Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Nicolás Maduro declaró este lunes 22 de septiembre, durante su programa Con Maduro+, que enviará más cartas al presidente estadounidense Donald Trump, luego de que la primera no recibiera una respuesta directa.

La Patilla

Maduro hizo estas declaraciones al referirse a una misiva fechada el 6 de septiembre, entregada a través de un intermediario suramericano y publicada íntegramente por Delcy Rodríguez el 21 de septiembre en su canal de Telegram. En la carta, el líder chavista refutó acusaciones de narcotráfico y propuso un diálogo directo con el enviado especial de Trump, Richard Grenell.

En su show televisivo, Maduro enfatizó la necesidad de defender la posición venezolana ante lo que describió como narrativas falsas. Dijo: «Ahora, esa carta, la primera carta, seguramente le mandaré más. Tenía el objetivo… ¿Sin respuesta de él? No importa. No ha recibido respuesta pública»

«Han dicho algunas cosas, pero eso es lo de menos. Lo importante es defender la verdad de tu país. Defenderla por todas las vías. Si cierran una puerta, te metes por la ventana. Y si cierran la ventana, te metes por la puerta», agregó.

Las tensiones escalaron en las últimas semanas con operaciones navales estadounidenses en el Caribe, que incluyeron ataques a embarcaciones vinculadas al narcotráfico desde Venezuela, dejando al menos 14 fallecidos.

«Con la verdad de tu país, iluminar el mundo, iluminar la Casa Blanca. Con la luz de la verdad de Venezuela. Porque esa luz es la que nos ha permitido derrotar ya, como está derrotada, la narrativa de fake news, de falsedades sobre Venezuela», puntualizó.

El canciller chavista, Yván Gil, afirmó este lunes que Venezuela está «preparada» para «disuadir» cualquier «aventura» de Estados Unidos, país que mantiene un despliegue militar en el mar Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico, pero Caracas considera que es una «amenaza».

EFE

«Hemos traído el mensaje de que Venezuela está preparada para disuadir cualquier aventura que quiera hacer Estados Unidos sobre Venezuela. Que no sería sobre Venezuela, sería sobre América Latina y el Caribe», manifestó Gil al canal estatal Venezolana de Televisión, desde la sede de la ONU, en Nueva York.

El canciller reiteró que el chavismo está «ofreciendo diálogo» a Estados Unidos, como comunicó en una carta Nicolás Maduro al mandatario de Estados Unidos, Donald Trump.

El domingo, Delcy Rodríguez confirmó que Maduro le envió una carta a Trump en la que dice estar dispuesto a mantener conversaciones directas con su enviado especial, Richard Grenell.

De acuerdo a la misiva, fechada el 6 de septiembre, Maduro indicó que el canal con Grenell ha funcionado «de manera impecable» hasta la fecha.

Además, dijo que en el transcurso de estos primeros meses de gestión de Trump, siempre se ha buscado «una comunicación directa para atender y resolver cualquier tema que surja» entre ambos Gobiernos.

Este lunes, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó sobre la recepción de una carta de Maduro, a cuyo régimen tachó de «ilegítimo», y advirtió que la misiva contiene «muchas mentiras».

La Administración de Trump ha desplegado al menos ocho buques de guerra en la región y un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, así como más de 4.500 soldados, como parte de una operación en el mar Caribe. También ha enviado cazas de última generación F-35B a Puerto Rico.

EEUU ha interceptado desde agosto ya cuatro embarcaciones adjudicadas supuestamente al narcotráfico en el Caribe, cerca de las costas venezolanas, al menos tres procedentes presuntamente de Venezuela -según la Casa Blanca- y la cuarta de ellas, cuyo origen se desconoce, hundida la noche del viernes en aguas de República Dominicana.

El grito que un día resonó en los cielos, y que hoy late como un pulso de esperanza en el corazón de un pueblo que anhela ser libre.

La frase “Quis ut Deus?” es mucho más que una expresión latina; es una proclamación eterna que nace en el corazón mismo de la fe. Su eco viene del Libro de Daniel y del Apocalipsis, donde el Arcángel Miguel —cuyo nombre en hebreo (מִיכָאֵל / Mīḵāʼēl) significa precisamente “¿Quién como Dios?”— se yergue no con un grito de guerra, sino con una afirmación de soberanía: la victoria última pertenece a Dios, defensor de su pueblo.

No es una pregunta, sino una certeza. Un recordatorio metafísico de que ninguna fuerza terrenal, por poderosa que parezca, puede usurpar el lugar de lo sagrado. Frente a la soberbia de quien —como Lucifer— pretendió elevarse por encima del Altísimo, esta declaración humilde y firme sostiene el orden de la creación: solo Dios es Dios. Y en Él, todo lo creado —incluida la libertad humana— tiene su fundamento y su destino.

Hoy, en medio de las sombras, esta verdad no es un consuelo pasivo. Es la fuerza interior que sostiene al pueblo venezolano. Lo que vivimos no es solo una crisis política; es un momento espiritual en el que se pone a prueba lo que somos. Y en lo más hondo de esa prueba, late una promesa: la luz siempre vence a la tiniebla, porque la tiniebla no puede apagar la luz.

El mal puede disfrazarse de pragmatismo, la travestirse de realismo, y la complicidad, de supervivencia. Pero la conciencia humana, creada para la verdad y la libertad, reconoce lo falso. Y aunque haya quienes claven su aguijón en la esperanza, no podrán matar lo que es más fuerte que el miedo: la dignidad inquebrantable.

Porque la gente de bien no se define por banderas partidistas, sino por esa luz moral que brilla en la oscuridad. Son aquellos que, incluso cuando todo parece perdido, eligen creer, crear, amar y resistir. Llevan dentro un fuego que ningún opresor puede apagar: la chispa divina de la libertad.

Esta lucha, aunque se vive en lo concreto, tiene una dimensión espiritual. Y por eso, su desenlace no depende de las apariencias momentáneas. La libertad de Venezuela no es una ilusión, sino una certeza que se construye con cada acto de valor, con cada gesto de solidaridad, con cada oración en silencio. Será el amanecer que sigue a la noche más larga, no como un regalo caído del cielo, sino como fruto de una co-creación humana llena de fe y coraje.

Lo que estamos viviendo no es el fin; es una revelación. Un “apocalipsis” en su sentido más hondo: el desvelamiento de la verdadera naturaleza del bien y del mal. Es la purificación que precede al renacer.

Prepárense, pues.

No con temor, sino con esperanza activa. No para recibir pasivamente la libertad, sino para acogerla con los brazos abiertos cuando irrumpa con la fuerza serena de la verdad. El amanecer que se acerca será tan luminoso que hará que el dolor de hoy se convierta en cimiento de una Venezuela nueva, reconciliada y dueña de su destino.

Recordaremos este tiempo no solo como una época de prueba, sino como el crisol donde forjamos nuestro carácter colectivo. Donde aprendimos que la libertad no se mendiga, se vive. Que la dignidad no se negocia, se encarna. Y que el bien, al final, triunfa no por la fuerza, sino por su verdad intrínseca.

¡Quis ut Deus!

Porque nadie es como Dios. Y en esa verdad, encontramos la razón más profunda de nuestra esperanza: si Él es libre, y nosotros somos imagen suya, entonces la libertad es nuestra herencia y nuestro destino.

La victoria final ya está inscrita en el corazón de la realidad. Solo debemos perseverar con fe para verla florecer en nuestro tiempo.

Vamos por más.

@jgerbasi

En Venezuela llevamos un cuarto de siglo haciéndonos la misma pregunta: ¿por qué el chavismo sigue en el poder a pesar de haber arrasado con todo? A pesar de la ruina nacional, del rechazo mayoritario de los venezolanos y del supuesto aislamiento internacional. No basta con invocar al “aparato represivo” o a la “debilidad opositora” para explicarlo. Hemos ensayado teorías, combinaciones y hasta fórmulas mágicas, pero ninguna resiste el peso de la realidad.

Humberto González Briceño – El Nacional

Tal vez convenga, como quien busca las causas de una metástasis, volver al modelo original: Cuba. Allí se diseñó el laboratorio de supervivencia que el chavismo adoptó con fidelidad dogmática y refinó con pragmatismo petrolero. La pregunta pertinente sería entonces: ¿cómo ha sobrevivido un régimen dictatorial en la nariz de Estados Unidos durante más de seis décadas? Y al responder, quizás entendamos por qué el chavismo amenaza con instalarse medio siglo, como su maestro caribeño.

Las diferencias son obvias: Cuba es una isla sin recursos estratégicos, obligada a subsistir mediante la represión interna y el contrabando ideológico. Venezuela, en cambio, nada sobre un mar de petróleo. Pero las semejanzas son más inquietantes: la confiscación absoluta de las armas por parte del Estado, la conversión de las Fuerzas Armadas en una guardia pretoriana leal a la élite gobernante, la domesticación de la sociedad civil, la persecución selectiva de líderes incómodos y, sobre todo, el control implacable de la esperanza.

No estamos frente a una pandilla de improvisados que asaltó el poder y lo retiene a golpe de brutalidad. Estamos ante una red militar-policial pragmática y sofisticada, que administra la represión con la frialdad de un contador y combina la intimidación con la cooptación, el chantaje con la dádiva. El chavismo no improvisa; calibra. Y, como todo buen alumno, aprendió de su tutor cubano a blindarse desde dentro, a fragmentar a sus opositores, a eternizar el miedo.

Si Cuba logró sobrevivir con escasez, aislamiento y sin petróleo, Venezuela cuenta con la ventaja estratégica del oro negro, capaz de lubricar lealtades militares, comprar voluntades internacionales y financiar el aparato de control interno. La tiranía venezolana, por tanto, parte con ventaja en el maratón de la eternidad. La conclusión, si es que hay alguna, es amarga: lo que mantiene en pie al chavismo no es un misterio metafísico ni la supuesta mansedumbre del pueblo, sino una maquinaria militar-policial aceitada con recursos infinitos. Una máquina que aprendió de Cuba cómo sobrevivir al precio que sea. El problema ya no es explicar por qué siguen en el poder, sino imaginar qué podría detenerlos. O consolarnos pensando que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

@humbertotweets

Si algo está acelerando el visible colapso de la izquierda institucional en Estados Unidos es esa especial querencia que muestran por todo lo criminal.

Por: Carlos Esteban – La Gaceta de la Iberosfera

Es como si no lo pudiesen evitar. A principios de las deportaciones de ilegales por parte de la Administración Trump los demócratas dedicaron todo su capital político a «salvar» de Trump a un maltratador, presunto traficante de personas y perteneciente a una peligrosa mara salvadoreña, Kilmar Abrego García. Y ahora van a presentar un proyecto de ley en el Congreso para proteger a los traficantes de drogas del Caribe frente a Trump.

Los senadores demócratas Adam Schiff y Tim Kaine presentaron una resolución destinada a detener los ataques militares estadounidenses contra las operaciones de tráfico de drogas en el Caribe, alegando que se lanzaron sin la aprobación del Congreso. La propuesta, presentada bajo la Ley de Poderes de Guerra, prohibiría el uso de las fuerzas armadas contra grupos no estatales involucrados en el narcotráfico —a menos que el Congreso lo autorice—.

La medida se produce tras dos recientes ataques militares en el sur del Caribe, el 2 y el 15 de septiembre, contra embarcaciones que transportaban narcóticos. Los legisladores demócratas afirman no haber recibido detalles clave sobre los ataques, como quiénes estaban a bordo, el cargamento y la base legal para el uso de fuerza letal.

Trump afirmó que las embarcaciones pertenecían a «cárteles de narcotráfico y narcoterroristas extraordinariamente violentos» que operan desde Venezuela. Añadió que las embarcaciones transportaban narcóticos con destino a Estados Unidos, calificándolas de amenaza directa para la seguridad nacional y los intereses vitales de Estados Unidos.

Durante años, Washington ha tildado al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela de dictadura sustentada por el fraude, la corrupción y el crimen organizado. Ahora, mientras el presidente Donald Trump redobla su postura de línea dura hacia la región, crece la evidencia de que Estados Unidos podría estar preparándose para ir más allá de las sanciones y el aislamiento diplomático hacia algo mucho más agresivo: una campaña para derrocar a Maduro.

Por: Natalia Falah – Colombia One

Si bien las declaraciones oficiales enmarcan las operaciones recientes como parte de la prolongada «guerra contra las drogas», múltiples informes sugieren que el verdadero objetivo va mucho más allá de la interdicción de narcóticos. La creciente presencia militar estadounidense en el Caribe, sumada a la retórica de alto nivel de Washington, ha alimentado la especulación sobre el inicio de una nueva fase de confrontación.

De la lucha contra el narcotráfico al cambio de régimen: los despliegues estadounidenses indican una escalada de la estrategia contra Venezuela

El mes pasado se observó una fuerte escalada de la actividad estadounidense cerca de aguas venezolanas . Según The New York Times, el Pentágono ha enviado ocho buques de guerra, aviones de vigilancia, submarinos y aproximadamente 4.500 soldados a la región. También se han trasladado a Puerto Rico aviones de combate, incluyendo F-35 avanzados. Oficialmente, la misión se presenta como una operación antinarcóticos y antiterrorista. Sin embargo, expertos citados por el Times argumentan que la escala y la naturaleza de los despliegues apuntan a un objetivo diferente: aumentar la presión sobre Caracas hasta que Maduro sea destituido.

Las operaciones no se han limitado a maniobras simbólicas . A mediados de septiembre, fuerzas estadounidenses atacaron un buque venezolano presuntamente vinculado al Tren de Aragua, una notoria organización criminal transnacional. Once personas murieron. Associated Press informó que las autoridades venezolanas rechazaron rotundamente las acusaciones de Washington, acusando a Estados Unidos de inventar pruebas para justificar la agresión armada. Maduro calificó el ataque de «provocación criminal», poniendo a sus militares en alerta máxima.

Tras la narrativa oficial sobre la interdicción de drogas, fuentes diplomáticas y de inteligencia informaron al Times que fuerzas de élite de Operaciones Especiales se han integrado discretamente en la misión. Su presencia, según los analistas, sugiere que Washington al menos está explorando la opción de realizar incursiones clandestinas o ataques selectivos dentro de Venezuela. «El despliegue de unidades encubiertas sugiere preparativos para operaciones de comando», declaró un experto militar al periódico, un detalle que ha profundizado la ansiedad regional sobre si Estados Unidos está derivando hacia tácticas de cambio de régimen que recuerdan a la Guerra Fría.

The Guardian citó a Juan González, exasesor principal de la Casa Blanca, quien advirtió que Washington corre el riesgo de caer en una intervención desastrosa con consecuencias de gran alcance. La magnitud de la escalada ha llevado a los líderes regionales a temer que la administración Trump pueda utilizar cualquier enfrentamiento marítimo o incidente de seguridad como detonante de una escalada.

Retórica política en Washington y alarma regional ante una posible escalada militar

El tono agresivo de los funcionarios estadounidenses no ha hecho más que agudizar esas preocupaciones. El secretario de Estado, Marco Rubio, desde hace tiempo uno de los más firmes defensores de la línea dura de Washington respecto a Venezuela, declaró recientemente que Estados Unidos «no permitirá que un cártel se disfrace de gobierno en nuestro hemisferio». Su declaración fue un claro recordatorio de que Maduro enfrenta acusaciones estadounidenses por narcotráfico y que el Departamento de Justicia ha ofrecido una recompensa multimillonaria por su captura.

En Washington, las conversaciones sobre Venezuela también han trascendido la retórica. Según The New York Times, un proyecto de ley circula en la Casa Blanca y el Capitolio que otorgaría a Trump amplias facultades para declarar la guerra no solo contra los cárteles de la droga catalogados como «organizaciones terroristas», sino también contra cualquier país acusado de albergarlos o apoyarlos. De aprobarse, dicha legislación podría abrir la puerta legal a una acción militar directa de Estados Unidos contra Venezuela con el pretexto de combatir el narcoterrorismo.

La propuesta ya ha generado alarma entre los críticos, quienes la consideran una peligrosa expansión del poder ejecutivo. Los analistas señalan que se utilizaron marcos legales similares después del 11-S para justificar prolongadas campañas militares estadounidenses en el extranjero. Aplicar ese modelo a América Latina, advierten, podría hundir a Washington en un conflicto sin fin en su propio hemisferio.

Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. El ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó la escalada de tensión como una «militarización imprudente del Caribe» e instó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a intervenir. Los gobiernos regionales que se oponen a Maduro, como Colombia y Brasil, han evitado respaldar abiertamente una acción militar, por temor a que una operación liderada por extranjeros pueda desestabilizar aún más la región y tener consecuencias políticas contraproducentes.

En Venezuela, las opiniones están divididas. Algunos miembros de la oposición esperan discretamente que la presión estadounidense, incluso militar, pueda debilitar a Maduro lo suficiente como para forzar una transición. Sin embargo, a muchos venezolanos les preocupa que una intervención pueda causar bajas civiles, provocar una feroz resistencia de las fuerzas leales y agravar la crisis humanitaria. Como ha informado Associated Press, los ciudadanos comunes suelen expresar tanto agotamiento con Maduro como profunda ansiedad ante la guerra.

Una encrucijada peligrosa para las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela

En el centro del actual estancamiento se encuentra una dinámica familiar: el intento de Washington de enmarcar la acción militar en el lenguaje de las fuerzas del orden. Así como la Guerra Fría se justificaba a menudo bajo la bandera de la lucha contra el comunismo, las operaciones actuales se encubren con la retórica de la lucha contra las drogas y el terrorismo. Sin embargo, la ambición subyacente, como declararon expertos al New York Times, es un cambio de régimen. «La guerra contra las drogas es el pretexto», citó el periódico a fuentes internas. «El verdadero objetivo es expulsar a Maduro del poder, de una forma u otra».

Si Trump tiene la intención de seguir adelante sigue siendo una incógnita. Desplegar fuerzas y autorizar preparativos encubiertos puede servir como táctica de presión sin necesariamente conducir a una invasión. Pero la historia demuestra que, una vez movilizados los recursos militares, la línea entre la disuasión y la escalada puede difuminarse rápidamente. Una escaramuza en el mar, un enfrentamiento en las porosas fronteras venezolanas o una incursión mal calculada podrían desatar un conflicto que ni Washington ni Caracas están preparados para controlar.

Para Trump, quien ha basado gran parte de su política exterior en proyectar fuerza, el impasse ofrece tanto oportunidades como peligros. Lograr la salida de Maduro del cargo podría reforzar su discurso de liderazgo decisivo. Sin embargo, un fracaso podría enredar a Estados Unidos en otro conflicto prolongado en el extranjero, esta vez en su propio vecindario.

Para Venezuela, lo que está en juego es existencial. Maduro ha prometido resistir a toda costa, apoyándose en fuerzas armadas leales, colectivos paramilitares y alianzas con países como Rusia e Irán. Si Estados Unidos pasa de la presión a la acción, es probable que Caracas se presente como víctima de la agresión imperial, buscando el apoyo nacionalista incluso cuando sus cimientos económicos y políticos siguen siendo frágiles.

Los próximos meses serán decisivos. Con cada nuevo despliegue, cada discurso apasionado y cada maniobra diplomática, el mundo se pregunta si la escalada en el Caribe seguirá siendo un engaño de alto riesgo o si Washington realmente se está preparando para expulsar a Maduro del poder de una vez por todas.

Noviembre de 2005. Hugo Chávez, al frente de Venezuela, buscaba mejorar sus Fuerzas Armadas. Por aquel entonces, José Luis Rodríguez Zapatero gobernaba en España, lo que mejoró las relaciones entre ambas naciones. En uno de sus viajes a la Península Ibérica, Chávez cerró un importante acuerdo con una empresa española.

Infobae

El mandatario ordenó la compra de ocho buques de Navantia por un precio de más de 1.000 millones de euros. La compañía los fue fabricando y entregando a lo largo de los siguientes seis años. Casi dos décadas después, la operación acabó en los Juzgados por un supuesto cobro ilegal de comisiones, pero el caso fue archivado.

20 años después, con Nicolás Maduro en el poder, Venezuela vive uno de sus mayores momentos de tensión en mucho tiempo. Donald Trump ha dado un paso adelante en su lucha contra el narcotráfico y ha señalado directamente al régimen venezolano. Como respuesta, Maduro ha movilizado a su Ejército en el océano y las playas, incluyendo estos veteranos buques españoles.

Buques españoles movilizados

En el contexto de tensión creciente, Maduro ha impulsado un proyecto de despliegue y mejora de sus equipos militares. Dentro de este programa para mejorar la capacidad operativa de la Armada Bolivariana, la empresa estatal Diques y Astilleros Nacionales C.A. (DIANCA) ha llevado a cabo el mantenimiento de los buques AB Yavire (GC-22) y AB Los Frailes (T-91).

El primero de estos dos modelos son los construidos hace años por Navantia y que ahora forman parte de los recursos de la Armada de Venezuela, perteneciendo al Comando de la Escuadra. Se han puesto a punto realizando revisiones estructurales, reparando los sistemas y actualizando sus equipos electrónicos y de comunicaciones.

El patrullero AB Yavire ha logrado reforzar su papel en patrullaje con las mejoras. Se trata de un barco de casi 80 metros de longitud y cuenta con radares Thales, un cañón Leonardo de 76 milímetros o una plataforma para el aterrizaje de helicópteros, convirtiéndose en una embarcación muy completa.

Por su parte, el AB Los Frailes es un buque multipropósito de origen neerlandés encargado de tareas logísticas y apoyo a comunidades costeras e insulares. Ha sido sometido a mejoras estructurales, mecánicas y tecnológicas para asegurar su plena operatividad en el transporte y apoyo logístico.Trump se refirió a un posible ataque de EEUU en Venezuela

Aumenta la tensión con EEUU

Nicolás Maduro intensificó su postura frente a Estados Unidos al asegurar que Venezuela está “más preparada que nunca” para una defensa armada ante cualquier agresión militar. “Hoy Venezuela tiene más poder nacional, está más unida, está más preparada para preservar, en cualquier circunstancia, si nos tocara ir a la lucha armada, su independencia y construir la paz”, declaró Maduro en el canal estatal VTV.

El venezolano emitió este discurso después de que Donald Trump anunciara en su red social, Truth Social, que militares estadounidenses hundieron este pasado fin de semana una segunda embarcación con presuntos narcotraficantes venezolanos en el Caribe, lo que dejó al menos tres muertos.

Para Maduro, estas acciones buscan la “desestabilización” y un cambio de régimen. “Ejerceríamos las acciones armadas en las localidades, en las regiones y en los lugares donde fuera necesario para enfrentar al grupo mercenario o yankee invasor”, advirtió el mandatario. El domingo, sin embargo, rebajó sus palabras: según Reuters, envió una carta a Trump en la que rechazó las acusaciones de narcotráfico y propuso abrir un canal de diálogo.

El presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, destacó este lunes el nuevo informe de la Misión de Determinación de Hechos de Naciones Unidas (ONU), presidida por Marta Valiñas.

La Patilla

«La presentación del informe de la Misión de Determinación de Hechos para Venezuela, hoy en Ginebra documenta de manera detallada violaciones graves de derechos humanos en Venezuela. Asesinatos en el marco de protestas, muertes bajo custodia del Estado, tortura sistemática, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, persecución política y muchas más. Estos hallazgos confirman la existencia de una política de Estado que ha derivado en crímenes de lesa humanidad», subrayó González en sus redes sociales.

Según su criterio, «hay verdades que no admiten discusión. Frente a la tortura, la violencia sexual, la desaparición forzada o la muerte, no puede haber transigencia ni justificación alguna. Lo presentado por la Misión Determinación de los Hechos no admite interpretación ni matices, son hechos documentados que interpelan a todos».

Asimismo, González aseguró que «este informe señala una responsabilidad clara ante la comunidad internacional. Las voces expresadas hoy en el Consejo de Derechos Humanos son un paso necesario, pero insuficiente frente a la magnitud de lo constatado. Venezuela necesita la solidaridad activa y sostenida de las naciones democráticas».

Por último, González reiteró su compromiso para ponerle punto final al régimen de Nicolás Maduro y «trabajar por el retorno de la democracia, la vigencia plena de los derechos humanos y el acceso a la justicia. Solo así será posible construir la paz sobre la base de la verdad y la dignidad de las víctimas».

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó este lunes la recepción de una carta de Nicolás Maduro, a quien se refirió como el presidente «ilegítimo» de Venezuela. La funcionaria advirtió que la misiva, en la que el dirigente oficialista expresa su apertura al diálogo, contiene «muchas mentiras».

El Nacional

«Hemos visto esta carta. Francamente, creo que Maduro repitió muchas mentiras en ella, y la postura de la administración (Trump) sobre Venezuela no ha cambiado», declaró Leavitt en rueda de prensa.

La portavoz reiteró que Washington considera «ilegítimo» el régimen de Maduro y subrayó que el presidente Trump «ha dejado claro que está dispuesto a utilizar todos los medios necesarios» para detener el tráfico de drogas letales que según Estados Unidos dirige el gobierno venezolano hacia su territorio.

Estas declaraciones se producen después de que el día anterior el propio Trump evitó confirmar si había recibido la carta de Maduro, limitándose a comentar: «Ya veremos qué pasa con Venezuela».

Maduro propone diálogo en la carta que envió a Trump

La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, había confirmado el domingo el envío de la carta. En ella, Maduro se declara dispuesto a mantener conversaciones directas con el enviado especial de Trump, Richard Grenell, y rechaza cualquier vínculo de su gobierno con el narcotráfico.

«En las últimas semanas han tomado protagonismo los señalamientos, absolutamente falsos, sobre vínculos con mafias y bandas narcotraficantes por parte de las altas autoridades legítimas de Venezuela», se lee en la misiva, fechada el 6 de septiembre y publicada por Rodríguez en Telegram.

Maduro asegura que durante los primeros meses del mandato de Trump, Caracas siempre ha buscado «una comunicación directa para atender y resolver cualquier tema» bilateral.

Esta situación se enmarca en una escalada de tensiones entre Venezuela y Estado Unidos, impulsada por el aumento del despliegue militar estadounidense en el Caribe para combatir el narcotráfico. Washington centra sus operaciones en el llamado Cartel de los Soles, que según Trump está liderado por el propio Maduro.

Las diferencias se han agudizado recientemente después de que Estados Unidos anunció el hundimiento de cuatro embarcaciones dedicadas al narcotráfico cerca de las costas venezolanas. Según los reportes, al menos tres de ellas provenían de Venezuela y la cuarta es de origen desconocido.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se burló este lunes de los entrenamientos de la milicia en Venezuela, con la publicación de un video donde comenta, en tono irónico, sobre la «amenaza muy seria» que suponen, en medio de la escalada de tensiones bilaterales.

El Nacional

«Ultrasecreto: hemos sorprendido a la milicia venezolana en entrenamiento. ¡Una amenaza muy seria!», escribió Trump en su red Truth Social junto a imágenes de mujeres civiles recibiendo adiestramiento de instructores militares venezolanos, ante gritos y risas de los espectadores.

El video, que ilustra las jornadas de entrenamiento ciudadanos como parte de defensa de Caracas contra la «amenaza» del despliegue naval estadounidense en el mar Caribe, ha sido ampliamente replicado en las redes sociales este fin de semana, divulgó Efe.

Las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos se han elevado después de que Washington anunció el hundimiento de cuatro embarcaciones adjudicadas al narcotráfico en el Caribe, cerca de las costas venezolanas, al menos tres procedentes de Venezuela y la cuarta de ellas de origen desconocido.

El sábado, Trump advirtió que el gobierno de Nicolás Maduro pagará un precio «incalculable» si no readmite a los «presos» que «ha forzado a ir a Estados Unidos».

Estados Unidos incrementó en agosto su presencia militar en aguas internacionales en el mar Caribe justificando la necesidad de «combatir el narcotráfico» y con el foco en el Cartel de los Soles, que según el gobierno de Trump está liderado por Maduro.

El mandatario venezolano anunció que los entrenamientos liderados por oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se realizan en respuesta a la amenaza del «imperio norteamericano», frente al que la nación suramericana está más unida que nunca, según opinó.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top