Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Venezuela se encuentra en medio de una convulsión política luego de la captura del presidente Nicolás Maduro por tropas estadounidenses el pasado 3 de enero de 2026. Inmediatamente, el gobierno se movilizó para suplir el puesto con la nueva presidenta interinaDelcy Rodríguez; sin embargo, lejos de tranquilizar al pueblo, su elección ha sido foco de investigaciones, en especial sobre su círculo cercano.

El Heraldo de México

Entre las personas de interés que han salido a la luz desde la llegada de Rodríguez a la presidencia en Venezuela se encuentra Yussef Abou Nassif Smaili, pareja de la gobernante y quien ha mantenido un perfil bajo durante años. No obstante, los ojos internacionales se encuentran posados sobre él y su poder dentro del país. 

Aunque numerosos medios lo identifican como la pareja sentimental de Rodríguez desde 2017, no hay registros públicos de un matrimonio formal ni de hijos en común. Sin embargo, el vínculo entre ambos no es solo personal, pues en los últimos años ha estado rodeado de serias acusaciones de enriquecimiento ligado al gobierno venezolano.

¿Quién es Yussef Abou Nassif Smaili, presunta pareja de la presidenta venezolana Delcy Rodríguez?

De acuerdo con medios como El Financiero, Yussef Abou Nassif Smaili es un empresario venezolano de ascendencia libanesa y aunque se desconoce su edad exacta, se especula que podría rondar entre los 36 y 40 años aproximadamente, pues la información sobre su vida personal se ha mantenido reservada hasta ahora.

Antes de consolidar su emporio empresarial, trabajó hasta 2010 en Interbursa, una casa de bolsa con presencia en México y vinculaciones con operadores financieros latinoamericanos. Desde entonces, y junto con sus hermanos, habría desarrollado un conglomerado que se expande por sectores como la importación de alimentosconstrucciónservicios turísticosbienes raíces y empaquetado de productos.

Una de las empresas más mencionadas asociadas a su nombre es Mass Joy Industries LTD, registrada en Hong Kong y vinculada a operaciones comerciales que ingresaban productos alimenticios y otros bienes a Venezuela.

Según con organizaciones de investigación como Armando.info difundieron que ésta y otras firmas vinculadas a los Abou Nassif fueron proveedoras de productos relacionados con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa estatal que en teoría distribuía alimentos subsidiados pero que fue denunciada por irregularidades, sobreprecios y falta de entrega efectiva de productos a la población.

Otra de las empresas relacionadas con Yussef Abou Nassif son las tiendas Ok Mart que habrían nacido durante la pandemia del 2020; según con medios locales, esta cadena comercial recibe cerca de 500 millones de dólares al año y cuenta con presencia en zonas estratégicas de Caracas, dentro de inmuebles que habrían sido expropiados por el Estado previamente.

Lo que más despertó la atención de investigadores y analistas es la magnitud del capital que se le atribuye, pues según reportes de la prensa española, entre ellos el diario El Debate, el patrimonio de Yussef Abou Nassif Smaili podría rondar los 500 millones de euros, una cifra que, de acuerdo con esas publicaciones, habría sido construida en buena parte gracias a su participación en operaciones de suministro, importaciones y acuerdos comerciales con entidades del Estado venezolano.

El caso de Yussef Abou Nassif Smaili no se limita a su vínculo personal con Delcy Rodríguez ya que su nombre se convirtió en un punto de partida para examinar cómo se construyen grandes fortunas en sistemas políticos altamente centralizados, donde convergen intermediarios privados, contratos públicos y una baja transparencia institucional.

Al igual que en Panamá, la noche del 19 de diciembre cuando se dio la intervención militar de Estados Unidos acabando con 21 años de implacable dictadura, está ocurriendo en Venezuela. Con la operación militar para detener al dictador Maduro y su esposa Cilia, trasladándolo a ser juzgado por tribunales estadunidenses, nos recuerda lo que vivimos aquí.

Los “internacionalistas trasnochados” y la izquierda “caviar” han repudiado lo ocurrido calificándolo de secuestro. Sus voceros han inundado las redes clamando por “respeto del derecho internacional”, el mismo que ignoraron tantas veces la tragedia de Panamá y lo criminal que hicieron los gobernantes chavistas.

Han criticado duramente al “imperialismo yanqui”. No les importó que, con esa condena, terminaban apoyando a un régimen represivo como el de Noriega, en el caso de Panamá, desconociendo el infierno en que vivíamos. Ahora, proporciones guardadas, terminan apoyando a unos criminales y narcotraficantes como Maduro y su esposa, destructores de un próspero y rico país, llevando al exilio a más de ocho millones de venezolanos.

En 1989, Panamá vivía en penumbras. Habían anulado las elecciones de mayo de ese año, ganadas siete a tres por la oposición. Se robaron las primeras elecciones desde el golpe de Estado en 1968, celebradas en 1984. Asesinaban a opositores como a Hugo Spadafora. Crearon los batallones de la dignidad para amedrentar a la población y las salvajes militares dobberman para reprimirla y detenerla.

Ante la falta de oportunidades y la persecución los panameños inmigraban, algo nunca visto en nuestra historia. La economía estaba por el suelo. A pesar de todas las negociaciones que se dieron con Noriega para asegurarle un exilio dorado si renunciaba y se iba, siempre terminaba burlándose de los enviados del Departamento de Estado.

Noriega, machete en mano, declaró la guerra a Estados Unidos. Se llegó a la conclusión de que Noriega y su grupo se quedarían en el poder, pese a no tener ningún respaldo popular. ¡Que parecido 1989 en Panamá a la Venezuela del 2026!

Habíamos agotado todas las vías pacíficas para lograr un cambio. Inclusive, desde los cuarteles infructuosamente se dieron dos rebeliones de grupos importantes de militares para deponer a Noriega. En ambos casos, 16 de marzo de 1988 y 3 de octubre de 1989, los rebeldes fueron presos sometidos a intensas torturas o ajusticiados por órdenes del mismo Noriega.

La Venezuela del 2026 es un calco de lo de Panamá en 1989. Las vías pacíficas agotadas. Los diálogos y las mediaciones en la OEA y con Estados Unidos, en nuestro caso, y el de Venezuela en Santo Domingo, Oslo, en Qatar, en Barbados, las gestiones del Vaticano, por mencionar solo algunos, terminaron en nada. Los dictadores se burlaron de todas esas mediaciones internacionales porque simplemente no tenían intención de dejar el poder. Querían ganar tiempo y más nada. Se burlaron de medio mundo.

Noriega, por la estrecha relación que tuvo por 30 años como agente de la CIA, nunca pensó que Estados Unidos terminarían con su régimen en la forma como lo hicieron. Maduro, quizás, tuvo la misma sensación. Pensó, por la forma “chistosa” como se presentaba en público, que Trump jamás se atrevería a hacer lo que hizo y que su gente nunca lo traicionaría. Que, conociendo la forma particular de actuar de Trump, todo era solo un “bluff”. Ambos se equivocaron.

A los “internacionalistas” de hoy les sorprende por qué en Panamá, al igual que en Venezuela, las intervenciones militares del 20 de diciembre de 1989 y del 3 de enero del 2026, fueron vistas por la población con enorme regocijo, considerando a ambas como una “liberación”.

En Panamá fueron liberados todos los presos políticos, civiles y militares. La gente se fue a la calle a celebrar porque todo había terminado. En Venezuela ha sido diferente porque todavía quedan resquicios de la dictadura que todos esperan sean removidos cuanto antes, pero basta a ver la reacción de tantos venezolanos que se fueron del país, para entender por qué el ciudadano común de ese país hermano está feliz con todo lo que pasó.

Le sugiero a esos “puros de la izquierda corrupta del mundo” que pregunten a los habitantes de Cuba y de Nicaragua, ¿si no quisieran que, en sus países, dominados por regímenes totalitarios, pasé algo parecido a un 20 de diciembre de 1989 o el 3 de enero del 2026.

No lo preguntarán, de seguro, porque de antemano conocen la respuesta. El derecho internacional protege la soberanía de los pueblos, no la de dictadores sanguinarios y corruptos.

Por Guillermo A. Cochez

Analista político

Las masivas protestas contra el régimen iraní han sido respondidas con una brutal represión que ha dejado un saldo devastador en todo el país. Testimonios recogidos por la BBC describen ejecuciones sumarias, disparos a quemarropa contra multitudes desarmadas y morgues desbordadas de cuerpos, en medio de las restricciones informativas que dificultan la verificación independiente de los hechos.

Infobae

La movilización ciudadana, que desafía abiertamente al poder, se ha convertido en el mayor reto para los ayatollahs en años, mientras la respuesta oficial apunta a silenciar cualquier forma de disidencia a costa de cientos de vidas.

Lo vi con mis propios ojos: dispararon directamente contra filas de manifestantes y la gente caía donde estaba”, relató Omid, un hombre de unos 40 años que participó en protestas en una ciudad del sur de Irán. Su nombre fue modificado por razones de seguridad.

Según su testimonio, las fuerzas de seguridad utilizaron rifles de asalto de estilo Kaláshnikov contra civiles.

Estamos luchando contra un régimen brutal con las manos vacías”, afirmó.

Relatos similares llegaron desde distintos puntos del país tras las manifestaciones masivas de esta semana, una de las mayores oleadas de protestas antigubernamentales en años. Las movilizaciones se intensificaron durante varias noches consecutivas y sumaron nuevos participantes tras los llamados del opositor exiliado Reza Pahlavi. En respuesta, el régimen persa restringió el acceso a internet.

Un día después de una de las mayores jornadas de protesta, el líder supremo Ali Khamenei amenazó con que “la República Islámica no retrocederá”. Testigos sostienen que la violencia más grave se produjo tras ese mensaje, cuando fuerzas bajo el mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica intensificaron la represión.

Desde Teherán, una joven describió el ambiente como apocalíptico. “Parecía el día del juicio final”, dijo. Aseguró que incluso barrios alejados del centro estaban llenos de manifestantes.

El viernes solo mataron y mataron. Verlo me dejó sin fuerzas. Fue un día sangriento”, declaró. Tras esa jornada, señaló, muchas personas dejaron de salir a las calles y comenzaron a protestar desde callejones o desde sus casas.Así reprimen las fuerzas de seguridad de Irán durante las protestas

En Fardis, al oeste de la capital, testigos afirmaron que miembros de la fuerza paramilitar Basij atacaron a los manifestantes tras horas sin presencia policial. Según esos relatos, agentes uniformados en motocicletas dispararon munición real y vehículos sin identificación recorrieron callejones disparando incluso contra residentes que no participaban en las protestas. “Murieron dos o tres personas en cada callejón”, afirmó un testigo.

“En la guerra, ambos bandos tienen armas. Aquí, la gente solo canta y muere. Es una guerra unilateral”, añadió.

Las cifras de víctimas siguen siendo inciertas. La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, informó que al menos 648 manifestantes murieron, incluidos menores de edad. Sin embargo, fuentes locales aseguran que el número real podría ser mucho mayor. La BBC advirtió que no puede verificar de forma independiente estas cifras y que el régimen iraní no ha difundido estadísticas oficiales transparentes.

Mientras tanto, el sistema sanitario y forense se vio desbordado. Enfermeros y médicos relataron haber visto numerosos cuerpos y heridos con lesiones graves, especialmente en cabeza y ojos. “Los hospitales estaban saturados y no podían atender a los casos más severos”, indicaron. Algunos testigos hablaron de cadáveres apilados y de cuerpos que no fueron entregados a sus familias.

Videos verificados muestran decenas de cuerpos en el centro forense de Kahrizak, en Teherán, así como camiones descargando cadáveres. Un trabajador de una morgue en Mashhad afirmó que entre 180 y 200 cuerpos con heridas severas fueron enterrados antes del amanecer. En Rasht, una fuente aseguró que se exigió a las familias “pagar por las balas” antes de retirar los cuerpos.

Ante estos informes, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó estar “conmocionado por los reportes de violencia y uso excesivo de la fuerza”. La relatora especial Mai Sato advirtió que “independientemente del número de muertos, el uso de fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad es profundamente preocupante”.

Los directorios ejecutivos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial se reunieron para discutir sobre Venezuela la semana pasada, según personas familiarizadas con el asunto, en medio de expectativas de que la nación necesitará asistencia importante para revivir su economía aislada durante mucho tiempo.

Infobae

Las reuniones de finales de la semana pasada no estaban programadas previamente, agregaron las fuentes, que pidieron no ser identificadas debido a que las conversaciones son privadas. El directorio del Banco Interamericano de Desarrollo también se reunió la semana pasada para tratar el tema de Venezuela, añadieron dos de las fuentes.

Las conversaciones precedieron a un informe que indicaba que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se reuniría con los directores del FMI y el Banco Mundial para tratar la reanudación de los compromisos de los prestamistas multilaterales con Venezuela. Reuters indicó que dichas reuniones se celebrarían esta semana, citando una entrevista con Bessent.

La relación de Venezuela con el FMI se desplomó durante el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez, quien lo consideraba una herramienta al servicio de los intereses estadounidenses. En 2007, amenazó con retirarse del Fondo y del Banco Mundial. El aislamiento de la nación sudamericana se profundizó durante el mandato del sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, hasta que Estados Unidos lo capturó y destituyó el 3 de enero.

El FMI no ha realizado su revisión anual estándar de Venezuela —la consulta del Artículo IV— desde 2004. En 2018, el directorio ejecutivo del fondo emitió una declaración de censura contra el país por no proporcionar información.

Escasez de datos

Las reuniones informales tanto en el FMI como en el Banco Mundial se centraron en la evolución económica del país, según fuentes familiarizadas con las conversaciones. Las conversaciones también pusieron de relieve la falta de datos oficiales sobre el país, añadieron.

Un portavoz del FMI indicó que el personal del fondo se reúne periódicamente con el Directorio Ejecutivo para tratar asuntos de cada país, pero no había anunciado ninguna reunión específica. Un portavoz del Banco Mundial declinó hacer comentarios sobre las deliberaciones del Directorio. Un portavoz del BID indicó que el Directorio del banco analiza eventos relevantes en la región durante sus reuniones regulares, y declinó hacer más comentarios.

Venezuela podría utilizar alrededor de 5.000 millones de dólares de sus activos de reserva en el FMI -los llamados Derechos Especiales de Giro (DEG)- como parte de un paquete para revitalizar su economía, dijo Bessent a Reuters.

Según las normas del FMI, los 191 miembros reciben activos en DEG asignados según su posición relativa en la economía mundial. La gran mayoría de los países pueden canjear esas reservas por efectivo si así lo solicitan, pero Venezuela tiene prohibido hacerlo hasta que la comunidad internacional reconozca un gobierno en Caracas.

Durante la pandemia de 2020, Maduro pidió a la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, que ayudara a Venezuela a fortalecer la capacidad de respuesta de su sistema de salud, pero Venezuela no pudo acceder a sus DEG.

Los DEG son un activo de reserva internacional que puede convertirse en dólares, euros, yenes, libras esterlinas y yuanes chinos.

La DEA maneja un informe entregado por colaboradores en Venezuela sobre los negocios del entorno de la mujer que hoy está a cargo del país, Delcy Rodríguez. El documento, que se basa en investigaciones del medio de investigación venezolano ‘Armando Info’, describe cómo los hermanos Abou Nassif consolidaron un emporio mediante contratos estatales durante el ascenso político de los Rodríguez y coincidiendo con el inicio de la peor crisis humanitaria que ha vivido el país.

Por: Andrés Gerlotti Slusnys – ABC

De los tres hermanos de origen libanés, destaca la figura de Yussef Abou Nassif Smaili, un empresario de 40 años que es señalado de ser la pareja sentimental de Delcy Rodríguez. Una vinculación que ha funcionado como motor para obtener contratos masivos en áreas sensibles.

El documento que maneja la DEA menciona sospechas de posibles vínculos entre Yussef y las organizaciones Hizbolá y Hamás, aunque el mismo texto aclara que se trata de meras acusaciones sin pruebas sólidas ni evidencias concretas.

La trayectoria económica de Yussef Abou Nassif en Venezuela comenzó en el sector financiero. Trabajó hasta el año 2010 en Interbursa, una casa de bolsa que pertenecía a Juan Domingo Cordero en sociedad con Raúl Gorrín. En esa época, estas firmas aprovecharon la bonanza de las transacciones cambiarias en el país. Poco después de su paso por esa entidad, los propietarios de Interbursa adquirieron el canal de noticias Globovisión, un medio que antes era muy crítico con el Gobierno y que hoy actúa como un vehículo propagandístico más.

La importación de alimentos generó el grueso de su fortuna. Entre 2017 y 2018, los hermanos Abou Nassif captaron contratos por 413 millones de dólares. Los fondos procedían de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un sistema de reparto de comida —de baja calidad— subsidiada por el Gobierno y que ha servido como método de control social, condicionando la entrega de esas ayudas a la lealtad política.

El negocio del hambre

El grupo utilizó sociedades con sede en Hong Kong para gestionar los contratos de importación. Según los documentos de ‘Armando Info’, la estatal Corpovex firmó en octubre de 2017 un acuerdo de 132 millones de dólares con una firma representada por Yussef Abou Nassif. Solo un mes después, en noviembre de ese año, el organismo selló otros dos contratos por valor de 159 millones y 122,8 millones de dólares. Estos acuerdos consolidaron al clan como un contratista prioritario del Estado en apenas un trimestre.

Yussef y su hermano mayor, Omar Abou Nassif, se repartieron la representación legal de estas sociedades. En los registros internos del Ministerio de Alimentación, los funcionarios identificaban al entramado como el «grupo árabes». Su modelo operativo seguía el esquema de Alex Saab, el principal contratista de los suministros estatales y acusado de ser testaferro de Maduro. De esta forma, el clan aseguró una porción significativa del mercado de productos básicos durante la etapa de mayor escasez en el país.

En marzo de 2019, el grupo diversificó sus negocios hacia el sector sanitario. A través de una de sus firmas en el extranjero, acordaron la venta de kits de hemodiálisis al Estado por 145 millones de euros. Los insumos estaban destinados al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. En ese momento, los hospitales públicos sufrían una crisis extrema para atender a los pacientes dializados.

La forma de pago de estos suministros médicos fue atípica. El instituto estatal comunicó a la empresa que liquidaría la deuda con materias primas. Específicamente, ofreció crudo y fuel oil. Esta maniobra vinculó directamente a los Abou Nassif con la comercialización de petróleo. El uso de hidrocarburos permitió al grupo sortear las restricciones del sistema bancario internacional derivadas de las sanciones económicas.

En 2019, el grupo también incursionó en el sector minorista con la apertura de la cadena OK Mart. Nabil Abou Nassif, quien fue director de finanzas en la Alcaldía de Caracas durante la gestión de Jorge Rodríguez, registró la marca poco después de dejar su cargo público. Estos establecimientos se especializan en la venta de productos importados de alta gama, un modelo de negocio que en Venezuela se denomina «bodegón». Mientras el país enfrentaba dificultades de abastecimiento, estos locales ofrecían artículos extranjeros con precios marcados en dólares.

Durante la pandemia, la empresa abrió tres sedes en la capital. Una de ellas se instaló en la planta baja del edificio Los Andes, en Sabana Grande. Este inmueble fue expropiado por Hugo Chávez para ser una residencia estudiantil y luego se usó como centro de aislamiento sanitario. La apertura de un comercio de lujo en un espacio estatal generó críticas sobre el uso de bienes públicos para favorecer a personas vinculadas al poder.

Un emporio a la sombra

Las operaciones internacionales de los hermanos Abou Nassif han enfrentado procesos legales fuera de Venezuela. En México, la Unidad de Inteligencia Financiera bloqueó las cuentas de sus empresas registradas en Hong Kong. Esta acción fue el resultado de una investigación de la Fiscalía mexicana sobre la venta de alimentos con sobreprecio. Las autoridades de ese país detectaron que los productos enviados a Venezuela para los programas sociales eran de baja calidad y tenían costes inflados. Las pesquisas mexicanas involucraron también a otras redes de contratistas vinculados al Gobierno venezolano.

Omar Abou Nassif ha ejercido como mediador político y financiero. En abril de 2019, participó en reuniones con empresarios extranjeros tras el gran apagón nacional que paralizó el país durante una semana. Las gestiones, facilitadas por el entorno de Delcy Rodríguez, buscaban adquirir equipos para paliar la crisis eléctrica. En estos encuentros se planteó el uso de canales financieros en Asia, con transacciones vía Hong Kong.

El clan mantiene alianzas con sectores de la élite empresarial surgida en la última década, compartiendo intereses con propietarios de grandes almacenes, franquicias deportivas y plataformas de pago electrónico. La familia controla una red que abarca desde el empaquetado de alimentos hasta la logística. En los registros mercantiles, los hermanos Yussef, Omar y Jamal rotan sus cargos como directivos o accionistas, una estrategia que les permite mantener el control del capital dentro del núcleo familiar.

La conexión con el ámbito deportivo tiene nombre propio: Jorge Giménez Ochoa, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). Las investigaciones de ‘Armando Info’ revelan que los nexos entre el entorno íntimo de Delcy Rodríguez y el liderazgo del fútbol nacional convergen en vuelos oficiales y negocios millonarios. Un ejemplo claro ocurrió el 14 de junio de 2021, apenas dos semanas después de que Giménez asumiera la presidencia de la FVF. En esa fecha, viajó a Qatar en un avión de Conviasa -la línea aérea de bandera venezolana- como parte de una comitiva encabezada por la entonces vicepresidenta. En la lista de pasajeros figuraba también Yussef Abou Nassif, lo que evidencia la estrecha cercanía y la operatividad conjunta entre la pareja sentimental de la funcionaria y el joven jerarca del fútbol venezolano.

Más allá de los viajes compartidos, la relación se cimenta en un modelo de negocios paralelo. Al igual que el clan Abou Nassif, Giménez ha logrado contratos masivos para el suministro de alimentos a los CLAP y participa en el esquema de intercambio de petróleo por deuda que PDVSA implementó para evadir sanciones. Giménez fue señalado como el posible sucesor de Alex Saab -cuando este se encontraba detenido en EE.UU.- en la estructura de contratistas privilegiados. Una red de intereses cruzados que demuestra cómo la diplomacia deportiva y las estructuras logísticas de importación operan bajo el mismo paraguas político, consolidando un bloque de poder que se mueve indistintamente entre estadios y despachos ministeriales.

A pesar de su influencia, Yussef Abou Nassif permanece alejado del foco público. Aunque la mayor parte de estos datos se publicaron en 2021, se estima que sus beneficios y contratos han seguido aumentando. Roberto Deniz, el periodista de ‘Armando Info’ que destapó esta maraña de negocios, vive hoy en el exilio forzado, reflejo de la falta de libertad de prensa en Venezuela y las represalias contra quienes investigan la corrupción.

El 12 de enero de 1969 se publicó el primer álbum de la legendaria agrupación inglesa Led Zeppelin, inicio de una carrera de grandes proporciones.

Por: Revista La Dosis

Los años pasan, y en cada uno encontramos grupos que nos sorprenden por su vigor, corpulencia, virtuosismo, escena y ese elemento difícil de describir que simplemente nos deja sin aliento por falta de un adjetivo que le haga justicia. Simplemente llegan al corazón con certera pasión y nos sacuden eternamente. Raro en estos días de producción masiva.

Led Zeppelin no ha sido opacado por el poderoso torrente de las redes y los medios alternos. Su legado sigue siendo altamente influyente y provocador a 54 años del homónimo álbum debut de esta super banda británica.

Su música mantiene esa magia indescriptible que comenzó a mediados de los 60 con el sumo pontífice de la guitarra, Jimmy Page, con The Yardbirds -banda esencial de la Primera Invasión Británica- que en sus días finales se convertiría en The New Yardbirds por un breve período, para posteriormente perpetuarse en la historia como Led Zeppelin, nombre que el bajista de The Who, John Entwistle, sugiriera a modo de broma en una conversación casual con Page y otros músicos. “Lead Zeppelin”, diría el bajista.

Led Zeppelin: el cuarteto de fuego

Jimmy Page, guitarra; Robert Plant, voz y armónica; John Paul Jones, bajo y teclado; y la explosiva y robusta batería de John Bonham, conformaron un histórico cuarteto que dejó nueve álbumes en estudio. Hoy celebramos los 50 años de su primer vuelo, un set de nueve excelentes canciones.

La alegórica y controversial imagen de Sam Shere, quien captara la trágica suerte del dirigible Hindenburg en mayo de 1937, fue la escogencia de Page como portada de este primer álbum, considerado por muchos críticos, junto a Led Zeppelin II y Led Zeppelin IV, como las tres grandes obras maestras del cuarteto inglés. Eran los días de Jeff Beck Group y otras grandes bandas que son hitos del rock universal: The Who, Blood, Sweat & Tears, Blind Faith, The Rolling Stones, Crosby, Stills & Nash…

Escúchalo

Morfema Press

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras afirmó este lunes que el recuento de votos ordenado por el Gobierno saliente de Xiomara Castro no tiene validez jurídica y vulnera el marco constitucional, al tiempo que ratificó los resultados de los comicios presidenciales del 30 de noviembre que dieron como ganador a Nasry “Tito” Asfura.

AFP

La declaración del organismo electoral busca cerrar una escalada institucional iniciada tras la promulgación de una resolución legislativa que instruyó una revisión del escrutinio, medida que el CNE calificó de “inconstitucional e ilegal”.

La presidenta del CNE, Ana Paola Hall, sostuvo que las directrices emanadas desde el Ejecutivo y el Congreso “no son vinculantes” y constituyen un intento de “usurpar” atribuciones que la ley asigna de forma exclusiva a la autoridad electoral.

En una comparecencia pública, Hall subrayó que el ordenamiento hondureño establece procedimientos precisos para la impugnación de actas y que cualquier revisión debe tramitarse dentro de esos cauces, sin interferencias externas.

El pronunciamiento del CNE se produjo luego de que el Gobierno de Xiomara Castro promoviera un recuento general de votos, argumentando supuestas irregularidades y “manipulación” del escrutinio.

La presidenta también cuestionó el contexto previo a la elección, al señalar la “injerencia” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien respaldó públicamente a Asfura. Sin embargo, el órgano electoral insistió en que el proceso fue auditado conforme a la normativa vigente y que la proclamación del ganador se sustentó en actas verificadas.

Asfura, de 67 años, fue declarado presidente electo el 24 de diciembre por el CNE, con una ventaja inferior a un punto porcentual sobre Salvador Nasralla, quien presentó denuncias de fraude. La estrechez del resultado intensificó la disputa política, pero el CNE reiteró que los mecanismos de revisión ya fueron activados y resueltos dentro del marco legal. Hall remarcó la necesidad de preservar la autonomía institucional y advirtió sobre los riesgos de alterar el orden constitucional.

El respaldo a la declaratoria del CNE también llegó desde las Fuerzas Armadas. El jefe del Estado Mayor Conjunto, Héctor Valerio, aseguró que la institución continúa “respaldando la declaratoria del CNE” y garantizó la custodia del material electoral, un punto clave en medio de versiones sobre eventuales presiones para trasladar o intervenir las actas. La afirmación buscó disipar temores sobre un quiebre del orden público y reafirmar el rol constitucional de las Fuerzas Armadas en la protección del proceso.

En el plano internacional, el debate hondureño coincidió con la visita de Asfura a Washington, donde sostendrá una reunión con el secretario de Estado, Marco Rubio. La oficina de Rubio había advertido durante el fin de semana que “cualquier intento de revertir ilegalmente las elecciones de Honduras tendrá consecuencias graves”, una señal de atención sobre el respeto a los resultados avalados por la autoridad electoral. Tras conocerse la proclamación, Rubio había felicitado al presidente electo y destacado la cooperación bilateral en seguridad y economía.

Especialistas en derecho constitucional coincidieron con la lectura del CNE. El abogado Oliver Erazo afirmó que el recuento impulsado por el Ejecutivo es “totalmente ilegal” y viola la independencia del organismo electoral. A su juicio, la única vía para imponerlo sería mediante “el uso de la fuerza y de las armas y el desorden social”, un escenario que, advirtió, contravendría la Constitución. Erazo explicó que cualquier modificación normativa podría ser revisada o derogada por el próximo gobierno o el nuevo Congreso.

Honduras atraviesa así un momento decisivo, con el calendario institucional en marcha hacia la toma de posesión del 27 de enero.

En ese contexto, el CNE buscó fijar límites: la autoridad electoral es la instancia competente para administrar, revisar y certificar los resultados. El mensaje, dirigido tanto a actores internos como a la comunidad internacional, apunta a preservar la legalidad del proceso y la continuidad democrática en un escenario de fuerte polarización política.

Durante una rueda de prensa del Psuv, Diosdado Cabello, rechazó las acusaciones sobre la presencia de colectivos armados (grupos paramilitares progubernamentales) en las calles venezolanas, especialmente en Caracas.

La Patilla

Cabello afirmó: “Mientras tanto, bueno, desde Estados Unidos siguen diciendo que aquí en Venezuela pueden preguntarle a quien quiera, que si montan alcabala los colectivos, aquí no hay colectivos montando alcabalas. […] Quisiera Estados Unidos pasar cinco días sin que haya un asesinato en las calles de Estados Unidos. Y aquí los hemos pasado hasta cinco días. […] Es una gran campaña, por eso nosotros, calma y cordura, paciencia, y sigamos avanzando y que nadie nos saque del camino de la revolución bolivariana”.

Estas declaraciones llegan apenas días después de que el Departamento de Estado de EEUU emitiera una alerta de seguridad de Nivel 4 (“No viajar” y “abandonar inmediatamente el país”) para sus ciudadanos en Venezuela.

La advertencia, actualizada alrededor del 10-11 de enero de 2026, señala explícitamente reportes de que grupos de milicias armadas conocidos como colectivos están instalando retenes, bloqueando carreteras y registrando vehículos en busca de ciudadanos estadounidenses o cualquier indicio de apoyo a EEUU.

El contexto se remonta al 3 de enero de 2026, cuando una operación militar estadounidense culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas.

Desde entonces, múltiples testimonios en redes sociales han documentado la presencia activa de estos grupos en la capital, con denuncias de intimidación, revisiones de teléfonos y control territorial en barrios populares.

El reciente video que se ha vuelto viral del líder de los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, podría marcar el inicio de una nueva y peligrosa etapa para los países vecinos de Venezuela, en particular Brasil. En el video, Mordisco, sobre quien pesa una recompensa del gobierno colombiano de 5.000 millones de pesos (1,35 millones de dólares), propone una tregua entre facciones rivales y la convocatoria de una cumbre de comandantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la Segunda Marquetalia y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, con el objetivo de coordinar un frente armado “contra el imperialismo” de Estados Unidos. “Los convocamos a dejar a un lado estas diferencias; ya habrá momento para sentarnos en camaradería a discutir estos desencuentros. Simón Bolívar nos unió varias décadas atrás; es necesario que su espada vuelva a brillar en nuestras manos unidas. El destino nos grita que es hora de juntarnos”, añadió el cabecilla de las disidencias de las FARC.

Por: Maria Zuppello – Infobae

Si esta alianza llegara a concretarse de cualquier forma, las consecuencias para Brasil podrían ser devastadoras, porque además de una recrudescencia de la violencia en toda la región fronteriza, se redibujaría el mapa del crimen organizado. Los guerrilleros colombianos, que, según fuentes del ejército del presidente Gustavo Petro, en estos días estarían regresando a Colombia desde Venezuela, controlan los tráficos de oro y cocaína y podrían comenzar a desplazarse de manera masiva hacia Brasil, especialmente hacia la región amazónica. Allí el narcotráfico ya había cobrado impulso desde los años 2000 gracias a los vínculos entre Fernandinho Beira-Mar, líder de uno de los dos principales grupos criminales brasileños, el Comando Vermelho (CV), y las FARC colombianas, que proporcionaban laboratorios y rutas. Hoy el CV, aunque originario y fuerte en Río de Janeiro, está presente en diez estados brasileños y participa en los principales conflictos entre facciones del país.

Un informe del International Crisis Group sobre la triple frontera entre PerúColombia Brasil, elaborado por el experto Bram Ebus, ya había denunciado en 2024 una nueva y peligrosa alianza que ahora podría fortalecerse: la existente entre el Comando Vermelho y el Frente Carolina Ramírez, una facción disidente de las FARC que está ganando terreno, sobre todo a lo largo del río Caquetá, que atraviesa el departamento colombiano de Amazonas hasta llegar a Brasil. Inicialmente, el grupo colombiano se limitaba a robar equipos a los guardaparques, motores fuera de borda, combustible y GPS. Sin embargo, según Ebus, a partir de 2020 la situación se agravó: los guerrilleros prohibieron a los empleados de los parques trabajar en áreas protegidas como el Parque Nacional Río Puré. El Frente Carolina Ramírez vendía cocaína y marihuana al Comando Vermelho, pero, siempre según Ebus, desde septiembre de 2023 uno de sus líderes (alias El Tigre) creó una nueva unidad llamada Frente Amazonas, especializada en el tráfico de drogas y la extorsión a mineros de oro ilegales. Lo que agrava aún más la situación para Brasil es que muchos miembros del Frente Amazonas son brasileños y el grupo ya está activo en el municipio de Japurá, en Brasil. Esta localidad, situada en el estado de Amazonas pero en la frontera con Colombia, debe su nombre al río que la atraviesa, el Japurá, un influyente afluente del río Solimões. Se trata de un área estratégica para el cultivo de hoja de coca, la refinación y el tráfico de cocaína. Del lado colombiano, de hecho, las plantaciones se concentran en las cuencas de los ríos Japurá e Içá. Todas las rutas confluyen luego en el río Solimões, desde donde la droga es transportada a Manaos y a otras regiones de Brasil. La región del Alto Solimões, situada en el suroeste del estado de Amazonas, se ha consolidado como una de las principales rutas internacionales del narcotráfico en la Amazonía, dominada por la feroz disputa entre el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital (PCC). Según el estudio “Cartografías de la Violencia en la Amazonía”, publicado el pasado noviembre por el Foro Brasileño de Seguridad Pública, esta región, que cuenta con unos 281.000 habitantes, de los cuales el 54% son indígenas, presenta niveles muy elevados de vulnerabilidad social. La mayoría de la población depende de subsidios gubernamentales, lo que la convierte en mano de obra fácilmente reclutable por las redes del narcotráfico.

La situación actual deriva del colapso del grupo criminal local Família do Norte (FDN), que hasta 2018 dominaba el sistema penitenciario y el narcotráfico de la región, y que luego fue desmantelado por masacres, arrestos y divisiones internas. En la actualidad, el Comando Vermelho domina las vías fluviales del río Solimões, aprovechando la navegación natural para transportar cargamentos ilícitos y consolidar el control territorial, mientras que el PCC utiliza pistas de aterrizaje en zonas de minería ilegal, a menudo dentro de reservas indígenas. Las facciones brasileñas también controlan la extracción ilegal de oro y madera, además de impulsar la pesca depredadora. Esta nueva triple frontera amazónica, en particular el tramo comprendido entre la ciudad de Tabatinga, en Brasil, y Leticia, en Colombia, es una frontera terrestre completamente porosa, sin controles migratorios efectivos.

Los recientes cambios políticos en Venezuela podrían trasladar de manera aún más masiva hacia Brasil las dinámicas del narcotráfico venezolano, que desde hace años, en la frontera con Colombia —en el estado venezolano de Apure— almacena cocaína en haciendas gestionadas por el Cartel de los Soles, integrado por militares leales a Maduro, y alberga pistas aéreas clandestinas. Esta red involucra también a pilotos brasileños. En el pasado, su líder fue Paulo Jones da Cruz Flores, un empresario brasileño arrestado en el marco de la Operación Veraneio en 2014 y posteriormente condenado a 82 años de prisión por delitos de narcotráfico, asociación para delinquir con fines de tráfico de drogas, lavado de dinero y criminalidad organizada. Los pilotos brasileños de esta red transportaban la cocaína de las FARC desde Colombia y Venezuela hasta Honduras, donde toneladas de droga eran entregadas a los carteles mexicanos, que luego las enviaban al mercado de Estados Unidos.

Además, desde 2024 ha aumentado el número de aeronaves del narcotráfico procedentes de Venezuela interceptadas por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), casi siempre entre los estados brasileños de Roraima y Amazonas, en la región habitada por los indígenas Yanomami; la última intercepción tuvo lugar el 19 de diciembre. Se trataba de una pequeña Cessna 182P, detectada por las autoridades brasileñas mientras volaba sin plan de vuelo y con matrícula no identificada, probablemente ocultada o falsificada. El piloto, que realizó un aterrizaje forzoso, logró huir. En septiembre fue interceptado un bimotor, también procedente de Venezuela, con más de 300 kilos de cocaína a bordo, y algunos meses antes, en febrero, otra aeronave cargada con droga fue obligada a realizar un aterrizaje de emergencia, con dos pilotos muertos en el acto.

También existe el temor de que los acontecimientos en Venezuela amplifiquen y extiendan en Brasil el tráfico de fentanilo, que los guerrilleros colombianos de la Segunda Marquetalia, facción disidente de las FARC, han comenzado a explotar lentamente. En septiembre de 2025, una operación del Ejército Nacional Colombiano en Puerto Rondón (Arauca) condujo a la incautación de cientos de ampollas de esta potente droga sintética. Estos lotes, registrados ante el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA), estaban destinados a hospitales, pero habían sido robados por los guerrilleros colombianos tanto para tratar a combatientes heridos como para abastecer de droga las zonas fronterizas. En Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas, ya en 2023 se habían incautado 180 pastillas de fentanilo en el centro de clasificación de Correos; su destino era Italia.

Por último, preocupa la situación de las minas de oro ilegales del estado brasileño de Roraima, cuya explotación podría aumentar también debido a la presencia en territorio brasileño del grupo criminal venezolano Tren de Aragua. Dos operaciones de la Policía Federal brasileña, FLYGOLD I y II, en 2024, descubrieron una red criminal integrada por venezolanos y brasileños que, entre 2023 y 2024, traficó oro ilegal extraído de la cuenca amazónica de Brasil, principalmente de los estados de Pará y Roraima, hacia Venezuela, por un valor estimado de unos 800 millones de dólares. El oro era transportado en forma de lingotes mediante vuelos comerciales, aviones privados y rutas terrestres, para luego ser “legalizado” en Venezuela a través de empresas fantasma y redirigido hacia mercados negros internacionales, desde el Líbano hasta los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Según el sitio venezolano de investigación Armando.info, la empresa en el centro del esquema era la venezolana Alibaba Gold Center C.A., con sede principal en Tumeremo, en el estado de Bolívar, y sucursales en Upata, El Callao y La Paragua, en el corazón del Arco Minero del Orinoco, el tesoro de la minería ilegal del gobierno de Maduro. Esta empresa funcionaba como el principal punto de lavado del metal precioso brasileño, aprovechando la inversión del flujo: en lugar de oro venezolano hacia Brasil, como ocurría en el pasado, el tráfico iba de allí a Venezuela, para explotar la crisis y las zonas mineras menos controladas. Según la justicia brasileña, once miembros de esta red siguen prófugos y es probable que muchos continúen actividades ilícitas vinculadas al oro en Brasil, en las ciudades de Itaituba, en el estado de Pará, Pacaraima y Boa Vista, en el de Roraima, Manaos y San Pablo Paulo. En este escenario extremadamente delicado, que en los próximos meses podría convertirse en un efecto boomerang para Brasil, el pasado viernes presentó su dimisión el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Ricardo Lewandowski, por razones —según declaró— “familiares y personales”. En su lugar fue nombrado de forma interina el secretario ejecutivo del ministerio, el jurista Manoel Carlos de Almeida.

La Plataforma Unitaria Democrática (PUD), principal coalición opositora de Venezuela, informó este lunes que ha confirmado la excarcelación de 56 presos políticos. Esta cifra surge tras el anuncio del Ministerio del Servicio Penitenciario sobre la liberación de 116 personas.

El Nacional

A través de la red social X, la PUD detalló que, hasta las 13:15 hora local (17:35 GMT), ese era el número de liberaciones verificadas.

«Tienen que acelerar los procesos de excarcelaciones para que finalmente cese el sufrimiento de los presos políticos y sus familiares», señaló la plataforma, añadiendo que mantendrá su monitoreo «hasta alcanzar la libertad de todos los presos políticos».

Entre los nombres publicados en la lista de la PUD figuran los cinco ciudadanos españoles, el excandidato presidencial Enrique Márquez, el dirigente Biagio Pilieri, el exdiputado Marco Bozo y la enfermera Yanny González Terán. También se confirmó la liberación del cooperante italiano Alberto Trentini y del empresario italiano Mario Burlò, quienes permanecían encarcelados en Caracas desde finales de 2024.

El anuncio oficial, hecho por el Ministerio del Servicio Penitenciario en un comunicado, hablaba de 116 «nuevas excarcelaciones» en las últimas horas, refiriéndose a personas vinculadas con «hechos asociados a alterar el orden constitucional y atentar contra la estabilidad de la nación».

Esta declaración se produce días después de que Jorge Rodríguez, jefe del Parlamento y hermano de la presidenta encargada, anunciara el jueves la liberación de un «número importante» de personas. Hasta el momento, el gobierno no ha hecho pública la cifra total, los nombres ni las condiciones específicas de estas excarcelaciones.

Organizaciones de derechos humanos han ofrecido cifras que no coinciden del todo: el Foro Penal confirma 40 liberaciones, mientras que Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) reporta 53. En paralelo, desde el jueves, familiares de presos políticos han acampado frente a centros penitenciarios como El Rodeo I, a la espera de la liberación de sus seres queridos.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top