Armando Esteban Quito

¿Qué hacemos los que queremos paz para Venezuela? ¿Cómo lo tenemos que gritar al mundo cuando el mundo no ha podido hacer nada concreto? ¿De veras alguien cree que se puede seguir dialogando, negociando y conversando con un grupo de dictadores que violan derechos humanos mientras secuestran a su pueblo? ¿Dónde están los que levantan la doctrina de la “responsabilidad de proteger” ante una población sometida a vejámenes, robada por su cleptocracia y violentada en su convivencia cotidiana? ¿Todos los que se llenan la boca hablando de “paz” -en serio- consideran que los venezolanos no están entregando en demasía de sus propias existencias en manos criminales o creen que tienen que morir más personas inocentes? (Miren el promedio de muertos de Foro Penal y verán que los muertos tienen nombre y apellido por millares y desde hace años) ¿De qué paz hablan los que la proclaman si no es con sentido cínico? ¿Alguno viviría en un país así o solo lo dicen desde los despachos cómodos de la burocracia internacional y tomando un café de Starbucks?

Por: Washington Abdala – Infobae

Este es el punto de quiebre en el que estamos: el dilema de hierro para los demócratas. Y claro, todos tenemos presente que los Estados Unidos en política internacional suele ser extremo, pero más extremo y vejatorio es la esclavitud y sometimiento que padecen los venezolanos.

Acá no estamos viendo una invasión de Rusia ante Ucrania, no es comparable semejante situación, sostener eso es una temeridad y los que apuntan con el dedo acusador travestidos con el derecho internacional de la mano saben que Vladimir Putin es lo que es. Y yo estoy con mi país en la primera fila criticando a Rusia por semejante despropósito acometido hace tiempo. Eso sí que fue un atropello olímpico a la soberanía de una nación, no es lo mismo que una nación secuestrada por sus tiranos. No vale ese paralelismo.

En realidad, en Venezuela hay un pueblo oprimido por un cartel narcoterrorista que se asentó en el poder político, que violentó la voluntad popular de su pueblo al robarle la decisión del 28 de julio de hace dos años y al que los tienen sometidos como esclavos con violencia física y secuestros varios. Cualquiera que comulgue con dilatorias y ejercicios que a nada arriban para sostener que eso es respetar la paz y la vida en Venezuela es cómplice de los dictadores, quien así habla es mendaz. Y cualquiera que no reconozca a Edmundo González Urrutia y a María Corina Machado como los actores legitimados por Venezuela es antidemócrata. Simple, ya no hay espacio para nada más. Ya no importa que sepan todos que es una dictadura, eso ya lo gritaron los demócratas del mundo y los venezolanos ganaron esa batalla; ahora, por lo menos, que no molesten los obsecuentes ideológicos con análisis irrelevantes en una hora tremenda para los venezolanos. No es de tonteras que va la cosa. Venezuela en el presente se juega la vida o la muerte.

Quizás, lo mejor que nos podría pasar para ver el amanecer democrático de Venezuela es que aquellos que lo consideran como lo consideran a Nicolás Maduro y a sus acólitos, los reciban y les brinden su asilo. Yo compro ese ticket, aunque algún día el brazo largo de la justicia -ante violaciones con delitos varios de lesa humanidad- tocará la puerta de varios de ellos, pero esa será otra historia que no me quiero detener ahora. Si alguien se considera útil para semejante hazaña que lo haga ahora, ya no parece quedar mucho plazo. La verdad es que todo ha sido puro cuento y nadie ha logrado nada con el tirano y sus adláteres. No debe tener ya demasiados amigos.

Hay un dilema moral en todo esto, eso es lo real. No nos gusta la violencia a los americanos, somos pacifistas, pero para serlo tenemos que defender la paz de quienes más sufren y no hacernos los distraídos porque Estados Unidos advierte un camino entre ellos y los terroristas de estado. Solo pregunto, porque todos estamos movilizados por estas horas. ¿Se aplauden revoluciones insurgentes de izquierda, pero nos irritamos con liberaciones de dictaduras fascistas como la de Maduro? Algo no cierra en ese razonamiento.

Yo hubiera preferido no ver todo esto, pero espero que lo que hace Estados Unidos termine por presionar el régimen y lo haga colapsar. ¿Lo repito? Prefiero esta presión a la nada que ha existido hasta el presente. Y eso no me hace obsecuente, porque los que buscamos la libertad en Venezuela nos vamos quedando sin opciones a preferir. La realidad se va imponiendo y es tan sustantivo el enojo fundamentado que tenemos por Nicolás Maduro que se dónde tengo que estar en el contencioso actual.

Lo que vivimos, hoy, es un fracaso del multilateralismo en las recuperaciones democráticas. Y hacerse el zonzo ante eso es pegarse un tiro y seguir entregando a Venezuela a manos de estos delincuentes de por vida. No pienso quedarme esperando que acontezca un milagro. Los milagros no existen.

Lo que haga Estados Unidos -si le sirve a Venezuela democrática- pues lo veremos, veamos lo que pasa, total, nadie hizo nada hasta el presente y mucho peor de lo que están los venezolanos, no creo que sea la hipótesis del caso. Insisto nadie aplaude, solo miramos con expectativas de libertad (ese es el punto) ansío la libertad para los venezolanos y sueño con eso. ¿Estoy mal? ¿No tengo derecho a eso? ¿O tengo que seguir bajo la bota de estos bárbaros? Por supuesto que no quiero ver muertos venezolanos inocentes. Claro que quiero ese mundo ideal, ojalá se pueda, pero veremos como termina este drama. Veremos. Y si lo que pasa es lo que imaginamos, ojalá sea rápido y efectivo, porque los gobernantes legítimos están en las gateras esperando cumplir el mandato que el pueblo les ordenó.

En realidad, no alcanzó la narrativa, no alcanzaron las negociaciones que mintieron los dictadores de manera eterna porque nunca negociaron nada, no alcanzó nada y para algunos hay que seguir esperando el milagro como en Cuba que lleva sesenta y seis años sometida al poder de unos tiranos que la tienen secuestrada. Ya de Cuba nadie habla, han ganado los peores con la inercia de todos. Otra vergüenza.

¿De veras alguien cree que Venezuela debe ser Cuba? ¿En serio se trata de ignorar a un pueblo hermano y solo ver si le pueden meter cadenas hoteleras o compañías de teléfono multinacionales? No podemos ser tan cretinos los que analizamos lo contemporáneo. Y habría que tener un poco de dignidad en el estudio de estos menesteres, luego la verdad siempre sale a luz, por eso los que comulgaron con el dictador procurando negocios y concretando satrapías, deberían tener en cuenta que algún día cuando la democracia renazca se sabrá todo. Nadie olvida nada.

Pregunto: ¿Les serviría a los pacifistas de tertulia radial que hubiera una revolución y mataran a miles y miles de personas inocentes por parte de aquellos que tienen las armas? ¿Esa es la propuesta seria que habría que traccionar? Nada de eso va a suceder, nada.

Me dice el Youtuber Kilómetro, de manera coloquial en una conversación que “la dictadura venezolana normalizó el fascismo”. Y fue un golpe de realidad semejante expresión, porque aquellos que llevamos años en esta lucha por la reconquista de la democracia en Venezuela, a veces, perdemos frontalidad narrativa de tanta vuelta que le damos al terrorismo de estado.

Tiene razón Kilómetro: es fascismo puro duro. No habría que perder esa noción para entender lo que va a pasar. Lo que viene no es escribir con Sor Juana Inés de la Cruz es interpelar a estas bestias. No lo justifico, pero no me duele nada lo que les suceda a estos tiranos, no tengo tanta humanidad para ser indulgente con violadores de derechos humanos al por mayor. No estaré en esa biblioteca. Me voy a ubicar del lado correcto de la historia, del lado donde la inmensa mayoría de los venezolanos están. Hace rato que todos deberían estar allí. Demasiado rato. Lo humano, ante todo. Venezuela clama por su libertad y recuperar su democracia. Esto es lo central. En eso no debería haber miseria de nadie.

Rixi Moncada, candidata de la formación oficialista hondureña Libre, no ha escondido nunca sus simpatías por los regímenes comunistas, evidenciando a lo largo de los años una devoción por la figura del fallecido dictador cubano Fidel Castro, así como una defensa a ciegas de la tiranía chavista de Nicolás Maduro en Venezuela.

La Gaceta de la Iberosfera

Para constatar esto sólo basta hacer una revisión general de sus declaraciones durante los últimos años. Por ejemplo, cuestionada en algún momento durante una entrevista televisiva, la abanderada de Libre aseguró sin empachos que siente «admiración» por el «líder histórico y revolucionario, Fidel Castro», generando un vendaval de reacciones negativas tanto en la oposición del país centroamericano como de la disidencia cubana.

Además, Moncada llegó a afirmar que «esa pequeña isla (Cuba) ha sostenido a América Latina, mostrando que otra forma es posible«, entremezclando ironía e ignorancia sobre el daño producido en todos los órdenes por décadas de comunismo inmisericorde en el país caribeño.

«Yo tengo admiración y tengo respeto por la lucha del pueblo cubano, por su conducción, porque esa pequeña isla ha sostenido a América Latina, ¿en qué sentido?, en el sentido de que otra forma es posible. Han condenado permanentemente el modelo neoliberal de privatizaciones, han mantenido un discurso a favor de la gente, a favor de los sectores sociales» expresó Moncada en marzo pasado en la cadena hondureña Intervisión.

Al mismo tiempo la exministra de defensa del Gobierno de Xiomara Castro no ha perdido oportunidad para tenderle la mano a la dictadura de Nicolás Maduro, justificando sus despropósitos. En julio del año pasado, durante la víspera de las elecciones presidenciales que el dictador chavista terminó robando, Moncada resaltó los «triunfos» obtenidos en los últimos años por la revolución bolivariana.

«Solidarios, acompañando al Pueblo de Venezuela y su Revolución Democrática y Socialista, que nuevamente en las urnas con @NicolasMaduro, continúa mostrando sus históricos triunfos, en la gran batalla por la humanidad y la autodeterminación de los pueblos @PartidoLibre», escribió en esa oportunidad en la red social X.

Más recientemente Moncada incluso se ha puesto en la primera línea de defensa internacional de Maduro, tildando de «vileza» la acción de la Administración Trump que incrementó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura del líder chavista.

Esta misma semana el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recalcó la importancia de evitar que la abanderada izquierdista gane las elecciones este domingo, tildándola como una expresión visible del «narcocomunismo» que azota la región, al tiempo que llamó a votar al candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura.

En otro golpe decisivo República Dominicana decidió sumarse a la coalición internacional encabezada por EEUU contra el régimen narcoterrorista de Maduro y sus cómplices.

El presidente Luis Abinader autorizó a Estados Unidos a utilizar su principal aeropuerto internacional y una base aérea para operaciones logísticas en medio del mayor despliegue militar contra el Cartel de los Soles, considerado una organizacion terrorista.

Es un paso que trasciende lo técnico y se inscribe en lo politico, ya que incrementa el cerco internacional contra Nicolás Maduro y su banda.

El anuncio, hecho en Santo Domingo junto al secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, confirma que la región ha entendido el peligro que representa un régimen acusado de narcoterrorismo, desestabilización y vínculos profundos con el crimen transnacional.

La decisión dominicana envía un mensaje inequívoco, ningún país serio quiere quedar atrapado en la órbita del Cartel de los Soles.

El operativo en el Caribe, que los militares estadounidenses describen como una ofensiva estratégica contra el narcotráfico, adquiere así una dimensión continental.

Lo que ocurre en el aire y en el mar frente a Venezuela no es un ejercicio rutinario; es la construcción paciente y determinada de una coalición que sabe que la seguridad hemisférica depende del aislamiento de la dictadura.

Cada autorización, cada base, cada cooperación, cuenta.

Dominicana ha dado un paso valiente y decisivo.

Con ello, ha dejado claro que el mundo libre ya no tolerará la amenaza que Maduro representa para toda la región.

El mensaje está dicho y el rumbo marcado: el cerco se estrecha, y no habrá marcha atrás.

Omar González Moreno

El campo que ha estado dominado por la franquicia castro/chavista, percibida como si fuera “la izquierda” sin que realmente nunca lo haya sido, ha sido el de las comunicaciones, los significados y las interpretaciones y lecturas tendenciosas de la realidad.

Por: Benjamín Tripier – El Nacional

Y tan buenos han resultado en este tipo de acciones, que aún hoy, con el desastre monumental en el que han sumido al país y, especialmente a su población, a la vista de todos, aún hay gente que todavía no lo percibe y sigue atrapada en la jaula (ahora de puertas abiertas), del síndrome de Estocolmo sociológico dentro del cual llegó a estar cautivo el 60% de los venezolanos. Claro que hoy les queda solo 12% (o tal vez menos, pero que no se animan), pero siguen haciendo lo mismo: confundiendo y trabajando en una contrainteligencia de baja credibilidad, pero que sigue funcionando como excusa para los beneficiarios de la situación del país.

Las más afectadas resultan ser las empresas que tienen bajo nivel de entrenamiento en este tipo de actividades de análisis del entorno; más que nada porque hoy más que nunca, que hay que tomar decisiones críticas de mantenimiento del negocio para estar “vivos” cuando pase el tsunami y se pueda comenzar a construir sobre los escombros que nos dejaron, hace falta contar con una Sala Situacional, ya sea interna, ya sea en outsourcing que permita anticipar escenarios y contar con, al menos, un set de decisiones para cada caso.

Como un aporte, en un tema que es nuestra especialidad, les he preparado un protocolo diario de contraste que consiste en aplicar un ciclo diario de 30–45 minutos, con pasos siempre en el mismo orden.

  1. Capturar la “línea oficial” (5–10 minutos)
  • Revisar:
    • Portadas y titulares de VTV, Venezolana de Televisión, AVN y medios abiertamente alineados
    • Cuentas oficiales clave (Presidencia, ministerios de Defensa, Interior, Economía, PDVSA)
  • Resultado: anota 3–5 “mensajes del día” (ej.: “amenaza externa”, “estabilidad económica”, “éxito social puntual”)
  • Ver cómo la amplifican los medios aliados con el chavismo (5–10 minutos)
  • Revisar:
    • Medios comprados/cooptados y TV privada alineada (en estos días el NYT y CNN)
    • Portales que reproducen sin matices la narrativa oficial
  • Preguntas clave:
    • ¿Qué tema refuerzan?
    • ¿Qué silencian (no aparece o se menciona de forma marginal)?
  • Resultado: lista de silencios del día (ej.: “no se habla de cortes de luz en X”, “no se menciona inflación real”, “no se menciona protesta en tal estado”)
  • Contrastar con medios digitales independientes (10 minutos)
  • Revisar titulares y notas urgentes de 3–5 portales independientes (Armando.info, Efecto Cocuyo, El Pitazo, TalCual, Runrun.es, regionales)
  • Buscar:
    • Noticias sobre los temas silenciados en 2)
    • Ángulos contradictorios con el relato oficial (ej.: gobierno habla de “tranquilidad”, pero hay reportes de cierre de empresas o protestas)
  • Producto: para cada “mensaje oficial”, anota 1–2 datos que lo matizan o contradicen
  • Añadir capa económica (5–10 minutos)
  • Mirar:
    • Actualización de tipo de cambio (oficial vs paralelo)
    • Datos de inflación mensual/estimaciones recientes de observatorios
    • Notas de economistas y gremios (comercio, industria, agro, transporte)
  • Preguntas:
    • ¿El discurso de “normalidad” es consistente con tipo de cambio, precios y abastecimiento?
    • ¿Qué dicen los gremios empresariales sobre el efecto de medidas (sanciones, cierres, controles, tarifas)?
  • Producto: 3–4 indicadores que describan la “realidad material” del día (ej.: salto de X% en dólar paralelo, reportes de escasez en rubro específico, caída de ventas en sector clave)
  • Capa de seguridad, FANB y actores criminales (5–10 minutos)
  • Revisar:
    • ONG de derechos huymanos y territorio para ver operativos, detenciones, abusos, minería, frontera
    • Medios locales sobre tiroteos, “enfrentamientos”, incursiones, desplazamientos, rutas migratorias
  • Analizar:
    • ¿Hay relación entre lo que se declara como “operativo exitoso” y denuncias de abuso o reacomodo criminal?
    • ¿Se usa la narrativa de “terrorismo” o “invasión” para justificar control interno?
  • Producto: mapa rápido de eventos de seguridad del día y su relación con la narrativa política
  • Registro analítico y patrones (5 minutos)
  • En una hoja de cálculo o cuaderno de inteligencia, registrar diariamente:
    • Mensajes oficiales clave
    • Silencios detectados
    • Datos económicos duros
    • Hechos de seguridad y derechos humanos relevantes
    • Fuentes que los reportan (para evaluar credibilidad y sesgos)
  • Buscar patrones:
    • Temas que se silencian sistemáticamente
    • Momentos en que se incrementa la censura o los bloqueos coincidiendo con eventos económicos o de seguridad
    • Cambios en el rol público de FANB y actores empresariales

Todo lo anterior lo he resumido e integrado en una matriz operacional de Temas versus Fuentes para usarla como “panel de control” del OSINT diario sobre Venezuela, siempre con el énfasis puesto en las actividades, sectores o intereses de cada empresa u organización.

Noticias destacadas

  • Monitoreamos: República Dominicana autoriza a Estados Unidos a usar sus aeropuertos para operación contra cárteles. EFE: Estados Unidos utilizará aeropuertos de República Dominicana como parte de su despliegue militar en el Caribe. Los aeropuertos Internacional de las Américas y el militar de San Isidro, ambos en la provincia de Santo Domingo, destinarán áreas para el transporte de equipo y personal técnico como parte de las operaciones de Washington en el Caribe, afirmó Abinader en presencia de Hegseth, el primer secretario de Guerra estadounidense en realizar una visita oficial al país.
  • Monitoreamos: Diosdado Cabello tilda de «locura imperial» que República Dominicana autorice a Estados Unidos a utilizar aeropuertos.
  • El Nacional: Secretario de Guerra de Estados Unidos al ser preguntado sobre Venezuela: “Vamos a perseguir a los narcoterroristas, no nos quedaremos de brazos cruzados”. EFE: Estados Unidos asegura que trabaja «cercanamente» con Trinidad y Tobago ante conflicto con Venezuela.
  • El Comercio (análisis): “Lo único que le puede ofrecer Trump a Maduro es una salida segura del poder en Venezuela”. Según analistas consultados por El Comercio, la apertura de Trump a conversar con Maduro no busca concesiones petroleras sino acelerar su salida del poder: una negociación presentada como gesto diplomático, pero bajo la fuerza de un poderoso cerco militar en el Caribe.
  • The New York Times: Henrique Capriles, figura de la oposición, exgobernador y candidato presidencial que ha sido marginado en los últimos años, dijo en una entrevista que, si bien el Tren de Aragua es una pandilla peligrosa, la idea de que estuviera controlada por Maduro es “ciencia ficción”. Monitoreamos: PJ ratifica expulsión de Capriles: «Alinearse con Maduro y con el Tren de Aragua refleja una conducta incompatible con cualquier proyecto democrático» (señor don dinero…)
  • Bloomberg: Incertidumbre en Rusia y Venezuela empuja a operadores del crudo hacia estrategias más seguras.
  • La Patilla: Chevron lleva 3 meses enviando un promedio de 111.000 barriles de crudo venezolano a Estados Unidos.
  • ANSA. Moscú se sincera sobre Ucrania: “hay un proceso de paz serio en marcha”. Zelenski se muestra cauto. Donald Trump asegura que “se lograron avances” y que los rusos “están haciendo concesiones”, pero avisa que “no hay plazo”. Europa insiste con los activos rusos, pero trabaja un Plan B.
  • El Mundo (reportaje): Los «pétalos» mortales que lanzan los drones rusos en Jersón. Los aviones no tripulados de Moscú comienzan a minar las calles de la localidad ucraniana con artefactos que semejan hojas de árbol que, en pleno final de otoño, se confunden con las reales y dejan decenas de víctimas.

Lo que no fue noticia (y debería serlo)   

  • Que las decisiones de seguridad en el Caribe reconfiguran rutas de migración y de economías ilegales, y no solo equilibrios militares. La presencia intensificada de buques y ejercicios de Estados Unidos y aliados en el Caribe, sumada a acuerdos regionales (como el apoyo de Trinidad a operaciones estadounidenses), genera presiones adicionales sobre flujos de lanchas, contrabando y migración irregular desde costas venezolanas.​ El cierre de rutas o su mayor letalidad empuja tanto a migrantes como a organizaciones criminales a desviar caminos hacia Guyana, Surinam, Brasil o directamente hacia rutas andinas, con efectos colaterales en seguridad para países receptores.​ Y para comunidades costeras venezolanas que viven de pesca, pequeños servicios y migración circular, cada nueva regla de juego en el Caribe altera fuentes de ingreso, aumenta el costo del cruce y refuerza la dependencia de intermediarios criminales.
  • Ni que, Venezuela se auto‑aísla del mundo justo cuando más necesita divisas. El gobierno retiró los permisos de operación a seis aerolíneas que habían suspendido vuelos por advertencias de seguridad de Estados Unidos, afectando rutas clave de entrada y salida del país. Eso es importante para el consumidor, porque se encarece y precariza viajar, reunificar familias, hacer turismo de compras, evacuar en caso de profundizarse la crisis y acceder a tratamientos médicos en el exterior. ​ Y para el empresario, sube el costo logístico (viajes de negocios, técnicos, repuestos “en mano”), se dificulta la inspección in situ de inversiones y se refuerza la percepción de “riesgo país físico”, no solo financiero.
  • O que la población siente la guerra en el bolsillo antes que en el territorio. Consultores privados estiman que la inflación mensual en Caracas vuelve a niveles de 20–30% (creo que se quedan cortos), con riesgo de regresar a episodios de hiperinflación mientras el bolívar se deprecia con rapidez, con pérdida en salarios y pensiones que pierden poder de compra casi semana a semana; el comercio minorista reporta caída de volumen y mayor compra “al día y en pequeñas porciones”.​ El dólar oficial está en Bs. 244,65 mientras el paralelo está en Bs. 368,46 y Binance en Cúcuta ya alcanza Bs, 407,75… Cómo les vengo anticipando: tanto para inflación como para devaluación, para el cierre del año, el número a tener como referencia es 500.
  • Tampoco que mientras se habla de guerra, el chavismo consolida un nuevo ‘pacto de élites económicas’. No es solo “burguesía roja”: ahora aparece una capa de empresarios que se adaptó a sanciones, controles y discrecionalidad regulatoria, y ahora tiene incentivos a mantener el statu quo más que a impulsar un cambio político brusco. ​ Ni la oposición, ni los actores externos, deberían subestimar este frente empresarial pro‑estabilidad, que lleva a sobreestimar la capacidad de presión económica contra Maduro y a mal calibrar escenarios de transición.

Mail: btripier@ntn-consultores.com   Instagram: @benjamintripier  X: @btripier

Diosdado Cabello aprovechó su show televisivo «Con el Mazo Dando»para desmentir, una vez más, los rumores de distanciamiento entre él y Nicolás Maduro.

La Patilla

Según Cabello, la oposición insiste desde hace “26 años” en sembrar la idea de una ruptura interna, esta vez a propósito de supuestos mensajes privados filtrados donde él habría dicho estar dispuesto a entregar a Maduro.

El primer vicepresidente del PSUV respondió con su habitual tono desafiante:

“Sigan por esa vía, tienen en ese cuento 26 años. El día que pase una vaina, que no va a pasar nada, yo estaré al lado de Nicolás defendiendo a Venezuela y al Pueblo”.

Aseguró además que ambos continuarán “juntos como hermanos”, descartando cualquier posibilidad de fractura dentro de la cúpula chavista.

Lo curioso del caso es que esta demostración pública de unidad llega en un momento en el que Estados Unidos mantiene vigentes sus millonarias recompensas por información que conduzca a la captura de ambos dirigentes: 50 millones de dólares por Nicolás Maduro y 25 millones por Diosdado Cabello. Una cifra que, al menos simbólicamente, coloca su “hermandad política” entre las más costosas del hemisferio.

Nicolás Maduro aseguró que más del 94% de los venezolanos rechaza las «amenazas de agresión militar» contra el país, en medio de un incremento de actividades militares de Estados Unidos cerca de las costas venezolanas.

La Patilla

Las declaraciones fueron emitidas durante un acto conmemorativo por los 105 años de la Aviación Militar Bolivariana celebrado en el estado Aragua, donde Maduro destacó resultados de encuestas que, según afirmó, reflejan un «gran consenso nacional» en favor de la paz y la soberanía».

Aseguró que mediciones con «contenido científico y gran profesionalismo» revelan que más del 94% rechaza cualquier agresión militar y lo que calificó como «acechanza imperialista» sobre las riquezas del país.

Además, el líder chavista dijo que un 82% de los ciudadanos se mostró dispuesto a «defender la patria sagrada con armas en las manos».

«Para nosotros, ese número de las encuestas no es una estadística. Es un mandato histórico: defender la patria sagrada y garantizar la victoria de la independencia y la paz», afirmó.

Este discurso se produce en un contexto de escalada retórica entre Miraflores y Washington, que coincide con nuevas operaciones militares estadounidenses en el Caribe, región donde Venezuela acusa a Estados Unidos de mantener presencia marítima y aérea muy cercana a su zona económica exclusiva.

Maduro insistió en que Venezuela mantendrá su política de defensa de la soberanía, garantizando —en sus palabras— «victoria, siempre victoria de la independencia y la paz».

Cuando Nicolás Maduro se declaró nuevamente presidente de Venezuela después de las elecciones de 2024 que Estados Unidos y más de 50 países declararon fraudulentas, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fue uno de los pocos líderes extranjeros que lo convocó.

Por: Karen DeYoung – The Washington Post

Cuando Erdogan asumió su tercer mandato en 2023, Maduro voló desde Caracas para acompañar a un líder a quien ha llamado su “hermano”. Sus gobiernos han intercambiado numerosas visitas ministeriales en los últimos años, generalmente para firmar acuerdos estratégicos y mantener una sólida relación comercial.

Por eso, según los expertos, no sería sorprendente que Maduro —de quien el presidente Donald Trump ha dicho que quiere sacar del cargo “por las buenas… o por las malas”— esté considerando a Turquía como un posible puerto seguro si decide huir de Caracas.

El camino difícil, como prácticamente ha dicho Trump, implica el uso de las enormes fuerzas navales y aéreas que ha reunido en el Caribe, cerca de la costa de Venezuela, para tratar de capturarlo o destruir la voluntad de sus militares de luchar.

“Turquía es el lugar perfecto para él”, dijo una persona familiarizada con las deliberaciones de la administración sobre las operaciones actuales cerca de Venezuela. Maduro “confía en Erdogan… (y) Erdogan tiene buenas relaciones con Trump… En definitiva, ¿cuáles son los resultados realistas y aceptables? Obviamente, la gente lo está considerando y trabajando en ello”.

Un posible acuerdo de exilio turco para Maduro, dijo la persona, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a hablar en nombre de la administración, podría venir con “garantías”, presumiblemente asegurando que no sería extraditado a los Estados Unidos, donde está acusado de tráfico de drogas, corrupción y narcoterrorismo, con una recompensa de 50 millones de dólares por su cabeza.

La Corte Penal Internacional, a solicitud de varios países del hemisferio, ha estado investigando presuntos “crímenes contra la humanidad”, incluidas detenciones ilegales, en Venezuela desde poco después de que Maduro asumió el cargo en 2013.

Al preguntársele si se está considerando o se ha considerado un exilio de Maduro a Turquía, o si Trump, como declaró el martes, “podría hablar con él” directamente, la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, respondió “sin comentarios”. La Embajada de Turquía en Washington no respondió a las preguntas.

El gobierno venezolano ha negado reiteradamente los informes de que Maduro esté considerando el exilio. En un discurso ante sus simpatizantes el martes en Caracas, Maduro afirmó que los venezolanos deben ser capaces de defender cada centímetro de esta bendita tierra de cualquier amenaza o agresión imperialista y prometió entregarlo todo a esa causa.

El gobierno afirma que Maduro lidera dos cárteles “terroristas” distintos que, según afirma, utilizan las ganancias del narcotráfico para librar un conflicto armado con Estados Unidos, y que sus acciones son legales según las leyes de la guerra. Entre diversas justificaciones para la voladura de más de 20 embarcaciones pequeñas que supuestamente transportaban narcóticos, con más de 80 muertos a bordo, Trump también ha afirmado que Maduro vació las cárceles y los “manicomios” de su país para enviar a “millones” de venezolanos sin papeles a Estados Unidos.

Estas afirmaciones han sido objeto de un intenso escrutinio por parte de legisladores demócratas y algunos republicanos, quienes cuestionan tanto su veracidad como su fundamento legal. Esta semana, después de que seis congresistas demócratas, todos veteranos militares o de la CIA, publicaran un video recordando a las tropas estadounidenses su deber de no acatar órdenes ilegales, Trump los calificó de “sediciosos” y potencialmente “castigados con la MUERTE”.

El Departamento de Defensa anunció casi de inmediato que estaba iniciando una investigación sobre uno de ellos, el oficial naval retirado y astronauta, el senador Mark Kelly (demócrata de Arizona), y los otros legisladores dijeron el martes que el FBI había solicitado entrevistarlos.

Numerosas encuestas han indicado que la mayoría de los estadounidenses no están a favor de una intervención militar estadounidense en Venezuela y una gran parte de la base MAGA de Trump, incluidos algunos miembros del gabinete, han sugerido silenciosamente que el impulso precipitado hacia la guerra podría ser una traición a su promesa de campaña de “no más guerras”.

El secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y ex senador de Florida, ha abogado durante mucho tiempo por una postura firme contra Maduro. Sin embargo, varias personas familiarizadas con las deliberaciones de la Casa Blanca, tanto durante el primer mandato de Trump como ahora, han insistido en que la línea dura proviene directamente del presidente.

Maduro cuenta con aliados internacionales. Según informes, Cuba ha proporcionado seguridad personal a Maduro y a altos funcionarios del régimen. Rusia ha sido un aliado cercano, suministrando armamento al ejército venezolano y cubriendo las carencias económicas causadas por las severas sanciones estadounidenses. Ante la escalada de la presión estadounidense, Maduro contactó a Rusia, China e Irán el mes pasado con llamados para que reforzaran sus desgastadas capacidades militares y solicitaran asistencia, informó The Post. Varios grandes aviones de carga rusos con cargas desconocidas habrían aterrizado recientemente en Venezuela.

En una llamada telefónica el martes, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dijo a su homólogo venezolano, Yvan Gil, que la “amenaza estadounidense del uso de la fuerza contra (Venezuela) es un claro ejemplo de la grave violación de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y las normas perentorias del derecho internacional”, según medios iraníes.

Araghchi condenó el “enfoque intimidatorio” de Washington hacia Venezuela y otros países latinoamericanos, según informaron los medios.

Pero los expertos descartan a Rusia, Irán o Cuba como posibles destinos si Maduro decide que su tiempo ha terminado.

“Si le preocupan las garantías y que la gente cumpla con su parte del trato”, un desembarco turco “ofrece más seguridad”, dijo la persona familiarizada con el pensamiento de la administración. Maduro “lleva moviendo oro allí desde siempre” y él, su familia extendida y sus compinches “tienen suficiente riqueza y contactos allí para mantenerlo contento”.

Turquía posee concesiones mineras para gran parte de las sustanciales reservas de oro de Venezuela. Funcionarios estadounidenses han alegado en el pasado que el oro enviado desde Venezuela a Turquía para su refinamiento ha llegado a Irán y a cuentas turcas pertenecientes a Maduro y otros funcionarios del régimen.

Turquía también aprovecharía la oportunidad de ser considerada esencial para los objetivos de política exterior de Trump, según Lisel Hintz, investigadora especializada en Turquía y profesora adjunta de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. Ankara podría intentar aprovechar su apoyo para obtener la aprobación estadounidense para los cazas F-35, tras ser excluida del programa de compra de defensas antiaéreas rusas S-400.

Erdogan, cuyo gobierno ha permitido a altos funcionarios de Hamas mantener residencias en Turquía, ha sido elogiado por la Casa Blanca por ayudar a lograr el cese del fuego en Gaza al sentar a Hamás a la mesa de negociaciones y lograr que firme el plan de paz de Trump.

Turquía también ha acogido las primeras conversaciones de paz entre Moscú y Kiev y se espera que lo vuelva a hacer si avanza el plan de paz propuesto por Trump para Ucrania. Fue Erdogan quien alentó y facilitó el avance de los militantes sirios hacia Damasco que, a finales del año pasado, provocó la caída de Bashar al-Assad.

Venezuela podría ser “el cuarto conflicto que Erdogan está ayudando a terminar con Trump”, dijo Soner Cagaptay, un politólogo turco-estadounidense que dirige el programa de investigación turco en el Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente.

“Turquía es el punto ideal tanto para Trump como para Maduro”, dijo Cagaptay. “Si (Maduro) está en Rusia, desaparece”, como lo hizo Assad en el exilio ruso. “Si va a Cuba”, donde la economía se desploma y hay poca libertad de movimiento, como en Irán, “buena suerte”.

La salida de Maduro a Turquía, dijo, “no implica ninguna pérdida de prestigio para Trump; Maduro no se habrá pasado al lado oscuro. Maduro no se sentirá inseguro”.

En los debates sobre Venezuela ocurre una rareza: cuanto más abrumadora es la evidencia, más creativas se vuelven las dudas. La última muestra la ha ofrecido el New York Times, que esta semana publicó un retrato de María Corina Machado, Nobel de la Paz, en el que la dirigente aparece convertida en un problema de carácter y el régimen que la persigue en un contexto político más o menos complejo.

Por: Paula Quinteros – The Objective

El equilibrio perfecto, salvo por el detalle de que no es equilibrio, sino evasión. No es un mal artículo. Sería injusto atribuirle tanta ambición. Es, simplemente, un caso ejemplar de cómo cierta prensa occidental insiste en sostener que toda tragedia admite dos versiones, incluso cuando una de ellas ha consistido en desmontar un país pieza a pieza.

Para evitar malentendidos —que abundan— basta recordar algunos hechos que el New York Times extravió en el trayecto. Venezuela no es un narcoestado por metáfora, sino por inventario: imputaciones en tribunales estadounidenses, operaciones de la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) estadounidense y Europol, cooperación con carteles mexicanos y colombianos, vínculos operativos con Hezbollah, protección al ELN y a las disidencias de las FARC.

No son episodios aislados: son el expediente. Y el expediente describe un Estado donde la legalidad es un trámite y el crimen, simplemente, la función ejecutiva. Describir un narcoestado no implica sugerir cómo debe resolverse: implica únicamente no negarlo. Mientras tanto, la vida venezolana transcurre fuera de estas contorsiones estilísticas: niños que murieron esperando un trasplante; enfermos renales y oncológicos sin insumos; hospitales donde lo único que no podía fallar, falló. La clase de hechos que no necesitan adjetivos porque ya son, en sí mismos, una acusación completa.

Lo extraño no es que el NYT omita lo esencial. Lo extraño es la suavidad con la que lo hace: convertir al verdugo en un contexto y a la víctima en un inconveniente psicológico. La operación es antigua. Lo sorprendente es que todavía funcione. A estas alturas, preguntar si Venezuela es un narcoestado no es análisis, sino cortesía ideológica.

La duda no ilumina; excusa. Y quien se acoge a ella no describe la realidad: simplemente se protege de ella. El caso venezolano no exige interpretaciones imaginativas, sino una mínima higiene intelectual: llamar a las cosas por su nombre. La evidencia ya hizo el trabajo. Quien todavía discute el diagnóstico no cuestiona a Venezuela, sino a la realidad misma. Y la realidad —como suele— ni se inmuta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, avisó este jueves que las Fuerzas Armadas «empezarán muy pronto» a «detener» a los «narcotraficantes de Venezuela» por tierra, al considerar que ya han sido un éxito las operaciones militares en el mar.

EFE

Desde que el gobierno de Donald Trump ordenó el mayor despliegue militar en el Caribe en décadas para hacer frente al narcotráfico, la tensión con el régimen de Nicolás Maduro ha ido en aumento. Pese a esto, el propio presidente republicano no descartó mantener una conversación con el dictador venezolano, aunque aclaró que su país puede “hacer las cosas por las buenas” o “por las malas” con tal de frenar el envío de drogas a territorio norteamericano. En medio de este contexto de alta tensión, María Corina Machado, cuya inagotable lucha en busca de la libertad de su país le valió recientemente el reconocimiento del Premio Nobel de la Paz, ya vislumbra “la Venezuela que viene” después de “tantos años de oscuridad”. Esa Venezuela en la que, tras más de dos décadas de abusos, atropellos y violaciones a los derechos humanos, “la dignidad humana será sagrada”.

Por: Lucas Goyret – Infobae

Desde la clandestinidad, esa que viene soportando desde pocos días después de las elecciones del 28 de julio del año pasado por las amenazas del régimen, la líder opositora venezolana dialogó con Infobae sobre el futuro del país. Respecto a la presión de Washington sobre el dictador chavista, fue contundente: “No quiero especular”. Lo que sí dejó claro es que “Venezuela está lista para recuperar la libertad”, y reiteró que, una vez que eso suceda, “traerá ondas de libertad y estabilidad a toda la región”, en particular a Cuba y Nicaragua.

En un mensaje directo al dictador Maduro, afirmó que “el tiempo se le acabó” y lo volvió a llamar a que “facilite” el proceso de transición que ya comenzó aquel 28 de julio cuando más del 70% de los venezolanos expresó en las urnas su deseo de cambio.

Machado denunció que hoy en día, cuando se están viviendo “las últimas horas del régimen”, en Venezuela todavía hay cientos de presos políticos -entre ellos también menores de edad- que siguen sufriendo brutales torturas y vejaciones en los macabros centros de reclusión de la dictadura.

“Las últimas horas del régimen de Maduro son sangrientas y oscuras, como fue su llegada”, aseveró la líder opositora, quien reiteró su llamado a las Fuerzas Armadas para que se pongan del lado del pueblo y dejen de obedecer las órdenes del dictador. Y avisó: “Los militares y policías son los sectores de la población más espiados porque el régimen les tiene terror”.

Con relación al Premio Nobel de la Paz que le fue otorgado, volvió a señalar que se trata de “un reconocimiento al pueblo venezolano” después de tantos años de lucha. Y en medio de las especulaciones sobre su posible viaje a Oslo para recibir el galardón en persona, respondió: “Sólo Dios sabe cómo será el 10 de diciembre en Oslo. Lo que sí te puedo decir es que los venezolanos hemos aprendido que diez días es largo plazo. Así que, vivimos cada día a la vez”.

—Hace unos días publicaron el “Manifiesto de Libertad”. ¿En qué consiste y cuáles son los ejes de cara a la Venezuela que viene?

—Gracias a Infobae, que se ha transformado en una ventana de libertad, de verdad y de las voces de los venezolanos que no pueden difundir sus ideas dentro de Venezuela sin ser perseguidos, torturados o encarcelados. Y ese es uno de los elementos esenciales del manifiesto. El manifiesto reúne los principios que han impulsado la lucha de Venezuela durante estos años de oscuridad, que nos han mantenido unidos, de pie y que al final son valores universales, porque la causa venezolana es una causa por la libertad y, por lo tanto, nos une a todos los ciudadanos que aman la libertad y que anhelan preservar sus libertades individuales. El manifiesto ratifica nuestras absolutas convicciones y creencias: la dignidad humana es sagrada. Todo ser humano nace con el derecho a ser libre. Eso no te lo concede una fórmula política o un acuerdo legal o un sistema político. De la dignidad se derivan todas las otras libertades: la libertad de expresarte, de informarte, de organizarte, de protestar; la libertad de votar libremente. Y que el ejercicio de la soberanía popular sea el mandato del destino de las respectivas naciones. Es decir, la democracia como sistema, el derecho a la seguridad y lo que eso representa en el mundo de hoy. El derecho a la legítima defensa y, evidentemente, la justicia, en el cual nosotros los venezolanos hemos sido víctimas de crímenes brutales, horrendos, de lesa humanidad. Y que la Venezuela que viene, que ya emerge y que va a consolidarse, evidentemente se reencontrará en el perdón habiendo logrado la justicia. Entonces, este manifiesto de libertad es la columna vertebral de esta Venezuela que se reencuentra, además, con sus valores originales, porque estos son los valores de nuestros padres fundadores hace doscientos años. El anhelo de una república liberal democrática que finalmente vamos a hacer realidad. Por lo tanto, este es un momento realmente histórico, no solamente para Venezuela, yo me atrevo a decir, para la historia de Occidente.

—¿Por qué consideras que también para Occidente?

—El silencio y la opresión no es paz. La libertad es un prerrequisito para la paz. Y esa es una gran lección que hemos tenido los venezolanos y yo creo que también un gran testimonio. Es decir, no puede haber paz sin libertad. Eso es esclavitud. Y la libertad requiere fuerza; fuerza para defenderla, para preservarla. Y eso es una fuerza moral, espiritual y también física, producto de la organización de una sociedad que no se deja imponer la tiranía y la sumisión. Yo creo que en ese caso, la experiencia venezolana efectivamente trasciende nuestras fronteras y las fronteras de las Américas. No tengo duda de que la libertad de Venezuela y un proceso de transición ordenado va a traer esas ondas de libertad y estabilidad a toda la región, porque Venezuela se ha convertido en el centro del crimen y de la desestabilización intencional de la región. Así que yo no tengo ninguna duda de que estamos entrando en una nueva era. Para Venezuela se cierra una era de oscuridad, de devastación. Ustedes son testigos del horror, del dolor que este régimen ha causado en la sociedad venezolana.

Por cierto, aprovecho y quiero reiterar el dolor que estamos viviendo en estas horas. Un régimen que sabe que este proceso se acabó, que sabe que estamos avanzando hacia una transición inexorablemente, pero que esas últimas horas son sangrientas y oscuras, como fue su llegada. En estos últimos días ha habido, solo en el mes de noviembre, casi treinta aprehensiones y desapariciones. Muchos son jóvenes; una es una niña adolescente, Samantha Hernández, que tiene dieciséis años. Se le presentaron a medianoche unos hombres encapuchados, se la llevaron a ella y a su hermana mayor, de diecinueve, porque están buscando a su hermano, que es un militar disidente que huyó del país. Entonces, van contra la familia. Y la situación en nuestras cárceles es tan horrenda, tan grotesca, que estamos viendo casos crecientes de intentos de suicidio de jóvenes. La semana pasada en la cárcel de Tocorón, que es un centro de tortura atroz, Juan David Gutiérrez, un muchachito de veintiún años, el día de su cumpleaños intentó suicidarse por una situación absolutamente inhumana y por la tortura a la que están sometidos. Entonces, es un momento donde el mundo tiene que hablar, tiene que hablar con firmeza, tiene que gritar lo que Maduro y su régimen están haciendo en sus horas finales.

—En estas últimas horas que mencionas, hemos visto una creciente presión de Estados Unidos con su despliegue militar en el Caribe, decenas de vuelos cancelados tras las advertencias de EEUU, y a un Maduro bailando, mandando mensajes en inglés casi al borde de la burla… ¿Cómo atraviesa el seno del régimen todo esto?

—Hay que recordar que han sido veintisiete años de esta tragedia. Es una generación completa que ha crecido y solo ha conocido este horror. Nuestros jóvenes que no saben lo que es vivir en libertad y democracia, pero que han arriesgado su vida por lograrla, por vivir en ella. Es algo increíble. Y lo que está ocurriendo dentro de los distintos grupos que el régimen ha sometido, que ha amenazado, incluyendo militares y policías, porque hoy ellos, los ciudadanos militares, los policías, son de los sectores de la población más oprimidos, más perseguidos, más espiados, porque el régimen les tiene terror, porque saben que finalmente nosotros logramos derribar esas divisiones artificiales, esos muros brutales que habían creado para enfrentar y fragmentar a la sociedad. Los militares, los policías llegan a su casa, igual abren y tienen neveras vacías y los está esperando su mamá y no los pueden ver a los ojos, porque saben que han cumplido órdenes grotescas, instrucciones brutales en contra de sus propios hermanos. Entonces, nosotros le estamos exigiendo que se coloquen del lado de la verdad, de la justicia, de la Constitución, por su propio bien. Yo insisto, si hay un sector que, por encima de todos, está desesperado y necesita redención, son precisamente ellos. Y este proceso, como te dije, es inexorable. El régimen no solamente ha sido derrotado espiritualmente y electoralmente por la sociedad venezolana, sino ha sido expuesto en su naturaleza criminal, narcoterrorista frente al mundo. Y a quienes se dedicaban a lavarle la cara, a justificarlos, por las razones que sean, porque aquí hay muchísimo dinero, muchísimos intereses, fortunas obscenas, a costa del hambre y la destrucción de una sociedad, de un pueblo… Pero esos mismos ya han entendido que esto no tiene vuelta atrás. Entonces, muchos buscan ahora acomodarse, salvarse. Es un proceso interno de desbandada. Se tienen desconfianza, se traicionan, se esconden. Y obviamente, la forma de tratar de que esto no sea evidente, es con este tipo de comportamiento casi psicótico. Pero al final es un reflejo de la esencia de este sistema, que es el mal absoluto, y eso contrasta con la dignidad y la valentía de un pueblo que decidió ser libre.

—Hace casi un año en Medio Oriente cayó el régimen de Al Assad. En ese caso, vimos cómo con el correr de las últimas semanas, días, el ex dictador sirio fue perdiendo respaldo de quienes eran sus grandes sostenes: Rusia e Irán. Precisamente los mismos que tiene la dictadura de Maduro, incluido China. ¿Ya está pasando algo parecido en el caso del régimen chavista, más allá de las expresiones públicas de respaldo que pueda haber?

—Fíjate, en el caso de la caída del régimen sirio, con todas las diferencias que hay, porque son dos realidades y dos culturas totalmente distintas, doce horas antes, veinticuatro horas antes, Al Assad decía que él estaba más fuerte que nunca y que no había ninguna posibilidad de un cambio. Y muy pocas personas creían que iba a ser posible, a pesar de que habían esas señales de distanciamiento de algunos actores internacionales. En este caso, es muy revelador. No solamente lo que han sido los principales aliados intrínsecamente vinculados al régimen de Maduro: Cuba, Irán, Rusia, Bielorrusia, las redes criminales, Hezbollah, la guerrilla colombiana, los cárteles… Es evidente que las propias dinámicas que hay con sus respectivas zonas geográficas o conflictos con los que están vinculados ha debilitado enormemente las capacidades de estos grupos, que sí han tenido en Venezuela un satélite para sus operaciones, un santuario, como lo hemos llamado el hub criminal de las Américas, pero que han entendido que Occidente está decidido a preservar su seguridad hemisférica y que están actuando de manera ya clara y coordinada, con la participación y el apoyo de muchísimos países de América Latina, del Caribe y Europa. Así que yo creo que es evidente que los soportes que tuvo el régimen en el pasado, que iban desde recursos financieros, apoyo militar, apoyo de inteligencia, o incluso político en distintos foros, está sensiblemente disminuido y en algunos casos es totalmente inexistente. Pero también lo vemos en otros gobiernos, donde ideológicamente hubo afinidad alguna vez con Maduro, tanto en América Latina como en Europa, que claramente se distancian, porque al final es tóxico. Estamos hablando que quien defienda al régimen de Venezuela se está colocando en la defensa de un cártel narcoterrorista.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Infobae

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top