Armando Esteban Quito

El presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, desmintió categóricamente este jueves los rumores que circulaban en redes sociales sobre una posible juramentación constitucional en la capital noruega.

El Nacional

“No, eso no está en el radar”, respondió González ante la consulta de periodistas en Oslo. La declaración pone fin a las especulaciones generadas en las plataformas digitales.

Mientras aguardaba para reunirse con la líder de la oposición y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, González aprovechó para elogiar su figura, describiéndola como “una patriota”.

El presidente electo también se refirió al reciente viaje de Machado a Noruega, resaltando que “después de todo ese periplo que tuvo que hacer escondida”, la líder logró llegar a su destino “sin novedad”.

Objetivo: transición ordenada y en paz

En sus declaraciones, González hizo hincapié en los esfuerzos que está realizando la coalición opositora para lograr una transición política estable en Venezuela.

“Eso ha sido nuestro mensaje desde el primer día. Lograr luchar por lograr una transición ordenada y en paz. Eso es lo que estamos buscando y aspiramos que eso lo vamos a lograr”, afirmó, reiterando su compromiso con la estabilización del país.

El presidente autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que el país está preparado «para sacarle los dientes al imperio norteamericano si es necesario», en respuesta a la creciente presión militar estadounidense en el Caribe y la incautación de un petrolero cerca de aguas venezolanas.

Latin Times

En un mitin en Caracas , Maduro instó a sus partidarios a mantenerse preparados para la confrontación. «Las mismas manos productivas que tenemos son las manos que empuñan fusiles, tanques y misiles para defender esta tierra sagrada de cualquier imperio invasor», dijo, llamando a los venezolanos a mantenerse «como guerreros».

Sus declaraciones se produjeron horas después de que el presidente Donald Trump anunciara que las fuerzas estadounidenses habían interceptado lo que describió como un gran petrolero frente a las costas de Venezuela . «Acabamos de incautar un petrolero frente a las costas de Venezuela… el más grande jamás visto», declaró Trump en la Casa Blanca, añadiendo que «se harán otras cosas» más adelante. Bloomberg informó que la acción se dirigió contra un buque apátrida que había atracado en Venezuela.

Maduro calificó el despliegue militar estadounidense como una «amenaza» y afirmó que la opinión pública mundial estaba cambiando en contra de Washington. La operación estadounidense se ha intensificado desde septiembre, cuando Trump autorizó la ampliación de las acciones marítimas contra presuntos buques de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental.

Las tensiones han coincidido con la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en Oslo, donde la líder opositora venezolana María Corina Machado, ausente del evento, estuvo representada por su hija. Organizaciones de derechos humanos afirman que las detenciones en Venezuela han aumentado drásticamente a medida que aumenta la presión de Washington.

Un informe del New York Times publicado a principios de esta semana contrasta notablemente con el tono más agresivo de Maduro el miércoles, al revelar que ha estado cambiando de ubicación con frecuencia y modificando sus hábitos de comunicación para evitar un posible ataque de precisión por parte de Estados Unidos. Según el informe, ha aumentado su dependencia del personal de seguridad cubano y ha ampliado la cooperación en contrainteligencia con La Habana.

Maduro también aprovechó la manifestación del miércoles para exigir el fin de lo que denominó «intervencionismo ilegal y brutal» por parte de Washington, invocando una serie de conflictos pasados ​​de Estados Unidos, según informa El Mundo . «No más Vietnam, no más Somalia, no más Irak, no más Afganistán, no más Libia», declaró, presentando sus declaraciones como un llamado a la soberanía regional.

Además, dirigió ataques contra gobiernos extranjeros y opositores nacionales, incluyendo críticas a líderes de Argentina y Panamá, y renovó su ofensiva verbal contra María Corina Machado. Maduro afirmó a sus partidarios que Venezuela «tiene la razón y la fuerza» para resistir la presión externa y que respondería a cualquier escalada «sin vacilación».

La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado convirtió el podio de Oslo en una plataforma en favor de la democracia del país.

El Nacional

Este jueves, Machado instó a los países democráticos del mundo a coordinar un esfuerzo para bloquear los ingresos que, según ella, sostienen «la estructura represiva del régimen» de Nicolás Maduro.

En una rueda de prensa marcada por su presencia tardía a la gala del Nobel, la activista subrayó la naturaleza del sostén gubernamental en Caracas. Afirmó que el régimen se apoya en «sistemas criminales» y en el respaldo de «regímenes totalitarios» para perpetuar el ataque contra los ciudadanos venezolanos.

La petición de Machado sentencia que se necesita un respaldo coordinado de las democracias para «bloquear el ingreso de los recursos que soportan dicha estructura».

Las declaraciones de la líder opositora, según EFE, se produjeron un día después de que el Comité Noruego del Nobel celebrara la ceremonia de entrega de su galardón, a la que Machado no logró llegar a tiempo por motivos logísticos o de seguridad no especificados.

Al abordar su llegada, Machado transformó el retraso en un símbolo de la lucha continua. «Estar aquí hoy es una prueba de lo que la voluntad de la gente, la valentía y el amor son capaces de conseguir. Llegué un poco tarde, pero estoy aquí», declaró.

La ganadora del Nobel de la Paz reiteró su intención de regresar a Venezuela «lo antes posible», aunque no pudo precisar la fecha de su retorno. Su presencia en Noruega, sin embargo, cumplió su objetivo central: transformar el premio en un mandato para la acción internacional directa contra el soporte financiero de la estructura de poder en Venezuela.

Cuando en 2019 el presidente de EE.UU., Donald Trump, impuso sanciones a la industria petrolera de Venezuela para presionar al gobierno de Nicolás Maduro, las exportaciones de crudo venezolano cayeron hasta unos 495.000 barriles diarios. Seis años más tarde, las sanciones siguen en pie, pero las ventas de petróleo de Venezuela han vuelto a crecer hasta ubicarse en torno al millón de barriles diarios.

BBC

Aunque se trata de una cantidad pequeña para un país que en 1998 -antes de la llegada al poder de Hugo Chávez- llegó a producir tres millones de barriles diarios, esta recuperación aproxima la exportación a los más de 1,1 millones de barriles diarios que Venezuela exportaba a finales de 2018 y es un indicativo de que las sanciones contra Venezuela no están funcionando como EE.UU. esperaba.

Y es que el gobierno de Maduro ha ido encontrando la manera de ir reactivando la producción y de crear nuevas vías para vender el crudo venezolano esquivando las sanciones.

En esa tarea de comercialización juega un rol central la llamada «flota fantasma»: una serie de tanqueros petroleros que por medio de distintas estratagemas ocultan su labor como barcos de transporte de petróleo sancionado por las autoridades estadounidenses.

Una de estas embarcaciones fue interceptada e incautada este miércoles por las fuerzas militares de EE.UU. cuando se encontraba en aguas frente a las costas de Venezuela.

«Acabamos de incautar un petrolero frente a la costa de Venezuela, un petrolero grande, muy grande; de hecho, el más grande que se haya incautado jamás», dijo Trump al anunciar la operación ante la prensa en la Casa Blanca.

El gobierno de Maduro reaccionó calificando la incautación como «un robo descarado y un acto de piratería» y dijo que acudirá ante instancias internacionales existentes para denunciar lo ocurrido.

Esta acción estadounidense aumenta las tensiones con Caracas que se han ido intensificando desde que en agosto de este año el gobierno de Trump inició un gran despliegue militar en aguas del Caribe con el objetivo oficial de combatir el narcotráfico, pero que muchos analistas creen que tiene como objetivo final forzar un cambio de régimen en Venezuela

Más allá de su posible objetivo político, la medida tiene un impacto económico pues dificulta aún más las exportaciones petroleras venezolanas al meter presión sobre la flota fantasma.

Pero, ¿qué sabemos sobre cómo operan estas embarcaciones?

Un fenómeno en auge

La utilización de flotas fantasmas es un fenómeno en aumento que ocurre no solamente en el caso venezolano, sino también de otros dos países petroleros sometidos a sanciones por parte de EE.UU. y de potencias occidentales: Rusia e Irán.

La empresa de inteligencia financiera S&P Global estima que uno de cada cinco petroleros en el mundo son usados para vender de contrabando petróleo procedente de países bajo sanciones.

De estos, el 10% transportarían solamente crudo venezolano, un 20% haría lo mismo con el iraní, mientras que 50% se dedica en exclusiva al petróleo ruso. El 20% restante no estaría atado a ningún país en particular y puede transportar petróleo de más de uno de estos países.

Según estimaciones de la firma de análisis marítimo Windward, la flota clandestina global cuenta con unas 1.300 embarcaciones.

Las sanciones petroleras buscan disuadir a países o empresas a adquirir o involucrarse en cualquier operación relacionada con crudo procedente de los países castigados.

Ante ello, los países sancionados optan por ofrecer su petróleo con grandes descuentos para atraer a operadores o países dispuestos a correr el riesgo de comprarlo, aplicando -eso sí- algunos trucos para disimular su origen.

Barcos que engañan

Una de las estrategias más frecuentes que aplican estos tanqueros para evadir las sanciones es cambiar con frecuencia de nombre o de bandera.

En el caso, por ejemplo, del petrolero incautado este miércoles, se trata de un barco llamado The Skipper, según informó CBS News, socia en EE.UU. de la BBC.

Esa misma cadena dijo que se trata de un barco sancionado por el departamento del Tesoro de EE.UU. desde 2022 debido a su supuesto rol en una red de contrabando de petróleo que ayuda a financiar a la Guardia Revolucionaria de Irán, así como a la milicia chiita libanesa Hezbolá.

CBS indicó que al momento de ser sancionado el petrolero tenía por nombre Adisa (antes de eso se llamaba The Tokyo) y era una de las embarcaciones vinculadas con el magnate petrolero ruso Viktor Artemov, quien también se encuentra sancionado.

Al referirse a ese tanquero este miércoles, la fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, dijo en la red social X que esa nave era usada para transportar petróleo procedente de Venezuela e Irán, dos países bajo sanciones.

Un elemento interesante sobre The Skipper es que es un barco con 20 años de antigüedad y ese es otro elemento usual entre los tanqueros de las flotas fantasma: muchos son barcos viejos, pues las grandes navieras suelen deshacerse de estos petroleros cuando tienen 15 años de servicio y luego de 25 años suelen ser enviados al desguace.

Justamente otro truco aplicado por estos barcos es usurpar la identidad de alguna de esas embarcaciones enviadas a desguace, emitiendo los números de registro únicos que estás habían recibido de la Organización Marítima Internacional. Así se convierten en lo que se conoce como barcos zombis, pues lo que hacen es similar a alguien que usa la identidad de una persona muerta.

Un caso de este tipo relacionado con Venezuela ocurrió en abril pasado cuando un barco llamado Varada llegó a aguas de Malasia, tras un viaje que había iniciado dos meses antes en Venezuela.

La embarcación juntaba dos elementos sospechosos: tenía 32 años y la bandera de las Comoras, popular entre barcos que no quieren ser detectados.

Una investigación de la agencia Bloomberg descubrió que se trataba de un barco zombi, pues el verdadero Varada había sido desguazado en 2017 en Bangladesh.

Otras formas habituales de operar de los barcos de flotas fantasmas consiste en «disfrazar» el origen del crudo transfiriéndolo en aguas internacionales a petroleros sin problemas legales con otras banderas, que son los que se encargan de llevar el crudo hasta su destino, presentándolo como procedente de un país no sancionado.

Ese fenómeno se produjo, por ejemplo, en el caso de las exportaciones petroleras venezolanas hacia China durante el primer gobierno de Trump. Según expertos consultados por BBC Mundo hubo un momento en el que en las estadísticas oficiales de comercio de China aparecía como si ese país no estaba adquiriendo crudo venezolano cuando, en realidad, sí lo estaba haciendo.

Esto era posible porque ciertas refinerías compraban el petróleo a estos barcos que habían adquirido la carga en aguas internacionales y que la presentaban como procedente de países no sancionados.

Un último truco usual entre este tipo de tanqueros consiste de desactivar el sistema de identificación automática, a través del cual se transmiten datos como el nombre, la bandera, la posición, la velocidad o el rumbo de la embarcación. La manipulación de estos datos permite ocultar la identidad, ubicación y rumbo de las naves.

Una flota fantasma en aparente crecimiento

La investigación de Bloomberg en abril detectó el caso de cuatro barcos zombis que transportaban crudo venezolano.

La agencia de noticias recurrió al análisis de imágenes satelitales y las comparó con fotos históricas de los cuatro barcos cuyos nombres y números de identificación estaban usando.

Más recientemente, la ONG Transparencia Venezuela emitió un informe basado en la observación de lo que ocurrió en los puertos petroleros de ese país en octubre de este año.

Según ese reporte, hubo 71 tanqueros extranjeros en modo visible en los puertos de la petrolera venezolana Pdvsa, de los cuales 15 están bajo sanciones y nueve se relacionan con flotas fantasmas.

Transparencia encontró que en promedio hubo 24 petroleros que estaban ubicados cerca de tres puertos en el occidente y oriente de Venezuela y que estaban operando en modo furtivo, pues no tenían activas sus señales reglamentarias de posicionamiento.

De igual modo, Transparencia afirma haber detectado seis operaciones de transferencia de carga de un buque a otro, cerca de la bahía de Amuay, en el occidente del país.

El informa también indica que hubo una mayoría de barcos con banderas de países considerados como paraísos regulatorios, que son aquellos que tienen normas de supervisión laxas, lo que termina facilitando las operaciones de este tipo de embarcaciones.

Así, de los 71 barcos, 29 tenían la bandera de Panamá, seis de las islas Comoras y cinco de Malta.

Transparencia indica que 38 de estos petroleros pasaron más de 20 días sin tocar puerto, algo que contrasta con los barcos de la petrolera estadounidense Chevron (autorizada por Washington para operar en Venezuela) que al llegar toman su carga y se marchan en un plazo máximo de seis días.

«La permanencia extendida en las áreas portuarias del país, sin llegar directamente a las terminales petroleras, arroja serias dudas sobre el tipo de operaciones que esos buques realizan», señaló Transparencia en relación con los barcos que tardaban muchos días sin tocar puerto.

En todo caso, dado que la operación de intercepción e incautación realizada este miércoles se originó en el portaviones Gerald Ford -el más grande del mundo-, que ahora forma parte del masivo despliegue de fuerzas realizado por EE.UU. en aguas del Caribe frente a Venezuela, es probable a partir de ahora que la posibilidad del gobierno de Maduro de recurrir a la flota fantasma se vea limitada de una forma importante.

En las últimas semanas, la administración Trump ha entregado a sus homólogos europeos una serie de documentos, cada uno de una sola página, que exponen su visión para la reconstrucción de Ucrania y el regreso de Rusia a la economía global.

Por: Joe Parkinson, Benoît Faucon y Drew Hinshaw – The Wall Street Journal

Las propuestas han desatado una intensa batalla en la mesa de negociaciones entre Estados Unidos y sus aliados tradicionales en Europa. El resultado podría alterar profundamente el panorama económico del continente. 

El plan estadounidense se ha detallado en apéndices de las propuestas de paz vigentes , que no son públicas, pero que funcionarios estadounidenses y europeos describieron a The Wall Street Journal. Los documentos detallan planes para que firmas financieras y otras empresas estadounidenses utilicen aproximadamente 200.000 millones de dólares de activos rusos congelados para proyectos en Ucrania, incluyendo un nuevo y enorme centro de datos que se abastecerá con energía de una planta nuclear actualmente ocupada por tropas rusas.

Otro apéndice ofrece la visión a grandes rasgos de Estados Unidos para sacar a Rusia del estancamiento, con empresas estadounidenses invirtiendo en sectores estratégicos, desde la extracción de tierras raras hasta la perforación de petróleo en el Ártico, y ayudando a restablecer los flujos de energía rusa hacia Europa occidental y el resto del mundo. 

Algunos funcionarios europeos que han visto los documentos dijeron que no estaban seguros de si tomar en serio algunas de las propuestas estadounidenses. Un funcionario las comparó con la visión del presidente Trump de construir un desarrollo al estilo Riviera en Gaza. Otro, refiriéndose a los acuerdos energéticos propuestos entre Estados Unidos y Rusia, dijo que se trataba de una versión económica de la conferencia de 1945 donde los vencedores de la Segunda Guerra Mundial se repartieron Europa. «Es como Yalta», dijo.

Un funcionario de la Casa Blanca afirmó que Trump y su equipo estaban trabajando para alcanzar un acuerdo que pusiera fin a la guerra , que, según el presidente, se ha prolongado demasiado. En una llamada el miércoles, Trump habló sobre el proceso de paz con el presidente francés, Emmanuel Macron , el canciller alemán, Friedrich Merz, y el primer ministro británico, Keir Starmer .

Trump declaró a la prensa el miércoles que estaba considerando asistir a una reunión en Europa este fin de semana. «Creo que tuvimos algunas disputas sobre la gente, y veremos cómo se resuelve», dijo. «No queremos perder el tiempo».

Europa, que ha tratado de desvincularse del gas ruso desde la invasión de Ucrania por parte de Moscú en 2022 para agotar las reservas de guerra del Kremlin y reducir su propia dependencia de un rival estratégico, se muestra reacia a reanudar las compras de energía de un país que considera su mayor amenaza a la seguridad. 

Los funcionarios europeos quieren utilizar los mismos fondos rusos congelados (guardados en instituciones europeas) para extender un préstamo al gobierno de Ucrania, que tiene problemas de liquidez, para que pueda comprar las armas que necesita para defenderse y seguir operando mientras sus arcas se vacían.

El conflicto en la mesa de negociaciones ya no se limita a las fronteras, sino cada vez más a los negocios, y, en un giro inesperado, enfrenta no solo a Rusia contra Ucrania, sino también a Estados Unidos contra sus aliados tradicionales en Europa. El Journal informó anteriormente que empresas estadounidenses con estrechos vínculos con la administración Trump se estaban posicionando para beneficiarse del plan de paz estadounidense.

El gobierno alemán se ha esforzado por explicar que las sanciones europeas prohíben cualquier trabajo o transacción financiera relacionada con la reparación o reutilización del Nord Stream, que agentes ucranianos sabotearon en 2022.

Los funcionarios europeos temen que la estrategia estadounidense le dé a Rusia el respiro que necesita para reactivar su economía y fortalecerse militarmente. Una nueva evaluación de una agencia de inteligencia occidental, revisada por el Journal, indicó que Rusia lleva técnicamente seis meses en recesión y que los desafíos de gestionar su economía de guerra mientras intenta controlar los precios representan un riesgo sistémico para su sector bancario.

Si la visión estadounidense prevalece, anularía los propios planes europeos de apuntalar al gobierno ucraniano en tiempos de guerra y consolidaría aún más el aislamiento económico de Rusia. El resultado es lo que varios funcionarios describieron como una frenética carrera por avanzar antes de que Estados Unidos imponga sus propios acuerdos.

Funcionarios estadounidenses involucrados en las negociaciones afirman que la estrategia europea agotaría rápidamente los fondos congelados. Washington, por otro lado, recurriría a ejecutivos de Wall Street y multimillonarios del capital privado para invertir el dinero y ampliar la cantidad disponible. Un funcionario involucrado en las conversaciones afirmó que la suma podría alcanzar los 800.000 millones de dólares bajo gestión estadounidense. «Nuestra sensibilidad es que realmente comprendemos el crecimiento financiero», declaró el funcionario.

El miércoles, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, dijo que había mantenido conversaciones productivas con el director ejecutivo de la firma de inversión BlackRock , Larry Fink .

El equipo negociador estadounidense considera la actividad económica compartida y la interdependencia energética como la piedra angular de su filosofía de negocios por paz: los centros de datos ucranianos obtendrían energía de la planta nuclear de Zaporizhzhia, actualmente ocupada por Rusia y la más grande de Europa, por ejemplo.

El canciller alemán Merz dijo el lunes en una reunión en el número 10 de Downing Street con Zelensky y los líderes de Francia y el Reino Unido que era «escéptico sobre las propuestas estadounidenses».

La semana pasada, el Parlamento Europeo y los gobiernos de los Estados miembros ultimaron un acuerdo legislativo para la eliminación gradual de todo el gasoducto ruso en un plazo de dos años. La vasta red de gasoductos, que data de la era soviética, ha sido prácticamente interrumpida o destruida por buzos ucranianos.

El debate transatlántico trastoca casi medio siglo de política estadounidense y europea respecto a Moscú. Presidentes desde Ronald Reagan hasta Trump, en su primer mandato, presionaron a los aliados europeos para que reconsideraran su dependencia de Moscú para obtener materias primas, principalmente gas. 

Europa, en cambio, se adhirió a una política llamada Wandel Durch Handel («Cambio a través del comercio»), la creencia de que los lazos económicos entre Occidente y Moscú disuadirían al Kremlin de declarar la guerra e incluso contribuirían a la exportación de la democracia a Rusia. Trump, en su segundo mandato, apuesta por una estrategia similar, con la salvedad de que su administración no espera que Rusia se convierta en una democracia.

El calendario acelerado de diplomacia itinerante y cumbres de las últimas semanas sugiere que el debate se dirige rápidamente hacia una conclusión frenética.

Steve Witkoff , enviado de Trump a Rusia, y Jared Kushner , su yerno, han estado consultando a altos ejecutivos de Wall Street para determinar cómo reactivar la destrozada economía de Ucrania. Sus planes, tal como se presentaron a los ucranianos, incluirían proponer que los veteranos depongan las armas para ganar salarios comparables a los de Silicon Valley gestionando algunos de los centros de datos más sofisticados del mundo construidos por empresas estadounidenses. El principal negociador de Ucrania, Rustem Umerov , ha sido un invitado habitual en la lujosa residencia de Witkoff en Miami.

Los líderes europeos mantuvieron una llamada con Witkoff hoy y se reunirán en París durante el fin de semana. El lunes volverán a reunirse en Berlín. Witkoff y Kushner se conectarán a estas conferencias por videoconferencia.

Los dos estadounidenses pasaron horas con el presidente ruso, Vladimir Putin, la semana pasada, argumentando que Rusia tendría que demostrar que está dispuesta a poner fin a la guerra a través de la diplomacia antes de poder beneficiarse del alivio de las sanciones y la inversión que podría traer un acuerdo de paz.

1/ La ceremonia del Nobel 2025 NO fue un acto cultural.
Fue un acto de guerra simbólica contra la dictadura venezolana.

2/ La silla vacía de María Corina Machado fue el signo central.
En semiótica, la ausencia puede hablar más fuerte que la presencia.
Y aquí gritó: “En Venezuela, el líder democrático debe esconderse para no ser torturado.”

3/ El Comité Nobel empezó narrando horrores:
Niños electrocutados, adolescentes asfixiados, militares torturados.
No era una historia: era un acta de acusación internacional.

4/ Luego desmontó el relato oficial del régimen.
Dijo, en esencia:
“Si repites propaganda autoritaria, eres parte del sistema de opresión.”
Una bofetada a quienes aún usan el lenguaje del chavismo sin darse cuenta.

5/ El discurso mostró algo clave:
La dictadura no gobierna con leyes.
Gobierna con signos de terror: desapariciones, videos de humillación, cuerpos golpeados.
Es un idioma. Una gramática del miedo.

6/ Y después vino el giro:
La oposición democrática venezolana —la de verdad— no es víctima.
Es sujeto histórico.
Un actor capaz de documentar un fraude, unificar fuerzas y resistir sin disparar un tiro.

7/ El Nobel convirtió a María Corina Machado en un significante global,
al nivel de Mandela y Sájarov.
Eso no lo puede borrar ningún troll, militar o propaganda.

8/ La parte más explosiva:
El Comité pidió explícitamente a Maduro que renuncie.
No es una opinión.
Es la sanción simbólica más alta que un organismo civil puede emitir.

9/ Oslo no premió el pasado.
Premió el futuro democrático que el régimen intenta impedir.
Y le dijo al mundo:
“La neutralidad frente a esta dictadura es complicidad.”

10/ El Nobel no fue un homenaje.
Fue un cambio de narrativa global,
una ruptura del marco semiótico que protegía al régimen.
Y cuando cambia el relato, cambia el poder.
Venezuela acaba de entrar en otra fase.»

Antonio De La Cruz

Rosa Yolanda Villavicencio, canciller de Colombia, dijo que, si el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llegase a salir de su país para una transición en el poder, Colombia le ofrecería protección.

CNN

“En el momento de tensión que existe (entre Estados Unidos y Venezuela), hay que negociar, y seguramente, si EE.UU. exige una transición o un cambio, es una cosa (la salida de Venezuela) que ellos deben valorar. Si esa salida implica que él (Maduro) deba vivir en otro país o pedir la protección, Colombia no tendría por qué decirle que no”, dijo Villavicencio en una entrevista de este jueves con el medio local Caracol.

El miércoles, presidente de Colombia, Gustavo Petro, dijo que Venezuela necesita una “revolución democrática” y pidió un “gobierno de transición”.

“El gobierno de Maduro debe entender que la respuesta a una agresión externa no es solo un alistamiento militar sino una revolución democrática. Es con más democracia como se defiende un país no con más represiones ineficientes”, escribió Petro en su cuenta de X.

“Es hora de una amnistía general y de un gobierno de transición con la inclusión de todos y de todas. La patria de Bolívar no debe ser invadida ni por extranjeros no por retóricas vacías no por cárceles del alma. La patria de Bolívar se defiende con más democracia y soberanía”, agregó el mandatario de Colombia.

Desde hace meses, EE.UU. ha llevado a cabo una campaña de presión que ha visto a las fuerzas armadas estadounidenses mover miles de tropas y un grupo de ataque de portaaviones al Caribe y al presidente Donald Trump emitir reiteradas amenazas contra Maduro.

Según fuentes consultadas por CNN, la administración de Trump está trabajando en planes para el día después en caso de que Maduro sea expulsado del poder. Los planes incluyen múltiples opciones sobre cómo podría ser la acción de Estados Unidos para llenar el vacío de poder y estabilizar el país si Maduro se va voluntariamente como parte de una salida negociada o se ve obligado a irse después de ataques estadounidenses a objetivos dentro de Venezuela u otra acción directa, dijeron las fuentes.

María Corina Machado ha reaparecido en la madrugada de este jueves en Oslo, la capital de Noruega, con motivo del Premio Nobel de la Paz recogido en la víspera por su hija, en la que ha sido su primera aparición pública tras más de un año viviendo en la clandestinidad.

La Gaceta de la Iberosfera

Ha saludado desde el balcón del Grand Hotel de la capital noruega y ha permanecido unos minutos ante decenas de simpatizantes entre aplausos y gritos de «¡libertad!» y con los que ha cantado el himno nacional de Venezuela.

Poco antes, la política de 58 años ha estrechado la mano y abrazado a algunos seguidores apostados tras las vallas de seguridad.

El presidente de VOX le ha enviado un mensaje a través de la red social X: «Bienvenida a Europa, querida María Corina, premio Nobel de la Paz. Gracias por tu inmenso coraje y ejemplo que ilumina Occidente y nos recuerda que con fe y firmeza no hay mal que resista al empuje de la verdad y a la fuerza de la libertad».

La Fundación Disenso presentó esta semana en Oslo (Noruega) el documental María Corina, la conquista de la libertad. El documental destaca la trayectoria de Machado como referente moral y político de la lucha frente a la tiranía de Nicolás Maduro.

«En circunstancias difíciles se necesitan héroes y yo creo que María Corina Machado ha sido absolutamente heroica durante muchos años», manifiesta Abascal en el documental.

Desde Cali, en el suroeste de Colombia, los tripulantes de las lanchas rápidas dedicadas al narcotráfico describen su oficio como el de “cowboys” del mar: hombres jóvenes que cruzan océanos abiertos en embarcaciones mínimas, impulsados por el riesgo, la pericia y la promesa de un pago que en un solo viaje puede superar lo que muchos ganarían en años.

Informe Orwell

Con la decisión de la Administración Trump de designarlos como terroristas, su peligro ya no es solo la mar abierta, los naufragios o las patrullas navales: ahora también se exponen a ser destruidos desde el aire por el Ejército estadounidense. El viejo lema del negocio —“entregar o morir”— se vuelve más literal que nunca.

Los “cowboys” del mar y el eslabón clave del negocio

Las lanchas conocidas como go fast son el eslabón invisible pero indispensable de la ruta de la cocaína que sale de la costa colombiana hacia Centroamérica y México. Son embarcaciones de unos 12 metros, construidas en fibra de vidrio, con potentes motores fuera de borda sobredimensionados que permiten transportar cargamentos valorados hasta en 70 millones de dólares en plena mar.

Según fiscales y exoficiales navales colombianos, estas tripulaciones suelen estar formadas por tres o cuatro hombres:

  • Un piloto, el más experimentado y mejor pagado.
  • Un mecánico, encargado de mantener los motores y gestionar la compleja logística de combustible.
  • Un “garante” de confianza para comprador y vendedor del cargamento.
  • En ocasiones, un navegante especializado que calcula ruta y coordenadas.

Muchos comenzaron como pescadores artesanales en pueblos remotos del Caribe o el Pacífico y dieron el salto a la economía ilegal cuando aprendieron a leer los vientos, las corrientes y las entradas a los manglares mejor que nadie.

De pescadores a contrabandistas: rutas diseñadas al milímetro

Las autoridades colombianas explican que cada travesía se prepara con semanas de antelación. La cocaína avanza por tramos desde las zonas de cultivo y laboratorios en la selva hasta los estuarios del Pacífico o las caletas en el Caribe. Desde allí, las go fast se lanzan al océano buscando pasar inadvertidas entre patrulleras colombianas, barcos de guerra y helicópteros estadounidenses.

Los pilotos eligen condiciones climáticas que juegan a su favor: noches cerradas, lluvias intensas o incluso tormentas, cuando las unidades estatales suelen limitar sus salidas. Antes de los ataques aéreos de Estados Unidos, los principales temores de las tripulaciones eran volcar, morir ahogados o ser capturados. Hoy, el miedo a un misil guiado se suma a la lista.

Aun así, la recompensa sigue siendo descomunal para los estándares locales. Por un viaje exitoso de dos o tres toneladas, un piloto puede cobrar alrededor de 100.000 dólares por apenas un día de trabajo en el mar, según exclusiva del Wall Street Journal, una cifra que mantiene el flujo de voluntarios dispuesto a asumir el riesgo.

Dentro de una operación en el Pacífico rumbo a un “narco-submarino”

Un tripulante de 29 años que opera en el Pacífico colombiano relató cómo, en agosto, su lancha salió disparada desde un entramado de manglares con dos motores de 250 caballos de fuerza rugiendo bajo un cielo nocturno.

El bote cruzó a toda velocidad la franja costera, dejó atrás las aguas territoriales y se internó en el océano, a unas 200 millas náuticas de la costa. Las olas golpeaban con tal fuerza que el propio tripulante confesó que prefería no mirar demasiado al horizonte mientras vigilaba posibles patrullas de la marina.

Tras 12 horas, la lancha redujo levemente la marcha para encontrarse con un semisumergible —un “narco-sub”— que apareció en la superficie. En cuestión de minutos, los tres hombres de la go fast transfirieron medio tonelada de cocaína, valorada en unos 12 millones de dólares en la calle, al pequeño submarino, que continuó rumbo al norte, hacia México, antesala del mercado estadounidense.

Por ese viaje, el joven contrabandista recibió alrededor de 10.000 dólares, una fortuna en Colombia, pero muy por debajo de lo que gana el piloto. Rara vez vuelve a ver a las mismas personas: la lógica del negocio es fragmentada, basada en subcontratistas que cobran “por carga entregada”.

Bombardeos, “narco-terroristas” y los límites de la estrategia

En este nuevo escenario, Donald Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, han presentado a estas tripulaciones como “narco-terroristas” y “objetivos legítimos”, equiparando su persecución con la de organizaciones como Al Qaeda. El Pentágono asegura haber dado de baja a 83 personas en más de veinte ataques contra embarcaciones que, según Washington, transportaban drogas.

Expertos y excomandantes de la marina colombiana advierten, sin embargo, que el flujo de embarcaciones es muy superior a las que han sido atacadas desde que comenzaron los bombardeos en septiembre. Cada mes se mueven decenas de lanchas rápidas, semisumergibles, botes pesqueros y otras naves, muchas más de las que EE.UU. y Colombia logran interceptar o destruir.

La geografía juega a favor de los traficantes:

  • Unos 1.000 kilómetros de costa sobre el Caribe y otros 800 sobre el Pacífico.
  • Más de un centenar de ríos y canales que conectan directamente la jungla productora de coca con el mar.
  • Pueblos aislados donde el Estado casi no llega y la economía legal no ofrece alternativas.

Con ese escenario, para los operadores del negocio lo más eficiente es comprar espacio en una lancha ya organizada, en lugar de montar una estructura propia. El resultado es una “economía de carga” donde grupos armados como el Clan del Golfo cobran por proteger y autorizar los embarques, mientras inversionistas y bandas pagan por transportar desde unos kilos hasta toneladas completas.

Entre el miedo a los misiles y la tentación del dinero fácil

En los caseríos de la costa, algunos marinos veteranos ya se replantean si volver a subir a una lancha cargada de cocaína. Los relatos de barcos destruidos desde el aire han encendido las alarmas: muchos calculan si el pago compensa el riesgo en un entorno donde no solo se juega la vida del tripulante, sino el futuro de familias enteras que dependen de ese ingreso.

El joven contrabandista del Pacífico reconoce que los ataques le generan temor, pero también admite que, si le ofrecen unos miles de dólares más por un nuevo cruce, probablemente acepte. Esa lógica resume el reto para las autoridades antidrogas: mientras el negocio siga ofreciendo pagos que multiplican el salario local en una sola noche y las rutas sigan abiertas, la combinación de pobreza, geografía y demanda internacional hace que siempre haya alguien dispuesto a tomar el timón de la próxima lancha rápida.

Más de 30 buques petroleros sancionados por Estados Unidos que operan en Venezuela podrían enfrentarse a sanciones por parte de Washington después de que la Guardia Costera incautara un superpetrolero que transportaba crudo venezolano para su exportación, según datos de transporte marítimo.

Por: Marianna Parraga – Reuters

La incautación, anunciada por el presidente Donald Trump el miércoles, fue la primera de un cargamento de petróleo procedente de Venezuela, país que está bajo sanciones estadounidenses desde 2019, y la primera acción conocida de la administración Trump contra un petrolero relacionado con Venezuela desde que ordenó un importante despliegue militar en la región.

Esta acción estadounidense, en un momento en que Trump intensifica la presión sobre el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro, ha puesto en alerta a muchos armadores, operadores y agencias navieras, y muchos están reconsiderando si zarpar de aguas venezolanas en los próximos días, como estaba previsto, según fuentes del sector marítimo.

Se espera que la incautación de cargamentos de origen venezolano provoque retrasos a corto plazo en las exportaciones y podría disuadir a algunos armadores, según expertos y analistas. Washington no había interrumpido anteriormente las exportaciones de petróleo de Venezuela, que se realizan a través de intermediarios en buques de terceros países.

MÁS DE 80 PETROLEROS ESPERANDO EN O CERCA DE VENEZUELA

Venezuela acusó a Estados Unidos de «robo descarado», calificando la incautación de «acto de piratería internacional».

El superpetrolero incautado, identificado por un grupo de gestión de riesgos como el Skipper, forma parte de una «flota fantasma» de buques que transportan petróleo sancionado a sus principales destinos. A menudo apagan su sistema de localización o disimulan su ubicación. Este tipo de petroleros han sido utilizados cada vez más por comerciantes y transportistas que operan con petróleo venezolano desde que Washington impuso las sanciones al país miembro de la OPEP.

Las sanciones anteriores contra buques o flujos de petróleo relacionados con Venezuela han provocado que numerosos petroleros cargados permanezcan a la espera durante semanas e incluso meses para evitar conflictos. El miércoles, más de 80 buques cargados o a la espera de cargar petróleo se encontraban en aguas venezolanas o cerca de su costa, incluyendo más de 30 bajo sanciones estadounidenses, según datos recopilados por TankerTrackers.com.

La flota fantasma global incluye 1.423 petroleros, de los cuales 921 están sujetos a sanciones estadounidenses, británicas o europeas, según un análisis de la empresa especializada en datos marítimos Lloyd’s List Intelligence. Suelen ser buques antiguos, con una propiedad opaca y navegan sin la cobertura de seguros de primer nivel que cumplen con los estándares internacionales para las grandes compañías petroleras y muchos puertos. Según datos de seguimiento de buques, la mayoría de los barcos transportan petróleo sancionado de Rusia, Irán y Venezuela a destinos asiáticos. Muchos han realizado viajes separados transportando petróleo iraní o venezolano y posteriormente cargamentos rusos.

En el caso de Venezuela, cargan en puertos operados por la empresa estatal PDVSA utilizando nombres falsos, según muestran los datos de transporte marítimo y de las empresas. Suelen ocultar su ubicación hasta mucho después de zarpar, mientras cruzan el océano Atlántico con destino a Malasia o China.

PDVSA no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Se estima que el 15% de la flota mundial de superpetroleros, con una capacidad máxima de 2 millones de barriles por viaje, ha sido objeto de sanciones, según estimaciones de Frontline, una importante compañía naviera de petróleo con sede en Chipre.

En cuanto a los buques controlados por Venezuela, Estados Unidos ha incluido en los últimos años a casi toda la flota de PDVSA en su lista de sanciones, junto con algunos petroleros que transportan crudo venezolano a Cuba, país que también está bajo sanciones estadounidenses.

Rusia y China, ambos también fuertemente sancionados, han utilizado estrategias similares para eludir estas restricciones durante años.

Como muestra del éxito de la estrategia de esta flota clandestina, las exportaciones de petróleo de Venezuela aumentaron a más de 900.000 barriles por día en noviembre, y las importaciones de nafta, tan necesaria para diluir su petróleo extrapesado, principalmente procedente de Rusia, se duplicaron a 167.000 barriles por día, lo que aumentó las reservas para las próximas semanas.

Venezuela e Irán también han colaborado en el pasado en el uso de sus flotas.

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