Armando Esteban Quito

Hace muchos años, podíamos asistir a conciertos públicos y privados de alto nivel con artistas internacionales de gran calidad. Cómo olvidar el Caracas Pop Festival del 2001 y 2002, en el que vinieron numerosos cantantes internacionales a presentarse en vivo sobre la tarima frente a todos nosotros.

Así Era Venezuela

Los artistas que se presentaron en el 2001, en el Esatadio Olímpico de la UCV fueron: Ignacio Peña, UFF, Malanga, Caramelos de Cianuro, Wahala, Desorden Público, Los Amigos Invisibles, Maná, Rubén Blades, Christina Aguilera, Five, Sting, Collective Soul, Sheryl Crow y Oasis

Para el 2002, una nueva locación daría vida cerca de Guatire en el llamado «Valle del POP» y verían acción: Candy66, Ignacio Peña, Témpano, Caramelos de Cianuro, Ratones Paranoicos, Los Amigos Invisibles, La Ley, Korn, Static-X, Paulina Rubio, Roger Waters, No Doubt, Alanis Morissettey
Papa Roach.

Había para todo los gustos, venían estrellas de la salsa como Rubén Blades, y también llegamos a ver a grupos como No Doubt cantando su éxito «Don´t Speak»y dejando al pueblo venezolano alucinando con su talento.

Sting y Oasis no faltaron a esta cita maravillosa en la que todas estas estrellas internacionales de calidad, nos entretenían de la mejor manera con sus interpretaciones.

Pero no solo había talentos extranjeros, también estaba el exitoso grupo rockero de los Caramelos de Cianuro, con su «Verónica» y «su clásico «El Martillo» y sus «Sanitarios» que hacían delirar a los más jóvenes de esa época.

Y ni que decir del Desorden Público, que para ese entonces ya llevaba dos generaciones siendo imbatible y manteniendo la polémica que siempre crean con sus temas críticos contra los gobiernos.

El Caracas Pop Festival era un evento que traía a los mejores intérpretes para que el pueblo los disfrutara con entradas a precios bastante accesibles para la época.

El 13 de enero se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, un trastorno emocional que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, siendo considerada como la primera causa mundial de discapacidad.

Por: Día Internacional de

La depresión incide notablemente en las tasas de mortalidad y morbilidad. Impacta a personas de todas las edades y de manera muy significativa a adolescentes y personas de la tercera edad.

¿Por qué se celebra un día contra la depresión?

Con la proclamación de este día se pretende sensibilizar, orientar y prevenir a la población a nivel mundial sobre esta enfermedad, cuyas cifras aumentan de manera desproporcionada en el mundo.

Entre los principales rasgos característicos de la depresión se destacan tristeza permanente, pérdida de interés o placer en las actividades de la vida cotidiana (anhedonia), aislamiento, trastornos del sueño y del apetito, falta de concentración y sensación de cansancio.

En cualquier caso, se requiere atención médica especializada para su oportuno diagnóstico y tratamiento. No se trata de un simple decaimiento en el estado de ánimo o emocional, ya que puede conllevar al surgimiento de otras enfermedades como estrés, fobias, ansiedad, trastornos obsesivos y en el peor de los casos conducir al suicidio.

Influye notablemente la composición genética y el funcionamiento de los neurotransmisores cerebrales, definidos como aquellas sustancias químicas que ayudan a la transmisión de mensajes entre las células nerviosas del cerebro.

Causas de la depresión

Las causas que originan la depresión son múltiples, siendo las más comunes las siguientes:

  • Antecedentes personales y/o familiares con cuadros depresivos.
  • Composición química, genética y hormonal.
  • Exposición a situaciones estresantes y traumas.
  • Problemas económicos.
  • Situación laboral o desempleo.
  • Pérdida o enfermedad de un ser querido o mascota.
  • Rupturas sentimentales, divorcios.
  • Enfermedades preexistentes que pueden provocar síntomas depresivos, como el hipotiroidismo, la mononucleosis, entre otras afecciones.
  • Presiones de tipo social como el bullying (acoso escolar), cyberbulling (acoso por redes sociales) o mobbing (acoso laboral).

Tipos de depresión y síntomas más frecuentes

A continuación mencionamos los principales tipos de depresión, los cuales se diferencian por su duración y evolución, afectando el desempeño de actividades rutinarias y relaciones interpersonales, desde el punto de vista emocional, conductual, cognitivo y somático.

En todos los casos se precisa atención médica y terapéutica especializada, para su debido control y seguimiento:

Trastorno depresivo grave o trastorno depresivo mayor: este tipo de depresión es considerado como el más grave, ya que es prolongado en el tiempo y con posibilidad de episodios repetitivos. Afecta las actividades diarias como comer, dormir, así como la concentración. Se requiere de tratamiento farmacológico y terapia psicológica.

Trastorno depresivo persistente o distimia: es un tipo de depresión moderada, con los siguientes síntomas: pérdida de interés en las actividades normales, cambios en el sueño, baja autoestima, desesperanza, inapetencia, falta de energía y de concentración. El tratamiento incluye el uso de medicamentos y la terapia conversacional.

Depresión postparto: se diagnostica en el primer mes siguiente al nacimiento o alumbramiento. Los principales síntomas son insomnio, irritabilidad, desapego con el bebé, pérdida de apetito. El tratamiento se basa en terapia, antidepresivos y terapia hormonal.

Trastorno afectivo estacional: se produce generalmente durante la estación invernal, coincidiendo con la reducción de horas de sol. Los síntomas característicos son desesperanza y retraimiento social. Se requiere la aplicación de fototerapia, medicamentos y terapia conversacional.

Depresión psicótica: se caracteriza por la presencia de alucinaciones o episodios psicóticos con sentimientos de desesperanza, inutilidad o culpa, fatiga constante, retraimiento social e irritabilidad. Se requiere de un tratamiento farmacológico, conjuntamente con terapias psicológicas.

Enfermedad maniaco depresiva o trastorno bipolar: es un trastorno permanente que genera cambios cíclicos en el estado de ánimo, con altos emocionales (manía o hipomanía) y sentimientos de tristeza o depresión. El tratamiento incluye medicamentos estabilizantes del humor, antipsicóticos, antidepresivos y psicoterapia.

¿Cómo superar la depresión?

Superar un episodio depresivo requiere orientación médica especializada y apoyo por parte del entorno afectivo y familiar de la persona afectada. Mencionamos algunos consejos y recomendaciones para conllevar un proceso depresivo:

¡Exprésate! Siempre es importante buscar información y ayuda de cualquier índole: médica, terapéutica, afectiva, religiosa.

Sigue todas las indicaciones médicas y terapéuticas.

Adopta hábitos de vida saludables, mediante una alimentación balanceada, evitando el consumo de bebidas alcohólicas y estupefacientes, hacer actividad física y no fumar.

Aceptar, asimilar y concientizar que es un periodo temporal y no permanente, viviendo el presente y enfocando la atención en buscar estrategias adecuadas para superar la depresión ¡Siempre activo!

Hay que mantener una actitud firme ante las dificultades y contratiempos, procurando ejercer el control sobre nuestras emociones y evaluando de manera objetiva las situaciones.

Participa en grupos de apoyo o en actividades deportivas, recreativas o terapéuticas.

Cualquier persona es susceptible a pasar por un episodio depresivo, el cual puede ser imperceptible en la mayoría de los casos. La depresión es un trastorno que se puede diagnosticar a tiempo, siendo importante mantenerse informado y buscar la orientación necesaria sobre este tema tan sensible.

El 7 de enero de 2026, Marco Rubio, secretario de Estado, compareció ante el Congreso estadounidense para explicar la hoja de ruta que la Casa Blanca diseñó para el «día después en Venezuela», bajo la premisa expuesta por Donald Trump: «Vamos a administrar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa».

Por: Ramón Cardozo – DW

Rubio explicó a los legisladores que se habían establecido tres etapas: primero «estabilización», luego «recuperación» y, por último, «transición», con la salvedad de que «parte de esto se solapará».

La implementación de esta hoja de ruta se llevaría a cabo con la vicepresidenta del régimen, Delcy Rodríguez, como figura operativa, mientras la oposición democrática parece quedar al margen hasta la tercera etapa.

Legitimidad democrática, en último plano

La primera etapa, señaló Rubio, busca evitar que el país «caiga en el caos». Bajo esa lógica justificó el mantenimiento de la «cuarentena petrolera» y anunció que Washington tomaría entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano previamente sancionado para venderlos «a precios de mercado» y controlar la distribución de los fondos, de modo que no vayan «a la corrupción ni al régimen».

La segunda etapa es la de «recuperación», entendida como «asegurar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano de forma justa». Rubio también se refirió a un proceso de «reconciliación nacional», que permitiría reconstruir la sociedad civil. Solo al final de este proceso se ubica el tercer escalón: «la transición» hacia la democracia.

Esta secuencia relega la legitimidad democrática al último plano, abriendo la posibilidad de que se tomen decisiones estructurales que condicionarán el futuro del país, sin que ellas cuenten con la participación de autoridades legítimamente representativas del pueblo venezolano. Se trata de una secuencia que obedece a un «criterio político», que debe ser analizado con mucho detenimiento.

Los temores de los inversionistas estadounidenses

El componente económico de la segunda etapa en la hoja de ruta —asegurar el acceso de las empresas estadounidenses al mercado venezolano— no tardó en traducirse en acciones concretas.

El 9 de enero, Donald Trump convocó a una reunión a puerta cerrada en el Salón Este de la Casa Blanca con ejecutivos de las compañías energéticas más grandes de los Estados Unidos para persuadirlos de que invirtieran los más de 100.000 millones de dólares que se estiman necesarios para reconstruir y reactivar el sector petrolero venezolano.

La respuesta de los asistentes, según reportes de prensa, fue bastante cautelosa y escéptica. Los directivos de la industria petrolera expresaron reservas y señalaron los múltiples riesgos —legales, financieros y políticos— que suponen invertir en las condiciones actuales de Venezuela.

La inestabilidad política, las sanciones que aún pesan sobre el sector petrolero, las deudas existentes, la necesidad de garantías financieras, el estado de derecho y el marco legal venezolano vigente, fueron algunos de los principales obstáculos señalados por los empresarios.

El chavismo anuncia reforma integral del marco legal venezolano

Es previsible que Washington ya hubiera anticipado estas exigencias. Según nota de Reuters, dos fuentes habrían señalado que «funcionarios estadounidenses —entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio— en conversaciones con Delcy Rodríguez, plantearon que las empresas norteamericanas requieren contratos favorables para volver a Venezuela, debido al temor por los riesgos legales y financieros que implica invertir en el país».

El 8 de enero, un día antes de que Trump anunciara su encuentro con las petroleras, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista y hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que el legislativo emprendería «una reforma integral del marco legal venezolano».

Este ambicioso proyecto, emprendido por un régimen que «presuntamente” avanza hacia un proceso de transición, busca concentrar y sistematizar la normativa del país a través de la creación de ocho grandes códigos que abarcarán las áreas civil, penal, electoral, política, social y económica.

Entre los nuevos instrumentos destacan el Código de Democracia Directa y de Afianzamiento del Poder Popular, el Código Penal Popular y el Código Económico y de Comercio Productivo, el cual concentrará toda la legislación económica y comercial, incluyendo la modernización del marco legal para las relaciones comerciales.

Precisamente, este último se perfila como el vehículo para que el régimen chavista tutelado introduzca las reformas que demandan los futuros inversionistas. En este compendio podrían entrar reformas críticas como las modificaciones a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, a la Ley de Hidrocarburos Gaseosos, a la Ley de Protección de Inversiones, a la Ley de Contrataciones Públicas, junto con la derogación de la Ley Antibloqueo.

¿Quién puede comprometer al país?

Aunque el oficialismo encabezado por Delcy y Jorge Rodríguez se prepara para reescribir el andamiaje legal en materia económica y energética —como lo sugiere la anunciada iniciativa para la creación del Código Económico y de Comercio Productivo— y para una futura suscripción de acuerdos, la validez y conveniencia de estas acciones, emprendidas por un gobierno sin legitimidad democrática, y bajo tutela extranjera, genera profundas dudas.

Estas dudas surgen incluso dentro del propio mundo empresarial norteamericano. Amos Hochstein, socio director del grupo de inversión TWG Global, las resume con claridad: «Las empresas estadounidenses necesitan saber quiénes son sus contrapartes. ¿Están firmando acuerdos con el Gobierno venezolano? ¿Es legítimo el Gobierno venezolano?»

La respuesta a esta duda por parte de reconocidos juristas venezolanos, como el Dr. Asdrúbal Aguiar, ex magistrado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y secretario general del Grupo IDEA, es categórica: «Nicolás Maduro carecía de legitimidad de origen para el ejercicio de un gobierno, obviamente esa misma falta de legitimidad arrastra a la vicepresidente y al resto de sus ministros que ejercen el poder desde el punto de vista netamente fáctico».

En igual condición de ilegitimidad se encuentra la Asamblea Nacional chavista, electa en mayo de 2025. El proceso, desarrollado bajo el control total del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, estuvo marcado por una abstención masiva, una gestión opaca y parcializada del árbitro electoral, la persecución de adversarios y severas restricciones a las libertades fundamentales. Distintos gobiernos, incluyendo el de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, calificaron este proceso como un acto carente de validez democrática.

La transición no puede esperar a la recuperación

En estos 26 años de gestión, el chavismo destruyó la industria petrolera venezolana, un sector que durante gran parte del siglo XX figuró entre los más eficientes del mundo.

Su recuperación técnica y financiera exige capital y tecnología que el país no posee actualmente. Tal y como han planteado los programas de la oposición democrática, esa recuperación pasa por reabrirse a los socios occidentales y a la inversión extranjera. El debate no es la apertura, sino quién posee la legitimidad para comprometer los recursos estratégicos de la nación.

En los últimos años, el petróleo y el gas han concentrado más del 90 por ciento de las exportaciones venezolanas y son la principal fuente de ingresos del Estado. Pero su peso no es solo fiscal: desde mediados del siglo XX, el sector energético estructura la economía venezolana y ha sido la palanca del desarrollo en el país. Por eso, comprometer esos recursos mediante reformas legales y convenios de largo plazo es una decisión soberana que solo la puede asumir un gobierno con mandato popular.

Delegar esa tarea en manos de quienes destruyeron la industria y, además, carecen de legitimidad democrática constituye un contrasentido político y un riesgo jurídico. Implica imponer a Venezuela, sin representación legítima, decisiones estructurales que condicionarán su futuro económico, obligando a la democracia futura a convalidar hechos consumados.

Si se quiere que la recuperación sea estable en el tiempo y con aceptación social, la transición hacia la democracia debería preceder al proceso de reconstrucción. O, en todo caso, ambas etapas deben avanzar en forma simultánea.

Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes (12.01.2026), entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones como parte del proceso de liberación de un «número importante» de personas anunciado el pasado jueves por las autoridades.

DW

Los parientes de los detenidos denuncian que, de momento, son «muy pocos» los que han salido e insisten en que «todos» deben ser liberados.

Desde el jueves, más de cincuenta han sido excarcelados, según organizaciones no gubernamentales y de oposición, mientras que el Gobierno asegura que 116 personas fueron liberadas.

Entretanto, decenas de familiares se encuentran en las afueras de la cárcel de El Rodeo I, en una zona cercana a Caracas, donde Aurora Silva, esposa del exdiputado opositor Freddy Superlano, quien está recluido en ese recinto, aseguró a EFE que hay «impaciencia y descontento», pero también «esperanza» de que estén «en libertad muy pronto».

«Nosotros esperamos que en las próximas horas, en los próximos días, sean las liberaciones totales de todos los presos políticos, porque realmente son muy pocos los que han liberado hasta ahora», dijo.

El diario local El Nacional reportó que decenas de familias se instalaron en unas 15 tiendas de campaña a pocos pasos de El Rodeo I, ubicado en una ciudad dormitorio a una hora de Caracas.

La ONG Foro Penal, que hasta este domingo computaba poco más de 800 presos políticos, confirmó hasta las 21:15 horas de este lunes (02:15 CET del martes) la excarcelación de 56 personas, mientras que la mayor coalición opositora, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), registró hasta las 21:10 hora local (02:10 CET del martes) un total de 73.

Piden información verificable

El Ministerio para el Servicio Penitenciario informó temprano este lunes de «116 nuevas excarcelaciones», pero no dio detalles en el comunicado, donde señaló que estas medidas «han beneficiado a personas privadas de libertad por hechos asociados a alterar el orden constitucional y atentar contra la estabilidad de la nación».

Además, indicó que estas actuaciones «dan seguimiento a la revisión integral de causas, iniciada voluntariamente por el presidente constitucional Nicolás Maduro» -capturado por Estados Unidos el pasado 3 de enero junto con su esposa, Cilia Flores- y continuada por la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, quien este lunes cumplió una semana en el cargo.

La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) pidió a través de X que el proceso se desarrolle «con plena transparencia, información verificable y sin dilaciones».

Más temprano, en las adyacencias de El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Caracas, Mayra Morales, hermana de Ricardo Fonseca, dijo a EFE que están en el lugar «desde el día uno (8 de enero)», con «mucha fe» de que «liberen a todos los presos políticos», incluyendo a su familiar, del que aseguró no sabe nada desde hace seis meses.

Vigilia en la frontera colombo venezolana

 Con una vigilia a la luz de velas, familiares de los colombianos presos en Venezuela expresaron este lunes, en uno de los puentes fronterizos, su esperanza de que los detenidos sean incluidos en las liberaciones que hace el Gobierno del país vecino.

Bajo la consigna ‘Acompaña a los familiares de los presos políticos’, decenas de personas se congregaron en el puente internacional Simón Bolívar para exigir la liberación de 19 colombianos que, según aseguran, permanecen injustamente tras las rejas en cárceles venezolanas desde hace años.

Del lado colombiano del puente, las familias cubrieron el piso con fotografías de los detenidos y con pancartas clamaron por su libertad, que esperan ansiosas desde que la semana pasada las autoridades venezolanas empezaron a liberar presos, entre ellos cinco españoles y dos italianos.

Un tribunal federal de Nueva York sentenció este lunes a cadena perpetua más 30 años de prisión Carlos Eduardo Orense Azócar, uno de los principales operadores del narcotráfico venezolano y figura central de la organización terrorista Cartel de los Soles.

Infobae

Orense Azócar fue hallado culpable de conspirar para importar cientos de toneladas de cocaína a Estados Unidos, en asociación con altos mandos militares, policías y funcionarios del régimen venezolano.

La condena fue dictada por el juez Vernon S. Broderick tras un juicio de dos semanas en el que la Fiscalía presentó pruebas de la estrecha relación de Orense Azócar con la estructura estatal venezolana.

Carlos Orense Azócar es uno de los traficantes de cocaína más prolíficos jamás sentenciados en este tribunal, responsable de la distribución de cientos de toneladas de cocaína a Estados Unidos”, afirmó el fiscal Jay Clayton, quien subrayó el “daño incalculable” causado a la sociedad estadounidense por las actividades del condenado.

Orense Azócar, apodado “Tornapool” o “El Gordo Orense”, dirigía una organización criminal que operaba en el estado Apure y otras regiones fronterizas de Venezuela, desde donde coordinaba el almacenamiento y envío de grandes cargamentos de droga.

Utilizaba fincas y aserraderos como centros logísticos, donde ocultaba la cocaína en tanques subterráneos y en cargamentos de madera, una técnica empleada para disimular el olor del estupefaciente. “Era parte de un sistema político corrupto que permitió que su negocio de drogas prosperara”, señaló la fiscal Kaylan Lasky ante el jurado.

Las operaciones de Orense Azócar incluían rutas aéreas y marítimas que conectaban Venezuela con México, la República Dominicana y otros destinos del Caribe, utilizando aviones con transpondedores fraudulentos y lanchas rápidas.

Para garantizar el libre tránsito de los cargamentos, pagaba sobornos a generales del ejército, comisionados de policía y funcionarios de inteligencia.

El acusado los compró y pagó todos con el dinero más sucio de la droga”, agregó Lasky.

La investigación reveló que la protección estatal no solo le facilitaba acceso a armamento militar y a pistas clandestinas, sino que también le ofrecía impunidad frente a operativos policiales y militares. La organización de Orense Azócar mantenía alianzas con grupos armados colombianos y venezolanos, que colaboraban en la producción y el transporte de la droga por la frontera. Además, disponía de equipos armados con fusiles automáticos, subametralladoras y vehículos blindados, y llegó a emplear ametralladoras calibre .50 para custodiar sus rutas.

La Fiscalía estadounidense documentó que Orense Azócar distribuyó cientos de toneladas de cocaína y acumuló decenas de millones de dólares mediante sus actividades ilícitas. Además, el juicio expuso conexiones con altos ejecutivos de la industria petrolera estatal, incluyendo un ex directivo de Citgo, que habría ayudado a lavar dinero del narcotráfico a mediados de los años 2000.

Orense Azócar fue un capo criminal que construyó un imperio sobre la base de la corrupción, el fraude y el soborno”, declaró el director de la DEA, Terrance C. Cole.

“La decisión de hoy deja claro que la DEA perseguirá y llevará ante la justicia a los narcotraficantes internacionales, sin importar cuán poderosos se crean”, añadió.

Durante el proceso, Orense Azócar intentó defender su inocencia ante los cargos de conspiración para importar narcóticos y posesión de armas de fuego. Sin embargo, las pruebas presentadas, incluidos testimonios de testigos y documentos incautados, demostraron la estructura jerárquica y el apoyo institucional que le permitieron operar durante años con total impunidad en Venezuela y la región.

La sentencia marca un hito en la lucha contra el narcotráfico transnacional y expone la profundidad de la relación entre organizaciones criminales y el aparato estatal venezolano. Orense Azócar permanecerá bajo custodia federal en Estados Unidos, donde deberá cumplir la condena impuesta por la justicia estadounidense.

Venezuela se encuentra en medio de una convulsión política luego de la captura del presidente Nicolás Maduro por tropas estadounidenses el pasado 3 de enero de 2026. Inmediatamente, el gobierno se movilizó para suplir el puesto con la nueva presidenta interinaDelcy Rodríguez; sin embargo, lejos de tranquilizar al pueblo, su elección ha sido foco de investigaciones, en especial sobre su círculo cercano.

El Heraldo de México

Entre las personas de interés que han salido a la luz desde la llegada de Rodríguez a la presidencia en Venezuela se encuentra Yussef Abou Nassif Smaili, pareja de la gobernante y quien ha mantenido un perfil bajo durante años. No obstante, los ojos internacionales se encuentran posados sobre él y su poder dentro del país. 

Aunque numerosos medios lo identifican como la pareja sentimental de Rodríguez desde 2017, no hay registros públicos de un matrimonio formal ni de hijos en común. Sin embargo, el vínculo entre ambos no es solo personal, pues en los últimos años ha estado rodeado de serias acusaciones de enriquecimiento ligado al gobierno venezolano.

¿Quién es Yussef Abou Nassif Smaili, presunta pareja de la presidenta venezolana Delcy Rodríguez?

De acuerdo con medios como El Financiero, Yussef Abou Nassif Smaili es un empresario venezolano de ascendencia libanesa y aunque se desconoce su edad exacta, se especula que podría rondar entre los 36 y 40 años aproximadamente, pues la información sobre su vida personal se ha mantenido reservada hasta ahora.

Antes de consolidar su emporio empresarial, trabajó hasta 2010 en Interbursa, una casa de bolsa con presencia en México y vinculaciones con operadores financieros latinoamericanos. Desde entonces, y junto con sus hermanos, habría desarrollado un conglomerado que se expande por sectores como la importación de alimentosconstrucciónservicios turísticosbienes raíces y empaquetado de productos.

Una de las empresas más mencionadas asociadas a su nombre es Mass Joy Industries LTD, registrada en Hong Kong y vinculada a operaciones comerciales que ingresaban productos alimenticios y otros bienes a Venezuela.

Según con organizaciones de investigación como Armando.info difundieron que ésta y otras firmas vinculadas a los Abou Nassif fueron proveedoras de productos relacionados con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa estatal que en teoría distribuía alimentos subsidiados pero que fue denunciada por irregularidades, sobreprecios y falta de entrega efectiva de productos a la población.

Otra de las empresas relacionadas con Yussef Abou Nassif son las tiendas Ok Mart que habrían nacido durante la pandemia del 2020; según con medios locales, esta cadena comercial recibe cerca de 500 millones de dólares al año y cuenta con presencia en zonas estratégicas de Caracas, dentro de inmuebles que habrían sido expropiados por el Estado previamente.

Lo que más despertó la atención de investigadores y analistas es la magnitud del capital que se le atribuye, pues según reportes de la prensa española, entre ellos el diario El Debate, el patrimonio de Yussef Abou Nassif Smaili podría rondar los 500 millones de euros, una cifra que, de acuerdo con esas publicaciones, habría sido construida en buena parte gracias a su participación en operaciones de suministro, importaciones y acuerdos comerciales con entidades del Estado venezolano.

El caso de Yussef Abou Nassif Smaili no se limita a su vínculo personal con Delcy Rodríguez ya que su nombre se convirtió en un punto de partida para examinar cómo se construyen grandes fortunas en sistemas políticos altamente centralizados, donde convergen intermediarios privados, contratos públicos y una baja transparencia institucional.

Al igual que en Panamá, la noche del 19 de diciembre cuando se dio la intervención militar de Estados Unidos acabando con 21 años de implacable dictadura, está ocurriendo en Venezuela. Con la operación militar para detener al dictador Maduro y su esposa Cilia, trasladándolo a ser juzgado por tribunales estadunidenses, nos recuerda lo que vivimos aquí.

Los “internacionalistas trasnochados” y la izquierda “caviar” han repudiado lo ocurrido calificándolo de secuestro. Sus voceros han inundado las redes clamando por “respeto del derecho internacional”, el mismo que ignoraron tantas veces la tragedia de Panamá y lo criminal que hicieron los gobernantes chavistas.

Han criticado duramente al “imperialismo yanqui”. No les importó que, con esa condena, terminaban apoyando a un régimen represivo como el de Noriega, en el caso de Panamá, desconociendo el infierno en que vivíamos. Ahora, proporciones guardadas, terminan apoyando a unos criminales y narcotraficantes como Maduro y su esposa, destructores de un próspero y rico país, llevando al exilio a más de ocho millones de venezolanos.

En 1989, Panamá vivía en penumbras. Habían anulado las elecciones de mayo de ese año, ganadas siete a tres por la oposición. Se robaron las primeras elecciones desde el golpe de Estado en 1968, celebradas en 1984. Asesinaban a opositores como a Hugo Spadafora. Crearon los batallones de la dignidad para amedrentar a la población y las salvajes militares dobberman para reprimirla y detenerla.

Ante la falta de oportunidades y la persecución los panameños inmigraban, algo nunca visto en nuestra historia. La economía estaba por el suelo. A pesar de todas las negociaciones que se dieron con Noriega para asegurarle un exilio dorado si renunciaba y se iba, siempre terminaba burlándose de los enviados del Departamento de Estado.

Noriega, machete en mano, declaró la guerra a Estados Unidos. Se llegó a la conclusión de que Noriega y su grupo se quedarían en el poder, pese a no tener ningún respaldo popular. ¡Que parecido 1989 en Panamá a la Venezuela del 2026!

Habíamos agotado todas las vías pacíficas para lograr un cambio. Inclusive, desde los cuarteles infructuosamente se dieron dos rebeliones de grupos importantes de militares para deponer a Noriega. En ambos casos, 16 de marzo de 1988 y 3 de octubre de 1989, los rebeldes fueron presos sometidos a intensas torturas o ajusticiados por órdenes del mismo Noriega.

La Venezuela del 2026 es un calco de lo de Panamá en 1989. Las vías pacíficas agotadas. Los diálogos y las mediaciones en la OEA y con Estados Unidos, en nuestro caso, y el de Venezuela en Santo Domingo, Oslo, en Qatar, en Barbados, las gestiones del Vaticano, por mencionar solo algunos, terminaron en nada. Los dictadores se burlaron de todas esas mediaciones internacionales porque simplemente no tenían intención de dejar el poder. Querían ganar tiempo y más nada. Se burlaron de medio mundo.

Noriega, por la estrecha relación que tuvo por 30 años como agente de la CIA, nunca pensó que Estados Unidos terminarían con su régimen en la forma como lo hicieron. Maduro, quizás, tuvo la misma sensación. Pensó, por la forma “chistosa” como se presentaba en público, que Trump jamás se atrevería a hacer lo que hizo y que su gente nunca lo traicionaría. Que, conociendo la forma particular de actuar de Trump, todo era solo un “bluff”. Ambos se equivocaron.

A los “internacionalistas” de hoy les sorprende por qué en Panamá, al igual que en Venezuela, las intervenciones militares del 20 de diciembre de 1989 y del 3 de enero del 2026, fueron vistas por la población con enorme regocijo, considerando a ambas como una “liberación”.

En Panamá fueron liberados todos los presos políticos, civiles y militares. La gente se fue a la calle a celebrar porque todo había terminado. En Venezuela ha sido diferente porque todavía quedan resquicios de la dictadura que todos esperan sean removidos cuanto antes, pero basta a ver la reacción de tantos venezolanos que se fueron del país, para entender por qué el ciudadano común de ese país hermano está feliz con todo lo que pasó.

Le sugiero a esos “puros de la izquierda corrupta del mundo” que pregunten a los habitantes de Cuba y de Nicaragua, ¿si no quisieran que, en sus países, dominados por regímenes totalitarios, pasé algo parecido a un 20 de diciembre de 1989 o el 3 de enero del 2026.

No lo preguntarán, de seguro, porque de antemano conocen la respuesta. El derecho internacional protege la soberanía de los pueblos, no la de dictadores sanguinarios y corruptos.

Por Guillermo A. Cochez

Analista político

Las masivas protestas contra el régimen iraní han sido respondidas con una brutal represión que ha dejado un saldo devastador en todo el país. Testimonios recogidos por la BBC describen ejecuciones sumarias, disparos a quemarropa contra multitudes desarmadas y morgues desbordadas de cuerpos, en medio de las restricciones informativas que dificultan la verificación independiente de los hechos.

Infobae

La movilización ciudadana, que desafía abiertamente al poder, se ha convertido en el mayor reto para los ayatollahs en años, mientras la respuesta oficial apunta a silenciar cualquier forma de disidencia a costa de cientos de vidas.

Lo vi con mis propios ojos: dispararon directamente contra filas de manifestantes y la gente caía donde estaba”, relató Omid, un hombre de unos 40 años que participó en protestas en una ciudad del sur de Irán. Su nombre fue modificado por razones de seguridad.

Según su testimonio, las fuerzas de seguridad utilizaron rifles de asalto de estilo Kaláshnikov contra civiles.

Estamos luchando contra un régimen brutal con las manos vacías”, afirmó.

Relatos similares llegaron desde distintos puntos del país tras las manifestaciones masivas de esta semana, una de las mayores oleadas de protestas antigubernamentales en años. Las movilizaciones se intensificaron durante varias noches consecutivas y sumaron nuevos participantes tras los llamados del opositor exiliado Reza Pahlavi. En respuesta, el régimen persa restringió el acceso a internet.

Un día después de una de las mayores jornadas de protesta, el líder supremo Ali Khamenei amenazó con que “la República Islámica no retrocederá”. Testigos sostienen que la violencia más grave se produjo tras ese mensaje, cuando fuerzas bajo el mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica intensificaron la represión.

Desde Teherán, una joven describió el ambiente como apocalíptico. “Parecía el día del juicio final”, dijo. Aseguró que incluso barrios alejados del centro estaban llenos de manifestantes.

El viernes solo mataron y mataron. Verlo me dejó sin fuerzas. Fue un día sangriento”, declaró. Tras esa jornada, señaló, muchas personas dejaron de salir a las calles y comenzaron a protestar desde callejones o desde sus casas.Así reprimen las fuerzas de seguridad de Irán durante las protestas

En Fardis, al oeste de la capital, testigos afirmaron que miembros de la fuerza paramilitar Basij atacaron a los manifestantes tras horas sin presencia policial. Según esos relatos, agentes uniformados en motocicletas dispararon munición real y vehículos sin identificación recorrieron callejones disparando incluso contra residentes que no participaban en las protestas. “Murieron dos o tres personas en cada callejón”, afirmó un testigo.

“En la guerra, ambos bandos tienen armas. Aquí, la gente solo canta y muere. Es una guerra unilateral”, añadió.

Las cifras de víctimas siguen siendo inciertas. La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, informó que al menos 648 manifestantes murieron, incluidos menores de edad. Sin embargo, fuentes locales aseguran que el número real podría ser mucho mayor. La BBC advirtió que no puede verificar de forma independiente estas cifras y que el régimen iraní no ha difundido estadísticas oficiales transparentes.

Mientras tanto, el sistema sanitario y forense se vio desbordado. Enfermeros y médicos relataron haber visto numerosos cuerpos y heridos con lesiones graves, especialmente en cabeza y ojos. “Los hospitales estaban saturados y no podían atender a los casos más severos”, indicaron. Algunos testigos hablaron de cadáveres apilados y de cuerpos que no fueron entregados a sus familias.

Videos verificados muestran decenas de cuerpos en el centro forense de Kahrizak, en Teherán, así como camiones descargando cadáveres. Un trabajador de una morgue en Mashhad afirmó que entre 180 y 200 cuerpos con heridas severas fueron enterrados antes del amanecer. En Rasht, una fuente aseguró que se exigió a las familias “pagar por las balas” antes de retirar los cuerpos.

Ante estos informes, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó estar “conmocionado por los reportes de violencia y uso excesivo de la fuerza”. La relatora especial Mai Sato advirtió que “independientemente del número de muertos, el uso de fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad es profundamente preocupante”.

Los directorios ejecutivos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial se reunieron para discutir sobre Venezuela la semana pasada, según personas familiarizadas con el asunto, en medio de expectativas de que la nación necesitará asistencia importante para revivir su economía aislada durante mucho tiempo.

Infobae

Las reuniones de finales de la semana pasada no estaban programadas previamente, agregaron las fuentes, que pidieron no ser identificadas debido a que las conversaciones son privadas. El directorio del Banco Interamericano de Desarrollo también se reunió la semana pasada para tratar el tema de Venezuela, añadieron dos de las fuentes.

Las conversaciones precedieron a un informe que indicaba que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se reuniría con los directores del FMI y el Banco Mundial para tratar la reanudación de los compromisos de los prestamistas multilaterales con Venezuela. Reuters indicó que dichas reuniones se celebrarían esta semana, citando una entrevista con Bessent.

La relación de Venezuela con el FMI se desplomó durante el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez, quien lo consideraba una herramienta al servicio de los intereses estadounidenses. En 2007, amenazó con retirarse del Fondo y del Banco Mundial. El aislamiento de la nación sudamericana se profundizó durante el mandato del sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, hasta que Estados Unidos lo capturó y destituyó el 3 de enero.

El FMI no ha realizado su revisión anual estándar de Venezuela —la consulta del Artículo IV— desde 2004. En 2018, el directorio ejecutivo del fondo emitió una declaración de censura contra el país por no proporcionar información.

Escasez de datos

Las reuniones informales tanto en el FMI como en el Banco Mundial se centraron en la evolución económica del país, según fuentes familiarizadas con las conversaciones. Las conversaciones también pusieron de relieve la falta de datos oficiales sobre el país, añadieron.

Un portavoz del FMI indicó que el personal del fondo se reúne periódicamente con el Directorio Ejecutivo para tratar asuntos de cada país, pero no había anunciado ninguna reunión específica. Un portavoz del Banco Mundial declinó hacer comentarios sobre las deliberaciones del Directorio. Un portavoz del BID indicó que el Directorio del banco analiza eventos relevantes en la región durante sus reuniones regulares, y declinó hacer más comentarios.

Venezuela podría utilizar alrededor de 5.000 millones de dólares de sus activos de reserva en el FMI -los llamados Derechos Especiales de Giro (DEG)- como parte de un paquete para revitalizar su economía, dijo Bessent a Reuters.

Según las normas del FMI, los 191 miembros reciben activos en DEG asignados según su posición relativa en la economía mundial. La gran mayoría de los países pueden canjear esas reservas por efectivo si así lo solicitan, pero Venezuela tiene prohibido hacerlo hasta que la comunidad internacional reconozca un gobierno en Caracas.

Durante la pandemia de 2020, Maduro pidió a la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, que ayudara a Venezuela a fortalecer la capacidad de respuesta de su sistema de salud, pero Venezuela no pudo acceder a sus DEG.

Los DEG son un activo de reserva internacional que puede convertirse en dólares, euros, yenes, libras esterlinas y yuanes chinos.

La DEA maneja un informe entregado por colaboradores en Venezuela sobre los negocios del entorno de la mujer que hoy está a cargo del país, Delcy Rodríguez. El documento, que se basa en investigaciones del medio de investigación venezolano ‘Armando Info’, describe cómo los hermanos Abou Nassif consolidaron un emporio mediante contratos estatales durante el ascenso político de los Rodríguez y coincidiendo con el inicio de la peor crisis humanitaria que ha vivido el país.

Por: Andrés Gerlotti Slusnys – ABC

De los tres hermanos de origen libanés, destaca la figura de Yussef Abou Nassif Smaili, un empresario de 40 años que es señalado de ser la pareja sentimental de Delcy Rodríguez. Una vinculación que ha funcionado como motor para obtener contratos masivos en áreas sensibles.

El documento que maneja la DEA menciona sospechas de posibles vínculos entre Yussef y las organizaciones Hizbolá y Hamás, aunque el mismo texto aclara que se trata de meras acusaciones sin pruebas sólidas ni evidencias concretas.

La trayectoria económica de Yussef Abou Nassif en Venezuela comenzó en el sector financiero. Trabajó hasta el año 2010 en Interbursa, una casa de bolsa que pertenecía a Juan Domingo Cordero en sociedad con Raúl Gorrín. En esa época, estas firmas aprovecharon la bonanza de las transacciones cambiarias en el país. Poco después de su paso por esa entidad, los propietarios de Interbursa adquirieron el canal de noticias Globovisión, un medio que antes era muy crítico con el Gobierno y que hoy actúa como un vehículo propagandístico más.

La importación de alimentos generó el grueso de su fortuna. Entre 2017 y 2018, los hermanos Abou Nassif captaron contratos por 413 millones de dólares. Los fondos procedían de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un sistema de reparto de comida —de baja calidad— subsidiada por el Gobierno y que ha servido como método de control social, condicionando la entrega de esas ayudas a la lealtad política.

El negocio del hambre

El grupo utilizó sociedades con sede en Hong Kong para gestionar los contratos de importación. Según los documentos de ‘Armando Info’, la estatal Corpovex firmó en octubre de 2017 un acuerdo de 132 millones de dólares con una firma representada por Yussef Abou Nassif. Solo un mes después, en noviembre de ese año, el organismo selló otros dos contratos por valor de 159 millones y 122,8 millones de dólares. Estos acuerdos consolidaron al clan como un contratista prioritario del Estado en apenas un trimestre.

Yussef y su hermano mayor, Omar Abou Nassif, se repartieron la representación legal de estas sociedades. En los registros internos del Ministerio de Alimentación, los funcionarios identificaban al entramado como el «grupo árabes». Su modelo operativo seguía el esquema de Alex Saab, el principal contratista de los suministros estatales y acusado de ser testaferro de Maduro. De esta forma, el clan aseguró una porción significativa del mercado de productos básicos durante la etapa de mayor escasez en el país.

En marzo de 2019, el grupo diversificó sus negocios hacia el sector sanitario. A través de una de sus firmas en el extranjero, acordaron la venta de kits de hemodiálisis al Estado por 145 millones de euros. Los insumos estaban destinados al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. En ese momento, los hospitales públicos sufrían una crisis extrema para atender a los pacientes dializados.

La forma de pago de estos suministros médicos fue atípica. El instituto estatal comunicó a la empresa que liquidaría la deuda con materias primas. Específicamente, ofreció crudo y fuel oil. Esta maniobra vinculó directamente a los Abou Nassif con la comercialización de petróleo. El uso de hidrocarburos permitió al grupo sortear las restricciones del sistema bancario internacional derivadas de las sanciones económicas.

En 2019, el grupo también incursionó en el sector minorista con la apertura de la cadena OK Mart. Nabil Abou Nassif, quien fue director de finanzas en la Alcaldía de Caracas durante la gestión de Jorge Rodríguez, registró la marca poco después de dejar su cargo público. Estos establecimientos se especializan en la venta de productos importados de alta gama, un modelo de negocio que en Venezuela se denomina «bodegón». Mientras el país enfrentaba dificultades de abastecimiento, estos locales ofrecían artículos extranjeros con precios marcados en dólares.

Durante la pandemia, la empresa abrió tres sedes en la capital. Una de ellas se instaló en la planta baja del edificio Los Andes, en Sabana Grande. Este inmueble fue expropiado por Hugo Chávez para ser una residencia estudiantil y luego se usó como centro de aislamiento sanitario. La apertura de un comercio de lujo en un espacio estatal generó críticas sobre el uso de bienes públicos para favorecer a personas vinculadas al poder.

Un emporio a la sombra

Las operaciones internacionales de los hermanos Abou Nassif han enfrentado procesos legales fuera de Venezuela. En México, la Unidad de Inteligencia Financiera bloqueó las cuentas de sus empresas registradas en Hong Kong. Esta acción fue el resultado de una investigación de la Fiscalía mexicana sobre la venta de alimentos con sobreprecio. Las autoridades de ese país detectaron que los productos enviados a Venezuela para los programas sociales eran de baja calidad y tenían costes inflados. Las pesquisas mexicanas involucraron también a otras redes de contratistas vinculados al Gobierno venezolano.

Omar Abou Nassif ha ejercido como mediador político y financiero. En abril de 2019, participó en reuniones con empresarios extranjeros tras el gran apagón nacional que paralizó el país durante una semana. Las gestiones, facilitadas por el entorno de Delcy Rodríguez, buscaban adquirir equipos para paliar la crisis eléctrica. En estos encuentros se planteó el uso de canales financieros en Asia, con transacciones vía Hong Kong.

El clan mantiene alianzas con sectores de la élite empresarial surgida en la última década, compartiendo intereses con propietarios de grandes almacenes, franquicias deportivas y plataformas de pago electrónico. La familia controla una red que abarca desde el empaquetado de alimentos hasta la logística. En los registros mercantiles, los hermanos Yussef, Omar y Jamal rotan sus cargos como directivos o accionistas, una estrategia que les permite mantener el control del capital dentro del núcleo familiar.

La conexión con el ámbito deportivo tiene nombre propio: Jorge Giménez Ochoa, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). Las investigaciones de ‘Armando Info’ revelan que los nexos entre el entorno íntimo de Delcy Rodríguez y el liderazgo del fútbol nacional convergen en vuelos oficiales y negocios millonarios. Un ejemplo claro ocurrió el 14 de junio de 2021, apenas dos semanas después de que Giménez asumiera la presidencia de la FVF. En esa fecha, viajó a Qatar en un avión de Conviasa -la línea aérea de bandera venezolana- como parte de una comitiva encabezada por la entonces vicepresidenta. En la lista de pasajeros figuraba también Yussef Abou Nassif, lo que evidencia la estrecha cercanía y la operatividad conjunta entre la pareja sentimental de la funcionaria y el joven jerarca del fútbol venezolano.

Más allá de los viajes compartidos, la relación se cimenta en un modelo de negocios paralelo. Al igual que el clan Abou Nassif, Giménez ha logrado contratos masivos para el suministro de alimentos a los CLAP y participa en el esquema de intercambio de petróleo por deuda que PDVSA implementó para evadir sanciones. Giménez fue señalado como el posible sucesor de Alex Saab -cuando este se encontraba detenido en EE.UU.- en la estructura de contratistas privilegiados. Una red de intereses cruzados que demuestra cómo la diplomacia deportiva y las estructuras logísticas de importación operan bajo el mismo paraguas político, consolidando un bloque de poder que se mueve indistintamente entre estadios y despachos ministeriales.

A pesar de su influencia, Yussef Abou Nassif permanece alejado del foco público. Aunque la mayor parte de estos datos se publicaron en 2021, se estima que sus beneficios y contratos han seguido aumentando. Roberto Deniz, el periodista de ‘Armando Info’ que destapó esta maraña de negocios, vive hoy en el exilio forzado, reflejo de la falta de libertad de prensa en Venezuela y las represalias contra quienes investigan la corrupción.

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