Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente y expresidiario, Luiz Inácio Lula da Silva, no tuvo el honor ni la hidalguía de felicitar a María Corina Machado por su Nobel. No. Al contrario, ha insistido en que “Venezuela es dueña de su propio destino”. Es decir, Maduro puede hacer lo que quiera por el tiempo que quiera.

Por: Arturo McFields Yescas – Infobae

Lula vs Milei. Argentina promovió en el MERCOSUR un saludo al Nobel de Machado, muy diplomático y descafeinado, que incluso Colombia había acordado firmar. Lula saboteó la iniciativa argumentando la politización del Nobel y otras bajezas habituales.

Brasil un país grande con un líder pequeño. Da Silva, que se jacta de su multilateralismo, ha sido defensor acérrimo de Cuba, Irán, Hamas, Rusia y China. Maduro y el Cartel de los Soles, son socios naturales dentro de su esquema ideológico e inmoral.

El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, es otro izquierdista de mala entraña. El premio Nobel para María Corina Machado, le golpeó de manera fuerte y fulminante. “Era una oportunidad maravillosa para que el Nobel quedara desierto”, afirmó con amargura.

Chile aplaude Nobel de Machado. “Hay un régimen dictatorial en Venezuela y ella ha liderado con gran valentía la lucha política pacifica contra el régimen” dijo el Canciller Alberto Klaveren. La democracia y los derechos humanos por encima de la ideología.

Honduras y la vergonzosa postura del familión. Mel Zelaya, expresidente de Honduras y esposo de la jefa de estado Xiomara Castro, dijo que se premió “a una golpista aliada de las élites financieras y de los intereses extranjeros”. Xiomara Castro enmudeció.

Guatemala se desmarcó de la izquierda radical. El presidente Bernardo Arévalo dijo que el ‘Premio Nobel de la Paz es un merecido reconocimiento a tu lucha personal, valentía y determinación en la defensa de la democracia y los derechos humanos”.

Dictadura de Cuba quería que le dieran el Nobel a Maduro. Miguel Diaz Canel, el suplente de Raúl Castro, dijo que rechazaban “esta maniobra política que intenta singularizar a Venezuela y minar su liderazgo bolivariano, encabezado por Nicolás Maduro’.

La primer presidenta mujer de México y la diplomacia del avestruz. Claudia Sheinbaum se negó a dar unas palabras de reconocimiento a Machado, la mujer más valiente de América Latina. México prefiere defender a Maduro y regalar petróleo a Cuba.

El Nobel de María Corina Machado ha sido un rayo de luz en la batalla por la libertad de Venezuela. Los regímenes totalitarios solo caen con la lucha perseverante de los pueblos y el apoyo indeclinable de la comunidad internacional. No hay otra manera.

La izquierda de antaño, radical, excluyente, violenta y sectaria está agonizando. Guatemala y Chile son el vivo ejemplo de un cambio en gestación. Una nueva era en la que la democracia y los derechos humanos no puedan ser secuestrados por la ideología, el partido o el líder iluminado. Ojalá y pueda ser así.

*El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezará una cumbre de negocios y liderazgo global que se realizará en Miami los días 5 y 6 de noviembre, en un evento que busca reunir a figuras prominentes de la política, las finanzas, el deporte y la cultura.

Infobae

El America Business Forum: Miami se llevará a cabo en el Kaseya Center, casa de los Miami Heat, y será conducido por Bret Baier, presentador de Fox News. Los organizadores esperan congregar a más de 40.000 ejecutivos y líderes empresariales, además de millones de espectadores a través de su transmisión en vivo.

Entre los participantes confirmados se encuentran el presidente argentino Javier Milei, la líder opositora venezolana María Corina Machado —ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025—, y el ex CEO de Google Eric Schmidt. También participarán figuras del deporte como el futbolista Lionel Messi, el tenista Rafael Nadal y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Del mundo financiero asistirán Jamie Dimon, presidente y CEO de JPMorgan Chase, y Ken Griffin, fundador de Citadel. El actor Will Smith, el presidente de la Fórmula 1 Stefano Domenicali, y Adam Neumann, cofundador de Flow, completan la lista de oradores anunciados hasta el momento.

La cumbre está liderada por el uruguayo Ignacio González, de 34 años, presentador de televisión y productor que ha organizado el evento durante una década en Latinoamérica y ahora dirige su expansión global desde Miami.

“El mundo reclama más que nunca un espacio de unidad”, dijo González, fundador y CEO del America Business Forum. “ABF será la plataforma desde la cual líderes le hablen al mundo, y marquen el rumbo global cada año”.

El alcalde de Miami, Francis Suarez, quien preside el consejo del evento, destacó el creciente papel de la ciudad como centro de negocios e innovación. “Es emocionante recibir a los líderes que marcarán la agenda global de los próximos años en este escenario histórico”, afirmó Suarez, señalando que Miami ha sido sede de eventos de alto perfil como el Super Bowl, partidos de la Copa Mundial de la FIFA y el Gran Premio de Fórmula 1.

Los organizadores han adoptado el lema “The World Meets in America” (El mundo se reúne en Estados Unidos) para el evento, que busca combinar discusiones sobre negocios y política con presentaciones de figuras del deporte y el entretenimiento.

Desde su creación en 2016, el America Business Forum se ha posicionado como una plataforma para jefes de Estado, directores ejecutivos de empresas multinacionales y emprendedores que buscan influir en el panorama económico global.

Durante la semana del evento, los participantes tendrán acceso a encuentros exclusivos como Power 100, una reunión de los líderes más influyentes que asisten al foro, y el VIP Night Forum, el evento de clausura oficial.

La líder opositora venezolana María Corina Machado extendió hoy sus felicitaciones a Rodrigo Paz Pereira, presidente electo de Bolivia, tras su victoria en las elecciones generales del país andino.

MFM

En un mensaje publicado en la red social X, Machado agradeció el «firme apoyo» de Paz a la causa democrática de Venezuela, destacando su exilio en el país caribeño durante la dictadura de Hugo Banzer, lo que forjó un «especial cariño» hacia la nación.

«Acabo de hablar con @Rodrigo_PazP, Presidente electo de Bolivia, para felicitarlo por su victoria y agradecerle por su firme apoyo a nuestra causa por la democracia de Venezuela», escribió Machado, subrayando la unión histórica entre ambos pueblos en su «destino de Libertad, prosperidad y paz». La opositora también elogió la jornada electoral boliviana por su carácter «cívico y masivo», en un contexto de polarización política en la región.

El triunfo de Paz, del Movimiento Democrático Progresista (MDP), representa un giro hacia el centro-derecha en Bolivia, alejándose de la influencia del exmandatario Evo Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS).

Analistas ven en esta elección un posible aliado para la transición democrática en Venezuela, en medio de la crisis bajo el régimen de Nicolás Maduro.

María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz y líder de la oposición venezolana en la clandestinidad, habló con Al Jazeera mientras sostiene su lucha por la transición y el cambio.

La Patilla

«Cada persona involucrada en esta gran victoria, en este viaje épico, ahora está en exilio, en asilo, escondida, o en la cárcel. Eso es cierto. Todo lo que (Nicolás) Maduro ha dejado es la violencia. Pero eso no es una señal de fuerza en el país, eso es una señal de desesperación. Y el hecho es que él sabe que lo único que le queda es la cúpula militar, porque incluso los rangos medios y bajos entre militares y policías saben lo que pasó y quieren cambiar tanto como nosotros», comentó Machado durante la entrevista, en referencia a la gesta de decenas de miles de colaboradores y millones de votantes que ayudaron a demostrar la victoria de Edmundo González Urrutia en la pasada elección presidencial.

«El hecho de que Maduro ha ido tan lejos con prácticas que han sido caracterizadas como terrorismo estatal por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, o crímenes contra la humanidad por la Misión de Determinación de Hechos del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ha aislado cada vez más a Maduro, hasta el punto en que incluso aliados anteriores y otros gobiernos de la región que estaban cerca de Maduro han rechazado el fraude que pretende perpetuar», apuntó la líder opositora.

Según Machado, «las cosas se están moviendo. Y el hecho es que Maduro tendrá que sentarse y negociar el día en el que el costo de permanecer en el poder sea más alto que el costo de vivir en el poder. Aún no estamos allí, pero nos estamos moviendo en esa dirección. Necesitamos aumentar cada día que pasa el costo de permanecer en el poder, para que entienda que su mejor opción es una transición negociada».

El presidente electo, Rodrigo Paz Pereira, suele recordar que el poco tiempo que vivió en Bolivia durante su infancia debía evitar andar mucho por las calles porque su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993) había sido uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, y para los dictadores militares era un “comunista” cuya cabeza tenía precio.

La Nación

En aquella Bolivia de comienzos de los años 70, el pequeño Rodrigo de 9 años era un niño de cara desconocida, pero con un apellido de larga trayectoria, muy identificable en la política boliviana. Algo de eso esconde la clave de su victoria electoral de este domingo. Para la mayoría de los bolivianos Paz Pereira es hoy el rostro nuevo, casi desconocido, de un licenciado en relaciones internacionales que en realidad dedicó toda su vida a la política pero que nunca había llegado a competir por la presidencia.

“Cuando vivíamos en la calle Tarija, de la ciudad de Cochabamba, teníamos que llevar una vida oculta porque nos estaban por sacar al exterior, nuevamente al exilio porque se venía otro golpe de Estado”, recordó en una entrevista.

Paz Pereira se acostumbró así a dos cosas: al cambio permanente (entre su infancia y adolescencia vivió en diez países diferentes), y además a convivir bajo amenazas e incluso atentados y asesinatos de personas de su entorno familiar, lo que le dio una particular sensibilidad social para sentirse cerca de marginados y perseguidos, que este domingo le dieron su apoyo con el voto.

Frente a un tecnócrata formado en Estados Unidos, como el candidato de Alianza Libre, Jorge Quiroga, con Paz Pereira se sintieron identificados millones de bolivianos, muchos de ellos en su momento votantes del Movimiento al Socialismo, pero que ahora buscan una transición suave hacia un gobierno más de derecha.

Vida en España y persecución política

Además de hijo de Paz Zamora, Rodrigo es parte de la larga saga política familiar, como sobrino nieto del también expresidente Víctor Paz Estenssoro (1985-1989).

Nació en uno de los tantos exilios de su padre el 22 de septiembre de 1967 en Santiago de Compostela, España, de donde es originaria también su madre, Carmen Pereira. De su tiempo en aquella ciudad, meca de peregrinos de toda Europa que recorren el “camino de Santiago”, destacó que se volvió “muy devoto del tata Santiago”, como se llama en Bolivia al santo católico que se relaciona con el campesinado y las áreas rurales bolivianas, fuerte bastión del voto que le dio este domingo el triunfo.

Regresó a vivir a España en varias oportunidades, incluso en épocas en que sus padres estaban exiliados en otros países, junto con su hermano Jaime fueron criados por sus abuelos gallegos. ”Fue un aprendizaje extraordinario», asegura.

Pero la persecución y la tragedia acosaron a toda la familia. Incluso su madre sobrevivió a un inexplicable accidente automovilístico durante el exilio en Bogotá.

“He visto a mis padres entrar a la cárcel, ser torturados. Cuando tenía 13 años estaba en un taxi y escuché en la radio que se había caído el avión donde iba mi padre y decían que todos habían muerto. Él sobrevivió aunque quedó con quemaduras en todo su cuerpo y siguió luchando junto a mi madre y junto a muchos otros hombres y mujeres para que Bolivia pudiera construir su democracia”, relató.

Con la normalización de la vida política en Bolivia y la llegada de su padre a la presidencia, la vida de Paz Pereira tomó carriles más normales.

Se recibió de economista y licenciado en Relaciones Internacionales, y realizó una maestría en Gestión Política en la American University, en Estados Unidos.

Carrera en la gestión pública

Siguiendo el linaje familiar, Paz Pereira inició su carrera política en 2002 cuando llegó al Congreso por el departamento de Tarija. Entre 2010 y 2020 regresó a la ciudad para convertirse en concejal y luego en alcalde, puesto que ganó con un 55% de los votos.

Desde 2020 es senador nacional por la alianza Comunidad Ciudadana de centroderecha y este años se postuló por primera vez a la presidencia por el Partido Demócrata Cristiano.

Durante toda la campaña electoral Paz Pereira buscó contrastar con el “tecnócrata” Quiroga, afirmando: “Yo no tengo plata para pagar encuestas como otros precandidatos”, y dijo que su alternativa era “viajar, viajar y viajar, para conocer todo y estar con todos al mismo tiempo en la patria”.

Lo cierto es que nunca fue muy detallista en precisar cuál es su real patrimonio económico. Existe una denuncia de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) contra él sobre transacciones no justificadas durante su periodo como diputado, en la que se señala que su declaración jurada de patrimonio “no tendría relación con sus ingresos”. Y también hay unas acusaciones de corrupción en su contra durante su gestión como alcalde de Tarija (2015-2020).

De hecho, en la primera vuelta Paz Pereira alcanzó el 32,6 % de los votos a nivel nacional, pero en Tarija, donde fue alcalde, quedó en tercer lugar con cerca de 19 % de los votos.

Pero la gran mayoría de los bolivianos decidió este domingo que este hombre cuya vida está indudablemente ligada a la lucha y el sacrificio, puede conducir a una transición ordenada a un país en llamas.

Ayer los venezolanos vivimos una jornada de profundas emociones.

La elevación a los altares de la hermana Carmen Rendiles y del doctor José Gregorio Hernández nos colmó de una serena gracia y nos mostró el rostro luminoso de lo que somos como pueblo.

En medio de la tragedia humanitaria que padecemos, y frente a la presencia abusiva y constante de los agentes de la usurpación en los medios de comunicación y redes sociales, resulta alentador recibir noticias reconfortantes para recordarnos que somos un pueblo de gente buena, trabajadora, honesta, solidaria y comprometida con el prójimo, tal como lo fueron nuestros santos.

Los valores de la santidad, encarnados en la madre Carmen y en el doctor José Gregorio, debemos reavivarlos en el alma de la nación. La presencia, durante los últimos veinticinco años, de esta pléyade de personajes de la llamada revolución bolivariana ha causado un daño multidimensional tan severo, que necesitamos extraer de nuestra historia y de nuestros mejores modelos humanos la inspiración para reconstruir ética, espiritual, cultural y familiarmente a nuestra Venezuela.

Necesitamos beber de esos ejemplos. Rescatar la espiritualidad fundada en los principios del cristianismo. La dictadura comunista que nos oprime ha intentado destruir esa amalgama espiritual hostigando a la Iglesia Católica y pretendiendo instrumentalizarla, para que sus prelados abandonen su compromiso con el Evangelio y se conviertan en agentes de su ignominia.

Sin embargo, los documentos pastorales de la Conferencia Episcopal Venezolana a lo largo de este siglo evidencian la permanente predicación de la Iglesia en defensa de la dignidad de nuestros ciudadanos y su constante cuestionamiento frente a la deriva autoritaria y criminal del chavismo en el poder.

Frente a tales pronunciamientos, la respuesta de los agentes del régimen ha sido el insulto y la descalificación. Como lo hicieron con todas las instituciones de la sociedad civil, la cúpula roja buscó cooptar a miembros del clero y del episcopado. Uno que otro sucumbió al halago, a la tentación o a la presión; pero justo es reconocerlo: ni Chávez ni Maduro lograron montar una iglesia paralela, como era su propósito, del modo en que sí lo hicieron con partidos políticos, gremios, sindicatos, universidades y otras instituciones.

En paralelo, buscando minar la base espiritual de la nación, el poder usurpador estimuló deformaciones religiosas, alentando expresiones sincretistas, prácticas santeras o vinculaciones con babalaos. Además, abrió las puertas del país a un proceso de catequesis islámica, denunciado oportunamente por el recién fallecido obispo emérito de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, quien expresó su preocupación por una “invasión islámica” en Venezuela. En noviembre de 2020, Moronta advirtió sobre la presencia de más de veinte mil iraníes en nuestro territorio.

Conviene recordar que ese país está dominado por la rama chiita del islam, promotora de un proceso de catequesis con propósitos de dominación política. En su fase inicial se presenta como una expresión religiosa, pero una vez alcanzada cierta masa de adhesión —superior al veinte por ciento de la población—, impone sus normas y controles de forma obligatoria o por la fuerza, como ha ocurrido con el pueblo iraní.

En nuestro país, la cúpula roja, usurpadora del poder del Estado, ha intentado reducir la fe católica de la mayoría de los venezolanos recurriendo a estas estrategias, con el propósito de lograr no solo el control político de la sociedad, sino también su dominación espiritual y cultural.

Han sido las sólidas bases cristianas de nuestro pueblo, cimentadas en su firme apego a la religión de Jesucristo, las que han levantado un dique de contención moral y espiritual frente a este perverso propósito de los ideólogos del socialismo del siglo XXI.

De ahí la importancia de la ceremonia celebrada ayer en Roma, al reconocer como santos a dos insignes compatriotas. Modelos de la persona humana. Paradigmas de nuestra nación: una mujer servidora y solidaria, que a pesar de sus limitaciones físicas consagró su vida a los más débiles y desposeídos, viviendo con apego a los mandamientos de la Ley de Dios; y un hombre que hizo de su profesión de médico un apostolado para atender a los más pobres, ejemplo de humildad, de disciplina para el conocimiento científico, y de vocación docente para educar y formar el espíritu y la mente de la juventud de su tiempo.

Estos paradigmas, que hoy veneramos como modelos de vida, están muy distantes de los que nos ha impuesto la llamada revolución socialista. Su “hombre nuevo” tiene por ídolos a figuras como el Che Guevara, Fidel Castro o Hugo Chávez; y sus modelos femeninos son Delcy Rodríguez, Iris Varela o Cilia Flores. Nada más distante de la madre Carmen que estas réplicas femeninas del mal.

En estos tiempos de dolor, pero también de esperanza, brillan en el firmamento venezolano los dos modelos de santidad que representan Carmen Rendiles y José Gregorio Hernández: nuestros santos, nuestros verdaderos paradigmas nacionales.

Lunes, 20 de octubre de 2025

La promesa del presidente Trump de intervenir contra los narcotraficantes en Colombia amplió una campaña antinarcóticos de Estados Unidos en América Latina que comenzó con ataques militares a barcos transoceánicos pero que cada vez se centra más en amenazar a los gobiernos de la región.

Por: Vera Bergengruen, Juan Forero y Alex Leary – The Wall Street Journal

Su ataque contra Colombia se produjo el domingo en una publicación en redes sociales en la que calificó a su presidente, Gustavo Petro, de «líder del narcotráfico», y se comprometió a suspender la ayuda estadounidense a Bogotá y a tomar medidas unilaterales a menos que Petro cerrara «estos campos de exterminio de inmediato». Trump dijo a la prensa que anunciaría nuevos aranceles a Colombia el lunes.

Las amenazas convirtieron a uno de los socios de seguridad más importantes de Washington en un objetivo, sumándose a una ofensiva estadounidense que ha incluido ataques a presuntos barcos con drogas en el Caribe y una creciente presión sobre el presidente venezolano Nicolás Maduro , un esfuerzo que, según expertos en drogas y ex funcionarios, está desdibujando la línea entre la lucha contra el narcotráfico y el cambio de régimen.

El gobierno de Trump cree que su campaña contra Maduro está dando resultados y que una mayor presión militar estadounidense en la región lo convencerá de que no puede permanecer en el poder. «La idea es hacerlo sentir lo suficientemente miserable como para que se vaya», declaró un alto funcionario del gobierno, admitiendo que podría llevar tiempo.

Maduro ha denunciado el despliegue de activos del Pentágono frente a las costas de Venezuela como una provocación que forma parte de un esfuerzo mayor para expulsarlo del poder. Sin embargo, en una carta a Trump el mes pasado, Maduro prometió presentar datos que demuestren que su país no trafica con drogas. El viernes, Trump afirmó que Maduro estaba dispuesto a darlo todo para aliviar las tensiones, y añadió que no quiere meterse con Estados Unidos.

Trump dijo recientemente que había autorizado a la Agencia Central de Inteligencia a realizar acciones encubiertas en Venezuela.

Los ataques dentro de Venezuela son una opción —y Trump ha planteado públicamente la posibilidad—, pero actualmente no se están contemplando, según el funcionario de la administración. En términos más generales, el plan de Estados Unidos ha sido cerrar la frontera sur, combatir el tráfico de drogas por vía marítima y, posiblemente, luego pasar a combatir el transporte aéreo.

El nuevo enfoque en Petro de Colombia, un exguerrillero de izquierda que critica frecuentemente la política estadounidense, se produce en medio de siete semanas de operaciones de las fuerzas estadounidenses en el Caribe, en las que siete buques fueron derribados por ataques aéreos. Al menos 32 personas han muerto en los ataques, según funcionarios estadounidenses.

La Casa Blanca ha descrito a los tripulantes de las embarcaciones como «narcoterroristas», vinculándolos en algunos casos con grupos criminales venezolanos y colombianos que ha designado como organizaciones terroristas extranjeras. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró el domingo que «estos cárteles son el Al Qaeda del hemisferio occidental».

Pero el uso sin precedentes de fuerza letal estadounidense contra pequeñas embarcaciones cargadas de drogas, que inicialmente tenía como objetivo embarcaciones procedentes de Venezuela, se ha expandido rápidamente para incluir a nacionales de otros países de la región en las últimas semanas.

Colombia y Trinidad y Tobago afirman que ciudadanos de sus países han muerto en los ataques. Dos tripulantes que, según Estados Unidos, sobrevivieron a un ataque aéreo la semana pasada —un colombiano y un ecuatoriano— serán repatriados a sus países de origen.

“Estados Unidos está traspasando los límites del derecho internacional”, afirmó Sergio Guzmán , director de Colombia Risk Analysis, una consultora que estudia la política entre Estados Unidos y Colombia. “En esencia, Estados Unidos ha recortado toda su ayuda exterior a Colombia y también busca un cambio de régimen en Venezuela, dos cosas que hace ocho o diez meses eran inimaginables”.

Trump acusó al presidente de Colombia de no hacer nada para detener la producción de drogas y de tener “una boca nueva hacia Estados Unidos”. 

Petro ha respondido con desafío. En su cuenta X, afirmó que un ataque aéreo —que según la televisión estatal colombiana tuvo lugar a mediados de septiembre— mató al pescador colombiano Alejandro Carranza y «violó nuestra soberanía en aguas territoriales». Aseguró que Colombia «nunca ha sido grosera con Estados Unidos» y calificó al líder estadounidense de «ignorante con Colombia».

Legisladores de ambos partidos han presionado a la Casa Blanca para que ofrezca una explicación legal y una aclaración sobre los objetivos de la administración. En una notificación confidencial al Congreso, a la que tuvo acceso The Wall Street Journal, Trump declaró que Estados Unidos se encuentra en un «conflicto armado no internacional» con los cárteles.

“Les resultó muy difícil explicarnos el fundamento legal para hacer esto y la constitucionalidad de hacerlo”, dijo el senador Mark Kelly (demócrata por Arizona) en el programa “Face the Nation” de CBS el domingo.

“Así que todas estas personas han sido asesinadas sin que sepamos sus nombres y sin ninguna prueba de delito”, declaró el senador Rand Paul (republicano por Kentucky) en el programa “Meet the Press” de NBC. Paul añadió que cree que algunos miembros de su administración “han estado promoviendo la guerra con Venezuela durante mucho tiempo”.

A principios de este mes, Paul se puso del lado de los demócratas del Senado al impulsar sin éxito una medida que habría requerido que Trump buscara la aprobación del Congreso antes de emprender nuevas acciones militares estadounidenses en el Caribe.

Los ataques estadounidenses se producen en medio de la mayor concentración militar estadounidense en Latinoamérica en más de tres décadas. Esta campaña choca ahora con Colombia, que ha dependido de los helicópteros Black Hawk, la inteligencia y el entrenamiento militar estadounidenses para combatir la cocaína y los grupos armados.

Tras bastidores, diplomáticos y funcionarios de defensa colombianos y estadounidenses han estado trabajando durante meses para evitar que la cooperación en materia de seguridad entre los dos países se desmorone.

Bogotá ha recibido más de 14.000 millones de dólares en ayuda estadounidense desde el año 2000. Tras reducir drásticamente la producción de cocaína en 2012 con ayuda estadounidense, el entonces presidente Juan Manuel Santos puso fin a la fumigación aérea de coca con herbicidas. La producción de cocaína en Colombia se ha disparado desde entonces hasta alcanzar los niveles más altos registrados, según informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

El mes pasado, la administración Trump descertificó a Colombia por primera vez en casi tres décadas, alegando que el país había «incumplido manifiestamente» sus obligaciones internacionales antinarcóticos. Sin embargo, la mayor parte de la ayuda continuó mediante exenciones del Congreso y por interés nacional, lo que subraya la importancia de la cooperación para los esfuerzos antinarcóticos de Estados Unidos.

La primera misa de acción de gracias por los primeros santos venezolanos canonizados el domingo por el Papa León XIV, san José Gregorio y santa María Carmen, fue celebrada este lunes 20 de octubre, en el Altar de la Catedra de la Basílica de San Pedro del Vaticano. La ceremonia la presidió el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado.

Vatican News

“Nuestros corazones están llenos del mismo gozo que hemos probado ayer en la plaza de San Pedro, porque Venezuela tiene sus primeros santos. No uno, sino dos: santos para todos”, expresó el cardenal Parolin compartiendo el júbilo de la Iglesia venezolana.

En la misa participaron los obispos y sacerdotes venezolanos, autoridades, y los grupos de peregrinos que viajaron a Roma para participar en la ceremonia de canonización.

El Cardenal haciendo referencia a la primera lectura (Isaías 58, 6-11) proclamada en la misa dice que los dos santos “como una sola voz”, responden a la invitación del texto bíblico: “partir el pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne, es decir no centrarte en ti mismo, buscando solo y egoístamente tu propio bienestar, ignorando a los que sufren en el cuerpo y en el espíritu”.

A través de una cita bíblica del apóstol San Juan, el cardenal secretario de Estado de la Santa Sede Pietro Parolin acaba de hacer un llamado por Venezuela, en la misa de acción de gracias por las canonizaciones: “abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos”.

¡Solo así, querida Venezuela, pasará de la muerte a la vida! Solo así querida Venezuela, “tu luz brillará en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía”, Si escuchará la Palabra del Señor que te llama a “abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos”

El recién electo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, ya había felicitado públicamente a la líder opositora venezolana María Corina Machado por su Premio Nobel de la Paz 2025.

MFM

Paz, quien ganó la segunda vuelta electoral el domingo con el 54% de los votos y pone fin a dos décadas de gobiernos socialistas, expresó su apoyo a Machado el 10 de octubre en redes sociales: «Esta distinción es un homenaje universal a quienes defienden la dignidad humana en la adversidad».

El mensaje, cargado de emoción, resalta la «valiente, perseverante e inquebrantable lucha» de la venezolana por la libertad, la democracia y los derechos humanos, en un gesto que ahora se interpreta como una señal temprana de su compromiso con valores democráticos regionales.

El Comité Nobel de Noruega otorgó el premio a Machado, de 56 años, por su rol en la promoción de elecciones libres y el fin de la represión bajo el régimen de Nicolás Maduro. «Su voz representa la resistencia moral contra la opresión», afirma el comité. La opositora lidera protestas masivas y campañas pese a inhabilitaciones y amenazas, inspirando a millones en América Latina.

El premio, dotado con 11 millones de coronas suecas (1 millón de dólares), se entregará el 10 de diciembre en Estocolmo y Oslo. Analistas ven en la felicitación de Paz un puente simbólico entre la transición boliviana y la lucha venezolana.

Pocos amaneceres han sido tan largos en la memoria reciente de Venezuela como el de este domingo, elde la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles. La mañanase alzó como un fulgor en la niebla de un país acosado por la crisis política, la escasez y la fractura social, desbordando las fronteras y reuniendo a miles dentro y fuera bajo las mismas banderas: amarillo, azul y rojo. En el fragor de las campanas y los fuegos artificiales, retumbó un grito antiguo: “¡Santos somos, Venezuela!”.

Por: Carlos Eduardo Martínez – Infobae

Las calles de Caracas no durmieron. Entre la vigilia popular en la plaza de La Candelaria y los vítores que sacudían la parroquia de La Pastora, coincidían los rostros emocionados de una generación que ya no recuerda la abundancia y los veteranos que arrastran viejas esperanzas rotas. En medio de la noche, el párroco salió en procesión con las reliquias de los nuevos santos. Detrás de él desfilaban devotos enfundados en camisas estampadas, con el perfil inconfundible de José Gregorio Hernández: bigote, traje, sombrero, la mirada de quien atraviesa la historia sabiendo que carga con el sufrimiento ajeno.

Justo allí, la noticia principal se volvió grito colectivo en boca de todos: Venezuela celebraba la proclamación de sus dos primeros santos, José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, en plena crisis social y política generada por el chavismo, buscando en la fe respuesta y redención.

El temblor de la fe cruzó territorios. En Roma, la Plaza de San Pedro resplandecía repleta de banderas. Más de 55.000 fieles, muchos con acento venezolano, coreaban nombres familiares, lloraban los ausentes y agradecían a ese personaje que desde hace años se lleva en estampitas, que ya era santo antes de ser santo: el “médico de los pobres”.

La escena se repitió también en ciudades como BogotáMadrid y Miami, donde la diáspora venezolana se congregó para seguir la misa. En todos los rincones donde hay un venezolano, se encendieron velas o se escucharon rezos por un país que, en medio de la crisis, se aferraba a la fe como último refugio. Ninguna distancia parecía suficiente para menguar lo que, para muchos, era la certeza de una historia escrita desde antes en los corazones.

El eterno médico de los pobres

Aunque la canonización incluyó también a la madre Carmen Rendiles, fundadora de la congregación Siervas de Jesús, fue José Gregorio Hernández quien acaparó el fervor popular. Su historia atraviesa la identidad venezolana. Nacido en 1864 en Isnotú, estado Trujillo, Hernández fue médicocientífico y profesor universitario, pero también un creyente que dedicó su vida a atender gratuitamente a los más necesitados. Murió a los 54 años, y desde entonces su figura trascendió la religión: se convirtió en símbolo de bondad, justicia y solidaridad.

Su imagen, convertida en tótem de santos y herejes, cruzaba clases, edades y credos. En el santuario improvisado en la esquina en la que murió, en la parroquia La Pastora de Caracas, se volvió un lugar sagrado. En barrios y hospitales, su imagen está en murales, estampas y altares improvisados. Muchos lo consideran un santo desde hace décadas, y la oficialización de su santidad no hizo más que confirmar una devoción ya consolidada.

“José Gregorio es el santo del pueblo, del que sufre, del que se queda sin medicinas, del que hace cola por un pan”, dijo Rosemary Ramírez a la AFP frente a una estatua recién inaugurada en La Candelaria. “Nos da consuelo porque fue uno de nosotros.”

“Yo no quería morirme sin ver este momento. Ya hoy se está cumpliendo”, declaró a la EFE Sugelis Linares, quien contó que atribuye al santo la salvación de su pierna, a punto de ser amputada tras una grave caída. “Yo a ese hombre lo amo, hasta el día que me muera. Él ya era santo para los venezolanos.”

Al fondo, otras voces coreaban relatos similares. Yesenia Angulo, de 63 años, agradecía la curación de un cáncer y lloraba ante la pantalla gigante donde se transmitía la misa desde Roma. En esa escena, el drama personal se fundía con la tragedia colectiva: la promesa de un milagro para el país, la idea de que, si José Gregorio sanaba cuerpos rotos, tal vez también pudiera sanar naciones heridas.

Entre la crisis y la esperanza: un país partido celebra

La canonización no solo fue un acto de fe. Sirvió de espejo crítico para un pueblo en permanente resistencia. La Conferencia Episcopal Venezolana aprovechó la ocasión para exigir la liberación de los presos políticos. Los partidos de oposición, organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional pusieron en esa fecha un reclamo soterrado.

El aparato del Estado, por su parte, trató de hacer propia la figura de Hernández, presentándolo como “doctor miliciano”, referencia al bloqueo naval de 1902 y al actual despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe. Murales, esculturas, iglesias y casas pintadas de colores vivos surgieron entre campañas oficiales y devoción genuina.

Mientras tanto, en las plazas de CaracasMaracaiboIsnotú y hasta en puertas de consulados en Madrid o Miami, venezolanos de la diáspora encendieron velas, contaron historias de abuelas que enseñaron a rezarle al médico y soñaron con un retorno menos doloroso.“Es un respirito de felicidad que nosotros tenemos”, dijo María Vivas, en la parroquia de La Pastora. “Entre tanta crisis, hacía falta.”

El papa León XIV, ante decenas de miles en el Vaticano, proclamó:“José Gregorio Hernández es un benefactor de la humanidad con un corazón encendido de devoción.”

Aquellas palabras no hicieron sino confirmar lo que muchos sentían desde hacía décadas: el médico de bigote sereno era mucho más que un modelo de fe; era también un símbolo nacional, un hilo de esperanza tejido en la trama trágica de Venezuela.

Cuando la transmisión desde Roma terminó, las campanas de La Candelaria siguieron sonando. Algunos fieles lloraban en silencio; otros cantaban el himno nacional con el rostro al cielo. En medio de la precariedad, el gesto tenía una fuerza simbólica: un pueblo celebrando algo que no le pueden quitar.

En Isnotú, al pie de la estatua del nuevo santo, una anciana encendió una vela y murmuró una frase que se repitió en plazas y templos de todo el país: “José Gregorio ya era santo. Hoy el mundo lo sabe.

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