Armando Esteban Quito

El sobrevuelo de un bombardero B-2 Spirit y cuatro cazas F-35 marcó el inicio de una cumbre sin precedentes entre Donald Trump y Vladimir Putin en la base aérea Elmendorf-Richardson de Alaska, donde ambos mandatarios se dieron la mano antes de iniciar negociaciones sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania. La escena captó la atención mundial al reunir por primera vez a los presidentes en territorio estadounidense para debatir las condiciones de un posible acuerdo de paz, bajo estrictos despliegues militares y en un clima de máxima tensión internacional.

AP

El presidente estadounidense descendió del Air Force One y aplaudió la llegada de Putin, quien cruzó una alfombra roja hasta un escenario con las palabras “Alaska 2025″. Observados por militares formados, ambos líderes intercambiaron dos apretones de manos antes de dirigirse juntos al vehículo presidencial, bajo el estruendo de los aviones estratégicos cuyo diseño remite a los días más intensos de la Guerra Fría.

La base Elmendorf-Richardson, estratégico enclave militar desde el siglo XX, reforzó el simbolismo del encuentro con la exhibición de aviones como el B-2 Spirit, que jugó un papel clave en los recientes ataques contra instalaciones nucleares iraníes, y para los modernos F-22 y F-35, cuya presencia remarcó el mensaje de fuerza y vigilancia de Estados Unidos. Estos sistemas fueron desarrollados específicamente para contrarrestar la amenaza rusa durante décadas de rivalidad internacional.

Durante la llegada, reporteros preguntaron en voz alta: “Presidente Putin, ¿va a dejar de atacar a civiles?”. El mandatario ruso, sin responder, gesticuló llevándose la mano al oído, mientras ambos líderes abordaban la limusina presidencial para dirigirse hacia las reuniones bilaterales programadas.Así recibió Trump a Putin en Alaska

De acuerdo a la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la reunión que originalmente iba a ser privada terminó por ampliarse a un formato de tres participantes por delegación. Estados Unidos sumó al secretario de Estado Marco Rubio y al enviado especial Steve Witkoff, mientras Rusia incorporó a sus principales diplomáticos. Esta decisión refleja una postura más reservada de la administración Trump respecto a sus anteriores encuentros con Putin, como el realizado en Helsinki en 2018.

Ambos jefes de Estado tienen previsto informar sobre el desarrollo de la cumbre en una conferencia de prensa conjunta. The New York Times informó que una de las prioridades de Trump es explorar un acuerdo de paz que ponga fin a los enfrentamientos en territorio ucraniano, abriendo la posibilidad de extender garantías de seguridad a Ucrania en alianza con países europeos, pero fuera del paraguas de la OTAN.

El mandatario estadounidense manifestó a la prensa su intención de permitir que el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, participe en un futuro diálogo tripartito si progresan las negociaciones. No obstante, la representación ucraniana, excluida en esta primera instancia, ha mostrado su reticencia y preocupación, subrayando que cualquier acuerdo sin presencia de Kiev podría alterar la política occidental de “nada sobre Ucrania sin Ucrania”.

De fondo, persisten diferencias sustanciales entre Moscú y Kiev sobre el alcance de un posible armisticio. Rusia exige la cesión de territorios y el cese de los suministros militares occidentales, puntos que tanto Ucrania como sus aliados han rechazado categóricamente. Putin insiste en un pacto integral que reconozca los avances rusos y limite la aproximación ucraniana a la OTAN, mientras las pérdidas humanas y materiales siguen creciendo a lo largo de más de 1.000 kilómetros de línea de combate.

La base Elmendorf-Richardson, situada a menos de 5 kilómetros de la frontera marítima con Rusia, aún cumple funciones de defensa frente a incursiones aéreas rusas y remite a la vigencia de las tensiones bilaterales. La reunión se desarrolla bajo estrictas medidas de seguridad, lo que permite a los presidentes deliberar sin la presión de protestas y con la presencia de asesores militares clave, incluido el comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, Alexus Grynkewich.

La imagen fue impactante: un Vladimir Putin sonriente, mirando por la ventana de la limusina blindada del presidente Donald Trump mientras pasaban frente a un grupo de cámaras en la pista de aterrizaje en Alaska.

Por: Kevin Liptak – CNN

Hasta ahora, el lenguaje corporal en la cumbre del viernes ha sido todo menos gélido.

Cuando Putin se acercaba a Trump sobre la alfombra roja, el presidente de Estados Unidos le dio un par de palmadas para darle la bienvenida a suelo estadounidense por primera vez en 10 años. Los dos se dieron la mano y caminaron juntos hacia la limusina de Trump.

Más tarde, mientras se sentaban para su reunión, tanto Trump como Putin ofrecieron algunas sonrisas, aunque Trump tenía el rostro mayormente serio.

El presidente ruso es conocido por transmitir su estado de ánimo a través de su postura. Expresidentes estadounidenses han comentado sobre su hábito de encorvarse en su silla mientras ellos hablan, como señal de desinterés.

En Alaska no estaba encorvado. En cambio, se sentó hacia adelante en su silla mientras comenzaba la reunión, con las manos entrelazadas, mientras las cámaras disparaban y los reporteros gritaban preguntas que no fueron respondidas.

Con un apretón de manos en la pista de aterrizaje de la base de la Fuerza Aérea Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, iniciaron este viernes una muy anticipada cumbre en la que está en discusión la actual guerra en Ucrania y las posibilidades de un cese al fuego.

Luego de intercambiar saludos, los mandatarios posaron brevemente ante la prensa y se marcharon juntos en una limusina para acudir a su reunión a puerta cerrada.

Durante el encuentro, ambos mandatarios están acompañados de dos asesores cada uno.

A Trump lo acompañan el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial, Steve Witkoff.

En el caso de Rusia, se trata del ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, y el asesor de política exterior, Yuri Ushakov.

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos van a desplegar más de 4.000 infantes de Marina y marineros en las aguas que rodean América Latina y el Caribe como parte de una iniciativa intensificada para combatir los cárteles de la droga, según informaron dos funcionarios de Defensa estadounidenses a CNN, una drástica demostración de fuerza que proporcionará al presidente una amplia gama de opciones militares en caso de que desee actuar contra los cárteles.

CNN

El despliegue del Iwo Jima Amphibious Ready Group (ARG) y de la 22.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU, por sus siglas en inglés) al Comando Sur de Estados Unidos, que no se había informado anteriormente, forma parte de un reposicionamiento más amplio de los activos militares en el área de responsabilidad del Comando Sur que se ha llevado a cabo durante las últimas tres semanas, según uno de los funcionarios.

También se están asignando al Comando Sur de Estados Unidos un submarino de ataque de propulsión nuclear, aviones de reconocimiento P8 Poseidon adicionales, varios destructores y un crucero lanzamisiles guiados como parte de la misión, según informaron los funcionarios.

Una tercera persona familiarizada con el asunto dijo que los activos adicionales “tienen como objetivo hacer frente a las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos por parte de organizaciones narcoterroristas especialmente designadas en la región”.

El viernes, la Marina de Estados Unidos anunció el despliegue del USS Iwo Jima, el 22.º MEU y los otros dos buques del Grupo Anfibio de Respuesta —el USS Fort Lauderdale y el USS San Antonio—, pero no reveló su destino.

Uno de los funcionarios destacó que, por ahora, el refuerzo militar es principalmente una demostración de fuerza, destinada más a enviar un mensaje que a indicar cualquier intención de llevar a cabo ataques precisos contra los cárteles. Sin embargo, también ofrece a los mandos militares estadounidenses —y al presidente— una amplia gama de opciones en caso de que Trump ordene una acción militar. El ARG/MEU, por ejemplo, también cuenta con un elemento de combate aéreo.

El despliegue de la Unidad Expedicionaria de la Marina, sin embargo, ha suscitado inquietudes entre algunos funcionarios de defensa, que temen que los infantes de Marina no estén capacitados para llevar a cabo operaciones de interceptación de drogas y lucha contra el narcotráfico. Si eso forma parte de su misión, tendrán que depender en gran medida de la Guardia Costera, según afirmaron los funcionarios.

Estas unidades expedicionarias han desempeñado un papel fundamental en el pasado en el apoyo a operaciones de evacuación a gran escala; por ejemplo, una estuvo estacionada durante meses en el Mediterráneo oriental, en medio de las tensiones entre Israel, Hamas e Irán.

Un funcionario de la Marina dijo a CNN que la unidad de expedición “está lista para ejecutar órdenes legales y apoyar a los comandantes combatientes en las necesidades que se les soliciten”.

Las fuerzas estadounidenses desplegaron destructores en las zonas cercanas a la frontera entre Estados Unidos y México en marzo para apoyar la misión de seguridad fronteriza del Comando Norte de Estados Unidos y reforzar la presencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Sin embargo, los recursos adicionales que se están trasladando ahora dependerán del Comando Sur de Estados Unidos y están destinados a apoyarlo durante al menos los próximos meses, según uno de los funcionarios.

CNN informó anteriormente que un memorándum firmado por el secretario de Defensa Pete Hegseth a principios de este año afirmaba que la “prioridad principal” del Ejército estadounidense es defender el territorio nacional, y ordenaba al Pentágono “cerrar nuestras fronteras, repeler cualquier forma de invasión, incluyendo la migración masiva ilegal, el tráfico de drogas, el tráfico y la trata de personas y otras actividades delictivas, y deportar a los extranjeros ilegales en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional”.

El mismo memorándum también solicitaba formalmente a los funcionarios del Pentágono “opciones militares creíbles” para garantizar el acceso sin restricciones de Estados Unidos al canal de Panamá, informó CNN en ese momento.

El presidente ruso Vladimir Putin llegó este viernes (15.08.2025) a una base militar en Alaska para una cumbre con su homólogo estadounidense Donald Trump sobre la invasión rusa de Ucrania.

DW

El encuentro en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson es el primero del líder del Kremlin en territorio occidental tras el inicio de la guerra de Ucrania en febrero de 2022.

Putin caminó hacia Trump sobre una alfombra roja y ambos dirigentes se dieron un apretón de manos. Acto seguido se dieron un segundo apretón de manos antes de subir juntos a la limosina presidencial.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció que en la reunión también participarán el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial Steve Witkoff.

Putin estará acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, y el asesor de asuntos exteriores Yuri Ushakov.

Las conversaciones se centrarán en conseguir un posible alto al fuego en Ucrania, mientras que la contraparte rusa podría intentar conseguir concesiones territoriales en el este ucraniano.

En un intento por influir en el resultado de la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en Alaska el viernes 15 de agosto, destacados líderes europeos mantuvieron una videollamada con el mandatario estadounidense, mientras Alemania recibía en Berlín al presidente ucraniano,  Volodimir Zelenski.

DW

La presidenta de la Comisión EuropeaUrsula von der Leyen, publicó en X que Europa, Estados Unidos y la OTAN«reforzaron el terreno común para Ucrania” y que mantendrán una estrecha coordinación.

La intervención diplomática de la UE buscaba transmitir a Trump el deseo colectivo del bloque por la paz, pero también informarle de los presuntos objetivos de su homólogo ruso y advertirle contra la posibilidad de ceder territorio ucraniano en las conversaciones.

Había cierta esperanza de que los aliados europeos hubieran logrado convencer a Trump de no vender los intereses ucranianos y europeos. Sin embargo, como permanecerán lejos mientras Trump y Putin mantengan conversaciones a puerta cerrada en Alaska, persisten las tensiones sobre lo que pueda suceder.

¿Qué espera Europa de las conversaciones Trump-Putin?

Durante la llamada a Trump, Ucrania y sus aliados europeos señalaron que querían un alto el fuego antes de iniciar cualquier negociación con Rusia. El presidente estadounidense parece haber tomado nota, aunque no lo considera una condición previa: cree que un alto el fuego «sería un gesto de buena voluntad por parte de Rusia”, informó CNN.

Aunque Trump se reúne con Putin sin Zelenski en Alaska, insinuó que podría celebrarse pronto una reunión trilateral que incluya al presidente ucraniano. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que esa reunión a tres podría realizarse en un país neutral en Europa después del cara a cara en Alaska.

Trump había dicho antes que podría ser necesario intercambiar algo de territorio para acabar con la guerra. Pero, tras hablar con los europeos, afirmó que no se harían concesiones de ese tipo sin que Zelenski estuviera presente.

Y, aunque Trump sigue oponiéndose a que Ucrania se una a la OTAN —algo que Kiev ha considerado durante mucho tiempo esencial como garantía de seguridad—, expertos sugieren que Estados Unidos podría estar más abierto a ofrecer otro tipo de garantía para disuadir futuras agresiones rusas. «La naturaleza de las garantías de seguridad de Estados Unidos y sus contribuciones prácticas estaría sujeta a futuras negociaciones”, comenta a DW Kristine Berzina, investigadora sénior en Washington D. C. del German Marshall Fund (GMF).

Europa quiere que Rusia pague, y que Trump se asegure de ello

Ucrania y la UE también esperan que Estados Unidos pida a Rusia que pague parte de la enorme factura de reconstrucción como parte de futuras negociaciones. Se estima que reparar los daños causados por los bombardeos rusos en Ucrania costará entre 500 000 millones y un billón de dólares.

Kiev y sus aliados sostienen que parte de esa suma debería salir de los activos rusos congelados, unos 200 000 millones de euros localizados principalmente en Bélgica, sobre todo en un banco llamado Euroclear. También se busca que el presidente Trump exija la devolución de miles de niños ucranianos secuestrados por Rusia, así como de prisioneros de guerra ucranianos. El bloque confía además en que Estados Unidos endurezca su postura e imponga sanciones secundarias a Rusia si el presidente ruso se niega a cesar el fuego.

¿Y qué teme Europa?

Pese a cierto alivio tras la llamada, todavía hay temores de que Putin pueda superar a Trump en astucia.
Europa enfrenta un escenario complicado si Putin convence a Trump de cortar el suministro de armas a Ucrania —incluso a través de socios europeos— y de suspender el intercambio de inteligencia, ya que Ucrania necesita tanto el equipamiento militar estadounidense como la información de reconocimiento.

Otro temor europeo es que Estados Unidos retire sus activos del continente y debilite la alianza. «Rusia quiere expulsar a Estados Unidos de Europa del Este y afirmar su dominio militar. Putin podría usar esta reunión para alentar a Estados Unidos a retirar tropas de Europa”, dice Rafael Loss, investigador del European Council on Foreign Relations (ECFR). Una posibilidad preocupante, ya que «Estados Unidos ya está revisando su despliegue global de fuerzas». «En ese caso, ante todo, los europeos tendrían que reforzar sus propias defensas» en los países de Europa del Este, añade Loss.

«Se prevén reducciones de tropas estadounidenses, aunque el alcance de la retirada aún no está claro”, dice, por su parte, Kristine Berzina, del GMF. «Pero, por supuesto, este proceso ocurre al mismo tiempo que toman forma las negociaciones entre Ucrania y Rusia. Será complicado para Estados Unidos retirar tropas de Europa si quiere enviar a Rusia la señal de que está profundamente comprometido con la seguridad europea».

Donald Trump y Vladimir Putin se encuentran hoy en la base Elmendorf-Richardson para definir el futuro de la guerra que enfrenta a Ucrania con Rusia.

Por: Román Lejtman – Infobae

Si la Cumbre de Alaska funciona, Trump tiene previsto convocar a Volodimir Zelensky para avanzar en un cónclave tripartito con Putin, que serviría para establecer una hoja de ruta hacia un armisticio final entre Kyiv y Moscú.

En caso contrario, si el encuentro a solas es un fracaso, Trump ya anticipó que haría sin dudar un segundo.

“Soy presidente y no se va a andar con rodeos. En los primeros dos, tres, cuatro o cinco minutos sabré si vamos a tener una buena o mala reunión”, afirmó ayer Trump.

Y añadió: “Si es una mala reunión, terminará muy rápido, y si es una buena reunión, terminaremos logrando la paz en un futuro muy cercano”.

El resultado del cónclave depende del presidente de la Federación Rusa. Putin exige que Ucrania ceda la soberanía de Donetsk, Luhansk, Kherson, Zaporizhzhia y la península de Crimea para acordar un armisticio con Ucrania.

Una pretensión territorial que Zelensky, Europa y ahora el propio Trump rechaza. Entonces, a Putin sólo le queda aplacar sus exigencias para evitar que el presidente de Estados Unidos concluya la reunión, convoque a su conferencia de prensa y vuelva encendido a Washington.

No es que Trump descarte la cesión de territorios de Ucrania a Rusia para sellar la paz, pero el líder republicano ya consensuó con Emmanuel Macron-Francia-, Friedrich Merz-Alemania-,Georgia Meloni-.Italia-, Keir Starmer-Reino Unido- y Zelensky, que ese movimiento diplomático no debe significar un botín de guerra para el Kremlin.

Putin ya sabe de las líneas rojas que fijará Trump para enmarcar la reunión en la base Elmendorf-Richardson, y por la delegación que designó para su encuentro con el presidente de Estados Unidos, hay una apuesta explícita a un eventual acuerdo que permita una tregua en Ucrania.

Putin llegará a Alaska junto a Yuri Ushakov, asesor en política internacional; el canciller Serguéi Lavrov; el ministro de Defensa, Andréi Beloúsov; el titular de Finanzas, Antón Siluanov; y el enviado especial para cooperación económica con Estados Unidos, Kiril Dmitriev.

Siluanov y Dimitriev fueron clave en la nomenclatura rusa al momento de diseñar estrategias geoeconómicas destinadas a replicar las sanciones que impusieron Estados Unidos y Europa como consecuencia de la invasión del Ejército Rojo a Ucrania.

Putin flanqueado por Siluanov y Dimitriev, cuando la reunión incluya a funcionarios de ambos gobiernos, significa que el presidente de Rusia llegó a Alaska para negociar un acuerdo global que incluya el levantamiento de las sanciones económicas y financieras contra el Kremlin.

Trump también hace una apuesta política en la Cumbre de Alaska.

El presidente de Estados Unidos se ha puesto en el centro del escenario mundial alegando que es un peacemaker que merece el próximo Premio Nobel de la Paz.

De hecho, hace unas semanas, Trump llamó por teléfono a Jens Stoltenberg -ministro de Finanzas de Noruega- para preguntarle sobre las condiciones para recibir el Premio Nobel.

En este contexto, la Casa Blanca adelantó Infobae que Trump estaría acompañado por Marco Rubio -secretario de Estado-, Scott Bessent -secretario del Tesoro-; Howard Lutnick -secretario de Comercio-, John Ratcliffe -director de la CIA-la jefa de Despacho, Susie Wiles, Steve Witkoff, enviado especial para Rusia.

Una comitiva oficial que reúne a funcionarios muy poderosos de la administración republicana.

Pese a su cautela natural, Trump aseguró ayer que hay una posibilidad del 75 por ciento respecto a avanzar en las negociaciones para firmar un armisticio entre Ucrania y Rusia.

Y si ese porcentaje se corona, el presidente de Estados Unidos no descarta convocar a continuación a otra cumbre junto a Putin y Zelensky.

“La segunda reunión será muy importante, porque será una reunión en la que llegarán a un acuerdo (se refiere a Putin y Zelensky).Y no quiero usar la palabra ‘repartir’, pero, como saben, hasta cierto punto, no es un mal término, ¿de acuerdo?”, dijo Trump.

Y remató: “Lo único que quiero hacer es sentar las bases para la próxima reunión, que debería celebrarse pronto. Me gustaría que se concretara, tal vez en Alaska”.

A diferencia de Trump, que tiene una perspectiva realista, Putin ofrece una mirada voluntarista respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz.

Estados Unidos esta haciendo “esfuerzos bastante vigorosos y sinceros para detener las hostilidades, resolver la crisis y alcanzar acuerdos que sirvan a los intereses de todas las partes involucradas en este conflicto”, sostuvo Putin durante una reunión con asesores en el Kremlin el jueves.

El presidente de Rusia siempre demostró su capacidad para aprovechar los espacios públicos. La cumbre es pura ganancia para Putin: desde la invasión del Ejército Rojo a Ucrania, estuvo aislado en Moscú y bajo permanente investigación por crímenes de guerra.

Y ahora, por decisión de la Casa Blanca, vuela a Alaska, se reúne con Trump y será breaking news en todos los medios del planeta.

A las 11.30 -hora de Alaska- está previsto que se saluden Trump y Putin en la base Elmendorf-Richardson. A continuación, los dos presidentes tendrán una reunión a solas. Y si todo funciona, habrá un desayuno de trabajo de Trump, Putin y sus respectivas comitivas.

Rusia invadió Ucrania y provocó una guerra en Europa que ya causó miles de muertos. Hoy Trump y Putin tienen la posibilidad de definir el futuro de un conflicto que afecta el tablero mundial.

Rusia eleva las provocaciones previas a la cumbre de Alaska. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, arribó al estado estadounidense llevando puesta una camiseta con la inscripción “URSS”, acción interpretada como una provocación en el contexto del encuentro entre Estados Unidos y Rusia.

Infobae

Lavrov, conocido en Occidente por su perfil pragmático, ha asumido en los últimos tiempos las posturas más radicalizadas del Kremlin y adopta un discurso cada vez más desafiante, usando la ironía y la burla.

La vestimenta de Lavrov alude a la narrativa sostenida por el Kremlin sobre las relaciones entre Rusia y Ucrania. El presidente Vladimir Putin ha reiterado que ambos pueblos forman “un solo pueblo”, negando la legitimidad e integridad de Ucrania y promoviendo una idea de unidad bajo la influencia rusa.

Varios miembros de la delegación rusa en Alaska, incluido Lavrov, iniciaron sus trayectorias durante la Unión Soviética y la oposición los ha acusado de conservar una perspectiva de corte imperialista soviético.

En los territorios ucranianos bajo ocupación rusa, las autoridades alineadas con Moscú derribaron monumentos que recordaban el sufrimiento ucraniano bajo el dominio soviético, como los dedicados a las víctimas del Holodomor, la hambruna que causó millones de muertes en la Ucrania de los años 30.

El ex ministro de Asuntos Exteriores de Lituania Gabrielius Landsbergis comentó en X sobre la remera de Lavrov: “‘Simplemente dennos la mitad de Ucrania y prometemos que nos detendremos’, dice el negociador que viste una sudadera de la URSS”.

Blogueros rusos en Telegram identificaron la prenda, que tiene un valor de 120 dólares, como un producto de Selsovet, marca basada en Chelyabinsk dedicada a ropa de “herencia soviética”.

Estos gestos de Lavrov forman parte de una secuencia de provocaciones rusas antes de la cumbre, que buscan inquietar a Ucrania y sus socios europeos. Previamente, la editora en jefe de RTMargarita Simonyan, informó que a los periodistas rusos que viajaban a Alaska se les ofreció pollo Kiev.

Otros comentaristas rusos explotaron la anécdota del menú. Sergei Markov, aliado del Kremlin, escribió: “Putin y Trump deberían convertir a Zelensky en un gallina de Kiev. En el Kremlin sobra humor”.

La vida de Gail Lane cambió de forma abrupta hace diez años en Victoria, Columbia Británica, Canadá, cuando un trastorno autoinmune dejó sus córneas tan dañadas que perdió la visión.

Por: Cecilia Castro – Infobae

La ceguera supuso redefinir su cotidianidad y depender de servicios, como una app que facilita que otras personas la guiaran a la hora de elegir ropa o moverse por casa.

La rutina encontró nuevos significados cuando Lane conoció a Phil, su actual pareja, y a Piper, un labrador negro entrenado como perro de asistencia. En ese período, Lane se adaptó a su entorno con herramientas de accesibilidad, afrontando las limitaciones que suponía no reconocer colores, rostros o movimientos.

“Fue triste. Pensé en todas las cosas que de repente no podía ver, y me preguntaba si alguna vez podría volver a verlas”, relató Lane al diario canadiense CBC.

Un procedimiento insólito y pionero: la cirugía

La denominación médica de la técnica que le devolvió la capacidad de ver es osteo-odonto keratoprosthesis (OOKP), globalmente conocida como “tooth-in-eye surgery”. Según un artículo divulgado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIHanteriormente, “es el tratamiento ideal para pacientes con enfermedades corneales inflamatorias terminales, en la que se utiliza una porción de diente junto con hueso para sostener un cilindro óptico y restaurar la visión”.

Este método, adoptado en Canadá por el oftalmólogo Dr. Greg Moloney del Mount Saint Joseph Hospital de Vancouver, consiste en emplear un diente del propio paciente como soporte para un lente prostético. Lane forma parte de un reducido grupo de tres pacientes canadienses que se han sometido a este enfoque en el país.

El proceso se inicia con la extracción de un diente, que es preparado en una placa pulida y perforada para alojar un dispositivo óptico. Ese conjunto se implanta luego durante varios meses en la mejilla para que se recubra de tejido conectivo y vasos sanguíneos.

Posteriormente, la unidad (diente y tejido) se traslada al ojo afectado, donde se inserta mediante una cirugía que sustituye la córnea perdida y se integra una lente plástica. “Necesitamos una estructura lo suficientemente fuerte para sostener el telescopio de enfoque de plástico, pero que no sea rechazada por el cuerpo”, detalló el Dr. Moloney en diálogo con el medio canadiense mencionado.

El procedimiento está destinado a personas con enfermedad corneal terminal para quienes no resulta viable un trasplante convencional. El NHS británico describe el método así: “La osteo-odonto-keratoprótesis se utiliza para reemplazar córneas dañadas en pacientes ciegos que no pueden optar por trasplantes de tejido cadavérico” y subraya que el origen de la técnica remonta a desarrollos iniciados en Italia hace cuatro décadas.

Recuperación gradual

En febrero, Lane fue sometida al doble procedimiento quirúrgico, experimentando una recuperación progresiva. Al inicio, percibió diferencias entre luz y oscuridad. “La primera cosa que pude ver fue la luz”, narró Lane a la CBC. Días después, su percepción se amplió hasta distinguir el movimiento, identificando el vaivén de la cola de Piper y, más tarde, la silueta completa del perro de asistencia.

Con el paso de las semanas, los colores comenzaron a cobrar vida ante sus ojos. “Ahora veo muchos colores y puedo ver hacia afuera”, detalló la paciente. “Los árboles, el césped y las flores: es una sensación maravillosa poder ver de nuevo algunas de esas cosas”. Aproximadamente seis meses después de la operación, Lane logró ver el rostro de Phil, su pareja, junto con detalles de otras personas de su entorno cercano: “Estoy comenzando a ver también rasgos faciales en otras personas, lo cual es bastante emocionante”.

Aunque aún no ha conseguido observar claramente su propio reflejo, Lane espera conseguirlo pronto cuando estrene un nuevo par de gafas adaptadas a su condición visual recuperada.

Nuevas posibilidades de autonomía

Entre los aspectos más notorios de su nueva etapa, Lane destaca poder elegir su vestimenta sin ayuda. Antes de la operación, dependía de una aplicación para asegurarse de que las prendas que elegía combinaban correctamente. Ahora, la libertad para seleccionar su ropa es una de las señales más elocuentes del avance en su autonomía: “Puedo escoger mis conjuntos yo sola, sin necesidad de ayuda”, señala Lane.

La recuperación visual se traduce no solo en independencia en su entorno doméstico, sino en planes concretos para retomar pequeños desplazamientos y paseos. “Espero tener más movilidad e independencia en viajes cortos y caminatas, lugares donde no siempre tenga que tomar el brazo de alguien”, adelantó Lane a la prensa.

Explicó que el proceso de adaptación cerebral a la novedad de la visión recobrada implica paciencia y tiempo: “Solo quiero ver qué cosas puedo volver a hacer o aprender de nuevo, y trato de ser paciente para que mi cerebro se ajuste, porque esa es otra parte importante de esto”.

“Es una operación compleja y extraña, pero básicamente consiste en reemplazar la córnea”, resumió el Dr. Moloney, quien lideró el equipo de la primera ronda de pacientes en el país.

Lane consideró que las molestias asociadas a las intervenciones y el proceso de recuperación no resultaron dolorosas. “Ha sido una espera larga, pero muy, muy valiosa”, afirmó. Ahora transita su día a día con expectativas renovadas y una determinación enfocada en explotar al máximo sus renovadas capacidades visuales.

Taleb Alisalem, activista saharaui, analista político y una de las voces más claras sobre el expansionismo del régimen marroquí, denuncia en esta conversación con LA GACETA cómo Mohamed VI ha convertido la inmigración ilegal en un instrumento de presión sistemática sobre España y Europa.

Por: Santiago Carranza-Vélez – La Gaceta de la Iberosfera

Desde el islote de Perejil hasta los indultos masivos de delincuentes, Alisalem desgrana los mecanismos con los que Rabat chantajea a España y Occidente mientras amplía su influencia con la complicidad del Gobierno del PSOE.

¿En qué momento Marruecos empezó una política tan hostil contra España?

A pesar de todos los esfuerzos de España —y de la Unión Europea— por integrarlo como un actor confiable, la respuesta marroquí siempre ha sido hostil. Se le ha otorgado el estatus de socio privilegiado, se le han dado ayudas millonarias, se ha intentado construir una relación de beneficio mutuo… pero Marruecos responde sistemáticamente con agresiones. Desde la llamada «crisis de los tomates» en los años 90 hasta los ataques a la soberanía territorial, como el caso del islote Perejil, la conducta es clara: Rabat actúa con ambición territorial y espíritu de chantaje.

¿Qué persigue Marruecos con esa conducta?

El régimen marroquí no cree en la cooperación. Su política exterior se basa en el chantaje. En los años 90, el propio ministro de Exteriores británico escribió que el rey Hassan II había amenazado con “exportar terroristas” si no se le permitía exportar tomates a Europa. Es decir, Marruecos lleva décadas utilizando el miedo como herramienta de negociación. Y eso no ha cambiado. Las «relaciones excelentes» de las que tanto presume Sánchez no son más que treguas temporales. Marruecos va de crisis en crisis, y cada etapa de aparente calma no es más que la antesala de un nuevo conflicto.

¿Qué tipo de régimen es realmente el de Mohamed VI?

Una monarquía absoluta, sin ninguna división real de poderes. Todo el poder reside en el rey y su círculo más cercano. Pero hay algo más profundo: Marruecos es un Estado cuya ideología oficial es el expansionismo. Su Constitución no establece fronteras claras. Habla de una supuesta «frontera histórica», que en la práctica justifica la reclamación de territorios de Argelia, el Sáhara Occidental, Mauritania, Ceuta, Melilla, las Islas Canarias e incluso Andalucía. Es un Estado que alimenta a su población con un nacionalismo imperialista, porque no tiene mucho más que ofrecerles. No tiene petróleo, no tiene grandes recursos naturales. Entonces ofrece fantasías de grandeza.

¿Qué papel juega la inmigración ilegal en esta estrategia?

Es el arma más eficaz del régimen. Marruecos instrumentaliza la inmigración de dos formas. Primero, facilita la llegada de inmigrantes subsaharianos a su territorio mediante visados laxos, vuelos baratos de Air Maroc y connivencia con mafias. Luego, cuando quiere presionar, los lanza en masa hacia las costas españolas o hacia Ceuta y Melilla. Lo vimos en 2021: más de 10.000 personas cruzaron en un solo díaSegundo, utiliza a su propia diáspora como herramienta política. Controla mezquitas, asociaciones culturales, redes comunitarias… todo ello con el fin de mantener viva una identidad marroquí radicalizada y activable. También para evitar que dentro de esas comunidades surja oposición al régimen. Es una estrategia perfectamente diseñada.

¿Qué papel juegan los inmigrantes ilegales y la delincuencia en este esquema?

Es escandaloso. En los últimos cinco años, Mohamed VI ha indultado a más de 25.000 delincuentes, muchos de los cuales han acabado en España. Algunos de ellos están implicados en asesinatos, agresiones y redes yihadistas. El objetivo es claro: mantener la presión constante sobre la sociedad española. Una inmigración integrada y pacífica no le sirve a Marruecos. Necesita una inmigración que genere inseguridad, miedo, caos. Así puede seguir diciendo: «Si no me das dinero, si no me apoyas en el Sáhara, te inundo de problemas».

¿Por qué el Gobierno de Sánchez permite esta situación?

Porque el Partido Socialista trabaja para los intereses de Marruecos. No tengo ninguna duda en afirmarlo. Felipe González tiene un palacete en Tánger. Zapatero viaja cada dos meses a dar conferencias bien pagadas. María Teresa Fernández de la Vega, José Bono, Aguilar… todos tienen vínculos con el Majzén. No sirven a España, sino al régimen marroquí. Y no es una opinión: es una constatación basada en hechos, viajes, declaraciones y contratos. Marruecos ha logrado infiltrar su influencia hasta el corazón del poder español.

¿Qué debería hacer España frente a esta amenaza?

Romper con esta política de sumisión. Lo único que entiende Marruecos es la contundencia. Argelia lo demostró: cerró sus fronteras, militarizó su espacio aéreo, respondió a cada ataque diplomático con firmeza. España, en cambio, se arrastra. Hasta que no se recupere la soberanía política y el orgullo nacional, Marruecos seguirá avanzando. No es que Marruecos sea tan fuerte: es que España se ha hecho muy débil. Pero esa debilidad no es irreversible. Hace falta una política migratoria firme, una defensa clara del territorio y un corte total con las redes de influencia del Majzén.

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