Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El gobierno de Paraguay declarará en las próximas horas al Cartel de los Soles como organización terrorista, según pudo conocer Infobae de altas fuentes de Asunción. La decisión fue adoptada por el Senado y sólo resta la firma del decreto por parte del presidente Santiago Peña.

Infobae

La decisión de Peña se suma a lo resuelto hace pocos días por el jefe de estado ecuatoriano, Daniel Noboa, quien también designó de la misma forma al grupo narco liderado por el dictador Nicolás Maduro.

Ambos presidentes latinoamericanos agregan presión al régimen de Caracas. Se espera que otras naciones regionales se pronuncien en pocos días.

El Cartel de los Soles es un gran facilitador de rutas de otros grupos narcoterroristas como el mexicano Cartel de Sinaloa o el también venezolano Tren de Aragua. La de Maduro es una banda delictiva que durante todos estos años se dedicó también al tráfico de armamento y al lavado de activos.

El de Peña es el tercer golpe que recibe en apenas semanas el régimen de Maduro y su red delictiva. El primero fue el 25 de julio pasado cuando el Departamento del Tesoro designó al Cartel de los Soles como “Terrorista Global Especialmente Asignado”.

En aquella oportunidad, Scott Bessent, secretario de esa oficina norteamericana dijo: “El Departamento del Tesoro seguirá tomando medidas enérgicas contra organizaciones violentas como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y sus facilitadores, como el Cártel de los Soles”.

Pocos días después, el 7 de agosto, Washington anunció que elevaba la recompensa para aquel que aportara información que pudiera dar con Maduro hasta un valor récord: 50 millones de dólares. La cifra representa bastante más de lo que alguna vez la Casa Blanca ofreció por el jefe de Al Qaeda, el terrorista Osama Bin Laden, enemigo público número uno de los Estados Unidos durante años.

El pasado 14 de agosto, en tanto, Noboa ordenó similares medidas e instruyó al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) investigar los posibles vínculos del Cartel de los Soles con bandas criminales que operan en Ecuador. Lo formalizó con un decreto ejecutivo y forma parte del estado de “conflicto armado interno” que rige desde inicios de 2024.

El Cartel de Maduro

Aislado internacionalmente, temeroso de salir de Miraflores, con la popularidad en sus niveles más bajos, una situación social y económica crítica, siete millones de venezolanos en el exilio, cientos de presos políticos y viendo fantasmas a cada paso, Maduro se recostó aún más sobre los militares, garantes y portadores de las armas. Para ello les otorga más y más poder dentro de la organización delictiva.

Maduro también buscó apoyo de los jefes de las FARC para capacitar a un grupo de milicianos ilegales que actuó, en la práctica, como un brazo armado del Cartel de los Soles.

Además, coordinó con traficantes de drogas de Honduras y otras naciones, facilitando operaciones de tráfico a gran escala. Dirigió al Cartel de los Soles para suministrar armas de uso militar a las FARC y participó en una alianza violenta y corrupta de narcoterrorismo junto a la organización guerrillera colombiana y se cree que gestionó personalmente envíos de varias toneladas de cocaína producida por las FARC.

En desarrollo…

Maduro admitió públicamente la profunda inquietud que le embarga debido al aislamiento y las grietas internas dentro de su propio régimen.

Fue durante un discurso, transmitido en cadena nacional, en el que Nicolás Maduro se quejó amargamente de que algunos funcionarios de su círculo cercano «ya no le contestan el teléfono».

Esta declaración no solo destila frustración personal, sino que también es un claro indicio de la crisis de lealtad y cohesión que enfrenta.

Este episodio, cargado de simbolismo, ha generado serias dudas sobre la estabilidad del chavismo en un contexto de creciente presión interna y externa.

En su intervención, Maduro no solo expresó su malestar por la falta de comunicación con algunos de sus aliados, sino que también acusó a ciertos miembros de su entorno de «cobardía» y de no «decirle las cosas en la cara».

El líder del régimen venezolano lamentó el clima de desunión interna, afirmando que «la gente está huyendo» y que hay «cobardes escondidos y disfrazados» dentro de las filas del chavismo.

Estas palabras, pronunciadas en un tono que algunos observadores describieron como de pánico, sugieren que Maduro percibe una fractura significativa en la estructura de poder que lo ha sostenido hasta ahora.

Este tipo de declaraciones no son comunes en un narcodictador que, hasta el momento, ha proyectado una imagen de control absoluto y lealtad inquebrantable por parte de sus seguidores, incluso en las peores circunstancias.

La referencia a que sus propios funcionarios lo evaden refuerza la percepción de que el régimen está enfrentando un punto de inflexión.

Históricamente, la falta de respuesta o el distanciamiento de aliados claves ha sido un indicador clásico del colapso de gobiernos autoritarios, como se ha observado en otros contextos donde los regímenes pierden cohesión interna ante presiones políticas, económicas o sociales.

La intervención de Maduro se produce en un momento de extrema tensión para el régimen venezolano.

Sus declaraciones sobre la falta de comunicación con sus funcionarios reflejan no solo una deslealtad interna, sino también un creciente aislamiento tanto personal como político.

Según analistas, este tipo de comportamientos es típico de líderes autoritarios que, al enfrentar una crisis de legitimidad, comienzan a sospechar de todos a su alrededor.

La mención de «cobardes» y «traidores» sugiere que Maduro está consciente de que su base de apoyo -que incluye militares, funcionarios gubernamentales y líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)— se está debilitando.

Maduro ha dependido en gran medida del respaldo de las Fuerzas Armadas y de figuras claves como Diosdado Cabello y Padrino López para mantenerse en el poder.

Sin embargo, la creciente presión económica —con una inflación descontrolada y una economía colapsada—, junto con las sanciones y anenazas internacionales, está generando descontento incluso entre los sectores tradicionalmente leales.

La referencia a que «la gente está huyendo» podría interpretarse como una alusión a defecciones o al éxodo de funcionarios que buscan protegerse ante un posible colapso del régimen.

La historia reciente de los regímenes autoritarios indica que la pérdida de cohesión interna suele ser un precursor del colapso final.

Cuando los aliados cercanos comienzan a distanciarse, ya sea por miedo, desacuerdos ideológicos o cálculos de supervivencia, el líder queda cada vez más aislado, lo que debilita su capacidad de ejercicio del poder.

En el caso de Venezuela, la combinación de una crisis económica devastadora, una amenaza militar internacional y una oposición revitalizada está creando un entorno en el que incluso los pilares del chavismo se tambalean.

Las palabras de Maduro en esta intervención televisada no solo constituyen un lamento personal, sino también un indicio de que el régimen está en un punto crítico.

Aunque Maduro ha demostrado una cruel capacidad para aferrarse al poder a pesar de las adversidades, la percepción de que ahora ha perdido el control hasta de su propio entorno puede acelerar las tensiones internas y dar un nuevo y definitivo impulso a la oposición.

Omar González Moreno

Nicolás Maduro reafirmó este martes 19 de agosto que, según él, el mar Caribe es territorio soberano de Venezuela y no está bajo dominio de Estados Unidos.

La Patilla

«Ya la semana pasada en La Guaira, estuvimos condecorando y reconociendo al personal del Sebin frente a las olas del mar Caribe libre venezolano, mar Caribe que será siempre nuestro mar Caribe libre y soberano”.

Maduro también lanzó una advertencia al gobierno de Estados Unidos, insistiendo en la capacidad defensiva de Venezuela. “¿Ustedes recuerdan cuando decimos Venezuela tiene con qué? Que el mundo lo sepa, que lo sepan los imperios. Venezuela hoy más que nunca tiene con qué. Por eso estamos en paz y vamos a seguir en paz”, expresó, en un contexto de tensiones por el reciente despliegue de buques estadounidenses en la región.

Así mismo, confirmó la activación de la milicia a nivel nacional como parte de un plan defensivo. “Con el plan que estamos desarrollando de activación de la milicia a lo largo y ancho del país, de norte a sur, de este a oeste, y toda la capacidad siempre defensiva para que nadie toque a Venezuela, jamás”, señaló.

La declaración ocurre en medio de un ambiente de creciente tensión en el Caribe, tras la presencia militar de EEUU reportada en días recientes.

La magnitud de la operación quedó expuesta cuando, tras analizar los registros de la Autoridad Marítima de Panamá, Financial Times y C4ADS identificaron más de 30 petroleros hipotecados por un valor cercano a USD 1.000 millones. Estas embarcaciones, lejos de limitarse a transportar crudo de Malasia o Irak como se había declarado, movieron al menos 130 millones de barriles de petróleo —valorados en 9.600 millones de dólares— procedentes principalmente de Irán, Rusia y Venezuela, con destino casi exclusivo a China. El entramado, que involucró a compañías pantalla, directores chinos de bajo perfil y una red de hipotecas navales, revela la sofisticación alcanzada por los mecanismos de evasión de sanciones internacionales.

Infobae

La investigación de Financial Times y C4ADS detalla cómo, desde 2019, la firma panameña Ocean Glory Giant —presentada por el iraní Saeed Alikhani ante un abogado suizo en Zug— articuló un sistema de garantías hipotecarias sobre buques para asegurar el pago de cargamentos de crudo a compradores chinos. En vez de recurrir a cartas de crédito, imposibles de obtener por las restricciones bancarias derivadas de las sanciones estadounidenses, las hipotecas navales permitían a Ocean Glory reclamar la propiedad de los petroleros en caso de impago. El procedimiento, según el abogado suizo, era siempre idéntico: recibía un borrador del acuerdo, verificaba la ausencia de sanciones sobre las partes y firmaba el documento. En seis meses, gestionó hipotecas sobre al menos nueve buques antes de delegar la tarea en dos colegas, quienes continuaron la operación hasta 2023.

El análisis de los movimientos de los barcos, realizado por Financial Times y C4ADS, demostró que tras ser hipotecados, los petroleros comenzaron a transportar crudo iraní y, posteriormente, venezolano y ruso. Un ejemplo ilustrativo es el del buque Ceres I (antes Affluence), hipotecado por 24 millones de dólares y capaz de cargar más de 120 millones en petróleo. En noviembre de 2019, realizó una transferencia de casi 2 millones de barriles de crudo iraní en el Estrecho de Malaca, que luego entregó en China. De los 34 acuerdos hipotecarios firmados entre 2019 y 2023, al menos 19 se concretaron en septiembre o noviembre de 2022, coincidiendo con el auge de la llamada “flota oscura” que comenzó a mover petróleo ruso tras las sanciones occidentales a Moscú.

La estructura de propiedad de los buques añade otra capa de opacidad. Cada petrolero estaba registrado a nombre de una sociedad diferente, administrada por un director chino sin notoriedad pública. Cuando Financial Times visitó las direcciones declaradas en China, encontró personas ajenas a la industria naviera o sin conocimiento de los activos multimillonarios a su nombre. Sin embargo, los documentos hipotecarios revelan que varias de estas sociedades compartían números telefónicos y otros datos vinculados a individuos y entidades chinas sancionadas por Estados Unidos durante la administración de Donald Trump. En particular, ocho de las empresas propietarias de buques utilizaban el mismo número de teléfono chino, registrado a nombre de Li Yi, quien también figuraba en las listas de sancionados junto a Shen Luqian y la compañía Pegasus 88.

infografia

La red, según C4ADS, constituye “una de las mayores colecciones de buques de la flota oscura del mundo”, probablemente bajo el control de un único beneficiario final en China. La experta en riesgo marítimo de Vortexa, Claire Jungman, subraya que “es la primera vez que se documenta el uso de hipotecas navales como herramienta de evasión” y que la red demuestra la creciente audacia y sofisticación de estos esquemas, que operan en los márgenes del derecho marítimo, las finanzas y la geopolítica. Desde 2019, las redes iraníes de comercio petrolero se han descentralizado y sofisticado, apoyándose en empresas pantalla, intermediarios informales y registros dispuestos a ignorar irregularidades.

El contexto internacional explica la evolución de estos métodos. Desde 1979, el comercio de petróleo iraní —principal fuente de divisas del país— ha estado sometido a sanciones estadounidenses, endurecidas en 2012 por el embargo de la Unión Europea y recrudecidas en 2018, cuando Trump abandonó el acuerdo nuclear y eliminó las exenciones que permitían a países como China seguir comprando crudo iraní. En mayo de 2019, el entonces secretario de Estado Mike Pompeo advirtió: “Cualquier nación o entidad que interactúe con Irán debe actuar con cautela. Los riesgos simplemente no compensarán los beneficios”.

Pese a las advertencias, la red de Ocean Glory prosperó. El abogado suizo, que realizó comprobaciones básicas sin hallar motivos para rechazar a Alikhani como cliente, recuerda que la comunicación se realizaba principalmente por WeChat, a petición del iraní, quien argumentaba que “los chinos prefieren WeChat, así que usamos WeChat”. Para gestionar las hipotecas, el abogado constituyó una sociedad en las Islas Vírgenes Británicas y figuró como director desde mayo de 2019. La operativa continuó hasta octubre de ese año, cuando su firma prohibió a sus empleados actuar como directores en jurisdicciones offshore. Sus sucesores suizos mantuvieron el esquema hasta 2024, cuando uno de ellos se retiró por sospechas sobre la verdadera naturaleza de las transacciones.

La reacción de los implicados ha sido el silencio o la evasiva. Alikhani, contactado en Teherán, reconoció haber acudido al abogado suizo en 2019, pero sostuvo que el objetivo era estructurar garantías para operaciones de importación de medicinas y productos agrícolas, actividades permitidas bajo las normas estadounidenses. Rehusó identificar a su socio en Irán y negó que las hipotecas tuvieran relación con el comercio petrolero. Ocean Glory, sin presencia en internet, no respondió a los intentos de contacto. La firma legal que registró la compañía en Panamá en 2017 afirmó no haber sido representante legal ni haber participado en sus actividades comerciales.

Las consecuencias de la investigación han sido tangibles. Al menos 20 de los petroleros hipotecados, incluidos Skadi y Ceres I, han sido incorporados a las listas de sanciones estadounidenses por transportar crudo sancionado. En diciembre de 2024, Ocean Glory fue sancionada por poseer otro buque que habría trasladado petróleo iraní. Jungman, de Vortexa, la describe como “un ejemplo de manual de empresa pantalla iraní que se hace pasar por firma independiente”.

China, principal importador mundial de petróleo, nunca ha negado la compra de crudo sancionado, que abastece sobre todo a refinerías independientes conocidas como “teapots”. En 2023, el país importó 1,5 millones de barriles diarios de Irán y 2 millones de Rusia, lo que representa aproximadamente un tercio de sus importaciones totales. El Ministerio de Asuntos Exteriores en Beijing, en respuesta a Financial Times, reiteró su oposición a las sanciones unilaterales sin respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU y defendió la legalidad de la cooperación internacional con Irán.

El caso Ocean Glory ilustra cómo Irán no solo ha exportado su crudo, sino también su manual de evasión de sanciones, que ahora sirve de modelo para otros países bajo restricciones internacionales.

Ante el incremento de la presencia militar por parte de Estados Unidos en el Mar Caribe, el fan número 1 y único fan del superhéroe, Súper Bigote, Nicolás Maduro, ordenó un “despliegue táctico extraordinario” de miles de unidades de la Milicia Bolivariana armada y equipada con flotis de asalto y pelotas de playa bélicas para proteger el territorio marítimo venezolano. 

El Chigüire Bipolar

Un despliegue táctico de tal magnitud por parte de las fuerza armada venezolana responde al envío de 3 destructores de la marina estadounidense, 4 megazords y 2 Logan Paul en una operación para combatir el narcotráfico del Caribe, y coincide con la decisión de la Casa Blanca de aumentar la recompensa por la captura de  Maduro a 50 millones de dólares y por Elías Jaua a un cupón del 15% de descuento en Trader Joe’s. 

Vistiendo su traje de Labubu blindado, el ¿presidente? venezolano amenazó a su homólogo, Donald Trump: “Camaradas y camarados, rodilla en aguas, ha llegado la hora de defender el legado de Chávez, o sea, a mí,  y poner fin a los ataques del imperio norteamericano con nuestra gloriosa y ligeramente desnutrida milicia bolivariana. Que no se equivoque el señor Dolan Trom (sic) que a nuestros milicianos ya los hemos equipado con una arepa viuda y unos flotis tácticos de altísima tecnología para que nos defiendan cayéndole a palo esos débiles barcos gringos con sus sus armas de reglamento, los llamados r4m4s. También hemos desplegado más de tres colectivos en botes banana para que le den su merecido a estos imperialistas que solo quieren hacerle daño a Venezuela, inclusive, hemos dado la orden para que la brigada de tablas de natación alcance la máxima velocidad en combate. La verdad es que nada ni nadie va a detenernos”, concluyó Maduro mientras los militares que lo escuchaban salían corriendo a esconderse en los cientos de bunkers-polleras de Fuerte Tiuna.

El anuncio de Nicolás Maduro sobre el despliegue de 4,5 millones de milicianos para “proteger la nación” ya tiene varias contradicciones notables que exponen las falacias del chavismo.

La Patilla

Según Maduro, este contingente estaría listo para responder a supuestas amenazas, pero los datos electorales recientes cuestionan la veracidad de esa afirmación. Las actas proporcionadas por la oposición tras las elecciones del 28 de julio revelan que el chavismo obtuvo apenas 3,3 millones de votos, una cifra que contrasta drásticamente con la supuesta movilización de milicianos.

El régimen ha insistido en que este despliegue militar refuerza la seguridad nacional, pero el análisis de los números expone dudas. Incluso si se toman los resultados de las recientes elecciones municipales, donde el Consejo Nacional Electoral (CNE) reportó una participación de 6,273,531 votantes, la idea de que casi toda la población electoral forme parte de los milicianos resulta inverosímil.

Esto sugiere que la cifra de 4,5 millones podría ser más un ejercicio de propaganda que una realidad tangible, especialmente cuando la oposición ha denunciado manipulación en los datos oficiales.

La discrepancia entre los votos obtenidos y el número de milicianos anunciados pone en jaque la narrativa del chavismo, que históricamente ha utilizado a las milicias como símbolo de apoyo popular. El anuncio de Maduro llega en un contexto de creciente tensión regional, tras el aumento de la recompensa por su captura por parte de Estados Unidos.

Decenas de cubanos tomaron las calles de La Habana para protestar por la falta de agua potable, una crisis que se ha prolongado durante varios días y afecta a miles de familias en la capital.

Infobae

Vecinos del centro de la ciudad bloquearon la calle Reina para exigir a la dictadura de Miguel Díaz-Canel respuestas inmediatas y soluciones concretas a la escasez de este servicio básico.

La protesta fue documentada por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que reclamó respeto a los derechos fundamentales de la población en medio de una crisis social y económica cada vez más profunda.

Los derechos a la libre expresión y manifestación deben ser respetados. Los cubanos están cansados de la indiferencia ante la creciente pobreza en la que vive el país, que afecta al 89% de las familias”, publicó el organismo en su cuenta de X.

El OCDH señaló que las recientes manifestaciones reflejan la magnitud de las privaciones en la isla.

A este panorama se suma el informe oficial del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, publicado hace una semana, que atribuye la falta de agua a la sequía y a fallas en los sistemas de bombeo.

“El abasto de agua en el país atraviesa una situación crítica”, reconoció Antonio Rodríguez, presidente del Instituto, en declaraciones recogidas por el periódico estatal Granma. Según datos oficiales, la crisis golpea con especial dureza al oriente cubano.

Las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Ciego de Ávila figuran entre las más afectadas, con unas 860.000 personas privadas de abastecimiento regular de agua tras el bajo nivel en las represas y la prolongada falta de lluvias.

Rodríguez reconoció que aproximadamente 248.000 personas carecen de un suministro regular de agua, debido a que las fallas eléctricas afectan el funcionamiento de los equipos de bombeo. Vecinos de La Habana denunciaron que la situación se ha agravado desde el año pasado, cuando varios barrios permanecieron meses enteros sin el suministro del servicio.

La infraestructura deficitaria y las limitaciones para invertir en obras públicas han agudizado el problema del agua y los cortes eléctricos. Expertos independientes estiman que el régimen cubano necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para recuperar la red, afectada por décadas de uso, falta de mantenimiento y escasez de divisas para importar recursos necesarios.

La crisis también se extiende a productos básicos, medicinas y combustible. El país atraviesa una inflación elevada y una ola migratoria sin precedentes. El régimen cubano aplicó a fines de 2023 un plan de ajuste con nuevas restricciones al gasto público y aumentos selectivos de tarifas, además de la dolarización parcial de algunos sectores económicos.

El colapso de suministros y servicios tiene repercusiones directas sobre el consumo básico y la alimentación. Según un estudio de la ONG Food Monitor Programun cubano necesita al menos tres salarios medios para cubrir el costo de la canasta básica. La cifra resulta “inalcanzable” para la mayoría de las familias, concluyó el informe difundido a principios de agosto.

De acuerdo con el relevamiento, una pareja de adultos en La Habana requiere aproximadamente 41.735 pesos (347,7 dólares) para acceder a una dieta apenas suficiente, monto equivalente a casi 20 salarios mínimos vigentes en el país o dos años de pensión mínima.

El mismo estudio de Food Monitor Program relevó el consumo de 29 productos alimenticios fundamentales durante seis meses y detectó un alto grado de inseguridad alimentaria. Según los resultados, el 55,1% de la población consigue realizar tres comidas diarias, el 29% solo dos, el 11,9% “más de tres” y el 4% apenas una comida por día. Además, el 42,2% destina la totalidad de sus ingresos a la compra de alimentos.

La situación golpea especialmente a la población infantil. Según UNICEF en 2023, casi uno de cada diez niños cubanos vive en condiciones de “pobreza alimentaria severa”, lo que se traduce en acceso a únicamente uno o dos grupos de alimentos al día.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, insistió este martes 19 de agosto en su denuncia sobre la presencia de las guerrillas colombianas de la Segunda Marquetalia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en territorio venezolano, durante una reunión del Consejo de Ministros en Bogotá.

La Patilla

En respuesta a las declaraciones del líder chavista Diosdado Cabello, quien aseguró que las fronteras venezolanas están “cuidadas, atendidas y protegidas”, Petro afirmó contundentemente que “Diosdado dice que en Venezuela no están, sí están. Lo que he hecho es invitarlos a sacarlos, coordinando”.

El mandatario colombiano también expresó su preocupación por las estrategias militares de Estados Unidos en la región, advirtiendo sobre las graves consecuencias de una posible intervención en Venezuela. Según Petro, un escenario de este tipo podría sumir al país vecino en un conflicto similar al de Siria, afectando directamente a Colombia. “Los gringos están en la olla, se piensan que invadiendo Venezuela resuelven su problema, meten a Venezuela en el caso de Siria, solo que con el problema que arrastran a Colombia a lo mismo”, expresó.

En un tono reflexivo, Petro habló sobre la eventual salida de Nicolás Maduro del poder, comparándola con el fin de su propio mandato, limitado por la Constitución colombiana. “Yo voy a pasar aquí, Maduro va a pasar. Cualquiera que sea el año. El mío está fijado por la Constitución. Nosotros nos vamos el 6 de agosto, el 7 ya salimos de aquí”, señaló.

La Cuarta Flota de la Armada de los Estados Unidos es una entidad clave en las operaciones marítimas del hemisferio occidental, con un enfoque particular en el Caribe, América Central y América del Sur.

MFM

Desde su reactivación en 2008, esta flota ha asumido un papel estratégico en la seguridad regional, incluyendo la lucha contra el narcotráfico, como el combate al Cártel de los Soles, una organización criminal vinculada al tráfico de drogas.

Una flota sin buques permanentes: Ya activó tres, aquí su estructura

La Cuarta Flota, con base en la Estación Naval de Mayport, Jacksonville, Florida, no cuenta con buques asignados de forma permanente, una característica que la distingue de otras flotas estadounidenses. Según el sitio oficial de la Armada de EE. UU., opera como un comando operacional bajo el Comando Sur (USSOUTHCOM), coordinando buques, aviones y submarinos que ingresan a su área de responsabilidad. Esta área abarca el Caribe, América Central, América del Sur y las aguas circundantes del Atlántico y el Pacífico, entre los meridianos 30° y 92° oeste.

Los activos bajo su mando varían según la misión. Por ejemplo, en el despliegue de Southern Seas 2024, la Cuarta Flota coordinó el portaaviones USS George Washington (CVN 73), el destructor USS Porter (DDG 78), y el buque logístico USNS John Lenthall (T-AO-189). Estos buques, junto con otros como el USS Kearsarge o el buque hospital USNS Comfort, son asignados temporalmente según las necesidades operativas, lo que otorga a la flota una flexibilidad única.

Capacidades multidimensionales: Más allá del combate

Las capacidades de la Cuarta Flota son amplias y multifacéticas, diseñadas para abordar tanto amenazas militares como desafíos no convencionales. Según un informe del Comando Sur, la flota se especializa en:

  • Control marítimo: Buques como los destructores de clase Arleigh Burke, equipados con el sistema Aegis, ofrecen defensa antiaérea, antisubmarina y de superficie, además de capacidades ofensivas con misiles Tomahawk.
  • Interdicción marítima: La flota colabora con la Guardia Costera de EE. UU. para interceptar cargamentos de drogas, siendo responsable del 80% de las incautaciones marítimas de narcóticos en la región, según datos del Departamento de Defensa.
  • Asistencia humanitaria: La Cuarta Flota ha participado en misiones de respuesta ante desastres, como el huracán Félix en Nicaragua (2007), donde el USS Wasp entregó miles de kilos de suministros, o el terremoto en Perú (2007), donde equipos médicos de la flota brindaron atención a víctimas.
  • Cooperación internacional: Ejercicios como Unitas y Panamax fortalecen la interoperabilidad con armadas de países como Brasil, Chile y Colombia.

Estas capacidades reflejan un enfoque integral que combina poder militar con operaciones de soft power, como la asistencia humanitaria, para proyectar influencia en la región.

Operaciones en el Caribe: Un escenario estratégico

El área de operaciones de la Cuarta Flota es estratégica debido a su proximidad a rutas comerciales clave, como el Canal de Panamá, y a su rol en la seguridad marítima del Caribe. Según el Departamento de Defensa, la flota supervisa aproximadamente 11.2 millones de kilómetros cuadrados, abarcando 31 países y territorios. Sus operaciones incluyen patrullajes, ejercicios multinacionales y misiones antidrogas, especialmente en el Caribe meridional, una región crítica para el tráfico ilícito.

En 2025, la Cuarta Flota intensificó sus despliegues en el Caribe, incluyendo buques como el USS Gravely (DDG-107), USS Jason Dunham (DDG-109) y USS Sampson (DDG-102), junto con aviones de reconocimiento P-8 Poseidon y submarinos de ataque. Estas operaciones, coordinadas por el Comando Sur, buscan contrarrestar el tráfico de drogas y reforzar la presencia estadounidense en el hemisferio occidental.

La lucha contra el Cártel de los Soles comienza

El Cártel de los Soles, una organización narcotraficante con supuestos vínculos con altos oficiales militares, es un objetivo prioritario para la Cuarta Flota. Según un informe del Departamento de Justicia de EE. UU., este cártel ha traficado cientos de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos durante las últimas dos décadas, utilizando infraestructura militar para mover cargamentos sin inspección. La Administración de Control de Drogas (DEA) estima que ha incautado 30 toneladas de cocaína vinculadas a esta red, destacando su impacto en el narcotráfico regional.

En 2025, la administración estadounidense designó al Cártel de los Soles como una organización terrorista extranjera, lo que otorga al Pentágono autoridad para emplear fuerza militar contra sus operaciones. Según CNN, más de 4,000 marines y marineros, junto con el Grupo Anfibio USS Iwo Jima, fueron desplegados en el Caribe para interceptar rutas de suministro y neutralizar alijos de drogas. Este despliegue incluye destructores, un submarino nuclear y aviones espía, lo que refleja una estrategia de demostración de fuerza para disuadir a las redes criminales.

La Cuarta Flota colabora estrechamente con la Guardia Costera en estas operaciones, ya que los marines no están entrenados específicamente para interdicciones antidrogas. Según Reuters, la flota ha intensificado la vigilancia aérea y marítima, utilizando tecnología como los aviones P-8 Poseidon para recolectar inteligencia en tiempo real. Estas acciones forman parte de una política más amplia para limitar el narcotráfico y la migración ilegal, según un memorando del Departamento de Defensa firmado por el secretario Pete Hegseth.

Cooperación regional y controversias

La Cuarta Flota no opera sola. Ejercicios como Caraibes 2022, realizados en el Caribe con países como Francia, Canadá y Colombia, demuestran su compromiso con la interoperabilidad regional. Según Diálogo Américas, estos ejercicios simulan respuestas a desastres naturales y fortalecen la capacidad colectiva para enfrentar crisis humanitarias, un componente clave de las operaciones de la flota.

Sin embargo, la reactivación de la Cuarta Flota en 2008 generó críticas en algunos países latinoamericanos, que la percibieron como una respuesta a la creciente influencia de China y Rusia en la región, según un análisis de la Universidad de Navarra. Aunque el Comando Sur enfatiza que su enfoque es la cooperación y la lucha contra el crimen organizado, algunos gobiernos han cuestionado la presencia militar estadounidense, argumentando que podría violar la soberanía nacional, según la Organización de las Naciones Unidas.

Un futuro de seguridad y cooperación

La Cuarta Flota de EE. UU. representa una herramienta estratégica para abordar desafíos complejos en el Caribe y América Latina, desde el narcotráfico hasta la asistencia humanitaria. Su rol en la lucha contra el Cártel de los Soles subraya su importancia en las políticas de seguridad nacional de EE. UU., combinando tecnología avanzada, cooperación internacional y despliegues tácticos. A medida que la región enfrenta amenazas transnacionales, la flexibilidad y capacidades de la Cuarta Flota seguirán siendo cruciales para promover la estabilidad y la seguridad marítima.

El gobierno de Estados Unidos anunció este martes que está dispuesto a “usar todo su poder” para detener el tráfico de drogas hacia su territorio, tras el despliegue de tres buques de guerra con 4.000 soldados estadounidenses en el Caribe, cerca de las costas de Venezuela.

EFE

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró en conferencia de prensa que el presidente Donald Trump “está preparado para frenar el narcotráfico y llevar a los responsables ante la Justicia”.

Cuestionada acerca del refuerzo militar en la zona, Leavitt aseveró que “el régimen de (Nicolás) Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela. Es un cartel del narcotráfico, según la opinión de la Administración Trump. Maduro no es un presidente legítimo. Es un líder fugitivo de este cartel, acusado en EEUU de tráfico de drogas al país”. El despliegue militar contempla la presencia de submarinos nucleares, aviones de reconocimiento P8 Poseidon, varios destructores y al menos un barco de guerra equipado con misiles.

El viernes pasado, la cadena CNN reportó, citando fuentes del Departamento de Defensa, que el objetivo principal de esta maniobra es “combatir a los carteles del narcotráfico, además de reforzar su presencia con aviones, barcos y lanzamisiles”, en un área estratégica próxima a las rutas del tráfico ilegal de drogas hacia territorio estadounidense.

Según la información facilitada por la Casa Blanca, la Administración de Trump considera que las fuerzas estadounidenses están listas para actuar con todos los recursos disponibles y frenar la “entrada masiva de drogas” en el país. “El presidente ha sido muy claro y consecuente con respecto a Venezuela. Está preparado para usar todo el poder estadounidense para detener la entrada de drogas en nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”, respondió Leavitt al ser consultada sobre un eventual despliegue de tropas en territorio venezolano.

En respaldo a esta estrategia, hace unas semanas se difundió una carta del secretario de Defensa, Pete Hegseth, donde se reinterpretaron de manera amplia las competencias tradicionales del Ejército de Estados Unidos, señalando que estas incluyen “sellar las fronteras, repeler toda forma de invasión, incluida la inmigración masiva, el tráfico de drogas, el contrabando de seres humanos y otras actividades criminales”.

La operación militar ha generado reacciones inmediatas de dictaduras de la región. El régimen de Cuba denunció que la presencia militar estadounidense “forma parte de una agenda corrupta” del secretario de Estado, Marco Rubio, y exigió respetar la región como “una zona de paz”. La Cancillería cubana, a través de un comunicado, demandó el cese de las acciones que ponen en riesgo la estabilidad del área caribeña.

Ante esta situación, Caracas movilizó a millones de milicianos en el país, justificando la medida como parte de un “plan de paz” frente a posibles amenazas externas. El régimen chavista emitió un comunicado el martes, asegurando que “las amenazas de Estados Unidos no solo afectan a Venezuela, sino que ponen en riesgo la paz y estabilidad de toda la región, incluyendo la Zona de Paz declarada por la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), espacio que promueve la soberanía y la cooperación entre los pueblos latinoamericanos”.

Las tensiones se han profundizado en las últimas semanas a raíz de nuevas acusaciones de Washington contra Maduro y su entorno. Según la Fiscalía de Estados Unidos, la Administración de Control de Drogas (DEA) ha incautado 30 toneladas de cocaína presuntamente vinculadas a Maduro y sus socios, y otras siete toneladas relacionadas directamente con la figura presidencial venezolana. Además, la incautación de activos suma más de 700 millones de dólares, incluyendo dos aviones privados, nueve vehículos y otros bienes.

A principios de este mes, el gobierno estadounidense aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la detención de Nicolás Maduro, duplicando así la cifra anunciada a principios de año.

El despliegue militar, la escalada de acusaciones y la respuesta de los países de la región configuran un escenario de creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con repercusiones directas en la cooperación regional y la estabilidad del Caribe.

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