Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El Gobierno de Portugal avisó este jueves a Venezuela de que no cede a las amenazas después de que el Ejecutivo del presidente Nicolás Maduro revocara ayer la concesión de vuelo a TAP, que es 100 % propiedad del Estado portugués, y a otras aerolíneas como Iberia, Avianca, Latam Colomia, Gol y Turkish Airlines.

EFE

El ministro luso de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, apuntó en su cuenta de X que su Gobierno «no cede a amenazas, ultimátums, ni presiones de ningún tipo».

«Nuestra actuación está guiada exclusivamente por el interés nacional superior y la defensa inquebrantable de la seguridad de los portugueses en cualquier parte del mundo», dijo.

Agregó que en materia de aviación civil, así como en todas las áreas estratégicas, su país respeta las reglas internacionales, las mejores prácticas de seguridad y la coordinación con las autoridades aeronáuticas, lo que garantiza la protección de pasajeros, tripulaciones y aerolíneas.

«Portugal es un país libre, soberano y responsable -subrayó-. Actuaremos siempre con serenidad, firmeza y sentido de Estado, protegiendo a nuestros ciudadanos, defendiendo nuestras instituciones y afirmando, sin dudar, la dignidad del país».

Venezuela revocó el miércoles la concesión de vuelo a TAP y al resto de aerolíneas tras acusarlas de «sumarse a las acciones de terrorismo» de Estado promovidas por EE.UU. y cancelar sus vuelos «unilateralmente» hacia y desde el país latinoamericano.

La decisión se produjo después de que el Gobierno de Maduro diera un plazo de 48 horas, que venció el miércoles al mediodía (16:00 GMT), para que las compañías aéreas retomaran sus operaciones en Venezuela tras haberlas suspendido.

Las aerolíneas adoptaron ese paso después de que la Administración Federal de Aviación de EE.UU. instara el viernes a las compañías aéreas comerciales a «extremar la precaución» al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe por lo que considera «una situación potencialmente peligrosa en la región».

TAP anunció el sábado que había decidido cancelar un vuelo programado para ese día y otro el pasado martes con destino a Venezuela después de recibir un aviso de las autoridades aeronáuticas estadounidenses de que no estaban garantizadas las condiciones de seguridad en ese país.

El Día de Acción de Gracias está muy arraigado en la tradición estadounidense. Familias o grupos de seres queridos se congregan en la noche del cuarto jueves de cada noviembre para emular una cena de agradecimiento por la buena cosecha entre colonos e indígenas en 1621, pocos años después del arribo de los primeros británicos al territorio americano.

BBC

El menú que se prepara para la noche de Acción de Gracias tiene como plato estrella al pavo relleno con pan, cocinado al horno con una espesa salsa hecha a base de caldo, acompañado de puré de papas, salsa de arándanosejotes (también conocidos como judías o frijoles verdes) y tarta de calabaza, entre otros alimentos.

Pero ¿es esto lo que comieron originalmente los colonos junto con los wampanoag en la localidad de Plymouth, Massachusetts (noreste del país) en el siglo XVII?

La respuesta es no.

La papa, por ejemplo, es de origen sudamericano y no había llegado por entonces al norte del continente.

Los ejotes fueron incorporados siglos después. Y el pavo probablemente no era pavo, sino aves de menor tamaño, como gansos o patos.

«Había aves de caza, maíz en grano para hacer pan o papilla, venado», le explicó a la revista Smithsonian Kathleen Wall, especialista en gastronomía de Plimoth Patuxet, un museo de historia viviente en Plymouth.

Tras su investigación, Wall concluyó que también podía haber carne de cisnes y palomas migratorias, una especie norteamericana extinta hace más de un siglo.

Existen dos testimonios de la época que dejaron constancia de aquel festejo por la abundante cosecha, que no terminó en una noche sino que duró tres días.

Uno de esos documentos es la carta que el líder político Edward Winslow le escribió a un amigo.

«Cuando tuvimos nuestra cosecha, nuestro gobernador envió a cuatro hombres a cazar aves para que pudiéramos regocijarnos juntos de una manera especial después de haber recogido el fruto de nuestro trabajo», narró Winslow.

«Los cuatro mataron en un día tantas aves que, con un poco de ayuda adicional, sirvieron a la compañía durante casi una semana», continuó.

«En ese momento, entre otras actividades recreativas, ejercitamos nuestras armas; muchos de los indios vinieron entre nosotros, y entre los demás, su rey más grande, Massasoit, con unos 90 hombres, a quienes entretuvimos y festejamos durante tres días, y ellos salieron y mataron cinco ciervos, que trajeron a la plantación y regalaron a nuestro gobernador, al capitán y a otros».

El gobernador mencionado por Winslow era William Bradford, quien también dejó un escrito sobre el evento que da pistas de lo que se sirvió en aquel banquete.

«Además de aves acuáticas, había una gran cantidad de pavos salvajes, de los cuales capturaban muchos, además de venado, etcétera», señaló.

Wall recordó que «las palomas migratorias (…) eran tan numerosas en la década de 1620 que decían que se las podía escuchar un cuarto de hora antes de verlas».

«Dicen que un hombre podía disparar contra las aves en vuelo y derribar 200».

La investigadora agregó que probablemente hubo, a su vez, anguilas y mariscos como parte del menú.

La forma de cocción de aquella histórica comida también fue objeto de estudio.

«Creo que algunas aves -en muchas recetas se ve esto- se hervían primero y luego se asaban para terminar de cocerlas. O se asan primero y luego se hierven», afirmó Wall.

«El asado temprano les da un sabor más agradable, como que las carameliza por fuera y hace que el caldo sea más oscuro».

«En el siglo XVII existía un relleno maravilloso para el ganso que consistía simplemente en castañas peladas», añadió la experta.

Wall sostuvo que las formas de cocción debieron estar relacionadas con la duración de tres días de la fiesta original.

«No tengo ninguna duda de que si un día se asan las aves, los restos se tiran en una olla y se hierven para hacer un caldo al día siguiente. Ese caldo se espesa con cereales para hacer un potaje», dijo.

La calabaza sí era un ingrediente de la cocina wampanoag, por lo que probablemente estuvo en 1621, aunque no como tarta.

El Día de Acción de Gracias se discontinuó al año siguiente de aquel banquete original, y se impuso en el país como celebración masiva recién en el siglo XIX.

En 1863, el presidente Abraham Lincoln lo proclamó feriado nacional.

Aunque el Día de Acción de Gracias tiene raíces históricas en las tradiciones religiosas y culturales, también se ha celebrado durante mucho tiempo como una fiesta secular.

Por: Morfema Press / El Periódico / Wikipedia

El Día de Acción de Gracias se celebra el cuarto jueves de noviembre en los Estados Unidos, y el segundo lunes de octubre en Canadá.

Consiste en una celebración de agradecimiento por algún motivo en especial, una buena cosecha, fin de una sequía, salud, etc.

Especialmente festejado es en el país en el que nos centraremos, Estados Unidos, donde existe una cierta controversia sobre el origen del Día de Acción de Gracias, que se celebra en una fecha concreta.

¿Cuál es el origen de la celebración?

La tradición moderna indica que el origen se remonta a inicios de 1620 en Plymouth (Massachusetts, EEUU). El barco ‘Mayflower’ llegó de Inglaterra a esta localidad, al noreste de lo que hoy conocemos como Estados Unidos (fundado en 1776).

Una vez allí, los indígenas ayudaron a los ingleses a cosechar la tierra en el asentamiento en el que se habían establecido.

En 1621, después una exitosa cosecha, el nombrado como gobernador de la colonia de Plymouth organizó una fiesta para invitar a aquellos indígenas que los habían ayudado a una comida como muestra de su agradecimiento.

Este hecho se volvió una tradición anual, se expandió por el territorio y a día de hoy es todo un acontecimiento nacional.

Esta es la versión más popular de su origen, aunque hay historiadores que apuntan que la primera celebración de estas características se remonta a los españoles colonizadores en Florida 60 años antes.

¿Cómo se festeja Acción de Gracias?

Acción de Gracias es una celebración familiar, incluso más importante que Navidad en algunos casos. Las familias estadounidenses se reúnen en sus casas, donde preparan un banquete. Antes de la comida, los más creyentes rezan una oración en agradecimiento a Dios por los alimentos. En la mesa, el pavo es el protagonista principal. Normalmente se sirve relleno y cocinado al horno y acompañado de alguna salsa (es frecuente la de arándanos rojos).

El pavo suele estar acompañado en la mesa por grandes bandejas de verduras, boniatos, entre otros alimentos. Las mesas están repletas hasta el final, también en la hora del postre o postres, ya que es habitual que se sirva una gran variedad de dulces. El más popular es el pastel de calabaza. La comida suele ir acompañada de sidra de manzana, vino y champán.

El indulto del pavo

Acción de Gracias también es muy celebrado en la Casa Blanca. En 1989, el entonces presidente George H. W. Bush inauguró la tradición de indultar a un pavo antes de Acción de Gracias y todos sus sucesores han mantenido esta ceremonia. El presidente de EEUU, Donald Trump, ha cumplido también con la tradición de esta festividad, la más popular del país.

El chavismo no consigue movilizar a Caracas ante el acoso del pueblo venezolano y el apoyo de EEUU.

El chavismo ha perdido su músculo político en el único territorio donde alguna vez tuvo fuerza real: Caracas.

Ni los llamados desesperados de Maduro, ni las órdenes de movilización impartidas a gobernadores, alcaldes y jefes de patrullas lograron lo que el régimen esperaba, llenar las calles de la capital en un momento en que Estados Unidos intensifica su presión militar, diplomática y financiera.

Lo que se vio en Caracas no fue una demostración de poder, sino la evidencia del agotamiento terminal de un proyecto que ya no convoca ni por miedo.

Los transportes oficiales circulaban casi vacíos, los puntos de control lucían tensos y los funcionarios obligados a marchar caminaban con la mirada perdida.

No hubo pasión, no hubo consignas reales, no hubo gente.

Hubo, más bien, la confirmación de que la ciudad que alguna vez fue bastión del control político chavista ya no responde a sus órdenes.

En contraste, el avance de la presión estadounidense -operaciones navales, vuelos nocturnos y señales inequívocas de una estrategia más agresiva— ha dejado al régimen en estado de pánico.

Caracas percibe que la impunidad se acabó y que los días del régimen están contados.

Por eso la gente no sale, no se moviliza por quien ya no tiene futuro.

No respaldan al poder que agoniza; resguardan su energía para el desenlace que todos saben que se acerca.

El chavismo intentó exhibir fuerza y terminó mostrando su vacío.

Ese vacío, en medio del cerco internacional y del colapso interno, es la señal más clara de que la etapa final está pasando.

Omar González Moreno

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió una declaración este martes 26 de noviembre a través de su plataforma Truth Social, en la cual vinculó directamente las elecciones presidenciales de Honduras, previstas para el 30 de noviembre, con la expansión de la influencia del régimen venezolano en la región. El mandatario advirtió sobre el riesgo de que el país centroamericano caiga bajo el control de lo que denominó «narcoterroristas».

La Patilla

En su mensaje, el jefe de Estado estadounidense planteó la contienda electoral como un juicio a la democracia y lanzó una pregunta directa sobre las intenciones geopolíticas del chavismo. «¿Maduro y sus narcoterroristas se apoderarán de otro país como se han apoderado de Cuba, Nicaragua y Venezuela?».

Bajo esta premisa, Trump ofreció su respaldo explícito a Tito Asfura, candidato del Partido Nacional, a quien describió como el hombre que está «defendiendo la democracia y luchando contra Maduro». Según el presidente, Asfura representa la única opción viable para frenar el avance de los «narcocomunistas» en el hemisferio.

El mandatario descalificó a los otros contendientes, vinculándolos ideológicamente con la izquierda radical. Señaló a Rixi Moncada por considerar a Fidel Castro su ídolo y arremetió contra Salvador Nasralla, a quien tildó de «comunista limítrofe» y acusó de ser una herramienta para dividir el voto opositor, recordando su papel previo como vicepresidente de Xiomara Castro.

«El único verdadero amigo de la libertad en Honduras es Tito Asfura. Tito y yo podemos trabajar juntos para luchar contra los narcocomunistas y llevar la ayuda necesaria al pueblo de Honduras», afirmó Trump, dejando claro que su administración no confiaría en Nasralla ni trabajaría con Moncada.

El 27 de noviembre de 1992 tuvo lugar un intento de golpe de Estado en Venezuela, el segundo de ese año (el primero ocurrió el 4 de febrero). A diferencia del alzamiento anterior, este fue ejecutado por un grupo heterogéneo, denominado Movimiento Cívico-Militar 5 de Julio, integrado por altos oficiales de las 4 ramas de las Fuerzas Armadas, civiles pertenecientes a organizaciones revolucionarias y grupos que adversaban al gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez.

Por: Miriam Kornblith – Fundación Empresas Polar

Los mismos de siempre.

Este movimiento surgió durante 1992, como consecuencia del intento del 4 de febrero. Se conformó para la tarea de preparar y dar un nuevo golpe de Estado.

Los responsables

Los responsables militares de esta asonada fueron los contralmirantes Hernán Grüber Odremán (jefe de la operación) y Luis Enrique Cabrera Aguirre, el general de brigada de la Fuerza Aérea Francisco Visconti Osorio, el coronel del Ejército Higinio Castro y el mayor de la Guardia Nacional Carlos Salima Colina (los 2 últimos participaron en la planificación del golpe, mas no en su realización).

Por el sector civil estuvieron involucradas las organizaciones Bandera Roja y Tercer Camino, así como individualidades pertenecientes a las agrupaciones Frente Patriótico y críticos del gobierno organizados, de elevadas posiciones.

Los principales enfrentamientos ocurrieron en el Distrito Federal y en los estados Miranda, Aragua y Carabobo. La insurrección fue controlada por el gobierno el mismo día 27, provocando la rendición de los involucrados y la huida y posterior asilo en Perú de cerca de un centenar de los mismos.

Origen y planificación

En los meses que siguieron al 4 de febrero, se repetían los rumores acerca de la organización de un segundo intento de golpe de Estado. El gobierno conocía algunos de estos planes y grupos conspirativos, e incluso, logró infiltrarlos.

Tal fue el caso del Movimiento 5 de Julio, constituido hacia julio de 1992.

La asonada se planificó inicialmente para el día 4 de octubre. Luego se consideraron los días 12 de octubre, 24 y 30 de noviembre y finalmente el día 27.

Los cambios de fecha estuvieron asociados con diferencias de criterio surgidas entre los altos oficiales y los grupos revolucionarios, puesto que para los últimos un objetivo clave de la operación debía ser liberar al comandante Hugo Chávez Frías -jefe de la asonada del 4 de febrero- de su prisión en Yare, mientras que los primeros no consideraban esa acción como una prioridad.

Las modificaciones también se debieron a la constatación de que el movimiento y sus intenciones eran conocidos por el gobierno, a raíz de las infiltraciones y delaciones, lo cual obligó a los rebeldes a reformular sus planes originales.

Razones del alzamiento

Los insurgentes adujeron como razones para promover el golpe el fracaso de las salidas institucionales a la crisis política desatada a partir del intento de golpe de Estado de febrero, además de la falta de voluntad del gobierno para rectificar sus políticas y las frustraciones ante la ausencia de disposición del alto mando militar para admitir y ejecutar reformas en la Fuerzas Armadas.

También hicieron suyas las razones expuestas por los golpistas de febrero, como el uso de las Fuerzas Armadas en la represión de los sucesos del 27 de febrero de 1989, la incapacidad del gobierno de Pérez, la corrupción de los altos mandos militares, su distanciamiento del resto de la oficialidad y de las tropas, la escasa atención a los problemas de capacitación, equipamiento y financiamiento de las Fuerzas Armadas.

El plan de gobierno golpista

Los golpistas tenían planteado arrestar al presidente Pérez para sustituir al gobierno vigente e implantar «una auténtica democracia».

Logrado el objetivo militar, el nuevo gobierno recaería en una Junta Cívico-Militar, integrada por 6 civiles y 4 militares, uno por cada arma. Los cargos de presidente -y uno nuevo de primer ministro- de la Junta corresponderían por votación entre sus miembros a 2 civiles.

Los golpistas elaboraron una agenda de transformación nacional que abarcaba una multiplicidad de áreas y tenían previsto convocar a elecciones «una vez logrados total o parcialmente los propósitos» de la misma.

Desarrollo de las operaciones

Las operaciones del alzamiento se dirigieron desde el Museo Histórico Militar de La Planicie, bajo el comando de los contralmirantes Grüber Odremán y Cabrera Aguirre, acompañados por otros oficiales de rango medio.

Además de los efectivos militares involucrados y de civiles de Bandera Roja y Tercer Camino, en las acciones también participaron 35 desertores del grupo Zeta, la organización de comando táctico más especializada de la Policía Metropolitana.

Aunque en la jefatura del movimiento había representantes de las 4 ramas, la Fuerza Aérea tuvo una participación decisiva en este intento. En segundo lugar de importancia se colocó el Ejército, pues de la Armada solo se incorporaron los altos oficiales que dirigieron las acciones y 50 efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales (UOPE) y la Guardia Nacional tampoco se hizo presente.

El factor comunicacional: el gran error

Las operaciones militares en el Distrito Federal y el estado Miranda comenzaron desde las 4:30 a.m. del día 27.

Una de las lecciones que los golpistas habían aprendido de la anterior asonada fue la necesidad de dominar los medios de comunicación como requisito indispensable para asegurar el éxito de la operación.

Por ello, entre las primeras acciones se contaba el control de los canales de televisión. Un capitán y 30 efectivos del batallón de Comunicaciones del Ejército, con base en el Fuerte Tiuna, tomaron la televisora del Estado, Venezolana de Televisión (canal 8), al igual que el transmisor de Los Mecedores, con lo cual las señales de los canales 2, 4 y 8 quedaron bajo su dominio.

Después de estas acciones, los insurrectos procedieron a transmitir un programa grabado con anterioridad, en el cual el comandante Chávez arengaba a la población y apoyaba el nuevo alzamiento.

Al igual que en febrero, en esta ocasión el control de los medios de comunicación fue crítico para definir la suerte del alzamiento.

Por razones que aún no han sido esclarecidas, en lugar de transmitirse el prolijo programa preparado con anterioridad por los 5 altos oficiales que dirigieron la preparación del golpe, en el que se exponían las razones del mismo y se convocaba a los miembros de las Fuerzas Armadas y a la población a secundarlos en la asonada, repetidamente se difundió un mensaje del comandante Chávez, quien no estaba vinculado a los cabecillas del alzamiento.

Igualmente, mientras el canal 8 estuvo dominado por los rebeldes, se transmitieron alocuciones improvisadas desde la sede del mismo. En ellas civiles y militares armados, utilizando un lenguaje elemental y violento, llamaban a la población a solidarizarse con el golpe y a salir a la calle a apoyarlo, valiéndose incluso de «picos de botellas».

El impacto producido por estas alocuciones fue demoledor para el éxito del alzamiento. El aspecto y el mensaje de los rebeldes, que no guardaba relación con las supuestas intenciones de los altos oficiales golpistas, generó temor y rechazo al movimiento en vastos sectores de la población y desmoralización entre los comprometidos con el alzamiento.

Derrota y rendición

Se ha especulado que la decisión de no difundir la grabación de los altos oficiales y de sustituirla por la de Chávez y por las improvisaciones, se debió a las diferencias internas del movimiento, correspondiéndole a los afiliados a los grupos revolucionarios la responsabilidad por esta iniciativa, dada su admiración incondicional por Chávez y sus recelos respecto a la dirigencia militar. También se ha atribuido este sabotaje a infiltraciones gubernamentales.

Por su parte, el presidente Pérez, como el 4 de febrero, se adelantó a los acontecimientos y hacia las 6:30 a.m. se dirigió a través del canal 10 de televisión, que no pudo ser controlado por los insurgentes, informando que las fuerzas golpistas habían sido dominadas y dicho intento era «un coletazo del 4 de febrero». Convocó a la población a efectuar sus actividades normales.

En la región capital los enfrentamientos más intensos tuvieron lugar a propósito de la toma de la sede del canal 8 de televisión y su posterior recuperación por parte de las fuerzas del gobierno, con saldo de muertos y heridos para ambas partes.

Igualmente fueron intensos los combates en la base aérea Francisco de Miranda en La Carlota y en el Palacio de Miraflores, la residencia presidencial La Casona, las sedes de la DISIP en El Helicoide y Los Chaguaramos y la sede de la Policía Municipal del municipio Sucre en La Urbina.

Pasadas las 4 p.m. y luego de firmes incursiones con unidades blindadas del Ejército, aviones y efectivos de la Guardia Nacional, las fuerzas leales pudieron retomar el control de la base Aérea Francisco de Miranda y lograr la rendición de los insurrectos.

Consecuencias inmediatas

Como resultado de una combinación entre reacciones espontáneas y acciones dirigidas por las agrupaciones revolucionarias incorporadas a la asonada, se produjeron incidentes en algunas zonas del oeste de Caracas, en la que grupos de población civil salieron a protestar o a manifestar su solidaridad con los golpistas, ocasionando daños a instalaciones, saqueos y quema de vehículos.

También se presentaron francotiradores que durante el día 27 y aún en la mañana del sábado 28 causaron alarma en el oeste de Caracas y en los alrededores del regimiento de la Guardia de Honor y en el Palacio de Miraflores.

Por otra parte, se registró un grave motín en el centro penitenciario Los Flores de Catia. Según las estimaciones oficiales, produjo 63 muertos, más de 50 heridos y alrededor de 80 reclusos fugados. Estos sucesos fueron enfrentados por efectivos de la policía, de la Guardia Nacional y del Ejército.

Se presentaron enfrentamientos en el centro penitenciario metropolitano de los valles del Tuy (Yare), cuando el día 27 en la mañana 30 militares y algunos civiles pretendieron infructuosamente ingresar a bordo de un tractor al departamento de procesados militares, donde se encontraban detenidos los comandantes Hugo Chávez Frías, Francisco Arias Cárdenas y otros 10 oficiales procesados por el alzamiento del 4 de febrero.

En Los Teques hubo disturbios y choques entre civiles y efectivos policiales. En los valles del Tuy se registraron saqueos.

Los combates en la capital culminaron con la rendición de los jefes de la rebelión en el Museo Histórico Militar. Hacia las 10 a.m. habían comprendido que el movimiento no tenía posibilidades de triunfar y al mediodía solicitaron la intermediación de la Fiscalía General de la Nación para acordar su rendición.

Mientras tanto manifestantes de la urbanización 23 de Enero y sus alrededores impedían el paso de los vehículos militares y solicitaban a los rebeldes que les suministraran armas para apoyar la asonada.

La rendición se concretó entre las 3:30 y 4 p.m. en una comunicación enviada por los jefes golpistas al Ministerio de la Defensa. Los contralmirantes Grüber y Cabrera fueron conducidos a la sede del Ministerio de la Defensa, luego trasladados a la sede de la Dirección de Inteligencia Militar y finalmente recluidos en el cuartel San Carlos, donde permanecieron hasta su liberación.

En Caracas, la intervención de las fuerzas gubernamentales se prolongó hasta el fin de semana que siguió al alzamiento, en el intento de restablecer el orden público, especialmente en el oeste de la ciudad. La Universidad Central de Venezuela fue allanada el día 27 en la noche por efectivos de la Guardia Nacional, quienes informaron haber hallado en su recinto armas y material subversivo.

Acciones en el interior del país

En las guarniciones de los estados Aragua y Carabobo los rebeldes tomaron la mayoría de las instalaciones militares y la Escuela Básica de la Aviación. Las principales acciones de las fuerzas insurgentes ocurrieron en la base aérea Libertador, comandadas por el general Visconti, y en la base Sucre, al mando del coronel de la aviación Jorge Garrido Martínez.

Desde aproximadamente las 5 a.m., unidades aéreas comenzaron a despegar hacia distintos destinos del país. Cuatro aviones Bronco, 3 Mirages, 2 T2D y varios Tucanes T-27 bombardearon la base Francisco de Miranda en La Carlota, el Palacio de Miraflores y El Helicoide.

En el estado Lara bombardearon las instalaciones militares de la base aérea Vicente Landaeta Gil de la capital, causando destrozos en la pista de aviación civil y las instalaciones de seguridad. Las fuerzas leales repelieron los ataques.

Haciendo uso de baterías antiaéreas, derribaron 2 aviones Bronco, cayendo uno en Barquisimeto y otro en Yaritagua. Adicionalmente, 2 aviones Bronco fueron derribados, uno en la base Francisco de Miranda en La Carlota y otro en la base aérea Libertador de Palo Negro (Maracay).

Los enfrentamientos en las bases Libertador y Sucre ocurrieron cuando unidades blindadas de las fuerzas leales intentaron retomar las bases y los aviones rebeldes fueron derribados -o averiados- por baterías antiaéreas y disparos de aviones F-16.

Las persecuciones aéreas de los F-16 leales y los ataques de unidades blindadas provenientes de Valencia y San Juan de los Morros, obligaron a los rebeldes a deponer sus armas.

Finalmente, a las 3 p.m. un grupo de 93 insurrectos -41 oficiales, 37 soldados y 15 cadetes- al mando del general Visconti salió de la base Libertador en un avión Hércules C-130 y huyó a Perú, aterrizando en la ciudad de Iquitos.

Las relaciones diplomáticas entre Perú y Venezuela estaban interrumpidas por decisión del gobierno venezolano, a raíz del golpe de Estado que diera el 5 de abril de ese mismo año el presidente Alberto Fujimori. Los golpistas solicitaron asilo territorial al gobierno peruano, argumentando que sus vidas corrían peligro en Venezuela.

El ministro de Relaciones Exteriores, general (R) Fernando Ochoa Antich, demandó ante las autoridades diplomáticas peruanas la devolución del avión Hércules C-130, las armas y el retorno de los insurrectos. El gobierno peruano resolvió conceder el asilo solicitado.

No obstante, una porción de los exiliados resolvió regresar y el avión Hércules C-130 -y las armas- le fueron devueltas a Venezuela.

El gobernador del estado Aragua informó a las 5 p.m. que la situación estaba controlada y que como resultado de los sucesos había 33 efectivos militares y 5 civiles heridos, 5 militares y 3 civiles muertos y aproximadamente 1.000 detenidos.

Posteriormente, fuerzas gubernamentales allanaron las facultades de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Central en Maracay, así como la Facultad de Medicina de la Universidad de Carabobo, donde fueron encontradas armas de guerra, uniformes militares y material subversivo escrito.

En La Victoria, los insurrectos asaltaron el cuartel Mariano Montilla y detuvieron a todos sus efectivos. Una emisora de radio fue obligada a transmitir proclamas de los rebeldes, pero la situación fue dominada hacia el mediodía por fuerzas leales del Ejército y de la Guardia Nacional.

En Valencia, grupos de civiles universitarios, portando armas de guerra, intentaron controlar las entradas de la Universidad de Carabobo y llamaron infructuosamente a la población a incorporarse en apoyo al alzamiento.

No se registraron incidentes en otras regiones del país, excepto en Zaraza (Edo. Guárico), donde civiles, presuntamente pertenecientes a un grupo guerrillero, intentaron tomar la ciudad, pero fueron rápidamente controlados por efectivos de la Guardia Nacional, dejando un saldo de 5 civiles muertos y un guardia nacional herido.

Medidas del gobierno y balance final

El mismo día del alzamiento, el presidente, reunido en Consejo de Ministros, decretó la suspensión de las garantías constitucionales.

Al día siguiente el gobierno emitió el decreto núm. 2.669, según el cual se ordenó aplicar un procedimiento extraordinario para enjuiciar a los golpistas civiles y militares, previsto en el título octavo del libro primero del Código de Justicia Militar, para lo cual se instaló un Consejo de Guerra Extraordinario.

Igualmente se promulgó el decreto número 2.670 con el objetivo de garantizar la realización de las elecciones regionales del 6 de diciembre. Con el mismo se restringió el decreto de suspensión de garantías, permitiendo -entre otros- el derecho de reunión. Se redujo el horario de aplicación del toque de queda.

El general Iván Darío Jiménez Sánchez -ministro de la Defensa- informó que producto de los enfrentamientos 17 aviones fueron averiados y 4 Broncos derribados. Los daños causados a las instalaciones militares ascendían a aproximadamente Bs. 800.000.000.

Las estimaciones extraoficiales calcularon en 300 el número de muertos, en tanto que las cifras oficiales de fallecidos fueron de 142 civiles, 19 efectivos del Ejército, 3 de la Fuerza Aérea y 7 de la Guardia Nacional. Se contaron 39 heridos en el Ejército, 32 de la Fuerza Aérea, 17 de la Guardia Nacional y 7 de la Armada. Fueron detenidas 500 personas entre oficiales y suboficiales y cerca de 800 individuos de tropa, además de 40 civiles.

Epílogo

Al igual que en el intento de golpe del 4 de febrero de 1992, se produjeron delaciones y deserciones a lo largo de la planificación de la asonada y durante su ejecución que perjudicaron el desenvolvimiento de las acciones de los golpistas.

El gobierno logró controlar la situación desde el punto de vista militar, siendo la reacción oficial mucho más enérgica que en la asonada anterior.

A diferencia del intento del 4 de febrero, este alzamiento resultó un fracaso tanto en términos militares como políticos. La violencia de algunas acciones, particularmente la del canal 8, la pésima imagen del movimiento que se transmitió a través de las alocuciones, además del temor que sembraron en la población las incursiones de los aviones de guerra, generaron reacciones en contra del alzamiento y el descrédito de los golpistas.

Este intento de golpe se planificó bajo el impacto de los resultados del de febrero y si bien es indudable que la popularidad de los líderes de la asonada anterior era muy alta, así como el descrédito del gobierno, en la concepción de este segundo intento hubo una sobrestimación de la disposición de la población y de las Fuerzas Armadas a participar y apoyar un movimiento insurreccional.

Las elecciones del 6 de diciembre se realizaron sin contratiempos, aunque bajo la supervisión de un amplio operativo militar.

En marzo de 1993 la Corte Suprema de Justicia decidió la nulidad del decreto mediante el cual se instaló el Consejo de Guerra Extraordinario. Por lo tanto, quedaron invalidados los juicios efectuados por el mismo, así como las condenas decididas.

Al igual que lo sucedido con los involucrados en el intento del 4 de febrero, las causas de unos fueron sobreseídas y los oficiales de mayor rango fueron indultados por el presidente Rafael Caldera, a cambio de solicitar su retiro de las Fuerzas Armadas. Bajo estas condiciones retornaron al país los últimos exiliados que aún permanecían fuera.

Miles de residentes en la región oriental de Cuba permanecen sin electricidad, agua potable ni refugio adecuado casi un mes después de que el huracán Melissa azotara la isla. A diario, familias enteras recorren varios kilómetros hasta los ríos cercanos para abastecerse de agua, y por las noches se congregan en refugios temporales y tiendas de campaña ante la falta de viviendas seguras. Según registros oficiales, Melissa fue una de las tormentas atlánticas más intensas de la historia.

AP

El testimonio de Lucía García, de 80 años, evidencia el impacto emocional y material en la población afectada. “Lo perdimos todo con la inundación, y entonces, hoy estoy aquí, muy deprimida y muy triste”, aseguró García, quien reside en una pequeña aula escolar junto a sus dos hijos y su esposo enfermo. En el pueblo de Río Cauto, la escuela local da alojamiento a 14 familias, proporcionando también comidas diarias a otras 25 familias que viven con parientes o vecinos. Los camiones cisterna solo logran distribuir agua cada tres o cuatro días.

Muchos habitantes perdieron sus hogares cuando el huracán obligó a liberar las represas cercanas, inundando las zonas ribereñas. Según un informe del periódico oficial Granma publicado el 10 de noviembre, más de 2.300 personas fueron evacuadas en Río Cauto y 750 se refugiaron en casas particulares. La misma publicación sostiene que el retorno de los residentes a sus hogares “se ha completado”, pese a que persisten carencias en servicios básicos.

En el cercano pueblo de Los Mangos, residentes reportan que las inundaciones alcanzaron su punto máximo al amanecer del día posterior al paso del huracán. Anisleydis Hidalgo, habitante de la zona, relató: “Fuimos evacuados para la llegada del ciclón… pero nadie se esperó que el agua llegaría al nivel que llegó”. Actualmente, vive con su hija pequeña y otras dos familias en una tienda de campaña de estilo militar. Lianet Socarras, trabajadora social, precisó que 58 personas, incluidos 30 niños, se encuentran distribuidas en 10 carpas donadas por el gobierno de India. Socarras recalcó que la urgencia mayor es el abastecimiento de agua potable, ya que la comunidad carece de reservas.

En Los Mangos, el sistema eléctrico no sufrió daños directos tras la tormenta, pero los cortes programados de luz agravan la precariedad. Fuera de las viviendas, colchones, ropa y electrodomésticos mojados forman parte del panorama, mientras los habitantes enfrentan el hedor de animales muertos cuya descomposición agrava las condiciones sanitarias.

El municipio costero de Guamá también registra daños considerables y persistentes apagones. Altagracia Fonseca, jubilada de 65 años, explicó que el mar inundó su vivienda y afectó pertenencias y electrodomésticos. “Preparé cosas como lo hace una persona que va a pasar un día fuera de su casa, eso fue lo que yo hice”, manifestó entre lágrimas al describir la devastación que encontró a su regreso. “Nunca pensé que iba a encontrar el desastre que ahora es mi casa. Fue triste, muy doloroso”.

Elizandra Sorrilla, quien reside en una tienda de comestibles habilitada como vivienda provisoria junto a su familia, lamentó que la ayuda prometida por el régimen cubano aún no ha llegado: “Nos dicen que nos van a ayudar, pero todavía no han llegado los recursos”.

La molestia social crece, especialmente por los continuos cortes de electricidad. En el poblado de El Carmen, habitantes bloquearon una arteria principal con árboles y postes caídos como protesta, denunciando que padecen la falta de luz desde antes del huracán. Alfredo López, director general de la Unión Eléctrica, aseguró a los manifestantes en una discusión en la carretera que la entidad trabaja para restituir el servicio, aunque las reparaciones podrían demorar hasta mediados de diciembre.

Mientras se distribuyen alimentos, colchones y tejas, muchas necesidades de la población siguen insatisfechas. Esta situación se agrava en un contexto de relaciones tensas entre Cuba y Estados Unidos, después de que el presidente estadounidense Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio intensificaran radicalmente las sanciones económicas contra la isla.

Las evacuaciones durante el paso de Melissa evitaron víctimas mortales en Cuba, según los datos oficiales, que afirman que más de 700.000 personas fueron movilizadas desde zonas costeras. La ONU advirtió que unas 53.000 personas no han podido regresar a sus casas, incluidos 7.500 residentes en refugios oficiales. El huracán Melissa también provocó graves daños al tocar tierra en Jamaica, donde se reportaron al menos 45 muertes, y sus efectos se extendieron hasta Haití, dejando un saldo de al menos 43 fallecidos.

El régimen de Nicolás Maduro revocó este miércoles las concesiones de vuelo de Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines y Gol, luego de acusar a estas compañías de “sumarse a las acciones de terrorismo de Estado” supuestamente promovidas por Estados Unidos y de suspender sus operaciones “de manera unilateral” hacia y desde Venezuela, según una comunicación del Ministerio de Transporte y del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC).

AFP

La medida se anunció después del plazo de 48 horas que la dictadura había otorgado a las aerolíneas que suspendieron sus vuelos para que retomaran sus itinerarios. Ese lapso concluyó este miércoles al mediodía (16:00 GMT) sin que las compañías reanudaran sus operaciones.

“Si en 48 horas ustedes no reanudan los vuelos, no los reanuden más”, afirmó el ministro de Interior de la dictadura, Diosdado Cabello, al explicar la decisión oficial.

Las compañías internacionales afectadas suspendieron sus servicios luego de que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitiera el pasado viernes una advertencia dirigida a las aerolíneas comerciales.

En ese aviso, el organismo recomendó “extremar la precaución” al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe por lo que consideró “una situación potencialmente peligrosa en la región”. Tras este pronunciamiento, varias operadoras ajustaron o cancelaron sus rutas con destino o salida desde territorio venezolano.

Cabello aseguró que el régimen de Maduro mantiene la potestad plena sobre el espacio aéreo nacional. “El Gobierno de mi país decide quién vuela y quién no. El Gobierno se reserva el derecho de admisión”, afirmó durante su programa semanal Con el mazo dando, transmitido por Venezolana de Televisión (VTV). Según el ministro chavista, la decisión responde a una política de “defensa de la soberanía” frente a presiones externas.

En el mismo espacio televisivo, Cabello amplió los argumentos oficiales. “Quédense ustedes con sus aviones y nosotros nos quedamos con nuestra dignidad y listo, no hay problema”, expresó al referirse a las seis aerolíneas extranjeras. También reiteró que el régimen no aceptará que empresas internacionales ajusten sus operaciones por decisiones de gobiernos extranjeros o recomendaciones de organismos de otros países.

Hasta el momento, varias aerolíneas continúan operando en el país. Entre ellas figuran Copa, Wingo, Boliviana de Aviación y Satena, junto con las locales Avior y Conviasa (esta última estatal). Ninguna de estas compañías informó modificaciones directas relacionadas con la advertencia de la FAA o con nuevas restricciones internas.

El panorama del transporte aéreo venezolano también incluye ajustes de las empresas nacionales que operan rutas internacionales mediante alianzas. Las venezolanas Laser y Estelar comunicaron el martes la suspensión de sus vuelos hacia Madrid hasta el 1 de diciembre, como respuesta a los avisos emitidos por la Autoridad Aeronáutica de España (AESA). Ambas compañías utilizan a Plus Ultra e Iberojet como proveedores para sus operaciones hacia Europa.

El contexto regional permanece marcado por el despliegue naval y aéreo que Estados Unidos sostiene en el mar Caribe, cerca de aguas venezolanas. El chavismo insiste en que esa presencia militar constituye “una amenaza” orientada a facilitar un cambio de régimen para remover a Maduro del poder. Washington, por su parte, sostiene que las operaciones buscan combatir el narcotráfico procedente de Latinoamérica y descarta objetivos políticos en su plan de seguridad.

El gobierno de Estados Unidos reafirmó su compromiso de estrechar la colaboración con Trinidad y Tobago en temas de seguridad y defensa regional, en medio de las tensiones con la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela tras el despliegue de fuerzas estadounidenses en el Caribe para contener el narcotráfico.

EFE

El jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine, sostuvo una reunión con la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, para coordinar estrategias conjuntas frente al tráfico ilícito y la actividad de organizaciones criminales en el área, según informó Joseph Holstead, portavoz militar del organismo.

El encuentro se desarrolló bajo estrictas medidas de confidencialidad, sin acceso a la prensa ni declaraciones posteriores. Durante las conversaciones celebradas en Puerto España, ambas partes analizaron los desafíos regionales asociados al tráfico de drogas, armas y personas, además del impacto de grupos delictivos que operan a lo largo de la cuenca caribeña.

Caine “expresó su admiración a Trinidad y Tobago por su continuo liderazgo y colaboración en avanzar con objetivos en común”, a la vez que subrayó que Washington seguirá “comprometido en trabajar cercano a Trinidad y Tobago para enfrentar amenazas en conjunto”.

La primera ministra Persad-Bissessar, por su parte, calificó la reunión como “excelente” y remarcó la solidez de la alianza con Estados Unidos en su cuenta oficial de X.

Indicó que ambos gobiernos comparten la prioridad de “garantizar la seguridad y la estabilidad regional”, con énfasis en enfrentar redes criminales de tráfico y reforzar los mecanismos de cooperación antinarcóticos. Fuentes del gabinete trinitense precisaron que Caine y su equipo discutieron tanto la estrategia operativa para los próximos meses como la situación generada por la actividad militar en aguas cercanas a Venezuela.

La visita de Caine forma parte de las medidas impulsadas por la administración de Donald Trump para reforzar la presencia de Estados Unidos en el Caribe ante la amenaza que representa Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de liderar la organización terrorista Cartel de los Soles y por cuya captura ofrece una recompensa de cincuenta millones de dólares.

El despliegue naval estadounidense, incluyendo el portaaviones USS Gerald R. Ford y la operación “Lanza del Sur”, ha elevado la tensión con el régimen de Caracas, que acusa a Washington y a Trinidad y Tobago de crear un escenario hostil en el Caribe.

El gobierno trinitense, aunque respalda las maniobras estadounidenses, intentó matizar su posición frente a Caracas.

Persad-Bissessar declaró que “el territorio de Trinidad y Tobago no va a ser usado para lanzar ningún ataque contra el pueblo de Venezuela”, en respuesta a las críticas del dictador venezolano, quien denunció que su país vecino estaría “hipotecando” sus intereses nacionales para alinearse con las estrategias de Washington.

Expertos en seguridad consultados por medios internacionales han advertido que la visita de Caine y el incremento de cooperación militar entre Estados Unidos y Trinidad y Tobago podrían tener repercusiones en la política regional.

El exteniente de la Guardia Costera trinitense, Norman Dindial, explicó que “el rol del oficial militar de mayor rango en Estados Unidos es proveer ayuda en los comandos combativos y enfatizar en la estrategia militar para objetivos de seguridad nacional estadounidense”.

Esto no tiene que ver con combatir la criminalidad, sino sobre la guerra y sus estrategias”, añadió.

El despliegue militar estadounidense en el Caribe ha involucrado ejercicios con soldados norteamericanos en Puerto Rico y maniobras navales coordinadas con países aliados de la zona.

La agenda de la visita de Caine incluyó discusiones sobre desarrollo de capacidades institucionales, intercambio de información de inteligencia y planificación de estrategias conjuntas para interceptar cargamentos ilícitos, así como explorar nuevas formas de colaboración en patrullaje marítimo y seguridad fronteriza.

La República Dominicana ha autorizado a Estados Unidos a utilizar temporalmente una base aérea militar y un aeropuerto para operaciones antidrogas en el Caribe, anunció el presidente del país este miércoles tras reunirse con el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth.

CNN

Como parte de un nuevo acuerdo para fortalecer la vigilancia aérea y marítima, EE.UU. tendrá acceso a áreas restringidas en la Base Aérea de San Isidro y en el Aeropuerto Internacional Las Américas con fines logísticos, como el reabastecimiento de aeronaves y el transporte de equipos y personal, dijo el presidente Luis Abinader.

“El propósito es claro: fortalecer el anillo de protección aérea y marítima que mantienen nuestras fuerzas armadas, un refuerzo decisivo para evitar la entrada de narcóticos y asestar un golpe más contundente contra el crimen organizado transnacional”, dijo Abinader en una conferencia de prensa junto a Hegseth.

El secretario de Defensa de EE.UU. llegó a Santo Domingo más temprano este día para conversar sobre la ampliación de acciones conjuntas de seguridad.

En los últimos meses, EE.UU. ha acumulado una gran flota de buques de guerra en el Caribe, diciendo que es parte de una operación para interrumpir el flujo de drogas a través de la región.

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