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Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente interino de Perú, José Jerí, felicitó el martes a la líder opositora venezolana María Corina Machado por el premio Nobel de la Paz, que recibirá este miércoles, por su incansable labor en favor de «la libertad» del país.

EFE

«En nombre del gobierno y pueblo de Perú y en mío propio deseo expresarle nuestras más sinceras felicitaciones por haber sido distinguida con el Premio Nobel de la Paz 2025, galardón que honra su firme compromiso con la defensa de la democracia de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la República Bolivariana de Venezuela», indicó Jerí a través de un comunicado de Presidencia.

Agregó que Perú comparte «plenamente» los valores que inspiran «su incansable labor» en favor de la libertad y la recuperación institucional de Venezuela.

«Su ejemplo constituye una fuente de inspiración para todos aquellos que creen en el poder del diálogo, la Justicia y la voluntad popular como pilares de una convivencia pacífica y de un futuro democrático en nuestra región», señaló.

También transmitió «el testimonio del gran aprecio del pueblo peruano que le acompaña con esperanza y respeto en sus esfuerzos por construir una Venezuela libre democrática y en paz».

«Con mis mejores deseos de éxito en esta noble tarea, le reitero los sentimientos de mi más alta estima y consideración personal», concluyó Jerí, que lidera el gobierno de transición peruano.

Del mismo modo, minutos después, la Cancillería peruana emitió un comunicado en el que también saludó la concesión del premio Nobel de la Paz a Machado y afirmó que «su compromiso con la democracia y los derechos humanos es un aporte fundamental para nuestra región».

«En línea con la política exterior de nuestro país, el Perú reafirma su respaldo al Estado de derecho y a una transición democrática en Venezuela para que el Presidente Electo, Edmundo González, asuma su cargo, conforme a la voluntad expresada por su pueblo legitima y soberanamente», añadió el Ministerio de Relaciones Exteriores peruano.

El Comité del Premio Nobel de la Paz había ajustado todos los detalles para entregar la prestigiosa distinción a María Corina Machado, pero la líder opositora al dictador Nicolás Maduro no concurrirá a la ceremonia prevista para hoy en el City Hall de Oslo.

Por: Román Lejtman – Infobae

“Desgraciadamente todavía no está en Noruega y tampoco estará en el escenario del Ayuntamiento de Oslo a las 13.00 (hora local), cuando comience la ceremonia”, relevó Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Nobel.

Ana Corina Sosa, hija de la tenaz dirigente opositora, recogerá en su nombre la histórica distinción.

“Primó la seguridad de María Corina por todo lo demás”, explicó un representante de la oposición venezolana a Infobae, que llegó a Oslo para presenciar la ceremonia de premiación.

A la ceremonia han sido invitados Javier MileiJosé MulinoDaniel NoboaSantiago Peña, y el presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia.

No es casualidad que los mandatarios de Argentina, Panamá, Ecuador y Paraguay apoyen la transición democrática en Venezuela, durante un capítulo de extrema tensión diplomática y militar entre Maduro y Donald Trump.

Milei, Mulino, Noboa y Peña comparten los principios de la Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, donde Venezuela está en la mira del Pentágono.

Trump declaró ayer que “Maduro tiene los días contados”, mientras el Pentágono cierra el círculo sobre Venezuela con un dispositivo militar desplegado en aguas internacionales.

Y en este contexto, el rol de María Corina Machado es clave para terminar con el régimen totalitario que asola a la región con sus delitos trasnacionales y sus profundos vínculos geopolíticos con China, Rusia, Irán y Corea del Norte.

La líder opositora venezolana permanece en la clandestinidad desde agosto de 2024, tras la decisión del régimen de Nicolás Maduro de multiplicar las órdenes de captura contra integrantes de su movimiento político.

Maduro preservó su poder haciendo fraude electoral contra el presidente electo Edmundo González Urrutia, y forzando la clandestinidad de María Corina Machado, que fue acusada sin evidencias de tramar una conspiración contra el dictador de Venezuela.

Confirmada la ausencia de María Corina Machado por razones de seguridad, el Comité del Premio Nobel de la Paz rediseñó la ceremonia oficial.

En este contexto, Kristian Berg Harpviken, anunció que la líder opositora será representada por su hija Ana María Machado. Y en el Citi Hall de Oslo también estarán otros familiares de la líder opositora perseguida por el régimen caribeño.

Ana Corina Sosa leerá el discurso que escribió María Corina”, aseguró Kristian Berg Harpviken, en nombre del Comité del Premio Nobel.

No es la primera vez que un galardonado con el Nobel de la Paz no acude a recogerlo el día de la entrega.

Cuando el chino Liu Xiaobo, entonces encarcelado, ganó el Nobel de la Paz en 2010, nadie acudió a recoger el premio. Se colocó una foto suya en el sillón destinado a él, y la actriz noruega Liv Ullmann leyó el discurso de aceptación.

En 2022, en cambio, el bielorruso Ales Bialiatski, uno de los tres galardonados con el Nobel de ese año, estuvo representado por su esposa, Natallia Pinchuk. En esa época, Bialiatski estaba en prisión.

Y cuando fue premiada la dirigente iraní Narges Mohammadi, también encarcelada, fueron sus hijos quienes viajaron a Oslo en 2023 para recoger el premio y leer el discurso.

A las 13, (hora de Oslo) iniciará la ceremonia en el City Hall. Habrá un show artístico y a continuación será el turno de Watne Frydnes, director ejecutivo del Comité del Premio Nobel noruego.

Por último, cerrando una ceremonia que será histórica para Venezuela y América Latina, Ana María Sosa leerá en nombre de su madre María Corina Machado el discurso de aceptación del premio Nobel de la Paz.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este martes 9 de diciembre durante un acto en el Mount Airy Casino Resort de Pensilvania la efectividad de la campaña de ataques con misiles contra narcolanchas frente a costas de Venezuela. En su discurso, el mandatario estadounidense aseguró que estas operaciones han reducido el tráfico de drogas en más de un 90% y advirtió que el próximo paso de su estrategia militar apuntará a tierra firme.

La Patilla

«Esos mismos misiles que están eliminando a los narcotraficantes en Venezuela, piensen en eso (…) Esos mismos sistemas», declaró Trump, vinculando el poderío militar estadounidense con la interrupción de las rutas de droga. El presidente afirmó que «cada uno de estos barcos que destruimos salva 25.000 vidas en los Estados Unidos».

Trump ofreció cifras sobre el impacto de la ofensiva naval en el Caribe, asegurando que el tráfico de drogas se ha reducido en un 94 %. Según su lectura, la campaña ha sido tan letal que «ahora la gente tampoco quiere ir a pescar; no quieren tener nada que ver con estos barcos».

Sin embargo, el punto más álgido de su intervención fue el anuncio de una posible expansión del teatro de operaciones. «Y ahora vamos a ir por objetivos terrestres. Es más fácil de esa manera», sentenció el republicano, sugiriendo un cambio táctico desde la interdicción marítima hacia ataques directos en suelo continental.

El mandatario también trazó un paralelismo entre las amenazas en el hemisferio occidental y la situación en África, mencionando que los mismos sistemas de misiles apuntan a Somalia para proteger la navegación comercial. En este contexto, Trump arremetió contra la inmigración proveniente de ese país, calificando sus lugares de origen como «un desastre, llenos de criminalidad y sucios».

Para cerrar, reiteró su política de «tolerancia cero» en materia migratoria bajo la premisa de la asimilación cultural y económica. «Si no comparten nuestros valores, ni contribuyen a nuestra economía o nuestra sociedad, no los queremos en nuestro país».

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999 tejió alianzas estratégicas con China y Rusia para impulsar su visión de un mundo multipolar y contrarrestar la influencia de Estados Unidos.

Por: Norberto Paredes – BBC

Esas relaciones resultaron clave en 2019, cuando el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, enfrentó una grave crisis de legitimidad tras unas elecciones marcadas por acusaciones de fraude: ambas potencias rechazaron entonces el reconocimiento internacional del líder opositor Juan Guaidó, quien se había declarado presidente interino.

Pekín y Moscú le dieron incluso apoyo económico y militar a Maduro.

Seis años después, Maduro atraviesa una nueva crisis —la más grave en sus más de 12 años de gobierno— pero ni China ni Rusia han mostrado disposición a apoyarlo más allá de llamados generales a la calma y a la no injerencia.

Todo apunta a que, esta vez, Maduro está solo frente a lo que él ha denunciado como un intento de derrocarlo.

Desde septiembre, el gobierno de Donald Trump ha desplegado unos 15.000 soldados y más del 20% de la capacidad combativa de la Armada de Estados Unidos en aguas del Caribe frente a las costas de Venezuela, incluyendo el portaaviones más grande y sofisticado del mundo.

Trump ha dicho que su objetivo es combatir el narcotráfico, pero analistas concuerdan con Maduro en que probablemente la meta final de Washington es impulsar un cambio de régimen en Venezuela.

Un respaldo que se limita a la retórica

Fernando Reyes Matta, director del Centro de Estudios sobre China de la Universidad Andrés Bello de Chile, estima que la situación de Maduro es crítica.

«Le queda poco tiempo. Los respaldos que tuvo en el pasado ya no están allí en términos reales, más allá de ciertas declaraciones retóricas», le dice a BBC Mundo.

Maduro solicitó a finales de octubre asistencia a Rusia y a China para mejorar sus capacidades militares, según reportó inicialmente The Washington Post.

El diario estadounidense obtuvo a finales de octubre documentos internos del gobierno de EE.UU. que afirman que Venezuela le pidió específicamente ayuda a Moscú para reparar aviones de combate Sukhoi, de fabricación rusa, mejorar los sistemas de detección de radares y la entrega de misiles.

Poco después de que saliera a la luz el reporte, al portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, lo interrogaron sobre si Moscú estaba brindando ayuda a Caracas. Él se limitó a decir que su país mantenía contacto constante con Venezuela y se negó a dar más detalles.

Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, expresó en rueda de prensa su «firme apoyo a las autoridades venezolanas en la defensa de la soberanía nacional».

«Una agresión directa agravará la situación en lugar de resolver los problemas que tienen todo el potencial de resolverse legal y diplomáticamente dentro del marco jurídico», agregó Zajárova.

Y este 7 de diciembre, la agencia rusa de noticias Tass informó que el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Ryabkov, le dijo que el país se mantiene «hombro con hombro» con Venezuela.

«»Expresamos nuestra solidaridad con Venezuela, con quien recientemente firmamos un acuerdo de asociación estratégica y cooperación. » cita la agencia Tass.

«Apoyamos a Venezuela, como ella nos apoya, en muchos ámbitos. En estos momentos difíciles, nos solidarizamos con Caracas y los líderes venezolanos. Esperamos que la administración Trump se abstenga de agravar la situación y llevarla a un conflicto a gran escala. La instamos a que así lo haga», agrega.

Pero estas reacciones distan mucho de lo ocurrido en 2018, cuando Rusia envió a Venezuela más de 100 pilotos y militares rusos y dos bombarderos con capacidad nuclear como una demostración de fuerza y apoyo frente a Estados Unidos, que acababa de desconocer los resultados favorables a Maduro dados por el Consejo Nacional Electoral, controlado por gente cercana a él.

Otras prioridades

Reyes Matta, quien también fue embajador de Chile en China durante el primer gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010), asegura que Venezuela dejó de ser un tema importante para Pekín y Moscú en el contexto geopolítico actual y aún más tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

«No existen razones hoy ni para Rusia ni para China para jugárselas defendiendo a Venezuela teniendo en cuenta otros problemas que tienen, como Rusia y su guerra en Ucrania y China tratando de convivir en el escenario internacional con el presidente Trump», añade.

Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, Rusia ha destinado enormes recursos financieros y activos militares a una guerra que ha drenado sus finanzas y sus fuerzas armadas.

También ha desencadenado una serie de sanciones de parte de Occidente.

Todo esto se traduce en menos dinero y armas para aliados ideológicos que probablemente han pasado a segundo plano para el presidente ruso Vladimir Putin.

«Ni Rusia va a arriesgarse a recibir más sanciones de las que ya tiene ni China va a arriesgarse a que le impongan más aranceles por defender a Maduro», le dice a BBC Mundo Vladimir Rouvinski, director del Laboratorio de Política y Relaciones Internacionales (PoInt) de la Universidad Icesi en Cali, Colombia.

Las relaciones entre Estados Unidos y China han estado marcadas por tensiones comerciales desde que Donald Trump asumió la presidencia y anunció aranceles a múltiples países.

Aunque la situación parecía complicada, una reunión entre Trump y Xi Jinping a finales de octubre en Corea del Sur, que fue calificada como positiva por ambos líderes, abrió la puerta a posibles acuerdos.

EE.UU. redujo a la mitad un arancel del 20% sobre productos chinos vinculado al control del flujo de fentanilo, aunque los aranceles sobre otros bienes chinos se mantienen, con un promedio cercano al 50%.

Para Pekín, probablemente defender a Maduro signifique poner en riesgo estos avances sin muchos beneficios más allá de ideológicos.

China ha reevaluado su apoyo a Maduro

Según los documentos oficiales filtrados obtenidos por The Washington Post, Maduro también le envió una carta al presidente chino, Xi Jinping, solicitando «una mayor cooperación militar» para contrarrestar «la escalada entre Estados Unidos y Venezuela».

En la carta, Maduro pidió al gobierno chino que acelerara la producción de sistemas de detección de radar por parte de las empresas chinas, presumiblemente para que Venezuela pudiera mejorar sus capacidades.

Por muchos años, los préstamos chinos a Venezuela fueron esenciales para la inversión y el desarrollo de la economía del país.

De hecho, desde mediados de los años 2000 hasta 2016, Venezuela fue en el principal receptor de préstamos chinos en América Latina.

Según el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), Caracas recibió durante ese periodo aproximadamente entre US$50.000 y US$60.000 millones en financiación.

Estos préstamos, que representaron más del 40% del total en América Latina provenientes de China, convirtieron a Venezuela en un elemento clave para la expansión de la influencia china en Latinoamérica.

Pero el colapso económico del país y el deterioro de su industria petrolera han hecho que Pekín reevalúe cuánto apoyo quiere darle a Nicolás Maduro.

En los últimos años, China ha reducido la concesión de nuevos préstamos y ahora se concentra principalmente en garantizar el reembolso de préstamos anteriores.

Rouvinski estima que China no quiere dañar de antemano la relación que pueda tener con un futuro gobierno de transición.

«Creo que China está dispuesta a negociar con cualquier gobierno que eventualmente reemplace a Maduro y considera que apoyar demasiado a Maduro ahora podría traerle consecuencias negativas cuando el régimen caiga», añade.

Recientemente, en su programa de radio Con Maduro, el mandatario venezolano aseguró que China «apoya públicamente el derecho de Venezuela a ejercer su soberanía y a la paz».

«Maduro está completamente solo»

El director del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China de la UAB, Fernando Reyes Matta, sostiene que los eventos políticos ocurridos en Venezuela el año pasado también han influido en el cambio de postura de Moscú y Pekín respecto al país.

«Yo no creo que ninguno de los dos países esté dispuesto a apoyar a un régimen que cuenta con tan poco respaldo interno. Además, tanto Rusia como China saben que la última elección presidencial tuvo características fraudulentas muy evidentes», afirma.

La elección de julio del año pasado estuvo marcada por serias acusaciones de fraude. Aunque el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el oficialismo, proclamó la victoria de Nicolás Maduro, no presentó pruebas ni datos desglosados como se había hecho en procesos anteriores.

A esto se sumó que la oposición, liderada por María Corina Machado —recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz—, publicó actas electorales que indicaban que el candidato opositor Edmundo González había resultado ganador.

«Esta vez, Maduro está completamente solo», subraya el politólogo ruso Vladimir Rouvinski. «Puede que Rusia y China sigan criticando la intervención estadounidense, pero no están dispuestos a ir más allá», concluye.

La respuesta de ambos países deja en evidencia que el gobierno de Nicolás Maduro ya no puede contar con el respaldo absoluto de estas dos potencias que jugaron un papel importante en crisis pasadas.

Esta vez, la subsistencia de Maduro y su círculo probablemente dependerá más de su propia capacidad para resistir y de qué tan decidido está el presidente Donald Trump en continuar su campaña en su contra, pues lo señala de ser el líder del Cartel de los Soles, un grupo que recientemente ha sido designado como organización terrorista.

Rumbo Propio saluda con orgullo y profundo reconocimiento moral la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, un acontecimiento que marca un antes y un después en la lucha por la libertad en Venezuela. Este reconocimiento mundial no es solo un homenaje a su valentía personal, sino una confirmación de que la causa democrática venezolana ha trascendido cualquier intento de silenciarla.

El Nobel otorgado a María Corina desmonta definitivamente la narrativa del régimen y expone ante el mundo la naturaleza opresiva que ha intentado someter a nuestro país. La comunidad internacional reconoce hoy lo que desde hace años denunciamos: que Venezuela exige y merece un cambio político profundo, pacífico y democrático.

Este premio también honra el sacrificio de miles de ciudadanos, activistas, líderes regionales y equipos que, con riesgo, disciplina y convicción, han sostenido esta lucha. Cada venezolano que no se ha rendido está representado en esta victoria moral. Es un logro que confirma que la resistencia cívica sí tiene impacto, y que el esfuerzo colectivo de quienes defienden la verdad siempre prevalece.

En Rumbo Propio reiteramos nuestra decisión inquebrantable de seguir trabajando por la reconstrucción institucional del país, por la justicia que ha sido negada y por la Venezuela libre que estamos obligados a conquistar. Este reconocimiento internacional impulsa y legitima aún más el camino que hemos trazado y fortalece nuestra responsabilidad con el presente y el futuro del país.

A María Corina Machado, nuestra admiración y respaldo.

A su equipo nacional e internacional, nuestro reconocimiento por sostener con firmeza una causa justa.

A Venezuela, nuestra promesa de avanzar con coherencia, determinación y visión política.

Rumbo Propio
Por la Libertad, la Justicia y la Verdad.

El fin de semana que acaba de concluir fue trágico para la sociedad democrática venezolana. Fuimos sacudidos e impactados por la terrible noticia del fallecimiento, en el centro de torturas del Helicoide, de nuestro amigo y luchador por la democracia, el exgobernador de Nueva Esparta Alfredo Díaz.

Alfredito —como todos lo conocíamos— tenía más de un año preso, totalmente aislado de su familia y amigos, sin derecho a la defensa y sin un proceso penal que legitimara de forma alguna su secuestro. De acuerdo con las versiones de sus familiares, venía sufriendo diversas patologías sin que los agentes de la dictadura se ocuparan de garantizarle atención médica de ninguna naturaleza.

La dictadura condenó a una muerte lenta a este valiente líder popular de la isla de Margarita, al negarle atención médica, someterlo a un aislamiento total y mantenerlo recluido en condiciones infames.

De acuerdo con el informe de la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones, han muerto en las cárceles del país 25 presos bajo custodia del Estado.

Una cifra escandalosa que revela la catadura moral de la cúpula roja y de los funcionarios obligados a velar por la integridad física y moral de los privados de libertad, especialmente de la gigantesca cantidad de presos políticos.

El país conoce la maldad con la cual se ha ejecutado la política de arrasar con toda la dirigencia democrática: secuestrando, asesinando y persiguiendo a miles de ciudadanos cuyo único “delito” fue participar en la campaña electoral presidencial del año pasado o haber cumplido funciones como autoridades electorales.

Hoy tenemos cerca de 2.000 presos políticos, más de 3.000 ciudadanos judicializados y más de 5.000 desplazados dentro del territorio nacional, sin contar los miles que han debido abandonar el país para salvaguardar su vida y su libertad.

Maduro reveló recientemente el objetivo de esta operación de terrorismo de Estado: “desaparecer a la derecha”. El pasado lunes 10 de noviembre de 2025, en una reunión del PSUV, el dictador afirmó:

“La derecha maltrecha desapareció del escenario político nacional y solo le queda para amamantar las amenazas de la bestia imperialista del norte”.

Lo que verdaderamente revela esta declaración es la perversión del personaje. Para él, “derecha maltrecha” somos todos los venezolanos que repudiamos su barbarie. Cuando afirma que hemos desaparecido del escenario político nacional, es porque en su mente anida la idea de desaparecernos: es decir, eliminarnos física y políticamente.

Para ello ha apelado a la más brutal escalada de violencia que gobierno alguno haya desatado en nuestra historia reciente. El volumen de presos, exiliados y muertos generados por las órdenes de Maduro no tiene antecedentes en el último siglo venezolano.

Su deseo de “desaparecer a la derecha” evidencia su responsabilidad en los protocolos aplicados por sus esbirros, quienes han desatado una cacería de brujas secuestrando a cualquier ciudadano que exprese una opinión disidente o ejerza su derecho a la protesta, derecho que, aunque consagrado en la Constitución, ha sido confiscado por instrucciones del usurpador de Miraflores.

A los ciudadanos secuestrados se les aísla de forma permanente, impidiéndoles toda comunicación con familiares y abogados. A muchos se les somete a infames torturas físicas y psicológicas. A otros se les niega asistencia médica hasta llevarlos a la muerte, como acaba de ocurrir con el exgobernador margariteño.

Por supuesto, todos estos presos tienen pseudoexpedientes forjados, basados en chismes y notas carentes de valor jurídico, pero suficientes para que los agentes judiciales de la dictadura acusen y condenen —sin proceso alguno ajustado a los principios elementales del derecho— a miles de inocentes. En la mayoría de los casos, los juicios nunca se efectúan o se adelantan a paso de morrocoy. En otros, se realizan juicios exprés para condenar a inocentes.

El caso más reciente y relevante de estos aberrantes procesos es el de la Dra. Marggie Xiomara Orozco Tapias, médica de 65 años, a quien se le aplicó la pena máxima reservada para delitos como homicidio, secuestro o violación. La profesional de la salud no mató ni secuestró a nadie. Su “delito” fue que, en medio del fragor de la campaña presidencial del 28 de julio de 2024, envió un mensaje de audio por WhatsApp a un grupo de vecinos de San Juan de Colón, en el estado Táchira, invitándolos a votar en contra de Nicolás Maduro y responsabilizándolo de la crisis económica que atraviesa el país.

Este cuadro —agravado por el crimen cometido con la muerte del exgobernador Alfredito Díaz— constituye prueba más que suficiente de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por Maduro y su camarilla.

Ratifica además la opinión del Vaticano, expresada por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, quien afirmó que “Maduro representa la oscuridad y la muerte”.

¿Puede alguien negar que esa afirmación está más que comprobada con la muerte, la tortura y la injusticia del Helicoide, solo por mencionar el más visible campo de concentración del socialismo del siglo XXI?

La expulsión de la camarilla usurpadora de los aposentos del poder es hoy más que nunca una suprema necesidad para la nación venezolana, que padece esta barbarie diariamente y recibe cada día una noticia peor que la anterior sobre los desafueros y crímenes del régimen.

El asesinato de Alfredito Díaz nos duele a todos los demócratas. Su espíritu libertario sigue vibrando en el corazón del país. Se equivocan los esbirros si creen que con estas muertes lograrán “desaparecer” a los luchadores; por el contrario, surgirán más hombres y mujeres firmes dispuestos a alzar la bandera de la democracia y la libertad.

César Pérez Vivas

El Premio Nobel de la Paz será otorgado este miércoles y la galardonada líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, ha dicho que saldrá de la clandestinidad en su país para recibirlo en Oslo, Noruega. Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha reunido una fuerza militar formidable en el Caribe y declarado que Maduro lidera un grupo narcoterrorista que amenaza la seguridad de Estados Unidos.

Por: Ian Vásquez – El Comercio

Los días del régimen chavista sí parecen estar contados. Lo ideal sería que tal desenlace ocurra debido a divisiones internas y al abandono de apoyo a Maduro dentro del mismo régimen.

No es irreal pensar que el colapso pueda suceder así. Sabemos que el descontento en Venezuela es amplio y que, sin cierta colaboración de elementos dentro de la estructura de poder, Machado y sus equipos no podrían haber comprobado de manera tan eficaz su victoria en las elecciones presidenciales fraudulentas del año pasado. Tampoco los miembros clave del equipo de Machado podrían haber escapado de la embajada argentina en Caracas este año sin colaboración alguna de las fuerzas de seguridad venezolanas.

Pase como pase, el fin del chavismo en el poder será un momento clave en la historia venezolana y latinoamericana. Ese fin y sus consecuencias se parecerían más al colapso del comunismo en Europa del Este que al derrumbe de regímenes autoritarios en Medio Oriente y el caos, antiliberalismo y violencia que le siguieron. Así como fue el caso en la Alemania Oriental o Polonia de los años ochenta, el pueblo venezolano está unido en su odio por el socialismo. En el caso venezolano, están unidos también por una cultura y religión común, y en su apoyo por la oposición política que representa Machado.

Esto no quiere decir que no habrá retos importantes para cualquier gobierno democrático de transición. A diferencia del caso europeo oriental, podrá haber focos de resistencia armados y financiados por los carteles de drogas ilícitas. Pero, tristemente, eso es una realidad en numerosos países latinoamericanos con la que los gobiernos democráticos tienen que tratar.

Para enfrentar ese y otros retos, Machado a lo largo de más de dos décadas ha sido muy clara acerca del ideario que debe guiar las políticas públicas de la nación. Según su reciente “Manifiesto de Libertad”, ella sostiene: “Que la dignidad sea la fuerza motriz de nuestra revitalización nacional: la fuerza que establezca un mercado libre de ideas y de empresa, que promueva el desarrollo pleno de cada persona y que limite la autoridad del Estado a su función legítima: la de ser el firme guardián de nuestros derechos inalienables”.

En la nueva Venezuela, la libertad juega un papel central: “La libertad no es un privilegio concedido por el gobierno, sino un derecho inherente a la naturaleza misma de nuestra humanidad. Todo venezolano nace con derechos inalienables otorgados por nuestro Creador, no por los hombres. Ningún régimen, sistema político o tiranía tiene el poder de arrebatarnos lo que es divinamente nuestro: el derecho a vivir con dignidad, hablar con libertad, crear, soñar y prosperar como individuos”.

Machado se dirige al pueblo venezolano, pero su mensaje es universal. Se contrapone a la dictadura y propone realizar una visión de libertad plena, una que América Latina no ha poseído durante toda su historia. La propuesta de Machado vale para toda la región; entre otras razones, para prosperar como nunca antes y no caer tan fácilmente en la tiranía de manera recurrente. Y tal como fue el caso de la caída del muro de Berlín, la caída del régimen chavista podría incluso iniciar el fin de otras dictaduras regionales y ser un saludable estímulo para la libertad en toda la región. «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados.»

La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, denunció una “adulteración” de los resultados de las elecciones en su país y condenó la “injerencia” de su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien apoya a un candidato derechista.

El Nacional

A punto de concluir, el escrutinio de las presidenciales es liderado por el conservador Nasry Asfura, favorito de Trump, con una estrecha ventaja sobre el también derechista Salvador Nasralla, quien denuncia ser víctima de un “fraude”.

“El pueblo asistió y participó valientemente y decidido en las urnas, pero vivimos un proceso marcado por amenazas, coacción, manipulación del TREP (sistema de resultados preliminares) y adulteración de la voluntad popular”, dijo Castro durante un acto público en la localidad de Catacamas.

“Estas acciones constituyen un golpe electoral en curso que vamos a denunciarlo” en instancias internacionales, agregó la mandataria en su primera declaración tras los comicios, marcados por demoras en el escrutinio a raíz de sucesivos fallos informáticos.

La candidata del oficialismo de izquierda, Rixi Moncada, quien también denunció un “fraude” quedó en un lejano tercer lugar de los punteros.

Castro agregó que los resultados de las elecciones “están viciados de nulidad” desde la propia campaña.

“Condeno la injerencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando amenazó al pueblo hondureño que, si le daban el voto a una valiente y patriota candidata del partido Libre, Rixi Moncada, iban a tener consecuencias”, sostuvo la gobernante.

Al menos dos cazas F/A-18 Super Hornet sobrevolaron este martes el Golfo de Venezuela al norte del estado petrolero del Zulia.

Infobae

La trayectoria de las aeronaves fue rastreada en tiempo real mediante la plataforma digital FlightRadar24, donde fueron observados acercándose al Lago de Maracaibo desde el interior del Golfo de Venezuela. Estas maniobras aeronáuticas aumentan la tensión en una región donde la actividad militar de Estados Unidos se ha intensificado durante los últimos días, focalizando la atención internacional sobre la frontera norte venezolana.

En la jornada del domingo, sistemas internacionales de monitoreo también reportaron el paso de dos cazabombarderos F/A-18 Super Hornet estadounidenses cerca del territorio venezolano, según información publicada por FlightRadar24. Los aviones, con los indicativos “RHINO11” y “RHINO12”, sobrevolaron la zona adyacente a Curazao y la franja marítima frente al estado de Falcón. Este despliegue coincidió con el reposicionamiento del portaaviones USS Gerald R. Ford en el Caribe.

La presencia del grupo de ataque se enmarca en la ofensiva ordenada por el gobierno estadounidense para ejercer presión sobre las “redes criminales que operan en el hemisferio”.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos describe al F/A-18 Super Hornet como un avión de “multimisión capaz de ejecutar operaciones aire-aire y aire-superficie”, equipado con un cañón interno de 20 mm y preparado para integrar misiles guiados y armamento de precisión. Este modelo constituye el principal caza de la aviación naval norteamericana y realiza desde portaaviones misiones de combate, patrulla, apoyo cercano a tierra, escolta y supresión de defensas antiaéreas hostiles. Fuentes de la Marina estadounidense (US Navy) indicaron que el despliegue operacional está alineado con las tareas asignadas al Gerald R. Ford y su grupo de ataque.

El incremento de la presencia estadounidense en el Caribe se ha reflejado a lo largo de la semana en múltiples operaciones aéreas. La semana pasada, dos bombarderos estratégicos B-52H Stratofortress de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, procedentes de la Base de Minot en Dakota del Norte, incursionaron sobre el noreste de Curazao, según los mismos registros de FlightRadar24. Estas aeronaves realizaron vuelos de largo alcance posicionándose frente al litoral occidental de Venezuela. Voceros del Comando Estratégico de Estados Unidos aseguraron que los B-52 cumplen un papel esencial en la doctrina de disuasión del Pentágono y ejecutan misiones orientadas, en palabras de la institución, a “demostrar capacidad global y preparación operativa”.

Uno de esos B-52, identificado como “PARKA11”, despegó de territorio estadounidense antes del amanecer y fue monitoreado horas después en el espacio aéreo caribeño, acompañado más tarde por un segundo bombardero en formación. El Departamento de Defensa resalta que este modelo puede portar una variedad amplia de armamento y su despliegue en ejercicios internacionales está concebido para coordinar acciones con socios regionales y evaluar escenarios de contingencia.

Previamente, la presencia de seis aviones P-8A Poseidon, especializados en patrullas marítimas y seguimiento de embarcaciones, se registró en la región. Según información del Comando Sur de Estados Unidos, los vuelos forman parte de un operativo de vigilancia encaminado a detectar actividades ilícitas en rutas empleadas por organizaciones criminales para transportar cargamentos hacia Centroamérica y Norteamérica.

La denominada Operación Lanza del Sur, impulsada desde la administración de Donald Trump, concentra recursos navales, aéreos y de inteligencia para rastrear movimientos asociados al narcotráfico y otras estructuras regionales. Declaraciones del Departamento de Defensa recogidas en documentos oficiales explican que el uso conjunto de aeronaves tripuladas y plataformas de observación resulta imprescindible para cubrir una zona donde convergen rutas marítimas y aéreas consideradas de alto interés estratégico.

El retorno del USS Gerald R. Ford al Caribe representa, en palabras de la Marina estadounidense citadas en los comunicados, la reinstalación de un punto de apoyo logístico y militar para el desarrollo de patrullas continuadas. El grupo integrado por el portaaviones suma destructores, fragatas —todos con capacidad de operar en misiones mixtas de defensa y vigilancia— y unidades aéreas equipadas para distintos escenarios de conflicto. Voceros oficiales de la US Navy han afirmado que la finalidad de estos despliegues es reforzar la “seguridad marítima” y coordinar acciones con gobiernos aliados en el hemisferio.

Washington no ha detallado los plazos de sus maniobras en el Caribe y frente a Venezuela, pero el Pentágono asegura que la operación en curso prevé la continuidad de misiones aéreas y navales para cumplir los objetivos definidos en materia de seguridad y control regional. La reciente sucesión de sobrevuelos y desplazamientos de recursos estratégicos evidencia una escalada en la presencia militar norteamericana en torno al litoral venezolano y el arco caribeño.

La conferencia de prensa prevista este martes en Oslo con la opositora venezolana y ganadora del Nobel de la PazMaría Corina Machado, fue definitivamente anulada, informó el Instituto Nobel en la capital noruega. Esta decisión se comunica después de que, más temprano, la organización anunciara el aplazamiento del encuentro con la prensa, sin especificar el horario del evento ni los motivos concretos. El Instituto Nobel indicó que cualquier nueva convocatoria se notificaría “con un mínimo de dos horas de antelación” a los medios.

Infobae

El portavoz del Instituto Nobel, Erik Aasheim, explicó que “María Corina Machado ha dicho ella misma lo difícil que fue venir a Noruega. Esperamos que asista a la ceremonia” de entrega del Nobel, que está programada para el miércoles en el ayuntamiento de Oslo. El sábado anterior, la institución había asegurado que la propia Machado, líder opositora venezolana y de 58 años, había confirmado telefónicamente su viaje para asistir a la gala de premiación.

No obstante, el paradero de Machado continúa siendo desconocido, ya que permanece en la clandestinidad desde agosto de 2024, tras las elecciones presidenciales en Venezuela. La comparecencia pública de Machado en Noruega representaría la primera desde enero de 2025, cuando participó en una manifestación en Caracas. Machado entró en la clandestinidad luego de que Nicolás Maduro fuera investido para un tercer mandato en forma “inconstitucional” tras lo que ella denunció como un fraude electoral, mencionando que Maduro usurpó la victoria del candidato opositor Edmundo González Urrutia y presentó copias de los votos emitidos como prueba, hechos que el oficialismo rechazó.

La llegada de Machado a Oslo ha estado rodeada de incertidumbre, dada la crisis de conectividad aérea que afecta a Caracas por la cancelación de varios vuelos internacionales y las advertencias de Estados Unidos sobre riesgos de sobrevolar la región debido a un despliegue militar estadounidense en el Caribe. El Instituto Nobel no entregó detalles sobre cómo habría salido del país, mientras se suman especulaciones sobre su traslado.

Diversos familiares y líderes políticos latinoamericanos ya se encuentran en Oslo para respaldar a la dirigente venezolana. Figuran en la ciudad la madre de Machado, Corina Parisca, su hermana Clara Machado y su hija Ana Corina Sosa, quien expresó estar “llena de ilusión y orgullo” ante la distinción. También se registró la llegada del presidente de Panamá, José Raúl Mulino, y está previsto el arribo del presidente argentino, Javier Milei, mientras que el mandatario paraguayo, Santiago Peña, viajará el miércoles para sumarse a la delegación continental.

A la ceremonia en el ayuntamiento de Oslo asistirá Edmundo González Urrutia, opositor venezolano exiliado en España, quien fue candidato en los comicios presidenciales de 2024 en los cuales Machado no pudo participar. Además, entre los asistentes figuran figuras culturales y políticas venezolanas en el exilio.

En Venezuela, el secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)Diosdado Cabello, descalificó el Premio Nobel de la Paz, calificándolo como una “subasta” que se otorga “al mejor postor”. Cabello afirmó en declaraciones difundidas por EFE y AFP que desconocía detalles sobre la ceremonia en Oslo y reiteró no participar en “esa subasta”. Cabello ha sostenido durante meses que Machado se encuentra fuera del país, mientras que su entorno y los medios mantienen el misterio sobre su paradero. Los asistentes a la ceremonia recibirán una medalla de oro, un diploma y una suma de USD1,2 millones.

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