Antes de que todo esto empezara ya se olía el triunfo de Hugo Chávez, Carlos Blanco asumió la dirección de la revista Primicia, editada por El Nacional. Aunque empezó muy joven a escribir artículos en la prensa nacional, presumo que esa fue su primera vez al frente de un equipo de periodistas. Blanco era la disciplina y el rigor, a la vez la palabra cultivada de su nota editorial y la desmesurada -también certera, también punzante- de sus entrevistas. Quien firma esta nota, era el editor de los textos de aquellas batallas que Blanco libraba con figuras como Arturo Uslar Pietri, del mundo que se iba, que empujó a irse, y de otros, como el evasivo Jorge Giordani y uno, que se presentó sin cita para pedir su round con el director y dijo llamarse Nicolás Maduro.
Por: Javier Conde – La Gran Aldea
La memoria me llevó a esos días de 1997 a 1999 -el tiempo en que estuvimos en Primicia con Blanco- mientras editaba este texto, en que él ahora es el entrevistado. El trabajo de corte y costura fue laborioso -espero que acertado- porque, como antes, hubo que podar mucho de lo conversado. Hay largas párrafos de contexto y revisión, y trozos de lo que parece un ping-pong, de pelota que va y viene, buscando casualmente un blanco, una ruta huidiza o aclarar la que en este caso propone la campaña política de María Corina Machado.
Exministro para la Reforma del Estado en los tiempos de Carlos Andrés Pérez (CAP), tiempos de esperanzas y desgracias, Carlos Blanco trabaja en temas estratégicos con María Corina Machado. Y está contento, aunque reniega del triunfalismo, y desea y está convencido de que habrá otro round con Nicolás Maduro y que lo librará ella, María Corina Machado (MCM), el rostro de Vente Venezuela.
“El problema no es solamente elecciones transparentes para ganarlas sino condiciones para que el resultado de esas elecciones sea respetado”Carlos Blanco
-Un largo viaje desde aquella pequeña organización de izquierda (Proceso Político) hasta esta propuesta de transformación liberal de Venezuela, ¿cuál ha sido la clave de ese viraje personal?
-El camino ha sido largo desde mi participación en la izquierda venezolana, universitaria, y luego en la campaña electoral de la tercera candidatura de José Vicente Rangel. En esa pretensión se produjo una ruptura intelectual y política porque ese equipo que asumió la candidatura de JVR, tan variado como era, estaba lleno de grupos y dirigentes muy destacados que se caían a mordiscos entre sí, cosa que yo no había visto. El quid del proceso fue que esa candidatura salió muy mal electoralmente, y resulta que hubo dirigentes que con ese resultado reclamaban que había habido un triunfo por unas razones absolutamente ridículas. Eso me clarificó en el sentido de que esa línea de conducta que pretendía imponer el socialismo en un país como el nuestro había sido un proceso equivocado (…). Después tuve la oportunidad, que marcó mi vida, de trabajar con Simón Alberto Consalvi y Ramón J. Velásquez en la concepción de la idea de la reforma del Estado. Trabajamos los tres de una manera dedicada en lo que debía de ser en el gobierno de Jaime Lusinchi la transformación de la sociedad venezolana y del Estado. Ideas que yo pensaba antes que eran un patrimonio de la izquierda. Fue así como en febrero de 1984 cuando Lusinchi toma posesión de la presidencia, y en diciembre de ese año hay conversaciones para constituir un equipo para la reforma del Estado. No fue fácil porque había oposición dentro de Acción Democrática a nombrar una comisión como la que estábamos concibiendo. Gonzalo Barrios decía que nombrar a tanta gente era crear un saco de gatos. Lusinchi estaba demorado hasta que en diciembre de aquel año nombró esa comisión, sin hacerle mucho caso a Barrios, presidida por Velásquez y conmigo como secretario ejecutivo. Ahí se abrió una oportunidad gigantesca de transformar al país.
Blanco cuenta que la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE) tuvo claras tres cosas desde el principio: 1) Había que ir a fondo; 2) La Comisión era plural y para nada un apéndice del gobierno; 3) Se comenzó a escuchar al país siguiendo una idea estratégica que Blanco atribuye a Velásquez: en lugar de decir lo que había que hacer, oír a todos: candidatos presidenciales, jefes de partidos, dirigentes políticos, sociales y gremiales. De ahí salieron las propuestas para la reforma de los partidos políticos, la elección popular de gobernadores y alcaldes, la revisión del financiamiento de los partidos. Hasta que vino la ruptura entre la Comisión y el gobierno porque el sector que dominaba AD se oponía a la elección popular de los gobernadores y alcaldes. La COPRE siguió trabajando entre 1986 y 1988, y en ese último año, que era electoral, los dos principales candidatos Eduardo Fernández y Carlos Andrés Pérez toman como bandera la reforma del Estado. “Fue un fenómeno mágico”, acota. Tras el triunfo de CAP sería designado presidente de la COPRE y ministro para la Reforma del Estado.
-Volviendo a la pregunta original (Blanco no pierde el hilo) creo que este cambio intelectual y político mío se puso al servicio de las transformaciones que el país necesita de una manera práctica, efectiva y realista. A mí no me costó sino un proceso de evolución intelectual del cual estoy orgulloso. Dejé de creer en unas cosas y comencé a creer en otras cosas. Ahora desde hace unos cuantos años acompaño a María Corina Machado en este esfuerzo por una sociedad abierta, menos estatista, con un Estado fuerte, no un Estado grande, creo que el papel de la propiedad privada es esencial en una sociedad moderna, lo que significa que el Estado no puede arropar a la sociedad como ha ocurrido en Venezuela. Esa es mi visión.
“Todas las consultas habidas y por haber dan que el régimen es minoritario, desde los que le conceden el 30% como máximo, hasta el reconocimiento de que Maduro no tiene apoyo alguno, y que el apoyo que pudiera tener es el de la intimidación”Carlos Blanco
-En el sitio web de Vente Venezuela falta una definición programática más allá del partido de la libertad y la construcción de país autónomo y productivo, ¿se puede prescindir de un programa?
-Lo que tienes que tener son grandes ideas programáticas que orienten el desarrollo del país hacia donde se quiere. Las grandes propuestas son el libre desarrollo del individuo como está en la propuesta de Vente, un Estado al servicio del ciudadano y una economía de libre mercado. Con esa visión se tiene una definición estratégica. En la campaña de 2024 obviamente tienes que tener un programa de gobierno. En las condiciones actuales de Venezuela no solamente es un programa de políticas públicas tradicionales, tiene que ser un programa de construcción institucional, porque a diferencia de una sociedad democrática donde tienes instituciones que desarrollan las políticas públicas que propones, en Venezuela no tienes esas instituciones. Ha habido una destrucción masiva del Estado. Tienes que tener un programa para reconstruir el Banco Central de Venezuela, las Fuerzas Armadas, la industria petrolera, las gobernaciones, las alcaldías, la justicia, el Parlamento. En Venezuela se está viviendo lo que, guardando las distancias, es el período final de una guerra. Lo que me imagino es la gente después de la Segunda Guerra Mundial caminando sobre las ciudades destruidas buscando aquí y allá qué hacer. Ese espíritu de reconstrucción creo que está presente en la gente, la que está dentro y fuera de Venezuela, dispuestos todos a colaborar para la reconstrucción del país. Tenemos una energía, no solo un conocimiento, que busca canalizarse hacia ese proceso reconstructivo que no tengo la menor duda va a venir.
“La sociedad no está rendida”
-¿María Corina Machado es un fenómeno electoral?
-Hay síntomas que indican que María Corina se está convirtiendo en un tsunami.
-¿Cuáles son esos síntomas?
-El grado de apoyo que está obteniendo en la calle, la cantidad de gente de otras organizaciones políticas que se está sumando a su candidatura, y el hecho de que mucha gente que antes objetaba algunas cuestiones de María Corina, el estilo, la firmeza, la dosis extra de energía que ella le da a sus planteamientos, ahora entiende que es la persona del momento. Yo no soy triunfalista. Es un error serlo pero creo que es un proceso en marcha pueden ocurrir muchas cosas. Confío en que el liderazgo en esta etapa lo tiene María Corina y lo va a consolidar en el curso de los próximos meses.
-MCM está en la política directa desde 2012 cuando se postuló a las primarias, aunque ya tenía figuración pública. Compitió como independiente, sin partido y su saldo en votos fue muy reducido, ¿varió su discurso?, ¿qué hace que ahora tenga mayor receptividad?
-La sociedad venezolana ha vivido en estos 24 años de chavismo-madurismo diversas etapas. El país ha reconocido liderazgos a lo largo de este tiempo en los cuales ha confiado. Desde la lejana y temprana oposición a Chávez de la Asamblea de Educación, después se pasó por el liderazgo, en que los partidos estaban destruidos, de la CTV, Fedecámaras y la Gente del Petróleo; el referéndum, en el cual María Corina y Súmate estaban activamente participando. Enrique Mendoza en la Coordinadora Democrática, Manuel Cova en la CTV, (Manuel) Rosales, (Henrique) Capriles como candidatos y, por último, el episodio de Juan Guaidó como presidente interino. Esos liderazgos le propusieron al país salidas que no se desarrollaron. En unos casos porque obviamente propones una salida y no siempre tienes la garantía de que se va a tener éxito. En otros, porque a mi juicio equivocaron la tarea. Es lo que pasa con el interinato, que ofreció al país el ‘cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres’, uno puede pensar lo que quiera de la oferta pero esa fue la oferta que hizo Guaidó y la que el país creyó, y esa oferta muy rápidamente tuvo desviaciones. La mamarrachada del 30 de Abril con un alzamiento rocambolesco en la Autopista del Este, la entrada sí o sí de la Ayuda Humanitaria que fue un desastre, y el inicio de negociaciones bajo el amparo de Noruega que representaba una contradicción con la oferta del ‘cese de la usurpación’.
Blanco sostiene que había una “disonancia absoluta” entre vamos a sacar a Maduro y vamos a negociar con Maduro unas elecciones, en las cuales Maduro va a salir. Esa disonancia, afirma, fue la madre del deslave del interinato en el que ve, sin embargo, una de las circunstancias “más maravillosas” de las fuerzas democráticas del país, al coincidir el liderazgo representado por Guaidó, un apoyo popular “sin precedentes” y un respaldo internacional “desconocido”.
-Eso se dilapidó y ahora hay una situación que tiene de malo que muchas ilusiones se han perdido, esa comunidad internacional está viendo para otro lado silbandito y la división se ha impuesto entre las fuerzas democráticas del país. Pero está el hecho de que la sociedad no está rendida. Puede estar frustrada, decepcionada, pero no rendida. Se muestra en multitud de expresiones desde la conversación cotidiana con la gente hasta las protestas, las demandas de diversos sectores civiles y militares, de izquierda, de derecha, los de arriba, los del medio, los de abajo. Hay una situación en el país de respuesta, de resistencia, que no ha cesado. Ese país requiere un nuevo liderazgo. Yo creo, por supuesto usándolo solo como una analogía y no como una identidad, cuando las protestas y el ambiente de la sociedad necesitó poner rostros al descontento del comienzo de los ‘90 con las medidas que adoptó el gobierno del presidente Pérez, con la descentralización que disgustó a los partidos, con el ajuste económico que irritó a mucha gente, eso se condensó en el rostro de Chávez. El país buscó un cambio con CAP que fue un hombre de un partido que había luchado contra la dirigencia de ese partido y ganó; un cambio con un hombre del sistema y un partido del sistema; después un cambio con un hombre del sistema pero que se había salido de las estructuras partidistas que fue (Rafael) Caldera. Y no funcionó, ni con un hombre del sistema con partido, ni con otro hombre del sistema sin partido. El país volteó hacia Chávez, que era la cara que había sonado en el ‘92 y pasó lo que pasó. Creo que en este momento María Corina está representando ese rostro que estaba allí desde hace algunos años. Su constancia, su esfuerzo, su capacidad de montar equipos ha generado que ahora ese trabajo esté dando sus frutos. Se ha desarrollado como dirigente y tiene una madurez impresionante en su apreciación del país. Esos son los cambios que ella ha experimentado. También cambió la situación. No es lo mismo haber hablado en el 2014 con la gente en la calle, no es lo mismo haber hablado en el 2019 con la gente en la calle que ahora en que hay que construir desde la perspectiva de esta marcha en el desierto que ha habido para todos.
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