Armando Esteban Quito

Asociaciones venezolanas en el exilio anunciaron este miércoles en Miami que presentarán una querella contra Nicolás Maduro como jefe del Cartel de los Soles, asegurando que la Administración Trump retiró esos cargos en el marco de una negociación con el líder chavista.

EFE

«Vamos a iniciar una querella contra Nicolás Maduro en el tribunal de Nueva York por ser el jefe del Cartel de los Soles», dijo en una rueda de prensa el exdiputado venezolano Pablo Medina.

Según el miembro del Parlamento Libertador, su querella está respaldada por argumentos «que demuestran que Maduro asumió sustituir a Chávez como jefe del cartel».

Maduro enfrenta cargos actualmente en Nueva York por narcoterrorismo, tras su captura el pasado 3 de enero durante una intervención estadounidense en Venezuela.

Aunque EEUU acusaba inicialmente al chavista de ejercer como jefe del Cartel de los Soles, el Departamento de Justicia eliminó posteriormente la descripción de Maduro como el «líder» de la organización.

Medina sostuvo que esta medida fue fruto de una negociación entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y Maduro, por lo que insistió en que la querella tiene recorrido legal.

Además del Parlamento Libertador, en la rueda de prensa también participó la Coalición Internacional por Venezuela, cuyo presidente, Freddy Solorzano, exigió la liberación de los presos políticos venezolanos y la destitución del ministro chavista de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello.

«Y, por supuesto, que ya sea traído aquí a los Estados Unidos para que pague con creces los delitos que ha cometido», añadió sobre Cabello, considerado el número dos del chavismo.

Sobre los presos políticos, Solorzano lamentó que apenas una centena de reclusos de más de 1.000 registrados han sido liberados hasta el momento, a pesar de que Caracas prometió poner a todos en libertad, y denunció que todavía se siguen produciendo arrestos.

Estas son dos de las exigencias de una concentración que tendrá lugar este viernes en Caracas, que señaló que «es de reforzamiento para lo que está haciendo la Administración de los Estados Unidos».

No obstante, Medina advirtió que la transición en el terreno político «ha perdido fuerza», puesto que toda la estructura del chavismo «está prácticamente igual a excepción de Nicolás Maduro y Cilia Flores».

En la teoría clásica del derecho, una sentencia es la culminación de un proceso. En democracia, el acta de escrutinio es el veredicto inapelable dictado por el soberano. Sin embargo, el evento del 28 de julio 2024, ha puesto sobre la mesa un fenómeno que los abogados suelen estudiar en textos y manuales académicos. Sin embargo, la política lo ha trasladado a la crudeza de la realidad, la inejecutabilidad de la voluntad popular.

En el estricto derecho, existe un concepto técnico fascinante y terrible a la vez, la «discontinuidad entre el título y la ejecución». El mandato ciudadano representa un título legítimo de propiedad sobre el poder político. No obstante, para que un fallo -o un resultado electoral- se materialice, se ejecute, se requiere de un órgano de ejecución que sea imparcial y posea la capacidad de coacción.

El drama, la imposibilidad jurídica de ejecución interna, cuando el voto no encuentra ejecutor y las instituciones encargadas de certificar y dar fuerza de ley al mandato (CNE y TSJ) se alinean con la parte vencida, la sentencia ciudadana queda desprovista de su brazo ejecutor. Es, técnicamente, en términos procesales, un veredicto firme, pero trágicamente huérfana de fuerza pública.

En política, se debe ser pragmático, el poder no solo se declara, se ejerce. La parálisis irrealizable del 28J no nace de una falta de votos, sino de una imposibilidad y resistencia material derivada del control institucional. Una decisión es ejecutable si quien debe obedecerla siente que el costo de la desobediencia es superior al del cumplimiento. Al retener el control de las bayonetas y la burocracia, el statu quo convierte el mandato popular en una «obligación natural», la deuda existe y es reconocida, pero el acreedor (el pueblo) no tiene mecanismo ni tribunal donde cobrarla.

Esta inejecutabilidad se alimenta de la política de los «hechos consumados». Cada día que transcurre sin que el mandato se materialice, el sistema genera nuevas capas de resistencia administrativa que buscan hacer que el retorno a la legalidad original sea percibido como algo «costoso» para la estabilidad del Estado. Es una carrera contra el tiempo donde el olvido es el arma del deudor.

Cuando una sentencia civil es inejecutable, la ley permite indemnización. En política, la soberanía no tiene precio; no existe un «pago de daños y perjuicios» que compense el secuestro de la voluntad popular. El resultado es un país en un limbo peligroso, jurídicamente, el mandato es válido pero ineficaz; políticamente, el ejercicio del poder es efectivo pero ilegítimo. Por tanto, estamos ante una parálisis del sistema, jurídicamente, el mandato es válido pero ineficaz; políticamente, el ejercicio del poder es efectivo pero ilegítimo.

Cuando el derecho choca con el poder, la historia enseña que las sentencias que no pueden ejecutarse por la fuerza institucional terminan resolviéndose por dos vías, la negociación política de alto nivel que quiebre las resistencias, o el colapso de las barreras que impiden su cumplimiento.

El 28 de julio no es una página cerrada ni un recuerdo estadístico; es una sentencia en suspenso que aguarda a que el balance de poder permita, finalmente, que lo que dice el papel se convierta en realidad en la calle. El reto de la sociedad civil y sus líderes no es seguir demostrando quién ganó, -esa verdad ya descansa en las actas-, sino construir el mecanismo de ejecución que hoy brilla por su ausencia. Un derecho que no se puede ejercer no es derecho, es apenas una promesa rota.

José Ramón Burgos, catedrático universitario politólogo y articulista

Tras el anuncio del gobierno del presidente Rodrigo Paz sobre el retorno de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos a Bolivia, el despliegue de seguridad por parte de cocaleros en el Trópico de Cochabamba se incrementó en favor de Evo Morales, ante el temor de una posible detención y extradición.

AFP

De acuerdo con declaraciones de Aquilardo Caricari, dirigente cocalero y allegado a Morales, confirmó “hemos activado la alerta máxima en la región”. El secretario general de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarios de Bolivia afirmó a la agencia AFP que la guardia campesina, que originalmente contaba con al menos 2.000 personas, ha alcanzado los 7.000 integrantes.

El organismo estadounidense había sido expulsado en 2008 durante la presidencia de Morales. El ex mandatario, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, enfrenta desde hace más de un año una orden de detención vinculada a un caso de trata de una menor. El ex presidente rechazó esta acusación en varias ocasiones.

El 8 de enero, un helicóptero con presencia de funcionarios de la DEA sobrevoló la región cocalera, lo que generó preocupación en los simpatizantes de Morales. Desde ese día, Morales no participó en actos públicos ni realizó declaraciones en medios de comunicación. Sus allegados manifestaron que Morales se encuentra “a resguardo” fuera de Lauca Eñe y que padece dengue.

Según Caricari, existe preocupación entre los seguidores de Morales por la posibilidad de que la policía, con apoyo de agentes de la DEA, proceda a su detención. El dirigente expresó que temen que, una vez arrestado, se lo involucre en causas relacionadas con narcotráfico o terrorismo y que pueda ser extraditado a Estados Unidos.

Bolivia es, según datos de la ONU, el tercer productor mundial de cocaína, precedido por Colombia y Perú. En los últimos años, tres altos mandos policiales antinarcóticos del periodo de Morales fueron encarcelados por delitos de narcotráfico, dos de ellos extraditados a Estados Unidos. El caso más reciente corresponde al coronel Maximiliano Dávila, extraditado en 2024 bajo la acusación de participar en la exportación de una tonelada de cocaína.

La ausencia de Morales de su tradicional programa dominical de radio generó incertidumbre respecto a su ubicación actual. Por segunda semana consecutiva, el ex mandatario no participó en la emisión que conduce habitualmente desde el Trópico de Cochabamba, según constató la emisora Kawsachun Coca.

El Trópico de Cochabamba constituye el principal bastión sindical y político de Morales. En este territorio, sus seguidores han instalado una vigilia permanente y se encuentran atrincherados con palos y piedras para impedir su detención.

Durante los últimos años, Morales condujo cada domingo su programa radial desde la zona cocalera, a través de la emisora vinculada a las federaciones de productores de hoja de coca que lidera desde hace más de treinta años.

Por su parte, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, le pidió el 27 de noviembre de 2025 a Morales que abandone el Chapare y se traslade a La Paz si desea mantener un diálogo sobre los reclamos de los cocaleros de esa región.

Durante un acto público celebrado en Cochabamba, Paz afirmó: “Que venga a La Paz. Lo atenderá un ministro, lo recibirá la instancia que corresponda, pero que no haga de esto política”, según recogieron medios presentes en el evento. El mandatario señaló que actualmente Morales tiene el rol de dirigente y le recomendó “humildad” y “volver a lo terrenal”.

El presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a lanzar duras críticas este miércoles contra el modelo socialista, al que responsabilizó de «profundas crisis económicas y humanitarias».

El Nacional

Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, la cual captó la atención de los líderes y académicos reunidos en Suiza, Milei utilizó el caso venezolano como ejemplo paradigmático de lo que denominó las «consecuencias aberrantes del estatismo».

Para marcar el tono de su intervención, comenzó citando al economista estadounidense Thomas Sowell: “Nunca debemos olvidar las palabras de Thomas Sowell sobre el socialismo, al que reconocía el mérito de sonar muy lindo, pero cuya contracara es que siempre termina mal, horriblemente mal”.

Esta frase marcó el tono de una presentación centrada en la defensa del capitalismo de libre mercado y la crítica a los modelos intervencionistas.

Milei sostuvo que, más allá de los “desastres” del siglo XX, Venezuela representa el caso más reciente y dramático de colapso económico y social bajo un gobierno socialista. “Vemos los daños aberrantes causados en Venezuela, y no solo por una caída de 80% de su PIB, sino mucho peor aún a la luz del establecimiento de una narcodictadura sangrienta cuyos tentáculos terroristas se expandieron por todo nuestro continente americano”, dijo.

El mandatario aprovechó la ocasión para defender las reformas estructurales que impulsa en su país, centradas en la reducción del Estado, la desregulación económica y la apertura al comercio internacional. Según explicó, su gobierno busca “revertir décadas de decadencia” mediante un modelo de libre empresa, al que calificó como “el único sistema que es justo”.

El discurso de Milei se enmarca en una estrategia de alineamiento con Estados Unidos y otros países que promueven economías de mercado. Su presencia en Davos incluyó reuniones, en un intento por atraer capitales y respaldar su ambicioso plan de transformación económica.

El gobierno de Estados Unidos estaría impulsando una estrategia para promover un cambio de régimen en Cuba antes de que concluya 2026, según un reportaje reciente del Wall Street Journal citado por InvestingLive. La Casa Blanca estaría basando su enfoque en el debilitamiento económico de la isla y en lecciones derivadas de las recientes acciones contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. 

Cubanos por el Mundo

Según la información revelada, funcionarios estadounidenses consideran que la economía cubana se encuentra en una situación crítica, acentuada por la pérdida de subsidios petroleros provenientes de Venezuela, lo que ha contribuido a frecuentes cortes de energía, escasez de alimentos y medicinas, y un estrés generalizado dentro de la sociedad isleña. 

El Presidente Trump, junto al Secretario de Estado, Marco Rubio, estarían trabajando discretamente con posibles disidentes dentro del gobierno cubano y sectores disconformes con el status quo, con la esperanza de negociar una salida al poder del actual régimen narco-comunista. Aunque no existe un plan detallado de transición, el precedente de la operación contra Maduro, que culminó con su captura el pasado 3 de enero, se ve como un ejemplo de cómo podrían obtenerse resultados en Cuba. 

En el contexto regional, Washington ha intensificado también sanciones y restricciones financieras contra La Habana, y ha señalado que continuará bloqueando el flujo de recursos que pudieran sostener al régimen actual. Algunas medidas incluyen la limitación de programas de misiones de los médicos esclavos cubanos que generan ingresos en moneda fuerte y sanciones adicionales a funcionarios vinculados con la élite gobernante.

La situación en Cuba presenta es bastante parecida a la de Venezuela y podía ser más fácil, debido a la falta de instituciones, descontento del pueblo cubano, crisis humanitarias y la presencia de un Estado de Desastre

Desde La Habana, “El presidente” de Cuba Puesto a Dedo, Miguel Díaz-Canel ha rechazado enérgicamente cualquier intento de intervención extranjera, calificando de agresión cualquier presión externa sobre los asuntos internos de Cuba. Voceros del régimen “cubano” han subrayado que la soberanía nacional es indivisible y han prometido resistencia ante lo que consideran intentos de desestabilizar el país.

Mientras tanto, el pueblo cubano junto al exilio han estado esperando este momento histórico tras más de 67 años de miseria, represión y destierros.

Finalmente se ha confirmado la liberación de Rafael Tudares, mi yerno.

Este ha sido un año marcado por la incertidumbre, el silencio y la angustia que conocen quienes han vivido la ausencia forzada de un familiar. Por eso, esta noticia trae alivio, en primer lugar, a su familia.

Pero sería un error reducir este hecho a una historia personal. Hay hombres y mujeres que continúan privados de libertad por razones políticas, sin garantías, sin debido proceso y, en muchos casos, sin verdad.

La verdad es asumir que estas personas no deberían estar presas y que cada día de privación de libertad prolonga una violación que sigue abierta.

La liberación de Rafael no borra lo ocurrido. Refuerza, por el contrario, una exigencia que sigue plenamente vigente. Libertad para todas las personas injustamente detenidas y garantías reales de no repetición.

El gobierno de Estados Unidos oficializó el nombramiento de la diplomática Laura F. Dogu como la nueva jefa de misión para Venezuela, según confirmó la actualización del portal oficial de la Embajada estadounidense. La funcionaria asume el cargo con una extensa trayectoria en el servicio exterior y experiencia previa en agencias de seguridad e inteligencia.

La Patilla

Dogu es miembro del Servicio Exterior de los Estados Unidos con el rango de Ministra de Carrera. Su historial diplomático incluyó el desempeño como embajadora en Nicaragua entre 2015 y 2018, un periodo caracterizado por disturbios civiles en esa nación. así mismo, ejerció responsabilidades de alto nivel en las misiones diplomáticas de El Salvador y Honduras.

Dentro de su perfil profesional destaca su paso por organismos de seguridad norteamericanos. La funcionaria trabajó previamente como subdirectora de la Célula de Fusión para la Recuperación de Rehenes del FBI, un grupo interinstitucional encargado de coordinar a fuerzas de seguridad, diplomáticos y militares para el rescate de ciudadanos estadounidenses retenidos en el extranjero.

Además de su labor en inteligencia, Dogu fungió como Asesora de Política Exterior del Jefe de Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos. En el ámbito regional, se desempeñó como Ministra Consejera en la Embajada en Ciudad de México, donde manejó las complejas relaciones bilaterales entre ambas naciones.

Su carrera también abarcó tareas diplomáticas en las legaciones de Turquía y Egipto.

Como a buena parte de los venezolanos, la celebración por la caída de Nicolás Maduro le duró poco a Ricardo Hausmann (Caracas, 69 años), uno de los economistas más destacados de la región y voz insigne del exilio venezolano en Estados Unidos. Desde Boston, donde dirige desde hace más de dos décadas el Centro para el Desarrollo de la Universidad de Harvard y da cátedra en la Escuela de Gobierno Kennedy, ha seguido con cautela la seguidilla de acontecimientos ocurridos en su país natal desde la madrugada del 3 de enero, cuando las piezas del tablero político se movieron de una forma insospechada.

Por: José Luis Ávila – El País

“Estos días empezaron con una enorme felicidad y se han ido convirtiendo en unos de gran preocupación. Todo ello me ha hecho pensar en cuáles serán las próximas acciones de la diáspora y el movimiento democrático para enfrentar este panorama, porque sería un error creer que podemos quedarnos tranquilos ante los planes de Trump”, declara Hausmann en videollamada con EL PAÍS.

El exministro no ve completamente errada la estrategia de Washington para Venezuela, pero sí la cataloga de imprevisible. “Donald Trump le dijo a The New York Times que el único límite de sus acciones en el extranjero lo marcará su propia moral, no ninguna ley internacional. El problema que eso tiene es que si él hace lo que le da la gana, su comportamiento no es predecible. Cuando este país liberó a Europa, tenía una ética que lo orientaba. Ya no. Este Gobierno tiene una narrativa depredadora. Ello hace que todos tengamos que administrar ese riesgo. Y no creo que la forma de hacerlo sea sencillamente rezando por la buena voluntad de Trump, o confiando ciegamente en él”, asegura.

Pregunta. ¿Cómo vio el primer encuentro entre el presidente Trump y María Corina Machado?

Respuesta. María Corina ha tenido que manejar con mucha inteligencia el narcisismo patológico de Trump, quien tiene una obsesión con el premio Nobel y cree que se lo merece porque “paró ocho guerras”. María Corina es lo suficientemente noble como para tratar de quitar ese tema de la discusión para que no se convierta en un obstáculo para la democracia venezolana. A Trump le encanta que lo adulen, pero no respeta a quienes lo hacen. Él solo entiende de transacciones y María Corina es la líder de un movimiento político importantísimo. En este intento que tiene Trump de manejar Venezuela, le conviene que ella esté de su lado y no haciéndole oposición. De ello dependerá si le dan una silla en la mesa en este proceso de transición.

P. ¿Y si no se la dan?

R. Inevitablemente, tendrá que tomar distancia para defender los intereses políticos de su movimiento. Creo que en este momento, ella le ha sido muy útil a Trump. Espero que Trump también le sea útil al movimiento democrático, aunque el escenario aún no esté claro.

P. Uno de los puntos de negociación de Machado con la Casa Blanca es su regreso a Venezuela.

R. Si María Corina no puede regresar, ¿quién puede hacerlo? Si Estados Unidos no logra que Delcy Rodríguez libere a los presos políticos y permita el regreso de los exiliados, no habrá recuperación económica. Es muy importante que el Gobierno de Trump demuestre que puede cambiar las cosas dentro del país. No han sido capaces de sacar a Diosdado Cabello [ministro del Interior], que ha sido incluido en la misma acusación de Nicolás Maduro. Tampoco a Vladimir Padrino López [ministro de Defensa]. Hay cientos de militares presos por orden de Cabello, quien controla el brazo armado que tiene el chavismo. Delcy tampoco ha podido sacarlo, pero el día que le dé la gana, Diosdado sí puede sacarla a ella. Estamos en una situación de una gobernabilidad rarísima dentro de Venezuela, en la que el flujo de caja, que viene del petróleo, lo administra Trump. Este dice que Delcy está haciendo todo lo que le piden, y me parece interesante porque si no terminan de liberar a los presos políticos en unos días más, esos presos serán ahora de Trump.

P. ¿Por qué Washington sigue sin darle prioridad a la ruta democrática?

R. Trump cree que tiene unos plazos que no están en la Constitución. Esta establece claramente que cuando hay una falta absoluta del presidente, se tiene que llamar a elecciones en 30 días. Y cuando la falta no es absoluta, se le puede esperar por 90 días a ver si reaparece y hasta por 90 días más. Pero en 180 días tiene que haber elecciones sí o sí. Esos no son los plazos de Trump. La Casa Blanca está actuando fuera de todo marco constitucional, que es justo lo que hacía Maduro. Las empresas serias no van a querer invertir en petróleo hasta que no haya legalidad. De pronto, les resultará más fácil concentrar la producción en PDVSA, y que el Gobierno gane dinero del flujo de caja, pero eso hará mucho más lenta la recuperación de la producción.

Lea la entrevista completa siguiendo este enlace a El País

Exclusivo: fuentes dicen que figuras poderosas del régimen prometieron en secreto a funcionarios estadounidenses y cataríes que darían la bienvenida a la salida de Maduro.

Antes de que el ejército estadounidense capturara a Nicolás Maduro a principios de este mes, Delcy Rodríguez y su poderoso hermano se comprometieron a cooperar con la administración Trump una vez que el hombre fuerte se fuera, dijeron a The Guardian cuatro fuentes involucradas en los altos niveles de las discusiones.

Por: Aram Roston – The Guardian

Rodríguez, quien asumió el cargo el 5 de enero como presidenta interina para reemplazar a Maduro, y su hermano Jorge, el jefe de la Asamblea Nacional, aseguraron en secreto a funcionarios estadounidenses y qataríes a través de intermediarios con anticipación que darían la bienvenida a la salida de Maduro, según las fuentes.

Las comunicaciones entre funcionarios estadounidenses y Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Maduro, comenzaron en otoño y continuaron después de que Trump y Maduro mantuvieran una conversación telefónica crucial a finales de noviembre, según supo The Guardian, en la que Trump insistió en que Maduro abandonara Venezuela. Maduro rechazó la exigencia.

En diciembre, un estadounidense involucrado le dijo a The Guardian que Delcy Rodríguez le dijo al gobierno de Estados Unidos que estaba lista: «Delcy estaba comunicando ‘Maduro tiene que irse'».

Las fuentes dicen que Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional de Trump, al principio escéptico sobre trabajar con elementos del régimen, llegó a creer que las promesas de Delcy Rodríguez eran la mejor manera de evitar el caos una vez que Maduro se fuera.

La promesa de cooperación de Delcy y Jorge Rodríguez antes del asalto a Maduro no se había reportado previamente. En octubre, el Miami Herald informó sobre negociaciones fallidas a través de Qatar, en las que Delcy se ofreció a jefa de gobierno de transición, si Maduro renunciaba.

Reuters informó el domingo que Diosdado Cabello, el poderoso ministro del Interior de Venezuela, que controla la policía y las fuerzas de seguridad, también había estado en conversaciones con Estados Unidos en un momento meses antes de la operación de Maduro.

Todas las fuentes indican que el acuerdo de Delcy Rodríguez tenía una sutil diferencia: si bien la familia Rodríguez prometió ayudar a Estados Unidos una vez que Maduro cayera, no accedió a colaborar activamente con el gobierno estadounidense para derrocarlo. Las fuentes insisten en que no se trató de un golpe de Estado orquestado contra Maduro por los hermanos Rodríguez.

Horas después de la redada, Trump pareció confirmar las conversaciones. Declaró al New York Post que Delcy Rodríguez estaba a bordo. «Hemos hablado con ella en numerosas ocasiones, y lo entiende, lo entiende».

El gobierno venezolano no respondió a las preguntas enviadas por correo electrónico sobre esta noticia. La Casa Blanca no respondió a preguntas detalladas.

Además de las conversaciones informales, se produjeron muchas conversaciones oficiales entre funcionarios de Trump y el gobierno venezolano liderado por Maduro.

El propio Maduro se reunió con Ric Grenell, un alto asesor de Trump, apenas 10 días después de la investidura de Trump, para hablar sobre los prisioneros estadounidenses, que fueron liberados rápidamente.

Asesores clave de Trump mantuvieron conversaciones oficiales con Jorge y Delcy Rodríguez con bastante frecuencia para coordinar, por ejemplo, los vuelos quincenales de venezolanos deportados de Estados Unidos, según dos fuentes familiarizadas con las conversaciones. Había una serie de asuntos por resolver: dónde aterrizarían los vuelos de deportación, la situación de los venezolanos encarcelados en El Salvador y los presos políticos que podrían ser liberados.

Mientras tanto, Delcy Rodríguez mantenía estrechos vínculos personales con Catar, donde miembros de la familia gobernante la consideraban una amiga, según fuentes familiarizadas con su relación. Catar, un aliado clave de Estados Unidos, donó un avión de lujo de 400 millones de dólares para Trump, un regalo sin precedentes de un país extranjero a un presidente. Aprovechó la buena voluntad que tenía en la Casa Blanca de Trump para abrirle más puertas a Rodríguez en negociaciones secretas, según dos de las fuentes.

Como informó el Miami Herald en octubre, Rodríguez intentó proponer un gobierno de transición, liderado por ella, que gobernaría Venezuela si Maduro aceptaba un retiro preestablecido en un supuesto refugio. El plan fracasó, y Rodríguez denunció la historia con vehemencia, pero importantes figuras estadounidenses comenzaron a pensar que estaba lejos de ser una líder dogmática y bidimensional.

Quienes la conocen la describen como una figura con peculiaridades cautivadoras que le ayudan a forjar vínculos con facilidad. Bebe champán, tiene un entrenador privado de ping-pong y suele retar a dignatarios extranjeros a jugar.

En octubre, dicen las fuentes, en secreto, incluso los estadounidenses más agresivos contra Maduro estaban abiertos a trabajar con ella.

Un factor fue su promesa de trabajar con el petróleo estadounidense y su relación con estadounidenses en el sector petrolero. «Delcy es la más comprometida con trabajar con el petróleo estadounidense», dijo un aliado suyo.

Las fuentes dijeron que Mauricio Claver-Carone, ex enviado especial de Trump para América Latina que todavía contaba con la confianza de Marco Rubio a pesar de estar fuera del gobierno, fue un respaldo clave.

Claver-Carone declinó hacer comentarios.

El principal objetivo de Estados Unidos era la estabilidad una vez que Maduro saliera del poder, dadas las predicciones de guerra civil y caos. Otra fuente afirmó que «lo más importante era intentar evitar un estado fallido».

No fue hasta finales del otoño que Delcy Rodríguez y su hermano iniciaron conversaciones con Estados Unidos a espaldas de Maduro.
Maduro habló con Trump por teléfono en noviembre, y la semana siguiente quedó claro que Maduro no se iría.

Para Delcy Rodríguez fue una cuestión de prudencia. Al mismo tiempo que le hicieron la oferta, las fuentes afirman que ella no aceptó traicionar activamente a Maduro. «Le tenía miedo», dijo un funcionario familiarizado con los hechos.

Cuando los helicópteros de ataque estadounidenses sobrevolaron Caracas a principios de enero, Delcy Rodríguez no estaba por ningún lado. Corrieron rumores de que había huido a Moscú, pero dos fuentes afirman que se encontraba en la Isla de Margarita, un destino vacacional venezolano.

Los familiares de los presos políticos cumplieron este miércoles su decimocuarto día consecutivo de protesta frente a la sede policial conocida como Zona 7, en Caracas. Permanecen allí en vigilia para exigir la liberación de sus seres queridos. La actividad se cumplió también en otros centros de reclusión como el Rodeo I.

Vente Venezuela

La protesta continúa pese al hostigamiento policial y a la presencia de unidades antimotines desplegadas por la Policía Nacional Bolivariana (PNB), así como a la instalación de nuevas cámaras de vigilancia en la zona.

Portando banderas y pancartas, y coreando consignas, los familiares volvieron a exigir la liberación de todas las personas detenidas por razones políticas, al tiempo que denunciaron las condiciones de encarcelamiento y la ausencia de información oficial sobre numerosos casos.

«Prolongar las excarcelaciones no solo mantiene la injusticia, también representa una violación de derechos humanos que golpea directamente a las familias», aseguró el Comité por la Libertad de los Presos Políticos.

En ese sentido, la líder venezolana María Corina Machado exigió la liberación de los presos políticos y sostuvo que no es posible una transición mientras se mantenga los presos políticos. «La transición es sin represión», sostuvo Machado.

«No tenemos miedo»

Entre tanto, durante la actividad, Evelyn Cano, madre de uno de los secuestrados por el régimen de Nicolás Maduro, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, intervino para reafirmar la firmeza del grupo de continuar con la protesta: “Soy Evelyn Cano, la voz que se ha alzado en Zona 7, la voz de una madre que se ha levantado no solamente por su hijo, sino por las madres que tengo detrás de mí, por los padres, por los hermanos, por todas las familiares que se encuentran aquí, que hemos estado pernoctando durante 14 días y 13 noches, llevando sol, llevando agua. Y aquí estamos más fuertes que nunca. No tenemos miedo.”

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