Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Hamas “no tiene ningún papel” en el futuro de Gaza, afirmó el jueves el canciller egipcio, Badr Abdelatty, cuyo país interviene como mediador en la guerra entre Israel y el grupo terrorista palestino.

AFP

“Hay un acuerdo total entre nosotros, como árabes, como musulmanes, e incluso entre los propios miembros de Hamas. Ellos entienden muy bien que no tendrán ningún papel el día después, y eso es un hecho”, declaró durante una conferencia en París del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

Hamas no ha dado ninguna respuesta al plan del presidente estadounidense Donald Trump para poner fin al conflicto, una propuesta que sí cuenta con el aval del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el de los países árabes, empezando por Qatar y Egipto (mediadores).

El martes, Trump dio a Hamas de tres a cuatro días para aceptar el plan.

Egipto es un mediador clave en los esfuerzos para poner fin a la guerra de Gaza, y Abdelatty afirmó que El Cairo estaba coordinando con Qatar y Turquía para convencer a Hamas de que respondiera positivamente al plan, pero se mantuvo muy cauteloso.

Si Hamas se niega, será muy difícil. Y, por supuesto, habrá una mayor escalada. Por eso estamos realizando intensos esfuerzos para que este plan sea aplicable y para obtener la aprobación de Hamas”, declaró.

Abdelatty afirmó que, si bien apoyaba ampliamente la propuesta de Trump para Gaza, se necesitaban más conversaciones al respecto.

“Hay muchas lagunas que deben subsanarse; necesitamos más debates sobre cómo implementarlo, especialmente en dos cuestiones importantes: la gobernanza y los acuerdos de seguridad”, declaró. “Apoyamos el plan de Trump y la visión de poner fin a la guerra, y debemos avanzar”.

Cuando se le preguntó si temía que el plan de Trump pudiera provocar el desplazamiento forzado de palestinos, respondió que Egipto no lo aceptaría.

El desplazamiento no ocurrirá, no ocurrirá, porque el desplazamiento significa el fin de la causa palestina”, afirmó. “No permitiremos que esto ocurra bajo ninguna circunstancia”.

El plan de Trump prevé un alto al fuego en 72 horas, el desarme de Hamas y la retirada progresiva de Israel en Gaza.

“No demos ninguna excusa a ninguna de las partes para que use a Hamas como pretexto para esta desaforada matanza diaria de civiles. Lo que está sucediendo va mucho más allá del 7 de octubre”, dijo, refiriéndose al ataque del grupo terrorista contra Israel en 2023, en el que murieron 1200 personas y más de 200 fueron tomadas como rehenes, según los recuentos israelíes.

La ofensiva israelí ha matado a más de 66.000 personas en Gaza, según las autoridades sanitarias palestinas.

“Esto va más allá de la venganza. Esto es limpieza étnica y genocidio en marcha. Así que ya es suficiente”, dijo Abdelatty.

La Casa Blanca presentó a principios de esta semana un documento de 20 puntos que exigía un alto el fuego inmediato, un intercambio de rehenes retenidos por Hamás por prisioneros palestinos retenidos por Israel, una retirada israelí escalonada de Gaza, el desarme de Hamas y un gobierno de transición liderado por un organismo internacional.

Un parche inteligente que emplea la técnica llamada biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca demostró reducir los antojos y las emociones negativas en personas en recuperación de adicción al alcohol y otras drogas.

Infobae

Así lo indica un estudio clínico publicado en JAMA Psychiatry, que resalta el potencial de esa tecnología para transformar el tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias.

El ensayo fue realizado en los Estados Unidos entre febrero de 2023 y junio de 2024 y evaluó el impacto del dispositivo portátil en adultos con trastorno por consumo de sustancias durante su primer año de recuperación.

Los resultados muestran que el uso diario del parche disminuye tanto los deseos de consumir como el malestar emocional. Por lo tanto, facilita la abstinencia y reduce el riesgo de recaída.

“Los dispositivos más recientes de biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca pueden detectar cuándo las personas están estresadas o experimentan antojos y, mediante inteligencia artificial, las invitan a realizar una breve sesión de biofeedback”, explicó David Eddie, autor principal y psicólogo del Instituto de Investigación sobre la Recuperación del Hospital General de Massachusetts.

También colaboraron Marina NguyenKatherine ZengSara Mei y Noah Emery. La investigación fue financiada por el Instituto Nacional de Drogas de Abuso y el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos.

El hallazgo tiene implicancias relevantes para la salud pública. La biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca representa una intervención accesible, de bajo costo y sin efectos adversos, que podría complementar los tratamientos convencionales para la adicción.

El desafío de controlar los antojos

La adicción al alcohol y otras drogas provoca más de 250.000 muertes anuales en Estados Unidos y genera un costo económico de 442 mil millones de dólares.

El primer año de recuperación es especialmente difícil, ya que las personas suelen tener baja conciencia de sus estados emocionales y dificultades para gestionar el estrés y los impulsos de consumo.

“Una de las características de la recuperación temprana de la adicción es la escasa autopercepción de los estados emocionales”, afirmó Eddie.

Las estrategias cognitivas tradicionales, como la terapia o el autocontrol, no siempre logran interrumpir los impulsos automáticos que llevan al consumo.

Por eso, los investigadores partieron de la premisa de que se necesitan intervenciones capaces de actuar sobre los mecanismos automáticos y viscerales que desencadenan los antojos.

El objetivo fue evaluar si un parche inteligente de biorretroalimentación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca podía ofrecer ese apoyo en tiempo real.

Cómo funciona el parche

El ensayo clínico, de fase 2 y diseño aleatorizado, incluyó a 120 adultos en su primer año de recuperación de trastorno por consumo de sustancias, reclutados virtualmente en todo Estados Unidos.

Los participantes se asignaron a dos grupos: uno recibió el parche inteligente junto con su tratamiento habitual, y el otro continuó solo con el tratamiento común, que podía incluir reuniones de recuperación, psicoterapia o medicación.

El dispositivo consiste en un parche portátil con sensores que permiten monitorear la frecuencia cardíaca y detectan variaciones asociadas al estrés o los antojos.

Cuando identifica un episodio de estrés, el parche utiliza inteligencia artificial para enviar señales visuales o auditivas que guían al usuario en ejercicios de respiración específicos, con el objetivo de aumentar la variabilidad de la frecuencia cardíaca y regular el estado emocional.

Durante ocho semanas, los participantes del grupo experimental usaron el parche al menos ocho horas diarias y realizaron prácticas programadas de respiración guiada, además de responder a las indicaciones del dispositivo en momentos de estrés.

Ambos grupos completaron evaluaciones diarias sobre su estado de ánimo, antojos y consumo de sustancias a través de sus teléfonos móviles.

Los resultados muestran que quienes utilizaron el parche reportaron menos emociones negativas y menos antojos de alcohol o drogas que el grupo control.

Además, el grupo con el dispositivo tuvo un 64% menos de días de consumo de sustancias durante el estudio.

El análisis estadístico reveló que, mientras en el grupo control el malestar emocional y los antojos aumentaron con el tiempo, en el grupo del parche inteligente ambos indicadores disminuyeron de forma significativa.

El estudio también observó que el uso del parche interrumpió la relación habitual entre el antojo y el consumo posterior: las personas que practicaron la biorretroalimentación en respuesta a los antojos fueron menos propensas a consumir sustancias ese mismo día.

“El hallazgo sugiere que la intervención interfiere en el ciclo de antojo y consumo”, afirmaron los investigadores en el artículo en JAMA Psychiatry.

No se registraron efectos adversos asociados al uso del dispositivo. Sin embargo, seis participantes del grupo experimental abandonaron el estudio, frente a ninguno en el grupo control, lo que podría indicar que la exigencia de la práctica diaria resultó onerosa para algunos usuarios.

Los investigadores consideraron que la tecnología puede integrarse fácilmente con teléfonos inteligentes. Sería una alternativa atractiva frente a los dispositivos de primera generación, que eran más costosos y menos prácticos.

Entre las limitaciones del ensayo, los científicos señalaron el tamaño de la muestra, la ausencia de un grupo placebo y la falta de seguimiento a largo plazo.

Se centraron en personas en el primer año de recuperación y no evaluó el impacto en quienes aún consumen sustancias o buscan reducir su uso.

Por eso, los investigadores recomendaron realizar ensayos de fase 3 con muestras más amplias y seguimiento longitudinal para confirmar la eficacia y explorar otros posibles mecanismos de acción.

El presidente estadounidense Donald Trump calificó a los cárteles de droga que operan en el Caribe como combatientes ilegales y anunció que Estados Unidos se encuentra involucrado en un “conflicto armado no internacional”.

Infobae

Esta postura quedó reflejada en un memorando del gobierno, cuyo contenido fue obtenido por The Associated Press este jueves. Según el documento, el Congreso de EEUU fue notificado de la decisión por representantes del Pentágono un día antes, de acuerdo con un funcionario estadounidense familiarizado con el caso, quien pidió mantener el anonimato debido a que no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el tema.

Entre los elementos clave expuestos al Congreso se encuentran el cambio de marco legal y el cuestionamiento del papel del órgano legislativo en la autorización de estas acciones, lo que ha generado inquietud en varios sectores políticos.

La declaración oficial de la Casa Blanca responde a una serie de ataques militares estadounidenses contra embarcaciones sospechadas de tráfico de drogas en el Caribe, perpetrados el mes pasado. Al menos dos de estas operaciones tuvieron como objetivo lanchas provenientes de Venezuela, según información compartida en la sesión informativa confidencial a puerta cerrada.

Tanto senadores como representantes de diferentes partidos expresaron sus reservas sobre el enfoque adoptado por el Ejecutivo, al sostener que el Congreso debe ejercer su autoridad bajo la ley de poderes de guerra para aprobar cualquier acción militar de este tipo.

En esta línea, el funcionario estadounidense detalló que persisten dudas dentro del Capitolio sobre la existencia de una lista específica de organizaciones terroristas involucradas en este conflicto, situación que ha causado frustración entre algunos legisladores informados por el Pentágono. Los demócratas han instado al presidente Trump a acudir al Congreso para solicitar formalmente facultades de guerra, mientras que desde la oposición republicana también han surgido críticas por la falta de consentimiento legislativo y la aparente conducción de una guerra secreta contra adversarios desconocidos por la opinión pública. Consultada por The Associated Press, la Casa Blanca no respondió por el momento a los pedidos de declaración.

El registro oficial estadounidense muestra que se han producido cuatro ataques contra lanchas presuntamente operadas por narcotraficantes en el Caribe. En declaraciones ofrecidas este martes frente a la prensa en Washington, Trump confirmó la destrucción de estas embarcaciones y calculó que los dos primeros ataques resultaron en 11 y tres muertos, respectivamente, de acuerdo con cifras proporcionadas por el Pentágono. El mandatario norteamericano habló de un tercer ataque, del cual aún no se habían publicado imágenes, y el Pentágono posteriormente informó de un cuarto ataque, con un saldo adicional de tres muertos. Según la versión de las autoridades estadounidenses, el total de personas fallecidas ascendería a 17, todas identificadas como presuntos narcotraficantes.

Las recientes operaciones militares representan una escalada en la estrategia de lucha contra el narcotráfico si se comparan con los tradicionales operativos de interdicción y detención a cargo de la Guardia Costera de Estados Unidos en conjunto con fuerzas de otros países de la región. Como parte de este despliegue, se han destacado ocho destructores navales, miles de marines y una decena de cazas F-35 en Puerto Rico, según datos oficiales recogidos por varios medios. “Es fabuloso lo que puede hacer la fuerza”, afirmó Trump durante una reunión con la cúpula militar, según The Associated Press.

El mandatario enfatizó que el flujo de drogas por mar hacia Estados Unidos se ha reducido a cero luego de los ataques letales, y advirtió que el gobierno ahora “vigilará muy seriamente a los carteles que ingresen por tierra”, con la mira puesta en Venezuela. Ante la consulta de periodistas por posibles futuros ataques, Trump sostuvo que el país sudamericano sigue siendo “muy peligroso” y dejó abierto el escenario a nuevas acciones.

Estas declaraciones han motivado una respuesta inmediata desde Caracas, donde el dictador Nicolás Maduro firmó el lunes un decreto para declarar el estado de Conmoción Externa. Se trata de un esquema de emergencia que entraría en vigor en caso de agresión externa, posibilidad que Venezuela evalúa ante la creciente presión de Washington y la intensificación de la retórica de la Casa Blanca.

Más de un mes después del despliegue de la flotilla estadounidense en aguas del Caribe, enmarcado como una campaña de interceptación de cargamentos del narcotráfico desde Venezuela hacia Estados Unidos, el país sigue atrapado en un limbo. La amenaza de Donald Trump de extender los ataques dentro del territorio venezolano no ha despejado el panorama. No hay negociación política. La oposición no avanza. Y tampoco se vislumbra una salida militar viable. Ciertamente, la costosa muestra de fuerza ha creado un nuevo escenario. Nicolás Maduro se encuentra aislado y en jaque. Pero, en vez de acelerar el desenlace, el movimiento ha sumido a Venezuela en lo que los estrategas llaman la niebla de la guerra.

Por: Boris Muñoz – El País

En ese espacio ambiguo, Maduro ha actuado con astucia. Lanzó una campaña de resistencia antiimperialista para presentarse como víctima de una agresión externa y decretó un estado de conmoción que le da cobertura legal a la represión. Desde su escondite, la líder opositora María Corina Machado insiste en que el final del régimen chavista está muy cerca, aunque todavía no haya pruebas concretas de ello. Mientras tanto, América Latina mira hacia otro lado. Colombia y Cuba condenaron los bombardeos de cuatro embarcaciones que dejaron 17 muertos; Brasil y Chile invocaron el principio de no intervención llamando a la “solución pacífica del conflicto”; Argentina, Ecuador y El Salvador están con Trump. El resto prefirió callar. En la práctica, este cálculo político deja el terreno libre a Washington.

No siempre fue así. Cuando Estados Unidos invadió Panamá en 1989 para sacar al narcotirano Manuel Antonio Noriega, la reacción regional fue enérgica. México negociaba el Tratado de Libre Comercio con sus vecinos del norte, pero el presidente Carlos Salinas de Gortari se opuso. Venezuela también condenó la intervención, aunque Estados Unidos era su principal mercado petrolero.

El presidente venezolano Carlos Andrés Pérez observó entonces: “Las naciones latinoamericanas no actuaron con el necesario coraje ni con la determinación requerida para enfrentar la crisis en Panamá. Hemos perdido la oportunidad de resolver entre nosotros un problema americano y, al no hacerlo, otros han venido a resolverlo por nosotros”. Treinta y cinco años después, su diagnóstico resuena como una advertencia ante la parálisis actual. Venezuela podría ser otra oportunidad perdida si la región no actúa con coraje y determinación.

Pensando en momentos anteriores de mayor reacción regional, hablé con Jorge Castañeda, excanciller de México y uno de los analistas más agudos de los procesos latinoamericanos. “La dictadura de Maduro es indefendible, incluso para países amigos. Criticar a Estados Unidos inevitablemente parece un apoyo a Maduro, y nadie quiere hacerlo por muy buenas razones”, me dijo. Pero añadió otra dimensión igual de importante: “Trump ha generado múltiples roces bilaterales con todos los gobiernos. Es muy difícil para estos países agregarle a esos problemas la denuncia de las presiones de Trump sobre Venezuela”. En otras palabras, el costo de enfrentarse a Washington hoy es demasiado alto, incluso para gobiernos que rechazan a Maduro.

Castañeda señaló otros dos puntos que evidencian la debilidad latinoamericana: “No hay una homogeneidad ideológica como sí la hubo en los años noventa y a principios de los 2.000. Desde Chávez, la política latinoamericana se ideologizó y las posturas internas comenzaron a influir en las externas. Hoy ni Brasil ni México, las dos mayores democracias latinoamericanas, tienen el liderazgo ni la credibilidad suficiente para negociar con Maduro y con Trump”.

La fragmentación regional acentúa la paradoja: muchos quieren que Maduro se vaya, pero no se atreven a avalar una salida de fuerza que podría desestabilizar la región. El resultado es que, de hecho, la resolución de la crisis venezolana parece estar casi exclusivamente en manos de Estados Unidos.

Recientemente, el enviado especial Richard Grenell confirmó que sigue en contacto con el Gobierno de Maduro por instrucciones de Trump. En el pasado, las negociaciones fracasaron y desembocaron en mayor represión. Sin embargo, muchos comentaristas coinciden en que la dictadura de Maduro no tocará fin sin una presión extraordinaria desde fuera. Ambas cosas pueden sumarse en una negociación efectiva.

Desde Washington, voces como la del exembajador John Feeley plantean un camino menos dramático que los bombardeos. “Estados Unidos nunca ha tenido más de uno a tres patrulleros en el Caribe y siempre alegó limitaciones de recursos, pero ahora el gobierno desperdicia cientos de millones en una fuerza de misiles estratégicos y desembarco anfibio que probablemente nunca se utilice. Debería reorientar esos fondos hacia una flotilla de la Guardia Costera, apoyada por buques de la Armada. Podría usar esos mismos patrulleros para detener la ‘flota fantasma’ de petróleo”.

Feeley cree que el foco debería ser económico y diplomático, no militar. “Podría presionar a Colombia y Brasil para que detengan el tráfico terrestre de oro ilegal que cruza las fronteras desde Venezuela. La presión contra el contrabando de drogas, oro y petróleo perjudicará materialmente al régimen sin el teatro de amenazar con acciones bélicas. Los militares y las fuerzas de seguridad que permiten y colaboran con el crimen organizado se verían acorralados, lo que podría provocar una ruptura con Miraflores”.

La oposición venezolana debería considerar estas ideas. Apostar todo a Trump es una quimera altamente riesgosa. La solución militar podría lograr el objetivo inmediato, pero también convertirse en otra caja de Pandora con repercusiones regionales. Reorientar los esfuerzos hacia una negociación respaldada por la presión internacional y el apoyo militar disuasorio de Estados Unidos ofrece mejores perspectivas. Esta combinación le daría los dientes que hasta ahora la negociación no ha tenido para hacerla efectiva. El punto central sería el reconocimiento del triunfo de Edmundo González Urrutia y el diseño de un marco de transición democrática con garantías básicas.

El gran obstáculo sigue siendo el mismo: cómo asegurar la salida de Maduro y de la nomenklatura chavista en un esquema de justicia transicional. Ese es un dilema espinoso, pero menos costoso que una campaña militar dentro de Venezuela, que pondría en riesgo vidas inocentes y la integridad territorial del país.

Trump podría llegar a resolver con drones y bombazos una crisis que América Latina no supo enfrentar. Pero cada bomba que caiga en Venezuela no solo golpeará a Maduro y sus secuaces: también hará volar por los aires la posibilidad de una transición negociada. En este momento, negociar es mejor que bombardear. Esa sería una ruta menos costosa.

Un atentado en Manchester conmocionó a la comunidad judía durante Yom Kippur, la festividad más importante del calendario hebreo. Un terrorista embistió a transeúntes frente a la Sinagoga de la Congregación Hebrea de Heaton Park, en el barrio de Crumpsall, y un hombre fue apuñalado. El saldo hasta el momento es de dos muertos y tres heridos de gravedad.

La Derecha Diario

Las fuerzas de seguridad recibieron la primera alerta a las 9:31 hora local y desplegaron agentes armados que, minutos más tarde, abrieron fuego contra el terrorista, quien murió en el lugar. El Servicio de ambulancias del noroeste asistió rápidamente a las víctimas, que presentaban lesiones tanto por el impacto del vehículo como por arma blanca.

Reacciones oficiales y despliegue policial

El jefe del área metropolitana, Andy Burnham, afirmó en diálogo con la BBC que “no es un incidente en desarrollo o en curso” y pidió a la población “no especular en redes sociales”. La policía activó el protocolo nacional Operación Plato, destinado a responder ante ataques en curso, aunque «sin confirmar que se trate de un acto terrorista».

Varios equipos de emergencia y personal de primeros auxilios trabajan en una calle rodeados de ambulancias y camiones de bomberos
Atentado en sinagoga de Manchester durante Yom Kippur deja dos muertos y tres heridos | La Derecha Diario
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a agentes apuntando a un sospechoso en el suelo frente a la sinagoga, así como a víctimas tendidas con rastros de sangre.

Condena de la comunidad y del gobierno

Desde la organización Community Security Trust (CST), dedicada a monitorear el antisemitismo en el Reino Unido, su portavoz Dave Rich calificó el ataque como “espantoso en el día más sagrado del año judío” y agradeció la rápida intervención policial.

Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, expresó sentirse “horrorizado” por lo ocurrido, recortó su agenda en una cumbre en Copenhague y convocó al comité de emergencia del gobierno. “El hecho de que esto haya ocurrido en Yom Kippur lo hace aún más horrible”, afirmó en la red social X.

El ataque se produce en un clima de creciente preocupación por la seguridad en el Reino Unido, en medio de manifestaciones ligadas al conflicto en Gaza y con el recuerdo aún presente del atentado de 2017 en Manchester, que dejó 22 muertos durante un concierto.

La CST y la Policía del Gran Mánchester trabajan en conjunto para garantizar la protección de la comunidad judía, especialmente en festividades religiosas donde la asistencia a las sinagogas es masiva.

El Gobierno israelí ha dado por finalizada la llamada flotilla Sumud con un mensaje contundente: «La provocación Hamás-Sumud ha terminado«. Este jueves, unidades de élite de la Marina abordaron en alta mar a los barcos que navegaban hacia la Franja de Gaza con el objetivo declarado de romper el bloqueo. En total, unas cuarenta embarcaciones han sido interceptadas y más de 200 activistas han sido detenidos, entre ellos decenas de españoles. Israel ya prepara su expulsión hacia Europa.

La Gaceta de la Iberosfera

La primera acción de las fuerzas especiales se produjo el miércoles por la noche, cuando rodearon los buques Alma y Sirius, en los que viajaba el comité organizador y varios españoles. Entre los pasajeros se encontraban la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau y el exdiputado de la Asamblea de Madrid Serigne Mbaye Diouf. Según los activistas, los militares bloquearon sus comunicaciones y lanzaron cañones de agua contra las embarcaciones menores.

Uno de los coordinadores de la flotilla, Thiago Ávila, rechazó las órdenes de detener la misión: «Nuestro viaje es legal según el derecho internacional y cualquier intento de obstrucción es ilegal», declaró por radio antes de ser arrestado. «Llevamos alimentos, filtros de agua, muletas y leche de fórmula para bebés», añadió.

Las imágenes en directo de otros barcos como Oxygono o Captain Nikos mostraron cómo militares israelíes subían a bordo a plena luz del día. En este último navío viajaba la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan, que ya fue arrestada en junio en otra operación similar. También la embarcación Mikeno, que se hallaba a apenas 16 kilómetros de Gaza, fue interceptada.

El Ministerio de Exteriores israelí asegura que los detenidos «están a salvo y en buen estado de salud». La legislación prevé que los arrestados puedan ser deportados en 72 horas, aunque en este caso el Gobierno de Israel ha anunciado que las expulsiones tendrán lugar tras las festividades del Yom Kippur.

Entre los activistas hay 65 españoles y de los siete barcos con pabellón nacional, cuatro fueron abordados: Espectrus, Sirius, Adara y Yadot. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido que los ciudadanos «eran pacíficos y no suponían ninguna amenaza». Además, ha convocado a la encargada de negocios de Israel en Madrid, Dana Elrich, para exigir explicaciones y ha anunciado que el cónsul español en Tel Aviv se desplaza al puerto junto a un oficial de la Guardia Civil.

En un pequeño pueblo de las montañas asturianas, con la lluvia golpeando los tejados y la señal de internet perdiéndose entre la niebla, nació una conversación que se convirtió en manifiesto. Desde allí —con dos entrevistadoras en Asturias, otra en México y él en Madrid— Humberto Calderón Berti habló con la serenidad de quien ha visto a un país brillar y desplomarse, y que aún guarda intacta la convicción de que Venezuela puede volver a levantarse. Lo que empezó como una transmisión accidentada terminó siendo un caudal de memoria, dolor y esperanza. Porque eso es lo que él hace: juntar pasado y futuro, equilibrar heridas, transformar la nostalgia en motor de acción.

Por Elizabeth Sánchez Vegas – Venezuela Late

Humberto Calderón Berti nació en un pueblo pequeño, sin electricidad ni carreteras, donde apenas había una escuelita a la que asistía en alpargatas. Su madre, con la firme intuición de que el estudio es herencia y salvación, insistió en enviarlo al colegio La Salle, y fue allí donde recibió la formación que lo marcaría para siempre. Aprendió disciplina en los pequeños detalles —los zapatos limpios, las manos cuidadas, el uniforme impecable—, pero, sobre todo, valores éticos y morales: la certeza de que quien más tiene, más obligado está con los demás, no por caridad sino por solidaridad. A los doce años ya participaba en la Sociedad Vanguardia, donde leían encíclicas sociales, comentaban los evangelios y hablaban de justicia y responsabilidad. A veces, confiesa, se sorprende escuchándose a sí mismo y se pregunta de dónde vienen esas convicciones; la respuesta es clara: quedaron grabadas en el disco duro de su memoria desde la adolescencia.

Esa raíz lo acompañó cuando Venezuela comenzaba a transformarse. Un país que, a partir de los años cuarenta, se convirtió en refugio de españoles, portugueses, italianos y europeos del este que llegaban tras la guerra civil y la posguerra mundial. Ese crisol de culturas, mezclado con lo criollo, lo indígena y lo afrodescendiente, dio forma al carácter venezolano: abierto, igualitario, solidario. Gabriel García Márquez lo decía con asombro y también Isabel Allende lo recordaba tras vivir en Caracas: Venezuela era un país de puertas abiertas, sin xenofobia ni divisiones raciales, un lugar donde la diversidad se convirtió en identidad.

Calderón Berti recuerda que la Guerra Federal fue una tragedia que destruyó lo que quedaba en pie después de la independencia. Fue el petróleo lo que finalmente transformó al país, primero bajo Gómez, luego en la dictadura de Pérez Jiménez y, sobre todo, en los cuarenta años de democracia. “Los mejores años de Venezuela”, dice, porque se apostó por lo esencial: la educación. De apenas tres universidades se pasó a tener instituciones en todas las capitales del país, el 95 % del territorio se electrificó, se construyeron carreteras, hospitales y aeropuertos. La democracia permitió que hijos de familias humildes estudiaran en liceos y universidades públicas y que muchos, como él, fueran becados para hacer posgrados en el extranjero. Ese acceso abrió horizontes y sembró la convicción de que la educación es la verdadera riqueza de un país.

La otra columna fue el petróleo, manejado con meritocracia y visión empresarial en los años de la vieja PDVSA. Bajo esa lógica se modernizaron refinerías, se internacionalizó la industria, se descubrieron nuevos yacimientos en Monagas y la faja del Orinoco. “Había errores, sí, pero eran la excepción. Hoy la corrupción es la regla”. Y aunque reconoce que la Venezuela de PDVSA ya no volverá, sueña con un futuro donde técnicos venezolanos regresen convertidos en pequeños empresarios petroleros, como ocurre en Colombia, donde firmas nacionales producen entre mil y dos mil barriles diarios. Que los ingenieros que hoy trabajan en Qatar, en Texas o en Arabia puedan instalarse en el Lago de Maracaibo o en el oriente del país, no como empleados de una empresa estatal quebrada, sino como protagonistas de un renacimiento energético.

Pero no todo puede depender del subsuelo. Calderón es enfático en que el Estado debe dejar de ser empresario y concentrarse en lo esencial: salud, educación, seguridad y soberanía. Lo demás debe quedar en manos del sector privado, bajo reglas claras y con seguridad jurídica. “Sin reglas firmes nadie invertirá en Venezuela. La plata es huidiza: busca tranquilidad y confianza”. El programa Venezuela Tierra de Gracia, concebido por María Corina Machado y asumido por el presidente Edmundo González Urrutia, se levanta como una propuesta de país y no como una promesa pasajera. Es la visión de una Venezuela moderna que apuesta por la dignidad del ciudadano. Propone, entre otras medidas, vouchers educativos que permitan a los niños de barrios populares estudiar en colegios de cualquier zona de Caracas. “¿Se imaginan lo que significaría que un niño de Petare compartiera pupitre con un niño de Altamira? Eso restablecería el tejido social. Nadie debería dejar de estudiar por ser pobre. Nadie debería morir por ser pobre”.

Habla con nostalgia de la diáspora. Tiene hijos a los que no ve desde hace cinco años, hermanas y amigos entrañables a quienes no pudo despedir. “Ha sido una tragedia, pero también hay un lado bueno: los nueve millones de venezolanos fuera son gente de bien, que trabaja, que ha aprendido en países democráticos con derechos y deberes. Ellos serán clave en la reconstrucción”. Y recuerda que el mundo de hoy permite estar cerca pese a la distancia: “Mi bisabuelo, cuando se vino de Italia en 1863, nunca volvió a ver a su familia. Yo, en cambio, hablo todos los días con mis hijos y mis nietos por videollamada”.

Con tono firme, insiste en que el camino es reinstitucionalizar el país: restablecer el Estado de derecho, separar los poderes, garantizar justicia imparcial. “No puede ser que alguien vaya preso por pensar distinto. No puede ser que alguien quede fuera de la educación por falta de dinero. Restablecer el tejido social es vital para la estabilidad política”.

Piensa en grande cuando habla del futuro. Propone aprovechar el petróleo, el gas y la hidroelectricidad de Guayana para convertir a Venezuela en un hub energético capaz de atraer inversiones tecnológicas de escala global. “Un país bendito por Dios, con recursos que pueden alimentar hasta la inteligencia artificial, que requiere cantidades inmensas de energía. Tenemos que vernos no como problema, sino como oportunidad”. Y cuando se le pregunta qué imagen quisiera que el mundo tenga de Venezuela en 2030, responde sin dudar: “Un país respetado, que restauró la democracia, combatió la corrupción y atendió a los más pobres. Si eso ocurre, me sentiré orgulloso”.

Así habló Humberto Calderón Berti en Venezuela LATE, dejando claro que Tierra de Gracia no es solo un plan económico, sino una visión compartida de país: abierta, solidaria, educada, democrática. Una Venezuela que se reencuentre con lo mejor de su historia y sea capaz de proyectarlo hacia el futuro.

Y esta es apenas una pincelada de todo lo que se compartió. La conversación completa está disponible en nuestro programa: los invitamos a escucharla, porque lo aquí escrito es apenas un abreboca de un diálogo lleno de memoria, propuestas y esperanza.

El 29 de septiembre, el presidente Donald Trump se reunió con Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, y presentó un plan de 20 puntos para la “paz eterna” en Gaza. Es tentador restarle importancia. Aunque la exageración fue excepcional, no es el primer plan de paz desde que comenzó la guerra en 2023. Y mientras se habla de ello, el horror en Gaza persiste. Sin embargo, desestimarlo sería un error. Esta propuesta es un hito porque establece parámetros para una salida a la pesadilla y marca un cambio en las posturas de Estados Unidos e Israel, y, posiblemente, de Hamas.

The Economist

Los principios del plan son claros, aunque la secuencia y los detalles no lo sean. Los rehenes serían liberados casi de inmediato. Los líderes y combatientes de Hamas se desarmarían y se les concedería amnistía o el exilio. Una administración tecnocrática que excluye a Hamas tomaría el control, supervisada por una junta internacional bajo el liderazgo de Trump. El ejército israelí se retiraría de Gaza por etapas, entregando la seguridad a una fuerza internacional y a una policía palestina recientemente verificada. A largo plazo, la rehabilitación de Gaza y las reformas de la Autoridad Palestina (AP) en Cisjordania podrían conducir a la creación de un Estado. Ocho países musulmanes, incluidas las principales potencias árabes y Turquía, respaldan el acuerdo.

Esto es nuevo para Estados Unidos. En febrero, Trump abordó la idea de una limpieza étnica de palestinos en Gaza para dar cabida a una nueva “Riviera” en Oriente Medio. Desde entonces, ha dado su aprobación tácita a las fantasías nihilistas de los partidos de extrema derecha del gobierno de coalición israelí, que sueñan con colonizar Gaza. Ahora, tras perder la paciencia con Netanyahu tras los ataques israelíes a Qatar en septiembre, Trump ha señalado que “Israel no ocupará ni anexionará Gaza”, manteniendo abierta la posibilidad de una solución de dos Estados.

Al aceptar la propuesta, Netanyahu también ha dado un giro. Hasta hace poco, se comprometió con una guerra eterna en Gaza y consintió a sus socios de coalición de extrema derecha, en parte porque un alto el fuego podría poner fin al gobierno y a su mandato (deben celebrarse elecciones a finales de 2026). Ahora ha señalado que pretende presentarse a las elecciones con la premisa de que el plan de paz garantiza los objetivos bélicos originales de Israel: recuperar a los rehenes y sacar a Hamas del poder. Si bien es impopular, el plan no lo es: casi tres cuartas partes de los israelíes lo apoyan.

El cambio definitivo podría provenir de Hamas. Aún no ha respondido formalmente y podría presentar objeciones detalladas a la secuencia de la retirada israelí y a la ausencia de garantías si Israel cambia de opinión. Pero si aceptara en principio y públicamente que está dispuesto a renunciar a sus armas y a su pretensión de gobernar Gaza, sería un cambio enorme, que en realidad indicaría que acepta que no es el representante legítimo del pueblo palestino.

Los peligros son obvios. Hamas podría rechazar un acuerdo, condenando a Gaza a una mayor miseria. Netanyahu y Hamas podrían firmar con insinceridad, con el verdadero objetivo de sabotear el acuerdo posteriormente. Los detalles sobre la secuencia son infernales. La reconstrucción de Gaza podría resultar imposible de organizar o financiar. La política israelí podría llevar a Netanyahu o a su sucesor de nuevo a la anexión. La Autoridad Palestina podría ser incapaz de reformarse, y a pesar de las proclamaciones en la ONU, hay pocas pruebas de que la mayoría de israelíes o palestinos aún confíe en una solución de dos Estados. Tomará décadas reconstruir la confianza.

A pesar de todo, el plan de Trump ofrece la mejor salida a la tragedia que se ha desatado en Gaza. Su éxito requeriría una presión fuerte y sostenida de Trump sobre Israel, y de los estados árabes y Turquía sobre Hamas. Pero el sufrimiento masivo e incesante de hoy es inaceptable, al igual que las alternativas de ocupación, anarquía o el gobierno de un Hamas reconstituido. Por llevar las negociaciones de vuelta a la realidad, el Sr. Trump y su equipo merecen elogios.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha anunciado este miércoles la expulsión de «toda» la legación diplomática israelí presente en el país hispanoamericano, en respuesta a la detención de dos ciudadanas colombianas que iban a bordo de la flotilla proHamás Global Sumud, tras la intercepción de embarcaciones cuando estaban aproximándose a la Franja de Gaza para entregar ayuda humanitaria.

La Gaceta de la Iberosfera

«Han sido detenidas en aguas internacionales dos ciudadanas colombianas que estaban en actividades de solidaridad humana con Palestina. Si es cierta esta información, hay un nuevo crimen internacional de (el primer ministro israelí, Benjamin) Netanyahu«, ha señalado en su cuenta de la red social X, donde ha anunciado que «sale toda la representación diplomática de Israel en Colombia».

El mandatario ha exhortado asimismo al Ministerio de Exteriores a emprender «todas las demandas respectivas, incluso en la Justicia israelí», por lo que ha «invitado» a abogados internacionales a brindar su apoyo junto a letrados colombianos en esta causa.

Petro, que esta semana avanzó la suspensión del Tratado de Libre Comercio con Israel por la ofensiva militar de este país contra la Franja de Gaza, donde ya han sido asesinados más de 66.000 palestinos, ha señalado que este acuerdo comercial «se denuncia de inmediato».

Nueve universidades venezolanas se ubican entre las mejores del continente según el QS World University Rankings Latin America &The Caribbean publicado este 1 de octubre.

Globovisión

Las públicas Universidad Central de Venezuela (UCV), Simón Bolívar (USB), Los Andes (ULA), Zulia (LUZ) y Carabobo (UC) y las privadas Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Metropolitana (UM), Rafael Belloso Chacín (URBC) y la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC) sobresalen entre las quinientas primeras entre miles de instituciones de educación superior latinoamericanas y caribeñas.

El QS World University Rankings evalúa el desempeño de las universidades a nivel global mediante una metodología que considera múltiples indicadores agrupados en cinco categorías principales, cada una con un peso específico en la puntuación total. Estos indicadores miden aspectos como la reputación académica, la calidad de la investigación, la empleabilidad de los graduados, la experiencia de aprendizaje, el compromiso internacional y la sostenibilidad.

Las nueve Universidades venezolanas destacadas son parte de un ecosistema de ciento setenta y cinco instituciones universitarias que en Venezuela garantizan educación de calidad para más de dos millones y medio de estudiantes, matrícula que, según UNESCO, es de las más altas del mundo con relación a los habitantes del país.

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