Armando Esteban Quito

El presidente Donald Trump advirtió este miércoles que Estados Unidos bombardeará infraestructura civil iraní —como puentes y centrales eléctricas— cada vez que Teherán dispare contra buques en el estratégico estrecho de Ormuz, vital para el transporte mundial de petróleo.

Infobae

“Cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misil, cohete, dron o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA PLANTA DE ENERGÍA“, escribió en su red Truth Social.

La advertencia se da en medio de una escalada que ya lleva más de once noches consecutivas de bombardeos estadounidenses contra Irán, en el marco de una guerra que comenzó el 28 de febrero y que en las últimas semanas se convirtió, cada vez más, en una disputa por el control del estrecho de Ormuz, por donde en tiempos de paz transitaba una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en el mundo. Los ataques iraníes contra el transporte marítimo en esa vía fueron, precisamente, los que desencadenaron la última ronda de hostilidades, mientras los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán, amenazan además a los petroleros sauditas en el mar Rojo.

Esa presión combinada llevó el precio del Brent a superar los $94 el barril, lo que volvió a tensionar el suministro energético global y elevó el costo de la nafta en Estados Unidos de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para este otoño boreal. El propio Trump había manifestado el martes, desde el Salón Oval, pesimismo respecto de una posible salida diplomática, al asegurar que Washington no tenía «ningún interés en reunirse» con Teherán, y señaló que las fuerzas estadounidenses podrían atacar pronto una zona iraní cercana a uno de sus principales sitios de enriquecimiento de uranio.

El secretario de Estado, Marco Rubio, había reforzado esa postura horas antes desde una cumbre regional en Filipinas, donde advirtió a otros países sobre el precedente que sentaría permitir que Irán controle una vía navegable internacional. “Si creamos un precedente en Oriente Medio en el que un Estado nación pueda decidir que va a controlar una vía navegable internacional, cobrar un peaje y, si no se lo pagas, volar tus barcos, habremos creado un precedente muy peligroso que se repetirá en otras partes del mundo”, señaló Rubio.

En respuesta a los últimos ataques iraníes contra el transporte marítimo, Estados Unidos ya había restablecido un bloqueo a los puertos del país persa, que obligó a dar media vuelta a petroleros dedicados al comercio de crudo iraní. Irán, por su parte, insiste en que sus ataques de represalia continuarán: la Guardia Revolucionaria paramilitar reiteró este miércoles que no cesará su respuesta, mientras medios estatales iraníes reportaron un nuevo ataque estadounidense contra la isla de Larak, en pleno estrecho de Ormuz.

En medio de esta escalada militar, persisten intentos diplomáticos paralelos: el ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, había visitado días atrás Pakistán —uno de los mediadores clave del conflicto— en busca de reactivar el diálogo, aunque hasta el momento no está claro qué nuevo arreglo podría alcanzarse para poner fin a una guerra que, según reconoció el propio Teherán, se ha convertido en un conflicto “a gran escala”.

Venezuela lleva mucho tiempo luchando por reactivar la producción de petróleo crudo, pilar de su economía, tras el colapso sufrido en la década de 2010, provocado principalmente por la imposición de sanciones estadounidenses. La producción cayó a tan solo 0,5 millones de barriles diarios en 2020, muy por debajo de los 3 millones de barriles diarios registrados antes de 2010. La producción se recuperó gradualmente año tras año, alcanzando los 0,9 millones de barriles diarios en 2025 a medida que se suavizaban las sanciones estadounidenses. Sin embargo, la detención del presidente Maduro por parte de Estados Unidos en enero de 2026 ha reavivado el debate sobre un posible retorno a los máximos de principios de la década de 2000.

Por: Michela Francisco – Westwood Energy

Seis meses después del arresto, y tras un período de precios elevados del petróleo, Westwood analiza el sector terrestre de Venezuela, principal fuente de crudo del país. Este análisis describe las medidas adoptadas para apoyar la recuperación de la producción de crudo, identifica las prioridades pendientes y presenta nuestra perspectiva a corto y mediano plazo para el sector en un país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en 303.200 millones de barriles.

Opinión de operadores y contratistas

Tras la destitución de Maduro, se generó un gran revuelo en torno al potencial del país, y el gobierno venezolano no tardó en manifestar su deseo de reactivar la producción. El 9 de enero de 2026, se celebró una reunión con ejecutivos estadounidenses de petróleo y gas en la Casa Blanca, durante la cual los operadores coincidieron en general en que Venezuela ofrece un enorme potencial; sin embargo, el interés por la inversión fue dispar. Chevron, el único operador estadounidense activo, indicó su capacidad para incrementar la producción en un 50 % en un plazo de 18 a 24 meses, partiendo de los 240.000 barriles diarios actuales. Si bien la situación avanzaba favorablemente, la mayoría de los demás operadores adoptaron una postura más cautelosa, a la espera de ver cómo evolucionaba la situación, dado que aún persistían importantes obstáculos. Por ello, el director ejecutivo de ExxonMobil calificó al país como «no apto para la inversión» en las condiciones de mercado actuales.

Entre los principales obstáculos se encuentra la salud financiera de PDVSA, cuya deuda externa, según algunas fuentes del mercado, supera los 150.000 millones de dólares. A pesar de la reestructuración impulsada por el gobierno en mayo de 2026, persiste el riesgo de una nueva espiral de endeudamiento, especialmente si los precios del crudo se debilitan. Además, el país sigue siendo políticamente frágil, ya que la investidura de un nuevo presidente no ha derivado en nuevas elecciones, sin que se haya fijado un calendario debido a la presión de la oposición.

El deterioro de la infraestructura representa otro obstáculo importante, que requiere una inversión inicial considerable para restaurar la infraestructura de transporte y distribución. La mayor parte del crudo venezolano es extra pesado, y las sanciones han intensificado las limitaciones existentes en la cadena de suministro desde 2019, incluyendo la escasez de equipos, repuestos y servicios. A esto se suma la pérdida de mano de obra calificada, lo que genera una importante brecha en las capacidades nacionales.

Sin embargo, el gobierno estadounidense ratificó una serie de medidas de alivio de sanciones, eliminando uno de los principales obstáculos para nuevas inversiones. El presidente de Estados Unidos declaró que espera que las empresas estadounidenses inviertan al menos 100 mil millones de dólares para reactivar el sector petrolero del país. En Venezuela, la Asamblea Nacional aprobó reformas a la ley de hidrocarburos, lo que permite condiciones fiscales más favorables y otorga a las compañías petroleras privadas y extranjeras el derecho a resolver posibles controversias a nivel internacional, abordando así una preocupación recurrente para las empresas extranjeras en materia de inversiones.

Si bien estos son solo los primeros pasos, han ayudado a los operadores y a las empresas de servicios a regresar al país y a trazar planes para su futuro.

Según informes, el Ministerio de Petróleo de Venezuela espera que la producción de crudo alcance 1,37 millones de barriles diarios (mmbpd) para finales de 2026, con el objetivo de superar los 2 mmbpd antes de que termine la década. Esto es sumamente ambicioso, ya que los problemas de infraestructura, la falta de experiencia local y el nivel de inversión extranjera requerido probablemente limitarán la producción. Sin embargo, la cifra de 1,37 mmbpd es alcanzable en 2027 si las operaciones de perforación y reacondicionamiento se intensifican rápidamente; un crecimiento posterior probablemente se verá significativamente obstaculizado, dado el deficiente estado de la infraestructura y la continua cautela de las operadoras.

Perspectivas sobre plataformas terrestres, perforación y producción

Entre 2000 y 2016, la perforación de pozos terrestres se mantuvo sólida, con un promedio de 952 pozos anuales. Tras 2016, la caída del precio del petróleo en 2014 redujo los ingresos y la inversión de PDVSA, disminuyendo la perforación a aproximadamente 609 pozos anuales entre 2017 y 2019. Las sanciones frenaron aún más la actividad, con un promedio de perforación de 53 pozos durante el período 2020-2025. La actividad se recuperó en 2024, cuando la atención se centró en las reparaciones y reactivaciones, con un aumento de la perforación de 32 pozos en 2024 a 128 en 2025 (+300%).

Producción terrestre y pozos completados entre 2016 y 2030
Producción terrestre y pozos terminados entre 2016 y 2030. Fuente: Boletín estadístico anual de la OPEP, Perspectivas de producción y pozos de Westwood.

La producción de crudo en tierra alcanzó su punto más bajo en 2020, cayendo a 0,5 millones de barriles por día antes de que se registrara cierta recuperación hasta 2025 (0,9 millones de barriles por día), impulsada principalmente por reacondicionamientos y una cantidad de pozos terminados superior al promedio en 2025 (128). Después de contraerse a 0,8 millones de barriles por día en enero de 2026, debido a un endurecimiento de las sanciones estadounidenses antes del arresto de Maduro, la producción de crudo ha crecido cada mes, alcanzando 1,1 millones de barriles por día en mayo de 2026. A finales de abril, surgieron informes de que las compañías petroleras internacionales (IOC) habían reactivado al menos nueve plataformas terrestres inactivas, con potencias que oscilan entre 500 y 1500 caballos de fuerza, y es posible que se desplieguen más plataformas. Westwood ha identificado que Ensign y PDVSA tienen planeadas más reactivaciones de plataformas para este año, y se prevé que la demanda de plataformas para 2026 aumente a 12 unidades. Esto, junto con las intensas actividades de reacondicionamiento (WO) y recuperación mejorada de petróleo (EOR), podría traducirse en un aumento del 48% en la producción de crudo de enero a diciembre de 2026, alcanzando 1,2 millones de barriles por día, todavía 177.000 barriles por día por debajo del objetivo de crudo de PDVSA para 2026.

Más allá de 2026, la actividad de WO y EOR impulsará el crecimiento de la producción, aunque persiste la incertidumbre sobre el perfil de aumento de la producción a largo plazo en Venezuela. Sin embargo, si el clima de inversión continúa mejorando, Westwood prevé que los operadores se incorporen al país, tanto para apoyar el desarrollo de campos existentes como para desarrollar nuevos yacimientos. Esto debería conducir a un aumento en el número de pozos terrestres perforados anualmente, alcanzando más de 200 tanto en 2029 como en 2030, lo que impulsaría la demanda de plataformas terrestres hasta 26 unidades para 2030. No obstante, es improbable que este aumento de la actividad sea suficiente para regresar a los niveles anteriores, ya que Westwood pronostica una producción de crudo terrestre de 1,6 millones de barriles por día para 2030.

Demanda indexada de plataformas petrolíferas 2016-2030
Demanda indexada de plataformas de perforación 2016-2030. Fuente: Westwood Global Land Rigs.

En teoría, Venezuela debería contar con suficiente capacidad de plataformas terrestres para satisfacer la demanda prevista, con una flota estimada por Westwood de casi 100 plataformas. De estas 100 plataformas, más de la mitad pertenecen a PDVSA, seguidas de H&P a través de la adquisición de KCA Deutag. Sin embargo, existe incertidumbre sobre el estado de la flota de plataformas venezolanas, especialmente las propiedad de PDVSA o de pequeños operadores nacionales. La mayoría de las plataformas en operación han estado inactivas desde 2019 y requerirían reactivación, lo que podría implicar proyectos multimillonarios. Además, se informa que muchas unidades propiedad de PDVSA fueron desmanteladas, vendidas por piezas o se encuentran en mal estado, lo que limita su disponibilidad real. Al mismo tiempo, la tendencia del mercado global de plataformas hacia unidades más sofisticadas y automatizadas implica que los operadores podrían preferir importar plataformas, particularmente de flotas estadounidenses subutilizadas, en lugar de restaurar las plataformas actualmente en el país. Esta dinámica crea una oportunidad para los contratistas internacionales, aunque su entrada dependerá de la seguridad de los activos y la confianza en un crecimiento sostenido de la actividad.

Con un impulso de desarrollo más agresivo, la demanda nacional de plataformas de perforación podría superar rápidamente la oferta, creando una clara oportunidad para los contratistas internacionales. Sin embargo, Venezuela es solo uno de los muchos países donde Westwood prevé un aumento en la demanda de plataformas de perforación de alta especificación, con unidades que ya se están reubicando en mercados como Argentina, Australia y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

El precio promedio del crudo Brent fue de US$93,01 entre enero y mayo de 2026, un 34,59% más que los US$69,10 de 2025. Tras la extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán el 17 de junio de 2026, los precios se moderaron, aunque la confianza en la estabilidad a largo plazo del estrecho sigue siendo frágil, y el reciente fin del alto el fuego hizo que los precios volvieran a superar los US$80. Si el estrecho permanece abierto a largo plazo, existe la posibilidad de un mercado de crudo con un exceso de oferta considerable en 2027. Para Venezuela, esto podría desalentar la inversión, dado que la extracción tiene altos costos de transporte, lo que significa que los proyectos de desarrollo solo serían atractivos en un entorno de precios más altos, a pesar del impulso a la inversión por parte del gobierno estadounidense.

En definitiva, Venezuela ha visto indudablemente cómo su atractivo para los inversores extranjeros ha cambiado en los últimos meses. La prohibición de invertir en 2026, un nuevo líder y el apoyo incondicional de la administración Trump han reavivado el interés en un país donde la producción ha estado muy por debajo de su potencial durante años.

Westwood mantiene una postura cautelosamente optimista respecto a la reactivación de la producción, previendo que alcance los 2 millones de barriles equivalentes de petróleo por día (mmboepd) en 2030, incluyendo 1,66 millones de barriles diarios de crudo. Los problemas en superficie, en particular los relacionados con la regulación, la estabilidad geopolítica y la infraestructura, siguen representando importantes obstáculos para una rápida recuperación del desarrollo. Es imperativo que Venezuela continúe impulsando compromisos de inversión a corto plazo, especialmente en proyectos de exploración y producción y en el sector de transporte y distribución, para respaldar sus planes de expansión de la capacidad productiva.

Unidades policiales venezolanas hallaron sin vida y con signos de tortura al reconocido artista plástico Fernando Wamprechts.

NTN24

Fue encontrado muerto dentro de su vivienda, que también funcionaba como galería de arte, en la urbanización El Viñedo de Valencia, estado Carabobo.

Vecinos del sector alertaron a cuerpos de seguridad tras notar que la puerta principal del inmueble permanecía abierta desde hacía dos días.

Al ingresar al mencionado lugar, los funcionarios localizaron al artista de 65 años de edad atado a una silla.

Según trasciende, el cadáver de Wamprechts presentaba signos de tortura y se encontraba atado, por lo que el caso es investigado como un homicidio.

El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) acordonó la escena del crimen, levantaron evidencias y revisaron las cámaras de seguridad cercanas para esclarecer las circunstancias del hecho.

Fernando Wamprechts nació en Barcelona, estado Anzoátegui, y desarrolló una destacada trayectoria en las artes plásticas.

Se formó en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas y amplió sus estudios en Austria y Estados Unidos.

A lo largo de su carrera recibió reconocimientos como el ‘Premio Bernardo Rubinstein del Salón Arturo Michelena’ y el primer lugar de la ‘Bienal Christian Dior’, además de fundar la Cámara de Bellas Artes que lleva su nombre.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, afirmó que este miércoles las fuerzas ucranianas alcanzaron objetivos en territorio ruso y en aguas cercanas al país, al sostener que “con toda justicia, estamos llevando la guerra de regreso a casa, a Rusia”.

Infobae

Según el mandatario, “las sanciones de largo alcance de Ucrania han golpeado exitosamente objetivos importantes en las regiones rusas de Krasnodar y Stavropol, centros logísticos involucrados en el suministro del ejército ruso con componentes para drones, equipos de navegación y otros pertrechos, así como otro depósito de petróleo”.

Zelensky también aseguró que hubo impactos en el mar: “En las aguas del Mar Negro y el Mar de Azov, un petrolero y cuatro buques de carga de la flota sombra de Rusia también fueron alcanzados”.

En su mensaje, el presidente agradeció a las tropas ucranianas: “Agradecemos a todos nuestros guerreros en las Fuerzas de Defensa de Ucrania por estos resultados”.

Al referirse a una posible salida negociada, sostuvo: “Se necesita la paz, y Ucrania le ha presentado al lado ruso todas las propuestas posibles. Hay que obligarlos a recurrir a la diplomacia. ¡Gloria a Ucrania!”

Se trata del equivalente ruso de Amazon, el gigante estadounidense de ventas por internet.

“Hoy, las sanciones de largo alcance de Ucrania atacaron con éxito importantes objetivos en las regiones rusas de Krasnodar y Stávropol: centros logísticos implicados en el suministro de componentes para drones, equipamiento de navegación y otros artículos”, dijo Zelensky en su cuenta de X.

Por primera vez en la guerra, Ucrania ha atacado en varias ocasiones centros logísticos de Wildberries desde el pasado 18 de julio. Zelensky explicó en un primer momento estos ataques como una respuesta a la destrucción por parte de Rusia de centros logísticos de la empresa de correos ucraniana Nova Poshta, cuyas infraestructuras son atacadas de forma constante por las fuerzas rusas.

El canal de Telegram ucraniano Exilenova+, que publica vídeos de los ataques de las fuerzas de Kiev contra la retaguardia rusa, ha difundido vídeos con testimonios de vecinos de las localidades afectadas en Krasnodar y Stávropol donde se encuentran los centros de Wildberries que fueron alcanzados por las fuerzas ucranianas esta madrugada.

El jefe de las fuerzas de drones ucranianas, Robert Brovdi, ha centrado su mensaje sobre los ataques ucranianos de anoche en un juego de palabras con el nombre de la empresa de ventas por internet rusa, que significa en inglés ‘bayas silvestres’.

Los ataques de este miércoles a las instalaciones de Wildberries también han sido confirmados por la propia empresa.

El largometraje venezolano ‘Los capítulos perdidos’, ópera prima de la guionista y directora Lorena Alvarado, llega a Nueva York para presentarse este viernes en el IFC Center, antes de iniciar un recorrido por varias ciudades de Estados Unidos.

EFE

La película, estrenada en 2024, tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Marsella (Francia) y posteriormente llegó a Estados Unidos dentro del festival New Directors/New Films, organizado por el Lincoln Center y el Museo de Arte Moderno (MoMA).

Las proyecciones del fin de semana de estreno en el IFC Center incluirán sesiones de preguntas y respuestas con Alvarado, y parte de la recaudación se destinará a las víctimas de los recientes terremotos en Venezuela, informó en un comunicado la organización sin ánimo de lucro Cinema Tropical, dedicada a promover, programar y distribuir cine latinoamericano en Estados Unidos.

La película cuenta la historia de Ena, quien regresa a Caracas después de años viviendo en el extranjero y se encuentra atrapada entre dos mundos en transformación: su abuela pierde rápidamente la memoria, mientras su padre dedica sus días a buscar libros venezolanos raros y olvidados para su librería.

La vida de Ena cambia cuando descubre una misteriosa postal escondida entre los estantes, un hallazgo que la lleva a emprender un viaje por la ciudad en busca de un escritor olvidado, según la sinopsis difundida por Cinema Tropical.

“Con Caracas como telón de fondo vibrante y melancólico a la vez, la ópera prima de Alvarado equilibra un tierno retrato familiar con un sutil misterio literario, explorando la frágil frontera entre la memoria, la historia y la ficción”, destacó la organización.

‘Los capítulos perdidos’ recibió el premio a la Mejor Película en el Festival de Cine de Monterrey, el Premio de la Crítica en Novos Cinemas (Festival Internacional de Cine de Pontevedra, España) y una Mención Especial en el Festival de Cine Lumen, en Brasil.

Decenas de familiares de presos políticos se concentraron el martes en la Universidad Central de Venezuela para solicitar al Gobierno Chavista la “liberación masiva” de los detenidos y rechazar que el proceso ocurra “a cuentagotas”. Activistas de la Alianza por la libertad, colectivo que lleva más de 40 días manifestándose frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, desplegaron una pancarta con el mensaje “Libertad para todos los presos políticos” y sostuvieron fotografías de sus familiares.

EFE

“Sabemos que se viene un proceso de transición y un proceso democrático a partir del 1 de agosto con una mesa de diálogo entre la Asamblea Nacional de 2015 y la actual. Queremos que en esa mesa de negociación estemos reflejados”, expresó Gabriela Álvarez, quien reiteró la demanda de inclusión y solicitó el apoyo de Estados Unidos para la liberación de los presos políticos, cifra que según la ONG Foro Penal asciende a 372 personas.

Entre los manifestantes se encontraba Magaly Sánchez, de 56 años, quien viajó desde Monagas a Caracas para visitar a su hijo Félix Aguilera, detenido desde 2024 y a quien considera “injustamente detenido”. Sánchez contó que pagó 40 dólares para trasladarse junto a su nieta.

Yamile Vidal, hermana del ex alcalde del municipio Independencia en Anzoátegui, Carlos Vidal, pidió su liberación y aseguró que fue víctima de una “componenda política”. El ex mandatario municipal fue detenido en 2022 y acusado de encabezar una red dedicada al desvío y venta ilegal de gasolina, según informó en ese momento el entonces ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, actualmente también arrestado.

Un grupo mayoritariamente integrado por mujeres se concentró el martes en Caracas, desplegó pancartas y fotos, y reclamó que las excarcelaciones no se hagan de forma gradual al recordar las promesas incumplidas por parte del Gobierno chavista.

Los familiares realizaron numerosas protestas y pernoctaron en diferentes cárceles tras el anuncio de excarcelaciones masivas y la aprobación de una ley de amnistía en febrero. Este instrumento contempla un período de 27 años, desde 1999, pero limita la concesión a personas vinculadas con 13 hechos ocurridos en 13 años distintos, dejando fuera otros casos, especialmente los relacionados con operaciones militares, corrupción, homicidio y violaciones de derechos humanos.

Sin embargo, la ley de amnistía fue presentada en enero por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro en Caracas por parte de Estados Unidos, y hasta este 22 de julio el Gobierno chavista no cumplió con su promesa.

Por su parte, la ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos exigió el sábado pasado una evaluación técnica independiente de la infraestructura de la cárcel Rodeo I, en el estado Miranda, tras el doble terremoto del 24 de junio. La organización denunció en la red social X que las autoridades no establecieron protocolos preventivos ni permitido el acceso de organismos independientes para verificar el estado del penal y las condiciones de reclusión.

Según el Comité, los presos políticos permanecen en un área común interna bajo vigilancia estricta, y reclaman no quedar atrapados en celdas consideradas inseguras ante posibles nuevos sismos. La ONG advirtió que persisten amenazas y temor a que funcionarios vuelvan a emplear la fuerza del Grupo de Respuesta Inmediata de Custodios (GRIC) u otro grupo violento para obligar a los detenidos a permanecer en celdas cuya seguridad estructural no ha sido verificada.

El Comité solicitó el cese de amenazas, represalias y criminalización contra las víctimas, sus familiares y las organizaciones que denuncian la situación de los presos políticos, e instó a permitir el ingreso de organismos nacionales e internacionales independientes.

“La responsabilidad política de prevenir nuevas violaciones recae directamente sobre Delcy Rodríguez, como autoridad interina del Ejecutivo. El Estado conoce el riesgo y está obligado a actuar”, subrayó la organización.

Hay una ley silenciosa que gobierna a los pueblos antes que cualquier constitución: quien domina el futuro, domina el presente. No es una metáfora. Los imperios no cayeron el día de su derrota militar; cayeron el día en que dejaron de poder imaginar un mañana. Y los pueblos no nacen el día de su independencia formal; nacen el día en que alguien se atreve a nombrar, en voz alta, el futuro que aún no existe, y millones deciden creerle. En Venezuela, ese nombre, guste o no a quienes prefieren fórmulas más cómodas, es María Corina Machado.

Conviene decirlo con toda claridad, porque el mito distorsiona más de lo que ilumina: no hablamos de una mesías, ni de una figura sagrada, ni de una salvadora que desciende para resolver por decreto el dolor de un pueblo. Hablamos de una mujer de carne y hueso. Una mujer que ha tenido miedo, que ha llorado la ausencia de los suyos, que ha caminado bajo amenaza directa a su vida sabiendo exactamente lo que arriesgaba. Y sin embargo se quedó. Esa es, precisamente, la diferencia entre un símbolo fabricado y un liderazgo real: el símbolo no siente el miedo; María Corina Machado sí lo sintió, y aun así no cedió el paso.

Venezuela lleva más de dos décadas atrapada no solo en una dictadura de fusiles, sino en una dictadura de tiempo: una dictadura que le robó al venezolano su bien más íntimo, la capacidad de proyectarse. Se puede sobrevivir sin electricidad, sin gasolina, sin salario suficiente. Lo que ningún pueblo sobrevive es la extinción lenta de su propio porvenir. Por eso la pregunta sobre la transición no puede reducirse a nombres, cargos o negociaciones de despacho. Es, en el fondo, una pregunta sobre quién puede devolverle a Venezuela la capacidad de tener un futuro creíble. Y esa capacidad no se decreta: se gana, kilómetro a kilómetro, mirada a mirada, en las plazas donde un pueblo decide a quién le presta su fe. María Corina Machado se la ganó de la manera más difícil: quedándose cuando quedarse no era la opción racional, sino la más peligrosa.

La psicología lo sabe desde Frankl: el ser humano puede soportar casi cualquier «cómo» si tiene un «para qué». El «para qué» venezolano, durante años de cárcel, exilio, hambre y diáspora, no ha sido una cifra macroeconómica ni un acuerdo firmado en una capital extranjera. Ha sido un rostro. Una voz que se negó a callar cuando callar era lo cómodo. Esa obstinación —sostenida no un día, sino durante años, bajo persecución real— no es un dato biográfico menor: es, psicológicamente, el material exacto del que están hechos los liderazgos que un pueblo interioriza como propios, no como impuestos. No se trata de carisma. Se trata de algo más raro y más difícil de fingir: la coherencia entre lo dicho y lo vivido, sostenida bajo presión, sin editar el discurso cuando el discurso se volvió peligroso. Esa clase de firmeza de principios, ese tipo de fortaleza moral que no se dobla ni cuando el precio es la libertad o la vida misma, es algo que la historia de los pueblos ofrece con una escasez casi dolorosa.

Un pueblo traumatizado no necesita un gestor. Necesita, para poder sanar, un testigo que haya atravesado con él la misma noche. Por eso ninguna transición diseñada desde afuera, por más bienintencionada o técnica que sea, puede sustituir esa función insustituible: la de quien encarna, ante los ojos del pueblo, la prueba viva de que resistir tenía sentido. Prescindir de María Corina Machado en el diseño del futuro de Venezuela no es una decisión neutra ni meramente táctica: es construir una postergación con otro nombre. Puede tener forma de gobierno, protocolo diplomático, reconocimiento internacional. Pero le faltará lo único que ninguna diplomacia puede fabricar por decreto: la legitimidad narrativa que nace cuando un pueblo reconoce, en quien lo conduce, la continuidad de su propia lucha.

No se trata de un cálculo de conveniencia ni de una preferencia entre actores políticos intercambiables. Hay procesos históricos que no admiten sustitución de protagonista sin perder su sentido. Se puede cambiar de estratega. No se puede cambiar de símbolo sin romper el hilo que sostiene la fe de millones. Y sin fe colectiva —esa energía psicológica que empuja a la gente a votar, a organizarse, a resistir un día más— no hay reconstrucción posible, por buenos que sean los planes técnicos sobre el papel.

Conviene decirlo con toda claridad, porque el cinismo de estos años ha intentado convencer a los venezolanos de lo contrario: la esperanza no es el opuesto del realismo, es su forma más alta. Los pueblos que reconstruyeron naciones devastadas no lo hicieron negando el dolor, sino organizándolo alrededor de una promesa creíble, sostenida por alguien dispuesto a pagar el precio de encarnarla. Venezuela ya pagó el precio del miedo. Lo que le queda por construir es el precio, más noble, de la esperanza sostenida —y esa esperanza tiene, hoy, el rostro y los principios de María Corina Machado.

No hay ingeniería institucional, por sofisticada que sea, capaz de sustituir aquello que solo se construye con años de coherencia frente al miedo. El futuro de Venezuela no se decide únicamente en mesas de negociación ni en cálculos de poder entre potencias: se decide, sobre todo, en la psicología profunda de un pueblo que necesita reconocerse en quien lo conduce. Mientras esa pregunta no tenga una respuesta honesta, ninguna solución impuesta desde el cálculo será, en el sentido más profundo, una solución. Será, apenas, tiempo prestado.

El futuro no espera. Y los pueblos, tarde o temprano, terminan siguiendo a quien se atrevió a nombrarlo primero, a quien no lo hizo desde un pedestal, sino desde la intemperie, con miedo real y principios que no negoció.

Vamos por más...
José Ignacio Gerbasi
@jgerbasi

Un consorcio de 15 prestigiosas organizaciones de la sociedad civil y de derechos humanos en Venezuela, entre las que destacan PROVEA y Transparencia Venezuela, emitió una detallada carta abierta dirigida al Secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio.

MFM

En el documento, las oenegés expresan su gratitud por el despliegue técnico y el compromiso financiero inicial de Washington tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio. Sin embargo, advierten de forma contundente que la fase más compleja apenas comienza, requiriendo un esfuerzo sostenido de muchos meses para atender a miles de heridos, mitigar el desplazamiento forzado de familias y salvaguardar a la población vulnerable.

El núcleo de la misiva radica en una solicitud urgente para que el gobierno estadounidense utilice su intermediación política ante las autoridades de Caracas. Las organizaciones denuncian que la respuesta del Estado venezolano ha sido enormemente insuficiente, señalando trabas logísticas impuestas por cuerpos de seguridad y un preocupante control militarizado de la contingencia. Ante este panorama, exigen reformas operativas inmediatas, tales como una rendición de cuentas pública e independiente de los insumos recibidos, la exención temporal de impuestos aduaneros para la carga humanitaria, y la derogación de leyes punitivas que restringen el trabajo de la sociedad civil sobre el terreno.

Finalmente, las agrupaciones instan a la administración de los Estados Unidos a mantener un puente de asistencia técnica directa a largo plazo. Entre las peticiones clave sobresalen el financiamiento para planes habitacionales en las zonas devastadas, el uso transparente de fondos de depósito especiales bajo la Orden Ejecutiva 14373, y la apertura de un canal de comunicación directo con las organizaciones civiles locales para asegurar que el auxilio llegue sin discriminación alguna. La carta concluye con un llamado a no condicionar el apoyo al pueblo venezolano, recordando que la reconstrucción de la infraestructura y el fortalecimiento de las instituciones rotas del país será un camino largo y exigente.

Un grupo de organizaciones humanitarias, de derechos humanos y de la sociedad civil venezolana e internacional publicó una carta abierta dirigida a los gobiernos e instituciones que han brindado asistencia tras los terremotos ocurridos en Venezuela el pasado 24 de junio. En el documento, fechado el 8 de julio, los firmantes agradecen el respaldo recibido durante las labores de rescate y atención de la emergencia, al tiempo que advierten que la fase de recuperación apenas comienza y requerirá un esfuerzo sostenido durante los próximos meses.

MFM

La misiva sostiene que el desastre ocurrió en medio de una emergencia humanitaria preexistente y plantea que la ayuda internacional debe llegar a la población de manera rápida, transparente e independiente. Para ello, solicita a los gobiernos donantes promover medidas como la rendición de cuentas sobre la distribución de la asistencia, la facilitación del ingreso de personal y suministros humanitarios, la protección de corredores de ayuda y la coordinación de las operaciones bajo principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia.

Asimismo, las organizaciones hacen un llamado a mantener el respaldo internacional más allá de la etapa inmediata de la emergencia, mediante apoyo técnico, financiero y logístico para la reconstrucción, la recuperación de las comunidades afectadas y la protección de las personas desplazadas. El documento concluye con la disposición de los firmantes a colaborar con los gobiernos y organismos internacionales para facilitar el flujo de información y contribuir a que la asistencia llegue a quienes más la necesitan.

El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecerán este miércoles ante un tribunal federal de Nueva York para una nueva audiencia de revisión del proceso penal que enfrentan por cargos de conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. La instancia estará centrada en cuestiones procesales y, en principio, no se espera que el juez fije una fecha para el inicio del juicio.

EFE

Se trata de la tercera audiencia desde la captura de ambos en su residencia de Caracas el pasado enero. El ex mandatario venezolano se declaró no culpable ante la Justicia estadounidense ese mismo mes y permanece detenido desde entonces en una prisión federal de Brooklyn. Durante la audiencia, la Fiscalía y la defensa tratarán la clasificación y preparación de las pruebas, además de la presentación de mociones previas al juicio, que todavía no tiene un cronograma definido.

La audiencia estaba prevista originalmente para el 30 de junio, pero la Fiscalía solicitó su postergación por razones de seguridad vinculadas al traslado de los acusados y a la organización de los operativos policiales en Nueva York. En el documento presentado ante la corte, el Gobierno estadounidense sostuvo: “El Gobierno entiende que el aplazamiento es estrictamente necesario para evitar problemas de programación y cuestiones logísticas relacionadas con garantizar un traslado seguro del acusado y el mantenimiento de la seguridad pública en relación con la fecha actualmente fijada para el 30 de junio”.

Durante junio y la primera mitad de julio, los recursos de seguridad de Nueva York se concentraron en el Mundial de fútbol 2026, que concluyó el pasado domingo con el triunfo de España. Debido a que la comparecencia exige la presencia física de Maduro y Flores en la sala del tribunal de Manhattan, el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) debe desplegar un amplio operativo para garantizar el traslado terrestre de ambos desde la prisión federal de Brooklyn.

La jornada también concentrará parte de la atención en el juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, quien dirige el proceso. En la audiencia anterior, el magistrado mostró una voz fatigada y algunos lapsus, una situación que generó interrogantes entre especialistas sobre su capacidad para conducir un expediente que presenta una elevada complejidad técnica y jurídica.

Maduro enfrenta cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. En tanto, Cilia Flores está acusada por delitos relacionados con la importación de drogas y posesión de armas. En las audiencias anteriores, la defensa sostuvo que el ex mandatario cuenta con inmunidad por su condición de jefe de Estado. Además, Maduro se definió ante el tribunal como un “prisionero de guerra”, una expresión que forma parte de la estrategia de su defensa.

Otro de los puntos que podría ocupar un lugar central durante la audiencia será la validez del procedimiento mediante el cual Maduro y Flores fueron capturados en Caracas el 3 de enero de 2026. Los equipos legales de los acusados, encabezados por Barry Pollack y Mark Donnelly, podrían solicitar la anulación del proceso con argumentos vinculados a las circunstancias de esa detención y al procedimiento utilizado para concretarla.

El debate también incluye cuestionamientos sobre la competencia de la Justicia estadounidense para tramitar el expediente. Según un análisis reciente publicado por The New York Times, las cortes de Estados Unidos podrían “no tener la autoridad para manejar su caso” debido a una ley ratificada por el propio país. Ese planteo aparece como uno de los elementos que la defensa podría incorporar en las mociones previas al juicio.

Otro antecedente relevante del expediente ocurrió en abril, cuando Estados Unidos modificó las sanciones vigentes sobre Venezuela para permitir que el Ejecutivo venezolano pague los honorarios de los abogados que representan a Maduro y Flores. Ese aspecto formó parte de las discusiones en las audiencias anteriores y volvió a ocupar un lugar dentro del desarrollo del proceso judicial.

La audiencia de este miércoles tendrá carácter procesal y servirá para avanzar en la organización del caso, la revisión de las pruebas y el tratamiento de las presentaciones de ambas partes. Salvo una decisión inesperada del tribunal, el expediente continuará sin una fecha definida para el inicio del juicio contra Nicolás Maduro y Cilia Flores.

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