Armando Esteban Quito

De acuerdo con la macroencuesta Statista Consumer Insights, la mayoría de los encuestados en una selección de cinco países arma el árbol de Navidad a comienzo de diciembre.

Por: María Florencia Melo – Statista

Sin embargo, en Alemania el arbolito se pone más tarde: el porcentaje más alto de los entrevistados (32%) lo arma unos pocos días antes del 25 de diciembre, seguido por el 28%, que lo hace a mitad de ese mes.

Incluso el 12% de los encuestados lo arma durante la misma Nochebuena, comparado con el bajo porcentaje de 1% o 2% de los demás países.

México es el país con el porcentaje más alto de encuestados que arman el árbol navideño apenas empezado diciembre (76%), seguido por Brasil (73%).

En Venezuela nunca lo hacemos en octubre.

La trama ha dado un volantazo. Si en los días de la entrega del Premio Nobel de la Paz a la líder opositora venezolana, María Corina Machado, las imágenes de esta, en el balcón del Gran Hotel de Oslo con los brazos desplegados hacia la multitud erizada de luces en la oscuridad, como una Evita Perón del siglo XXI, o trepando una de las vallas de seguridad para acercarse a muchos amigos y seguidores, ahora no hay una sola foto nueva de ella.

Por: Milagros Socorro – Artículo 14

Si en Oslo ofreció ruedas de prensa y atendió por minutos a los muchos representantes de la prensa venezolana que acudieron a la capital noruega, ahora ni siquiera se sabe dónde está. Claudia Macero, responsable de sus comunicaciones, dijo a Artículo14 que las entrevistas con Machado “por ahora, están paradas”.

-Dará una última entrevista hoy [miércoles, 17 de diciembre], por radio, después de las que hizo presencial en Oslo. Y de resto, se ocupa de su salud.

Lo más notable de sus declaraciones en esa entrevista, con Sean Hannity, es que el régimen de Nicolás Maduro “declaró una guerra contra el pueblo venezolano y contra las democracias occidentales. Ahora, el presidente Trump finalmente está terminando esta guerra. Se trata de salvar vidas”.

Partícipe de la política del mutismo erigido para evitar que el régimen intercepte su regreso, Macero no soltó prenda del paradero de su jefa, un secreto muy bien guardado. Algunos analistas han especulado que MCM podría estar en un centro hospitalario de alta complejidad en Madrid o Miami, ciudades donde cuenta con un robusto apoyo logístico, antes de dar el salto final hacia Caracas. Pero fuentes cercanas a ella aseguraron a este medio que ella no está en España y que un viaje a este país está del todo descartado.

Saltos en el mar Caribe

Mientras, el tablero político venezolano ha entrado en su fase más crítica y descarnada tras la entrega del Premio Nobel a MCM. Lo que comenzó como una pugna por el reconocimiento del resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, se ha transformado, tras los eventos en Noruega, en una operación de envergadura global donde la figura de la líder opositora ya no es solo la de una dirigente en la clandestinidad, sino la de una institución internacional blindada por una épica de sacrificio físico y un soporte multilateral sin precedentes. Este nuevo escenario ha desplazado el conflicto del terreno puramente ideológico hacia una confrontación ética que pone a prueba la cohesión de las Fuerzas Armadas y la resistencia del régimen de Nicolás Maduro, así como el compromiso democrático y con los derechos humanos de la izquierda en el ámbito de la hispanidad, emplazada por los crímenes de Maduro a sentar posición.

La reaparición de Machado en Oslo el pasado 10 de diciembre no solo confirmó su salida estratégica de Venezuela tras más de un año de asedio, sino que reveló el costo humano de la denominada operación “Dinamita Dorada”, procedimiento peliculesco que la sacó de Venezuela y la puso en el balcón para reinar en la noche escandinava.

Los informes médicos confirmaron una fractura por compresión en la vértebra L1, sufrida durante la travesía clandestina de cinco horas en una precaria embarcación pesquera a través del Mar Caribe. Esta lesión, lejos de ser percibida como una debilidad, ha anulado la narrativa de “huida” que el oficialismo intentó imponer. En su lugar, se ha erigido un simbolismo de martirio técnico: el hecho de que la líder cruzara el océano bajo condiciones meteorológicas adversas, soportando impactos secos contra el oleaje sobre una columna lesionada, ha calado hondo en el imaginario popular y, más peligrosamente para Miraflores, en el respeto de los cuadros medios militares.

La espalda rota en la senda del honor

Frente a este panorama, el regreso de Machado a territorio venezolano se está planificando como una misión de “paz invasiva”, que no contempla una entrada furtiva, sino un retorno escoltado por lo que analistas denominan los “Caballeros de Honor”. Este grupo de dignatarios internacionales procura constituirse en un seguro de vida político frente a la orden de captura vigente (y ya se sabe cómo son las mazmorras de Maduro). Líderes como Javier Milei, de Argentina, quien ha ofrecido logística oficial, junto a Daniel Noboa, de Ecuador y Santiago Peña, de Paraguay, forman parte de este blindaje diplomático. A ellos se suman figuras con autoridad moral global como el laureado Nobel ruso, Dmitry Muratov, cuya presencia garantizaría que cualquier intento de detención sea transmitido en tiempo real al mundo entero. El dilema para el Estado venezolano es existencial: arrestar a una Nobel herida frente a presidentes extranjeros o permitir su entrada, cediendo de facto el control territorial.

La posibilidad de este tremendo desafío cobra credibilidad gracias a las declaraciones de Pedro Urruchurtu, coordinador de asuntos internacionales de María Corina Machado y de su partido, Vente Venezuela, quien aseguró que la líder democrática no tiene prevista una gira internacional, aunque podría sostener alguna reunión puntual, y reiteró que su prioridad es volver pronto a Venezuela.

“Volverá a Venezuela”

-Ella ha recibido invitaciones de altísimo nivel, de gobiernos, instituciones y personalidades. Todas muy importantes. Pero esa no es la prioridad en este momento, que no es el de estar recorriendo países ni saludando gobernantes. El mundo entiende perfectamente lo que estamos haciendo. En cualquier caso, lo que ocurra en una agenda internacional será como parte de la acumulación de fuerzas para contribuir a la caída del régimen de Nicolás Maduro. Ella insiste en regresar pronto a Venezuela y quien la conoce sabe que lo hará.

Urruchurtu, a quien se le conoce en el exilio como “el canciller”, agregó que Machado “está bien, estable y tranquila. Está de reposo, en citas médicas y siendo atendida por especialistas. El tratamiento tiene que ver con una lesión, una fractura en una vértebra. Pero está de gran ánimo y trabajando como de costumbre”.

Ingresada en Oslo

En Oslo, fue ingresada de urgencia en el Hospital Universitario de Ullevål. Los médicos detectaron una fractura por compresión en la vértebra L1, producto de un “latigazo” hidráulico (el bote golpeando el agua a alta velocidad); y en su informe mencionan “múltiples lesiones” y un estado de agotamiento físico extremo.

El cuadro clínico ha sido presentado por su partido como la prueba física de su compromiso. “Ella se ha quebrado el espinazo” por el país. Esta narrativa busca contrastar su fragilidad física actual con su inquebrantable voluntad política.

La pregunta: la hoja de ruta

Una mujer con una fractura vertebral, que sufre dolores y necesita un corsé ortopédico, enfrentada a un régimen militar armado, refuerza el mito de David contra Goliat. Su equipo ha sabido capitalizar esto para movilizar la empatía internacional: ya no es solo una líder política, es una mujer herida que se niega a rendirse. Pero, claro, trasladar de manera clandestina a una persona en ese predicamento exige previsiones extraordinarias.

La logística de de la misión de infiltración se debate, pues, entre tres rutas críticas, cada una con un balance distinto de riesgo y rédito político. La opción aérea, a través de Maiquetía, donde se encuentra el aeropuerto que sirve a Caracas, se presenta como la más lógica para preservar la quebrantada columna vertebral, puesto que permite un descenso controlado bajo la mirada de la prensa internacional.

Machado, vuelta vía Colombia

No obstante, se evalúa el eje terrestre desde la ciudad colombiana de Cúcuta, trayecto fronterizo que permitiría a Machado avanzar protegida por una multitud civil que actúe como escudo humano, dificultando el uso de fuerza letal por parte de los cuerpos de seguridad. Esta eventualidad es muy plausible puesto que el régimen de Maduro ha desplegado drones y fragatas en las costas de Falcón y La Guaira, para tributarle una bienvenida de metralla.

Aunque la vía marítima mantiene el factor sorpresa que permitió su salida, se considera un último recurso debido al riesgo de una lesión medular irreversible ante nuevos impactos en el agua. En todas estas opciones, el uso de vehículos médicos adaptados y corsés ortopédicos será fundamental para estabilizar la vértebra fracturada durante el trayecto.

Solo falta el Cid

Este despliegue internacional ha tenido una impronta sísmica dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). Mientras la cúpula mantiene una retórica de lealtad absoluta y amenaza con el encarcelamiento inmediato por traición, en los cuarteles se respira una “deserción moral”. La burla pública de Maduro hacia la fractura de Machado (dijo que ella “tiene roto el cerebro”) ha resultado contraproducente entre los oficiales que aún conservan algún código de honor hacia heridos y mujeres. Los militares en el exilio han reforzado esta grieta, con mensajes directos a sus compañeros activos advirtiendo que el soldado que agreda a una figura protegida por el mundo será perseguido como un criminal internacional. La sombra de la nueva administración de Donald Trump, que monitorea con atención la relación entre el Nobel y una posible “intervención humanitaria de precisión”, añade una capa de disuasión que los mandos militares no pueden ignorar.

Tras los eventos de Oslo, se ha filtrado que varios países de la Unión Europea están presionando al fiscal Karim Khan para que acelere las órdenes de captura contra la cadena de mando de Maduro. El argumento es contundente: si una ganadora del Nobel de la Paz debe romperse la espalda huyendo de su propio país para recibir el premio, la “persecución sistemática” está más que probada.

Machado apuesta por la autoridad moral

Al cierre de esta investigación, el 19 de diciembre de 2025, el mundo aguarda el desenlace de lo que parece ser el movimiento final en este ajedrez político. María Corina Machado ha logrado trasladar el campo de batalla de la política tradicional al honor y la ética internacional. Con el respaldo de los Caballeros de Honor y la legitimidad que otorga el galardón de Oslo, la líder venezolana apuesta a que su autoridad moral sea superior a la capacidad represiva del Estado.

El desenlace, esperado antes del fin de año, obligará a los militares venezolanos a enfrentar el momento más definitorio de su historia contemporánea: decidir si actúan como carceleros de una Nobel lesionada o como facilitadores de una transición que la comunidad internacional ya considera inevitable. El regreso no es solo una acción política; es la puesta a prueba definitiva de un sistema que posee las armas, pero que ha perdido la capacidad de someter la voluntad de un país que, votó mayoritariamente contra Maduro, y se reconoce en el sacrificio de su líder.

Manuel Antonio Noriega se refugió en la Nunciatura Apostólica de Panamá el 24 de diciembre de 1989, cuatro días después de iniciada la invasión estadounidense. De allí no salió sino hasta el 3 de enero de 1990.

Prensa

El nuncio apostólico de Panamá, José Sebastián Laboa, estaba de vacaciones en su natal San Sebastián, en España, cuando supo que Panamá había sido invadida. Era el 20 de diciembre de 1989 y la noticia se la dio Joseph Spiteri, el secretario de la Nunciatura.

Sin pensarlo demasiado, Laboa fue al aeropuerto y llegó hasta Madrid. De allí viajó a Miami, Estados Unidos, donde un grupo de exiliados panameños le consiguió un vuelo hacia Panamá. El 22 de diciembre, dos días después de haber empezado la invasión estadounidense a Panamá, Laboa estaba aterrizando en una base militar de la Zona del Canal, y desde allí fue trasladado a la Nunciatura, sobre la Avenida Balboa.

Cuando llegó al edificio diplomático, Laboa lo encontró repleto: militares y funcionarios, y hasta un grupo de etarras había ido corriendo hacia la embajada del Vaticano a pedir refugio, y ocupaban cada espacio y cada esquina de la planta inferior de la estructura.

Mientras Laboa tomaba control de la situación, la ciudad sufría el desorden implacable de la anarquía.

Tiempo incierto

Hacía un año que el Gobierno remuneraba con pagarés y las familias hacían lo que podían para tener arroz, frijoles y tuna en la casa. “Uno trataba de tener lo esencial; tampoco era que había una bodega llena para tres meses”, recuerda ahora Ramón Flores, sobre ese año 1989.

Era diciembre y el Gobierno panameño daba tumbos. De presidente en presidente -colocados y removidos por Manuel Antonio Noriega-, la población sentía venir la invasión e intentaba tomar sus precauciones.

El domingo 3 de diciembre, a través de los diarios, se dio a conocer cómo se pagaría la segunda quincena de noviembre y las dos de diciembre. “Navidades felices tendrán los empleados públicos”, prometía el Gobierno.

Un día y otro, y otro más, los periódicos informaban de lo que ocurría: “Tropas advenedizas irrumpen potabilizadora”. “Ejército gringo bloquea entrada a Cerro Patacón”. “Clamor del pueblo: El general Noriega, jefe de Gobierno”.

Por esos días, en El Chorrillo, ahí donde estaba la cárcel Modelo y el Cuartel Central, se inauguró un polígono de tiro con pistas de obstáculos en el área conocida como “El Límite”, en donde las Fuerzas de Defensa planeaban “entrenar a la generación patriótica del año 2000”.

El 16 de diciembre, Manuel Antonio Noriega finalmente logró lo que quería: “Noriega es declarado jefe de Gobierno por la Asamblea Nacional de Representantes”, decía Crítica. Como jefe de Gobierno, Noriega adquiere poderes extraordinarios que le aseguraban conseguir los objetivos de la lucha de liberación nacional».

‘Sentimos miedo, mucho miedo’

Con su puño y letra, el padre Javier Arteta empezó a escribir a las 12 horas de la noche del 19 al 20.

Estaba en el edificio de la parroquia de Fátima, en calle 26 oeste de El Chorrillo, y en medio del fragor contó: ‘’Comienza un intenso tiroteo, disparos, bombazos, tres helicópteros sobrevolando la zona. Nos despertamos y se despierta todo El Chorrillo sobresaltado. Todos comprendemos que no se trata de un tiroteo normal, sino de algo verdaderamente serio. La mayoría sentimos miedo. Mucho miedo”.

Cuando María Flores supo lo que estaba pasando, alzó el teléfono y llamó a su hermano Ramón: “Empezó la invasión. Los gringos nos invadieron”, dijo al teléfono con una voz de susurro, como queriendo que nadie en el mundo la escuchara.

Entonces, todas las paredes de la casa de Ramón empezaron a temblar. Cerca estaba el Cuartel de Tinajitas, y en el cielo oscuro se oían rugir aviones. Segundos después vino el sonido: ¡Bummm! Y los adornos de vidrio traquearon. ¡Bummm! ¡Bummm! Y los vidrios de las ventanas empezaron a temblar.

Estados Unidos estaba en medio de su “Causa Justa” y en la calle donde vivía Ramón había un silencio de miedo.

“Fue una larga noche”, escribió Arteta desde El Chorrillo. “La gente venía y venía. Se oían fuertes disparos… Hubo algún momento de pánico e histeria. Comenzamos a rezar un Avemaría. Creemos que fue el Avemaría más numeroso y rezado con más fervor de toda la historia de nuestra parroquia”.

Cuatro días después, el 24 de diciembre, la ciudad entera seguía siendo un manicomio. Sin policías, militares ni ley, parte de la población se dedicó a robar. “Roban de todo, roban”, escribió Arteta.

A las 5:30 p.m. de ese mismo día, los religiosos de Fátima escucharon por la radio que Noriega se había refugiado en la Nunciatura. “Estamos viniendo en carro por Pedregal y casi nos vamos a la cuneta”.

Entrega navideña

Eran las 9:30 a.m. cuando el nuncio Laboa recibió una llamada: “Ta bien, ta bien. Inmediatamente”. Y se volteó hacia César Tribaldos, dirigente de la Cruzada Civilista, que en ese momento desayunaba con él. “Ponte una camisa de cura”, le dijo.

Tribaldos había hecho amistad con el Nuncio, luego de los varios refugios de los que había gozado en la Embajada del Estado Vaticano, desde el año 1987 a 1989.

Sin saber por qué y no muy seguro de que alguna camisa de cura le quedara, Tribaldos estaba tratando de ver “cómo me metía en la camisa”, cuando sonó el teléfono otra vez. Era Mario Rognoni, militante del Partido Revolucionario Democrático y fiel amigo de Noriega. “¿Mario? ¿Maíto?”, le dijo Tribaldos. “Sí, te habla Tribi”. Tras el saludo de rigor, Rognoni pidió a Laboa: “Sí, sí, bueno… No; está bien. Yo veré que hago.

Entonces Laboa le pidió a Tribaldos que se quitara la camisa y se dirigió al padre Javier Villanueva, quién desde su púlpito en la Iglesia Cristo Rey había arremetido fuertemente contra el régimen militar.

“¿Usted iría a buscar a Noriega?”, le preguntó.

Minutos después, Villanueva estaba de camino hacia un Dairy Queen que estaba cerca del Hipódromo, en Juan Díaz, en compañía de Spiteri. Tuvieron que esperar unos 20 minutos antes de que apareciera un panel de color azul, con una puerta lateral corrediza. Al abrirse, apareció Noriega. Traía puesto un suéter verde militar, pantalones bermudas y chancletas de tienda marca Jumbo. El padre Villanueva lo miró y le dijo: “¿Usted me conoce? Bueno, pase adelante”.

Noriega se deslizó del panel al auto de la Nunciatura -que tenía una bandera del Vaticano-, y el guardaespaldas, que iba al volante del panel, se atrevió a preguntarle: “Jefe, y yo?”.

Noriega tardó apenas segundos: “¿Tú? ¡Piérdete!”.

Un hombre pequeño y cabezón

Lo primero que hizo Noriega cuando llegó a la Nunciatura fue pedir una cerveza bien fría. Era la hora del almuerzo y Laboa lo condujo hacia el cuarto de huéspedes, en el piso superior, donde antes habían estado Tribaldos y el expresidente Guillermo Endara, entre otros.

Desde la Nunciatura, Lahoa le informó al canciller Julio Linares que Noriega estaba allí asilado, y minutos después toda la Avenida Balboa empezó a temblar: Tanques del Ejército estadounidense venían rodando por el malecón, mientras sobre el techo de la Nunciatura sobrevolaban helicópteros.

“Eso fue un estruendo, un estruendo… Porque eran muchos los tanques que venían por la Avenida Balboa; de todas partes, y seis helicópteros que se pusieron encima de la Nunciatura”, detalla Tribaldos.

Enrique Jelensky llegó un día después, el 25 de diciembre. También amigo de Laboa, se ofreció a ser el “intérprete” entre los soldados estadounidenses y Laboa, quien no hablaba mucho el inglés.

“Estaba cargado el ambiente”, recuerda Jelensky. Llena como estaba de gente, la cantidad de comida que se consumía en la Nunciatura era mucha y Jelensky fue el encargado de salir, casi a diario, a hacer compras en un supermercado cercano.

Como el país entero sabía ya que Noriega estaba allí asilado, cada vez que se abrían los portones de la Nunciatura empezaban los gritos, los insultos, las exigencias. “Cuando salía la gente me gritaba de todo”, recuerda Jelenzky.

“Si él no tenía las cortinas cerradas, veía a un soldado americano, apuntándole”, explica Jelensky.

Tribaldos no vio a Noriega sino dos días después de su llegada. Como era visitante regular de la embajada, el nuncio Laboa le había dado llaves para que entrara sin necesidad de tocar, y además tenía una “credencial” que le permitía pasar entre las tanquetas y los soldados sin problemas.

Era el 26 de diciembre y Tribaldos pasó el portón de hierro y llegó hasta la puerta principal de la Nunciatura. Cuando la llave dio vueltas y él empujó la puerta para entrar, sintió que desde adentro se lo impedían. “¿Qué está pasando? ¿¡Qué está pasando!?”, gritó, y empujó con más fuerza.

Entonces se asomó Asunción Eliécer Gaytán, fiel compañero de Noriega: “No, no…don César disculpe”.

Cuando entró, Tribaldos y Noriega se miraron a la cara. “Apenas me vio, peló los ojos y salió corriendo. Subió las escaleras de dos en dos”.

Noriega estaba con el mismo suéter verde, la misma bermuda y las mismas chancletas de tienda Jumbo. En ese momento Tribaldos se dio cuenta de que, sin uniforme ni militares que lo protegieran, Noriega era más bien un hombre chiquito, delgado y cabezón.

“Una cabeza un poco desproporcionada para el tamaño de su cuerpo”, detalle el exdirigente de la Cruzada.

En la mira del francotirador

Dice Jelensky que Noriega nunca durmió con la puerta cerrada. Que las cortinas de la única ventana que tenía el cuarto donde estaba, permanecían cerradas. Que una noche, ya acostados, la tierra vibró y hubo un estruendo. Noriega y Jelensky saltaron de las camas. “Yo dormía en el cuarto contiguo al de Noriega”, explicó Jelensky.

Asustado, Noriega le pidió a Jelensky que bajara a averiguar lo que sucedía. “Fue la primera vez que él habló conmigo”.

Cuando bajó se dio cuenta: en un lote que miraba hacia la vía Italia, en un de los lados de la Nunciatura, los estadounidenses habían decidido aplanar el terreno con unos bulldozers para que pudieran aterrizar helicópteros. “Esto hizo que se estremeciera el edificio”, explicó Jelensky.

Al otro lado de la Nunciatura había un edificio con varios niveles de estacionamientos, y hacia esos estacionamientos miraba el cuarto donde dormía Noriega.

En uno de esos niveles, justo a la altura del dormitorio destinado para el “hombre fuerte”, se había apostado un gringo. Estaba allí, día y noche, a toda hora con un arma. “Si él no tenía las cortinas cerradas, veía a un soldado americano, apuntándole”, dijo.

Mientras Noriega, otros militares y funcionarios seguían resguardados en la Nunciatura, en El Chorrillo todavía lloraban la destrucción del fuego del primer día de la invasión “¿Alguien ha visto la cara de una familia entera que acaba de perder su hogar y queda tan solo con lo puesto, abrazándose estrechamente, palpándose para asegurarse de que todos están vivos?»

En el barrio, reducido a cenizas, los religiosos mercedarios habían tenido también que quemar algunos cadáveres. “A media mañana quemamos otro cadáver que estaba metido en un carro y aplastado. Se lo estaban comiendo los cuervos. Casi no nos lo permiten los soldados. El muerto era un guardia panameño y al quemarse el carro, arden y se disparan cantidad de balas que sobresaltan a las tanquetas cercanas”.

Varios días después, Arteta. escribió en su diario: ‘’Quemamos otros dos cadáveres. Y van seis”.

El final de Ceausescu

Desde Rumania llegaron las imágenes a la Nunciatura. Nicolae Ceausescu apareció entonces en una habitación pequeña, acompañado de su esposa Elena, mientras un tribunal militar los juzgaba por sus actuaciones. Ceausescu había gobernado dictatorialmente en Rumania durante 20 años y le había llegado la hora. Minutos después, en unas imágenes que recorrieron el planeta, aparecieron los esposos tirados en el piso, fusilados, enredados en su propia sangre.

“Un día” —cuenta. Tribaldos— “salió un miembro del PRD, un dirigente del partido, hablando mal de Noriega. Era una persona a la que le tenía confianza y se sintió defraudado”.

Luego viene lo de Ceausescu y la “gran marcha” que los civilistas venían anunciando. “Se organiza esta marcha, en la Avenida Balboa, y era una multitud de gente”, recuerda el dirigente.

Con varios días dentro de la Nunciatura, los civilistas habían decidido manifestarse para exigir la entrega de Noriega y repletaron el antiguo malecón.

‘Yo creo que ahí fue donde él se dio cuenta de que podía pasar a una peor vida si no se entregaba», reflexionaba Tribaldos.

La noche del 3 de enero de 1990, unos periodistas de CNN que estaban apostados cerca del antiguo Holiday Inn de Paitilla llamaron a Tribaldos: “Vea, hay un hombre con uniforme saliendo de la Nunciatura que se parece a Noriega. ¿Me lo puede confirmar?”.

Tribaldos, que vivía cerca, bajó corriendo hasta donde estaban los periodistas y miró el video: “Ese es Noriega”, les dijo.

Y entonces se vio a Noriega vestido con su uniforme militar, cabizbajo y sumiso, entregándose al Ejército de Estados Unidos.

El año 2025 terminó con el peor récord en la historia de construcción de infraestructura y viviendas. No hubo inversión gubernamental para mejorar los servicios básicos y, mucho menos, para realizar nuevas construcciones. Fue un año en el que habría sido mejor cerrar todos esos ministerios y ahorrar ese dinero, porque nada habría cambiado.

Este año no vi ninguna construcción de viviendas de interés social por parte del sector privado, ni del régimen. Es como si hubiera una prohibición para levantarlas. El 2025 se fue marcando el récord máximo de paralización.

Lo único importante en materia de construcción: una flota de barcos en el horizonte, con la proa apuntando a Venezuela, Tierra de Gracia, cargados de esperanzas de fácil lanzamiento, con fuerza explosiva de libertad emprendedora y capacidad detonante para inspirar confianza constructora y financiera; listos para comenzar con optimismo el año 2026.

El 2025, a pesar de ser el peor año en el área de construcción de nuevas viviendas, termina siendo el año de mayor optimismo en las últimas tres décadas… INFRAESTRUCTURA Y VIVIENDA: CIERRE 2025.

Fotografías capturadas recientemente por los satélites Copernicus Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) evidencian a decenas de tanqueros paralizados frente a los principales puertos administrados por Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

La Patilla

Luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara el bloqueo de petroleros sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés), Nicolás Maduro ha optado por refugiar dichas unidades en el mar territorial venezolano hasta que, de alguna manera, baje la marea en contra del régimen chavista.

Una imagen del pasado domingo muestra al menos a 15 buques petroleros en aguas cercanas al Complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui en el terminal de Barcelona, estado Anzoátegui.

Tanqueros petroleros anclados frente al terminal de Jose en Barcelona, estado Anzoátegui, el domingo 21 de diciembre de 2025. Captura: Copernicus Sentinel-2

Otra fotografía satelital, fechada el pasado miércoles, revela que al menos 19 tanqueros fueron anclados cerca del Centro de Refinación de Paraguaná (CRP), estado Falcón, donde recientemente llegó el buque ruso Hyperion para descargar nafta, un diluyente vital para que Pdvsa pueda refinar crudo y obtener gasolina, diésel o fueloil.

La Guardia Costera de EEUU, apoyada por el portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78), en las últimas semanas ha llevado a cabo la incautación del Skipper y el Centuries, dos tanqueros de 333 metros de eslora que contenían crudo venezolano sujeto a sanciones del Departamento del Tesoro.

Asimismo, altos funcionarios revelaron el pasado fin de semana a diversos medios que EEUU se encuentra en medio de la persecución de un tercer buque petrolero, el Bella 1, administrado por redes de tráfico iraníes.

Tanqueros petroleros anclados frente al Centro de Refinación de Paraguaná, estado Falcón, el miércoles 17 de diciembre de 2025. Captura: Copernicus Sentinel-2

El teniente general Fanil Sarvárov, jefe de la dirección de operaciones militares del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, falleció este lunes como resultado de un atentado con carro bomba perpetrado en un barrio al sur de Moscú, informó el Comité de Instrucción de Rusia (CIR). De acuerdo con la portavoz del CIR, Svetlana Petrenko, la explosión se produjo en la calle Yásenevo, en un aparcamiento ubicado a unos 150 metros de la residencia del general. Petrenko comunicó a través de Telegram que “en la calle Yásenevo de Moscú se activó un artefacto explosivo colocado en los bajos de un automóvil. A consecuencia de las heridas recibidas, falleció el jefe de la dirección de operaciones militares del Estado mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, teniente general Fanil Sarvárov”.

Reuters

El ataque, según las primeras indagaciones de los investigadores rusos, habría sido ejecutado mediante la colocación de una mina magnética fijada a la parte inferior del vehículo del general. Así lo informó el periódico Kommersant, que citó fuentes relacionadas con la investigación. Además, varios canales de Telegram apuntaron que Sarvárov condujo su auto varios cientos de metros antes de que el artefacto detonara. La portavoz Petrenko sostuvo que entre las principales hipótesis analizadas se encuentra la posible implicación de la inteligencia ucraniana en el atentado, aunque añadió que los investigadores mantienen abiertas otras líneas de investigación.

El CIR confirmó que la dirección principal de investigaciones ha abierto un proceso penal por asesinato y tráfico ilegal de sustancias explosivas. Investigadores y especialistas en criminalística de la oficina central ya se desplazaron al lugar de los hechos para realizar las experticias pertinentes, entre ellas medicina forense y peritajes sobre explosivos. “Continúa la revisión del lugar de los hechos. Los investigadores llevarán a cabo los peritajes necesarios, incluyendo los de medicina forense y de explosivos. Se interroga a los testigos y se revisan las cámaras de seguridad”, explicó Petrenko. El CIR también hizo público en Telegram un vídeo en el que se aprecia el vehículo seriamente dañado por la explosión, con restos de sangre pertenecientes a la víctima.

De acuerdo con los datos ofrecidos por el CIR, Sarvárov nació en 1969 y realizó su formación en la Academia Superior de Tanques de Kazán, la Academia Militar de Blindados y la Academia Militar del Estado mayor de Rusia. Participó en operaciones militares en Chechenia y Siria, entre otros escenarios bélicos. En 2022 fue incluido en el sitio web ucraniano Mirotvorets, que señala a supuestos “enemigos de Ucrania”.

Desde el inicio del conflicto, Ucrania reivindicó una serie de atentados dirigidos contra altos oficiales militares rusos. Entre las víctimas figuran el teniente general Yaroslav Moskalik, subjefe del mando de operaciones del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, y el teniente general Ígor Kirílov, responsable de la defensa radiológica, química y biológica de Rusia.

El presidente ruso Vladímir Putin fue notificado de inmediato sobre el atentado. En ocasiones anteriores, Putin criticó públicamente la actuación de los servicios secretos rusos por los fallos evidenciados en la protección de altos mandos del ejército.

La Guardia Costera de Estados Unidos está persiguiendo a un petrolero en aguas internacionales cerca de Venezuela, según informaron funcionarios a Reuters este domingo. De concretarse, sería la segunda operación de este tipo durante el fin de semana y la tercera en menos de dos semanas.

Infobae

Un funcionario estadounidense explicó: “La Guardia Costera de Estados Unidos está en persecución activa de un buque de la flota oscura sancionado, involucrado en la evasión ilegal de sanciones vinculadas a Venezuela. El barco navega con una bandera falsa y tiene una orden judicial de incautación”.

Otro funcionario indicó que el petrolero está sancionado, aunque aún no ha sido abordado y las acciones de interceptación pueden variar, desde acercamientos con embarcaciones hasta sobrevuelos cerca del buque señalado.

Los funcionarios, que solicitaron mantener el anonimato, no precisaron la ubicación de la operación ni el nombre del petrolero involucrado. La agencia Bloomberg, en tanto, informa que se trataría del petrolero Bella 1, de bandera panameña y sancionado por Estados Unidos por sus vínculos con el régimen de Irán.

El petrolero realizaba una maniobra de aproximación a la costa venezolana para cargar sus depósitos en el momento de la intervención, según fuentes de Bloomberg. Más tarde, fuentes estadounidenses citadas por medios de ese país señalaron que efectivos de la Guardia Costera mantenían la persecución del buque. La operación, que habría contado incluso con la autorización del Gobierno de Panamá —país bajo cuyo pabellón navega el petrolero—, fue informada por el portal de noticias estadounidense Axios.

Desde junio de 2024, el Bella-1 figura en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de Estados Unidos.

El petrolero, de bandera panameña, está vinculado a la compañía Louis Marine Shipholding Enterprises, la cual mantiene relaciones con la Guardia Revolucionaria de Irán. En su orden de sanciones, el Tesoro estadounidense sostiene que esta compañía ha “asistido, patrocinado o proporcionado materialmente apoyo financiero, material o tecnológico” para la fuerza iraní.

En un mensaje difundido en su canal de Telegram, el dictador Maduro se refirió de manera general a la situación y evitó mencionar de forma directa las dos confiscaciones realizadas este fin de semana por Estados Unidos. El mandatario chavista afirmó que Venezuela “lleva 25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión que abarca desde el terrorismo psicológico hasta los corsarios que han asaltado petroleros”.

No obstante, Maduro sostuvo que están “preparados para acelerar la marcha de la revolución profunda”, en referencia al movimiento y proyecto político del chavismo.

Las confiscaciones de este fin de semana se producen pocos días después de que el presidente Donald Trump anunciara un “bloqueo” total a los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, reforzando así la campaña de presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.

El sábado Estados Unidos también interceptó un segundo petrolero frente a las costas venezolanas. Según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, la Guardia Costera de Estados Unidos, con apoyo del Departamento de Guerra, realizó la operación antes del amanecer del 20 de diciembre. Noem publicó en redes sociales un video que muestra un helicóptero sobrevolando la cubierta de un gran petrolero en el mar y afirmó: “Estados Unidos continuará persiguiendo el movimiento ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región. Los encontraremos y los detendremos”.El momento en que las Fuerzas de EEUU confiscan el segundo buque petrolero

El régimen venezolano condenó la incautación del segundo buque, calificándola de “robo y secuestro” y denunciando la “desaparición forzada” de la tripulación. En un comunicado difundido en redes sociales, la vicepresidenta de la dictadura, Delcy Rodríguez, advirtió que los responsables de estos hechos enfrentarán consecuencias judiciales. El Departamento de Seguridad Nacional identificó al buque como el Centuries, un petrolero de propiedad china con bandera de Panamá, que habría cargado 1,8 millones de barriles de crudo en un puerto venezolano antes de ser escoltado fuera de la zona económica exclusiva del país el 18 de diciembre. Sin embargo, una revisión independiente determinó que el Centuries no figura en la lista oficial de sancionados del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

La portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, sostuvo que el Centuries transportaba petróleo sancionado de la estatal venezolana PDVSA y lo describió como “un buque con bandera falsa que opera como parte de la flota en la sombra venezolana”.

La primera de estas operaciones recientes ocurrió el 10 de diciembre, cuando fuerzas estadounidenses incautaron otro gran petrolero frente a las costas de Venezuela, presuntamente involucrado en el transporte de crudo sancionado hacia Irán. Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia de Washington, que ha incrementado su presencia militar en el Caribe con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico, aunque con un foco particular en Venezuela.

El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, abordó la situación en un acto transmitido por la televisión estatal, donde denunció una campaña de “mentira, manipulación, intervencionismo, amenaza militar, guerra psicológica y terrorismo psicológico”, y aseguró que tales acciones “no nos va a intimidar”.

Actualmente, el despliegue militar estadounidense en el Caribe incluye 11 buques de guerra, entre ellos el portaaviones más grande del mundo, un buque de asalto anfibio, dos buques de transporte anfibio, dos cruceros y cinco destructores. Además, el ejército de Estados Unidos ha realizado ataques aéreos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental desde septiembre, con un saldo de más de 100 muertos, según cifras no confirmadas por fuentes independientes. Estas operaciones han generado cuestionamientos sobre su legalidad y han alimentado la controversia política en torno a la campaña estadounidense.

Mientras Washington defiende la legalidad y necesidad de sus acciones para frenar el financiamiento ilícito y el narcotráfico, Caracas sostiene que se trata de una ofensiva para derrocar a Maduro y apropiarse del petróleo venezolano, denunciando las interceptaciones como actos de “piratería naval”.

El gobierno venezolano ha reiterado que tomará medidas legales contra quienes considera responsables de estas acciones, subrayando que no permitirá que queden sin respuesta.

¿Y si la creciente violencia, en lugar de la consecuencia de un Gobierno incompetente y mediocre, fuese el resultado de una política destinada a marchitar a los cuerpos de seguridad del Estado?

Por: Salud Hernández-Mora – Semana

¿Y si la compra de los Gripen a un precio desorbitado y sin el necesario sustento técnico obedeciera a un fin siniestro? No me refiero a cobrar comisiones corruptas, que investigará el siguiente Gobierno y salpicará a más de uno que ahora anda fresco, sino a otros objetivos inquietantes y perversos. El primero y menos trascendente es que un presidente de ultraizquierda, amigo de tiranos y guerrillas, se vende como el más interesado en fortalecer la soberanía del país al modernizar la flota aérea.

Pretende que se olviden sus diatribas contra Duque por intentar hacerlo.

Pero la adquisición, a precio billonario, por encima del original, sin que haya razones para tan desproporcionada subida, la pagará el siguiente Gobierno. Además de que los aviones llegarán a lo largo de varios años (los de Brasil tienen una demora de diez años de entrega), el desorbitado presupuesto impedirá invertir en requerimientos acuciantes para combatir a las bandas criminales que tienen azotado al país.

Todos sabemos que la verdadera amenaza no viene de las naciones vecinas, ni siquiera de Venezuela, sino de la violencia interna. Lo que conduce a pensar que la polémica y opaca escogencia de los Gripen abona la hipótesis de que la política de defensa petrista, que arrancó el primer día del Gobierno con la designación de Iván Velásquez, exmagistrado de la Corte Suprema que despreciaba a Policía y Ejército, persigue otros fines.

Fue la persona indicada para debilitar y desmoralizar a los cuerpos de seguridad del Estado, según contaban en el mundo castrense, y debió sentirse satisfecho por la misión cumplida. Rebajaron el presupuesto, inocularon la lucha de clases en el Ejército y se desplomó el número de uniformados. Pasaron de 240.000 unidades a 170.000, denunció el alcalde de Cali, Alejandro Eder, y constatan militares en activo.

De ahí el perenne clamor de gobernadores y alcaldes que sufren el terrorismo de la escasez de fondos para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. No hay ni para tanquear helicópteros y permitieron que las guerrillas tomaran clara ventaja en la guerra de drones, que ha matado a policías, soldados y civiles. Los últimos: 6 militares asesinados el jueves en el cesarense Aguachica, limítrofe con Catatumbo, y 32 heridos. Y con un cinismo atroz, a solo cinco meses de las elecciones, Petro anuncia inversión en drones, evidencia de que esos y demás muertos por esas aeronaves no tripuladas pesarán sobre su conciencia.

Ni siquiera promovió un cambio legislativo para utilizarlos en el combate, no solo a modo defensivo. Hasta Maduro nos lleva la delantera en un elemento vital en los conflictos bélicos actuales.

En Ucrania entrevisté a dos exmilitares colombianos y relataron que los drones eran la mayor pesadilla. Son cada vez más sofisticados y difíciles de eludir y tan letales que los periodistas internacionales incorporaron a su equipo de seguridad, además de los habituales chaleco antibalas y casco, un detector de drones. Y en algunas carreteras ucranianas han instalado redes especiales para proteger los vehículos de los bombardeos con esos aparatos.

Entretanto, en Colombia, nuestros uniformados llevaban años suplicando a gobernaciones y alcaldías que se los compraran porque ellos no tenían cómo hacerlo. Recuerden que las Farc justificaron el secuestro de nueve empleados de un contratista de la Gobernación del Cauca por adquirir drones para la fuerza pública. Supe de una Alcaldía que detuvo el proceso para proporcionar uno a la estación de Policía en cuanto conoció esa noticia.

También los pilotos que confrontan a las bandas criminales preferirían aplazar el reemplazo de los Kfir, de escaso valor en la guerra interna, y adquirir aviones de ataque ligero, que cuestan una media de 50 millones de dólares, y sirven tanto para proteger las fronteras como para atacar grupos armados.

Mientras el Gobierno sigue su política destructiva, las guerrillas no cejan en su imparable avance. El ataque del ELN en Villanueva, pacífico pueblo guajiro cercano a Valledupar, es otra señal de alerta.

Si en las anunciadas 72 horas de paro armado los elenos fueron capaces de hostigar al Ejército en la localidad del concurrido Festival Cuna de Acordeones, que no sufría atentados desde tiempo inmemorial, solo cabe esperar un mayor deterioro de la seguridad en todo el país.

Pero no esperemos dimisiones de los máximos responsables castrenses, que sería lo honorable, aunque ninguna salida cambiaría nada. Cualquiera que acepte un alto cargo en Defensa estará condenado al fracaso.

Por mucho que vistan de grandes triunfos algunos golpes a bandas terroristas y Petro cite el número de soldados y policías muertos como prueba de una supuesta intensiva ofensiva militar –narrativa tan falaz como siniestra–, no podrán disfrazar la estremecedora realidad.

Reitero la pregunta: ¿y si la creciente violencia, en lugar de la consecuencia de un Gobierno incompetente y mediocre, fuese el resultado de una política destinada a marchitar a los cuerpos de seguridad del Estado?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto realizar un anuncio este lunes por la tarde junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario de la Marina, John Phelan, desde su residencia de Mar-a-Lago, en medio de una escalada de tensiones con Venezuela marcada por múltiples incautaciones de petroleros.

Infobae

El evento está programado para las 4:30 p.m. hora del Este (9:30 PM GMT), aunque la Casa Blanca no ha revelado detalles sobre el contenido del anuncio presidencial.

La convocatoria se produce después de que la Guardia Costera estadounidense confiscara un segundo petrolero sancionado frente a las costas venezolanas durante el fin de semana y anunciara que mantiene una “persecución activa” de un tercer buque en el mar Caribe.

“Estados Unidos continuará persiguiendo el movimiento ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región”, declaró la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en un comunicado publicado en redes sociales tras la captura del segundo navío. “Los encontraremos y los detendremos”, advirtió.

El sábado, las autoridades estadounidenses incautaron el petrolero Centuries, con bandera panameña, que según la Casa Blanca formaba parte de la denominada “flota fantasma venezolana” utilizada para transportar crudo sancionado. La portavoz adjunta de la administración, Anna Kelly, insistió en que el buque transportaba petróleo de PDVSA, la empresa estatal venezolana bajo sanciones, pese a reportes que indicaban que el tanquero no figuraba en la lista negra estadounidense.

Un funcionario estadounidense confirmó a agencias internacionales que la Guardia Costera mantiene operaciones para interceptar un tercer petrolero, identificado por algunos medios como el Bella 1, también con bandera panameña y sancionado por el Departamento del Tesoro por presuntos vínculos con Irán. El navío habría sido avistado en ruta para cargar petróleo en Venezuela.

“La Guardia Costera está en persecución activa de un buque sancionado de la flota clandestina que forma parte del esquema ilegal de evasión de sanciones de Venezuela”, confirmó el funcionario, quien añadió que el navío “enarbola una bandera falsa y se encuentra bajo una orden judicial de incautación”.

Estas acciones representan la tercera fase de un endurecimiento de la política estadounidense hacia el régimen del dictador venezolano Nicolás Maduro. El 10 de diciembre, Washington había incautado el buque Skipper y confiscado su cargamento de crudo. Días después, Trump ordenó un bloqueo total a la entrada y salida de Venezuela de todos los petroleros sancionados por el gobierno estadounidense.

Las medidas forman parte de una campaña más amplia de presión contra Caracas, a la que Washington acusa de dirigir una red de narcotráfico. Desde agosto, Estados Unidos ha mantenido un despliegue militar significativo en el marco de operaciones antinarcóticos que han resultado en la destrucción de aproximadamente 30 embarcaciones presuntamente vinculadas al tráfico de drogas y la muerte de más de cien tripulantes en ataques con misiles en el Caribe y el Pacífico oriental.

El régimen venezolano ha calificado las incautaciones como “robo y secuestro” de buques privados. Maduro denunció las acciones como “piratería de corsarios”.

En medio de las tensiones, Venezuela anunció el domingo la salida del buque Canopus Voyager, de Chevron, cargado con petróleo venezolano rumbo a Estados Unidos. Chevron opera en Venezuela asociada con PDVSA gracias a una licencia del Departamento del Tesoro que la exime de las sanciones.

El anuncio de Trump se produce también días después de cambios en el liderazgo militar estadounidense en la región. El almirante Alvin Holsey, quien comandaba el Comando Sur responsable de las tropas en América Latina, se retiró anticipadamente la semana pasada en una ceremonia en Miami. Fuentes familiarizadas con el asunto indicaron que Holsey fue removido por Hegseth, quien habría expresado frustración con el ritmo de las operaciones militares en la región.

Trump ha nominado al teniente general Frank Donovan, actual vicecomandante del Comando de Operaciones Especiales, para dirigir el Comando Sur, según anunció el Pentágono el viernes.

En lo profundo de un refugio, con mirada que quema,
el Grinch venezolano, que no duerme ni sueña.
Con gorra roja y cadena, su furia no se frena,
el rencor lo tiñe todo, aunque verde no sea.

Chavista de cepa, puño en alto grita fuerte:
“¡Patria, socialismo o muerte!”, con voz ronca y ardiente,
mas su corazón pequeño, dos tallas menos tiene,
lleno de rencor profundo contra la Navidad imperial.

Mira hacia Caracas, planea en la oscuridad,
robarle la fiesta a quien no siga la revolución,
culpa al bloqueo eterno, a la guerra económica,
y a los traidores apátridas por su amarga condición.

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