Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La líder opositora venezolana será considerada «fugitiva» si viaja a Noruega para recoger su Premio Nobel de la Paz, según ha declarado el fiscal general del país.

BBC

Tarik William Saab declaró a la agencia de noticias AFP que María Corina Machado —quien ha estado viviendo escondida para evitar su arresto— fue acusada de «actos de conspiración, incitación al odio y terrorismo».

La mujer de 58 años fue nombrada ganadora del prestigioso premio en octubre, siendo elogiada por sus esfuerzos para lograr una «transición pacífica de la dictadura a la democracia».

Ella lleva mucho tiempo denunciando al gobierno del presidente Nicolás Maduro como «criminal» y ha hecho un llamamiento a los venezolanos para que se unan y lo derroquen. Muchos países consideran ilegítimo su gobierno.

Machado, quien durante mucho tiempo ha sido una de las voces más respetadas de la oposición venezolana, fue inhabilitado para presentarse a las elecciones presidenciales del año pasado, en las que Maduro ganó un tercer mandato de seis años.

Las elecciones fueron ampliamente rechazadas en el ámbito internacional por no ser ni libres ni justas, y provocaron protestas en todo el país.

A pesar de su inhabilitación, Machado logró unir a la oposición venezolana en torno a su poco conocido aliado en la boleta electoral, Edmundo González.

El Consejo Nacional Electoral, controlado por el gobierno, declaró a Maduro ganador, a pesar de que los recuentos de las mesas electorales mostraban que González había ganado por una abrumadora mayoría.

González huyó posteriormente a España , temiendo represalias. A esto siguieron intentos de detener a otros dirigentes de la oposición .

El Comité Nobel, al anunciar al ganador del premio en el Instituto Nobel Noruego en Oslo, elogió a Machado como «uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en América Latina en los últimos tiempos».

El presidente del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, dijo en ese momento que esperaba que Machado pudiera asistir a una ceremonia de entrega de premios en Oslo el 10 de diciembre, pero reconoció la grave situación de seguridad a la que se enfrentaba.

Machado expresó su sorpresa al ganar el premio y dijo: «Solo soy una persona. Ciertamente no me lo merezco».

Añadió que se trataba del «logro de toda una sociedad».

Entre los líderes que la felicitaron en aquel momento se encontraba el presidente estadounidense Donald Trump, quien también estaba nominado al premio y cuyas tensiones con el gobierno de Maduro se han vuelto cada vez más tensas.

El fiscal general Saab también dijo que Machado estaba siendo investigada por su apoyo al despliegue de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe.

El gobierno de Trump lanzó una operación contra embarcaciones, principalmente en el Caribe, a las que acusa de transportar drogas desde Sudamérica a Estados Unidos. Más de 80 personas han muerto en los ataques, la mayoría venezolanas.

Trump ha acusado a Maduro de ser el líder de un cartel de la droga, algo que el líder venezolano ha negado.

Maduro, a su vez, acusó a Trump de intentar incitar una guerra para controlar las reservas petroleras de Venezuela, pero recientemente dijo que estaba dispuesto a mantener conversaciones cara a cara con representantes del gobierno de Trump.

Mientras tanto, Machado ha estado tratando de animar a los militares venezolanos a cambiar de bando y volverse contra Maduro, delineando su visión de una Venezuela post-Maduro en lo que ella llamó un «manifiesto de libertad» en un video publicado el martes.

«Nos encontramos al borde de una nueva era, una en la que prevalecerán nuestros derechos naturales», dijo a los espectadores.

“El Nobel es Nuestro”. Con esa frase, los venezolanos se movilizan inspirados en la reciente distinción del Premio Nobel de la Paz 2025, que reconoce no solo el liderazgo de Maria Corina Machado, sino la valentía y resistencia de millones de venezolanos.

Vente Venezuela

“El Nobel es Nuestro” nace como un movimiento mundial para encender una misma llama en cientos de ciudades, simbolizando que el reconocimiento no pertenece a una persona, sino a un país entero que lucha por su libertad.

Un Nobel que trasciende fronteras

El movimiento quiere transformar el premio en un megáfono global que proyecte la causa venezolana. El reconocimiento legitima la ruta democrática que el país ha escogido y pone nuevamente a Venezuela en el mapa internacional como un ejemplo de coraje cívico, resistencia pacífica y defensa de los derechos humanos.

Mientras el régimen intenta silenciar el logro dentro del territorio, la diáspora venezolana será el motor para amplificar el mensaje en el mundo: Venezuela sigue viva, organizada y decidida.

Con motivo a la entrega del premio se realizarán varias actividades para homenajear la lucha de los venezolanos por la libertad.  El 6 de diciembre los venezolanos se encontrarán en varias ciudades para marchar y conmemorar la entrega del galardón.

A pesar de que hubo intentos de impedir que los venezolanos homenajearan a Machado con la Marcha de las Antorchas, esta actividad no solo se realizará en Venezuela sino alrededor del mundo.

ACTIVIDADES DESTACADAS EN OSLO – 10 y 11 de diciembre de 2025

1. Ceremonia del Premio Nobel de la Paz

10 de diciembre | 12:00 p.m. – 2:00 p.m.
Plaza del Ayuntamiento, frente al Centro Nobel de la Paz
Proyección en pantalla gigante y congregación global de venezolanos.

2. Marcha de las Antorchas – “Una sola voz por la libertad”

10 de diciembre | Desde las 5:30 p.m.

● 5:30 p.m.: Concentración en el Centro Nobel de la Paz

● 5:45 p.m.: Bienvenida y presentación

● 6:15 p.m.: Encendido de antorchas e inicio de la marcha

● 7:00 p.m.: Clausura frente al Parlamento noruego (Stortinget)

● A nivel global esta actividad se replicará en varias ciudades. Consulte los canales oficiales de cada país.

Esta será la movilización central del movimiento global: una llama por Venezuela, por la verdad y por la libertad.

3. Encuentro de Venezolanos en Oslo

10 de diciembre | Centro de Eventos MESH
Espacio para celebración, intercambio y unidad. Requiere registro previo.

4. Inauguración del Museo de María Corina Machado

11 de diciembre | 5:30 p.m. – 8:00 p.m.
Centro Nobel de la Paz
Presentación oficial de la exhibición dedicada al Premio Nobel de la Paz 2025.

Un mensaje para el mundo

El Nobel de la Paz demuestra que la libertad en Venezuela es una causa universal. No habrá paz mientras exista un régimen que reprime y persigue. Este reconocimiento es un llamado a redoblar esfuerzos, unir aliados y avanzar hacia la transición que nuestro país merece.

El Premio Nobel de la Paz no es solo un reconocimiento para María Corina Machado; es un homenaje al pueblo venezolano que ha resistido con valentía y esperanza. Este Nobel pertenece a cada madre, cada joven, cada preso político, cada exiliado y cada ciudadano que se ha negado a rendirse. El Nobel es para Venezuela, para su lucha, su espíritu y su determinación de alcanzar la libertad.


El Nobel es nuestro.

Uno de los casos más insólitos y polémicos que han salido recientemente a la luz: la transformación de Lalo Osorio, exfuncionario chavista del estado Táchira, quien tras mudarse a California decidió cambiar radicalmente su vida y su identidad.

Factores de Poder

Osorio, conocido por su cercanía a Vielma Mora y a la diputada Neliber Lugo, apodada “la reina de la gasolina”, formó parte de la estructura de poder chavista en momentos de escasez extrema y fuerte represión. Fuentes consultadas señalan que estuvo involucrado en persecuciones políticas, manejos turbios de comida y gasolina, y presuntas prácticas irregulares dentro de cuerpos policiales, incluyendo filtración de ingresos mediante “propuestas indebidas”.

Hoy, desde Estados Unidos, Osorio se exhibe en redes sociales con su nueva identidad femenina y un estilo completamente distinto.

La controversia crece aún más cuando el exfuncionario publica que adoptó un “hijo” en California, un joven cercano a la mayoría de edad, y aparecen videos donde ambos despiertan en la misma cama, generando serias dudas y cuestionamientos públicos.

El hígado es conocido por su capacidad de regeneración . Puede volver a crecer completamente incluso después de que se hayan extirpado quirúrgicamente dos tercios de su masa. Pero el daño causado por los medicamentos, el abuso del alcohol o la obesidad pueden eventualmente hacer que el hígado falle. Actualmente, el único tratamiento eficaz para la enfermedad hepática en etapa terminal es el trasplante.

Por: Satdarshan (Paul) Singh Monga – The Conversation

Sin embargo, hay una escasez de órganos disponibles para trasplante. Es posible que los pacientes tengan que esperar entre 30 días y más de cinco años para recibir un trasplante de hígado en los EE. UU. De los más de 11 600 pacientes en lista de espera para recibir un trasplante de hígado en 2021, solo un poco más de 9200 lo recibieron.

Pero, ¿y si, en lugar de un trasplante de hígado, hubiera un fármaco que pudiera ayudar a que el hígado se regenerara solo?

Soy el director fundador del Centro de Investigación del Hígado de Pittsburgh y dirijo un laboratorio que estudia la regeneración del hígado y el cáncer . En nuestra investigación publicada recientemente , mi equipo y yo descubrimos que la activación de una proteína en particular con un nuevo medicamento puede ayudar a acelerar la regeneración y la reparación después de una lesión hepática grave o una extirpación quirúrgica parcial en ratones.

Actores clave en la regeneración del hígado

El hígado realiza más de 500 funciones clave en su cuerpo, incluida la producción de proteínas que transportan grasa a través del cuerpo, convirtiendo el exceso de glucosa en glucógeno para almacenar y descomponer toxinas como el amoníaco, entre otras.

Las células hepáticas, o hepatocitos, asumen muchas de estas tareas mediante una estrategia de divide y vencerás, también llamada zonación . Esto separa el hígado en tres zonas con diferentes tareas, y las células se dirigen a realizar funciones especializadas activando genes específicos activos en cada zona. Sin embargo, no se ha entendido exactamente qué controla la expresión de estos genes.

Durante las últimas dos décadas, mi equipo y otros laboratorios han identificado un grupo de 19 proteínas llamadas Wnts que desempeñan un papel importante en el control de la función y la regeneración del hígado. Si bien los investigadores saben que las proteínas Wnt ayudan a activar el proceso de reparación en las células hepáticas dañadas, cuáles controlan realmente la zonación y la regeneración, así como su ubicación exacta en el hígado, ha sido un misterio.

Satdarshan (Paul) Singh Monga es Profesor de Patología y Medicina, Ciencias de la Salud de la Universidad de Pittsburgh

La visita de Estado de Jaime Lusinchi a la Casa Blanca en diciembre de 1984 marcó un capítulo brillante de la diplomacia venezolana: ceremonias solemnes, un diálogo hemisférico crucial y una gala memorable reafirmaron una amistad entre Estados Unidos y Venezuela que se remonta a los tiempos previos a la República

Washington amaneció con un cielo claro, casi improbable para diciembre. Era como si el invierno hubiera hecho una tregua para permitir que Venezuela llegara al corazón político de Estados Unidos. Desde temprano, el South Lawn de la Casa Blanca vibraba con la expectación de un acto solemne que no sería uno más en el protocolo estadounidense. Cuando Jaime Lusinchi apareció en la alfombra roja y las 12 salvas de artillería hicieron temblar el aire helado, quedó claro que la diplomacia venezolana estaba a punto de inscribir uno de sus momentos más memorables del siglo XX.

El 4 de diciembre de 1984, aquel jardín sur comenzó a transformarse en un escenario impecablemente coreografiado. La alfombra roja, extendida frente al South Portico, marcaba el camino de la comitiva venezolana mientras, al fondo, el Monumento a Washington se recortaba contra el cielo como una estampa clásica del poder estadounidense. Las unidades de honor formadas en abanico, los uniformes pulcros y el desfile del Cuerpo de Tambores y Fusileros daban a la ceremonia un aire casi fundacional.

Como saludo oficial al visitante, el U.S. Army detonó las 12 salvas de rigor, un estruendo solemne que reverberó sobre el jardín y elevó aún más la majestad del acto. Desde la plataforma principal, Ronald Reagan esperaba con gesto firme; a su lado, Nancy Reagan, elegante y serena, aportaba un equilibrio perfecto a la escena.

Cuando Lusinchi ascendió a la tribuna, la banda militar interpretó los himnos y el silencio respetuoso de los presentes se quebró con el apretón de manos entre ambos presidentes. Fue un saludo cálido, captado por las cámaras oficiales y preservado en las hojas de contacto del fotógrafo Fitz-Patricio. Detrás, los músicos de gala en el balcón completaban aquella imagen de solemnidad.

En sus primeras palabras, Lusinchi evocó la figura de Simón Bolívar y agradeció el reconocimiento del gobierno estadounidense al legado del Libertador. Fue un gesto que tejió un puente simbólico entre dos tradiciones democráticas distintas, pero unidas por la defensa histórica de la libertad.

Diálogo en tiempos de tensiones

La visita no era ceremonial: ocurría en plena efervescencia de la Guerra Fría, cuando Centroamérica ardía entre conflictos y el Caribe se debatía entre la guerra ideológica y la búsqueda de estabilidad. En ese contexto, Estados Unidos veía en Venezuela un aliado democrático de peso.

En el Despacho Oval, Reagan y Lusinchi conversaron con franqueza. La conversación se centró en la necesidad de preservar la paz, promover la libertad y sostener gobiernos democráticos en la región. Ambos mandatarios coincidieron en que la única ruta posible para Centroamérica era el desarrollo económico, la integración y el freno a los totalitarismos emergentes.

Reagan reconoció el esfuerzo venezolano en la búsqueda de soluciones pacíficas. Lusinchi, a su vez, defendió la cooperación internacional como clave para aliviar las tensiones del hemisferio.

Cooperación contra amenazas comunes

Uno de los temas centrales fue la lucha contra el narcotráfico, un fenómeno que en los años ochenta comenzaba a expandirse con fuerza hacia el Caribe. Reagan, consciente de que Venezuela era un punto estratégico para contener ese flujo, elogió el compromiso personal de Lusinchi, quien además de político era médico, con un profundo sentido del daño social que generaban los estupefacientes.

También abordaron la cooperación económica y los retos del mundo en desarrollo. Conversaron sobre alternativas para aliviar la crisis centroamericana y mecanismos para fortalecer el intercambio energético y comercial. En un hemisferio lleno de divergencias, ambos líderes coincidían en algo esencial: la democracia debía defenderse, sostenerse y respaldarse entre naciones amigas.

Una noche de gala 

La jornada culminó con la Cena de Estado, donde la Casa Blanca brilló con su máximo esplendor. Lusinchi llegó en la limusina presidencial, recibido por los anfitriones en un ambiente cálido, colmado de luces, música y elegancia.

A las 9:55 de la noche, con la voz segura de un estadista, Reagan abrió formalmente el brindis. Subrayó el peso de Venezuela como referente democrático en América Latina y, con tono solemne, evocó la figura de Simón Bolívar: “Es incalculable la deuda de gratitud que los estadounidenses deben a Simón Bolívar. Por lo tanto, es apropiado que debamos hacer una pausa y reflexionar sobre sus grandes logros en este bicentenario de su nacimiento… Bolívar, más que cualquier otra figura en la historia del hemisferio occidental, entendió que, aunque somos ciudadanos de países separados, somos miembros de una familia en el Nuevo Mundo: somos americanos”.

Aquel mensaje formaba parte de la proclama que él mismo firmó un año antes, el 19 de julio de 1983, para honrar el bicentenario del Libertador, y lo retomó con énfasis en la Cena de Estado. Lusinchi, por su lado, intervino en español —sus palabras fueron traducidas por un intérprete— y respondió con gratitud, destacando los valores compartidos por ambas naciones a lo largo de dos siglos y el compromiso mutuo con la libertad y la vocación democrática del hemisferio.

La música del piano dio paso a uno de los momentos más recordados de aquella noche: Nancy Reagan abrió el baile con su esposo, y después, con delicadeza, invitó al presidente Lusinchi a honrarla con una pieza. Ambos se deslizaron entre aplausos en un salón atiborrado de invitados, radiantes, celebrados. Para muchos, aquella noche sintetizó la elegancia y cordialidad de la diplomacia de una época.

200 años de diplomacia

El encuentro dejó clara una verdad fundamental: Estados Unidos y Venezuela, aun con diferencias puntuales, compartían una profunda tradición de respeto, de diálogo y de cooperación. Pelosi de tensiones militares, crisis políticas y desafíos hemisféricos, ambos mandatarios lograron construir una conversación serena, centrada en lo que unía a ambas naciones.

Reagan subrayó que el pluralismo y la libertad eran elementos esenciales del hemisferio occidental. Lusinchi coincidió, enfatizando que Venezuela seguiría apostando por el entendimiento democrático y la estabilidad regional.

Hoy, cuando el recuerdo de esa visita parece extraviado entre los pliegues de la historia, conviene mirarlo con otros ojos. Aquella jornada de 1984 representó el punto culminante de una diplomacia venezolana que, durante décadas, fue ejemplo en el continente: seria, respetuosa, democrática y profundamente integrada a la comunidad internacional.

Estados Unidos y Venezuela habían tejido lazos desde mucho antes de que fuéramos república; compartieron luchas independentistas, rutas comerciales, afinidades políticas y una visión común del hemisferio. Durante más de dos siglos, esas relaciones se mantuvieron firmes, fraternas y enriquecedoras.

Solo con la llegada del discurso incendiario y las acciones antidemocráticas de Hugo Chávez y luego emuladas por Nicolás Maduro se quebró ese puente histórico, interrumpiendo una tradición de amistad que había sobrevivido guerras, crisis económicas y convulsiones políticas por más de 200 años.

Recordar la visita de Lusinchi a la Casa Blanca no es un ejercicio de nostalgia: es una invitación a repensar el lugar que Venezuela ocupó en la diplomacia democrática, y el lugar que puede volver a ocupar cuando recupere su vocación de diálogo, libertad y convivencia hemisférica.

Porque aquella mañana de diciembre de 1984 en Washington —entre banderas ondeando, salvas de artillería y un apretón de manos que estremeció el jardín sur— Venezuela demostró que sabía estar a la altura de la historia.

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista especializado en crónicas históricas
luisalbertoperozopadua@gmail.com
@LuisPerozoPadua

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha anunciado este jueves la eliminación del Ministerio de Justicia tras las tensiones generadas con su ‘número dos’ por el nombramiento de la persona que iba a encabezar esta cartera, que ha estado rodeado de polémica.

La Gaceta de la Iberosfera

«Se acabó el ministerio de la persecución, se acabó el ministerio de la injusticia, (…) se acabó el ministerio que era de cómo chantajear a la sociedad desde el poder político. (…) No habrá más persecución política. El Ministerio de Justicia ha muerto y lo vamos a enterrar bien para que no vuelva el terrorismo de Estado a perseguir a los bolivianos y bolivianas», ha dicho .

Paz ha afirmado en rueda de prensa que «este paso se da para darle las garantías al sistema judicial de sus reformas» y para «trabajar de forma conjunta con todas las instituciones del país en función de la justicia», subrayando que, «si no hay justicia en Bolivia, no hay democracia» y que, «si la justicia es mala, la democracia es mala».

El anuncio lo ha hecho acompañado de Jorge Franz García, que había condicionado el cargo en dicha cartera a la eliminación del propio Ministerio de Justicia, que era uno de los compromisos asumidos por Paz durante la campaña a las elecciones.

Un petrolero ruso sancionado dio la vuelta en su ruta hacia Venezuela después de que un buque de guerra estadounidense interceptara su trayecto cerca de la costa del país, según el seguimiento de petroleros de Bloomberg, lo que plantea dudas sobre si Washington podría intervenir para recortar la ayuda energética de Moscú a Caracas.

Bloomberg

El buque ruso Seahorse se dirigía a Venezuela para entregar un cargamento de combustible el 13 de noviembre cuando el destructor estadounidense USS Stockdale se interpuso en su camino.

El buque ruso cambió de rumbo, dirigiéndose hacia Cuba, y navegó cerca de aguas territoriales venezolanas en dirección a Puerto Rico. Desde entonces, el Seahorse ha intentado acercarse a Venezuela en dos ocasiones, pero ha regresado en ambas y permanece a la deriva en el Caribe.

Las intenciones del buque de guerra con respecto al barco ruso no están claras, y un portavoz del Comando Sur de Estados Unidos declinó hacer comentarios sobre los movimientos del buque. El USS Stockdale llegó al Caribe a finales de septiembre, junto con una docena de otros buques de guerra, para apoyar las operaciones antidrogas del presidente Donald Trump en la región.

El Seahorse, por su parte, está sujeto a sanciones del Reino Unido y la Unión Europea y es uno de los cuatro buques rusos que transportan gasolina a Venezuela, país sancionado.

El petrolero había descargado un cargamento a finales de octubre, viajó a Cuba y se dirigía de regreso a Venezuela cuando el buque estadounidense se cruzó en su camino.

Sus movimientos desde entonces han sido inusuales, ya que los buques petroleros rusos no suelen dar la vuelta ni permanecer inactivos en la ruta comercial habitual entre Cuba y Venezuela.

La Casa Blanca, un portavoz del Kremlin y el Ministerio de Información de Venezuela no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios el jueves por la noche.

Un caso que ha conmocionado a la comunidad educativa de Navarra ha salido a la luz gracias al Sindicato Independiente de Policías de Navarra (SIPNA): una niña de apenas 9 años ha sido víctima de una agresión sexual por parte de un compañero de origen magrebí en el Colegio Público de Beriáin.

La Gaceta de la Iberosfera

La víctima sufrió acoso sistemático durante meses que el centro optó por minimizar en lugar de atajar. La familia denuncia no sólo la inacción del colegio, sino también las trabas burocráticas para interponer una denuncia formal.

Según ha podido confirmar LA GACETA a través de fuentes cercanas a la familia y comunicaciones internas del centro educativo, el calvario de la menor se remonta a hace un año. Todo comenzó con insultos y vejaciones verbales por parte del agresor, un alumno de la misma clase, que han escalado progresivamente hasta agresiones físicas y, en las últimas semanas, tocamientos de naturaleza sexual.

«Es incomprensible que ante una queja de una alumna de 9 años, que ha sufrido insultos racistas, se permita una agresión física», lamenta la madre de la niña en uno de los mensajes enviados al equipo directivo del colegio, a los que LA GACETA ha tenido acceso exclusivo.

Las comunicaciones, intercambiadas vía entre la madre y una de las responsables del centro, revelan una escalada de desesperación por parte de la familia. En un extenso mensaje del pasado 17 de octubre, la progenitora detalla el historial: «Desde hace un año, este niño ha estado insultando a mi hija». Describe incidentes previos, como un insulto público durante una clase de lengua en la que el agresor gritó «¡hueles a cerdo!» ante toda la clase, y cómo el centro optó por no intervenir de forma contundente, alegando la dificultad de «demostrar» lo sucedido. La gota que colmó el vaso fue una patada en el estómago recibida por la menor a la salida del colegio, presenciada por testigos, que la madre califica de «agresión física intolerable».

La respuesta del colegio, según los mensajes, ha sido tibia y defensiva. Según las comunicaciones, el equipo directivo reconoce el incidente pero lo contextualiza como un «malentendido» entre niños, insistiendo en que «no se trata de racismo» y que el acosador, proviene de un entorno familiar «complicado» que impide medidas drásticas.

«El actual director, sabedor en todo momento de lo que ocurre, ha tomado medidas internas», afirman desde el centro educativo, aunque detallan solo charlas y separaciones temporales en el aula, sin expulsión ni derivación a servicios sociales. La madre replica con frustración: «¿Cuánto más tiene que aguantar mi hija las irrespetuosidades del alumno que la agrede? […] Es racista y no tiene derecho a hacer lo que hace». En un tono que denota agotamiento, añade: «Quiero que mi hija se sienta segura en el colegio, no que tenga que ir con miedo».

El SIPNA, que ha asumido el caso como una causa de defensa de la legalidad y los derechos de los más vulnerables, ha hecho público el drama en sus redes sociales. En un primer post difundido en la mañana de este miércoles, el sindicato denuncia: «Hoy nos trasladan el caso de una niña acosada por un compañero magrebí desde hace un año en Colegio Público Beriáin, lo último es agresión sexual (tocamientos). El colegio se niega a tomar medidas.

LA GACETA ha tenido acceso a la denuncia presentada este mismo miércoles ante la Policía Foral de Navarra. En él, la madre de la menor, relata con detalle el último episodio de agresión sexual sufrido por su hija: mientras jugaba en el césped de la Universidad Pública de Navarra, su compañero de clase de idéntica edad y origen magrebí se abalanzó sobre ella y le dio una torta en el culo. Pero el documento va más allá y certifica que este no es un incidente aislado; durante el último año el niño ha protagonizado agresiones continuadas —patadas en el estómago que dejaron marca visible varios días, rotura intencionada de material escolar, insultos vejatorios y, según el relato materno que ahora obra en dependencias policiales, tocamientos de carácter sexual reiterados. Pese a todo ello, y aunque la madre ha advertido por escrito al centro desde septiembre de 2024, el colegio público de Beriáin no ha adoptado ninguna medida efectiva de separación ni ha activado el protocolo de acoso escolar, alegando siempre «dificultades» para actuar contra un menor de entorno vulnerable.

Por su parte, el Sindicato Independiente de Policías de Navarra (SIPNA) manifiesta un firme compromiso policial en la lucha contra el acoso escolar, canalizado a través de su participación activa en diversas asociaciones y plataformas dedicadas al apoyo del alumnado víctima de vejaciones y agresiones en el ámbito educativo. Tal como ellos mismos destacan en una reciente publicación en X, reforzando así el mensaje de que la prevención y erradicación del bullying es una prioridad compartida entre la comunidad educativa y las fuerzas de seguridad.

La respuesta de Estados Unidos al contexto venezolano ha pasado de una disuasión por sanciones a una coerción cinética activa. A fines de agosto de 2025, se intensificó un aumento de tropas navales en el sur del Caribe.

El Nacional

Este despliegue es de una magnitud considerable, involucrando 20% de la fuerza naval estadounidense movilizada en todo el mundo. El contingente incluye aproximadamente 15.000 soldados, aviones caza F-35 y misiles de largo alcance, incluidos los Tomahawk.

La presencia del portaaviones USS Gerald R. Ford en la región subraya la seriedad de la amenaza militar. Aunque el objetivo declarado es combatir el narcotráfico, la escala y el tipo de armamento sugieren una finalidad primordialmente de coerción política.

Washington ha intensificado sus acusaciones, vinculando a Nicolás Maduro con los carteles del narcotráfico (Cartel de los Soles). El factor legal más relevante es la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO).

Esta designación fue realizada por el secretario de Estado Marco Rubio. Estratégicamente, amplía las facultades legales de Estados Unidos para perseguir a Maduro y su círculo íntimo en virtud de la legislación antiterrorista.

Al calificar a Maduro de terrorista, la administración Trump justifica la posible escalada de acciones militares quirúrgicas contra activos e infraestructura dentro de Venezuela. Esto se puede realizar sin necesidad de recurrir a una declaración de guerra formal.

El rechazo a la transición gradual

La política de la administración Trump se caracteriza por una combinación calculada de amenazas abiertas y un acercamiento insinuado, cuyo fin es maximizar su capacidad de negociación. Trump ha sugerido que la designación FTO permite a su ejército atacar la infraestructura del gobierno.

Días antes, el presidente incluso insinuó que ya había tomado una decisión sobre la acción específica a emprender en Venezuela. Esta postura de confrontación está diseñada para desestabilizar el comando y control del régimen venezolano.

Esta interpretación se valida con el rechazo categórico de la Casa Blanca a una propuesta de transición ofrecida por funcionarios venezolanos en noviembre de 2025. La oferta incluía la salida de Maduro tras un período de dos a tres años.

La propuesta también mencionaba que Delcy Rodríguez asumiría de forma interina, comprometiéndose a no postularse a la reelección. Washington rechazó la oferta por considerar el tiempo de transición excesivo.

Exigencia de salida inmediata

Estados Unidos enfatizó que cualquier transición debería implicar una salida inmediata de Nicolás Maduro. El rechazo a la oferta de transición de 2-3 años es una señal inequívoca.

La presión militar no busca un compromiso político a largo plazo, sino la capitulación a corto plazo. La estrategia busca forzar al régimen para que acepte una salida inmediata y protegida para evitar la cárcel.

Esto cierra la puerta a un escenario de transición «suave» que pudiera ser controlada por el chavismo. La estrategia dual de Washington está diseñada para mantener la presión máxima sin incurrir en el alto costo de una invasión.

El alto riesgo para el ciudadano común

El análisis estratégico identifica que el principal riesgo es la espiral de riesgo accidental. Un error de cálculo grave por parte de Estados Unidos al ejecutar una operación encubierta autorizada podría ser un motor de escalada.

Un incidente marítimo que resulte en víctimas significativas también podría provocar una respuesta escalada del régimen. Este ambiente de seguridad se deteriorará, manteniendo la preocupación por el riesgo físico para la población.

El más reciente Boletín SAMAN de Cáritas Venezuela (agosto de 2025) ofrece una radiografía descarnada del país. Los números son fríos, pero el contexto los vuelve devastadores: Venezuela sigue atrapada en una crisis humanitaria que no cede, y lo que muestra el estudio es que la desnutrición infantil ha regresado a niveles equivalentes a los peores años del colapso, cuando en 2016 comenzó la respuesta humanitaria de emergencia. A casi una década, nada ha mejorado lo suficiente y muchos indicadores, incluso, han vuelto a empeorar.

La Gran Aldea

El informe evaluó a 2.502 niños menores de cinco años y a 740 mujeres embarazadas o lactantes en 20 estados del país, una cobertura que no pretende ser representativa de toda Venezuela, pero sí es considerada un termómetro preciso de las zonas más vulnerables, aquellas donde el deterioro siempre se siente primero.

Los resultados son inequívocos. El 9,1% de los niños evaluados presenta Desnutrición Aguda Global (moderada y severa), lo que equivale a unos 228 niños con una condición que, sin tratamiento rápido, puede significar un daño irreversible e incluso la muerte. Si se suman aquellos en riesgo de desnutrición, la cifra asciende a 29,5%, es decir, alrededor de 738 niños. En términos de la clasificación internacional IPC, Venezuela se ubica en Fase II (Estrés), pero el mapa interno revela algo peor: uno de cada cinco estados ya está en Fase IV (Emergencia) y otro cuarto del país en Fase III (Crisis).

El más reciente Boletín SAMAN de Cáritas Venezuela (agosto de 2025) ofrece una radiografía descarnada del país. Los números son fríos, pero el contexto los vuelve devastadores: Venezuela sigue atrapada en una crisis humanitaria que no cede, y lo que muestra el estudio es que la desnutrición infantil ha regresado a niveles equivalentes a los peores años del colapso, cuando en 2016 comenzó la respuesta humanitaria de emergencia. A casi una década, nada ha mejorado lo suficiente y muchos indicadores, incluso, han vuelto a empeorar.

El informe evaluó a 2.502 niños menores de cinco años y a 740 mujeres embarazadas o lactantes en 20 estados del país, una cobertura que no pretende ser representativa de toda Venezuela, pero sí es considerada un termómetro preciso de las zonas más vulnerables, aquellas donde el deterioro siempre se siente primero.

Los resultados son inequívocos. El 9,1% de los niños evaluados presenta Desnutrición Aguda Global (moderada y severa), lo que equivale a unos 228 niños con una condición que, sin tratamiento rápido, puede significar un daño irreversible e incluso la muerte. Si se suman aquellos en riesgo de desnutrición, la cifra asciende a 29,5%, es decir, alrededor de 738 niños. En términos de la clasificación internacional IPC, Venezuela se ubica en Fase II (Estrés), pero el mapa interno revela algo peor: uno de cada cinco estados ya está en Fase IV (Emergencia) y otro cuarto del país en Fase III (Crisis).

A esta situación se suma la precariedad creciente en los hogares. En las encuestas familiares aplicadas en ocho estados, 76% de las familias ha tenido que liquidar sus ahorros para comer54% se ha endeudado, y 59% ha experimentado privación en cantidad y calidad de alimentos. A ello se agrega otro elemento detonante: más del 90% de los hogares no cuenta con acceso continuo al agua potable, un colapso del servicio que dificulta todo, desde la lactancia y la preparación de alimentos hasta la prevención de enfermedades gastrointestinales que profundizan la desnutrición.

El comportamiento histórico de la desnutrición en Venezuela completa el cuadro. Según el informe, hubo dos momentos de empeoramiento agudo: el colapso económico, político y social entre 2017 y 2018, y luego el impacto de la pandemia, seguido por un repunte severo desde 2023, un periodo marcado por mayor deterioro, menor financiamiento humanitario y menos organizaciones capaces de dar respuesta. Lo más grave es la constatación de fondo: ni siquiera en los mejores periodos de “mejoría” fue posible salir de las Fases II y III de severidad humanitaria, lo que significa que las condiciones estructurales nunca fueron resueltas.

Esto lleva a la pregunta fundamental: ¿cómo llegó Venezuela a este punto? Los datos humanitarios solo muestran la superficie; la causa está en las decisiones de un poder político que administró los mayores ingresos petroleros de la historia del país y los dilapidó en corrupción, clientelismo y represión. Durante los años de bonanza, el régimen tuvo recursos suficientes para haber construido un sistema de salud sólido, un modelo productivo diversificado, una red de protección social y una institucionalidad capaz de evitar esta catástrofe. En lugar de eso, instauró una estructura autoritaria cuya principal política pública ha sido el control social y el terrorismo de Estado.

Es imposible separar la desnutrición infantil de la destrucción institucional, la hiperinflación, la persecución política, el colapso de los servicios y —sobre todo— la sistemática desviación de recursos públicos. Ningún fenómeno humanitario ocurre en el vacío. Y en Venezuela, los niños que hoy no pueden acceder a una alimentación mínima son la consecuencia directa de décadas de saqueo y represión. Cáritas lo explica en cifras; la vida diaria lo confirma en cada hogar.

Por eso, cualquier camino para revertir este dolor exige abordar la raíz de la crisis. Mientras en Venezuela persista un régimen que destruyó las bases económicas del país, que se robó los fondos públicos en los años de mayor prosperidad petrolera, y que opera mediante mecanismos de violencia y control, no habrá recuperación posible. Ayuda humanitaria, sí; atención urgente, indispensable. Pero una salida sostenible solo será viable cuando el país recupere instituciones, Estado de derecho y un mínimo de libertad cívica, condiciones incompatibles con la permanencia del régimen que llevó a Venezuela a esta tragedia.

Los niños venezolanos siguen creciendo en emergencia. Y ninguna nación puede reconstruirse si condena a su infancia al hambre. Por eso, la salida del régimen no es un deseo político: es la condición más básica para que Venezuela pueda empezar a sanar.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top