Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

No es ningún secreto que el plan del Reino Unido para la eventual muerte de la reina Isabel II recibió el nombre en clave de Puente de Londres.

Por: AFP

Pero había disposiciones especiales si la monarca moría cuando estaba en Escocia, llamada Operación Unicornio.

El unicornio es el animal nacional de Escocia y forma parte del escudo de armas real, junto con el león de Inglaterra.

La monarca de 96 años falleció en su remota residencia de Highlands, Balmoral, con toda su familia inmediata volando para estar a su lado.

Los aspectos de la Operación Puente de Londres ya estaban activados, como los presentadores de la BBC vestidos de negro y los canales cambiando a noticias continuas.

El periódico Herald informó que el término Operación Unicornio se utilizó por primera vez en los periódicos en línea del parlamento de Edimburgo en 2017, previendo que llegaría un gran número de personas a Escocia si era allí donde moría el monarca.

“Se entiende que si la Reina muere en Escocia… el Parlamento, el vecino Palacio de Holyroodhouse y la Catedral de St Giles serán los principales puntos focales”, escribió el periódico el miércoles.

El palacio es la residencia oficial del monarca en Edimburgo y la catedral es una de las iglesias medievales más importantes de la capital escocesa.

Los asuntos parlamentarios se suspenderán de inmediato y los políticos prepararán una moción de condolencia y se prepararán para un funeral de estado.

Los miembros del público firmarán un libro de condolencias en el parlamento en Holyrood.

Una fuente en el Parlamento le dijo a The Herald que la muerte de la reina en Escocia podría provocar que cientos de miles de personas lleguen allí.

“Si la Reina fallece en Escocia, su cuerpo descansará en Holyroodhouse, luego de lo cual su ataúd será llevado a la catedral en la Royal Mile (en Edimburgo)”, escribió el periódico.

Luego de su muerte en Balmoral, se confirmó que el ataúd de la reina Isabel II será llevado a la catedral escocesa de San Giles, en Edimburgo, en tres días y allí yacerá durante 24 horas, en las que los ciudadanos podrán acudir a presentar sus respetos.

Luego, su cuerpo se colocará en el Royal Train en la estación Waverley en Edimburgo para un viaje por la línea principal de la costa este a Londres.

El cuerpo sin vida de la soberana, será primero trasladado a la residencia de Holyrood, sede del Parlamento escocés, y de allí será llevada previsiblemente el domingo a la catedral, situada en la Royal Mile de Edimburgo, a medio camino entre ambos edificios.

Tras anunciarse la noticia, el reverendo Calum MacLeod, ministro de ese templo, recordó que la reina era una “servidora fuerte y fiel”.

“Con toda la nación, en la Catedral de St Giles lloramos la muerte de su majestad la Reina, servidora fuerte y fiel para el Reino Unido y la Commonwealth durante muchos años”, indicó el religioso en la página web del templo.

El nuevo rey británico llevará el número III, porque en la historia real en las islas británicas hubo otros dos monarcas que llevaron el mismo nombre. Mentirosos y simpáticos, cada uno tuvo su personalidad y sus problemas para gobernar.

Por: Adrián Pignatelli – Infobae

Nada hacía prever los agitados tiempos políticos que se avecinaban. El joven monarca que accedía al trono en Inglaterra lo hacía en medio de la simpatía popular y caía bien su carácter austero y religioso, atributos que miraron con buenos ojos los estrictos puritanos que lo escrutaban con el ceño fruncido desde el Parlamento.

El rey de Gran Bretaña, Escocia e Irlanda Carlos I nació en Dunfermline, una ciudad del centro de Escocia, el 19 de noviembre de 1600. Era el segundo hijo de Jacobo I, lo sucedió en 1625 y el mismo año se casó con Enriqueta María, la hija de 16 años de Enrique IV de Francia que, por ser católica, no fue coronada como reina.

El rey Carlos I tuvo serios conflictos con el Parlamento y enseguida perdió popularidad.

El monarca recibió un reino con un erario vacío y necesitaba nuevos impuestos para generar recursos, impuestos que debían ser aprobados por el Parlamento. Ya estaban en guerra con España y necesitaba dinero. Pero los parlamentarios le votaron el derecho a cobrar aduanas, solo por un año. El rey no entendía semejante desconfianza y dominado por su favorito, el Duque de Buckingham, en 1625 y 1626 lo disolvió en dos oportunidades.

La expedición de 90 velas que el 1 de noviembre de 1625 que había enviado Cádiz en venganza por el desaire sufrido cuando fue rechazado por la hermana de Felipe IV, fue derrotada. Esa guerra inútil la debió afrontar con préstamos.

El rey intentó tapar las malas noticias con las persecuciones contra los católicos romanos, pensando que así podría distraer el pueblo, pero no le dio resultado.

Sus súbditos pudieron comprobar que los gobernaba un hombre mentiroso, sumamente desconfiado y con escaso sentido del humor. Le gustaba la música pero más la pintura, que lo convertiría en uno de los principales coleccionistas de la Europa de entonces.

Reunió un tercer parlamento en 1628 y accedió a la Petición de Derechos, una condición impuesta por los parlamentarios, mediante la cual se pretendía acotar los poderes del rey y que le recortaba poder en cuestiones impositivas, en la aplicación de la ley marcial, el encarcelamiento sin juicio y el acantonamiento de las tropas en hogares civiles.

Para colmo, el 23 de agosto de 1628, un fanático asesinó a su consejero preferido, Jorge Villiers, duque de Buckingham.

En 1629 volvió a disolver el Parlamento, detuvo a los líderes de la oposición y gobernó en forma despótica, aconsejado por el conde Strafford y el arzobispo Laud. Comenzaban diez años de dictadura.

Su intento de reestablecer en Escocia el episcopalismo terminó en una insurrección armada. Carlos I tuvo que convocar en 1640 al Parlamento, que necesitó para conseguir financiamiento en su guerra contra Escocia. Pero los parlamentarios estaban más preocupados en que el monarca se disculpase con ellos que en hacerle la guerra a los escoceses. Finalmente Carlos I lo disolvió. Había durado de abril a mayo de 1640. Por eso pasó a la historia como el Parlamento Corto.

Lo sucedió el Parlamento Largo, porque sus integrantes colaron la cláusula de que solo podría disolverse con el acuerdo de sus miembros, lo que le ponía un límite a las atribuciones del rey.

En secreto Carlos I entabló conversaciones con los escoceses e irlandeses para que lo ayudasen militarmente contra el Parlamento. Cuando se conocieron estas maniobras, le valió un amplio descrédito.

Fracasó su intento de detener a los líderes de la Cámara de los Comunes, como Pym, Hampden y Holles, entre otros, debió abandonar Londres en 1642. En pocos meses, estalló la guerra civil.

Oliver Cromwell

El ejército realista fue derrotado por Oliver Cromwell en julio de 1644 en Marston Moor y el rey perdió el norte de Inglaterra. El 14 de junio de 1645 en Naseby, el ejército del rey terminó de ser destruido.

Intentó negociar con partidos políticos, sin éxito. En 1646 debió huir a Oxford y se entregó a los escoceses. Intentó un doble juego, fingiendo negociar con el parlamento, pero también lo hizo con los escoceses, quienes invadieron Inglaterra para reponerlo en el trono. Pero después de la victoria de Cromwell en Preston, batalla librada entre el 17 y 19 de agosto de 1648, un tribunal acusó al rey de tirano, traidor y enemigo público y fue condenado a muerte.

Le cortaron la cabeza el 30 de enero de 1649 en Whitehall. Como última voluntad pidió vestir dos camisas por el duro frío invernal. Dijo que no quería mostrarse temblando en sus últimos momentos frente a sus enemigos que se habían reunido para verlo morir.

Carlos II

El otro Carlos, el mayor de nueve hijos, el segundo varón (el primero había muerto apenas su mamá lo dio a luz) nació en Londres el 29 de mayo de 1630 en el Palacio de Saint James.

Cuando su padre fue ejecutado fue proclamado rey de Escocia, donde desembarcó en 1650. Invadió Inglaterra, pero fue derrotado por Cromwell en Worcester en 1651. Debió huir a Francia y luego a los Países Bajos.

Cuando su padre fue ejecutado, la monarquía había sido abolida y reemplazada por una tiranía a cuyo frente estaba Cromwell, conocido como el “Lord Protector”. Cuando en septiembre de 1658 Cromwell falleció, se disparó el proceso para la restauración de la monarquía.

El Rey Carlos II fue más inteligente que su papá y mantuvo otro tipo de relación con el Parlamento.

Gracias a George Monck, gobernador de Escocia, que marchó con su ejército sobre Inglaterra para darle un corte a la anarquía reinante, Carlos fue llamado a Londres y aclamado rey en 1660.

Asumió el trono como Carlos II. Su primera medida fue ejecutar a los jueces que habían condenado a su padre, y ordenó desenterrar el cadáver de Cromwell y se lo colgó, sometiéndolo a una ejecución póstuma.

Era culto, afable, simpático, inteligente y popular, aunque también egoísta y se lo consideraría una persona frívola.

La obra de la restauración fue llevada adelante por su consejero el conde de Clarendon. Su política internacional fue continuación, en parte, de la de Cromwell. Vendió Dunkerque a Francia y en 1664 empezó una guerra con Holanda que tuvo que abandonar en 1667 luego de la Paz de Breda.

Desde entonces, siguió su propia política y gobernó con su ministerio llamado Cabal, un consejo privado formado por cinco personas, cuyas iniciales de sus apellidos formaban la palabra Cabal.

Con la intención de reestablecer la monarquía absoluta y el catolicismo, firmó con Luis XIV el secreto Tratado de Dover, por el cual recibió del rey de Francia una pensión y una promesa de ayudarle con tropas si fuera necesario.

Su política tropezó con el Parlamento, que lo obligó a terminar la segunda guerra con Holanda (1672-1674), y le hizo aprobar en 1673 la ley que impedía a los católicos ocupar cargos en el Estado, y la ley del Hábeas Corpus en 1679.

Ese mismo año disolvió el Parlamento para salvar a su consejero el Duque de Leeds. Reunido otro en Oxford, como aprobara la ley excluyendo de la sucesión a su hermano Jacobo, por ser católico, lo disolvió también, en 1681, y gobernó sin él.

Durante su reinado surgieron los dos grandes partidos: el Tory, conservador y Whig, liberal. Progresó la administración, se afirmó Inglaterra como potencia comercial y naval y como expansión colonial y se destacó por fomentar las artes y las ciencias.

Sufrió el impresionante incendio que entre el 2 y el 5 de septiembre de 1666 arrasó Londres.

Se casó con Catalina de Braganza de Portugal, de 23 años, en dos ceremonias: una católica, secreta y otra pública, anglicana. Si bien tuvo tres embarazos, terminaron en aborto y no tuvo descendencia. El tuvo hijos ilegítimos con sus amantes. Catalina pasó a la historia como la primera reina en beber té.

Tenía 54 cuando el 2 de febrero de 1685 Carlos II enfermó gravemente por un ataque de apoplejía, y sobrevoló la sospecha de envenenamiento. En su agonía, pidió la presencia de un sacerdote. En forma discretísima, acudió el padre John Huddleston. Era una persona a la que conocía, ya que el religioso lo había ayudado a escapar a Francia en 1651 cuando Cromwell lo perseguía. Acudió en secreto a las habitaciones del rey, quien fue admitido en el catolicismo y recibió la extremaunción. Así se convirtió en el primer católico que reinaba en Inglaterra desde la muerte de María I, en 1558.

Falleció el 6 de febrero en Whitehall.

Por supuesto no tenían cómo saberlo, pero estos dos monarcas deberían esperar 337 años para que el trono inglés fuese ocupado por otro Carlos, un príncipe cuya historia real, a sus 73 años, está empezando.

Mi nuevo libro trata sobre la intolerancia. Me fascinan aquellos que prefieren asociarse solo con personas que comparten su propia cosmovisión idéntica y que interpretan el más mínimo punto de desacuerdo político como evidencia del mal. La nueva religión de la identidad grupal y la ‘justicia social’ ha llevado a las personas que alguna vez fueron racionales a un estado de intolerancia frenética. Quiero entender por qué.

Por: Andrew Doyle – Spiked / Traducción libre del inglés de Morfema Press

Entonces, en mayo, cuando anuncié que estaba trabajando en un libro llamado Los nuevos puritanos, no me sorprendió mucho ver a tantos autoproclamados defensores de la ‘justicia social’ apresurarse a demostrar el mismo fenómeno que estaba intentando explorar. Algunos sugirieron que adquirirían copias solo para quemarlas. Uno dijo que tenía la intención de patearlo debajo del estante de la librería «para que pudiera pudrirse en la oscuridad». Otro simplemente declaró que yo era ‘pura escoria’. ¿Estaba alguna de estas personas consciente de que estaban demostrando mi punto?

Byline Times incluso afirmó que estaba librando ‘una batalla perpetua contra la justicia social, luchando contra un mundo presente artificial de «copos de nieve progres y agresivos» para volver a un pasado imaginario’. Esto fue una novedad para mí, dado que mi libro es una defensa de los valores progresistas y liberales, y critica explícitamente a quienes recurren a la calumnia del ‘copo de nieve’. Disfruté especialmente la sugerencia de que mi libro era un ejemplo de alguien que imagina que los enemigos existen para luchar contra ellos. Se necesita algo de descaro para hacer tal afirmación de un libro que en realidad no has leído.

Parecería que el título solo, Los nuevos puritanos: cómo la religión de la justicia social capturó el mundo occidental , fue suficiente para despertar la ira de estos guerreros de la cultura. En cierto sentido, esto no es sorprendente. Uno de los aspectos clave de este movimiento ideológico es que sus adherentes tratan todos los desafíos como una forma de herejía que debe ser anulada. A pesar de que les gusta difamar a sus detractores como ‘fanáticos’, olvidan que la definición principal de la palabra, ‘una persona que es completamente intolerante con cualquier credo, creencia u opinión diferente’, se aplica con mayor precisión a ellos mismos.

¿Por qué, por ejemplo, JK Rowling puede ser tan rutinariamente calificada de ‘odiosa’ y ‘transfóbica’ a pesar de no haber dicho nunca nada odioso o transfóbico? Solo esta semana, la autora de Harry Potter se encontró en un exasperante intercambio de Twitter con alguien que afirmaba que había sido «externamente odiosa con toda una comunidad». Rowling pidió pruebas con mucha razón, a lo que su detractor respondió: ‘No sé dónde lo dijiste, pero apuesto a que sí’. Para aquellos que participan en la caza de brujas, la falta total de pruebas es simplemente un inconveniente que hay que dejar de lado.

Es por eso que mi libro establece comparaciones entre la histeria del movimiento ‘despierto’ y la caza de brujas de Salem a fines del siglo XVII. En un estallido de locura colectiva que duró poco más de un año (de febrero de 1692 a mayo de 1693), 20 personas fueron ejecutadas por brujería en base al testimonio de niñas locales. Todos los procesamientos se aseguraron sobre la base de ‘pruebas espectrales’, lo que hoy podríamos llamar ‘experiencia vivida’. Las chicas simplemente declararon que habían visto a estas personas inocentes firmar el libro del diablo, o que habían estado ‘enviando sus espíritus’ para atormentar a la gente. Esta era su ‘verdad’, y así había que creerla.

Vemos una lógica similar en la guía policial actual en el Reino Unido, que dice que los ciudadanos pueden ser investigados por ‘discurso de odio’ basándose únicamente en la ‘percepción de la víctima’. Y cuando los practicantes de la cultura de la cancelación contemporánea hacen acusaciones de transfobia, racismo e incluso fascismo, no se requiere evidencia para avergonzar públicamente al acusado. La ‘experiencia vivida’ es todo lo que cuenta.

Hay quienes afirman que la mejor respuesta a estos revolucionarios culturales es simplemente ignorarlos y esperar que desaparezcan. Tales Pollyannas no han estado prestando atención. Los sumos sacerdotes de esta ideología identitaria ahora disfrutan de una influencia cultural sin precedentes, y lo han logrado porque el público en general ha sido demasiado apático, o intimidado, para desafiar su credo. Los nuevos puritanos actualmente dominan todas nuestras principales instituciones culturales, educativas y políticas, y no van a renunciar a su poder sin luchar.

Una progreprotesta

Los soldados de infantería de este movimiento son activistas en línea que afirman ser los desvalidos, valientes narradores de la verdad en un mundo injusto y víctimas de las estructuras de poder opresivas. Y, sin embargo, su visión del mundo está respaldada por Hollywood, Big Tech, todas las grandes corporaciones, la academia, los principales medios de comunicación, el gobierno de los Estados Unidos y el duque y la duquesa de Sussex. Lejos de luchar contra el establecimiento, los progres son el establecimiento.

En mi libro, sostengo que los nuevos puritanos «se entienden mejor como un clero de una época sin Dios, presidiendo un paisaje de ensueño creado por ellos mismos, reescribiendo nuestro lenguaje, historia y tradiciones a medida que avanzan». También describo cómo la guerra cultural es en gran medida una cuestión de lenguaje y quién define los significados de las palabras. La mayoría de la gente ha capitulado ante los nuevos puritanos principalmente porque no entienden sus objetivos. Estas son personas que usan frases que suenan progresistas como ‘justicia social’, ‘antirracismo’ y ‘equidad’. ¿Y quién no apoyaría eso?

Pero tal vez un pequeño experimento mental nos ayude a ver lo que realmente está en juego. Hace diez años, ¿alguien podría haber imaginado que dentro de una década la policía británica estaría investigando rutinariamente a los ciudadanos por ‘ no delitos ‘? ¿O que un alto miembro del gobierno del Reino Unido argumentaría a favor de las leyes para criminalizar a los comediantes profesionales por sus bromas ? ¿O que los activistas exigirían que se derribaran las estatuas de Winston Churchill , Mahatma Gandhi e incluso los abolicionistas de la esclavitud como Thomas Henry Huxley ? O que las grandes corporaciones estarían pagando una fortuna por oradores visitantes para reprender a su personal por su «privilegio blanco» y decirles que deberían » tratar de ser menos blancos «.‘? ¿O que una de las escuelas más prestigiosas de Londres estaría segregando a sus alumnos por color de piel para las actividades extraescolares? ¿O que un distrito escolar en Canadá estaría quemando miles de libros porque el contenido es ofensivo para las sensibilidades modernas, y que se referirían a esto como una ceremonia de «purificación de llamas» ?

Hace diez años, ¿alguien podría haber imaginado que en 2022 los políticos estarían tropezando y tartamudeando cuando se les preguntó ‘ ¿Qué es una mujer? ‘ y no puede responder a la pregunta? ¿O que ‘mujer’ se convertiría en una mala palabra, y que las empresas, las organizaciones benéficas, los medios de comunicación e incluso algunas facciones del NHS estarían favoreciendo frases como ‘ menstruadores ‘, ‘ personas que sangran ‘ e ‘ individuos con cuello uterino ‘? ¿O que un hombre sería nominado a Mujer del Año ? ¿ O que los violadores masculinos se identificarían como mujeres y serían trasladados a prisiones de mujeres, donde continuarían cometiendo más agresiones sexuales? O que se animaría a los niños homosexuales a pensar que estaban en el cuerpo equivocado, y se les daría una vía rápida a la medicalización ? ¿O que el director de la organización benéfica de derechos LGBT, Stonewall, estaría llamando a las lesbianas que no quieren incluir hombres en su grupo de citas ‘ racistas sexuales ‘ y comparándolas con antisemitas ? ¿O que las revistas médicas acreditadas estarían negando la realidad biológica, afirmando que el sexo no es binario en absoluto, sino que es un espectro ? ¿O que las mujeres serían despedidas de sus trabajos y sujetas a amenazas de muerte y violación por decir que el sexo biológico es real?

Pocos de nosotros negaríamos que todas esas afirmaciones habrían sido descartadas como ridículas hace solo 10 años. Ninguna persona en su sano juicio habría concedido que cualquiera de estos resultados fuera posible en una sociedad libre y liberal. Y sin embargo, aquí estamos.

Es por esto que tenemos que tomar acción. Escribí The New Puritans en un esfuerzo por proporcionar una descripción general accesible de la guerra cultural y sugerir algunas formas en que podríamos salir de ella. El ejemplo de Salem ilustra la tendencia humana al pensamiento grupal y la histeria, pero también nos ofrece una idea de cómo podemos escapar. Las chicas de Salem son el equivalente de las activistas de hoy, gritando ‘bruja’ (o ‘TERF’) a cualquiera que perciban que desafía su dominio. Pero Salem no hubiera sucedido si las autoridades no hubieran aceptado ciegamente las demandas de los acusadores. El problema no eran realmente las niñas, sino los magistrados y los ministros quienes daban crédito a sus mentiras.

De manera similar, los guerreros de la cultura del presente solo han tenido éxito porque las élites de nuestra sociedad se han doblegado a sus órdenes. Todo lo que se necesita es un puñado de activistas para hacer sus acusaciones injustificadas de que las personas decentes pierdan su sustento y destruyan su reputación. Considere el ejemplo de la autora de libros para niños Gillian Philip , a quien su editor dejó de lado simplemente por tuitear en apoyo de JK Rowling. O la coreógrafa Rosie Kay , que se vio obligada a renunciar a su propia compañía de danza después de expresar puntos de vista críticos con respecto al género en una reunión con bailarines en su propia casa. O la abogada Allison Bailey, quien fue etiquetada como ‘transfóbica’ e investigada por sus cámaras simplemente por plantear preocupaciones sobre el programa ‘Diversity Champions’ de Stonewall. Los ejemplos son infinitos.

Las lecciones de la historia están ahí si deseamos observarlas. La histeria de Salem llegó a su fin solo una vez que la población desarrolló el coraje para desafiar las fantasías de las niñas. El miedo a ser ‘cancelados’ es muy real, pero si no estamos dispuestos a hablar, el poder de los nuevos puritanos seguirá creciendo. La complacencia ya no es una opción.

Andrew Doyle es autor de The New Puritans: How the Religion of Social Justice Captured the Western World , que se publica hoy. Puedes pedir tu copia en Amazon aquí .

Se dice que el nacimiento del Gran Despertar fue alrededor de 2010-2014. El repentino aumento en los medios de comunicación de términos que denuncian prejuicios como racismo, sexismo y homofobia precedió al surgimiento político de Donald Trump y ha continuado desde que dejó el cargo.

Por: David Rozado – Unherd

Más recientemente, he investigado la prevalencia de los mismos términos en la literatura académica. Lo que encontré es que, en contraste con el contenido de los medios de comunicación, donde el número de referencias a diferentes tipos de prejuicios ha sido bastante estable desde la década de 1970 y luego aumenta considerablemente después de 2010, en la literatura académica la importancia de los términos de prejuicio ha aumentado de manera constante durante varias décadas.

La siguiente figura muestra cómo el enfoque académico sobre los prejuicios étnicos ha ido creciendo durante casi un siglo a través de cuatro olas distintas. La primera ola ocurrió justo después de la Segunda Guerra Mundial, la segunda después de 1968, la tercera durante la llamada década de 1990 “políticamente correcta” y la cuarta ola tiene lugar después de 2010. Observe también cómo después de cada ola, el nivel base permanece elevado, estableciendo así una nueva normalidad.

Año de frecuencia de términos denunciando prejuicios en trabajos académicos (1900-2020). Fuente: Semantic Scholar Open Research Center

En contraste con el prejuicio étnico, el concepto de prejuicio de género era prácticamente desconocido en la literatura académica antes de la década de 1970 y luego emerge rápidamente. La prominencia de este tema en el contenido académico permanece relativamente constante durante unos 30 años y vuelve a crecer después de 2010.

El interés académico sobre los prejuicios de orientación sexual aumenta principalmente después de 1980, coincidiendo con la devastación causada por la epidemia del SIDA. Los conceptos de prejuicio de identidad de género (es decir, transfobia) e islamofobia son fenómenos relativamente recientes en el contenido académico y solo comienzan a ganar importancia después del cambio de siglo.

El enfoque académico sobre el antisemitismo revela una dinámica completamente diferente. Las menciones de antisemitismo en el contenido académico crecieron antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Luego, el tema pierde importancia durante la década de 1950 y se ha mantenido relativamente plano desde entonces en marcado contraste con todos los demás tipos de prejuicios.

La relación entre el enfoque académico sobre el racismo y el sexismo después del movimiento por los derechos civiles de la década de 1960 es de interés. Vale la pena señalar en la figura a continuación cómo el aumento repentino de la prominencia del prejuicio de género en la literatura académica ocurre un poco más tarde que la segunda ola de interés en el prejuicio étnico. Las palabras comúnmente utilizadas para denunciar los prejuicios étnicos aumentan rápidamente a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970. Por el contrario, las palabras que se utilizan a menudo para denunciar los prejuicios de género aumentan a lo largo de la década de 1970. Esta tendencia es consistente con la idea de los académicos de género en la década de 1970 que construyeron el concepto de prejuicio de género imitando trabajos previos sobre prejuicio étnico.

Frecuencia de referencias a prejuicios étnicos y de género en trabajos académicos (1900-2010). Fuente: Semantic Scholar Open Research Center

También vale la pena comparar directamente la relación entre la prominencia de diferentes temas de prejuicio en la academia y el contenido de los medios de comunicación. La siguiente figura muestra cómo la primera ola de atención a los prejuicios étnicos en el contenido académico después de la Segunda Guerra Mundial en su mayoría no tuvo eco en los medios de comunicación. Sin embargo, la ola posterior a los derechos civiles se manifestó en ambas instituciones. La tercera ola (durante la década de 1990 “políticamente correcta”) fue muy prominente en los artículos académicos pero no muy notable en los medios de comunicación, lo que sugiere una desconexión en ese momento entre la academia y los principales medios de comunicación sobre este tema.

Frecuencia anual de términos que denuncian prejuicios en artículos académicos y medios de comunicación. Fuente: Semantic Scholar Open Research Center

Estos resultados durante el último siglo sugieren que el concepto de prejuicio se ha ido construyendo gradualmente en el contenido académico durante muchas décadas antes de su explosión posterior a 2010 en los medios de comunicación. El creciente enfoque académico en el prejuicio podría ser una consecuencia del creciente sesgo de izquierda de los académicos , ya que la preocupación por el prejuicio ocupa un lugar más alto entre las personas que defienden la política de izquierda.

Pero el misterio sigue siendo qué desencadenó la explosión posterior a 2010 en los temas de prejuicio en los medios de comunicación. La respuesta es probablemente multifactorial. Un factor contribuyente plausible podría haber sido las universidades que graduaron un flujo continuo de futuros productores y consumidores de contenido de medios de comunicación que estaban cada vez más en sintonía con el concepto de prejuicio. Una confluencia de factores adicionales alrededor de 2010, como el surgimiento de las redes sociales y sus incentivos para aprovechar el lenguaje emocional y negativo para maximizar la viralidad del contenido de las noticias, probablemente también influyó. La presidencia polarizada de Trump también podría haber contribuido a consolidar o exacerbar la tendencia preexistente.

Estos resultados sugieren que a menudo, pero no siempre, diferentes conceptos de prejuicio surgen primero en el contenido académico antes de que entren en el discurso de los medios de comunicación dominantes. Pero principalmente, los resultados brindan evidencia sólida sobre la frecuencia cada vez mayor con la que tanto las instituciones, como la academia y los medios de comunicación, mencionan términos que se utilizan a menudo para denunciar prejuicios. No está claro qué significa esto para Estados Unidos a nivel sociológico, pero dada la intensidad cada vez mayor de la guerra cultural, la explosión en el uso de estos términos difícilmente puede tomarse como un indicador de que nos estamos moviendo hacia un mundo más verde y más pacífico.

Ni siquiera en la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) tiene Nicolás Maduro Moros la confianza suficiente para hacer el normal relevo anual en las dependencias militares.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

Así se revela en los cuidadosos cambios en los 32 comandos, en los que solo nombró a 16 nuevos jefes, cuatro de ellos enroques, y ratificó a trece comandantes. La GNB pasó de ser el componente de mayor confianza a ser el que ha tenido más cantidad de oficiales detenidos o con procesos judiciales porque estarían promoviendo la salida de Maduro del poder.

En los años de mayores protestas, multitudinarias manifestaciones, gritos de libertad, continuas marchas de jóvenes, adultos y ancianos, el poder de la revolución contó con el apoyo del componente que en Venezuela tiene la dualidad policial y militar. La GNB fue el más represivo y violento de los que integran la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB); cientos de personas heridas, apresadas sin parámetros legales, con evidente violación a sus derechos humanos. Cientos de muchachos asesinados.

Era la época en que el Ejecutivo Nacional asignó mayor cantidad de recursos económicos a la Guardia Nacional, mejor dotación y equipamiento. En detrimento del resto de los componentes. Algunos jefes de dicho componente apoyaron a grupos de civiles armados para que atacaran a manifestantes, varios comandos eran el refugio de los mal llamados “colectivos”, que en realidad se resumen en bandas a quienes el partido de gobierno dotó de armas, dinero y motos.

Hoy la realidad es otra. La GNB pasó a ser un componente bajo sospecha, la cantidad de miles de deserciones, hechos delictivos en los que figuran funcionarios de esa institución, son alarmantes: narcotráfico, homicidios, robos, hurtos, secuestros, extorsiones, otros.

Con las resoluciones, del 23 de agosto de 2022, suscritas por el ministro de la Defensa, GJ (Ej) Vladimir Padrino López, fueron publicados los cambios y ratificaciones en los comandos de Vigilancia Costera, Comando Aéreo, Guardia del Pueblo, Antiextorsión y Secuestro, Antidrogas, Cuerpo de Ingenieros, Laboratorio Criminalístico y Acciones de Comando, Comando de Zona, pertenecientes al componente Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Infobae

La ONG Clima21 advirtió este miércoles que Venezuela es, entre las naciones amazónicas, “el país con mayor pérdida de bosques naturales en toda la región” por delante de Colombia y Bolivia, los más próximos en este indicador.

Por: EFE

“Durante el período 2016-2021, especialmente en los bosques naturales, Venezuela sufrió la mayor velocidad de aumento en la desaparición de este tipo de vegetación”, reveló la ONG en su informe “Bosques en desaparición: Deforestación en Venezuela 2016-2021″.

De acuerdo con la investigación, en el período 2016-2020 la cobertura forestal del país caribeño sufrió una disminución de 157.307 hectáreas, lo que equivale a “más de tres veces la superficie del Área Metropolitana de Caracas”.

La mayor preocupación en la nación caribeña, prosigue el informe, es “la velocidad con que se ha incrementado esa pérdida” de espacios que está relacionada con el hecho de que en los últimos años la deforestación estuvo orientada hacia “ecosistemas naturales boscosos no intervenidos anteriormente”.

En comparación, entre 2001 y 2015 el bosque natural representó el 19 % de toda la pérdida boscosa, mientras que en el período 2016-2020 alcanzó el 35 %, siempre según el informe.

Sobre las causas de la deforestación, la ONG puntualizó como las más importantes “la agricultura migratoria, la obtención de productos básicos del bosque y los incendios forestales”.

Además, añadió a “la minería de pequeña escala” como una de las causas de este fenómeno, y apuntó que, aunque sus efectos son difíciles de estimar, “mediciones locales indican que el país ha perdido una importante superficie forestal por esta actividad”.

Ante los resultados del informe, Clima21 instó al Estado venezolano a establecer una “política nacional integral de conservación de ecosistemas forestales”, así como a diseñar una estrategia de conservación de la diversidad biológica y a fortalecer las capacidades de las instituciones ambientales.

Un conmovedor arcoíris doble apareció sobre el Palacio de Buckingham momentos antes de que se anunciara la muerte de la Reina.

Por: Metro

Todos los ojos se han centrado en la casa de Su Majestad al norte de la frontera en Balmoral después de que el Palacio diera una actualización diciendo que la mujer de 96 años estaba siendo monitoreada por «preocupaciones» por su salud.

Las multitudes también se congregaron en el corazón de la monarquía en el centro de Londres en espera de más actualizaciones sobre la condición de nuestro soberano reinante más antiguo.

A las 18.30 horas, el Palacio anunció que la Reina «murió en paz en Balmoral esta tarde».

Muchos de los reunidos fuera de las puertas esperaban que el fenómeno, que apareció después de que las nubes oscuras y la lluvia dieron paso a rayos de sol, fuera una señal de buenas noticias por venir.

Pero otros se apresuraron a señalar el conmovedor simbolismo, comentando que Su Majestad había cruzado el puente del arcoíris.

La bandera en el Palacio de Buckingham se bajó a media asta cuando se conoció la noticia a las 6:30 p.m. Varios de los que estaban acurrucados fuera de las puertas comenzaron a llorar y a tomar fotografías mientras un solo helicóptero sobrevolaba los cielos.

Foto: Samir Hussein/WireImage

El Príncipe Carlos estaba con la Reina en Balmoral enfrentando la triste realidad de que la muerte de su amada madre lo llevaría a la mayor transición de su vida: de heredero a rey.

Por: The Guardian / Traducción libre del inglés de Morfema Press

Y luego, el jueves por la tarde, sucedió: el Palacio de Buckingham anunció que había fallecido.

Carlos, de 73 años, ahora rey Carlos, ha sido el siguiente en la línea de sucesión al trono durante siete décadas, por lejos la espera más larga en la historia de la monarquía británica. Ni él ni sus cortesanos han querido nunca hablar públicamente sobre el momento en que termina. La perspectiva de la muerte de la Reina siempre se ha considerado un asunto de gran tristeza privada.

“Nunca quiso pensar en la adhesión, porque significaba la muerte de su madre”, dijo el jueves un exasistente.

Pero con los médicos de la Reina expresando su preocupación por su salud y sus otros hijos y nietos luchando por estar con ella, el papel de heredero que ha definido la vida de Carlos desde los tres años cuando su madre accedió al trono en 1952, parecía estar desapareciendo. más cerca

Comenzará un nuevo capítulo, inevitablemente más corto, en la vida de Charles. Convertirse en monarca del Reino Unido y 14 reinos de la Commonwealth desde Canadá hasta Australia le permitirá responder una pregunta que lo ha perseguido durante décadas: después de toda una vida de intervenciones abiertas en la vida pública, ¿qué tipo de rey será?

En los días inmediatos se enfrenta a los desafíos gemelos de duelo personal y llevar a la nación en duelo.

“Estará enfocado en lo personal y la familia, pero para los palacios será una cuestión de [elegir] las cosas correctas para decir y hacer que enlutan a la nación pero también establecen los primeros pasos del nuevo reinado”. dijo otro ex asistente. Charles, agregaron, tenía una «profunda facilidad emocional» con las personas en duelo que predijeron que le serviría bien a él y al país en cualquier período de duelo.

El jueves, el foco de atención estuvo directamente en la familia cuando los hijos y nietos de la Reina se reunieron alrededor de la Reina. El duque de Cambridge, que está en línea para convertirse en Príncipe de Gales y el primero en la línea de sucesión al trono, se apresuró desde Berkshire a Balmoral, mientras que Kate, duquesa de Cambridge, permaneció en Windsor para cuidar a sus hijos, George, Charlotte y Louis. , que tuvo su primer día completo en su nueva escuela. Ahora que su padre se ha convertido en rey, el duque de Cambridge también asumirá la responsabilidad y los ingresos multimillonarios de las propiedades del Ducado de Cornualles.

El segundo hijo de la reina, el duque de York (que sigue despojado de sus deberes reales por sus vínculos con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein), y el conde y la condesa de Wessex estaban en el mismo avión de la RAF que el duque de Cambridge que aterrizó en Aberdeen justo antes de las 4 p.m. A ellos se unieron en Balmoral la Princesa Real, la Duquesa de Cornualles, que está en línea para convertirse en Reina consorte, y el Príncipe de Gales. La pareja ha estado teniendo compromisos en Escocia en los últimos días y se dice que Charles ha estado haciendo visitas matutinas regulares para ver a su madre mientras ella continúa teniendo problemas de movilidad.

Un portavoz del duque y la duquesa de Sussex que estaba de visita en el Reino Unido desde su casa en California también viajaba a Escocia. Tenían previsto asistir a la ceremonia de entrega de los Premios WellChild en Londres el jueves por la noche. La Press Association informó más tarde que Harry viajaría solo.

Fue solo en abril de 2021 que Carlos perdió a su padre, el Príncipe Felipe, quien falleció a los 99 años en el Castillo de Windsor. Su “querido papá”, dijo poco después, “era una persona muy especial”.

En junio, le dio un discurso muy personal a su «mamá» en una celebración de su jubileo de platino en las afueras del Palacio de Buckingham. “Te ríes y lloras con nosotros y, lo más importante, has estado ahí para nosotros durante estos 70 años”, dijo antes de mirar hacia adelante con la esperanza de que pudieran celebrar que uno de sus caballos ganara el Derby el próximo verano.

El Palacio de Buckingham, la casa de Carlos con sede en Clarence House y el Palacio de Kensington, que sirve como corte del duque y la duquesa de Cambridge y hasta 2020 del duque y la duquesa de Sussex, han estado planeando este cambio en la cima del estado británico durante varios años. Los miembros más jóvenes de la familia han asumido cada vez más deberes reales. William y Kate han aumentado su perfil, asumiendo roles formales a pedido de la Reina. Por ejemplo, el año pasado, el duque de Cambridge asumió el cargo de lord alto comisionado e inauguró la asamblea general de la Iglesia de Escocia.

Charles asumirá un papel destinado a representar la estabilidad en tiempos de cambio, en un momento de gran cambio político y social. Pero con décadas de servicio activo como Príncipe de Gales detrás de él, espera estar a la altura de esa tarea. No menos importante, a pesar de su edad, representará una generación diferente a la Reina, convirtiéndose en el primer monarca británico en haber ido a la escuela.

El nuevo rey se reunió con decenas de líderes extranjeros, interactuó con numerosos gobiernos británicos y estableció una red de organizaciones benéficas y causas que lo conectaron con al menos algunas de las preocupaciones de los británicos comunes y lo llevaron a entrar en conflicto con otros. Convirtió su propia corte en una especie de gran salón para convocar a los poderosos: reunió a líderes empresariales, líderes religiosos y políticos para abordar temas que van desde la sostenibilidad hasta la renovación urbana. Sus puntos de vista sobre las medicinas alternativas, el estilo arquitectónico y la agricultura a veces lo han llevado a enfrentamientos con otras partes de la sociedad civil, pero se ha presentado a sí mismo como una especie de tribuno de la gente que refleja, según él, los puntos de vista de la mayoría tranquila.

En 2014, un cortesano que conoce a Charles desde hace muchos años, a quien The Guardian le pidió que sugiriera qué tipo de rey sería, dijo: “Será fiel a sus creencias en sus contribuciones. En lugar de una reinvención completa para convertirse en un monarca en el molde de su madre, la estrategia será tratar de continuar con sus sinceras intervenciones, aunque revisando el tono y el contenido de cada una para asegurarse de que no dañe a la monarquía”.

Recientemente, en junio, en medio de informes de que Charles había expresado su opinión contraria a la política del gobierno del Reino Unido de deportar a los solicitantes de asilo a Ruanda, Clarence House emitió un comunicado en el que decía que permanecería “políticamente neutral” como monarca.

Ha fallecido Isabel II del Reino Unido, su rica historia y enorme legado vivirá por siempre.

Por: National Geographic

Winston Churchill dijo en una ocasión que, ya de pequeña, la princesa Isabel tenía “un aire de autoridad y reflexividad asombroso en una niña”. El premier británico supo juzgar acertadamente a la que sería una de las monarcas más importantes del Reino Unido. Ha sido la soberana más longeva del país y la que más tiempo ha reinado, convirtiéndose en la única que ha celebrado un jubileo de platino por sus 70 años en el trono.

Isabel se convirtió en reina en febrero de 1952 tras la muerte de su padre, Jorge VI. A lo largo de sus más de siete décadas de reinado ha visto como varias de las colonias que quedaban en el Imperio Británico se independizaban; ha vivido algunos de los momentos más tensos de la Corona inglesa, más centrados en la vida privada de sus miembros (en particular, el divorcio de su hijo Carlos y la muerte de la ex esposa de este, Diana de Gales) que en su desempeño público, por el que ha sido generalmente bien valorada; y ha afrontado momentos clave de la histórica reciente, como el Brexit (el proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europa) y la pandemia de COVID-19.

LA INFANCIA DE LA PRINCESA LILIBET

Isabel II nació la madrugada del 21 de abril de 1926 en la casa de su abuelo materno en Londres, en el número 17 de Bruton Street. (en 1977 se colocó una placa conmemorativa en este lugar, en ocasión de su jubileo de plata). Sus padres eran los duques de York, Alberto Federico Arturo Jorge (el futuro rey Jorge VI) e Isabel Bowes-Lyon, una noble escocesa. Fue bautizada como Isabel Alejandra María, aunque en el seno de la familia real la llamaban simplemente Lilibet, nombre con el que incluso apareció como “persona del año” en la portada de la revista Time en 1929.

Isabel II en la portada de la revista Time, 1929.

Cuatro años después que ella nació su única hermana, la princesa Margarita. Al contrario que Isabel, que ya de pequeña había sorprendido a un hombre de hierro como Winston Churchill por su madurez, Margarita sería la hermana “díscola” de la pareja: era famoso su carácter independiente, poco amante de las cadenas de la formalidad que suelen atar a la realeza, y a veces ácido. Sin embargo, a pesar de sus diferencias y de varios conflictos en su vida privada que surgirían más adelante, Margarita siempre manifestó un gran respeto y cariño por su hermana la reina de Inglaterra.

Ambas hermanas fueron educadas en casa por una institutriz privada, Marion Crawford. En aquel momento reinaba su abuelo Jorge V y las niñas no ocupaban todavía un lugar inmediato en la línea de sucesión, pero en 1936 las cosas se precipitaron: en enero murió Jorge V y, tras el breve reinado de su hijo mayor Eduardo VIII (tío de Isabel y Margarita), en diciembre de ese mismo año este abdicó y su hermano menor se convirtió en el nuevo rey con el nombre de Jorge VI. Esto dejaba a Isabel y Margarita como primera y segunda en la línea de sucesión, respectivamente. Ese mismo año, con poco más de 10 años, “Lilibet” se convertía en “Su Alteza Real, la princesa Isabel de York”. A partir de entonces tuvo que recibir la formación propia de una futura heredera, aunque siempre le quedó tiempo para disfrutar de sus dos grandes pasiones: los perros y los caballos, especialmente durante sus vacaciones de verano en Escocia.

Isabel II y su hermana, la princesa Margarita, en 1940.

CRECER EN LA GUERRA

Si su infancia pudo ser feliz, más allá de las responsabilidades que recaían sobre ella, no se puede decir lo mismo de su adolescencia, que quedó marcada por la Segunda Guerra Mundial. Aunque se propuso que tanto ella como su hermana Margarita fueran evacuadas a Canadá para garantizar su seguridad, su madre se opuso porque no quería dejarlas ir solas y ella misma no quería dejar solo a su marido el rey. En lugar de esto, se trasladaron a diversas residencias reales fuera de Londres – principalmente el castillo de Windsor, en Inglaterra; y el de Balmoral, en Escocia – para evitar los bombardeos de la aviación alemana en la capital.

Como heredera al trono, Isabel participó en diversas apariciones públicas y radiofónicas, y casi al final de la guerra se integró en el Servicio Territorial Auxiliar, una rama femenina del ejército que se ocupaba principalmente del mantenimiento y conducción de los vehículos. Al mismo tiempo, se le otorgaron poderes representativos para actuar como consejera de Estado en caso de que su padre se encontrara en el extranjero, haciendo incluso una visita oficial a Italia durante la liberación del país.

Isabel II, en su uniforme de oficial, durante una visita al campo donde recibió su instrucción.

Una de las anécdotas más recordadas de esta época, sobre la cual se hizo incluso una película en 2015 (A Royal Night Out), es la que tuvo lugar durante el Día de la Victoria en Europa, en mayo de 1945. Ella y su hermana salieron de incógnito del palacio, con el permiso de los reyes, para vivir en primera persona las celebraciones populares de la victoria contra el Tercer Reich.

MATRIMONIO Y DESCENDENCIA

Otro de los récords de Isabel II es el de haber tenido el matrimonio más largo en la historia de la Corona británica: durante casi 75 años estuvo casada con Felipe, Duque de Edimburgo, hasta que este falleció en abril de 2021 a pocos meses de cumplir 100 años.

Isabel y Felipe eran primos segundos y se conocieron por primera vez en 1934. Precisamente desde ese año empezaron a hablar frecuentemente por carta e Isabel dijo haberse enamorado de él; en 1947, cuando ella tenía 21 años, se prometieron oficialmente y se casaron aquel mismo año. El matrimonio no estuvo exento de polémica, por diversas razones: hubo quien criticó que eligiera a un noble extranjero en vez de británico (aunque adoptó el título de Duque de Edimburgo al casarse, descendía de las familias reales griega y danesa) y que, además, tuviera hermanas que se habían casado con nobles alemanes vinculados con la época nazi; la propia madre de Isabel tenía reticencias al respecto, pero finalmente le convenció aquel pretendiente y el enlace se celebró con gran pompa, como todas las grandes ocasiones en la vida de la futura reina.

Isabel II y Felipe de Edimburgo saludan a la multitud desde el balcón del palacio de Buckingham

De aquel enlace nacerían cuatro hijos: Carlos, príncipe de Gales, en 1948; la princesa Ana en 1950; Andrés, duque de York, en 1960; y Eduardo, conde de Wessex, en 1964. Por su parte, Felipe fue consorte real durante 69 años, el periodo más largo de la historia de la monarquía británica, y participó en los actos oficiales de la Corona hasta que su salud se lo permitió, en 2017.

LA CORONACIÓN DE ISABEL II

En los últimos tiempos de reinado de Jorge VI, su salud decayó e Isabel, como heredera, empezó a sustituirle en los actos oficiales, hasta su muerte en febrero de 1952. Sin embargo, la coronación de su sucesora no tuvo lugar hasta pasado más de un año, el 2 de junio de 1953.

En ese tiempo surgió un nuevo conflicto privado: su hermana Margarita quería casarse con Peter Townsend, un hombre divorciado, algo que no gustaba a los políticos conservadores ni tampoco a la Iglesia de Inglaterra, de la que Isabel se convertiría en líder al convertirse en reina. Finalmente Margarita renunció a sus planes, un suceso que supondría el conflicto más importante en la vida de las dos hermanas que, por el resto, tuvieron siempre una buena relación.

La ceremonia se preparó con gran cuidado, especialmente porque iba a ser la primera vez que la coronación de un monarca británico sería televisada enteramente: en 1937 se había retransmitido el desfile de la coronación de su padre, pero no la ceremonia en sí. Isabel tenía 27 años, pero ya estaba sobradamente acostumbrada a los baños de masas desde que empezara a sustituir a su padre en los actos oficiales.

La coronación siguió un patrón similar al de sus predecesores: una primera procesión hasta la abadía de Westminster, donde tendría lugar la ceremonia, seguida de una segunda procesión por diversos lugares emblemáticos de Londres hasta terminar en el Palacio de Westminster, la sede del Parlamento. El evento fue un éxito y millones de personas lo siguieron en las calles o por televisión. Además contó con la presencia de numerosos jefes de Estado y representantes de los países de la Mancomunidad de Naciones, además de los países de los que, aun siendo independientes, la tenían como reina por ser antiguas colonias británicas.

Desfile de coronación de Isabel II en junio de 1953

ISABEL II, 70 AÑOS DE REINADO

Como soberana, Isabel II ha sido testigo de un gran número de conflictos en el mundo y en su propio país: el apogeo y final de la Guerra Fría, la guerra de las Malvinas, tres décadas de conflicto en Irlanda de Norte que dejaron un gran número de víctimas y unas profundas heridas, las tensiones entre las naciones constitutivas del Reino Unido – en particular Escocia, que en 2014 rechazó en referéndum la posibilidad de independizarse – y desde 2016 el Brexit, que supuso la salida del país de la Unión Europea después de más de 40 años como miembro.

La reina Isabel II ha sido notablemente famosa por mantener las distancias de la política y ceñirse a su papel representativo como jefa de Estado. Muy raramente ha dejado entrever sus opiniones y nunca las manifiesta públicamente, una equidistancia que ha mantenido su popularidad entre las más altas de los países europeos con régimen monárquico. A pesar de la popularidad de la reina en sí, el apoyo a la monarquía como sistema es variable, con sondeos cada pocos años que oscilan entre el 60 y el 80% de británicos favorables.

Durante su reinado continuó el proceso de descolonización del antiguo Imperio Británico, que había empezado en la época de su padre Jorge VI. Más de 20 países obtuvieron su independencia, ya fuese de forma pactada o unilateral. Algunos de ellos la mantuvieron como jefe de Estado y se incorporaron a la Mancomunidad de Naciones; actualmente es reina de quince países: el Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Granada, Jamaica, las Islas Salomón, Papúa Nueva Guinea, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, y Tuvalu.

LADY DI, LA FAMILIA REAL Y LA PRENSA

Una de las principales batallas que ha librado la Casa Real bajo el mandato de Isabel II ha sido con los medios de comunicación, especialmente con la prensa amarilla y del corazón, que en numerosas ocasiones se ha inmiscuido en la vida privada de sus miembros de forma intrusiva e insensible. Notablemente, la reina rara vez ha concedido entrevistas, como sí lo han hecho sus nietos, los hijos del príncipe Carlos.

Uno de los conflictos más importantes que ha tenido en este sentido giró, precisamente, alrededor del príncipe Carlos y de su primera esposa, Diana de Gales, más conocida como Lady Di. El heredero y Diana se casaron en 1981 y de dicha unión nacieron los dos hijos del príncipe Carlos, Guillermo y Enrique. Pero la relación no prosperó debido a las infidelidades de este y se separaron en 1992 (el que Isabel llamó su “año horrible”, por los problemas personales de su familia y por un descenso inaudito en su popularidad), acabando por divorciarse en 1996.

Antes y después del divorcio, Diana había manifestado en muchas ocasiones su enfado por la conducta invasiva de los paparazzi, los fotógrafos de la prensa del corazón. Esta actitud la llevó a la muerte en agosto de 1997, cuando su coche sufrió un accidente en el Puente del Alma en París mientras huía de los paparazzi con su nueva pareja, Dodi Al-Fayed, y su conductor Henri Paul. Lejos de corregir su actitud, la prensa se entrometió de nuevo en el duelo de sus hijos, a los que la reina quería mantener apartados del foco mediático. En esa ocasión Isabel fue criticada por diversos motivos, como el no hacer declaraciones públicas ni concederle un funeral de Estado, alegando que Diana ya no era parte de la familia real desde su divorcio; y fue una de las pocas ocasiones en las que cedió a la presión pública. En años recientes, los conflictos con la prensa del corazón se han repetido alrededor de los príncipes Guillermo y Enrique, hijos de Carlos y Diana.

Cartel luminoso en Picadilly Circus durante las celebraciones del jubileo de platino de Isabel II

LA REINA DE LOS RÉCORDS

Ocasiones muy especiales en la vida de Isabel han sido sus jubileos, la celebración de ciertos años de reinado: el de plata en 1977 (25 años en el trono), el de rubí en 1992 (40 años), el de oro en 2002 (50 años), el de diamante en 2012 (60 años), el de zafiro en 2017 (65 años) y finalmente el de platino en 2022 (70 años). Fue la primera monarca de la historia del país en celebrar los jubileos de zafiro y de diamante, puesto que antes de ella el reinado más largo fue el de su tatarabuela Victoria, que reinó durante casi 64 años; y una de las pocas soberanas de la historia en sobrepasar los 70 años en el trono.

A pesar de los conflictos públicos, privados y nacionales por los que ha pasado, Isabel II sigue siendo una de las soberanas mejor valoradas de la historia de su país. Su experiencia, dedicación y distancia de los asuntos políticos la han hecho también muy respetada entre la gran mayoría de jefes de Estado que la han conocido. Por estas y muchas cosas, Isabel II ha sido la reina de los récords.

El Príncipe William llevó al Príncipe Andrew , el Príncipe Edward y su esposa Sophie, Condesa de Wessex , a Balmoral mientras corrían para estar junto a la cama de la Reina para unirse a una vigilia encabezada por el Príncipe Carlos y la Princesa Anne hoy.

Por: Daily Mail / Traducción libre del inglés de Morfema Press

El duque de Cambridge tomó el volante de su Range Rover con sus tíos y tías a bordo después de que fueran trasladados a Aberdeen desde Londres por un avión de la RAF esta tarde en medio de profundas preocupaciones sobre la salud de Su Majestad.

Horas antes, se vio al Príncipe de Gales, el heredero al trono, agarrando un gran maletín mientras abordaba el helicóptero real desde Dumfries House en Ayrshire con su esposa Camilla. La princesa Ana ya estaba en Balmoral después de que los deberes reales también la llevaran a Escocia.

Todos los hijos de Su Majestad están con su madre, junto con William, después de que los médicos revelaran que están «preocupados» por la salud de la monarca y la mantienen bajo supervisión médica. Pero el príncipe Harry viaja a Aberdeenshire sin su esposa Meghan Markle, que se hospeda en Frogmore Cottage, luego de un misterioso «cambio de planes».

En una declaración sin precedentes sobre la salud de la mujer de 96 años, el Palacio de Buckingham describió a la Reina como ‘cómoda’ luego de que sus médicos la examinaran esta mañana, horas después de que le recomendaron descansar en lugar de asistir anoche a una reunión del Consejo Privado en Zoom. .

Un portavoz real dijo: «Después de una evaluación adicional esta mañana, los médicos de la Reina están preocupados por la salud de Su Majestad y han recomendado que permanezca bajo supervisión médica». La reina permanece cómoda y en Balmoral. Multitudes de simpatizantes se han reunido fuera de Balmoral y el Palacio de Buckingham, donde apareció esta noche un raro arcoíris doble.

El príncipe Carlos, Camila y la princesa Ana están con la reina, cuya salud parece haber empeorado esta mañana. El heredero al trono aterrizó en un helicóptero en el césped de Balmoral el día de hoy. La pareja ha estado en Escocia para una serie de compromisos con Charles que se dice hará visitas diarias este verano.

A las 4 p. m., un avión de la RAF Northolt en Londres a Aberdeen aterrizó con el duque de York, el príncipe Eduardo, conde de Wessex y su esposa Sophie, quienes desfilaron del avión dirigido por el príncipe William. Su convoy de autos llegó a Balmoral a las 5 de la tarde.

El príncipe Harry no estaba a bordo, pero se cree que se dirigía a Balmoral, separado de otros miembros de la realeza. Se entiende que Meghan permanecerá en Londres, pero no asistirá a los premios WellChild como estaba previsto. La duquesa podría unirse a Harry en Escocia en una fecha posterior, dijo una fuente, luego de un cambio de plan en el que inicialmente se sugirió que Meghan iría al norte con su esposo.

Y Kate, la duquesa de Cambridge, se quedó atrás y fue vista en Windsor conduciendo para recoger a George, Charlotte y Louis después de su primer día completo en su nueva escuela.

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