Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Se acuerdan de esa frase, muy usada en el cine hollywoodense, de “estás rodeado, ríndete”. Bueno, aplica con precisión milimétrica a la realidad que vive Nicolás Maduro y sus cómplices.

En el Mar Caribe está la fuerza militar estadounidense más grande que se haya instalado en la zona, y no conforme con eso está por llegar el E-6B Mercury, aeronave de retransmisión de comunicaciones y puesto de mando estratégico aerotransportado.

El poder de acción militar de Estados Unidos es tremendo e insuperable; y eso lo sabe muy bien Nicolás Maduro y sus compinches. Y, a pesar de sus bravuconadas, ellos están aterrados”.

La realidad es caótica para los socialistas, ellos saben que será muy difícil –sino imposible– que salgan ilesos de todo este cerco; a menos que, en medio de un “suspiro de lucidez”, opten por lo más sano, para ellos y para todos, que es rendirse y abandonar el poder que usurpan.

Maduro está rodeado, en el Mar Caribe tiene la fuerza naval más poderosa del mundo; el espacio aéreo venezolano está cerrado y, por tal motivo, esa vía de escape también está cerrada.

Por tierra, la cosa no es diferente. La Brasil de Lula no es una opción, pues el carioca siempre está jugando a dos aguas y puede ser que lo utilice en sus negociaciones personales con Donald Trump; por Colombia, tampoco, pues Gustavo Petro está en una situación similar a la de Maduro, aunque poco más ligera, pero con iguales condiciones negativas para el inquilino del Palacio de Nariño.

Y la Guyana, tampoco es una opción. Debido a que los guyaneses quieren estrechar lazos con Estados Unidos. Entonces, cómo se puede ver la realidad operativa y el margen de maniobra del régimen venezolano está plenamente neutralizado e imposibilitado.

A Maduro no le queda más remedio que rendirse o cometer un “suicidio político” al pretender resistir; lo cual será la peor decisión que él y sus secuaces puedan tomar. Debido a que la resistencia de Maduro significaría un peor castigo para él y los demás integrantes del NarcoEstado.

Maduro, además, no tiene muchas opciones para huir por su cuenta. Pues, los rusos no van a echar por tierra las negociaciones de paz con Ucrania y EEUU solo por salvar a Maduro; los chinos tienen el “asunto” de Taiwán y no quieren echarle más leña al fuego.

También, está el caso de Nicaragua. Este país, por los vientos que sopla, es uno de las siguientes dentro de las operaciones de libertad que vienen en camino, es decir salir de Venezuela para Nicaragua sería como cambiarse de camarote dentro del Titanic.

¿Cuba? Sería la única alternativa para Maduro y para sus colaboradores, pero nadie sabe como va a reaccionar la dictadura castro comunista cubana, pues son tan descarados e infames que no se extrañen que Diaz Canel termine dándole la espalda a Maduro en las horas amargas de éste.

Las cartas están sobre la mesa, los barcos en el Mar Caribe, y el pánico en el rostro de los narcosocialistas venezolanos. Tienen que rendirse o la van a pasar aún peor… Eso escríbanlo.

Así de sencillo.

Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.
Omar González Moreno

Durante los últimos años, Venezuela ha entrado en una fase crítica de su historia política y social. Diversos análisis, tanto nacionales como internacionales, coinciden en que el país atraviesa un punto de inflexión en el que las decisiones que se tomen —o que se impongan— definirán las próximas décadas. Las notas que he publicado recientemente en mi blog, “El dilema de la transición venezolana”  (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/09/el-dilema-de-la-transicion-venezolana.html) y “Venezuela ante su encrucijada final” (ver nota en https://ticsddhh.blogspot.com/2025/11/venezuela-ante-su-encrucijada-final.html) exploran, desde distintas perspectivas, los desafíos, peligros y posibilidades que acompañan un eventual cambio de poder en el país.

He expuesto públicamente la misma preocupación fundamental: la extrema fragilidad institucional de Venezuela. Desde hace años, el país opera sin contrapesos reales, sin poderes públicos legítimos y con una estructura estatal penetrada por redes criminales, intereses externos y grupos armados que ejercen influencia territorial. Cualquier transición, incluso aquella respaldada internacionalmente, enfrentaría un ambiente donde coexisten facciones militares enfrentadas, estructuras de seguridad politizadas, organizaciones criminales y actores externos con intereses propios.

Este contexto se hace aún más complejo ante la posibilidad de una intervención internacional o de un desplazamiento abrupto del régimen. Estudios elaborados por centros de análisis como Crisis Group, simulaciones del gobierno de Estados Unidos y evaluaciones de publicaciones como Foreign Affairs y el New York Times coinciden en advertir un escenario de alta inestabilidad posterior a la salida de Nicolás Maduro Moros. En dichos ejercicios se describe un país donde, de producirse un cambio forzado, distintas facciones competirían por ocupar el espacio de poder dejado por el régimen. Esa disputa podría desembocar en enfrentamientos armados, descontrol territorial y un incremento significativo de la violencia.

Uno de los elementos más citados es la fragmentación interna dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas. Aunque sectores podrían respaldar un nuevo gobierno, otros se opondrían o intentarían preservar sus estructuras de poder. Los análisis señalan que esta fractura haría difícil sostener una transición sin un respaldo militar unificado o sin la presencia de fuerzas externas capaces de estabilizar el país durante el proceso. Sin embargo, Estados Unidos ha insistido en que, aunque posee la capacidad de ejecutar operaciones de precisión, no tiene la intención de mantener tropas en territorio venezolano para sostener un gobierno de transición. Esto deja un vacío significativo en la ecuación de seguridad.

A este panorama se suma la presencia de múltiples grupos armados con influencia regional —desde colectivos urbanos hasta guerrillas transnacionales— que podrían aprovechar un vacío de poder para expandir su control. La desinstitucionalización prolongada ha permitido la formación de redes complejas de economía ilícita y control social, lo que convierte a cualquier intento de restablecer el orden en una labor extremadamente delicada.

En este contexto, surge la pregunta sobre cómo legitimar un proceso de transición que permita reconstruir el país sobre bases firmes. Es aquí donde desde ANCO hemos planteado en dos comunicados, uno el 6 de octubre (ver Comunicado ANCO 06-10-2025 en https://ancoficial.blogspot.com/2025/10/comunicado-la-alianza-nacional.html) y otro el 17 de noviembre (ver Comunicado ANCO 17-11-2025, en  https://ancoficial.blogspot.com/2025/11/comunicado-anco-propuesta-para-una.html), la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente Originaria como mecanismo para devolver el poder al ciudadano y establecer nuevas reglas institucionales. Esta propuesta parte del reconocimiento de que ninguna institución actual posee legitimidad suficiente para dirigir o supervisar un proceso de transformación profunda. Sin embargo, incluso esta vía requeriría condiciones mínimas de seguridad, acuerdos políticos y un entorno pacificado que hoy no existe.

Más allá de los análisis técnicos, existe un elemento humano que ya he hecho del conocimiento público: el cansancio colectivo del pueblo venezolano. Tras más de dos décadas de deterioro económico, social y político, una parte significativa de la población percibe cualquier desenlace como preferible al estancamiento actual. Este sentimiento, aunque comprensible, contrasta con las advertencias de los expertos sobre los riesgos de un colapso abrupto.

Mi conclusión: ¿hacia dónde puede dirigirse Venezuela?

El futuro inmediato de Venezuela depende de factores que trascienden la política tradicional. Si el cambio político ocurre sin planificación, sin acuerdos y sin presencia de estructuras capaces de garantizar la seguridad en el corto plazo, es posible que el país enfrente una fase de violencia y competencia entre actores armados, poniendo en riesgo cualquier intento de consolidar un gobierno democrático. El mediano y largo plazo depende de eso.

Sin embargo, si los distintos actores —internos y externos— logran coordinar esfuerzos, establecer garantías de seguridad y abrir un camino hacia una reconstrucción institucional basada en la legitimidad constituyente, Venezuela podría iniciar un proceso de recuperación. No sería inmediato ni sencillo, pero permitiría sentar las bases para un Estado funcional y orientado al bienestar ciudadano.

Los próximos años serán decisivos. Lo único claro es que Venezuela ha llegado a un momento que exige definiciones. El desenlace no está determinado, pero dependerá de la capacidad colectiva para evitar un colapso violento y construir un proceso de transición que responda a la complejidad real del país. Pero por sobre todo, aun sabiendo todo esto, estoy seguro que los venezolanos seremos capaces de correr el riesgo de un país inestable. Ya lo hemos hecho por más de 25 años…

Muchísimas gracias…

Luis Manuel Aguana
Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) dijo este lunes que las aerolíneas deben mantener la libertad de evaluar de forma individual los riesgos, incluidas las medidas de clausura de espacios aéreos, poniendo por delante la seguridad de los pasajeros y las tripulaciones en la toma de sus decisiones operativas.

EFE

«La seguridad es y seguirá siendo la principal prioridad de la aviación», señaló la entidad que representa los intereses de la industria del transporte aéreo, con más de 360 compañías aéreas afiliadas.

La IATA expresó esta posición al día siguiente de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijese que el espacio aéreo de Venezuela debe considerarse como cerrado «en su totalidad», un elemento adicional en la guerra de nervios entre ambos países.

Esta situación se enmarca en el gran despliegue militar estadounidense en el Caribe y se produce tras sus bombardeos contra supuestas «narcolanchas» que habrían zarpado de territorio venezolano y colombiano.

La IATA sostuvo que la precaución es «aún más importante en escenarios donde se han emitido alertas o se han planteado inquietudes específicas» y que en estos casos las aerolíneas están llamadas a actuar conforme a las normas vigentes y «cuando sea necesario suspender o cancelar operaciones».

Por su parte, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, siglas en inglés) alertó el sábado sobre los riesgos de volar en Venezuela hasta el próximo 31 de enero.

«Las aerolíneas han manifestado públicamente su disposición a reanudar los servicios hacia Venezuela tan pronto como existan las condiciones necesarias para hacerlo de manera segura y eficiente», enfatizó la IATA, que instó a los gobiernos y a las partes interesadas «a respetar la responsabilidad de las aerolíneas de tomar decisiones basadas en la seguridad».

Aclaró que aunque los cielos deben permanecer abiertos, la seguridad y el cumplimiento legal «deben prevalecer siempre».

El presidente Trump se encuentra en un enfrentamiento crucial con Nicolás Maduro de Venezuela y sus aliados en La Habana y Moscú. Uno de los dos presidentes va a perder, y será Trump si Maduro no es derrocado de una forma u otra.

Editorial The Wall Street Journal

El Sr. Trump nunca ha dicho explícitamente que su objetivo en Caracas sea un cambio de régimen, pero la evidencia es clara. Ha predicho que los días de Maduro están contados, y está aumentando gradualmente la presión política con el mensaje de que el dictador debería exiliarse por su propio bien, y quizás por su supervivencia.

El presidente ha reunido una fuerza naval de tamaño invasor en el Caribe, incluyendo un grupo de trabajo de portaaviones. La excusa política para esta campaña de intimidación es que el Sr. Trump lucha contra los cárteles de la droga, pero no se envía el 25% de los buques de guerra desplegados por la Armada, cazas F-35 y miles de marines solo para hacer estallar barcos narcotraficantes.

Fuentes del gobierno han susurrado a la prensa que los ataques en territorio venezolano podrían comenzar pronto. Este fin de semana, Trump anunció que el tráfico aéreo comercial debería evitar el espacio aéreo venezolano. Estados Unidos quiere que Maduro capte la indirecta y se marche a Cuba, Brasil o algún otro refugio.

¿Pero qué pasa si Maduro no se va por sus propios medios? El dictador está claramente nervioso, alternando entre súplicas de «paz» y desafiantes llamados a la resistencia nacional. También está movilizando a sus militares para el conflicto.

Puede que no sea dueño absoluto de su propio destino. El servicio de inteligencia cubano lo apoya firmemente y sin duda lo insta a quedarse. Nuestras fuentes creen que la inteligencia cubana colabora estrechamente con la red de contrainteligencia militar del Sr. Maduro, la DGCIM. Trabajan juntos para espiar al cuerpo de oficiales del país y así frustrar un posible intento de golpe de Estado.

Venezuela es importante para Cuba como fuerza revolucionaria en el continente latinoamericano. Los líderes en La Habana también saben que si Maduro cae ante un gobierno proestadounidense, Trump podría centrar su atención en ellos. Conocen la historia del secretario de Estado Marco Rubio como enemigo de los Castro y la izquierda latinoamericana.

Venezuela también es importante para Moscú, que, según informes, envió recientemente un general a Caracas para asesorar a las fuerzas de Maduro. Al Kremlin le encanta acosar a Estados Unidos en el hemisferio occidental y perturbar a los gobiernos proestadounidenses. Si un gobierno proestadounidense pudiera restaurar la producción petrolera venezolana, perjudicaría las finanzas del Kremlin al reducir los precios mundiales del petróleo.

Todo esto significa que el enfrentamiento entre Trump y Maduro tiene implicaciones globales y regionales. Si Trump retira su flotilla caribeña con Maduro aún en el poder, el dictador venezolano habrá ganado. El mundo verá que pudo plantar cara al poder estadounidense en el patio trasero del yanqui. Países regionales más pequeños, como Trinidad y Tobago, que se han aliado con Estados Unidos contra Maduro, se convertirán en nuevos blancos para la disrupción cubana.

Si Maduro desmiente el engaño naval de Trump, el presidente podría verse obligado a tomar medidas militares directas para derrocar al dictador. Si esto incluye incursiones de fuerzas especiales u otras tropas sobre el terreno, es posible que haya bajas estadounidenses. Este es un riesgo político interno mucho mayor que los ataques con misiles de crucero o los bombardeos de bombarderos B-2. Más aún cuando la base aislacionista de Trump pregona que prometió acabar con las guerras, no iniciarlas. Además, no recibirá ninguna ayuda de los demócratas.

Creemos que destituir al Sr. Maduro redunda en el interés nacional de Estados Unidos, dada la forma en que ha propagado el caos y los refugiados en la región. Nadie debería pensar que esto sería un golpe de Estado estadounidense. Los venezolanos votaron abrumadoramente por la oposición en las elecciones presidenciales de 2024, pero el Sr. Maduro se negó a ceder el poder. Destituirlo en favor del presidente electo restauraría la democracia.
Pero no está claro cómo respondería el ejército venezolano a la intervención estadounidense. Esperemos que la CIA esté trabajando bien en el caso, para variar, y que las fuerzas locales se unan a los demócratas. Pero, en cualquier caso, Trump tendría que estar preparado para ayudar al nuevo gobierno a defenderse.

Si Maduro huye y los demócratas toman el poder, será un gran paso para la libertad en la región. ¿Se alzará el pueblo cubano contra sus dictadores? Trump obtendría su segunda victoria en política exterior tras bombardear las instalaciones nucleares de Irán.

Pero si Maduro se niega a irse y Trump se abstiene de intentar destituirlo, Trump y la credibilidad de Estados Unidos saldrán perdiendo. Trump eligió este enfrentamiento, y le costará caro a Estados Unidos y a la región si Maduro sale triunfante.

Un reciente editorial del Wall Street Journal plantea que la actual confrontación entre Estados Unidos y Nicolás Maduro entró en un punto decisivo y que, aunque no lo haya expresado públicamente, el presidente Donald Trump impulsa un cambio de régimen en Venezuela.

El Nacional

La presión diplomática y militar desplegada por Washington en las últimas semanas estaría orientada a forzar la salida de Maduro, a quien Trump ha acusado repetidamente de liderar un régimen criminal.

El WSJ recuerda que el mandatario estadounidense afirmó que “los días de Maduro están contados”, una frase que, según el editorial, revela que la Casa Blanca considera el fin del chavismo como un objetivo estratégico.

Sostiene que, en la ecuación actual, uno de los dos debe perder: si Maduro logra mantenerse en el poder, quien queda debilitado es Trump; pero si el líder venezolano cae, el presidente estadounidense obtendría una victoria geopolítica de gran impacto en la región.

El editorial argumenta que “derrocar a Nicolás Maduro es de interés nacional de Estados Unidos” y considera que un eventual colapso del régimen venezolano abriría la puerta a una transición democrática con repercusiones positivas para todo el hemisferio.

La salida del mandatario, agrega, sería un “salto enorme para la libertad en América Latina”.

El politólogo Walter Molina, al comentar sobre el texto, subrayó que el análisis del WSJ sugiere que ya no se discute si habrá un cambio político en Venezuela, sino cómo y cuándo ocurrirá.

Recordó además que la oposición venezolana afirma que la voluntad de sustituir a Maduro quedó expresada en las elecciones del 28 de julio del año pasado, cuando Edmundo González ganó la presidencia con más de 7 millones de votos.

El presidente Donald Trump se reunirá el lunes por la noche en la Casa Blanca para hablar sobre los próximos pasos contra el régimen de Maduro en Venezuela, dijeron a CNN fuentes familiarizadas con el asunto, mientras la administración intensifica su campaña de presión sobre el país.

CNN

Se espera que asistan miembros clave del gabinete de Trump y del equipo de seguridad nacional, incluido el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, y el secretario de Estado, Marco Rubio, así como la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el jefe de gabinete adjunto, Stephen Miller.

La reunión, prevista para las 17:00 ET en el Despacho Oval, se produce en un momento en que Estados Unidos ha aumentado la presión sobre Venezuela con ataques a buques narcotraficantes y un aumento de recursos militares en el Caribe. El ejército estadounidense ha desplegado más de una docena de buques de guerra y 15.000 soldados en la región como parte de lo que el Pentágono ha denominado «Operación Lanza del Sur».

El presidente también dijo la semana pasada que Estados Unidos detendría el narcotráfico venezolano por tierra, además del mar, “muy pronto”.

Durante el fin de semana, el presidente emitió una amplia directiva en redes sociales, advirtiendo a aerolíneas, pilotos y redes criminales que eviten el espacio aéreo venezolano. Sin embargo, el domingo les dijo a los periodistas que no interpretaran el anuncio como tal.

Trump también confirmó haber hablado por teléfono con Nicolás Maduro, pero no abordó el tema. La semana pasada, el gobierno designó formalmente a Maduro y a sus aliados como miembros de una organización terrorista extranjera , una medida que, según las autoridades, brindará a Estados Unidos mayores opciones militares para atacar dentro de Venezuela.

La delegación argentina, representada ante la CPI por Diego Emilio Sadofschi, pidió una acción inmediata sobre la situación en Venezuela y solicitó órdenes de captura contra los responsables del régimen de Maduro.

MFM

El 24 periodo de sesiones de la Asamblea de los Estados Partes se celebra en La Haya (Países Bajos) del 1 al 6 de diciembre de 2025. La Asamblea es el órgano legislativo y de supervisión de la gestión de la CPI, y está integrada por 125 Estados que han ratificado el Estatuto de Roma o se han adherido a él.

Sadofschi señaló que la situación en Venezuela exige una atención inmediata, incluyendo órdenes de captura, pues advirtió que «las detenciones arbitrarias, los tratos inhumanos y otros crímenes contra humanidad que perpetra el régimen venezolano requieren investigaciones rigurosas, pero expeditivas, incluyendo órdenes de arresto contra sus responsables».

En el periodo de sesiones, los Estados celebrarán un debate general y estudiarán asuntos como el presupuesto de 2026 de la Corte y la no cooperación.

Hace unos años, cuando estuve dando entrevistas en España para promocionar mi libro Podemos en Venezuela, encontré que había en general solo un moderado interés, por parte de los entrevistadores, en conocer la horripilante realidad venezolana: en gran medida, mucha gente de bien ha aceptado que Venezuela es un agujero distópico de muerte y destrucción, y no se puede hacer nada al respecto. Eso es un error, otro de tantos que quizás solo Donald Trump puede corregir.

Por: David Román – Ideas en La Gaceta

Mi libro, hasta cierto, punto invitaba esa reacción. Al fin y al cabo, se centra en la peripecia venezolana de los fundadores de Podemos – Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, sobre todo, pero también muchos otros menos conocidos – y los apoyos que recibieron del régimen venezolano para trasladar su versión del chavismo a nuestras orillas. Sin embargo, el surgimiento de Podemos es imposible de entender si uno no entiende bien lo que ha estado ocurriendo en Venezuela durante, y se dice pronto, ya casi tres décadas.

Para entender todo eso, lo primero es ir a cifras del horror, para entender la escala de los engaños, manipulaciones, robos y violencia que llevaron a la aniquilación de un país que ha llegado al punto de ser incapaz de sacar el petróleo de la tierra. Un país que ha sido desangrado, violado, arrasado y destripado, con gran parte de su población obligada a emigrar para comer,y el resto sometida a un régimen de matones tercermundistas que si no fueran sangrientos hasta el extremo serían excelente material cómico.

En mi libro, cité datos de este tipo: que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados informó que, entre 2014 y hasta Noviembre de 2019, cerca de 4,5 millones de venezolanos, de una población total estimada de 32 millones, habían huido del país. También se han ido otras personas cuyos casos no han sido informados por las autoridades.

A Noviembre de 2019, había casi 400 presos políticos en cárceles o sedes de los servicios de inteligencia de Venezuela, según datos del Foro Penal, una red venezolana de abogados defensores penalistas que trabajan ad honoremLa cifra actual es 882, incluyendo 85 extranjeros. Solo entre 2016 y 2020, miembros de la policía y de las fuerzas de seguridad han provocado la muerte de casi 18.000 personas en Venezuela en situaciones de supuesta “resistencia a la autoridad,” lo que equivale a unas veinte veces todos los asesinatos cometidos en España por ETA.

El listado de asesinatos, secuestros, torturas y violaciones es interminable. Como lo es de las fuerzas parapoliciales participantes, diferentes milicias a cargo de diferentes facciones del chavismo: la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y fuerzas de policía de los estados.

Mientras, los chavistas pata negra roban dinero en miles de millones: la exenfermera personal de Chávez, Claudia Díaz, luego nombrada para altos cargos de la administración, ha sido sancionada en Estados Unidos por presuntamente participar supuestamente en un fraude cambiario por 2.400 millones de dólares. Ha sido identificada como dueña de 250 lingotes de oro, valorados en 9,5 millones de dólares.

Las leyes bolivarianas que justifican y protegen todo este tinglado demoniaco son muy similares a las que ha traído Podemos a España, incluyendo una “Ley contra el odio” que finalmente no llegaron a trasladar a nuestra legislación (aunque lo intentaron). Esta ley prohíbe a los partidos políticos que “promuevan el fascismo, la intolerancia o el odio” y prevé penas de prisión de hasta 20 años contra quienes publiquen “mensajes de intolerancia y odio” en medios de comunicación tradicionales y medios sociales.

En Venezuela comen propaganda porque otra cosa no hay. Ahora mismo, el 96% de los venezolanos vive en situación de pobreza, con el 79% en situación de pobreza extrema. Según este reciente reporte del blog de economistas Nada es Gratis, Venezuela representa uno de los casos más desconcertantes de la historia económica moderna y, entre 2013 y 2020, su PIB real se contrajo más del 88%, una caída que supera en severidad a la Gran Depresión estadounidense por un factor de tres y a la reciente crisis griega por más de cuatro veces.

No les voy a aburrir con más cifras básicas. Tampoco con anécdotas, porque pueden pedírselas al próximo rider que le lleve un pedido a domicilio a casa, o a la próxima manicura o profesor de pintura o experto en poesía vanguardista que vean: es muy probable que sean venezolanos. Pero les voy a citar unos cuantos datos curiosos adicionales, que he extraído del reporte de Nada es Gratis.

Por ejemplo, tenemos un indicador importante raramente analizado que es cuánto patrimonio financiero poseen los hogares de cada país en paraísos fiscales, usualmente relativo al 0,01% más rico. Aproximadamente el 10% del PIB mundial se sitúa en dichos paraísos fiscales, pero el caso de Venezuela es sobresaliente: este porcentaje es el equivalente al 60% de su PIB, siendo el segundo país con mayor porcentaje tras los Emiratos Árabes Unidos, seguido por Rusia y Arabia Saudí.

También me gustan los datos recientes de crecimiento económico, porque me recuerdan un poco a las cuentas de la vieja de los eunucos de la corte de Pedro Sánchez, sobre la economía que “va como un cohete”. Según el FMI, el PIB de Venezuela alcanzó $82.000 millones en 2024 (casi la mitad que la Comunidad Valencia, para que se hagan una idea), tras crecer un 8% en 2022, 4,4% en 2023 y un estimado 5,3% en 2024, al que sucederá un esperado 0,5% en 2025. Como señalan en Nada es Gratis, estas cifras de crecimiento superficialmente positivas ocultan una realidad devastadora: el PIB permanece un 75-80% por debajo del pico de 372.000 millones alcanzado en 2012. Para retornar a los niveles de 2013, Venezuela necesitaría crecer al 6% anual sostenidamente durante 28 años consecutivos. Lo que, ya se lo adelanto, no va a ocurrir.

Lo de la inflación también tiene su gracia. Venezuela experimentó hiperinflación continua durante una década (2014-2024), erosionando completamente el poder adquisitivo. ¿Cuánto exactamente? Pues, entre 1998 y 2018, la moneda perdió el 99.999997% de su valor. El coeficiente de Gini alcanzó 0,603 en 2022 (moderando a 0,512 en 2023), convirtiendo a la patria del “Socialismo del Siglo XXI” en una de las sociedades más desiguales del planeta.

Y aquí lo mejor de todo. Si damos por buenas las estimaciones citadas, puesto que Venezuela experimentó una contracción del 88,5% entre 2012 y 2020, esto sería del orden de 6,8 veces peor que el promedio de las guerras, que al final diríamos que resultan ser en muchos casos relativamente benignas: el declive venezolano (88%) supera a la guerra civil libia (62%), la guerra civil siria (70%), la invasión alemana de la URSS (34%), y la Gran Depresión estadounidense (30%). ¿Así que una guerra en Venezuela sería menos destructiva que dejar a los enemigos chavistas de la humanidad y la civilización seguir gobernando? Alguien debería avisar a Trump.

La profilaxis preexposición (PrEP) y la profilaxis postexposición (PEP) son estrategias que incluyen a los medicamentos antirretrovirales para prevenir la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Infobae

En el caso de la PrEP está indicada antes de una exposición potencial al virus, mientras que PEP se emplea tras una situación de riesgo. Ambas buscan evitar que el virus logre establecerse en el organismo humano.

En el marco del Día Mundial del Sida, que se conmemora cada 1° de diciembre desde 1988 con respaldo de las Naciones Unidas, un panel de expertos publicó hoy una guía con recomendaciones y 10 directrices prácticas para facilitar el acceso a PrEP y PEP en adolescentes y adultos que enfrentan situaciones de riesgo.

La guía fue publicada en la revista Canadian Medical Association Journal. Hoy, 40,8 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo, 1,3 millones de nuevas infecciones ocurrieron en 2024, y 9,2 millones de personas aún no acceden al tratamiento, según el último reporte del programa Onusida.

Nuevas formas de prevenir el VIH

A través de la publicación de la guía, se busca desarrollar una prevención más amplia, sencilla y personalizada.

La coordinación estuvo a cargo de Darrell H.S. Tan, infectólogo de St. Michael’s Hospital, en colaboración con el Instituto Canadiense de Investigación en Salud y la Red Pan-Canadiense para Ensayos Clínicos sobre VIH.

Quieren reducir nuevos casos de personas con VIH a través de la prevención combinada y el acceso temprano a opciones farmacológicas.

El objetivo es eliminar obstáculos administrativos y sociales para que quienes pueden beneficiarse con esos tratamientos accedan sin demoras ni requisitos adicionales.

La guía fue diseñada como referencia clara para el personal de la salud y para el público que busca información verificada.

Las 10 directrices prácticas

Los autores de la publicación compartieron estas buenas prácticas:

  1. Ofrecer consejería sobre PrEP y PEP a toda persona sexualmente activa, incluidos adolescentes y usuarios de drogas inyectables, con información positiva.
  2. Permitir la prescripción de PrEP a cualquier adulto o adolescente que la solicite.
  3. Evaluar el riesgo de VIH en cada consulta y sugerir PrEP a quienes se puedan beneficiar.
  4. Si sexo asignado o identidad de género no están claros, el personal de salud se debe guiar para hacer la indicación según la anatomía y situación del paciente y sus parejas.
  5. Indicar PEP solo ante exposiciones de riesgo real y cuando la persona fuente pueda transmitir VIH.
  6. Realizar una prueba de VIH antes de dar PEP, sin demorar el tratamiento.
  7. No prescribir PEP si la persona fuente es VIH negativa, el estatus es desconocido en la población general o la persona con VIH tiene carga viral indetectable.
  8. En situaciones dudosas, decidir junto al paciente y nunca demorar el acceso a la terapia.
  9. Comenzar PEP al instante tras la exposición y seguir durante 28 días.
  10. Se debería involucrar a autoridades, organizaciones y sociedades científicas para promover y monitorear PrEP y PEP.

Los expertos también especificaron que los fármacos que se deberían indicar como PrEP son:

  • Tenofovir disoproxil fumarato/emtricitabina: Esquema diario en comprimidos, considerado la opción preferida para la mayoría de las personas VIH negativas.
  • Tenofovir alafenamida/emtricitabina: Puede ser considerado en situaciones específicas, por ejemplo, para personas con problemas renales o de densidad ósea.
  • Cabotegravir de acción prolongada: Inyección intramuscular cada dos meses. En la guía afirmaron: “Recomendamos CAB-LA 600 mg como opción de PrEP”.

En tanto, los medicamentos para usar en casos de PEP son:

  • Bictegravir/tenofovir alafenamida/emtricitabina
  • Dolutegravir más tenofovir disoproxil fumarato/emtricitabina

Ambos esquemas deben iniciarse tan pronto como sea posible después de la exposición (máximo 72 horas) y mantenerse durante 28 días.

Esos medicamentos ya demostraron efectividad y seguridad para la prevención del VIH en personas con diferentes perfiles y necesidades, de acuerdo con las recomendaciones actualizadas de la guía.

La mirada desde América Latina

En diálogo con Infobae, el médico Marcelo Losso, jefe de la sección de enfermedades emergentes e investigador principal de la Unidad de Investigación del Hospital Ramos Mejía y profesor de farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en Argentina, comentó sobre la publicación canadiense.

“La nueva guía de manejo de profilaxis pre y posexposición de VIH de Canadá actualiza la recomendación de ofrecer PrEP, siguiendo la posición que previamente habían tomado otros organismos de países de ingresos altos, como los CDC de Estados Unidos y la Asociación Británica de VIH, entre otros. En cambio, la OMS continúa recomendando la estrategia solo en personas de mayor riesgo”, afirmó.

Losso resaltó: “La guía canadiense expande la oferta de PrEP a todos los adolescentes y adultos que lo requieran, independientemente del resultado de su evaluación del riesgo de infectarse”.

La efectividad poblacional de la PrEP, es decir, la capacidad de la estrategia para disminuir el número de nuevos casos, depende principalmente de que una proporción sustancial de quienes la necesitan acceda a su uso.

“Actualmente, una cantidad marginal de individuos recibe PrEP respecto de quienes precisan la estrategia. Esta situación es global, no exclusiva de la Argentina o de otros países de América Latina, y se debe principalmente a la dificultad de implementar medidas preventivas relativamente complejas en población sana”, enfatizó.

El experto añadió: “Implica incorporar al sistema de salud a personas que no necesariamente consultan y luego seguirlas periódicamente, con controles y entrega de medicación. Sin duda, la prioridad actual para nuestros países de la región debería ser la expansión de la implementación de PrEP en poblaciones en riesgo, donde aún mantenemos un déficit significativo”.

La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) anunció este lunes que cerrará su oficina en Caracas por la falta de “progreso real” con las autoridades venezolanas en materia de “complementariedad”, el principio que exige al país en cuestión investigar seriamente los crímenes de los que se le acusa antes de que intervenga este tribunal.

EFE

El fiscal adjunto, Mame Mandiaye Niang, explicó su discurso de apertura de la 24ª Asamblea de Estados Parte de la CPI que, pese al “compromiso sostenido” mantenido con las autoridades venezolanas, la CPI concluyó que “el progreso real sigue siendo un reto”, por lo que decidió clausurar la oficina instalada en el país sudamericano en 2024 para trabajar junto a las autoridades venezolanas.

“Siendo conscientes de la necesidad de gestionar eficazmente nuestros recursos limitados, hemos decidido cerrar nuestra oficina en Caracas”, señaló Niang.

No obstante, Niang subrayó que la investigación sobre los presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela “permanece activa” y dirigida por un equipo de fiscales que seguirá trabajando desde La Haya.

Caracas siempre rechazó esta investigación, alegando que debía respetarse el principio de complementariedad, por el que el tribunal internacional complementa la justicia nacional del país, no la sustituye, y solo puede intervenir si el Estado afectado no investiga.

El cierre de la oficina marca un giro en la relación entre la CPI y Caracas, que durante meses sostuvo intercambios con el tribunal en torno a la responsabilidad penal por las acusaciones por violaciones de derechos humanos en el país.

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