Armando Esteban Quito

Según informó Reuters: «La presencia de buques militares estadounidenses en el Mar Caribe no interrumpió las importaciones ni las exportaciones de Venezuela (PDVSA) el mes pasado, mientras que las existencias ayudaron a compensar el menor procesamiento de petróleo en la Faja del Orinoco», explica una nota de la agencia informativa Reuters. Estas estadísticas demuestras que la narrativa del bloqueo es una gran farsa política y mediática.

El Pregón News

Las exportaciones petroleras de Venezuela durante el mes de noviembre de 2025 alcanzaron un volumen de 921.667 barriles diarios, de los cuales 81% (746.000 barriles) fueron para China, 14% para los Estados Unidos (128.000 barriles) a través de los envíos que realiza la empresa Chevron y el restante 5% a otros destinos que incluye a Cuba, que recibió 24.000 barriles.

Las exportaciones de crudo y combustibles de Petróleos de Venezuela (PDVSA) fueron 3% mayores que en octubre de 2025 y uno de los niveles más elevados del año. No obstante, se situaron 5% por debajo del mismo período de 2024.

Por otra parte, la agencia Reuters asegura que las exportaciones de crudo venezolano alcanzan su nivel más alto en nueve meses

«La presencia de buques militares estadounidenses en el Mar Caribe no interrumpió las importaciones ni las exportaciones de Venezuela (PDVSA) el mes pasado, mientras que las existencias ayudaron a compensar el menor procesamiento de petróleo en la Faja del Orinoco», explica una nota de la agencia informativa Reuters.

«PDVSA ha incrementado las importaciones de nafta para su uso como diluyente en su producción de crudo extrapesado y para producir gasolina para distribución nacional, lo que ayudó al país a evitar una caída en las exportaciones en noviembre», acota.

Al respecto, el reporte señala que las importaciones de crudo ligero y combustible aumentaron más del doble de octubre a noviembre de 74.000 a 167.000 barriles diarios, con Chevron suministrando nafta pesada estadounidense para sus empresas conjuntas bajo una autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC), y PDVSA recibiendo nafta importada de proveedores como Rusia.

Adicionalmente se indica que las exportaciones nacionales de derivados del petróleo y petroquímicos aumentaron 42% en noviembre con respecto a octubre al pasar de 195.000 a 277.000 toneladas métricas.

Los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba han sobrevivido a todo tipo de sanciones, crisis económicas y presiones sociales a lo largo de su historia. Cada uno de ellos tiene un soporte dinámico, interconectado por conexiones políticas, económicas y de seguridad que le resisten. La inconsistencia radica en si este modelo se ha roto o encuentra nuevas formas de supervivencia.

The Conversation

Estos países, dominados por el desorden institucional, no se evalúan como territorios sin democracia ni libertades civiles. En el Índice de Democracia 2024 de The Economist Intelligence Unit (EIU), figuramos como regímenes autoritarios, en niveles inferiores de la clasificación global .

El Índice de Estado de Derecho indica que Cuba está permanentemente asimilada a un partido único , sin pluralismo político, y que Nicaragua se caracteriza por la justicia partidista, la persecución de la oposición y la concentración del poder en el Ejecutivo.

En conjunto, estos regímenes implican violaciones sistemáticas de los derechos humanos, falta de garantías democráticas y un estado de derecho reducido a escombros. Mientras tanto, proyectan una propaganda para la región que la desvirtúa en el ideal democrático.

El caso de la liga autoritaria

Durante años, Venezuela apoyó a Cuba y Nicaragua con petróleo subsidiado y cooperación que amortiguó el colapso de sistemas inviables. Cuba cuenta con apoyo estratégico para el poder venezolano, el control de seguridad y la inteligencia, y se centra en mantener la servidumbre de su amo, a un paso de la rebelión.

Nicaragua ha tomado su alimento y la palanca internacional que minaba el sandinismo simulaba su naturaleza de régimen forajido. Esta interdependencia ha sido un bloque que reproduce el mismo patrón: represión de la disidencia, manipulación electoral, proscripción de medios de comunicación libres.

Además, los indicadores del Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2024 de la CEPAL revelan una vulnerabilidad económica sin precedentes. La crisis de 2025 marca la mayor caída de la economía en décadas: Cuba proyecta un crecimiento del PIB del -1,5 % en 2025 y un pequeño aumento del 0,1 % en 2026, acompañado de la crisis energética y el colapso del turismo.

En Venezuela hay una inflación desbordada y la pérdida de una población privada de servicios básicos, que sobrevive con pensiones y salarios inferiores a un dólar mensual.

Entre apoyos dudosos y enfrentamiento directo

Rusia y China cuentan con pilares externos del autoritarismo latinoamericano, cada uno con fundamentos distintos. Moscú ofrece responsabilidad militar y diplomática, limitada a las sanciones y las pérdidas económicas de la guerra en Ucrania. Pekín favorece un apoyo pragmático mediante cambios estratégicos que permitan la captura de recursos y mercados.

Estados Unidos, por su parte, manifestó su oposición con una masiva operación militar y de seguridad en el Caribe, bajo el lema de la lucha contra el narcotráfico. Ante Nicaragua, impuso sanciones contra sus funcionarios y acrecentó las denuncias de violaciones de derechos humanos .

La extrema pauperación del pueblo cubano hace insostenible la narrativa que justifica el desmoronamiento del comunismo como consecuencia del embargo impuesto desde 1962.

La explosiva región

En Venezuela, la crisis humanitaria, el colapso económico y la migración masiva han hecho la situación insostenible. El conflicto trasciende las fronteras nacionales y se proyecta a nivel global.

En este contexto, es evidente que Estados Unidos no depende del petróleo venezolano para sostener su economía ni su seguridad energética: con una producción estimada en 13,6 millones de barriles diarios en 2025, se mantiene como uno de los mayores productores mundiales. En contraste, Venezuela oscila entre 956.000 y 1.132.000 barriles de periódicos, un panorama dramático que roza los más de 3 millones que produjo en sus primeros años.

La infraestructura petrolera venezolana está devastada: el deterioro de las refinerías y la reducción de la capacidad de extracción convierten a la industria en un símbolo de decadencia, más que en una actividad estratégica. De hecho, las acciones de Estados Unidos no se explican como una disputa por el control del petróleo venezolano.

Escenarios bajo otra lógica

Detectó los intereses del presidente gobernante, Donald Trump, de activar una crisis internacional monitoreada, una narrativa de seguridad nacional que se proyectó internamente y sirvió de justificación a medidas constitucionales.

Las elecciones al Congreso se celebrarán el 3 de noviembre de 2026, con la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones, una posibilidad de desequilibrio político que Trump está bloqueando. Como parte de un cambio de autoridad administrativa y política exterior que no se aplica retroactivamente, existen varias posibilidades:

  • Una disrupción inminente: la desilusión con los resultados electorales cerró la vía negociada. La juramentación de Nicolás Maduro se realizó hace 10 años y fue un proceso pacífico que podría concretarse en una transacción política. La presión norteamericana, mediante ataques selectivos contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico, podría precipitar la demolición del régimen, con una primera causa de anarquía y violencia. Luego, establecerá un gobierno aprobado para la legitimidad de las elecciones presidenciales que se celebrarán el 28 de julio de 2024.
  • Transición militar-constituyente: la falta de credibilidad de los negociadores dificulta un acuerdo. Nicaragua y Cuba enfrentan presiones internas similares. En un momento constituyente, los factores militares pueden asumir el control y, con influencia externa, canalizar una fuerza constituyente para la restauración democrática.
  • Continuidad del autoritarismo: la concordia de factores políticos y la eventual neutralización de Estados Unidos permiten la supervivencia del autoritarismo. Consolidamos alianzas regionales e intensificamos la represión interna para mantener el poder. Un panorama improbable considerando los intereses de la administración Trump para justificar su dinámica con la crisis caribeña.

Transición incidental, costo seguro

La definición depende de una combinación de factores. La interconexión entre Venezuela, Nicaragua y Cuba convierte cada ruptura en un fenómeno regional. El papel de Estados Unidos, Rusia y China es decisivo: si hay algún desacuerdo entre ellos, la transacción será extremadamente conflictiva.

Por lo tanto, la crisis actual no se ve afectada por la seguridad energética, sino por la política interna y la estrategia de Trump. Lo que se considera inexorable es que el precio de esta guerra autoritaria recaerá, en última instancia, sobre el pueblo venezolano.

La candidata presidencial de Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, declaró el domingo que su partido no reconocerá los resultados de las elecciones generales celebradas en Honduras y convocó protestas nacionales para el sábado 13 de diciembre. La dirigente oficialista afirmó que el proceso electoral del 30 de noviembre ocurrió bajo injerencia externa y presentó serias irregularidades.

EFE

En una conferencia de prensa realizada junto a miembros de la cúpula de su partido, Moncada que “Libre no reconoce las elecciones celebradas bajo injerencia y coacción de Donald Trump y la oligarquía aliada que embistieron al pueblo con un golpe electoral”.

Moncada afirmó que el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) presentó fallas graves y señaló que más del 95% de las actas incluyeron “inconsistencias”. Según explicó, esas irregularidades impidieron que el escrutinio avanzara con la transparencia necesaria. También resaltó su preocupación por la falta de actualizaciones en el portal oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE), que estuvo dos días sin nuevos datos.

Por su parte, el CNE atribuyó las fallas a “problemas técnicos” de la empresa encargada del sistema. Sin embargo, después de la conferencia de Moncada, las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López comunicaron que el servicio de transmisión se restablecería en el transcurso de la noche, sin proporcionar detalles sobre los incidentes ni precisar tiempos exactos de normalización.

La candidata también advirtió que ningún representante de su partido debía participar en procesos de transición mientras persistiera lo que calificó como un “golpe electoral en curso”.

En sus palabras, “el partido Libre desautoriza a todo funcionario público que se ponga a la orden y anuncie cooperar en transición gubernamental con los enemigos del pueblo, autores de este golpe electoral en curso”. Moncada afirmó que la dirección política de Libre mantendría una posición de firme rechazo ante cualquier intento de validar los resultados preliminares.

La dirigente criticó, además, lo que describió como una “narrativa imperial del comunismo”, utilizada —según indicó— como un mecanismo de ataque durante la campaña. No ofreció ejemplos específicos.

Otro de los puntos abordados por la candidata oficialista fue el indulto otorgado esta semana por el presidente estadounidense Donald Trump al ex mandatario hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por delitos vinculados al narcotráfico.

Moncada declaró: “Condenamos el indulto al narcotraficante Juan Orlando Hernández” y “exigimos se presenten los requerimientos fiscales y se ordene la captura internacional por sus crímenes”.

El conteo preliminar, detenido desde el viernes con el 88,02% de las actas escrutadas, muestra al candidato del Partido NacionalNasry Asfura, en primera posición con 1.132.321 votos (40,19%). Le sigue Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con 1.112.570 votos (39,49%) y Moncada ocupa el tercer lugar con 543.675 votos (19,30%).

Tras una reunión encabezada por su coordinador general, el ex presidente Manuel Zelaya, Libre emitió un comunicado en el que instruyó a su militancia a denunciar la “injerencia extranjera” ante la ONU, la OEA y la CELAC. El documento calificó la presunta manipulación del sistema electoral como “el crimen de traición a la patria al suplantar y adulterar la soberanía popular”.

El partido exigió la nulidad total de las elecciones, pidió investigar presuntos “actos de terrorismo electoral ejecutados a través del sistema de transmisión” y convocó una “asamblea extraordinaria de la dignidad nacional” para el 13 de diciembre, fecha en la que Moncada llamó a movilizaciones.

¿Cagada? Los perros callejeros que viven en la zona de exclusión de Chernóbil, cuyo pelaje se volvió azul brillante, probablemente obtuvieron su color al revolcarse en un baño portátil volcado, según voluntarios locales que cuidan de los animales.

The New York Post

Los perritos de color bígaro se volvieron virales en octubre después de que el programa Perros de Chernóbil compartiera en Facebook fotografías de tres perros con pelaje azul, que cuida de los perros callejeros que viven en los alrededores del lugar del desastre nuclear de 1986 en Ucrania.

Ahora, uno de los científicos detrás del programa, afiliado al Clean Futures Fund (CFF), una organización sin fines de lucro, ha hablado después de que se difundieran rumores de que los perros se volvieron azules debido a mutaciones radiactivas.

Los informes iniciales de CFF en TikTok generaron una oleada de comentarios en redes sociales que sugerían que esto podría ser una respuesta a la radiación en la región. Algunos incluso sugirieron mutaciones inducidas por la radiación y algún tipo de adaptación evolutiva al entorno local, declaró el Dr. Timothy A. Mousseau, de la Universidad de Carolina del Sur, en la publicación de Facebook de Perros de Chernóbil .

Nada más lejos de la realidad. De hecho, el tinte azul probablemente provenía de un baño portátil volcado donde los perros se revolcaban en las heces, como suelen hacer los perros (¡piensen en la caja de arena de un gato!)”, añadió.

¡La coloración azul era simplemente una señal del comportamiento insalubre del perro! Como cualquier dueño de perro sabe, la mayoría de los perros comen prácticamente cualquier cosa, ¡incluso heces!, dijo Mousseau.

El programa Perros de Chernóbil se ocupa del cuidado de unos 700 perros que viven dentro de la zona de exclusión de 18 millas cuadradas alrededor de la antigua planta nuclear desde 2017.

Los animales son descendientes de mascotas abandonadas cuando los residentes fueron evacuados tras el desastre en la planta.

Desde que los humanos huyeron de la región hace casi 40 años, la vida silvestre ha prosperado en la zona de exclusión.

Un estudio de 2024 descubrió que algunos perros de la zona habían desarrollado una mutación que les confería inmunidad a la radiación, la contaminación y los metales pesados.

La radiación en la zona de exclusión sigue siendo seis veces la exposición permitida para los trabajadores humanos, y los expertos dicen que el área no será habitable durante unos 3.000 años.

En las redes sociales se encuentran videos que muestran los instantes exactos en los que el Kilauea de Hawái erupciona y libera grandes volúmenes de lava y humo.

Clarín

El volcán tiene a maltraer al estado desde fines de 2024, cuando inició una serie de explosiones que perdura hasta hoy.

A continuación, los pormenores de esta última erupción, la duración y los peligros que representa.

Tres chorros de lava y una nube de humo de 6000 metros

El volcán Kilauea, ubicado en la isla de Hawái, Estados Unidos, entró en erupción otra vez, a menos de un mes de sucedida su explosión número 37.

Varios videos de internet exhiben cómo fue este nuevo fenómeno geológico. En ellos, pueden verse tres incesantes e inmensos chorros de lava ardiente que salen de la boca del volcán.

Según informó el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por su sigla en inglés), las fuentes de lava alcanzaron alturas de hasta 1000-1200 pies (300-370 metros) durante la erupción.

Asimismo, al entrar en contacto con la superficie, la lava produjo una gigantesca nube de humo oscuro, que según el USGS trepó hasta más de 6000 metros de alto.

A pesar de que la lava quedó contenida dentro del volcán y no llegó a Volcano Village, un pueblo que se ubica a 5 kilómetros, la población de la región se encuentra en alerta y las autoridades han tomado medidas preventivas.

El petróleo no es lo que Donald Trump busca en Venezuela. Esta hipótesis ha ganado fuerza después de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusara a Estados Unidos en una carta a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de querer apoderarse de sus vastas reservas petroleras.

Por: David Gómez – El Orden Mundial

Hasta ahora, el presidente estadounidense ha apelado a la lucha contra el narcotráfico para justificar la presión militar de los últimos meses contra Caracas. Sin embargo, Venezuela tiene un papel secundario en las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos. Además, Trump ha ofrecido un indulto al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, condenado por la justicia estadounidense en 2024 por tráfico de drogas.

Ni el petróleo ni el narcotráfico explican la presión militar de Estados Unidos contra Venezuela. La estrategia de Trump forma parte de una agenda política más amplia: además de controlar recursos, busca acabar con los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, reafirmar el dominio estadounidense en América Latina, contrarrestar la influencia de China en la región y fortalecer su posición interna.

Estados Unidos no necesita el petróleo de Venezuela

Estados Unidos ha sido históricamente el principal comprador de petróleo de Venezuela. Washington llegó a importar más de treinta millones de barriles de crudo venezolano al mes de media entre 1993 y 2010. Pero Venezuela ya no está entre los principales proveedores de petróleo a Estados Unidos. De hecho, una petrolera estadounidense, Chevron, sigue operando en territorio venezolano gracias a que Trump revocara la decisión de cancelar su licencia en mayo. La mayoría del petróleo importado por Washington procede de Canadá, México, Arabia Saudí, Irak y Brasil.

El punto de inflexión se produjo con el embargo que impuso la primera Administración Trump al petróleo venezolano en 2019. Washington bloqueó su exportación a Estados Unidos y prohibió a las refinerías estadounidenses pagar a la petrolera estatal venezolana, PDVSA, por procesar el crudo venezolano en sus instalaciones. El embargo dificultó la capacidad de Venezuela para exportar petróleo, ya que al ser crudo pesado dependía de las refinerías estadounidenses en el golfo de México para tratarlo y venderlo a gran escala. Como resultado, la producción y las exportaciones de petróleo venezolano se desplomaron.

Por el contrario, Estados Unidos no depende del petróleo venezolano. De hecho, es el principal productor mundial de petróleo y acaba de alcanzar máximos históricos de producción con cerca de catorce millones de barriles de crudo al día en septiembre. Esta realidad contrasta con la de Venezuela. La producción de crudo venezolano apenas alcanza ahora el millón de barriles diarios, un tercio de lo que se llegó a producir con Hugo Chávez en el poder entre 1999 y 2013.

La caída de Maduro: un objetivo principalmente político

Lejos de una mera lógica extractivista, las motivaciones de Trump para tumbar a Maduro son políticas. El presidente estadounidense busca impulsar un nuevo intervencionismo en América Latina. Considera que asegurar el papel de Estados Unidos como potencia global pasa por reafirmar el dominio en su hemisferio: América y el Pacífico. Esta visión conecta con la política exterior estadounidense de finales del siglo XIX, basada en el imperialismo, el proteccionismo económico y la amenaza del uso de la fuerza.

Para ello, Trump pretende alinear a los Gobiernos latinoamericanos con los intereses de Estados Unidos y contrarrestar la influencia de China en la región. En este sentido, la presión militar contra Venezuela se enmarca en un plan más extenso. Esta línea dura incluye las amenazas de apoderarse del canal de Panamá, el cambio de nombre del golfo de México a “golfo de América”, la retirada de la ayuda a Colombia, los aranceles a Brasil por la condena al expresidente Jair Bolsonaro o el rescate a Argentina para apoyar al presidente Javier Milei.

La caída de los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua ocupa un lugar prioritario en esa agenda regional de Estados Unidos, en gran medida debido a la influencia del secretario de Estado, Marco Rubio. Para Trump, estos Gobiernos representan los últimos vestigios del socialismo en América Latina. Acabar con ellos escenificaría la hegemonía de Estados Unidos en la zona y fortalecería su imagen entre los conservadores republicanos y los latinos de origen cubano y venezolano en Florida, liderados por Rubio, un cubanoamericano de Miami. Además, al propiciar un cambio de régimen en Caracas, podría reforzar su candidatura al Premio Nobel de la Paz, que ganó este año la líder opositora venezolana María Corina Machado.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Orden Mundial

Durante los últimos diez años, Nicolás Maduro ha intentado moldear al Estado venezolano como una máquina político-militar capaz de cerrar filas ante cualquier presión externa. En el relato que impulsa el propio Gobierno venezolano, ese entramado permitiría incluso resistir ante un eventual choque con Estados Unidos, en un momento de fuerte tensión entre los dos países con amenazas de Donald Trump de operaciones en suelo venezolano de por medio. Aunque heredó el andamiaje ideológico y diplomático de Hugo Chávez, Maduro ha ido dando forma a su propia versión del “mundo multipolar”, la doctrina que sigue guiando la estrategia internacional del chavismo.

Por: Alonso Moleiro – El País

Cuando Chávez murió en 2013, muchos —dentro y fuera de Venezuela— pensaron que el proyecto bolivariano se vendría abajo sin su figura central. Pero ocurrió lo contrario: su ausencia terminó de convertirlo en mito dentro de los cuarteles y del aparato estatal, y ese impulso simbólico ayudó a consolidar lo que desde entonces se concibe como un “Estado revolucionario”.

Maduro aprovechó ese momento para emprender una tarea silenciosa pero decisiva: incrustar los valores del chavismo dentro del universo militar y policial. Lo hizo en medio del derrumbe socioeconómico de Venezuela y del desgaste progresivo del capital político del movimiento, con un objetivo claro: asegurar que las Fuerzas Armadas, los cuerpos de inteligencia y la policía actuaran según la lógica revolucionaria, más allá de cualquier coyuntura.

Con el paso del tiempo, la llamada unión cívico-militar-policial —que Chávez promovía desde su fallido alzamiento de 1992— dejó de ser un concepto abstracto y se convirtió en el candado que mantiene al chavismo cohesionado y con absoluto control en una crisis como la actual. Ese engranaje ha sido una de las herramientas más efectivas de Maduro para manejar la conflictividad interna y sostener su hegemonía, incluso mientras el mapa político regional cambia de color en cada elección.

Toda esta construcción está siendo clave en los últimos meses en los que la relación con Estados Unidos está marcada por una hostilidad en máximos: un despliegue naval y aéreo en el Caribe sin precedentes, sanciones contra el chavismo, cierre del espacio aéreo y amenazas de ataques en territorio venezolano contra narcotraficantes ―el argumento usado por Washington para hundir lanchas supuestamente cargadas de droga en aguas del Caribe en acciones que han causado ya 87 muertes―. A pesar de todo, Trump mantiene abierta la posibilidad de una salida negociada a la crisis y cada vez menos la invasión de un país que desencadenaría un terremoto regional con réplicas al otro lado del océano.

La política exterior venezolana se apoya desde hace 25 años en la tesis del “mundo multipolar”, formulada por Chávez incluso antes de llegar al poder. Bajo Maduro, ese esquema continúa plenamente vigente. Desde 2004, Caracas asumió como eje de su diplomacia un antimperialismo frontal hacia Estados Unidos, lo que convirtió al país en un adversario declarado de Washington y asentó una visión internacional arraigada en los sectores más radicales de la izquierda venezolana.

Ese marco ideológico permitió tejer alianzas con centros de poder alejados de la órbita estadounidense, preferiblemente regímenes autoritarios como China, Rusia, Irán, Bielorrusia o Turquía. En América Latina, se fortalecieron vínculos con Cuba y Nicaragua, dos dictaduras consolidadas y los aliados más cercanos del chavismo. La estrategia incluyó también relaciones con Gobiernos de la izquierda democrática regional —Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Gustavo Petro en Colombia, los Kirchner en Argentina, el boliviano Evo Morales, o Rafael Correa en Ecuador— que durante años ayudaron a Chávez a camuflar sus ambiciones continuistas mientras avanzaba en su confrontación con Washington.

Ese puente comenzó a deteriorarse tras las elecciones presidenciales de 2024, en las que Maduro se proclamó vencedor sin mostrar las actas que lo acreditaban, mientras la oposición exhibía las que logró recoger por todo el país para demostrar su victoria. La reelección forzada generó incomodidad en Petro y Lula, que intentaron sin éxito mediar en la crisis. El chileno Gabriel Boric, en cambio, rompió por completo con Caracas al denunciar que el chavismo se “robó” la elección.

Chávez también abrió caminos más allá de las estructuras diplomáticas convencionales: estableció relaciones con la guerrilla colombiana, el grupo chií libanés Hezbolá, el libio Muamar el Gadafi, distintos liderazgos palestinos y organizaciones africanas. El Movimiento de los No Alineados se convirtió en un espacio cómodo para la diplomacia venezolana, un refugio entre países con instituciones democráticas débiles o inexistentes.

A eso se sumó la habilidad de Chávez para explotar el resentimiento hacia Estados Unidos en sectores del tejido social latinoamericano, una estrategia que incluso le abrió puertas en escenarios europeos. Maduro, que participó activamente en esa expansión durante sus cinco años como canciller, ha seguido trabajando sobre ese mismo capital político y simbólico.

Desde 2014, Maduro bajó ligeramente el tono de Chávez hacia Estados Unidos, pero profundizó la dependencia de los aliados estratégicos, sobre todo China y Rusia. Con Moscú, Venezuela ha modernizado parte de su parque militar, ha recibido formación especializada para varios de sus efectivos y ha afinado la maquinaria de inteligencia del Estado. En la narrativa oficialista, son estos aliados los que funcionarían como padrinos en caso de un escenario de fuerza mayor.

En esa combinación —un aparato interno sólido, alianzas con potencias enfrentadas a Estados Unidos y un ecosistema diplomático alternativo compuesto por regímenes autoritarios y organizaciones armadas— se sostiene el andamiaje que el chavismo presenta como su defensa frente al asedio de Washington y ante cualquier escenario extremo.

Más de tres millones de sirios han podido regresar a sus hogares en el año transcurrido desde la caída del régimen de Bachar al Asad, pero aún quedan numerosos desplazados internos y 4,5 millones de refugiados en países vecinos, destaca la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

EFE

«Se necesita con urgencia un mayor apoyo internacional para mantener esta tendencia y garantizar la estabilidad», destacó Acnur en una nota con motivo del aniversario del fin del régimen, que puso fin a 14 años de guerra civil, aunque el año 2025 no haya estado exento de incidentes violentos.

Según Acnur, más de 1,9 millones de sirios que regresaron voluntariamente desde diciembre de 2024 eran desplazados dentro del país, mientras que 1,2 millones estaban refugiados en naciones vecinas.

Al menos 170.000 refugiados retornaron desde Jordania, unos 379.000 desde Líbano, 28.000 desde Egipto y 560.000 desde Turquía, de acuerdo con cifras aproximadas de Acnur.

Los numerosos retornos marcan un paso fundamental en el proceso de recuperación de Siria, ya que el desplazamiento forzoso fue una de las heridas más profundas del conflicto y el retorno es clave para acabar con años de sufrimiento y lograr la estabilización, analizó Acnur.

«Es una oportunidad única para ayudar a poner fin a una de las peores crisis humanitarias del mundo», afirmó el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, quien advirtió que «sin un respaldo global urgente, esta ventana de esperanza se cerrará».

En este sentido, Acnur solicitó hace un año a sus donantes 1.500 millones de dólares para atender a los refugiados y desplazados sirios en 2025, pero sólo ha logrado reunir un tercio de esos fondos, lo que según la agencia «deja a millones sin alojamiento, servicios básicos y apoyo para el duro invierno».

Acnur matizó que ningún refugiado debe ser obligado a regresar, aunque muchos desean hacerlo cuando las condiciones lo permitan, y advirtió que el país sigue enfrentando enormes desafíos: barrios en ruinas, servicios irregulares, mercados desabastecidos y munición sin explotar que ha causado 577 muertes desde enero.

El Gobierno de transición sirio, agregó, tiene la responsabilidad de crear un entorno seguro y basado en los derechos humanos «que permita retornos voluntarios y sostenibles».

Es una máxima que he pronunciado en voz alta en más de una ocasión, y que la experiencia de una vida dedicada al servicio público no hace más que confirmar: «El Cementerio de los políticos está lleno de impacientes» (Wiston Churchill). Esta no es una frase pronunciada con cinismo, sino con la melancólica y dura verdad que la historia, si se le permite hablar sin interrupción, nos susurra constantemente al oído.

La política, en su esencia más elevada, no es la búsqueda de un aplauso fugaz ni la consumación de una victoria inmediata. Es, más bien, el arte monumental de la construcción de un estado duradero, una empresa que requiere no solo visión, sino también la resistencia y la calma del gran constructor. El cementerio del que hablo no es un lugar físico, sino el olvido abrupto, el cese prematuro de una carrera prometedora que se ha estrellado contra la roca de la precipitación.

El político impaciente es aquel que confunde el deseo con la realidad, que exige cosechas en primavera y se niega a honrar el lento pero ineludible ciclo de las estaciones. Busca el atajo, el compromiso fácil que satisface a las masas por un día o una semana, olvidando que la verdadera popularidad es el respeto ganado a través de una prudencia tenaz. La impaciencia es la mayor aliada de la tiranía y la debilidad, pues es en la prisa por actuar donde se ignoran las consecuencias a largo plazo y se cometen los errores fatales. ¿Cuántas figuras prominentes, tanto en Londres como en la arena continental, habrían evitado la ruina si tan solo hubieran esperado tres semanas, seis meses, o incluso un año más?

La paciencia, por el contrario, no debe confundirse con la inacción, la pereza o la cobardía. La paciencia del estadista es activa, una espera tensa y vigilante, como la del capitán que espera el momento exacto para virar en medio de la tempestad. Es la virtud de quien sabe que los grandes movimientos de la historia y las corrientes profundas de la opinión pública no se pueden forzar a voluntad. Se deben comprender, calcular y, finalmente, cabalgar en el momento propicio.

Por ello, la lección es sencilla: para el joven que aspira a la grandeza, la ambición debe ser templada por la disciplina del tiempo. La fama puede llegar a toda prisa, pero el legado, el verdadero y duradero legado, solo se forja en el yunque de los años y de la resistencia estoica. El tiempo es el juez más severo de todos los hombres públicos, y solo aquellos que le permiten actuar a su propio ritmo evitarán unirse a la multitud silente y olvidada que llena su inevitable cementerio.

En estos momentos aciagos de Venezuela, la paciencia es una virtud, aunque muchos no lo crean se están dando la condiciones para terminar con dicha impaciencia, que ha costado muchísimos años de lucha.

VENEZUELA SERA GRANDE EN LO QUE PODAMOS APORTAR HOY, MAÑANA Y SIEMPRE, PACIENCIA MI NOBLE PAIS Y DIRIGENCIA LA NAVE ESTA BIEN CONDUCIDA COMO NUNCA LA LIBERTAD ESTÁ CERCA

José Cheo Urbina
Un Venezolano Gocho y político más!!!

La muerte de Alfredo Díaz en el centro de torturas más grande de América Latina, el Helicoide de Caracas, en manos del régimen de Nicolás Maduro, no es un hecho aislado ni un accidente administrativo.

Es la prueba más reciente de que en Venezuela existe un sistema de represión que opera con lógica de exterminio político.

Cada nuevo preso que entra a estas inmundas celdas entra con una sentencia implícita, sobrevivir es una excepción.

Alfredo Diaz, exgobernador del estado Nueva Esparta, y figura pública reconocida, murió en las mismas condiciones que denuncian miles de venezolanos: aislamiento, negación de atención médica, torturas psicológicas y un aparato de inteligencia que convierte la cárcel en un espacio diseñado para quebrar cuerpos y voluntades.

Su fallecimiento no sorprende; indigna, porque era previsible, porque era evitable, porque era denunciado y aun así permitido.

El régimen de Nicolás Maduro ya no oculta su patrón.

Lo exhibe. Lo normaliza. Lo institucionaliza.

La muerte de un opositor bajo custodia del Estado debería activar alarmas internacionales instantáneas, pero en Venezuela se ha convertido en una estadística repetida, en un ciclo macabro que avanza sin justicia ni reparación.

La prisión de Alfredo Díaz no respondió a la ley, sino a la retaliación política.

Su muerte no ocurrió por causas naturales, sino por un abandono deliberado.

Su custodia no garantizó protección, sino un corredor hacia el sufrimiento.

El régimen no solo priva de libertad; priva de dignidad, de salud, de vida.

Cada nueva víctima revela un rostro más del sistema criminal que el poder intenta maquillar.

Alfredo Díaz se convierte hoy en un símbolo de un país que resiste, de esa oposición que ha pagado con sangre su compromiso, de esa sociedad que se rehúsa a callar.

A su familia le queda un dolor imposible de medir.

A Venezuela le queda una advertencia que ya nadie puede ignorar.

A la comunidad internacional le toca asumir que este no es un régimen autoritario más, es un aparato represivo que elimina adversarios.

La muerte de Alfredo Díaz no es el cierre de un caso, es la apertura de un expediente histórico que exige responsabilidades.

Es una señal de que el tiempo del silencio terminó.

Es un recordatorio brutal del precio que el régimen está dispuesto a cobrar para mantenerse en el poder.

Alfredo Díaz no murió, lo dejaron morir.

Y esa diferencia lo cambia todo.

Omar González Moreno

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