Armando Esteban Quito

Entre las consignas coreadas por los manifestantes que inundan las calles de Irán, destaca esta : “Ni Gaza ni Líbano, mi vida por Irán”. Esto va más allá de un simple repudio a la política exterior del régimen. Es un recordatorio de que una política antisemita suele acabar destruyendo al antisemita.

The New York Times

Desde la Revolución iraní de 1979, el régimen ha tenido una singular obsesión con los judíos. El odio insaciable hacia Israel es consecuencia de ello.

El texto político fundacional del régimen, el “Gobierno del Jurista” del ayatolá Ruhollah Jomeini, está impregnado de antisemitismo. Como dice: “Desde sus inicios, el movimiento histórico del islam ha tenido que enfrentarse a los judíos, pues fueron ellos quienes primero establecieron la propaganda antiislámica”. El actual líder de Irán, el ayatolá Alí Khamenei, es un declarado negacionista del Holocausto. Aunque Irán tolera oficialmente la menguante comunidad judía, la gran mayoría de los judíos iraníes han huido del país, a menudo en circunstancias peligrosas.

La política exterior iraní mezcla libremente la furia antiisraelí con la antijudía. Ha apoyado a Hezbollah, comprometido con la destrucción de Israel, con miles de millones de dólares durante cuatro décadas. Ha ordenado ataques terroristas antisemitas a larga distancia, incluido el atentado de 1994 contra un centro cultural judío en Buenos Aires, que causó la muerte de 85 personas. Ha suministrado armas y entrenamiento a Hamas, así como misiles balísticos a los hutíes de Yemen. Ha provocado repetidamente la indignación internacional al organizar una conferencia de negacionistas del Holocausto y concursos de caricaturas antisemitas.

El régimen también dedicó décadas a reunir los elementos necesarios para construir un arma nuclear. Una motivación era la disuasión y la autodefensa. Otra quedó delatada por este escalofriante análisis coste-beneficio del ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, ex presidente, en un discurso de 2001 : “El uso de una bomba atómica en Israel no deja nada, pero en el mundo islámico solo causará daños”.

Todo esto podría al menos ser comprensible si Irán e Israel tuvieran antiguas rencillas o disputas territoriales. No las hay. Irán fue uno de los primeros estados predominantemente musulmanes en reconocer de facto a Israel, y Jerusalén y Teherán mantuvieron estrechos vínculos mientras el shah estuvo en el poder. Incluso hoy, los propios iraníes comunes son notablemente menos antisemitas que los habitantes de otros estados de Oriente Medio, según encuestas publicadas por la Liga AntidifamaciónLa obsesión del régimen actual se debe puramente a la ideología islamista, no al interés nacional.

Eso es lo que está en la raíz de ese cántico contra el régimen.

A principios de este mes, el régimen intentó apaciguar a los manifestantes ofreciendo a la mayoría de sus ciudadanos un miserable estipendio mensual de 7 dólares en medio de una inflación galopante y una moneda en declive. Sin embargo, el mismo régimen logró enviar aproximadamente 1.000 millones de dólares para ayudar a Hezbollah a reconstruir su capacidad militar, mientras se negaba a hacer concesiones significativas en su cartera nuclear, lo que condujo a sanciones europeas que han paralizado aún más la economía. Los iraníes comunes se rebelan contra no solo la mala gestión económica y la corrupción. También contra un régimen que prefiere una yihad perpetua contra el enemigo sionista que alimentar a su propio pueblo.

Durante años, la crueldad de esta política se disimuló tras su aparente éxito, ya que los aliados iraníes se atrincheraron en Oriente Medio y construyeron un supuesto anillo de fuego alrededor del Estado judío. Sin embargo, tras los ataques del 7 de octubre de 2023, Israel desmanteló sistemáticamente dicho anillo en Gaza, Beirut, Damasco, Saná y, finalmente, Teherán, cuyos cielos dominó la Fuerza Aérea Israelí durante una guerra de 12 días en junio.

De un plumazo, convirtió en escombros y cenizas décadas de inversión iraní en sus esfuerzos por destruir a Israel. Expuso al pueblo iraní la incompetencia e impotencia militar del régimen. Y recordó a los iraníes que existe un camino diferente para los estados musulmanes: como los Emiratos Árabes Unidos, pueden ser moderados, prósperos, estar en paz con Israel y al otro lado del Golfo Pérsico.

La conciencia de la fragilidad del régimen es sin duda parte de lo que impulsa a los iraníes a salir a las calles a pesar del creciente número de víctimas mortales: al menos 2.000 hasta la fecha, según el propio régimen, aunque posiblemente muchas más. Los líderes iraníes parecen darse cuenta de que su régimen está a punto de ser desmantelado, por lo que responden a las protestas con una mezcla de ferocidad y flexibilidad diplomática. Quizás funcione durante un tiempo.

Pero cuando el régimen colapse, como ocurrirá tarde o temprano, su política antisemita habrá jugado un papel importante en su caída. Es una paradoja histórica, dada la intención de Jomeini y Khamenei. También es un cumplimiento histórico: los judíos tienen una deuda con los persas desde que Ciro el Grande puso fin al cautiverio babilónico hace 2564 años y reinstauró a los judíos en Sión.

Aquí se encuentra una lección más amplia en una época en la que las políticas antijudías están ganando terreno. El antisemitismo es perverso por muchas razones, pero también es perversamente estúpido: por fomentar una mentalidad de teorías conspirativas escabrosas; por buscar chivos expiatorios para los fracasos nacionales en lugar de asumir la responsabilidad; por estigmatizar y reprimir a una minoría productiva y educada. Las sociedades que han expulsado o perseguido a sus comunidades judías, desde España hasta Rusia y el mundo árabe, estaban todas destinadas a un declive a largo plazo. Lo mismo ha sucedido con el Irán actual.

No tiene por qué ser así para siempre. Un régimen que intentó proyectar sobre los judíos su propia malevolencia podría pronto recibir su merecido castigo. Y un pueblo iraní que reclame su libertad como individuo también podrá recuperar su razón como nación.

La última vez que Irán se vio convulsionado por protestas nacionales, en 2022, el mundo árabe quedó paralizado. La República Islámica había dedicado décadas a construir una red de poderosos aliados que llegaron a dominar la región. Muchos árabes se preguntaban si la perspectiva de un cambio de régimen en Teherán ofrecía una oportunidad para liberarse del yugo iraní en sus propios países.

The Economist

Los medios de comunicación panárabes, a menudo financiados por las monarquías del Golfo, incitaron las protestas con una cobertura mediática las 24 horas. Los diplomáticos árabes se reservaron sus opiniones en público, pero se mostraron entusiastas en privado. En un momento dado, Hossein Salami, comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, acusó a los medios de comunicación respaldados por Arabia Saudí de incitar a más disturbios y exigió que el reino moderara su cobertura. “De lo contrario, pagarán las consecuencias”, advirtió.

Las protestas en Irán hoy representan posiblemente una amenaza aún mayor para el régimen que las de 2022; sin embargo, la reacción en el mundo árabe ha sido sorprendentemente moderada. Este mes, los noticieros vespertinos han estado encabezados, rutinariamente, por noticias ajenas a Irán. Muchos funcionarios parecen nerviosos al comentar, si es que llegan a decir algo. Dos factores explican el cambio de tono: el debilitamiento del estatus de Irán y el creciente temor al caos en el Golfo.

Las guerras israelíes que siguieron a la masacre del 7 de octubre de 2023 han destrozado la red de aliados de Irán. Hezbollah, su otrora poderoso aliado en el Líbano, se ha visto gravemente debilitado y aún enfrenta ataques aéreos israelíes casi diarios. El régimen proiraní de Bashar al-Assad en Siria ya no existe. El propio Irán se está recuperando de 12 días de bombardeos israelíes y estadounidenses en junio. En cuanto a Salami, ya no lanza amenazas: murió en un ataque aéreo israelí al comienzo de esa guerra.

Todo esto hace que el destino de la República Islámica parezca menos urgente. Los sirios pueden sentir cierta alegría por sus problemas, pero ya no viven con el temor de sus milicias. Cuando Abbas Araghchi, el ministro de Asuntos Exteriores, voló a Beirut en octubre de 2024, en el punto álgido de la guerra de Israel contra Hezbollah, muchos libaneses interpretaron su visita como una indignante muestra de apoyo a la milicia durante una guerra a la que se oponían. Sin embargo, su viaje más reciente, el 8 de enero, provocó más diversión que molestia.

En un momento en que los iraníes protestaban en las calles por las fallidas políticas económicas de su gobierno, un Araghchi aparentemente insensible trajo consigo una delegación económica para hablar sobre sus precarios vínculos comerciales. También se tomó el tiempo para firmar ejemplares de su nuevo libro, “El poder de la negociación”, un título irónico, ya que su fallido intento de negociar con Estados Unidos el año pasado terminó con un escuadrón de bombarderos B-2 haciendo estallar la planta de enriquecimiento de uranio en Fordow.

En una entrevista reciente con The Economist, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, describió a Irán como “relegado a una potencia de segunda categoría”, una afirmación que muchos funcionarios árabes han llegado a compartir. Las noticias más importantes en el mundo árabe durante las últimas dos semanas han sido el enfrentamiento entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos y los enfrentamientos entre el gobierno central y una milicia kurda en el norte de Siria. Ninguno de estos enfrentamientos involucró a Irán.

Aun así, si bien Irán ya no es un coloso regional, tampoco es totalmente impotente. Esta es otra razón para la reacción contenida en los estados árabes del Golfo. Por segunda vez en siete meses, las autoridades iraníes observan con nerviosismo si Estados Unidos atacará a Irán. Donald Trump ha amenazado con actuar si el régimen asesina a manifestantes; ya ha asesinado a cientos. Se espera que el 13 de enero, el presidente estadounidense se reúna con asesores y analice sus opciones, que van desde ataques militares hasta ciberataques y sanciones económicas más severas. Trump ha instado a los iraníes a seguir protestando y a “tomar el control” de las instituciones, prometiendo que “la ayuda está en camino”.

Aunque Israel dañó el arsenal iraní de misiles balísticos de largo alcance durante la guerra de junio, el régimen aún cuenta con miles de proyectiles de corto alcance capaces de alcanzar objetivos en todo el Golfo. Después de que Estados Unidos bombardeara las instalaciones nucleares iraníes, el régimen disparó una salva de ellos contra la base aérea de Al-Udeid en Qatar, donde se encuentra la sede regional del comando central estadounidense. El ataque fue en gran medida simbólico: Irán advirtió a Estados Unidos y Qatar con antelación, y todos sus misiles, excepto uno, fueron interceptados.

Las autoridades iraníes han advertido a sus homólogos del Golfo que ampliarán sus objetivos si vuelven a ser atacados, quizás incluyendo a Baréin, sede de la Quinta Flota estadounidense. Estas amenazas podrían ser solo bravuconadas. Un ataque iraní que causara daños reales en el Golfo probablemente desencadenaría una enorme respuesta estadounidense. Por otro lado, si la República Islámica sintiera un peligro existencial por una combinación de protestas internas y ataques extranjeros, podría arriesgarse. En cualquier caso, los gobernantes del Golfo no tienen intención de ponerla en evidencia.

También les preocupa lo que vendrá después. Han pasado la mayor parte de este siglo lidiando con las consecuencias del colapso del Estado en Irak, tras la invasión liderada por Estados Unidos, y luego en Siria, durante una larga guerra civil. Los disturbios en esos países hicieron que todo, desde yihadistas hasta anfetaminas, fluyera hacia Jordania y el Golfo. Los saudíes también tienen que preocuparse por una guerra civil en el vecino Yemen y otra al otro lado del Mar Rojo, en Sudán. Lo último que desean es el colapso del Estado en Irán, un país de 92 millones de habitantes a tan solo 200 km de la costa. Los refugiados son una preocupación. Las armas, otra: un Irán fragmentado podría perder el control de su arsenal de misiles y drones, por no hablar de los miles de kilogramos de uranio que aún no se han contabilizado tras la guerra.

No hay una buena relación entre los regímenes árabes y la República Islámica. Los primeros acogerían con satisfacción un nuevo gobierno iraní dispuesto a reducir su programa nuclear y su apoyo a las milicias árabes. Sin embargo, tras dos años de guerra regional, muchos gobiernos de Oriente Medio temen ahora que la inestabilidad en Irán provoque más caos en lugar de reducirlo.

Venezuela se prepara para una jornada diplomática clave en Washington con visitas paralelas de emisarios rivales, en un contexto de reacomodamiento político tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos. El gobierno interino anunció el envío de un representante para dialogar con altos funcionarios estadounidenses el mismo día en que la líder opositora María Corina Machado mantiene reuniones en la capital norteamericana, según informaron fuentes oficiales y personas familiarizadas con los planes a Bloomberg.

Infobae

El embajador Félix Plasencia, jefe de misión de la embajada venezolana en el Reino Unido y ex canciller, planea viajar el jueves por instrucción de la presidenta interina Delcy Rodríguez, de acuerdo con personas al tanto de la agenda. Las fuentes pidieron reserva al referirse a deliberaciones privadas. En paralelo, Machado, figura opositora con amplio respaldo popular y ganadora del Premio Nobel de la Paz, prevé un encuentro con el presidente Donald Trump ese mismo día, indicaron funcionarios estadounidenses.

Las visitas cruzadas se producen mientras Estados Unidos y Venezuela evalúan una normalización de relaciones diplomáticas tras años de enfrentamiento. Trump prometió “dirigir” el país mediante presión sobre el régimen de Caracas con una cuarentena petrolera aplicada por la Marina, según declaraciones previas del mandatario. La coyuntura se aceleró luego de que Maduro resultara capturado en una operación nocturna el 3 de enero y quedara a disposición de la justicia estadounidense por cargos de narcoterrorismo.

Ni el Ministerio de Información de Venezuela, ni la Casa Blanca, ni el Departamento de Estado respondieron el martes a pedidos de comentarios. El silencio oficial contrastó con la intensidad de los contactos en marcha y con la competencia entre distintos sectores por ocupar el espacio de poder que dejó la salida de Maduro.

Trump optó a comienzos de mes por trabajar con Rodríguez, histórica vicepresidenta de Maduro y blanco de sanciones de Estados Unidos. En ese marco, el presidente sostuvo que Machado “no estaba lista” para liderar, pese a que la dirigente obtuvo más del 90% de los votos en una primaria opositora en 2023. La definición subrayó las diferencias dentro del arco opositor y entre los aliados externos sobre la hoja de ruta para la transición.

Plasencia, diplomático de carrera, mantiene una relación estrecha con Rodríguez desde hace años. Cumplió funciones como su director de protocolo cuando ella condujo la Cancillería entre 2014 y 2017. Más tarde, Plasencia asumió como ministro de Relaciones Exteriores en 2021 y 2022 durante el régimen de Maduro, lo que refuerza su perfil como interlocutor del actual equipo interino.

En el terreno operativo, una delegación estadounidense viajó a Caracas la semana pasada para explorar la reapertura de la embajada de Estados Unidos, cerrada hace más de seis años. La sede venezolana en Washington quedó bajo la administración del equipo de Juan Guaidó, reconocido por Trump como presidente interino en 2019, hasta que concluyó el mandato de Guaidó como titular de la Asamblea Nacional a comienzos de 2023.

Asesores de Trump defendieron desde hace tiempo una transición gradual hacia Rodríguez como vía de salida del liderazgo duro de Maduro. Ese grupo argumenta que un proceso paulatino reduce riesgos frente a una transferencia inmediata hacia Machado o hacia Edmundo González, candidato de reemplazo respaldado por la líder opositora para las elecciones de 2024 luego de que ella quedara inhabilitada.

En un gesto adicional hacia Washington, autoridades venezolanas liberaron el martes al menos a un ciudadano estadounidense, que ya abandonó el país, según personas con conocimiento del caso citadas por Bloomberg. La excarcelación marcó la primera liberación conocida de un estadounidense desde que Caracas inició un proceso de liberaciones para atender demandas de Estados Unidos tras la captura de Maduro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado este martes un mensaje directo a los manifestantes que desafían al régimen de Teherán, asegurando que «la ayuda está en camino» mientras su Administración evalúa acciones contundentes contra la dictadura iraní en plena ola de protestas internas.

La Gaceta de la Iberosfera

En declaraciones difundidas por medios internacionales, Trump advirtió de que los «asesinos y abusadores» responsables de la represión contra la población civil «pagarán un precio muy alto», en una clara amenaza dirigida a los líderes de la República Islámica de Irán en un contexto de creciente presión diplomática y militar.

El mensaje llega cuando Irán atraviesa una de las mayores oleadas de protestas sociales de los últimos años, provocados por el colapso económico, la devaluación de la moneda y el aumento del coste de la vida. Las protestas, inicialmente motivadas por razones económicas, han derivado en consignas abiertamente contra el régimen, desafiando de forma directa al poder clerical.

Trump, que ya ha endurecido su retórica en las últimas semanas, no descartó operaciones militares selectivas contra intereses del régimen si continúa la represión, mientras Washington coordina su estrategia con aliados regionales. El presidente estadounidense ha insistido en que su prioridad es castigar a la cúpula dirigente, no al pueblo iraní.

Las palabras del mandatario han sido interpretadas como un gesto de respaldo político y simbólico a los manifestantes, muchos de los cuales han exhibido pancartas pidiendo explícitamente apoyo internacional ante la brutal respuesta de las fuerzas de seguridad.

Desde Teherán, las autoridades han acusado a Estados Unidos y a Israel de instigar el caos y de aprovechar las protestas para debilitar al régimen, mientras continúan las detenciones masivas y las restricciones a Internet para frenar la difusión de imágenes de la represión. El aviso de Trump eleva la tensión en Oriente Medio y refuerza la sensación de que el pulso entre Washington y Teherán entra en una fase decisiva.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este martes 13 de enero su respaldo a la reconstrucción de Venezuela durante un acto político celebrado en el hotel Motor City Casino de Detroit.

La Patilla

A diez días de la operación militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense aseguró que su administración se encuentra trabajando estrechamente con las nuevas autoridades chavistas para fortalecer la economía de ambas naciones.

Durante su discurso ante una multitud en Michigan, Trump utilizó la situación del país sudamericano para arremeter contra la gestión demócrata de Joe Biden. El mandatario afirmó que, de haber ganado la oposición en las pasadas elecciones, Estados Unidos se habría convertido en «una Venezuela con esteroides». Sin embargo, contrastó ese escenario con la realidad actual, autodefiniéndose ahora como el «mayor admirador» de Venezuela y celebrando el proceso de recuperación del país.

El jefe de Estado puso especial énfasis en el impacto económico inmediato de este cambio político, destacando el flujo masivo de crudo hacia territorio estadounidense. Según cifras ofrecidas por el mandatario, el país está recibiendo diariamente cerca de 50 millones de barriles de petróleo, con un valor estimado de más de 5.000 millones de dólares en una sola jornada. «Vamos a ser grandes para Venezuela y para nuestro país», sentenció ante su público.

Del mismo modo, Trump reafirmó su compromiso con la estabilización de la región. «Haremos que ese país vuelva a ser muy fuerte», puntualizó.

Alberto Trentini y Mario Burlò, los dos presos italianos liberados el lunes en Venezuela, han llegado a Roma a primera hora de este martes y han podido abrazar a sus familias después de 14 meses de pesadilla. Se han reencontrado en la pista del aeropuerto de Ciampino, entre lágrimas de alegría, mientras la primera ministra, Giorgia Meloni, se mantenía a distancia para no interrumpir un momento de intimidad. Son escenas que ya se han visto estos días en España; lo que es distinto es lo que se oye. A diferencia de los presos españoles liberados, que según han explicado, recibieron orden de no hablar de su encierro y prefieren no hacerlo para no complicar la situación de quienes aún siguen en prisión, los dos italianos no han tenido problemas: “Era peor que Alcatraz”, ha dicho Burlò. “Hemos pasado 14 meses durmiendo en el suelo, con cucarachas”.

Por: Íñigo Domínguez – El Pais

Trentini, cooperante véneto de 46 años que trabajaba en una ONG en Venezuela, y Burlò, empresario turinés de 52 que acababa de llegar al país para intentar poner en marcha un negocio, fueron arrestados sin explicaciones en noviembre de 2024, con cuatro días de diferencia. Burlò, el día 10, y Trentini, el 15. Su detención se ha interpretado en Italia como una maniobra del Gobierno de Nicolás Maduro en un momento en que necesitaba presionar al Ejecutivo de Roma y de ese modo podía usarlos como moneda de cambio. Para obtener, por ejemplo, la entrega de disidentes del régimen huidos a Italia o la liberación de chavistas arrestados. Trentini y Burlò, según este esquema, tuvieron la mala suerte de ser interceptados en controles de carretera, y su pasaporte marcó su destino.

Ambos fueron conducidos a la prisión de El Rodeo I, en Guatire, a 45 kilómetros de Caracas, donde el régimen recluye a los presos políticos. Nunca se presentaron cargos contra ellos, ni tuvieron acceso a un abogado, y el cónsul italiano solo pudo verlos al cabo de seis meses.

“No hemos sufrido torturas físicas, pero psicológicas, sí”, ha dicho Burlò. “Como no hablar con mis hijos durante un año, la primera llamada la hice después de 11 meses y medio. He tenido miedo de que me mataran”, ha señalado. La aprensión de su familia era aún mayor porque sufre diabetes y tensión alta y debe tomar medicamentos con asiduidad. Durante estos meses, ha logrado conseguirlos en prisión.

El caso de este empresario ha sido particular, porque cuando viajó a Venezuela tenía investigaciones judiciales abiertas en Italia y durante meses se le dio por desaparecido. Su familia tuvo noticias suyas por primera vez en marzo de 2025, y aun así todavía este verano los tribunales italianos no creían a sus abogados cuando argumentaban que estaba detenido en Venezuela, porque no había ninguna prueba oficial. Burlò fue absuelto definitivamente hace meses en el proceso más grave, una acusación de asociación mafiosa, pero aún tiene un juicio pendiente por una quiebra, en el que el fiscal pide para él tres años y medio de cárcel.

Solo una hora de patio al día

Los dos han relatado, según la prensa italiana, que estaban hacinados en celdas, casi en la oscuridad, donde solo se podían caminar seis pasos. Les despertaban a las 5.30 de la mañana para pasar lista, con nombre, apellido y nacionalidad. Comían casi siempre lo mismo, arepas de maíz que les pasaban por la abertura de la puerta, sin ver a nadie. Aunque Trentini ha señalado que la comida “era suficiente”. Por la mañana, un café. A diferencia de los presos venezolanos, no tenían derecho a visitas de familiares. Precisamente, a través de parientes de compañeros, han conseguido a veces enviar noticias a sus casas en Italia.

En algunas ocasiones les cambiaban de celda, encapuchados, para aumentar su desorientación, según han contado otros compañeros de prisión a la prensa italiana. Solo tenían una hora de patio al día, cinco días a la semana. No estaban permitidos los libros, Trentini ha detallado que solo tenían una Biblia en español.

“Les dije a los guardas de la cárcel que hasta los perros tienen necesidades cotidianas, y que nosotros éramos menos que los perros”, ha contado Burlò. La única ventana con el mundo exterior era la televisión chavista el martes, el jueves, el viernes y el sábado. De hecho, no se enteraron de la caída de Maduro hasta que llegaron a la Embajada italiana el día de su puesta en libertad.

“He perdido 30 kilos, pero no me importa, lo importante es haber regresado y volver a abrazar a mis hijos. He superado estos meses pensando en ellos y en mis amigos. Digamos que he estado secuestrado, como por desgracia muchísimos extranjeros que aún siguen allí, 94 de 34 nacionalidades distintas, en condiciones bastante inhumanas”, ha comentado el empresario.

Alberto Trentini apenas ha hablado con la prensa, parecía más tocado, y ha preferido difundir un comunicado de agradecimiento: “Somos muy felices, pero nuestra felicidad ha tenido un precio altísimo. No se pueden borrar los sufrimientos de estos 423 días interminables”. Para él ha sido muy importante la cercanía de Burlò, de personalidad más expansiva y que le ha servido de apoyo durante estos meses. “Nos conocimos en la hora de patio y desde ese momento hicimos amistad. Mario tiene un carácter más extrovertido y me ayudaba a mantener alta la moral”, ha contado Trentini.

La liberación les pilló por sorpresa. La noche del pasado domingo les sacaron de sus celdas, les dieron ropa limpia unos vaqueros y una camiseta, y les raparon al cero. Es una práctica habitual en este centro penitenciario cuando se deja en libertad a un preso, para hacer ver que no tiene señales de golpes. También, según han relatado otros reclusos liberados con anterioridad, en las semanas previas se les da de comer mejor para que recuperen peso y tengan mejor aspecto.

Trentini apareció en la Embajada italiana en Caracas con una camiseta rosa y Burlò, con una azul. El cooperante llevaba unas gafas que no eran de su graduación, eran las que había conseguido en la cárcel porque antes solía usar lentillas y se quedó sin ellas. Lo primero que pidieron los dos cautivos, además de llamar a casa, fue un cigarrillo, y aunque en el lugar estaba prohibido, el embajador hizo una excepción. Luego tomaron el vuelo rumbo a Italia. Aún quedan 42 italianos presos en Venezuela, 24 de ellos por motivos políticos, según el ministerio de Asuntos Exteriores italiano, que trabaja para su liberación.

La captura de Nicolás Maduro por parte del Gobierno de Estados Unidos sigue sacando a la luz el entramado de corrupción que se gestó, durante décadas, bajo su visto bueno y el apoyo de hombres de confianza del ejército de ese país.

LaFM

Una serie de hechos de corrupción que permitieron que grupos armados al margen de la ley, incluso los colombianos, expandieran sus células delictivas en la zona de frontera entre Colombia y Venezuela, gozando de protección para sus crímenes.

Dicha consolidación en territorio venezolano permitió que las disidencias de las Farc y el ELN, especialmente este último, tejieran nuevas relaciones delictivas con grupos terroristas en Medio Oriente y en otras países de América, donde el narcotráfico se convirtió en la principal acción económica ilegal para sostenerse y mantener a flote esas relaciones criminales.

De Colombia a Dubái, Catar, Irán e Irak

LA FM conoció en exclusiva un nuevo informe de agencias de inteligencia americanas que revela cómo grupos armados que operan en Dubái e Irán, tienen vínculos con el ELN en Venezuela y Colombia, y cómo los guerrilleros colombianos estarían usando campamentos ubicados en La Guajira para entrenar a los criminales internacionales.

Además, detalla cómo en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina se ha visto una renovada actividad por parte de células de apoyo vinculadas a Hezbolá.

Durante los últimos dos años, los investigadores americanos han seguido de cerca la evolución de una red multinivel que combina el crimen organizado, el apoyo estatal encubierto, el lavado de dinero y la financiación de organizaciones terroristas. Su centro de gravedad se encuentra en Dubái, donde residen al menos cuatro individuos de alto perfil, todos con antecedentes en el tráfico internacional de drogas y vínculos documentados con clanes criminales en Sudamérica y Oriente Medio.

Si bien mantienen una residencia estable en los Emiratos Árabes Unidos, su frecuente movilidad entre Dubái, Doha (Catar) y Teherán (Irán), revela un patrón de circulación característico de redes que se benefician de la protección diplomática, el blindaje financiero y la coordinación estratégica

Estos criminales, según el informe, operan a través de empresas fachada en Catar, registradas formalmente como contratistas de infraestructura en el sector energético, servicios de perforación y transporte industrial, pero que en la práctica funcionan como instrumentos para blanquear las ganancias del narcotráfico colombiano y venezolano.

Los fondos se triangulan a través de Doha, se disfrazan mediante contratos inflados o importaciones de materiales, y luego se redirigen a cuentas administradas por estructuras vinculadas a Hezbolá en el Líbano o entidades financieras afiliadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Irán.

Una parte de estos recursos blanqueados se reasigna a zonas de conflicto, donde sustentan las capacidades operativas de las fuerzas aliadas de Irán en Gaza, Líbano, Siria, Yemen e Irak.

La influencia de América

Este informe de inteligencia también se basa en el hemisferio occidental, donde el régimen venezolano y su brazo criminal, conocido como el Cártel de los Soles, brindan protección y logística para la exportación de cocaína, armas, oro ilegal y combustible al Caribe, África y Europa.

Esta red está directamente implicada en proteger a los operativos de Hezbolá en suelo venezolano, particularmente en áreas como Guárico, Apure y Caracas, pero también en Colombia.

Específicamente en la zona fronteriza de La Guajira, donde se han identificado células involucradas en actividades de reclutamiento, contrabando y entrenamiento básico.

La Guajira, según este informe, dada su posición natural entre el noreste de Colombia y el oeste de Venezuela, sirve como centro de tránsito para emisarios libaneses y como base para el movimiento de bienes ilícitos.

«Esta región sufre de ausencia institucional y altos niveles de informalidad, lo que facilita la infiltración de estructuras financieras, religiosas y criminales. Fuentes de inteligencia informan que en Maicao y Paraguaipoa, células pasivas con vínculos familiares o comerciales con operativos de Hezbolá, con sede en Líbano o Venezuela, están brindando apoyo logístico y operaciones de influencia de bajo perfil, y están entrenando a estos criminales de redes transacionales», se lee en el documento en poder de LA FM.

Además, la zona de la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina ha visto una renovada actividad por parte de células de apoyo vinculadas a Hezbolá.

Tradicionalmente, un refugio seguro para las comunidades chiítas libanesas, la región alrededor de Ciudad del Este, Foz de Iguazú y Puerto Iguazú ha funcionado como un centro de recaudación de fondos, lavado de dinero, adoctrinamiento y refugio temporal para operativos clandestinos.

Algunas de estas entidades disfrazan sus operaciones a través de centros culturales islámicos o negocios de importación y exportación, muchos de los cuales tienen vínculos históricos con la financiación del terrorismo y la subversión política.

El corredor logístico entre esta zona de la triple frontera y Venezuela, y desde Venezuela hasta Oriente Medio, forma parte de una ruta transatlántica no convencional, sostenida por una infraestructura establecida para lavar dinero, facilitar el movimiento y ocultar a personas de alto valor.

La circulación documentada de personas desde el Líbano y Siria a través de Caracas, con paradas en Maicao, Foz de Iguazú o Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), coincide con los patrones observados en operaciones por intermediarios con objetivos asimétricos.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a LaFM

Una reunión convocada por el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez el 10 de enero de 2026 muestra cómo el poder en Venezuela concibe la comunicación como una operación de control: una maquinaria diseñada para disciplinar voces, cerrar filas y contener la descomposición interna en un momento de máxima fragilidad política.

Por: Cazadores de Fake News – La Hora de Venezuela

La convocatoria no fue un taller ni un foro: fue una reunión de alineación. Además de funcionarios del Mippci, participaron figuras reconocidas del aparato propagandístico como Pedro Carvajalino, Mario Silva, Roigar López y Francis Colina, la conductora de Zurda Konducta. todos sentados en la misma mesa que el ministro.

Ñáñez los mencionó en un saludo que funciona como prueba política: los “influencers” del oficialismo son tratados como piezas del dispositivo, no como comentaristas autónomos.

Al final de la reunión los asistentes recibieron una llamada de Delcy Rodríguez. La encargada de la administración del poder aseguró que “nunca imaginaron una situación similar”, ni siquiera en escenarios contemplados, lo que contradijo la narrativa que se trata de imponer sobre que Maduro planeó todo.

Lo revelador del encuentro no es solo quiénes estaban, sino para qué: sincronizar líneas de ataque, palabras clave y prioridades del mensaje. En la práctica, la reunión describe un esquema de mando comunicacional donde el ministerio actúa como central de comando y la red de operadores como fuerza de ejecución.

La filtración recibida por La Hora de Venezuela expone un objetivo explícito: ordenar el relato sobre la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, impedir que “desde afuera” se imponga la narrativa y neutralizar el principal riesgo identificado por los propios convocados: la fractura del chavismo desde adentro.

La prioridad no es “la verdad”: es el poder

En su intervención, Ñáñez lo dijo sin ambigüedades: “lo primero que hay que salvar” es el poder político. Y esa frase ordena todo lo demás. La captura de Maduro es narrada como “secuestro” y “agresión criminal”, pero el centro estratégico no es esclarecer hechos o rendir cuentas, sino preservar cohesión y continuidad del control.

Puedes leer la nota completa en Cazadores de Fake News

La represión ordenada por el régimen iraní contra las protestas masivas que sacuden el país desde hace más de dos semanas habría dejado un saldo de muertos mucho mayor al reportado hasta ahora por activistas y medios internacionales.

Infobae

Fuentes dentro de Irán revelaron a CBS News que el número de personas asesinadas podría superar las 12.000, y en el peor de los escenarios, acercarse a 20.000, una cifra que multiplica varias veces los balances previos y que, de confirmarse, marcaría el episodio de violencia política más letal en la historia de la República Islámica.

La información, obtenida durante la jornada de este martes a través de llamadas telefónicas realizadas desde el interior del país, fue corroborada por dos fuentes distintas citadas por CBS News. Una de ellas, en contacto directo con médicos y activistas iraníes, sostuvo que la cifra de 12.000 muertos “es la más conservadora” y que los hospitales privados de Teherán han recibido amenazas de las fuerzas de seguridad para entregar los datos de los heridos. “Estamos recibiendo reportes de muertes a una escala mucho mayor de lo que se temía”, declaró la fuente, que pidió el anonimato por motivos de seguridad.

La dificultad para verificar la magnitud real de la represión radica en el apagón casi total de internet y telefonía impuesto por los ayatollahs durante cinco días consecutivos. Mientras el país permanece incomunicado y la represión se intensifica, el flujo de información depende de videos y testimonios enviados clandestinamente a activistas en el exterior.

Un video verificado por CBS News muestra al menos 400 cuerpos apilados en una morgue de un suburbio de Teherán, con lesiones visibles por armas de fuego y perdigones, y decenas de familiares intentando identificar a sus seres queridos.

El canal de televisión opositor Iran International también reportó este martes un estimado de 12.000 muertos. Otros informantes en Washington citados por CBS News, con acceso a fuentes dentro de Irán, situaron el posible balance entre 10.000 y 12.000 víctimas. La cadena británica BBC y la agencia Reuters, por su parte, citaron cifras preliminares de hasta 2.000 fallecidos según fuentes del régimen iraní, pero advirtieron que el número real probablemente es mucho mayor dada la opacidad y la falta de registros oficiales.

El contexto de la represión es una oleada de protestas desencadenada a finales de diciembre por el alza en el costo de vida y el deterioro económico bajo las sanciones internacionales. Las manifestaciones, inicialmente lideradas por comerciantes y trabajadores, se expandieron rápidamente a todas las provincias iraníes, con consignas que exigen el fin del sistema teocrático instaurado en 1979.

El pueblo iraní está harto del régimen y desesperado por salir de este sistema”, dijo Mahmood Amiry-Moghaddam, director de la organización Iran Human Rights.

Creo que la prioridad es derrocar a este régimen”, añadió.

“La información que estamos recibiendo muestra que la violencia contra las protestas ha sido probablemente mucho peor de lo que podemos imaginar”.

Una secuencia de video de 16 minutos publicada por el bloguero Vahid Online revela la magnitud de la violencia, con cuerpos apilados y familiares intentando identificar a los muertos.

La falta de transparencia del régimen se acentúa con la negativa a publicar balances oficiales y el corte sistemático de internet. “Lo que el régimen hace es poner al pueblo iraní en confinamiento solitario, y empezar a torturarlos y matarlos”, denunció Amiry-Moghaddam, quien pidió a la comunidad internacional que facilite medios de comunicación a los iraníes.

El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su “conmoción” por los reportes de uso excesivo de la fuerza, mientras la relatora especial Mai Sato subrayó que “independientemente del número exacto de muertes, el uso de fuerza letal es motivo de gran preocupación”.

La respuesta internacional a la crisis ha estado marcada por declaraciones de condena y advertencias de posibles acciones. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió este martes que la “ayuda está en camino” e instó a los iraníes a “seguir protestando y documentar los nombres de los responsables”.

Trump suspendió reuniones con funcionarios iraníes “hasta que pare la matanza sin sentido”.

Patriotas iraníes, ¡Sigan protestando! ¡Tomen sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio“, afirmó el líder republicano en su red Truth Social.

Mientras tanto, el príncipe exiliado Reza Pahlavi, hijo del último sha antes de la Revolución Islámica, llamó a la acción internacional urgente.

La mejor manera de garantizar que haya menos gente muerta en Irán es intervenir antes, para que este régimen finalmente colapse y ponga fin a todos los problemas que enfrentamos”, afirmó a CBS News.

Pahlavi, que mantiene contacto con la administración Trump, evitó revelar detalles de sus conversaciones pero insistió en que la prioridad es el colapso del régimen actual.

La polarización interna se refleja en la diversidad de opiniones entre los iraníes, que, según Amiry-Moghaddam, mayoritariamente rechazan la continuidad del régimen.

Sin embargo, la demanda central es clara: poner fin a la represión y abrir paso a un cambio de sistema. La magnitud de la violencia, revelada en los testimonios y videos, coloca a Irán en el centro de la preocupación global y exige una respuesta decidida de la comunidad internacional.

Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, una fecha que busca visibilizar sobre este trastorno que,según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a 280 millones de personas, entre ellos 23 millones de niños y adolescentes. A su vez, es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.

Por: Silvia Pardo – Infobae

Sin embargo, no todas las depresiones se manifiestan con tristeza, apatía, llanto o aislamiento social.

Existe una depresión “sonriente” o enmascarada, cuyo nombre científico es “trastorno depresivo mayor con alto funcionamiento”, que se caracteriza porque la persona que la sufre se presenta con una “fachada” de bienestar y puede seguir adelante con su vida laboral, social y familiar sin que nada en su conducta exterior sugiera la existencia de un un profundo malestar.

¿Cuál es la diferencia entre depresión y depresión sonriente?

Belén Tarallo, psicóloga y psicoterapeuta en Grupo Ineco (MN 72.020), explicó a Infobae que “la depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza persistente o ánimo bajo, pérdida de interés o placer (anhedonia) y otros síntomas, como fatiga, alteraciones del sueño o del apetito, dificultades cognitivas —culpa, autocrítica, desesperanza— y, en algunos casos, ideas de muerte».

La licenciada Tarallo dijo que el término «trastorno depresivo mayor con alto funcionamiento» se emplea para describir a quienes cumplen criterios de depresión, pero continúan desempeñándose bien laboral, académica o socialmente, muchas veces sosteniendo una imagen de fortaleza, eficiencia o buen ánimoEsto no significa que la depresión sea leve. En estos casos, el esfuerzo para seguir adelante suele realizarse a costa de un alto desgaste emocional y fisiológico».

Y agregó: “Para que se diagnostique un trastorno depresivo mayor, estos síntomas deben mantenerse durante al menos dos semanas, generar malestar clínicamente significativo o afectar el funcionamiento y no explicarse mejor por otras causas médicas o psicológicas», señaló la experta.

Por su parte, la doctora María Florencia Vidal, del Servicio de Psiquiatría de Fleni, (MN 127.187), explicó a Infobae que “se refiere a aquellas personas que presentan criterios que cumplen con el diagnóstico de trastorno depresivo mayor, pero que externamente parecen estar bien: sonríen, trabajan, cumplen con las actividades de la vida diaria y sus responsabilidades y mantienen una imagen de fortaleza».

“Sin embargo, internamente experimentan un profundo malestar emocional. Es una forma de presentación riesgosa dado que puede pasar inadvertida y postergar o retrasar la búsqueda de ayuda», advirtió.

La dificultad a la hora de detectar esta forma de depresión se encuentra en que justamente esa persona se oculta tras una máscara de funcionalidad.

El doctor Rolando Salinas, médico psiquiatra, jefe de Salud Mental del Hospital Alemán y profesor de Psicología de la Salud, Universidad Católica Argentina (MN 72.241), señaló que la detección temprana de la depresión es clave, y en ese sentido la atención primaria de la salud cumple un rol decisivo.

“En la práctica cotidiana, muchas personas no consultan diciendo que están deprimidas. Llegan por dolores persistentes, por un cansancio que no se explica, por trastornos digestivoscefaleas o insomnio. Estudios normales, consultas repetidas y un malestar que no cede. Con frecuencia, detrás de esos síntomas físicos hay una depresión que todavía no pudo ser reconocida como tal”, afirmó.

El doctor Salinas indicó que hay señales de depresión que merecen ser escuchadas: “La pérdida de interés por lo que antes resultaba significativo, el agotamiento constante, los cambios en el sueño o el apetito, la dificultad para concentrarse, la sensación de vacío o de no encontrar salida. Cuando aparecen ideas de muerte o de hacerse daño, la consulta profesional no puede esperar», alertó.

Cuáles son los síntomas de la depresión

La doctora Vidal señaló las manifestaciones de la depresión y la depresión sonriente:

“La depresión se manifiesta mediante tristeza persistente, sentimiento de vacío culpa excesiva, desesperanza. También alteraciones en la concentración, dificultad en la toma de decisiones, pensamientos negativos e incluso ideas de muerte. También hay aislamiento social, sobreexigencia, insomnio o hipersomnia, cambios en apetito y peso, fatiga y dolores corporales», describió.

En cambio, en la depresión sonriente, “muchas personas funcionan ‘hacia afuera’ y eso implica un desgaste psíquico importante. Esto por supuesto, repercute en la calidad de vida, relaciones interpersonales, rendimiento ya sea laboral y /o académico y puede llevar al riesgo de consumo de sustancias, burnout y conductas suicidas dado que el sufrimiento queda invisibilizado», afirmó.

Entre las señales habituales de la depresión sonriente o trastorno depresivo mayor con alto funcionamiento se encuentran, según la licenciada Tarallo:

  • Funcionamiento externo conservado, pero con agotamiento interno intenso.
  • Sonrisa social, buen desempeño y cumplimiento de responsabilidades, junto con anhedonia (“nada me entusiasma de verdad”).
  • Fatiga crónica que no mejora con el descanso.
  • Autocrítica elevada y sensación de insuficiencia.
  • Desconexión emocional o sensación de “estar en piloto automático”.
  • Dificultad para pedir ayuda (“no estoy tan mal”, “otros la pasan peor”).
  • Tendencia al perfeccionismo, la autoexigencia y la hiperresponsabilidad.

La licenciada Tarallo agregó: “Aunque la persona parezca estar bien, hay pistas que pueden indicar trastorno depresivo mayor con alto funcionamiento”, señaló:

  • Cambios sutiles en el disfrute: la persona realiza actividades, pero ya no las disfruta.
  • Cansancio persistente, irritabilidad o mayor sensibilidad emocional.
  • Comentarios de desvalorización personal o culpa excesiva.
  • Aislamiento emocional, aunque mantenga la socialización.
  • Uso constante de la actividad como mecanismo para evitar el malestar.
  • Dificultad para detenerse, descansar o reconocer necesidades propias.

“A menudo, el entorno no lo detecta y la propia persona tarda en reconocerlo”, advirtió la psicóloga.

Abordaje terapéutico y prevención

La doctora Vidal explicó que El abordaje debe ser integral y personalizado.

Recomendó psicoterapia con enfoque en la expresión emocional, la autoexigencia y sobre todo en la dificultad para mostrarse vulnerable. “El tratamiento puede ser con terapia cognitiva conductual, terapia psicodinámicas o de tercera ola”.

El tratamiento farmacológico se lleva a cabo cuando está indicado y siempre debe estar supervisado por profesional idóneo, indicó la doctora.

También destacó la psicoeducación: “Ayudar a la persona a comprender que no necesita ‘poder con todo’, fomentar redes de apoyo”.

Finalmente concluyó: “El punto clave es validar el sufrimiento. Sonreír no significa estar bien. Pedir ayuda es un acto de fortaleza, no de debilidad».

Por su parte, la licenciada Tarallo explicó que desde la perspectiva de la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), el tratamiento se organiza en varios niveles:

  • Identificación y modificación de patrones cognitivos: trabajo sobre pensamientos automáticos como “tengo que poder con todo”, “mostrar debilidad es fallar” o “si freno, todo se derrumba”; revisión de creencias centrales sobre autoexigencia y valor personal.
  • Psicoeducación: comprender la depresión y los mecanismos que la mantienen; desmontar la creencia de que “si funciono, no debería sentirme así”.
  • Intervenciones conductuales: activación orientada al placer y al autocuidado, no solo a la productividad; reaprendizaje del descanso como conducta válida.
  • Regulación emocional y manejo del estrés: desarrollo de habilidades para registrar, tolerar y expresar emociones; reducción de la sobrecarga crónica y del estrés desadaptativo.
  • Prevención de recaídas: detección temprana de señales de sobreexigencia y construcción de un equilibrio más sostenible entre hacer, ser y descansar.

“El abordaje integral permite recuperar el bienestar sin depender únicamente del rendimiento externo”, concluyó la psicóloga.

En cuanto a la prevención, el doctor Salinas señaló que no se juega solo en el consultorio. “También se construye en las escuelas, las familias, los lugares de trabajo y las instituciones, promoviendo educación emocional, vínculos de cuidado y un uso más saludable del entorno digital. Pensar la salud mental como parte de la salud integral implica fortalecer la atención primaria, sostener políticas públicas y seguir reduciendo el estigma que todavía rodea al sufrimiento psíquico. Hablar de depresión con responsabilidad no genera alarma. Permite reconocer, acompañar y tratar», finalizó.

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