Armando Esteban Quito

Una caravana de más de 10 vehículos policiales trasladó a Nicolás Maduro y Cilia Flores desde la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York hasta el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn, tras una audiencia judicial que marcó un evidente cambio en la actitud del exmandatario venezolano.

NTN24

Periodistas de NTN24 presenciaron la audiencia, que se desarrolló en una sala con capacidad para 150 personas completamente llena.

Según los testimonios, Maduro apareció significativamente más delgado, vestido con su característico traje, pero sin esposas visibles, saludando con la mano.

Flores llevaba el cabello recogido en una coleta, y ambos ingresaron por la misma puerta, pero separados por sus abogados, sin mirarse ni saludarse.

La audiencia duró aproximadamente 15 minutos, en contraste con la primera comparecencia que se extendió por una hora y diez minutos.

«Hoy vimos un Maduro resignado, un Nicolás Maduro mucho más delgado, un Nicolás Maduro que respetó los procesos de este juicio», declaró Pedro Rojas, expresionero político venezolano presente en la sala.

El proceso penal en contra de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, entró en una nueva fase organizativa en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.

Las partes involucradas en el caso propusieron formalmente al juez Alvin Hellerstein que el juicio arrancara el 1 de junio de 2027 y así accedió el togado.

​La propuesta quedó consignada en un documento judicial presentado antes de la audiencia programada ante el juez Hellerstein en la corte federal de Manhattan.

Tras ser validado el cronograma por el magistrado de 92 años, el juicio por cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas dará inicio casi un año y medio después de la captura del líder del régimen chavista en Caracas durante una operación militar de Estados Unidos el pasado mes de enero.

Durante la sesión, el equipo legal de Maduro, encabezado por el abogado Barry Pollack, ratificó las etapas del cronograma previo al juicio.

La primera gran batalla procesal ocurrirá el 2 de septiembre de 2026, fecha en la que la defensa presentará su primera ronda de mociones formales para intentar anular el caso.

El juicio contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por narcotráfico y narcoterrorismo quedó fijado para el 1 de junio de 2027 tras una audiencia preparatoria celebrada este miércoles en un tribunal federal del distrito sur de Nueva York. La vista, que duró apenas 18 minutos, fue presidida por el juez Alvin K. Hellerstein y consolidó un calendario procesal acordado de forma conjunta por la fiscalía y la defensa.

Infobae

Maduro, de 63 años, enfrenta cuatro cargos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ese tipo de armamento. Flores, de 69 años, afronta tres cargos vinculados a la importación de drogas y posesión de armas. Ambos podrían recibir cadena perpetua si un jurado los declara culpables.

El ex dictador y su esposa permanecen detenidos en la prisión federal de Brooklyn desde el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses los capturaron en su residencia de Caracas durante una operación nocturna y los trasladaron a Nueva York.

Antes del inicio del juicio, la defensa prevé presentar una primera batería de mociones que incluye un argumento de inmunidad soberana: Maduro era jefe de Estado de Venezuela en el momento de su detención. Su abogado Barry Pollack explicó durante la audiencia que, de prosperar ese recurso, el ex dictador quedaría eximido de afrontar una segunda ronda de mociones.

El calendario aprobado por Hellerstein contempla dos rondas de mociones previas al juicio. La fiscalía, encabezada por el fiscal Jay Clayton, prevé completar la entrega de pruebas no clasificadas el 22 de septiembre y las clasificadas el 15 de noviembre, según consignó CNN a partir de un documento del Departamento de Justicia.

Pollack también anticipó que impugnará la legalidad de lo que calificó como un “secuestro militar”. El gobierno del presidente Donald Trump, por su parte, ha definido la incursión en Venezuela como una “operación quirúrgica de aplicación de la ley” en un caso penal iniciado hace seis años.

Durante la audiencia del miércoles, Maduro apareció con mejor aspecto que en comparecencias anteriores —más delgado, sin la cojera que había mostrado en marzo— y siguió la sesión junto a sus abogados tocándose repetidamente los auriculares de traducción. Flores llegó detrás de él, con una coleta y gafas, vistiendo el mismo uniforme penitenciario color caqui. Ninguno de los dos tomó la palabra durante la vista.

En su primera comparecencia, el 5 de enero, ambos se declararon “no culpables” de todos los cargos. En esa ocasión, Maduro afirmó en español: “No soy culpable. Soy un hombre decente, el presidente constitucional de mi país”, y se presentó como “un prisionero de guerra”.

El proceso avanzó luego de que la administración Trump autorizara a Venezuela a costear los honorarios de los abogados de la pareja, algo que inicialmente había bloqueado en virtud de las sanciones vigentes contra el país. La defensa había argumentado que impedir ese financiamiento vulneraba el derecho constitucional estadounidense a contar con un abogado de libre elección.

En paralelo al proceso penal, las familias de cinco jóvenes asesinados en Venezuela presentaron a comienzos de julio una demanda civil contra Maduro, acusándolo de haber ordenado sus ejecuciones en el marco de un esquema de violencia de Estado.

Desde la captura del exmandatario, su exvicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina de Venezuela. Rodríguez criticó el operativo estadounidense, pero se declaró dispuesta a iniciar una nueva etapa de cooperación y diálogo con Washington, que afirma ejercer influencia determinante sobre el país petrolero.

El dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, acudieron este miércoles a la tercera audiencia en el proceso en su contra por narcoterrorismo ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York en Manhattan.

NTN24

Durante la audiencia, que tuvo una duración de menos de 15 minutos, se observó a un Nicolás Maduro y Cilia Flores visiblemente delgados, según comentaron en NTN24 los periodistas Claudia Gurisatti y Roberto Macedonio.

Recientemente, se conocieron los bocetos de Maduro y Flores durante su comparecencia ante el estrado judicial en Manhattan, lo que evidencia la información sobre la delgadez de sus cuerpos.

La agencia Reuters publicó las ilustraciones de Jane Rosenberg durante su comparecencia ante el juez Hellerstein.

También aparecen sus abogados y el juez Alvin Hellerstein dirigiendo la audiencia.

Y es que los testigos directos presentes en la audiencia no ocultaron su sorpresa por el aspecto físico de Maduro, más delgado en relación con la última audiencia de meses atrás.

Cabe recordar que Maduro cumple más de cinco meses capturado desde la operación de fuerzas de Estados Unidos el pasado 3 de enero en la capital venezolana.

La declaración de Julio Martínez Martínez ante la Audiencia Nacional ha situado a la empresa de las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero en el centro de la investigación sobre el rescate de Plus Ultra. Durante el interrogatorio, el juez José Luis Calama anunció que revisará de forma exhaustiva los movimientos económicos de Whathefav, administrada por Alba y Laura Rodríguez Espinosa.

La Gaceta de la Ibeorosfera

Los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) sostienen que la compañía habría actuado como una sociedad instrumental para hacer llegar a Zapatero las ganancias procedentes del presunto tráfico de influencias investigado. Whathefav aparece como la última pieza de una estructura diseñada, según los investigadores, para canalizar y ocultar los pagos relacionados con las gestiones que desembocaron en el rescate público de 53 millones de euros concedido a la aerolínea.

Análisis Relevante, la sociedad de Julio Martínez, abonaba a Whathefav una iguala mensual de 5.000 euros por supuestos trabajos de maquetación de informes de asesoría. Fuentes conocedoras de la declaración señalan que Calama mostró abiertamente sus dudas sobre que esos servicios justificaran semejante remuneración.

A preguntas de su abogado, Martínez explicó que Whathefav dejó de realizar las labores de maquetación en 2022. Sin embargo, Análisis Relevante continuó pagando la misma cantidad. Interrogado sobre el motivo por el que mantuvo los abonos pese al cese de los trabajos, respondió que las beneficiarias eran las hijas de Zapatero.

Alba y Laura Rodríguez Espinosa declararán como investigadas

Un día después de la declaración de Martínez, Calama acordó imputar a Alba y Laura Rodríguez Espinosa. La decisión respondió a la petición de la fiscal Anticorrupción Elena Lorente y de las acusaciones populares, coordinadas por el Partido Popular.

Ambas deberán comparecer en calidad de investigadas, aunque todavía no se ha fijado una fecha. Las declaraciones no se producirán antes de septiembre, ya que el magistrado comunicó a las partes que no tenía previsto ordenar nuevos interrogatorios hasta entonces.

En su auto, Calama recuerda que las dos hermanas figuran como administradoras formales de Whathefav. Los investigadores definen la empresa como una sociedad «instrumental» destinada a recibir los fondos que presuntamente correspondían a Zapatero por sus gestiones para lograr la aprobación del rescate de Plus Ultra.

Esta circunstancia «determina, por sí misma, la procedencia de su citación en calidad de investigadas», sostiene el magistrado. La investigación atribuye a Whathefav «un papel instrumental en la canalización, ocultación o facilitación de operaciones relevantes» para los hechos examinados.

Calama añade que «esa mera constatación objetiva» coloca a las administradoras dentro del círculo de personas potencialmente afectadas por la imputación, debido a su condición de representantes y responsables de la dirección jurídica de la empresa.

Una facturación creada para justificar los pagos

La investigación concluye que Whathefav habría actuado «como elemento finalista del entramado», al recibir fondos tanto de clientes de la red como de la propia estructura investigada. También habría operado «como centro de redistribución de flujos económicos», canalizando pagos hacia Zapatero y su entorno.

El juez destaca además que la sociedad generaba «facturación ad hoc» para proporcionar una cobertura formal a movimientos financieros que, según las pesquisas, carecían de una actividad económica real que los justificara.

Whathefav también participaba en la difusión de los informes elaborados por Análisis Relevante, aunque «sin aportar valor técnico propio». Para el instructor, esta ausencia de una prestación efectiva refuerza la tesis de que se trataba de una estructura instrumental.

Calama ha justificado que Alba y Laura Rodríguez Espinosa sean interrogadas como investigadas y no como testigos. Citarlas bajo esta última condición les impondría el deber de decir la verdad y les impediría reservarse información, lo que podría comprometer «de forma irreversible» su derecho a no declarar contra sí mismas y a no confesarse culpables.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha transmitido a su círculo más íntimo que está «muerto» tras conocer que quien durante años fue considerado uno de sus hombres de máxima confianza, el empresario Julio Martínez Martínez, conocido como Julito, ha decidido colaborar con la Justicia en la investigación del denominado caso Plus Ultra. Según fuentes de su entorno citadas por The Objective, el exlíder socialista considera que la estrategia que había mantenido hasta ahora se ha venido abajo después de que su presunto testaferro optara por declarar y aportar documentación ante la Audiencia Nacional.

La Gaceta de la Iberosfera

El cambio de escenario se ha producido a las puertas de la declaración judicial de Martínez ante el magistrado José Luis Calama. El empresario ha comunicado formalmente al juzgado su intención de cooperar con la investigación y de contribuir al esclarecimiento de los hechos que se analizan en torno al rescate público de 53 millones de euros concedido por la SEPI a la aerolínea Plus Ultra. A ese movimiento se ha sumado también el consejero delegado de la compañía, Julio Martínez Sola, que igualmente ha remitido un escrito al juez.

De acuerdo con esos documentos, ambos sostienen que existía un acuerdo para que Zapatero percibiera una comisión equivalente al 1% del importe del rescate a cambio de intervenir en las gestiones encaminadas a obtener la ayuda pública. Estas manifestaciones suponen, según el citado medio, un giro de enorme trascendencia para la investigación, ya que afectan directamente a la versión mantenida hasta ahora por el expresidente.

Hasta hace apenas unos días, Zapatero confiaba en que ninguno de los principales investigados le señalaría ante el juez. Según las mismas fuentes, mantenía contacto indirecto con Julito a través de intermediarios desde que éste fue detenido, y los mensajes que recibía eran tranquilizadores. También daba por hecho que el máximo responsable de Plus Ultra mantendría la misma posición. Sin embargo, la presentación de ambos escritos habría alterado por completo ese escenario.

La relación entre Zapatero y Julio Martínez, siempre según el relato aportado por este último, comenzó en 2011 gracias a la mediación de Javier de Paz, actual presidente de Movistar+. El empresario asegura que fue entonces cuando adquirió una vivienda situada en Vera (Almería) perteneciente al matrimonio Zapatero, una operación cuya firma se habría realizado en el Palacio de la Moncloa. La investigación analiza si aquella compraventa respondía realmente a una transmisión ordinaria o si el inmueble permanecía bajo el control efectivo del expresidente. Además, dos de las principales sociedades mercantiles de Martínez fijaron posteriormente su domicilio social en esa misma vivienda, una circunstancia que la UDEF considera relevante dentro de sus pesquisas.

Según la versión del empresario, la relación entre ambos fue estrechándose durante los años siguientes mediante viajes frecuentes a Venezuela y diversos proyectos empresariales desarrollados con el respaldo de la agenda internacional del expresidente. No obstante, el escrito presentado ante la Audiencia Nacional centra su colaboración únicamente en las operaciones desarrolladas desde 2019, que son las que forman parte de la investigación judicial.

Precisamente a finales de ese año nació Análisis Relevante S.L., una consultora que, según Martínez, fue creada durante una reunión en la que participaron Javier de Paz, Sergio Sánchez y él mismo. Aunque Zapatero no figuraba oficialmente ni como socio ni como administrador, el empresario sostiene que era quien dirigía realmente la compañía, decidía la estrategia comercial y captaba personalmente a los clientes aprovechando sus contactos internacionales.

Entre esas empresas figuraba Plus Ultra. Martínez relata que en mayo de 2020 recibió el aviso del propio Zapatero de que sería contactado por la dirección de la aerolínea debido a sus problemas financieros. En un primer momento se intentó obtener financiación privada mediante gestiones ante Banco Santander y La Caixa, pero, al fracasar esas vías, las actuaciones se dirigieron hacia el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, creado por el Gobierno y gestionado por la SEPI.

La devastación provocada por el doble sismo que golpeó Venezuela el pasado 24 de junio pareció relegar momentáneamente a un segundo plano el nuevo esquema de diálogo impulsado por Washington para gestionar la transición política del país.

Por: Ramón Cardozo – DW

Pocos días antes de la tragedia, la Casa Blanca había introducido un cambio significativo en su estrategia al incorporar formalmente a la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015, presidida por Dinorah Figuera, dentro de un proceso que hasta entonces se había desarrollado exclusivamente entre Washington y el gobierno interino, encabezado por Delcy Rodríguez.

El 11 de julio, Jorge Rodríguez —presidente de la Asamblea Nacional oficialista y hermano de Delcy Rodríguez— descartó ante los medios de forma tajante avanzar en la discusión de la hoja de ruta de cambio político.

«No tenemos cabeza para estarnos preocupando sobre el TSJ ahorita —dijo—, nos estamos preocupando es de personas que han sufrido lo indecible (…) Es un irrespeto, una grosería, es mentarles la madre estar reuniéndose entre políticos para estar decidiendo quién va para el CNE o quién va para el TSJ, no hay tiempo para eso».

No obstante, pocos días después, el 14 de julio, Dinorah Figuera, en representación de la AN 2015, anunció mediante un comunicado que, a partir del 1 de agosto, iniciaría una agenda de trabajo con el oficialismo orientada a promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional.

Casi simultáneamente, Jorge Rodríguez, en representación del gobierno interino, a través de un escueto comunicado se desdijo, y confirmó el anuncio de Figuera. Por su parte, Marco Rubio respaldó la iniciativa al compartir el comunicado de la AN del 2015. Dos días más tarde, el Departamento de Estado apoyó públicamente la iniciativa, presentándola como un avance en el proceso de reconciliación política y de transición electoral pacífica.

Este conjunto de hechos deja entrever que la presión de la Casa Blanca obligó a Rodríguez a rectificar su posición y a reactivar el proceso de diálogo político con la AN del 2015. Este inesperado giro plantea varias preguntas: ¿por qué Rodríguez creyó que podría imponer su pretensión de posponer de forma indefinida el diálogo con la AN del 2015? Y, más importante aún, ¿por qué la Casa Blanca en menos de 72 horas, le salió al paso y lo llevó a modificar su posición?

Las señales contradictorias de Washington

Las declaraciones del 11 de julio de Jorge Rodríguez no se dieron en el vacío, sino que respondían a un contexto específico. Para entonces, la administración de la Casa Blanca había emitido algunas señales concretas que generaron preocupación en la oposición democrática venezolana y que, al mismo tiempo pudieron indicarle a Rodríguez que contaba con suficiente margen de apoyo político de Washington para suspender de manera tajante y unilateral el proceso de diálogo.

El doble sismo dejó al descubierto la mermada capacidad del Estado venezolano para gestionar desastres de gran magnitud, agravando la crisis humanitaria y erosionando aún más la confianza de los ciudadanos en Delcy Rodríguez. Ante ese escenario, todo parece indicar que la administración estadounidense optó por una política orientada a estabilizar al régimen venezolano.

El 29 de junio, en medio de crecientes cuestionamientos y críticas nacionales e internacionales, por la lentitud, incapacidad y descoordinación de la respuesta del gobierno de Delcy Rodríguez ante el doble sismo, John Barrett, encargado de negocios de EEUU en Venezuela, el más alto representante diplomático de Washington en el país, manifestó en una entrevista para Univisión un claro respaldo a la actuación del oficialismo. El diplomático aseguró haber observado una «transparencia total” en sus conversaciones con Rodríguez y afirmó que Washington trabajaba «hombro a hombro con nuestros nuevos amigos aquí en Venezuela”. 

Ese mismo día, María Corina Machado denunció desde Ciudad de Panamá que el gobierno de Delcy Rodríguez había cerrado el espacio aéreo comercial para impedir su regreso al país. Algunos medios, como The Wall Street Journal, revelaron que sus intentos de retornar también habían encontrado resistencia de la Administración Trump, que consideraba inconveniente su regreso en ese momento.

Una semana después, el 7 de julio de 2026, Donald Trump, descartó la celebración de elecciones en el corto plazo en Venezuela, colocando la reconstrucción del país como prioridad. «Tenemos que reconstruir el país. No podrían tener elecciones, ni siquiera sabrían cómo hacerlo ahora mismo», afirmó el presidente estadounidense, quien señaló que Washington se haría cargo de la reconstrucción de la infraestructura petrolera y que solo «en última instancia» se celebrarían elecciones.

En la misma fecha, circularon en los medios y en las redes fotografías de un encuentro del día anterior, en las que aparecen el general Francis Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, y el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Caracas, John Barrett, en conversaciones cordiales con Diosdado Cabello, quien está acusado por el Departamento de Justicia de delitos relacionados con narcotráfico y por cuya captura Washington ofrece una recompensa de 25 millones de dólares.

La presión política dentro de Estados Unidos

Este enfoque de la Casa Blanca no solo suscitó preocupaciones entre los sectores democráticos venezolanos, sino que también generó reacciones en la política interna estadounidense, donde voces influyentes, incluso republicanas, manifestaron críticas al régimen venezolano, al mismo tiempo que mostraban su preocupación por la posibilidad de que la emergencia humanitaria fuera utilizada como justificación para posponer o relegar a un segundo plano la transición democrática en Venezuela.

Una de estas voces es la del representante republicano por Florida Carlos Giménez. En una entrevista concedida a CNN, sostuvo que Washington debía condicionar la ayuda estadounidense destinada a atender las consecuencias del terremoto en Venezuela a la aceleración del proceso de restauración de la democracia en el país. Giménez calificó a Rodríguez como una «dictadora interina» perteneciente al antiguo régimen.

Por su parte, el senador republicano Rick Scott, en una entrevista con el periodista Jorge Agobián, advirtió que «los terremotos no son una razón para retrasar la fecha de unas elecciones, así que no hay ningún motivo para frenar este proceso». Igualmente sostuvo que Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello solo «quieren ganar tiempo para consolidar su poder».

En la misma dirección, el 1 de julio, dirigentes venezolanos-estadounidenses del sur de Florida le solicitaron públicamente a la administración Trump que intensificara sus esfuerzos para sacar del poder a la estructura gobernante, argumentando que el terremoto hacía más urgente una transición en Venezuela. El concejal del Doral, Rafael Pineyro, señaló que Estados Unidos «no puede seguir siendo cómplice de un régimen que continúa perjudicando al pueblo venezolano».

Estos cuestionamientos se repitieron el 14 de julio en la comparecencia ante el Senado de Michael Kozak, alto funcionario del Departamento de Estado. Durante la interpelación, varios senadores expresaron fuertes críticas y dudas sobre la estrategia de la Casa Blanca en Venezuela, señalando la falta de un calendario electoral, el riesgo de que Delcy Rodríguez utilice la transición para prolongarse en el poder, la marginación de figuras opositoras como María Corina Machado y la posibilidad de que la reconstrucción termine fortaleciendo las mismas estructuras chavistas que se pretende sustituir.

Es muy probable que este ambiente de crecientes cuestionamientos haya sido un importante catalizador que llevó a la Casa Blanca a exigir de manera perentoria a Jorge Rodríguez que se retractara e iniciara prontamente el diálogo con la oposición democrática venezolana. Para la administración Trump, el costo político de aparecer convalidando una maniobra dilatoria de los hermanos Rodríguez, amparada en la tragedia del terremoto, resultó demasiado alto de cara a las próximas elecciones de medio término.

La oposición, ante el desafío de actuar de forma cohesionada

Superado ese escollo, todavía el camino hacia una verdadera transición democrática sigue estando plagado de desafíos. El más urgente es articular un mecanismo de coordinación entre el interlocutor institucional designado por Washington y el resto de los actores políticos de la oposición democrática, en particular con María Corina Machado. 

La tarea no es fácil y apenas está comenzando. Una reunión convocada por Machado y Edmundo González con la Plataforma Unitaria para analizar y definir una postura pública frente al mecanismo de diálogo promovido por la Casa Blanca no arrojó, hasta los momentos, ningún resultado concreto.

El 1 de agosto arranca así una negociación entre un oficialismo que no ha dado ninguna muestra de querer avanzar hacia una verdadera transición electoral y democrática y una oposición que todavía enfrenta el desafío de actuar de forma cohesionada.

Una palabra se borró del léxico del Gobierno de Venezuela. El Ministerio de Comunicación e Información dejó de llamar en sus notas “presidenta encargada” a Delcy Rodríguez, cargo que juró en enero, y pasó a llamarla presidenta a secas. El cambio va consolidando otra desaparición en la narrativa oficial que apunta a la consolidación de la líder del Ejecutivo: se habla cada vez menos de Nicolás Maduro, en pleno proceso judicial en Nueva York.

Por: Gonzalo Zegarra – CNN

Rodríguez cumplió 180 días en el cargo a inicios de julio, días después de los catastróficos terremotos que ya dejaron más de 5.000 muertos en el país, lo que no dio lugar a la controversia sobre el plazo de la presidencia encargada que marca la Constitución. Es desde la arena política y discursiva que Rodríguez se afianza en el cargo.

Si bien Rodríguez todavía se cataloga como “presidenta encargada” en sus redes sociales y algunos comunicados de la Presidencia, desde hace dos semanas que el Ministerio de Comunicación dejó de llamarla de esa manera. También su hermano Jorge, titular de la Asamblea Nacional, pasó a nombrarla como “presidenta” en X, así como la Cancillería y cuentas ligadas al aparato comunicacional chavista, un cambio también registrado este mes.

Con la nueva denominación, el Gobierno “está comunicando la aceptación al interior de la coalición dominante de su continuidad”, dijo a CNN el politólogo venezolano John Magdaleno, profesor universitario y director de la consultora Polity. “Hay un peculiar entendimiento de lo que significa la legitimidad sociopolítica, es frecuente un esfuerzo por anunciarla. (…) Venezuela no es un régimen democrático y la legitimación no opera con los mismo procedimientos de una democracia. No hay una legitimación popular, pero sí de los factores de poder”, observó.

El analista agregó que “el gobierno encargado está decidiendo producir su propio posicionamiento, lo que significa subordinar la exigencia de liberación de Maduro”. Los pedidos por el presidente capturado por Estados Unidos eran frecuentes en enero, pero se oyen cada vez menos desde el Palacio de Miraflores.

CNN envió una consulta al Gobierno de Venezuela sobre el cambio en la narrativa oficial, pero hasta el momento no ha recibido respuesta.

Para la politóloga Carmen Arteaga, profesora de la Universidad Simón Bolívar, es significativo que Rodríguez sea llamada presidenta en las comunicaciones del Gobierno. “En circunstancias tan sui generis, todo cuenta en términos simbólicos. Está claro que la agenda del retorno de Maduro está siendo dejada atrás definitivamente”, dijo en diálogo con CNN.

Arteaga comentó que “las circunstancias no han ayudado mucho” al depuesto mandatario, que esta semana tiene una nueva audiencia ante la Justicia de EE.UU. “No solo la dinámica política lo ha afectado, el terremoto fue la lápida para que salga del espacio público. La atención está concentrada en el terremoto y la situación económica. La cotidianeidad es tan exigente que Maduro está en un cuarto, quinto lugar de importancia, si es que la tiene”, señaló.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a CNN

El atleta, motivador y conferencista, Juan Pablo Dos Santos, estima que a través de la red de alianza que se ha constituido para ayudar las víctimas del doblete sísmico del pasado 24 de junio, se podrían atender más de 400 casos de personas que requieren alguna prótesis y rehabilitación.

Unión Radio

«Nosotros en la fundación ya teníamos en lista de espera 150 personas esperando por prótesis y ahora según la base de datos que hemos levantado junto a la fundación CIREC, el Ortopédico Infantil y Fundaprocura, estimamos que van a hacer entre 300 y 400 casos. Podríamos estar hablando casi de 600 personas», dijo.

En entrevista concedida al programa A Tiempo que transmite Unión Radio, detalló que una prótesis transtibial podría costar entre 3500 y 5000 dólares, mientras que la transfemoral tiene un valor por el orden de los 5000 y 9000 dólares.

«Si hiciéramos un promedio y multiplicáramos ese numerito por la cantidad de amputados, nos damos cuenta que es abismal el número de dinero que hay que conseguir», comentó Dos Santos, quien también se ha dedicado a acompañar y llevar un mensaje de aliento a las personas que perdieron alguna de sus extremidades durante la tragedia.

Aseveró que junto a la fundación CIREC levantaron el «Fondo Humanitario 77» para recoger dos millones de dólares adicionales a las colaboraciones de piezas y componentes que puedan realizar personas y organizaciones en distintas partes del mundo. «Eso nos bajaría muchísimo los costos a la ahora de ensamblar aquí», acotó.

Dos Santos considera pertinente que en el país se abra un centro especializado en ortesis y prótesis para poder acompañar a los niños que fueron amputados.

Un nuevo informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) encendió las alarmas ante el grave deterioro nutricional que afecta a las mujeres y a los niños en Venezuela.

NTN24

Dicha instancia advierte que, a pesar de la disminución cuantitativa del hambre, eso no elimina la malnutrición estructural.

Es sabido que la falta de acceso a dietas saludables y la persistente inflación de los alimentos mantienen a los hogares venezolanos vulnerables.

LA FAO es un organismo especializado de la ONU que lidera los esfuerzos internacionales para erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y promover una agricultura sostenible.

La organización cuenta con más de 194 estados miembros y su sede central se encuentra en Roma, Italia (FAO).

Por otro lado, recientemente el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que 680.000 niños, niñas y adolescentes necesitan asistencia humanitaria urgente.

UNICEF también estima que se requieren 52 millones de dólares para hacer frente a la emergencia provocada por los terremotos, buscando proteger a una población infantil que ya enfrentaba grandes vulnerabilidades antes de la catástrofe.

En cuanto a la inflación en Venezuela, expertos en materia económica detallan que esta se aceleró al 13,8% en junio, revirtiendo la tendencia de desaceleración que traía desde meses anteriores.

Este repunte, que duplicó la cifra de mayo (6,3%), coincidió con el mes en el que el país enfrentó los devastadores terremotos del 24 de junio.

Actualmente, la inflación acumulada en el primer semestre se ubica en 129,8% y la tasa interanual supera el 544%.

Seis meses después de que la administración del presidente Donald Trump tomara el control absoluto de las exportaciones petroleras de Venezuela tras capturar al mandatario Nicolás Maduro en enero, el destino de la riqueza del país sudamericano es un absoluto misterio. Según cálculos financieros realizados por The Financial Times, la Casa Blanca ha recaudado más de 13,000 millones de dólares en ingresos petroleros este año, pero mantiene un hermetismo total sobre el uso y la ubicación de estos fondos.

MFM

La intervención militar estadounidense, que según palabras del propio Trump duró apenas «48 minutos», justificó la suspensión de algunas sanciones internacionales e instaló a la vicepresidenta Delcy Rodríguez a la cabeza del gobierno interino en Caracas. Sin embargo, la promesa de una rápida reactivación económica para una nación históricamente asfixiada se ha topado con una realidad opaca: Washington controla el flujo del dinero y la transparencia brilla por su ausencia.

Cifras bajo la sombra y una economía estancada

La industria petrolera representa aproximadamente una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela. Con el fin del bloqueo comercial, economistas proyectaban un crecimiento histórico para el país. No obstante, los datos oficiales del primer trimestre revelaron una alarmante expansión de apenas el 2.5%, la tasa más baja reportada en los últimos cinco años.

«Venezuela probablemente no creció más rápido a pesar del aumento de los ingresos petroleros porque Estados Unidos no transfirió la totalidad de ese dinero al gobierno venezolano», explicó Francisco Rodríguez, economista del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR) con sede en Washington.

La desconexión de datos es total. Mientras las agencias de análisis de datos de carga marítima Kpler y la agencia de precios Argus Media confirman envíos masivos de crudos pesados (como Merey, Boscán y Hamaca) que superan los 13,000 millones de dólares, el portal web oficial que el gobierno de Caracas habilitó para rastrear los fondos solo registra un único movimiento verificado: una transferencia de 300 millones de dólares realizada en marzo. » ¿Dónde está el dinero? No hay transparencia y el gobierno de EE. UU. no nos informa», denunció el economista y exlegislador opositor venezolano José Guerra.

Versiones encontradas y presión en el Capitolio

Las contradicciones dentro de la propia administración Trump han encendido las alarmas en el Congreso estadounidense. El decreto ejecutivo original de enero estipulaba que las cuentas se gestionarían bajo una capacidad estrictamente «custodial» y que los fondos seguirían siendo propiedad del Estado venezolano. Sin embargo, el discurso oficial se ha distorsionado rápidamente.

El Departamento de Energía afirmó públicamente que los recursos se desembolsarían «para el beneficio mutuo del pueblo estadounidense y el venezolano». Por su parte, el presidente Donald Trump declaró abiertamente en junio que el país norteamericano estaba «ganando mucho dinero» gracias a la operación, asegurando que la inversión militar ya se había recuperado «28 veces» mediante el crudo extraído.

Esta retórica ha provocado duras críticas bilaterales en Washington. Joaquín Castro, un influyente congresista demócrata, acusó que «la invasión de Trump en Venezuela ha sido sobre petróleo, poder y corrupción desde el principio». Al mismo tiempo, la legisladora republicana del sur de Florida, María Elvira Salazar, urgió en una audiencia pública a que se presenten informes oficiales y transparentes sobre el destino de los depósitos.

Emergencia humanitaria tras el terremoto

La necesidad de estos recursos se ha vuelto crítica tras los devastadores terremotos gemelos que azotaron a Venezuela el pasado 24 de junio. Las Naciones Unidas estiman que los costos de reconstrucción de infraestructura, viviendas y edificios públicos superan los 37,000 millones de dólares.

Mientras Delcy Rodríguez presiona de manera desesperada para acceder a capitales externos bloqueados —incluyendo las reservas de oro custodiadas por el Banco de Inglaterra y derechos especiales de giro en el Fondo Monetario Internacional (FMI)—, EE. UU. solo ha oficializado el envío de 386 millones de dólares en ayuda humanitaria directa y un contingente militar de apoyo.

Aunque funcionarios de la Oficina de Asuntos Americanos afirman que se están autorizando partidas paulatinas para pagar salarios públicos y equipos de mantenimiento industrial, el Congreso insiste en que no ha recibido los informes cuatrimestrales prometidos. De cambiar el equilibrio de poder legislativo en las próximas elecciones de noviembre, la oposición demócrata ya anticipa una ola de citaciones judiciales y pesquisas para aclarar lo que consideran un «objetivo sumamente jugoso» de fiscalización internacional.

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