivar la voluntad de construir una sociedad de bienestar, libertad y justicia.

Esa tarea, cuando se cumpla, llenará a los venezolanos de la misma alegría que sentimos la noche del pasado miércoles 18 de marzo de 2026, cuando nuestro equipo levantó la copa y nos recordó, con un bate y un guante, que sí podemos ser grandes, unidos y libres.

César Pérez Vivas

En tres o cuatro de mis artículos de semanas anteriores, he insistido en que es prematuro afirmar que se ha iniciado una transición en Venezuela si no se establecen condiciones que favorezcan de inmediato y sin demoras el ejercicio pleno e irrestricto del periodismo informativo y de opinión; si no se restituye la libertad de expresión para la totalidad de los ciudadanos y las organizaciones; si no se derogan sin excepciones instrumentos de persecución y coerción legal.

Por: Miguel Henrique Otero – El Debate

Un ejemplo lo vemos en la aprobada en 2017, Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia; la aprobada en 2004 y reformada en 2010, Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos; sino se modifican leyes como la Ley Especial Contra Delitos Informáticos, que ha sido usada para fines políticos; o el Código Penal, que permite calificar de vilipendio, cualquier señalamiento que los medios de comunicación hagan de funcionarios públicos y, en consecuencia, permite juzgar a periodistas y editores como autores de delitos penales.

Estas cuatro que he mencionado hasta aquí no son todas, porque hay varias otras, como la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, que contienen restricciones como las «zonas de seguridad», que impiden, por ejemplo, que reporteros hagan su trabajo en sedes gubernamentales e instalaciones militares.Pero este ámbito hasta aquí señalado, que es condición urgente y necesaria para el restablecimiento de un real debate público y para el relanzamiento de los partidos políticos y de posibles candidaturas, no serían tampoco los requisitos mínimos suficientes para avanzar hacia la Transición. Hace falta abordar sin más dilaciones otras dos tareas de enorme magnitud y complejidad, que no deberían esperar ni un minuto más para su arrancada.

La primera que debo mencionar es la reforma raigal, desde el primero hasta el último nivel, del Sistema Judicial. Es, así lo creo, una tarea tan compleja como la depuración de las Fuerzas Armadas, solo que en el caso de esta última, por su naturaleza y estructura, una vez cambiada la cúpula, el resto de la estructura debería tender a seguir los lineamientos emanados por el ministro de la Defensa y el Alto Mando Militar.

En el caso del Sistema Judicial se presentan a priori tres desafíos. El primero, cómo evitar una política de tierra arrasada, que castigue indebidamente a los jueces y funcionarios que han logrado preservar su ejercicio profesional dentro del marco legal, a pesar de la podredumbre del conjunto del sistema.

El segundo desafío se refiere al establecimiento de los límites del llamado Sistema Judicial, toda vez que, por ejemplo, son innumerables los casos que han terminado en decisiones extremas por parte de jueces en contra de personas inocentes, en los que funcionarios de la Fiscalía, la Contraloría y hasta de otras instituciones han tenido una participación y hasta una complicidad relevante. Esta es una cuestión que deberá ser examinada con celo extremo para establecer todas las responsabilidades, caso a caso, dentro o fuera del poder judicial.

El tercer desafío está llamado a ser el más controversial, tal como ha ocurrido en otros países, una vez que han caído dictaduras en las que se han cometido violaciones graves a los Derechos Humanos, como ha ocurrido en el régimen de Chávez y Maduro.

Declararlo o escribirlo en un artículo es fácil, pero en los hechos, las tensiones entre justicia e impunidad, entre perdón y castigo, entre los derechos de las víctimas y la necesidad política de crear un escenario de reconciliación y diálogo, hacen tremendamente difícil resolver este debate, cuyas soluciones siempre resultan insatisfactorias para los distintos especialistas y sectores organizados de la sociedad.

Seguramente les ocurre a muchos lectores: cuando se escuchan los argumentos a favor de castigar los delitos cometidos por jueces y fiscales –los menciono porque, por su carácter, estaban especialmente obligados a cuidar el cumplimiento de la ley– de inmediato nos sentimos ganados a compartir esa posición a favor de hacer justicia y castigar a quienes lo merezcan.

Pero cuando se escuchan a los especialistas que defienden tesis favorables a las llamadas estrategias del perdón –materia sobre la que hay una bibliografía muy amplia y recomendable en español, sobre cómo se han manejado estos asuntos en Argentina y Chile–, también es inevitable considerar si es viable enjuiciar y castigar a una estructura de funcionarios integrada por miles y miles de personas. Se preguntan los expertos cuánto costaría, cuánto tiempo exigiría y quiénes estarían dispuestos a asumir una responsabilidad como esa, cuidando que los procesos no deriven en vendettas.

Sin negar su específica dificultad, la reforma profunda del Consejo Nacional Electoral es, además de absolutamente imprescindible, condición sine qua non para la realización de cualquier próximo proceso electoral. La Junta Directiva actual del CNE, así como las autoridades de cada región electoral, sus responsables técnicos y el conjunto de los funcionarios involucrados por acción u omisión en los fraudes electorales cometidos por ese organismo, especialmente el 28 de julio de 2024, deben ser destituidos y reemplazados por profesionales idóneos y decentes, conocedores de la material electoral, que no faltan en todas las regiones del país, y que estos años han aguardado la llegada de este momento, para volver a ejercer el oficio al que se dedicaron por años, el de trabajar en un organismo que se asumiera como garante de la democracia.

El exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias se encuentra en La Habana desde el viernes, donde participa en la iniciativa Nuestra América, Convoy a Cuba para entregar 20 toneladas de productos de higiene, medicamentos y alimentos. Durante su estancia, se aloja en el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, un establecimiento de cinco estrellas gestionado por la cadena española Meliá y ubicado frente al Capitolio.

La Gaceta de la Iberosfera

El hotel, incorporado recientemente a la cartera de lujo de la compañía, ofrece instalaciones exclusivas como suites de alta gama, piscina en la azotea, restaurantes y vistas privilegiadas del centro histórico de la ciudad. Desde una de estas habitaciones, Iglesias ha grabado una intervención para su Canal Red, lo que ha generado una fuerte reacción en redes sociales.

La polémica se produce en un contexto marcado por la grave situación económica que atraviesa Cuba. La población sufre apagones diarios, escasez de alimentos y salarios muy bajos, en un sistema controlado por el régimen comunista.

El activista cubano Ariel Maceo Téllez ha respondido directamente a Iglesias tras la difusión del vídeo. «Hiciste un vídeo desde una de las habitaciones del hotel donde millones de cubanos no se pueden hospedar, porque el régimen cubano les paga 10 dólares al mes», ha señalado. En su mensaje, le acusa de intentar «engañar» sobre la situación del país y de hablar desde una posición privilegiada.

Iglesias, por su parte, ha afirmado que la situación en Cuba «es difícil pero no como se presenta desde fuera», unas declaraciones que han intensificado las críticas. Maceo ha ido más allá en su respuesta: «Tú no tienes moral para hablar por nosotros los cubanos. Cuba vive bajo una dictadura comunista que controla todo en el país y tiene a los cubanos viviendo en la más absoluta pobreza».

Hoy, 23 de marzo de 2026, se cumplen 25 años exactos desde que la estación espacial Mir —el emblema de la era espacial soviética y rusa— culminó su extraordinaria trayectoria con una desintegración controlada en la atmósfera terrestre.

MFM

Aquel día de 2001, la Mir, tras 15 años de operación ininterrumpida y desafíos legendarios, fue dirigida deliberadamente hacia su fin en el remoto Pacífico Sur, cerrando un capítulo que aún resuena en la historia de la exploración orbital.

El ocaso planificado: cómo se ejecutó la desorbitación

La Mir, con una masa aproximada de 129.700 a 140.000 kg en su configuración final, había superado con creces su diseño original de 5 años de vida útil. Para 2001, los recursos rusos post-soviéticos no permitían mantenerla indefinidamente, y los planes de privatización o rescate fallaron ante su inestabilidad creciente.

La maniobra final se llevó a cabo con precisión quirúrgica usando la nave de carga Progress M1-5, acoplada como propulsor dedicado.

La entrada atmosférica comenzó a 100 km de altitud cerca de Nadi, Fiji. La estación se desintegró progresivamente: la mayor parte se incineró por fricción, generando un espectáculo de bolas de fuego visibles desde Fiji. Los fragmentos sobrevivientes —principalmente piezas metálicas más resistentes— cayeron en la zona deshabitada del Pacífico Sur conocida como Point Nemo, el «cementerio espacial» más remoto del planeta.

Testigos en Fiji, incluidos veteranos cosmonautas como Sergei Avdeyev, Yelena Kondakova, Musa Manarov y Vladimir Titov, observaron el brillo final. No hubo daños reportados en tierra ni en el mar.

Legado técnico e histórico: de pionera a precursora

Lanzada el 20 de febrero de 1986, la Mir fue la primera estación modular ensamblada en órbita. Sus módulos clave incluyeron:

  • Base Block (1986)
  • Kvant-1 (1987, astrofísica)
  • Kvant-2 (1989, soporte vital)
  • Kristall (1990, materiales)
  • Spektr (1995, observación remota)
  • Priroda (1996, ecología)
  • Módulo de acoplamiento (1995, para Shuttle)

Acumuló 86.331 órbitas, ~4.592-4.595 días habitados (casi 12,6 años de ocupación continua en picos), y recibió a 125 personas de 12 países.

El récord de permanencia lo ostenta Valeri Poliakov con 437 días (1994-1995).

Sobrevivió al colapso de la URSS (1991), soportó un incendio (febrero 1997), una colisión grave con Progress M-34 (junio 1997) que dañó Spektr, y múltiples fallos de energía. Demostró resiliencia extrema y sirvió de banco de pruebas para la Estación Espacial Internacional (ISS), cuyo diseño modular y colaboración internacional (especialmente vía Shuttle-Mir, 1994-1998) deben mucho a la Mir.

Hoy, mientras la ISS celebra sus propios 25 años de presencia humana continua (desde noviembre 2000), recordamos que la Mir allanó ese camino: fue el laboratorio orbital más longevo de su tiempo y el más masivo hasta la llegada de la ISS.

La desintegración de la Mir no fue una derrota, sino una decisión responsable ante una era que cambiaba. En 2026, con proyectos comerciales de estaciones LEO en marcha y la ISS planeando su retiro ~2030, el final controlado de Mir anticipó cómo terminaremos capítulos orbitales futuros: con precisión, minimizando riesgos y honrando el legado.

Veinticinco años después, la Mir sigue siendo sinónimo de audacia soviético-rusa: una estación que no solo orbitó, sino que resistió, colaboró y enseñó al mundo que el espacio puede ser un hogar duradero.

Vaya, cómo pasa el tiempo. Hace casi 20 años, poco después de cumplir 50, empecé a hacer una lista de los errores que, en mi opinión, mis padres (y muchos de su generación) habían cometido al envejecer, y que juré no repetir. Algunos eran tonterías (“Ya no me teñiré el pelo”), pero la mayoría tenían sentido (“No me limitaré a tener amigos de mi edad” y “No me preocuparé por lo que no puedo controlar”), y algunos tenían en cuenta las necesidades de la familia (“No seguiré conduciendo cuando me convierta en un peligro para los demás” y “No negaré que necesito audífonos”).

Por: Steven Petrow – The Washington Post / Vía Infobae

Ahora, en la penumbra que precede a los 70, veo mi vida —y mi lista— bajo una nueva luz.

Escribí sobre la lista por primera vez en 2017, después de la muerte de mis padres. Fruto de la frustración que sentí al presenciar el precio que pagaron mamá y papá por su terquedad, mi lista llegó a superar los 100 puntos, y esperaba responsabilizarme de mis promesas haciéndolas públicas.

Ese ensayo se convirtió en un libro, “Cosas estúpidas que no haré cuando sea viejo”, que atrajo a un amplio público lector, tanto de la generación de mis padres como de la mía. Disfruté fomentando conversaciones intergeneracionales sobre vivir de forma independiente, no rendirse fácilmente ante la muerte y encontrar un propósito cuando el cabello empieza a encanecer o a caerse. El libro se publicó un mes antes de que cumpliera 64 años, y le dediqué mucha publicidad; una de mis frases más recurrentes era el aforismo “La edad es solo un número”.

Pero no todos los números son iguales, descubrí un año después. La semana en que cumplí 65 años (aún de gira promocional de mi libro), un entrevistador me preguntó sobre una de mis promesas: mi compromiso de dejar de mentir sobre mi edad. Respondí como tantas veces antes, sonando más a académica que a persona: “Cuando sentimos la necesidad de restarnos un par de años, esto tiene un costo para nuestro bienestar. Es señal de que hemos interiorizado el edadismo que nos rodea y que reside en nuestro interior”.

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Pero entonces el entrevistador me preguntó mi edad. Me resistí. No quería reconocer públicamente mi “cumpleaños de Medicare”.

Tampoco mencioné que había estado cambiando mi año de nacimiento en las aplicaciones de citas a medida que me acercaba a los 65. En Tinder figuraba como de 61 años; en Match, de 63. (Nota: Si vas a mentir, sé coherente). Cuando una posible cita me preguntaba mi edad, me apresuraba a consultar la aplicación antes de responder. ¿Qué pasó con eso de que “la edad es solo un número”?

Poco después, el entrevistador continuó: “¿Ya has empezado a seguir tus propios consejos?”

Vaya. No se me había ocurrido que ya tenía que hacerlo. Respondí con sinceridad: “Todavía estoy trabajando en crear mi lista, no en implementarla“.

Eso dio pie a una pregunta inesperada pero razonable: “¿Por qué crees que es así?”.

Me di cuenta, con sorpresa, de que me acercaba a la edad que mis padres tenían cuando empecé a hacer mi lista de “tonterías”. Sí, había hecho algunas de las cosas sensatas (pero temidas): había reservado un sitio en la lista de espera de una residencia de ancianos. Me había hecho una prueba de audición y me aseguraba de ir al baño antes del despegue y del aterrizaje.

En el libro insistí mucho en no unirme al “recital de órganos”, que empieza de forma bastante inocente: mostrar empatía con un amigo que se ha sometido a una cirugía menor o mencionar la propia hipertensión. Sin darnos cuenta, cada conversación se convierte en una letanía de articulaciones pegajosas, cataratas o cosas mucho peores. Los baby boomers, como yo, no podemos dejar de hablar de nosotros mismos, incluso cuando nos estamos desmoronando.

Este tema caló hondo entre mis amigos, que empezaban a mencionar la ciática, la angina de pecho, incluso una operación de cadera o rodilla, para luego interrumpirse bruscamente. “¡Ay, no! Me voy al recital de órgano de Steven». La verdad es que no pretendía evitar hablar de salud personal, sino dejar claro que cuanto más nos obsesionamos con nuestras debilidades y enfermedades, más permitimos que nos definan. Gracias de nuevo, mamá y papá, por esa reflexión.

La vida no siempre sigue un guion preestablecido, y yo también lucho con eso. Había escrito: “Puede que tenga una enfermedad cardiovascular, pero no soy mi enfermedad cardiovascular». Desde entonces, mi salud cardíaca ha empeorado, lo que requiere más visitas al médico y pruebas. Mi condición incluso tiene un nombre técnico: “cardiotoxicidad”. Claro que hablo de ello, porque me preocupa y siento la necesidad de compartirlo. De vez en cuando, me escucho a mí mismo y pienso: “Me estoy convirtiendo en mi padre”.

Esta no es la única manera. Poco después de cumplir 65 años, necesitaba un libro del estante superior de mi oficina e hice lo de siempre. Descalzo, me subí al escritorio, apoyando un pie descalzo sobre él mientras equilibraba cuidadosamente el otro en el brazo de una silla cercana. Entonces hice lo impensable, algo que, para mi vergüenza, ni siquiera se me había ocurrido. Empecé a dar pequeños saltos —solo un poquito, claro— para alcanzar la altura necesaria para el libro. Fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que me parecía a mi padre (y a mi abuelo). (Ambos fallecieron por caídas).

También recordé lo que un amigo me había dicho años atrás: “Lo importante es recordar que, por mucho que nos digamos a nosotros mismos que no nos convertiremos en nuestros padres, terminamos siéndolo”.

Reflexioné más sobre la brecha entre lo que sabía que era cierto (“las caídas son peligrosas a medida que envejecemos; las caídas pueden ser mortales”) y mis acciones (“estoy exento de las leyes de la naturaleza y no soy tan viejo”). Si este fuera el único ejemplo de una “estupidez” mía, diría “misión cumplida”. Pero no lo fue.

Cuando mi madre cumplió 80 años, recuerdo haberla molestado por pedir un Kindle de regalo cuando apenas podía usar su teléfono. Ya no me parece tan gracioso. Gracias a tantos mandos a distancia con tantos botones, he dejado de usar los dos televisores de mi casa. Le había advertido a mamá que me quedaría atrás; ahora era yo quien se quedaba atrás.

Hoy en día, valoro más las decisiones que tomaron mis padres. Yo deseaba lo mejor para ellos: más tiempo para viajar, mayor participación en la vida familiar, más autonomía y más felicidad. Esperaba que lo consiguieran envejeciendo con mayor sabiduría. Ahora, es mi turno, nuestro turno. La atención plena debería ayudar, pero quizás no venza mi propia terquedad, aparentemente genética. Esto es lo que también he aprendido:

  1. Hazte responsable: Busca un “compañero de responsabilidad”, sugiere Chip Conley, autor de » Aprender a amar la mediana edad: 12 razones por las que la vida mejora con la edad “, o hazte ciertas promesas públicas. Un compañero de responsabilidad es alguien en tu vida que puede ayudarte a mantenerte firme en tu plan y, con suerte, ayudarte a retomar el rumbo (sin juzgarte) si te descubre mintiendo sobre tu edad, por ejemplo.
  2. No te conviertas en rehén de la negación: Mi vecino de al lado, de 85 años, todavía limpia sus canaletas subiéndose al tejado, a pesar de que su hermana y yo lo regañamos, y esto después de que un árbol que intentó cortar él mismo lo derribara. Es cierto que la negación obstinada del envejecimiento puede ser útil a veces, para que no nos rindamos demasiado pronto y comencemos a limitar nuestro mundo. Pero también necesitamos ser realistas sobre cómo están cambiando las cosas. A menos que tengas muy mala suerte (por morir joven), nadie escapa al envejecimiento. Punto. Creo que si mis amigos me dicen que necesito escucharlos (por así decirlo) y conseguir un audífono, no me resistiré ni negaré que sea un problema. Aproximadamente la mitad de los adultos de 60 años o más tienen pérdida auditiva y casi todas las personas de 90 años o más la tienen, pero solo entre el 15 y el 30 por ciento de las personas que necesitan audífonos los obtienen. Así como subirse al tejado probablemente no sea una buena idea a medida que envejecemos, fingir que oímos bien puede tener consecuencias en la vida real. La pérdida auditiva no tratada puede interferir con la capacidad de socializar y aumentar el riesgo de demencia. (Los audífonos pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo casi a la mitad).
  3. Piensa en cómo quieres hacer las cosas de manera diferente a medida que envejeces: Mi amiga, la experta en fitness Denise Austin , de 69 años, insiste en que nos mantengamos activos en lugar de llevar una vida sedentaria. No siempre es fácil mantenerse activo con la edad, pero puedes empezar caminando y haciendo estiramientos. Austin también recuerda la importancia de mantener una actitud positiva a medida que envejecemos, algo que muchos estudios respaldan.
  4. Mantente al día con las nuevas tecnologías: Desde audífonos hasta nuevos métodos de comunicación, estar al tanto de las últimas novedades no solo te ayudará a mantenerte en contacto con la gente, sino que también podría beneficiar tu salud cerebral. Un metaanálisis de 2025 publicado en Nature reveló que un mayor uso de tecnologías cotidianas, como teléfonos inteligentes y computadoras portátiles, se asoció con una menor probabilidad de deterioro cognitivo en personas mayores de 50 años, incluyendo deterioro cognitivo leve y diagnósticos de demencia. Así que aprende a usar los botones del control remoto y no dudes en pedir ayuda para familiarizarte con las nuevas funciones de tu iPhone. Sí, requiere esfuerzo; sí, vale la pena.
  5. Sé agradecido, evita la arrogancia y conserva el sentido del humor (sobre todo contigo mismo). Si tuviera que reescribir mi libro sobre el envejecimiento, incluiría este consejo en primer plano. También sería menos duro al juzgar a mis padres. He aprendido que ponerme en su lugar cambia mi perspectiva sobre esta etapa de nuestras vidas.

La apertura del sector de hidrocarburos y el conflicto en Medio Oriente que desencadenó el cierre parcial del estrecho de Ormuz tendrá un impacto positivo en la economía venezolana. En esto coincidieron economistas y expertos energéticos en el foro «2026 ¿País petrolero o país agroproductivo?», quienes vislumbran que para el segundo semestre del año empiecen a notarse los resultados.

Por: Nurelyin Contreras – Bitácora Económica

Para el economista y corredor de riesgos, Leonardo Buniak, «Venezuela se ha convertido quizás en el nuevo mejor amigo de Estados Unidos», lo que ha generado que los mercados internacionales, incluyendo Asia y Europa, vuelvan a colocar su miranda en los sectores de petróleo, gas, energía y minería del país.

En ese sentido, estima que la economía venezolana -en un escenario conservador- crezca por alrededor del 10% para el cierre de 2026, mientras que en un escenario moderado la proyección alcanza 14%, y en un escenario optimista, entre 16% y 20%.

«Si hablamos del 2027, en un escenario donde Venezuela puede estar produciendo un poco más de 1,5 millones de barriles de petróleo, la economía venezolana podría crecer inclusive entre 25% y 30%», sostuvo Buniak en el evento organizado por la Cámara de Comercio Venezolano-Italiana (Cavenit).

En su opinión, Venezuela pudiera convierte en la «capital de la estabilidad energética global», tras el creciente aumento del conflicto en Medio Oriente.

También considera que se ha producido una «suerte de proceso de deslocalización» de la industria petrolera estadounidense que «literalmente ya no compra petróleo» en esa región.

El economista recalcó que la clave está en que Venezuela genere confianza y seguridad jurídica los inversionistas nacionales y extranjeros. De lograrlo, «el flujo de caja que va a entrar al país va a ser masivo».

«Eso va a permitir recuperar la infraestructura eléctrica, que es vital para la industria, y mejorar los servicios públicos. No hay crecimiento económico sostenible sin energía eléctrica confiable y sin agua. Por eso,  2026 es el año donde tenemos que demostrarle al mundo que Venezuela no solo tiene petróleo, sino que es un país serio para hacer negocios», indicó Buniak.

Crecimiento económico será «muy focalizado» 

Para Fabián Campos, economista y gerente de Escenarios de Datanálisis. el crecimiento económico podría ubicarse en 15% para final de 2026, pero será «muy focalizado» en sectores específicos.

«Estamos hablando de sectores de la industria petrolera, servicios conexos, transporte, logística, todo lo relacionado con servicios petroleros; y el sector bancario en la medida que reciba asignación de divisas y también telecomunicaciones», así como salud y agroindustrial que «han sido beneficiados por la asignación del Banco Central de Venezuela en términos de la preferencia», dijo.

Explicó que el proceso de la expansión económica está dividido en tres fases: estabilización, recuperación y transición. «Eso está enmarcado en un horizonte temporal de 18 a 24 meses y han pasado apenas dos».

«La perspectiva es que el primer semestre del año sea de reajuste del proceso y el crecimiento comience a partir del segundo semestre de 2026 enfocado en estos sectores. Ya para el año 2027-2028, con una mayor entrada de inversión directa extranjera en Venezuela, podemos ver que permee en otros sectores y por tanto a la mayoría de la población venezolana».

Con respecto al tema salarial -el mayor reclamo de los trabajadores venezolanos al Estado-, Campos precisó que esto está atado a la productividad e inversión que pudiera crecer en el país.

«En la medida que aumente esa productividad de las empresas venezolanas se puede traducir en aumento del salario», expresó el economista; al tiempo que enfatizó que para el 1° de mayo lo que pudiera ocurrir es un nuevo reajuste a nivel de las bonificaciones.

«Puede ser distinto, pero la expectativa es que sean bonos y luego, en la medida que esta economía vaya creciendo, haya un aumento mucho más sostenido de ese ingreso y ese salario del venezolano», agregó.

En el caso de que el Ejecutivo nacional reforme la Ley Orgánica del Trabajo antes del 1° de mayo, este escenario «cambiaría completamente la perspectiva» y «pudiésemos ver una diferencia en el ingreso porque en este momento perjudica en términos de aumentos para la empresa privada que ha sido el motor en estos últimos años del crecimiento y del salario en Venezuela.»

En cuanto a la brecha cambiaria, la perspectiva de Datanálisis es que baje la distorsión. «Hemos llegado a picos de 150% o un poco menos. Estamos por 49% para ser más exactos al mes de febrero y creemos que para septiembre de este año puede estar estabilizándose en 22%», detalló el economista.

Posible reforma de la Ley de Electricidad y producción petrolera

Por su parte, Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), afirmó que entendiendo que el sector eléctrico actualmente es la «camisa de fuerza» del país, se está incentivando al Ejecutivo nacional a también reformar la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico (LOSSE).

«Ya hay informaciones por parte del Ministerio de Energía Eléctrica sobre el interés para ir acercando y para hacer la bienvenida a empresas privadas» sobre este sector, aseveró el investigador.

Recalcó que tanto el mercado petrolero venezolano como el internacional están dando un vuelco de 180 grados, tras la flexibilización de las sanciones, las reformas de la Ley de Hidrocarburos y Ley de Minas, así como el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz.

«Tenemos una capacidad instalada de alrededor de unos 31 gigavatios aproximadamente de producción de potencia eléctrica, pero no están en toda su máxima capacidad, entendiendo que por la situación todas las termoeléctricas están fuera de cobertura o una buena cantidad importante de ellas», puntualizó.

Por esta razón es que «esa reforma que se está buscando en la Ley de Electricidad permita la entrada de privados, específicamente en la parte de generación y en la parte de distribución, ya que la parte de transmisión por la naturaleza misma del servicio se dificulta».

De acuerdo con las estimaciones del IESA, la recuperación petrolera para finales de 2026 pudiera estar entre 1.200.000 o 1.300.000 barriles diarios.

«La recuperación es lenta y progresiva. Estamos todavía en la parte de estar trabajando los nuevos contratos con la nueva Ley de Hidrocarburos. Les recordamos que se aprobó en el mes de enero, eso nos da 180 días para una ‘vacatio legis’ para que Pdvsa y el Ministerio (de Hidrocarburos) lleguen a los nuevos acuerdos de los impuestos que van a pagar cada uno de los casi 50 contratos que hay petroleros, entre empresas mixtas y CPP, que ahora pasarán a convertirse en empresas de participación de actividad primaria», describió Felizzola.

Para 2027, el IESA también proyecta que la producción petrolera se ubique en 1.500.000 o 1.600.000 barriles diarios, mientras que para alcanzar los 3.000.000 millones de barriles de crudo por día -que es la capacidad instalada del país-, será a mediano plazo.

Esto principalmente porque «no sabemos cómo es la afectación de los pozos. A medida que se vaya aumentando la producción petrolera es que descubriremos qué tan afectados están los pozos producto de los últimos 10 años en los cuales ha ido mermando la producción de petróleo», añadió Felizzola.

A su criterio, en la medida que crezca la producción petrolera va a aumentar la producción de gas y la oportunidad de exportarlo hacia otros mercados, como Colombia.

«Actualmente se encuentran en discusiones Ecopetrol y Pdvsa, justamente para solicitar todas las licencias particulares, es decir, una 50A o 50B para que Ecopetrol pueda comercializar el gas venezolano. Ella se está apalancando actualmente con el resto de las licencias 46B, 47B, 48 y 49 para hacer todo el ‘due diligence», aseveró.

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