Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La audiencia no fue televisada, pero quienes lograron ingresar al tribunal federal de Manhattan este lunes fueron testigos de una comparecencia cargada de gestos, silencios tensos y estallidos verbales.

Por: Alexis Pérez – Infobae

A las doce del mediodía (11.00 GMT), el dictador derrocado de Venezuela, Nicolás Maduro, cruzó la puerta de la sala del juez Alvin Hellerstein escoltado por agentes federales, con el cuerpo erguido y la mirada fija al frente.

El sonido metálico de los grilletes se escuchó antes de que apareciera. No llevaba esposas en las manos, pero sí cadenas visibles en los tobillos. Caminó sin apresurarse hasta la mesa de la defensa y, antes de sentarse, se giró hacia la galería pública.

Happy New Year”, dijo, con una media sonrisa que rompió por segundos la solemnidad del recinto. El saludo, registrado por periodistas de The Guardian presentes en la sala, provocó murmullos inmediatos entre reporteros y asistentes.

Maduro vestía una camisa azul sobre otra de color naranja fluorescente, pantalones caqui y zapatos penitenciarios. Frente a él colocó un cuaderno de hojas amarillas y una copia del expediente judicial. Durante buena parte de la audiencia tomó notas, subrayó párrafos y escribió observaciones breves, concentrado, con la cabeza inclinada hacia el escritorio, como relataron cronistas que siguieron cada movimiento desde las primeras filas.

Pocos minutos después ingresó Cilia Flores. Caminó más despacio, escoltada por agentes federales. Llevaba el cabello rubio recogido en un moño y vestía un uniforme carcelario de colores similares al de su esposo. Dos apósitos llamaban la atención en su rostro: uno en la sien y otro en la frente. Su expresión era seria y contenida. Evitó mirar al público y permaneció en silencio mientras se acomodaba en su asiento.

Ambos tomaron los auriculares para escuchar la traducción simultánea del inglés al español. Entre ellos se ubicó uno de sus abogados defensores. El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, abrió la sesión con un comentario irónico sobre su baja estatura y cómo el estrado y los micrófonos modernos casi lo ocultaban, un gesto que relajó brevemente el ambiente antes de que comenzara el trámite formal.

«Buenos días, señor Maduro», saludó el magistrado.

Maduro respondió con un leve gesto.

Cuando Hellerstein empezó a enumerar los cargos —conspiración para el narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas— Maduro negó suavemente con la cabeza.

Al ser requerido para confirmar su identidad, respondió con nombre y apellido, pero enseguida fue más allá del protocolo.

«Soy el presidente constitucional de la República de Venezuela. Estoy aquí secuestrado desde el 3 de enero. Fui capturado en mi casa“, dijo en español.

El juez lo interrumpió de inmediato y le recordó que habría “un momento y un lugar” para exponer esos argumentos, según reportó la periodista Madeline Halpert de BBC News, quien estuvo dentro de la sala durante la comparecencia.

¿Confirma usted que es Nicolás Maduro Moros?“, repitió Hellerstein.

“Soy Nicolás Maduro Moros”, respondió el dictador esta vez sin agregar nada más.

Mientras hablaba, apoyó los nudillos sobre la mesa. En otro momento entrelazó las manos como en gesto de oración, con los índices apuntando hacia el estrado.

Soy inocente. No soy culpable”, dijo Maduro, alternando ambas expresiones en español. Tras sentarse, uno de sus abogados se llevó la mano a la boca y negó con la cabeza, una señal para que evitara nuevas intervenciones espontáneas.

Luego fue el turno de Cilia Flores. Se identificó como primera dama de Venezuela y habló con voz baja.

No culpable. Completamente inocente”, afirmó, sin extenderse. A diferencia de su esposo, no buscó protagonismo. Permaneció inmóvil durante el resto de la audiencia, con las manos apoyadas sobre la mesa.

En un momento posterior, Maduro volvió a pedir la palabra. Quería asegurarse de conservar las notas que había tomado durante la sesión. La fiscalía respondió que coordinaría con las autoridades penitenciarias para que pudiera mantener sus cuadernos.

Ni Maduro ni Flores solicitaron libertad bajo fianza en esta instancia, aunque sus abogados dejaron abierta esa posibilidad para más adelante. Sí pidieron atención médica. La defensa de Flores afirmó que sufrió “múltiples lesiones” durante su detención y solicitó estudios médicos, incluyendo radiografías por una posible fractura de costillas.

La tensión aumentó hacia el final de la audiencia. Desde la galería pública, un hombre gritó que Maduro tendría que pagar por sus crímenes.

El juez ordenó que fuera retirado. Mientras el hombre era escoltado fuera del recinto, visiblemente alterado, Maduro se giró y respondió en voz alta: “¡Soy un presidente secuestrado! ¡Un prisionero de guerra!”.

Al levantarse para abandonar la sala, Maduro guardó un bolígrafo dentro de su cuaderno. Un alguacil federal lo notó de inmediato y se lo quitó antes de que saliera.

El juez Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo. Con eso, la sesión concluyó. Maduro y Flores abandonaron la sala escoltados, sin mirar atrás.

Para muchos de los presentes —entre ellos periodistas que han seguido durante años la política venezolana— la escena fue descrita como irreal.

La audiencia duró alrededor de 40 minutos. No hubo cámaras ni transmisión oficial, pero sí testigos atentos a cada gesto.

La atención internacional sigue centrada en el desarrollo de este proceso, que no solo determinará el futuro legal de los acusados, sino que también será un test para la credibilidad de la justicia y para el anhelo de rendición de cuentas en la región.

Mientras el caso avanza en los tribunales estadounidenses, el desenlace será observado de cerca por una sociedad venezolana que, por primera vez en años, ve la posibilidad real de cierre y justicia frente a la impunidad.

Duélale a quien le duela el usurpador fue apresado en Venezuela y llevado a Estados Unidos donde será enjuiciado y condenado por varios delitos de narcotráfico y terrorismo, a esos quienes decían que no iba a pasar nada, pasó, ojo, ahora es que falta, nunca se dijo que muerto el perro se acabó la rabia, esto es de meses e incluso, pueden venir otros capítulos inesperados. De todo esto vamos a hablar con el especialista en inteligencia y seguridad Martín Rodil, quien ha colaborado en la búsqueda y entrega de chavistas narcotraficantes y corruptos ante la justicia de Estados Unidos como: El Tuerto Andrade, El Pollo Carvajal y Leamsy Salazar.

Igual que hacía Sadam Hussein antes de su captura, Nicolás Maduro cambiaba de localización para dormir cada noche, en una rotación constante por ocho lugares diferentes para intentar confundir a sus enemigos. Pero los agentes que le espiaban ya conocían sus movimientos. Para que el plan saliera bien, tenían que esperar a que pernoctara en ese búnker. Tenía que haber sucedido cuatro días antes, el 30 de diciembre, pero el mal tiempo y la baja visibilidad aconsejaron retrasarla para evitar riesgos innecesarios. Una semana antes, el 23 de diciembre, un funcionario de la Casa Blanca había hecho el último intento de que Maduro aceptara un vuelo hacia el exilio que ofrecía Turquía. El chavista se negó. En ese momento su suerte estaba echada.

El Mundo

La noche del 2 al 3 de enero, los drones desplegados (y no interceptados por las defensas antiaéreas de Venezuela), localizaron a Maduro, que volvía al recinto. La noche estaba despejada. El propio Trump, desde el patio de Mar-a-Lago, donde cenaba con sus colaboradores, dio la última orden de actuar a las 22:46 del viernes hora de Florida.

Con el paso de las horas las autoridades de Estados Unidos van filtrando más detalles de la operación que acabó con el mandato de Nicolás Maduro y que llevó al líder chavista hasta una prisión en Nueva York a varios medios de EEUU como The New York Times The Washington Post.

La fuerza especial Delta, protagonista por ejemplo de la eliminación de Al Bagdadi, autodenominado califa del Estado Islámico, es un grupo de élite que se forma y se disgrega en función de la misión que tenga que acometer. En este caso, bajo el liderazgo de un comandante de habla hispana en el equipo, aprovecharon toda la información de inteligencia para crear un búnker en su base de Kentucky similar al usado por Maduro para practicar una y otra vez la entrada, la extracción y la salida del mismo en tiempo récord.

Aunque todos sus miembros se conocen a la perfección, la coreografía debe concretarse cronometrada y perfecta. Dos minutos en la puerta para colocar el explosivo y reventar las hojas de acero. Fue esa explosión la que despertó al matrimonio, que se vio sorprendido ante las armas y las linternas, por lo que no pudo alcanzar la habitación segura, que está blindada y que hubiera retrasado la operación. De hecho, los Delta llevaban sopletes para tumbar su puerta, aunque no hizo falta.

Cinco minutos más dentro deteniendo a Maduro y su mujer y vuelta a los helicópteros. Unos agentes del FBI y de la DEA leyeron brevemente los cargos por narcotráfico al líder chavista, ya con las esposas puestas. Algunas fuentes aseguran que se resistió y que debieron sacarlo a rastras de su cuarto, lo que provocó que se hiciera daño en la pierna izquierda. Según publica The Washington Post, toda la misión fue emitida en directo por una cámara colocada en el frontal de uno de los helicópteros. Trump disfrutó de las mismas como si fuera un «show», según le confesó.

Esa formación fue proporcionada por una persona del régimen muy cercana a Maduro y conocedora de sus dependencias personales, según publica The New York Times, y un equipo de la CIA que estuvo desplegado durante meses en Caracas de forma clandestina y sin ninguna cobertura diplomática, ya que la embajada de EEUU permanece cerrada, como explicó el comandante de la misión y jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine.

Tras volar a solo 100 pies de altura desde el buque Iwo Jima en su aproximación a Venezuela sobre las 4:30 de la mañana del sábado, para eludir la acción de los radares, un número aún no conocido de helicópteros de transporte de tropas Chinook (aparatos dotados de dos grandes hélices) apoyado por otros Apache de ataque a tierra comenzó a sobrevolar Caracas sin luces mientras que cazas F35 y F18 de las fuerzas aéreas allanaban su camino destruyendo a distancia todas las posiciones conocidas de defensa antiaérea S300 y Buk, ambas baterías proporcionadas por Rusia, así como los principales radares.

La aviación venezolana, compuesta por viejos cazas F16 vendidos por EEUU antes de la irrupción del chavismo y aparatos Su27 de origen ruso, ni siquiera despegó. La flota estadounidense se encargó además de desplegar una potente guerra electrónica para cortar todas las frecuencias sobre la ciudad. Un ciberataque tumbó la red eléctrica de Caracas para eliminar las pocas luces existentes, el terreno de juego ideal para los Night Stalkers, la unidad militar de las fuerzas aéreas (regimiento 160) encargada de estas incursiones nocturnas, que ya llevó a los Navy Seal hasta la guarida de Bin Laden en Abotabad.

Los comandos chavistas repartidos por toda la ciudad se desplegaron no para evitar el raid aéreo, sino para mantener el control de las calles. No se vieron balas trazadoras en los cielos de Caracas, por lo que la resistencia fue mínima, aunque después Trump aseguró que uno de los helicópteros había sido alcanzado y dos de sus tripulantes, heridos.

El ataque dejó unos 40 muertos, la mayoría militares, según fuentes del régimen. Otras fuentes aseguran que muchos de ellos son miembros de la guardia pretoriana del dictador bolivariano, formada en su mayoría por comandos cubanos entrenados en la isla y conocidos como «avispas negras».

Aunque el ataque fue considerado un éxito porque consiguió su objetivo, la marina de EEUU sigue en su puesto. Según asegura el propio Trump, existen otros planes en marcha por si fueran necesarios en los próximos días. De momento, no los ha considerado «necesarios», pero eso puede cambiar rápido en la voluble cabeza del rubio presidente.

Jorge Rodríguez fue juramentado este lunes 5 de enero como presidente de la Asamblea Nacional chavista para el nuevo período legislativo. En su discurso de toma de posesión, el dirigente oficialista marcó un tono inusualmente autocrítico frente a la crisis que atraviesa el país, ofreciendo una disculpa pública a la ciudadanía por los errores de gestión. «Si hemos fallado en el ejercicio de nuestras funciones, pedimos disculpas», declaró desde el hemiciclo.

La Patilla

El vocero del régimen se comprometió a modificar la dinámica entre el poder legislativo y las bases sociales. Rodríguez aseguró que los diputados estarán más atentos y buscarán acercarse a la población para «identificarse con su dolor». En una frase contundente sobre la nueva postura que adoptará el oficialismo, afirmó. «Nos comprometemos a callarnos la boca para escucharlos más».

Más allá de la autocrítica, Rodríguez hizo un llamado a la unidad nacional frente a las acciones militares de Estados Unidos, argumentando que el conflicto bélico no distingue ideologías. «Las bombas no caen solo sobre las cabezas de los chavistas», expresó, advirtiendo que «cualquier cosa que venga de afuera siempre será peor». Para el dirigente chavista, es una «vulgaridad» preguntar por la afiliación política de las víctimas en este contexto.

Finalmente, Rodríguez advirtió que no permitirá la politización frívola dentro del recinto legislativo dada la gravedad del momento. «No son horas en que la República tolere shows; los shows para los circos», sentenció Rodríguez, instando a todas las fuerzas políticas a «arrimar el hombro» y encontrarse en la defensa de la soberanía.

El balance de agresiones a la prensa durante este 5 de enero se ha agravado en las últimas horas. La cifra total de periodistas y trabajadores de medios detenidos ascendió a 14, según el último reporte gremial. Del grupo total, se detalló que once pertenecen a medios y agencias internacionales, mientras que uno labora para un medio nacional.

La Patilla

Hasta el momento, cuatro de los comunicadores han sido liberados, pero diez personas permanecen detenidas. La organización denunciante alertó que algunos de estos trabajadores se encuentran actualmente en situación de «desaparición forzosa», al desconocerse su paradero exacto o centro de reclusión tras la captura.

Los incidentes ocurrieron durante la cobertura de la instalación de la Asamblea Nacional, donde se impusieron severas restricciones informativas. A los reporteros presentes se les prohibió expresamente transmitir en vivo, grabar videos o tomar fotografías del evento.

Dentro del Palacio Legislativo, funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) detuvieron a al menos tres periodistas, trasladándolos al comando de la Guardia Nacional en el recinto. Como parte del procedimiento, los agentes revisaron los teléfonos celulares, exigiendo las claves de acceso para inspeccionar contactos, conversaciones privadas, notas de voz, correos electrónicos, archivos en la nube y cuentas de Instagram.

Se reportó específicamente el caso de Daniel Álvarez, reportero de Televen. Durante su retención, el periodista perdió la custodia de su teléfono móvil por un lapso indeterminado, ya que los funcionarios sacaron el dispositivo del lugar donde lo mantenían interrogado antes de liberarlo. El gremio advirtió que estas acciones vulneran la privacidad y el secreto de las fuentes, configurando un patrón de criminalización del ejercicio periodístico.

La publicación del decreto de Estado de Conmoción Exterior en la Gaceta Oficial abre una nueva fase en la crisis política e institucional venezolana, desencadenada tras la captura del dictador Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a Nueva York. La norma establece un marco de excepción que concentra amplios poderes en el Ejecutivo en un contexto de confrontación directa con Estados Unidos.

Infobae

El texto, fechado el sábado y difundido oficialmente este lunes, lleva la firma de Maduro y fue refrendado por la mandataria encargada Delcy Rodríguez. El decreto tiene rango de ley y fija una duración inicial de 90 días, con la posibilidad de una prórroga por un período idéntico, lo que extiende el horizonte del estado de excepción hasta medio año.

Uno de los ejes centrales de la medida es la instrucción directa a los cuerpos de seguridad para actuar contra quienes el régimen chavista considere partícipes del respaldo a la acción militar estadounidense. “Los órganos de policía nacionales, estadales y municipales deberán emprender de manera inmediata la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de Estados Unidos de América contra el territorio de la República (…) con miras a su juzgamiento”, indica el decreto.

Aunque el anuncio de un eventual estado de conmoción había sido anticipado a finales de septiembre, semanas después del despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe, el contenido específico del decreto se mantuvo bajo reserva. El documento ahora publicado señala que su redacción fue actualizada tras los acontecimientos del fin de semana, en alusión a la detención del dictador caribeño.

La Constitución venezolana contempla el estado de conmoción exterior para situaciones de conflicto que amenacen gravemente la seguridad nacional o el funcionamiento de las instituciones. Sin embargo, se trata de la primera vez que esta figura se activa desde la aprobación de la Carta Magna de 1999, un dato que subraya la excepcionalidad del momento y su impacto en el orden institucional.

Entre las disposiciones más significativas, el decreto ordena la militarización de la infraestructura de servicios públicos, de la industria petrolera y de otras industrias básicas del Estado. El personal que opera en estos sectores quedará “temporalmente sometido al régimen militar”, lo que amplía la presencia y el control de las Fuerzas Armadas sobre áreas clave de la economía y de la vida cotidiana.

El texto también faculta al Ejecutivo a requisar bienes considerados necesarios para la defensa nacional y a suspender derechos como la reunión y la manifestación pública. Además, habilita la adopción de “cualquier otra medida” que el régimen chavista considere necesaria para la protección de la población, una cláusula abierta que refuerza el carácter discrecional del régimen de excepción.

Aunque el decreto afirma que se preservarán derechos como la vida y la libertad personal, reconoce de manera explícita la posibilidad de restringir garantías constitucionales durante su vigencia. La Constitución establece que incluso en estados de excepción deben mantenerse derechos considerados intangibles, como el debido proceso, la prohibición de la incomunicación y la tortura, y el acceso a la información.

El decreto incluye además un llamado a la población a asumir la defensa del país con “fervor patriótico”, en una apelación a la movilización interna que acompaña el endurecimiento del marco legal. El mensaje refuerza una narrativa de amenaza externa y cohesión nacional frente a la intervención extranjera.

La activación del estado de conmoción se apoya en un entramado normativo previo. En 2024, el régimen de Maduro promulgó una ley que castiga el apoyo a sanciones internacionales o a acciones que causen “daño extranjero”, con penas que incluyen la inhabilitación política de por vida y la confiscación de bienes. Ese marco legal adquiere ahora mayor peso bajo el régimen de excepción.

Desde el punto de vista institucional, el decreto puede ser revocado por la Asamblea Nacional o revisado por el Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, ambos poderes están controlados por el chavismo, lo que limita la existencia de contrapesos efectivos frente a la ampliación de facultades del Ejecutivo.

En un escenario marcado por la detención de Maduro y la escalada de tensión con Washington, la entrada en vigor del estado de conmoción exterior redefine el equilibrio de poder en Venezuela y anticipa un período de fuerte restricción política y social, cuyo alcance dependerá tanto de la duración del decreto como de su aplicación concreta en el territorio.

La funcionaria chavista Delcy Rodríguez fue juramentada en horas de la tarde de este lunes como jefa del régimen venezolano tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.

Infobae

La proclamación se realizó en una sesión del Parlamento controlado por el chavismo, un órgano cuya legitimidad es cuestionada por amplios sectores dentro y fuera del país.

Durante el acto, Rodríguez calificó la detención de Maduro y de su esposa como un “secuestro” y afirmó que asumía el cargo “con dolor”.

La designación fue ordenada por el Tribunal Supremo de Justicia, también alineado con el chavismo, que le otorgó un mandato inicial de 90 días prorrogables.

La juramentación estuvo encabezada por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de Delcy, y contó con la presencia de Nicolás Maduro Guerra, hijo del dictador derrocado

El ex dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró inocente este lunes de varios cargos de narcotráfico ante una corte federal de Nueva York, tras su inesperada captura ordenada por el mandatario estadounidense, Donald Trump. Entre los cargos presentados figuran narcoterrorismoconspiración para importar cocaína y posesión de ametralladoras y otros dispositivos, según la acusación leída en la audiencia judicial.

Reuters

Maduro, de 63 años, compareció con las manos atadas y fue escoltado por agentes armados desde un centro de detención en Brooklyn hasta el tribunal, junto a su esposa, Cilia Flores, también acusada en la investigación. Los fiscales federales de Nueva York sostienen que Maduro habría supervisado una red de tráfico de cocaína con alianzas con organizaciones como los carteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, las FARC colombianas y el Tren de Aragua venezolano. El caso contra Maduro se remonta a 2020, cuando se le imputaron cargos en el contexto de una pesquisa más amplia sobre funcionarios venezolanos y exguerrilleros colombianos, ampliada ahora con nuevos detalles y acusados.

“No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, dijo Maduro en español, según medios. Aseguró haber sido “secuestrado” en su casa en Caracas.

A su vez, Flores declaró: “Soy inocente, completamente inocente”.

El juez Alvin Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo. Mientras tanto, ambos permanecerán encarcelados en Nueva York.

Desde comienzos de siglo, los fiscales sostienen que Maduro habría participado en actividades de narcotráfico, primero como miembro de la Asamblea Nacional, luego como ministro de Relaciones Exteriores y, desde 2013, como presidente tras la muerte de Hugo Chávez. Maduro ha rechazado reiteradamente las acusaciones, a las que calificó como una cortina de humo para justificar intereses estadounidenses sobre los recursos petroleros del país sudamericano.

La captura se produjo el sábado, cuando comandos estadounidenses descendieron en helicóptero sobre Caracas, superaron el cordón de seguridad y sacaron a Maduro del umbral de una habitación segura, según la reconstrucción de los hechos. Mientras tanto, una orden de emergencia emitida en Venezuela instruyó a las fuerzas policiales a detener a cualquier persona que hubiera colaborado con la operación estadounidense.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debatía el lunes la legalidad y las consecuencias de la incursión, enfrentando la condena de RusiaChina y aliados de Venezuela, quienes denunciaron la intervención. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, manifestó preocupación tanto por la estabilidad en Venezuela como por la legalidad de la acción militar estadounidense, considerada la mayor intervención en la región desde la invasión de Panamá en 1989.

En el plano económico, las petroleras estadounidenses experimentaron una subida en sus acciones ante la posibilidad de acceder nuevamente a las vastas reservas venezolanas, que ascienden a 303.000 millones de barriles. Trump declaró en el Air Force One que su gobierno trabajará para que las empresas estadounidenses retornen a Venezuela y restablezcan la infraestructura petrolera, afirmando: “Estamos recuperando lo que robaron. Estamos al mando”. La producción petrolera venezolana, sin embargo, se encuentra muy por debajo de su máximo histórico, con una media de 1,1 millones de barriles por día el año pasado, frente a los niveles alcanzados en los años setenta.

La administración Trump considera a Maduro un mandatario ilegítimo tras su controvertida reelección en 2018, señalada por denuncias de irregularidades. Expertos en derecho internacional han cuestionado la legalidad de la operación, algunos calificando las acciones de Trump como una violación al orden internacional basado en reglas. En Caracas, altos funcionarios del gobierno de Maduro se mantienen en sus cargos, mostrando inicialmente resistencia y luego abriendo la puerta a una posible negociación con la administración estadounidense.

«No me van a decir quién es el malo. La maldad la he visto con mis propios ojos».

El periodista Horacio Siciliano publica un potentísimo video para educar al progresismo mundial.

«Estas imágenes fueron hechas por mí, excepto las de los migrantes. Documenté la crisis en Venezuela entre 2014 y 2017. Lo vi. Lo viví».

Imperdible.

El ex dictador venezolano Nicolás Maduro compareció este lunes ante un tribunal federal en Nueva York, donde enfrenta cargos de narcotráfico que podrían derivar en la pena capital si es declarado culpable, según reportó el New York Post.

Infobae

Maduro, de 63 años, llegó a la corte escoltado por agentes fuertemente armados tras ser trasladado en helicóptero y vehículos blindados desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde permanece detenido junto a su esposa, Cilia Flores.

Ambos fueron capturados el sábado en una operación militar estadounidense en Caracas que incluyó comandos, bombardeos de aviones de combate y apoyo naval.

Según la legislación federal estadounidense citada por el New York Post, un acusado declarado culpable de violar la Ley de Sustancias Controladas “como parte de una empresa criminal continua” puede ser elegible para la pena de muerte, de acuerdo con información de la Biblioteca del Congreso.

Los delitos capitales federales incluyen principalmente homicidio, traición o espionaje, y delitos relacionados con drogas que no incluyan homicidio. Sin embargo, las sentencias de muerte por delitos de drogas son poco comunes en el sistema judicial estadounidense.

La fiscal general Pam Bondi prometió el sábado en la red social X que Maduro y Flores “pronto enfrentarán toda la furia de la justicia estadounidense en suelo estadounidense en tribunales estadounidenses”, aunque no especificó qué sentencia buscaría el Departamento de Justicia en caso de condena.

El caso ha sido comparado con la captura del dictador panameño Manuel Noriega en 1989, cuando el presidente George H. W. Bush ordenó una intervención militar similar. En ese caso, Estados Unidos optó por encarcelar a Noriega en lugar de solicitar la pena capital.

Maduro y otros líderes venezolanos fueron originalmente nombrados en una acusación de narcotráfico de 2020. Un gran jurado federal añadió nuevos cargos este año, incluyendo conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y dos cargos relacionados con posesión de ametralladoras.

La nueva acusación también incluye a “Nicolasito”, hijo de Maduro, al ministro del Interior venezolano Diosdado Cabello, y a un capo narco prófugo.

El presidente Donald Trump insistió el domingo en que Estados Unidos está “a cargo” de Venezuela y dijo estar en conversaciones con las nuevas autoridades venezolanas encabezadas por la presidenta interina Delcy Rodríguez.

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