Armando Esteban Quito

Fue la bomba olvidada. Era imposible olvidarla, pero quedó tapada por las cenizas de horror de la bomba que destruyó a Hiroshima. Esta, la que cayó en Nagasaki, fue la segunda bomba atómica lanzada contra Japón, que se negaba a aceptar su derrota; era el único país en guerra después de la rendición de Alemania en mayo de 1945, y pretendía, antes que la paz, una invasión aliada a la isla, una lucha a muerte en Tokio calle por calle y casa por casa, y una muerte digna de al menos cien millones de japoneses: desaparecer era mejor que aceptar la derrota.

Por: Alberto Amato – Infobae

Hiroshima todavía ardía cuando la bomba olvidada cayó sobre Nagasaki, a las once y dos minutos de la mañana del 9 de agosto de 1945, hace ya ochenta años. Un resplandor blanco, cegador, partió la mañana y veintiún kilotones de potencia mataron en el acto a más de cuarenta mil personas, borraron del mapa los ocho kilómetros cuadrados que rodeaban la zona de la explosión, que se produjo a quinientos metros de altura, y dejaron en ruinas a la mitad de la ciudad: se vaporizaron casi todas las construcciones de madera y se incendiaron los edificios de hormigón, unos pocos quedaron en pie.

Entre los muertos figuraron seis mil doscientos de los siete mil quinientos trabajadores japoneses de la planta de municiones Mitsubishi, y otros veinticuatro mil operarios de las plantas de guerra dispersas por Nagasaki. En los días y meses siguientes, incluso en los años que siguieron al estallido, se calcula que entre cuarenta y cuarenta y cinco mil personas murieron por heridas, quemaduras, efectos de la radiación y enfermedades relacionadas con la bomba como la leucemia y todo tipo de cáncer. Sólo en una escuela primaria, Shiroyama, murieron mil cuatrocientos chicos estudiantes y otros cincuenta jamás fueron hallados.

Seis días después, el 15 de agosto, Japón anunció su rendición que sería firmada recién el 2 de septiembre a bordo del acorazado “Missouri”, anclado en la Bahía de Tokio. Fue así como la bomba lanzada sobre Nagasaki pasó a ser conocida como la que “puso fin a la Segunda Guerra Mundial”.

Nagasaki no era el objetivo inicial del bombardeo estadounidense. Dos ciudades japonesas figuraban por encima en las prioridades aliadas: Niigata y Kokura. Pero en Niigata llovía fuerte y la ciudad quedó descartada antes de que los bombarderos B-29 despegaran de la isla de Tinian, en las Marianas del Norte. De manera que la flota de bombarderos salió con destino a Kokura, que era la ciudad que cobijaba parte del gran arsenal del Ejército Imperial. Las órdenes que debían seguir los pilotos decían que el objetivo a bombardear tenía que ser identificado visualmente y no por el radar, lo que hacía imprescindible un cielo despejado, o al menos parcialmente nublado.

A las 3.47 de la mañana del 9 de agosto, el mayor Charles Sweeney trepó al B-29 “Bockscar” que ya guardaba en su interior a “Fat Man – Hombre Gordo”, como había sido bautizada la bomba de plutonio destinada a Japón. El nombre contrastaba con el de la primera atómica lanzada sobre Hiroshima “Little Boy – El niño”. Sweeney, el comandante de la misión, tenía un raro privilegio: iba a ser el militar testigo del lanzamiento de las dos atómicas. Tres días antes, en otro B-29, “Great Artist”, había tomado parte de la misión que había arrojado la primera bomba nuclear sobre Hiroshima, de uranio y más pequeña que “Fat Man”. Sweeney había escoltado al “Enola Gay”, piloteado por Paul Tibbets y, luego del estallido, había lanzado en paracaídas instrumentos de medición de la atmósfera. Ahora, Sweeney estaba al mando de una nueva misión: tuvo suerte de regresar con vida.

La decisión de lanzar armas nucleares contra Japón había sido tomada por el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, ni bien le confirmaron que una bomba atómica había sido probada con éxito en Álamo Gordo, Nuevo México, en la primera prueba del “Proyecto Manhattan” que lideraba Robert Oppenheimer. Truman había viajado entonces el corazón de la Alemania derrotada, Potsdam, para reunirse con los tres “dos grandes”, el primer ministro británico Winston Churchill y el líder de la URSS, José Stalin. Truman confió a Churchill que Estados Unidos disponía de una bomba nuclear y, en cambio, dijo a Stalin que su país era dueño de un arma poderosísima, sin darle más detalles. Potsdam impuso durísimas condiciones para la rendición incondicional de Japón que no pensaba capitular. El 2 de agosto, ya camino de regreso a Estados Unidos, Truman autorizó el uso de la bomba.

Después de Hiroshima, el 7 de agosto, el Consejo Supremo de Guerra japonés, conocido como “los seis grandes”, lejos de considerar siquiera aceptar la paz, que no era otra cosa que someterse a las exigencias aliadas, decidió mantenerse “a la expectativa”. Pocas voces sensatas aconsejaron al emperador Hirohito aceptar lo que exigía Potsdam; una de esas voces fue la del canciller Shigenori Togo. El emperador, tal vez convencido de la necesidad de poner fin a la guerra, pidió a Togo que informara al primer ministro Kantaro Suzuki y al Consejo Supremo. Pero la sesión, que era clave, se suspendió porque uno de los “seis grandes” se excusó porque “tenía que atender asuntos más apremiantes”.

Por su lado, un vocero del ejército dijo que la bomba sobre Hiroshima “no es más que una bravata norteamericana” y que era imposible “fabricar y usar un arma atómica sin que tuviese efectos imprevisibles y terriblemente peligrosos para quien las usara”. Japón quería ganar tiempo, pero el tiempo jugaba en contra de Japón. Estados Unidos tenía planeado lanzar su segunda bomba atómica entre el 10 y 11 de agosto, pero las previsiones meteorológicas auguraban lluvias y tormentas sobre los objetivos fijados como blancos: entonces el lanzamiento se adelantó al jueves 9.

El mayor Sweeney despegó con su “Bockscar” y sus bombarderos escolta, con “Fat Man”, la pesada bomba de plutonio con forma de huevo en la bodega, y con una bomba de combustible defectuosa. Fue una decisión cargada de peligro: reemplazar la bomba hubiese llevado tiempo, volar con ella averiada implicaba riesgo. Sweeney optó por el riesgo por dos razones. La primera consistía en cumplir la misión cuanto antes y no postergarla hasta después de las lluvias; la segunda: en tierra no querían convivir más tiempo con “Fat Man”. Al revés de lo sucedido con la primera bomba, que se armó en vuelo, “Fat Man” subió al B-29 armada y con sus seguros electrónicos activos.

Cuando la flota de bombarderos llegó a Kokura, cerca de las diez de la mañana, la visibilidad sobre la ciudad era paupérrima: una capa de nubes gruesas impedía distinguir el blanco. Sweeney y sus bombarderos de apoyo rodearon la ciudad tres veces, pero Kokura nunca apareció ante sus ojos. Apremiado por el gasto de combustible, a las once menos cuarto, el comandante puso rumbo al blanco alternativo: Nagasaki. También la hallaron con cielo cubierto; la sobrevolaron en un amplio círculo tres veces antes de decidir si abortaban la misión. Cuando terminaban el tercero de los giros, se abrió una ventana en las nubes, Nagasaki estaba allí abajo: entonces soltaron la bomba que estalló a las once y dos minutos.

Mientras la ciudad japonesa, fundada por navegantes portugueses en 1571 y bastión católico en manos de misioneros jesuitas, ardía entre el fuego, la radiación, el caos y la destrucción, el B-29 de Sweeney abandonó su intento de regresar a Tinian y desvió el rumbo a Okinawa, conquistada por los americanos pocos días antes. Disponía del tiempo justo para aterrizar, si no tropezaba con algún pequeño drama durante el vuelo. Cerca del aeropuerto de la isla, Sweeney lanzó bengalas de advertencia para que en tierra supieran que su avión estaba en emergencia. Aterrizó con la última reserva de combustible y el avión sano: el Bockscar es hoy una estrella del Museo Nacional de la Fuerza Aérea americana en Ohio.

A las ocho de la mañana del 9 de agosto, cuando los B-29 estadounidenses se dirigían a Kokura con la bomba atómica armada en la bodega del “Bockscar”, el Consejo Supremo de Guerra japonés estaba reunido para tratar una grave crisis de guerra: la Unión Soviética había declarado la guerra a Japón. Era otra de los pedidos, no escritos, que Truman y Churchill le habían hecho a Stalin. El primer ministro Suzuki propuso aceptar las exigencias de Potsdam, secundado por Togo y el almirante Mitsumasa Yonai, flamante ministro de Marina. Se toparon con la cerrazón del Ejército Imperial que a través de sus jefes insistió en presentar un pliego de contrapropuestas que disponía que las fuerzas de ocupación debían ser mínimas, que los criminales de guerra serían juzgados por Japón y no por el enemigo; y que serían oficiales japoneses los encargados de desmovilizar a sus soldados. Eran medidas inaceptables para los aliados porque de esa forma Japón casi negaba su derrota y obviaba la capitulación.

La discusión se interrumpió a las once y media con la llegada de un mensaje: “Una segunda bomba atómica ha caído esta mañana sobre Nagasaki, a las 11.02”. Una segunda comunicación destinada al jefe del ejército decía: “En Manchuria, los rusos han atacado al amanecer en tres puntos. Las tropas japonesas se retiran en todos ellos. La aviación soviética ha efectuado bombardeos”. Fue entonces cuando el almirante Yonoai dijo: “Ya no tenemos ninguna posibilidad de lograr la victoria”. El general Korechica Anami, ministro de Guerra, saltó como un resorte: “Esa es la opinión de la Marina. El ejército sigue intacto; está en condiciones de poner knock-out a quien quiera que se atreva a pisar el territorio japonés. Es difícil augurar la victoria, pero es prematuro hablar de derrota”. Cinco días después, el 14 de agosto, Anami firmó el decreto de rendición de acuerdo con la orden del emperador. Se suicidó al amanecer del día siguiente, por medio el ritual del seppuku.

La decisión final sobre qué hacer con la guerra quedó en manos del emperador. Hirohito llamó al Consejo Supremo de Guerra, los seis grandes, a una “conferencia imperial” en la que les haría conocer una “decisión sagrada”. El encuentro entre el emperador y las cabezas militares y políticas del imperio, empezó diez minutos antes de la medianoche del 9 con la lectura en voz alta de la Declaración de Potsdam, que contenía los durísimos términos de la rendición incondicional de Japón. El canciller Togo presentó luego un proyecto de aceptación de esa declaración que establecía una única condición: que los aliados respetaran sin modificación alguna, “el estatus que correspondía al emperador, según las leyes japonesas”. El general Anami mantuvo su actitud desafiante, seguido por sus generales que proponían resistir, mientras Nagasaki se consumía bajo el fuego y la lluvia radiactiva.

A las dos de la mañana el primer ministro Suzuki, con una profunda reverencia y pese a la protesta del general Anami, invitó al emperador a que diera su opinión. Era algo completamente fuera de lo común. La tradición decía que el emperador sólo presidía este tipo de reuniones decisivas y las bendecía con su augusta presencia. Sin embargo, esa madrugada, Hirohito se alzó de su trono y habló en tono dramático: eran palabras dictadas por la destrucción de Nagasaki: “He reflexionado seriamente sobre la situación que impera en nuestra patria y en el extranjero, y he llegado a la conclusión de que continuar con la guerra solo puede significar la destrucción de la nación y la prolongación del baño de sangre y la crueldad en el mundo. No puedo soportar ver sufrir más a mi pueblo inocente. Me trago mis lágrimas y otorgo mi sanción a la propuesta de aceptar la proclamación de los aliados según ha explicado el ministro de exteriores”. Después, salió del salón.

Era la aceptación de la derrota y, al mismo tiempo, la paz.

Todavía restaban días dramáticos. En la mañana del 10 de agosto, a través de la diplomacia suiza, la cancillería japonesa envió un telegrama a los aliados en los que anunciaba que Japón aceptaba la Declaración de Potsdam. El 15 de agosto, por primera vez en su largo reinado, el emperador habló a su nación. Lo hizo con un mensaje grabado en la noche del 13 y después de superar un intento de golpe de Estado en el que las fuerzas del ejército pretendían trasladarlo a una isla para que conservara su autoridad y su condición divina, y seguir con la guerra hasta el final. Es en su otro discurso dramático, el del 15 de agosto en el que Hirohito habló de su deseo: “(…) En consonancia con los dictados del tiempo y del destino quiero, aún soportando lo insoportable y padeciendo lo insufrible, abrir un camino hacia la paz duradera para todas las generaciones futuras”.

Entre los jefes militares de Estados Unidos, el temido general Curtis Le May, el hombre que había preparado el escenario y creado el clima moral y estratégico para que las bombas contra Hiroshima y Nagasaki fuesen toleradas y aceptadas; el estratega que ordenó los grandes bombardeos a Japón a baja altura y los tremendos ataques aéreos a Tokio, restó toda trascendencia a los dos estallidos atómicos: “Nada nuevo sobre la muerte; nada nuevo sobre las muertes por causas militares. Quemamos, y hervimos y carbonizamos hasta la muerte a más gente en Tokio, en aquella noche del 9 al 10 de marzo, que la que se vaporizó en Hiroshima y Nagasaki”.

Así fue recibida la paz.

Adiós a los lentes de leer. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado el uso de las primeras gotas oftálmicas para corregir la visión y ver de cerca sin necesidad de usar espejuelos. Vizz, como se llama el fármaco, es el único colirio de administración diaria que corrige la visión durante 10 horas.

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La presbicia es la pérdida inevitable de la visión de cerca y comienza a hacerse más latente a partir de los 40 años, convirtiéndose en algo tan natural como molesto del proceso de envejecimiento. Con la edad, el cristalino se endurece y el músculo ciliar pierde eficacia para manipularlo, produciéndose una acomodación insuficiente. Esto se manifiesta como una incapacidad para enfocar objetos cercanos y crea una imagen borrosa.

El medicamento ha sido fabricado por la farmacéutica LENZ Therapeutics, quienes celebran su aprobación como un “importante hito”. Vizz podría estar a la venta en el país norteamericano este mismo año para mejorar la calidad de vida de cientos de millones de personas. “Esta aprobación de la FDA representa un cambio radical en las opciones de tratamiento para millones de personas frustradas y que luchan con la inevitable pérdida de visión cercana relacionada con la edad”, afirmó en un comunicado el investigador clínico de Vizz, Marc Bloomenstein, del Schwartz Laser Eye Care Center en Scottsdale, Arizona.

Según explica la farmacéutica, Vizz está potenciado por aceclidina, un miótico (sustancia que provoca la contracción de la pupila) que interactúa con el iris con mínima estimulación del músculo ciliar. “Vizz contrae el músculo esfínter del iris, lo que produce un efecto estenopeico y logra una pupila de menos de 2 mm, lo que amplía la profundidad de foco para mejorar significativamente la visión de cerca sin causar desviación miópica”.

“Creo que esta será una solución muy útil tanto para optometristas como para oftalmólogos, quienes ahora podrán ofrecer un tratamiento para la presbicia altamente efectivo y solicitado, que podría convertirse de inmediato en el estándar de atención, con un perfil de producto que satisfaga las necesidades de nuestros pacientes”, continúa Bloomenstein.

Más de 1.800 millones de personas con presbicia en el mundo

La presbicia también representa un problema persistente de salud pública. A nivel mundial, afecta a más de 1.800 millones de personas, lo que equivale aproximadamente al 25 % de la población. Se estima que en 2030 afectará a 2.100 millones de personas en todo el mundo.

Sin embargo, gran parte de quienes viven con presbicia no cuentan con la corrección visual adecuada, pues se estima que casi la mitad de estas personas carecen de lentes o ayudas ópticas funcionales, una situación que se acentúa en países de bajos y medianos recursos.

Ante esta realidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha impulsado iniciativas como SPECS 2030, orientadas a aumentar la cobertura efectiva de corrección óptica mediante la integración de servicios de detección y proveeduría de lentes en la atención primaria y comunitaria. El objetivo es acercar soluciones accesibles —como lentes de lectura económicas— a quienes carecen de acceso a oftalmólogos o centros de atención especializada.

Más de dos meses han transcurrido desde el atentado contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá.

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Este sábado 9 de agosto, la Fundación Santa Fe informó que el senador tuvo que ser sometido nuevamente a procedimientos médicos de urgencia, tras presentar un episodio de hemorragia en el sistema nervioso central que lo llevó a una condición de salud crítica.

De acuerdo con el parte médico, esta complicación requirió intervenciones neuroquirúrgicas inmediatas que lograron estabilizarlo, aunque fue necesario reiniciar su sedación profunda y bloqueo neuromuscular para favorecer su recuperación.

«En las últimas 48 horas su estado clínico revirtió a una condición crítica, debido a un episodio de hemorragia en el sistema nervioso central. Esta condición requirió nuevos procedimientos neuroquirúrgicos de urgencia que han logrado estabilizarlo. En este contexto, el señor Miguel Uribe Turbay ha requerido reiniciar su bloqueo neuromuscular y sedación profunda para contribuir a su evolución. Continuará con un monitoreo hemodinámico y neurológico permanente»

La institución reiteró que el pronóstico sigue siendo reservado y que los comunicados oficiales sobre su estado se emitirán conforme a la relevancia de su evolución.

El último mensaje de su esposa

El pasado jueves 7 de agosto, al cumplirse dos meses del atentado, María Claudia Tarazona, esposa de Miguel Uribe, utilizó su cuenta de Instagram para compartir emotivos mensajes que evidencian tanto el dolor por la ausencia como la fe que la sostiene.

“Ya han pasado dos meses. Gracias, Dios, ayúdame más. Amor lindo, me haces una falta tan grande que se me desgarra el alma. Vuelve a mí, permíteselo Dios”, escribió, acompañando sus palabras con una fotografía de la pareja, donde el precandidato presidencial se ve feliz.

Un fotógrafo ha capturado rostros de mujeres antes, durante y después de sus orgasmos para ‘romper barreras’ en torno a la sexualidad femenina.

Mirror

El fotógrafo brasileño Marcos Alberti dijo que ‘The O Project’ fue diseñado para abrir conversaciones en torno al ‘bienestar sexual femenino’. Alberti capturó en el año 2017 las expresiones faciales de más de 20 mujeres antes, durante y después del clímax sexual mientras usaban un vibrador.

Realizado en colaboración con la marca de bienestar sexual Smile Makers, cada mujer es vista a través de cuatro fotografías que revelan la progresión lenta o, en algunos casos, rápida de sus cambios faciales a medida que alcanzan el orgasmo y se recuperan del mismo.

Todo lo que está debajo de los atrevidos retratos queda oculto a la vista, incluso del fotógrafo.

Las mujeres involucradas en el proyecto pertenecían a todas las etnias y nacionalidades, incluidas las de Estados Unidos, Francia, China y Singapur.

Marcos Alberti comentó: “Me encanta que hayamos podido hablar tan francamente con estas mujeres sobre sexo y placer.

Hoy, 8 de agosto de 2025, se celebra el Día Internacional del Orgasmo Femenino, una fecha que invita a reflexionar sobre el placer femenino, un tema históricamente relegado pero cada vez más estudiado por la ciencia. Exploramos la química y la física detrás del orgasmo femenino, un fenómeno que combina respuestas neurológicas, hormonales y musculares en un proceso fascinante. Desentrañamos cómo el cuerpo y la mente convergen para generar esta experiencia única, sus beneficios para la salud y los mitos que aún persisten.

MFM

¿Qué es el Orgasmo Femenino?

El orgasmo femenino se define como la culminación de la fase de excitación sexual, caracterizada por contracciones rítmicas e involuntarias de los músculos del suelo pélvico y el útero, acompañadas de una intensa sensación de placer físico y emocional. Según un estudio publicado por la Academia Mexicana de Ciencias, el orgasmo femenino puede involucrar entre 5 y 9 contracciones vaginales en un episodio de intensidad media, con una duración de 4 a 7 segundos, aunque los orgasmos prolongados pueden incluir hasta 25 contracciones. Estas contracciones son el resultado de la activación del sistema nervioso central y periférico, que responde a estímulos físicos o, en algunos casos, incluso mentales.

A diferencia de los hombres, donde el orgasmo suele durar menos de 30 segundos, las mujeres pueden experimentar orgasmos más prolongados y, en algunos casos, múltiples. La Universidad de Rutgers ha documentado que las mujeres tienen una mayor capacidad para orgasmos secuenciales, una diferencia biológica que radica en la respuesta hormonal y neurológica única del cuerpo femenino.

La química del placer: Hormonas en acción

El orgasmo desencadena una cascada de sustancias químicas en el cerebro que explican su impacto en el bienestar. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, una sexualidad satisfactoria, incluido el orgasmo, contribuye a la salud mental y física al liberar hormonas como la dopamina, oxitocina, endorfinas y serotonina. Estas sustancias son responsables de la euforia, la relajación y la reducción del estrés asociadas al clímax.

  • Dopamina: Conocida como la hormona del placer, la dopamina se libera durante el orgasmo, generando una sensación de recompensa. Un estudio de la Universidad de Rutgers encontró que los picos de dopamina durante el orgasmo son similares a los experimentados al comer alimentos placenteros o escuchar música favorita, lo que refuerza el deseo de repetir la experiencia.
  • Oxitocina: Apodada la hormona del amor, la oxitocina fomenta la conexión emocional y la relajación. Según un artículo de la American Psychological Association, la oxitocina liberada durante el orgasmo puede fortalecer los lazos emocionales, especialmente en relaciones de pareja.
  • Endorfinas: Estas actúan como analgésicos naturales, reduciendo la percepción del dolor. La Academia Mexicana de Ciencias señala que las endorfinas liberadas durante el orgasmo pueden duplicar los umbrales de dolor, aliviando molestias como migrañas o dolores menstruales.
  • Serotonina: Contribuye a la sensación de bienestar y felicidad post-orgasmo. Investigaciones publicadas en The Journal of Sexual Medicine indican que los niveles elevados de serotonina tras el orgasmo mejoran el estado de ánimo y promueven el sueño.

Además, la eyaculación femenina, un fenómeno menos común pero real, está relacionada con las glándulas de Skene, que expulsan un líquido durante el orgasmo. Según un análisis del Instituto Centta, este líquido no debe confundirse con la lubricación natural ni con la orina, y su presencia varía entre mujeres.

La física: El rol del clítoris y el sistema nervioso

El clítoris es el protagonista indiscutible del orgasmo femenino. Con unas 8,000 terminaciones nerviosas —el doble que el pene—, este órgano es el principal motor del placer. Un estudio de Archives of Sexual Behavior revela que solo el 15% de las mujeres alcanzan el orgasmo exclusivamente mediante la penetración, mientras que la mayoría requiere estimulación clitoriana directa o indirecta. El clítoris no es solo el pequeño glande visible; sus “piernas” internas, o bulbos, se extienden alrededor de la vagina, amplificando la sensibilidad durante la excitación.

La estimulación del clítoris activa el nervio pudendo, que envía señales al cerebro, desencadenando las contracciones musculares características del orgasmo. Según la Academia Mexicana de Ciencias, el nervio pélvico también juega un papel en la estimulación vaginal, mientras que el cérvix uterino responde a través de otros nervios, lo que explica la diversidad de sensaciones orgásmicas. Además, el cerebro femenino desactiva temporalmente las áreas asociadas al miedo y la ansiedad durante el orgasmo, según un estudio de CientíficaMente, creando un estado de relajación profunda.

Un aspecto fascinante es que algunas mujeres pueden alcanzar el orgasmo sin estimulación física, mediante fantasías, meditación o hipnosis. La Universidad de Rutgers ha documentado casos de orgasmos inducidos por estímulos puramente mentales, un fenómeno raro pero que subraya la complejidad de la respuesta sexual femenina.

Más allá del placer

El orgasmo femenino no solo es placentero, sino que aporta beneficios físicos y psicológicos significativos. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, una sexualidad satisfactoria es un derecho humano fundamental y contribuye al bienestar integral. Entre los beneficios más destacados se encuentran:

  • Reducción del estrés y la ansiedad: La liberación de endorfinas y oxitocina disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Un estudio de The Journal of Sexual Medicine encontró que las mujeres que experimentan orgasmos regulares reportan menores niveles de ansiedad.
  • Alivio del dolor: Las endorfinas actúan como analgésicos naturales, aliviando migrañas, dolores menstruales y molestias crónicas. La Universidad de Rutgers ha demostrado que los orgasmos pueden duplicar los umbrales de dolor en las mujeres.
  • Mejora del sueño: La liberación de prolactina y oxitocina tras el orgasmo promueve la somnolencia. Un estudio de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia destaca que el orgasmo facilita un sueño más profundo y reparador.
  • Salud cardiovascular: El aumento del ritmo cardíaco durante el orgasmo mejora la circulación. Según el eldiario.com, el orgasmo contribuye a la salud del corazón al incrementar el flujo sanguíneo.
  • Fortalecimiento del suelo pélvico: Las contracciones musculares del orgasmo fortalecen los músculos pélvicos, previniendo problemas como la incontinencia urinaria. La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia subraya este beneficio, especialmente en mujeres posparto o en la menopausia.

A pesar de los avances científicos, persiste una brecha significativa en la frecuencia de orgasmos entre hombres y mujeres en parejas heterosexuales. Según un estudio de Archives of Sexual Behavior con más de 52,000 participantes, el 95% de los hombres heterosexuales reportan orgasmos regulares durante el sexo, frente a solo el 65% de las mujeres heterosexuales. Esta disparidad, conocida como la “brecha del orgasmo”, se atribuye a factores como la falta de estimulación clitoriana, mitos sobre la penetración y barreras culturales que inhiben la comunicación sexual.

La educación sexual y el autoconocimiento son clave para cerrar esta brecha. La American Psychological Association enfatiza que el diálogo abierto entre parejas y la exploración personal pueden aumentar la satisfacción sexual femenina. Además, iniciativas como el Día Internacional del Orgasmo Femenino buscan desmitificar el placer femenino y promover una sexualidad más equitativa.

Derribando prejuicios

El orgasmo femenino ha estado rodeado de mitos históricos. Durante la era victoriana, el placer femenino era considerado patológico, y la “histeria” se trataba con intervenciones médicas que, sin saberlo, inducían orgasmos. Hoy, gracias a investigaciones como las de la Universidad de Rutgers, sabemos que el placer femenino es una respuesta biológica natural, no un trastorno.

Un mito persistente es que la penetración es suficiente para el orgasmo femenino. Sin embargo, datos de The Journal of Sex Research confirman que solo el 4-18% de las mujeres alcanzan el orgasmo únicamente con la penetración, destacando la importancia del clítoris. Otro malentendido es la distinción entre orgasmos “clitorianos” y “vaginales”. La ciencia moderna, respaldada por estudios de Archives of Sexual Behavior, demuestra que todos los orgasmos femeninos provienen del clítoris, variando solo en la forma de estimulación.

El Día Internacional del Orgasmo Femenino no solo celebra el placer, sino que aboga por una sexualidad informada y libre de tabúes. La Organización Mundial de la Salud subraya que el acceso a la educación sexual integral es esencial para empoderar a las mujeres en su salud sexual. Al comprender la química y la física del orgasmo, las mujeres pueden reclamar su derecho al placer como parte integral de su bienestar.

Mientras el mundo duerme, esta fecha nos recuerda que el orgasmo femenino es más que un momento de éxtasis: es una sinfonía de reacciones biológicas que nutren el cuerpo y la mente. Con cada estudio científico, derribamos un tabú más, acercándonos a una sociedad donde el placer femenino sea plenamente reconocido y celebrado.

El 8 de agosto se conmemora el Día Internacional del Orgasmo Femenino, y bien vale la fecha para despejar creencias erróneas. Es que, según un estudio, al igual que sucede en otros ámbitos, existe una “brecha del orgasmo”, que demuestra que aún queda mucho trabajo por hacer para permitir una mejor comprensión de experiencia para lograr la igualdad, también en la intimidad.

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El concepto de “brecha de género” es una medida que muestra la distancia entre mujeres y hombres respecto a un mismo indicador. En este caso, en relación con el orgasmo.

Los datos revelados en un estudio realizado en 52.588 adultos en los EEUU indican que “los hombres heterosexuales son más propensos a decir que generalmente siempre tenían un orgasmo cuando tenían relaciones sexuales íntimas (95%), seguidos de los hombres homosexuales (89%), los hombres bisexuales (88%), las mujeres lesbianas (86%), las mujeres bisexuales (66%) y las mujeres heterosexuales (65%)”.

“Hay una gran discrepancia y parte de la razón es la falta de conocimiento”, analizó la obstetra y ginecóloga de Los Ángeles, Nita Landry. “Sólo tenemos que hablar de eso o, de lo contrario, seguiremos teniendo la vida sexual que tenemos en general como mujeres, y esa brecha seguirá ahí y nada cambiará”, insistió.

Qué es el orgasmo

La palabra “orgasmo” proviene de la palabra griega antigua ὀργασμός (orgasmós), que se traduce como “excitación” o “hinchazón”.

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Se trata del punto culminante o de mayor satisfacción de la excitación sexual, y responde a la descarga repentina de la tensión sexual acumulada durante el ciclo de la respuesta sexual.

Así las cosas, lo cierto es que el orgasmo o clímax femenino es, en pleno siglo XXI, un misterio para muchas mujeres. También para los científicos, que desde los tiempos de Aristóteles tratan de buscar una explicación -evolutiva- a esa sensación de euforia que si bien no es necesaria para la reproducción ni, además, es experimentada por muchas mujeres, se trata de un proceso neuroendocrino tan complejo que hace imposible que sea, simplemente, un “accidente” evolutivo.

La brecha del orgasmo es real

Según un estudio, el 95% de hombres heterosexuales logran el orgasmo en sus relaciones, frente al 65% de las mujeres (Getty)Según un estudio, el 95% de hombres heterosexuales logran el orgasmo en sus relaciones, frente al 65% de las mujeres (Getty)

“Existe una brecha notable entre hombres y mujeres heterosexuales en cuanto a la frecuencia del orgasmo durante las relaciones sexuales”, señalaron los investigadores en la publicación de sus conclusiones. Y precisaron: “En comparación con las mujeres que tenían orgasmos con menos frecuencia, las mujeres que tenían orgasmos con mayor frecuencia eran más propensas a recibir más sexo oral, tener una última relación sexual de mayor duración, estar más satisfechas con su relación, pedir lo que quieren en la cama, elogiar a su pareja por algo lo hicieron en la cama, usar lencería sexy, probar nuevas posiciones sexuales, estimulación anal, representar fantasías, incorporar charlas sexys y expresar amor durante el sexo”.

Tal como refleja el trabajo antes mencionado, a nivel mundial no alcanzar el orgasmo es algo frecuente y afecta alrededor del 30% de mujeres. Puntualmente en Estados Unidos, Europa, América Central y del Sur, el número de mujeres que no alcanza el orgasmo varía entre 16% y 28% y en Asia los números alcanzan el 40%.

La anorgasmia es una de las disfunciones sexuales que impide el disfrute de un vínculo amoroso. Alrededor del 90% de las causas de la anorgasmia se deben a cuestiones psicológicas y no fisiológicas.

El 8 de agosto se conmemora el Día Internacional del Orgasmo Femenino (Getty)El 8 de agosto se conmemora el Día Internacional del Orgasmo Femenino (Getty)

El término “brecha del orgasmo” se le atribuye a la doctora Laurie Mintz, profesora de la Universidad de Florida y autora del libro “Becoming Cliterate: Why Orgasm Equality Matters-And How to Get It”, para quien la frase se refiere a “un hallazgo consistente en la literatura científica que muestra que cuando los hombres tienen encuentros sexuales con mujeres cisgénero, ellos tienen sustancialmente más orgasmos que las mujeres”.

En ese sentido, otra investigación realizada con 800 estudiantes universitarios, en la que ella basa su afirmación, mostró que los hombres experimentan orgasmos el 91% de las veces durante el sexo, mientras que las mujeres sólo lo hacen en el 39%. La cifra en sí misma dice mucho de la brecha. Además, esta “diferencia” es mayor en las relaciones sexuales de casuales y menor en las de pareja, pero nunca se cierra del todo, según un estudio posterior.

Dos de las razones a las que podría atribuirse esta situación son la representación poco realista de la experiencia sexual en los medios de comunicación convencionales y pornográficos, y las expectativas de que una mujer puede alcanzar el clímax sólo con la penetración, cuando eso está muy lejos de la realidad.

Todas las mujeres tienen la capacidad para tener un orgasmo

Así lo aseguró la médica Silvina Valente (MN 87798), de la Sección Sexología perteneciente a la División Ginecología del Hospital de Clínicas, según quien “tener un orgasmo es cuestión de reconocimiento y aprendizaje”. “Es clave conocer sobre la propia respuesta sexual, permitírsela y no demandarla en otra persona, no traspasar esas expectativas acerca de alcanzar el placer gracias a lo que el otro haga -sostuvo la experta-. Es importante el aprendizaje de nosotras con nuestros cuerpos y observamos que aumenta el interés de las propias mujeres en el tema”.

Según puntualizó la especialista, “algunas mujeres tienen más de un hijo y jamás experimentaron un orgasmo, lo confunden con la excitación o con la sensación de intimidad con su pareja o también con el orgasmo masculino”.

“Muchas creen que el encuentro sexual finaliza cuando el hombre eyacula y, por múltiples razones, no continúan en búsqueda de su placer. Es importante saber que una relación sexual no es sinónimo de coito vaginal o penetración vaginal”, dijo Valente. Al tiempo que destacó la importancia de efemérides como la actual: “Días así hacen que muchas logren experimentar un orgasmo, reconocerlo o incluso pedirlo. Logra que las mujeres sepan que sentir es un derecho divertido”.

Además, la experta hizo énfasis en la importancia de la consulta profesional a tiempo, cuando una mujer siente que las cosas “no van bien” en lo sexual. “Se trata de confiar en un espacio, como puede ser nuestra Sección, dónde canalizar las dudas. Las consultas se trabajan con un equipo multidisciplinario de profesionales dedicadas especialmente a la sexualidad de la mujer”, aportó.

Por qué a muchas mujeres les cuesta alcanzar el orgasmo

Una investigación publicada en el Journal of Marital Sex and Therapy revisó las razones por las que las mujeres creen que les cuesta llegar al orgasmo durante el sexo. De las 913 mujeres (mayores de 18 años) encuestadas, 452 declararon tener problemas con el orgasmo. En el 45% de estas interacciones, las mujeres declararon tener problemas para alcanzar el clímax. Para el 30% de las mujeres, era un reto llegar al clímax prácticamente cada vez que mantenían una actividad sexual.

A continuación, los investigadores evaluaron el “grado de sufrimiento” relacionado con los desafíos del orgasmo teniendo en cuenta una serie de criterios, como la edad, los antecedentes, el estilo de vida, el estado de la relación, el historial de salud y el orgasmo. Las causas de las dificultades se resumieron en: falta de estimulación o excitación, falta de tiempo, imagen corporal negativa, incomodidad o irritabilidad durante el sexo, lubricación insuficiente y problemas médicos.

Si estás luchando contra los síntomas de la perimenopausia, el sexo puede ser lo último en lo que pienses. Deslizarse entre las sábanas adquiere un significado totalmente nuevo cuando las noches están dominadas por horribles sudores, mientras que la caída de los niveles de estrógeno que causa la menopausia también puede hacer que las relaciones sexuales sean más dolorosas.

Infobae

Según una encuesta reciente de la marca de bienestar OTO, las áreas de la vida de las mujeres más afectadas por la menopausia son la confianza en la apariencia (33%), el bienestar mental (29%) y el sexo (27%). Pero la ayuda puede estar al alcance de la mano.

Las investigaciones sugieren que el orgasmo femenino puede estimular al cuerpo para que libere un cóctel de hormonas del bienestar que podrían ayudar a aliviar algunos de los síntomas de la menopausia. Un estudio de 2009 sobre 40 mujeres premenopáusicas publicado en The Journal of Sexual Medicine descubrió que los niveles de estrógeno aumentaban y los de cortisol, la hormona del estrés, disminuían en respuesta a los estímulos sexuales.

En diálogo con The Telegraph, Tania Adib, ginecóloga asesora del Hospital Lister, perteneciente a HCA Healthcare UK, afirmó: “El orgasmo envía señales al cerebro que provocan la liberación de oxitocina, la hormona del bienestar, y dopamina”. Aunque el jurado aún no se ha pronunciado, hay datos que indican que podría provocar un pico de estrógenos”.

El estímulo que nos dan estas hormonas del bienestar podría ayudarnos a aliviar los síntomas de la menopausia, como el insomnio y los sofocos. En esa línea, la doctora Susanna Unsworth, médica de cabecera y asesora de salud femenina de Intimina, fabricante de productos de higiene femenina, afirmó: “Tener un orgasmo aumenta la dopamina y la serotonina, y estas hormonas tienen funciones que se interrelacionan. A veces recetamos medicamentos que aumentan los niveles de serotonina para aliviar los síntomas de la menopausia, sobre todo los sofocos. Ésa es potencialmente una de las maneras en que tener un orgasmo podría ayudar”.

Además, según Matthews, hay estudios que indican que los orgasmos pueden reducir la tensión arterial a largo plazo. Y añadió: “Un orgasmo nocturno puede ayudar a conciliar el sueño porque aumenta la liberación de vasopresina, que a su vez aumenta la melatonina. También es un analgésico natural”. La vasopresina es una hormona antidiurética que interviene en la regulación del ritmo circadiano y la melatonina es una hormona que ayuda a controlar el ciclo del sueño.

Por su parte, la doctora Shahzadi Harper, médica de cabecera y especialista en menopausia de The Harper Clinic, indicó: “Los orgasmos no sólo proporcionan una sensación de bienestar, sino que también ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico y a mantener la anatomía vulvo-vaginal. A menudo digo: ‘Úsalo o piérdelo’: si no somos sexualmente activas, la vagina puede contraerse”.

Ése es el quid de la cuestión: aunque los orgasmos pueden ser una droga milagrosa en sí mismos, no hay duda de que el sexo en la mediana edad es una situación complicada, no sólo por la caída de la libido, sino también porque las mujeres pueden tardar más en tener un orgasmo.

“Cuanto más se practica el sexo, más apetece, y cuanto menos se practica, menos apetece”, detalló Matthews. “Si tenés sequedad y de repente te sentís incómoda al practicar sexo, eso va a tener un gran impacto en tu capacidad de llegar al orgasmo. Además, alrededor del clítoris hay flujo sanguíneo y terminaciones nerviosas que, con la edad, pierden sensibilidad y capacidad de respuesta”.

Pero hay soluciones. La realidad es que, si nuestro cuerpo ya no produce estrógenos, vamos a necesitar ayuda para sustituirlos. “El sexo y la respuesta sexual pueden hacer cosas increíbles: el sexo habitual puede regular un ciclo irregular, por ejemplo”, explicó Matthews. “Y puede influir en el eje cerebro-ovario, pero sólo mientras se produce estrógeno. Después, ningún orgasmo va a hacer que lo produzcas, a menos que lo tomes externamente”.

“Lo primero que yo haría es probar la Terapia Hormonal Sustitutiva sistémica, que a diferencia de la píldora no afectará a la libido. Si no puedes tomar TRH, entonces prueba un producto de estrógeno vaginal, que es clave para los orgasmos vaginales. Un especialista puede recetarte algo llamado ‘Scream Cream’ -crema de DHEA- que puede potenciar la respuesta del clítoris y los orgasmos”.

Adib está de acuerdo y explica: “Los dos tercios superiores de la vagina tienen receptores de estrógenos y el tercio inferior y la vulva tienen predominantemente receptores de testosterona. Un tratamiento como Vagifem -que contiene estradiol, una forma de estrógeno- a menudo sólo trata la parte superior de la vagina y no la sequedad de la entrada o de la vulva. Mientras que la DHEA trata toda la vagina. Esta crema se elabora a partir de la dehidroepiandrosterona, una hormona que puede convertirse en estrógeno y testosterona en el organismo”.

Por otra parte, las mujeres que sufren de libido baja pueden beneficiarse de los análisis de testosterona y gel transdérmico a las mujeres con bajo deseo sexual relacionado con la menopausia que no se benefician de la terapia de reemplazo hormonal estándar con estrógenos. El gel de testosterona puede tomarse como parte de la terapia de reemplazo hormonal, pero es aconsejable consultarlo antes con el médico.

Los expertos también aconsejan probar con un vibrador. “No es necesario tener una pareja para llegar al orgasmo. Los juguetes sexuales pueden ser buenos y pueden utilizarse de forma proactiva como dispositivo médico en el sentido de ayudar a fortalecer los músculos del suelo pélvico”, afirmó Harper.

Puede que te sorprendan los resultados. Paul Telford, fundador de los masajeadores íntimos Emotional Bliss, lleva 20 años investigando el orgasmo femenino. “Lo que hemos descubierto es que las mujeres menopáusicas necesitan más estimulación, y más gradual”, dijo.

Este año, Telford llevó a cabo un estudio no científico a pequeña escala con 30 mujeres, que utilizaron su masajeador tres veces a la semana durante las dos primeras semanas y después un mínimo de una vez a la semana, y registró su estado de ánimo y cualquier cambio físico. “Una mujer sufría sudores, dolores articulares y libido baja. A las tres o cuatro semanas de hacer el estudio se había apuntado a un gimnasio y su relación había vuelto a la normalidad. Es sólo un ejemplo”, concluyó.

Las pruebas son un recordatorio de que tener un orgasmo no es sólo cuestión de placer, sino que podría formar parte de una receta para una vida menos estresada.

Un solicitante de asilo ha sido acusado de agredir sexualmente a una mujer mientras residía en un hotel para inmigrantes ilegales en Manchester (Reino Unido).

La Gaceta de la Iberosfera

El acusado, Tadi Alemeyeha, de 22 años, se ha declarado inocente del delito, que presuntamente se produjo a principios de este mes. La vista preliminar tuvo lugar este jueves en el tribunal de magistrados de Manchester.

Alemeyeha vive en el Britannia Country House Hotel, en el sur de la ciudad, y se cree que está tramitando una solicitud de asilo en el Reino Unido. Durante la audiencia, siguió el procedimiento con la ayuda de un intérprete de amárico, lengua hablada principalmente en Etiopía.

El joven ha sido puesto bajo custodia y deberá comparecer ante el Tribunal de la Corona de Minshull Street en Manchester el próximo 11 de septiembre.

La Policía de Nuneaton ha acudido a la vivienda de un ciudadano particular para advertirle sobre su posible asistencia a una protesta convocada para mañana en apoyo a Tommy Robinson y contra la inmigración ilegal. En una conversación grabada por el propio vecino, un agente se presenta de forma cordial pero reconoce que ha sido enviado por orden directa de Warwickshire Police para entregar un documento relacionado con manifestaciones públicas.

La Gaceta de la Iberosfera

«Sé que suena mal, y lo siento, pero me han pedido que venga y te dé este papel», dice el agente, que admite estar simplemente cumpliendo órdenes. A lo largo del breve diálogo, insiste en que la persona tiene derecho a ejercer su libertad de expresión y que no se trata de una amenaza, pero deja claro que la policía está al tanto de sus intenciones de acudir a la protesta.

El ciudadano, sorprendido por la visita, escucha cómo el agente le entrega un folleto informativo sobre la participación en protestas y le pide —en tono informal— que lo firme y lo devuelva a las autoridades, asegurando que no actuará solo o de manera conflictiva. «Tráelo de vuelta a ellos y diles que no estarás solo… y que se vayan», ironiza el agente, que finaliza con un desconcertante «con amor».

La protesta en cuestión está prevista en Nuneaton, en el condado de Warwickshire, como respuesta a la reciente detención de Tommy Robinson, activista conocido por sus posiciones críticas con el islamismo y la inmigración ilegal en Reino Unido. Su arresto ha generado nuevas movilizaciones en diversas localidades británicas, en medio de un creciente malestar social por las políticas migratorias del gobierno.

El vídeo de la conversación, difundido en redes sociales, ha desatado una oleada de reacciones. Muchos ciudadanos lo interpretan como una forma de intimidación preventiva por parte de las fuerzas del orden, que estarían tratando de disuadir a los manifestantes antes de que se produzca cualquier altercado.

El hecho de que la policía visite domicilios particulares antes de una manifestación legal ha generado inquietud sobre los límites actuales del derecho a la protesta pacífica en el Reino Unido. Mientras tanto, grupos patrióticos han anunciado que mantendrán la convocatoria, reivindicando su derecho a expresarse frente a lo que consideran una deriva autoritaria del Estado.

México no está investigando presuntos vínculos entre el presidente venezolano Nicolás Maduro y el Cártel de Sinaloa y no tiene evidencia de tales vínculos, dijo el viernes la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.

Reuters

La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, anunció el jueves que Estados Unidos duplicará su recompensa a 50 millones de dólares por información que conduzca al arresto de Maduro por acusaciones de tráfico de drogas y vínculos con grupos criminales.

Cuando un periodista le preguntó sobre las acusaciones específicas de Washington a Maduro de colaborar con el Cártel de Sinaloa, Sheinbaum dijo que era la primera vez que escuchaba sobre el tema.»Por parte de México no hay ninguna investigación que tenga que ver con eso», dijo Sheinbaum.

«Como decimos siempre, si tienen alguna prueba, que la muestren. Nosotros no tenemos ninguna prueba», añadió.

En febrero, la administración del presidente estadounidense Donald Trump calificó al Cártel de Sinaloa y a otros grupos criminales como organizaciones terroristas globales.

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