Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Cuando los estadounidenses se despertaron con la noticia de los ataques militares estadounidenses contra Venezuela y la captura y extracción del hombre fuerte venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, se plantearon preguntas sobre si Maduro había sido traicionado por alguien de su círculo íntimo y hermético.

Fox News

Ese círculo íntimo incluye a Diosdado Cabello, que ocupa el cargo de ministro del Interior, Justicia y Paz, y al que muchos consideran tan poderoso como Maduro.

Otro miembro de ese círculo íntimo es Vladimir López, el veterano jefe de las Fuerzas Armadas de la nación, que ejerce un enorme poder. Tanto Cabello como Padrino López condenaron rápidamente las acciones de Estados Unidos, pero sus respuestas hasta ahora han sonado huecas.

Cabello se erige ahora como el heredero indiscutible del movimiento chavista, con López y el poderío militar del país aparentemente en sintonía, aunque las Fuerzas Armadas venezolanas no parecen haber opuesto resistencia alguna a la operación.

En un vídeo compartido a primera hora de la mañana en X, López condenó la «agresión militar criminal del Gobierno de los Estados Unidos… que ha venido a atacar con misiles y cohetes lanzados desde helicópteros de combate en Fuerte Tuna, Caracas y los estados de Mirana, Aragua y La Guaira».

Repitió los argumentos que Hugo Chávez venía utilizando desde hacía décadas, afirmando que «Venezuela rechaza con toda su fuerza la presencia de estas tropas extranjeras que solo han traído muerte, dolor y destrucción. Esta invasión representa la mayor tragedia que ha sufrido el país, motivada por una insaciable codicia por nuestros recursos estratégicos».

Con una recompensa de 50 millones de dólares por la cabeza de Maduro, una considerable impopularidad interna y las controvertidas elecciones de 2024, que la comunidad internacional desacreditó ampliamente por considerarlas fraudulentas, el destino de Nicolás Maduro parecía estar escrito desde hacía años.

El jefe venezolano del Grupo de Inclusión Económica, Jorge Jraissati, elogió la operación.

«Si todo va bien, esto podría abrir una nueva era de paz en Venezuela», afirmó. «Durante demasiado tiempo, Maduro ha sido un cáncer para Venezuela y la región. Ha convertido a Venezuela en un Estado autoritario. […] Esto no habría ocurrido si Maduro hubiera aceptado su derrota en 2024. Debería haber abandonado el poder de forma pacífica».

Sin embargo, los expertos se preguntan cómo se llevó a cabo la operación con tanta facilidad sin algún tipo de complicidad por parte del régimen venezolano.

Jraissati argumentó: «La capacidad de Trump para capturar rápidamente a Maduro es un indicador de que Estados Unidos contaba con una gran inteligencia sobre el terreno. Demuestra que los venezolanos cooperaron activamente con los estadounidenses. Es una gran victoria para Estados Unidos».

La operación de Trump no va dirigida contra el pueblo venezolano, sino contra quienes nos oprimen. Contra Maduro y sus secuaces, que han sumido a nuestro país en una crisis humanitaria.

Solo han pasado dos días desde que Nicolás Maduro fue extraído de Venezuela en una operación relámpago estadounidense… y Caracas presenta una fachada de normalidad que desafía toda lógica política. A diferencia de cualquier otra sociedad, que ante una decapitación de su liderazgo se sumiría en el caos, aquí la vida parece reanudarse con una extraña resignación.

ABC

Más negocios abren sus puertas, el transporte público comienza a circular con regularidad y las compras nerviosas que vaciaron las estanterías en las primeras horas han disminuido. Es una calma antinatural, el silencio que precede a una tormenta o, quizás, la aceptación colectiva de que el verdadero poder nunca residió completamente en el hombre que ahora duerme en una celda federal en Brooklyn.

En el corazón de la capital, el chavismo intenta proyectar una imagen de control que nadie cree. La manifestación de lealtad en el centro de la ciudad, donde se ubican las sedes de los poderes públicos, se siente más como un ritual funerario que como una demostración de fuerza. Cientos de simpatizantes corean consignas que suenan a plegarias: «Maduro, aguanta, el pueblo te respalda». Pero las voces carecen del fervor revolucionario que caracterizó otras épocas.

La procesión de lealtad no logra ocultar la profunda incertidumbre que se ha apoderado de los revolucionarios. Entre la multitud, las conversaciones giraban en torno a la deslealtad. «Esto fue una traición del entorno, no hay otra explicación», susurra Gregorio Torres, un simpatizante que no salía de su asombro. La captura de Maduro, tan rápida y precisa, había dejado al descubierto las grietas en la estructura de poder que hasta entonces parecía inexpugnable.

En la tarima, rodeado de la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela, está José Vielma Mora, veterano del fallido golpe de 1992 junto a Chávez. Su presencia es un símbolo de la resistencia histórica, un puente entre el pasado glorioso y un presente que se desmorona. «Estamos haciendo una evaluación de daños. Sabíamos que esto podía pasar», admite con una gravedad que contrasta con la euforia revolucionaria de otros tiempos. «Ellos utilizaron todos sus recursos y su mayor tecnología para poder lograr su objetivo, pero seguiremos luchando. Nicolás Maduro es un gran hombre y es un revolucionario de corazón, aguantará». Sus palabras resuenan en un vacío de poder que se hace cada vez más evidente.

La designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, amparada en el artículo 233 de la Constitución, es un intento de mantener la continuidad del Gobierno. Pero la legitimidad del chavismo ya estaba comprometida desde las controvertidas elecciones del 28 de julio de 2024, que no reconoció la victoria de Edmundo González. Ahora, sin Maduro, el andamiaje constitucional se tambalea sobre cimientos de arena. Las fisuras profundas en la estructura del poder son imposibles de ocultar. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, denuncia la agresión estadounidense, pero lo hace en solitario, sin el respaldo visible del alto mando militar. Es un detalle que no pasa desapercibido.

Al otro lado de la ciudad, en la plaza Altamira, el bastión histórico de la oposición, la atmósfera es de cautela casi palpable. Aquí no hay celebraciones desbordadas, sino una mezcla compleja de alivio y desconfianza. Milagros, una mujer que ha vivido en carne propia los rigores del chavismo, resume el sentir general con honestidad. «Me sentí liberada al ver que llegó el gran día pero, al ver a Maduro encadenado y esposado, se me arrugó el corazón. Creo que Maduro se robó las elecciones, pero creo que no es un narcotraficante». Su ambivalencia es la de un país que ha perdido la fe en las soluciones mesiánicas. El recuerdo del 11 de abril de 2002, cuando Chávez fue derrocado por unas horas, es una herida que no cicatriza. «Los venezolanos ya no creemos en nada ni en nadie», afirma. Su escepticismo es el eco de una sociedad traicionada demasiadas veces. La presencia de las fuerzas de seguridad, aún leales al chavismo, es un recordatorio constante de que el poder no ha cambiado de manos por completo.

La comunidad internacional observa con una mezcla de aprensión y cálculo político que reconfigura el mapa geopolítico regional. Donald Trump, desde Washington, ha sido explícito en sus intenciones. Su equipo, integrado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth, asumirá el control del país. La declaración abre la puerta a un protectorado ‘de facto’ estadounidense y amenaza con una «segunda oleada de ataques mucho mayor» si no existe cooperacción. La tensión se extiende por toda la región, con advertencias directas a Colombia sobre la producción de cocaína y un futuro incierto para los aliados de Maduro en el continente.

Más allá de las cifras que hasta ahora no existen oficialmente, la incursión militar estadounidense dejó un rastro de muerte y destrucción. Según noticias de la cadena Telesur, fueron más de 40 personas, entre civiles y militares, las que perdieron la vida en los bombardeos contra Fuerte Tiuna y otras instalaciones militares.

El mundo, pendiente del país

Luis Quiñones, un hombre que se declara no chavista pero que se encontraba a la salida de la iglesia de La Candelaria, donde se convocó la concentración en apoyo a Maduro, expresa una esperanza que resuena en muchos: «Yo solo pido que esto de Maduro sirva para sacar a los cientos de presos políticos que están en las mazmorras de este país». La reciente excarcelación de algunas decenas de presos políticos en la noche de fin de año es un gesto que, para muchos, se queda corto ante la magnitud de la represión acumulada durante años.

La captura de Maduro no es el epílogo de la crisis venezolana, sino el prólogo de un capítulo mucho más complejo y peligroso. El país se enfrenta a un abismo definido por la incertidumbre política. La pregunta ya no es si el chavismo puede sobrevivir, sino qué surgirá de sus cenizas y a qué costo. Con un liderazgo decapitado, una oposición fragmentada y la amenaza latente de la violencia interna, el vacío de poder es el mayor de los peligros. Los próximos días determinarán si Venezuela transitará hacia una democracia restaurada o si se sumergirá en un caos aún más profundo.

Al menos 15 personas han fallecido desde el inicio de las manifestaciones y protestas que se han producido en varias provincias de Irán debido al deterioro de la situación económica y la crisis energética, según organizaciones de Derechos Humanos.

EFE

La asociación de defensa de los derechos humanos HRANA ha informado de que en los siete primeros días de protestas se han contabilizado 15 muertes y 582 detenciones.

“En los siete últimos días se han registrado protestas en al menos 174 lugares de 60 ciudades de 25 provincias. En este periodo al menos 582 individuos han sido arrestados y al menos 15 manifestantes que protestaban han perdido la vida”, ha explicado el grupo.

HRANA ha recogido que hay manifestaciones en las calles, huelgas “limitadas” y protestas estudiantiles en varias universidades. En respuesta, las fuerzas de seguridad “han recurrido a la violencia, han utilizado medidas de control de multitudes, han realizado detenciones y han impuesto un ambiente de seguridad endurecida en varias ciudades”.

También la organización de derechos humanos kurda Hengaw ha informado de muertes y sitúa la cifra de fallecidos en 17. El grupo con sede en noruega Iran Human Rights también ha confirmado que las protestas continúan este domingo, octavo día consecutivo de movilizaciones.

Las movilizaciones, en su séptimo día consecutivo, se produjeron en ciudades como Teherán, Shiraz, Mashad, Isfahán, Karaj y Malekshahi, entre otras, con consignas contra la República Islámica.

Las imágenes difundidas por activistas en redes sociales muestran un fuerte despliegue de fuerzas policiales y de seguridad, así como el uso de gas lacrimógeno, disparos y detenciones en distintas ciudades.

En Malekshahi, en el oeste del país, se registraron fuertes enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas antidisturbios, que, según la agencia Fars, causaron la muerte de tres personas.Las protestas por la grave situación económica en Irán continuaron este miércoles por cuarto día consecutivo, con manifestaciones en varias ciudades del país

El medio, vinculado a la Guardia Revolucionaria, describió lo sucedido como “disturbios cuasi terroristas” en la ciudad de Malekshahi, e indicó que manifestantes armados se enfrentaron a los agentes.

Los medios oficiales han descrito un ambiente de disturbios en el país, atribuidos a manifestantes armados o a actores extranjeros, a quienes el líder supremo iraní, Ali Jameneí, acusó ayer de abusar de las protestas económicas de los comerciantes y llamó a “ponerlos en su sitio”.

Las protestas comenzaron el domingo pasado en Teherán, impulsadas inicialmente por comerciantes y sectores económicos afectados por el deterioro de la situación económica, el desplome del rial y la alta inflación.

Sin embargo, con el paso de los días, las movilizaciones han adquirido un marcado carácter político, con consignas directas contra el liderazgo del país y el sistema de la República Islámica.

Irán atraviesa una profunda crisis económica, con una inflación anual superior al 42% y una inflación interanual que en diciembre superó el 52% respecto al mismo mes del año anterior, en un contexto marcado por las severas sanciones de Estados Unidos y la ONU contra el país por su programa nuclear.

Kamala Harris, la candidata demócrata que perdió hace algo más de un año las elecciones frente a Donald Trump, ha criticado la captura del tirano venezolano Nicolás Maduro.

La Gaceta de la Iberosfera

«Las acciones de Donald Trump en Venezuela no hacen que Estados Unidos sea un país más seguro, más fuerte o más asequible. Que Maduro sea un dictador brutal e ilegítimo no cambia el hecho de que esta acción fue ilegal e imprudente. Ya hemos visto esta película antes. Guerras por un cambio de régimen o por el petróleo que se venden como fuerza, pero se convierten en caos, y las familias estadounidenses pagan el precio», ha señalado en un mensaje en la red social X.

«No se trata de drogas ni de democracia. Se trata de petróleo y del deseo de Donald Trump de erigirse en el dictador regional«, ha añadido.

Harris recibió el apoyo de dirigentes del PP de cara a las presidenciales en EEUU. «Normalmente en los momentos en crisis aparece una mujer con fuerza», dijo la entonces secretaria general del PP Cuca Gamarra. «Ya veremos hasta dónde llega, pero en apenas unos días ha revolucionado el tablero de la política americana. Los datos de las donaciones son muy elocuentes», dijo en una entrevista concedida a El Español. Feijoo en una entrevista en El Mundo señaló que le interesaba que el ganador fuera «atlantista» y que «no pusiera aranceles».

Meses después Harris perdió de manera arrolladora frente a Donald Trump, que fue atacado por el PP. Por ejemplo, el eurodiputado y vicepresidente tercero del Parlamento Europeo, Esteban González Pons, le llamó «macho alfa de una manada de gorilas» y «ogro naranja«. «Su poder se fundamenta en el caos circundante», manifestó.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este sábado que el régimen de Cuba debería sentirse “preocupado” tras la operación liderada por Washington que culminó con la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, al sostener que la caída del poder en Caracas dejó al descubierto el papel central de Cuba en el aparato de seguridad del régimen venezolano.

AFP

La declaración fue realizada en una rueda de prensa junto al presidente Donald Trump, pocas horas después del operativo en la capital venezolana.

Si yo estuviera en el gobierno de La Habana, estaría preocupado”, señaló Rubio, al describir la detención de Maduro como un golpe directo a la estructura de inteligencia cubana en Venezuela.

Según el jefe de la diplomacia estadounidense, La Habana había alcanzado un nivel de control profundo sobre los sistemas de seguridad venezolanos, al punto de influir en la protección personal del dictador de Caracas y en organismos clave del Estado.

Rubio sostuvo que el operativo demostró que Estados Unidos logró penetrar un esquema que, a su juicio, estaba dominado por asesores y agentes cubanos.

Les hemos ganado la partida. Todos esos guardias que ayudan a la protección de Maduro, incluso lo que se conoce de la agencia de espionaje venezolana, estaba lleno de cubanos”, afirmó.

El secretario de Estado remarcó que, tras la caída de Maduro, Venezuela debe redefinir su relación con Cuba.

Venezuela debe declarar su independencia de Cuba”, dijo Rubio, al referirse a la necesidad de desmontar los vínculos de seguridad y cooperación que, según Estados Unidos, sostuvieron al régimen chavista durante años.

Las declaraciones se produjeron mientras el presidente Donald Trump ampliaba el alcance político del operativo, al vincular la situación venezolana con la de Cuba. Desde Mar-a-Lago, el mandatario calificó al sistema cubano como “un caso muy similar” y afirmó que su gobierno busca ayudar a la población de la isla.

Ese sistema no es bueno para Cuba. Ese pueblo ha sufrido por muchos, muchos años”, señaló Trump, al tiempo que describió a Cuba como una “nación fallida”.

Rubio respaldó ese diagnóstico con críticas directas a la conducción política cubana. “Cuando el Presidente habla, tómenlo en serio”, dijo, y añadió que Cuba “es un desastre en este momento”, gobernada por dirigentes que calificó de “incompetentes”.

Rubio confirmó que Washington mantendrá el embargo al petróleo venezolano, una medida con impacto directo en Cuba. El secretario de Estado indicó que Estados Unidos bloqueará los envíos de combustible provenientes de Venezuela hacia la isla, una fuente considerada esencial para el funcionamiento de su economía.

La captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, se produjo en una operación relámpago ejecutada por fuerzas especiales estadounidenses en una residencia de alta seguridad en Caracas. Posteriormente, ambos fueron trasladados y quedaron bajo custodia en un buque militar de Estados Unidos.

Washington sostiene que el dictador chavista enfrenta cargos en tribunales federales por narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de drogas y delitos vinculados al uso de armas.

Desde La Habana, el dictador cubano Miguel Díaz-Canel condenó la intervención estadounidense y la calificó como “un criminal ataque”, reafirmando la alianza política con Caracas.

Para Estados Unidos, el desenlace en Caracas no solo redefine el equilibrio político en Venezuela, sino que abre una nueva fase de presión sobre La Habana, en la que las advertencias públicas, el aislamiento energético y el discurso sobre la influencia cubana en la región pasan a ocupar un lugar central en la estrategia de Washington.

En la que podría calificarse como la declaración más diciente contra el presidente colombiano Gustavo Petro, el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, dio a conocer el domingo 4 de enero de 2026 un mensaje que causó revuelo en las redes sociales: y en el que, además de calificar como un “enfermo” al jefe de Estado, advirtió lo que podría ser un final anticipado del actual Gobierno, en caso de que no se registre un cambio en la política antidrogas.

Infobae

Desde el Air Force Oneen donde se alistaba para su viaje desde Florida a Washington, Trump habló sobre el futuro de la administración de la política regional. Y no dudó en señalar lo que considera una situación insostenible: todo esto en medio de los interrogantes sobre la reciente incursión en Venezuela, con la captura del dictador Nicolás Maduro, y la postura de su administración, de recuperar a los vecinos de la región que, según él, están “enfermos” por el socialismo.

“Venezuela está enferma, Colombia también está muy enferma. Gobernada por un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y venderla a los Estados Unidos, y no va a estar haciéndolo por mucho tiempo, déjame decirte”, afirmó Donald Trump al medio presente durante el vuelo presidencial, en el que dejó clara su posición frente a cómo desde Colombia Petro insiste en defender su postura y, entre otras, calificar la detención de Maduro como un secuestro. Minutos después de que el jefe de Estado colombiano atacó con un extenso mensaje al presidente norteamericano, este no tuvo problema en lanzar duros calificativos sobre sus capacidades y hacer una clara advertencia sobre lo que podría ser el futuro del país.

Donald Trump dijo que contemplaría una operación militar en Colombia: “Suena bien”

Y es que, consultado sobre el alcance de sus palabras, Trump reiteró su amenaza explícita respecto a la continuidad del primer mandatario colombiano. “No va a estar haciéndolo por mucho tiempo. Él tiene procesadoras de cocaína y fábricas de cocaína. No va a estar haciéndolo por mucho tiempo”, aseguró Trump, que sugirió con ello que la administración estadounidense contempla medidas de mayor envergadura para atajar lo que considera la principal amenaza del país.

En medio del intercambio con la prensa, en la que también confirmó que hubo muertos cubanos en los bombardeos a Caracas, y aprovecho para enviarle un mensaje a México y Cuba, una de las voces presentes preguntó a Trump si existe la posibilidad de una intervención estadounidense en Colombia. Ante la consulta, Trump respondió de manera directa: “Eh, suena bien para mí. Sí”, expresó el mandatario, en uno de los apartes que más impacto causó de su intervención.

Vale destacar que en la rueda de prensa efectuada el sábado 3 de enero en Mar-a-lago, Trump ya había dado un avance sobre lo que pensaba de Petro. “Él (Petro) tiene fábricas e industrias donde produce esta droga, él está haciendo cocaína y enviándola a Estados Unidos”, afirmó el jefe de Estado de los EE. UU. durante la conferencia en la que habló, en extenso, del ataque al régimen venezolano, y en la que fue preguntado por sus percepciones del líder de izquierda.

En respuesta, Petro recién respondió minutos antes de las fuertes afirmaciones de Trump, aunque tampoco dejó de lado los términos de grueso calibre. “Sé perfectamente que lo hecho por Donald Trump es aberrante. Han destruido el Estado de derecho a nivel mundial. Se han orinado sangrientamente sobre la soberanía sagrada de toda Latinoamérica y el Caribe”, puntualizó en su extenso mensaje en X, en el que se opuso a la intervención en Venezuela.

Y, a nivel personal, fue incluso más allá. “Usted se tomó la soberbia de castigar mi opinión, mis palabras en contra del genocidio palestino. Su castigo es tratarme falsamente de narcotraficante y de tener fábricas de cocaína, yo no tengo carro, ni haciendas en el exterior, mi casa aún la pago al banco con mi salario. Es injusto y yo lucho contra las injusticias”, expresó Petro, que se defendió de los calificativos que en la víspera había lanzado su contradictor.

Durante las declaraciones, el presidente norteamericano también trasladó su interés en la violencia regional, cuando uno de los comunicadores recordó los señalamientos del secretario de Estado, Marco Rubio, sobre el régimen que gobierna la isla. “¿Sabes por qué? Porque matan a mucha gente. Sí”, expresó el presidente norteamericano, que reafirmó su intención de combatir a los gobiernos de la región que percibe como hostiles a los intereses estadounidenses.

La actitud del ex dictador venezolano Nicolás Maduro en los días previos a su captura por parte de fuerzas estadounidenses fue un factor determinante en la decisión de la Casa Blanca para ejecutar la operación militar que lo llevó a una prisión en Nueva York por cargos de narcoterrorismo.

Infobae

Según funcionarios citados por el diario The New York Times, los repetidos bailes públicos del líder chavista y sus mensajes en tono de burla fueron percibidos en Washington como provocaciones y señales de que el dictador depuesto no creía en la seriedad de las advertencias hechas por el presidente Donald Trump.

En actos transmitidos desde el palacio de Miraflores, Maduro se mostró bailando junto a su esposa al ritmo de canciones electrónicas con frases en inglés como “no war, no crazy war, peace, peace, yes peace”, mientras arengaba a la juventud venezolana a rechazar cualquier intervención extranjera.

Es viernes y me voy de rumba. ¡A mí no me para nadie! ¡Música!”, celebró Maduro ante una multitud de jóvenes, en un gesto que fue interpretado por la administración Trump como una muestra de desprecio ante la presión internacional y los despliegues militares estadounidenses en el Caribe.

El último baile público de Nicolás Maduro ocurrió a finales de diciembre, durante la inauguración de la Escuela Internacional de Liderazgo de la Mujer en el estado Aragua.

En ese acto, el dictador venezolano volvió a moverse al ritmo de “No crazy war”, la canción que ha sido utilizada como consigna en los eventos oficiales del régimen y que se popularizó entre sus seguidores en las últimas semanas. La escena se repitió frente a una audiencia de mujeres, a las que Maduro instó a liderar una “batalla comunicacional” contra lo que calificó como “noticias falsas” difundidas por medios estadounidenses sobre la situación en Venezuela.

En su discurso, Maduro arremetió contra la cobertura internacional y acusó a los medios de comunicación de Estados Unidos de mentir sistemáticamente sobre su régimen y el país. “Todo lo que dicen es mentira”, sentenció, antes de animar a sus simpatizantes a utilizar las redes sociales y múltiples idiomas, para romper lo que describió como un “veto y censura” en torno a la realidad venezolana.

Para los asesores de Trump, la imagen de Maduro bailando y arengando a sus seguidores fue la gota que colmó la paciencia.

“Estaba claro que Maduro pensaba que todo era un farol y que no íbamos a actuar”, señaló un alto funcionario citado por The New York Times. La decisión final llegó el sábado por la noche, cuando Trump autorizó la operación militar que involucró a un equipo de élite de Delta Force, helicópteros y el mayor despliegue naval estadounidense en aguas del Caribe en décadas.

El objetivo: capturar al dirigente venezolano y trasladarlo, primero al navío de asalto Iwo Jima, y luego a una prisión federal en Estados Unidos.

La operación, ejecutada sin margen de error, se produjo tras meses de presión diplomática, sanciones y advertencias a Maduro y su entorno. La administración estadounidense había dejado claro que consideraba a Maduro responsable de liderar una red criminal de narcotráfico y corrupción, y que su permanencia en el poder era incompatible con una salida negociada a la crisis venezolana.

Las investigaciones judiciales en Nueva York ya habían formalizado acusaciones de narcoterrorismo y tráfico de armas contra el ex dictador y varios de sus principales colaboradores.

En la madrugada del domingo, mientras la noticia de la captura recorría el continente, Trump explicó en una rueda de prensa que Estados Unidos no podía esperar más tiempo ante lo que describió como una amenaza para la seguridad regional y la estabilidad hemisférica.

El presidente estadounidense anunció que su gobierno asumirá la administración provisional de Venezuela hasta la instauración de una transición reconocida por Washington. Además, Trump indicó que la chavista Delcy Rodríguez, será la principal interlocutora para avanzar en negociaciones sobre el futuro político y económico del país sudamericano.

Un funcionario estadounidense reveló a The New York Times que la preferencia por Rodríguez se debió a “la convicción de que protegerá los intereses de Estados Unidos en el sector petrolero venezolano y permitirá una negociación profesional”.

La Casa Blanca espera que el nuevo liderazgo facilite la transición y la cooperación en temas estratégicos, especialmente en materia energética.

Cuba admite la muerte de 32 ciudadanos, entre ellos agentes y militares, que se encontraban en Caracas al momento de la intervención militar de Estados Unidos que capturó a Maduro.

A continuación el comunicado completo:

Como resultado del criminal ataque perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, efectuado en la madrugada del 3 de enero de 2026, perdieron la vida en acciones combativas 32 cubanos, quienes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano.

Fieles a sus responsabilidades con la seguridad y la defensa, nuestros compatriotas cumplieron digna y heroicamente con su deber y cayeron, tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones.

Una vez comprobada su identidad, los familiares de nuestros compañeros caídos fueron informados, y recibieron las sentidas condolencias y apoyo del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, y del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como de las jefaturas de ambos ministerios.

Víctimas de un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado, los combatientes supieron poner en alto con su actuación heroica, el sentir solidario de millones de compatriotas. El Gobierno Revolucionario organizará las acciones correspondientes para rendirles el merecido tributo.

El presidente Donald Trump afirmó el domingo por la noche que Delcy Rodríguez “está cooperando” con Estados Unidos, en el marco de la transición política en Venezuela, según declaró a periodistas a bordo del Air Force One.

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El líder republicano señaló que Estados Unidos está “a cargo” de Venezuela y que mantiene contactos con “la gente que acaba de asumir el cargo”. Al ser consultado sobre quién ejerce el control político del país, evitó dar detalles. “No me pregunten quién está a cargo, porque les daré una respuesta, y será muy controvertida”, dijo.

El presidente estadounidense afirmó que aún no habló personalmente con Rodríguez, aunque indicó que otras personas sí mantuvieron conversaciones con ella. “Hablaré con ella en el momento adecuado”, declaró.

Durante el intercambio con la prensa, Trump describió la situación de Venezuela en términos críticos y vinculó esa cooperación con los intereses estratégicos de Washington. “Venezuela es ahora mismo un país muerto. Tenemos que recuperarlo, y vamos a necesitar grandes inversiones de las compañías petroleras para que la infraestructura esté lista para funcionar”, afirmó.

El mandatario rechazó la idea de que Rodríguez haya respondido a Estados Unidos con críticas formales, pese a comentarios en los que la dirigente venezolana sostuvo que la operación representa una flagrante violación del derecho internacional y de la soberanía del país. Trump negó esa interpretación y afirmó que recibe un mensaje distinto. “Ustedes escuchan a una persona diferente de la que yo escucho”, dijo.

En ese contexto, Trump sostuvo que en el corto plazo necesita que le Rodríguez le otorgue a Estados Unidos “acceso total”. “Necesitamos acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y a otros recursos de su país que nos permitan reconstruirlo”, declaró.

El anuncio de Trump ocurrió a bordo del avión «Air Force One» en horas de la noche de este domingo, afirmando que «estamos pensando en abrir embajada en Caracas y nos han pedido que lo hagamos».

Las declaraciones del presidente estadounidense se produjeron en paralelo al avance del proceso judicial contra el ex dictador venezolano Nicolás Maduro. Trump afirmó que el país enfrenta “simplemente vamos a pasar por un juicio muy duro” antes de la comparecencia del ex líder chavista ante un tribunal federal.

“El caso es infalible. La gente está muy contenta con lo que hemos hecho”, dijo el mandatario.

Nicolás Maduro tiene previsto comparecer por primera vez al mediodía del lunes, hora local, ante un tribunal federal de la ciudad de Nueva York. El caso está bajo la supervisión del juez de distrito estadounidense Alvin K. Hellerstein, a quien Trump calificó como “muy respetado”.

El núcleo del expediente gira en torno a cargos por “narcoterrorismo” y conspiración para el tráfico de drogas, una figura penal que combina delitos de narcotráfico con el uso de la violencia o de estructuras armadas para facilitar la distribución de estupefacientes. El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que el ex líder de la dictadura chavista participó durante años en un entramado destinado a introducir toneladas de cocaína en territorio estadounidense, con el Estado venezolano como plataforma de protección y logística.

La funcionaria a cargo de la transición en Venezuela, Delcy Rodríguez, pidió el domingo una relación “equilibrada y respetuosa” con Estados Unidos, un día después de que las fuerzas estadounidenses atacaran Caracas y capturaran al dictador Nicolás Maduro.

Infobae

“Consideramos que es una prioridad avanzar hacia una relación equilibrada y respetuosa entre Estados Unidos y Venezuela”, escribió Rodríguez en Telegram.

“Extendemos una invitación al gobierno de Estados Unidos para trabajar juntos en una agenda de cooperación que apunte al desarrollo compartido”, concluyó.

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