Para mucha gente, ya estamos en los momentos más emotivos del año: las calles se iluminan a la vez que se llenan de gente, las personas de nuestro alrededor muestran felicidad por las reuniones familiares y algunos entran en una burbuja de emociones positivas. Son sensaciones casi inexplicables en estos días de fiestas y tradición que provienen de la religión católica, esta es la razón principal por la que celebramos esta festividad. Una celebración tan extendida por el continente europeo que nos cuesta imaginar un mes de diciembre sin todo lo que se entiende como “ambiente navideño”.
A pesar de que la Navidad se ha convertido en una de las festividades más celebradas a nivel global, en algunos países su conmemoración está restringida o incluso prohibida. Las razones detrás de estas restricciones son diversas y van desde la religión predominante hasta políticas culturales estrictas.
En Corea del Norte, por ejemplo, cualquier celebración de carácter religioso que no esté alineada con los principios del régimen está vetada. La Navidad, como símbolo del cristianismo, se considera una amenaza ideológica. Manifestaciones públicas o privadas de esta festividad pueden acarrear severas sanciones, reflejando el control absoluto que ejerce el Gobierno sobre las prácticas sociales y religiosas.
De manera similar, en Somalia las autoridades han decidido prohibir la Navidad para evitar tensiones religiosas. En este país de mayoría musulmana, cualquier manifestación de una festividad cristiana es vista como contraria a sus tradiciones. Además, temen que estas celebraciones puedan ser un blanco para ataques por parte de grupos extremistas.
Otro caso relevante es el de Brunéi, donde las restricciones surgieron en 2015 con la implementación de leyes basadas en la sharía. Aunque los no musulmanes pueden celebrar la Navidad en privado, cualquier símbolo o acto público relacionado con esta festividad es considerado una violación de las normas religiosas.
En Tayikistán, aunque las restricciones no son tan severas, el Gobierno ha impuesto limitaciones a las celebraciones navideñas en espacios públicos. Estas restricciones incluyen la prohibición de árboles de Navidad, fuegos artificiales y regalos en las escuelas, con el propósito de preservar las tradiciones culturales propias del país.
Por otro lado, Arabia Saudita ha comenzado a flexibilizar su postura hacia la Navidad, especialmente en los últimos años. Sin embargo, aún prevalece una visión conservadora que desalienta cualquier manifestación pública de esta festividad. Los cristianos que residen en el país suelen conmemorarlo en la privacidad de sus hogares, lejos de la vista pública.
Sin prohibición, pero sin fiesta
Existen también países donde la Navidad no está oficialmente prohibida, pero su celebración no es bien vista o es poco común. En China, por ejemplo, aunque la Navidad ha ganado popularidad en las ciudades como una celebración comercial, las autoridades han tomado medidas en algunas regiones para desalentar estas festividades. Esto se debe a un interés por destacar las tradiciones culturales chinas por encima de influencias extranjeras.
Mientras tanto, en Japón, la Navidad ha sido reinterpretada como una festividad romántica y comercial, desvinculada de su origen religioso. Aunque no es una tradición oficial, se celebra con luces, cenas especiales y costumbres peculiares como la cena de pollo frito de KFC, popularizada por una campaña publicitaria en la década de 1970.
Documentos en poder de la Fiscalía y organismos de inteligencia de Estados Unidos revelaron que el gobierno de chavista en Venezuela puso en marcha una estructura financiera que permitió desviar recursos públicos venezolanos hacia Irán, en un esquema que benefició principalmente al régimen iraní y debilitó la transparencia fiscal del país.
La documentación, a la que tuvo acceso el diario español ABC, revela que Venezuela funcionó como una plataforma financiera y logística encubierta para Irán, facilitando la evasión de sanciones internacionales y el flujo de capitales hacia sectores estratégicos, incluidos energía, infraestructura y áreas de uso dual con posibles fines militares.
De acuerdo con los archivos, estos mecanismos también estarían siendo investigados por su posible utilización para canalizar pagos hacia terceros países, entre ellos España, a través de intermediarios empresariales, fondos binacionales y redes financieras en jurisdicciones opacas.
Una arquitectura financiera para mover dinero entre Venezuela e Irán
Entre 2006 y 2009, Caracas y Teherán firmaron al menos 279 acuerdos de cooperación en áreas como petróleo, petroquímica, industria, banca y tecnología, lo que elevó el intercambio comercial bilateral por encima de los 6.000 millones de dólares. Sin embargo, lejos de limitarse a proyectos productivos, esta relación derivó en una compleja arquitectura financiera diseñada para mover recursos fuera de los controles tradicionales.
Según las investigaciones, el chavismo recurrió a fondos especiales como el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), a empresas estatales venezolanas, a bancos “pantalla” y a proyectos industriales sin actividad real para ocultar el origen y el destino final de los fondos. Parte de estos recursos procedían de ingresos petroleros y de préstamos concedidos por China a Venezuela.
Un elemento central fue el Fondo Conjunto China–Venezuela, que operó al margen del presupuesto oficial. Los recursos, una vez canalizados a través de Fonden, perdían trazabilidad al mezclarse con otras partidas, lo que permitió su posterior redirección hacia empresas iraníes bajo la apariencia de proyectos de desarrollo.
Bancos binacionales y rutas offshore
Entre 2007 y 2009 se crearon un fondo y un banco binacional Irán– Venezuela, con un capital anunciado de 2.000 millones de dólares, destinados formalmente a financiar iniciativas conjuntas. Paralelamente, Irán abrió en 2008 en Caracas el Banco Internacional de Desarrollo, filial de su banco estatal de exportaciones, y en 2009 se inauguró un banco conjunto en Teherán con un capital inicial de 200 millones de dólares.
Estas entidades permitieron realizar transacciones directas fuera del sistema financiero estadounidense. Washington sancionó al banco de Caracas en 2008 por sus vínculos con el aparato militar iraní y por facilitar la evasión de controles financieros.
Para mover dinero sin dejar rastro, Venezuela utilizó además bancos y filiales en países como Uruguay, Panamá, Dubái y Hong Kong. En 2019, por ejemplo, se intentó transferir más de 1.000 millones de dólares desde el Bandes hacia su filial en Uruguay, una operación que expuso cómo se extraían divisas del país mediante rutas financieras alternativas.
Miles de millones bajo investigación
Los investigadores estiman que Venezuela habría canalizado cerca de 7.800 millones de dólares hacia el ecosistema de Irán mediante estas maniobras. De ese monto, unos 4.689 millones estarían vinculados directamente a proyectos conjuntos en sectores como energía y petroquímica, mientras que otros 3.132 millones corresponderían a desvíos indirectos.
Buena parte de esos fondos, según los documentos, terminaron beneficiando a empresas estatales iraníes y a la Guardia Revolucionaria de Irán, utilizando pagos en petróleo, oro y contratos ficticios para ocultar las operaciones.
Estas revelaciones han llevado a que la Fiscalía de Estados Unidos investigue a altos funcionarios del régimen venezolano, incluidos Nicolás Maduro y varios de sus colaboradores más cercanos, ya sancionados por Washington y vinculados al llamado Cártel de los Soles. El objetivo de la investigación es demostrar cómo la relación con Irán sirvió para mover dinero en secreto, violar sanciones internacionales y desviar recursos públicos venezolanos durante años.
En un llamado contundente, los coroneles retirados y doctores en Derecho Ángel Alberto Bellorín e Hidalgo Valero Briceño han coincidido, por separado, en que la renuncia de Nicolás Maduro y el reconocimiento de la derrota electoral sufrida el pasado 28 de julio de 2024 representan “la solución menos costosa para el país”.
Bellorín sostiene que aceptar el resultado y rendir cuentas ante la justicia internacional evitaría una tragedia nacional, mientras Valero Briceño recalca que el 90% de los militares retirados y activos no respaldan al mandatario, por lo que le recomienda “renuncie ya y evite una tragedia mayor para los venezolanos”.
Ambos expertos advierten sobre el riesgo de ignorar la voluntad popular y el peligro de una intervención militar, subrayando la urgencia de una transición pacífica y el respeto a los derechos constitucionales.
El coronel Ángel Alberto Bellorín, abogado con distinciones académicas y doctor en derecho, ha manifestado públicamente su rechazo a cualquier conflicto armado en Venezuela. “Yo tampoco quiero guerra, y estoy seguro de que ningún venezolano de bien desea una invasión militar ni sufrir las penurias de una guerra”, dice el oficial en retiro.
Bellorín, quien es coronel retirado, está en contra de una intervención militar en Venezuela y responsabiliza a Nicolás Maduro de tener en sus manos la solución menos costosa para el país: reconocer la derrota electoral y rendir cuentas ante la justicia internacional.
Ante lo dicho por Nicolás Maduro sobre su voluntad de evitar una intervención militar, Bellorín afirmó que la solución menos costosa para el país está en manos del mandatario: “Es cuestión de atreverse a reconocer la derrota electoral del 28 de julio de 2024, hecho probado como cierto y que usted y sus colaboradores se niegan a recordar o mencionar”.
El coronel instó a Maduro a presentar disculpas a Venezuela y al mundo por los fraudes y abusos cometidos, y a no seguir engañando a sus seguidores ni perjudicando a los sectores más vulnerables, como ancianos y niños, quienes serían las principales víctimas de un conflicto armado.
El abogado señaló que los desaciertos del gobierno han generado graves daños internos y han deteriorado las relaciones internacionales, provocando reacciones ante la actuación del Estado venezolano, el cual, a su juicio, ha terminado por confundirse con el gobierno y el partido político dominante.
Personajes internacionales han respondido al irrespeto de principios básicos de convivencia entre naciones, incrementando la presión sobre Venezuela. “La guerra avisada no mata al soldado”, recordó Bellorín, lamentando que las señales de advertencia hayan sido ignoradas o incluso objeto de burla por parte del régimen venezolano.
Advierte: “Sabemos que ‘la guerra avisada no mata al soldado’, y no creo necesario enumerar la larga lista de señales ignoradas y, peor aún, todas las que peligrosamente fueron objeto de burlas y retos absurdos, despreciando las reglas de Estado”.
Bellorín sugirió que Maduro debería rendirse ante quienes exigen cuentas judiciales, asegurando que en tribunales internacionales se respetarían los principios de presunción de inocencia y derecho a la defensa, a diferencia de lo que ocurre en el sistema judicial venezolano, “donde todo venezolano se presume culpable de cualquier delito que se le ocurra al opresor”.
“Hasta soy capaz de juramentarme como su abogado para hacer la mejor defensa posible. Quiere a Venezuela y échale bolas”, concluyó el coronel retirado del Ejército y doctor en derecho, quien aclara que no mantiene vínculos con ciudadanos estadounidenses ni con partidos políticos.
“Antes que se me acuse de traidor a la patria, y en previa defensa pública, debo afirmar que no conozco ni tengo relación con ningún norteamericano, nunca en mi vida he pisado ese país y los pocos dólares que alguna vez adquirí legalmente, en algún banco, cuando en Venezuela se compraban como pan, los gasté hace muchísimos años”.
“No le he rendido culto apologético a ninguna persona más que a mi fallecida madre, ni tengo amistad con ningún político famoso, por lo menos que recuerde. Lo que sí conozco, a la perfección, es la Constitución de la República y todas las violaciones que ha sufrido desde su aprobación en 1999, con mayor intensidad a partir de enero 2013”, dijo finalmente.
Congelado el salario mínimo
Por su parte, Hidalgo Valero Briceño, quien es coronel retirado de la Guardia Nacional y doctor en Derecho, también presidente del Movimiento Defensores Populares (DPR) aseveró que “el 90% de los militares retirados y activos no apoyan a Nicolás Maduro” por lo que le solicita “renuncie ya y evite una tragedia mayor para los venezolanos”, destacando que, desde la llegada de Maduro a la presidencia en 2013, el salario mínimo de los trabajadores venezolanos ha permanecido congelado.
Le envía un mensaje directamente: “Maduro, no sea tozudo, usted y todos sus secuaces saben que no tiene capacidad intelectual, ni moral para conducir el país. Ya ha hecho mucho daño a los venezolanos y le está llegando el final”.
El profesional del Derecho sostiene que esta política ha impedido el desarrollo, el progreso y el bienestar social de la población, al privar a los trabajadores de una remuneración justa. “La justa remuneración es la vía más expedita para lograr el bienestar social de los venezolanos”, afirma.
La situación, añade, constituye una violación de los artículos 90 y 91 de la Constitución venezolana, que obligan a los gobernantes a garantizar un “salario mínimo vital” que permita a los ciudadanos vivir con dignidad y cubrir las necesidades básicas de sus familias.
“En noviembre del año pasado 2024, los aguinaldos de un oficial retirado, llegaban a menos de USD160 los cuatro meses, un aproximado de USD40 por mes de aguinaldos. Este año, se redujeron a USD7,62 por mes de aguinaldos, como consecuencia de la inflación inducida por el régimen”.
Ese salario debería ajustarse anualmente en función del costo de la canasta básica, pero se ha visto superado por la inflación. Solo la cesta alimentaria supera los 600 dólares mensuales, sin incluir otros gastos esenciales como vestimenta, educación o salud.
Según Valero Briceño, la complicidad del ministro de Defensa, GJ Vladimir Padrino López, ha contribuido al deterioro de los sistemas de salud y bienestar social de los militares. “Maduro parece ignorar el texto constitucional y considera que un jubilado puede sobrevivir con menos de dos dólares al mes”, denuncia.
El coronel retirado también critica el uso de los recursos estatales para la compra de uniformes, botas y armas para los militares, en lugar de atender las necesidades básicas de la población.
“El Estado destina fondos a gastos superfluos, como la iluminación de las principales vías de comunicación por el supuesto adelanto de la Navidad, mientras la mayoría de los venezolanos enfrenta una realidad de hambre y precariedad”, señala.
Finalmente, Valero Briceño advierte que la voluntad popular se mantiene firme en el rechazo al régimen y en el respaldo a figuras como Edmundo González y María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, concluye.
El presidente uruguayo Yamandú Orsi planteó en la última cumbre del Mercosur su voluntad “inquebrantable” de colaborar con la restauración democrática en Venezuela. “No existen democracias plenas sin el pleno respeto a los derechos humanos”, dijo en su discurso. Sin embargo, el mandatario no acompañó –al igual que Brasil– el texto firmado por seis países de la región pidiendo restablecer el orden democrático en ese país. Esto motivó críticas de parte de la oposición en el país.
“Expresamos nuestra voluntad inquebrantable de colaborar activa y constructivamente en la restauración pacífica del orden institucional y democrático en Venezuela en el marco del respeto de los principios del derecho internacional tales como: integridad territorial de los estados, respeto a la soberanía e independencia de los estados y la abstención del uso de la fuerza”, dijo el presidente Orsi en su discurso.
Pero al final de la cumbre su firma no estaba en el documento suscrito el sábado por los presidentes de Argentina (Javier Milei), Paraguay (Santiago Peña), Panamá (José Raúl Mulino) y autoridades de Bolivia, Ecuador y Perú. Los mandatarios expresaban allí una profunda preocupación por la grave crisis migratoria, humanitaria y social en Venezuela. Además, instó a la liberación inmediata de los presos políticos y a la garantía del debido proceso legal y la integridad física de todos los ciudadanos privados arbitrariamente de su libertad.
El texto, debatido durante la cumbre semestral, evitó cualquier referencia a Estados Unidos o al despliegue militar estadounidense en el Caribe, adoptando un tono más moderado que el defendido por algunos de los líderes presentes.
¿Por qué Uruguay no acompañó este documento? En su llegada a Uruguay, el canciller Mario Lubetkin fue consultado por este tema y expresó la preocupación del gobierno uruguayo de que también baje la tensión en el Caribe.
“Todos hablábamos con el mismo lenguaje: todos estuvimos claros en que Venezuela tiene que volver a la democracia. Es una discusión que, así, nunca antes se había dado”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores uruguayo este lunes en una rueda de prensa.
“Venezuela no está en un escenario democrático y hay que ayudar para que se vaya hacia ese escenario democrático. Pero hoy no se puede desconectar con los niveles de tensión que hay en el Caribe. No podemos decir: ‘viva la democracia en Venezuela’ y después entender que se nos incendia la región por un movimiento A, B, o C”, expresó.
La postura del gobierno uruguayo, resumió Lubetkin, es que la región permanezca “en paz” y llamó a “bajar tensiones en el Caribe”.
La postura del gobierno uruguayo fue cuestionada por el ex canciller Omar Paganini. “Francamente no se comprende por qué Uruguay no firma esta declaración sobre Venezuela. ¿Siguen con la idea de ser neutrales entre el pueblo y la dictadura?”, planteó en la red social X, en un posteo que fue compartido por el ex presidente Luis Lacalle Pou.
También hubo críticas a nivel parlamentario. El senador del opositor Partido Nacional Javier García señaló que es “vergonzante” la postura uruguaya. “Con un país como Venezuela que cuando nosotros tuvimos la dictadura no se amparó en excusas y abrió las puertas para recibir a miles de uruguayos perseguidos y que salvaron su vida… que ahora el gobierno de Uruguay por temas ideológicos y haciendo el seguidismo de Brasil no censure la dictadura venezolana la verdad que es vergonzante”, dijo García.
El senador del opositor Partido Colorado Robert Silva consideró que el gobierno hizo pasar “vergüenza” a Uruguay. “No condenar el régimen de Maduro como hace el gobierno nacional es convalidar los asesinatos, las torturas, la miseria que el pueblo venezolano está padeciendo”, expresó.
La Tierra no es una esfera perfecta. La rotación de nuestro planeta hace que se abombe ligeramente en el ecuador, lo que la hace un 0,3 por ciento más ancha allí que de polo a polo.
Pero eso no es nada comparado con PSR J2322-2650b, un objeto con una masa equiparable a la de Júpiter estudiado recientemente por el telescopio espacial James Webb.
El diámetro ecuatorial de este planeta es un 38 por ciento más ancho que su diámetro polar, lo que le da el extraño aspecto de un limón y una atmósfera muy extraña.
“Es el planeta más elástico cuya elongación hemos confirmado”, dijo Michael Zhang, científico especializado en exoplanetas de la Universidad de Chicago y autor principal de un artículo en el que se describe el planeta, publicado el martes en The Astrophysical Journal Letters.
PSR J2322-2650b fue descubierto en 2011 por el radiotelescopio Parkes de Australia. Se encuentra a más de 2000 años luz de la Tierra. Resultó interesante de inmediato por ser un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter que orbita alrededor de un pulsar, una estrella densa que gira rápidamente derivada de una supernova.
Los pulsares se llaman así porque lanzan chorros de radiación desde sus polos. El planeta se encuentra a solo un millón de kilómetros de la estrella, completando una órbita en unas ocho horas. Es el único gigante gaseoso conocido que orbita alrededor de un pulsar.
Esta proximidad confiere al planeta su forma inusual cuando la gravedad de la estrella tira de él.
“Está lo bastante cerca como para que todo se canalice desde el objeto hasta el pulsar”, dijo Peter Gao, científico especializado en exoplanetas de la Institución Carnegie para la Ciencia de Washington y autor del artículo. “Tienes una punta literal, como un punto, donde material sale del planeta y entra en espiral”.
Utilizando las capacidades infrarrojas del telescopio Webb, el equipo pudo estudiar la atmósfera del planeta, la primera vez que se ha hecho esto para un planeta que orbita un pulsar. Dichas observaciones insinuaron la extraña forma del mundo.
Y también revelaron algo extremadamente extraño: el planeta carece de hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, elementos comunes en otros planetas, incluidos los gigantes gaseosos. En su lugar, está formado principalmente por helio y carbono molecular. “Un mundo dominado por el helio y el carbono es algo que nunca habíamos visto antes”, dijo Gao.
Su atmósfera de carbono podría darle “nubes hechas de grafito”, dijo Zhang, y diamantes en su núcleo. Bandas de tormentas trazarían el exterior del mundo, parecido a un limón, en forma de W, mientras que lo más probable es que tenga un color rojo debido al polvo y a las partículas parecidas al hollín formadas por el carbono.
“Es una cosa rara y estrafalaria”, dijo Emily Rauscher, astrofísica teórica de la Universidad de Míchigan, quien no participó en el trabajo. “No se ha formado como cualquier otro planeta normal”.
Las extrañas propiedades de PSR J2322-2650b podrían significar que en realidad no se trata de un planeta, sino del remanente de una estrella que orbitó el pulsar y que ha sido devorada lentamente. “Nos inclinamos por la hipótesis de la estrella”, dijo Gao, lo que podría convertirlo en un tipo de sistema conocido como pulsar viuda negra, en el que vemos una estrella devorada por un pulsar.
Podrían ser los últimos momentos de un sistema de este tipo, con PSR J2322-2650b a punto de ser consumido por completo.
“Habría perdido el 99,9 por ciento de su masa, y nosotros lo hemos detectado justo al final”, dijo Gao.
Como alternativa, Zhang dijo que también podría tratarse de “un tipo de objeto completamente nuevo para el que no tenemos nombre”, en el que PSR J2322-2650b permanecería en una órbita estable alrededor de su pulsar durante miles de millones de años, en lugar de ser devorado de forma inminente. Espera buscar más mundos de este tipo en el futuro para averiguarlo.
“Espero que tengamos un hermano con el que comparar este objeto”, dijo. “Si está perdiendo masa continuamente, hemos tenido que tener mucha suerte para verlo en su último suspiro antes de desaparecer”.
En la antigua estación naval de Roosevelt Roads, en Ceiba, el ruido de los motores volvió a imponerse sobre el silencio del litoral puertorriqueño. En la pista, alineados bajo el sol del Caribe, cazas F-35 y F-18, aviones de transporte C-130 Hércules y helicópteros Black Hawk y Huey marcaron el pulso de una jornada de intensa actividad militar estadounidense, registrada el lunes 22 de diciembre.
Las imágenes, captadas en un contexto regional marcado por la escalada de tensiones entre Washington y Caracas, muestran aeronaves estacionadas en la plataforma, personal militar desplazándose entre los jets y vehículos de apoyo circulando por el asfalto. En distintos momentos, los F-18 comenzaron a rodar hasta despegar, mientras helicópteros ejecutaban maniobras de aproximación, despegue y descenso de tropas mediante rapel. En el aire, un Black Hawk voló a baja altura sobre la base y un helicóptero de ataque AH-1 Cobra completó un aterrizaje tras un vuelo rasante.
La secuencia incluye además camiones militares transportando maquinaria, helicópteros siendo remolcados en la pista y aviones alineados para operaciones sucesivas, en una dinámica sostenida de ejercicios aéreos y terrestres. La actividad se concentró en una instalación que durante años permaneció sin operaciones de esta magnitud y que ahora vuelve a ocupar un rol estratégico en el Caribe.
La administración del presidente Donald Trump reforzó en los últimos meses su presencia militar en la región como parte de una campaña de presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de liderar una red de narcotráfico. Según el propio gobierno estadounidense, el histórico despliegue incluye miles de efectivos, un portaaviones, buques de guerra y aviones de combate.
Desde agosto, Estados Unidos mantiene un amplio operativo antidrogas en el Caribe y el Pacífico oriental. Las autoridades estadounidenses aseguran haber destruido unas 30 embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico y causado la muerte de más de un centenar de sus tripulantes. En paralelo, Washington avanzó con la incautación de buques petroleros sancionados frente a las costas de Venezuela y anunció un bloqueo a los envíos de crudo realizados por embarcaciones bajo sanción.
El 10 de diciembre, Estados Unidos confiscó el petrolero Skipper y su cargamento. Días después, se informó la incautación de otro buque y la persecución de una segunda embarcación, sin que se difundieran detalles sobre el desenlace del operativo. Caracas calificó estas acciones como un “robo y secuestro” de buques privados y denunció una escalada de presión militar y económica.
Mientras tanto, en Puerto Rico, los ejercicios continuaron. Los despegues se sucedieron uno tras otro y los helicópteros volvieron a tomar tierra, en una demostración operativa que reflejó el aumento de la presencia militar estadounidense en un escenario regional cada vez más tensionado.
El régimen de Venezuela advirtió a Trinidad y Tobago que responderá si se utiliza su territorio para lanzar un ataque en su contra. La advertencia surge en un contexto de tensiones crecientes con Estados Unidos, que mantiene un despliegue militar en el mar Caribe y ha confiscado dos buques con petróleo venezolano.
El ministro de Interior de la dictadura venezolana, Diosdado Cabello, afirmó: “Venezuela no pelea con nadie, pero no nos dejan alternativa a nosotros, si Trinidad presta su territorio para atacar a Venezuela, nosotros tenemos que responder y no nos queda otra para evitar que nos ataquen”.
Durante un acto transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), Cabello, considerado el número dos del chavismo, sostuvo que ya se está “utilizando territorio de Trinidad” contra Venezuela. Según él, el pueblo trinitense “no está de acuerdo” con esa situación y recordó que ambos países han “vivido siempre en paz”.
“No voy a declarar la guerra a Venezuela, pero tengo el deber de proteger al pueblo de Trinidad y Tobago y, en este momento, este es el mejor mecanismo de defensa que podemos tener”, expresó.
Estados Unidos ha instalado un sistema de radar en la isla de Tobago, donde actualmente permanecen marines estadounidenses. Además, los aviones militares de ese país tienen autorización para utilizar aeropuertos de la nación caribeña, vecina de Venezuela.
La secretaria general de la Comunidad del Caribe (Caricom), Carla Barnett, llamó este lunes a la unidad de los 15 miembros del bloque frente a los “vientos geopolíticos adversos sin precedentes” que afectan a la región.
El mensaje de Barnett coincidió con divisiones internas en Caricom, tras un cruce de acusaciones entre Trinidad y Tobago y Antigua y Barbuda por sus posturas respecto a Estados Unidos y Venezuela.
Trinidad y Tobago y Guyana respaldan a Estados Unidos en su postura contra el régimen de Venezuela, mientras que otros miembros de Caricom adoptaron posiciones más críticas, advirtiendo sobre las consecuencias que un conflicto podría tener para el Caribe.
El origen de la escalada estuvo en un comunicado de Persad-Bissessar, quien sostuvo que Caricom “ha perdido el rumbo” y ya “no es un socio confiable”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este lunes que Nicolás Maduro sería «inteligente» si eligiera dejar el poder. Además le advirtió que si «se hace el duro» será «la última vez» que lo haga.
Al ser preguntado en una rueda de prensa en su residencia privada de Mar-a-Lago (Florida) sobre si la estrategia de Estados Unidos es derrocar a Maduro, Trump respondió: «Creo que probablemente sí. No puedo asegurarlo. Eso depende de él. De lo que quiera hacer. Creo que sería inteligente si lo hiciera. Pero ya lo averiguaremos».
Al ser cuestionado sobre por qué Maduro debería tomarse en serio la amenaza de que Estados Unidos atacaría “pronto” dentro del territorio venezolano, Trump advirtió que habría consecuencias si el mandatario venezolano «se hace el duro».
«Puede hacer lo que quiera. Es lo que él decida hacer. Si se hace el duro, será la última vez que pueda hacerlo», declaró.
Trump reiteró, sin presentar pruebas, su acusación de que el gobierno de Maduro está inundando a Estados Unidos de drogas y criminales provenientes de las cárceles venezolanas.
Sus declaraciones se producen en medio del incremento de la tensión con Caracas por la orden de Trump de bloquear la entrada y salida de Venezuela de buques petroleros sancionados por el gobierno estadounidense.
El petróleo de los buques quedará confiscado
En la rueda de prensa, Trump dijo que Estados Unidos se quedará con los 1,9 millones de barriles de petróleo del buque confiscado el pasado 10 de diciembre.
«Nos lo quedaremos. Puede que nos lo quedemos, lo vendamos o lo mantengamos en nuestras reservas estratégicas. Nos lo quedaremos y los buques también», indicó.
También afirmó que ha hablado con compañías petroleras estadounidenses sobre Venezuela, aunque no dio más detalles al respecto.
Hasta ahora, el objetivo oficial de la estrategia del gobierno estadounidense hacia Venezuela es frenar el narcotráfico y recuperar los «derechos petroleros» de las empresas estadounidenses, pero no habla abiertamente de deponer a Maduro.
Estados Unidos afirmó el domingo que mantiene una «persecución activa» para interceptar un tercer petrolero cerca de las costas venezolanas, luego de que Trump anunciara un bloqueo a la entrada y salida de Venezuela de todos los buques sancionados.
El bloqueo petrolero fue ordenado tras meses de despliegue militar estadounidense en el Caribe, destinado a interceptar embarcaciones presuntamente cargadas de drogas que Washington vincula con el gobierno de Maduro, a quien acusa de liderar el llamado Cartel de los Soles, algo que Caracas niega tajantemente.
Por su parte, Maduro ha acusado a Estados Unidos de piratería por la incautación de buques con crudo venezolano y ha anunciado acciones para que estos actos no queden impunes, entre ellas una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU
Los precios del petróleo registraron su cuarta sesión consecutiva al alza, impulsados por el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, así como por la expectativa de nuevas incautaciones de buques petroleros en aguas venezolanas. El barril de Brent del mar del Norte para entrega en febrero alcanzó los 62,07 dólares, con un incremento del 2,65%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), en su primer día como contrato de referencia para febrero, subió un 2,64% hasta 58,01 dólares.
Mark Waggoner, presidente de Excel Futures, declaró en entrevista con la AFP que el alza de los precios no responde a desequilibrios entre la oferta y la demanda, sino a “la amenaza de guerra de Estados Unidos contra Venezuela”. El gobierno estadounidense ya confiscó dos petroleros sospechosos de transportar crudo venezolano y, según la misma fuente, el domingo inició la persecución de una tercera embarcación.
El pasado martes, la administración de Donald Trump anunció la implementación de un bloqueo naval dirigido a los petroleros sancionados de Venezuela. Analistas de UBS consultados por la AFP calificaron estas medidas como “una escalada y una señal de que la administración de Trump está dispuesta a reducir las exportaciones de petróleo de Venezuela a corto plazo”.
Venezuela posee la mayor reserva probada de petróleo del mundo, aunque su producción se sitúa en torno a un millón de barriles diarios. Según expertos de UBS citados por la AFP, la suspensión de exportaciones privaría al país de una fuente clave de ingresos y afectaría el suministro de crudo a China. En la actualidad, solo la petrolera Chevron tiene autorización para transportar petróleo venezolano hacia Estados Unidos, con envíos que superan los 200.000 barriles diarios, según una fuente del sector entrevistada por la AFP.
Waggoner anticipó a la AFP que las próximas dos semanas serán “volátiles”, debido a las festividades de fin de año y la disminución del número de compradores en el mercado.
Wall Street cerró con ganancias
Las acciones de Wall Street cerraron en alza este lunes en una jornada marcada por el inicio de una semana bursátil más corta debido a las festividades navideñas, mientras que los precios del oro y la plata alcanzaron nuevos máximos históricos. El mercado estadounidense operó con menor volumen ante el cierre anticipado previsto para el miércoles y la suspensión total de actividades el jueves, conforme a las previsiones de analistas que anticipaban movimientos moderados.
El avance de los principales índices estadounidenses se consolidó durante toda la sesión. El índice S&P 500 subió un 0,6 por ciento, manteniéndose en territorio positivo. “Los índices bursátiles de Estados Unidos continúan avanzando en lo que algunos describen como el tradicional ‘rally de Santa Claus’”, señaló Axel Rudolph, analista de la plataforma IG, en declaraciones recogidas por AFP. Steve Sosnick, estratega de Interactive Brokers, indicó que, salvo sorpresas externas, la tendencia alcista podría mantenerse hasta el cierre del año, en ausencia de grandes catalizadores de mercado.
El sector tecnológico impulsó las ganancias tanto en Nueva York como en los principales mercados asiáticos. En Asia, compañías como Samsung Electronics de Corea del Sur, TSMC de Taiwán y Renesas de Japón destacaron entre las mejores actuaciones. El mercado de Tokio sobresalió con un incremento del 1,8 por ciento, favorecido por la depreciación del yen. Otras bolsas del continente, incluidas Hong Kong, Shanghái, Sídney, Seúl, Singapur, Bombay, Bangkok, Wellington, Taipéi y Manila, registraron avances considerables. En contraste, las plazas europeas de Londres y París cerraron en descenso, mientras que Fráncfort terminó la jornada estable.
El precio del oro alcanzó un récord de USD4.442,19, mientras que la plata también marcó un nuevo máximo, impulsados por expectativas de una posible reducción en las tasas de interés estadounidenses y el incremento de tensiones geopolíticas. Los metales preciosos, considerados refugio en tiempos de crisis, se vieron beneficiados por el endurecimiento del embargo petrolero estadounidense contra Venezuela y el ataque ucraniano a un buque de la flota rusa en el Mediterráneo. Los precios del petróleo subieron más del dos por ciento en este contexto de incertidumbre internacional.
En el mercado de divisas, los operadores siguieron de cerca la situación en Japón tras la preocupación expresada por el principal responsable de política cambiaria sobre la reciente debilidad del yen, que se produjo luego de que el Banco Central de Japón elevara la tasa de interés a su mayor nivel en treinta años el viernes previo. Las declaraciones alimentaron especulaciones sobre una posible intervención estatal, ya que la moneda japonesa cayó más de un uno por ciento frente al dólar tras la decisión del gobernador Kazuo Ueda de no anticipar más incrementos de tasas para comienzos del próximo año.
Inminente como se aprecia el regreso de la libertad en Venezuela, transcurridas dos centurias y mediando ese inédito interregno de maldad absoluta aún imperante que le han negado su existencia a la nación, podría planteársenos resolver de mano propia sobre el hipotético daño antropológico que se nos ha irrogado a los venezolanos. No para presentarnos como víctimas, tal como nos lo advierte María Corina Machado, sino para readquirir la condición de sujeto histórico que se nos ha negado hasta el presente.
El asunto podríamos darlo por ya resuelto o inexistente, si acaso nos referimos a la perspectiva que sobre un daño de tal naturaleza tiene la intelectualidad cubana al explicarnos el por qué, tras casi 70 años de sometimiento, su pueblo no ha podido zafarse del estado de postración a que se le ha sometido por el régimen comunista.
El daño antropológico, así, hace referencia de modo concreto al “servilismo, el miedo a la represión, al cambio y la falta de voluntad”, observándose las consecuencias que van desde lo individual a la familia y la sociedad: “pérdida de opciones, baja reproducción, odio, rabia, reto, sufrimiento, duelo, incertidumbre”, refiere Ivette García Morales (El daño antropológico en la sociedad cubana, 2021).
Dos variables se esgrimen a fin de que pueda validarse la configuración de dicho concepto, según los cubanos y que ellos han identificado cabalmente. Son el resultado de una experiencia real, no posible o imaginaria, como “cuando la persona vive una realidad diferente a la que se le presenta; o cuando hay pérdida de autoestima, inmovilismo, desesperanza, falta de proyectos de vida, ineficiencia emocional, inhibiciones, etcétera”.
De ser así, incluso habiéndose repetido en Venezuela, al calco, las acciones cubanas de quienes detentan el poder para cercenarle al individuo toda capacidad para generar ideas propias, despersonalizándolo, poniéndolo de espaldas a sus valores propios e inherentes a lo humano, la lucha contra el régimen dictatorial bolivariano no ha cesado en los venezolanos; ha innovado, sí, aun cuando los resultados no hayan sido los esperados hasta llegado el 2023. La real cooptación o cosificación de nuestras gentes, en todo caso no ha pasado o avanzado más allá del estrato que forman las élites económicas y políticas que en el camino se volvieron funcionales al mal absoluto, los denominados alacranes.
Tras el empeño en dividirnos, encarcelarnos, matarnos, empujarnos al exilio, ciertamente que se llegó a un momento en el que “la esperanza se derrumbó”, como lo refiere María Corina Machado en el texto de su discurso para la recepción del Premio Nobel de la Paz 2025. “La posibilidad de un cambio se volvió una ingenuidad o una locura”, hasta que una circunstancia, podríamos decir que casual o trivial, como la de autogestionar unas elecciones primarias, “desató una fuerza que cambió el rumbo de nuestra historia”.
A esta le ha acompañado el compartir los venezolanos, todos a uno, una utopía posible, realizable, que trasvasa a toda conjugación partidaria y a los diccionarios de la política, a saber, la unidad “en torno a un propósito sagrado: reunir a nuestras familias en sus tierras”. Y es que la migración —la pérdida poblacional de un 30%, equivalente al ocurrido durante las guerras por la Independencia y la Federal durante el siglo XIX, respectivamente — vino a trastocar lazos familiares y de afecto, causando dolor íntimo en todos; propulsándose así la posibilidad de que un acto de amor determinase la voluntad y la conciencia de nación. “El coraje venció a la opresión”, recuerda Machado.
El daño antropológico, por obra de un milagro, desapareció de la escena de los venezolanos. Es como si no hubiese existido entre nosotros, los de la diáspora hacia afuera y los de la diáspora hacia adentro, lo que radiografiaba como daño y con pertinencia Paola Bautista de Alemán, citando a Marai (Venezuela invertebrada: Un país para rearticular, 2021).
“La libertad no es un estado consciente y permanente, sino un afán constante por algo, y el lavado de cerebro aniquila ese afán en la conciencia de la víctima; quien ha sido tratado así un día despertará sin la voluntad de ser libre”, reza su texto. Mas, lo ahora cierto es que pueblo venezolano, tras más de cinco lustros de bombardeo revolucionario y de una perversa como pervertida hegemonía comunicacional de Estado, decidió traspasar a su reconocida resiliencia histórica, una vez como “autogestiona” desde sus casas, haciéndose de sus teléfonos inteligentes, la elección presidencial de Edmundo González Urrutia.
¿Cómo explicar este milagro que bien describe María Corina, por voz de su hija Ana Corina, ante su audiencia noruega?
Considero que, tras el exterminio de todo signo que revelase la importancia de la dignidad de la persona humana en Venezuela —como se hace, incluso desde 1999, bajo el dictado de la Constitución chavista— buscando deshumanizarnos, al término de que, según el giro de José Luis Barrios, autor de Gramáticas de la Injuria: Aproximaciones literarias (2021), “el dolor sentido por la muerte del otro” volvió a nuestro ser humano “más vulnerable”. Y como paradoja o aporía, como nos lo enseña dicho autor, que sigue a Judith Butler y ésta a Cristina Rivera Garza, “el duelo es indicador de vulnerabilidad y factor de cambio ético… y opera como el cimiento simbólico de una ética de la responsabilidad colectiva fundamentada en la experiencia de la contingencia humana”.
Es esto, en efecto, lo que ha ocurrido en Venezuela, cuando la nación, pulverizada y dañada en sus lazos de afecto más cotidianos —hermanos separados, nietos alejados de sus abuelos, esposos que ven migrar a sus hijos y se les hacen distantes— propicia sobre el dolor compartido la explosión de una corriente colectiva de amor que la amalgama para lo sucesivo. Hace determinante su voluntad de darle un giro total a la fatalidad.
Sea lo que fuere, no subestimamos la reflexión necesaria y pertinente respecto del daño antropológico, pues se vuelve necesaria y podría regresar por sus fueros si atendemos a la otra idea germinal sobre la existencia de ese daño; la de los alemanes de mediados del siglo XX, víctimas del totalitarismo nazi que fuera partero del Holocausto.
La banalidad del mal
Sobre la banalidad del mal discurre Hannah Arendt. Al referirse al daño antropológico, apunta menos a la víctima que lo sufre para destacar lo inherente a los sistemas totalitarios, como el venezolano, a saber, su predisposición a despojar a las personas de sus capacidades para pensar y ser individuos, haciéndolas superfluas; las deja sin hogar, les horada el valor moral que le otorgan a los derechos como individuos o como ciudadanos, situándolas en el plano de la sobrevivencia. Les apaga los proyectos de vida. Y la misma corrupción, cuando anida como morbo y cuando de ella han usufructuado de manera preferente las élites y no solo los dueños del poder político, revela y es signo de la existencia de un daño antropológico cuando se la normaliza. El daño ocurre, justamente, cuando la verdad deja de jugar un rol preponderante en la vida que se le vuelve mentira y autoengaño al individuo, al punto que la misma mentira fisura el sentido de la libertad. Y es este, exactamente, el que han perdido, qué duda cabe, quienes aún, ante la inminencia del fin del régimen narcoterrorista y criminal venezolano dudan sobre cuál sería el mal menor.
Se esté o no de acuerdo con la realidad del daño antropológico progresivo y sistemático ocasionado a la nación venezolana desde 1999, lo innegable es que ella ha sufrido un trauma —que tiende a eludirlo, para no agravarlo— en la misma medida en que ha sido víctima de violaciones agravadas de derechos humanos, constitutivas de crímenes de lesa humanidad. Reparar ese daño habrá de ser la prioridad. El levantamiento de su memoria, ponderando en su realidad al mal absoluto como victimario y contrastado las afectaciones a las víctimas para fijarlas como verdad que pueda, en suma, ser justiciable, son las exigencias ineludibles para el ¡nunca más!
Acaso deba analizarse sin prejuicios ni dogmatismos, en igual orden y dentro del referido contexto, la cuestión del ostracismo, la del exilio en masa o la migración impuesta; pues de manera colateral al probable daño antropológico sufrido por el conjunto de los venezolanos, su concreción puede ser distinta o diferencial, entre quienes permanecieron en Venezuela y los que hubieron de abandonarla, desparramándose por todo el planeta.
La conciencia de nación propulsada como tarea por María Corina Machado con su histórica gesta, arrastrando tras su prédica reintegradora de las familias a los de afuera y a los de adentro, en hilo con ese dualismo escolástico que se mueve entre el dolor y el amor, no impide la pertinencia de los interrogantes a resolver. ¿Estaremos en presencia de dos Venezuela, la que está y la que llega? ¿la que medró bajo la ejemplaridad del mal absoluto, sufriéndolo a piel viva y de un modo directo, o la que lo ha padecido, desde la distancia, con sentimientos de orfandad a cuestas?
¿Unos, probablemente, restarán atados a los mitos irredimibles de nuestra historia —el mito de El Dorado, el del gendarme necesario— mientras que otros, mal pudieron llevarlos en sus alforjas hacia el extranjero, para sobrevivir? ¿Venezuela habrá de acometer su fenómeno de reunificación, de suyo complejo, en los términos en que lo hizo Alemania tras la apertura de la Puerta de Brandenburgo, el 22 de diciembre de 1989, cuando los hermanos separados, los del oriente con los del occidente, se reencontraron?
“La paz es, en última instancia, un acto de amor. Y ese amor ya ha puesto en marcha nuestro futuro”, sentencia, al efecto, nuestra Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.