Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

En los debates sobre Venezuela ocurre una rareza: cuanto más abrumadora es la evidencia, más creativas se vuelven las dudas. La última muestra la ha ofrecido el New York Times, que esta semana publicó un retrato de María Corina Machado, Nobel de la Paz, en el que la dirigente aparece convertida en un problema de carácter y el régimen que la persigue en un contexto político más o menos complejo.

Por: Paula Quinteros – The Objective

El equilibrio perfecto, salvo por el detalle de que no es equilibrio, sino evasión. No es un mal artículo. Sería injusto atribuirle tanta ambición. Es, simplemente, un caso ejemplar de cómo cierta prensa occidental insiste en sostener que toda tragedia admite dos versiones, incluso cuando una de ellas ha consistido en desmontar un país pieza a pieza.

Para evitar malentendidos —que abundan— basta recordar algunos hechos que el New York Times extravió en el trayecto. Venezuela no es un narcoestado por metáfora, sino por inventario: imputaciones en tribunales estadounidenses, operaciones de la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) estadounidense y Europol, cooperación con carteles mexicanos y colombianos, vínculos operativos con Hezbollah, protección al ELN y a las disidencias de las FARC.

No son episodios aislados: son el expediente. Y el expediente describe un Estado donde la legalidad es un trámite y el crimen, simplemente, la función ejecutiva. Describir un narcoestado no implica sugerir cómo debe resolverse: implica únicamente no negarlo. Mientras tanto, la vida venezolana transcurre fuera de estas contorsiones estilísticas: niños que murieron esperando un trasplante; enfermos renales y oncológicos sin insumos; hospitales donde lo único que no podía fallar, falló. La clase de hechos que no necesitan adjetivos porque ya son, en sí mismos, una acusación completa.

Lo extraño no es que el NYT omita lo esencial. Lo extraño es la suavidad con la que lo hace: convertir al verdugo en un contexto y a la víctima en un inconveniente psicológico. La operación es antigua. Lo sorprendente es que todavía funcione. A estas alturas, preguntar si Venezuela es un narcoestado no es análisis, sino cortesía ideológica.

La duda no ilumina; excusa. Y quien se acoge a ella no describe la realidad: simplemente se protege de ella. El caso venezolano no exige interpretaciones imaginativas, sino una mínima higiene intelectual: llamar a las cosas por su nombre. La evidencia ya hizo el trabajo. Quien todavía discute el diagnóstico no cuestiona a Venezuela, sino a la realidad misma. Y la realidad —como suele— ni se inmuta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, avisó este jueves que las Fuerzas Armadas «empezarán muy pronto» a «detener» a los «narcotraficantes de Venezuela» por tierra, al considerar que ya han sido un éxito las operaciones militares en el mar.

EFE

Desde que el gobierno de Donald Trump ordenó el mayor despliegue militar en el Caribe en décadas para hacer frente al narcotráfico, la tensión con el régimen de Nicolás Maduro ha ido en aumento. Pese a esto, el propio presidente republicano no descartó mantener una conversación con el dictador venezolano, aunque aclaró que su país puede “hacer las cosas por las buenas” o “por las malas” con tal de frenar el envío de drogas a territorio norteamericano. En medio de este contexto de alta tensión, María Corina Machado, cuya inagotable lucha en busca de la libertad de su país le valió recientemente el reconocimiento del Premio Nobel de la Paz, ya vislumbra “la Venezuela que viene” después de “tantos años de oscuridad”. Esa Venezuela en la que, tras más de dos décadas de abusos, atropellos y violaciones a los derechos humanos, “la dignidad humana será sagrada”.

Por: Lucas Goyret – Infobae

Desde la clandestinidad, esa que viene soportando desde pocos días después de las elecciones del 28 de julio del año pasado por las amenazas del régimen, la líder opositora venezolana dialogó con Infobae sobre el futuro del país. Respecto a la presión de Washington sobre el dictador chavista, fue contundente: “No quiero especular”. Lo que sí dejó claro es que “Venezuela está lista para recuperar la libertad”, y reiteró que, una vez que eso suceda, “traerá ondas de libertad y estabilidad a toda la región”, en particular a Cuba y Nicaragua.

En un mensaje directo al dictador Maduro, afirmó que “el tiempo se le acabó” y lo volvió a llamar a que “facilite” el proceso de transición que ya comenzó aquel 28 de julio cuando más del 70% de los venezolanos expresó en las urnas su deseo de cambio.

Machado denunció que hoy en día, cuando se están viviendo “las últimas horas del régimen”, en Venezuela todavía hay cientos de presos políticos -entre ellos también menores de edad- que siguen sufriendo brutales torturas y vejaciones en los macabros centros de reclusión de la dictadura.

“Las últimas horas del régimen de Maduro son sangrientas y oscuras, como fue su llegada”, aseveró la líder opositora, quien reiteró su llamado a las Fuerzas Armadas para que se pongan del lado del pueblo y dejen de obedecer las órdenes del dictador. Y avisó: “Los militares y policías son los sectores de la población más espiados porque el régimen les tiene terror”.

Con relación al Premio Nobel de la Paz que le fue otorgado, volvió a señalar que se trata de “un reconocimiento al pueblo venezolano” después de tantos años de lucha. Y en medio de las especulaciones sobre su posible viaje a Oslo para recibir el galardón en persona, respondió: “Sólo Dios sabe cómo será el 10 de diciembre en Oslo. Lo que sí te puedo decir es que los venezolanos hemos aprendido que diez días es largo plazo. Así que, vivimos cada día a la vez”.

—Hace unos días publicaron el “Manifiesto de Libertad”. ¿En qué consiste y cuáles son los ejes de cara a la Venezuela que viene?

—Gracias a Infobae, que se ha transformado en una ventana de libertad, de verdad y de las voces de los venezolanos que no pueden difundir sus ideas dentro de Venezuela sin ser perseguidos, torturados o encarcelados. Y ese es uno de los elementos esenciales del manifiesto. El manifiesto reúne los principios que han impulsado la lucha de Venezuela durante estos años de oscuridad, que nos han mantenido unidos, de pie y que al final son valores universales, porque la causa venezolana es una causa por la libertad y, por lo tanto, nos une a todos los ciudadanos que aman la libertad y que anhelan preservar sus libertades individuales. El manifiesto ratifica nuestras absolutas convicciones y creencias: la dignidad humana es sagrada. Todo ser humano nace con el derecho a ser libre. Eso no te lo concede una fórmula política o un acuerdo legal o un sistema político. De la dignidad se derivan todas las otras libertades: la libertad de expresarte, de informarte, de organizarte, de protestar; la libertad de votar libremente. Y que el ejercicio de la soberanía popular sea el mandato del destino de las respectivas naciones. Es decir, la democracia como sistema, el derecho a la seguridad y lo que eso representa en el mundo de hoy. El derecho a la legítima defensa y, evidentemente, la justicia, en el cual nosotros los venezolanos hemos sido víctimas de crímenes brutales, horrendos, de lesa humanidad. Y que la Venezuela que viene, que ya emerge y que va a consolidarse, evidentemente se reencontrará en el perdón habiendo logrado la justicia. Entonces, este manifiesto de libertad es la columna vertebral de esta Venezuela que se reencuentra, además, con sus valores originales, porque estos son los valores de nuestros padres fundadores hace doscientos años. El anhelo de una república liberal democrática que finalmente vamos a hacer realidad. Por lo tanto, este es un momento realmente histórico, no solamente para Venezuela, yo me atrevo a decir, para la historia de Occidente.

—¿Por qué consideras que también para Occidente?

—El silencio y la opresión no es paz. La libertad es un prerrequisito para la paz. Y esa es una gran lección que hemos tenido los venezolanos y yo creo que también un gran testimonio. Es decir, no puede haber paz sin libertad. Eso es esclavitud. Y la libertad requiere fuerza; fuerza para defenderla, para preservarla. Y eso es una fuerza moral, espiritual y también física, producto de la organización de una sociedad que no se deja imponer la tiranía y la sumisión. Yo creo que en ese caso, la experiencia venezolana efectivamente trasciende nuestras fronteras y las fronteras de las Américas. No tengo duda de que la libertad de Venezuela y un proceso de transición ordenado va a traer esas ondas de libertad y estabilidad a toda la región, porque Venezuela se ha convertido en el centro del crimen y de la desestabilización intencional de la región. Así que yo no tengo ninguna duda de que estamos entrando en una nueva era. Para Venezuela se cierra una era de oscuridad, de devastación. Ustedes son testigos del horror, del dolor que este régimen ha causado en la sociedad venezolana.

Por cierto, aprovecho y quiero reiterar el dolor que estamos viviendo en estas horas. Un régimen que sabe que este proceso se acabó, que sabe que estamos avanzando hacia una transición inexorablemente, pero que esas últimas horas son sangrientas y oscuras, como fue su llegada. En estos últimos días ha habido, solo en el mes de noviembre, casi treinta aprehensiones y desapariciones. Muchos son jóvenes; una es una niña adolescente, Samantha Hernández, que tiene dieciséis años. Se le presentaron a medianoche unos hombres encapuchados, se la llevaron a ella y a su hermana mayor, de diecinueve, porque están buscando a su hermano, que es un militar disidente que huyó del país. Entonces, van contra la familia. Y la situación en nuestras cárceles es tan horrenda, tan grotesca, que estamos viendo casos crecientes de intentos de suicidio de jóvenes. La semana pasada en la cárcel de Tocorón, que es un centro de tortura atroz, Juan David Gutiérrez, un muchachito de veintiún años, el día de su cumpleaños intentó suicidarse por una situación absolutamente inhumana y por la tortura a la que están sometidos. Entonces, es un momento donde el mundo tiene que hablar, tiene que hablar con firmeza, tiene que gritar lo que Maduro y su régimen están haciendo en sus horas finales.

—En estas últimas horas que mencionas, hemos visto una creciente presión de Estados Unidos con su despliegue militar en el Caribe, decenas de vuelos cancelados tras las advertencias de EEUU, y a un Maduro bailando, mandando mensajes en inglés casi al borde de la burla… ¿Cómo atraviesa el seno del régimen todo esto?

—Hay que recordar que han sido veintisiete años de esta tragedia. Es una generación completa que ha crecido y solo ha conocido este horror. Nuestros jóvenes que no saben lo que es vivir en libertad y democracia, pero que han arriesgado su vida por lograrla, por vivir en ella. Es algo increíble. Y lo que está ocurriendo dentro de los distintos grupos que el régimen ha sometido, que ha amenazado, incluyendo militares y policías, porque hoy ellos, los ciudadanos militares, los policías, son de los sectores de la población más oprimidos, más perseguidos, más espiados, porque el régimen les tiene terror, porque saben que finalmente nosotros logramos derribar esas divisiones artificiales, esos muros brutales que habían creado para enfrentar y fragmentar a la sociedad. Los militares, los policías llegan a su casa, igual abren y tienen neveras vacías y los está esperando su mamá y no los pueden ver a los ojos, porque saben que han cumplido órdenes grotescas, instrucciones brutales en contra de sus propios hermanos. Entonces, nosotros le estamos exigiendo que se coloquen del lado de la verdad, de la justicia, de la Constitución, por su propio bien. Yo insisto, si hay un sector que, por encima de todos, está desesperado y necesita redención, son precisamente ellos. Y este proceso, como te dije, es inexorable. El régimen no solamente ha sido derrotado espiritualmente y electoralmente por la sociedad venezolana, sino ha sido expuesto en su naturaleza criminal, narcoterrorista frente al mundo. Y a quienes se dedicaban a lavarle la cara, a justificarlos, por las razones que sean, porque aquí hay muchísimo dinero, muchísimos intereses, fortunas obscenas, a costa del hambre y la destrucción de una sociedad, de un pueblo… Pero esos mismos ya han entendido que esto no tiene vuelta atrás. Entonces, muchos buscan ahora acomodarse, salvarse. Es un proceso interno de desbandada. Se tienen desconfianza, se traicionan, se esconden. Y obviamente, la forma de tratar de que esto no sea evidente, es con este tipo de comportamiento casi psicótico. Pero al final es un reflejo de la esencia de este sistema, que es el mal absoluto, y eso contrasta con la dignidad y la valentía de un pueblo que decidió ser libre.

—Hace casi un año en Medio Oriente cayó el régimen de Al Assad. En ese caso, vimos cómo con el correr de las últimas semanas, días, el ex dictador sirio fue perdiendo respaldo de quienes eran sus grandes sostenes: Rusia e Irán. Precisamente los mismos que tiene la dictadura de Maduro, incluido China. ¿Ya está pasando algo parecido en el caso del régimen chavista, más allá de las expresiones públicas de respaldo que pueda haber?

—Fíjate, en el caso de la caída del régimen sirio, con todas las diferencias que hay, porque son dos realidades y dos culturas totalmente distintas, doce horas antes, veinticuatro horas antes, Al Assad decía que él estaba más fuerte que nunca y que no había ninguna posibilidad de un cambio. Y muy pocas personas creían que iba a ser posible, a pesar de que habían esas señales de distanciamiento de algunos actores internacionales. En este caso, es muy revelador. No solamente lo que han sido los principales aliados intrínsecamente vinculados al régimen de Maduro: Cuba, Irán, Rusia, Bielorrusia, las redes criminales, Hezbollah, la guerrilla colombiana, los cárteles… Es evidente que las propias dinámicas que hay con sus respectivas zonas geográficas o conflictos con los que están vinculados ha debilitado enormemente las capacidades de estos grupos, que sí han tenido en Venezuela un satélite para sus operaciones, un santuario, como lo hemos llamado el hub criminal de las Américas, pero que han entendido que Occidente está decidido a preservar su seguridad hemisférica y que están actuando de manera ya clara y coordinada, con la participación y el apoyo de muchísimos países de América Latina, del Caribe y Europa. Así que yo creo que es evidente que los soportes que tuvo el régimen en el pasado, que iban desde recursos financieros, apoyo militar, apoyo de inteligencia, o incluso político en distintos foros, está sensiblemente disminuido y en algunos casos es totalmente inexistente. Pero también lo vemos en otros gobiernos, donde ideológicamente hubo afinidad alguna vez con Maduro, tanto en América Latina como en Europa, que claramente se distancian, porque al final es tóxico. Estamos hablando que quien defienda al régimen de Venezuela se está colocando en la defensa de un cártel narcoterrorista.

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Durante seis años, una mujer logró amasar una importante cantidad de dinero mediante la manutención que le pedía a tres ex parejas. El detalle es que a cada hombre le pedía dinero para el mismo niño.

El Heraldo

De acuerdo con la Policía de Nueva Jersey, la joven, identificada como Alyssa Radford, logró que tribunales de los estados de Maryland, Minnesota y Nueva Jersey fallaran a su favor y sus ex parejas tuvieran que depositar dinero para la manutención del que, suponían, era hijo de cada una de sus víctimas.

Con este sistema, Radford logró recaudar mensualmente 3 mil 200 dólares durante seis años, lo que llevó a un gran total de 230 mil 400 dólares.

Al momento de su detención, la mujer se encontraba en una residencia de cinco recámaras, con tres coches de lujo resguardados en su garage. Las autoridades detallaron que, durante este tiempo, llevó un estilo de vida lujoso.

Las autoridades descubrieron el engaño interestatal cuando compararon algunos registros que parecían extraños, pues se referían al mismo niño, con la misma mamá, pero distintos padres.

Radford fue puesta en custodia judicial, mientras que el niño se encuentra con los agentes de cuidados infantiles de la localidad norteamericana. En tanto, las víctimas realizan indagatorias para descubrir quién es el verdadero padre.

Una mujer de 65 años de edad, declarada muerta el sábado en Tailandia, empezó a moverse dentro del ataúd en el que era trasladada para su cremación en un templo budista de la provincia de Nonthaburi, al norte de Bangkok, donde los religiosos retransmitieron en directo la noticia a través de Facebook.

EFE

Trabajadores del centro religioso Wat Rat Prakongtham, donde se registró el incidente, confirmaron este martes a EFE el suceso, que ha sido reseñado por medios locales, en los que se ha difundido el vídeo del momento en que la mujer fue descubierta con vida.

La sexagenaria, después de hacer unos primeros movimientos, fue sacada del féretro con ayuda de tres hombres, que luego la montaron en una ambulancia y la trasladaron a un hospital cercano.

El templo -que había recibido certificación del deceso- aseguró que la mujer se encontraba bien y que se mantendría bajo observación médica, sin dar más detalles sobre su condición médica o la causa de la creída defunción.

En un vídeo posterior, se muestra que horas más tarde la mujer seguía con vida y que fue trasladada nuevamente en una ambulancia, sin que se conozcan detalles al respecto.

Según Bangkok Post, los médicos le detectaron el domingo una hipoglucemia grave, sin signos de haber sufrido un paro cardíaco o insuficiencia respiratoria.

El templo budista, religión mayoritaria en Tailandia, publica a diario a través de Facebook casos de defunciones que son atendidas en el centro, que ofrece la cremación como parte de un programa de apoyo funerario.

En 2005, el mundo presenció un suceso médico inédito: Isabelle Dinoire, una mujer francesa que perdió gran parte de su rostro después de un accidente doméstico, recibió el primer trasplante de cara.

Infobae

La operación, realizada en el Hospital Universitario CHU Amiens-Picardie, marcó un avance crucial en cirugía reconstructiva y desató profundas discusiones sobre ética, repercusiones personales y el verdadero impacto de estos procedimientos. Dinoire vivió más de una década tras la intervención y murió en 2016, a los 49 años

Visto en retrospectiva, aquel primer trasplante no solo fue un prodigio técnico, sino también el surgimiento de una compleja controversia.

En estas dos décadas, se registraron cerca de 50 trasplantes de cara en el mundo, con equipos en China, España, Italia, México y Canadá.

Isabelle Dinoire, la primera paciente con trasplante facial

El equipo liderado por Bernard Devauchelle, Sylvie Testelin y Jean-Michel Dubernard transfirió nariz, labios y mentón de una donante fallecida al cráneo de Dinoire.

La intervención, de más de 15 horas y con 50 profesionales involucrados, se presentó públicamente como una hazaña. Al hablar por primera vez tras la cirugía, Dinoire afirmó: “Ahora tengo una cara como la de todos. Se abre una puerta al futuro”, según publicó The Guardian.

El efecto mediático fue inmediato y global, y la técnica se expandió: Estados Unidos realizó su primer trasplante parcial en 2008 y el primero completo en 2011; siguieron el primer receptor afroamericano en 2019, el trasplante combinado de cara y mano en 2020 y el primero con un ojo en 2023.

Detrás del avance: testimonios de los pacientes

Sin embargo, tras los aplausos y la fascinación pública, las historias de los pacientes muestran desafíos mucho más complejosDinoire nunca recuperó una vida convencional. Padeció episodios de rechazo del injerto, desarrolló cáncer y, antes de fallecer en 2016, perdió el rostro trasplantado por necrosis. Un familiar directo señaló que su salud mental se deterioró después del procedimiento, experimentando “angustia psicológica” y episodios suicidas.

Del mismo modo, Dallas Wiens, protagonista del pionero trasplante total de cara en Estados Unidos, sufrió insuficiencia renal causada por los inmunosupresores y falleció en 2024. “Una cosa es que te informen de los riesgos. Otra cosa es experimentarlos”, afirmó Wiens para The GuardianJoe DiMeo, primer paciente con doble trasplante de manos y cara, y Robert Chelsea, primer afroamericano receptor, también vivieron complicaciones médicas, dificultades económicas y el peso del estigma social.

La necesidad de inmunosupresión permanente es el obstáculo médico central, ya que expone a infecciones, cáncer y efectos adversos graves. Un estudio publicado en JAMA Surgery en 2024 informó una supervivencia del injerto de 85% a cinco años y de 74% a diez años, cifras esgrimidas como “evidencia de éxito” por los cirujanos. Sin embargo, no reflejan el bienestar psicológico, la integración social ni la calidad de vida de los pacientes, aspectos que suelen quedar fuera de las evaluaciones clínicas y de los criterios oficiales.

Dilemas éticos, desigualdad y debate sobre el futuro

Los procedimientos enfrentan dilemas éticos y sociales sustanciales. El consentimiento informado fue cuestionado, especialmente en casos como el de Dinoire, quien firmó un contrato con un documentalista británico antes de la cirugía y estuvo bajo presión mediática constante. Algunos especialistas advierten sobre la escasez de opciones para estos pacientes y la exposición a dinámicas mediáticas que pueden aislarlos socialmente.

El apoyo institucional y económico para los receptores de trasplantes de cara es desigual. En Estados Unidos, el Departamento de Defensa financia la mayoría de los procedimientos (principalmente para veteranos heridos), pero las aseguradoras privadas suelen rechazar la cobertura. Así, muchos pacientes quedan en una situación de vulnerabilidad, recurriendo a campañas de beneficencia y enfrentando problemas para costear medicación esencial, transporte y cuidados postoperatorios. Robert Chelsea, por ejemplo, perdió su auto y depende de la caridad para sobrevivir, mientras que los actuales estudios de resultados apenas incluyen análisis sobre el impacto financiero o la salud mental.

El campo científico vive una encrucijada.

Aunque las innovaciones permitieron logros médicos visibles, la mortalidad es alta: alrededor del 20% de los pacientes fallecen por rechazo, insuficiencia renal o cardíaca, una cifra considerablemente elevada para un procedimiento electivo.

No existe consenso sobre criterios de éxito, selección de candidatos ni seguimiento a largo plazo. Todo ello pone en duda la viabilidad y la ética de continuar con los trasplantes de cara sin una regulación y apoyo más sólidos.

Entre el éxito quirúrgico y los costos humanos

La historia de los trasplantes de cara refleja un patrón recurrente en la innovación médica: avances técnicos que otorgan reconocimiento y recursos a cirujanos e instituciones, mientras los pacientes y sus familias se enfrentan a las consecuencias más graves, frecuentemente sin respaldo suficiente. Como expresó Robert Chelsea en una reciente reunión sobre estándares, según The Guardian: “Aquí todos cobran. Excepto nosotros. ¿Quién alimenta a nuestros hijos mientras nosotros hacemos historia?”

Los pacientes son pioneros forzados, muchas veces convertidos en símbolo público de éxito, pero sin recibir compensación, protección ni atención integral. El verdadero desafío para el futuro radica en equilibrar la ambición quirúrgica con la protección real del bienestar de quienes se someten a estos trasplantes.

El magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente ha acordado enviar al exministro José Luis Ábalos y al que fuera su asesor, Koldo García, a prisión provisional sin fianza de cara al juicio que se celebrará en su contra por presuntas irregularidades en los contratos de mascarillas adjudicados por Transportes durante la pandemia. Es la primera vez que un diputado nacional en ejercicio tendrá que entrar en la cárcel.

La Gaceta de la Iberosfera

Según fuentes jurídicas, el instructor ha adoptado esta decisión después de celebrar sendas vistillas para revisar las medidas cautelares que ambos tenían vigentes: prohibición de salida del país con retirada de pasaporte y comparecencias quincenales en sede judicial.

De esta forma, ha accedido a las peticiones del jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Alejandro Luzón, y de las acusaciones populares, que habían reclamado el ingreso en prisión de ambos al considerar que ahora que se enfrentan a hasta 30 años de cárcel el riesgo de fuga se ha disparado.

Ábalos ha sido el primero en llegar al alto tribunal. Lo ha hecho a las 9.12, unos 45 minutos antes de la hora señalada, solo y con una mochila de cuero marrón. El también ex secretario de Organización del PSOE no ha querido hacer declaraciones a la prensa a su llegada al alto tribunal, pero sí ha tomado la palabra al final de la vistilla para asegurar al juez que no se iba a fugar. «No tengo dinero ni a dónde ir», ha sostenido.

Fuentes consultadas afirman que está «destrozado«. Durante las horas que ha estado aguardando la decisión del Supremo, el exdirigente socialista ha estado fumando en los patios del antiguo palacio, visiblemente nervioso.

Su abogado, Carlos Bautista, ha hecho hincapié en que no hay riesgo de fuga, alegando entre otras cuestiones su estatus de diputado del Congreso. Sobre esto, también ha aducido que encarcelarle antes del juicio, sin que medie condena, supondría una vulneración de su derecho a la representación política.

Además, la defensa de Ábalos ha puesto de manifiesto que considera que el eventual ingreso en prisión de su cliente sería una forma de presionarle para que hiciera una «declaración colaborativa». Así lo hizo el presunto conseguidor de la trama, el empresario Víctor de Aldama, tras pasar varias semanas encarcelado.

Koldo, por su parte, ha llegado al Supremo justo a la hora fijada, con vaqueros, deportivas y una gran mochila a sus espaldas, en compañía de su abogada, Leticia de la Hoz. Su defensa, que ha intentado combatir la competencia del TS para devolver el caso a la Audiencia Nacional, ha esgrimido igualmente que su cliente tiene el suficiente arraigo —una madre mayor y una hija pequeña, ha detallado— como para no convertirse en un prófugo.

El ex asesor ministerial también ha querido hablar ante Puente para ratificarlo. «No me voy a ir a ningún sitio«, ha dicho y ha añadido: «Todos tenemos derecho a aprender poco a poco«. Fuentes presentes han interpretado esta coletilla como el reconocimiento tácito de una equivocación.

Por su parte, el fiscal se ha mostrado especialmente contundente, sobre todo en la vistilla sobre Ábalos, donde ha llegado a decir que fue la pertenencia a un Gobierno lo que le permitió cometer esos delitos pero que «ningún poder del Estado tiene derecho a sustraerse de la acción penal». Ningún poder del Estado puede esgrimirlo para eludir la responsabilidad penal y, por eso, la Justicia se representa con una venda en los ojos», ha remachado.

A un paso de juicio

Fue el pasado 3 de noviembre cuando Puente propuso juzgar a Ábalos, Koldo y Aldama, por el supuesto cobro de comisiones a cambio de adjudicar a Soluciones de Gestión —mercantil vinculada al empresario— contratos para la compra de material sanitario durante la crisis del Covid-19.

La Fiscalía reclama una condena de 24 años de prisión para Ábalos y 19 años y medio para Koldo por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, malversación y uso de información privilegiada. El Ministerio Público también interesa una multa de unos 3,9 millones de euros.

Por su parte, las acusaciones populares solicitan penas de 30 años de prisión para Ábalos y Koldo, a quienes atribuyen los mismos delitos que Fiscalía más otros dos: prevaricación y falsedad en documento oficial.

Además, tanto Fiscalía como acusaciones piden siete años de prisión para Aldama, atenuando la pena propuesta por su «confesión», que sirvió para destapar la presunta trama de adjudicación irregular de obra pública que tendría como cabecilla al ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, afirmó que las fuerzas rusas solo pondrán fin a los ataques en Ucrania si el Ejército ucraniano abandona los territorios ocupados por Moscú. “Si no se retiran, les expulsaremos por la fuerza”, advirtió el mandatario, quien aseguró además que las tropas rusas mantienen actualmente “un impulso positivo en todas las áreas”, según declaraciones recogidas por la agencia de noticias TASS.

Infobae

Putin explicó que el plan negociado entre representantes de Ucrania y Estados Unidos en Ginebra “puede sentar las bases para futuros acuerdos”. Detalló que esta hoja de ruta contempla dividir los 28 puntos discutidos en cuatro fases y precisó: “Todo esto nos fue comunicado”, de acuerdo con TASS.

Por otra parte, el jefe del Kremlin insistió en que las autoridades ucranianas carecen de legitimidad en el cargo. Según las palabras de Putin difundidas por TASS, en cuanto se firmen acuerdos de paz debe levantarse de inmediato la ley marcial vigente en Kiev y convocarse elecciones sin demora.

En relación con el plan de paz de 28 puntos propuesto por la Administración de Donald TrumpPutin expresó que cualquier resolución que se alcance necesitará la validación “por los principales actores internacionales”, incluida la cuestión del posible reconocimiento de los territorios controlados por Moscú desde el inicio del conflicto en febrero de 2022. Además, remarcó que el reconocimiento de Crimea y la región del Donbás como territorios rusos constituye “uno de los puntos clave” para Rusia en las conversaciones que podrían reanudarse con una próxima visita a Moscú del enviado especial estadounidense Steve Witkoff.

Durante una rueda de prensa tras su visita a KirguistánPutin señaló que Moscú está dispuesta a documentar formalmente que no tiene intención de atacar a países europeos, en respuesta a los llamados de aliados occidentales a fortalecer la industria de defensa europea. Según declaraciones recogidas por Interfax, el presidente ruso indicó que si la opinión pública europea demanda garantías de que Rusia no actuará de manera agresiva contra Europa, su gobierno está preparado para registrar esa postura “como quieran”.

A juicio del mandatario, quienes difunden la supuesta amenaza de un ataque ruso buscan “mejorar sus índices de popularidad en la política interna” o defienden los intereses de la industria de defensa. Añadió que Rusia está disponible para dialogar sobre seguridad europea “siempre que se discuta de manera seria cada palabra”, según la información de Interfax.

Más temprano este jueves, el presidente ruso propuso la implementación de un programa de rearme a gran escala destinado a equipar a la alianza militar postsoviética Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Planea usar armamento y equipos rusos utilizados en la guerra con Ucrania. La propuesta se enfrenta directamente a las decisiones de varios países europeos y miembros de la OTAN que han optado por aumentar sus presupuestos en defensa durante los próximos años ante las amenazas de Moscú.

Rodrigo Paz, el nuevo presidente de Bolivia que asumió su mandato el 8 de noviembre, arranca su gestión con el mayor nivel de aprobación de presidentes de Sudamérica: logró un 51,7% de imagen positiva, según un estudio de opinión de la consultora CB.

Por: María Silvia Trigo – Infobae

Lo sigue en el ranking el presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” de Silva, quien en su tercer mandato tiene prácticamente un empate entre su imagen positiva, de 45,8%, y la negativa, de 45,3%. El tercer lugar lo ocupa el argentino Javier Milei que tiene una imagen positiva de 47,2% que es superada por la negativa, de 50,3%.

Paz resultó electo presidente de Bolivia el 19 de octubre tras ganar en el primer balotaje del país al expresidente Jorge Quiroga (2001-2002) con el 54% de los votos y consolidar el sorpresivo triunfo de la primera vuelta que ninguna de las encuestas electorales advirtió.

El nuevo mandatario, de 58 años, es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993) y un político experimentado que lleva más de 20 años en la política: fue alcalde, concejal regional, diputado y senador.

En su debut como candidato presidencial logró capturar el descontento con la clase política y posesionarse como un candidato de “renovación”, pese a su historial en la función pública. Sus principales adversarios, en contraste, estaban en la primera plana de la agenda política desde los años 90.

Paz postuló por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), una sigla en la que no militaba pero que buscaba candidatos para mantener su vigencia legal. Su compañero de fórmula fue un ex capitán de la Policía, Edmand Lara, que había surgido como líder político en las redes sociales con un discurso antisistema y contra la corrupción.

El presidente Paz, que lleva casi 20 días en el Gobierno, ha intentado marcar un giro claro respecto a las dos últimas décadas de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) y atender las dos urgencias principales del país: normalizar el abastecimiento de combustibles y contener la inflación.

En paralelo, el arranque de su gestión ha estado marcado por disputas abiertas con el vicepresidente, quien ha cuestionado públicamente algunas decisiones del Ejecutivo y el rumbo del Gobierno.

Analistas coinciden en que el principal desafío de Paz en el próximo quinquenio será recuperar la estabilidad económica del país con transformaciones estructurales y políticas públicas que sean sostenibles, pero descartan que vaya a marcar un nuevo ciclo en términos políticos o culturales. “El Gobierno va a tener poco tiempo para garantizar combustible, alimento y controlar el tema de la inflación. Las medidas que vaya a tomar posiblemente no sean populares, va a ser un Gobierno de emergencia y transición”, explicó el analista y consultor en comunicación política, Carlos Saavedra, en un diálogo con Infobae previo a la posesión de Paz.

Los presidentes peor valorados

En el otro extremo del ranking se encuentra Nicolás Maduro, de Venezuela, con un 75,3% de imagen negativa y apenas un 21,4% de aprobación en su país.

Lo sigue Gustavo Petro, de Colombia, con el 59,8% de imagen negativa y una imagen positiva que llega al 36,7%. En Ecuador, un 56,9% de los ciudadanos encuestados reprueban la gestión de Daniel Noboa, mientras que un 40,8% lo evalúa positivamente.

El estudio de la consultora se realizó en diez países, entre el 11 y el 16 de noviembre, con una muestra total de 11.548 entrevistas a mayores de 18 años. Cuenta con un nivel de confianza del 95%.

Pocas naciones en la historia moderna han sufrido una devastación tan profunda y sistemática como la de Venezuela. Lo que alguna vez fue una de las democracias más prósperas de América Latina se transformó en dos décadas en un país empobrecido gobernado por una estructura criminal de poder. Este colapso no fue producto de sanciones o desgracias. Fue el resultado deliberado del chavismo.

Por: Walter Molina Galdi y Luis Peche Arteaga – Infobae

El proyecto de poder iniciado por Hugo Chávez en 1999 y continuado con mayor brutalidad por Nicolás Maduro no solo destruyó la economía, sino que desmanteló el estado de derecho, corrompió las instituciones y militarizó la vida civil. El resultado no es un gobierno en crisis. Es una narcotiranía con alcance transnacional.

Según el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, el PIB per cápita de Venezuela se desplomó más de un 80 % entre 2013 y 2021, una de las peores contracciones jamás registradas fuera de tiempos de guerra. PDVSA, que en su día fue una eficiente empresa petrolera estatal, quedó destrozada por la corrupción y la injerencia política. Transparencia Venezuela estima que entre 2010 y 2020 se desviaron más de 23.000 millones de dólares a través de tramas de PDVSA, una cantidad suficiente para reconstruir los principales sistemas públicos del país.

El resultado fue una hiperinflación, el colapso de los servicios y el éxodo de más de nueve millones de ciudadanos. Chávez confundió la justicia con la venganza y la política social con el clientelismo. Lo que siguió no fue una redistribución, sino la ruina.

Del autoritarismo al régimen criminal

La evolución del chavismo, de un autoritarismo competitivo a una tiranía absoluta, destruyó el tejido institucional de Venezuela. El Tribunal Supremo, el Consejo Nacional Electoral y las Fuerzas Armadas se convirtieron en extensiones del control del partido. Tras la muerte de Chávez, Maduro llevó el sistema al extremo. El aparato de seguridad se convirtió en una maquinaria de terror.

Los informes de la ONU han documentado torturas sistemáticas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. No se trata de excesos, sino de políticas de Estado. La DGCIM y el SEBIN operan como agencias de tortura con total impunidad.

Lo que surgió no es simplemente una dictadura, sino un Estado mafioso, una fusión del poder político y el crimen organizado. La corrupción se institucionalizó. El oro, la cocaína, el contrabando y el lavado de dinero son ahora fuentes estructurales de financiamiento político. Se han incautado en el extranjero más de cuatro mil millones de dólares en activos vinculados a la corrupción venezolana.

La élite militar, conocida como el Cartel de los Soles, controla el tráfico de drogas y la minería ilegal. Mientras tanto, el Tren de Aragua, una organización criminal nacida en las cárceles venezolanas, se ha expandido por toda América Latina, lo que demuestra cómo el régimen exporta el crimen como política de Estado.

Las alianzas de Venezuela con Rusia, Irán y China sostienen financieramente al régimen, mientras que Hezbolá, Hamás[a] y los cárteles latinoamericanos utilizan el territorio venezolano para la logística y el lavado de dinero. El país se ha convertido en un centro de delincuencia transnacional y una amenaza para la seguridad regional.

El secuestro y asesinato del ex teniente venezolano Ronald Ojeda en Chile, confirmado ante la Corte Penal Internacional, demostró cómo el régimen persigue a los disidentes en el extranjero. La represión transnacional forma ahora parte de su doctrina de seguridad.

Uno de los autores de este artículo sobrevivió a un intento de asesinato en Colombia, en consonancia con este patrón de persecución dirigida por el Estado.

El costo humano

El colapso humanitario de Venezuela no es el resultado de sanciones o desastres naturales, sino de un diseño político deliberado. El hambre, la desinformación y la pobreza son instrumentos de control. Los programas alimentarios como el CLAP premian la obediencia y castigan la disidencia. En 2016, antes de las sanciones petroleras, más del 81 % de los venezolanos vivía en la pobreza.

Los hospitales y las escuelas carecen de lo básico, y millones de personas dependen de las cajas de alimentos. Este empobrecimiento deliberado ha provocado uno de los mayores desplazamientos humanos del siglo XXI. Más de nueve millones de personas han huido, solo superadas por Siria y Ucrania.

Los venezolanos no huyen de las sanciones. Huyen del hambre.

28 de julio de 2024: las elecciones robadas

La tragedia actual de Venezuela se deriva del robo de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 por parte del régimen. Esa noche, el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro con el 51,2 % de los votos. Los recuentos independientes, que abarcaban más del 80 % de las actas electorales, mostraban que el candidato de la oposición, Edmundo González Urrutia, había ganado por un amplio margen. Incluso uno de los rectores del CNE se negó a respaldar los resultados.

Cuando los venezolanos protestaron, las fuerzas de seguridad y los grupos armados respondieron con una represión brutal. Se registraron más de 2500 detenciones en dos semanas, entre ellas más de 150 menores. Nuestro pueblo votó por la libertad. El régimen respondió con balas.

La responsabilidad histórica del chavismo

El chavismo será recordado como la mayor catástrofe moral, política y humana en la historia republicana de Venezuela. Fusionó la brutalidad de las dictaduras del siglo XX con la lógica criminal del narcotráfico. Bajo el disfraz de la revolución, sustituyó la moral cívica por la sumisión y la verdad por la lealtad al poder.

No se trata de una dictadura normal. Es una empresa criminal con bandera nacional. Su supervivencia pone en peligro no solo a los venezolanos, sino también la estabilidad regional.

El fin del chavismo es un imperativo moral, político y económico para la supervivencia de Venezuela y la seguridad del hemisferio. Venezuela posee las mayores reservas de petróleo fuera de Oriente Medio,[b] pero no habrá recuperación bajo un régimen criminal. El problema no está bajo tierra. Es político.

La democratización de Venezuela estabilizaría los mercados energéticos, frenaría los flujos ilícitos y restauraría la esperanza en una región azotada por el resurgimiento autoritario.

Los venezolanos han resistido, votado y pagado con sus vidas por la libertad. La resistencia civil por sí sola ya no es suficiente. El 28 de julio, los venezolanos ya tomaron su decisión. El mundo tiene ahora la obligación moral y estratégica de escucharlos y actuar.

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