Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

A principios del mes pasado, el presidente Donald Trump reunió a sus principales asesores y ayudantes militares en torno al escritorio del buque hospital Resolute, y luego le comunicó la información con Richard Grenell, su enviado para Venezuela. Tras su regreso a la presidencia, Trump le había encomendado a Grenell una misión clara: lograr un acuerdo que permitiera a las empresas estadounidenses acceder a la enorme riqueza petrolera y mineral de Venezuela y que, a su vez, impulsara medidas más enérgicas contra el crimen organizado y el narcotráfico. Grenell había conseguido algunos avances, logrando la liberación de prisioneros estadounidenses en Caracas y la reanudación de los vuelos para los migrantes deportados, gracias a las líneas directas que había establecido con Nicolás Maduro, el líder socialista venezolano.

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Pero el secretario de Estado, Marco Rubio, había defendido un enfoque diferente. El exsenador de Florida, quien también funge como asesor de seguridad nacional del presidente, siente una profunda aversión por los dictadores izquierdistas latinoamericanos y ha abogado por la destitución de Maduro, una petición respaldada por la legión de exiliados venezolanos y cubanos en Miami. Para alinear sus argumentos con las prioridades internas de Trump, Rubio ha retratado al líder venezolano como el cabecilla de una organización de narcotráfico que introduce drogas en Estados Unidos, así como un agente de la desestabilización que alimenta la migración.

Como justificación para el uso de la fuerza militar, el argumento del narcotráfico era sumamente débil: Venezuela no es un actor importante en la producción de drogas, aunque permite que los cárteles utilicen el país como punto de tránsito. Pero al presentar una acción contra Maduro como una forma de combatir el narcotráfico, Rubio logró captar la atención del presidente. A principios de septiembre, Trump comenzó a autorizar ataques contra pequeñas embarcaciones frente a las costas de Venezuela y en el Pacífico que supuestamente transportaban drogas o miembros de los cárteles, causando hasta el momento la muerte de al menos 65 personas en 16 ataques.

La subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, nos dijo que los ataques se habían dirigido “contra narcoterroristas designados, según lo confirmado por la inteligencia estadounidense”, y que el presidente estaba usando su autoridad para hacer lo necesario para impedir que las drogas llegaran a Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno ha ofrecido pocas pruebas que respalden sus afirmaciones.

Cuando Trump habló con Grenell desde el Despacho Oval, con Rubio cerca, parecía dispuesto a decidir entre la negociación y la confrontación. En una llamada algo divagante, cuyos detalles no se habían publicado hasta ahora, elogió el trabajo de Grenell como director del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, cargo para el que fue nombrado por Trump, y lo felicitó por su disposición a cumplir órdenes. También le transmitió un mensaje contundente, según dos personas familiarizadas con la conversación: Dejen de hablar con Maduro; vamos a intentar algo nuevo .

En las semanas transcurridas desde entonces, el Pentágono ha desplegado el mayor contingente militar en el Caribe desde la crisis de los misiles cubanos de 1962, y el portaaviones más grande del mundo se dirige allí desde el Mediterráneo. El USS Gerald R. Ford se unirá a otros ocho buques de guerra, unos 10.000 soldados, aviones de combate, drones sofisticados y un submarino de propulsión nuclear. La acumulación de semejante poderío militar ha preocupado a algunos aliados de Trump, quienes argumentan que una campaña militar para derrocar a Maduro estaría en contradicción con una de las principales promesas de campaña del presidente.

“El presidente Trump basó su campaña en el lema ‘Estados Unidos primero’”, nos comentó un aliado de Trump que ha trabajado en temas de política latinoamericana. “Desafortunadamente, en su administración están más enfocados en una agenda que prioriza los intereses del sur de Florida”.

Con una flota estadounidense desplegada frente a las costas de Venezuela, Maduro se enfrenta ahora a la disyuntiva de quedarse y sufrir las posibles consecuencias o huir. Y Estados Unidos se enfrenta a la posibilidad de que Trump, quien ha criticado las «guerras interminables» del pasado estadounidense y ha dedicado gran parte de este año a poner fin a los principales conflictos en el extranjero, esté a punto de iniciar uno en su propio territorio.

Desde su primer mandato como presidente, Trump ha considerado a Venezuela un problema: un aliado cercano de la Cuba comunista, gobernado por un demagogo izquierdista con el apoyo de Rusia y China en un hemisferio dominado por Estados Unidos. «Si el objetivo es tener cada vez más líderes alineados con Estados Unidos, o al menos líderes que no estén activamente alineados con China, Rusia e Irán, entonces Venezuela desentona por completo», nos dijo un alto funcionario de la administración.

En un discurso dirigido a la comunidad venezolano-estadounidense de Miami a principios de 2019, Trump sugirió que la caída del régimen en Caracas podría desencadenar una reacción en cadena: “Cuando Venezuela sea libre, y Cuba sea libre, y Nicaragua sea libre, este se convertirá en el primer hemisferio libre de toda la historia de la humanidad”, dijo.

Ryan Berg, experto en América Latina del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, D.C., nos comentó que Trump y sus asesores comparten el deseo de contrarrestar la creciente influencia china en la esfera de influencia estadounidense, de forma similar a como la Doctrina Monroe de la década de 1820 buscaba poner fin a la injerencia europea en América Latina. De ahí las amenazas de Trump de anexar Panamá, Groenlandia y Canadá. «Trump comprende instintivamente que si Estados Unidos no es la potencia hegemónica del hemisferio occidental, no puede ser una potencia global efectiva», afirmó Berg.

Trump ha instado reiteradamente a sus asesores a garantizar el acceso futuro de Estados Unidos a los recursos extractivos de Venezuela, país que posee inmensos yacimientos minerales y las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Sin embargo, derrocar a Maduro, quien se ha mantenido en el poder desde 2013 mediante una combinación de corrupción, represión y fraude electoral, ha resultado difícil.

Para 2019, Trump y el entonces senador Rubio habían dejado atrás su rivalidad electoral, marcada por los insultos, y colaboraban estrechamente en temas relacionados con América Latina. Al igual que otros allegados al presidente con vínculos en el sur de Florida, Rubio, hijo de emigrantes cubanos, anhelaba desde hacía tiempo que los regímenes socialistas en América Latina fueran reemplazados por regímenes afines.

Inicialmente, Trump apoyó al líder opositor venezolano Juan Guaidó, pero sus esperanzas de derrocar a Maduro pronto se desvanecieron. Posteriormente, Trump criticó a Guaidó, calificándolo de débil, e incluso lo comparó con Beto O’Rourke, el eterno candidato demócrata de Texas. John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump en aquel entonces, nos comentó que el calificativo «no era un halago».

Para el otoño de 2020, Trump había autorizado a Grenell a dialogar en México con un representante de Maduro sobre la posibilidad de mediar en una salida controlada del dictador. Escépticos de que Trump ganara la reelección y pudiera cumplir su parte del acuerdo, los venezolanos se retiraron de la negociación.

Trump regresó a la presidencia este año con renovadas esperanzas de alcanzar acuerdos. Días después de su segunda investidura, el presidente envió a Grenell a Caracas para reunirse con Maduro. El enviado regresó a Venezuela con seis estadounidenses como rehenes y un acuerdo por el cual Venezuela volvería a aceptar vuelos con migrantes venezolanos deportados de Estados Unidos. Posteriormente, Grenell se reunió con el negociador de Maduro en Antigua en mayo.

Pero Rubio, que había derrotado a Grenell para convertirse en secretario de Estado, estaba impulsando una versión más enérgica de la visión del primer mandato de la administración, combinando el impulso hacia un liderazgo más proestadounidense en la región con los objetivos centrales de MAGA de defender la patria, contrarrestar la inmigración ilegal y reprimir el crimen.

El ascenso de Rubio a los cargos de secretario de Estado y asesor interino de seguridad nacional le proporcionó una posición privilegiada en la Casa Blanca desde la cual impulsar lo que él mismo denominó una política exterior “madura y realista” que prioriza los intereses estadounidenses más pragmáticos. Según Rubio, Maduro, al igual que Fidel Castro antes que él, ha utilizado la migración masiva hacia el norte para intentar desestabilizar Estados Unidos. Y, al igual que sus aliados en Cuba y Nicaragua, Maduro ha otorgado a China y Rusia una posición económica que algún día podría convertirse en una amenaza militar. “Lo que más desean es cercar a Estados Unidos”, declaró Rubio en 2022 .

Ricardo Zúniga, quien ayudó a negociar la normalización de las relaciones con Cuba durante la presidencia de Barack Obama y fue alto funcionario para América Latina durante la administración Biden, nos comentó que Rubio ve el tema desde la perspectiva de la isla natal de sus padres. Más allá del destino de Maduro, dijo Zúniga, “esto se trata realmente de Cuba”.

Al principio del segundo mandato de Trump, se designó a varios grupos criminales latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras, entre ellos el Tren de Aragua de Venezuela. Rubio y otros afirman que Maduro y sus lugartenientes dirigen estas organizaciones. Una evaluación de la inteligencia estadounidense refutó esta afirmación, lo que llevó al despido del director del Consejo Nacional de Inteligencia. Sin embargo, vincular a una banda conocida por sus crímenes violentos en Estados Unidos con el líder de un estado paria le proporcionó a Rubio una fórmula para impulsar un rearme militar con el pretexto de frenar el suministro de drogas ilegales. Trump respaldó el argumento de Rubio y lo utilizó para aumentar la presión sobre Maduro. Este verano, el Departamento de Estado incrementó la recompensa a 50 millones de dólares por información que condujera a su arresto o condena. El mes pasado, Trump tomó la inusual medida de confirmar que había autorizado a la CIA a realizar actividades potencialmente letales en Venezuela. En redes sociales, el presidente ha publicado videos de supuestas embarcaciones de narcotraficantes y sus tripulaciones siendo incineradas por misiles estadounidenses.

“Sin duda, este tipo de recursos no son necesarios para perseguir barcos pesqueros”, nos dijo Jimmy Story, embajador de Estados Unidos en Venezuela entre 2018 y 2023. “Todo se reduce a la pregunta: ¿Para qué sirve esta fuerza en la región? Y creo que tiene más que ver con un cambio de régimen en Venezuela que con la lucha contra el narcotráfico”.

Venezuela ha sido durante mucho tiempo un petroestado corrupto y al borde del colapso, donde la riqueza y el poder provienen del petróleo, no de la producción de drogas ilegales. Las autoridades estadounidenses han identificado a Venezuela como un país de tránsito para cargamentos de cocaína con destino principal a Europa, y durante más de una década, la Administración para el Control de Drogas (DEA) ha investigado los vínculos entre el gobierno de Maduro y los narcotraficantes.

En 2020, la administración Trump acusó a Maduro y a otros altos funcionarios venezolanos de “narcoterrorismo”, alegando que su gobierno se había transformado en una organización de narcotráfico, el Cártel de los Soles, que suministra armas a grupos insurgentes colombianos a cambio de cocaína.

Pero muy pocas de las drogas ilícitas que ingresan a Estados Unidos —y ninguna del letal fentanilo— provienen de Venezuela. Su vecina Colombia es el mayor productor mundial de cocaína, una droga derivada de la planta de coca. Debido a que se necesitan cantidades relativamente grandes de las hojas para producir cocaína, los narcotraficantes procesan la cosecha en laboratorios rudimentarios cerca de los campos de coca. Casi todos esos laboratorios se encuentran en Colombia, no en Venezuela. Los registros de incautaciones de la Guardia Costera muestran que los narcotraficantes marítimos transportan la mayor parte de la cocaína con destino a Estados Unidos a través del Pacífico , no del Caribe, donde se encuentra la única costa de Venezuela. El presidente colombiano, Gustavo Petro, declaró el mes pasado que los ataques estadounidenses habían abierto “un nuevo escenario de guerra” en el Caribe y alegó que ciudadanos colombianos se encontraban en una de las embarcaciones atacadas, una afirmación que la Casa Blanca negó. Posteriormente, el Departamento del Tesoro impuso sanciones a Petro, junto con su esposa, su hijo y sus allegados, acusándolos de permitir que los cárteles de la droga prosperaran.

Maduro ha negado ser narcotraficante y, sugiriendo que sigue abierto a un acuerdo, expuso su postura directamente a Trump. «En las últimas semanas, las falsas acusaciones de vínculos con mafias y bandas de narcotraficantes por parte de altas autoridades venezolanas han acaparado la atención mediática», escribió Maduro a Trump el 6 de septiembre, días después de los primeros ataques en el Caribe. «Este es el caso más flagrante de desinformación contra nuestra nación, con la intención de justificar una escalada hacia un conflicto armado que causaría daños catastróficos en todo el continente».

Trump no parece tener mucha prisa por llevar la confrontación con Maduro a un punto crítico, sino que envía mensajes contradictorios a sus aliados más cercanos sobre si la campaña de presión es un preludio a un intento de derrocamiento por la fuerza militar o un elaborado farol, según nos dijeron funcionarios actuales y anteriores.

El USS Ford no zarpó del Mediterráneo hasta once días después de que el Pentágono anunciara su despliegue en el Caribe, lo que denotaba poca urgencia. Y cuando el Miami Herald informó la semana pasada que el gobierno de Trump había decidido proceder con ataques inminentes contra Venezuela, Rubio lo denunció como una noticia falsa. Una persona que tiene contacto con funcionarios estadounidenses y venezolanos nos indicó que hay indicios de que el interés de Trump en negociar la salida de Maduro podría cobrar fuerza en las próximas semanas.

Quienes abogan por reanudar las negociaciones señalan que intentar derrocar a Maduro por la fuerza sería una medida impredecible y potencialmente peligrosa. Los líderes militares que pudieran asumir el poder tendrían poca predisposición a entregarlo a la oposición respaldada por Estados Unidos, liderada por la premio Nobel de la Paz María Corina Machado. O bien, podrían dividirse, generando mayor inestabilidad. El gobierno de Trump no ha explicado quién prevé que suceda a Maduro, prefiriendo una postura de cautela.

Maduro estaría dispuesto a una salida controlada si Estados Unidos le concede amnistía a él y a sus principales colaboradores, retira las recompensas y facilita un exilio tranquilo, según fuentes cercanas al régimen de Caracas. «Si hay suficiente presión y se ofrecen suficientes incentivos», afirmó una persona que habla con funcionarios de ambos países, «todo está sobre la mesa con Maduro».

Aunque la ofensiva antidrogas del gobierno ha encontrado apoyo entre los republicanos en el Capitolio, incluso algunos aliados de Trump dentro del partido están cada vez más frustrados por la escasa información que sus asesores han proporcionado al Congreso sobre los detalles y el fundamento legal de la operación. El enfoque militarista también está generando rechazo dentro de la base de MAGA, ya que figuras influyentes como Steve Bannon, Tucker Carlson y Laura Loomer cuestionan la lógica de la campaña de presión en Venezuela.

Puedes leer la nota completa en The Atlantic

La Policía de Migración en conjunto con funcionarios del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) inspeccionaron el estatus migratorio de extranjeros hospedados en hoteles del estado Miranda.

2001

De acuerdo con el organismo, la fiscalización se llevó a cabo en los hoteles La Casona y La Chaumiere.

«Durante la jornada se verificaron los libros de registro, los datos del personal a través del Sistema Integrado de Información Policial (SIIPOL)”, indicó en su cuenta de Instagram.

¿Cuándo inició el operativo?

Este procedimiento inició el martes 5 de noviembre y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento de la normativa migratoria vigente en el país, y, a su vez, detectar y combatir factores de riesgo para la seguridad ciudadana.

En tal sentido, el procedimiento contempla la revisión de los libros oficiales de registro de entrada y salida de huéspedes, así como la verificación de los datos de los empleados mediante SIIPOL

El exdiplomático norcoreano en Cuba Lee Il-kyu, que desertó hace dos años a Corea del Sur, dijo a Efe que Pionyang utiliza sus embajadas en América Latina para influir en las instituciones, buscar aliados contra sanciones y acoger espías, mientras sus funcionarios recurren al contrabando para sobrevivir.

El Nacional

Nacido en 1972, Lee posee un amplio conocimiento sobre las operaciones de Corea del Norte en América Latina. Sirvió entre 2011 y 2023 en Cuba, donde fue subdirector de asuntos de América Latina y viajó con frecuencia a países vecinos.

Fue también consejero de asuntos políticos de la Embajada norcoreana en Cuba, el segundo cargo más alto, lo cual lo convierte en uno de los desertores diplomáticos de mayor rango de Corea del Norte.

Sanciones y espionaje

«Corea del Norte, debido al tema de las armas nucleares y de derechos humanos, está prácticamente aislado», dijo Lee, quien explicó que en América Latina existen países «atacados por Occidente en el tema de derechos humanos. Y entonces ellos cooperan (con Pionyang)», señaló en entrevista con Efe en Seúl.

Antes conocido como Ri Il-gyu, Lee afirmó que Pionyang busca cooperar con gobiernos afines para evadir sanciones e influir ideológicamente en las instituciones.

El régimen norcoreano apoya a partidos políticos de izquierda, y mencionó como ejemplo al Partido del Trabajo en México y a otras formaciones latinoamericanas donde tiene “bastante incidencia”.

«En el caso de derechos humanos, Cuba tiene mucha influencia… coopera pronunciándose a favor de Corea del Norte o absteniéndose cuando se delibera imponer sanciones», afirmó.

Entre 2008 y 2020, Cuba votó en contra en seis ocasiones sobre resoluciones que abordaban violaciones de derechos humanos en Corea del Norte, según Cadal (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina).

El desertor norcoreano, hoy miembro del Consejo Asesor para la Unificación Pacífica de Corea, aseguró que Corea del Norte también usa sus embajadas para actividades de espionaje.

«Corea del Norte tiene muchos espías que están actuando con el título de diplomáticos», afirmó.

Según Lee, Cuba, Venezuela y México son puntos clave para los enviados norcoreanos por sus vínculos ideológicos o ubicación estratégica.
«México tiene frontera con Estados Unidos», añadió, y dijo haber escuchado de espías que logran infiltrarse en EE UU, aunque admitió no conocer detalles.

Contrabando

Los diplomáticos norcoreanos no ganan lo suficiente y por ello recurren al contrabando para obtener ingresos, aprovechando que sus valijas diplomáticas no se revisan.

«Meten los (puros) habanos y se los llevan (…) En Cuba los consiguen a 50 dólares la caja y lo venden a 1.000 dólares afuera», explicó.

«Todos (los diplomáticos) están metidos en esos negocios», aseguró, y añadió que en el extranjero tienen más libertad que en Corea del Norte, incluso pueden formar amistades con extranjeros y consumir contenidos culturales surcoreanos, algo severamente castigado en su país.

Una deserción de alto nivel

Lee recibió la Condecoración Kim Jong-un en 2016 por su papel en la recuperación del buque Chong Chon Gang, detenido en Panamá, y en 2018 encabezó la delegación que recibió al presidente cubano Miguel Díaz-Canel en Pionyang, donde conoció a Kim Jong-un y conversó brevemente con él.

Abandonó su carrera por su rechazo a un régimen “donde uno nace y muere con el mismo destino”, y por el deseo de ofrecer un futuro mejor a su familia.

Su historia aparece en sus memorias tituladas El Kim Jong-un que yo vi, publicadas en Japón y próximas a editarse en español e inglés.

«En Corea del Sur puedo escoger mi trabajo… aquí al menos no tengo miedo de morir de hambre. Estoy feliz cuando veo a mi familia feliz», concluyó.

El dirigente político e integrante del equipo de María Corina Machado, Omar González Moreno, afirmó que “el régimen venezolano es una constante guerra entre mafias”.

NDP

Indicó que lo que pulula alrededor de Nicolás Maduro son mafias que luchan entre sí por su “espacio vital” dentro de la gran red de corrupción que se implantó en Venezuela desde 1999.

“Por un lado tenemos la mafia blanca, aquella que está encarnada por el Cartel de los Soles y tiene su fuerza en la comercialización de estupefacientes; por el otro lado está la mafia amarilla que basa su poder en el comercio ilícito del oro venezolano; y, la mafia negra que son los que comercializan el petróleo venezolano en el mercado negro”.

Explicó que, además de los grupos delincuenciales por ramos ilícitos, también están los grupos de delincuenciales unidos por categorías como la mafia de los grupos terroristas del Medio Oriente, como Hamas y Hesbola; la mafia de la FARC y el ELN, las mafias aliadas a los chinos, rusos y cubanos; y la mafia de los carteles de la droga de México, Bolivia y otros paises de América Latina.

Ahondó sobre la profundización de un sistema de perversión moral y administrativa que ha venido sosteniendo al régimen de Maduro y que forma la base misma del modelo socialista en el país.

Maria, Trump, Messi

Omar González abordó la participación de María Corina Machado y del presidente Donald Trump en la Cumbre de Miami, ponderándolos como “símbolos de la Libertad en el continente americano”.

Afirmó que la líder venezolana es un icono para aquellos países y grupos que anhelan libertad y ven la gran labor de lucha que lleva adelante un ejemplo a seguir.

“Donald Trump se ha convertido en el muro de contención de la izquierda internacional; él es la primera línea de defensa contra los corruptos y tiranos y el gran garante de la libertad”.

Agregó, al mencionar la participación de Leonel Messi en el America Business Forum, que “mientras los líderes políticos luchan por la libertad, Messi es símbolo que los hombres puede llegar tan lejos como su talento y esfuerzo se lo permitan bajo esquemas de libertad de acción y crecimiento individual”.

Gerald Ford

Sobre la aproximidad del portaviones Gerald Ford a las aguas del Caribe, Omar González, solo aseguró que “hasta aquí llega el sonido de los temblores de Maduro y sus compinches”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha vuelto a proponer este jueves repetir las elecciones en Venezuela, pero ahora «con garantías reales para todos los contendientes», con el objetivo de superar la crisis política que vive el país latinoamericano.

La Gaceta de la Iberosfera

«Si el Gobierno de EEUU reconoce que no es legal atacar a Venezuela, coinciden conmigo. Ni los misiles ni una invasión extranjera son legales, ni bajo la ley de EEUU, ni bajo los tratados internacionales. Por eso, el camino que propongo puede ser más real», ha manifestado a través de su perfil en la red social X.

Petro ha abogado por «desatar el diálogo político en Venezuela y convocar elecciones con garantías reales para todos los contendientes». «Bien harían Maduro y María Corina en permitir esta solución pacífica y soberana del pueblo venezolano», ha concluido.

No es la primera vez que Petro ha realizado esta propuesta desde que Maduro juró su cargo para un tercer mandato como presidente de Venezuela tras haber cometido un fraude electoral en las presidenciales del año pasado.

Vente Venezuela (VV), el partido de la líder opositora venezolana y nobel de la paz de 2025, María Corina Machado, denunció este jueves la detención de Víctor González, su coordinador en el municipio Mara, estado Zulia, a quien considera inocente.

El Nacional

A través de su cuenta en X, VV aseguró que González fue detenido el 23 de octubre por «varios sujetos encapuchados y portando armas largas».

«¡Pensar distinto no es un delito!», manifestó la formación, al tiempo que pidió la liberación de todos los presos políticos, que son 875, según la ONG Foro Penal.

Tanto el gobierno como la Fiscalía de Venezuela niegan que en el país haya personas detenidas por motivos políticos, sino que -aseguran- cometieron delitos, afirmación que rechazan ONG y líderes opositores.

Vente Venezuela contabilizó 54 detenciones políticas en octubre

El Comité de Derechos Humanos del partido Vente Venezuela puso en alerta a la comunidad nacional e internacional al confirmar 54 detenciones en todo el país durante octubre.

La estadística revela una escalada en las acciones de amedrentamiento: el promedio es de una persona detenida cada 15 horas, frecuencia que subraya la intensidad de la represión. De este grupo, la gran mayoría, 44 personas, continúan tras las rejas, mientras que solo 10 han sido liberadas.

Advierten sobre aumento de detenciones arbitrarias

El lunes, la ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) advirtió sobre el aumento de las detenciones en Venezuela «sin información pública suficiente» de los casos, lo que consideró un escenario de inseguridad jurídica y angustia prolongada debido a esta opacidad y también por la «negación del acceso a asistencia legal» que asegura existe en el país.

La organización indicó en X que durante la última semana se ha «evidenciado un preocupante aumento de detenciones efectuadas por cuerpos de seguridad del Estado en distintas regiones del país», sin que se informe, añadió, sobre las «circunstancias o el paradero de las personas privadas de libertad».

Nuevas evidencias sobre la existencia de posibles fosas comunes y matanzas masivas en la ciudad sudanesa de El-Fasher salieron a la luz este jueves, tras la publicación de un informe elaborado por investigadores de la Universidad de Yale. El análisis de imágenes satelitales y los testimonios recogidos en la zona señalan que la situación en esta estratégica urbe de Darfur se ha agravado desde que fuera tomada por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) el pasado 26 de octubre, luego de un asedio de casi 18 meses.

AFP

El documento, elaborado por el Laboratorio de Investigación Humanitaria (HRL) de la Universidad de Yale, detalla la detección de “al menos dos alteraciones del terreno compatibles con fosas comunes en una mezquita y en el antiguo Hospital Infantil”. Según este informe, se han identificado zanjas de varios metros y la desaparición de objetos con dimensiones semejantes a cuerpos humanos, lo que sugiere que estos podrían haber sido enterrados o reubicados tras su inhumación inicial. Las imágenes muestran además rastros de asesinatos casa por casa, manchas de sangre y cuerpos esparcidos en el entorno de un terraplén, observaciones que coinciden con videos divulgados por propios integrantes de la RSF y relatos de testigos.

El informe del HRL advierte que la sola dimensión de una posible fosa común no permite estimar la cantidad de personas enterradas, “ya que quienes realizan la eliminación de cuerpos suelen apilarlos unos sobre otros”. En el complejo del antiguo Hospital Infantil —convertido en un centro de detención por la RSF—, las imágenes captadas revelan signos de posibles “matanzas masivas en curso”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó previamente “la trágica muerte de más de 460 pacientes y personal médico” durante la ofensiva contra el Hospital Al-Saudi. El HRL agregó que “también se observó la eliminación o traslado de cuerpos en el Hospital Al-Saudi en imágenes satelitales” publicadas este jueves.

Antes de la captura de El-Fasher, los analistas del HRL solo habían registrado entierros individuales, correspondientes a las costumbres locales en las zonas bajo control tanto del ejército como del grupo paramilitar. Sin embargo, tras la toma por las RSF, identificaron “al menos 34 grupos de objetos compatibles con cuerpos visibles en imágenes satelitales”, si bien el laboratorio subrayó que este número probablemente “subestima la escala total de los crímenes”.

El conflicto en Sudán, iniciado en abril de 2023, enfrenta al ejército liderado por el general Abdel Fattah al-Burhan y a las fuerzas bajo el mando del comandante de la RSF, Mohammed Hamdan Daglo. La violencia se ha extendido por toda la región de Darfur y se ha incrementado tras la caída de El-Fasher, el último bastión militar gubernamental en la zona. Con la ayuda humanitaria bloqueada y las comunicaciones severamente restringidas, las imágenes satelitales se consolidan como una de las pocas fuentes para vigilar la evolución del conflicto en las áreas más remotas.

Simultáneamente, los combates han alcanzado la región de Kordofán. En la ciudad de El-Obeid, un ataque contra un funeral causó 40 muertes en los últimos días, según datos de Naciones Unidas (ONU). La ciudad, capital de Kordofán del Norte, mantiene un papel estratégico como enlace entre Darfur y Jartum. Portavoces de la RSF anunciaron también la toma de Bara, una localidad al norte de El-Obeid, la semana pasada.

En su más reciente boletín trimestral, la organización Defiende Venezuela presentó un análisis exhaustivo sobre la evolución de la situación de derechos humanos en el país, abarcando los meses de agosto, septiembre y octubre de 2025.

Por: María Valentina Zambrano – El Nacional

El informe documenta una intensificación de la represión estatal, el uso de herramientas jurídicas para blindar el control político, la persecución transnacional de defensores de derechos humanos y la respuesta de los sistemas internacionales de protección.

Represión estatal y uso del “estado de conmoción”

El boletín denuncia que el gobierno venezolano ha profundizado las dinámicas de represión selectiva, incluyendo detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas de corta duración y violaciones sistemáticas al debido proceso.

“Esta dinámica represiva se ha extendido, ahora con más frecuencia, a los familiares más cercanos de la víctima, en un fenómeno delictivo conocido como Sippenhaft, relacionado históricamente con sociedades no democráticas”, señala el documento.

El 30 de septiembre de 2025, el gobierno de Nicolás Maduro decretó oficialmente un “estado de conmoción”, amparado en el artículo 338 de la Constitución, con el argumento de “blindar constitucionalmente” las acciones estatales frente a escenarios de riesgo. Sin embargo, Defiende Venezuela advirtió que esta medida puede habilitar restricciones severas a libertades ciudadanas y representar “un mecanismo más de control político y militarización”.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

La prestigiosa ONG Prisoners Defenders reveló este jueves que Cuba sumó 11 nuevos presos políticos en octubre, en un contexto donde el hacinamiento, la tortura y la proliferación de enfermedades infecciosas han provocado la muerte de cientos de reclusos en todo el país.

Por: Gastón Calvo – Infobae

La organización, reconocida por su labor de documentación y defensa de los derechos humanos, advirtió sobre el agravamiento de la represión estatal, que ahora afecta no solo a activistas, sino también a ciudadanos sin militancia política, en medio de una crisis sanitaria y social sin precedentes.

El documento detalló que el patrón represivo se ha intensificado entre la población general, restringiendo derechos fundamentales como la libertad de expresión, reunión y manifestación. Este endurecimiento ocurre mientras las condiciones de vida en la isla se deterioran, lo que ha impulsado a más personas a ejercer sus derechos, enfrentándose a la respuesta punitiva del Estado.

Prisoners Defenders subrayó que las cárceles cubanas se han convertido en focos de enfermedad y muerte, agravados por la falta de atención médica, la desnutrición y la violencia institucional.

Entre los casos documentados este mes, destacan cuatro manifestantes pacíficos de Manicaragua: Raymond Martínez ColinaCarlos Hurtado RodríguezOsvaldo Agüero Gutiérrez y Yoan Pérez Gómez. Estos ciudadanos fueron condenados por “desórdenes públicos” tras participar en una protesta espontánea el 20 de octubre de 2024, donde más de 100 personas exigieron el restablecimiento del servicio eléctrico frente a la sede del Gobierno municipal.

El tribunal de Villa Clara dictó penas de seis años de prisión para Martínez Colina y Hurtado Rodríguez, y cinco años para Agüero Gutiérrez y Pérez Gómez, a pesar de la ausencia de pruebas materiales de violencia o daños. El fallo judicial sostiene que los acusados “afectaron la tranquilidad ciudadana” y pretendían “apabullar a los funcionarios”, lo que, según el informe, evidencia el uso del sistema penal como herramienta para castigar el ejercicio pacífico de derechos fundamentales.

Otro caso relevante es el de Leonard Richard González Alfonso, detenido en junio pasado en La Habana por el delito de “propaganda contra el orden constitucional”, tras colocar carteles con mensajes como “¿Hasta cuándo?… ¡Nos están matando!”.

González Alfonso, diagnosticado con un trastorno de la personalidad y antecedentes de intentos de suicidio, permanece recluido en la Prisión Combinado del Este sin acceso a atención médica adecuada. Las autoridades han negado a su madre el acceso a la información judicial del caso, lo que constituye una violación del derecho a la defensa y de las normas internacionales sobre el trato a personas con graves afectaciones de salud mental. El informe resalta que “a pesar de su diagnóstico clínico oficial, el cual hace incompatible su estancia en una prisión de máximo rigor, las autoridades no han garantizado atención médica adecuada ni han considerado su grave dolencia psiquiátrica”.

La represión también alcanzó a los hermanos Manuel Caballero Oduardo y Yunia Jazmín Caballero Oduardo, de 21 y 19 años, respectivamente. Ambos fueron detenidos tras un desalojo forzoso en un contexto de vulnerabilidad habitacional y enfrentan condenas de cuatro y dos años de prisión por “desacato” y “atentado”, delitos que, según la organización, son utilizados para criminalizar la protesta y castigar a ciudadanos en situación de precariedad. Los testimonios recogidos indican que la policía actuó con violencia desproporcionada y que el proceso se desarrolló sin garantías judiciales.

Por su parte, el activista Mario Víctor Liqui Rodríguez, delegado de los movimientos MD y MONR y promotor de Cuba Decide y la Alianza Republicana Cubana (ARC), fue arrestado violentamente en octubre en La Habana por agentes de las “boinas negras”. Tras su detención, fue trasladado entre varias instalaciones policiales y finalmente al centro de detención y tortura de Villa Marista. La familia desconoce su paradero y estado físico, lo que incrementa el temor a una desaparición forzada temporal. El informe señala que “su nuevo arresto representa una reincidencia en el patrón de criminalización y persecución política que el Gobierno cubano mantiene contra promotores de iniciativas democráticas”.

El caso de Luis González Martínez ilustra la extrema vulnerabilidad de los presos de conciencia en Cuba. Detenido sin tutela judicial, González Martínez padece dengue y hematuria, y ha sido víctima de agresiones físicas dentro de la prisión. Su esposa manifestó temor por su vida, mientras las autoridades penitenciarias le niegan los cuidados médicos urgentes que requiere. El reporte denunció que “fue golpeado por agentes y por reclusos bajo órdenes de la seguridad del penal, lo que constituye un acto de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes, prohibidos por el derecho internacional”.

En tanto, el joven ex convicto de conciencia Óscar Corría Sánchez, de 25 años, fue objeto de detenciones repetidas desde 2021. En octubre fue arrestado nuevamente tras presentarse voluntariamente a una citación policial en Contramaestre, Santiago de Cuba. Las autoridades le impusieron una fianza de 200.000 pesos cubanos (más de dos años y medio del salario medio en Cuba), una suma considerada inalcanzable y destinada a mantenerlo en prisión. Su hermana relató que los agentes provocaron deliberadamente al detenido y la expulsaron de la oficina cuando intentó defenderlo, lo que, junto a la falta de debido proceso, demuestra el carácter arbitrario de las acusaciones.

El activista Virgilio Mantilla Arango, de la Unidad Camagüeyana por los Derechos Humanos, fue víctima de reiteradas detenciones y procesos judiciales politizados. Su última detención, en octubre, está vinculada al delito de “propaganda contra el orden constitucional” tras difundir videos sobre la situación social y económica del país. Mantilla, que padece problemas de salud crónicos, denunció negaciones en la atención médica y condiciones de reclusión paupérrimas.

Las voces de José Daniel Ferrer y Luis Robles Elizástigui

El informe también recoge los testimonios de José Daniel Ferrer y Luis Robles Elizástigui, dos de las voces más reconocidas del exilio cubano. Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), fue liberado y desterrado el 14 de octubre de 2025 tras cumplir una condena de cuatro años y seis meses de prisión. Su salida de la isla fue una expatriación forzosa, no voluntaria.

Robles, conocido como “el joven de la pancarta”, llegó a Madrid el 13 de octubre junto a su madre y su hijo, tras casi cinco años de prisión por portar una pancarta que pedía libertad y el fin de la represión. Durante una conferencia en la Asociación de la Prensa de Madrid, Robles describió las prisiones cubanas como “centros de exterminio” y denunció que “la tortura es algo normal y el silencio, algo impuesto”. Ferrer, por su parte, calificó su salida del país como “una deportación política, no una liberación real”.

Enfermedades en los penales

La crisis en las cárceles cubanas se ha visto agravada por brotes de enfermedades infecciosas como denguetuberculosisfiebre de oropouche y chikunguña, así como por la falta de alimentación y atención médica.

El huracán Melissa empeoró las condiciones sanitarias en las provincias orientales, obligando a evacuar parcialmente la prisión de Aguadores en Santiago de Cuba ante el riesgo de derrumbe.

En la prisión Combinado del Sur de Matanzas, los reclusos enfrentan una situación crítica: “Cuando se enferman, los aíslan, pero no tienen ni un solo medicamento para darles”, según un testimonio recogido por la organización.

En este contexto, decenas de presos políticos han iniciado huelgas de hambre como último recurso de protesta. Yosvani Rosell García Caso, de 37 años, cumple 13 días en huelga de hambre en la prisión El Yayal – Cuba Sí, en Mayarí, Holguín, en protesta por el “injusto encierro de los presos políticos que llevan más de cuatro años detenidos sin cambios en su situación”, según denunció su esposa, Mailín Rodríguez Sánchez.

La situación de García Caso es especialmente grave: “No recibe atención médica, no sé si lo golpearon, apenas lo vi unos minutos”, declaró su esposa, pidiendo apoyo internacional.

También Daniel Alfaro Frías, condenado a nueve años de prisión, se declaró en huelga de hambre y sed en la prisión de Guanajay, Artemisa, para denunciar las constantes violaciones de derechos humanos.

Además, 13 presos del Edificio 1 de la Prisión Combinado del Este han iniciado una huelga de hambre por la libertad de todos los presos políticos.

La lista de presos políticos

Al 31 de octubre, la lista de prisioneros políticos en Cuba asciende a 1.179 personas, todas ellas sufriendo sentencias judiciales o limitaciones de libertad impuestas por las “Fiscalías” sin supervisión judicial ni debido proceso, denunció Prisoners Defenders.

En los últimos 12 meses, la lista sumó 155 nuevos presos políticos, con un promedio de 13 nuevos casos cada mes. Desde el 1 de julio de 2021, 1.906 personas han pasado por las cárceles cubanas por motivos políticos, de las cuales 1.759 ingresaron en prisión en ese periodo.

El informe detalló que 35 menores de edad permanecen detenidos por motivos políticos, 15 de ellos condenados por “sedición” con una pena media de cinco años de prisión. Además, 221 manifestantes fueron condenados por “sedición” con un promedio de 10 años de privación de libertad, y 123 mujeres continúan sufriendo autos y condenas políticas.

Entre los reclusos, 463 presentan patologías médicas graves y 40 padecen trastornos mentales sin tratamiento adecuado.

La clasificación de los prisioneros políticos se divide en 693 convictos de conciencia450 condenados de conciencia y 36 otros presos políticos, según los criterios de violación de derechos fundamentales, presunción de inocencia y derecho a la defensa.

Prisoners Defenders concluyó que la represión en Cuba es estructural y sistemática, y que la comunidad internacional debe actuar ante la gravedad de la situación.

La US Navy difundió este jueves en su cuenta oficial de X imágenes del USS Gerald R. Ford (CVN-78) realizando “operaciones de vuelo a bordo del portaaviones más grande del mundo”, que se prevé llegue en los próximos días al mar Caribe para integrarse a la flota militar que Estados Unidos mantiene en la región en el marco de sus operaciones contra el narcotráfico. Las maniobras a bordo del buque, según un comunicado de la Marina estadounidense, apuntan a mantener la “efectividad en combate, la letalidad y la preparación en el área de operaciones de la 6ª Flota de Estados Unidos”.

Infobae

El portaaviones cruzó a comienzos de semana el estrecho de Gibraltar, según reportes de seguimiento naval, y mantiene su rumbo hacia aguas caribeñas. La llegada inminente del USS Gerald R. Ford y su grupo de ataque, integrado por destructores, buques de abastecimiento y aeronaves de combate, representa el mayor despliegue naval estadounidense en el Caribe desde la Guerra del Golfo.

El USS Gerald R. Ford realizó prácticas de operaciones de vuelo a bordo mientras avanza hacia aguas del Caribe (US NAVY)

Este movimiento ocurre en paralelo con el aumento de la presión militar de Washington sobre el régimen de Nicolás Maduro, a quien las autoridades estadounidenses acusan de encabezar el “Cártel de los Soles”, una red de narcotráfico que opera desde Venezuela y envía cocaína hacia Estados Unidos. La administración estadounidense ha prometido combatir y desmantelar estas estructuras criminales, que considera una amenaza directa para la seguridad nacional.

El pasado sábado, el Pentágono informó sobre ejercicios de desembarco anfibio e infiltración realizados por el Cuerpo de Marines en Puerto Rico, como parte de la preparación frente al creciente despliegue militar estadounidense en el Caribe. El Comando Sur comunicó en X que la Vigésimo Segunda Unidad Expedicionaria de Marines ejecutó “operaciones de entrenamiento en Puerto Rico”, y difundió un video de un aerodeslizador LCAC desembarcando tropas y vehículos, con apoyo de helicópteros UH-1Y y Apache.

Estados Unidos intensifica la presión militar sobre el gobierno de Nicolás Maduro por su presunta vinculación con el Cártel de los Soles. (@USNavy)

Las imágenes también muestran a escuadras de marines desplazándose en vehículos tácticos Polaris MRZR, asegurando posiciones y realizando maniobras de infiltración. De acuerdo con el mensaje oficial del Comando Sur, las fuerzas militares estadounidenses permanecen desplegadas en el Caribe “en apoyo de la misión del Comando Sur y las prioridades del presidente para desarticular el tráfico ilícito de drogas y proteger la patria”.

Estas actividades se agregan a otras maniobras recientes, como ejercicios con fuego real desde un buque de asalto en el Caribe, y se producen tras reportes en medios que sugieren que Washington evalúa posibles ataques a instalaciones militares venezolanas vinculadas con el tráfico de drogas.

Aunque la Casa Blanca ha negado estar preparando una ofensiva directa, el avance del portaaviones hacia la región y el aumento de la actividad militar en torno a Venezuela evidencian una fase de máxima presión sobre el gobierno de Maduro, en el contexto de la estrategia estadounidense de combate al narcotráfico regional.

El Pentágono realiza ejercicios de desembarco anfibio e infiltración de marines en Puerto Rico como parte de su estrategia en el Caribe (us navy)
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