Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Los tres escenarios que venimos evaluando en los Análisis de Entorno se actualizan, en continuidad y consistencia con los trabajos previos:

  • El Escenario A es una transición negociada con desarme progresivo del aguijón, con una probabilidad de ocurrencia del 35%, y sigue siendo el escenario más deseable
  • El Escenario B es un reciclaje autoritario con mejora económica relativa, con la probabilidad más alta, en torno al 45%
  • El Escenario C es una ruptura de control con estallido híbrido, con una probabilidad del 20%, y justamente por “baja” no debería ser desechado

La asignación de estas probabilidades se apoya en un conjunto de criterios y premisas políticos, económicos y externos, y no en modelos estrictamente matemáticos cerrados; aunque el seguimiento de los factores que se exponen a continuación responde a una lógica de monitoreo sistemático similar a la que usan los algoritmos de IA.

En el plano político interno, el primer criterio es la capacidad de reversa del poder. Se evalúa si el núcleo duro del chavismo mantiene el control efectivo sobre fuerzas de seguridad, justicia, parlamento de facto y aparato territorial. Cuanto más intacto esté ese “aguijón”, mayor es la probabilidad de reciclaje autoritario (Escenario B) y menor la de una transición negociada (Escenario A).

El segundo criterio es el grado de pérdida de miedo social: cuánta gente vuelve a protestar, a hablar y a organizarse, y cómo responde el Estado, si con tolerancia, control blando o represión abierta. Una sociedad que pierde miedo y recibe menos castigo coherente aumenta la probabilidad de transición (A) o de desborde (C), según exista o no conducción política clara capaz de canalizar esa energía.

El tercer criterio político es la coherencia y fuerza de la oposición democrática: si dispone de liderazgo nítido, narrativa entendible y capacidad de convertir malestar en presión ordenada. Una oposición fuerte y articulada sube la probabilidad del Escenario A; una oposición marginada o dividida alimenta el Escenario B y, en el peor caso, deja el terreno abierto para el Escenario C.

En el terreno económico y social, el primer factor es la fragilidad económica y humanitaria. La combinación de alta informalidad, pobreza extendida y servicios colapsados configura un entorno que, sin mejoras visibles en un horizonte de 6 a 12 meses, incrementa la probabilidad de un estallido híbrido (Escenario C).

Ahora, si aparecen mejoras parciales pero concentradas —rebote de algunos sectores, más importaciones, algo de alivio en ciudades—, la tendencia es a reforzar el Escenario B, donde la economía se estabiliza a un nivel mediocre mientras el núcleo de poder se recicla.

El segundo factor es el ritmo y la calidad del rebote económico: no es lo mismo crecer por un repunte petrolero y remesas que por una reactivación más amplia que genere empleo, servicios y mejores ingresos para la mayoría. Un rebote concentrado en enclaves, sin electricidad ni servicios reparados, favorece la simulación rentable del Escenario B; mientras un rebote acompañado de reparaciones visibles en la plataforma (luz, agua, transporte) favorece el Escenario A.

El tercer factor económico es la electricidad y los servicios básicos: disponibilidad de energía, frecuencia de cortes, capacidad de generación y transmisión y su impacto sobre agua, transporte y telecomunicaciones. Mejoras concretas y sostenidas en un plazo de 90 a 120 días son condición para mover probabilidades hacia la transición negociada; estancamiento o deterioro empujan hacia el estallido híbrido.

En el contexto externo, el primer criterio es la posición de Estados Unidos. Importa el nivel de prioridad política de Venezuela en la agenda de Washington, la disposición a invertir capital político y económico y la forma de usar la condicionalidad. Un Estados Unidos activo, que vincule petróleo a democracia, alivio de sanciones a reformas reales y apoyo financiero a hitos verificables, tiende a aumentar la probabilidad del Escenario A y a reducir la del Escenario B. En cambio, un enfoque que priorice solo estabilidad y energía, con tolerancia a una “democracia limitada” funcional, tiende a consolidar el Escenario B.

El segundo criterio externo es el vínculo con el FMI y el Banco Mundial. La reanudación de relaciones y la eventual firma de programas son señales de transición potencial, pero dependen de la cooperación del gobierno y de reformas mínimas. Si se avanza en datos, programa y reestructuración de deuda en un marco serio, gana peso el Escenario A; si esos vínculos se usan solo para oxígeno financiero sin cambios de fondo, se consolida el Escenario B.

El tercer criterio externo es el clima con acreedores y mercados financieros: la reacción de los precios de bonos, los análisis de riesgo y el apetito por una “historia de recuperación” indican hasta qué punto los actores financieros creen en una transición o en un mero maquillaje. Un optimismo financiero no acompañado por cambios políticos serios alimenta el Escenario B; el optimismo atado a condicionalidad dura y reformas verificables favorece el Escenario A.

Cada escenario tiene además sus propias premisas. En el Escenario A, la transición negociada con desarme del aguijón se apoya en la idea de que el poder acepta compartir parcialmente el control a cambio de garantías personales, reestructuración de deuda y acceso a financiamiento e inversiones; que Estados Unidos y sus socios atan petróleo, alivio de sanciones y apoyo multilateral a amnistía real, libertades básicas y un cronograma institucional.

Y que la sociedad mantiene presión dentro de cauces relativamente ordenados, evitando que el malestar se convierta en estallido caótico. Lo limita, por ahora, la persistencia de una estructura de poder centralizada y disciplinada, con alto control territorial, y el riesgo de que los actores internos prefieran usar la mejora económica para recomponer su autoridad antes que cederla.

En el Escenario B, el reciclaje autoritario con mejora económica relativa parte de premisas distintas: el núcleo chavista conserva mando sobre fuerza, justicia, medios clave y aparato territorial; el rebote petrolero y la reanudación con FMI y Banco Mundial se usan principalmente para estabilizar la macro y mejorar algunos servicios sin democratizar el poder real; y la comunidad internacional, agotada de la crisis venezolana, termina aceptando una “democracia limitada” si a cambio obtiene menos migración, más energía y algo de apertura económica.

Este escenario B se sostiene alto porque ya hay señales de optimismo en foros financieros respecto a Venezuela, aun cuando la situación sigue siendo frágil, y porque el gobierno interino ha demostrado capacidad para negociar simultáneamente con Estados Unidos, acreedores y multilaterales sin soltar el nudo central del poder.

En el Escenario C, la ruptura de control con estallido híbrido se apoya en la fragilidad económica y humanitaria que, sin mejoras visibles, puede derivar en protestas desordenadas y conflictos locales; en el desgaste de la oposición formal y la ausencia de canales institucionales eficaces para procesar el malestar, lo que empuja a expresiones extra‑sistema; y en el posible choque entre expectativas infladas por anuncios de “reconstrucción” y la lentitud real de los cambios.

Lo contiene bajo (en 20%) la capacidad todavía importante del Estado para reprimir selectivamente y disuadir escaladas, y el interés de actores externos en evitar un desborde que comprometa inversiones, energía y estabilidad regional.

En todos los escenarios se asume que la economía seguirá siendo frágil al menos hasta 2027, incluso si hay crecimiento positivo; que el petróleo será la principal fuente de caja y de negociación, pero no bastará por sí solo para solucionar deuda, servicios y pobreza; y que la reconstrucción de electricidad, reputación y cadena de pagos es condición necesaria para cualquier salida sostenible.  Si esos elementos no se tocan, cualquier probabilidad de transición tenderá a bajar con el tiempo.

En síntesis, las probabilidades no salen de una fórmula, sino de ponderar cuánto pesan hoy la capacidad de reversa interna, la fragilidad económica, la fuerza de la presión social, el tipo de involucramiento de Estados Unidos y los multilaterales; así como la rapidez con que se repare —o no— la plataforma mínima de funcionamiento del país.

Estos parámetros no son solo termómetro; también pueden ser palanca. Los articuladores —políticos, empresariales, sociales e internacionales— tienen margen para transformar el escenario más deseable, hoy con menor probabilidad relativa, en el más probable entre los posibles.

Eso exige acortar la distancia entre promesa y resultado, colocar la electricidad en el centro, recomponer la cadena de pagos, formalizar un pacto operativo con empresarios y convertir la condicionalidad externa en una herramienta a favor de reglas, no de personas.

En la medida en que cada avance económico se traduzca en una ganancia institucional irreversible —y no en un gesto reversible a voluntad—, la transición dejará de ser el escenario optimista y pasará a ser el escenario lógico. Esa es la tarea: que el futuro menos probable entre los buenos deje de ser un deseo y se convierta en la trayectoria dominante del país.

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    • Economía de puertos: El aparente repunte del PIB se apoya en importaciones controladas por grupos con poder, mientras productores locales quiebran, se pierde empleo rural y se debilita la seguridad alimentaria
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    • María Corina Machado: «Pensábamos que era inconcebible sentarnos en una misma mesa y ponernos de acuerdo. Y lo hicimos. Vamos a unir y organizar un país, estemos donde estemos, para hacer valer un mandato. Nuestra comunicación no ha parado nunca. Esto no es un acuerdo político entre partidos. Este gran acuerdo va a ser de abajo hacia arriba para construir estos consensos en conjunto. Aquí hay un propósito: la transición a la democracia a través de elecciones libres y justas. Hoy ratificamos ese propósito. El centro y la razón de todo es nuestra gente»
  • Efecto Cocuyo: “Yo seré candidata, pero podrá haber otros, por supuesto”, dijo María Corina Machado. “Mi trabajo es tejer, coordinar a todo el mundo, porque hay que escuchar a todo el mundo”, dijo enfáticamente sobre su labor política
  • Monitoreamos. María Corina Machado desde Panamá: «¡Delcy Rodríguez se va, eso no está en duda!». La Patilla. El ultimátum de María Corina Machado a Delcy Rodríguez: “se va un día antes o un día después”
  • CNN: Aeronaves sobrevolaron Caracas: Venezuela autorizó “un simulacro de evacuación” y EE.UU. lo calificó de “ejercicio” militar. EFE: Jefe del Comando Sur de EEUU visita Caracas para simulacro y reunión con autoridades
  • España. Se hace público el informe policial del ‘caso Zapatero’. El Mundo: Zapatero era “la garantía” para el crudo venezolano en China. Desde hace años circulan propuestas vinculadas a materias primas venezolanas para el mercado chino, ofrecidas como operaciones con grandes descuentos y supuestos accesos privilegiados. El País: Los jefes de Plus Ultra, sobre cómo llegar al Gobierno: “Delcy que llame a Ábalos. O alguien con ZP”. El Mundo: La policía sitúa al ex presidente y sus hijas como “principales beneficiarios” de la trama corrupta
  • The New York Times: El gobierno de Cuba celebra el legado de Raúl Castro tras la imputación de EE. UU. Las autoridades y los medios de comunicación estatales recurrieron a las redes sociales para proyectar la imagen de una nación unida en torno a un anciano estadista venerado

Lo que no fue noticia (y debería serlo)

  • Que dos aeronaves militares estadounidenses aterrizaron en pleno valle de Caracas, usando el estacionamiento de la embajada como pista improvisada, y repitieron la maniobra varias veces como si se tratara de un aeropuerto propio. No fue un error de navegación ni un simple ejercicio técnico; fue un mensaje visual de quién puede entrar y salir del espacio aéreo caraqueño sin pedir permiso, y de que la presencia militar de Estados Unidos ya no es abstracta ni lejana, sino física y rutinaria. Que ese movimiento se haya presentado como simulacro de evacuación encaja con la fase de “estabilización” del plan de Rubio: mostrar capacidad de proteger a su personal y a ciertos aliados, y recordar que el monopolio de la fuerza en el valle ya no es exclusivo del poder local
  • O que, al mismo tiempo que los aviones en Caracas, helicópteros estadounidenses hicieron ejercicios a baja altura en la franja costera, sobrevolando playas que hasta hace poco eran territorio simbólico del despliegue militar interno y de las maniobras de propaganda del chavismo. Más allá del espectáculo, el gesto marca un cambio de patrón: la proyección de fuerza ya no se limita al Caribe exterior ni a bases flotantes, sino que se deja ver en rutas y puntos sensibles del territorio, en clave de “seguridad compartida” hemisférica. En términos del plan de Rubio, estas maniobras se inscriben en la primera fase de estabilización: garantizar corredores seguros, practicar evacuaciones, reconocer el terreno y enviar la señal de que cualquier escalada descontrolada tendrá un actor externo con capacidad de respuesta rápida
  • Ni que el verdadero significado político de estos vuelos no está en el ruido de los motores, sino en lo que normalizan. Después de la captura de Maduro y del restablecimiento formal de relaciones, la bandera estadounidense ondeando sobre una embajada que recibe aviones y helicópteros militares sin oposición visible indica que el viejo relato de “soberanía absoluta” se ha convertido en otra cosa: una cohabitación tutelada progresiva. Washington demuestra que puede operar dentro del país sin disparar un tiro y, al mismo tiempo, refuerza su mensaje de que el plan de tres fases —estabilización, recuperación y transición— no es un PowerPoint, sino un marco operativo en curso. A efectos prácticos, estos movimientos amplían la capacidad de presión sobre las autoridades interinas: quien domina el aire y los corredores críticos tiene más palancas a la hora de exigir cumplimiento de acuerdos
  • Tampoco que, en el marco del plan de Rubio, los aviones en Valle Arriba y los helicópteros en la playa son piezas funcionales de la fase uno y la fase dos. En la fase de estabilización, sirven para asegurar la embajada, practicar evacuaciones, disuadir aventuras internas y mostrar que Estados Unidos puede instalar y retirar capacidades militares a voluntad. En la fase de recuperación, abren la puerta a una logística más fluida para empresas, misiones técnicas y actores humanitarios, bajo el paraguas de “seguridad compartida”. Y hacia la fase de transición, refuerzan la idea de que la nueva arquitectura política venezolana nacerá bajo un cielo donde la presencia norteamericana es un dato, y no una hipótesis. Lo que no fue noticia, entonces, es que cada aterrizaje y cada sobrevuelo forman parte de una pedagogía silenciosa: el país está siendo estabilizado con un manual que no escribió Caracas, y los márgenes de maniobra de las élites locales se redefinen con cada vuelo que entra y sale sin ser cuestionado

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La alta representante europea de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, condenó este domingo los “actos terroristas abominables” tras un bombardeo ruso que sacudió Kiev el sábado por la noche y que impactó contra zonas residenciales de la capital, dejando al menos cuatro muertos y más de 100 heridos.

EFE

“Rusia se ha encontrado en un callejón sin salida en el campo de batalla, por lo que aterroriza a Ucrania con ataques deliberados contra los centros urbanos. Se trata de actos terroristas abominables destinados a matar al mayor número posible de civiles”, dijo la jefa de la diplomacia europea a través de redes sociales.

Kallas también condenó el uso por parte de Rusia del misil hipersónico Oréshnik, uno de los más avanzados que tiene el país y que, según la representante europea, está diseñado para transportar ojivas nucleares.

Su uso, añadió, “constituye una táctica política de intimidación y una imprudente política de riesgo nuclear”.

Asimismo, aseguró que los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) debatirán “cómo intensificar la presión internacional sobre Rusia” la próxima semana durante su reunión informal en Chipre.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que el ataque ruso “pone de manifiesto la brutalidad del Kremlin y su desprecio tanto por la vida humana como por las negociaciones de paz” y coincidió en que “el terror contra la población civil (…) es una muestra de desesperación”.

Finalmente, señaló que la UE está “preparando más ayuda para reforzar sus (de Ucrania) sistemas de defensa aérea”.

La Fuerza Aérea de Ucrania informó en un parte que en este bombardeo Rusia empleó 690 sistemas de ataque aéreo, entre drones y misiles de varios tipos.

Un total de 549 drones enemigos fueron derribados y 55 misiles rusos interceptados en este ataque que tenía como “principal objetivo Kiev”, según la Fuerza Aérea de Ucrania.

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional ha destapado un complejo entramado de transferencias que conecta pagos procedentes de un empresario vinculado estrechamente a Alex Saab —el presunto testaferro de Nicolás Maduro— destinados al entorno societario que los investigadores identifican como el canal de financiación de los intereses del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, según explican fuentes policiales a THE OBJECTIVE.

The Objective

El eje central de esta nueva ramificación se encuentra en las actividades de Carlos Alberto Parra Delgado, un ciudadano español nacido en Venezuela, cuyos movimientos financieros han hecho saltar las alarmas de la UDEF. Parra Delgado no opera de forma aislada, sino que actúa como el engranaje operativo en territorio europeo de Jorge Andrés Giménez Ochoa, actual presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) y una de las figuras emergentes más poderosas dentro de la estructura económica que sostiene al Palacio de Miraflores.

La conexión mercantil directa entre ambos hombres figura de forma explícita en el Registro Mercantil de España a través de la sociedad FVF Operaciones Globales SL. Esta empresa fue constituida y administrada en primera instancia por el propio Jorge Giménez, aprovechando su condición de máximo dirigente del fútbol venezolano, para gestionar la expansión internacional y los activos financieros en el extranjero de proyectos vinculados a la federación. Para la operatividad diaria de la estructura en Europa, Giménez delegó las funciones directivas en personas de su estricta confianza. Fue entonces cuando se incorporaron Carlos Alberto Parra Delgado y su socio habitual, Óscar Cunto André, a la compañía con cargos directivos y de representación. De esta manera, Parra Delgado se consolidó legalmente como el socio y representante operativo de las iniciativas empresariales de Jorge Giménez en suelo español.

El rastro del dinero

Más allá de la firma oficial de la federación de fútbol, las pesquisas de la UDEF han puesto el foco sobre otra mercantil: Apamate Corporate and Trust SL. En esta sociedad, Jorge Giménez no aparece de manera directa en los documentos oficiales, una estrategia que los investigadores criminales vinculan habitualmente al deseo de evitar la exposición jurídica internacional y eludir posibles sanciones. La administración formal de Apamate Corporate and Trust SL recae exclusivamente en Carlos Alberto Parra Delgado y aparece Óscar Cunto André como apoderado. Ambos son los hombres de paja de Jorge Giménez y tienen un puesto en la sociedad FVF Operaciones Globales SL.

Parte de este complejo entramado societario creado para perder la pista del dinero de origen presuntamente ilícito y tras analizar el teléfono móvil del presunto testaferro de Zapatero, Julio Martínez Martínez, la UDEF también considera que el fallecido banquero chavista Francisco Flores sería una pieza del montaje de Carlos Alberto Parra Delgado (específicamente a través de Apamate Corporate and Trust SL y Softgestor SL). Los investigadores señalan conversaciones directas con Francisco Flores en las que se constata que el 13 de octubre de 2020, Martínez le envió a Flores un borrador de contrato de asesoría desde su empresa (Análisis Relevante SL) con el destinatario en blanco. El objeto del contrato era idéntico al usado para desviar fondos de la aerolínea Plus Ultra y solo cinco días después, el 18 de octubre, Francisco Flores le devolvió el contrato completamente cumplimentado a nombre de Apamate Corporate and Trust SL, la sociedad administrada por Carlos Alberto Parra Delgado.

La vinculación se estrecha cuando, cuatro días después, el 22 de octubre, Francisco Flores envió otro contrato idéntico al anterior, pero cambiando la empresa receptora: en lugar de Apamate, Softgestor SL (mercantil en la que Parra Delgado posee el 65% de las acciones). Apenas ocho días después de este cruce de papeles firmado por Flores, la maquinaria del dinero se activó: Softgestor transfirió 145.200 euros (en dos transferencias de 72.600 euros) a la cuenta de Análisis Relevante SL. El magistrado José Luis Calama destaca en el auto que, a pesar de que Flores puso inicialmente a Apamate en los documentos oficiales, «en las cuentas bancarias de Análisis Relevante no se detecta transferencia con origen en Apamate», sino que todo el dinero terminó saliendo de Softgestor de forma coordinada.

Informe de la UDEF sobre los pagos de Softgestor al presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero.

La conexión con Francisco Flores es importante porque conecta la presunta financiación irregular del PSOE con los cobros de Zapatero. Este banquero chavista está vinculado a la operativa empresarial diseñada para financiar presuntamente a la formación socialista, según detalló en sede judicial el empresario Víctor de Aldama y que aparece reflejada en el sobre entregado al magistrado de la Audiencia Nacional Ismael Moreno. Los informes policiales sitúan a Apamate Corporate and Trust SL como la extensión financiera que el entorno de Giménez empleó para movilizar capitales procedentes de Venezuela hacia Europa. La fecha de estos movimientos coincide en el tiempo con el polémico viaje de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, al aeropuerto de Madrid-Barajas, un vuelo privado en el que Jorge Giménez viajaba como parte de la comitiva oficial. Fuentes consultadas por este periódico aseguran que Gímenez es amigo personal del novio de Delcy, el empresario venezolano de origen libanés Yussef Abou Nassif Smaili.

El relevo estratégico de Alex Saab

La consideración de Jorge Giménez como socio o continuador de los negocios de Alex Saab responde a un proceso de relevo estratégico dentro del entramado económico gubernamental de Venezuela. La relación entre ambos no se basa en una amistad personal ni en la copropiedad de empresas comunes, ya que no comparten firmas ni actas constitutivas directas. Su vinculación es estrictamente operativa y de sucesión comercial dentro del Estado venezolano. Cuando Alex Saab fue detenido en Cabo Verde en el año 2020 y posteriormente extraditado a los Estados Unidos, el diseño financiero que sostenía el suministro de alimentos y la venta de crudo quedó descabezado. Saab era el arquitecto de los contratos millonarios para la importación de productos destinados a los Comités Locales de Abastecimiento y Continuación (CLAP). Asimismo, controlaba el esquema de intermediación de Petróleos de Venezuela (PDVSA), consistente en vender crudo a través de intermediarios en mercados internacionales para esquivar las sanciones financieras mediante el canje de petróleo por alimentos.

Ante la ausencia de Saab, Jorge Giménez asumió su legado comercial frente al régimen chavista. Respaldado por su vinculación directa con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el grupo empresarial liderado por Giménez absorbió los contratos de suministro de alimentos y tomó las riendas de la comercialización de crudo a través de redes opacas en el exterior. Este movimiento se consolidó de manera definitiva tras el desmantelamiento en 2023 de la facción de Tareck El Aissami y su socio, Álvaro Pulido (históricamente ligado a Saab), dejando a Giménez como el operador de máxima confianza para la captación de divisas del Gobierno venezolano. Los documentos en poder de la UDEF reflejan que el entramado utilizado por Carlos Alberto Parra Delgado en España replica y conecta con los canales de triangulación comercial internacional que originalmente diseñó la red de Alex Saab. El rastreo de la UDEF confirma que los fondos movilizados por el administrador de FVF Operaciones Globales SL forman parte de la misma estructura que hoy nutre económicamente los intereses de los intermediarios en Europa.

El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, la unidad militar que capturó a Nicolás Maduro en las quirúrgicas operaciones que sacudieron a Venezuela el pasado 3 de enero, visitó este sábado Caracas.

NTN24

Donovan se encuentra en Venezuela en una jornada que coincide con un inusual simulacro en el que aeronaves de Estados Unidos sobrevolaron, con el permiso del régimen de Delcy Rodríguez, el cielo de Caracas.

“El general Francis L. Donovan estuvo en Caracas, Venezuela, hoy para su segunda visita oficial al país. Participó en discusiones bilaterales con líderes senior del gobierno interino, se reunió con el liderazgo y el personal de la Embajada de EE.UU., y observó a la fuerza conjunta realizar un ejercicio de respuesta militar”, expresó la cuenta oficial del Comando Sur.

El Comando además indicó que Donovan y “un contingente de miembros del servicio de Estados Unidos fueron transportados a Caracas por dos” aeronaves militares MV-22B Ospreys “que formaban parte del ejercicio”.

“Seguimos comprometidos con asegurar la implementación del plan de tres fases del presidente Trump —particularmente la estabilización de Venezuela— y la importancia de la seguridad compartida en todo el Hemisferio Occidental”, precisó la Unidad militar.

Además, indicó que Estados Unidos está comprometido con una Venezuela libre, segura y próspera para el pueblo venezolano, Estados Unidos y el Hemisferio Occidental.

Este sábado se llevó a acabo en Caracas un inusual simulacro que incluyó sobrevuelo de aeronaves por la capital venezolana ante la mirada atónita de los habitantes, quienes registraron en redes sociales el evento.

El régimen venezolano publicó un comunicado sobre estos sobrevuelos e indicó que fueron hechos a solicitud de la Embajada de los Estados Unidos de América en Caracas.

«Las autoridades nacionales competentes han autorizado la realización, el día sábado 23 de mayo, de un simulacro de evacuación ante eventuales situaciones médicas o contingencias catastróficas, como parte de los protocolos regulares de seguridad y protección diplomática”, informó.

Dicen que el tiempo no se mide en los días que pasan, sino en el significado que le otorgamos a las heridas compartidas. Hoy, al cumplir catorce años de camino, comprendemos que la historia de Vente Venezuela no ha sido una simple acumulación de fechas en el calendario; ha sido el acto heroico de construir un propósito donde otros solo veían abismo.

Si intentara plasmar aquí cada nombre, cada rostro de nuestra dirección nacional, de los incansables equipos regionales y de los valientes referentes municipales, la tinta no alcanzaría. Y el riesgo de omitir un solo rincón de entrega sería una injusticia imperdonable. Lo hermoso de estos catorce años es que la hazaña no le pertenece a las individualidades; le pertenece a un cuerpo entero que ha aprendido a latir al mismo ritmo.

Ese cuerpo está integrado tanto por quienes desgastan sus días en la primera línea de la estructura, como por ese maravilloso universo de mentes, pensadores y guías silenciosos que, aun sin vestir formalmente nuestra camisa, han llevado esta causa en el rigor de su intelecto y en la pureza de su alma. A los que ejecutan en el pueblo más distante y a los que alumbran con sus ideas desde la distancia constructiva: gracias. La libertad no se confecciona en una tela, se cultiva en el pensamiento y en los valores compartidos.

Viktor Frankl nos legó una verdad inquebrantable: «El hombre que tiene un «para qué» para vivir, puede soportar casi cualquier «cómo»». Cuando la realidad nos golpeó con dureza, cuando el cansancio parecía la única salida lógica, este movimiento no eligió la sumisión. Elegimos el sentido. Decidimos, conscientemente, ser el faro en medio de la niebla. Ustedes han transformado el dolor colectivo en combustible espiritual, devolviéndole a una nación entera la certeza de que su dignidad sigue intacta.

Hoy, mi gratitud hacia cada uno de ustedes trasciende las palabras. Gracias por su coraje invisible, por las horas robadas al descanso, por defender la verdad cuando mentir era lo más cómodo.

Al cruzar este umbral, les pido —les ruego desde lo más profundo de nuestra historia común— que mantengan este compromiso incólume. Cuando el desánimo susurre al oído que el esfuerzo ha sido en vano, recuerden la razón primera por la que encendimos esta llama. La psicología del espíritu nos enseña que el tejido que hemos sanado en los demás es nuestra propia recompensa. No bajemos la mirada, mantengamos el intelecto afilado y el corazón limpio. La historia no olvida a quienes deciden ser responsables ante su propio tiempo.

Gracias por ser el refugio de la esperanza. ¡Felices catorce años, Vente Venezuela! Seguimos, con el sentido intacto y el futuro en la mirada.

Vamos por más…
José Ignacio Gerbasi
@jgerbasi

El tiroteo del sábado entre el Servicio Secreto y un hombre armado desquiciado cerca de la Casa Blanca fue el último de una serie cada vez mayor de amenazas e incidentes de seguridad que han afectado al presidente Donald y a altos cargos de su administración, lo que ha intensificado la preocupación por la violencia política.

Fox News

Mientras los investigadores siguen reconstruyendo lo sucedido, las autoridades han informado de que Nasire Best, de 21 años y de Maryland, se acercó a un control del Servicio Secreto cerca de la calle 17 y la Avenida Pennsylvania NW sobre las 18:00 hora local, sacó un arma de su bolso y abrió fuego contra los agentes que estaban allí.

Según un alto funcionario del Gobierno con conocimiento directo del incidente, Best —quien, al parecer, había tenido encuentros previos con el Servicio Secreto y antecedentes de problemas de salud mental— disparó unos tres tiros hacia la residencia presidencial antes de que los agentes del Servicio Secreto lo redujeran.

El tiroteo se produce apenas unas semanas después de que otro sospechoso armado irrumpiera en la entrada de la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Hilton de Washington.

Las autoridades identificaron al sospechoso como Cole Allen, de 31 años, de Torrance ( California), quien viajó a la capital del país armado con varias armas y llevando consigo un manifiesto en el que exponía sus intenciones. Los investigadores también indicaron que Allen compartía comentarios contra Trump en las redes sociales y que, al parecer, había expresado hostilidad hacia los cristianos en publicaciones en línea revisadas por las fuerzas del orden.

Según los investigadores, Allen tenía la intención de atacar a altos cargos de la administración Trump que asistían al evento anual, pero fue detenido por las fuerzas del orden frente al Washington Hilton.

El supuesto complot de la WHCA se produjo menos de dos años después de que Trump sobreviviera a dos intentos de asesinato distintos durante la campaña presidencial de 2024, unos incidentes que cambiaron radicalmente las medidas de seguridad en torno al presidente y otros altos cargos.

En julio de 2024, un hombre armado abrió fuego durante un mitin de Trump en Butler, Pensilvania; la bala rozó la oreja de Trump, mató a uno de los asistentes al mitin e hirió a otros antes de que los agentes del Servicio Secreto abatieran al sospechoso. Los investigadores federales describieron posteriormente el tiroteo como uno de los fallos de seguridad más graves de las últimas décadas.

Apenas unos meses después, se descubrió a un sospechoso armado cerca Golf Trump International Golf en West Palm Beach, Florida, en lo que los investigadores describieron como un segundo intento de asesinato. La fiscalía alegó que el sospechoso se había apostado cerca del campo con un rifle antes de que lo detectaran los agentes del Servicio Secreto.

Desde que se produjeron esos incidentes, se ha mantenido el nivel de seguridad reforzado.

En febrero, unos agentes del Servicio Secreto mataron a tiros a un joven de 21 años que llevaba una escopeta y un bote de gas en las afueras de Mar-a-Lago Trump estaba en Washington. El incidente ocurrió sobre la 1:30 de la madrugada, cuando el sospechoso hizo una «entrada no autorizada» por la puerta norte del complejo justo cuando otro vehículo salía. El hombre fue identificado como Austin Martin , de 21 años, Martin Carolina del Norte.

Más allá de esos incidentes, las autoridades federales han advertido en repetidas ocasiones sobre un aumento generalizado de las amenazas dirigidas contra Trump y contra funcionarios actuales y anteriores de la Administración, incluyendo peligros relacionados con la retórica extremista, la radicalización en Internet y adversarios extranjeros como Irán.

Las preocupaciones en materia de seguridad también han ido más allá del propio Trump, con repetidos incidentes de «swatting», amenazas de muerte en Internet y un refuerzo de las medidas de protección para jueces, fiscales y funcionarios públicos relacionados con investigaciones y acontecimientos de carácter político.

En conjunto, estos incidentes han avivado la preocupación entre las fuerzas del orden federales y la comunidad de inteligencia por el riesgo cada vez mayor de violencia política de cara a otro ciclo electoral polémico.

El ex presidente boliviano Evo Morales enfrenta una de las crisis judiciales y políticas más graves desde que dejó el poder en 2019: acumula procesos por trata agravada de personas, estupro, sedición, terrorismo, fraude electoral y corrupción. Fue declarado en rebeldía por la Justicia, tiene órdenes de captura y permanece refugiado en el Chapare, su bastión político y cocalero, protegido por grupos afines que impiden su detención.

Infobae

El Gobierno de Rodrigo Paz lo acusa de haber alentado protestas, bloqueos y episodios de violencia durante los últimos meses que afectaron el abastecimiento de alimentos, combustible e insumos médicos en distintas regiones.

Morales rechaza los cargos, atribuye las movilizaciones al malestar social y denuncia “persecución política”.

A continuación, las principales causas abiertas contra Evo Morales en Bolivia:

La causa en Tarija: trata agravada de personas y relación con una menor

El expediente más avanzado se tramita en Tarija. La Fiscalía acusa a Morales de haber mantenido una relación con una adolescente de 15 años mientras ejercía la Presidencia de Bolivia y sostiene que de ese vínculo nació una hija en 2016.

Según la investigación, los padres de la menor habrían recibido beneficios políticos y favores estatales a cambio de permitir la relación. El expediente reúne más de 170 pruebas: mensajes, testimonios, documentación oficial y un certificado de nacimiento en el que Morales figura señalado como padre.

La Justicia abrió un juicio oral en mayo de este año, pero el ex mandatario no asistió a las audiencias. Su defensa calificó el proceso como “ilegal” y denunció persecución política. Ante las reiteradas ausencias, el tribunal lo declaró en rebeldía, ordenó su captura y dispuso restricciones patrimoniales y migratorias. La madre de la menor también está involucrada y en rebeldía.

La Fiscalía solicitó una condena de hasta 20 años de prisión por trata agravada.

Morales negó los cargos y afirmó que el caso busca impedir su retorno a la política. “No busco impunidad”, escribió en redes sociales, donde reclamó una Justicia “imparcial”.

Bloqueos, desabastecimiento y violencia: los cargos por desestabilización

El Gobierno de Rodrigo Paz responsabilizó al ex presidente izquierdista por la escalada de bloqueos, cercos y protestas violentas que paralizaron rutas estratégicas y provocaron desabastecimiento de alimentos, combustible e insumos médicos en distintas regiones del país. Las autoridades sostienen que varias de esas acciones impidieron incluso el traslado de oxígeno medicinal y afectaron servicios de salud en medio de la crisis.

Según el Ejecutivo, Morales habría promovido las movilizaciones como mecanismo de presión política para desestabilizar al Gobierno y forzar decisiones institucionales favorables a su situación judicial y política. En ese marco, enfrenta denuncias por instigación pública a delinquir, asociación delictuosa, atentados contra servicios públicos, daños económicos al Estado y acciones orientadas a alterar el orden interno.

Paz tiene dos caminos: una decisión suicida, militarizar, o (…) la pacificación, transición, elección en 90 días”, expresó Morales en su programa semanal de radio.

El líder cocalero insistió además en que la salida a la crisis pasa por la renuncia presidencial.

“Para que no haya muertos, para que no haya heridos, la pacificación pasa por” la dimisión de Rodrigo Paz y la designación de un “presidente de transición” que convoque a elecciones en un plazo de tres meses.

Sedición y terrorismo: el rastro de la crisis de 2019

Tras su salida del poder en noviembre de 2019, Morales quedó acusado de haber promovido acciones violentas y bloqueos durante la crisis política posterior a las elecciones cuestionadas de ese año.

Entre los expedientes más conocidos figura el denominado “caso audio”, que analizó una supuesta conversación entre Morales y un dirigente sindical en la que, según la acusación, el ex mandatario coordinó cercos a ciudades y bloqueos de alimentos para presionar al gobierno interino instalado tras su renuncia.

Las autoridades impulsaron cargos por sedición, terrorismo y financiamiento al terrorismo. Organismos internacionales y sectores defensores de derechos humanos cuestionaron parte de esas investigaciones al advertir motivaciones políticas y fallas procesales.Crecen las protestas antigubernamentales promovidas por seguidores de Evo Morales

Varios de esos procesos perdieron fuerza con el regreso del MAS al poder en 2020, pero algunas causas continuaron abiertas y se reactivaron en el marco de la disputa interna entre Morales y sectores del oficialismo.

Fraude electoral y el forzamiento de la reelección

Otra de las investigaciones que persisten contra Morales está ligada a las elecciones presidenciales de 2019, anuladas tras las denuncias de manipulación e irregularidades en el conteo de votos. La Organización de Estados Americanos (OEA) detectó anomalías graves en el proceso y recomendó repetir los comicios, en medio de una crisis política que derivó en protestas masivas, fuertes disturbios y finalmente la renuncia del entonces mandatario.

A partir de esos hechos, la Justicia boliviana abrió expedientes por presunto fraude electoral y posibles alteraciones en el sistema de transmisión rápida de resultados. Morales rechazó siempre las acusaciones, negó cualquier manipulación y sostuvo que su salida del poder fue consecuencia de un “golpe de Estado”.

El episodio también reavivó los cuestionamientos sobre su intención de perpetuarse en el poder. Morales buscó competir por un nuevo mandato pese a que en 2016 los bolivianos rechazaron en referéndum la posibilidad de habilitar otra reelección presidencial. Aun así, el entonces oficialismo recurrió a fallos judiciales para permitir nuevamente su candidatura, una decisión que profundizó la crisis política y social que terminó estallando en 2019.

Corrupción, tráfico de influencias y las denuncias en el Chapare

A lo largo de sus casi 14 años en el poder, Evo Morales quedó envuelto en múltiples escándalos de corrupción, tráfico de influencias y presuntos vínculos con estructuras ilegales. Uno de los casos más emblemáticos fue el de Gabriela Zapata, su ex pareja y ejecutiva de una empresa china que obtuvo contratos millonarios con el Estado boliviano mientras mantenía una relación con el entonces mandatario. El escándalo desató investigaciones por posibles favores políticos y uso indebido de influencias desde la Presidencia.

A ello se sumaron las denuncias por millonarios desvíos de recursos del Fondo Indígena, un programa estatal destinado a financiar proyectos campesinos y sociales que terminó bajo investigación por corrupción, obras inconclusas y manejo irregular de dinero público. Aunque varios ex funcionarios y dirigentes fueron procesados, la oposición mantuvo los cuestionamientos sobre la responsabilidad política del entorno de Morales.

En paralelo, distintos sectores denunciaron durante años una supuesta protección al narcotráfico en el Chapare, la principal región cocalera de Bolivia y bastión histórico del ex mandatario. Las acusaciones apuntaron a la expansión del narcotráfico y al debilitamiento de controles antidroga durante su gestión.

Iris Varela, exministra del fallecido presidente Hugo Chávez y de su sucesor Nicolás Maduro, rechazó este sábado el ejercicio que Estados Unidos realizó en su embajada en Caracas como parte de un simulacro de evacuación ante contingencias y que fue autorizado por el régimen de Delcy Rodríguez.

EFE

“Váyanse al carajo yankees de mierda! El pueblo venezolano jamás se dejará aplastar por imperio alguno. Hagan lo que hagan, la patria vencerá”, dijo la exministra del Servicio Penitenciario en un mensaje en X.

Así mismo, Varela indicó que “en la guerra asimétrica la respuesta a la confrontación no es como la planifica el enemigo”, y recordó la estrofa del himno nacional que dice: “compatriotas fieles, la fuerza es la unión”.

Estados Unidos realizó este sábado un simulacro de evacuación en su embajada en Caracas, con el sobrevuelo de dos helicópteros, que llevaban al jefe del Comando Sur, Francis Donovan, y un contingente militar a bordo.

El simulacro, que también sirvió para que autoridades del régimen chavista se encontraran con Donovan, se realizó entre las 10:00 y las 14:00 horas locales (14:00 y 18:00 GMT).

Mientras el ejercicio ocurría, decenas de chavistas se concentraron en una plaza del centro de Caracas para protestar contra lo que consideraron como una “injerencia” de Estados Unidos.

Venezuela y Estados Unidos restablecieron relaciones diplomáticas y consulares el pasado marzo, dos meses después de la captura de Nicolás Maduro en Caracas por parte de fuerzas estadounidenses, y tras siete años de ruptura.

Actualmente el equipo diplomático estadounidense lo encabeza el encargado de negocios en Caracas, John Barrett.

El chavismo pasó años vendiéndole al país el cuento del “antiimperialismo”, las cadenas contra el “imperio” y las consignas histéricas de “gringo go home”. Pero este sábado la “revolución” terminó viendo cómo aeronaves militares estadounidenses atravesaban Caracas, tropas del Comando Sur aterrizaban en la Embajada de EEUU y altos mandos norteamericanos operaban en la capital con el visto bueno del nuevo poder encabezado por Delcy Rodríguez.

La Patilla

Sí, ocurrió en Caracas. No en Kabul. No en Bagdad. En Caracas.

Dos aeronaves MV-22B Osprey cruzaron el cielo caraqueño desde La Guaira y más de 20 efectivos estadounidenses acompañaban al jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, durante un operativo militar ejecutado dentro de la Embajada estadounidense.

La escena dejó completamente pulverizado el viejo relato antiimperialista que durante años sostuvo la propaganda chavista. Los mismos que denunciaban invasiones imaginarias y prometían enfrentar al “imperio” terminaron facilitando ejercicios tácticos del Pentágono en pleno corazón de Caracas.

Pero el asunto va mucho más allá del ridículo político. Lo ocurrido este sábado confirmó, una vez más, que Delcy y el nuevo chavismo ya no controlan realmente el país y operan bajo tutela directa de Washington.

Mientras el Comando Sur movía tropas, aeronaves y equipos militares sobre Caracas, Miraflores guardaba silencio absoluto. Ningún discurso incendiario. Ninguna amenaza soberanista. Ninguna cadena hablando del “imperio”. Solo autorización, coordinación y complacencia.

Por si faltaba algo más contundente, el propio Comando Sur confirmó que Donovan sostuvo reuniones con autoridades del régimen y reiteró el respaldo de Washington al plan de tres fases impulsado por Donald Trump para Venezuela.

En otras palabras: Delcy y el nuevo chavismo no solo perdieron el control político del país. También terminaron demostrando públicamente quién manda realmente hoy sobre Venezuela.

La política, como toda actividad humana, no puede estar exenta de prudencia. Muchos confunden la audacia o la temeridad con algo tan importante como lo es la sensatez y la discreción. Nuestra democracia, por allá a finales del 80 y en todo el decenio siguiente, perdió la brújula de la moderación, confundiéndola con complicidad. El escándalo, el amarillismo y el denigrar de la dirigencia política estaba a la orden del día. Se pensaba, incluso, que se lograba más aplauso en la opinión pública, cuanto más se aparecía en las plataformas mediáticas, desacreditando o difamando de los políticos y sus organizaciones. AD y Copei, partidos históricos y soportes del sistema, cayeron en la trampa de algunos izquierdosos radicales y de importantes medios de comunicación. Muchos creyeron que alzar la voz contra estas organizaciones y sus directivos daba réditos, prestigio y perfiles de liderazgo. Cuán equivocados estaban. La historia se encargó de hacerlos aterrizar, aunque fuera demasiado tarde.

Nuestro querido amigo Héctor Alonso López, dirigente fundamental de la otrora Acción Democrática, publicó un artículo que lleva por título “La Encerrona” en el que, con mucho pesar, describió el aire de retaliación y linchamiento que se respiraba en el seno de su dirección nacional. A este respecto, relata la reunión del Comité Ejecutivo Nacional celebrada el 20 de mayo de 1993 en la cual se excluyó a Carlos Andrés Pérez de las filas del partido y, sobre todo, las nefastas consecuencias que ello trajo a la vilipendiada democracia.

“La Encerrona”, como bien encabeza el artículo de marras, fue un paso más dentro una confabulación que se armó desde el mismo febrero de 1989, al asumir CAP la presidencia de la
República. No obstante, hay que subrayar que, también del lado interno, los llamados carlosandresistas, además de uno que otro funcionario público, el lanzamiento de acusaciones sin sentido, zancadillas y la difamación sin límites hacia el denominado lusinchismo, era un asunto cotidiano e inocultable. Pero, más allá del Caracazo, de las críticas acérrimas a las medidas económicas, de los alzamientos de febrero y noviembre del año 92, lo cierto es que, en el ambiente académico, político, empresarial y comunicacional, por mencionar algunos, venía tejiéndose toda una red de señalamientos malsanos y de apoyo subrepticio a cualquier salida, aunque esta estuviese reñida con la constitución y las leyes.

Las campañas sucias de lado y lado, tanto en AD como en Copei, generaron – como era de esperarse – desaprobación y menosprecio hacia estos partidos. La designación (más no elección) de Luis Alfaro Ucero (a quien los serviles de siempre más los infaltables jalabolas llamaban “caudillo”) como candidato presidencial en 1993 así como su abrupta defenestración, sumado a múltiples errores, barbaridades, caprichos y personalismos, dieron al traste con la prudencia, la decencia y cordura que deben privar en la actividad política. La victoria electoral de Hugo Chávez en 1998 fue la consecuencia más directa y diáfana de todos estos yerros y locuras.

A Carlos Andrés Pérez se la juraron desde el principio. Basta recordar la designación, como fiscal general de la República, a una persona en nada afecta a este; la ampliación de los integrantes, cinco en total, de la antigua Corte Suprema de Justicia, en el que el cambio inmediato de criterios desbalanceó por completo la ecuanimidad debida, sustituyéndola por premisas e intereses político-partidistas. A esto hay que agregarle la rapidez con que se elaboró el informe de la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados, la acusación del fiscal general, el pronunciamiento de la C.S.J. en cuanto a lo procedente del antejuicio de mérito y finalmente, el 21 de mayo de 1993, la separación del cargo de presidente de la República, aprobada por el senado.

“La Encerrona” a la que se refiere Héctor Alonso López, nos enseña, de forma muy pedagógica, como los exabruptos y personalismos causaron tanto daño a la ya golpeada democracia que, aun hoy, todavía lidiamos con sus secuelas y fatalidades. Un artículo diáfano y de una vigencia extraordinaria. De una vez por todas aprendamos que, en política, parafraseando a Gonzalo Barrios, la sensatez y la prudencia reclaman su puesto en la mesa de la democracia.

Ricardo Ciliberto Bustillos

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