Armando Esteban Quito

La visita de María Corina Machado a la Casa Blanca este jueves para reunirse con Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, ha sido posiblemente uno de los encuentros más importantes de la actualidad política reciente de Venezuela. Se trató de un evento a puertas cerradas que, a pesar de no contar con el barniz protocolar que se le da a la visita de un jefe de Estado a Washington DC, es para muchos analistas un triunfo innegable para la dirigente opositora.

El Nacional

“En mi opinión, es una victoria”, señaló el politólogo y experto electoral Jesús Castellanos, quien además agregó que se trató de “un triunfo estratégico, en la medida que (Machado) fue recibida y escuchada directamente en la Casa Blanca por el propio Presidente, y uno simbólico, pues pese al énfasis de Trump en mencionar a Delcy Rodríguez y una presunta minimización hacia Machado, la recibió primero a ella”.

Castellanos afirmó que una posible explicación para la manera en la que María Corina Machado fue recibida en la Casa Blanca, puede responder a una decisión de Donald Trump amparada en el liderazgo que lo define, sobre el cual dijo tener “la percepción de que se trata de uno caracterizado, entre otros factores, por un enorme ego, reflejado en sus discursos y sus acciones”.

“Pese a ello, que la haya recibido en la Casa Blanca, y que la reunión fuese más larga de lo esperado, son señales de lo que significa el liderazgo de María Corina Machado para la gestión de Trump sobre Venezuela. Sin lo logrado por la oposición democrática en la elección presidencial de 2024, encabezado por ella, la captura de Maduro hubiese sido mucho más complicada, ante una presunta legitimidad de origen que debido a la demostración del fraude no fue posible ostentar. Eso lo sabe Trump, pero más importante aún, lo sabe la clase política en los Estados Unidos y el mundo”, declaró.

Castellanos también destacó como “no menor” la declaración de Delcy Rodríguez en la Asamblea Nacional, la cual se produjo casi en simultáneo con la visita de Machado, en la que la presidenta encargada de Venezuela dijo: “Si algún día me toca como presidenta encargada ir a Washington, lo haré de pie nunca arrastrándome”.

El politólogo Enderson Sequera tuvo una lectura similar sobre lo que representó el encuentro en la Casa Blanca. “Que la reunión se haya dado, luego de días donde los rumores de que Machado había sido apartada de la estrategia de cambio de Estados Unidos en Venezuela, es en sí mismo un éxito político”.

Para Sequera tanto el encuentro con Trump como uno posterior con senadores de Estados Unidosen el Capitolio de ese país demuestran que Machado “sigue siendo la principal representante del movimiento democrático venezolano. Sigue siendo el actor central de este proceso”.

“Es reconocida por la administración Trump como la persona que, muy probablemente, tome la riendas del país cuando haya la oportunidad de realizar unas elecciones limpias y libres. Había rumores, luego del entendimiento de la Casa Blanca con Delcy Rodríguez, que Machado había sido desplazada. Hoy esos rumores quedan disipados y refutados”, afirmó.

Referente al trato que desde la administración Trump se le dio al encuentro, Sequera dijo que a pesar de que fue muy significativo desde el punto de vista político, fue evidente que las autoridades estadounidenses no quisieron darle la mayor importancia simbólica y mediática motivado a la compleja situación que se vive actualmente en Venezuela.

“La ausencia de un trato oficial o una declaración formal del evento nos dice una cosa: que seguimos en medio de un proceso muy complejo, de alta incertidumbre y donde Estados Unidos sigue teniendo como prioridad su comunicación y relación con Delcy Rodríguez en Caracas”, expresó Sequera.

La presencia de Machado en la capital estadounidense a juicio del analista, la revitaliza como principal figura opositora, algo necesario después del período que pasó en Europa. Ahora resta por ver en qué se transformará este encuentro. Sequera señaló que podría inclusive ser un eventual regreso a Caracas, ya que para él, Machado puede ser una pieza fundamental en una posible transición democrática en el país.

“Un poderoso movimiento de presión nacional puede ser la fase definitiva que convierta este interinato de los Rodríguez en el inicio de un proceso de liberalización política y, con suerte, en el inicio de una transición a la democracia en Venezuela. El liderazgo de Machado en la calle puede hacer la diferencia”, cerró.

En un gesto de enorme simbolismo, la líder demócrata María Corina Machado recordó, tras su almuerzo el jueves en la Casa Blanca, que hace 200 años el Marqués de La Fayette, héroe francés de la independencia de Estados Unidos, le entregó a Simón Bolívar una medalla de parte de la familia de George Washington como homenaje a las gestas del Libertador, quien admiraba profundamente al presidente estadounidense.

El Nacional

Machado quiso hacer un gesto similar al entregarle al presidente Donald Trump su medalla del Premio Nobel de la Paz, en agradecimiento por el operativo que aprobó para que Nicolás Maduro fuera detenido en Caracas junto a su esposa Cilia Flores y llevado ante la justicia en Nueva York por acusaciones de narcotráfico. El republicano nunca ha ocultado su deseo de recibir este galardón, el más importante que se le puede entregar a una figura política, sobre todo porque desde su campaña ha trabajado para que paren guerras como la de Ucrania o la de Gaza.

«Hace 200 años el general La Fayette le dio a Simón Bolívar una medalla con la cara del presidente George Washington. Bolívar, hasta el día de su muerte, conservó esa medalla. 200 años después, los herederos del pueblo de Bolívar le entregan al presidente de Estados Unidos una medalla en retribución», dijo la Nobel de la Paz frente a un grupo de periodistas y seguidores venezolanos en la capital estadounidense.

El momento histórico al que se refiere Machado ocurrió cuando la familia de Washington, a través de su hijastro George Washington Parke Custis, consideró que Bolívar era el único sucesor digno de las glorias del héroe norteamericano y, a manera de homenaje, eligieron al Marqués de La Fayette para que le entregara el tesoro al Libertador. El general francés envió la medalla con una carta emotiva: «Mi herencia filial me permite presentarle este retrato de Washington… es un homenaje que le rinde la familia del Gran Ciudadano del Norte al Libertador del Sur».

La medalla contenía un mechón de cabello de Washington y junto a ella se envió un retrato en miniatura del presidente.

Bolívar la recibió en 1826 en Lima. Para él, que consideraba a Washington el «Néstor de la libertad», se trató del honor más grande de su vida y llevó la moneda en su pecho de manera constante en actos oficiales. Resultó tan importante el gesto que, en su testamento, el Libertador pidió específicamente que la medalla fuera devuelta a la familia Washington como señal de respeto eterno.

Machado, para entregarle el regalo a Trump, utilizó un marco con detalles dorados para colocar la medalla del Nobel que obsequió al presidente y en la parte superior escribió: «En gratitud por su extraordinario liderazgo para promover la paz» y agregó que es un detalle del pueblo venezolano por sus acciones para encaminar «su libertad», de acuerdo con fotos de la entrega en la Casa Blanca, difundidas por el New York Post.

Trump y Machado habían adelantado por separado sobre la entrega de la medalla, que ocurrió durante el almuerzo que el republicano ofreció a la líder venezolana en privado y sin detalles ofrecidos sobre los temas discutidos.

Posterior a la reunión, que es el primer encuentro tras 12 días de la captura de Maduro, Machado aseguró que Trump estaba comprometido con la libertad de los presos políticos y de todos los venezolanos.

El republicano calificó en Truth Social a Machado como «una mujer maravillosa» y agradeció el obsequio de la medalla del Nobel por ser una «muestra de respeto mutuo».

El diario New York Post publicó la noche de este jueves la primera fotografía de la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la líder opositora venezolana María Corina Machado.

The New York Post

La imagen, está en la primera plana de la edición impresa que circula este viernes en EE UU, muestra el momento en que Machado le entrega a Trump la medalla del Premio Nobel de la Paz que ella recibió en diciembre pasado en Oslo.

La medalla está enmarcada con una inscripción especial. En la parte superior dice:

“Al presidente Donald J. Trump. En gratitud por su extraordinario liderazgo en la promoción de la paz mediante la fortaleza, el avance de la diplomacia y la defensa de la libertad y la prosperidad”.

Y en la parte inferior: “Presentado como un símbolo personal de gratitud en nombre del pueblo venezolano en reconocimiento a la acción decisiva del presidente Trump para asegurar una Venezuela libre. El coraje de Estados Unidos y de su presidente Donald J. Trump jamás será olvidado por el pueblo venezolano”.

Machado explicó que durante la reunión también relató un episodio histórico que, según ella, vincula a Estados Unidos y Venezuela en su lucha contra la tiranía.

Señaló que hace dos siglos el marqués de Lafayette le entregó a Simón Bolívar una medalla con el rostro de George Washington como símbolo de hermandad entre ambos pueblos. “Bolívar conservó esa medalla por el resto de su vida. Cuando uno ve sus retratos, puede ver la medalla”, dijo la líder venezolana.

Dijo que su gesto hacia Trump buscaba evocar ese mismo espíritu histórico: “Doscientos años después, la gente de Bolívar le está devolviendo al líder de Washington una medalla —en este caso, la del Premio Nobel de la Paz— como reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad”.

La líder opositora venezolana María Corina Machado intervino este jueves ante legisladores estadounidenses en el Capitolio, donde ofreció un duro balance de la crisis en Venezuela y lanzó una advertencia clara: el régimen ha demostrado históricamente su capacidad para “ganar tiempo” y aprovecharse de esfuerzos de buena fe en negociaciones.

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Durante su intervención, Machado enfatizó que cualquier acercamiento debe partir del reconocimiento de un presidente electo —en clara alusión a Edmundo González Urrutia— y de la reconstrucción institucional profunda.

“Quiero advertir que, si hay algo que este régimen ha sabido hacer con eficiencia en el pasado, ha sido ganar tiempo y aprovecharse de los esfuerzos realizados de buena fe. Delcy Rodríguez es parte del régimen. No hay manera de que un país donde el 86 % de la población vive en pobreza pueda atraer inversión real”, declaró la dirigente opositora.

En su intervención, repasó el costo humano de los últimos 26 años: 35 elecciones, millones en las calles, asesinatos —incluyendo adolescentes y niños—, abusos sexuales contra mujeres por defender su voto y 17 intentos de diálogo traicionados.

En ese sentido, cuestionó la viabilidad de inversiones en el país actual: “¿Quién va a invertir en Venezuela si no existe un poder judicial independiente y no se respeta la propiedad privada?”.

Machado presentó a Venezuela como una nación “profundamente proamericana” que aspira a convertirse en “el aliado más fuerte que haya tenido Estados Unidos en esta región” una vez recuperada la libertad, la seguridad y las instituciones democráticas.

En uno de los momentos más emotivos de su intervención ante un grupo bipartidista de senadores estadounidenses en el Capitolio, la líder opositora venezolana María Corina Machado compartió su experiencia personal de riesgo extremo durante su huida de Venezuela, destacando el rol decisivo del apoyo estadounidense en su supervivencia.

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“No estaría aquí hoy —y probablemente ni siquiera estaría viva— de no haber sido por el apoyo que recibí de su país. Estuve perdida en medio del océano durante cuatro horas, con olas de casi dos metros, y sufrí una fractura en la columna vertebral. En un momento pensé que no lo iba a lograr”, relató Machado, según el hilo oficial difundido por la Vocería de Venezuela.

La dirigente hizo referencia directa a su salida clandestina de Venezuela en diciembre de 2025, cuando, para asistir a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en Oslo, atravesó el mar Caribe en una pequeña embarcación pesquera bajo condiciones meteorológicas adversas. Fuentes cercanas confirmaron entonces que la fractura vertebral se produjo durante esa travesía marítima hacia Curazao, en medio de mar agitado y olas altas que pusieron en peligro su vida.

Machado cerró este relato con una declaración de compromiso inquebrantable: “Y lo volvería a hacer una y otra vez. Siento un profundo honor de que me escuchen. Estoy inmensamente agradecida a Dios por ser venezolana y por formar parte de esta generación”.

Este pasaje personal, que estremeció a los presentes en la reunión —incluidos senadores republicanos y demócratas—, humanizó su liderazgo y reforzó su mensaje de gratitud hacia Estados Unidos. La líder opositora subrayó que, sin esa asistencia clave durante su escape, probablemente no habría sobrevivido para continuar la lucha por la democracia en Venezuela.

El episodio, ocurrido en el contexto de su huida para recoger el Nobel —otorgado en 2025 por su defensa de la libertad y los derechos humanos—, se ha convertido en símbolo de los riesgos asumidos por la oposición venezolana frente a la represión del régimen anterior.

Con esta anécdota, Machado no solo agradeció el respaldo recibido, sino que reafirmó su determinación: el sacrificio personal no detendrá su compromiso con la transición democrática y el futuro libre de Venezuela.

Las acciones contra dictadores y delincuentes no son contrarias al Derecho Internacional, como tampoco lo son las acciones de protección

Discusión general

El Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas otorga al Consejo de Seguridad de la ONU amplios poderes (Artículos 39-51) para abordar las amenazas a la paz internacional, las violaciones de la paz o los actos de agresión, permitiéndole autorizar acciones vinculantes como sanciones, bloqueos, etc.

Sin embargo, el derecho internacional sigue dividido sobre si las acciones unilaterales constituyen contramedidas legítimas o medidas coercitivas ilegales. La costumbre internacional, como fuente del derecho internacional, ofrece, por supuesto, más posibilidades de autodefensa. Por supuesto que ofrece estas posibilidades de manera asimétrica.

Por lo tanto, algunos juristas sostienen que la frase inicial del Artículo 51, que especifica que “nada de lo dispuesto en la presente Carta menoscabará el derecho inmanente de… legítima defensa”, significa que existía en el derecho internacional consuetudinario un derecho de legítima defensa superior a las disposiciones específicas del Artículo 51, que refiere únicamente a la situación en la que se haya producido un ataque armado.

Por supuesto, la costumbre y la práctica establecidas pueden conducir al uso de la fuerza militar (mantenimiento de la paz/intervención) cuando fracasan los medios pacíficos, pasando de la resolución pacífica a la imposición de la seguridad para resolver la amenaza a la paz o seguridad internacionales.

El problema es que las organizaciones internacionales están diseñadas para no actuar. Por lo tanto, la ineficiencia de los responsables de resolver los problemas internacionales deja demasiadas lagunas y ello quiere decir crisis sin atender como violaciones sistemáticas de Derechos Humanos o crímenes de lesa humanidad, incluso dejó sin atender un genocidio en Ruanda.

Así, es evidente que, cuando sus prioridades o intereses directos se ven afectados, algunos deciden actuar, llenando así esos vacíos, a veces para abordar amenazas a la paz internacional cuando los organismos internacionales como la ONU son lentos o están paralizados.

Sin mencionar que los Estados a menudo utilizan el derecho interno para justificar acciones bajo amplios poderes presidenciales (como la IEEPA en Estados Unidos) o bajo leyes nacionales de ciberseguridad.

Debemos reconocer que se necesita mucha paciencia para navegar por el derecho internacional cuando se requiere una acción rápida, ya que las largas negociaciones internacionales y los marcos legales pueden impedir la protección, de hecho, a veces parecen diseñados para impedir la protección. Obviamente, la acción unilateral puede simplemente consistir en proteger los intereses nacionales y salvaguardar directamente la seguridad de un Estado.

Pero eventualmente, puede implicar actuar en respuesta a violaciones de los derechos humanos, como atrocidades a gran escala, genocidio y el colapso de las instituciones democráticas.

Puede ser específicamente para atender las amenazas a la paz internacional incluyen la gobernanza débil y la delincuencia: el crimen organizado, la corrupción, las instituciones estatales débiles, la inestabilidad económica y, sobre todo, los actos terroristas transnacionales y el auge del extremismo violento. La proliferación de grupos extremistas y el crimen organizado, especialmente el narcotráfico, pero también el tráfico de personas y de armas, sigue siendo una amenaza persistente para la paz.

Las organizaciones internacionales están diseñadas para la espera, para la inacción; en lo posible no actúan. Por eso fui considerado radical en su momento por denunciar crímenes de lesa humanidad en Venezuela y Cuba o para impulsar la declaración de alteración del orden constitucional en Venezuela.

Uno de los requisitos en estos casos es la proporcionalidad. Si la proporcionalidad se relaciona con las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, la mayor crisis migratoria en la historia del hemisferio y la mayor crisis humanitaria en la historia del hemisferio, entonces las acciones tomadas no fueron proporcionales, sino que se quedaron muy cortas respecto a las acciones y soluciones necesarias.

Origen

Las acciones contra dictadores y delincuentes no son contrarias al Derecho Internacional, como tampoco lo son las acciones de protección, generalmente son situaciones de gravedad reconocidas internacionalmente por resoluciones y declaraciones que hacen llamados a los Estados (en general genéricos, a veces más específicos) a resolver o tomar medidas para resolver las crisis referidas y son consistentes con las soluciones que necesita el pueblo que sufre la opresión, del pueblo que necesita ser protegido de crimenes de atrocidad, de crimenes de lesa humanidad y de violaciones sistemáticas de DDHH, cuando se actúe para resolver estas situaciones se está actuando conforme a Derecho y conforme al Derecho Internacional. Es decir, la comunidad internacional, las organizaciones, hacen suya la crisis y hacen suya la necesidad de soluciones. Lo opuesto sería como afirmar que el ciudadano que atrapa a un ladrón o un asesino en flagrancia está actuando contrario a Derecho o que está actuando contrario a Derecho cuando protege su casa.

También desde la comunidad internacional pueden surgir advertencias, en este caso “las amenazas a la paz” que algunos teóricos indicaron que podrían derivarse de la captura de Maduro y la “violación de la soberanía de Venezuela” no se materializaron. Al contrario.

El otro “mayor riesgo” era el neocolonialismo, algo que Venezuela ya estaba experimentando. Venezuela era un protectorado, el régimen venezolano estaba protegido por el régimen cubano, el país arrastrado a la miseria que solamente el régimen cubano puede imponer, apropiándose de petróleo venezolano en condiciones que a Estados Unidos no se le ha ocurrido imponer. Además, agentes del régimen cubano cometían crímenes de lesa humanidad contra los venezolanos para mantener esa situación.

La responsabilidad de proteger a los pueblos de quienes cometen crimenes de lesa humanidad violaciones sistemáticas de derechos humanos y crimenes de atrocidad es de la comunidad internacional y todos y cada uno de los miembros de la comunidad internacional puede asumir esa responsabilidad. El Derecho Internacional no reconoce la inmunidad de jurisdicción para violadores de Derechos Humanos y perpetradores de crimenes de lesa humanidad. Es exactamente lo opuesto.

En esta región no existe una dimension de inmunidad de jurisdicción territorial por sus crimenes para dictadores precisamente porque su “jurisdicción” está basada en la alteracion del orden constitucional y no está actuando conforme a Derecho ni a los principios del Estado de Derecho.

Soberanía

El riesgo más significativo, en realidad, era la continuación de la crisis de soberanía que afecta a Venezuela. La continuación de la dictadura significa que el pueblo venezolano aún no puede ejercer su soberanía. El principal riesgo para el pueblo venezolano siempre ha sido la continuación de la dictadura, la continuación de las violaciones de los derechos humanos, la continuación de la tortura y las ejecuciones extrajudiciales, la continuación de la crisis humanitaria y la crisis migratoria, así como la continuación de la represión llevada a cabo por actores internos y externos como Cuba e Irán.

La solución es temporal porque resulta que ahora tenemos una dictadura temporal. Siempre pensamos que veríamos a Delcy como una “lamebotas del imperio”, sumisa a la política exterior estadounidense, y de repente eso es lo que está sucediendo.

Sin embargo, imaginen que algunos de los lacayos del régimen venezolano no han condenado la agresión de Rusia contra Ucrania para quedarse con territorio y que cuesta miles de vidas semanalmente, e inmediatamente condenaron el arresto de alguien acusado de narcotráfico y crimenes de lesa humanidad, lo cual demuestra un concepto de soberanía absurdo.

¿Tienen los dictadores derecho a no ser destituidos del poder? ¿También tienen ese derecho los líderes de los cárteles de la droga?

No podemos pretender que Maduro representara la soberanía de Venezuela. Venezuela era un protectorado, un país protegido —no un país, lo siento, sino un régimen protegido— y eso se podía ver con los cubanos a cargo de la defensa de Maduro. Y también con la presencia de grupos ilegales de otros países. Sus lacayos subvencionados seguramente no están contentos.

Se nos pregunta si estamos de acuerdo con la acción tomada; esto me hace pensar que los análisis son bastante simplistas ahora, casi al nivel de aficionados al fútbol. Este es un proceso en curso; si sirve para restaurar la democracia en Venezuela, para detener los crímenes de lesa humanidad, para detener las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, para detener los crimenes de atrocidad, para devolver la soberanía y las garantías fundamentales al pueblo venezolano, entonces, como señalaramos ut supra se puede entender con claridad la coherencia y consistencia de estas acciones con las soluciones que el Derecho Internacional propone para estos casos. Pero si solamente fue de proteccion de determinados intereses entonces la sustancia del caso cambia.

Los dictadores no tienen derecho a permanecer en el poderTampoco los narcotraficantes. ¿De qué soberanía estamos hablando? ¿De la soberanía de los dictadores? No lo acepto. Pinochet no encarnaba la soberanía de Chile, ni Gregorio Álvarez la de Uruguay.

Los dictadores no pueden ser protegidos por un concepto de soberanía que les otorga impunidad por sus crimenes, ese concepto de soberanía es contrario a Derecho, es contrario a la justicia y se hace a expensas de las víctimas de los crimenes. Invocar la soberanía para defender tiranos y dictadores, es contrario a la esencia misma del concepto, en esta región el poder soberano es otorgado por el pueblo conforme a la constitución y a las leyes, cuando el poder es ejercido, como en el caso de los dictadores, a partir de violar la constitución, violar las leyes del país, ese ejercicio del poder es ilegitimo, no soberano, ya que no representa al Soberano, ya que es contrario a la autodeterminación, que ha sido conculcada, de ese pueblo. Este es un concepto jurídico básico, tan básico que aparece en The Law Dictionary en la definición de soberania: “The freedom of the nation has its correlate in the sovereignty of the nation. Political sovereignty is the assertion of the self-determinate will of the organic people, and in this there is the manifestation of its freedom. It is in and through the determination of its sovereignty that the order of the nation is constituted and maintained”. “La libertad de la nación tiene su correlato en la soberanía de la nación. La soberanía política es la afirmación de la voluntad autodeterminada del pueblo como ente orgánico, y en ello se manifiesta su libertad. Es a través de la determinación de su soberanía que se constituye y se mantiene el orden de la nación”.

Algo definitivamente está mal cuando el concepto de soberanía que se utiliza es para defender al dictador ilegitimo y no los derechos del soberano -el pueblo-, ni a la autodeterminación del pueblo, ni siquiera defender a las víctimas.

Esto solo puede ocurrir en la aplicación de un concepto de soberanía decimonónico, que la soberanía radica en el monarca/dictador y no en el pueblo y en la libertad del pueblo.

Los pueblos no pueden quedar a merced de los dictadores, las víctimas no pueden quedar a merced de sus victimarios.

El régimen venezolano estaba propagando riesgos e inestabilidad a nivel internacional. Maduro trajo permanente inestabilidad institucional a Venezuela y a la región; vimos el proceso, y fue malo, y luego aún peor. Se necesita lo contrario, se necesita estabilidad, transición y la recuperación.

Esto podría resolver la falta de soberanía de Venezuela.

Por cierto, esto podría resolver la crisis de producción de petróleo que enfrenta Venezuela, un régimen que ha arruinado lo que fue una de las tres principales compañías petroleras del mundo. Esto le ha costado muy caro al pueblo venezolano. El saqueo cubano solamente es uno de los elementos. La corrupcion de PDVSA es otro, en un solo juicio en Estados Unidos por este motivo, el total de ese juicio es aproximadamente cuatro veces la corrupcion total de Odebrecht.

Las licencias anteriores otorgadas a una compañía petrolera estadounidense revitalizaron la industria petrolera en Venezuela. Fueron un importante contribuyente al presupuesto venezolano. Sin embargo, es probable que ese dinero se haya utilizado para la represión. Esperamos que esta vez el dinero no se utilice de la misma forma.

Luis Almagro

*Luis Almagro es director del Observatorio de Democracia de CASLA.

La líder opositora venezolana María Corina Machado sostuvo este jueves una reunión estratégica con un grupo de senadores estadounidenses, tanto republicanos como demócratas, en el Capitolio de Washington.

MFM

El encuentro forma parte de una intensa agenda diplomática que inició horas antes con un almuerzo a puerta cerrada con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, y busca consolidar apoyos internacionales para la transición democrática en Venezuela tras los eventos del 3 de enero.

Durante la sesión en el Capitolio, Machado expuso una visión detallada de la crisis venezolana y el potencial del país como aliado clave para Estados Unidos en la región. En un hilo publicado por la Vocería Oficial de Venezuela (@voceriavzla), se difundieron fotografías del encuentro junto a extractos de sus intervenciones en inglés y español.

“Creo que el Presidente (Trump) entiende muy bien lo que está ocurriendo en Venezuela y comprende plenamente el potencial de nuestro país como un aliado fuerte de Estados Unidos”, afirmó Machado, destacando la preocupación del mandatario por la situación humanitaria, como los maestros que ganan apenas un dólar al día y los niños sin acceso a la educación.

La dirigente enfatizó la necesidad de reconstruir instituciones, garantizar el respeto a los derechos humanos, la libertad de expresión y un nuevo proceso electoral legítimo. “He insistido —y seguiré insistiendo— en que Venezuela tiene un presidente electo, y me siento muy orgullosa de trabajar junto a él”, señaló, en referencia a Edmundo González Urrutia.

Machado también hizo un llamado a la justicia como condición indispensable para la reconciliación: “Para que haya reconciliación, tiene que haber justicia. Debemos desmontar el sistema de represión para que la gente pueda expresarse libremente”. Criticó duramente los intentos previos de diálogo con el régimen anterior, que calificó de traicionados en 17 ocasiones, y advirtió sobre la necesidad de no permitir que actores del antiguo gobierno ganen tiempo o simulen cambios.

En un momento emotivo, recordó su propia experiencia de riesgo personal: “No estaría aquí hoy —y probablemente ni siquiera estaría viva— de no haber sido por el apoyo que recibí de su país. Estuve perdida en medio del océano durante cuatro horas, con olas de casi dos metros, y sufrí una fractura en la columna vertebral”.

La reunión con senadores se produce en un contexto de expectativas sobre la inversión y la seguridad regional. Machado cuestionó: “¿Quién va a invertir en Venezuela si no existe un poder judicial independiente y no se respeta la propiedad privada?”. Subrayó que la operación de cumplimiento de la ley ha enviado un mensaje claro contra actores irregulares y criminales en el hemisferio.

Tras el encuentro, la líder opositora ofreció declaraciones a la prensa frente al Capitolio, donde reiteró el respaldo del presidente Trump a la causa de la libertad en Venezuela.

Este paso refuerza la estrategia de la oposición venezolana para mantener presión diplomática y avanzar hacia una transición institucional plena, en medio de un escenario marcado por la captura de Nicolás Maduro y el inicio de un nuevo capítulo político en el país.

La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, habló en rueda de prensa sobre el encuentro que el presidente Donald Trump sostuvo este jueves con María Corina Machado en la Casa Blanca tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

NTN24

«El presidente esperaba con ansias esta reunión y él esperaba que fuera una discusión buena y positiva con la señora Machado, que es realmente una voz notable y valiente para muchos de los venezolanos. El presidente espera hablar con ella sobre las realidades en terreno del país y lo que está sucediendo», dijo Leavitt.

La secretaria de Prensa también confirmó que el presidente Donald Trump mantuvo comunicación directa con Delcy Rodríguez esta semana, junto al secretario Rubio, y destacó la cooperación del régimen de Venezuela con las demandas estadounidenses.

«La Administración ha estado en constante comunicación con la señora Rodríguez y con otros miembros del gobierno interino de Venezuela», indicó la portavoz, quien añadió que «ellos han estado extremadamente cooperativos con nosotros frente a todas las demandas de los Estados Unidos y del presidente».

Entre los logros de esta cooperación, la Casa Blanca mencionó un amplio acuerdo económico con Rodríguez y el compromiso de liberar los presos políticos en Venezuela.

«Había unos estadounidenses que fueron liberados esta semana, así que al presidente le está gustando lo que está viendo y espera que esa cooperación continúe», declaró Leavitt.

Consultada sobre la posición de la administración respecto a las elecciones en Venezuela, la secretaria de Prensa confirmó que el presidente Trump «está comprometido con esperanza de ver elecciones en Venezuela algún día», aunque no precisó una fecha específica para este proceso.

En relación con la posición expresada recientemente por el presidente Trump frente a líder democrática María Corina Machado, Leavitt aseguró que dicha postura corresponde a «lo que el presidente estaba leyendo y escuchando de sus consejeros del equipo nacional», y resaltó la portavoz que esta posición «no ha cambiado hasta el momento».

La líder opositora venezolana María Corina Machado dijo el jueves que su reunión con el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca salió muy bien y fue «genial».

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Aunque se había rumorado que Machado podría entregarle a Trump su premio Nobel de la Paz, no quiso decir si finalmente durante la reunión le había otorgado a Trump el galardón.

Al salir de la reunión, se conocieron las primeras palabras de la líder democrática ante ciudadanos venezolanos que la esperaban afuera de la sede de la Presidencia de Estados Unidos.

“Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”, dijo, declaración que hizo estallar de júbilo a sus connacionales.

El encuentro se llevó a cabo en uno de los comedores de la residencia presidencial, donde ambos almorzaron.

También estuvo presente el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, un fuerte aliado de la lucha democrática venezolana.

La líder opositora saludó a los venezolanos que estaban concentrados frente a la residencia presidencial antes de abordar un vehículo de camino al Congreso.

La líder de Venezuela, María Corina Machado, llega a la Casa Blanca para un encuentro con el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

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