Armando Esteban Quito

Cirilo Fernández tenía miedo de hablar sobre la muerte de su sobrino, preso político muerto bajo custodia de las fuerzas del orden venezolanas. Pero cuando vio el féretro llegar a casa, la sensación de impotencia lo obligó a romper el silencio.

AFP

Edilson Torres, de 52 años, era policía del estado Portuguesa (oeste). Fue detenido en diciembre por enviar mensajes críticos al régimen de Nicolás Maduro. Falleció la semana pasada en Caracas.

“Creo que mi vida está en peligro también (pero) estoy consternado con la muerte de mi sobrino”, dice Cirilo Fernández a la AFP en Guanare, capital de Portuguesa, donde Torres Fernández fue arrestado.

Le acusaron de traición a la patria. Sus familiares aseguran que estuvo incomunicado en prisión hasta el momento en que fue trasladado al hospital donde murió, según las autoridades, por un infarto. “Estoy muy dolida, pero en pie de lucha”, asegura su hermana Emelyn Torres, que se confiesa aterrorizada.

El velorio se realizó en su casa, adonde llegaron decenas de amigos, parientes e incluso colegas de la policía para rendir homenaje. El pánico es tan evidente como la tristeza en el funeral: la gente murmura, evita conversar. La muerte de Torres ocurrió apenas días después de la caída de Maduro en un bombardeo de Estados Unidos a Venezuela.

Y bajo presión de Washington, el gobierno interino de Delcy Rodríguez anunció la liberación de presos políticos, de los que, según oenegés, hay entre 800 y más de 1.000.

Emelyn Torres recorrió junto al féretro los 430 km de carretera desde Caracas. “Yo tenía mucha fe que me iba a traer vivo a mi hermano”, cuenta. “Pero tenía que pasar esto para que liberaran a los otros”.

Las excarcelaciones, no obstante, se producen a cuentagotas. El gobierno de transición habla de 116, pero las organizaciones especializadas como Foro Penal reportan 56 hasta ahora.

Mensajes de WhatsApp

La familia dice que Edilson Torres llevaba dos décadas trabajando para la policía de Portuguesa. El 4 de diciembre, día de su cumpleaños, efectivos de otro cuerpo de seguridad llegaron a casa buscándolo, recuerda Edilmar Torres, la tercera de sus cuatro hijos, de 17 años.

“Llegó el policía y nos preguntaba que dónde estaba él”, narra. Los efectivos lo esperaron y se lo llevaron con el argumento de que necesitaban ayuda para lavar un aire acondicionado. No generó alarma porque era una actividad que hacía en sus ratos libres. Su hija intentó llamarlo al ver que pasaba el tiempo, pero había dejado el teléfono.

Dos policías volvieron por el celular y le informaron que estaba detenido “porque le habían encontrado unos mensajes que tenía en los grupos esos (de WhatsApp) de los policías, que hablaban mal del gobierno”. “Y de ahí no supe más de mi papá”, añade.

Edilmar Torres intenta mantener la compostura mientras busca pan, junto a su hermano de 15 años, para ofrecer a las decenas de personas que se agolparon en la casa de su tía para el velorio. Pero cuando el féretro llegó, antecedido por una caravana de motorizados, rompió en un llanto desgarrador.

El ataúd, cubierto por una bandera de Venezuela y un pendón de un grupo motorizado amigo, está dispuesto en la sala. En una fila improvisada, las personas se suceden para ver su rostro una última vez, entre ellos su abuela de 90 años y Cirilo Fernández, que en medio de la conmoción estima que la muerte de su sobrino fue “violenta” y responsabilidad del Estado.

Quiebra su silencio autoimpuesto. “No es él nada más, hay varios”, sentencia en alusión a otros casos de personas fallecidas durante su detención. Según organizaciones de defensa de los derechos humanos, desde 2014 han muerto 18 presos políticos bajo la custodia del Estado venezolano.

En un supermercado en el este de Caracas hace unos días me enfrenté con un dilema: ¿cuánto estaría dispuesto a pagar por un kilo de manzanas?

BBC Mundo

Me pasó lo mismo cuando al tratar de adquirir mi desodorante habitual me di cuenta de que en la capital venezolana debía abandonar la fidelidad a un producto que he utilizado durante casi una década.

¿Por qué pagaría US$13 por un desodorante que en Londres cuesta 2,5 libras esterlinas (US$3,4)? ¿Y quién puede pagar en Venezuela US$10 por un kilo de manzanas?

Mientras la atención internacional se centra en el cambio de mando en Venezuela y en el giro del país tras el ataque de EE.UU. y la captura de Maduro, en las calles de Caracas una gran preocupación de los venezolanos vuelve a ser el costo de la vida, los altos precios y la economía del país.

En mercados y comercios de Caracas, los precios suben con enorme rapidez en un contexto marcado por la inestabilidad política y cambiaria y en un país marcado desde hace años por la inflación.

«Me siento más pobre hoy que en diciembre», dice María Luisa, de unos 50 años, mientras compra hortalizas con su hija Sofía en el mercado de Chacao, en el este de la ciudad. «El dinero rinde menos ahora que hace un mes», insiste.

Sofía explica que pasó parte del día buscando comida para su gata.

Afirma que a finales del año pasado costaba entre US$3,5 y US$4 el kilo, y hoy está en US$6.

En el centro de Caracas se repite la historia. Con una gran cantidad de bolívares en la mano, que parecen mucho, pero en realidad valen poco, Yarilén, una pensionada de 55 años, afirma que además de la caída del poder adquisitivo, el volátil tipo de cambio es difícil de seguir en una economía que en los últimos años vivió una dolarización de facto.

«Un negocio cobra en bolívares y el siguiente en dólares. Tienes que hacer las cuentas todo el tiempo en tu cabeza», explica.

Crecimiento moderado y alta inflación

La economía venezolana está siendo impactada de nuevo por la inestabilidad política, que tradicionalmente ha elevado el precio del dólar, además de por la incapacidad ahora de vender su petróleo libremente, su principal producto de exportación, debido a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y al bloqueo marítimo que impide a Caracas colocar crudo en el mercado negro con ayuda de una «flota fantasma», como solía hacerlo desde que se impusieron las primeras sanciones en 2017.

Según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicadas en octubre, Venezuela cerró 2025 con una inflación de 548%.

La misma fuente preveía un crecimiento económico moderado de 0,5%, una cifra muy modesta considerando que el Producto Interno Bruto (PIB) del país es hoy casi un 80% menos al pico histórico de 2012 que logró impulsado por los altos precios del petróleo.

Estas proyecciones no tomaban en cuenta los eventos del 3 de enero, cuando el presidente Nicolás Maduro fue detenido y trasladado a una cárcel de Nueva York, donde se espera que enfrente a la justicia estadounidense por cargos relacionados con narcotráfico y posesión de armas.

Se espera una mejora de la situación

Ahora el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegura que quiere controlar y vender el petróleo de Venezuela, país que tiene las mayores reservas de crudo del mundo.

Pero un gran número de venezolanos se opone a la idea.

«Este es un país rico en petróleo, oro y minerales (…) Que vengan de afuera a tomar el control es como que alguien entre en tu casa sin pedir permiso», le dice a BBC Mundo Sandra, quien vende helados para mantener a su familia.

A ella también le ha afectado el bolsillo la inestabilidad del país, y asegura que el temor a nuevos episodios de violencia hace que los venezolanos sean aún más cautelosos con los gastos.

«La gente trabaja con miedo. A tempranas horas ya todos están en su casa», añade. «Yo quiero un cambio para el país, pero no así».

Según el economista Jesús Palacios, la economía venezolana se enfrenta a corto plazo a desafíos como la galopante inflación y la presión cambiaria.

«La pérdida de poder de compra ya se sintió en diciembre y eso repercute en un menor ritmo de crecimiento», le dice el profesor de la UCAB a BBC Mundo.

Señala además que la escasez de divisas por las trabas a la exportación petrolera y la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo han empujado a muchos comercios a subir precios incluso en dólares, generando inflación también en moneda extranjera.

El tipo de cambio oficial establece que un dólar cuesta unos 330 bolívares. Pero el cambio paralelo es mucho mayor y es el que se usa muchas veces como referencia para marcar precios, lo que ha sido denunciado por el gobierno como una herramienta de distorsión y especulación.

Palacio advierte que si no hay un ajuste de precios a la baja en dólares, Venezuela podría convertirse en uno de los países más caros de la región, e incluso del mundo.

Pero añade que hay expectativas de que la situación mejore tras los acuerdos petroleros anunciados por Trump y la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

«Probablemente en un par de semanas empiece a notarse un flujo de caja importante».

«Constantemente rebuscándose»

José Guerra, profesor de Economía de la Universidad Central de Venezuela, concuerda.

«Los anuncios del presidente Trump han logrado crear expectativas favorables: el dólar paralelo ha disminuido más del 40% desde el día 8 de enero, cuando se hizo el anuncio, hasta el día 13 de enero. Y la brecha cambiaria se ha ido reduciendo», le dice a BBC Mundo.

Oficialmente, el salario mínimo en Venezuela está fijado en 130 bolívares, lo que equivale a menos de un dólar, pero ambos economistas explican que la remuneración real tiende a ser algo mayor.

«El gobierno otorga bonos que hacen que el salario promedio esté entre US$60 y US$70, algo aún muy por debajo de la canasta básica alimentaria, que para una familia de cuatro miembros estaba en US$470 por mes», apunta Guerra, firme opositor al gobierno actual.

El economista Jesús Palacios añade que el venezolano común tiende a tener varios empleos y no depende tanto de su sueldo oficial, sino que busca actividades complementarias.

«Vende tortas, busca comprar algo y revenderlo. Está constantemente rebuscándose. Cerca del 60% de la población tiene actividades complementarias».

Nadie en Venezuela quiere hablar abiertamente de la diferencia entre el bolívar oficial y el paralelo por miedo a repercusiones.

Pero es un tema que rige la economía actual.

Mientras tanto, la mayoría, vive buscando alternativas a productos básicos.

Pensativos, dan vueltas en los mercados de la capital venezolana comparando precios y preguntándose si pueden permitirse comprar lo que planeaban.

En los días posteriores a la desaparición del general de división Javier Marcano Tábata de la cadena de mando venezolana a principios de esta semana, la historia oficial nunca llegó a asentarse del todo. Rumores de traición, incompetencia y traición circulaban.

Por: Antonio María Delgado – Miami Herald

Pero fuentes con conocimiento directo de la dinámica interna del régimen dicen que las explicaciones no encajan en el sentido. Marcano Tábata no cayó porque se le considerara desleal. Cayó porque controlaba demasiado poder de fuego — y perdió la cobertura política que hacía eso aceptable.

Según múltiples fuentes familiarizadas con la dinámica interna del régimen socialista, la destitución de Marcano Tábata no se debió a una sospecha de traición ni al fracaso de las fuerzas bajo su mando para evitar la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses en una redada antes del amanecer del sábado en su residencia. En cambio, las fuentes describieron la medida como parte de una recalibración más profunda del poder armado dentro de un régimen cada vez más definido por la competencia entre estructuras de seguridad rivales.

«Esto no iba de lealtad», dijo una fuente al Miami Herald. «Se trataba de quién controla las armas.»

La caída de Marcano Tábata ha desencadenado una reacción en cadena rápida y opaca dentro del ejército y los servicios de inteligencia venezolanos. Al menos 14 oficiales superiores han desaparecido abruptamente de la vista pública desde su destitución, según fuentes, incluyendo figuras consideradas centrales en la estructura de mando de la Guardia de Honor Presidencial.

Una figura dura con reputación de brutalidad, el general de división Gustavo González López ha tomado el lugar de Marcano Tábata, desplazando decisivamente el equilibrio interno de poder hacia Diosdado Cabello, una de las figuras más temidas e influyentes de la élite gobernante, según las fuentes.

Según las fuentes, Marcano Tábata fue destituido y detenido poco después del anuncio de su sustitución. Aunque circularon informes no confirmados de que podría haber sido liberado más adelante, quienes conocían la situación afirmaron que su destitución de la cadena de mando fue definitiva.

Lea más en Miami Herald

Venezuela, Irán y Rusia concentran hoy los mayores riesgos para el suministro de crudo, mientras EE. UU. redefine su política exterior con la llamada “Doctrina Donroe”.

Por Juan Szabo y Luis A. Pacheco en La Gran Aldea

Geopolítica Petrolera y el Nuevo Orden Americano

Aunque el inicio de 2026 presagiaba que el mercado del petróleo seguiría lidiando con la amenaza de la sobreoferta, los primeros días del mes han puesto sobre la mesa hechos inesperados que, de sostenerse, podrían influir en la dirección del mercado. Venezuela e Irán, dos países miembros de la OPEP, se enfrentan a una creciente inestabilidad política, mientras que la producción rusa ha comenzado a sentir los efectos de las sanciones.

Situación en Venezuela

El ataque norteamericano a instalaciones militares en Venezuela y la extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, continúan teniendo secuelas en el hemisferio occidental. A pesar de las destempladas críticas de los gobiernos de la región, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, ha enmarcado esta acción dentro de lo que ha bautizado como la Doctrina Donroe, una versión moderna de la Doctrina Monroe del siglo XIX, y advierte de nuevas acciones para controlar el narcotráfico y lo que denomina la protección de los ciudadanos estadounidenses.

Los efectos de esta nueva política exterior de EE. UU., apalancada por el poderío militar mostrado en el Caribe y por las acciones en Venezuela, ya empiezan a desbordarse hacia Cuba, Colombia, México e incluso Brasil. Las tensas discusiones entre EE. UU. y Dinamarca sobre el futuro de Groenlandia también pueden ser consideradas parte de esta nueva doctrina. En fin, Washington expresa una visión holística de las Américas desde Tierra del Fuego hasta Groenlandia. Trump no quiere la influencia de las otras superpotencias en su «patio trasero» y, mucho menos, su participación en los recursos naturales del continente, o al menos ese es el discurso.

Conflicto Rusia-Ucrania

Las acciones militares entre Rusia y Ucrania continuaron esta semana con escasos avances en el terreno y poco o ningún progreso en las negociaciones para un alto el fuego. Un ataque ucraniano con drones contra un petrolero con destino a Rusia en el mar Negro y otro ataque que incendió una refinería en Volgogrado generaron preocupación por nuevas interrupciones en el suministro de crudo ruso debido al conflicto.

Asimismo, informes de principios de esta semana sugirieron que Trump aprobará un proyecto de ley bipartidista que propone restricciones aun más estrictas a los países que comercian con Rusia, en un esfuerzo continuo por presionar a Moscú hacia un alto el fuego. Uno de los efectos colaterales de este tipo de sanciones es la aprobación, por parte del gobierno iraquí, de un plan para tomar el control de las operaciones en el yacimiento petrolífero West Qurna 2 (operado por Lukoil), con el fin de evitar las interrupciones causadas por las sanciones de EE. UU. contra Rusia. Este yacimiento petrolífero es uno de los más grandes del mundo.

Crisis en Irán

En Irán, las protestas callejeras iniciales sobre la situación económica han ido intensificándose y transformándose en llamados multitudinarios contra el régimen de los ayatolás. La oposición en el exilio, encabezada oportunísticamente por el hijo del último Shah de Irán, promueve la desobediencia civil. El país ha quedado prácticamente aislado del mundo exterior después de que las autoridades bloquearon Internet para obstaculizar la organización de nuevas protestas y la difusión de noticias al respecto. Las llamadas telefónicas no llegaban al país; los vuelos fueron cancelados y los sitios de noticias iraníes en línea solo se actualizaban de manera intermitente.

Las protestas se acercan a las dos semanas, mientras las autoridades intensifican la represión contra los manifestantes y los califican de «enemigos de Dios», un cargo que conlleva la pena de muerte. Se registran muchas bajas entre los manifestantes, pero los reportes son confusos. Para añadir complejidad, el presidente Trump ha amenazado al régimen de Irán con acciones militares, lo que abriría otro frente para la ya omnipresente administración norteamericana.

Impacto en los mercados

Todos estos eventos geopolíticos, aunados a otra reducción de los inventarios de crudo en EE. UU., que se correlaciona con los inventarios en terminales a nivel global, cambian la percepción del mercado sobre el balance oferta-suministro a principios de 2026, acercándola más a la realidad.

Así las cosas, los crudos marcadores Brent y WTI, al cierre del mercado el viernes 9 de enero, se cotizaban en $63,34/bbl y $59,12/bbl, respectivamente, un incremento superior al 4% respecto al cierre de la semana anterior.

VENEZUELA

Transformación Forzada del Petróleo Venezolano

Apenas poco más de una semana, Caracas y la costa Caribe del país fueron testigos de una sorpresiva y efectiva acción militar que terminó con la captura del inquilino de Miraflores y su esposa, quienes ahora enfrentan la justicia de EE. UU. en una corte en el estado de Nueva York. Como era de esperar, esta acción estadounidense ha generado reacciones ambiguas, no solo en Venezuela, sino también en todo el mundo.

Que un país extranjero viole el territorio de Venezuela es algo que no debe alegrar a ningún venezolano, como tampoco es aceptable la presencia de tropas cubanas, grupos terroristas colombianos y otros aliados del régimen chavista. Este desafortunado desenlace es prueba reina de lo que puede pasar cuando los actores políticos internos y regionales se hacen la vista gorda del proceso de pérdida de institucionalidad y legalidad que viene sucediendo en Venezuela por más de dos décadas.

El nuevo gobierno interino

Para sorpresa de muchos, la captura de Nicolás Maduro y su esposa no condujo a la caída del régimen chavista. Por el contrario, después de un breve desconcierto, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, fue juramentada como presidenta en ejercicio, y la administración Trump dice que existe un acuerdo para que Rodríguez se encargue de la transición, «tutelada» por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y otros ejecutivos del equipo de Trump. Un estado de cosas que pudiera indicar una negociación previa, en la que Maduro era la moneda de cambio, o una adaptación a una situación inesperada.

Aún más curioso es que Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, presidente electo en los comicios de julio de 2024 y la líder indiscutible de la oposición venezolana, fueron dejados de lado en toda esta operación (o, si somos generosos en la interpretación, preservados para un momento por venir). El hecho cierto es que el gobierno estadounidense ha afirmado que la oposición venezolana no estaba preparada para tomar el control de una transición muy compleja y de ahí su decisión de parlamentar con el chavismo.

La posición de la presidenta encargada presenta rasgos de esquizofrenia, ya que, aunque parece haber acordado seguir las instrucciones norteamericanas, amenazada y no por voluntad propia, debe intentar mantener la unidad del chavismo para sobrevivir. Por ahora, parece prevalecer un acuerdo entre el gobierno interino venezolano y la administración de EE. UU. mediante el cual el régimen de Venezuela, ante la ausencia de apoyo concreto de sus aliados extranjeros, se apegaría a las instrucciones que le impusieran, mientras en Caracas, dirigido a sus seguidores, continúa con una retórica antiimperialista y pro-Maduro.

Probablemente, las circunstancias precarias de la economía, que muestran signos de deterioro acelerado, y el resquebrajamiento de la unidad del chavismo, están definiendo la agenda del gobierno interino, que es tan ilegítimo como lo era con Nicolás Maduro a la cabeza. La posición de Diosdado Cabello, ministro del interior, y el general Padrino López, ministro de la defensa, quienes controlan los cuerpos de seguridad, no es conocida y está generando toda clase de chismes palaciegos.

Acciones y medidas iniciales

Después de los anuncios de Washington, los eventos comenzaron a desarrollarse con celeridad. La flota norteamericana que mantenía un bloqueo petrolero sobre Venezuela continuó incautando tanqueros de la «flota sombra» dedicada al transporte de crudo sancionado. Media docena de tanqueros fue abordada e incautada por el guardacostas de EE. UU. UU., uno incluso fue incautado después de una larga persecución en alta mar y a pesar de haber cambiado de bandera a la rusa.

En Venezuela, el gobierno interino, en boca del hermano de la presidenta interina, anunció la liberación de más de 80 presos políticos, pero hasta la fecha ha sido solo una de las promesas incumplidas: solo una docena han sido excarcelados, de los cuales 5 corresponden a ciudadanos españoles. Una de ellas es Rocío San Miguel, conocida defensora de los derechos humanos.

Plan de transición en tres fases

Según Marco Rubio, secretario de Estado, el proceso pos-Maduro tendrá tres fases: Estabilización, Recuperación y Transición. Las fases se solaparán y no serán estrictamente secuenciales.

Con este telón de fondo, se anunció que EE. UU. y Venezuela habían acordado que unos 30 a 50 millones de barriles de crudo venezolano, que hoy están en inventario en tierra o en buques fondeados en la costa venezolana, serían vendidos en el mercado americano a precio de mercado y los ingresos de las ventas se mantendrían en un fideicomiso (escrow account) administrado por EE. UU.

En ese sentido, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva llamada «Safeguarding Venezuelan Oil Revenue For The Good Of The American And Venezuelan People», con el objeto de proteger de embargos y acciones judiciales los fondos en escrow de Venezuela, gestionados por EE. UU. Esta orden forma parte de la fase de estabilización.

Complementando la medida de control, un grupo diplomático estadounidense viajó a Caracas como avanzada en la potencial reapertura de la embajada en la ciudad; otro desarrollo curioso, ya que, después de un ataque militar, es usual que se rompan las relaciones diplomáticas. Los principales bancos de EE. UU.: JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo y Citi evalúan comenzar a operar en Caracas.

El acuerdo petrolero

Al mismo tiempo, el régimen venezolano describe el acuerdo petrolero con la Casa Blanca como una transacción del tipo Chevron. Analizando la publicación, interpretamos que se refiere a condiciones análogas a la derogada LG 41, ya que el arreglo actual (por cierto, todavía secreto), basado en el pago de regalías en especie, no tendría sentido alguno.

De una lectura entre líneas de los anuncios de ambos países, inferimos que, desde la cuenta manejada y protegida por las autoridades norteamericanas, se mantendrá un flujo de pagos oportunos, a través de los bancos norteamericanos, equivalente al pago de regalías, inversiones y gastos en moneda local, así como a impuestos sobre la renta. Dicho flujo permitirá a las autoridades venezolanas que manejan la economía arrestar la devaluación del bolívar y reducir la brecha entre los sistemas cambiarios, lo que, junto con la reducción de las emisiones de dinero inorgánico, permitirá mitigar la inflación y aliviar la presión sobre el costo de vida. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirma que las sanciones se levantarían para facilitar este proceso y que se reunirá con el Fondo Monetario y el Banco Mundial para renovar las relaciones con Venezuela.

Fase de recuperación y la industria petrolera

Para la fase de recuperación, en una reunión con los CEO de las grandes operadoras petroleras en la Casa Blanca, el presidente Trump indicó que las grandes petroleras norteamericanas recuperarían la infraestructura deteriorada y realizarían las inversiones multimillonarias necesarias para reactivar la industria de los hidrocarburos en Venezuela.

La respuesta de la industria petrolera norteamericana no fue tan entusiasta como esperaba el presidente Trump. A pesar de que, en general, existe mucho interés en invertir en Venezuela, las empresas no invertirán grandes sumas de dinero antes de contar con un panorama legal, fiscal e institucional sostenible y seguro; la excepción probablemente sean empresas como Chevron, Repsol y Maurel & Prom que, empujadas por su necesidad de recobrar las deudas con PDVSA, han estructurado negocios bajo licencias OFAC que ahora pueden replicar. En particular, Chevron, que actualmente está invirtiendo en el desarrollo de PetroIndependencia en la faja del Orinoco, puede tener un impacto a corto plazo.

El CEO de ExxonMobil, Darren Woods, la empresa petrolera privada más grande del mundo, fue quien se atrevió a expresar lo que, sin duda, muchos piensan, pero no se atrevieron a decir: «Si nos fijamos en los arreglos y marcos comerciales que se ven hoy en Venezuela, hoy en día no se puede invertir». La respuesta posterior de Trump, sin que fuera sorpresa, fue que no le gustó la actitud de Woods. La Casa Blanca parece olvidarse de que la industria petrolera está acostumbrada a invertir con riesgos, pero riesgos que pueden medirse y mitigarse, lo cual no es el caso hoy en Venezuela.

Tres escenarios para el futuro petrolero

Para analizar el futuro petrolero venezolano a la luz de tantas incertidumbres, hemos elaborado tres escenarios:

1. Escenario «Sueño Americano»: El primero y más agresivo incluye la venta manejada por EE. UU. de la producción y de los inventarios y la derogación forzada (no creemos que el chavismo lo haga voluntariamente) de las leyes venezolanas que obstaculizan la aplicación de condiciones de libre mercado.

2. Escenario «Vuelta a la Realidad»: El segundo escenario consiste en un esquema conceptualmente parecido, pero que toma en cuenta los tiempos y requisitos indicados muchas veces por las empresas petroleras, así como el tiempo requerido para establecer un mecanismo transitorio aplicable durante el proceso de aprobación de nuevas leyes y del marco fiscal e institucional, que probablemente implique un real cambio político.

3. Escenario «Más de lo mismo»: El tercero y último escenario corresponde a un proceso en el que el control norteamericano se erosiona a medida que surgen diferencias con el régimen, difíciles de vencer, y no hay transición.

Según nuestra interpretación de cómo funcionaría el sistema anunciado por EE. UU. y PDVSA, podemos concluir que la venta del crudo acumulado durante el bloqueo, a precios de mercado, tendría un efecto marcado en el inicio de lo que podría ser un círculo virtuoso (escenarios 1 y 2). También se observa que la diferencia de volúmenes entre los escenarios 1 y 2, durante la mayor parte del primer año, es poco significativa. Nuestros cálculos indican que, según lo anunciado, el fideicomiso tendría suficientes fondos para cubrir las operaciones, las inversiones y el pago al Estado de las obligaciones de ley y a la larga, el retorno de la inversión.

Incógnitas y preocupaciones

No obstante, el proceso todavía tiene muchas incógnitas, algunas porque no se han querido hacer públicas y otras porque parece haber un marcado grado de improvisación. Una de las mayores incógnitas es que nadie ha hablado de cómo se aseguraría de que los fondos generados sean bien utilizados por un régimen con una larga historia de corrupción e ineficiencia, y que esto se traduzca en un apuntalamiento de lo que se pretendía transformar: una suerte de modelo Biden.

Tampoco está claro el rol que desempeñan en la transición la oposición política en Venezuela: el presidente electo Edmundo González Urrutia y la líder de la oposición María Corina Machado. Hasta ahora, el presidente Trump solo los ha mencionado brevemente en el contexto de los logros hacia la democratización del país. Esta semana, el presidente Trump y la Sra. Machado van a sostener una reunión, lo cual podría aportar más claridad a ese tema.

Nosotros pensamos que el mejor escenario para Venezuela es aquel en el que haya un cambio político que garantice cambios institucionales y fiscales que permitan las inversiones en el sector de hidrocarburos y el comienzo de la reconstrucción del país; el reto de la oposición es hacerles claro a todos los actores que son ellos los llamados a hacerlo.

La economía del país ha continuado descalabrándose mientras estos sucesos se desarrollan. La tasa oficial en el mercado cambiario ha llegado a Bs330/$, y la brecha entre mercados supera el 100%. Sin duda, no hay tiempo que perder si se trata de aliviar el sufrimiento del pueblo venezolano.

Análisis de expectativas

Otro aspecto relevante en el manejo de la información y la data relacionada con el proceso de recuperación de la producción venezolana es el aparente consenso de los analistas de renombre, como Rystad, Wood Mackenzie y Javier Blas, de que el deterioro de la infraestructura solo permite aumentar de 300 a 500 mil barriles por día en los primeros años, con lo cual concordamos, no tanto por las limitaciones de la infraestructura sino por los tiempos requeridos para activar taladros y otros equipos e instrumentar los arreglos logísticos.

También se afirma que, para incrementos adicionales en la producción venezolana, se requieren precios de Brent entre 75 y 80 $/bbl. Nosotros no estamos de acuerdo con estos conceptos, que consideramos basados en mitos y no en las realidades de la situación petrolera del país. La combinación de redesarrollo y desarrollo en la faja del Orinoco o en la costa oriental del lago de Maracaibo, junto con las mejoras requeridas en la infraestructura, resulta altamente competitiva bajo las nuevas condiciones legales y fiscales que se aplicarán en la etapa de reconstrucción, sin limitación en el acceso a diluentes.

La mayor parte del crecimiento es altamente atractiva, con escenarios de precios de 40 a 45 $/bbl. En nuestra opinión, la limitación de la recuperación está relacionada con el establecimiento de un nuevo marco jurídico y fiscal, así como con las condiciones de seguridad y contractuales que permitan a las empresas tomar la decisión de invertir en Venezuela y, por otro lado, con el tiempo requerido para contar con equipos, materiales y personal en sitio.

Operaciones petroleras

Las actividades en los campos de producción y en los terminales han estado orientadas a reactivar la producción cerrada a medida que se libere espacio de almacenaje.

Por ahora, el crudo que se está despachando a EE. UU. corresponde mayormente a lo almacenado en tanqueros y la producción en Campo Boscán que no sufrió mayores alteraciones durante estos tiempos. Aparentemente, la licencia o las instrucciones de la OFAC a Chevron han sido ampliadas en su alcance respecto del crudo que puede transportar al mercado norteamericano. En efecto, 11 tanqueros fletados por Chevron se dirigen a Venezuela, un número superior al de la flota que ha utilizado hasta ahora (7).

Adicionalmente, empresas de trading como Trafigura y Vitol estarán involucradas en la logística de transporte y venta del crudo venezolano en el mercado norteamericano.

El cambio de destino de la exportación venezolana permite obtener un precio ponderado muy superior al que el país percibía antes del llamado «Great Energy Deal». En efecto, el precio ponderado actual se estima en $50/bbl.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) confirmó este miércoles la excarcelación de varios de los periodistas que se encuentran detenidos en Venezuela, casi una semana después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunciara la liberación de un «número importante de presos políticos».

El Nacional

Hasta el momento, en la lista de excarcelados se encuentran los periodistas Roland Carreño, Leandro Palmar, Ángel Godoy, Omario Castellanos, Belises Cubillán Fuenmayor, Nicmer Evans, Carlos Lesma, Mario Chávez CohenRafael García MárvezGabriel González, Ramón de Jesús Centeno Navas, Víctor Ugas Azócar, Julio Balza, Carlos Marcano Mogollón, Carlos Julio Rojas, Luis López, Nakary Ramos Mena y Gianni González.

La organización gremial informó que las liberaciones se produjeron en las últimas horas, aunque no se han detallado oficialmente las condiciones judiciales impuestas a los comunicadores. Se espera que las excarcelaciones continúen en el transcurso del día.

Al menos 24 periodistas, comunicadores y trabajadores de medios de la prensa permanecía privados de libertad en Venezuela, de acuerdo con el SNTP. Las detenciones, según el gremio, no responden a hechos delictivos comprobados, sino al ejercicio del periodismo independiente, a la difusión de opiniones críticas o a la militancia política de los comunicadores.

En muchos casos, se les han imputado delitos como terrorismo, incitación al odio o asociación para delinquir, sin respeto al debido proceso ni acceso a la defensa.

¿Quiénes son los periodistas excarcelados hasta el momento en Venezuela?

Ramón Centeno: el exreportero de Últimas Noticias fue arrestado mientras investigaba un caso de narcotráfico el 2 de febrero de 2022. El gobierno lo vinculó al operativo Manos de Hierro, por lo que fue imputado por los delitos de asociación para delinquir, tráfico de influencias y usurpación de funciones. Tras casi cuatro años preso, Centeno presenta algunos problemas de salud.

Víctor Ugas: el periodista fue detenido el 18 de agosto de 2024 tras una confrontación con un influencer. Le imputaron delitos de incitación al odio y lesiones leves, y fue recluido en la cárcel de Tocorón.

Leandro Palmar y Belises Cubillán: el periodista y el camarógrafo fueron detenidos durante protestas en Maracaibo el 9 de enero de 2025. Les imputaron delitos de incitación al odio y alteración del orden público, para luego ser trasladados a Tocorón.

Carlos Marcano: el joven periodista y profesor universitario fue detenido el 23 de mayo de 2025. Lo trasladaron de El Helicoide a la cárcel de Tocorón días después de su detención, allí permaneció hasta este 14 de enero.

Rafael García Márvez: el periodista, presidente de la Asociación de Columnistas del Estado Carabobo y articulista de El Nacional, fue detenido el 22 de julio de 2025. Tiene 79 años de edad.

Roland Carreño: el periodista y dirigente de Voluntad Popular fue arrestado por segunda vez tras las elecciones presidenciales y se encontraba recluido en la cárcel de El Rodeo I. Estuvo preso desde el 2 de agosto de 2024.

Julio Balza: el reportero gráfico del equipo de María Corina Machado estuvo injustamente detenido un año y cinco días. Fue detenido al salir de una concentración opositora y recluido en El Helicoide.

Nakary Ramos Mena y Gianni González: periodista y camarógrafo de Impacto Venezuela que fueron detenidos el 8 de abril de 2025 y sometidos a juicio por la publicación de un reportaje sobre la inseguridad en Caracas. Son pareja y padres de una niña de 5 años. Fueron imputados por los delitos de instigación al odio y difusión de noticias falsas.

Carlos Julio Rojas: acusado de ser parte e instigar un supuesto atentado contra Nicolás Maduro. Estaba en El Helicoide.

Gabriel González: parte del equipo de prensa de María Corina Machado. Imputado por los delitos de terrorismo, incitación al odio y asociación para delinquir. Estuvo detenido en Yare II.

Luis López: detenido en La Guaira. Imputado por lo delitos de incitación al odio, asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo. Familiares denuncian que ha sido amenazado y agredido por ejercer el periodismo y fue recluido en la cárcel de El Rodeo I.

Nicmer Evans: funcionarios del Sebin lo buscaron en su casa, en Caracas, para que se sometiera a un interrogatorio del que no volvió. Se encontraba privado de libertad en El Helicoide.

Mario Chávez Cohen: periodista y activista. Fue detenido en Valencia junto a su madre, quien fue liberada posteriormente.

Carlos Lesma: es locutor y director de la emisora Señal 94.9 en Nueva Esparta, además de fotógrafo deportivo. Fue imputado por traición a la patria e incitación al odio. Se encontraba privado de libertad en el Retén de San Antonio, en Margarita.

Ángel Godoy: redactor de Punto de Corte y líder del Movimiento Democracia e Inclusión. Fue interceptado por sujetos encapuchados. Detenido en Yare III.

Omario Castellanos: fue privado de libertad en Barquisimeto, junto a su madre (Blanca Guerrero) y su hermano (José Castellanos) y fue trasladado a la cárcel de Yare III.

Excarcelación de presos políticos

Las excarcelaciones se dan en un contexto de creciente preocupación por la situación de la libertad de prensa en Venezuela, donde organizaciones nacionales e internacionales han denunciado detenciones arbitrarias, criminalización del trabajo periodístico y uso del sistema penal como mecanismo de intimidación.

El pasado jueves, Jorge Rodríguez prometió un «número importante» de excarcelaciones, sin embargo, tras casi una semana, familiares y organizaciones de derechos humanos han denunciado opacidad en el proceso. Además, las cifras dadas por las autoridades gubernamentales no han podido ser confirmadas por las organizaciones de derechos humanos.

La organización Foro Penal solo había podido verificar 56 excarcelaciones hasta la noche del martes, mientras que la Plataforma Unitaria Democrática reportaba 76. La ausencia de una lista pública oficial ha llevado a organizaciones como Provea y al partido Vente Venezuela (liderado por la Nobel de la Paz María Corina Machado) a denunciar que el gobierno «miente» y utiliza «dilaciones indebidas» para prolongar el sufrimiento de las familias.

Anthony Hopkins, uno de los actores más respetados y reconocidos del cine contemporáneo, ha conmemorado un hito personal que trasciende cualquier premio o galardón profesional: medio siglo de sobriedad. A los 88 años, celebrados el 31 de diciembre, el intérprete galés ha decidido compartir con sus seguidores el significado profundo que tiene para él haber dejado atrás el alcohol, una adicción que estuvo a punto de costarle la vida y que marcó su trayectoria personal y profesional durante años.

Por: Nazareno Rosen – Infobae

La celebración de su cumpleaños ha estado doblemente cargada de simbolismo. No solo marca un nuevo año de vida, sino también el aniversario número 50 desde que decidió abandonar el alcohol. El actor, conocido por papeles emblemáticos como el de Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes, ha utilizado sus redes sociales para enviar un mensaje de esperanza y conciencia, relatando sin tapujos los momentos más oscuros que vivió a causa de la bebida. “Felicidades a todos por cumplir otro año más”, expresó Hopkins en un video dirigido a sus seguidores, en alusión a la llegada del Año Nuevo. Allí, el artista compartió que, aunque ahora puede celebrarlo, durante mucho tiempo “se lo pasaba demasiado bien”, recordando que hace cinco décadas estuvo al borde de la muerte por conducir bajo los efectos del alcohol y sufrir un desmayo.

Experiencias y problemas de Anthony Hopkins con el alcoholismo

Las declaraciones de Anthony Hopkins sobre su pasado con el alcohol son directas y crudas. El actor no ha dudado en admitir que el consumo abusivo de bebidas alcohólicas le generó problemas durante años, afectando tanto su salud como sus relaciones personales.

En sus memorias, describe esa etapa como un periodo de confusión y dolor, donde la adicción lo mantenía atrapado en un círculo vicioso del que no era plenamente consciente. “Mis recuerdos de esa época son borrosos. Durante mis años tomando, causé mucho dolor. Nunca tuve ni idea de que estaba enfermo”, relató, dejando claro que la negación es uno de los síntomas más peligrosos del alcoholismo.

Según contó, rara vez un bebedor empedernido es capaz de asumir su condición sin alguna intervención externa, y aun así, aceptar la realidad toma tiempo. Hopkins reconoce que, aunque intentaba convencerse de que tenía el control, la adicción cada vez le resultaba más innegable. La vergüenza y el miedo a perderlo todo lo acompañaron durante buena parte de esos años, en los que el alcohol se convirtió en un refugio peligroso y autodestructivo.

El episodio en el que Hopkins casi muere por conducir ebrio y su reflexión posterior

Uno de los momentos más críticos en su vida fue una noche en la que, tras consumir alcohol, perdió el conocimiento mientras conducía su auto. El actor ha contado públicamente que aquella experiencia estuvo muy cerca de terminar en tragedia, no solo para él, sino también para cualquier persona que pudiera haberse cruzado en su camino. “Hace 50 años casi me muero conduciendo mi coche por un desmayo etílico al estar borracho”, confesó en su mensaje de fin de año.

Al recuperar la conciencia tras ese episodio, Hopkins miró hacia los eucaliptos que lo rodeaban y experimentó una profunda gratitud por haber salido con vida. Sin embargo, el temor de haber podido provocar la muerte de un inocente le pesó todavía más. Recordó cómo, en ese instante, pensó en sus padres en Gales y en el dolor que les habría causado enterarse de que su hijo había perdido la vida o la había quitado a otro por culpa de su adicción. “Vi cómo se hacían añicos sus esperanzas”, narra Hopkins, un testimonio recogido en su obra Lo hicimos bien, chico. Ese impacto emocional fue determinante para que finalmente reconociera la gravedad de su problema.

Proceso de recuperación, búsqueda de ayuda y mensaje de Hopkins sobre la sobriedad

El camino hacia la recuperación de Anthony Hopkins comenzó, según señaló, un 23 de diciembre de 1975 a las 11 de la mañana. Ese día, tras una advertencia de su médico, tomó la decisión de dejar el alcohol y buscar ayuda. El actor insiste en que no presume de su logro, sino que lo comparte con humildad para inspirar a quienes atraviesan una situación similar. “A eso se le llamaba alcoholismo. Así que, si alguien tiene un pequeño problema con beber demasiado, que lo vea, porque la vida es mucho mejor sin tomar. Yo dejé de hacerlo. Sin presumir, busqué ayuda y, hace 50 años, hoy fue el principio del fin”, expresó el protagonista de Padre.

Hopkins destacó que la negación es uno de los mayores obstáculos para quien sufre una adicción, y anima a quienes se encuentran en esa situación a optar por la vida. “Elegir la vida en lugar de lo contrario. Vida, vida, vida y más vida”, dijo.

Reconoce que su evolución no solo le permitió salvarse a sí mismo, sino también evitar dolor a las personas que lo rodean. Su mensaje para el Año Nuevo fue claro: la sobriedad le ha permitido llegar a cumplir 88 años y mirar hacia atrás con satisfacción de haber tomado la decisión correcta.

El paso del huracán Melissa por el mar Caribe a fines de octubre de 2025 causó destrozos en Jamaica y generó uno de los fenómenos oceanográficos más llamativos registrados por satélite. La fuerza de este ciclón de categoría 5 no solo provocó daños materiales y desplazamientos masivos en la isla, sino que además desató un proceso natural que captó la atención de la comunidad científica internacional al teñir a la región de un azul intenso, según observaron los satélites.

Infobae

El evento fue documentado y analizado por la NASA. Las imágenes y mediciones satelitales aportaron información inédita sobre los efectos de los grandes ciclones en la dinámica de sedimentos marinos y el ciclo global del carbono.

Un fenómeno sin precedentes en el mar Caribe

Las imágenes capturadas por el satélite Terra de la NASA mostraron que el huracán Melissa produjo la mayor resuspensión de sedimentos carbonatados registrada en la era satelital. Este fenómeno consiste en que la turbulencia de la tormenta agita el fondo marino, levanta partículas de carbonato de calcio, como restos de caparazones y corales, y las dispersa nuevamente en la columna de agua.

Según la NASA, esto ocurrió tras el paso del ciclón sobre el Caribe, donde se localiza la plataforma conocida como Pedro Bank, al sur de Jamaica. Con una profundidad promedio de unos 25 metros, este banco submarino alberga un rico ecosistema de arrecifes de coral, pastos marinos y lechos de arena blanca formados por restos de organismos calcificados, por lo que constituye una de las estructuras geológicas más importantes de la región caribeña.

James Acker, científico de soporte de datos en el Goddard Earth Sciences Data and Information Services Center de la NASA, explicó que el huracán generó “un tremendo poder de agitación” en la columna de agua. El experto comparó la magnitud de este evento con otros previos: “El huracán Beryl provocó cierto brillo alrededor de Pedro Bank en julio de 2024, pero nada comparable a esto”, expresó. También subrayó el impacto humano de la tormenta, aunque destacó el valor científico de las imágenes: “Si bien siempre debemos reconocer el costo humano de un desastre, esta es una imagen geofísica extraordinaria”.

Jude Wilber, sedimentólogo que siguió el desarrollo de la pluma de sedimentos mediante sensores satelitales, estimó que la zona afectada alcanzó unos 37.500 kilómetros cuadrados, superando por más de tres veces la superficie de Jamaica. Además, afirmó: “Fue extraordinario ver el sedimento disperso en un área tan extensa”. El especialista consideró que el suceso de Pedro Bank fue el mayor observado mediante satélites.

Según el reporte de la NASA, los sedimentos suspendidos actuaron como trazadores naturales. Permitieron observar las corrientes y remolinos superficiales, así como la influencia del transporte de Ekman, un fenómeno físico que afecta la disposición de las masas de agua ante la acción del viento. Las partículas que resurgieron, compuestas principalmente por carbonato de calcio originado de organismos marinos, tiñeron las aguas de un azul intenso.

El análisis se basó en imágenes obtenidas por el instrumento MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer) a bordo del satélite Terra. Estas imágenes captaron el área antes y después del paso del huracán. La plataforma Pedro Bank normalmente solo es visible de forma tenue en las imágenes a color natural. La fuerza del huracán Melissa removió grandes cantidades de sedimento, generando una pluma brillante que resaltó la silueta del banco.

El estudio utilizó también mapas del fondo oceánico y registros históricos de sedimentos recolectados en expediciones pasadas, como las muestras tomadas en 1987 y 1988, que se encuentran archivadas en el Woods Hole Oceanographic Institution. Estas muestras incluyen masas de algas calcificadas y arenas formadas por restos de macroalgas Halimeda, cuyos fragmentos más finos permanecen en suspensión durante mayor tiempo cuando el agua se vuelve turbulenta.

La pluma de sedimentos se dividió en tres ramificaciones al topar con pequeños arrecifes, y que en la región oriental se observaron patrones en escalera, asociados al hundimiento del material. El análisis satelital permitió rastrear la evolución del fenómeno durante una semana, hasta que la coloración azulada se disipó y el sedimento volvió a asentarse en el fondo.

Los expertos de la NASA destacaron el valor de las observaciones por satélite para comprender este tipo de episodios y cuantificar el transporte de sedimentos hacia aguas profundas tras el paso de ciclones. En palabras de Wilber, “este evento es todo un curso de oceanografía”.

Antes y después del huracán Melissa: las imágenes muestran cómo la tormenta removió el lecho marino de Pedro Bank, al sur de Jamaica, transformando el color del océano profundo en un azul turquesa brillante debido a los sedimentos en suspensión (NASA)

Impacto en los ecosistemas y el ciclo del carbono

El estudio de la NASA concluyó que la resuspensión de sedimentos en Pedro Bank podría tener consecuencias duraderas en el ecosistema marino local. Wilber expresó: “Sospecho que este huracán fue tan intenso que produjo lo que yo llamaría un ‘barrido’ del ecosistema bentónico”. Según el especialista, pastos marinos, algas y otros organismos que habitan sobre el banco probablemente desaparecieron, y aún no se conoce cómo ni cuándo podrá repoblarse la zona.

Uno de los aspectos clave analizados por los expertos es la relación entre estos eventos y el ciclo global del carbono. Los ciclones tropicales permiten que el carbono almacenado en sedimentos marinos más superficiales llegue a aguas profundas, donde puede permanecer confinado durante largos períodos. Acker y Wilber desarrollaron métodos de análisis satelital para estimar el volumen de sedimentos transportados tras tormentas como Melissa.

El avance de tecnologías como la misión PACE (Plankton, Aerosol, Cloud, ocean Ecosystem), lanzada por la NASA en febrero de 2024, amplía la capacidad para examinar estos fenómenos. La agencia señaló que el episodio de Pedro Bank tras el paso del huracán Melissa representa una oportunidad única para profundizar en el estudio de procesos físicos, geoquímicos y biológicos en ambientes marinos afectados por grandes tormentas.

«Nuestra patria es inexpugnable, nadie podrá tocar ni un centímetro de la patria, que es sagrada».

Por: Juan Francisco Alonso – BBC News Mundo

Con estas palabras pronunciadas en 2013, Nicolás Maduro aseguraba que su gobierno había instalado «el sistema antiaéreo más poderoso del mundo» para que «jamás algún avión extranjero pueda entrar a hollar el sagrado cielo de la patria».

Sin embargo, el 3 de enero pasado, casi 13 años después del anuncio de Maduro, no uno, sino más de 150 aviones y helicópteros estadounidenses atravesaron el espacio aéreo venezolano y llegaron hasta Caracas en una inédita operación militar que terminó con la captura del gobernante y de su esposa, Cilia Flores.

Los videos y grabaciones de los sucesos que han circulado por redes sociales apenas muestran resistencia por parte de las costosas baterías antiaéreas venezolanas, lo cual ha reforzado la tesis de que hubo algún tipo de colaboración interna, una versión rechazada por las autoridades.

«Aquí nadie se entregó, aquí hubo combate y hubo combate por esta patria y hubo combate por los libertadores», declaró la presidenta encargada Delcy Rodríguez durante un acto en homenaje a las víctimas militares celebrado cinco días después de los sucesos.

¿Qué pasó entonces? ¿Qué falló? BBC Mundo consultó a expertos militares para intentar responder a estas y otras preguntas.

Lo mejor de lo mejor, en papel

«La ineficacia de la defensa aérea venezolana es un misterio, ya que, en teoría, era formidable», reconoció a BBC Mundo Mark Cancian, coronel retirado de la infantería de marina de EE.UU. e investigador del Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS, por sus siglas en inglés).

Pero antes de ahondar en las posibles razones de la inefectividad del sistema de defensa aérea del país sudamericano, valdría la pena explicar qué incluye.

Desde 2009, Caracas comenzó a hacerse con sistemas como el S-300 y el Buk-M2, de fabricación rusa, en el marco de los numerosos acuerdos suscritos desde tiempos del fallecido Hugo Chávez con el Kremlin.

El primero está constituido por lanzaderas de cohetes móviles, cuyos proyectiles, de 1.480 kilogramos de peso y 7 metros de longitud, pueden alcanzar aviones, helicópteros o misiles crucero a 150 kilómetros de distancia, de acuerdo con datos del CSIS. Es considerado el rival del sistema estadounidense Patriot.

Por su parte, el Buk-M2 es un sistema similar de medio alcance, capaz de destruir blancos en el aire que se encuentren hasta 40 kilómetros de distancia.

Por último, están los misiles Pechora e Igla-S, ambos de corto alcance. Los Igla-S son portátiles y pueden ser disparados por un solo soldado y al ser guiados por infrarrojos son capaces de derribar aviones, helicópteros y drones a baja altura.

«Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder del Igla-S, y Venezuela tiene nada más y nada menos que 5.000», dijo Maduro hace unas semanas.

A todo lo anterior hay que sumar los radares de fabricación china y los drones iraníes.

«Para algunos adversarios ese sistema es letal, pero para uno muy sofisticado como EE.UU. no es más que chatarra», aseguró a BBC Mundo Thomas Withington, experto en guerra electrónica y radares del Real Instituto de Servicios Unidos del Reino Unido (RUSI, por sus siglas en inglés).

Esta opinión fue compartida por Cancian.

«Los sistemas rusos parecen funcionar bastante bien en Ucrania, pero han fallado contra adversarios de primer nivel como Israel y ahora EE.UU.», dijo.

El sistema de defensa aérea de Irán, como el de Venezuela, se sustenta en equipos rusos y no pudo frenar los bombardeos que la aviación israelí, primero, y luego los estadounidenses contra sus instalaciones nucleares a mediados del año pasado.

Las hipótesis

Hasta el momento, las autoridades castrenses venezolanas no han explicado por qué sus defensa aéreas no reaccionaron.

Sin embargo, los expertos consultados dieron por hecho que hubo una combinación de factores.

«Durante los últimos seis meses, EE.UU. comenzó a formar una flota en el Caribe y esa flota le dio la oportunidad de mapear las defensas aéreas de Venezuela y estudiar sus fortalezas y debilidades», afirmó Withington.

Y, viendo como se desarrollaron los sucesos, las fuerzas estadounidenses hallaron los puntos débiles.

«Es probable que haya habido ataques cibernéticos a las computadoras del sistema, mientras se lanzaron interferencias que inutilizaron los radares y las comunicaciones», afirmó el experto británico.

Esta opinión fue confirmada por un mayor retirado del ejército venezolano.

«La tecnología de guerra electrónica de EE.UU. es muy avanzada. Ellos tienen dispositivos que anulan los radares y hacen que sus aviones sean invisibles», explicó el uniformado a BBC Mundo.

«Al neutralizar los radares lo demás fue muy fácil porque tenían el factor sorpresa», agregó el excomandante de una unidad de tanques.

Cancian, por su parte, aseguró que, además de la superioridad tecnológica estadounidense, las fuerzas venezolanas cometieron graves errores durante su preparación para un eventual enfrentamiento con Washington.

«Muchos sistemas estaban ubicados al descubierto, sin camuflaje, lo que facilitó su destrucción», afirmó.

«En retrospectiva, parece obvio que estas unidades deberían haber estado bien camufladas y han debido usar señuelos», agregó el coronel retirado de la Infantería de Marina.

Imágenes posteriores a los ataques mostraron una batería Buk-M2 destruida junto a la pista de aterrizaje de la base aérea de La Carlota, la cual era visible desde la autopista contigua.

«El entrenamiento y la preparación de los militares venezolanos probablemente fueron bajos, como lo demuestra el mal posicionamiento de los sistemas», agregó.

Pese a que en los últimos meses las autoridades venezolanas anunciaron numerosos ejercicios militares, lo ocurrido el 3 de enero muestra que los mismos no fueron suficientes.

«No dio tiempo de contraatacar. Fueron muy rápidos», declaró al diario caraqueño Tal Cual un militar que sobrevivió a los bombardeos.

Algo similar declaró a Telesur el sargento mayor de tercera Ricardo Salazar, quien resultó herido durante el bombardeo a La Carlota, la base aérea ubicada al este de Caracas.

«Saqué mis dos Igla y les puse el mecanismo de lanzamiento, pero cuando me lo puse en el hombro cayó una bomba a mi lado y salí volando (…) y quedé inconsciente», dijo.

Más que un ejército, una policía

Cancian también achacó los resultados de los sucesos del 3 de enero a los cambios doctrinales sufridos por las fuerzas armadas venezolanas bajo el chavismo.

«Durante años, el ejército se ha centrado más en la seguridad interna que en las amenazas externas», dijo.

Esta tesis fue respaldada por el general venezolano Hebert García Plaza.

«(En EE.UU.) se dieron cuenta que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estaba preparada solamente para un esquema de guerra de resistencia y no para una guerra convencional», declaró a Infobae el que fuera ministro de Transporte y Alimentación de Maduro.

El oficial responsabilizó de lo ocurrido al actual ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López.

«Padrino y (Domingo) Hernández Lárez fueron quienes llevaron esa doctrina de la supuesta guerra de resistencia, que en realidad era una guerra para contener a la oposición política en Venezuela y garantizar la gobernabilidad de la revolución bolivariana en Venezuela», agregó.

Por su parte, medios internacionales como The New York Times también han asegurado que parte de los equipos de defensa aérea no estaban activos al momento de la operación ordenada por Trump. ¿La razón? Las dificultades económicas que ha atravesado el país en los últimos años y también los malos manejos administrativos.

«La corrupción nunca ayuda sobre todo cuando se habla de defensa y seguridad nacional», apuntó Withington.

Hace unas semanas, Andrei Serbin Pont, analista internacional especializado en política exterior y defensa, y presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), había puesto en duda la efectividad del sistema venezolano.

«Hay una gran discrepancia entre lo que Venezuela tiene en teoría y el material que en realidad está operacional», dijo a BBC Mundo.

Golpeado pero no liquidado

Aunque los ataques y bombardeos de EE.UU. han golpeado seriamente las defensas aéreas venezolanas, el sistema no está liquidado.

«EE.UU. quiso destruir todo el sistema. Creó un corredor para que los helicópteros pudieran entrar y sacar a Maduro», aseveró Withington.

Venezuela todavía posee varias lanzaderas de cohetes. Además, su arsenal de drones parece seguir intacto, lo mismo que su flota de aviones caza Sukhoi 30-MK2.

No obstante, el experto afirmó que lo ocurrido obliga al liderazgo militar venezolano a una revisión.

«No sabemos que está pasando internamente, si han rodado cabezas o no, pero para ser letales tiene que haber una revisión», dijo.

Hasta el momento, solo se ha conocido la remoción del general Javier Marcano Tábata, quien era el jefe de la Casa Militar y del Regimiento de la Guardia de Honor Presidencial, y en las últimas horas han circulado rumores sobre la destitución del mayor general José Luis Tremont Jiménez, jefe del Comando de Defensa Aeroespacial Integrado (CODAI).

Se desconoce si habrá cambios en la estructura militar tras una operación que expuso vulnerabilidades que, hasta hace poco, parecían impensables.

Delcy Rodríguez también otorgó contratos de petróleo al dueño de las gafas Hawkers. El régimen chavista concedió a Leopoldo Alejandro Betancourt la extracción de crudo a través de North American Blue Energy Partners (Nabep), una compañía registrada en Barbados en la que está asociado con el estadounidense Harry Sargeant III. La presidenta de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos puso en marcha un sistema de concesiones después de ser nombrada ministra de Petróleos e Hidrocarburos. Betancourt también compartió negocios con Alberto Cortina, por el que el expresidente de PDVSA Rafael Ramírez asegura que medió el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Por: Enrique Morales y Fran Serrato – The Objective

Venezuela activó bajo el mando político de Delcy Rodríguez una vía contractual para incorporar socios privados al negocio del crudo sin un nivel de trazabilidad pública equiparable al de una concesión ordinaria: los Contratos de Participación Productiva. No existe un registro oficial accesible que permita conocer cuántos se han firmado, con qué empresas y bajo qué condiciones económicas. Ese vacío obliga a reconstruir el mapa por piezas dispersas: documentos indirectos, anuncios, filtraciones y trabajos de investigación.

La documentación a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE muestra que el chavismo habría favorecido con estos contratos al menos a 16 empresas, aunque solo ha trascendido el nombre de media docena. En este contexto aparece el nombre de Betancourt. Hawkers, una revolucionaria empresa centrada en gafas de sol, le nombró presidente en noviembre de 2016, tras aportar capital. La compañía reforzó la gestión en octubre de 2022 con el fichaje de Pedro Beneyto como CEO para pilotar una nueva etapa de crecimiento.

El plan de Delcy Rodríguez

La conexión de Betancourt con el crudo en Venezuela nace con Nabep, la firma asociada al magnate estadounidense Harry Sargeant III. El dueño de las gafas Hawkers está considerado como un bolichico, término que hace referencia a los jóvenes empresarios venezolanos que amasaron grandes fortunas aprovechando sus vínculos con el chavismo. En ese grupo están incluidos Pedro Trebbau y Francisco Convit.

Con apenas 30 años, y a través de su empresa Derwick Associates, Betancourt obtuvo 12 de los 14 grandes contratos energéticos que otorgó el gobierno liderado entonces por Hugo Chávez. En esa decisión habría resultado esencial su cercanía con Javier Andrés Alvarado Pardi, hijo del expresidente de la Electricidad de Caracas, empresa que habría recibido unos 2.900 millones de dólares (2.490 millones de euros) en sobreprecios, según la asociación Transparencia Venezuela en el Exilio.

El exembajador venezolano en Estados Unidos Otto Reich le acusó de delitos de fraude electrónico, difamación, crimen organizado y conspiración por los escándalos de corrupción. Debido a estos, habría dejado de satisfacer las contrataciones sin licitación que recibió para atender la crisis eléctrica que sufrió el país latinoamericano en 2010. La sentencia fue favorable a Betancourt. La justicia estadounidense también le relacionó con el desfalco de 1.200 millones de dólares de PDVSA, la petrolera estatal de Venezuela.

En Venezuela, las investigaciones judiciales contra Betancourt se habrían cerrado por falta de pruebas, aunque el actual fiscal general, Tarek William Saab, y el predecesor de Delcy Rodríguez en la cartera de Petróleos e Hidrocarburos, Tareck El Aissami, lo mencionaron como receptor de fondos de PDVSA. El bolichico accedió al negocio petrolero a través de Nabep.

El negocio del petróleo

La compañía fue creada en 2024 y está vinculada a la firma de contratos con PDVSA dentro del sistema de los Contratos de Participación Productiva. Nabep incluso usó en Caracas las mismas oficinas en las que se alojó Derwick Associates, según la web venezolana Armando.info. Estos acuerdos no se limitan a la producción: el incentivo principal está en la comercialización del crudo, el tramo donde se convierte petróleo en ingresos y en el que suelen darse importantes intermediaciones.

El acuerdo incluía la firma del entonces presidente de PDVSA, Pedro Tellechea, encarcelado meses más tarde acusado de corrupción. El contrato establecía las condiciones para operar en Petrozamora, la empresa mixta responsable de la explotación petrolera de varios campos en el Estado de Zulia, la tradicional cuenca petrolera a orillas del Lago de Maracaibo, en el noroeste de Venezuela.

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Mientras el presidente Vladimir Putin centra su atención en la guerra de Rusia en Ucrania, sus aliados estratégicos en todo el mundo se sienten abandonados, o peor. 

MSN

En Venezuela, las autoridades ahora consideran que su larga relación de seguridad con Moscú fue un papel mojado. No son los únicos: desde Damasco y Teherán hasta La Habana, durante los últimos 13 meses, regímenes autoritarios que antes se beneficiaban de sus estrechos vínculos con el Kremlin se han encontrado con que el apoyo ruso ha desaparecido cuando más lo necesitaban.

El dictador sirio Bashar al-Assad huyó a Moscú tras la desaparición del apoyo militar ruso. Cuba, sin un benefactor, se enfrenta a una crisis humanitaria que, según algunos, podría convertirla en la siguiente ficha de dominó en caer. Irán fue bombardeado por Estados Unidos el año pasado y ahora el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, se enfrenta a protestas internas de proporciones existenciales, junto con la amenaza de nuevas acciones militares estadounidenses. 

El símbolo más contundente de la desatención rusa podría ser el caso del venezolano Nicolás Maduro, que se consume en una cárcel de Nueva York. Mientras los restos del aparato de seguridad del Estado realizan una autopsia sobre cómo Estados Unidos capturó a su líder, funcionarios de ese país expresaron en privado su consternación por la incapacidad de sus socios cubanos y rusos para protegerlo, según personas familiarizadas con el asunto.

A pesar de las reiteradas señales públicas del presidente Donald Trump de que tenía la intención de derrocar a Maduro, los funcionarios en Caracas se quejan de que las agencias de inteligencia cubanas y rusas en las que confiaban para gran parte de su seguridad no identificaron vulnerabilidades ni ninguna información específica sobre la amenaza al líder venezolano.

Gran parte de su seguridad personal estaba en manos de funcionarios de inteligencia cubanos que actuaban como su equipo de protección personal, como lo demuestra el anuncio del gobierno cubano de la muerte de 32 de sus ciudadanos durante la operación estadounidense. Ya no hay confianza entre Venezuela y sus homólogos de seguridad cubanos, afirmaron los funcionarios.

También citan las deficiencias de los sistemas rusos de defensa aérea S-300 y Buk-M2 para proteger el espacio aéreo venezolano. Los funcionarios se han quejado de que Rusia no brindó el apoyo técnico adecuado para garantizar la eficacia operativa de los sistemas. Las ciberdefensas venezolanas dependían del apoyo técnico ruso, afirmaron, el cual, una vez más, resultó insuficiente, ya que los ciberataques estadounidenses aparentemente cortaron el suministro eléctrico a amplias zonas de Caracas.

La consecuencia es una ruptura de la confianza en la alianza de seguridad entre Venezuela, Cuba y Rusia. En Caracas, la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, ahora no tiene otra opción que aceptar las ofertas estadounidenses de cooperación y relajar los lazos con los antiguos socios de su país.

Putin aún no se ha pronunciado públicamente sobre las acciones de Estados Unidos en Venezuela, y el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso emitió una declaración bastante formal en la que destaca que dichas acciones violan principios fundamentales del derecho internacional. Sin embargo, los funcionarios rusos expresaron su indignación por la operación de Trump para capturar a Maduro, según personas familiarizadas con el asunto.

Aun así, las relaciones con Estados Unidos son más importantes para Moscú ahora que las de Venezuela, dijo otra persona familiarizada con la posición del Kremlin, que pidió no ser identificada porque la información no es pública.

La captura de Maduro es desagradable para Rusia, pero no una catástrofe, afirmó la fuente. Irán, en cambio, es un asunto más serio, ya que la cooperación rusa con el país es mucho más sólida, incluso en el ámbito militar, añadió. Rusia puede apoyar públicamente a Irán, pero es improbable que se involucre profundamente en la ayuda a Teherán, dada su limitada capacidad y la prioridad de poner fin a la guerra con Ucrania, añadió.

Esto es un mal presagio para las demás alianzas estratégicas de Rusia y sugiere que para el Kremlin es aún más importante lograr todos sus objetivos en Ucrania sin concesiones en la mesa de negociaciones. Esto, a su vez, podría dificultar aún más que Trump logre un elusivo acuerdo de paz.

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